Producción Protegida y Agricultura de Precisión
Producción Protegida y Agricultura de Precisión
Originalmente, el proceso agrícola es ligado con acciones divinas, y el control es llevado a cabo
completamente por el azar y el destino; sin embargo, el ser humano en su propósito continuo de
influir alrededor de su entorno, con el tiempo ha detectado que variables como la temperatura,
nutrientes como elementos mayores y menores, pH, radiación, humedad, evaporación,
conductividad eléctrica, sabor, color, uniformidad, entre muchas otras más, son variables factibles
de influir y finalmente susceptibles de controlar.
El ser humano va creando su propio medio ambiente, cuyo precio consiste en llevar a cabo un
mayor trabajo alrededor de la planta y una mayor inyección de energía, ya sea en sus raíces, o su
parte aérea como tallo, hojas, flores y frutos. Primero, ejerciendo acciones en las raíces,
proporcionando la cantidad de humedad apropiada con riegos de gravedad, aspersión, o goteo;
esto para permitir a las raíces la fácil absorción de nutrientes. Después, se aplican soluciones
nutritivas con enfoques hidropónicos para favorecer aún más la absorción de nutrientes. No es
remota la aplicación de agua con temperatura controlada para influir en la viscosidad dinámica de
las mezclas y por lo tanto en la conductividad eléctrica. Segundo, la atmósfera que rodea a las
plantas es modificada con el uso de una cubierta de vidrio, plástico, malla sombra o la
combinación de ellos. Este confinamiento permite obtener condiciones especiales de radiación y
distribución de temperaturas que requieren ingeniería de ventilación y enfriamiento; así como de
calentamiento en periodos críticos de épocas invernales. La tendencia es buscar la construcción de
invernaderos con buena distribución de temperatura, mejor manejo del cultivo, y de viabilidad
económica. Esto es realmente ingeniería donde convergen las disciplinas de mecánica de sólidos
como resistencia de materiales, mecánica de fluidos, transferencia de calor y masa, entre otras.
ORIGEN DE LA AGRICULTURA
El paso del nomadismo a la vida sedentaria se sitúa en el origen de la agricultura, ya que los
nómadas vivían fundamentalmente de la caza y la recolección. Por el contrario, la sedentarización
permitió a las comunidades asentarse en lugares durante largos periodos de tiempo.
De esta época datan los primeros terrenos deforestados por la actividad agrícola y el movimiento
de las poblaciones entorno a terrenos fértiles. Entre las primeras especies cultivadas se
encuentran el trigo y la cebada, a las que luego se sumaron las leguminosas: guisantes, lentejas y
garbanzos.
EN LA EDAD MEDIA
En la Edad Media —tanto en el mundo islámico como en Europa— la agricultura se transformó con
el uso de técnicas mejoradas y la difusión de plantas de cultivo, incluida la introducción en Europa,
por al-Ándalus, de cultivos como la caña de azúcar, el arroz, el algodón y árboles frutales como la
naranja.
La agricultura de precisión es una práctica agraria que lleva consigo el uso de las tecnologías
de geoposicionamiento y almacenamiento de datos. Este tipo de agricultura llega como una
nueva revolución para el campo y el sector privado paraguayo busca estar a la vanguardia en las
innovaciones, incursionando en esta nueva área; la tarea pendiente corresponde al Estado.
En 1983 Estados Unidos liberó la tecnología Sistemas de Posicionamiento Global (GPS), una
herramienta desarrollada por su ejército durante la Guerra Fría que identifica, graba, da
posicionamiento y desplazamiento de cualquier objeto o persona, gracias a la utilización de
satélites artificiales que funcionan bajo cualquier condición atmosférica. En 1995 se la declara una
herramienta totalmente operacional dando paso al desarrollo de nuevas prácticas tecnológicas
entre las que surgió lo que se conoce actualmente como agricultura de precisión, que se inicia
implementando técnicas innovadoras para el mejor rendimiento de los cultivos.
Las estructuras más utilizadas de la agricultura protegida son los invernaderos, malla sombra,
túneles altos y bajos. Estas instalaciones pueden ser muy diversas, ya que deben considerar la
mayor o menor capacidad de control ambiental.
Los dos principales factores que influyen en el nivel y la calidad de la producción agrícola son: la
disponibilidad de recursos naturales. Y El clima de la zona en la que la producción tiene lugar.
Un cultivo protegido es aquel que pasa parte o todo su ciclo de producción en un ambiente donde
se ha modificado el microclima que rodea a la planta. Esta superficie incluye estructuras de
protección permanentes (invernaderos y macrotúneles) y no permanentes (acolchados y
pequeños túneles).
El objetivo de la agricultura protegida es obtener producciones con alto valor agregado (hortalizas,
frutas, flores, ornamentales y plantas de vivero). Además de: Proteger los cultivos de las bajas
temperaturas. Reducir la velocidad del viento.
La producción bajo invernaderos necesitará producir un 56% más de alimentos según los datos
poblacionales estimados para el 2050
Las estimaciones de crecimiento poblacional, dejan claro que, en los próximos años, habrá más
personas que alimentar, aunque no se habla lo mismo de la agricultura, ya que las tierras aptas
para el cultivo se verán afectadas por el cambio climático y dispondrán de menos superficie
debido al crecimiento de ciudades.
Según datos de la ONU, el mundo deberá alimentar a casi 9.700 millones de personas en 2050,
que serán 11.000 millones en 2100, si bien la población crecerá a un ritmo inferior del previsto
hace dos años, según lo anunciado recientemente por la organización.
Estas previsiones, obligan a adoptar nuevas tecnologías de producción. En el caso de producciones
intensivas, la horticultura bajo invernaderos necesitará producir un 56% más de alimentos según
los datos poblacionales estimados para el 2050.
Una de las alternativas para alcanzar dichos valores, es a través del uso de IA (inteligencia artificial)
como robots, drones y sensores capaces de colaborar en la gestión de cultivos y controlar las
condiciones climáticas dentro del invernadero.
A nivel global, existe una creciente demanda de producción sostenible de alimentos con un
impacto mínimo en el medio ambiente. Algunos ejemplos de ello, podrían ser la agricultura de
conservación y la agricultura circular, donde los agricultores, deben adoptar o modificar las
tecnologías y técnicas que utilizan para alcanzar una producción más eficiente y sustentable,
reduciendo el uso de energía, agua e insumos y utilizando nuevas alternativas a los pesticidas para
el control de enfermedades en los cultivos.
De acuerdo a esta estación, se tiene las principales variables que permiten “gestionar” el ambiente
del invernadero atendiendo las necesidades agronómicas de los cultivos.
Precipitación. ...
Temperatura. –
Importancia de un invernadero
Resguarda a las plantas o cultivos que están en su interior de daños ambientales como heladas,
fuertes vientos, granizo, plagas de insectos, etc.
Ventajas
- Mayor producción. Al poder controlar las condiciones ambientales, se puede mejorar el
rendimiento de la plantación.
- Menos riesgo de pérdidas. ...
- Control de enfermedades y plagas. ...
- Cultivo durante todas las temporadas.
Desventajas
- Deficiente ventilación.
- Alto riesgo de rotura por precipitaciones intensas (escasa capacidad de drenaje).
- Construcción de alta complejidad (requiere personal especializado).
- En zonas de baja radiación, la escasa pendiente del techo representa una baja captación
de la luz solar.
Invernadero Túnel.
Invernadero Holandés.
Invernadero túnel
Los invernaderos tipo túnel están especialmente diseñados para pequeñas superficies y cultivos de
pequeño tamaño como hortícolas de porte rastrero o entutorados a baja altura. Resultan ser
invernaderos económicos, ya que su estructura es simple y resistente y posibilita su traslado
Se trata de una de las estructuras más antiguas, empleadas en el forzado. La pendiente del techo
(cabio) es variable según la radiación y pluviometría (variando normalmente entre 15° y 35°). su
estructura es simple y resistente y posibilita su traslado.
Diente de cierra
Es una construcción agrícola de estructura metálica, usada para el cultivo y/o protección de
plantas, con cubierta de película plástica traslucida que no permite el paso de la lluvia al interior y
que tiene por objetivo reproducir o simular las condiciones climáticas más adecuadas para el
crecimiento y desarrollo de las plantas.
Son invernaderos de vidrio, los paneles descansan sobre los canales de recogida del agua pluvial.
La anchura de cada módulo es de 3,2 m y la separación entre postes en el sentido longitudinal es
de 3 m.
Unidad II CONSTRUCCION DE UN INVERNADERO
El suelo del invernadero, debe ser plano, con mínima pendiente, y no deben ser inundables.
Además debemos hacer un análisis, procurando siempre los suelos de buena calidad, en cuanto a
textura y a estructura.
Las cubiertas de plástico del invernadero deben tener protección UV (>400 nm) para la durabilidad
de manera que duren el mayor tiempo posible. Los absorbentes de UV y estabilizantes
incrementan la durabilidad de las cubiertas plásticas, protegen a las plantas de daños por
radiación UV y hasta podrían controlar algunos fitopatógenos.
La termicidad de la cubierta del invernadero es una propiedad deseable durante los meses de
invierno cuando la retención de calor en el interior de la estructura es una preocupación, y
también durante el verano para prevenir la entrada de calor en el invernadero. Una termicidad
superior al 75% sería lo óptimo. Sin embargo, esto no es posible en vidrio y es difícil aun en el caso
de cubiertas infladas de polietileno de doble capa. Por tanto, muchos productores en latitudes
norteñas eligen cubiertas de vidrio para maximizar la penetración de la luz y emplean pantallas
energéticas para maximizar la retención de calor durante la noche.
Difusión de la luz
En el pasado, el vidrio no contaba con propiedades difusoras, pero hoy día los vidrios modernos
contienen dichas propiedades, por lo que el uso de cubiertas de vidrio se ha convertido en una
mejor opción para los productores en latitudes bajas en donde el sol incide directamente sobre el
invernadero y la luz es muy intensa (superior a 800 W/m2).
Calidad de la luz
En condiciones óptimas los productores querrían tanta luz PAR entrando en el invernadero a
través de la cubierta del tejado como fuera posible para propiciar la fotosíntesis. Los nuevos
plásticos suelen transmitir de 65 a 70% de la luz total (todas las longitudes de onda) que incide en
el invernadero, dependiendo de la calidad del plástico. A medida que el plástico envejece y se
ensucia, la cantidad de luz transmitida a través del mismo, decrece.
Es importante limpiar las cubiertas al menos dos veces al año, en otoño y primavera, de manera
que se optimice la transmisión de la luz. Las cubiertas de plástico deben remplazarse cuando la
transmisión de la luz en la cabeza del cultivo sea menor del 50% del valor deseado. Si la cubierta,
especialmente de plástico, tiene algún componente de sombreo incorporado o aplicado al
material, el productor estará perdiendo la valiosa luz PAR, resultando en rendimientos más bajos y
reducción en el tamaño de frutos.
Propiedades anticondensantes
Por la mañana, cuando las plantas son más activas, se produce condensación (en forma de gotitas
sobre la superficie interior del tejado) que puede bloquear hasta el 18% de la radiación global que
incide en el invernadero.
Propiedades antiestáticas
Los agentes antiestáticos son otras sustancias químicas que se impregnan en las cubiertas
plásticas; ayudan a repeler polvo, de manera que el plástico permanece limpio durante un periodo
de tiempo más largo. Sin embargo, es inevitable que el tejado se ensucie por acumulación de
polvo y por tanto, se sugiere la limpieza del exterior de la superficie del tejado del invernadero dos
veces al año.
Mallas antiinsectos y ventilación
Los investigadores han determinado que la velocidad de aire promedio es 65% más baja en
invernaderos con mallas antiinsectos en las ventilas del tejado que en aquellos sin las mallas.
Además, con la malla en las ventilas del tejado, se produce mayor variabilidad en el microclima a
través del ancho del invernadero.
Esto significa que hay menor intercambio de aire, lo cual resulta en menos oxígeno extraído del
invernadero y menos CO2 entrante en el mismo para la fotosíntesis. Esta situación empeora a
medida que las mallas antiinsectos se bloquean con polvo. Por ello, las mallas deben limpiarse con
frecuencia.
El uso de mallas contra Mosca blanca reduce el flujo de aire entrante en el invernadero de 35 a
50% (dependiendo de la calidad de la malla) mientras que el uso de mallas antiáfidos lo reduce
hasta en un 70%, comparado con el flujo en invernaderos sin mallas antiinsectos. Por otra parte, la
diferencia de temperatura promedio entre el interior y el exterior del invernadero cuando se usa
una malla antiáfidos es hasta 4.2 °C más alta en el interior.
Las pantallas energéticas, diseñadas para retener calor en el invernadero durante la noche, son
diferentes a las mallas de sombreo. Las pantallas energéticas son útiles para prevenir la pérdida de
radiación IRL (existente en estructuras con calefacción) y por tanto mantienen algún calor en el
invernadero durante la noche, reduciendo los costos energéticos.
Las mallas de sombreo están diseñadas para bloquear la luz y prevenir el contacto de toda
longitud de onda luminosa (buena y mala) con las plantas. En consecuencia, el productor debe
decidir qué tipo de pantalla o malla es requerida para su propósito así como la estrategia detrás de
dicha elección.
Es que ambas bloquean el flujo de aire hacia dentro y hacia afuera del invernadero cuando están
completamente cerradas. Cuando una pantalla energética se cierra al 100% durante la noche,
retendrá humedad no deseable en el invernadero, ya que incrementa la incidencia de
enfermedades.
Cuando una malla de sombreo se cierra al 100% durante el día, bloquea luz PAR causando una
reducción en la fotosíntesis, lo cual debilita las plantas e interfiere con su transpiración.
En vista de lo anterior, ambas mallas deben controlarse por computadora en relación a humedad
(pantallas energéticas) y a intensidad luminosa (mallas de sombreo). Se recomienda usar mallas de
sombreo sólo para bloquear la intensidad luminosa más dañina (superior a 800 W/m2) para evitar
que las plantas se debiliten.
ALTURA de un invernadero
La altura estándar de los invernaderos comerciales modernos es de 5 m para los cultivos florícolas
y 6 a 7 m para las frutas y hortalizas que crecen en enredaderas.
Los constructores continúan elevando sus techos con cada nueva construcción. Los invernaderos
más altos permiten producir más cultivos dentro de la misma estructura. Pueden tener suficiente
espacio para colgar los cestos en doble y aún en triple hilera, además de proporcionar un
ambiente saludable para las plantas que se cultivan a la altura del suelo, donde hay mejor flujo de
aire y mejores niveles de luz.
Al aumentar la altura de los invernaderos, aumenta el volumen de aire que se está controlando. A
mayor volumen de aire, menores cambios habrá en la temperatura. Al moderar las fluctuaciones
de temperatura se crea un ambiente más saludable para las plantas.
La estructura es el armazón del invernadero, constituido por pilares, vigas, correas, etc., que
soportan la cubierta, el viento, la lluvia, la nieve, los aparatos que se instalan y las sobrecargas de
entutorado de plantas, de instalaciones de riego y atomización de agua, etc.
Otra forma de hacer circular aire caliente dentro del invernadero consiste en instalar un ventilador
cerca de una estufa de gas o aceite.
Para reducir la temperatura lo primero que debe hacer es permitir el intercambio de aire con el
exterior utilizando insumos para invernaderos como mallas antiáfidos que permitan la circulación
del calor, especialmente en zonas tropicales demasiado cálidas.
Control de humedad
4- Deshumidificadores.
Horticultura de precisión
El concepto sobre el que se basa la agricultura de precisión es aplicar la
cantidad correcta de insumos, en el momento adecuado y en el lugar exacto.
Es el uso de la tecnología de la información para adecuar el manejo de suelos
y cultivos a la variabilidad presente dentro de un lote.
Un invernadero está formado por una estructura metálica o de plástico cubierta por materiales
translúcidos para conseguir la máxima luminosidad en el interior. Dentro de este invernadero
obtendremos unas condiciones artificiales (microclima) que genera a las plantas una mayor
productividad con un mínimo costo y en menos tiempo. Resguarda a las plantas o cultivos que
están en su interior de daños ambientales como heladas, fuertes vientos, granizo, plagas de
insectos, etc.
Como en toda empresa, no existe riesgo cero, ni impacto cero, en los invernaderos, existe una
serie de ventajas y desventajas que se deben tener presentes al tomar la decisión de construir un
invernadero o seguir cultivando a campo abierto, al igual que cuando se están buscando
alternativas de inversión en el sector agrícola, ya sea para aumentar la productividad de una
empresa establecida o al iniciar una nueva.
Ventajas
En cuanto a las ventajas que presenta el crecimiento de plantas cultivadas bajo invernaderos,
respecto al cultivo de las mismas a campo abierto, a continuación señalamos algunas de las más
relevantes:
INTENSIFICACIÓN DE LA PRODUCCIÓN:
Los invernaderos se consideran elementos de la agricultura intensiva por varias razones, en primer
lugar debido a que es posible establecer las condiciones para el buen desarrollo de las plantas,
porque existe cierto aislamiento con el exterior; también porque se pueden colocar más plantas
por unidad de superficie que en campo abierto; y el último aspecto, también de relevancia, es la
posibilidad de utilizar instalaciones de control climático, que mejoran las condiciones del cultivo
hasta un punto óptimo.
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Se ha comprobado tras mucho tiempo de estudio que los rendimientos por unidad de superficie
de un cultivo se ven aumentados de 2 a 3 veces bajo invernadero pero en suelo comparados con
campo abierto, y si se utiliza hidroponía los rendimientos pueden ser varias veces los obtenidos a
la intemperie, pudiendo llegar a ser 10 veces superior si se invierte el cuidado necesario.
Si el cambio climático es natural o inducido por el hombre no es caso a tratar aquí, pero si hay que
reconocer que afecta a todo por igual, incluyendo la producción de cultivos; y es que al estar los
cultivos protegidos por estructuras como lo son los invernaderos minimiza el daño que estos
puedan sufrir debido a la aleatoriedad de los fenómenos naturales, que en campo abierto pueden
llegar a representar pérdidas totales.
Con técnicas como la fertirrigación y la hidroponía es posible brindarle a las plantas solo los
elementos que necesitan durante cada etapa de su desarrollo, por lo que solo se gastan los
fertilizantes necesarios minimizando el desperdicio, que al final significa pérdida de dinero. Lo
mismo ocurre con el agua, ya que las instalaciones modernas de los sistemas de riego permiten su
uso más eficiente, en este sentido hago referencia al riego localizado o de precisión (por goteo,
microaspersión y nebulización).
Para que un invernadero facilite el control de plagas, enfermedades y malezas debe haber sido
correctamente diseñado y construido, siendo en este sentido donde muchos de ellos fallan pues la
hermeticidad del mismo es la clave de un control exitoso. Además, el cultivo en invernaderos
facilita la programación de las aplicaciones, siendo que es factible controlar quien tiene acceso al
cultivo.
Debido a que dentro del invernadero se tiene relativa independencia del medio exterior es posible
tener producción en cualquier época del año, sin importar si el invierno es muy frío o el verano
propicia altas temperaturas, pues para el primer caso se puede implementar calefacción y para el
segundo ventilación y enfriamiento. De esta manera al utilizar invernaderos es factible producir sin
interrupciones debidas a las condiciones climáticas.
Como consecuencia de poder producir todo el año también se tiene la ventaja de obtener
productos fuera de temporada, con lo que es posible encontrar mejores mercados de
comercialización por la falta de competencia y porque los mercados no se encuentran saturados
como ocurre en la temporada de mayor producción. Para esto es necesario conocer los tiempos
que se manejan en los cultivos a campo abierto de manera que se comercialicen los productos
evitando la alta competencia.
Dentro de un invernadero las plantas no están expuestas al desgaste físico producido por
elementos ambientales como lluvias y vientos fuertes, granizadas o alta radiación solar, por lo cual
la calidad de los productos obtenidos es mayor, demostrada tanto en su presentación al
consumidor final como en su composición interna. Esto permite obtener mayores ganancias al
momento de vender nuestros productos, o encontrar mejores mercados pudiendo llegar a
exportar si se obtiene una alta calidad.
Dentro de un invernadero no solo las plantas están protegidas, pues los trabajadores también
encuentran cobijo de las inclemencias del tiempo, y es que a campo abierto es más factible sufrir
por la radiación solar que provoca altas temperaturas, o en cualquier momento puede comenzar a
llover y granizar. Dentro del invernadero se pueden cumplir las actividades de cultivo programadas
con anterioridad sin que el tiempo climático sea un obstáculo para dejarlas para otro día.
Los invernaderos, principalmente aquellos que cuentan con control automático de variables
ambientales, permiten estudiar el comportamiento de los elementos de la producción sin que
estos se vean sometidos a la influencia distorsionante de los factores climáticos. Así es posible
estudiar el potencial productivo, de acuerdo con la información genética, de las especies
cultivadas y determinar los factores óptimos para su desarrollo. Este aspecto cobra relevancia en
las escuelas de agronomía e institutos dedicados a llevar a cabo investigaciones sobre el desarrollo
y comportamiento de las plantas y cultivos agrícolas.
Desventajas
Se presentan algunas desventajas en la construcción y manejo de invernaderos, las cuales se
deben de tener presentes y así estar preparados para enfrentar o minimizar los efectos negativos.
Sin embargo es fácil dejarse llevar por los puntos positivos que estas estructuras nos ofrecen y
emprender un proyecto sin siquiera haberse detenido a analizar las cuestiones negativas, que
también existen. Por esta razón a continuación haremos un análisis de los principales
inconvenientes a los que se puede uno enfrentar cuando se decide a comenzar una producción en
la que se proyecte la construcción de invernaderos. Esto no es con el afán de desanimar proyectos
de esta índole, sino todo lo contrario, pues el conocimiento de las posibles debilidades nos
permitirá poner mayor atención en ellas para evitar el fracaso de la empresa.
Los invernaderos son estructuras que tienen un costo de construcción relativamente alto, por ello
la inversión inicial necesaria es elevada y el principal objetivo del productor debe ser recuperar ese
gasto, razón por la cual solo es recomendable utilizarlos para producir cultivos de alto valor
económico, como algunas hortalizas y ornamentales, pues económicamente no se justifican para
cultivos básicos o con poco valor de comercialización. La inversión a realizar para construir
invernaderos es relativamente elevada.
Un invernadero debe ser diseñado y construido en función de varios aspectos, entre los que
destacan las condiciones medioambientales de la zona y los requerimientos climáticos del o los
cultivos que se quieren producir. De esta manera el hecho de no identificar el tipo de estructura
que requiere el proyecto implica más gastos a futuro para reacondicionar los espacios.
Los gastos de operación en un invernadero son mayores que en campo abierto, lo cual es lógico
porque se tienen gastos mucho mayores por el hecho de brindarle al cultivo las condiciones
idóneas para su desarrollo. Si en el exterior las temperaturas son bajas el gasto en electricidad y/o
gas por concepto de calefacción elevará el costo de producción, de igual manera ocurrirá si se
tienen altas temperaturas y se quiere enfriar el ambiente; solo por mencionar algunos ejemplos.
Dentro de los invernaderos los trabajadores son completamente responsables de las plantas,
porque el hecho de poder controlar todas las variables del ambiente significa que cualquier
problema presentado hace responsable al hombre inmediatamente. Por esta razón los
trabajadores deben ser capacitados constantemente para que puedan estar preparados para
cualquier inconveniente que se presente. Esta capacitación implica mayores costos de producción.
Uno de los objetivos de los invernaderos es mantener a las plantas en las condiciones óptimas
para su desarrollo, esto implica por ende que los patógenos disfrutarán de las mismas ventajas. Es
cierto que éstas estructuras permiten aislar los cultivos de las plagas y enfermedades encontradas
en el exterior, pero si no se implementan las medidas fitosanitarias adecuadas y estos se logran
introducir lo más probable es que su desarrollo se vea acelerado y sus efectos sean inmediatos
representando pérdidas en la producción.
Por último, pero no por ello menos importante, la comercialización de los cultivos obtenidos en
invernaderos requiere tener un mercado seguro con canales de comercialización previamente
verificados, pues de nada sirve obtener rendimientos elevados si al final los productos serán
vendidos a precios bajos o al mismo costo de los productos de campo abierto. Recordemos que los
productos hortícolas como las flores y hortalizas son altamente perecederos, y que mientras más
tiempo se mantengan en almacenamiento su precio de venta será menor debido a la disminución
de la calidad.
Hay también otros varios sistemas para producciones menores, incluidas la siembra en macetas, la
siembra en anillo, las balas de paja y la aeroponía. La aeroponía es un sistema de producción
relativamente nuevo que consiste en que las plantas crecen en una cubeta o recipiente desde el
cual las raíces se suspenden y se rocían con una niebla de nutrientes.
El sustrato para las bolsas puede ser de esfagno/vermiculita, aserrín, lana de roca, cáscara de
arroz, cáscara de pino, cáscara de maní, o mezclas de varios de ellos. Las bolsas se pueden
comprar en tiendas de suministros para los invernaderos (la mayoría de las bolsas de basura
doméstica no son suficientemente fuertes). Las bolsas llenas de la mezcla deseada estéril se
colocan en doble fila en la casa. Las posturas se producen en una mezcla sin suelo, como la
esfagno/vermiculita o lana de roca y se trasplantan a las bolsas, por lo general una planta por
bolsa. El sustrato generalmente contiene algo de fertilizante para iniciar las plantas.
Las bolsas se riegan y fertilizan a través de un sistema de micro riego (goteo), en el que un tubo de
polietileno de entrega de agua y fertilizantes pasa entre la doble hilera de bolsas y cada bolsa tiene
un emisor de regadío conectado a un tubo fino como espagueti. Están disponibles muchos tipos de
emisores. Debe ser elegido uno que moje todo el sustrato de la bolsa.
Las bolsas se colocan en doble fila en el invernadero con las líneas de riego por goteo instaladas.
Dependiendo del tamaño de la bolsa y el volumen de la mezcla, de dos a tres plantas de tomate se
pueden acomodar en cada saco. Las plántulas se producen en una mezcla de esfagno/vermiculita
o en cubos de lana de roca y se trasplantan a las bolsas. Una alternativa es crear las plántulas en
macetas sin fondo las que luego se fijan en las bolsas.
Son necesarias aberturas de drenaje en el borde inferior de las bolsas. de modo que el exceso de
solución se pueda drenar. Se trata de un problema de la siembra en bolsa porque hay que
establecer métodos apropiados para recoger el exceso de solución de fertilizante para que no se
filtre hacia el suelo del piso o alrededor del invernadero.
Cultivo en canteros
Las alternativas de la siembra en linea recta incluyen los métodos para cultivar plantas en valles
elevados o canteros por encima del suelo. Son canales o cubetas llenas de los mismos tipos de
mezclas sin suelo como en el sistema de cultivo en bolsa.
En este sistema las plantas se siembran en canales, poco profundas de madera que contiene el
sustrato. Los canales pueden variar de 6 a 8 pulgadas de profundidad y de 24 a 30 pulgadas de
ancho y pueden estar forrados de plástico para facilitar la recogida de la solución de nutrientes en
exceso. Los canteros pueden ser construidos con un ligero ángulo de las paredes laterales, o tener
la forma de una "V" para facilitar el drenaje. Algunos productores incorporan una tubería
perforada enterrada en el centro de la zanja para recoger la solución de drenaje y su transporte a
un sumidero central de recogida. La solución de nutrientes no se recircula.
Los canteros se llenan hasta el tope con sustrato seco y luego se moja. Se producirá cierta
contracción por lo que se vuelven a rellenar con mezcla adicional. Cierta cantidad de mezcla
adicional será necesaria entre los cultivos para sustituir lo que pierde o se asienta durante la
cosecha anterior.
El costo de la construcción de los canteros es moderado ya que sólo usa madera, los
revestimientos con polietileno y las tuberías de desagüe. La vida útil puede ser de 15 a 20 años.
Esta siembra se puede utilizar en los invernaderos sobre los pisos de hormigón o el suelo nativo
mismo, siempre y cuando el suelo está cubierto con una tela de vivero. Si se colocan los canales
con los centros separados 5 pies se tendría que caben el mismo número de plantas por casa que
cualquier otro sistema de producción.
El riego y la fertilización en este sistema de cultivo se hace a través de riego por goteo. Algunos
fertilizantes y cal se puede mezclar con el sustrato cuando los canales se llenan o se renuevan
entre los cultivos. En zonas donde las aguas de los pozos utilizados para el riego tiene altos
contenidos de carbonato de calcio, es improbable que el uso de la cal sea necesaria. El fertilizante
debe ser suministrado junto con el agua de riego mediante una fórmula de solución nutritiva para
el cultivo específico. El pH del medio puede ser tan bajo como 5.0 sin peligro, ya que no deben
estar presentes los altos niveles tóxicos de aluminio en una mezcla sin suelo nativo.
Los sistemas de goteo utilizados debe ser uno de los sistemas que aplican directamente la solución
al sustrato a través de un emisor de goteo. Los productores deben evitar los tipos por aspersión,
ya que puede mojar las hojas y los tallos lo que promueve enfermedades. Cuando se fertiliza, se
deben tomar precauciones contra la acumulación de exceso de sales solubles en el sustrato
(salinización). Ya que cuando se aplica abono, algunas sales pueden acumularse en el sustrato
debido a que el agua se consume por las plantas o se evapora de la superficie del suelo. Una
conductividad eléctrica de la solución en el sustrato por encima de 3,0 milimhos (mmhos) sería
indicativa de exceso de sales solubles y una aplicación de agua limpia sería necesaria para eliminar
el exceso de sales.
El sustrato en los sistemas de cultivo puede ser reutilizado por varios años, siempre y cuando se
esterilice con vapor de agua o fumigación entre los cultivos. Los sistemas de riego y sistemas de
drenaje también necesitan limpieza y desinfección entre los cultivos.
Las principales ventajas del sistema de canteros incluyen la facilidad de manejo una vez que el
sistema se ha establecido. Estos sistemas son flexibles para diversos cultivos, por ejemplo:
hortalizas, flores, etc. El sistema es relativamente barato de mantener de una temporada a otra.
La principal desventaja sería en el control de una enfermedad en un canal particular, ya que un
organismo como el Pythium se puede extender a todo lo largo del canal. Se requiere además
cuidado para evitar la acumulación de sales solubles en el sustrato durante la temporada.
Lana de roca
La producción en lana de roca (Fig. 2) fue desarrollada en Holanda alrededor de mediados de 1970
y actualmente se está usando de forma experimental en las operaciones de invernaderos de
vegetales nuevos o sus expansiones en Europa, Canadá, y recientemente, los Estados Unidos.
La lana de roca es un material inerte, poroso, estéril que se fabrica a partir de piedras que se
calientan a altas temperaturas y se convierten en fibras finas. La composición actual es de
aproximadamente 60% de basalto, 20% de piedra caliza y 20% de coque.
Las fibras resultantes se pueden comprimir en tabletas o usarse sueltas rellenando bolsas para el
cultivo. Cubos pequeños de lana de roca, se utilizan para el inicio de las plántulas. Las placas para
los tomates son comúnmente de tres pulgadas de espesor, de 6 a 8 pulgadas de ancho y 36
pulgadas de largo. Otros tamaños están disponibles dependiendo del cultivo.
Las bolsas con perlita se colocan en el invernadero, de la forma descrita anteriormente para la lana
de roca. Las plántulas se puede iniciar en cubos de lana de roca y luego trasplantadas a las bolsas
de perlita.
Las placas de lana de roca y las bolsas de perlita se colocan de manera que tengan una inclinación
hacia una zanja entre la doble fila de placas. Las aberturas de drenaje se hacen en el borde inferior
de cada bolsa, para que los drenajes corran a la trinchera y se puedan sacar del invernadero. Las
filas deben estar separadas de forma que sus centros estén a 5 pies. Los drenajes pueden ser
utilizados con fines de fertilización en otros cultivos (césped, jardines, etc). Los lixiviados no son
reutilizados por la posibilidad de re-introducción de organismos patógenos. Puede ser posible
tratar los lixiviados con luz ultravioleta o calor y reutilizarlos.
La fertilización de la lana de roca y la perlita se hace a través del fertirriego por goteo. Se aplica
abono con cada evento de riego. La programación del riego entra por una "bandeja de arranque".
Las placas y sus plantas, o bien la bolsa con el fondo plástico cortado, se colocan en la bandeja. Las
interfaces desnudas de las placas o la bolsa hacen contacto con un paño capilar colocado en la
parte inferior sobre la bandeja. La bandeja se convierte en un pequeño embalse que recoge la
parte en exceso de la solución de nutriente. Una sonda de contacto con la solución en este
embalse manda la señal de arranque del controlador de riego, tan pronto como se interfiere el
contacto entre la sonda con la solución depositada. El controlador está configurado para un
tiempo del evento de riego (por ejemplo, 2 o 3 minutos) y abre una válvula de solenoide para
iniciar el flujo de agua con fertilizantes. Los productores deben estar seguros que los dosificadores
sean precisos y resistentes a los ácidos y fertilizantes.
Las placas de lana de roca y la perlita se pueden reutilizar hasta por tres temporadas. En muchas
partes las placas deben ser esterilizadas entre las cosechas y se recolocan de nuevo.
La siembra en lana de roca o perlita tiene muchas ventajas sobre otros sistemas de producción.
Entre ellas se encuentran la facilidad de manejo, instalación y la eliminación total del sustrato.
Tanto la lana de roca como la perlita tienen una alta capacidad de retención de agua y permiten
un control más preciso de los nutrientes. Los dos son inertes y estériles, y ofrecen un rendimiento
predecible. Estos medios contiene una alta cantidad de poros que proporcionan altos niveles de
oxígeno para el crecimiento de la raíz por lo tanto son mejores que las láminas TPN. Sin embargo,
la ventaja más importante de estos sistemas es que no son un sistema de recirculación como el
TPN.
Las heladas destruyen a las especies de estación cálida. Se acepta generalmente que el riesgo de
que la temperatura descienda por debajo de cero durante un período suficientemente largo, para
destruir los cultivos, puede despreciarse si la temperatura mínima media mensual excede de 7º C.
Las temperaturas por debajo de 10 a 12 ºC, durante una serie de días consecutivos, no destruyen
los cultivos, pero afectan a su comportamiento y condicionan la productividad, tanto cualitativa
como cuantitativamente.
Las temperaturas por encima de 30 ºC (si la humedad del aire es muy baja) o por encima de 35º, si
la humedad relativa es alta, no son fácilmente toleradas por las plantas y causan daños extensivos
en las cosechas.
Los cultivos requieren una cierta amplitud o variación diaria de temperatura, para que su
comportamiento fisiológico sea normal. La diferencia mínima entre las temperaturas medias del
día y de la noche, es alrededor de 5 a 7 ºC.
La latitud del lugar y la estación del año condicionan el que las necesidades de fotoperíodo de los
cultivos queden satisfechas o no, necesidad ligada a la duración de la noche más que a la del día.
En caso de que sea preciso, la duración de la noche puede modificarse con facilidad, utilizando las
técnicas de sombreo o la iluminación intermitente para acortar la noche.
En cualquier caso, independientemente de que las especies sean de día neutro o pertenezcan a un
grupo de día corto o de día largo, el crecimiento no es normal hasta que los cultivos hayan recibido
un número de horas de insolación. Este umbral de insolación es aproximadamente de 6 horas al
día, lo que se corresponde con un mínimo de 500 a 550 horas de insolación durante los meses en
que los días son mas cortos: noviembre, diciembre y enero. En términos de energía, esta
insolación se corresponde con una irradiación solar de alrededor de 200 Cal/cm² y día, o 2.350
wh/m2d (Véase el apartado 4.2. para mayor información al respecto). A pesar de que las
necesidades higrométricas en los cultivos no son fáciles de especificar, es muy común admitir que
los valores extremos de humedad atmosférica son desfavorables. Las humedades relativas del 70
al 90 % pueden considerarse favorables.
Es importante considerar que a pesar de no ser un dato climatológico clásico, la temperatura del
suelo es un factor medioambiental determinante. Parece que hay un valor umbral mínimo de
temperatura del suelo (fijado aproximadamente en 15 º C).
Las características del clima local. Los tipos de plantas que se cultivan están adaptados, como es
lógico, a las condiciones climáticas locales. Así, por ejemplo, en zonas de invierno frío, de
insolación escasa, se cultiva la lechuga, mientras que en regiones de elevada insolación invernal,
con temperatura más alta, es posible el cultivo de especies más exigentes, como el tomate.
Asimismo, las condiciones climáticas del verano influyen sobre la elección de los cultivos a realizar,
llagándose incluso a preferir no cultivar los invernaderos durante los meses más calurosos, en
aquellas regiones en las que las altas temperaturas son limitantes. En estos casos se usan láminas
de polietileno de corta duración que cubren el invernadero desde Octubre (otoño) hasta Mayo
- Las condiciones económicas locales, que en mayor o menor medida están asociadas al clima
correspondiente. Algunos países practican el cultivo precoz en invierno de plantas exigentes en luz
y temperatura, como el tomate, aún cuando su cultivo en invernadero frío comporte el riesgo de
temperaturas bajas próximas o incluso inferiores al umbral fisiológico aceptable. Este riesgo está
compensado por la ventaja de enviar la producción al mercado europeo comunitario.
- Los factores sociológicos del país. En algunos países es casi inexistente la demanda local de
productos menos exigentes en calor y que podrían ser cultivados con facilidad en invierno, bajo
cubiertas frías, tales como lechugas, apios, bajo túneles de semiforzado.
De manera un tanto simple, se puede decir que algunos condicionantes económicos actúan
distorsionando de modo notable la distribución de los productos, que depende del calendario
climático. Incluso aún cuando el mercado local, sea capaz de absorber cantidades importantes de
hortalizas producidas durante el invierno bajo protección, los productores o sus asesores,
prefieren orientarse hacia la exportación, como fuente de divisas fuertes, en lugar de hacerlo hacia
la diversificación y el suministro del mercado local.
A. Descripción general
El tomate es una planta herbácea durante sus fases tempranas, ya que en los últimos estadios de
crecimiento el tallo se hace algo leñoso. No obstante el cultivo necesita tutores porque la zona del
cuello es muy débil. Solamente las plantas enanas o de tipo miniatura (gen "d", enana, o "dm"
miniatura) pueden cultivarse sin tutor.
La raíz de las plantas jóvenes de tomate es pivotante, pero más tarde la ramificación es tan
importante que es difícil distinguir la raíz principal de las secundarias. El sistema radicular del
tomate puede llegar a una profundidad de más de 1.25 m, pero la mayoría de las raíces se sitúan
en la capa superior del suelo (más del 70% en la zona de 0 hasta 20 cm y hasta el 95% en la zona
de 0 hasta 50 cm de profundidad). En general las variedades de crecimiento determinado tienen
un sistema radicular más pequeño y superficial; también las plantas procedentes de siembra
directa tienen una raíz principal más importante y un sistema radicular más profundo que las
plantas trasplantadas. Los suelos ligeros y arenosos favorecen el desarrollo de raíces profundas.
La planta del tomate se caracteriza por su crecimiento simpodial. Como norma, cuando se ha
desarrollado 5-8 hojas aparece un racimo floral terminal en el tallo principal (fig. 91a). La
temperatura elevada y la iluminación débil y en especial la asociación de ambas condiciones,
hacen que se retrase la aparición de este primer racimo floral. El tallo principal de prolonga en el
brote lateral más vigoroso que nace de la axila de la hoja que está justo debajo del racimo (fig. 91
b). Por fototropismo este brote crece hacia arriba, desviando hacia un lado la parte superior del
tallo principal y dando la impresión de que el racimo terminal está ladeado (fig. 91c). este brote
axilar termina igualmente en un racimo floral que aparece normalmente después del desarrollo de
3 hojas, aunque a veces aparece tras sólo 1 ó 2 hojas (fig.91 d). El crecimiento se prolonga
nuevamente a través del brote lateral más vigoroso, siendo los laterales inferiores más débiles.
Cuando el número de hojas entre dos racimos florales consecutivos es solamente de una o dos, la
planta es menos vigorosa y bajo ciertas condiciones de crecimiento se agota y detiene su
desarrollo. En esta circunstancia se habla de "crecimiento determinado" (gen "sp"), en
contraposición al "crecimiento indeterminado "que caracteriza el tipo de planta con crecimiento
normal (gen "sp+").
Las condiciones del Mediterráneo permiten el cultivo en invernadero de estos dos tipos
indistintamente.
El crecimiento puede ser reducido o incluso determinado en cualquier momento del desarrollo a
causa sobre todo de temperaturas frías, días cortos, falta de humedad, estrés hídrico, salinidad.
Esto puede sobrevenir muy tempranamente, después de tres o cuatro racimos, incluso en
variedades semideterminadas; mientras que en condiciones favorables estas mismas variedades
pueden producir por lo menos diez racimos.
A.3 Hojas
La hoja es compuesta y posee un número impar de foliolos verdes, que depende de la variedad y
de la posición de la hoja en la planta. Asimismo la forma, dimensión, estructura, espesor y color
son factores que también dependen de la variedad. En general las hojas de variedades tardías son
más gruesas y más obscuras aunque también influyen las condiciones de cultivo.
Cuando la planta es muy vigorosa ocurre que la hoja se repliega alrededor del raquís, mientras que
el abullonado de las hojas jóvenes puede ser debido a un estrés hídrico o a los pinzamientos, sobre
todo en el tipo determinado.
A.4 Flores
Por lo general se obtendrán frutos de buen tamaño, a partir de las flores de buena calidad, que se
desarrollan en racimos de 5 a 12 flores. Dependiendo de las condiciones del medio, el número de
flores puede ser muy pequeño con temperatura alta y baja luminosidad, o muy elevado con bajas
temperaturas, mientras que con plantas vigorosas que crezcan en condiciones húmedas van a
producir racimos con yemas foliares y flores con sépalos muy largos. En condiciones de baja
temperatura algunas variedades son propensas a formar flores dobles que dan lugar a frutos
acostillados o asurcados.
La fructificación está muy ligada a la cantidad y calidad de polen y también a la viabilidad de los
óvulos. Por lo general el polen es más sensible a las bajas temperaturas que los óvulos, mientras
que con temperaturas elevadas la viabilidad de los óvulos es asimismo muy reducida. Tanto las
temperaturas bajas de menos de 13ºC, como las altas de más de 32ºC, intervienen en el sentido
de reducir la cantidad de polen. Por otra parte también la calidad del polen se ve afectada por las
bajas temperaturas, especialmente durante el período de microsporogénesis, que es cuando la
flor se encuentra en estado de pequeño botón, aproximadamente dos semanas antes de la
floración.
Las temperaturas bajas y la humedad relativa elevada dificultan la liberación del polen y en estas
circunstancias se puede mejorar la polinización agitando los racimos con vibradores eléctricos.
Cuando el polen no es de buena calidad, las bajas temperaturas retrasan la germinación del polen
y la fructificación de los óvulos; estos problemas no son graves cuando se cuenta con polen de
buena calidad.
A.5 Fructificación
El número de semillas que contiene el fruto y el volumen del mismo son proporcionales al número
de óvulos fecundados ya que el desarrollo del fruto depende de la producción de auxinas, lo que a
su vez guarda relación con la cantidad de semillas. Si se da la circunstancia de que la calidad y
cantidad de polen son escasas y la viabilidad de los óvulos es deficiente, sobre todo cuando son
bajas las temperaturas nocturnas, se puede recurrir a la pulverización de los racimos con
fitorreguladores de auxinas sintéticas, para favorecer el desarrollo de frutos desprovistos de
semillas o partenocárpicos. Los resultados obtenidos dependerán de las variedades, de las
condiciones del medio ambiente, del tipo de fitorregulador y de la concentración de la solución
empleada. Tanto la aplicación de concentraciones elevadas como el uso de productos agresivos en
variedades sensibles, provocarán deformaciones y la aparición de frutos excesivamente
acostillados, interiormente huecos, o de ápice apuntado o hueco.
La variedad Severianin es la que posee la disposición genética más interesante para el desarrollo
natural del fruto partenocárpico y ésto se debe a que posee un mayor contenido de auxinas.
Aparentemente los frutos pertenocárpicos se desarrollan mejor en primavera que en otoño y
además resultan favorecidos por un ligero estrés hídrico; no obstante adquieren un tamaño
inferior a los frutos normales.
A.6 El fruto
El fruto del tomate es una baya que presenta formas muy variadas, así como distintos tamaños y
colores. En general, los tomates cultivados en invernadero son redondos, de tamaño mediano, con
2 a 5 lóculos y de color rojo.
El tamaño del fruto depende principalmente del número de óvulos fecundados, pero hay muchos
otros factores que juegan un papel importante, como por ejemplo la nutrición, el riego, la
temperatura y el número de lóculos. Con las variedades multiloculares se obtienen frutos grandes
y acostillados cuando la planta tiene buen suministro de agua y nutrientes, aún cuando la
temperatura sea relativamente baja. Las variedades biloculares, sometidas a estrés hídrico con
temperaturas elevadas, producen frutos más pequeños y redondeados.
La calidad es un elemento comercial de gran importancia que se evalúa por un conjunto de
factores tales como compacidad, color, sabor, resistencia al transporte, aptitud para el
almacenaje, etc:
- La compacidad del fruto depende tanto del patrimonio genético como de las condiciones de
cultivo. Las altas temperaturas en invernadero favorecen el reblandecimiento del fruto. Para
obtener frutos duros la temperatura debe ser inferior a los 30ºC y además contar con un buen
manejo del riego y una relación alta potasio/nitrógeno. Los frutos multiloculares son en general
más compactos que los biloculares.
- La coloración del tomate debe ser lo más homogénea posible. Además del color rojo clásico que
se debe al contenido de licopeno, existen otros como son el amarillo, el rosado, el carmesí y el rojo
oscuro. Hay frutos que llegan a la maduración sin adquirir una coloración uniforme; el manchado o
descolorido (blotchy ripening) es una coloración anómala que se caracteriza por la presencia de
zonas verdes en la superficie del fruto maduro y de zonas pardas suberosas en la subepidermis y
afecta por lo general a la producción de comienzo de la primavera y final del otoño. Este
fenómeno parece estar relacionado con deficiencias de potasio y de boro, así como con falta de
luz unida a temperaturas elevadas y también a una conductividad eléctrica del suelo o de la
solución nutritiva demasiado baja. No obstante se ven grandes diferencias de comportamiento
entre las variedades; Noria es muy sensible a este fenómeno, mientras que H63-5 y Vemone son
más resistentes. Otra alteración del color consiste en la aparición de un cuello amarillo en el fruto
maduro cuando las temperaturas son muy elevadas, por encima de las 25ºC, la fertilización de
potasio es deficiente y el crecimiento vegetativo es débil por pinzamientos excesivos. Las
variedades de color verde uniforme parecen menos sensibles al cuello amarillo que los tipos
verdes, cuyo cuello es verde oscuro antes de la maduración del fruto.
- El sabor del fruto depende esencialmente del contenido en ácidos y azúcares. Unos y otros
deben estar presentes en cantidades importantes, para asegurar que el fruto sea de buena calidad
y tenga buen sabor.
El pH del fruto debe ser inferior a 4,4 y su contenido en azúcares totales debe ser superior a 4-
4,5%. La acidez es inferior con temperaturas elevadas de 30 a 35ºC y produce frutos con menos
sabor.
Una variedad ideal de tomate debería responder a las siguientes características: crecimiento
indeterminado, entrenudos cortos y buena aptitud para cuajar fruto o formación de frutos
partenocárpicos (gen pat2) a baja temperatura. La planta debería producir racimos regulares de 6
a 8 flores y frutos de tamaño mediano del tipo 3 a 5 lóculos (80 a 120 g), de color uniformemente
rojo, sabrosos, compactos, aptos para el almacenaje, resistentes al transporte. La variedad debería
tener una maduración uniforme y ser resistente al asoleamiento y al agrietado.
Sería interesante el conseguir otro tipo que, presentando las mismas características, fuese de
crecimiento semideterminado o determinado.
Se ofrece a continuación una lista de las resistencias genéticas a las enfermedades más frecuentes:
- Fusarium, (genes I e I-2), hay que emplear los híbridos homocigóticos ya que el polen aborta en
los heterocigóticos, sobre todo con temperatura baja.
- Meloidogyne sp., (gen Mi), pueden darse deficiencias en la fecundación con este gen, por ello se
aconseja recurrir a híbridos heterocigóticos.
- Virus del mosaico del tabaco (TMV), existen diferentes genes (Tm1, Tm2 y Tm22). El tipo genético
que se usa con más frecuencia es el Tm2, Tm1/ ++, pero el tipo ideal debería ser el Tm22 Tm1/Tm2
Tm12.
- Cladosporium fulvum, la resistencia a este hongo es más para los cultivos del Centro y Norte de
Europa y en alguna medida también para las regiones del norte del área mediterránea. Se
distinguen en la actualidad 24 genes de resistencia representados por Cf-1 a Cf-24, que tienen
grados distintos de eficacia. Los genes más utilizados en los cultivares comerciales son Cf-1, Cf-2,
Cf-5 y Cf-9, pero incluso en variedades con los cuatro genes de resistencia ha habido problemas
con razas del hongo. En las regiones mediterráneas de invierno suave, el empleo de cultivares con
esta resistencia, en algunos incluso con tres genes, es superfluo y podría ser contraproducente por
el riesgo a seleccionar razas más agresivas del hongo.
- Stemphylium vesicarium (gen Sm), tiene un especial interés sobre todo en las regiones del sur del
mediterráneo.
- Otras enfermedades; en la actualidad los investigadores trabajan para crear nuevas resistencias e
introducirlas en las variedades cultivadas; por ejemplo Clavibacter michiganensis, Pseudomonas
tomato, Virus del Mosaico del pepino y Trialeurodes vaporariorum.
El uso de híbridos F1 resulta muy interesante en cultivo protegido, ya que permiten por una parte
producciones más tempranas y abundantes y por otra parte facilitan la introducción bastante
rápida de resistencias a distintas enfermedades, dado que los genes más importantes son de tipo
dominante.
En zonas afectadas por enfermedades del suelo son populares las variedades "Noria" y "Elcy",
ambas VF2N, para la producción de frutos medianos; mientras que en las zonas donde el problema
es la salinidad se cultiva más el híbrido "Carmelo" que es de mayor tamaño.
Los productores que tratan los racimos con fitorreguladores aprecian sobre todo "Vemone" (Tm) y
Amphora" (VFC5Tm), debido a que sus frutos son menos susceptibles a las deformaciones.
En otras regiones se prefiere "Daniela", Arletta", "Royesta", "Tenor", "Cobra", etc.
En lo que respecta a los tipos de crecimiento determinado, se cultiva mucho "Luca", "Quatuor",
"Balca", y sobre todo "Prisca".
C. Técnicas de cultivo
El tomate se cultiva tanto en ciclo corto como largo. El cultivo de ciclo corto se utiliza para cultivo
secundario en el otoño y como cosecha principal al principio de la primavera. Aunque no
exclusivamente, se encuentra sobre todo este ciclo en las regiones meridionales del Mediterráneo.
El cultivo de ciclo largo se utiliza principalmente en las producciones de invierno a primavera en las
regiones meridionales y en las cosechas de primavera a verano de las regiones del norte del
Mediterráneo. Tanto las variedades semideterminadas como las determinadas son adecuadas
para los cultivos de ciclo corto, pero no obstante hay que insistir en que son las variedades
indeterminadas las más frecuentes en cultivo protegido, en toda el área mediterránea sea cual sea
el ciclo de cultivo seguido.
Se emplean diferentes sistemas de protección para el cultivo de tomate como son, invernaderos,
pequeños túneles de plástico, cortavientos y acolchado.
El acolchado y/o los cortavientos se reservan exclusivamente para las variedades cuya recolección
se efectúa solamente en otoño u otoño/invierno, en especial en las regiones meridionales.
Los túneles pequeños se utilizan para las producciones de finales de la primavera en las zonas del
sur, o las del comienzo del verano en el norte.
En general, el tomate constituye el cultivo principal, pero puede ser utilizado como cultivo
secundario.
Teniendo en cuenta que la mayor parte de los cultivos importantes bajo invernadero son de la
familia de las solanáceas o de las cucurbitáceas y que ambas son sensibles a las mismas
enfermedades del suelo, Fusariosis y Verticilosis, Nemátodos, Pyrenochaeta ("corky root"),
enfermedades bacterianas, sería utópico suponer que un medio eficaz de lucha pueda ser la
rotación. Por ello los horticultores deben recurrir a otras técnicas de prevención y control
sanitario, como el uso de variedades resistentes, la desinfección del suelo, la lucha biológica etc. El
cultivo de hortalizas de otoño que pertenecen a otras familias, como por ejemplo lechuga, judía
verde, etc., está más difundido en la zona norte del Mediterráneo.
En general los horticultores realizan rotaciones variables y en muchos casos tienen tendencia al
monocultivo.
C.4 Semilleros
En muchos países del área mediterránea la producción de plantas en los semilleros se realiza en
bloques o en macetas de diferentes diámetros, mientras que en algunas regiones de Africa del
Norte se siembra 1 ó 2 gr/m2 de semilla y después se procede al repicado a raíz desnuda.
Parece más económico el retrasar el trasplante al invernadero frío y calentar los semilleros en los
que se cultiva a una densidad alta de 20 a 40 plantas por m2, que calentar los invernaderos en los
que las plantas están a una densidad normal.
La siembra directa en bloques o macetas tiene la desventaja del encamado, que puede resultar un
verdadero problema después del riego. Los mejores resultados se obtienen sembrando a
densidades elevadas (3-10 gr/m2) en bandejas, realizando a continuación el repicado a macetas
cuando aparezca la primera hoja.
Entre las técnicas más tradicionales que se han venido utilizando muy ampliamente y que en la
actualidad se han abandonado, podemos mencionar:
- La vacunación o preinmunización contra el TMV, que hoy en día ya no vale la pena, pues se
dispone de nuevas variedades resistentes, que producen cantidades suficientes de polen con
temperatura baja.
- El injerto sobre portainjerto KVNF, que se usaba en casos de suelo infectado por Verticilosis o
Fusariosis y que en la actualidad se combate igualmente mediante el uso de variedades
resistentes. No obstante en el caso de Pyrenochaeta ("corky root") aún se utiliza el injerto, aunque
ya están apareciendo variedades resistentes. En el caso de injertar variedades resistentes.
En el caso de injertar variedades resistentes al TMV, el propio portainjerto debe ser resistente
también, con el fin de prevenir reacciones necróticas a alta temperatura. Asimismo está
generalizada la termoterapia en la producción industrial de semillas, lo que garantiza su sanidad
en relación al TMV.
Las temperaturas óptimas de germinación se sitúan en torno a los 25ºC, mientras que para la
formación de los cotiledones son convenientes de 22 a 25ºC. Entre el momento de aparición de la
primera hoja y la plantación, la temperatura del aire debe oscilar entre 12-15ºC y 18-20ºC. Con
temperaturas más elevadas y escasa luminosidad se retrasa la aparición del primer racimo y se
favorece un crecimiento ahilado. Con temperaturas inferiores obtendremos plantas fuertes con un
número menor de hojas antes del primer racimo, aunque con un crecimiento más lento y floración
retrasada.
Las plantas en semillero necesitan riegos a intervalos regulares, cuya duración va a depender del
estado de desarrollo de la planta y del clima. Las plantas cultivadas en cajoneras tradicionales
requieren menos agua que las cultivadas en maceta, siendo las plantas cultivadas en dados de
sustrato prensado las que tienen mayores necesidades de agua. De cualquier modo el sustrato
juega un papel primordial tanto sobre la cantidad de agua que hay que aportar, como sobre la
frecuencia del riego.
La densidad de plantación oscila entre las 2 y 4 plantas/m2, dependiendo del vigor de la variedad,
de la fertilidad del sustrato y de la salinidad, tanto del suelo como del agua de riego. En el caso de
que la fertilidad no sea muy elevada o que el nivel de salinidad sí lo sea, la densidad de plantación
será de 3,5 a 4 plantas/m2, mientras que en condiciones normales sería de 2,5 plantas/m2. En
circunstancias especiales puede recurrirse a una densidad de plantación elevada (6 a 8
plantas/m2) con el fin de obtener un alto rendimiento en un período de tiempo corto.
El trasplante puede hacerse en líneas individuales (1 x 0,25 a 0,4 m), o en líneas pareadas (1,2 x 0,8
x 0,25 a 0,4 m). Este último método es muy frecuente ya que permite el riego localizado y la
calefacción por acolchado termorradiante.
En las regiones más septentrionales el cultivo se prolonga durante un período bastante largo, lo
que obliga al horticultor a que una vez la planta ha alcanzado el hilo superior, ésta vaya bajando
por el hilo de la planta correspondiente en la fila pareada con ella (Fig. 92 a). Cuando se usa el
tutorado oblicuo (Fig. 92b) los segmentos horizontales de los tallos se apoyan en un soporte de
madera o metálico de 50 cm. de alto.
En las variedades de crecimiento indeterminado deben eliminarse los brotes axilares con cierta
regularidad, ésto no es tan necesario en variedades determinadas.
El pinzamiento del extremo apical para limitar el crecimiento de la planta sólo se practica con
variedades indeterminadas. En las regiones meridionales se efectúa tras la aparición de 6 a 10
racimos, mientras que en el norte se espera a tener de 8 a 12 racimos. Cuando el tomate es un
cultivo secundario sólo se llega a 4 ó 5 racimos, limitándose a 3 ó 4 cuando se trata de un cultivo
de alta densidad.
La supresión de las hojas inferiores mejora las condiciones de luminosidad para los frutos, lo que
revierte en una coloración más homogénea y una maduración más rápida. Puede hacerse cuando
el cuarto racimo esté en flor, ya que en general sólo se mantienen cuatro racimos con follaje. La
eliminación de hojas también proporciona mayor aireación y disminuye los riesgos de
enfermedades criptogámicas, como son Botrytis cinerea, (moho gris), Phytophthora infestans
(mildio), Sclerotinia sclerotiorum (podredumbre blanda), etc.
C.8 Fertilización
Las dosis de abonado van a variar de una región a otra dependiendo sobre todo de la riqueza del
suelo, del clima y del método de riego. No obstante, como regla general, la dosis de fertilizante se
ajustará a las cantidades absorbidas por el cultivo. Dejando aparte las diferencias regionales, se
considera que para la producción de 1 tonelada de tomate son necesarios:
2,2-2,7 kg de N
0,3-0,4 kg de P
2,5-3,2 kg de K
3,6-4,3 kg de Ca
0,3-0,6 kg de Mg
Este cálculo se ha realizado sobre la base del rendimiento citado y debe distribuirse según el tipo
de fertilizante utilizado:
- Generalmente el fosfato y los abonos orgánicos (estiércol y otros) deben incorporarse al suelo en
el momento de la preparación del invernadero.
- El 50% del potasio se aplica antes de la plantación y el resto durante las 10-12 primeras semanas
del cultivo.
Las temperaturas elevadas del suelo facilitan la absorción de nutrientes e influyen de modo
fundamental sobre la precocidad y el rendimiento total, sin embargo no afectan a la cantidad de
nutrientes absorbidos por tonelada de frutos, con la excepción del magnesio. Hay que señalar que
la eliminación precoz, tanto de brotes laterales, como de hojas, reduce de forma considerable la
absorción de fertilizantes como K, P y Mg.
C.9 Riego
La cantidad total de agua que necesita un cultivo protegido de tomate es muy variable ya que
depende del tipo de cultivo, del ciclo y calendario, del suelo, de la región y del clima.
Las plántulas no necesitan grandes cantidades de agua, pero desde el momento del trasplante
hasta la recolección de los primeros frutos, cada planta en las condiciones específicas del área
mediterránea, va a requerir unos 75 litros de agua repartidos durante 60 días. Es conveniente
administrar más de 2 litros de agua por día y por planta a partir de la floración del segundo racimo,
de tal modo que se calcula que las necesidades totales de una cosecha basada en 6 racimos será
de unos 130 litros.
En las regiones septentrionales del área mediterránea, los surcos han sido sustituidos por riego
localizado. mientras que en el Norte de Africa aún se riega mediante surcos. Hay que insistir en
que el riego localizado permite una utilización mucho más eficaz del agua, produciéndose un buen
desarrollo con un menor consumo.
El exceso de agua provoca la asfixia de las raíces, lo que a su vez causa deficiencias de Mg, de P y
de N junto con la caída de flores. Por otra parte una carencia de agua aumenta la salinidad lo que
conlleva necrosis apical del fruto. Cuando se producen alternancias de exceso y déficit de agua el
resultado es el agrietamiento de los frutos.
C.10 Recolección
Los frutos destinados al mercado local se recolectan cuando están prácticamente maduros, por lo
menos en estadio de coloración naranja, menos en Italia y España en que la recolección se realiza
en estadio más precoz por la demanda de tomate verde. Los frutos destinados a la exportación se
recolectan cuando están empezando a colorearse.
Las operaciones de selección y clasificación por tamaño del fruto se realizan aún manualmente en
algunos países, sobre todo en el Norte de Africa, la única excepción son los frutos destinados a la
exportación. En los demás países todas estas operaciones se efectúan mecánicamente, sea cual
sea el destino final del fruto.
Algunos horticultores recurren al Ethrel para acelerar la maduración, sobre todo en cultivos
secundarios de ciclo corto. Tanto la pulverización localizada de los racimos, como los tratamientos
para toda la planta pueden proporcionar mayor cantidad de frutos coloreados antes del final del
ciclo. Lo más corriente es pulverizar la planta con una solución de 2000 ppm de etileno dos
semanas antes de la recolección.
Estas dos técnicas permiten por una parte resolver problemas de enfermedades del suelo y por
otra evitan los trabajos de desinfección del mismo.
Por lo general los cultivos en sacos de sustrato y los cultivos hidropónicos aumentan la precocidad
y el rendimiento, facilitando además el manejo del riego y la fertilización y un equilibrio entre la
fructificación y el crecimiento.
Estas técnicas exigen menos energía para mantener la temperatura óptima al nivel de las raíces, lo
cual es más importante aún que la temperatura del aire.
No obstante, estas técnicas están menos desarrolladas en el área mediterránea que en regiones
más septentrionales, debido a que si no hay un buen control del sistema, pH, conductividad,
temperatura, fertilización, riego, pueden surgir diversos problemas. Desde luego la capacidad de
amortiguamiento es muy escasa en el cultivo en sacos y totalmente nula en el sistema
hidropónico, en el caso de un error o un fallo de la instalación.
Los mejores resultados se obtienen mediante la combinación de las dos técnicas, o sea la
pulverización de los racimos con una concentración del 2,5%× y la vibración de los mismos.
D. Rendimiento potencial
La producción teórica de un cultivo a ocho recimos por planta, es de 10 a 12 kg/m2 en el sur del
Mediterráneo y de 12 a 15 kg/m2 en el norte. Podemos esperar rendimientos superiores si
dejamos diez racimos, sobre todo en áreas septentrionales. No obstante, en realidad las
producciones medias no sobrepasan los 7 a 8 kg/m2 en Africa del Norte y los 10 kg/m2 en el norte
del Mediterráneo.
Los cultivos secundarios de tomate en invernadero y los normales bajo túnel pequeño, no arrojan
resultados potenciales tan elevados, ya que su rendimiento medio no supera los 5 a 6 kg/m2.
- La podredumbre del cuello en plántulas puede ser debida a la infección del sustrato por
Rhizoctonia solani, Fusarium solani o Pythium.
- La necrosis redicular puede ser provocada por Pyrenochaeta lycopersici (raíces leñosas o
corchosas) en suelo frío a 14-18ºC o por Colletotrichum coccodes en suelo más cálído (25ºC).
- Hay otras enfermedades que se producen en condiciones de humedad y atacan a las hojas y los
frutos, por ejemplo Alternaria solani (negrón o marchitez temprana), Phytophthora infestans
(mildio), Botrytis cinerea (podredumbre gris) y Sclerotinia sclerotiorum (podredumbre blanda).
Algunas enfermedades atacan solamente a las hojas, como son Stemphylium vesicarium con aire
húmedo y caliente, Leveillula taurica (oidio, cenicilla) con aire seco y caliente y Cladosporium
fulvum (o Fulva fulva) con aire caliente y húmedo.
Las enfermedades criptogámicas encuentran un medio muy favorable en las condiciones de baja
temperatura y humedad elevada. Cuando aparecen sobre las hojas o los frutos puede tratárselas
con pulverizaciones fungicidas. De cualquier modo una buena ventilación, incluso durante la
noche, permite luchar eficazmente contra la mayoría de estas enfermedades ya que de este modo
se consigue reducir la humedad relativa.
Las enfermedades bacterianas son muy difíciles de combatir ya que en general se transmiten por
las semillas y por ésto es necesario controlarlas en el propio proceso de producción de las mismas.
No obstante, los efectos pueden reducirse evitando humedades excesivas durante el cultivo, así
como con tratamientos a base de cobre, que pueden ser muy útiles.
También se pueden presentar algunas virosis o mosaicos de los que los más importantes son: TMV
(virus del mosaico del tabaco) y ToMV (virus del mosaico del tomate) que se transmiten por vía
mecánica; CARNA-5, variante de CMV (virus del mosaico del pepino), que ataca de modo
especialmente virulento al tomate y se transmite a través de pulgones; TSWV (tomato spotted wilt
virus) virus del Bronceado del tomate, difundido a través del trips Frankliniella occidentalis y
también por semilla. Se trata de un virus polífago que ataca a casi 300 especies y del que por el
momento no se dispone de resistencia genética. La eficacia de los tratamientos insecticidas contra
el vector no es suficiente y se debe cuidar preventivamente evitando la infección en los semilleros.
El uso de barreras de mallas antitrips o de cubiertas flotantes, puede ser una solución.
Las enfermedades por micoplasmas en el tomate son "stolbur" y "tomato yellow leaf curl".
Ambas son transmitidas por insectos: los cicadélidos para la primera y la mosca blanca, Bemisia
tabaci, para la segunda. Estas enfermedades suelen atacar a los cultivos de otoño de las regiones
meridionales del Mediterráneo.
Los nemátodos Meloidogyne incognita y M. javanica pueden hacer estragos sobre todo en cultivos
de tomate en suelos ligeros, pobres en materia orgánica y en regiones donde la temperatura del
suelo sea relativamente alta en invierno. La desinfección del suelo es solamente un remedio
parcial, de modo que sólo por la resistencia genética podría resolverse el problema.
La araña roja, Tetranychus urticae, puede causar daños muy graves durante la primavera.
Hay algunas enfermedades fisiológicas como el argentado y las agallas foliares, que pueden
producirse cuando se mantienen temperaturas bajas o niveles de humedad elevados en el
invierno.
Las variedades de crecimiento determinado pueden sufrir una falta de hierro en el comienzo de la
maduración, sobre todo cuando el riego es excesivo y se encharca el terreno. La carencia de
fósforo se hace patente cuando las temperaturas son demasiado bajas, mientras que las
deficiencias de magnesio son el resultado de temperaturas nocturnas demasiado altas. La falta de
calcio casi siempre está relacionada con el uso de algunos tipos de sustrato.
El cultivo del tomate es muy intensivo y exige mucha mano de obra, sobre todo para las tareas de
tutorado, poda, defoliación y también por el hecho de tener que manejar grandes cantidades de
producto de peso relativamente pequeño.
Es muy difícil obtener una producción temprana de buena calidad sin utilizar calefacción.
Es evidente que resulta imposible calcular un precio de costo del tomate para todo el conjunto de
la cuenca mediterránea, ya que ésta varía de una región a otra según el método empleado. Como
ejemplo se ofrece la distribución de los costos calculados para Túnez:
invernadero:
35%
materiales de cubierta:
25%
9%
maquinaria:
4%
mano de obra:
18%
agua:
1%
varios:
7%
Uno de los problemas de la producción de tomate es la dificultad para obtener una cosecha precoz
de buena calidad. La precocidad depende de las temperaturas nocturnas mínimas y medias del
aire y del suelo y la calidad depende además de la humedad relativa durante la noche. Este
problema de la precocidad afecta a toda el área mediterránea, pero sobre todo a la zona norte.
Normalmente los rendimientos son inferiores en las países meridionales debido a la influencia
negativa de temperaturas del aire elevadas, aunque los rendimientos pueden aumentar con una
buena ventilación de los invernaderos.
Otro factor decisivo en la producción es la lucha contra las enfermedades. Se trata de un problema
con facetas múltiples ya que necesita un buen control del clima, combinado con las resistencias
genéticas, el diagnóstico precoz de las enfermedades y el tratamiento adecuado.
A. Descripción general
El pimiento pertenece al género Capsicum, de la familia de las solanáceas. Los Cápsicum cultivados
pertenecen a las cuatro especies siguientes C.annuum L., C.frutescens L., C.pendulum Willd.,
C.pubescens R. & P. pero sobre todo a la primera citada C.annuum. Entre las variedades cultivadas
sólo encontramos algunas que pertenezcan a la especie C.frutescens L. (Tabasco, Uvilla, Piquinita,
etc). Por otra parte los cultivares procedentes de C.pendulum Willd y de C.pubescens R. & P., sólo
son cultivados en las montañas el primero y en la faja del Perú y Ecuador, el segundo.
Las especies cultivadas y sus parientes las silvestres, son similares ya que su fruto es una cápsula o
baya lustrosa y más o menos hueca. En su mayoría se llevan al mercado cuando aún están verdes,
adquiriendo una coloración amarilla y/o roja si se les deja en la planta hasta la maduración
completa. Son más numerosas las variedades que tienen sabor picante. En el caso del pimiento
tipo paprika, el fruto no se utiliza sólo como hortaliza sino que se utiliza también como especia
(variedades picantes) y como colorante de la carne (pimentón obtenido del fruto seco).
En la parte meridional de Europa hay alrededor de 7000 ha. que producen unas 260.000
toneladas, siendo en Italia y en España donde está más extendido el pimiento dulce. Italia produce
alrededor de 110.000 toneladas en una superficie aproximada de 2.900 ha, lo que corresponde a
una producción media de 36 toneladas por ha. En España el cultivo ocupa unas 3.500 ha y la
producción es de unas 127.000 toneladas, lo que corresponde asimismo a una media de 36
toneladas por ha. En Grecia la producción se calcula en unas 12.000 toneladas. En el Norte de
África hay 200 ha de pimiento dulce en Marruecos, cuya producción es principalmente destinada a
la exportación, aunque la parte no exportable por calidad insuficiente es consumida en el mercado
interior. En Túnez la producción de pimiento picante (paprika) alcanza las 27.000 toneladas con un
rendimiento de 30 toneladas por ha.
B. La planta
El pimiento es una planta vivaz, cultivada generalmente como anual aunque en condiciones
especiales puede ser bianual (Norte de Africa). Es herbácea aunque se vuelve rápidamente leñosa,
de tal forma que en condiciones normales el tallo es suficientemente fuerte para soportar la parte
aérea. Debido a que en cultivo protegido el desarrollo es más vigoroso y los frutos son mayores, se
necesita el soporte de tutores para evitar que las ramas se quiebren.
B.1 Crecimiento
El pimiento es una planta de porte erguido. Después del nacimiento de la flor apical, el tallo
principal se divide en dos ramas, a veces más, que nacen en la parte apical y semejantes al tallo
principal (Fig. 93).
Cuando las dos ramas son igualmente vigorosas, se desarrolla una planta perfectamente
equilibrada, cuya altura viene determinada por la longitud de los entrenudos. Es evidente que el
tipo de entrenudos cortos es más conveniente para el cultivo al aire libre o bajo túnel pequeño,
(Fig 93a), mientras que el tipo que produce ramificaciones de vigor desigual es más ventajoso para
el cultivo tutorado en invernadero (Fig 93b). En este caso tanto el tallo principal como las ramas
laterales muestran un buen desarrollo (Fig 93c) lo que implica el pinzamiento de los brotes
laterales.
- La primera corresponde al tipo semejante el descrito como normal, con la sola diferencia de que
las ramas laterales están poco o nada desarrolladas en condiciones normales de cultivo. Se puede
remediar esta ausencia de ramas laterales pinzando el tallo principal antes que ramifique (Fig
93d).
Con las plantas que tienen entrenudos muy cortos se puede obtener el tipo roseta. Este tipo
detiene su crecimiento muy tempranamente (Fig 93h) o desarrolla un tallo de entrenudos largos
que termina de nuevo en una roseta (Fig 93i). Por lo general los tipos en roseta no producen
flores.
B.2 Raíces
El sistema radicular del pimiento está formado por una raíz principal de gran vigor rodeada por
una cabellera de raíces laterales. La mayor parte de las raíces se sitúa en la zona superior del suelo
(0-25 cm), pero también pueden profundizar hasta 60-70 cm en un área de 50 cm de ancho.
Después del trasplante el sistema radicular primario algo dañado desarrolla nuevas raíces
adventicias, situándose el conjunto radicular resultante en zonas más superficiales. Cuando se
practica el aporcado, pueden aparecer raíces adventicias en el tallo, pero este fenómeno es menos
frecuente que en el tomate. la masa radicular es comparativamente pequeña en relación con el
resto de la planta, siendo la proporción entre el peso de las raíces y el peso total de la planta más
grande cuando la planta es joven (15-17%), que en la fase adulta (7-9%). hay ciertas especies
silvestres que poseen un sistema radicular más profundo y extendido, lo que las hace interesantes
por su mayor tolerancia a la sequía.
B.3 Hojas
La hoja es de forma oval, elíptica o lanceolada, de margen entero, glabra normalmente, aunque
algunas veces más o menos cubierta de pelos. Es de color verde claro u oscuro y en ocasiones de
color violáceo. De una planta a otra vamos a encontrar enormes variaciones en las dimensiones y
la cantidad de hojas, así la superficie de la hoja del pimiento paprika para pimentón es
normalmente menor que la de los pimientos de fruto grande.
B.4 Flores
Normalmente las flores del pimiento dulce son solitarias. Algunas veces en el caso de los
pimientos picantes pueden aparecer en grupos de 2 ó 3 e incluso en ocasiones excepcionales de
más de 5 (variación fasciculada).
Las flores aparecen tanto en el ápice de las ramas como en las axilar de las hojas, dándose la
circunstancia de que suelen ser más numerosas en las axilas de las hojas del tallo principal que en
las de las ramas laterales.
El estilo varía en longitud y según la posición relativa del estigma y de los estambres,
encontraremos las anteras al mismo nivel del estigma, o a un nivel por encima o por debajo del
mismo. En las variedades de frutos grandes la autofecundación es lo más frecuente, mientras que
en el caso de las variedades de pimentón (paprika) de fruto largo y puntiagudo, es más general la
fecundación cruzada debido principalmente a la posición más o menos alta del estigma con
respecto a las anteras.
Cada planta produce varios centenares de flores que pueden cuajar al 100% cuando son las
primeras y van sobre el tallo principal, bajando este porcentaje hasta el 80% para las flores
posteriores del mismo tallo y limitándose a un 20-30% e incluso a veces a un 10% para las flores de
las ramas laterales.
B.5 Frutos
El fruto del pimiento es una baya hueca que, dependiendo de la posición del pedúnculo, erecto o
abatido y del peso del fruto, va a desarrollarse total o parcialmente erguido o péndulo. Los frutos
inclinados o péndulos están más abrigados por las hojas y protegidos contra el asoleamiento,
además de que su recolección es mucho más fácil.
El pedúnculo se prolonga en el interior del fruto a través de la placenta que sigue la forma del
propio fruto. Los pedúnculos de los tipos de pimiento pimentonero son más finos que los de las
variedades de frutos gruesos.
Las glándulas de las variedades picantes contienen capsicina; sin embargo podemos obtener frutos
dulces de variedades picantes, sobre todo en invierno y cultivados en invernadero.
El contenido de capsicina en los pimientos para pimentón picante alcanza su máximo nivel cuando
el fruto llega a la maduración verde y adquiere un aspecto negruzco, como si estuviera cubierto de
hollín.
Hablando en términos generales, lo normal es que el fruto se desarrolle con rapidez y que no
transcurran más que 18 días entre el cuajado y el estadio de madurez verde y no sean necesarios
más que otros 17 días para llegar a la madurez total (fruto rojo o amarillo). No obstante el lapso
entre el cuajado y ese estado de madurez verde dependerá de la variedad y de las condiciones de
temperatura, variando entre 3 y 10 semanas y del mismo modo el tiempo necesario para la
obtención de frutos totalmente maduros y coloreados de rojo o amarillo es también muy variable.
La forma del fruto depende del número de carpelos y de semillas. El fruto de los pimientos
pimentoneros está formado normalmente por 2 ó 3 carpelos, mientras que los frutos cilíndricos o
redondeados suelen tener 3 ó 4 y los frutos de forma de tomate pueden tener incluso 5 carpelos.
C. Exigencias climáticas
C.1 Temperatura
Las temperaturas óptimas para crear un buen equilibrio entre el crecimiento vegetativo y la
fructivicación están entre 22-23ºC por el día y 18-19ºC por la noche, debiendo oscilar entre 15 y
20ºC la temperatura del suelo.
Por lo tanto, el pimiento necesita una temperatura alta para asegurar su primer crecimiento
vegetativo y una temperatura más baja para la formación de las flores, teniendo en cuenta que
durante el desarrollo de los frutos la temperatura del aire puede bajar hasta los 15-17ºC por la
noche. Las temperaturas inferiores a 10-12ºC o superiores a 35ºC son desfavorables para el
desarrollo del fruto de cualquier modo. En el caso de cultivo en invernadero frío se estima que son
necesarios 1.800 grados-días para el período comprendido entre la plantación y la primera
recolección.
C.2 Humedad
El pimiento es muy sensible a los niveles de humedad relativa altos, siendo el nivel de humedad
ideal del 70-75%. Niveles superiores favorecen los ataques de Botrytis y el aire más seco es
perjudicial para el cuajado del fruto y provoca el aborto floral.
C.3 Luz
Las exigencias en intensidad luminosa son bastante limitadas ya que sus hojas alcanzan el máximo
de actividad fotosintética con una intensidad luminosa aproximadamente de 0,4 cal. cm-2.min-1.
C.4 Varios
Entre las características de esta planta que pueden desembocar en problemas específicos se
puede citar:
- Un ritmo irregular de crecimiento; se calcula que a lo largo de los 120 primeros días del ciclo, la
producción diaria de materia fresca es cuatro veces inferior a la de los 30 días siguientes (curva
exponencial de crecimiento).
- Gran sensibilidad del sistema radicular tanto al exceso como a la falta de agua; se debe cultivar
en suelos que tengan buenas propiedades físicas.
- Riesgo seguro de desequilibrio entre el volumen de la parte aérea y el del sistema radicular,
cuando la temperatura del aire sea baja, ésto significa que durante el ciclo invernal pueden estar
limitadas tanto la absorción de agua como de minerales.
- Bajo nivel de saturación fotosintética de las hojas, de tal modo que una buena producción
necesita un índice elevado de área foliar (LAI).
D. Variedades
En algunos países magrebíes se cultivan variedades apreciadas por sus frutos verdes de sabor
picante, no obstante en la cuenca mediterránea se prefiere variedades de frutos en forma de
prisma, de cubo o de cono y de sabor dulce.
Por lo tanto, es el destino de la producción el que fuerza la elección varietal; en algunos países
europeos, por ejemplo Alemania, se prefiere los frutos cúbicos, mientras que en otros como
Francia o Italia, se prefiere otras formas. Por todo lo anterior, a pesar de que la capacidad de
rendimiento es más alta en las variedades de frutos de forma de prisma, no siempre son estas las
elegidas.
Las variedades que se utilizan normalmente en cultivo protegido en las regiones mediterráneas
son del tipo normal determinado, con entrenudos cortos o medianos y ramas desarrolladas por
igual. Los frutos tienen tanto forma cúbica, como cilíndrica o prismática y su pericarpio es muy
carnoso. Dentro de este tipo se utilizan mucho los híbridos F1.
En el Norte de Africa (Argelia y Túnez) el tipo más utilizado es el pimiento picante de frutos largos
y puntiagudos y pericarpio fino.
Para los cultivos secundarios debe utilizarse tipos completamente determinados o fasciculados.
Tanto el tipo determinado como el normal de entrenudos cortos pueden cultivarse bajo túnel
pequeño; los primeros se cubren sólo de modo temporal, mientras que los últimos se protegen
durante todo el cultivo.
Los híbridos F1 de pimiento dulce son los más utilizados por una serie de buenas razones, como
por ejemplo la disponibilidad de semillas en el mercado, su adaptación perfecta a las condiciones
ambientales de invernaderos de plástico o de cristal, su buena capacidad de producción, la
uniformidad de plantas y follaje y por último el que son precoces además de resistentes a algunos
hongos y virus. Por todo ello se justifica el costo más elevado de la semilla híbrida.
Los híbridos de fruto prismático del tipo Lamuyo han sido los más cultivados hasta ahora. La
mejora genética realizada recientemente ha conseguido nuevos híbridos, cuyo fruto es parecido al
de Lamuyo en la forma aunque su carne es amarilla. Todas las compañías de semillas han
desarrollado híbridos del tipo Lamuyo y de frutos de forma cúbica (Yolo Wonder) que adquieren
un color amarillento o rojizo cuando aún no están maduros. También se ha trabajado de modo
específico para crear tipos resistentes a las virosis, la mayoría de los cuales son resistentes al TMV.
Además en el mercado también están disponibles algunos tipos resistentes a otros virus como el
PVY o por lo menos tolerantes a algunas enfermedades como Phytophthora capsici. Teniendo en
cuenta las condiciones climáticas de la cuenca mediterránea hay que destacar que las
temperaturas muy elevadas pueden impedir la expresión de la resistencia genética al TMV, que
está basada en un gen de hipersensibilidad.
Hay que admitir que aunque se han conseguido importantes progresos en el campo de la genética,
aún deben realizarse más esfuerzos orientados hacia la creación de variedades nuevas que estén
mejor adaptadas a las condiciones de cultivo protegido en la zona mediterránea. Entre los
aspectos que deben mejorarse pueden mencionarse los siguientes:
- la respuesta fisiológica a las condiciones de estrés que se producen por las amplias oscilaciones
de temperatura y humedad;
- la aptitud para el cuajado del fruto en condiciones de baja temperatura y alta humedad, así como
el aprovechamiento de la partenocarpia;
- que la recolección se concentre en un lapso de tiempo corto que facilita su uso como cultivo
secundario;
- la eficacia fotosintética mayor por unidad de superficie de hojas, para un crecimiento vegetativo
menor;
- la resistencia a enfermedades: TMV, CMV, PVY, TEV, Verticillium, Phytophthora capsici, Leveillula
taurica, Xanthomonas y a los nemátodos (Meloidogyne sp.).
- el carácter del crecimiento determinado, pero sin los problemas e inconvenientes que tienen las
variedades disponibles en la actualidad, que producen frutos de menor tamaño y de carne
demasiado delgada.
E. Prácticas culturales
Los ciclos varían tan ampliamente incluso dentro de una misma región, que la recolección está
escalonada a lo largo de un período muy largo. No obstante, los ciclos más frecuentes en el área
mediterránea comienzan en invierno, iniciándose las cosechas en abril, e incluso a veces en
Febrero y Marzo, para las plantaciones de finales del otoño, en países como España y Marruecos.
Hay ciclos más tempranos que parten de principios de otoño, produciéndose entonces la
recolección a partir de finales de Noviembre.
Por lo tanto el suministro de productos que provienen del cultivo protegido, está asegurado de
forma casi ininterrumpida desde el final del otoño hasta el comienzo del verano siguiente. El
mercado europeo está suministrado principalmente por países como España, Italia y Marruecos;
otros países como Grecia y Túnez aseguran el suministro en invierno y en primavera.
E.3 Multiplicación
E.4 Trasplante
El trasplante debe hacerse en suelo bien preparado tanto desde el punto de vista físico, como
desde la protección fitosanitaria y la eliminación de malas hierbas. En este sentido la desinfección
química es un método en expansión; se puede también disponer de acolchados para cubrir el
suelo.
La plantación suele realizarse en hileras simples colocadas a una distancia de 1 m. En la hilera las
plantas suelen tener una separación de 40 a 50 cm lo que supone 2 a 2,5 plantas/m2. A veces se
utilizan líneas dobles o pareadas a 1,30 m de distancia entre ellas.
En las condiciones normales del Mediterráneo, con su época de cultivo y tipo de abrigo
característico, no suele ser necesario podar la planta en el período de crecimiento. Se requiere
simplemente la eliminación de los brotes que salen del tallo por debajo de la primera ramificación
y asimismo cortar algunas ramas laterales y hojas. De cualquier modo es preferible mantener un
follaje abundante, a menos que exista el riesgo de Botrytis, ya que la eficacia fotosintética de las
hojas es bastante limitada y sólo disponiendo de una gran superficie de hojas activas se puede
contar con una producción aceptable de materia seca. Por lo tanto la poda sólo se hace necesaria
en los casos de cultivo en invernadero con calefacción o de crecimiento rápido y excesivo.
La poda intensa, que consiste en la eliminación de todos los brotes y la mayor parte de las ramas,
puede ser útil practicada en el invierno para superar los problemas de la temperatura baja,
crecimiento lento, ausencia de fructificación y favorecer el crecimiento a partir del momento de
subida de las temperaturas. En algunos casos se corta toda la parte aérea hasta la parte inferior de
la primera ramificación. Esta técnica se utiliza sobre todo en plantaciones al aire libre, a mediados
de Diciembre, precediéndose a continuación a cubrir las plantas con un túnel pequeño y
consiguiendo de este modo una nueva cosecha sobre finales de Marzo.
E.6 Tutorado
A diferencia de los cultivos al aire libre, en el caso de cultivo protegido los tallos del pimiento
suelen ser débiles, hasta el punto de no poder soportar el peso de los frutos y romperse con
mucha facilidad. Por ello es necesario preparar un sistema de soportes para sostener las ramas,
que garantice en cualquier caso una buena exposición de las hojas a la luz junto con una aireación
suficiente. El tutorado del pimiento se realiza de manera muy sencilla mediante mallas
horizontales de 5 x 5 cm o con alambres colocados a ambos lados de la línea de plantas y a 2 ó 3
niveles sobre el suelo, por lo general a alturas de 30, 50 y 70 cm.
E.7 Fertilización
- no crece de modo uniforme sino que lo hace lentamente en las primeras fases y después con
rapidez cuando comienza el desarrollo de los frutos.
E.8 Riego
En lo que respecta al aporte de agua, es oportuno tener en cuenta que el sistema radicular es
bastante reducido por lo que la planta es poco tolerante a situaciones de déficit hídrico. El riego
debe respetar la norma de "poco pero frecuente" ya que un suelo demasiado seco o
excesivamente salino, puede producir necrosis en las raíces y favorecer las enfermedades por
hongos y un suelo encharcado reduce el vigor de las plantas.
Aunque se calcula que la cantidad de agua necesaria por kilo de producto fresco oscila entre los 70
y 100 litros, se sabe que ésta puede variar en función de la duración del ciclo, de la época y del
método de riego, desde 4000 a más de 10.000 m3/ha.
El sistema más extendido en la cuenca mediterránea es el riego localizado ya que parece que
proporciona importantes economías de agua y favorece una absorción más regular por las raíces.
Aún cuando es posible utilizar aguas salobres en el área mediterránea, hay que tener en cuenta
que el pimiento es más sensible a la salinidad que otras solanáceas; un contenido salino del 1,8%
en el suelo ó 1,2% en el agua produce una bajada del 25% en la producción.
- Uso de semillas desinfectadas con productos como el fosfato trisódico para neutralizar el TMV;
no obstante hay que tener en cuenta que este tratamiento reduce significativamente la capacidad
germinativa;
- Realizar el cultivo del pimiento inmediatamente después de la esterilización del suelo y antes de
ocuparlo con ningún otro cultivo para limitar los riesgos de TMV, Rhizoctonia solani, Fusarium
solani, nemátodos y Phytophthora capsici;
- Garantizar una buena aireación de los invernaderos para evitar la infección por Botrytis:
Entre las plagas más frecuentes encontramos Trialeurodes vaporariorum (mosca blanca) y los
pulgones que son vectores de virus, así como los ácaros. La tendencia de los últimos años es hacia
la lucha biológica y/o medios cromoatractivos, para evitar los tratamientos químicos.
G. Economía
El fruto se comercializa cuando aún está verde o cuando está completamente maduro y su carne
ha adquirido una coloración roja o amarilla. En el primer caso se presenta el problema de la
elección del momento de la recolección, ya que si el fruto se recoge antes de que haya acabado de
crecer totalmente, no tiene ni buena conservación, ni buena tolerancia al transporte. El momento
ideal para recoger los frutos es cuando empiezan a brillar y cuando se destaca más la coloración
verde oscura. Los frutos que permanecen en la planta después de este período, adquirirán
pasadas unas tres semanas una coloración uniformemente roja o amarilla.
Los frutos deben comercializarse lo más rápidamente posible ya que sólo podrán conservarse
adecuadamente durante unos 8 a 10 días si la temperatura es de 8 a 10 ºC con una humedad
relativa del aire del 90-95%.
No es posible realizar un estudio económico del cultivo del pimiento ya que todos los elementos
que intervienen sufren variaciones:
- Hay grandes diferencias entre los países productores y el tipo de abrigo utilizado.
A pesar de todo es posible revisar algunos conceptos básicos que permitirán una valoración
económica:
a) el pimiento necesita menos mano de obra que otras solanáceas como el tomate y la berenjena.
Estos necesitan aproximadamente 5000 h de trabajo por ha, mientras que para el caso del
pimiento este tiempo se reduce a la mitad.
c) Los precios caen significativamente desde final del invierno hasta el final de la primavera, de tal
modo que la relación es de 3 en Febrero frente a 1 en Junio.
d) El rendimiento medio por ha varia enormemente, sobre todo dependiendo la duración del ciclo
y de la época de producción.
e) Los costos de producción varían mucho de una región a otra, no obstante como estimación
general podemos considerar:
material
25%
50%
varios
25%
Para una precisión mayor habría que revisar cada caso particular. Por ejemplo los datos de Túnez
se ofrecen a continuación en forma de porcentajes:
41%
29%
fertilización y tratamientos
7%
tracción mecánica
6%
mano de obra
14%
agua
1%
2%
f) Los costos por unidad de producto son un 15-20% inferiores a los de la producción de tomate y
berenjena.
Hay que destacar que las trabas que ofrecen más dificultad al aumento de los rendimientos, están
más relacionadas con el medio ambiente y las condiciones climatológicas que con la capacidad de
producción de la propia planta; en este sentido hay que insistir en el hecho de que pueden
producirse enormes variaciones en los rendimientos.
El cultivo bajo plástico presenta algunas limitaciones en los procesos fisiológicos durante el
invierno y la primavera. Las temperaturas bajas dificultan el crecimiento vegetativo y el cuajado,
asimismo las temperaturas muy altas provocan la caída de las flores y la humedad excesiva por su
parte dificulta las actividades vegetativa y reproductora. Para terminar cabe mencionar que los
problemas relacionados con la duración del día y la intensidad luminosa son menos importantes.
A. Descripción general
A.1 Raíces
El sistema radicular del melón es abundante aunque superficial. La raíz principal es fuerte,
pivotante y se ramifica en raíces secundarias y laterales abundantes. No forma raíces adventicias,
lo que dificulta enormemente la regeneración de raíces dañadas, esta circunstancia desaconseja
realizar transplantes a raíz desnuda, siendo más conveniente sembrar en macetas, en bandejas o
en el sitio directamente.
El eje principal del tallo es un simpodio del que salen numerosas ramas principales y secundarias.
Este tallo es rastrero, pero dispone de unos zarcillos que se desarrollan en las axilas de las hojas y
le permiten trepar. El tutorado supone una operación laboriosa ya que no se trata solamente de
ayudar a la planta a trepar, sino que también hay que podar las ramas laterales para asegurar un
buen desarrollo del tallo principal.
A.3 Flores
Los cultivares pueden clasificarse en dos categorías según los tipos de flores. Monoicos cuando la
planta desarrolla flores masculinas y femeninas y andromonoicos que poseen flores masculinas y
hemafroditas.
Las flores nacen en las axilas de las hojas, siendo las masculinas mucho más numerosas que las
femeninas y las hermafroditas. La proporción entre el número de flores femeninas o
hermafroditas y el número de flores masculinas depende de los cultivares, de la interacción
temperatura-luz y de los efectos producidos por fitorreguladores. Los días largos, las temperaturas
elevadas y las giberelinas, favorecen la aparición de flores masculinas, mientras que por su parte
los días cortos, las temperaturas bajas y las auxinas favorecen la aparición de flores femeninas o
hermafroditas.
El vigor de la planta no favorece la aparición de flores femeninas, de tal modo que cuanto mayor
es el vigor más tardía será la aparición de las primeras flores femeninas. Por lo tanto la proporción
entre flores femeninas y masculinas va aumentando desde el tallo principal hacia las ramas
laterales y también aumenta desde la base hasta el ápice. La poda, al favorecer la ramificación de
la planta, fuerza la aparición de flores femeninas y permite obtener una cosecha más temprana.
A.4 Polinización
Los sacos polínicos se abren con una temperatura de al menos 18-20ºC, lo que no supone ninguna
dificultad para las condiciones de invernadero; no obstante, para el caso de las variedades más
tempranas, cuando la polinización no sea posible, aún disponiendo de abejas, por falta de polen o
por dificultades de liberación del mismo, se podría recurrir a la aplicación de auxina (4-CPA) o de
citocinina (benciladenina) sobre las flores para mejorar la fructificación. Esta es una operación
laboriosa y cara, que no es aconsejable y lo conveniente es evitar una fructificación demasiado
temprana en condiciones atmosféricas que aún no son favorables. Debido a que el crecimiento
vegetativo en estas circunstancias es débil, la producción será poco importante y además quedará
inhibida la fructificación posterior.
La caída natural de los frutos es algo frecuente en el melón. Puede producirse muy pronto,
inmediatamente después de la antesis o más tarde cuando los frutos miden entre 3 y 5 cm de
largo e incluso aunque haya suficiente semilla. El número de frutos que llega a madurar es sólo 3 ó
4 para variedades de fruto de tamaño pequeño y 2 ó 3 cuando el fruto es de gran tamaño. La caída
de los frutos depende de:
A.6 Fruto
El fruto crece según una curva sigmoide. Entre la fructificación y el momento de la maduración
transcurren entre 30 y 50 días, de tal modo que la duración de este período va a depender del
cultivar y del ambiente. El melón presenta un punto climactérico (incremento en el
desprendimiento de CO2 en el momento de la maduración). La aplicación de etileno acelera el
proceso de la maduración, de tal modo que cuanto más precoz es el tratamiento más rápida es la
maduración, aunque con el inconveniente de una menor calidad del fruto y asimismo un menor
contenido en azúcares.
Es difícil caracterizar el sabor y dulzor del fruto debido a que dependen de un gran número de
productos químicos. De cualquier modo y en la mayoría de los casos hay una relación muy cercana
entre el dulzor del fruto y su contenido en azúcares. Para cuantificar la calidad se recurre
generalmente al valor Brix, que se utiliza para la evaluación del contenido de azúcares del zumo.
B. Exigencias ecológicas
El melón es uno de los cultivos protegidos más exigentes en calor y luz. Por ello es una planta
difícil de cultivar en invierno incluso en invernadero con calefacción.
Las plantas expuestas a poca intensidad luminosa sólo producen frutos de pequeño calibre y con
bajo contenido en azúcares. También ocurre el mismo problema cuando las hojas son atacadas
por parásitos, ya que la producción de azúcar por parte de las hojas disminuye. Se ofrece
seguidamente una tabla de temperaturas mínimas y óptimas en grados centígrados:
Mínima
Óptima
Crecimiento vegetativo
12
22 - 26
Germinación
15
24 - 35
10
18 - 20
25 - 30
C. Variedades
Aunque ha habido muchos intentos de clasificación del melón, aún no se ha llegado a una
definitiva debido a la característica polimórfica del mismo. Las variedades botánicas más
importantes de Cucumis melo son var. cantalupensis, var. saccharinus, var. reticulatus y var.
inodorus. Los cultivares son híbridos derivados de estas variedades botánicas lo que explica su
amplia diversidad. Es difícil encontrar cultivares que pertenezcan a uno solo de estos grupos.
La elección de cultivares se debe a las características de los frutos que tengan más aceptación en
el mercado. Los frutos son muy diferentes entre sí en tamaño, forma (redonda u ovalada), piel (lisa
o rugosa), color (amarillo, verde, salmón), etc. Por lo tanto el primer criterio de selección es el del
fruto mejor vendido, viniendo a continuación criterios relativos a resistencia a enfermedades,
sobre todo las del suelo (ver epígrafe 5.4), también relativos a productividad, precocidad,
adaptación al medio climático, al comportamiento del fruto en la manipulación y el transporte,
etc.
En cultivo protegido en el área mediterránea son los cultivares del tipo cantalupo, de frutos
redondos y piel lisa o rugosa y un peso aproximado a los 800-1000 g, los que tienen mayor
aceptación. Aunque se cultivan muchas variedades, son los híbridos del tipo F1 los que ocupan un
lugar preponderante debido a su gran productividad y a poseer la planta características muy
apreciables.
D. Prácticas culturales
En cultivo protegido se planta por lo general en primavera ya que sus exigencia climatológicas
impiden su cultivo en invierno. Si se obtiene en otoño, no puede competir con la producción tardía
hecha al aire libre. En la sucesión de cultivos puede colocarse a continuación de uno de invierno
como la lechuga o uno de otoño como el tomate, la judía verde, etc.
La época de plantación varía según las zonas, aunque por lo general no se puede sembrar antes de
mediados de Febrero a menos que se disponga de calefacción y ésto incluso en las zonas más
cálidas del Mediterráneo.
Hay dos sistemas, por un lado el cultivo rastrero y el cultivo trepador en espaldera. El primer
sistema es más barato, se practica en invernaderos rudimentarios, exigiendo menos mano de obra
al no necesitar tutorado, aunque la producción es más limitada. Con este sistema y en buenas
condiciones se puede recoger de 4 a 5 kg de fruto por m2 mientras que con el cultivo en vertical
puede llegar a 6-7 kg por m2.
En general, puede decirse que el cultivo rastrero proporciona una producción más precoz pero
menor. En algunos mercados hay preferencia por el fruto desarrollado en espaldera, sólo porque
se supone que tiene más calidad por no haber estado en contacto con el suelo; sin embargo otros
consumidores piensan que éste es un tipo artificial de cultivo y lo consideran de menor calidad.
Hay que añadir que la posición del pedúnculo del fruto permite al consumidor determinar el tipo
de cultivo del que procede.
Para un cultivo rastrero se considera que 1,8 plantas por m2 es una media razonable, mientras que
en el caso del cultivo vertical se puede poner 2,5 plantas por m2. No obstante esta media puede
variar según sea el vigor de la planta, la luz y la época del cultivo, de tal modo que si disponemos
de plantas poco vigorosas y buenas condiciones de luz, podemos incrementar la densidad. Cuanto
más alta sea la densidad mayor será la producción por m2, pero simultáneamente disminuirá el
número de los frutos por planta y su tamaño.
D.4 La poda
- cuanto más enérgica es la poda, más se reduce el vigor, de tal forma que los cultivares vigorosos
deben podarse de modo intenso;
- la poda tiene más influencia sobre la precocidad que sobre la producción total;
- la elección de un sistema de poda depende de la distancia entre las plantas, del tipo de cultivar,
del medio, etc. Por lo tanto no hay un sistema de poda ideal para todos los casos.
En la actualidad los cultivos rastreros no se suelen podar, como mucho se les poda el tallo principal
por encima de la segunda o tercera hoja para que se produzca una ramificación secundaria. Las
podas más complejas exigen un suplemento de mano de obra que no siempre está compensado
por la rentabilidad de una producción precoz. No obstante, algunas veces se practica el aclareo de
los frutos para aumentar la calidad y el tamaño de los restantes.
Para el caso de los cultivos verticales, que sí requieren poda, hay diferentes modalidades (ver fig.
94).
(f) ramificaciones secundarias pinzadas dos hojas por encima del primer fruto
Las ramas secundarias que parten del tallo principal, pueden pinzarse por encima del primer fruto
(e) o por encima de las dos hojas que siguen a este primer fruto (f).
El primer procedimiento reduce el número de hojas y es adecuado para los casos en que la
iluminación es buena y la densidad de plantación es alta.
D.5 Riego
El riego bien administrado aumenta la producción y la calidad de los frutos. La dosificación puede
calcularse a partir de la ETP (Evapotranspiración potencial) con lo que se consideran las exigencias
de la planta a lo largo del ciclo y se suministra el riego de acuerdo con ellas; así en el caso de una
región de alta insolación se considera que las cantidades a aplicar son:
Un exceso de agua en el momento de la maduración del fruto pueden hacer que éste se agriete.
D.7 Semillero
Si el melón se planta en un suelo infestado por Fusarium, debe injertarse sobre Benincasa cerifera
o sobre Cucurbita ficifolia, aunque ésta última presenta problemas de afinidad con algunas de las
variedades cultivadas.
Los túneles pequeños de plástico se utilizan con mucha frecuencia incluso dentro de los
invernaderos, ya que presentan muchas ventajas para el cultivo rastrero. En primavera los túneles
pueden quitarse desde la segunda mitad del ciclo,. El cultivo bajo túnel es similar al realizado en
invernadero, la única diferencia es la densidad de plantación que es inferior en túnel (1 planta/m2)
y también es diferente la producción.
E. Enemigos principales
El melón es sensible a muchos insectos, ácaros y enfermedades, igual que otros cultivos
protegidos. No obstante hay dos muy específicas que merecen un cuidado preferente:
Fusarium: es la enfermedad más importante y está provocada por Fusarium oxysporum var.
melonis. Este hongo vascular vive en el suelo y penetra en la planta a través del sistema radicular.
Hasta el momento presente se tienen clasificados cinco tipos o razas fisiológicas. La resistencia de
la planta depende de un sistema poligénico, lo que hace que sean muy largos y difíciles los
programas de mejora para crear cvs. resistentes. Los síntomas dependen de la raza, pero
normalmente las plantas presentan gomosis o amarilleamiento y mueren con rapidez, de tal forma
que puede perderse la cosecha en su totalidad. Las esporas del hongo son muy resistentes a las
fumigaciones y a la esterilización mediante vapor, lo que hace muy difícil desinfectar el suelo por
completo. El método de lucha más eficaz es la plantación de cvs resistentes o el injerto sobre
portainjertos adecuados. Recientemente se ha realizado ensayos de "solarización" del suelo que
han dado buenos resultados en algunas zonas concretas.
El oidio, Erisiphe spp., se presenta muy a menudo en este cultivo. Hay cuatro especies que atacan
al melón y se desarrollan muy rápido en las condiciones de invernadero. Las hojas se cubren de un
micelio semejante a un polvillo blanco. Aunque existen cultivares resistentes a este hongo,
también hay en el mercado buenos fungicidas sistémicos que lo combaten con toda eficacia.
Otras enfermedades frecuentes son Verticillium en el suelo, Ascochyta en el tallo y las hojas,
Anthracnosis en los frutos, en el Virus 1 del pepino.
En cada región o país existen problemas específicos que dificultan la expansión del cultivo del
melón. Entre otros podemos citar la poca elasticidad del mercado, la infección del suelo por
Fusarium y las exigencias climáticas dLa fertilización de cultivos en invernaderos es más al ta que al
aire li bre debido a que con los cultivares y las técnicas aplicadas los rend~ mientas potenciales son
muy superiores y por ende, aumentan los requer! producciones pueden ser hasta 3 ó 4 veces
mayores en invernaderos que al aire libre.
Las plantas son seres autótrofos, es decir que son capaces de elaborar su propio alimento a partir
de sustancias muy sencillas como el agua, las sales minerales, el dióxido de carbono, y la luz del
sol. Con esto queremos decir que las plantas no necesitan alimentarse de otros seres vivos.
Para fabricar su alimento las plantas emplean materia inorgánica y utilizan como fuente de energía
la luz solar. Este proceso se denomina fotosíntesis y requiere mucha energía, la cual las plantas la
captan de la luz del sol gracias a la clorofila. En cuanto al agua y las sales minerales, el medio de
obtención es la raíz de la planta y todos sus pelillos que absorben del suelo tanto el agua como las
sales minerales que están disueltas en ella. El dióxido de carbono, el oxígeno y el vapor de agua
penetran en las hojas a través de los estomas y salen también a través de ellos. Los alimentos que
elaboran las hojas mediante el proceso de fotosíntesis se reparten al resto de la planta para su
nutrición.
Como podemos ver, el proceso de alimentación de las plantas comprende varias etapas: en primer
lugar deben tomar sustancias del suelo como el agua y las sales minerales, y otras del aire como
dióxido de carbono y la energía solar. Luego debe transformar esas sustancias en alimentos
mediante el proceso de fotosíntesis. Una vez elaborado el alimento debe repartirlo por toda la
planta así los puede utilizar tanto para crecer como para obtener energía para seguir viviendo. La
última etapa de este proceso consiste en eliminar las sustancias de desecho generadas durante la
nutrición.
Carbono
Oxígeno
Hidrógeno
Nitrógeno
Potasio
Calcio
Fósforo
Magnesio
Azufre
Cloro
Hierro
Cobre
Manganeso
Zinc
Boro
Molibdeno
Aprende más acerca de Qué necesitan las plantas para vivir y los Organismos autótrofos: qué son,
características y ejemplos con estos otros artículos didácticos de EcologíaVerde.
Nutrición de las plantas: proceso - Qué necesitan las plantas para vivir – resumen
Imagen: Pinterest
Todo el proceso de nutrición de las plantas puede dividirse en varias fases distintas:
El proceso empieza cuando la planta absorbe las sales minerales y el agua desde sus raíces. La
absorción se lleva a cabo por medio de unas partes especializadas de las raíces, que reciben el
nombre de pelos absorbentes. Una vez absorbidos, las raíces transportan los nutrientes y el agua
hasta el xilema, que es por donde se conduce la savia.
Transporte de agua y sales minerales
La combinación de las sales minerales o micronutrientes absorbidos por las raíces y el agua da
lugar a lo que llamamos savia bruta.
A diferencia de los animales, que invierten grandes cantidades de energía en bombear la sangre
por todo su organismo, las plantas son capaces de elevar la savia hasta sus hojas con un gasto de
energía muy bajo. Esto lo consiguen mediante la acumulación de agua en los tejidos de la raíz, que
empuja la savia hacia arriba, además de la fuerza principal, que es la creada por la succión que
produce la transpiración del agua en las hojas.
Así, el agua para las plantas es importante doblemente, pues cumple las funciones tanto de
nutrición como de ayuda al transporte de la savia hacia distintas partes de la planta.
Intercambio de gases
El intercambio de gases de las plantas se da en los estomas y las lenticelas. Los primeros están
situados sobre todo en el envés de las hojas las hojas, aunque pueden encontrarse en menor
concentración por todo el tejido epidérmico. Los segundos, en cambio, se encuentran en la
epidermis de ramas y tallos de plantas de tipo leñoso. Descubre más sobre Qué son los estomas de
una planta aquí.
Gracias a ellos, la planta absorbe oxígeno y libera dióxido de carbono en su respiración, proceso
que se invierte durante el día al hacer la fotosíntesis y, por tanto, entonces absorbe dióxido de
carbono y libera oxígeno.
En esta fase, las hojas, gracias a la clorofila, consiguen producir glucosa a partir de dióxido de
carbono, agua y energía luminosa. Es un proceso increíblemente importante, que ha dado forma al
mundo tal y como hoy lo conocemos, pues ha servido para llenarlo de vegetación de todo tipo.
Durante la fotosíntesis se sintetiza en las hojas una mezcla de azúcares, sales y amnioácidos, que
es lo que llamamos savia elaborada y ya es alimento utilizable por la planta. Estos nutrientes son
transportados por el floema hacia las zonas de consumo, como frutos, semillas o zonas en
desarrollo.
Respiración de las plantas
La respiración de las plantas se da habitualmente durante la noche. Como otros seres vivos, las
plantas utilizan el oxígeno para degradar nutrientes, como el almidón. A lo largo de este proceso,
que se da en los estomas, la planta absorbe oxígeno y libera dióxido de carbono. Conoce más
sobre este tema en este otro post acerca de Por dónde respiran las plantas y cómo lo hacen.
Además de todo esto, existen casos especiales de la nutrición de las plantas, como los de las
plantas carnívoras, las plantas parásitas o las simbióticas, con mecanismos propios de
alimentación.
Las plantas necesitan ciertos nutrientes que son fundamentales para su crecimiento pleno y el
logro de rendimientos óptimos. Las consecuencias de la falta de estos nutrientes pueden variar
desde crecimiento perjudicado y descoloración de las hojas hasta la pérdida de los cuerpos
fructíferos. En todos los casos los rendimientos de las cosechas disminuyen.
Micronutrientes - boro (B), cloro (Cl), cobalto (Co), cobre (Cu), hierro (Fe), manganeso (Mn),
molibdeno (Mo) y zinc (Zn)
Ing. Guy Sela, emprendedor, consultorAgricultura, Nutrición vegetal, Suelos, Todos los artículos
Los nutrientes esenciales para las plantas son elementos que las plantas necesitan para un
crecimiento adecuado. Dieciséis elementos son considerados nutrientes esenciales para las
plantas. Estos son carbono (C), oxígeno (O), hidrógeno (H), nitrógeno (N), fósforo (P), potasio (K),
calcio (Ca), magnesio (Mg), azufre (S), hierro (Fe). ), manganesio (Mn), zinc (Zn), cobre (Cu), boro
(B), molibdeno (Mo) y cloro (Cl).
O bien el Cobre (Cu), Fierro (Fe) y Molibdeno (Mo) son constituyentes de las enzimas. El Fósforo
parte de los ácidos nucleicos, mientras que el Magnesio (Mg), Manganeso (Mn), Zinc (Zn) y Azufre
(S), están involucrados en la producción de clorofila, responsable de la coloración verde de las
plantas.
Nitrógeno (N). Es el componente principal de las sustancias básicas o elementales de las plantas
como los aminoácidos, enzimas, hormonas y proteínas. Las plantas absorben activamente el
nitrógeno a través de las raíces en forma de nitratos (NO3) y amonio (NH4). La absorción foliar del
N es maximizado como amoniaco (NH3), NO3 y aminoácidos, y en ciertas condiciones en forma de
urea líquida. Generalmente el NH4 es tomado por las raíces en pH neutro y la absorción decae
cuando el pH baja. Caso contrario al NO3 que es absorbido rápidamente en pH ligeramente menor
al neutro. La mayor parte del NH4 absorbido por las plantas es asimilado rápidamente en
aminoácidos constituyendo a las proteínas antes de ser transportados a las vacuolas de las hojas.
En cambio el NO3 es reducido a NH3 antes de ser utilizados por las plantas, este proceso se da
principalmente en las hojas. El nitrógeno es transportado dentro de las plantas principalmente en
forma de aminoácidos y NO3. Ya que las hojas son abastecidas de aminoácidos hasta que llegan a
la madurez el mayor movimiento del nitrógeno se da en las hojas jóvenes. Para que el N pueda
convertirse en aminoácidos, algunas interacciones con otros nutrimentos son necesarias, por
ejemplo; el Azufre (S) es necesario para algunos aminoácidos y proteínas. O bien el Cobre (Cu),
Fierro (Fe) y Molibdeno (Mo) son constituyentes de las enzimas.
El Fósforo parte de los ácidos nucleicos, mientras que el Magnesio (Mg), Manganeso (Mn), Zinc
(Zn) y Azufre (S), están involucrados en la producción de clorofila, responsable de la coloración
verde de las plantas. Fósforo (P). La absorción de este elemento se da principalmente en forma de
fosfato monovalente y divalente. Depende de gran medida del pH del suelo o solución nutritiva
pues declina rápidamente con el incremento del pH. La absorción del P es también incentivado
por la presencia de micorrizas arbusculares Deficiencia de P en maíz. Foto: Fertilab Deficiencia de K
en hojas de banano. Foto: José Espinosa Marroquin El fosfato es relativamente movible dentro de
las plantas, por lo que se puede transportar de manera ascendente y descendente en el floema, es
decir, que las hojas jóvenes pueden ser abastecidas rápidamente de fósforo absorbido por las
raíces o traslocados de hojas maduras, o bien, se pueden dar casos que el P traslocado a las hojas
nuevas es movido a hojas viejas. El fosfato es necesario para la energía que las plantas requieren
en el metabolismo y conduce a reacciones químicas en los tejidos vegetales. Estimula el desarrollo
temprano de la raíz, floración y viabilidad de las semillas. Este nutrimento se puede almacenar en
el suelo y estar disponible en siguientes ciclos de cultivo. Deficiencia de K en hojas de banano.
Foto: José Espinosa Marroquin
Potasio (K). Este nutrimento puede ser absorbido de manera activa o pasiva principalmente en la
etapa de crecimiento. Se trata de un elemento muy movible dentro de las plantas y es
transportado directamente a las hojas jóvenes y meristemos apicales. Durante la alta absorción
de K otros nutrimentos pueden ser afectados como el Mg y Ca. El K es involucrado en la formación
de enzimas, aminoácidos y proteínas, juega un papel importante en la absorción del agua y afecta
directamente la tasa de transpiración mediante el cierre y apertura estomática. Es un elemento
crítico para que las plantas puedan resistir a los ataques de patógenos. El vigor y rigidez de las
plantas son controladas por este nutrimento, es esencial para la formación de almidones y se ve
reflejado en una buena maduración de los frutos con color intenso, firmeza y mayor vida en
anaquel. Calcio (Ca). La absorción de este nutrimento se da de manera pasiva y es absorbido
principalmente por los pelos radicales. El Ca es traslocado de la raíz al xilema y de éste a los
meristemos apicales. El transporte del Ca es controlado por la transpiración. Debido a la baja
movilidad del Ca dentro de las plantas y la nula traslocación de este elemento de hojas jóvenes a
maduras, las plantas requieren un suministro constante de Ca. La función principal del Ca es la
elongación celular y una división celular vigorosa (crecimiento). El Ca es requerido para formar
nuevos tejidos, especialmente nuevas raíces, desarrollo de pelos radicales y meristemos apicales.
Su oportuna aplicación estimula el vigor de las plantas, la viabilidad del polen, contenido proteico
de granos y semillas. Así mismo, su buena aplicación conduce a plantas resistentes al estrés y
tolerancia a la sequía. Un bajo suministro de Ca se refleja en hojas débiles y necrosis apical en
frutos. El Ca, requiere de una atención especial, pues es el único nutrimento que en su ausencia
total, causa la muerte inmediata de las plantas. Se ha comprobado que cuando se cesa la
aplicación de este elemento, después de 7 días las raíces ya no son capaces de absorber agua y
nutrimentos y consecuentemente la planta muere. Deficiencia de Ca en frutos de tomate
Deficiencia de azufre(S) en caña de azúcar. Azufre (S). Es absorbido de manera activa por las raíces
y de manera foliar. En ciertas condiciones, su absorción puede inhibir al fosfato y nitrato. Su
trasporte se da de manera ascendente a través del xilema. Es un componente integral de
aminoácidos y ayuda a la formación de proteínas, y acumulado en las semillas. En la etapa de
crecimiento el S participa activamente en el crecimiento, recuperación rápida al ataque de plagas
y patógenos, resistencia al estrés y enfermedades. Magnesio (Mg). Al igual que el Ca, es absorbido
de manera pasiva. Cuando se da una elevada aplicación de Mg se puede inhibir la absorción del
Ca, K y NH4 y esto puede resultar en deficiencia de estos nutrimentos. El Mg es relativamente
movible dentro de las plantas y es transportado tanto en el xilema como en el floema. Es
extremadamente necesaria para la producción de clorofila y regula la absorción de otros
nutrimentos actuando como transportador. El Magnesio como el fósforo, se involucra en las
reacciones metabólicas y es necesario para la mayoría de las funciones vitales de las plantas. Por
todo lo anterior se debe recordar siempre que la aplicación de algún nutrimento afectará al resto
en cierta manera ya sea directa o indirectamente y concluimos con la ley de Liebig que dice “el
crecimiento de las plantas no es controlado por la cantidad total de nutrimentos disponibles para
las plantas, pero sí lo determina los elementos limitantes en cierto periodo”.
Una deficiencia se genera por un mal manejo de pH o altas concentraciones de ciertos elementos
que realizan un antagonismo en la solución, dejando inhábiles otros elementos dentro de ella o
falta de estos, dando como resultado crecimientos erráticos, coloraciones amarillas y plantas
susceptibles a enfermedades.
Para que se presente una plaga o enfermedad es necesario que tengan lugar tres factores:
hospedante (cultivo o arvense), agente causal (plaga o patógeno) y ambiente favorable para su
desarrollo (humedad relativa, temperatura, entre otros); si falta alguno de estos factores, no
existirá el problema.
A continuación, se indican unos métodos de control de las plagas y enfermedades más comunes
en invernadero.
Control de plagas comunes
• Araña roja: Usar control cultural, eliminación de maleza y restos de cultivo. Evitar excesos de
nitrógeno. Emplear control biológico con phytoseiulus californicus y phytoseiulus persymilis, y
control químico con abamectina, acrinatrin, dicofol, fenbutestan, fenpiroximato, tebufenpirad, te-
tradifón.
• Mosquita blanca: Proteger las plantas antes del transplante. Para control biológico se pueden
utilizar Encarsia formosa y Eretmocerus califomicus. Introducir el parasitoide cuando la población
de la mosquita es baja. Se podrán observar las pupas parasitadas 2 a 3 semanas de la primera
introducción y tomará alrededor de 8 semanas para que se parasite el 80% de las pupas. Utilizar
enemigos naturales para mantener las poblaciones de insectos plaga a niveles bajos de daño.
• Minador de la hoja. Utilizar trampas amarillas con pegamento, colocadas en la parte media e
inferior de la planta, una trampa cada 900 m2. Combinarlo con conteos visuales de lavas en las
hojas al menos una vez por semana.
Aplicar insecticidas cuando se encuentren del 20 al 25% de hojas con una o más minas. Repetir
cada 8 a 10 días durante 4 a 6 semanas. La eliminación programada del follaje mediante la poda
del cultivo durante su desarrollo, disminuye significativamente la infestación de las larvas de
Minador de la hoja. Para ello las hojas eliminadas se colectan en bolsas de plástico y se destruyen.
Realizar control biológico con las avispas Diglyphus sp, Ophius sp. y Chrysonotomyia sp. Emplear el
control químico con la aplicación de los insecticidas de nueva generación: Cyromazina y abaectina.
• Chicharrita. Utilizar riego por aspersión; ya que cuando las condiciones son frescas y húmedas, la
chicharritas son atraídas por las plantas adultas, no las jóvenes.
Control de enfermedades
• Damping-off (caída de plántulas). Las plantas son muy vulnerables unos días después del
trasplante. Hay que prevenir con buenas prácticas de cultivo en el establecimiento de trasplantes y
la esterilización del suelo o medio de cultivo, y tratar la semilla con un protectante.
Durante el desarrollo del cultivo, proteger con aplicaciones de pencycuron o fluazinam contra
Rhizoctonia. Si se presenta Pythium sp. o Phytophthora, aplicar al suelo metalaxyl. Es importante
una buena nivelación del terreno, rotación de cultivos, evitar excesos de humedad (usar suelos
con buen drenaje) y aplicar fertilización baja en nitrógeno.
• Pudrición de cuello y raíz. Practicar rotación de cultivos al menos por dos o tres años con plantas
no hospedantes. Evitar excesos de humedad, plantaciones densas; eliminar residuos. Prevenir con
productos a base de clorotalonil o derivados del cobre asperjados al follaje, o bien aplicar
fungicidas específicos como metalaxyl + clorotalonil, oxadixyl + mancozeb, cimoxanil o fosetil
aluminio.
• Marchitez. Fertilizar adecuadamente; dar riegos ligeros y frecuentes para tener humedad
constante en el suelo; rotar cultivos por 3 a 4 años; esterilizar suelos o sustratos en invernaderos y
tratar la plántula por inmersión de raíz antes del trasplante con un funguicida sistémico. No
fertilizar con demasiado nitrógeno sino con más potasio; aplicar al suelo cal hidratada y eliminar
plantas infectadas.
• Pudrición de la corona y raíz. No funciona el control por esterilización del suelo ni por fungicidas,
dada la rápida reinfestación de suelos esterilizados por los micronidios dispersados por el viento.
Eliminar las esporas mediante aspersiones de formol a toda la estructura del invernadero, incluso
el techo y usar cultivares resistentes.
• Tizón tardío. Usar plántulas de tomate sanas y desinfectadas; destruir residuos y hospedantes
silvestres; practicar rotación de cultivos; no sembrar papa cerca del tomate; utilizar menor
densidad de población y variedades tolerantes; seguir un calendario de aspersiones preventivas
con fungicidas de contacto, derivados del cobre; alternar fungicidas sistémicos con los de contacto
o preventivos y no usar el mismo producto sistémico más de tres veces consecutivas para evitar
resistencia.
• Mancha gris. Realizar rotaciones por 3 a 4 años; asperjar fungicidas antes de que aparezca la
enfermedad, a intervalos de 7-10 días. Hay variedades de tomate bola para consumo fresco,
resistentes.
Conclusiones
El manejo correcto en el trasplante y siembra de los cultivos es un factor determinante para evitar
el contagio de enfermedades, así como evitar que alguna plaga ingrese dentro del invernadero.
Asegúrese de adquirir semillas certificadas y plantulas sanas para evitar que otras plantas se
contagien con enfermedades o se introduzca algún huevecillo o larva de un unsecto-plaga. Realizar
estudios genéticos a las plantas permite evitar el contagio de enfermedades y la reproducción de
las mismas en cultivos siguientes.
Son cultivos que se realizan en agua, no utilizan la tierra para cultivar, solo es necesario depositar
en el agua todos los nutrientes que necesita una planta para crecer, de esta manera las raíces
consumen en el agua todo lo que necesitan, haciéndose innecesario el uso de la tierra.
En algunos cultivos, la tierra es reemplazada por fibra de coco, arcilla expandida, zeolita o lana de
roca. Es una técnica que ha logrado resultados sostenibles, ecológicos y eficientes.
• Cultivos menos propensos a sufrir problemas climáticos como inundaciones, sequías, etc.
NFT: las plantas se siembran en una superficie con una pequeña inclinación, donde de manera
continua, las plantas reciben agua y nutrientes.
NGS: se trata de un canal que tiene bolsas impermeables que permite el paso del agua con
nutrientes.