Junior S. Mejía R.
19-EMRN-2-037
POLÍTICA DOMINICANA
25.- Procure recrearse permanentemente
- Criterio:
“No acepte los papeles que la sociedad le ha endilgado (dirigido). Fórjese una nueva
identidad que atraiga la atención y nunca aburra al público. Sea el dueño de su propia
imagen, en lugar de permitir que otros la definan por usted. Incorpore elementos
dramáticos en sus gestos y acciones públicas, y su poder se verá reforzado y su
personalidad crecerá en forma asombrosa”.
Resumen:
- Observancia de la ley I
Julio Cesar: funcionario de la sociedad romana en el año 65 a.C., era el encargado de la
distribución de los granos y de los juegos públicos. Comenzó a captar la atención del
pueblo al montar una serie de espectáculos oportunos y bien organizados (cacerías de
fieras salvajes, exhibiciones de gladiadores, concursos teatrales). En más de una ocasión
financió esas actividades de su propio bolsillo, quedando indeleblemente vinculado con
esas atracciones en todo el pueblo.
A medida que fue ascendiendo hasta alcanzar la posición de cónsul, su popularidad entre
las masas le sirvió como basamento para su poder. Se había creado la imagen del gran
hombre de los espectáculos públicos.
Al borde de una crisis civil con Pompeyo para el año 49 a.C., Julio Cesar asistió a una
función teatral, ya que era adicto a las artes escénicas, y saliendo se dirigió a su
campamento y le presentó las alternativas a su estado mayor, mostró cada una como un
actor de escena. Sabía que sus generales vacilaban en apoyarlo, pero su oratoria les hizo
sentir el dramatismo de la situación y se unieron a su causa. Ante aquella situación
salieron victoriosos y al año siguiente vencieron a Pompeyo. Julio Cesar se constituyó
dictador de Romano.
César era un maestro de la oratoria. Sabía hablar mucho sin decir nada e intuía cuál era el
momento exacto para concluir un discurso de modo de obtener el máximo efecto.
Para el año 44 a.C. Julio Cesar fue asesinado a puñaladas por su ex amigo Bruno, pero aún
en la agonía este mantuvo el sentido de lo dramático. Se tapó el rostro con la parte
superior de la túnica y se cubrió las piernas de modo que murió decentemente cubierto.
Sus últimas palabras fueron dirigidas a su ex amigo a quien antes de propinarle la segunda
puñalada le dijo como si lo hubiera ensayado para el final de una obra teatral “¿También
tú, hijo mío?”
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- Observancia de la ley II
Aurora era una madre de familia, en Francia, que quería ser escritora. Sentía que el
matrimonio era peor que la prisión ya que no le permitía el tiempo ni la libertad para
perseguir sus sueños, lo que le apasionaba. Viajó a París en busca de su independencia y
de lograr ganarse la vida haciendo lo que le apasionaba.
Cuando llega a París esta choca con realidades muy crudas. Entre ellas, la falta de dinero,
esto teniendo en cuenta que una mujer solo podía obtener dinero mediante el
matrimonio o prostituyéndose. No obstante, no existía ninguna mujer para ese entonces
que se ganara la vida como escritora.
La primera vez que mostró sus escritos a un editor éste le dijo: “Debería hacer bebés, no
literatura”. Después de agotar todos los esfuerzos, Aurora recurre a una estrategia que le
permitió lograr lo que ninguna otra mujer había logrado antes: la estrategia de recrearse
por completo y forjarse una imagen pública de su propia invención.
Aurora decidió que, ya que debía interpretar un papel, revertiría el juego: haría el papel de
hombre. Y para 1832 un editor aceptó su primera novela “Indiana”. Ésta optó por
publicarla bajo un seudónimo “George Sand”, de tal manera que París dedujo que aquel
nuevo e interesante escritor era un hombre.
El extraño escritor masculino fascino al público. Para el mundo. Disfrutaba desempeñando
su parte al máximo; en privado, seguía siendo ella misma. Llegó a darse cuenta de que el
personaje de “George Sand” podía agotarse o cansar, de manera que, para evitarlo, de vez
en cuando modificaba en forma dramática la personalidad que se había inventado.
Análisis:
Es importante que tomemos el control de nuestra imagen en lugar de dejar que otros la
definan por nosotros mismos. El mundo quiere asignarnos un papel en la vida y una vez
aceptemos este papel, estamos condenados. El otro no puede definirnos en base a lo que
él entienda, sino que nosotros debemos definirnos en base a lo que queremos ser.
Las personas intentarán implantarse en nosotros, querrán hacer de nosotros lo que
quieran y que seamos como ellos quieran. Sin embargo, debemos mostrar un dominio de
nosotros de manera asombrosa. Ser nosotros sin dejar que nadie nos cambie, tener la
habilidad de tener un personaje para cada público. Saber hacer de todo y ser del agrado
de todos, es decir, ser multifacéticos, pero siendo equilibrados, sin parecer muy sobre
actuado para que nos crean el papel.
Junior S. Mejía R.
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Cesar estableció el ideal para todos los lideres y hombres de poder. Al igual que él,
debemos aprender a magnificar los actos mediante técnicas dramáticas como la sorpresa,
el suspenso, la generación de simpatía y la identificación simbólica. Además, igual que
Cesar, debemos tener constante conciencia de nuestro público:
- Qué cosas agradan
- Qué cosas aburren
Debemos ubicarnos siempre en el centro de la escena, llamar la atención y nunca permitir
que nos dejen en segundo plano.
Por otro lado, el autor nos recomienda reconstruirnos a nosotros mismos en un personaje
de poder y esto lo podemos ver en el caso de Aurora. Trabajar en nosotros mismos
debería de ser la tarea principal de cada uno de nosotros. El primer paso en el proceso de
la autocreación es la autoconciencia: ser conscientes de nosotros mismos como actores y
tomar el control de nuestra apariencia y emociones. Cuando practicamos la
autoconciencia somos capaces de conocer cuáles son nuestras fortalezas y qué
habilidades tenemos que nos permiten sobresalir y diferenciarnos de otros. La
autoconciencia también nos permite saber cuáles son nuestras limitaciones, qué tareas se
nos dificultan más y para qué necesitamos ayuda.
El segundo paso en el proceso de autocreación es una variación de la estrategia de George
Sand:
1. La creación de un personaje memorable. Debe llamar la atención, destacarse por
encima de los demás actores en el escenario, tener protagonismo.
2. Usar el misterio. Crear misterio, permite que se hagan preguntas. Usar toques de
incertidumbre ayuda a que tus acciones pasen de ser algo puramente “mortal” a
algo especial.
3. Elocuencia. El poder de las palabras permitirá aparentar confianza y generar
misterio.
4. Vulnerabilidad. Mostrar las debilidades de forma controlada nos permite resaltar
el efecto de nuestra confianza y misterio.