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Design Thinking

Este documento describe el concepto de design thinking. Explica que se trata de un enfoque centrado en el usuario que utiliza la creatividad y el pensamiento lógico para resolver problemas de manera innovadora. Describe que el proceso de design thinking se compone típicamente de cuatro etapas: 1) definir correctamente el problema, 2) investigar a los usuarios, 3) generar ideas creativas, 4) probar prototipos. El objetivo final es desarrollar soluciones que satisfagan las necesidades de los usuarios.

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Design Thinking

Este documento describe el concepto de design thinking. Explica que se trata de un enfoque centrado en el usuario que utiliza la creatividad y el pensamiento lógico para resolver problemas de manera innovadora. Describe que el proceso de design thinking se compone típicamente de cuatro etapas: 1) definir correctamente el problema, 2) investigar a los usuarios, 3) generar ideas creativas, 4) probar prototipos. El objetivo final es desarrollar soluciones que satisfagan las necesidades de los usuarios.

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“UNIVERSIDAD DE GUAYAQUIL”

FACULTAD DE CIENCIAS
MATEMÁTICAS Y FÍSICAS

TAREA GRUPAL – EMPRENDIMIENTO E INNOVACIÓN.

Integrantes:

➢ Coello Zamora Erick


➢ García Benítes Carlos
➢ Hernández Gómez Steven
➢ Mieles Celi Anthony
➢ Rizo Carriel Elian

Design thinking
Aunque el design thinking, como veremos más adelante, no es un concepto nuevo, a lo
largo de la primera década del 2000 se ha ido convirtiendo en una especie de
“movimiento” que ha conseguido llamar la atención de diferentes disciplinas fuera de su
ámbito y posicionarse como una estrategia interdisciplinar e innovadora. Sus partidarios
aseguran que es una actitud hacia el diseño y lo relacionan con palabras como empatía,
creatividad y racionalidad, pues consideran que se basa en una profunda comprensión de
las necesidades de los usuarios, en la identificación mental y afectiva con ellos, en la
ideación, el pensamiento creativo y, finalmente, la experimentación y el pensamiento
analítico.

Desde esta perspectiva, el design thinking sería diferente de otros enfoques del diseño
pues se centra en el proceso en lugar de en el producto o, dicho de otra manera, se enfoca
en la resolución de problemas, pero no comienza con ninguna solución previa.

Precisamente, a la hora de resolverlos se encuentra en un punto de equilibrio entre la


lógica y la creatividad, ambas necesarias, pero con funciones diferentes. Así, su punto de
partida es que el proceso de pensamiento lógico desempeña un papel esencial cuando hay
un conocimiento sobre el que construir, pero que se requiere un pensamiento creativo
cuando es necesario generar nuevo conocimiento o abordar los problemas de un modo
diferente a como se había hecho antes. El design thinking se situaría, por tanto, en una
posición intermedia que permite conciliar pensamiento lógico y pensamiento creativo en
el proceso de diseño.
Para Jerry Diethelm, el design thinking sería, también, un elemento central en el proceso
de evaluación de los artefactos diseñados y de cómo son “experimentados, asimilados y
acogidos en la cultura.” (2012, pág. 1).

Asociado a menudo a lo que los diseñadores entienden por diseño y al acto de diseñar en
función de su manera de entenderlo, el “design thinking” se ha definido como “el estudio
de los procesos cognitivos que se manifiestan en la acción de diseñar” (Cross, Dorst,
Roozenburg, 1992, pág. 1) y como la serie de actividades cognitivas específicas de diseño
que los diseñadores aplican durante el proceso de diseñar (Dorst 2009; Visser 2006).

En ambas definiciones están implícitas cuestiones presentes en todo proceso de diseño,


como son la mezcla de creatividad y análisis, afrontar problemas imprecisos y el enfoque
de resolución de problemas, entre otras. Pero las definiciones mencionadas no son
inmutables y se han transformado y ampliado a medida que el concepto de design thinking
iba evolucionando, se incorporaban nuevos conocimientos y se desarrollaban nuevas
teorías. En ese sentido, el libro Change by Design: How Design Thinking Transforms
Organizations and Inspires Innovation, publicado por Tim Brown en el 2009 ha
representado un punto de inflexión importante.

Para Brown, el design thinking es una metodología que impregna todo el espectro de
actividades de innovación con un espíritu centrado en las personas, y es, sobre todo: “Una
aproximación a la innovación que es poderosa, efectiva y ampliamente accesible, que
puede integrarse en todos los aspectos de los negocios y la sociedad, y que los individuos
y los equipos pueden usar para generar ideas innovadoras que se implementen y que por
consiguiente tengan un impacto.” (Brown, 2009, pág. 3). Asimismo, este autor define el
design thinking como:

“Una disciplina que emplea la sensibilidad del diseñador y los métodos para armonizar
las necesidades de la gente con lo que es factible tecnológicamente y lo que una estrategia
de negocios viable puede convertir en valor del cliente y oportunidad del mercado.”
(Brown, 2008, pág. 86)

Según Brown, el design thinking es relevante tanto para el diseño de productos, espacios
y sistemas, como para tratar “problemas abstractos”, como es el ca- so del diseño de
servicios. Se basa en el diseño centrado en las personas y su principal objetivo es la
innovación disruptiva para obtener una ventaja competitiva en el mercado global.
El diseñador Mark Dziersk describe el design thinking como un: “Protocolo de resolución
de problemas demostrados y repetibles que puede emplear cualquier negocio o profesión
para lograr resultados extraordinarios.” y aclara que: “Describe un proceso repetible que
emplea técnicas únicas y creativas que producen resultados garantizados –por lo general
resultados que superan las expectativas iniciales.” (Dziersk, 2006). En su opinión sirve
para descubrir nuevas oportunidades, de ahí que cuando se utiliza con eficacia pueda ser
la base para conducir una marca o un negocio, y que sea una metodología tan atractiva
para las empresas actuales. Asimismo, este autor indica que es una visión objetiva pero
que supone la aceptación de riesgos y de ideas nuevas. Thomas Lockwood, expresidente
del Design Management Institute, comenta que el design thinking es:

“Esencialmente, un proceso de innovación centrado en las personas, que pone énfasis en


la observación, la colaboración, el aprendizaje rápido, la visualización de las ideas, el
prototipado rápido del concepto, el análisis del negocio concurrente, que en última
instancia influye en la innovación y en la estrategia de negocio.” (Lockwood, 2009, pág.
xi)

Las definiciones que hemos visto hasta aquí proceden de la práctica del diseño, pero ¿cuál
es la perspectiva de los investigadores en diseño? Nigel Cross comenta que el design
thinking comprende las habilidades de resolución de problemas mal definidos y la
adopción de soluciones centradas en estrategias cognitivas, empleando el pensamiento
abductivo (Cross, 2008).

Para Zaana Howard y Kate Davies (2011), el design thinking es un enfoque colaborativo
y centrado en las personas, que aplica la mentalidad de los diseña- dores a la resolución
de problemas complejos.

A modo de resumen, podríamos decir que, a pesar de que, como ya hemos visto, resulta
difícil delimitar con claridad qué es el design thinking, una de sus principales
características es que se trata de un diseño centrado en las personas que busca resolver
problemas mediante una estrategia creativa.

Dos de las principales características del design thinking son:

1. Está muy centrado en el usuario porque sus necesidades se observan e incorporan


constantemente a un proceso de diseño impulsado por el conocimiento y la creatividad.
2. Es iterativo, pues a través de la investigación, en los usuarios se ex- ploran los
resultados, se refinan y se evalúan, en una constante retro- alimentación, que va y viene
desde el punto que originó una solución satisfactoria.
Es, además, social y comunicativo, puesto que se aplica a proyectos realizados en equipo,
donde los miembros han de generar ideas juntos y tomar decisiones. Hace hincapié en la
interdisciplinariedad, la multiculturalidad y el intercambio de experiencias entre los
implicados, ya que entiende que todo esto enriquece los resultados. Brown y Wyatt (2010)
afirman que el design thinking es un enfoque que se nutre de las capacidades que todos
tenemos, pero que, a menudo, pasamos por alto en las prácticas más convencionales de
resolución de problemas. Es un enfoque que no solo se nutre de la creación de productos
y servicios centrados en los seres humanos, sino que es, en sí mismo, un proceso
profundamente humano. Para estos autores:

“El design thinking se basa en nuestra capacidad para ser intuitivos, reconocer patrones,
construir ideas que tienen significado emocional, además de ser funcionales, y para ex-
presarnos por más medios que las palabras y símbolos. Nadie quiere dirigir una
organización basada en el sentimiento, la intuición y la inspiración, pero un exceso de
confianza en lo racional y lo analítico puede ser también un riesgo. El design thinking,
como enfoque integrado en el núcleo del proceso de diseño, proporciona una tercera vía.”

Proceso, fases y metodología del design thinking

Como podrá deducirse de lo que hemos comentado hasta aquí, la metodología del desing
thinking se basa en las investigaciones sobre cómo los diseñadores abordan los problemas
y desarrollan las soluciones más adecuadas. Las prime- ras de esas investigaciones se
realizaron en el arte, la arquitectura y el diseño industrial, y siguieron modelos cognitivos
que impulsaban el conocimiento divergente dentro del proceso de diseño.

Si bien Herbert Simon, en The Sciences of the Artificial –cuando el design thinking no
se entendía como campo autónomo– distinguía siete pasos en el proceso de diseño
(definir, investigar, idear, prototipar, elegir, implementar y aprender), Mark Dziersk
delimita cuatro etapas clave en la aplicación del design thinking:

1) Definir el problema y hacerlo bien.

Esta es quizá la fase más importante de las cuatro etapas. Por eso, el autor precisa que
habría más bien que referirse a ella como: “definir el problema correcto para resolverlo”.
En esta fase, se requiere un trabajo en equipo capaz de cuestionar el briefing, –y con él,
el problema a resolver–, lo que supone participar y revisar las posibilidades antes de
iniciar el proceso de creación y ejecución y efectuar un examen de los criterios que se han
empleado a la hora de definir un problema. Asimismo, es esencial la observación directa,
pues permite conocer realmente la experiencia de la gente, o dicho de otro modo, lo que
hacen los usuarios y no solo lo que dicen. En palabras de Dziersk:

“Es fundamental salir del cubo e implicarse en el proceso, el producto, la experiencia de


compra o el teatro de operaciones. Ninguna vida se ha cambiado con una presentación de
PowerPoint.” (Dziersk, 2006). Para la definición del problema, el design thinking
requiere, también, una visión transversal desde diferentes perspectivas, e interrogarse
constantemente sobre el porqué hasta que aparecen las respuestas más sencillas y emergen
los verdaderos problemas. Finalmente, definir el problema mediante el design thinking
requiere no juzgar durante el planteamiento porque, como nuevamente dice Dziersk:

“Lo que decimos puede ser diferente de lo que queremos decir. Las palabras correctas
son importantes. No es «diseñar una silla», es... «crear una manera de suspender a una
persona». El objetivo de la etapa de definición es dar con el problema correcto a resolver
y luego formularlo de manera que invite a una solución creativa.” (Dziersk, 2006)

2) Crear y considerar muchas opciones.

El design thinking requiere no quedarse con la primera solución que se nos ocurre por
mucho que se haya demostrado válida en otras ocasiones y por mucho que el tiempo para
realizar el proyecto sea breve. Es necesario generar y considerar muchas soluciones
distintas y “crear de una manera que permita juzgarlas por igual como posibles
respuestas” (Dziersk, 2006), pensando que “mirar un problema desde más de una
perspectiva siempre produce resultados más ricos” (Dziersk, 2006). Esta segunda etapa
es una fase de oportunidades, pero es necesario saber reconocerlas. Por ello se necesitan
diferentes perspectivas y es esencial el trabajo en equipo. En ese reconocimiento de
oportunidades, puede ser de gran ayuda el manejo de las herramientas digitales, ya que
los actuales programas 2D y 3D permiten mostrar con bastante fidelidad las posibles
soluciones.

3) Refinar las direcciones seleccionadas.

Es necesario nutrir los resultados más prometedores porque “incluso la más fuerte de las
nuevas ideas puede ser frágil en su infancia” (Dziersk, 2006). El design thinking permite
que estas ideas se hagan realidad mediante la creación de un entorno propicio para poder
experimentar y cometer errores. Esta es una fase, también, para combinar e integrar ideas
y opciones, repitiendo si es necesario los pasos 2 y 3, en una especie de bucle –lo que
Dziersk denomina 3.5 Repetir (Opcional)–, hasta que emerjan las respuestas correctas.

4) Escoge al ganador, ejecuta.


En esta última etapa es necesario asentar lo realizado hasta el momento para alcanzar los
primeros objetivos. Los resultados colaterales del proceso son a menudo otras ideas y
estrategias que son tangenciales al objetivo inicial. Es el momento de creación de
prototipos y de pruebas que, a medida que avanzamos, se hacen más críticas e intensas.
Al finalizar esta fase, siempre según Dziersk, el problema estará resuelto. Phil Hayes-St.
Clair, desde la perspectiva del mundo empresarial, distingue cinco fases que coinciden
con las propuestas por Dziersk:

Encontrar el problema. Es necesario definir el problema a resolver con exactitud.

Descubrir. Indagar y aprender de los clientes y usuarios.

Inventar. Generar una hipótesis que informe de lo que se debe hacer.

Prototipar. Dibujar y construir, reconstruir y reconstruir de nuevo.

Integrar. Entregar para poner en marcha el diseño y para implantarlo.

Otros autores, como Domschke, Lindberg, Meinel y Zeier (2009), dividen el proceso de
design thinking en seis fases iterativas: comprender, observar, punto de vista, idear,
prototipar y probar.

Comprender. obliga a investigar y a delimitar el área del problema. En esta fase los
diseñadores han de identificar cuáles son los ámbitos de conocimiento en los que se
inserta el problema y acudir a expertos que les ayuden a entender en profundidad dicho
problema.

Observar. En esta fase los miembros del equipo se centran en los usuarios, clientes y
expertos para obtener, siempre desde una mirada empática, información sobre sus hábitos,
actitudes y necesidades. La información recogida es compartida con todos los miembros
del equipo, socializando de esta manera el conocimiento.

Punto de vista. Se trata de definir cuál es el problema, la necesidad o el deseo a


resolver.

Idear. Es una fase en la que los diseñadores han de generar ideas, conceptos y posibles
soluciones de un modo creativo y mediante técnicas tales como las sesiones de
brainstorming.

Prototipado. Una vez evaluados los conceptos generados en la fase anterior, se crean
prototipos (dibujos, maquetas, modelos, etc.) para probarlos y avaluarlos.

Probar. En esta fase se requiere la opinión de expertos externos y la retro- alimentación


de los usuarios. Es un proceso iterativo de evaluación y de refinado de los conceptos, que
se nutre tanto del conocimiento externo (de los usuarios y expertos) como interno (del
equipo de diseño).

Ejemplo
Las ventas de una compañía de alimentos han disminuido. Por eso, los integrantes del
equipo de design thinking analizan qué tipo de comida es el más comprado y llegan a la
conclusión de que los clientes prefieren los productos elaborados con ingredientes
orgánicos. Al mes siguiente, la compañía desarrolla una línea saludable de alimentos
con ingredientes orgánicos y las ventas mejoran.

Este procedimiento presenta grandes ventajas ya que, al ser un proceso en el que prima la
colaboración entre individuos, permite crear soluciones, productos o servicios
innovadores y originales, que probablemente no hubieran surgido por las ideas de una
sola persona. Además, estas innovaciones suelen ser altamente efectivas porque, para
realizarlas, se tienen en cuenta: las necesidades y las inquietudes de los consumidores, las
posibilidades en la elaboración y la rentabilidad. Esta metodología de trabajo surgió en la
década de los setenta en empresas informáticas y se utilizaba para diseñar objetos físicos.
Después se comenzó a aplicar en el desarrollo de servicios y más tarde en otros ámbitos
productivos.

Bibliografía.
[Link]
%20Tendencias%20en%20la%20teor%c3%ada%20y%20la%20metodolog%c3%ada%2
0del%20dise%c3%b1o_M%c3%b3dulo%204_Design%[Link]

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