Su objetivo es que las personas vinculadas a las entidades públicas profundicen sus
conocimientos sobre las normas e instituciones que tiene el país para prevenir la corrupción,
interioricen la cultura de la legalidad a partir del Código de Integridad del Servicio Público, así
mismo para que identifiquen y declaren sus conflictos de intereses como un mecanismo
preventivo en la lucha contra la corrupción y, finalmente, para que la transparencia en gestión
se convierta en una virtud en el servicio para acercar al ciudadano a los asuntos públicos.
Dra. Marta Lucia Ramírez
Vicepresidente de la República
Dra. Adriana Vargas
Directora de Participación, Transparencia y Servicio al Ciudadano
Esta unidad de legalidad, transparencia e integridad en la función pública les ofrece a los
servidores públicos el conocimiento básico para tener en cuenta para tomar decisiones y asumir
comportamientos en los que prevalezca el interés general por encima del interés particular.
“cultura de la legalidad”, trata acerca del cumplimiento de las normas desde una forma reflexiva
que pretende activar en el servidor público la importancia de emprender un cambio cultural que
rompa con el refrán popular “hecha la ley, hecha la trampa” basados en la ineludible tarea de
cualquier servidor público: cumplir y hacer cumplir las normas.
La segunda parte de esta unidad, “transparencia”, ofrece al servidor público herramientas para
luchar contra la corrupción desde la prevención. La información es un derecho ciudadano que el
servidor público debe garantizar. Todo acto de corrupción se enmarca en la oscuridad de la
ilegalidad. La transparencia y el acceso a la información es la luz que irrumpe esta oscuridad.
La tercera y última parte de esta unidad, “integridad”, brinda al servidor público las herramientas
para fortalecer los valores éticos en su labor diaria. El principal aporte que puede hacer un
servidor público a la lucha contra la corrupción es que sus comportamientos y decisiones estén
orientados por la ética de lo público.
Sensibilizar a los servidores públicos acerca de la importancia de la legalidad, la
transparencia y la integridad en el ejercicio de sus funciones en las entidades públicas con el
fin de actuar acorde con los valores del servicio público en su contexto laboral.
Compromiso
Soy consciente de la importancia de mi rol como servidor público y estoy en disposición
permanente para comprender y resolver las necesidades de las personas con las que me
relaciono en mis labores cotidianas, buscando siempre mejorar su bienestar.
Conflicto de intereses
Situación en la que una persona o la entidad en la que esta trabaja debe optar entre las
responsabilidades y exigencias de su puesto y sus propios intereses privados.
Corrupción
Abuso del poder para beneficio propio en detrimento de los intereses colectivos.
Cultura
Aprendizajes apropiados por los grupos que comparten creencias, expectativas y
preferencias, que terminan regulando las acciones del colectivo.
Diligencia
Cumplo con los deberes, funciones y responsabilidades asignadas a mi cargo de la mejor
manera posible, con atención, prontitud, destreza y eficiencia, para así optimizar el uso de los
recursos del Estado.
Honestidad
Actúo siempre con fundamento en la verdad, cumpliendo mis deberes con transparencia,
rectitud y siempre favoreciendo el interés general.
Integridad
Coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos.
Justicia
Actúo con imparcialidad garantizando los derechos de las personas, con equidad, igualdad y
sin discriminación.
Ley
Forma legítima de regulación a ciudadanos y servidores, directa y explícita, pues ha sido
acordada previamente.
Modelo integrado de planeación y gestión (MIPG)
Marco de referencia para dirigir, planear, ejecutar, hacer seguimiento, evaluar y controlar la
gestión de las entidades.
Moral
Creencias que ya se han internalizado en el individuo, son una guía de preferencias
personales asociadas a emociones o deberes morales propios de su conciencia.
Respeto
Reconozco, valoro y trato de manera digna a todas las personas, con sus virtudes y defectos,
sin importar su labor, su procedencia, títulos o cualquier otra condición.
Transparencia
Cualidad de un gobierno, empresa, organización o persona de ser abierta en la divulgación de
información, normas, planes, procesos y acciones.
Referencias
Baez, C., & Passas N. (2017). Hidden agendas, social norms and why we need to re-think anti-
corruption. Foro Anticorrupción e. París, Francia.
Banco Mundial. (1997). Helping countries cambat corruption: The role of the World Bank .
Washington, DC.
Canal 1. (14 de Septiembre de 2017). Canal 1. Obtenido de [Link]
Congreso de la Republica. (1991). Constitución Politica.
Congreso de la Republica (2002). Ley 734, Obtenido de [Link]
Congreso de la Republica (2011). Ley 1437 Obtenido de [Link]
Congreso de la Republica (2011). Ley 1474, Por la cual se dictan normas orientadas a
fortalecer los mecanismos de prevención, investigación y sanción de actos de corrupción y
la efectividad del control de la gestión pública. Obtenido de [Link]
CORRUPCIÓN
La definición más común de corrupción es la que ofrece la organización Transparencia
Internacional, que la relaciona con el abuso del poder para beneficio propio (Transparency
International, 2009) en detrimento de los intereses colectivos.
El Banco Mundial define la corrupción como el abuso de una función pública para obtener
beneficios privados y excluyentes (Banco Mundial, 1997).
En el CONPES 167 de 2013 que define la Estrategia Nacional de la Política Publica Integral
Anticorrupción la define como “el uso del poder para desviar la gestión de lo público hacia el
beneficio privado”. (DNP, 2013).
La pequeña corrupción
Tiene como principal ámbito los trámites, licencias y permisos ordinarios, puede ser por una
gestión pública incontrolada.
2
La gran corrupción
Se manifiesta en la contratación pública y en la expedición de normas, puede ser sistémica y
conducir a la cooptación del Estado.
En todo caso, cualquier definición de corrupción encuentra como elemento común la
participación de un funcionario público. Razón suficiente para entender que los servidores
públicos somos los primeros llamados a emprender la tarea para erradicar la corrupción en el
país.
Aunque la lucha contra la corrupción es una tarea en la que todos los servidores públicos
coinciden y reafirman su importancia, muchas veces sentimos que es una batalla perdida o
sencillamente se resignan a trabajar con estas prácticas. La resignación a convivir con la
corrupción se ha venido convirtiendo en una característica cultural muy propia de los
colombianos. De hecho, en uno de los más recientes casos de corrupción, el sindicado afirmo
que “la corrupción es inherente al ser humano” (El Tiempo, 2011).
Secretaría de Transparencia
Es una dependencia misional del Departamento Administrativo de la Presidencia de la
República. Su objeto es el de asesorar al presidente en la formulación y diseño de Políticas
Públicas en materia de transparencia y lucha contra la corrupción. Para más información
sobre la Secretaría de Transparencia podemos ir a los materiales de consulta de esta unidad.
Agencia Colombiana de Contratación Pública - Colombia Compra
Eficiente
Es una entidad descentralizada de la Rama Ejecutiva del orden nacional adscrito al
Departamento Nacional de Planeación. Tiene como objetivo desarrollar e impulsar Políticas
Públicas y herramientas orientadas a la organización y articulación de los partícipes en los
procesos de compras y contratación pública, con el fin de lograr una mayor eficiencia,
transparencia y optimización de los recursos del Estado. Para más información sobre la
Agencia Colombiana de Contratación Pública - Colombia Compra Eficiente, podemos ir a los
materiales de consulta de esta unidad.
A su vez, se han fortalecido entidades como el Departamento Administrativo de la Función
Pública, que creó la Dirección de Participación, Trasparencia y Servicio al Ciudadano. Esta
nueva dirección de Función Pública tiene el reto de definir e institucionalizar una estrategia
integral que mejore la relación del Estado con el ciudadano que les permita a todas las
entidades de la administración pública activar y consolidar la participación ciudadana en la
gestión y promoción de la transparencia e integridad.
Ley 1757 de 2015 “Disposiciones en Materia de Promoción y Protección del Derecho a
la Participación Democrática”: La lucha contra la corrupción supone de una ciudadanía
activa y propositiva; por ello, la Ley de Participación tiene cuatro grandes componentes. El
primero, hace referencia a los mecanismos de participación ciudadana; el segundo, a la
institucionalidad de la participación ciudadana; posteriormente, a todo lo relacionado con la
participación ciudadana en la Gestión Pública; finalmente, a la rendición de cuentas y el
control social. (Ley 1757, 2015)
Ley 1712 de 2014 (Ley de Transparencia y del Derecho de Acceso a la Información
Pública Nacional): la cual tiene como objetivo que la información en posesión, custodia o
bajo control de cualquier entidad pública esté a disposición de todos los ciudadanos, de
manera veraz, completa y en formatos accesibles. La Ley establece una serie de
disposiciones encaminadas a proteger este Derecho Fundamental, a través de 1) el
fortalecimiento de obligaciones para el acceso a la información, 2) el establecimiento de
nuevos deberes y obligaciones en materia de publicación y respuesta a solicitudes y 3)
afianzar el sistema de acceso a la información pública. (Ley 1712, 2014)
Ley 1757 de 2015 “Disposiciones en Materia de Promoción y Protección del Derecho a
la Participación Democrática”: La lucha contra la corrupción supone de una ciudadanía
activa y propositiva; por ello, la Ley de Participación tiene cuatro grandes componentes. El
primero, hace referencia a los mecanismos de participación ciudadana; el segundo, a la
institucionalidad de la participación ciudadana; posteriormente, a todo lo relacionado con la
participación ciudadana en la Gestión Pública; finalmente, a la rendición de cuentas y el
control social. (Ley 1757, 2015)
El CONPES 167 (Estrategia nacional de la Política Pública Integral Anticorrupción): el
objetivo es fortalecer las herramientas y mecanismos para la prevención, investigación y
sanción de la corrupción en Colombia. Las acciones que propone el CONPES están dirigidas,
desde la perspectiva preventiva, a mejorar el acceso y la calidad de la información pública,
mejorar las herramientas de gestión anticorrupción, aumentar la incidencia del control social
sobre la gestión pública y promover la integridad y la cultura de la legalidad en el Estado y la
sociedad. De otra parte, desde la perspectiva de la investigación y sanción, se incluyen
acciones para luchar contra la impunidad en los actos de corrupción. (DNP, 2013).
Articulación interinstitucional
El trabajo coordinado entre los diversos agentes es fundamental para lograr efectividad en la
lucha contra la corrupción. Actualmente, los principales espacios de articulación en Colombia
son la Comisión Nacional de Moralización y las Comisiones Regionales de Moralización.
Veamos de qué se trata cada uno.
Comisión
nacional de Comisiones regionales de moralización
moralización
El Estatuto
Anticorrupción
(Ley 1474 de
2011) retomó y
fortaleció la figura
de la Comisión
Nacional de
Moralización como
una instancia
integrada por las
cabezas de las
ramas del poder
público y los
organismos de
control. La
Comisión Nacional
fue creada con el
fin de propiciar una Son instancias departamentales encargadas
adecuada de poner en marcha los lineamientos de la
coordinación y Comisión Nacional de respeto y coordinar las
colaboración entre acciones de los órganos de prevención,
las entidades en investigación y sanción de la corrupción.
materia de lucha
contra la
corrupción. Ha
concentrado sus
esfuerzos en
coordinar la
realización de
acciones
conjuntas, así
como el
intercambio de
información para la
lucha contra la
corrupción frente a
entidades del
orden nacional o
territorial.
Instancias ciudadanas
La corrupción es un flagelo que requiere del esfuerzo de la sociedad civil y la ciudadanía en
general. Además de las veedurías ciudadanas, el Estatuto Anticorrupción, Ley 1474 de 2011,
creó la Comisión Nacional Ciudadana para la Lucha contra la Corrupción. Esta instancia
tiene las siguientes características.
Contribuye a hacer seguimiento a las políticas, programas y acciones formuladas e
implementadas por el Estado y el Gobierno Nacional para la prevención, control y sanción de
la corrupción.
Está compuesta por un representante de cada uno de los siguientes sectores: gremios
económicos, las ONG dedicadas a la lucha contra la corrupción, organizaciones sindicales,
universidades, medios de comunicación, veedurías ciudadanas, el Consejo Nacional de
Planeación y la Confederación Colombiana de Libertad Religiosa, Conciencia y Culto.
Adhesión a escenarios internacionales en materia de transparencia,
lucha contra la corrupción y soborno trasnacional
Además de la expedición de normas, creación de entidades, el fortalecimiento de la
articulación interinstitucional y mecanismos de diálogo con la sociedad civil, Colombia ha
tomado otras medidas que vale la pena tener en cuenta; por ejemplo, se adhirió a los
siguientes escenarios internacionales en materia de transparencia, lucha contra la corrupción
y soborno trasnacional:
Convención Anticohecho de la OCDE
2
Convención de Naciones Unidas contra la Corrupción
3
Convención Interamericana de Lucha Contra la Corrupción
4
Alianza para el Gobierno Abierto
5
Iniciativa para la transparencia de las industrias extractivas, entre otras.
Creación del Observatorio de Transparencia y Anticorrupción
El Observatorio es una herramienta para la medición y análisis del fenómeno de la corrupción,
a partir de la interacción entre entidades, ciudadanos, y organizaciones públicas y privadas del
orden nacional y territorial, para contribuir a elevar el nivel de transparencia en la gestión
pública.
El trabajo del Observatorio gira en torno a tres ejes:
EDUCAR Brindar herramientas para la promoción de la transparencia y la lucha contra la
corrupción
DIALOGAR Facilitar espacios para el diálogo entre ciudadanía, academia y servidores
públicos.
MEDIR Recopilar, analizar y visibilizar indicadores sobre transparencia y anticorrupción.
¿Hecha la ley, hecha la trampa?
Los servidores públicos, por nuestros patrones de creencias, percepciones y
comportamientos, tendemos a incumplir o convivir con incumplidores de normas. Sin embargo,
somos los servidores los actores llamados a transformar esta realidad y convertirnos en
actores de cambio en nuestras labores.
CLASIFICACIÓN DE LOS QUE HACEN TRAMPA
El vivo
Representa la capacidad para salirse con la suya. Cree que las reglas son para romperlas y
de esta manera sobresalir ante los demás. Una de las principales características del vivo es su
competencia con el Estado. Lo público es un botín y los castigos a recibir como la cárcel o una
multa son parte del juego, pero no representa sanción moral o social. Lamentablemente, en
nuestra cultura el vivo es admirado.
El rebelde
La desobediencia de los rebeldes se sustenta en la creencia que la justicia es más importante
que la ley. En un país donde la desigualdad e inequidad es la tendencia se gestan dos
procesos sociales. Por un lado, está la obsesión por el estatus y el reconocimiento social y,
por otro, la creencia de que la ley es para los de ruana.
El arrogante
Este tipo de desobediencia se representa con claridad en la expresión: “¿Usted no sabe quién
soy yo?”. Esta frase, escuchada con frecuencia en estos días, la usa quien incumple la norma
porque considera que posee valores superiores que justifican su falta. En nuestra cultura, el
estatus y el reconocimiento social son factores en la legitimidad de la ilegalidad, como, por
ejemplo, en el narcotráfico.
El desamparado
La justificación para este tipo de incumplimiento se basa en la necesidad, o porque no queda
otro remedio. El desamparo como razón para el incumplimiento de normas puede tener dos
expresiones, en primer lugar, porque la norma no tiene sentido en el contexto
socioeconómico, o, en segundo lugar, porque están en grave riesgo mis intereses personales.
Un ejemplo son las personas que no pagan el pasaje de Transmilenio argumentando que no
tienen el dinero para pagar.
¿Cómo podemos contribuir al cambio cultural y a la lucha contra la
corrupción?
En las últimas dos décadas ha habido una creciente tendencia al fortalecimiento del enfoque
preventivo en las políticas de lucha contra la corrupción en los países desarrollados, en la
última etapa, también en países en vía de desarrollo. Este enfoque preventivo surge a raíz de
la necesidad de complementar los aspectos normativos de estas políticas. Como lo afirman
Manuel Villoria y Agustín Izquierdo (2016), regenerando la democracia y luchando contra la
corrupción desde el servicio público:
Las leyes son necesarias para atajar toda clase de conductas desviadas, pero a veces no son
suficientes. En ocasiones, esas regulaciones normativas no agotan ni mucho menos las
posibles zonas de interferencia o de colisión que puedan producirse entre lo público y lo
privado (Villoria & Izquierdo, 2016).
A lo anterior, se le suma la propuesta de Báez y Passas (2017), quienes indican que “tener
demasiadas normativas y burocracias en el diseño e implementación de políticas de buen
gobierno puede resultar en un exceso de mecanismos legales simbólicos que tienen poco
impacto en la incidencia y percepción de la corrupción” (Baez & Passas N, 2017). Es un
llamado a pensar en formas innovadoras, no normativas, de generar incentivos positivos en
torno a la integridad.
Esto, no es sencillo, pues requiere un trabajo constante y cercano con los servidores, que
logre realmente interiorizar la importancia de un ajuste o fortalecimiento de los
comportamientos. Esta estrategia bidimensional es de largo aliento, lo cual no es del todo bien
visto, pues, al no generar resultados visibles a corto plazo, existe mucho escepticismo a la
hora de promover la integridad como herramienta contra la corrupción. A pesar de esto,
trabajar a largo plazo con un enfoque de prevención es, sin duda, primordial para mejorar la
capacidad del Estado, su legitimidad y la confianza de los ciudadanos en el mismo.
LA TRANSPARENCIA
La transparencia puede tener múltiples definiciones. La más común es la cualidad de un
objeto que permite ver con nitidez a través de él o cuando deja pasar la luz. Para los
servidores públicos, la definición de transparencia también hace referencia a una cualidad.
¿Entonces qué es la transparencia en el contexto de la función pública?
Según Transparencia Internacional, es “la cualidad de un gobierno, empresa, organización o
persona de ser abierta en la divulgación de información, normas, planes, procesos y acciones.
Como regla general, los funcionarios públicos, empleados públicos, gerentes y directores de
empresas y organizaciones, y las juntas directivas tienen la obligación de actuar de manera
visible, predecible y comprensible en la promoción de la participación y la rendición de
cuentas” (Transparency International, 2009).
De acuerdo con la Corporación Transparencia por Colombia, la transparencia es el “marco
jurídico, político, ético y organizativo de la administración pública que debe regir las
actuaciones de todos los servidores públicos en Colombia, implica gobernar expuesto y a
modo de vitrina, al escrutinio público (Transparencia por Colombia, 2010).
Veamos las tres dimensiones identificadas por Transparencia por Colombia.
Transparencia de la gestión pública
Implica la existencia de reglas claras y conocidas para el ejercicio de la Función Pública
(planeación, decisión, ejecución y evaluación de programas y planes), así como de controles
para la vigilancia de estas.
Transparencia en la rendición de cuentas
Esta conlleva la obligación de quienes actúan en función de otros, de responder eficaz y
recíprocamente sobre los procesos y resultados de la gestión pública.
Transparencia en el acceso a la información pública
Consiste en poner a disposición del público de manera completa, oportuna y permanente, la
información sobre todas las actuaciones de la administración, salvo los casos que
expresamente establezca la ley (Secretaria de Transparencia, 2015).
Sumado a lo anterior en la Constitución política de 1991 también reconoce y garantiza el
derecho de acceso a la información. Conozcamos los artículos.
Artículo 15: Establece que los ciudadanos tienen derecho a conocer, actualizar y rectificar las
informaciones que se hayan recogido sobre ellos en los bancos de datos y en archivos de
entidades públicas y privadas, haciendo referencia al Derecho de Habeas Data.
Articulo 20: Protege el derecho de toda persona de expresarse libremente y con ello de
informarse y recibir información veraz e imparcial.
Articulo 23: Establece el derecho de toda persona de presentar peticiones respetuosas a las
autoridades y a que estas sean respuestas con brevedad.
Articulo 74: Hace referencia a la garantía general de todos los ciudadanos de acceder a los
documentos públicos, salvo los casos por ley.
Ley 1712 de 2014, más conocida como la “Ley de Transparencia y del Derecho de Acceso
a la Información Pública Nacional”. Los principales propósitos de esta Ley son:
Posicionar el derecho de acceso a la información como un Derecho Fundamental plenamente
reglamentado.
Ampliar el ámbito de aplicación del sistema de acceso a la información, aumentando el
número de sujetos obligados garantizando así el derecho en su expresión más amplia.
Clarificar y ampliar los instrumentos y herramientas para el ejercicio del Derecho Fundamental
(Secretaria de Transparencia, 2015).
Contribución de la Ley de Transparencia en la lucha contra la corrupción
La transparencia y el acceso a la información es la medida preventiva más importante para la
lucha contra la corrupción que deben desarrollar los países. Es el mecanismo que enciende la
luz en la oscuridad de la ilegalidad. En la lucha contra la corrupción, la Ley de Transparencia
contribuye en tres factores
Como herramienta de participación democrática, permite conocer las actuaciones del
Gobierno, controlar su funcionamiento y gestión y controlar la corrupción.
Como medio para empoderar a los ciudadanos ya que con mayor disponibilidad a la
información que afecta nuestras vidas permite mejores decisiones individuales y mayor
autonomía.
Como instrumento facilitador de otros Derechos Humanos ya que los ciudadanos podemos
conocer la existencia de políticas y programas y exigirlos sin intermediarios.
Contribución del servidor público en la lucha contra la corrupción
Los servidores públicos desempeñan un rol fundamental para la garantía del Derecho al
Acceso a la Información. La actitud ética de los funcionarios públicos es imprescindible, pues
deben estar siempre dispuestos a brindar la información y a una gestión de gobierno más
democrática; que en definitiva fortalecerá la confianza de la ciudadanía en las instituciones y
hará que como Estado seamos responsables de nuestros actos.
La cultura del secreto todavía está presente en la actuación de muchos servidores públicos.
Las trabas y los obstáculos para entregar información son recurrentes y la idea de que la
información le pertenece al funcionario o empleado todavía permanece presente.
La transparencia implica un cambio de mentalidad en los servidores públicos de Colombia.
Deben comprender que la información le pertenece al ciudadano y que el ejercicio del
Derecho de Acceso a la Información implica no solo estar dispuestos a entregar información
en las mejores condiciones de calidad y contenido, sino que también debemos estar
dispuestos a publicar y divulgar información proactivamente.
INTEGRIDAD
Contexto de ausencia de valores y desconfianza ciudadana
Actualmente, en un contexto de ausencia de valores y desconfianza ciudadana, las personas
que están vinculadas a las entidades públicas en Colombia deben saber que a su alrededor se
tienen diferentes maneras de valorar su trabajo. Lamentablemente, las valoraciones que se
tienen de los servidores públicos en la mayoría de los casos son negativas, ya que tanto la
ciudadanía como los mismos compañeros de labores tienden a poner en duda los valores
éticos y predomina la desconfianza.
Las valoraciones negativas hacia los servidores se demuestran los siguientes estudios:
Encuesta sobre ambiente y Desempeño Institucional (EDI) (DANE, 2018), identifica la
ausencia de valores.
Medición de capital social para Colombia aplicada por la Corporación para el Control Social
(CONTRIAL, 2018) evidencia la desconfianza ciudadana.
Encuesta sobre ambiente y Desempeño Institucional (EDI)
Ahora veamos en que consiste cada una. La EDI es aplicada por el Departamento
Administrativo Nacional de Estadística (DANE) con el propósito de medir la percepción de los
servidores públicos del país.
Los resultados para el año 2018 arrojaron que el 42,8 % de los servidores consideran que la
ausencia de valores éticos es el factor que más influencia puede tener para que se presenten
prácticas irregulares en la administración pública; seguido por factores con porcentajes
menores como falta de controles con el 12,9%, y falta de sanción con el 9,4% (DANE, 2018).
La siguiente figura, se muestran los resultados de la EDI en cuanto a la pregunta por los
factores que pueden influir para que se presenten prácticas irregulares en la administración
pública para el año 2018.
Medición de capital social para Colombia
Por su parte, en los resultados de la cuarta medición del año 2018 del capital social para
Colombia, aplicada por CONTRIAL desde el año 1997, muestra que la confianza en la
administración pública en general es muy baja, con solo 1,9 sobre 10. Con el problema de que
la confianza de la ciudadanía en la administración pública, así como en las instituciones en
general, es cada vez más baja con el pasar de los años. La medición de capital social también
demuestra que la confianza en el gobierno del ámbito territorial es más baja, pues para el
Gobierno Municipal es de 1,72 y para el Departamental 1,14 sobre 10 (CONTRIAL, 2018).
En la Figura, observe los resultados de la cuarta medición de capital social. Allí podrá
encontrar que, además de la desconfianza hacia la administración pública, la medición
destaca que la Iglesia es la institución con mayor confianza con 6,4 sobre 10, mientras que el
Congreso tiene el nivel más bajo de confianza ciudadana con 0,86.
Por todo lo anterior, las personas que hagan parte de una entidad pública o que estén
próximas a ingresar deben saber que cargan con una percepción negativa. Por esta razón, un
buen servidor público colombiano se debe destacar por sus conocimientos técnicos y
habilidades para resolver problemas al igual que por su capacidad de gestión, pero
fundamentalmente se debe destacar por los valores éticos con que desarrolla sus tareas. Un
servidor público en nuestros días requiere que sus comportamientos cotidianos estén
orientados por valores éticos y dirigidos para construir confianza en los ciudadanos. Es decir,
ser un servidor público con integridad. A partir de este contexto, ¿Qué entendemos entonces
por integridad?
En asuntos de integridad encontramos muchas definiciones, una en particular, la del
economista estadounidense Anthony Downs, fue la que adoptó Función Pública:
¿Qué es?
“La integridad consiste en la coherencia entre las declaraciones y las realizaciones…” y
agrega “… La integridad es esencial para que sean eficientes las relaciones interpersonales,
porque el engaño desfigura los mensajes que transmitimos, crea una niebla y ya no sabemos
de qué estábamos hablando” (Downs, 1957).
¿Qué implica?
Según su definición, la integridad es esencial en el cumplimiento de las promesas de manera
transparente y eficiente. En el ámbito de lo público, la integridad tiene que ver con el
cumplimiento de las promesas que hace el Estado a los ciudadanos frente a la garantía de su
seguridad, la prestación eficiente de servicios públicos, la calidad en la planeación e
implementación de Políticas Públicas que mejoren la calidad de vida de cada uno de ellos.
Componentes de la definición de integridad
En las entidades públicas hay tensiones constantes entre los intereses generales de la
sociedad y los intereses personales de los servidores, lo cual pone en riesgo el cumplimiento
de la promesa de prevalecer el bien común por encima del bien individual. Entonces, se hace
necesario establecer particularidades del concepto de integridad frente a la labor pública. En
este sentido se ubica la aproximación sobre integridad de la Organización para la Cooperación
y el Desarrollo Económico (OCDE). Veamos algunos aspectos importantes a cerca de la
integridad.
“La integridad pública se refiere al constante alineamiento y apropiación de valores
éticos, principios y normas compartidas, para proteger y priorizar el interés público
sobre los intereses privados en el sector público” (OCDE, 2017).
La integridad no es solo un asunto moral, tiene también un sentido práctico, pues se
trata de comportamientos ajustados al cumplimiento de las promesas que los
servidores públicos hacen a la ciudadanía. De acuerdo con lo anterior, la integridad
también tiene que ver con la eficiencia y productividad del sector público.
El último elemento a tener en cuenta para comprender la definición de integridad tiene
que ver con el divorcio entre ley, moral y cultura; el que hace referencia a la carencia
de aprobación moral o cultural de las obligaciones legales y aprobación cultural y/o
moral de acciones ilegales (Mockus, 1999).
Ley, moral y cultura se entienden como sistemas reguladores del comportamiento o
sistemas normativos en el marco de un grupo social, Son, entonces, formas de
regulación jurídica, cultural (colectivo) y moral (individual). Cuando las leyes
(colectivas) no están en armonía con mi moral (individual) no hay apropiación del
sentido de lo público o se promueve la ilegalidad (DAFP, 2018).
Código de integridad: valores del servicio público
Los códigos de integridad o códigos de conducta son instrumentos que tienen un enfoque
preventivo y no represivo de los comportamientos nocivos que tiene un servidor público. El
objetivo de los códigos de integridad es identificar factores de riesgo o malas prácticas en las
acciones cotidianas del servicio público y dar guía a los servidores sobre cómo sobrepasarlas
y asumirlas de manera íntegra. Pretenden orientar en sentido positivo la acción y actuación de
los servidores públicos.
Lo anterior indica que un código de este tipo debe caracterizarse por tener un enfoque
preventivo y no disciplinario. Partimos del hecho de que un código de integridad guía a los
servidores públicos, cuyos comportamientos están dentro de la legalidad, pero se ven
enfrentados a situaciones o dilemas complejos en el día a día. Se busca dar una herramienta
para sortear tal tipo de situaciones, pues para las acciones y situaciones que están en el
marco de la ilegalidad existen todo tipo de instrumentos normativos. No es, entonces,
competencia de este tipo de códigos. (DAFP, 2018).
Construcción participativa
El Código de Integridad: valores del servicio público fue lanzado en junio de 2017.
La primera característica del Código de Integridad es que fue el producto de un proceso
participativo. Más de 25.000 servidores eligieron los valores que consideraron los más
importante que deben caracterizar a los empleados públicos de Colombia. A través de un voto
virtual o en buzones que se instalaron en la entrada de algunas entidades se obtuvieron los
resultados que se exponen en la siguiente figura (DAFP, 2018).
Valores que componen el Código de Integridad
Justicia-diligencia-compromiso-respeto-honestidad
Lenguaje claro y sencillo
En Colombia usualmente se venían promoviendo y fortaleciendo los valores a través de los
códigos de ética. Sin embargo, Función Pública identificó que los códigos de ética son
demasiado rígidos, densos y tienen resultados poco significativos.
Una vez se identificaron los cinco valores del servicio público, como resultado del ejercicio
participativo, se procedió a elaborar definiciones con lenguaje claro y sencillo. El objetivo en
las definiciones de los valores fue encontrar mensajes que llegaran a los empleados públicos.
A continuación conoceremos algunas de las definiciones que contiene el código de integridad
y que tuvieron como insumos las propuestas de los servidores en la consulta que definió los
cinco valores (DAFP, 2018):
Honestidad
Actúo siempre con fundamento en la verdad, cumpliendo mis deberes con transparencia y
rectitud, y siempre favoreciendo el interés general.
Respeto
Reconozco, valoro y trato de manera digna a todas las personas, con sus virtudes y defectos,
sin importar su labor, su procedencia, títulos o cualquier otra condición.
Compromiso
Soy consciente de la importancia de mi rol como servidor público y estoy en disposición
permanente para comprender y resolver las necesidades de las personas con las que me
relaciono en mis labores cotidianas, buscando siempre mejorar su bienestar.
Diligencia
Cumplo con los deberes, funciones y responsabilidades asignadas a mi cargo de la mejor
manera posible, con atención, prontitud, destreza y eficiencia, para así optimizar el uso de los
recursos del Estado.
Justicia
Actúo con imparcialidad garantizando los derechos de las personas, con equidad, igualdad y
sin discriminación.
Enfoque de cambio cultural de las conductas cotidianas
Además de definiciones sencillas y claras, el código de integridad contiene unos principios de
acción que están puestos en términos de “Qué hago” como servidor público íntegro y lo “Qué
no hago”. El objetivo es entender los valores como una característica propia y que lleve al
servidor a una reflexión sobre cuáles comportamientos de la cotidianidad debe ajustar, basado
en el principio de la existencia de un “Yo” que decide y actúa íntegramente. Veamos algunos
de estos principios (DAFP, 2017):
Finalidad pedagógica del Código de Integridad
El Código de Integridad tiene una finalidad pedagógica y sirve principalmente para reducir la
probabilidad de ciertos comportamientos, proporcionar justificaciones correctas y servir como
declaración ética profesional. Para lograr entidades públicas eficientes y transparentes, así
como servidores públicos íntegros y de calidad, no basta con la expedición de normas y la
adopción de instrumentos técnicos, sino que es necesaria una manera innovadora de pensar y
hacer las cosas que lleven a un cambio cultural. Como anexo al código de integridad, Función
Pública elaboró una caja de herramientas para su implementación la cual tiene las siguientes
características.
Basada en el trabajo directo, constante e interactivo con los servidores públicos.
Implica la aplicación de metodologías de cambio cultural que generen ajustes o
fortalecimientos en las reflexiones, actitudes y comportamientos de los servidores frente a su
labor.
Es el pilar práctico del código de integridad que busca, más que conocer los valores del
código, que los servidores realmente los apropien, interioricen y vivan día a día (DAFP, 2018).
Contiene una serie de actividades propuestas para que sean desplegadas en las entidades
como parte de la estrategia de divulgación y apropiación del Código.
Está dirigida a los equipos de gestión humana como líderes de la implementación en las
entidades.
Ahora revisemos en que consiste el Modelo Integrado de Planeación y Gestión MIPG.
¿Qué es el MIPG?
Es un marco de referencia para dirigir, planear, ejecutar, hacer seguimiento, evaluar y
controlar la gestión de las entidades y organismos públicos
¿Cuál es su propósito?
Generar resultados que atiendan los planes de desarrollo y resuelvan las necesidades y
problemas de los ciudadanos, con integridad y calidad en el servicio. Haga clic aquí para ver
los objetivos del modelo
¿Cómo está conformado?
El MIPG cuenta con siete dimensiones y se considera que los motores son la integridad y la
legalidad.
hora, conozcamos las siete dimensiones que conforman el MIPG:
Primera dimensión y corazón del MIPG: Talento humano.
Planear: segunda dimensión Direccionamiento
estratégico y planeación.
Hacer: tercera dimensión Gestión con valores
para resultados.
Verificar y actuar: cuarta dimensión
Evaluación de resultados.
Dimensiones transversales: quinta dimensión
Información y comunicación.
Sexta dimensión Gestión del conocimiento y la innovación.
Séptima dimensión Control interno; el control interno se integra, a través del MECI, como una
dimensión del MIPG.
El MIPG se adoptará en los organismos y entidades del nivel central de los órdenes nacional y
territorial de la Rama Ejecutiva del Poder Público. Como se establece en la Dimensión de
Direccionamiento Estratégico, la apuesta por la integridad pública consiste en la unión y
coordinación de acciones que se desarrollan por parte de las entidades, los servidores y los
ciudadanos. En el marco de esto, Función Pública elaboró el Código de Integridad del Servicio
Público como una herramienta que busca ser implementada y apropiada por los servidores.
De esta forma, la integridad y el MIPG se convirtieron en una política de gestión y desempeño
que debe ser implementada por parte de las entidades públicas. En este sentido, la integridad
como política de gestión y desempeño es un avance importante en el camino de reconocer la
integridad como valor de la gestión pública (DAFP, 2018).
Conflictos de intereses
Recordemos que una persona que trabaja en una entidad pública requiere de un
comportamiento especial, un deber-ser particular, una manera específica de actuar bajo el
sentido de lo público. Son muchas las situaciones diarias en las que un servidor público tiene
que tomar decisiones donde se encuentran simultáneamente el interés personal y los
intereses colectivos. Planteemos un caso concreto donde se presente esta situación:
Importante
Función Pública tiene a disposición de los servidores y las entidades la Guía Para la
Identificación y Declaración del Conflicto de Intereses en el Sector Público Colombiano. Este
documento brinda orientaciones sobre qu
¿Qué es un conflicto de intereses?
Transparencia Internacional define el conflicto de intereses como “Situación en la que una
persona o la entidad en la que esta trabaja ya sea un gobierno, empresa, medio de
comunicación u organización de la sociedad civil, debe optar entre las responsabilidades y
exigencias de su puesto y sus propios intereses privados” (Transparency International, 2009).
Transparencia por Colombia identifica la presencia de un conflicto de interés cuando un
servidor público tiene un interés privado que podría influir, o en efecto influye, en el
desempeño imparcial y objetivo de sus funciones oficiales, porque le resulta particularmente
conveniente a él, o a su familia, o a sus socios cercanos. (Transparencia por Colombia, 2014)
El Artículo 40 de la Ley 734 de 2002, por la cual se expide el Código Disciplinario Único ,
establece que: Todo servidor público deberá declararse impedido para actuar en un asunto
cuando tenga interés particular y directo en su regulación, gestión, control o decisión, o lo
tuviere su cónyuge, compañero o compañera permanente, o algunos de sus parientes dentro
del cuarto grado de consanguinidad, segundo de afinidad o primero civil, o su socio o socios
de hecho o de derecho.
La Ley 1437 de 2011, por la cual se expide el Código de Procedimiento Administrativo y de lo
Contencioso Administrativo, establece las 16 situaciones por las cuales podrá ser recusado[1]
un servidor público si no manifiesta su impedimento. (Ley 1437, 2011)
é hacer cuando un servidor se encuentra en una situación que puede ser considerada como
conflicto de intereses (Función Pública, 2019).
a cultura del secreto todavía está presente en la actuación de muchos servidores públicos.
Las trabas y los obstáculos para entregar información son recurrentes y la idea de que la
información le pertenece al funcionario o empleado todavía permanece presente.
La transparencia implica un cambio de mentalidad en los servidores públicos de Colombia.
Deben comprender que la información le pertenece al ciudadano y que el ejercicio del
Derecho de Acceso a la Información implica no solo estar dispuestos a entregar información
en las mejores condiciones de calidad y contenido, sino que también debemos estar
dispuestos a publicar y divulgar información proactivamente.