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Leyenda Pilun Dewu Orejitas de Ratón

Este documento narra la leyenda mapuche sobre el origen de la flor Pilun Dewu. Según la historia, el dios Pillán buscaba oro para construir su casa pero solo encontró generosidad en un lonco que le dio todo su oro. Como agradecimiento, Pillán creó las violetas amarillas para alegrar la vida del lonco. Los mapuches las llamaron Pilun Dewu por su resistencia al frío y forma de orejas de ratón. La flor simboliza el triunfo de la humildad sobre el oro.

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Leyenda Pilun Dewu Orejitas de Ratón

Este documento narra la leyenda mapuche sobre el origen de la flor Pilun Dewu. Según la historia, el dios Pillán buscaba oro para construir su casa pero solo encontró generosidad en un lonco que le dio todo su oro. Como agradecimiento, Pillán creó las violetas amarillas para alegrar la vida del lonco. Los mapuches las llamaron Pilun Dewu por su resistencia al frío y forma de orejas de ratón. La flor simboliza el triunfo de la humildad sobre el oro.

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PILUN DEWU, OREJITAS DE RATÓN

Por Susana C. Otero (adaptaciones e ilustración)

En los Andes patagónicos crecen una clase especial de pinos, los pehuenes,
a los que los mapuches consideran sagrados. A sus pies, se desarrollan unas
sencillas plantitas capaces de resistir la inclemencia del frío, los fuertes vientos y
las colosales nevadas.

Los mapuches le llaman Pilun Dewu que quiere decir orejitas de ratón.
Posee ésta pequeños pétalos de forma redonda y casi perfectos.

Dicen que dicen ...que andaba Pillán, el Dios de los araucanos, recorriendo
sus dominios y buscando un lugar donde levantar su ruca.
Él deseaba una casa y que los demás pudieran admirar su poderío. Él se
sentía realmente poderoso, capaz de producir truenos y relámpagos.

Pillán quería una ruca tan brillante como los relámpagos y tan dorada como
el sol.

Después de cavilar largo rato, se convenció a sí mismo que su ruca debía


ser de oro puro.

Por muchas lunas, Pillán busco en las altas cumbres y en los valles, en el
lecho de los ríos pero por más que se esmeraba, nunca le era posible lograr su
cometido.

Sentíase defraudado, incapaz de su propio poder.

Así fue, como deambulando solitario, se encontró con un lonco que vivía feliz
con su familia en un valle verde, rodeado de pehuenes. El lonco se sintió muy
halagado de recibir a Pillán en su humilde ruca.

Luego de compartir su comida y al ver a Pillán preocupado, después de


meditar unos instantes le preguntó que era lo que lo traía por aquellas tierras.

Pillán contestó: -¡oro!, necesito oro para edificar mi ruca-.

-¡Yo te lo daré!, con infinita dulzura, el lonco, le pidió a su mujer lo condujese


hasta donde guardaban el preciado metal, y añadió: -puedes llevártelo todo,
nosotros no lo necesitamos, el oro no trae la felicidad, sólo es bello a la vista, pero
jamás tan hermoso como nuestro amado valle, además es frío al tacto.

-¿Estás convencido de lo que haces?-, interrogó Pillán, -es mucho lo que me


das, ¿no te arrepentirás?-

- Porqué debería arrepentirme, el oro no da alegría.-

Finalmente Pillán construyó su ruca. Era tan hermosa e impresionante que


él mismo se maravillaba, feliz con los resultados pero algo cansado, se sentó para
admirar su obra, fue entonces cuando recordó al lonco y su amada familia.
¡Qué generosos y humildes han sido!, debo recompensarlos, debo darles
algo especial como recompensa.

Varias lunas se paso Pillán pensando como reconfortar tal desprendida


actitud.

El pensó que debía obsequiarles algo importante, más importante que el


oro que ellos me han dado tan desprendidamente, algo que sea para siempre y
que al verlo les dé verdadera felicidad y les alegre la vida, tal vez de color oro para
que recuerden el recuerdo que me han hecho, sí, debe ser algo muy especial.

Sin pérdida de tiempo, Pillán creó las violetas amarillas que engalanan toda
nuestra Patagonia.

Cuando los mapuches descubrieron las violetas amarillas decidieron


llamarlas Pilun Dewu debido a la resistencia al frío de la montaña y a la forma de
sus pétalos porque les recordaron a unos pequeños ratoncitos que viven por allí.

Si tienes la suerte de visitar nuestra querida Patagonia, seguro podrás


reconocerlas fácilmente porque las violetas amarillas están diseminadas por todas
partes, entonces deberás recordar que ellas simbolizan el triunfo de la humildad y
la sencillez sobre el oro.

FIN

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