Planteamiento Del Problema de Investigación en Educación: Algunas Orientaciones para Profesores Que Investigan en El Aula
Planteamiento Del Problema de Investigación en Educación: Algunas Orientaciones para Profesores Que Investigan en El Aula
Resumen
Este artículo presenta una serie de reflexiones relacionadas con el
planteamiento del problema de investigación en el aula, realizadas
durante el año 2019, en el campo de la investigación en tecnología
educativa, a partir de la racionalización de la práctica académica y
tutorial en trabajo de grado con estudiantes de un programa de
maestría virtual en tecnología aplicada a la educación, de la
Universidad de Santander. Se usó el método de revisión
1
Eliécer Pineda Ballesteros. Magíster en Informática (UIS); Docente Universidad de
Santander - CVUDES. Orcid: [Link] Correo electrónico:
[Link]@[Link]
2
Adriana Rocío Lizcano Dallos. Magíster es Tecnologías de la Información aplicadas a la
Educación (UPN); Docente Universidad de Santander - CVUDES. Orcid:
[Link] Correo electrónico:
[Link]@[Link]
3
Jorge Andrick Parra Valencia. Doctor en Ingeniería de Sistemas (UNAL); Docente
Universidad de Santander - CVUDES. Orcid: [Link]
correo electrónico: [Link]@[Link]
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sistematizada de la literatura, desde una perspectiva cualitativa,
tomando en cuenta palabras clave de búsqueda relacionadas con el
planteamiento del problema de investigación en educación; una vez
procesados los documentos obtenidos y seleccionados, se
redactaron los principales hallazgos. Se confirma que la formulación
del problema es la parte más crítica del proceso de investigación y
se encuentra que para ser exitosos en el planteamiento de un
problema de investigación es útil partir del reconocimiento de una
situación problemática.
Palabras clave: Problema de Investigación, Situación
problemática, Pregunta de investigación, Investigación educativa,
Investigación en el aula.
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(1982), Mora (2005) y Bassi (2015), entre otros, afirman que uno de los
momentos más complejos en la formulación de un proyecto de
investigación es la elección de un problema adecuado, a tal punto que si
un investigador “no puede formular el problema no habrá investigación…”
(Dei, 2006, p. 50), pues “si se desea resolver un problema, es preciso saber
de qué problema se trata” (Parreño, 2016, p. 21).
En esta misma lógica y partiendo de la experiencia adquirida por los
autores de este texto, en la formulación de los proyectos de investigación en
tecnología educativa, se ha hecho consciente que existe una premisa que no
es muy clara, ni en seminarios, ni en libros de metodología de investigación;
esta premisa es que “en investigación se precisa saber en dónde se está y
para dónde se quiere ir.” Probablemente esto debería ser lo primero en el
tiempo, ubicarse y establecer el destino que el hecho mismo de formular el
problema; pues las preguntas suelen surgir cuando se sabe hacia dónde se
va. En investigación tener consciencia de dónde se está y para dónde se
quiere ir estaría determinado por lo que algunos autores como, Gómez,
Deslauriers, y Alzate (2010), denominan la situación problemática; situación
que ocurre cuando al comparar un estado actual contra un estado deseado,
surge una brecha (Aguirre, 2016). Briñis (2017) al respecto afirma que a lo
primero que se enfrenta un investigador, por regla general es “a una
situación problemática o indicación muy general de la dificultad existente en
determinado sector de la realidad” (p. 40), situación en la cual, según
Checkland (1993) “se percibe que hay un problema” (p. 188).
Una primera referencia al concepto de situación problemática se
encuentra en Checkland y Scholes (1990) cuando estos autores exponen
los pasos de la metodología de los sistemas suaves, específicamente el
paso dos denominado la situación problemática expresada. En esta
metodología, la situación problemática se define como una “situación del
mundo real en la cual existe una sensación de inquietud, un sentimiento
de que las cosas podrían ser mejores de lo que son, o de que algún
problema percibido requiere atención” (Checkland & Scholes, 1990, Pág.
308); la situación problemática también correspondería a lo que Bassi
(2015) llama inquietud, entendida esta como “un estado de movilización
por alguna cosa… que a uno le gusta, le atrae, quiere saber, le interesa, le
llama, le moviliza.” (Pág. 261). Por su parte en Tamayo (2004) como en Asti
(1993) se establece que reconocer una situación como problemática es el
punto de partida de toda investigación.
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bibliográficas, entre ellas, Scopus, DialNet, DOAJ, ERIC y Google Scholar,
contemplando los siguientes criterios de selección:
• Fechas de publicación de 2000 en adelante, con excepciones de
textos y libros clásicos.
• Palabras clave utilizadas: planteamiento del problema de
investigación, problema de investigación, identificación del
problema de investigación, formulación del problema de
investigación, pregunta de investigación, hipótesis de investigación,
variables de investigación, operacionalización de las variables.
Las referencias recuperadas se organizaron por fecha de publicación, para
realizar un proceso de selección y posteriormente se clasificaron teniendo
como criterio la relevancia, es decir, que fueran documentos que se
ocuparan en mayor o menor medida del planteamiento del problema de
investigación. Con cada referencia que cumplía con los criterios de selección
se procedió a realizar la búsqueda del artículo o libro completo en las bases
de datos Academic Search Complete (EbscoHost), Journal Storage,
Compendex, Directory of Open Access Journals, Proquest y Google Scholar;
en caso de que no se encontrara el texto completo, se excluía la referencia.
Los textos seleccionados se revisaron completamente y se procedió a
sintetizar los aspectos más relevantes, específicamente los que tuvieran
que ver con la identificación y la formulación del problema, en resúmenes
analíticos del escrito, prestando atención a las recomendaciones para la
realización de esos procesos; posteriormente se organizó la información y
se procedió a escribir el artículo buscando organizar la información de tal
forma que se generara un documento guía para estudiantes e
investigadores que se enfrentan al planteamiento del problema de
investigación, especialmente en el campo de la educación.
El planteamiento del problema en
investigación educativa
En lo que sigue se presenta una secuencia de tres lineamientos, que
pueden ser de utilidad para el planteamiento del problema de
investigación en trabajos de grado en el campo de la tecnología educativa
y además, se describen dos casos de estudio. Inicialmente se presenta la
noción de situación problemática, la cual surge cuando el investigador
logra darse cuenta de que algo no está funcionando como se espera.
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Figura 1. La metáfora del Iceberg.
Para que la situación sea percibida, en los términos expuestos por Senge
(2006), es preciso estudiar esta con mayor profundidad, pues a menudo
pasan inadvertidas en medio de la baraúnda de los hechos cotidianos; por
tanto, reconocer la situación problemática implica develar sus diferentes
componentes o síntomas y las interacciones entre estos. Además, debe ser
clara la caracterización específica del comportamiento considerado como
deseable o ideal, es decir, el “a dónde se quiere llegar”. De ahí que no sea
posible, desde esta perspectiva, reconocer una situación problemática si
antes no hubo una interacción del investigador con el espacio o contexto
en el cual emerge la situación.
La descripción de la situación problemática, tomando en cuenta a Bernal
(2006), consiste en “presentar, mostrar y exponer las características o los
rasgos del tema, situación o aspecto de interés que va a estudiarse” (p. 84).
Por tanto, para definir o describir la situación problemática el investigador
deberá conocer de antemano la situación que se va a estudiar, hecho
evidenciable en el conocimiento general que este tenga sobre el objeto de
estudio y los trabajos previos en el tema de investigación, así como las
experiencias propias. La situación problemática, por tanto, se reconoce al
presentarse datos de algo que se puede constatar a través de la
observación o “datos empíricos de investigaciones precedentes” (Itriago y
Zerpa, 2011, p. 43).
Como se dijo antes, una forma para identificar la situación problemática
es situarse en ella; ese situarse, en el caso de la educación, ocurre cuando
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cognitivos que le provean de respuestas y la importancia que esto reviste
es que, de esas respuestas, una o la combinación de varias, resultará siendo
el problema identificado. Al hacer el reconocimiento de la situación
problemática se estaría aceptando la presencia, aún no explícita, de uno o
varios problemas causantes de la situación problemática, esto es, se
evidenciaría lo conocido de lo desconocido; la punta del iceberg.
La identificación del problema
El proceso de identificación del problema, en palabras de Rodríguez
(2011) “consiste en la toma de conciencia de determinada dificultad que,
de conformidad con las labores previas efectuadas, puede convertirse en
objetivo de investigación” (p. 82). Para Itriago y Zerpa (2011) un problema
existe cuando es posible “identificar un conjunto de hechos que en sí
mismos o por sus relaciones configuran una situación no deseada” (p. 40);
una situación problemática. Es preciso ser consciente que a una situación
problemática le pueden corresponder varios problemas o causas, como lo
afirma (Briñis, 2017) cuando advierte que “la situación problemática puede
generar más de un problema” (p. 40).
Identificar el problema será entonces una tarea de rastreo bibliográfico
que implica, entre otras cosas, ir a fuentes como libros, artículos, patentes,
etc., para indagar por la forma en que otros investigadores han abordado
la situación problemática. Esta tarea implicará la búsqueda bibliográfica y
dicha búsqueda ha de ser guiada principalmente por la situación
problemática como clave principal de búsqueda, pues como lo señala
López (2006), “la búsqueda de nuevas publicaciones contribuye a mejorar
la interpretación de sus propios resultados” (p. 32).
Una vez identificadas las fuentes bibliográficas, se debe proceder a su
revisión teniendo como meta principal develar los mecanismos que dan
cuenta de la situación problemática, es decir, establecer las posibles causas
de la situación problemática y además acopiar las explicaciones teóricas
que den cuenta de la ocurrencia de tales causas y la forma como desde la
teoría es posible abordarlas y superarlas. Se debe tener en cuenta que una
teoría educativa debe explicar y hacer posible la comprensión de los
hechos y fenómenos educacionales (Martínez y Buxarrais, 1992).
Cuando ya se tiene un inventario de causas posibles de la situación
problemática, ver figura 2, estas deben ser valoradas a la luz de las evidencias
con que cuenta el maestro investigador. Nótese que para poder identificar las
causas de la situación problemática el investigador ha de realizar una
“inmersión” en las profundidades del conocimiento. Si bien es cierto que una
situación problemática puede tener varias causas, hay dos cosas para tener
en cuenta: la primera es que no todas esas causas estarán presentes como
determinantes de la situación que se está enfrentando y segundo que, aunque
estén presentes varias causas, no siempre todas ellas serán factibles y viables
de ser intervenidas o controladas por parte del investigador.
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(serían factibles, pero no viables de intervenir), por lo que le quedaría
afrontar el problema, ya sea la deficiencia lectora de sus estudiantes o la
estrategia pedagógica por él usada (habría identificado el problema), a
través del diseño de una estrategia de intervención pedagógica. En resumen,
según Bunge (2004), la importancia de identificar el problema es que estos
“son la fuente de la actividad científica” (p.148). Hasta aquí se habría
realizado dos de los tres pasos para culminar el planteamiento del problema.
La formulación del problema.
Pero no es suficiente con reconocer la situación problemática y con
identificar el problema, pues aún se está a un poco más de la mitad de
camino. De nuevo el maestro debe acudir a las fuentes bibliográficas y con
el problema ya identificado, debe buscar una explicación teórica que dé
cuenta de la ocurrencia de ese problema en particular y una o varias
alternativas de solución al mismo. Con el problema identificado y la
estrategia de solución seleccionada se tienen los elementos para la
formulación del problema. En este sentido, Cervo y Bervian (1980), afirman
que al formular la pregunta de investigación “se sabe con exactitud el tipo
de respuesta que se debe buscar” (p. 52), y esto es posible pues al contar
con explicaciones teóricas del problema, se contará también con posibles
soluciones a dichos problemas, en tanto que la teoría da cuenta del
problema, también puede aportar elementos para resolverlo. La pregunta
de investigación será, por tanto, “la presentación del problema configurado
con sus alcances y aspectos” (Rodríguez, 2011, p. 91), implicando que
siempre es “necesario saber por lo menos qué cosa, por qué y cómo hacerlo.
De ahí el valor de la pregunta bien formulada…” (Dei, 2006, p. 54).
Cuando se tiene una adecuada explicación teórica del problema se procede
a formular la pregunta de investigación, que en principio deberá indagar por
cuál será la efectividad que dicha estrategia de solución, derivada de la teoría,
tendrá en la solución del problema de investigación, lo que a la postre
redundará en alcanzar la situación deseada. En este sentido, conviene atender
a Bunge (2004) cuando señala que “el planteamiento defectuoso de una
cuestión -esto es, la formulación de una pregunta mal formada- puede
impedir la investigación concreta…” (p.157), evidentemente se habla aquí de
la pregunta de investigación en términos generales.
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Ahora bien, si se supone que el problema identificado es que los
estudiantes cometen “errores por desconocimiento de la respuesta”, lo que
debería ocurrir es buscar un autor o autores que expliquen las razones por
las cuales se presenta dicho problema.
Frente a esta situación, un autor como González (2015) propone la
siguiente explicación:
“En la segunda categoría (2) errores por desconocimiento de la
respuesta, se incluyen las respuestas que han quedado en blanco, sin
terminar o aquellos resultados propuestos al azar. Estos errores son
atribuidos a carencias en los conocimientos previos. Aquí se han
identificado tres tipos de errores: (2.1) Simplificación incompleta, (2.2)
Operaciones con enteros y (2.3) Error en la jerarquía de las operaciones.
(2.1) En el primer tipo, simplificación incompleta, Egodawatte (2011)
clasificó aquellas respuestas en que los alumnos no terminan la
simplificación de una fracción. Una posibilidad es que los estudiantes no
saben cómo proceder en adelante. Godino (2004) señala que estos errores
son debido a lagunas en los conocimientos previos y que están
relacionados con la comparación de fracciones, es decir, con las fracciones
equivalentes...” (negrita fuera de texto.)
Es importante notar dos cosas: la primera es que se ofrece, por parte
del investigador, una explicación que da cuenta de las causas del problema,
el autor explica por qué los estudiantes cometen los “errores por
desconocimiento de la respuesta” y la otra cosa que se debe notar es que
el investigador acude a otros autores Egodawatte (2011) y Godino (2004))
para complementar su explicación. La importancia que tiene el hecho de
encontrar las causas del problema, y una teoría que las explique, es que
esas mismas teorías dan pistas de cómo debería ser resuelto el problema.
Aquí comienzan a aparecer elementos importantes de la hipótesis y así
mismo las variables de investigación.
Siguiendo esta lógica, el maestro de matemáticas, en su búsqueda
bibliográfica podría encontrar, por ejemplo, que Godino (2004) plantea
que el enfoque de la enseñanza de las fracciones debe ser el logro del
sentido numérico y la resolución de problemas y no el uso del enfoque
algorítmico y memorístico. Lo importante de esta parte es que el autor
señala el problema, y a renglón seguido indica la forma en que dicho
problema podría ser resuelto.
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Puede también el profesor argumentar, como lo manifiesta Álvarez (2012),
que varias investigaciones muestran que los estudiantes de Latinoamérica
presentan dificultades en tareas básicas de lectura y escritura en las
universidades, esto precisamente como una consecuencia de un déficit en
la capacidad de lectoescritura de los estudiantes.
El profesor podrá continuar con su descripción de la situación
problemática señalando que la lecto-escritura se puede convertir en un
problema irresoluble para niños que tienen un buen desempeño en otras
asignaturas del curso. Según, Celdrán y Zamorano (2018) “cuando este niño
inicia la educación primaria, empiezan los primeros fracasos, se esperará su
evolución en cursos superiores, para ver si con el tiempo desaparecen los
problemas” (p. 1). Lo anterior debe motivar al profesor de Castellano a hacer
algo, pues si se permite que la situación problemática siga sin ser resuelta,
la automatización de la lectura y ortografía se tornaría muy difícil.
Identificando el problema: Una vez realizada la búsqueda bibliográfica el
profesor va a encontrar que existen varias causas que pueden generar las
deficiencias de lecto-escritura que presentan sus estudiantes. Puede
encontrar que, entre las causas más frecuentes encontradas asociadas a los
problemas de lectoescritura, según Valero (2011), están la dislexia, la
dislalia, la disgrafía y la disortografía, que de no ser tratadas tendrán efectos
negativos en el aprendizaje lecto-escritor. De otra parte, el profesor podría
hallar que, en opinión de Domínguez, Castañeda, y Zepeta (2012), el
aprendizaje de la lecto-escritura, parece estar en relación con la estrategia
metodológica usada para enseñar esa habilidad, enfatizando de forma
principal en los hechos meramente técnicos de la lectoescritura, en los
aspectos simbólicos, en lo semántico o en las funciones gramaticales, entre
otros. De igual forma podría encontrarse que otro investigador afirme que
los estudiantes suelen afrontar dificultades en sus productos escritos en dos
direcciones, la primera es la separación de las palabras en sílabas y la
segunda consiste en escribir una frase sin espacios adecuados, omitir letras,
confundir la /b/ por la /d/, la /j/ con la /f/, entre otros, igualmente cuando
escriben sus ideas las plasman desordenadas e incoherentes.
Si se supone que el profesor identifica la dislexia como el principal
problema en su clase, deberá luego buscar una explicación teórica del
problema. Por tanto, el profesor podrá plantear que, atendiendo a Escotto
(2014), la dislexia “se caracteriza por ser un trastorno neuropsicológico que
presenta dificultades en el procesamiento fonológico, particularmente, en
Universidad de Manizales • 73
• ¿Qué resulta problemático en la situación descrita?
• ¿Para quién o para qué ente es este un problema?
• ¿Quiénes han investigado acerca de ello?
• ¿Qué factores se asocian con el problema?
• ¿Cómo se afecta el problema si se interviene para modificar el
factor de riesgo?
Preguntas orientadoras para formular el problema
En relación con el problema identificado preguntarse y responder:
• ¿Qué se podría hacer para resolver el problema?
• ¿Cuál podría ser la estrategia de solución del problema?
• ¿Qué teoría, que explique el problema, ofrece soluciones para el
mismo?
• ¿Qué tanto la estrategia puede solucionar el problema?
Una vez que se ha dado respuesta de forma satisfactoria a las preguntas
anteriores se podrá iniciar con el ensamble de un texto, siguiendo el orden
de las preguntas, que se configurará en una primera aproximación al
planteamiento del problema; es preciso que se haga una revisión del texto,
tantas veces como sea necesario, para evidenciar en él la coherencia
requerida para que sea claro, por tanto, el problema y su posible
alternativa de solución.
Finalmente, la formulación del problema debería tener una estructura
similar a la que se propone a continuación: ¿Qué tanto la alternativa de
solución resuelve el problema identificado?
Conclusiones
Una investigación surge si el investigador se ve fustigado por una
situación que, comparada con sus modelos mentales o cosmovisión,
resulta no coherente con estos, es decir, se crea un conflicto cognitivo; este
hecho hace consciente al investigador de que la situación actual es una
situación no deseada y le llevará a preguntarse acerca del porqué de dicha
situación y por tanto a tratar de establecer sus causas y posibles
alternativas de solución.
Indagar por las causas que dan cuenta de la situación problemática
implica la búsqueda de explicaciones acerca de la génesis de tal situación,
esta búsqueda se puede llevar a cabo mediante una revisión sistemática de
la literatura o estado el arte, de cuyo ejercicio se obtendrán posibles causas
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