La práctica profesional del psicólogo en el ámbito penitenciario.
(De la iglesia, Rojas Breu, Llul Casado)
A modo general, se puede afirmar que las tareas que efectúan los psicólogos en el trabajo
en unidades penitenciarias y en los patronatos de liberados comprenden:
- La evaluación, el diagnóstico, pronóstico y tratamiento de la personalidad y la
recuperación, conservación y prevención de la salud mental de las personas
- La emisión, evaluación, expedición, presentación de certificaciones, consultas,
asesoramiento, estudios, consejos, informes y dictámentes.
Trabajan interdisciplinariamente integrando equipos en instituciones públicas y/o en
instituciones de bien público. En todos los casos, el psicólogo debe, de ser necesario:
- Aconsejar la internación hospitalaria de aquellas personas que por los trastornos
de su conducta debido a patología signifiquen un riesgo para sí o para terceros.
- Proteger a los examinados asegurándoles que las pruebas y resultados que
obtengamos se utilizarán de acuerdo a normas éticas y profesionales.
- Guardar el secreto profesional sobre cualquier prescripción o acto que realizare en
cumplimiento de nuestras tareas específicas, así como de los datos o hechos que
se nos comunicaren en razón de la actividad profesional sobre aspectos físicos,
psicológicos o ideológicos de las personas.
Las tareas encomendadas al psicólogo estarán orientadas al conocimiento en profundidad
desde una perspectiva biopsicosocial de las personas que han cometido delitos, con el
objetivo de facilitar el desarrollo de las capacidades reflexivas respecto de las conductas
delictivas que han tenido y el daño que han causado, y a partir de allí posibilitar n proceso
de cambio y modificación de sus tendencias y conductas antisociales a fin de que no se
produzca reincidencia.
El objetivo de trabajo del psicólogo se sostendría en la posibilidad de que las personas
que han delinquido asuman su responsabilidad subjetiva respecto a su proceder delictivo
y desde allí puedan efectuar una proyección y desarrollo de sus vidas dentro de los
cánones de nuestra sociedad.
El fin de la pena privativa de la libertad
El artículo inaugural de la Ley de Ejecución de la Pena Privativa de la libertad establecía
que el fin de la pena era lograr que el interno adquiera la capacidad de respetar y
comprender la ley, procurando la reinserción social, promoviendo el apoyo y la
comprensión de la sociedad. Este objeto se ve modificado por la Ley 27.735 que
establece: “la ejecución de la pena privativa de la libertad, en todas sus modalidades,
tiene por finalidad lograr que el condenado adquiera la capacidad de respetar y
comprender la ley, así como también la gravedad de sus actos y de la sanción impuesta,
procurando una adecuada reinserción social, promoviendo la comprensión y el apoyo de
la sociedad, que será parte de la rehabilitación mediante el control directo e indirecto”.
Esto difiere del objetivo de readaptar al interno que amparaba la Ley Penitenciaria
Nacional, derogada tras la égida de la ley 24.660. De esta manera, se advierte un claro
deslizamiento hacia lo social, pues la inserción no sólo depende del actor sino del tejido
social que aloje a aquel.
El objetivo de la pena interpela a un actor en su posición respecto de la ley, y conmina a
la sociedad a ser parte mediante el apoyo y comprensión que se traducen en control.
Aquel objetivo se completa con el imperativo de la reinserción social del interno tras la
adquisición de este de la capacidad de respetar y comprender la ley.
El psicólogo intervendrá tanto en la asistencia para el logro de la mentada capacidad,
como en la coordinación de recursos que habiliten al interno a lograr la reinserción social.
¿Cómo? A partir del diseño y aplicación del programa de tratamiento individual.
El programa de tratamiento individual
El psicólogo es un profesional que, de manera mancomunada con otras disciplinas,
interviene en el marco del llamado tratamiento penitenciario. Este, conforme lo establece
la Ley 24.660, es el medio para lograr el fin de la pena privativa de la libertad. Este
tratamiento responde a determinadas características:
- Es programado
- Individualizado
- Obligatorio (respecto a las normas que regulan la disciplina, la convivencia y el
trabajo.
- Es voluntario respecto a todo lo demás.
- Es progresivo.
El tratamiento se diseñará solo después de una evaluación interdisciplinaria personalizada
que derive en un programa de tratamiento individual. Debido a que el objeto es la
reinserción social, el tratamiento deberá incluir ejes que contemplen la promoción, gestión
y fortalecimiento de recursos pertinentes para esto. De esta manera, serán pilares
destacados del tratamiento el trabajo, la educación, la relación con el medio social y
vincular, la salud.
En el Programa de Tratamiento Individual, intervienen distintas áreas que trabajan en
forma directa con el interno: Sanidad, Criminología, Asistencia Social, Educación, Trabajo
y Seguridad Interna.
- Sanidad o salud psicofísica: no sólo se considera lo atinente a cumplir con las
medidas higiénico-dietéticas, sino tmb lo que respecta a la atención medica
específica. Se recomienda el tipo de psicoterapia aconsejable –individual, grupal,
familiar, de acuerdo a las características y al diagnóstico de cada uno en
particular. En este eje del tratamiento, interviene el psicólogo del área asistencial.
- Educación: Se evalúa y aconseja el nivel de instrucción al que esa persona debe
incorporarse.
- Trabajo: Teniendo en cuenta la capacitación laboral que posee el interno, y la que
él desea recibir, se aconsejará la actividad laboral más convenientes,
considerando si existieran restricciones específicas por sus características
psicofísicas.
- Asistencia religiosa: Responderá a las necesidades y al credo de ese individuo
en particular.
- Relaciones familiares y/o sociales: Se aconsejará de acuerdo a la evaluación de
los vínculos intra y extrafamiliares si es necesario realizar algún tipo de
intervención. Se intenta mejorar los sistemas comunicativos familiares.
Los diferentes Programas Asistenciales que se encuentran vigentes en el SPFA buscan
responder a las necesidades generales, a las individuales, a la idiosincrasia de la
población alojada y a las características de la unidad que va a alojarlos.
El diseño y la coordinación del tratamiento penitenciario es competencia del psicólogo
inscripto en el área de Criminología. El psicólogo del área de sanidad será quien brinde la
asistencia psicológica en el marco de uno de los pilares de dicho tratamiento.
En lo que hace al diseño del tratamiento vale destacar lo siguiente:
- Un punto significativo es el relevamiento del pasado criminológico y en relación a
aquellos que son reincidentes para poder pensar, analizar y reflexionar acerca de
las fallas de los tratamientos anteriores.
- Otro punto significativo es considerar la influencia del Sistema Penitenciario y sus
efectos en el aquí y ahora de la persona con la que estamos trabajando. Es decir,
los efectos de la institución total sobre la personalidad de la persona en cuestión.
El consejo correccional
El consejo correccional es un organismo colegiado que integra las distintas áreas que
intervienen en el tratamiento penitenciario. Entre ellas, las dos en las que trabajan los
psicólogos: las áreas asistencial y criminológica.
Este organismo irá evaluando de manera trimestral la adherencia al tratamiento. Esta
adherencia se encuentra objetivada en dos aspectos: la calificación de conducta y la de
concepto. La primer refleja la observancia al marco normativo que permite la adecuada
convivencia (artículo 100/1996). La segunda, el grado de cumplimiento de los distintos
objetivos conforme el cumplimiento de objetivos derivados del programa de tratamiento
individual. De esta se deriva la consideración de la evolución personal de la cual deducir
un menor o mayor riesgo para sí o para terceros. (artículo 101/1996). Por lo tanto, el
concepto y la conducta tendrán impacto en la evaluación favorable o no de institutos tales
como los egresos anticipados (libertad condicional, libertad asistida) o el régimen de
salidas transitorias y semilibertad, por ejemplo.
El psicólogo y la tarea criminológica en el marco de la ejecución de la pena
La tarea de los psicólogos en el área criminológica se encuentra centralizada a nivel
nacional por el Instituto de Criminología que es el Organismo Técnico-Criminológico del
Servicio Penitenciario Federal dependiente de la Dirección General del Régimen
Correccional. Su misión consiste en:
- Fijar políticas de tratamiento, realizar estudios científicos, técnicos y
criminológicos, diagramando e implementando su aplicación.
- Desarrollar actividades de gerenciamiento y de organización, planificación,
ejecución, verificación y actualización del tratamiento individualizado aplicable a
los internos alojados en sus establecimientos, llevando a cabo los estudios
científicos de investigación y capacitación.
El Organismo Técnico-Criminológico o Gabinete Criminológico está integrado por
médicos, psicólogos, psiquiátras, trabajadores sociales, odontólogos, abogados, maestros
y profesores encargados de efectuar un estudio exhaustivo de cada interno que llega al
penal, realizar un diagnóstico integral que brinde la base para diseñar el Programa de
Tratamiento Individual. Este tratamiento se ajusta a la necesidad de cada interno y
responderá a sus capacidades y necesidades particulares. Esta individualización es en
pos de posibilitar un proceso progresivo de reinserción social.
La Progresividad del Régimen Penitenciario
El régimen carcelario se encuentra signado por la progresividad, lo cual implica
atravesar diferentes períodos o fases sucesivos, cada uno con sus objetivos específicos.
Art. 1 del Decreto Nacional 396/99, Reglamento de las Modalidades Básicas de la
Ejecución, establece: “la progresividad del régimen consiste en un proceso gradual y
flexible que posibilite al interno, avanzar paulatinamente hacia la recuperación de su
libertad (…) Su base imprescindible es un programa de tratamiento interdisciplinario
individualizado”.
De aquí se desprende:
- El carácter paulatino del régimen
- La flexibilidad ajustada al trayecto individual
- El soporte respectivo en el programa de tratamiento individual.
Los períodos de progresividad van a estar en relación con la participación activa y la
implicación de cada interno en relación a su propio tratamiento. Dichos períodos son
cuatro:
1. De observación. Va a implicar la evaluación psicológica, psiquiátrica, medica,
social y legal en profundidad a fin de llegar al diagnóstico criminológico, el cual es
dinámico y evolutivo. Este diagnóstico comporta una hipótesis etiológica de la
conducta delictiva, va a marcar el destino y las estrategias del tratamiento, y va a
permitir inferir un pronóstico de reinserción social. El soporte de este diagnóstico,
pronóstico y diseño de tratamiento se sustancia en la Historia Criminológica.
2. El período de tratamiento. Implica una verificación y actualización semestral por
parte del organismo técnico criminológico y está fraccionado en fases que
imponen al condenado una paulatina atenuación de las restricciones inherentes a
la pena: Socialización, Consolidación, Confianza. Con el avance por estas fases
se promueve el abandono de sectores cerrados y la inclusión del causante en
secciones semiabiertas, abiertas o secciones separadas.
3. El período de prueba. Implica la posibilidad de que los internos sean trasladados
a establecimientos con bases autodisciplinarias. Durante el período de prueba
comienzan las salidas transitorias de los internos y la incorporación al régimen de
semilibertad.
4. Período de libertad condicional. Se inicia por orden del Juez, pero debe contar
con informes fundados del Organismo Técnico Criminológico, los que deben incluir
los dictámenes criminológicos desde el inicio de la pena.
Los programas de libertad condicional estarán a cargo de un patronato de liberados o de
un servicio social calificado para tal fin.
Los programas de prelibertad son programas intensivos para el retorno a la vida en
libertad que tienen como requisito, por ejemplo, tratamiento médico, psicológico y social
de ser necesario.
En los casos de semidetenciones, prisión diurna, prisión nocturna y también en los casos
de libertad condicional (permite el egreso un tercio antes del agotamiento e la pena a
internos no reincidentes y que no hayan cometido determinados delitos) y libertad asistida
(habilita el egreso seis meses antes de dicho agotamiento), se requiere la evaluación del
psicólogo. La evaluación del psicólogo para la consideración de la Libertad Asistida es de
vital importancia dado que requiere la ponderación del riesgo para sí o para terceros.
La evaluación e informe del Organismo Técnico-Criminológico es no vinculante. Estos
egresos anticipados se desprenden del poder decisor del juez.
En otra cuestión en la que el trabajo del psicólogo va a ser pertinente es en la
determinación de los casos de eximición de la escolarización obligatoria para aquellos que
carezcan de las suficientes aptitudes intelectuales, en cuyos casos se les brindará la
posibilidad de una instrucción adecuada a sus posibilidades.
Historia criminológica
Es el documento donde van a constar todas las evaluaciones, diagnostico, estudios e
informes realizados por el Organismo Técnico-Criminológico o Gabinete Criminológico.
Aquí encontraremos:
- Observaciones, evaluación, diagnóstico y terapéutica en lo que respecta a la
personalidad del interno y antecedentes. Se deberá considerar no solo la
estructuración de base del interno sino en qué medida y de qué manera la
dinámica institucional va afectando al interno en lo que hace a su subjetividad,
vínculos, modalidad de comunicación, afectividad.
- Observaciones, evaluación,diagnóstico y terapéutica en lo que respecta a la salud
del interno y antecedentes.
- Obs, ev, diag y terap. en lo que respecta a la familia de cada interno.
- El recorrido vital del interno, considerando sus relaciones con el mundo
circundante, continente de diversas unidades de análisis (trama familiar, entorno
social, escolaridad, etc.)
- Antecedentes educacionales.
- Referencias culturales y deportivas.
- Un estudio del o de los delitos que haya cometido. (es importante la versión del
protagonista).
- Historia laboral y actividad laborativa en la unidad penitenciaria.
- Estudio victimológico.
- Una síntesis que permita arribar a una hipótesis de la conducta delictiva al mismo
tiempo que ofrezca un pronóstico de reinserción social.
- Programa de Tratamiento Individual en función de las indicaciones del equipo, con
sus sucesivas evaluaciones y actualizaciones.
- Documentología.
El Régimen de Ejecución Anticipada Voluntaria de la Pena
Es derecho de todo interno procesado adherir al régimen de internos condenados a los
efectos de inscribirse en el Régimen de Ejecución Anticipada Voluntaria de la Pena. Una
vez que establece esta incorporación, el psicólogo del área criminológica procederá de
manera interdisciplinaria a elaborar la historia criminológica, diseñar el tratamiento y
evaluar la adherencia a esta, tal como lo hace con la población de internos condenados.
Especificaciones del quehacer del psicólogo del área asistencial
Está pensada dentro del marco que otorga la ley 24660. Por un lado, la tarea del
psicólogo en el área asistencial está enmarcada, situada dentro de la lógica del ámbito
penitenciario, es decir, el ámbito encargado de hacer cumplir la pena. Por otro lado, la
tarea en el área asistencial del ámbito penitenciario no debiera diferir de otras
intervenciones en otros ámbitos.
Lo que suele ocurrir en este campo es que el padecimiento subjetivo se presenta de un
modo mudo, desarticulado del campo de la palabra, por fuera incluso del registro del yo,
sin que éste tenga respecto del dolor y sus variaciones ninguna noticia que le permita
interrogarse por su padecer o bien, por las consecuencias de viejos dolores.
En tal sentido, la consulta inicial en el área asistencial del ámbito penitenciario suele no
estar motivada por el propio interno. La lógica no es la de la demanda espontánea sino
que el espacio de entrevistas es un espacio que debe ser ofertado desde el profesional, y
sostenido con su apuesta y su deseo a fin de que, en los primeros encuentros algo del
padecimiento ignorado por el interno empiece a encontrar la posibilidad de desplegarse y
alojarse en el lazo con el profesional tratante.
Abordaje del Régimen a Prueba
Este régimen es una medida alternativa a la privación de la libertad. (Ley 24.316)
Esta medida se puede implementar en dos casos: presentencia y postsentencia.
En el caso de presentencia, van a poder solicitar la medida aquellos que han sido
imputados de un delito de acción pública por primera vez, y cuya pena no supere los tres
años de privación de la libertad. (no podrán solicitar esta medida los funcionarios públicos
en ejercicio de su función y aquellos sobre los que se estén considerando penas de
inhabilitación).
En el caso de la postsentencia, pueden solicitar la medida aquellos que se encuentren
cumpliendo una pena por primera vez. Siempre y cuando la misma no supere los 3 años
o cuando mediaran 8 años entre una primer medida y la solicitud de una segunda medida
sin que en medio se registrara la comisión de delito alguno.
Estas medidas intentan brindar una opción diversa a la de la pena privativa de la libertad a
fin de:
- Reducir la aplicación de las penas
- Racionalizar las políticas de justicia penal.
El régimen de suspensión de Juicio a Prueba, una vez que el Juez lo otorga, quda bajo la
órbita del Patronato de Liberados. El mismo diseña un modelo de tratamiento social para
cada probado teniendo en cuenta su historia, personalidad, estructura familiar, educación,
intereses y capacidades. Dicho tratamiento deberá contar con 2 items significativos:
- La participación activa del probado
- La guía del oficial de prueba. (puede ser psicólogo, trabajador social, abogado,
etc. pero debe contar con una acabada formación en temáticas sociales).
Una de las ppales tareas del oficial de prueba va a ser una evaluación integral que incluya
aspectos personales, familiares, educacionales, laborales y otros, para poder delinear los
posibles ámbitos de inserción comunitaria por los que va a transitar el probando y la
necesidad de los tratamientos a realizar.
El oficial trabaja tmb con el grupo familiar y el medio próximo que lo rodea, intentando
crear un entramado de apoyo y protección. A su vez, invita a probando a reflexionar sobre
el ilícito en el que se involucró y en las consecuencias del mismo. La propuesta de trabajo
se apoya en el rescate de los aspectos sanos de la persona, en su capacidad resiliente y
en el aprovechamiento de esta oportunidad.
La tarea que le ha sido delegada a los patronatos persigue disminuir la criminalidad y la
reincidencia, pues al encauzar al probado mediante un tratamiento social integral, serio y
responsable, de contenido humano y de apoyo material, se aspira a reducir la incursión en
el delito.
El desarrollo de este tratamiento debe ser esencialmente individualizado. Es contrario a
los protocolos en serie, a las prácticas burocráticas y al ritualismo. Sin embargo, si bien no
se trata de idénticas tareas para llevar a cabo, tienen algo en común y es que se
desarrollan extramuros, es decir, son tratamientos que se dan estando la persona en
libertad.
A partir de esto debemos subrayar una importante diferencia. Los tratamientos
postpenitenciarios tienen lugar luego de la detención. EN cambio, las medidas judiciales
aplicadas a quienes nunca han estado detenidos, llevan una finalidad eminentemente
preventiva para evitar el encarcelamiento.
Gralmente aquellos que recién han egresado de la cárcel deben ir armando lentamente su
nueva identidad de hombre libres. Podemos encontrarnos con individuos desorientados,
que pueden manejarse con hostilidad y resentimiento por su situación, ya que en muchos
casos el futuro aparece incierto y oscuro. El panorama se complica si la flia se ha alejado,
o no resulta continente. Por lo tanto, se encuentra solo, sin más vinculaciones que
antiguos compañeros de “celda” que se encuentran en libertad. Sin sólidos vínculos
afectivos que lo contengan como persona, sin trabajo ni hábitos laborales, en muchos
casos bajo el padecimiento de enfermedades, tienen serias dificultades para interactuar
en el medio libre por sus limitaciones personales.
Sintetizando, están a un paso de ingresar en un proceso de circularidad constituido por
diversos momentos: abandono, marginalidad, droga, violencia, delito, cárcel. De aquí la
importancia de que la persona no quede sola, sino que encuentre un semejante que
confía en él y que está dispuesto a ayudarlo, el oficial de prueba que lo acompañará en
este verdadero proceso reeducativo.
Los que se encuentran bajo un régimen de prueba sin haber pasado por el
encarcelamiento, poseenuna distinta caracterización. Con variaciones individuales, se
trata de personas más organizadas, dispuestas al diálogo y al intercambio relacional ya
desde las primeras entrevistas. Son personas que permanecen generalmente integradas
a su medio y a los distintos grupos con que interactúan. Expresan mucho más claramente
su necesidad o conflicto, o es más fácil de detectar, ya que no está encubierto por el
conflicto sobreagregado: los efectos de la institución total como consecuencia de la
adaptación forzada al sistema privativo de la liberad.
El objetivo principal del oficial de prueba es trabajar por medio de un tratamiento social y
educativo, mediante una intervención no invasora y respetuosa de la intimidad, a find e
que la persona advierta las consecuencias de la conducta delictiva y que pueda revertirla
bajo la guía y orientación de los equipos profesionales. Se trata de que, mediante
acciones de guía y orientación llevadas a cabo con el instrumento de la entrevista
personal, familiar o institucional, alcance el cumplimiento de las reglas de conducta que le
han sido impuestas y tome conciencia de la situación penal en que se encuentra, evitando
circunstancias negativas (determinadas compañías, alcohol, drogas) y personalizando
procesos superadores (aprendizaje, capacitación, tratamiento médico y psicológico).
En dicho marco el trabajo o las tareas comunitarias revisten un significativo valor.(trabajos
no remunerados a favor del Estado o de instituciones de bien público). El trabajo
comunitario es un recurso fundamental para el probado a fin de reparar el daño social
provocado por el delito. Apunta a reforzar la confianza de la persona en sí misma, su
autoestima y la modalidad vincular, la comunicación con los otros significativos y con el
medio en general.
Intervenciones
Cabe destacar la existencia de distintos tipos de intervenciones desde los patronatos:
- Las propiamente asistenciales (alojamiento, alimentos, vestido, medicamento).
- Las psico-sociales (desde las que se promueve el campo y convivencia social)
- Las formales (consisten en la observación y participación activa en el cumplimiento
de reglas de conducta fijadas y derivadas de su situación penal.)
- Las de contención (brindando acompañamiento, guía y orientación individual)
- Las comunitarias (manteniendo un conocimiento actualizado de los recursos de la
comunidad para asesorar al supervisado en la correcta utilización y provecho de
los mismos.)
Consideraciones finales:
El psicólogo debe acompañar la iniciativa social e institucional de detener y alojar.
Detener el acto y no al sujeto, alojar al sujeto y no a la cristalización de su acto. Debe
sostener el rol del psicólogo en el campo penal en tanto agente de cambio en un proceso
de socialización positivo.