Instituto Nuestra Señora de Fátima
Las apariciones de Fátima
Éste es el mensaje perenne de Fátima: la oración y la conversión
Pocos lugares en el orbe católico despiertan tantos sentimientos de gratitud a la
protección maternal de la Virgen como Fátima.
En Fátima ocurrieron en 1917 unos acontecimientos sobrenaturales que estarían
llamados a cambiar el mundo. Fátima: a principios del siglo XX era un lugar
desconocido incluso para la mayoría de los portugueses, ahora su nombre resuena en
el mundo. Unos pastorcillos, apenas unos niños, fueron favorecidos por experiencias
místicas inauditas. No sabían leer ni tenían esperanzas siquiera de ir a la escuela, pero
la Virgen les confió secretos que transformaron las relaciones internacionales. Varios
Papas, Cardenales y Obispos de todo el mundo, y sobre todo millones de fieles
sencillos de todas las condiciones han peregrinado al Santuario erigido en un paraje
que en 1917 no era más que un barrizal impracticable. Entonces era un lugar
inaccesible salvo para carretas, pero ahora una cómoda autopista lleva rápidamente a
Lisboa y Oporto.
Las apariciones de Fátima
En 1917 Europa estaba en guerra. Portugal era uno de los países beligerantes en el
lado de los Aliados, y el descontento en la población era grande. Casi no había familia
que no tuviera a algún hijo o sobrino batallando en las trincheras de un país lejano en
una guerra que casi nadie comprendía.
Fátima es el nombre de una parroquia perteneciente al término municipal de Ourem,
en el distrito de Santarem, a unos 120 kilómetros al norte de Lisboa. En Portugal la
parroquia (o fegresia) no es sólo una demarcación eclesiástica, sino también civil.
Generalmente los límites de las parroquias civiles coinciden con las parroquias
eclesiásticas. En el término de la parroquia muchas veces la población se agrupa en
varias localidades o pequeños caseríos de apenas unas decenas de habitantes.
En uno de ellos, Aljustrel, a apenas dos kilómetros de la aldea de Fátima, vivían los
hermanos Jacinta y Francisco Marto y su prima, Lucia dos Santos. Desde muy niños
salían al campo con el rebaño de ovejas de la familia.
En una de esas salidas llevaron las ovejas a pastar a Cova de Iria, un paraje
deshabitado a unos tres kilómetros de Aljustrel y otros tres de Fátima.
Era el 13 de mayo de 1917. Allí se les apareció la Virgen, y les pidió que
volvieran a aquel lugar durante otros cinco meses hasta octubre los días
trece. La Virgen se posó en una encina.
No era su primera visión de lo alto: desde la primavera de1916 se les apareció por tres
veces un ser con figura humana. En la primera aparición les enseñó una oración de
reparación y les dijo que era el ángel de la paz. En la segunda aparición les dijo quién
era: se trataba del Ángel de Portugal. En la última les mostró un Cáliz una Sagrada
Forma que se sostenían en el aire. Después de adorar al Señor con los niños y
enseñarles una oración les dio la Comunión.
Los niños no comunicaron a nadie la visión del ángel salvo en sus conversaciones entre
ellos -Francisco y Jacinta fueron capaces de guardar el secreto hasta su muerte-, pero
la visión de Nuestra Señora era algo distinto: esa misma noche Jacinta la contó en su
casa. Inmediatamente la noticia se difundió por Aljustrel y otros caseríos cercanos.
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Instituto Nuestra Señora de Fátima
El 13 de junio ya se congregaron unas decenas de personas. Vieron señales
milagrosas, aunque no vieron ni escucharon nada salvo las palabras que Lucia dirigía a
la Virgen. El 13 de julio eran cientos de peregrinos, y la noticia se difundió por todo el
distrito, hasta el punto de que las autoridades se alarmaron. Pocos años antes se había
instaurado en Portugal una república de marcado corte laicista y había promulgado
leyes restrictivas del culto católico. El alcalde de Ourem decidió cortar por lo sano esta
explosión de devoción popular en un lugar prohibido para el culto (el campo) que
llevaba a la gente a cometer el delito de rezar junto a una encina. El 13 de agosto, por
lo tanto, detuvo a los niños y los mantuvo a buen recaudo todo el día. La gente se
congregó en Cova de Iria, fueron testigos de las mismas señales de lo alto que se
vieron los meses anteriores, pero los niños no estaban y nadie vio a la Virgen.
La Virgen sin embargo, volvió a visitarles el 19 de agosto, esta vez en Valinhos, un
cruce de caminos a unos trescientos metros de Aljustrel al que a veces llevaban el
rebaño.
En septiembre la Virgen se volvió a aparecer el día 13 ante miles de fieles. El 13 de
octubre había quizá 70.000 personas reunidas en Cova de Iria. Todo Portugal para
entonces había oído hablar de los sucesos de Fátima. Los grandes periódicos de Lisboa
llevaron enviados especiales y fotógrafos a Cova de Iria. Todos ellos contemplaron el
milagro que hizo la Virgen: al terminar la visión, el sol comenzó a danzar en el cielo de
Cova de Iria, se volvía de varios colores, giraba sobre sí mismo y se desplazaba
mientras que la gente lo miraba sin que les hiciera daño a los ojos.
El mensaje de Fátima
La Virgen les confió secretos del Cielo a los niños. En Fátima la Virgen pidió a la
humanidad que se convirtiera de sus pecados. Predijo a los niños grandes guerras y
sufrimientos si los hombres no se arrepienten, y de modo especial anunció que Rusia
difundiría errores por muchas naciones provocando guerras y persecuciones contra la
Iglesia.
En la aparición de julio la Virgen les reveló un secreto. El secreto fue revelado por la
vidente Lucia y por la Santa Sede en tres momentos, por lo que se habla de las tres
partes del secreto de Fátima. La tercera parte del secreto de Fátima fue dada a
conocer el año 2000. La primera de las partes es la visión del infierno; las otras dos
son anuncios de futuro, como la predicción acerca de Rusia y el anuncio de la Segunda
Guerra Mundial, así como la advertencia acerca de las futuras persecuciones. Pero es
un mensaje de esperanza, por eso la Virgen concluye: “Pero finalmente mi Corazón
Inmaculado triunfará, Rusia será consagrada y se convertirá, y un tiempo de paz será
dado al mundo”
Pero sobre todo el mensaje de Fátima es de oración. En la segunda aparición, Nuestra
Señora le dice a los pastorcillos que Jesús quiere establecer en el mundo la devoción al
Corazón Inmaculado de María. Pide también en todas las apariciones que se rece el
Rosario.
Pero el propósito de la Virgen no es la satisfacción de nuestra curiosidad, sino la gloria
del Señor y la salvación de las almas. Éste es el mensaje perenne de Fátima, la oración
y la conversión: las guerras pasan, los gobiernos de las naciones vienen y van, pero la
necesidad de la conversión personal es permanente.
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