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Del ritmo al simbolo
Los signos en el nacimiento de la inteligencia
Cintia Rodriguez
ICE-HORSORI ,
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‘Universitat de Barcelona er
Tré, ilé, mi ow6EMIS Diecte: Csae Cal
& Consejo de Redaccién: Carmen Atslacee, nai Eenebarris,
Francesc Seg, Nira Casals
Ire i, mi owd
© Cinta Rodriguez Garrido
© LCE. Universitat Barcelona
© Horsori Editorial, S.L.
prwawuhorsorinet
Primera edicion: Septiembre 2008,
DR, © 2009 Lukambanda Editorial, S.A. de C.V
ISBN: 978-970-759-725-5
Hecho en México
Primera edicion
La precentaién y diaposeén en conjumto de Del rtm al simbolo. Los signos en el nacimiento
{de a inteligencia, son propiedad dal ects. Nnguna de sus partes puede ser reproducdao transmitda
mediante ringin sistema, medo © mbtedo eledrdnico © mecsnico (incuyende efoccopiado, la
rabacsin 0 cualquier sistema de recuperacén y almacenamiento de informacién), sn ol consentimiento
scr del edtor. La persona que vol esta advertencia puede se sancionada seg lo estalecen los
tialos Xl y Xi doa Loy det Derecho de Autor vigertay tla XXVI del Cdigo Penal
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INDICE
Agradecimientos. 7
Introduccién: el placer de la mirada y los clasicos.. 9
Capitulo 1. En el principio es el ritmo. 19
1. La biologia individualmente orientada Piaget. cece 19
2. El reflejo de succién del nitio solitaro.. 2
3. La biologia socialmente orientada: Darwin, Wallon
y Vygotski... . 28
4, Expresiones de los recin nacidos y priticas
educativas. 38
5, {Hasta dénde llega Ia preadaptacion social”:
sineronia o coordinacién. 4a
6. El gran ojo “que mira”: Un sujeto que yan actin. 52
7. Un ejemplo paradigmatico: La imitacién de neonatos.... 59
8. Una vuelta a la accién: Los nifios también actian...
9. Otros desarrollos: Nifios prematuros y de bajo peso...... 67
Capitulo 2. Las relaciones reciprocas adulto-nitio ... B
1. Piaget: Primeras adaptaciones adquiridas.
Reacciones circulares primari.
2. Wallon: Las reacciones circulares y las emociones.
5‘de;lalatapcign de los bebés prematuros muestran que existe caren-
cia “nuyritiva” de la sensoriomotricidad, en el sentido en el que
Piaget hablaba de los alimentos de esquemas (Mellier, 1999).
* “Antes de concluir este repaso de los nifios prematuros y con él
el primer capitulo, mencionaremos el interesante experiment de
‘Thoman e Ingersoll donde se muestra una inesperada forma dé
actividad espontinea. Los autores colocaron en las cunas de hospi
tal de los niffos prematuros fuera de contacto un “oso que respira”
sin ruido alguno, simulando el ritmo regular de la respiracion del
niffio, A las dos semanas, los nifios aprendieron 2 moverse en direc-
ccidn al oso y aumentaron la cantidad de contacto con él, compara-
do con un grupo control con un aso que no respiraba. Todo esto
indica que incluso las niflas y los nifios prematuros son aparente-
mente capaces de organizar sus movimientos lo suficientemente
para alcanzar proximidad fisica de un objeto que proporciona esti-
mulacién ordenada y ritmica, lo que refleja su propio ritmo respira-
torio. Estos nifios después mostraron patrones més maduros de
suefio que los del grupo control (1993, citado por Gibson y Pick
2000, p. 29). Olga Fadén (2001, Comunicacién personal) constata
4que las nifias y los niffos en incubadora cambian el ritmo respirato-
rio si reciben el contacto con la madre a través de la piel, se produ-
ce aumento del PO; cuando habitualmente suelen tener dificultades
respiratorias, Es un claro ejemplo donde se pone de manifiesto la
estrecha articulacién entre biologia y emociones basicas a través
del tacto. Es el punto de despegue de las primeras mediaciones
semidticas fuertemente ancladas en la biologia donde interviene el
otro, Estamos seguros de que Wallon y Vygotski estarian muy
satisfechos con estos hallazgos, donde puede verse muy claramente
la orientacién social de la biologia.
Por eso parecen de ayer estas palabras de Baldwin, que sin
embargo ya tienen algo mas de un siglo, y cuya conexién con Wa-
lon es obvia: «ciertas leyes del desarrollo [de las emociones] han
sido formuladas por Darwin y otros; leyes que responden a la gran
pregunta de por qué una emocién particular esta presente cuando
actitudes corporales particulares, cambios vaso-motores y las sen-
saciones viscerales, estin también presentes» (1894, p. 220, la
cursiva es nuestra).
R
Capitulo 2
LAS RELACIONES RECIPROCAS ADULTO-NINO-
“AIL right" said the Cat; and this time it vanished
quite slowly, beginning with the end of the tail, and
ending with the grin, which remained some time afier
the ret oft hed gone “Wel! I've often seen a cat with.
out a grin”, thought Alice: “but a grin without a cat.
I's the most curious thing 1 ever saw in all my life
(Lewis Caroll, Alice's Adventures in Wonderland)
‘Asi como el punto culminante del periodo neonatal se alcanza
‘con momentos de atencin compartida ahora, en toro a los 2 me-
ses se produce tun cambio dristico en las competencias expresivas
receptivas de las nifias y de los nifios, la fusién inicial con los otros
se transforma en episodios de relacién interpersonal. Hay autores,
‘como Daniel Stem, para quienes el cambio cuando los nifios co-
mienzan a realizar contacto directo en los ojos, a sonreir y a voca~
lizar es tan rapido que «los dos meses es una frontera casi tan clara
‘como el nacimiento mismo» (1985, p. 37). Los cambios madurativos
del cerebro también desempeian un gran papel, los dos primeros
aflos son el periodo de plasticdad cerebral maxima. Por un lado, se
produce una progresion céfalo-caudal (ley eéfalo-caudal) desde la
cabeza hacia las extremidades -primero se mantiene la cabeza,
fantes de sentarse, lo que ocurre hacia el sexto mes, la posicién
Bsentada a su vez preceue a la ; sin embargo, desde una
perspectiva cerebral, la maduracién se produce en sentido inverso,
de atrés hacia delante y de abajo hacia arriba, es decir, de la médula
hacia el cértex (Koupemnik, 1989). La investigacién indica que la
naturaleza de los grandes cambios que se producen en el sistema
nervioso central no s6lo depende de los genes, sino que la expe-
riencia juega un papel muy importante también. De hecho, esta
experiencia se produce tanto en el periodo prenatal como después del
nacimiento, de ahi que, como defiende Nelson, sea preciso considerar
con mucho detenimiento su papel en el desarrollo temprano del
cerebro (2000, p. 215). Por lo tanto, nos hallamos en un terreno
educativo por excelencia, ya que es en la interaccién con los otros, y
‘como consecuencia con el medio y con su propio cuerpo, el lugar
donde se juega la experiencia de los nifios y de las nifias en el periodo
postnatal. Lo que tiene importantes repercusiones cuando se produce
alguna lesién del cerebro. Como afirman Shonkoff y Marshall,
..concepciones previas sobre la inmutabilidad del dato cerebral,
hhan dado paso a una apreciacién mayor del impacto mutuo de la
naturaleza y de la educacién. Los daios biolégicos del sistema
nervioso central, presentan efectos variables para el desarrollo
del nif, Dicha diversidad de resultados refleja el impacto de
las diferencias individuales en {a resiliencia constitucional del
nifio, asi como la influencia critica de los cuidados del medio
en el desarrollo temprano (2000, p. 36, la redonda es nuestra),
Es un hecho incuestionable que el cerebro del nifto es capaz de
recuperarse mucho mis que el cerebro diferenciado y maduro de un
adulto.”” Aunque el sistema nervioso central puede estar limitado en
sus posibilidades para sustituir las neuronas daitadas después de que
las primeras fases de la proliferacién celular esté completa, se pueden
” También hay que eliminar el error segtin el cua el cerebro est fijado y es
cada vez mas dificil modificarlo después de los primeros afios de vida [..]
Todo parece indicar que la plasticidad neuronal en el organismo maduiro
esti limitada sobre todo aunque no exclusivamente) al dominio motor y que,
Por ejemplo, la hablidad para adguirrellenguaje orl puede tener un perodo
considerablemente mis corto de rehabiitacién. Fuera del dominio motor,
la informacién sobre la plasticidad neuronal en el organismo maduro es
pobre. Por fo tanto, no se puede responder de un modo definitive a la pre-
{unta de si hay petiodoscritcos para la itervencidn temprana en terrenos
fuera de la rehabiltacidn motsrica (Nelson, 2000, p.221)
4
producir cambios en la comunicacién de las redes entre’ cya,
funcionales: los axones y las dendritas que transmiten y reciben
impulsos de una célula a otra son capaces de llevar a cabo un proceso
de renovacién, aunque explicar cémo se inicia y se controla ese
proceso sigue siendo un desafio para la neurobiologia (ibid. p. 50).
No deja de ser muy atrayente el hecho de que las neuronas no
formen una red continua, sino que se comunican entre si a través
de sinapsis. La sinapsis es la unidad basica de conexién anatémica
y funcional entre neuronas, que colectivamente generan la red
‘neuronal completa, La sinaptogénesis continia rapida durante el
primer afio de la vida postnatal hasta el punto en el que hay sobre-
abundancia de conexiones. Es muy probable que la funcién de esa
sobreproduccién de sinapsis sea le de preparar el sistema nervioso
a una amplia variedad de experiencias posibles por la sobreproduc-
cién de conexiones, de modo que la actividad neuronal relacionada
con la experiencia puede seleccionar de todo ese conjunto, aquello
que le resulte funcionalmente apropiado (Nelson, 2000, p. 217). La
estabilizacién selectiva de las sinapsis es un fendmeno muy impor-
tante, de manera que las que no son funcionales, aquéllas que no
han sido utilizadas por un circuito de aprendizaje, cesan de funcio-
nat, y lo mismo se observa con las neuronas.
Durante el primer afto se produce un proceso de eliminacién
selectiva de sinapsis y de ramas neuronales que da lugar a un cere-
‘bro més organizado y eficaz. Este proceso de “poda” selectiva se
acompaita de muerte neuronal programada (apoptosis). Un cerebro
inmaduro comienza con una abundancia de sinapsis y neuronas,
muchas de las cuales se eliminarén a medida que el cerebro madu-
ra, Es esta redundancia de neuronas y de sinapsis la que juega un
papel central en la plasticidad y en la capacidad de adaptacién
caracteristico del cerebro joven. Este proceso aunque comienza en
la vida prenatal, continia a través de la infancia y requiere la esti-
‘mulacién del medio como un determinante central para un desa-
rrrollo normal y efectivo del cerebro (Shonkoft y Marshall, 2000,
pp. 37-38, la cursiva es nuestra). En los humanos, se produce una
répida explosién de sinapsis en el cortex visual entre los 3 y 4 me-
ses después del nacimiento, con un méximo de densidad a los 4
meses, Algo semejante ocurre con el cértex auditivo primario, alos
3 meses esta completo en el 80%. En ambos, en el cértex visual y
en el auditivo, los niveles adultos de sinapsis se alcanzan en la
infancia (de 2'a 6 afios), sin embargo, otras reas, como el giro
15< ficntet medio, alcanza la maxima densidad al affo, aunque los nive-
+ les'adultos olamente se alcanzan en la adolescencia (Nelson, ibid.,
pp. 209-210).
‘Ajuriaguerra resumia todo esto con una magnifica frase: «el
cerebro se hace haciéndose», es la experiencia a la que es sometido
el cerebro fetal, y después el del nifio pequefio, lo que contribuye al
establecimiento de sus circuitos (Koupemik, 1989).
En el terreno comunicativo, los cambios en los actos expresi-
vos de las niffas y de los nifos tienen una gran repercusién en los
padres, que pasan de haber estado cuidando a un niflo que respon-
dia poco a un nifio que sonrie, que mira atentamente, que se comu-
nica con medios més potentes. No es raro que hablen del gran
cambio que se produce en sus hijas y en sus hijos hacia el segundo
mes y de la enorme gratificacién que sienten por los intercambios
sociales, las miradas y las sonrisas que les dirigen, y como vere-
mos mas adelante, los cambios afectan no sélo al propio nifio y a
las personas que le rodean ~que es lo que habitualmente se encuen-
tra en la literatura sino que, como ciertos autores ya seftalan, los
cambios también afectan al mundo de los objetos (Rochat, 1999)
‘Antes de adentramos por los entresijos de las relaciones entre
el nifio y el adulto, nos detendremos en el segundo estadio del
desarrolio sensoriomotor de Piaget, y en las reacciones circulares.
Prolongaremos asi el hilo conductor del que partiamos en el capitu-
lo anterior, cuando el autor suizo defendia la continuidad funcional
entre la vida y el pensamiento y para ello se volcaba en el estudio
de los reflejos, quienes al irse integrando en las actividades cortica-
les, dejan de ser adaptaciones puramente hereditarias para conver-
tirse en adaptaciones adquiridas. En esa prolongacién, gracias a la
accién del sujeto, se configura paso a paso el pensamiento.
1. Piaget: primeras adaptaciones adquiridas.
Reacciones circulares primarias
No es exagerado afirmar que la accién del sujeto es uno de los
protagonistas de E/ nacimiento de la inteligencia, y precisamente
el papel activo que Piaget le concede al sujeto cuando construye sti
pensamiento es un hecho que hoy en dia hay que reivindicar con
fuerza, porque como venimos indicando, durante los tiltimos treinta
16
‘afios a menudo el niflo estudiado se limita a responder pasivamente
a los estimulos seleccionados por el experimentador.
Si trazamos los margenes dentro de los cuales Piaget sitia el
‘segundo estadio de la evolucién del nifio, en su limite inferior encon-
tramos las primeras adaptaciones no hereditarias y en su limite supe-
rior los movimientos intencionales. Para Piaget, aunque la intencio-
nalidad es inmanente a los niveles mas primitivos de Ia asimilacién
psicoldgica, s6lo toma conciencia de si misma cuando aparecen los
esquemas secundarios, aquellos que implican accién sobre las
cosas, y no sélo al propio cuerpo. En relacién con las adaptaciones
no hereditarias, Piaget manitiesta mucha cautela cuando defiende
‘que es muy dificil trazar la frontera precisa entre las que son here-
ditarias y las que, como resultado de la experiencia, dejan de serlo,
‘A partir del segundo mes aparecen los primeros hdbitos, lo cual
significa que se han cristalizado conductas como resultado de la
experiencia, y la permanencia ya no proviene sélo de la biologia,
sino que es el resultado de Is experiencia, exactamente de Ia expe-
riencia individual, perimetro de donde Piaget no sale.
‘Antes de detenemos en las reacciones circulares primarias, no
podemos pasar por alto la influencia de Charlotte Bahler sobre
Piaget, cuando se refiere a las «observaciones bonitas», como las
califica, donde el nifio primero controla y luego anticipa desde
situaciones cada vez mas distales las circunstancias que rodean la
comida, Segiin Buhler y al., se pueden distinguir tres estadios. En
el primero, caracteristico de la primera semana, el nino no intenta
succionar hasta que los labios estén en contacto con el pecho 0 el
biberén. En el segundo estadio, desde la segunda hasta la octava
‘semana, el nifio busca el pecho desde que se encuentra en 1a posi-
‘cidn que precede habitualmente a comida (el baio, el cambio de
pafales, la posicién horizontal, etc.). El tercer estadio comienza
hacia los 3 meses con el reconocimiento de las sefales viswales: al
nifio le basta con percibir ef biberén 0 los objetos que le recuerdan
1a comida para abrir la boca y Hlorar (1936, p. 56, la cursiva es nues-
tra). Asi, primero interpreta los signos inmediatos “que tocan” y
Iuego anticipa desde signos mas distales, y todo el mundo sabe que
la anticipacién conlleva cierto control sobre lo que todavia no es, lo
cual supone, desde el punto de vista cognitivo, un enorme progreso.
Piaget habla de cémo el esquema de succidn, es decir, la totalidad
organizada de los movimientes y las actitudes propias a la suecin, las
circunstancias como también las llama, engloba ciertas posturas que
ndesbordan la esfera bucal y acaba hablando de significado, cuando
afirma que el nifio reconoce marcos externos y los significados que
le atribuye en relacién con la alimentacién. Rechaza asi con fuerza
la idea de un sujeto que pasivamente recibe seftales del exterior y
que mecénicamente responde a ellas. Al contrario, el nifto atribuye
significados a situaciones globales gracias a su propia accién sobre
ellas. Esta manera de tratar el desarrollo es lo que hace que la teo-
ria de Piaget del sensoriomotor siga siendo poderosa y clara, sobre
todo si la comparamos con las pobres criaturas “bombardeadas”
pasivamente por estimulos como decia Eleanor Gibson. Ademés,
dice Piaget que el reconocimiento de los marcos sensoriales que
entran en juego en la succién y en su anticipacién, no significa que
el nitfio le dé una permanencia al objeto —con los caracteres de
permanencia de la substancia y del espacio~."*
Si cerramos el paréntesis dedicado a ta alimentacién para vol-
ver con las reacciones circulares, que es un resultado interesante
hallado por azar y conservado por repeticién, encontramos que
Piaget las define de este modo:
La reaccién circular es un ejercicio funcional adguirido, que
prolonga el ejercicio reflejo y que tiene como efecto de fortale-
cer y mantener, no solamente un mecanismo enteramente mon-
tada, sino un conjunto sensoriomotor con resultados nuevos
perseguidos por ellos mismos. En tanto que adapracién, 1a re-
accién circular implica, segtin 1a regla, un polo de acomoda-
cién y un polo de asimilacién (1936, p. 64),
Un denominador comiin de la explicacién de los distintos tipos
de reacciones circulares es que Piaget opone a la nocién pasiva de
asociacién la nocién activa de asimilacién (1936, p. 100). Dos de
las mas paradigmticas de su sistema son la protrusién de la lengua
‘y la succién del pulger.
En el capitulo anterior vefamos que Zazzo, Maratos, Meltzoff 0
Moore se interesan por la protrusién de la lengua desde la imitacién.
Piaget también se interesa por la misma conducta, pero no desde la
3 Mis adelante veremos que ceducir la peimanencia del objeto a caracte-
risticas de substancia y de espacio es insuficiente, porque por algiin lado
fs preciso que las convenciones de uso hagan su aparicién, pero para ese
tipo de permanencia es preciso la intervencién activa del otto y con ella la
de los significados pablicos de los objetos (Rodriguez y Moro, 1998 a),
B
imitacién sino desde su realizacién solitaria y como reaccién Circular
‘Asi, en la observacién 11 describe con mucho detalle cémo Laurent
alos 0; 0 (30) «sueciona en el vacio casi constantemente, abriendo y
cerrando la boca con un ritmo lento, con la lengua en movimiento sin
parar. En ciertos momentos, la lengua, en vez de permanecer en el
interior de los labios, viene a lamer el labio inferior: la succién
vuelve a comenzar de nuevo con fuerza». Piaget ofrece dos inter-
pretaciones de esta conducta, O bien el nifio busca alimento, en
cuyo caso la protrusion de la lengua sélo es un reflejoinherente alos
‘mecanismos de la succién y de la deglucién, o bien hay inicio de
reaccién circular, es decir, se trata de un resultado interesante con-
servado por repeticién. Piaget concluye que hay las dos conductas.
Unas veces la protrusién de la lengua se acompafia de gestos des-
ordenados de los brazos y conduce a la impaciencia y a la célera, en
ccuyo caso hay biisqueda de la succién propiamente dicha, y decep-
cidn, O al contrario, la protrusién de la lengua se acompafia con
{estos lentos y ritmicos de los brazos y una mimica de contento: en
cuyo caso hay reaccién circular primaria (1936, pp. 50-51)
Es probable que los ejemplos més bellos y paradigmaticos de
las reacciones circulares primarias sean los de la succién del pul-
gar. Veamos las emblematicas descripciones de Laurent en la ob-
servacién 16, cuando tiene 1 mes y 1 dia,
..esté sosienido por su nifera poco antes de la comida en po-
Sicién casi vertical. Tiene mucha hambre y trata de mamar,
con Ia boca abierta y con rotaciones continuas de la cabeza.
Los brazos describen movimientos grandes y répidos que sin
parar acaban por tocar la cara. En dos ocasiones en que su
‘mano toca un instante la mejilla derecha, Laurent gira la cabeza
¥y tiende a cogerse los dedos con la boca. Fracasa la primera
‘vez, aunque lo consigue la segunda. Pero las movimientos del
brazo no estén coordinados con los de la cabeza: la mano es-
capa mientras que la boca intenta mantener el contacto. A con-
tinuacién, sin embargo, atrapa el pulgar: el cuerpo entero se
inmoviliza répidamente, la mano derecha coge pot azar el brazo
izquierdo y la mano izquierda se aplica contra la boca. A partir
de aqui Laurent succiona el pulgar como cuando mama, con
sglotoneria y pasién (ibid , la redonda es nuestra).
Piaget concluye esta observacién recordando que a diferencia de
10 que ocurria con el nifio a los 21 dias que, con los brazos apretados
contra el cuerpo, succionaba el pulgar gracias a la posicién acostada,
9* ghora nada ¢xterno le obliga a mantener el pulgar en la boca, ya que
los brazos ino estén inmovilizados por la posicién, sino que sé man-
tiene la succién del dedo de manera esponténea (1936, pp. 51-52).
Quizés una parte de la diferencia entre la lectura de la coordina-
ccién de la succién det pulgar que realiza aqui Piaget y Rochat ~ver
capitulo 1— radique en el contexto en el que la succin se produce.
Es muy distinto el vientre de la madre, donde las posibilidades de
movimiento dependen mucho del reducido espacio de que dispone
el niffo, y la manera en la que la gravedad ejerce su presién sobre
Laurent cuando se halla en posicién vertical o acostado, hecho que
Piaget mismo sefiala en el primer estadio. Algo andlogo ocurre con
los sutiles y originales andlisis de la evolucién del reflejo de la
marcha que Thelen y Smith realizan considerando el contexto en el
que se desencadena (Thelen y Smith, 1994). Ademds, si importante
es considerar estos elementos para comprender el desarrollo normal,
es imprescindible cuando se precisa una intervencién educativa con
los nifios que presentan algin riesgo o anomalia.
Pero volvamos una vez més al enigmético encuentro entre la boca
(succién) y el pulgar. Para ello, merece la pena detenemos en varias
descripciones donde Piaget muestra la progresién de ese encuentro.
En la obs. 17, cuando Laurent tiene 1 mes y dos dias, describe las cua-
tro fases por las que pasa el niflo, y que resumiremos de este modo:
Laurent llora de hambre. Lo cogen en brazos manteniéndole en
osicién casi vertical. En primer lugar el nifio se calma e intenta
succionar girando la cabeza a ambos lados mientras que los
brazos se agitan al azar. En segundo lugar, los brazos parecen
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