RESUMEN DE SUPERVISION BASADA EN RIESGOS
ASIGNATURA:
GESTION FINANCIERA BANCARIA
MAESTRO
ELVIN CONCEPCION
ESTUDIANTE
MICHELLE POLANCO BATISTA
MATRICULA
A00091726
SANTO DOMINGO, REPUBLICA DOMINICANA
13-03-2022
SUPERVISION BASADA EN RIESGOS
La supervisión basada en riesgos es una herramienta relativamente reciente en el ámbito
de la regulación financiera. Con técnicas novedosas y un enfoque estructurado, es de
especial utilidad para centrar los recursos de fiscalización o supervisión en las entidades
más potencialmente problemáticas.
El objetivo central de la supervisión basada en riesgos es encontrar la asignación más
eficiente de los recursos de fiscalización del supervisor de acuerdo con la determinación
del riesgo relativo de una determinada entidad regulada. Este riesgo determinado es
relativo porque toma sentido en comparación con sus pares de la industria. Asimismo, la
supervisión basada en riesgos toma en cuenta el impacto que esta exposición tendría en
la industria, de acuerdo con la importancia de la entidad dentro de ésta.
El modelo de supervisión basada en riesgo tiene como punto de partida los riesgos a los
cuales están expuestos los agentes regulados. En estos modelos se entiende que el riesgo
viene dado por el evento de que una determinada entidad no pueda cumplir con los
objetivos de regulación impuestos en la ley y las normativas. Una vez identificados
todos los riesgos posibles, se deben identificar las fuentes que intervienen en severidad
de ellos, los cuales se identifican como “fuentes de riesgo”. El regulador debe entonces
analizar la realidad de cada entidad con el fin de determinar el aporte de cada fuente de
riesgo al riesgo analizado. Una vez determinadas estas probabilidades, se aplican un
segundo indicador que ajusta la probabilidad por el impacto que el impacto que el riesgo
o el factor de riesgo tendría sobre el cumplimiento del objetivo regulatorio.
El sistema financiero dominicano comenzó un proceso de transformación de su marco
regulatorio para incorporar las mejores prácticas internacionales con el fin de que los
intermediarios financieros gestionen el negocio de acuerdo con un enfoque basado en
riesgos.
El reglamento de gestión de riesgos y el establecimiento de la matriz de riesgo de
legitimación de capitales son dos ejemplos de la transformación que impulsa la
Superintendencia de Bancos y que trazan una ruta correcta hacia la adopción de las
mejores prácticas.
A nivel internacional, ya terminó el periodo de implementación de Basilea III y
comenzaron medidas transitorias que se extenderán hasta el 2027. Los principales retos
que la regulación dominicana y por lo tanto los intermediarios financieros deben tomar
en pro de asegurar la estabilidad y seguridad en los mercados son:
- Gestión del riesgo de liquidez
Actualmente la medición estándar que tienen las entidades continúa a través de ratios
financieros, que son métricas cada vez menos utilizadas dentro de una gestión integral
del riesgo de liquidez. Es momento de avanzar a las mejores prácticas establecidas en
Basilea III. Como punto de partida, el marco regulatorio debe establecer en sus roles y
responsabilidades que las entidades definan su estrategia de liquidez y sus principales
políticas.
Esto incorpora la necesidad de establecer un marco de Gobierno que pasa a considerar
tipos de liquidez (diaria, operativa, estructural), más el conocido índice de cobertura de
liquide (ICL), que considera el nivel de calidad de los activos para enfrentar problemas
en el flujo de caja en el corto plazo. Además, se consolidan los modelos de pruebas de
estrés, simulacros de crisis y los planes de contingencia de liquidez, para formalizar el
marco a través del cual las entidades actuarían ante situaciones adversas. Todo esto
contribuye a entidades más seguras y eficientes en la gestión de sus activos.
- Marco de riesgo operativo
Actualmente las entidades no consideran requerimiento de capital en el índice de
solvencia por riesgo operativo. Debe avanzarse al menos con el enfoque estándar
promovido por Basilea II desde el 2004 y continuar la gestión del riesgo operativo a
través de las metodologías de mapeo de proceso críticos y registro de incidentes. A
través de esto último, algunas entidades podrían comenzar a comparar los
requerimientos de capital de sus modelos internos con los establecidos en el enfoque
estándar. Es necesario que las entidades asuman capital por sus riesgos operativos pues
es una exposición inherente al negocio.
- Riesgo de crédito y la pérdida esperada
La regulación debe promover los incentivos para que las entidades desarrollen los
modelos de pérdida esperada de sus carteras de crédito, no solo como parte de la
estandarización hacia las Normas Internacionales de información financiera, sino como
una mejor forma de reflejar los resultados esperados en los estados financieros. De igual
forma, los modelos de pérdida esperada deberían a contribuir a reflejar los factores
cíclicos de la economía dominicana, de forma que le permita al regulador establecer
medidas macro prudenciales para que el sistema sea más seguro y esté más preparado
ante posibles crisis.
- Valor razonable y riesgos de mercado
La gestión de riesgos de mercado debe ser integral y considerar la optimización de la
liquidez y de las partidas del balance general. Con el instructivo que promueve el uso
del valor razonable, recientemente publicado, se entiende que el primer paso previo a
cualquier cálculo es categorizar las inversiones según los objetivos de negocio, para
posteriormente valorarlas y finalmente reflejarlo en los estados financieros.
Con esto, el paso a seguir es robustecer las herramientas de medición para medir la
sensibilidad de la entidad ante cambios en los factores de riesgo de mercado, sean las
tasas de interés, los precios o el tipo de cambio y considerar el impacto en los
indicadores de negocio y de riesgo.
Similar a la gestión de la liquidez, la gestión de pruebas de estrés y planes de
contingencia es esencial para los riesgos de mercado, donde puede tomarse como base
para el planeamiento y las simulaciones el ejercicio de adecuación de capital que exige
el reglamento de riesgos.
- Riesgo estratégico y gobierno corporativo
El gobierno corporativo moderno no solo debe contar con una estructura formal,
establecida y documentada. Debe incorporar la estrategia como parte fundamental para
evaluar el funcionamiento de la estructura de gobierno. Ya la regulación ha avanzado en
el establecimiento de perfiles de riesgo como descriptores en un momento del tiempo
del nivel de riesgo. Pero, estos indicadores pueden ser sólo de monitoreo o propios de la
gestión del área de riesgos sin necesidad de estar vinculados a los objetivos estratégicos.
Por ello, aparece el concepto de Declaración de Apetito de Riesgo (DAR) como la
revelación del apetito de riesgo organizacional, lo cual se compone por definir el apetito
y el riesgo de los diferentes objetivos estratégicos. En la DAR, las Juntas Directivas se
aseguran de que las valoraciones cuantitativas o cualitativas clave de la entidad, se
miden y monitorean, permitiendo tomar acciones en caso de ser necesario y asegurando
entendimiento entre el riesgo y el negocio.
El sistema financiero dominicano ha dado pasos importantes para consolidarse con
mejores prácticas y buscando la eficiencia y la estabilidad. El reto es acelerar el paso a
nivel normativo para profundizar la cultura de riesgos y que todo el proceso permita
madurar a las entidades para que la gestión del riesgo se convierta de un simple
cumplimiento normativo a un activo productivo dentro de la entidad.