FRANKLIN: Buenas tardes profesora somos el grupo cuatro
Y el día de hoy vamos a narrarle “LA LEYENDA DEL DORADO”
INTRODUCCION: La gran imaginación de los conquistadores, los llevó a ver en sus delirios, un
brillante pueblo con calles y casas de oro, donde el preciado metal era tan abundante y común
que prácticamente todo se construía con oro, incluyendo los utensilios de cocina. Fueron
entonces los conquistadores los que trajeron y construyeron la leyenda de El Dorado, junto
con lo que los indígenas de aquella época les contaban.
CRISTEL: La leyenda de “El Dorado” nace durante los tiempos de la
Conquista de América. Las nuevas tierras, las fortunas halladas
y los misterios de un continente desconocido aumentaban las
fantasías de los conquistadores por encontrar el tesoro más
grande que hayan podido ver en sus vidas, ya que se
imaginaban que existía una ciudad hecha de oro.
WARA: Detrás de Colón, vinieron al continente americano miles de aventureros y
guerreros, que a fuerza de sangre, caballo y espada iniciaron el
saqueo más grande de un continente que la Historia recuerde.
Por toda América los conquistadores andaban en busca de
riquezas. Miles de toneladas de oro y plata que viajaron en
galeones a España, Portugal e Inglaterra para enriquecer al
viejo continente.
ALEXIA: En plena fiebre de conquista, las historias circulaban entre los
soldados europeos. Eran historias alimentadas por la codicia
que despertaban las joyas, las piedras preciosas y la
imaginación sedienta de más, por encontrar una ciudad de oro.
LOVERA: La leyenda nació y circuló de boca en boca, la leyenda la
hicieron circular los indígenas. Unas versiones decían que, en
una tribu oculta en medio de la selva, los nativos solían enterrar
a sus muertos en una laguna (se hablaba de la laguna de
Guatavita, en Colombia).
ANA: Para esto cargaban en una canoa el cuerpo
del difunto junto con una gran cantidad de joyas, y
tesoros. Y luego esta canoa era hundida, y las riquezas se iban
al fondo del lago, junto con los muertos, a la ciudad de oro.
SARAHI CH: También se contaba que, en ese mismo lago, una vez al año, se
ofrecían sacrificios a los dioses en los que se reunía un inmenso
tesoro que era llevado al centro de lago por el sacerdote de la
tribu, que iba desnudo y que sólo estaba cubierto por una capa
de polvo de oro. Era este “hombre dorado” el encargado de
arrojar el tesoro al agua.
YUMI: En ese lago estaban sepultados los más grandes tesoros que el
hombre podía imaginar. (Como si fuera la cueva de Ali Baba,
pero bajo las aguas). Las versiones hablaban también que la
ciudad resplandecía porque estaba hecha íntegramente de oro y
plata. Con sus calles pavimentadas de oro y sus edificios tan
dorados que hasta resplandecían de noche.
NAYRA: La leyenda de “El Dorado” fue tomada como cierta por muchos
conquistadores que emprendieron su búsqueda por distintos
rumbos, según sus propias ideas y que se adentraban en la
selva. Muchos de ellos para no volver nunca más. Algunos
pocos para volver agotados, enfermos, locos y con las manos
vacías. Ninguno para llegar hasta la ciudad de oro.
FRANKILN: (AGRADECIMIENTO Y DESPEDIDA).