DIÓCESIS DE ECATEPEC
INSTITUTO DIOCESANO DE FORMACIÓN PARA LAICOS
DIMENSIÓN LITÚRGICA
MATERIA: VIRTUD DE LA TEMPLANZA
PROFESOR: PBRO. LIC. PEDRO ROBERTO REYES SALGADO
DISPENSA: 02. VIRTUD DE LA TEMPLANZA EN LA SAGRADA ESCRITURA
II. Virtud de la templanza en la Sagrada Escritura y EN la reflexión teológica.
1. La templanza en el antiguo testamento
La Sagrada Escritura se refiere a la templanza teniendo delante el hombre histórico
Es decir, el hombre pecador y redimido
En torno al mismo hombre histórico hace referencia a:
Las disposiciones necesarias para ser fiel a la Alianza (Antiguo Testamento)
Las disposiciones necesarias para participar en el Reino de Dios (Nuevo Testamento).
En el Antiguo Testamento, así como en los libros sapienciales, hay una repetida exhortación a la moderación (templanza)
La moderación preside a todas las dimensiones de la vida cotidiana, el trabajo, la vida familiar y el culto.
Por eso dice el libro de la Sabiduría:
Y si uno ama la justicia, los frutos de su trabajo son virtudes; porque enseña templanza y prudencia, justicia y fortaleza:
que son las cosas más ventajosas para los hombres en la vida (Sab 8, 7).
Sir 31, 12-22 (Eclesiástico):
Hace recomendaciones sobre la moderación al comer y sobre el vino.
Por ejemplo, el v. 22: "Hijo mío, óyeme, no te rías de mis consejos; al final verás que te decía la verdad. Sé moderado en
todo lo que hagas y no tendrás ninguna enfermedad."
También puede verse en sentido análogo: (Proverbios) Prv 23, 1-3.6-8
La moderación debe preside, de manera general, a todas las pasiones:
No te engrías en tu propio parecer, que tu vigor no sea desgarrado como por un toro, que devorará tus hojas, echará a
perder tus frutos, y te quedarás como un leño seco. Un ánimo perverso arruina a quien lo tiene, lo hará objeto de
escarnio para sus enemigos, y lo llevará a la suerte de los impíos. (Eclesiástico) / Sir 6, 2-4.
Sir3, 17-28 nos habla de la humildad y el orgullo; virtud y vicio que se relacionan con el saber y el conocimiento y en los
cuales también debe existir la moderación.
Cuanto más grande seas, tanto más debes humillarte
El hombre humilde es amado por los hombres y es agradable a Dios; el humilde encuentra gracia delante de Dios, que es
alabado por los humildes.
Al contrario, las consecuencias del orgullo (inmoderación) son funestas (Sir 3,24-28):
A muchos ha desviado su excesiva confianza, y una ilusión perniciosa ha extraviado sus pensamientos
Corazón endurecido acabará haciendo el mal; quien ama el peligro perecerá en él. Corazón que sigue dos caminos no
tendrá éxito, y el malvado de corazón en ellos tropezará.
2. LA TEMPLANZA EN EL NUEVO TESTAMENTO
En el Nuevo Testamento es más común relacionar la virtud de la templanza con la moderación, sobriedad o dominio de
uno mismo.
En san Lucas dice que quienes escuchan la Palabra pueden ahogar lo que se les trasmite:
A causa de las preocupaciones, riquezas y placeres de la vida (Lc 8, 14.)
También en san Lucas se advierte a los discípulos de estar atentos en el dominio de sí mismos y del impulso de sus
pasiones.
Vigilaos a vosotros mismos, para que vuestros corazones no estén ofuscados por la crápula, la embriaguez y los afanes
de esta vida, y aquel día no sobrevenga de improviso sobre vosotros, porque caerá como un lazo sobre todos aquellos
que habitan en la faz de toda la tierra.
Pedro enseña que los cristianos que, una vez que se han asociado a Cristo, han recibido la libertad de los impulsos
pasionales que impulsan al pecado (templanza).
Porque ya habéis pasado bastante tiempo obrando como les gusta a los gentiles, viviendo de manera licenciosa, entre
concupiscencias, borracheras, comilonas, embriagueces y abominables idolatrías
Entre las enseñanzas del Nuevo Testamento sobre la templanza tienen especial importancia las cartas de San Pablo
En ocasiones hablan de la sobriedad como condición exigida a todos los cristianos:
No durmamos como los demás, sino estemos en vela y mantengámonos sobrios» (1 Tes 5, 6)
Como en pleno día tenemos que comportarnos honradamente, no en comilonas y borracheras, no en fornicaciones y en
desenfrenos, no en contiendas y envidias; al contrario, revestíos del Señor Jesucristo, y no estéis pendientes de la carne
para satisfacer sus concupiscencias (Rm 13, 13-14).
En otras, esa sobriedad se concreta con acentos particulares en el caso de los ministros sagrados:
1 Tim 3, 2-3
Tit 1, 7
O para los ancianos (Tit 2, 2),
Para san Pablo el motivo por el que se ha de vivir la sobriedad en relación con el uso de los bienes es que quienes se
entregan a ellos o los usan inmoderadamente no entrarán en el reino de los cielos (Ga 5, 19-21).
Pablo enseña que la templanza es un don de Dios:
Porque Dios no nos dio un espíritu de timidez, sino de fortaleza, caridad y templanza (2 Tm 1, 7)
Como consecuencia es claro que para el cristiano está al alcance vivir la moderación en el uso de los bienes (Tit 2, 1-15).
En todos los contextos, la palabra templanza o sus equivalentes (moderación o sobriedad) aluden siempre a una actitud
de señorío y dominio frente a los bienes creados.
Pongamos atención...
El dominio sobre uno mismo en relación a los bienes creados
No porque estos sean malos o porque lo sea la atracción que el hombre siente hacia ellos.
Si el hombre ha de usar de ellos sobria o moderadamente, es porque, siendo buenos, puede llegar a amarlos de tal
manera que se deje esclavizar por ellos, sin tener en cuenta su condición de criatura e hijo de Dios.
San Juan Pablo II dice en relación a esto (JUAN PABLO II, Audiencia general, 22-XI-1978):
La moralidad cristiana jamás se ha identificado con la moralidad estoica. Al contrario, considerando toda la riqueza de
los afectos y de las emociones de que todo hombre está dotado -por otra parte, cada uno de forma distinta: de una
forma el hombre, de otra la mujer, a causa de la propia sensibilidad-, es necesario reconocer que el hombre no puede
conseguir esta espontaneidad madura si no es por medio de una labor lenta y continua sobre sí mismo y una ―vigilancia
particular sobre toda su conducta. En esto, en efecto, consiste la virtud de la ―templanza―, de la ―sobriedad―.
3. La templanza en la reflexión teológica
A) LOS PADRES APOSTÓLICOS
Los Padres Apostólicos tomarán el tema de la templanza y la pureza en relación a la unión con Dios
Por ello, además de la templanza; la humildad y también a la castidad, son bastante significativas.
Por ejemplo…
San Ignacio recomienda a los cristianos orar por la conversión de los paganos y ser un ejemplo para ellos:
Dejad que aprendan de vuestras obras. Que entre nosotros no se encuentra ninguna hierba del diablo, sino con toda
pureza y templanza permaneced en Jesucristo con la carne y con el espíritu.
(SAN IGNACIO DE ANTIOQIA, Carta a los Efesios, XIII, 1.10)
Del mismo modo se invita a la moderación de los impulsos pasionales, porque la pasión lleva a la fornicación.
(Didaché, III, 3)
Del mismo modo no falta la exhortación a la humildad, de la cual Cristo nos ha dado ejemplo.
CLEMENTE ROMANO, Carta a los Corintios, XIII-XIV
B) LOS APOLOGISTAS
En el contexto de los apologistas la reivindicación de la santidad de vida es la defensa más eficaz contra el paganismo.
Es por eso que se llega a decir:
Entre los cristianos vive la templanza; es practicada la continencia; se observa la monogamia; se custodia la pureza; está
abatida la injusticia; ha sido extirpado el pecado; se practica la justicia; es administrada la ley; se observa la piedad; es
reconocido Dios. La verdad preside; la gracia custodia; la paz reina alrededor; la santa Palabra es guía; la sabiduría
enseña; la vida nos rige; Dios reina. (TEÓFILO,Ad Autolicum, lib. III, 15)
También se atestigua:
Los cristianos han esculpido en el corazón las leyes del mismo Señor Jesucristo y las custodian esperando en la
resurrección de los muertos y en la vida del tiempo futuro. No cometen adulterio, no se prostituyen, no dan falso
testimonio, no desean los bienes ajenos, honran al padre y a la madre, y aman al prójimo, juzgan con justicia.
(ARISTIDES, Apología, XVI, 3-4)
C) SAN AGUSTÍN
Expresa que hay un vínculo íntimo entre las virtudes cardinales y la caridad:
La templanza es el amor íntegro, que se da a aquello a lo que se ama.
El amor a Dios que se conserva íntegro e incorruptible
SAN AGUSTÍN, De moribus ecclesiae, I, 15, 25
En De diversis questionibus exprersa:
La templanza es el dominio firme y moderado de la razón sobre las pasiones y sobre los otros movimientos
desordenados del alma. Sus partes son: la continencia, la clemencia, la modestia. Mediante la continencia, la
concupiscencia es gobernada por la razón. Mediante la clemencia, los ánimos seducidos y excitados desenfrenadamente
por el odio contra alguien, son moderados por la serenidad. Mediante la modestia, el pudor decoroso se gana una limpia
y sólida autoridad.
SAN AGUSTÍN, De diversis quaestionibus 83, 31, 1
D) LA ESCOLÁSTICA
En la teología medieval, el tratado sobre la templanza adquiere un notable desarrollo, en este momento sólo
mencionaremos a quienes le dieron estructura, y que por ende se encuentran a la base de todo lo que estudiamos en
esta materia.
Alejandro de Hales
San Alberto Magno
Santo Tomás
E) LA TEOLOGÍA MODERNA
En la reflexión moderna la balanza, acerca de la templanza se ha inclinado más sobre los temas particulares que le
atañen pero que no abarcan o agotan todo su sentido y riqueza:
Sexualidad y Castidad
Alcoholismo
Tóxico dependencia
Tabaquismo
Desarrollos compulsivos
Con lo visto hasta ahora, las bases bíblicas y teológicas, podemos adentrarnos en el siguiente tema: la naturaleza de la
virtud de la templanza.