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Funciones y Estructura de la Tiroides

La glándula tiroides produce las hormonas tiroxina (T4) y triyodotironina (T3) mediante un proceso que implica la captación de yodo, la síntesis de tiroglobulina en los folículos tiroideos, y la unión del yodo a la tirosina en la tiroglobulina para formar T4 y T3. Estas hormonas se liberan de la tiroglobulina y pasan a la sangre, donde se unen a proteínas para su transporte a los tejidos, donde aumentan la actividad metabólica a

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Funciones y Estructura de la Tiroides

La glándula tiroides produce las hormonas tiroxina (T4) y triyodotironina (T3) mediante un proceso que implica la captación de yodo, la síntesis de tiroglobulina en los folículos tiroideos, y la unión del yodo a la tirosina en la tiroglobulina para formar T4 y T3. Estas hormonas se liberan de la tiroglobulina y pasan a la sangre, donde se unen a proteínas para su transporte a los tejidos, donde aumentan la actividad metabólica a

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GLÁNDULA TIROIDES

La glándula tiroides es una glándula endocrina bilobulada localizada en la región anterior del cuello, a nivel
de las vértebras C5 – T1 y consiste en dos grandes lóbulos laterales conectados por un istmo, una banda
delgada de tejido tiroideo. Éste tejido atraviesa la superficie anterior del segundo y tercer cartílago traqueal.
Un lóbulo piramidal con frecuencia se extiende hacia arriba desde el istmo.
Los folículos tiroideos constituyen las unidades funcionales de la glándula, que para la décimo cuarta
semana están bien desarrollados revestidos de células foliculares que contienen coloide en su luz.
El componente del coloide es una glucoproteína de gran tamaño, la tiroglobulina, cuya molécula contiene
las hormonas tiroideas. Cuando la secreción se encuentra en los folículos, la sangre debe absorberla de nuevo
a través del epitelio folicular para que pueda actuar en el organismo.

El parénquima de la glándula tiroides está compuesto por un epitelio que contiene dos tipos de células:
Células foliculares (células principales). Son las responsables de la producción de las hormonas
Triyotironina (T3) y Tiroxina (T4). Estas células varían en forma y tamaño de acuerdo con el estado
funcional de la glándula.
Células parafoliculares (células C). Se ubican en la periferia del epitelio folicular y por dentro de la
lámina basal del folículo. Estas células no están expuestas a la luz folicular. Secretan calcitonina,
una hormona que regula el metabolismo del calcio.

IRRIGACIÓN E INERVACIÓN.
La glándula tiroides, altamente vascularizada, se encuentra irrigada por las arterias tiroideas superiores e
inferiores.

Las arterias tiroideas superiores, descienden a los polos superiores de la glándula, perforan la lámina
pretraqueal de la fascia cervical profunda y se dividen en ramas anteriores y posteriores, que irrigan
principalmente las caras anterosuperiores de la glándula.
Las arterias tiroideas inferiores, las ramas más grandes de los troncos tirocervicales que se originan de las
arterias subclavias, discurren superomedialmente posteriores a las vainas carotideas para alcanzar la cara
posterior de la glándula tiroides.

Los nervios de la glándula tiroides derivan de los ganglios (simpáticos) cervicales superior, medio e
inferior. Llegan a la glándula a través de los plexos periarteriales cardíacos y tiroideos superior e
inferior que acompañan a las arterias tiroideas.

EL YODURO ES NECESARIO PARA LA FORMACIÓN DE TIROXINA.


Para formar la cantidad normal de Tiroxina se precisan al año unos 50 mg de yodo (ingerido en forma de
yoduro) o el equivalente a 1 mg/semana.
Los yoduros ingeridos por vía oral se absorben desde el tubo digestivo hasta la sangre de la misma forma
que los cloruros. En condiciones normales, la mayor parte se excreta con rapidez por vía renal, pero siempre
después de que las células tiroideas hayan retirado selectivamente una quinta parte de la sangre circulante y
la hayan empleado en la síntesis de las hormonas tiroideas.

SÍNTESIS Y SECRECIÓN DE LAS HORMONAS TIROIDEAS.


La primera etapa de la formación de las hormonas tiroideas consiste en el transporte de los yoduros desde la
sangre hasta las células y los folículos de la glándula tiroides. Esto se logra ya que en la membrana basal de
las células posee la capacidad específica de bombear de forma activa el yoduro al interior celular. Este
bombeo se consigue mediante la acción de un simportador del yoduro de sodio, que cotransporta el ion
yoduro a lo largo de dos iones sodio a través de la membrana celular. La energía para el transporte del
yoduro en contra de un gradiente de concentración proviene de la bomba sodio-potasio-adenosina
trifosfatasa (ATPasa), que bombea sodio al exterior de la célula.
El proceso de concentración de yoduro en la célula se denomina atrapamiento de yoduro.
El yoduro es transportado fuera de las células tiroideas a través de la membrana apical hacia el folículo por
una molécula de contratransporte de cloruro-yoduro denominada pendrina.

FORMACIÓN Y SECRECIÓN DE TIROGLOBULINA POR LAS CÉLULAS TIROIDEAS.


El retículo endoplásmico y el aparato de Golgi sintetizan y secretan hacia los folículos una gran molécula
glucoproteica denominada tiroglobulina. Cada molécula de tiroglobulina contiene unas 70 moléculas del
aminoácido tirosina, que es el
sustrato principal que se combina con el yodo para dar lugar a las hormonas tiroideas.

OXIDACIÓN DEL ION YODURO.


El primer paso crítico para la formación de las hormonas tiroideas consiste en la conversión de los iones
yoduro en una forma oxidada del yodo, bien en yodo naciente (I0), bien en I3-, que luego puede combinarse
directamente con el aminoácido tirosina. La oxidación del yodo depende de la enzima peroxidasa y su
peróxido de hidrógeno acompañante, que constituyen un potente sistema capaz de oxidar los yoduros.

YODACIÓN DE LA TIROSINA Y FORMACIÓN DE LAS HORMONAS TIROIDEAS:


“ORGANIFICACIÓN DE LA TIROGLOBULINA”.
La unión del yodo a la molécula de tiroglobulina recibe el nombre de organificación de la tiroglobulina. El
yodo oxidado se une directamente, aunque con lentitud, al aminoácido tirosina. No obstante, en las células
tiroideas el yodo oxidado se asocia a la enzima tiroidea peroxidasa, que hace que el proceso tenga lugar en
segundos o minutos. Por consiguiente, a medida que la tiroglobulina se libera del aparato de Golgi o se
secreta al folículo a través de la membrana apical de la célula, el yodo se fija a alrededor de la sexta parte de
las tirosinas contenidas en la molécula de tiroglobulina.

La tirosina se yoda primero a monoyodotirosina y después a diyodotirosina. A continuación, en los


siguientes minutos, horas o incluso días, números crecientes de residuos de yodotirosina se acoplan entre sí.
El principal producto hormonal de la reacción de acoplamiento es la molécula tiroxina (T4), que se forma
cuando se unen dos moléculas de diyodotirosina. En otras ocasiones, una molécula de monoyodotirosina se
une con una de diyodotirosina para formar triyodotironina (T3), que representa alrededor de la quinceava
parte del total final de hormonas. Se forman pequeñas cantidades de T3 inversa (RT3) mediante
acoplamiento de diyodotirosina con monoyodotirosina, aunque la RT3 no parece tener importancia funcional
en los seres humanos.

LIBERACIÓN DE TIROXINA Y TRIYODOTIRONINA DEL TIROIDES.


La mayor parte de la tiroglobulina no se libera a la sangre circulante, sino que es preciso que la tiroxina y
triyodotironina se escindan de la molécula de tiroglobulina; a continuación, ambas se secretan en forma
libre. Este proceso tiene lugar por el siguiente mecanismo: la superficie apical de las células tiroideas emite
extensiones en forma de seudópodos que rodean a pequeñas porciones del coloide, constituyendo vesículas
de pinocitosis, que alcanzan la punta de la célula tiroidea. A continuación, los lisosomas del citoplasma
celular se funden de inmediato con estas vesículas y forman otras vesículas digestivas que contienen enzimas
procedentes de los lisosomas mezcladas con el coloide. Varias enzimas proteinasas digieren las moléculas
de tiroglobulina, y liberan la tiroxina y la triyodotironina, que se difunden entonces a través de la base de la
célula tiroidea, hacia los capilares circundantes, y de este modo pasan a la sangre.

Durante la digestión de la molécula de tiroglobulina que da lugar a la liberación de tiroxina y triyodotironina,


estas tiroxinas yodadas también se liberan de las moléculas de tiroglobulina. Sin embargo, no se secretan
hacia la sangre, sino que el yodo que contienen se separa por acción de una enzima desyodasa, que recupera
todo este yodo para que la glándula lo recicle y forme nuevas hormonas tiroideas.

En condiciones normales, alrededor del 93% de la hormona tiroidea liberada por la glándula tiroides
corresponde a tiroxina y solo el 7% es triyodotironina. Se generan unos 35 mg de triyodotironina diarios.
El 80% de la hormona liberada es T4 y el 20% restante es T3.
Del 80 al 90% de la T3 circulante se produce por desyodinación periférica (hígado y riñón) de la T 4. El resto
proviene directamente de la glándula.

TRANSPORTE DE TIROXINA Y TRIYODOTIRONINA A LOS TEJIDOS.


Cuando acceden a la sangre, más del 99% de la tiroxina y la triyodotironina se combina de inmediato con
diversas proteínas plasmáticas, todas ellas sintetizadas por el hígado. Estas proteínas son, ante todo, la
globulina fijadora de la tiroxina y, en menor medida, la prealbúmina y la albúmina fijadora de la
tiroxina.

Debido a la gran afinidad de las proteínas de unión plasmáticas por las hormonas tiroideas, estas sustancias,
en concreto la tiroxina, se liberan con lentitud a las células de los tejidos. La mitad de la tiroxina presente en
la sangre se libera a las células de los tejidos cada 6 días aproximadamente, mientras que la mitad de la
triyodotironina, dada su menor afinidad, tarda 1 día en llegar a las células.

Cuando se inyecta una cantidad elevada de tiroxina a una persona, no se percibe ningún efecto sobre el
metabolismo durante 2 o 3 días, lo que demuestra la existencia de un período prolongado de latencia que
precede a la actividad de la tiroxina. Cuando esta actividad comienza, luego aumenta de forma progresiva y
alcanza su máximo valor en 10-12 días, para descender después, con una semivida de unos 15 días. Parte de
la actividad persiste entre 6 semanas y 2 meses.
Las acciones de la triyodotironina tienen lugar con una rapidez hasta cuatro veces mayor que las de la
tiroxina; el período de latencia se acorta hasta 6-12 h y la actividad celular máxima se alcanza en 2 o 3 días.

FUNCIONES FISIOLÓGICAS DE LAS HORMONAS TIROIDEAS.


Las hormonas tiroideas aumentan la transcripción de una gran cantidad de genes.
El efecto general de las hormonas tiroideas consiste en la activación de la transcripción nuclear de un gran
número de genes. El resultado neto es un aumento generalizado de la actividad funcional de todo el
organismo.

Casi toda la tiroxina secretada por la tiroides se convierte en triyodotironina.


Antes de actuar sobre los genes e incrementar la transcripción genética, gran parte de la tiroxina liberada
pierde un yoduro y se forma triyodotironina. Los receptores intracelulares de hormona tiroidea poseen una
gran afinidad por la triyodotironina. Por consiguiente, alrededor del 90% de las moléculas de hormona
tiroidea que se unen a los receptores es triyodotironina.

Las hormonas tiroideas activan receptores nucleares.


Los receptores de hormona tiroidea se encuentran unidos a las cadenas genéticas de ADN o junto a ellas. El
receptor suele formar un heterodímero con el receptor retinoide X (RXR) en los elementos específicos de
respuesta a la hormona tiroidea del ADN. Después de unirse a esta hormona, los receptores se activan e
inician el proceso de transcripción. A continuación, se forma una cantidad elevada de ARN mensajero de
distintos tipos, seguido en unos minutos u horas de la traducción del ARN en los ribosomas citoplásmicos,
para formar cientos de proteínas intracelulares nuevas.

LAS HORMONAS TIROIDEAS AUMENTAN LA ACTIVIDAD METABÓLICA CELULAR.


Las hormonas tiroideas incrementan el número y la actividad de las mitocondrias.
Las hormonas tiroideas facilitan el transporte activo de iones a través de la membrana celular.

EFECTO DE LAS HORMONAS TIROIDEAS SOBRE EL CRECIMIENTO.


En la especie humana, el efecto de la hormona tiroidea sobre el crecimiento se manifiesta sobre todo en los
niños en edad de desarrollo. En los niños hipotiroideos, la velocidad de crecimiento es mucho más lenta,
mientras que los hipertiroideos a menudo experimentan un crecimiento esquelético excesivo, por lo que son
bastante más altos de lo que les correspondería según su edad.

Un efecto importante de la hormona tiroidea consiste en el estímulo del crecimiento y del desarrollo del
cerebro durante la vida fetal y en los primeros años de vida posnatal. Si el feto no posee cantidades
suficientes de hormona tiroidea, el crecimiento y la maduración del cerebro antes y después del nacimiento
se retrasarán y su tamaño será más pequeño de lo normal.

EFECTOS DE LAS HORMONAS TIROIDEAS SOBRE FUNCIONES CORPORALES


ESPECÍFICAS.
Estimulación del metabolismo de los hidratos de carbono.
Estimulación del metabolismo de los lípidos.
Efecto sobre los lípidos plasmáticos y hepáticos.
Mayor necesidad de vitaminas.
Aumento del metabolismo basal.
Disminución del peso corporal.
Aumento del flujo sanguíneo y del gasto cardíaco.
Aumento de la frecuencia cardíaca.
Aumento de la fuerza cardíaca.
Presión arterial normal.
Aumento de la respiración.
Aumento de la motilidad digestiva.
Efectos excitadores sobre el sistema nervioso central.
Efecto sobre la función muscular.
Temblor muscular.
Efecto sobre el sueño.
Efecto sobre otras glándulas.
Efecto sobre la función sexual.
EJE HIPOTÁLAMO-HIPOFISARIO-TIROIDEO.
Todo comienza con la liberación desde de la Tiroliberina u Hormona liberadora de tirotropina (TRH),
secretada por las terminaciones nerviosas de la eminencia media del hipotálamo. A continuación, los vasos
porta hipolámico-hipofisarios transportan la TRH desde la eminencia media hasta la adenohipófisis donde
actúa incrementando la producción de Tirotropina (TSH) para su próxima liberación hacia la Glándula
Tiroides y así incrementar la secreción de Tiroxina y Triyodotironina.

Acciones de la Tirotropina (TSH):


- Eleva la proteólisis de la tiroglobulina.
- Incrementa la actividad de la bomba de yoduro.
- Intensifica la yodación dela tirosina.
- Aumenta el tamaño y la actividad secretora de las células tiroideas.
- Incrementa el número de células tiroideas.

El ascenso de la concentración de hormona tiroidea en los líquidos corporales reduce la secreción de TSH
por la adenohipófisis, Cuando la secreción de hormona tiroidea aumenta hasta 1,75 veces los valores
normales, la secreción de TSH cae hasta casi desaparecer. Este efecto depresor mediante retroalimentación
apenas disminuye cuando se separa la adenohipófisis del hipotálamo. Por consiguiente, parece probable que
la elevación de la hormona tiroidea inhiba la secreción adenohipofisarias de TSH principalmente por un
efecto directo sobre la propia adenohipófisis. Cualquiera que sea el mecanismo de la retroalimentación, su
efecto consiste en mantener una concentración prácticamente constante de hormona tiroidea libre en los
líquidos corporales circulantes.

HIPOTIROIDISMO E HIPERTIROIDISMO.
Hipotiroidismo:
Braquicardia.
Bajo volumen minuto.
Aumento de la tensión arterial diastólica (por vasoconstricción para conservar calor).
Disminución de la sistólica (por menos volemia efectiva dado que pierden líquido hacia el
mixedema).

Hipertiroidismo:
Taquicardia.
Aumento del volumen minuto (aunque a veces insuficiente por la demanda metabólica del organismo
dando insuficiencia cardíaca).
Disminuye la tensión arterial diastólica (por vasodilatación).
Aumento de la tensión arterial sistólica (por mayor volemia).

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