EL PODER JUDICIAL
1. Antecedentes
Al iniciarse la fase final de la independencia del Perú, el Libertador José de
San Martín, por decreto del 12 de febrero de 1821, creó la Cámara de
Apelaciones, con el objetivo de reemplazar a la Real Audiencia española.
Luego, ocupada Lima por San Martín, se dio un Estatuto Provisional el 8
de octubre de 1821, que establecía que la justicia sería administrada por la
“alta cámara de justicia” y los juzgados subalternos.
El 19 de diciembre de 1822, el Primer Congreso Constituyente del Perú dio
unas Bases de la Constitución Política, que establecía que el “Poder
Judiciario” sería independiente, con magistrados inamovibles y vitalicios.
La Constitución Política de 1823 estableció, junto con los Poderes
Ejecutivo y Legislativo, un Poder Judiciario, que debía ser ejercido
exclusivamente por los tribunales de justicia y juzgados subalternos. Como
máximo instancia estableció una Suprema Corte de Justicia que residiría en
la capital de la República, compuesta por un presidente, ocho vocales, y
dos fiscales, divididos en las salas convenientes. Dicha Constitución fue sin
embargo suspendida para dar paso libre a la dictadura de Simón Bolívar. El
26 de marzo de 1824 se creó la primera Corte Superior de Justicia que tuvo
la República del Perú, como máximo tribunal de justicia, con atribuciones
de Corte Suprema, bajo la denominación de Corte Superior del Norte y con
sede en la ciudad de Trujillo. Hasta el mes de septiembre de 2018 contaba
con 8431 trabajadores activos, 3009 pensionistas y 142 prestadores de
servicio.
2. Concepto
El Poder Judicial es de acuerdo a la Constitución y las leyes, un ente
responsable de supervisar la justicia a través de sus diversos órganos
nivelados en sus grados, que son los Tribunales de Paz no letrados, es
decir laicos, más los Tribunales de Paz letrados, o lo que es mejor decir,
aquel integrado por profesionales del derecho, totalmente dotados y
capacitados, también los Tribunales Superiores y el Tribunal Supremo de
Justicia de la República.
El Poder Judicial es un organismo autónomo de la República del Perú
constituido por una estructura jerárquica de testamentos, que ejercen la
potestad de administrar justicia, que en teoría emana del pueblo, no
obstante, no es elegido directa ni indirectamente, tampoco da cuenta de sus
resultados, ni se les juzga a sus operadores directos (jueces y fiscales). Su
conformación está a cargo de un presidente debidamente electo entre los
vocales supremos y por la Corte Suprema de Justicia de la República del
Perú que posee competencia en toda la región. El segundo nivel de
eminencias diversas está enmarcado por los Tribunales Superiores de
Justicia con habilidad en todo una Circunscripción Judicial. La tercera
dimensión está enmarcada por los Tribunales de Primera Instancia, cuya
competencia es, aproximadamente, provincial. En ese punto están los
Abogados de los Tribunales de Paz, con capacidad de área y competencia
distrital. Por último, los Tribunales de Paz con asesores no letrados,
responsables de resolver cuestiones legales directas y simples.
Institución que a través de sus órganos jurisdiccionales se encarga de
resolver conflictos legales, satisfacer el derecho a la tutela jurisdiccional y
contribuir a garantizar el estado de derecho, la paz social y la seguridad
jurídica con irrestricto respeto a los Derechos Humanos, en beneficio de los
justiciables específicamente y de la sociedad en general.
Se proyecta el desarrollo de actividades con una metodología participativa,
democrática y plural, con el fin de garantizar el acceso a la justicia de las
personas, de manera oportuna, eficiente e inclusiva.