FUNDACIÓN UNIVERSITARIA DEL AREA ANDINA
Sabine Adriana Rojas Suárez
Actividad evaluativa Eje 1
Nuevas ciudadanías: Una construcción Nacional
Desarrollo Humano y Nuevas Ciudadanías II
Bogotá, 2021
NUEVAS CIUDADANÍAS: UNA CONSTRUCCIÓN NACIONAL
En este ensayo se propone el análisis de la actualización formal de la política, en el
escenario Estatal, a través de las diversas situaciones sociales que reclaman la suerte de la
naturaleza política del individuo en su colectividad; así como de los mecanismos de lo que
ha recibido del nombre de Nuevas Ciudadanías 1, siendo la materialización de la
participación social en el nuevo escenario jurídico.
La política revela la calidad de la vida humana, y si cada acción política en este
escenario público nacional que vivimos clama por una nueva condición de vida, es también
un llamado a una nueva política. El desarrollo histórico de las multiplicidades sociales y sus
formalizaciones como normas legales siempre se ha encontrado altamente politizado.
Asumir la igualdad entre la comunidad no es solo principio constitucional sino
derecho fundamental, pero este discurso lleva una dualidad de reconocimiento y distinción,
puesto que, si fuéramos iguales, no necesitaríamos la planeación del futuro común en
discursos y acciones, ya que signos y sonidos bastarían para comunicar necesidades
idénticas2. Partiendo de esto, entenderemos el siglo XX como la actualización de la
condición humana pluralista (para ser idóneamente política). ¿Qué ocurrió en las
especificaciones legales por los asuntos humanos?
De acuerdo con la teoría de la obligación política, 3 la parte dogmática de cualquier
constitución necesita -primordialmente- relacionarse y reflejarse en su parte orgánica. Así,
en 1960 entramos en un Nuevo Constitucionalismo Latinoamericano 4, con estandartes a la
soberanía nacional, encaminada la democracia representativa, y a la soberanía popular
como alícuota de soberanía para reunir lo que es la voluntad general. Posiblemente, esto
será el sendero hasta la revolución a escala humana 5: la constitución de 1991, la llegada al
Estado Social de Derecho, en donde se delegan deberes positivos para mantener y
1 Lechner, N. (2000). Nuevas ciudadanías. Revista de Estudios sociales, (05), 25-31.
2 Arendt, H., Cruz, M., & Novales, R. G. (1993). La condición humana (Vol. 306). Barcelona: Paidós.
3 Laporta, F. J. (1989). Sobre la teoría de la democracia y el concepto de representación política: algunas
propuestas para debate.
4 Gargarella, R., & Courtis, C. (2009). El nuevo constitucionalismo latinoamericano: promesas e
interrogantes. Cepal.
5 Max-Neef, M., Elizalde, A., & Hopenhayn, M. (2010). Desarrollo a escala humana: una opción para el
futuro--Primera parte. Relectura de la crisis latinoamericana.
maximizar la dignidad humana para las condiciones necesarias de una existencia digna, y el
pluralismo, ya que lo que provoca la necesidad de unirnos es el ser diferentes.
Estas nuevas legalidades nos dotaran paulatinamente de los paradigmáticos
derechos económicos, sociales y culturales6 (DESC) -prevaleciendo de la idea de los
Estados de Bienestar7-, creando necesidades de incluirlos en un panorama de fácil acceso y
garantía: las nuevas ciudadanías.
Este mecanismo refleja una participación política yacente en la diversidad,
buscando alcanzar políticas innovadoras, integrales y que enfoquen un multi- actor,
reconociendo las diferentes capacidades de los sujetos en comunidad. Un descentramiento
critico que multiplica la acción política a todo el territorio nacional, una resignificación de
la soberanía nacional. Esto incluye a posibles sectores llamados fuera en un momento como
el otro yo, como el desvanecimiento de la alteridad segregativa. Esta es la nueva
ciudadanía, llena de participación para la condición humana en redes sociales
intersubjetivas de mutua identificación y reconocimientos.
¿Qué nuevas formas de participación otorgan las Nuevas Ciudadanías?
Su relevancia práctica será, en retrospectiva, la materialización de la afección
política en este vínculo social. El artículo 40 de la Constitución Política consagra: “todo
ciudadano tiene derecho a participar en la conformación, ejercicio y control del poder
político”.8
Lo identificaremos como una ciudadanía activa: por una parte, tenemos los
mecanismos ordinarios, entre ellos la participación directa como: (i) el Plebiscito (en
cuanto encuestas para conocer la opinión popular sin efectos legislativos formales); (ii) el
Referendo (cuando se busca derogar una ley, requiriendo el apoyo del 10% del censo
electoral); (iii) el Voto (como sufragio nacional para que sus ciudadanos elijan sus altos
funcionarios del Estado); (iv) la Consulta Popular (referente a discutir asuntos de interés
nacional, departamental, municipal o distrital), y (v) el Cabildo Abierto (para debatir en
reunión publica de concejos distritales, municipales o juntas administradoras locales).
6 Nogueira Alcalá, H. (2009). Los derechos económicos, sociales y culturales como derechos fundamentales
efectivos en el constitucionalismo democrático latinoamericano. Estudios constitucionales, 7(2), 143-205.
7 Moreno, L. (2001). Estados del Bienestar y ‘mallas de seguridad.
8 De Colombia, C. P. (1991). Constitución política de Colombia. Bogotá, Colombia: Leyer, 1.
Dentro de ellos están otros de alcance especial como la iniciativa legislativa (si se busca
presentar como ciudadanos proyectos de acto legislativo o de ley ante el Congreso, así
como de ordenanza a Asambleas Departamentales, entre otros.) y la revocatoria del
mandato (por medio de la cual la ciudadanía da por terminado un mandato conferido a un
gobernador o un alcalde).
Como mecanismos especiales (con miras a la protección de los derechos) se han
reconocido la acción de tutela9, para cualquiera dentro del territorio nacional, sin necesidad
de ser ciudadano (es decir, colombiano y mayor de edad). Este es un mecanismo definitivo,
de eficacia por su protección eficaz e integral de los DDHH, y transitorio, ya que, a pesar
de existir otro medio idóneo, se ejerce para evitar la ocurrencia de un perjuicio
irremediable. Al igual que el derecho de petición 10 (para exigir a las autoridades el
cumplimiento de sus deberes), y el Habeas Corpus11 (para quien estuviera privado de su
libertad y considere estarlo ilegalmente).
Todo esto encaminado al cumplimiento satisfactorio de la convivencia social, de la
soberanía para afirmar y construir desde la participación directa y representativa la sociedad
deseada y la comunicación simétrica entre sociedad y política.
9 Art. 86, De Colombia, C. P. (1991). Constitución política de Colombia. Bogotá, Colombia: Leyer, 1.
10 Art. 26, De Colombia, C. P. (1991). Constitución política de Colombia. Bogotá, Colombia: Leyer, 1.
11 Art. 30, De Colombia, C. P. (1991). Constitución política de Colombia. Bogotá, Colombia: Leyer, 1.