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Ui Fariña

Este documento describe la importancia de la yuca y la fariña para la cultura ticuna. La yuca es un cultivo y alimento fundamental para los ticuna, quienes han desarrollado técnicas sofisticadas para procesarla, incluyendo la preparación de fariña. La fariña, una masa de yuca secada y tostada, es un producto básico en su dieta diaria y actividad comercial. El documento también destaca la importancia de los tejidos usados en el procesamiento de la yuca y los conocimientos asociados,

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Ui Fariña

Este documento describe la importancia de la yuca y la fariña para la cultura ticuna. La yuca es un cultivo y alimento fundamental para los ticuna, quienes han desarrollado técnicas sofisticadas para procesarla, incluyendo la preparación de fariña. La fariña, una masa de yuca secada y tostada, es un producto básico en su dieta diaria y actividad comercial. El documento también destaca la importancia de los tejidos usados en el procesamiento de la yuca y los conocimientos asociados,

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Saberes y

prácticas alimentarias


Preparación y vigencia de la fariña entre los ticuna
La cultura de los ticuna gira alrededor de la yuca. Este pueblo que habita en las provincias de

Preparación y vigencia

Uí Preparación y vigencia de la fariña entre los ticuna


Mariscal Ramón Castilla y Putumayo, en Loreto, así como en territorios de Colombia y Brasil, ha
sentado las bases de su alimentación en torno a su cultivo, preparación, conservación y consumo.
Esta publicación busca acercarnos a una de las manifestaciones culturales actuales más importan-
de la fariña entre los ticuna
tes de los ticuna: la fariña.
La fariña, masa de yuca secada y tostada al calor, es un producto básico tanto para su dieta diaria
como para su actividad comercial. La importancia de los tejidos como la cedama y el tipití, que se
emplean en el procesamiento de la yuca, evidencian el dominio que tienen los ticuna sobre diversas
fibras vegetales como el huarumá. Estos conocimientos y técnicas asociadas a los tejidos han sido
reconocidos por el Ministerio de Cultura como Patrimonio Cultural de la Nación.
Esta publicación incluye un video documental.
2 3
PRESENTACIÓN

PATRICIA JACQUELYN BALBUENA PALACIOS


MINISTRA DE CULTURA

L
os pueblos indígenas u originarios del Perú son poseedores de un invaluable cono-
cimiento ancestral. Su sabiduría no solo está relacionada con su modo de vida, en
el que hay una clara unión con la naturaleza y un dominio de técnicas para producir
diversos cultivos, transformarlos y conservarlos, sino que está asociada a una integración
armónica como sociedad.

En el pueblo ticuna, que habita en las provincias de Mariscal Ramón Castilla y Putumayo,
en Loreto, así como en territorios de Colombia y Brasil, este equilibrio se aprecia en la in-
terpretación del entorno que los ha llevado a sostener una estructura social y económica
basada en la horticultura, la valoración de las tradiciones, que se remontan a los mitos que
dan sentido a sus quehaceres cotidianos, y el aprovechamiento de estos saberes para el
beneficio de sus comunidades.

Uno de los cultivos más aprovechados es la yuca, alimento clave por sus características,
amplitud de variedades y aportes nutricionales que ofrece. En ella han encontrado una
fuente de riqueza a partir de su transformación y conservación. En este contexto, estas
comunidades han descubierto procedimientos y desarrollado tecnologías de procesamiento
que aportan un gran valor agregado para diversos usos de la yuca, que les sirve de alimento
e insumo para sus bebidas.

4 5
Erlinda Maricahua Cohachi, Personalidad Meritoria de la Cultura Peruana. Comunidad Nativa Bufeo Cocha.
Resulta de sumo interés entender cómo algunos pueblos amazónicos llegaron al domi- Con ese objetivo es que dedicamos esta publicación a la conservación, salvaguardia y
nio de un cultivo que podía resultar venenoso (la yuca amarilla o brava) y que aprove- difusión de un conjunto de saberes que involucran a la fariña, uí en lengua ticuna.
charon como alimento nutritivo, con ligeras adaptaciones en los usos y técnicas en cada
comunidad, pero con igual importancia para su acervo cultural. Este es el caso de la En el Ministerio de Cultura nos sentimos honrados de haber podido atestiguar parte de
fariña, masa de yuca secada y tostada al calor. las tradiciones que se conservan en pueblos como el ticuna, y que hemos recogido en
una investigación y un documental para contribuir a que esa sabiduría pueda inspirar
En tiempos en que las culturas ancestrales son revisitadas por nuevos creadores de cono- nuevos conocimientos que aporten mayores beneficios a los pueblos amazónicos, im-
cimiento, creemos que el aporte del pueblo ticuna puede ser generador de nuevas inter- pulsando a toda la sociedad peruana a acercarse a este significativo legado.
pretaciones y corrientes por el uso de las diversas variedades de fibras vegetales, como
el huarumá, que son el soporte de los instrumentos empleados en el procesamiento de
la yuca, como la shicra, la cedama y el tipití.

Resalta también el rol de las mujeres como maestras tejedoras de los instrumentos. La
complejidad de sus diseños, en los que se insertan criterios matemáticos, representa el
pensamiento de estas sociedades que son capaces de despertar el asombro por su belle-
za e integridad. Asimismo, leer los testimonios de los integrantes de estas comunidades
puede servir para reforzar su valía en la sociedad actual, en especial por el protagonismo
que tiene la mujer en la transmisión de este conocimiento ancestral.

Desde el Ministerio de Cultura se han hecho innumerables esfuerzos por valorar la sa-
biduría de los pueblos amazónicos, como se evidencia en las investigaciones que se
desarrollan y en las declaratorias como Patrimonio Cultural de la Nación de diversas
expresiones, entre las que destaca la de los tejidos ticuna (Resolución Viceministerial
N°144-2017-VMPCIC-MC). Esto forma parte de un deber y un reto que tenemos como
peruanos de conservar y transmitir los conocimientos de nuestros ancestros, labor que
implica conocer sus orígenes, entender las cosmovisiones y estudiar, desde distintos
puntos de vista y con variedad de criterios, las evidencias que hay en las comunidades
rurales que afrontan una serie de situaciones críticas que también es necesario evidenciar.

6 7
LA YUCA Y LAS SOCIEDADES
INDÍGENAS AMAZÓNICAS

8 9
SABIDURÍA INDÍGENA:
CULTIVO Y TRANSFORMACIÓN DE LA YUCA

ALBERTO CHIRIF
ANTROPÓLOGO

L
a yuca tiene una importancia central entre los cultivos de las sociedades indígenas
amazónicas. Es el sembrío que mayor extensión ocupa en las chacras, acorde con
los múltiples usos que tiene el tubérculo en la alimentación cotidiana. Es el alimento
por antonomasia, como el pan para las sociedades europeas y la papa para las andinas.
Pero no es posible hablar de la yuca de manera independiente del sistema en el que esta
se produce.

Con acertado criterio, Gasché (2008) ha establecido las diferencias entre la horticultura,
como práctica de cultivo de las sociedades indígenas amazónicas, y la agricultura que
realizan campesinos y modernos agricultores con fines comerciales. Son tres los aspec-
tos que él subraya como característicos de la horticultura. En primer lugar es el tamaño
de las áreas cultivadas establecidas en un medio boscoso que previamente debe ser
rozado, talado y quemado una vez que la vegetación cortada esté seca. Esto hace que el
sistema haya sido bautizado como sistema de “roza, tumba y quema”. Como lo señala
el autor, una visión aérea deja ver pequeños claros en el monte, que corresponden a
las chacras o áreas de cultivo, rodeadas de bosque secundario o purmas (palabra del
castellano regional proveniente del quechua purun: abandonado) en diversos estadios
de sucesión y, más alejado, de bosque primario.

Una segunda característica de la horticultura indígena que Gasché destaca consiste en el


trato individual que le dan las personas a las plantas que siembran. Aunque la chacra es

10 11
un dominio fundamentalmente femenino, hay variantes que dependen de los roles de
género determinados por las sociedades. Por ejemplo, la coca y el tabaco son sembra-
dos por los hombres entre los bora, huitoto y ocaina, mientras que las mujeres siembran
la yuca y otros productos destinados a la alimentación. En cambio, entre los amahuaca
son los hombres quienes siembran yuca, plátano y papaya, y las mujeres, maíz, camote,
zapallo, frejoles y otros cultivos destinados a la alimentación (Carneiro 1979: 33). En
ningún caso se trata de una siembra masiva, como en la agricultura bajo riego que
esparce semillas de manera indiscriminada sobre el campo utilizando maquinarias, sino
de un laboreo personalizado. Cada planta, esqueje o grano es colocado en el lugar que
la persona considera adecuado para que se desarrolle de la mejor manera, teniendo
en cuenta las condiciones extremadamente variables de la fertilidad de los suelos, no
obstante tratarse de áreas muy pequeñas. Para esto tiene en cuenta, como indicador
de productividad, la desigual distribución de las cenizas de la vegetación quemada que
disminuyen la fuerte acidez de los suelos.

La tercera característica que señala Gasché del sistema hortícola amazónico es que los
ciclos de producción de las chacras son seguidos por periodos de descanso, de barbe-
cho, en el que el campo cultivado se convierte en purma para que los suelos recuperen
los nutrientes que los cultivos le han extraído, aunque muchos autores indican que los
indígenas toman esta decisión cuando las malezas establecen fuerte competencia con
las plantas cultivadas.

Quiero regresar sobre los criterios indicados por Gasché para singularizar la práctica
hortícola de las sociedades indígenas amazónicas aportando consideraciones comple-
mentarias inspiradas en otros autores y en mi propia experiencia.

Los cultivos son fundamentales para la alimentación de las sociedades indígenas. Car-
neiro (1979: 27) señala que los amahuaca obtienen el 50 % de sus alimentos de las
chacras y que, del resto, el 40 % proviene de la caza y el 10 % de la pesca y la recolec- La horticultura, práctica de cultivo de las sociedades indígenas amazónicas.
ción. En sociedades que viven a orillas de los grandes ríos, como la shipibo o la kukama,

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esos porcentajes, sin duda, son diferentes. Las áreas pequeñas taladas en el bosque no sobre el tejido social de los lugareños, por lo general pobladores indígenas que se ven
han significado nunca un peligro para la pérdida de suelos ni de biodiversidad. Se men- inmersos en situaciones de violencia creciente.
ciona, con justicia, que el sistema de cultivo de las sociedades indígenas imita al bosque
por dos razones. La primera es porque se basan en la siembra de una gran diversidad El tema de la personalización de los cultivos es particularmente importante para las so-
de plantas y no en monocultivos, es decir, algo similar a lo que sucede en los bosques ciedades indígenas. La horticultura es un campo de expresión del cariño que sienten las
amazónicos, donde una área presenta una inmensa variedad florística; y la segunda, personas hacia las plantas que siembran. No es un hecho económico frío, desangelado,
porque las plantas cultivadas son de diversas alturas, lo que hace que las más grandes como en el caso de la agricultura moderna en la cual la siembra, el cultivo y la cose-
amortigüen el impacto directo de las lluvias sobre los suelos, y tienen distintos periodos cha son realizados, con escasas excepciones, por máquinas. Las plantas son asociadas
vegetativos. Esto “protege el suelo contra el impacto de las lluvias y, de esta manera, de por razones de afinidad entre ellas que no tienen que ver con explicaciones agronó-
la lixiviación de los minerales y la erosión, a cuya disminución también contribuyen las micas sino con el cariño y la ayuda recíproca que la gente considera que ellas puedan
raíces intrincadas de las especies mezcladas” (Gasché 2008: 68). En sociedades que aún prestarse. Además, en algunas sociedades los chamanes les cantan para favorecer su
disponen de territorios amplios, las nuevas chacras se hacen en lugares alejados de las florecimiento. “Cuando conversamos con ellas, las plantas crecen lindo. Si es que no
antiguas, medida que reduce aún más los impactos sobre el bosque. hablamos, ¿cómo es que van a saber lo que necesitamos?“, señala Cesario, un chamán
airo pai (Belaunde 2001: 195).
En cambio, en el caso de la gran agricultura, sí ocurre el lavado de suelos y la pérdida de
biodiversidad. Al ser despojados de su cobertura vegetal, los suelos quedan expuestos al Belaunde (2001: 195) acota: “Los cantos también describen la relación de mutuos cui-
sol y a la erosión del aire, pero principalmente del agua que arrasa sus escasos nutrien- dados que existe entre los seres humanos y las plantas. Las plantas producen hijos que
tes. Sucede también con los cultivos de colonos andinos que deforestan las empinadas alimentan a los Airo-Pai y a sus hijos. Con ese alimento, la gente puede trabajar, prodi-
laderas de las estribaciones orientales de la cordillera para sembrar en ellas cultivos de gando cuidados a las plantas para que crezcan sanas y puedan reproducirse“.
subsistencia. En el periodo de lluvia, suelos y cultivos son arrasados por el agua. Se trata
de zonas de extremada pendiente que los indígenas jamás despojan de su cobertura Del libro de Belaunde (2001: 193-194) ofrezco un extracto de una canción chamánica
vegetal por no considerarlas aptas para cultivar. dedicada a la yuca para relacionarse con la planta y hacerla crecer bien, interpretada por
el chamán Liberato, sus explicaciones están entre paréntesis:
Si se trata de cultivos de coca, cada vez más extensos en la Amazonía, los problemas
son incluso más graves. Las áreas deforestadas se expanden a medida que más colonos
incursionan en esta actividad porque sus antiguas chacras dejaron de ser productivas o
porque las actividades de control ejercidas por las autoridades los obligan a reubicarse
en lugares más alejados. A todo esto se añaden los problemas de contaminación que
implica el procesamiento de la hoja para su conversión en droga y las consecuencias

14 15
Jejejeje.
Nosotros armadillos. (Así se llaman las plantas de yuca amarga)
Haciendo un bulto. (Cuando las yucas están creciendo bajo tierra, se ve un bulto que
parece ser un armadillo o un majás escondidos en la tierra).
Estamos llenas de buenos propósitos. (Las plantas son buenas y útiles).
(...)
¿Ves ahora? (Esta es la escena que se ve al cantar).
Armadillos vivientes. (Las plantas se llaman vivientes porque van a crecer para darnos sus
frutos para comer, alimentados de esta manera podemos vivir bien).
Cuidándolos (Son los dueños de la chacra que cuidan a las plantas de yuca para que no
mueran)
(...)
Ya estamos trabajando sentados (Las plantas están teniendo sus hijos, es decir los tu-
bérculos).
Llenos de buenos propósitos. (Están bien).
(...)
Preguntando, ¿quién es nuestra madre? (Las plantas están buscando a la dueña de la
chacra. A ella le llaman madre).
(...)
Nuestras cejas nos duelen (Así es como las plantas llaman a las malas hierbas que crecen
alrededor de ellas. Hay que deshierbar las chacras).
¿Ves ahora? Nuestros yuyitos armadillos (Las yucas).
(...)
Estamos llorando, ¿ves ahora? (Las plantas necesitan de los cuidados del dueño de la
chacra).
Decimos que nos duelen nuestras cejas.
Jejejeje.
Estamos llorando sentadas. (Las plantas de yuca siempre están llamando a los dueños de
las chacras para que vengan a deshierbar, pero sólo los que toman yaje pueden escuchar
sus voces).

16 17
Plantaciones de yuca.
Con relación a la última característica señalada por Gasché, el abandono de la chacra, mala fe de personas que niegan los conocimientos que tienen dichas sociedades de su
sea por pérdida de fertilidad de los suelos, por competencia de las hierbas o por ambas medio ambiente.
causas a la vez, es importante señalar que las purmas continúan siendo áreas manejadas
por los indígenas. No se trata de áreas que hayan quedado improductivas, por lo que el La yuca, su origen y dispersión
abandono debe ser considerado parcial. Antes del abandono, la gente siembra en las
chacras especies frutales, como pijuayo y otros, que aprovecharán durante el periodo de La yuca (Manihot esculenta Crantz), planta originaria de América del Sur, pertenece a la
barbecho (sobre el manejo de las purmas entre los bora, ver Denevan y Padoch 1990). familia de las Euphorbiaceae, en la cual también se ubican la shiringa (Hevea brasilien-
Incluso las mismas plantas de yuca seguirán produciendo. Por esta razón, cuando los sis), la sangre de grado o de drago (Croton lechleri) y la catahua (Hura crepitans), entre
indígenas viajan por el monte buscan las purmas para proveerse de yucas que han que- muchas otras. Hasta la década de 1970, se usó el nombre de Manihot utilissima para
dado en el suelo que, aunque algo leñosas, les sirven para mitigar el hambre. referirse a las variedades venenosas y no venenosas de la yuca, pero luego se optó por
el nombre M. esculenta Crantz para designar a todas las variedades de yuca domesti-
Se trata entonces de un abandono que no solo es parcial, sino además temporal, ya que cadas (Isendahl 2011: 453-454). Los centros principales de diversidad de la yuca están
luego de algunos años la misma área puede ser otra vez habilitada para sembrar una en Brasil y en Centroamérica (Cock 1985: 12-14). Sin embargo, Isendahl afirma que las
nueva chacra. La purma será respetada durante el tiempo que demore su regeneración. variedades más tempranas de yuca fueron cultivadas en la costa del Pacífico. De hecho,
Las personas podrán no saber a quién le pertenece, pero la certeza de que no es de ellas el sitio más antiguo donde se han registrado evidencias de este cultivo es en Quebrada
será razón suficiente para no tocarla. de las Pircas, en el valle de Zaña (Lambayeque), en la costa norte del Perú, entre 7306-
6428 años a. C. Once otros sitios donde también se ha constatado su presencia están
Por todo lo dicho, el sistema de roza, tumba y quema de ninguna manera puede ser localizados en la misma área. Salvo dos de ellos, que corresponden a nuestra era, todos
calificado como una “tecnología” agrícola independiente del sistema social en que co- los demás han sido datados entre los años 2470-295 a. C. (Ibíd.: 462-464).
bra vida. Por el contrario, debe ser considerado como una manera de cultivo exitosa,
basada en un modelo social complejo que incluye el asentamiento en poblados de baja Las variedades de yuca
densidad, una economía fundada en el intercambio de bienes y servicios (reciprocidad),
orientada principalmente a la satisfacción de las necesidades de consumo y a la combi- En la literatura se suelen mencionar dos tipos de yuca: la dulce (sweet, en inglés) y la
nación de estrategias productivas que complementan la horticultura con la caza, pesca amarga o venenosa (bitter), correspondiendo la primera a la que puede ser consumida
y recolección. de manera directa, luego de cocinada o asada, y la segunda a la que requiere de un
procedimiento especial para eliminar sus toxinas.
Considerar a la “agricultura migratoria” como la principal causa de la destrucción de
los bosques, poniendo en el mismo costal a la horticultura de las sociedades indígenas Sin embargo, los pueblos bora, huitoto y ocaina tienen otra manera de clasificar la yuca,
y las prácticas agrícolas de los colonos, solo puede ser producto de la ignorancia o de la separándolas en tres grandes categorías: “la buena”, como la llaman los que radican en
el Perú, o “de comer”, los que viven en Colombia; la brava o venenosa; y la dulce –que

18 19
es completamente diferente a aquella que la literatura conoce con este nombre–, tam-
bién venenosa aunque en menor proporción que la anterior, que produce un tubérculo
suculento que solo se utiliza para preparar refrescos.

En el Perú, la yuca buena o de comer es cultivada por todos los pueblos indígenas
amazónicos. En cambio, la brava o venenosa, incluyendo la dulce, solo es conocida por
los bora, huitoto y ocaina1. Estos pueblos llegaron al Perú luego de la firma del Tratado
Salomón-Lozano, en 1922, mediante el cual el Perú entregó a Colombia los territorios
ubicados al norte del río Putumayo, trasladados por patrones caucheros, peruanos y
colombianos, hacia la orilla sur de dicho río, en un proceso que tuvo dos etapas. La pri-
mera de ellas fue entre 1923 y 1930, y la segunda de 1933 en adelante. Lo que marcó
la separación entre estos dos periodos fue el conflicto armado entre Colombia y Perú,
después de que la Junta Patriótica de Loreto retomara Leticia en 1932, poblado que
había quedado en manos de Colombia en virtud de dicho tratado.

Otro pueblo indígena que cultiva y procesa la yuca brava en el Perú es el secoya. Sin
embargo, su caso es diferente a los anteriores porque se trata de un producto que ese
pueblo adoptó a raíz de su contacto con los huitoto. Aunque no existe información que
permita precisar la fecha de introducción de dicho cultivo es probable que esta haya
ocurrido después del traslado de la población huitota a la margen derecha del Putuma-
yo, donde habitan secoyas en sus afluentes Yubineto, Angusilla y Yaricaya2.

Un dato importante que parece atestiguar la incorporación tardía de la yuca brava por
parte de los secoya es la existencia de casos de bocio entre ellos. Es sabido que el ácido

1. Según el antropólogo colombiano Juan Álvaro Echeverri (com. per. octubre 3, 2018), quien ha estudiado la cultura
ticuna, ellos tradicionalmente no cultivaban la yuca brava o venenosa. Adquirieron este cultivo a raíz de su contacto
con pueblos vecinos, como son los del Vaupés (Colombia) y la llamada “Gente del Centro“, que agrupa a los bora,
huitoto y ocaina, entre otros. No obstante, no tienen la diversidad culinaria de estos.
2. También se encuentran asentamientos secoya en la quebrada Santa María que desemboca en el río Napo. En las
cabeceras de esta quebrada existen varaderos (trochas) que comunican con la cuenca del Putumayo.

20 21
La yuca es cultivada por todos los pueblos indígenas amazónicos.
prúsico que contiene la yuca brava consume el yodo de las personas (Berweger y Berwe- calóricos y proteínicos. También señala que mientras la yuca tiene 148 cal/100 gr, el
ger 1982: 16) y, por tanto, causa esa enfermedad. La raíz del problema está en el menor maíz y los frejoles tienen 361 y 337 cal, respectivamente, en una cantidad equivalente.
manejo de las técnicas de extracción de las toxinas por parte de los secoya. Este dato La comparación en el contenido de proteínas es incluso más espectacular: 0,8 gr para
es coherente con lo que señala Cock (1985: 26) refiriéndose al África, donde el cultivo 100 gr de yuca, contra 9,4 gr y 22 gr para los otros dos cultivos (Descola 1988: 248).
fue introducido por los portugueses hace 400 años. Indica que en Nigeria y Zaire se han Frente a estas cifras tan abrumadoramente ventajosas para el maíz y los frejoles, en
dado casos de neuropatía atáxica (una degeneración nerviosa) y bocio, que en muchos comparación con la yuca, se pregunta por qué este último cultivo es preponderante en
casos lleva al cretinismo, los cuales han estado asociados con un alto grado de consumo vez de ocupar un papel secundario.
de yuca venenosa.
Descola examina varios autores que consideran que la preferencia de los achuar por la
La importancia de la yuca yuca es de carácter ecológico: suelos y clima aptos, pero inapropiados para el maíz y
los frejoles. Él refuta estos argumentos indicando que en las zonas donde se asienta el
El significado de la yuca como cultivo privilegiado entre los pueblos indígenas amazó- pueblo achuar no existen limitaciones ambientales para intensificar el cultivo del maíz.
nicos puede ser analizado desde diferentes perspectivas. Un asunto central es que su Sostiene, en cambio, que las razones para mantener relegado el maíz con relación a
siembra es fácil de realizar y las plantas cosechadas pueden ser resembradas de inme- la yuca son de carácter cultural. En sus palabras: “[…] si los achuares ribereños en el
diato, enterrando los tallos cortados cada 35 o 40 cm. Además, su productividad es muy transcurso de los siglos jamás han sentido la necesidad de intensificar su producción de
alta. Para el caso de los shuar, Descola (1988: 246) aporta el dato de un rendimiento plantas ricas en proteínas en detrimento de la mandioca es porque los modelos cultura-
de 200 kg por 100 m² del cultivo. Extrapolando, la productividad de una hectárea sería les de consumo son tan determinantes en la organización de los modos de explotación
entonces de 20 000 kg o veinte toneladas. del medio como la lógica abstracta de maximización postulada por explicaciones estric-
tamente ecológicas”. Es decir, pudiendo potenciar el cultivo de maíz, no lo han hecho
Un aspecto central de carácter agronómico es el hecho de que la yuca es un producto porque prefieren el masato, bebida a la que califica como “componente intrínseco de la
que puede ser cosechado de manera escalonada, lo que lo diferencia de otros cultivos vida social y doméstica” de los achuar, a la chicha de maíz. Por otro lado, señala que el
de los indígenas amazónicos que también tienen alto contenido de carbohidratos, como incremento de los cultivos de maíz y frejoles habría traído otros cambios sustanciales en
el frejol, camote o maíz, que deben ser recogidos una vez que han madurado, ya que de la organización de su sociedad. La prioridad del maíz habría ido aparejada de la renuncia
lo contrario se echan a perder. La yuca, en cambio, se mantendrá bajo la tierra y seguirá del consumo cotidiano de proteínas de origen animal (Descola 1988: 251-252). Cierta-
creciendo y, aunque el tiempo la puede volver algo leñosa, siempre será comestible. mente, esto último habría llevado al olvido, o al menos a la pérdida de su prestigio, de la
Como ya antes he mencionado, la yuca que queda en las purmas alivia el hambre de las práctica de la cacería como actividad valorada por los hombres achuar.
personas que viajan por la selva.
Descola (1988: 301, nota 14) cita a Denevan, quien suscribe la idea de la preeminencia
Descola aporta una serie de razones por las cuales los achuar del Ecuador prefieren la de razones culturales para la toma de decisiones acerca de cuál planta cultivar más.
yuca a otros cultivos, como el maíz, los frejoles y el maní, que tienen mayores valores Consulto a este autor y encuentro que sobre el tema afirma que el énfasis dado por los

22 23
ashaninka al cultivo de la yuca es “[…] una forma de proveerse de calorías ahorrando
esfuerzo, en tanto que la mayor energía física del hombre está orientada hacia la caza
para conseguir el elemento más básico de los alimentos: la proteína” (Denevan 1979:
102). Es posible que otros pueblos indígenas apliquen una lógica similar sobre el tema.

Transformaciones y preparados

Pero la yuca, además, puede ser transformada de varias maneras, a veces con fines de
conservación y otras solo de consumo. Con ambos tipo de yuca se puede fabricar fariña,
palabra deformada proveniente del portugués y el gallego (farinha). Si se elabora con
yuca brava, primero se deberá extraerle el veneno mediante el mismo proceso seguido
para hacer casabe, al que me referiré más adelante. Si se emplea la yuca no venenosa,
primero se la hace “podrir”, término por el cual la gente de la Amazonía se refiere al
hecho de ablandar la yuca sumergiéndola en agua durante unos días, luego de lo cual
se le machaca hasta convertirla en masa. Posteriormente se coloca en costales, con peso
encima para que pierda el agua. Ya seca, se cierne en cedamas, cribas preparadas de
fibra vegetal (el tupido de su tejido determinará la mayor finura de la fariña) y se procede
a tostarla o turrarla, como se dice generalmente en la región. Este es un proceso lento y
trabajoso porque la masa ya seca debe ser movida continuamente, utilizando para esto
una especie de remo, con la finalidad de que no se queme.

Aunque la fariña se fabrica para contar con un producto de consumo, las motivaciones
para hacerla varían de acuerdo a las zonas. En los lugares inundables tiene por finalidad
transformar la yuca cosechada antes de la creciente de los ríos. En cambio, en las zonas
no inundables, en las cuales siempre se puede contar con yuca fresca, se fabrica para
que sirva como alimento de los mitayeros (cazadores) durante sus incursiones o para
personas que deben hacer viajes prolongados por el monte. La fariña podrá ser consu-
mida como acompañante de pescados y carnes, sean asados o en sopas, o preparando
aradú, masa que se logra mezclándola con huevos de taricaya crudos. También se ela-
bora como bebida: diluida en agua, se le añade –si se tiene al alcance– limón y azúcar o Proceso de elaboración de la fariña.
miel. Se tiene así el refresco llamado shibé en Loreto y Ucayali.

24 25
Además del shibé, con la yuca se pueden elaborar otras bebidas. La más conocida de Como este método implica que la masa no estará disponible hasta que las aguas des-
ellas es el masato, que se prepara con la yuca buena. Para esto, luego de pelarla y lavar- ciendan, existe una variante que es narrada por don Mateo Canaquiri, habitante de la
la, se cocina hasta que esté blanda. Colocada luego en bateas o en canoas en desuso, comunidad de San Martín de Tipishca, ubicada en la desembocadura del río Samiria en
la yuca es machacada hasta convertirla en masa. Parte de esta masa es masticada por el Marañón. En vez de enterrar la masa, esta es colocada envuelta en grandes paneros
las mujeres para acelerar la fermentación mediante la saliva. Diluida en agua, es puesta que se sumergen en el agua. Esto permite que las personas retiren los canastos del agua
luego en tinajas de donde se sirve en mates o pates. El masato es central en muchos cada vez que requieran aprovechar la masa para transformarla en fariña (AIF-WWF/
pueblos indígenas, no solo en las fiestas sino para el consumo cotidiano y para recibir Dinamarca 1996: 1).
cordialmente a los huéspedes. No obstante, ha sido una bebida desconocida para los
pueblos que cultivan y procesan las variedades de yucas venenosa y dulce, aunque algu- El método antes descrito plantea la interrogante de cuánto de los desastres ambien-
nos de ellos la han incorporado posteriormente. tales que experimenta hoy el Perú, y en general el mundo, son debido a la pérdida de
conocimientos tradicionales y a la alteración de patrones de asentamiento más que al
Acerca de otras bebidas preparadas con yuca volveré más adelante, cuando me refiera a cambio climático.
la variedad venenosa.
El consumo de la yuca
La conservación bajo el agua
Como he señalado, la yuca buena o no venenosa se consume hervida o asada4, o a
Los kukama, pueblo que en Perú habita la llanura amazónica de los grandes ríos nave- través de preparados como la fariña y sus usos posteriores. Algunos pueblos indígenas
gables, como Marañón, Ucayali y Amazonas, sujeta anualmente a severas inundacio- que cultivan la yuca de buena o de comer (y en el Perú, todos los que manejan las va-
nes, tienen una manera de conservar la yuca que expresa su fino conocimiento y gran riedades venenosas, a excepción de los secoya) consumen también o han consumido las
capacidad de adaptación a las adversas condiciones de su medio ambiente. Sabedores hojas de la yuca. Los awajún y wampis, del tronco Jíbaro, consumían los brotes tiernos
de la proximidad de la creciente, cosechan la yuca, la hacen “podrir” (ablandar) y luego de las hojas de esta planta. Una vez lavadas para quitarle el amargor, les daban varios
proceden a machacarla. Convertida en masa, la envuelven en hojas de bijao (Calathea hervores cambiándoles el agua. Luego las hervían junto con pescado o carne ahumada,
lutea) y la entierran en hoyos de aproximadamente 1,5 metros, donde no debe entrar sin ponerle sal, que era añadida por los comensales de acuerdo a su particular gusto al
ni agua ni aire3. Al llegar la inundación, las aguas cubren el lugar. El frescor del suelo momento de consumir la sopa. También las usaban para preparar una sopa con yuca y
puede conservar la masa durante todo el tiempo que dure la creciente e incluso hasta larvas de suri (Rynchophorus palmarum); y en patarashca (técnica de cocinar envolvien-
tres años. Luego retiran los bultos y proceden a fabricar fariña con la masa, siguiendo el do los alimentos en hojas de bijao) sea de vísceras de gallina, de algún ave silvestre o de
procedimiento antes descrito (Campanera 2010: 122-123). pescado (Malena García Tuesta, com. per., abril 30, 2012).
3. Don Alfonso García, curaca huitoto de la comunidad de Pucaurquillo, refiere un proceso similar para conservar la
pasta de aguaje (Mauritia flexuosa) y de umarí (Poraqueiba serícea) para utilizarla en épocas de escasez. (Chirif 2014: 4. Ciertamente se puede también freír, pero las frituras no son parte del repertorio de las técnicas tradicionales de
196-197). la cocina indígena.

26 27
Las hojas de yuca contienen proteínas y aminoácidos necesarios para la salud. Cock
(1985: 43) señala que los valores proteínicos de las hojas de yuca están entre 20 % y 30 %.
Giraldo (2006: 18) indica que “la composición nutricional del follaje de hoja de yuca
varía en calidad y cantidad, según el tipo de cultivo, época de corte, densidad de siem-
bra y proporción entre hojas (laminar foliar más peciolos) y tallos”. Señala que si solo se
utiliza el laminar foliar, su contenido de proteínas puede ser entre 23 % y 28 %, pero
incluyendo los peciolos y ramas, este se reduce al 18 %. Lastimosamente, los prejuicios
civilizatorios generados por la llamada “modernidad” han llevado a la pérdida de cono-
cimientos y al abandono de prácticas alimenticias tan importantes como esta. De hecho,
actualmente los awajún y wampis ya no consumen las hojas de la yuca, aunque se están
realizando valiosas iniciativas para reincorporarla a sus hábitos alimenticios.

La yuca venenosa

Algunos investigadores señalan que son cuatro los beneficios principales de las varieda-
des amargas de yuca en relación con la no venenosa: 1) mayor productividad, 2) mayor
cantidad y calidad de almidón, 3) mayor resistencia a las pestes, y 4) la capacidad de
producir harina y “pan” (casabe) almacenable (Isendahl 2011: 455-456). Sin embargo,
no existe consenso entre ellos y, como bien lo señala Isendahl (2011: 456), la mayor
fuente de desacuerdos se debe a la enorme diversidad de las variedades de yuca que
contrasta la dicotomía simplificadora dulce/amarga.

¿Qué dicen los indígenas sobre el tema? Los secoya que consulté en 2011 señalaron que
para ellos es igual usar yuca venenosa o buena para elaborar casabe. Es una posición
singular que puede deberse al hecho de que hayan incorporado tardíamente la yuca
brava como cultivo. De hecho, ninguno de los otros tres pueblos que la manejan en el
Perú opina de esa manera. Una señora bora a la que le hice la pregunta me respondió
Diversas variedades de yuca. que si bien se puede hacer casabe con la yuca buena, su sabor es insípido y el producto
quebradizo porque “el almidón de la yuca buena no es duro, es suave” (Estefanía Mibeco,
com. per., feb. 2012).
28 29
En el Ampiyacu, los bora, huitoto y ocaina consultados acerca de las ventajas que ciertos La otra manera corresponde a los huitoto, muinane, ocaina y nonuya6, y consiste en
científicos le atribuyen a la yuca brava sobre la buena dijeron, algunos, que la variedad colocar los tubérculos en agua para ablandarlos y dar inicio al proceso de fermentación.
venenosa produce más y, otros, que es menos propensa al ataque de enfermedades. Luego de unos tres días, se procede a machucarlos. La masa se exprime en el tipití y se
En lo que todos coincidieron, y en especial las mujeres que son quienes la procesan, es embolsa en costalillos de fibras sintéticas, usados generalmente para empacar arroz u
en la calidad superior de la yuca brava y la mayor cantidad de almidón que contiene, lo otros productos, a los cuales se les pone peso encima para que la masa pierda el agua.
que les permite preparar mejor casabe y otras comidas en las que utilizan la yuca como Luego, la masa se muele nuevamente y se cierne para hacerla más fina. Recién entonces
insumo, así como obtener mejor calidad de la bebida llamada cahuana. se asa en la blandona. A diferencia del casabe bora, el resultado en este caso es una
“torta” seca y delgada.
Más allá de las razones científicas, las respuestas de la población indígena expresan
la realidad de las consideraciones culturales, a las que antes se han referido Descola y Sobre estas dos maneras generales existen variaciones que tienen que ver con la mayor
Denevan para la toma de decisiones que determinan qué variedad de yuca utilizar para o menor cantidad de almidón que se le deje a la masa y con la forma y tamaño de la
preparar alimentos. preparación. En el caso bora puede hacerse el casabe cotidiano, llamado mááhojɨ, pero
si la masa ya exprimida se mezcla con un poco de almidón y se pasa por el cernidor,
Quiero destacar ahora el aprovechamiento integral de la yuca brava, sus derivados y se obtiene una variedad llama nojnóba. Existe también otro tipo de casabe de puro
partes de la planta. El principal alimento preparado con la yuca brava es el casabe, una almidón que se llama íjtyákojɨ. Se suele preparar para fiestas, donde se intercambia con
especie de torta circular. Son dos las principales maneras de prepararlo. Una es la de las carne o pescado.
mujeres bora y otra la de las huitota. Las primeras, luego de lavar el tubérculo cosechado
lo rallan. Este trabajo antes se hacía utilizando la corteza de la casha pona (del quechua En el caso huitoto, el casabe, airɨjɨ, se puede hacer delgado, soniko, o grueso, lliocɨ. Si a
kasha, espina), un tipo de palmera (Socratea exorrhiza), pero ahora emplean ralladores la masa ya cernida se le añade un poco de almidón, se puede preparar llomeniko, que
de hojalata de fabricación artesanal. Luego exprimen la masa en el tipití, una manga teji- en castellano los huitoto llaman “tamalito”, por el hecho de ser pequeño y de asarse
da de corteza de la madera de balsa u otra. Finalmente, asan el casabe en una blandona, envuelto en hoja. Otro tipo de “tamal” es el juarɨ, que se prepara envolviendo la masa
un tiesto de greda, de forma plana y circular, con un diámetro aproximado de cincuenta en hojas de bijao y luego hirviéndola en agua. Al faɨgakɨ lo definen como “bizcochitos”
centímetros. El resultado es una “torta” esponjosa y gruesa. Además de los bora, este porque son porciones pequeñas de masa que envuelven en hojas y ponen a asar. Sobre
modo de preparar el casabe es realizado por los miraña, andoque y resígaro5. estas tipos hay aún variantes, según se añada a la masa semillas de macambo (Theobro-
ma bicolor), de ungurahui u otros frutos.

5. Miraña es una lengua de la familia Bora y resígaro de la Arawak, mientras que andoque no tiene filiación lingüís- 6. Muinane es una lengua de la familia Bora, mientras que ocaina y nonuya son lenguas afines pertenecientes a la
tica conocida. familia Huitoto.

30 31
Por su parte, los ocaina preparan con la yuca brava (oxóóma un tipo de casabe llamado ligeramente salado, por lo que ellos no han tenido costumbre de consumir sal. La única
juuxára, que califican de seco. Su elaboración sigue los pasos señalados para el casabe sal que han tenido es de origen vegetal, obtenida luego de un largo proceso (Chirif
huitoto. A la masa de este casabe seco le pueden añadir, antes de asarla, macambo mo- 2014: 224-226), y que solo es utilizada para “condimentar” el ampiri o pasta de tabaco.
lido. A esto le llaman bayibo. En cambio, para el casabe de almidón, nahxoovo, siguen el
procedimiento empleado por los boras de rallar la yuca en vez de “podrirla”. Ellos hacen Los secoya preparan también este condimento picante con agua de la yuca no vene-
un preparado similar al llomeniko de los huitotos, al cual llaman nucóóyi. nosa. A veces le añaden camica, planta no identificada que ellos describen como “una
soga” (bejuco) que da flor.
Para preparar casabe, ao, los secoya rallan la yuca luego de lavarla y colocan la masa
en canastos que cubren con hojas de plátano. La gran diferencia respecto a los otros Los bora utilizan este condimento para preparar un plato al que llaman pɨmɨ́htso, que
pueblos mencionados es que ellos preparan casabe con ambos tipos de yuca, la brava y tiene pescado como componente principal. Los secoya cocinan una sopa llamada piara-
la buena o de comer, dejando fermentar la venenosa tres días y la segunda apenas uno. ca, empleando tanto el caldo de la yuca buena como el de la brava. Si es con esta última,
Otra innovación de ellos es que a veces le añaden maíz molido a la masa antes de asarla. se hierve durante más tiempo (aproximadamente una hora) para eliminar el veneno.
Con esto, el casabe adquiere una tonalidad rojiza y una textura quebradiza. A este tipo Contiene pescado, o carne de monte, y la condimentan con ají fresco, pia, o con tucupí,
de casabe le llaman huea ao. neapia. Otra sopa con estas carnes es preparada con el jugo de los frutos, ovoides y
carnosos, del shivago (u’cuisi), planta del género Renealmia sp., lo que da sabor y color
El agua que escurre la masa de la yuca brava, que es altamente tóxica porque concentra a esta comida llamada u’cuisidaka. Para espesarla, le añaden el almidón de la yuca.
ácido prúsico, es un producto fundamental para preparar un condimento muy sabroso
y picante llamado tucupí en castellano regional, dohmeba en bora, omaiko en huitoto, A excepción de los secoya, los otros tres pueblos preparan diversas sopas utilizando las
ajííxo en ocaina y neapia en secoya. Su preparación sigue un mismo método, consistente hojas de las plantas de yuca, sean venenosas o no. El procedimiento básico es colocar
en hervir durante días el agua destilada de la masa de la yuca venenosa hasta reducirla las hojas recogidas en un lugar fresco y dejarlas madurar tapadas con hojas de plátano.
a una pasta negra y untuosa a la que se le añade ají, que previamente ha sido cocinado El proceso puede tardar tres o más días. Luego, las hojas se estrujan para eliminar el
y machacado, camaroncitos, hormigas curuhuinsi (Atta sexdens y Atta cephalotes) y agua que contienen y se cocinan en agua. Se les añade carne o pescado y almidón para
algún otro pequeño animalito. Los cuatro pueblos califican a este producto como “ají espesar el caldo. Como condimento se echa tucupí. Si no se termina de consumir, la
consume leña” porque, efectivamente, el agua debe ser hervida casi durante una se- sopa es recalentada una o más veces, añadiéndole siempre más ají, lo cual probable-
mana para volatilizar de esta manera el veneno que contiene. La mujer va probando el mente sea un método para que se conserve sin malograr. Existen algunas variantes de
agua hasta que pierda una cierta acidez que identifica que aún hay presencia del tóxico. esta preparación.

El tucupí es un condimento fundamental en la culinaria de estos pueblos, sea para Los bora, huitoto y ocaina comparten también la tradición de hacer cahuana, a la que
empapar el casabe, acompañar las carnes y el pescado, o preparar sopas. Su sabor es llaman, respectivamente, cáhgúnuco, jaɨgabɨ y bóócho. Es una bebida no fermentada.
Tradicionalmente estos tres pueblos no han tenido ni masato ni ninguna bebida alco-

32 33
hólica. La incorporación parcial del masato es consecuencia de su contacto con los que-
chuas del Napo, mientras que el aguardiente de caña fue introducido por los patrones y
comerciantes, como parte de su estrategia de dominio.

Para preparar la cahuana primero se ralla la yuca, que previamente ha sido bien lavada.
Después de cernir la masa, se le vierte agua sobre el colador para que salga el almidón.
Si el proceso se hace con yuca venenosa, la masa debe dejarse fermentar unos tres días.
Luego se la diluye con agua hirviendo, moviendo constantemente para que el almidón
no se asiente en la olla. El resultado es una especie de mazamorra incolora a la cual lue-
go se le agregan frutas. Puede ser jugo de piña, que antes ha sido machacada y hervida,
o masa de aguaje, umarí, ungurahui, sinamillo o pijuayo diluido en agua.

Para las fiestas, se hacen huecos de un metro de diámetro en el suelo, cuyos lados se
cubren con corteza del árbol de madera de balsa. En estos tanques (íjtyahóója en bora,
jotoko en huitoto y otoco dyaxoora en ocaina) se vierte la cahuana que las mujeres se
encargan de servir a lo largo del baile.

Los secoya, en cambio, no elaboran cahuana. El masato lo han adoptado también de


los quechuas del Napo. El préstamo es evidente por la similitud del nombre: atso en
quechua y a’so en secoya. Sin embargo, sí es tradicional en ellos una chicha de yuca
fermentada, diferente al masato, llamada pore cono. Para prepararla, cocinan la yuca y
luego la ahúman. Entonces, la guardan entre cinco y siete días hasta que salga el hongo
(pore). Después machacan la yuca y la mezclan con plátanos maduros cocinados que
antes han sido colgados en sus racimos para dejarlos que sazonen hasta quedar muy
maduros (muro-muro en castellano regional) y adquirir color negro. Luego se mezclan
con la masa de yuca y se masca una parte de ella para que fermente. La masa se deja
reposar cinco o más días en ollas de barro bien cerradas con hojas de plátano. La olla
se sienta en huecos que se cavan en el suelo. Para beberla, la masa se diluye en agua y
se cuela.

34 35
El tercer tipo de yuca, al que antes me he referido, es la dulce, que por tener tubérculo
suculento solo sirve para preparar refresco. Dice doña Estefanía Mibeco: “La gente blanca
no la conoce, solo la conocemos huitotos, ocainas y boras. Con ella hacemos una bebida
llamada pɨ́ɨ́kaba [en bora]. Para hacerla, rallamos la yuca y después la colamos con ceda-
zo. Allí queda el almidoncito asentado. Se espera una hora y se cocina su caldo. Cuando
hierve se pone almidón para que espese. El almidón se diluye aparte y se le echa. Entonces
la bebida se pone especita, pero no tanto como la cahuana. Se le pone maíz, sachapapa,
huitina; si hay piña, piña también. Esta bebida se hace para fiestas” (Chirif 2014: 150).

Los huitoto y ocaina conocen también este tipo de yuca –no así los secoya– y preparan
con ella una bebida similar a la antes descrita, que en sus lenguas llaman juiñoi y bonjin,
respectivamente. De acuerdo a don Alfonso García: “los viejos no tomaban esa yuca
dulce, teníamos que tomar cahuana. Esa yuca dulce es para los niños y para la mujer
que está lactando porque ella tiene que tener su leche en su seno” (Chirif 2014: 169).

Los métodos de cultivo y transformación de la yuca mencionados en estas páginas po-


nen en evidencia la capacidad de las sociedades indígenas para adaptarse a un medio
ambiente muy difícil, como es la llanura inundable amazónica, y demuestran que la
sabiduría puede tener maneras de expresión muy sencillas.

Llanura amazónica.

36 37
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LA YUCA EN EL PUEBLO TICUNA


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Sistema de Coordenadas Geográficas. Datum Horizontal: WGS 84. Fuentes: Límites políticos y centros poblados (INEI); II Censo de Comunidades Indígenas de la Amazonía
Tapic
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inahcomunidades RN
Pude
Samiria Canal
Peruana (INEI 2007); Directorio nativas (COFOPRI y DRA); Hidrografía (ANA). Elaboración: Sistema de Información de Pueblos Indígenas del Ministerio de Cultura.
Matsés

38 39
LA YUCA MANIHOT ESCULENTA CRANTZ
ENTRE LOS TICUNA1

MANUEL MARTÍN BRAÑAS2


CECILIA DEL CARMEN NÚÑEZ PÉREZ
RICARDO ZÁRATE GÓMEZ
MARGARITA DEL ÁGUILA VILLACORTA
Una explosión de variabilidad genética

L
a yuca, conocida por el pueblo ticuna como tüxe, pertenece a la familia Euphor-
biaceae y se cultiva en todas las zonas tropicales del planeta3. Más de ochocientas
millones de personas la consumen, siendo la principal fuente conocida de hidra-
tos de carbono en forma de almidón (Lebot 2009; FAO 2013; Clement 2016; Núñez,
Martín, Del Águila y Zárate 2018). El nombre científico de la yuca (Manihot esculenta)
fue acuñado por el botánico luxemburgués Heinrich von Crantz en 1766, pero no fue
adoptado de manera definitiva por la comunidad científica hasta 1938, gracias a los
trabajos realizados por el agrónomo y botánico italiano Raffaele Ciferri, quien desba-
rató los intentos de varios especialistas de la época para clasificar las variedades menos

1. Texto basado en Núñez, C., Martín, M., Del Águila, M. Zárate, R. (2018). Tüxe: conocimientos tradicionales vinculados
a la yuca Manihot esculenta en el pueblo ticuna. Iquitos, Perú: IIAP.
2. Investigadores del Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana – IIAP: M. Martín, C. Núñez, M. Del Águila
(Programa de Investigación de la Diversidad Cultural y Economía Amazónica), y R. Zárate (Programa de Investigación
en Cambio Climático, Desarrollo Territorial y Ambiente).
3. La yuca tiene una ventaja comparativa frente a otros cultivos, tiene la capacidad de crecer muy bien en suelos
ácidos, de fertilidad limitada, con precipitaciones esporádicas o largos periodos de sequía. Unos atributos ideales
cuando se trata de suelos tropicales (Aristizábal y Sánchez, 2007).

40 41
Compartiendo masato en la minga de recojo de las yucas.
venenosas dentro de la especie Manihot aipi y las variedades más venenosas dentro de Pero no siempre fue así. Hace tan solo unas pocas décadas, algunos autores teorizaban
la especie Manihot utilissima. Actualmente se reconoce una sola especie compuesta de sobre una posible diversificación geográfica paralela de la yuca, desde México, América
una enorme diversidad de variedades dulces y amargas. Central y el Neotrópico, concluyendo que su domesticación se realizó de manera in-
dependiente en cada una de estas zonas (Rogers 1963; Rogers 1965; Rogers y Appan
No hay duda de que la evolución de la yuca se inició hace miles de años a partir de 1973; Ugent, Pozorski, S. y Pozorski, T. 1986; Nassar 2000). Otros autores opinaban
una especie silvestre (Manihot pruinosa), una subespecie cultivada (Manihot esculenta que su epicentro estuvo localizado en América del Sur, específicamente en la cuenca
ssp. esculenta) y dos subespecies salvajes (Manihot esculenta ssp. flabellifolia y Manihot amazónica, desde donde se diversificó, irradiándose progresivamente por toda América
esculenta ssp. peruviana). El flujo e intercambio entre especies silvestres y cultivadas del Sur (Allem 1987; Cock 1989; Sauer 1993; Allem 1994; Fregene, Vargas, Ikea, Ángel,
dio lugar, a lo largo del tiempo, a la enorme variabilidad genética que conocemos hoy Tohme, Asiedu, Akoroda y Roca 1994; Roa, Maya, Duque, Tohme, Allem y Bonierbale
en día, con más de seis mil variedades diferentes, y a la diferenciación de dos grandes 1997; Olsen y Schaal 1999).
grupos de acuerdo a la cantidad de glucósidos cianogénicos que pueden producir. Fac-
tores como la separación geográfica, la selección artificial y el intercambio de especies
Los restos arqueológicos encontrados hasta la fecha no han sido lo suficientemente
entre grupos humanos limitó el flujo de genes dentro de cada uno de los grupos de
esclarecedores por sí mismos como para inclinar la balanza de uno u otro lado. Algunas
variedades locales, favoreciendo esta diferenciación (Elias, Santos Mühlen, McKey, Roa
evidencias, como las encontradas en la Quebrada Pircas, en el Valle de Zaña, en Perú,
y Tohme, 2004; Núñez et al. 2018).
proporcionan datos sobre el cultivo temprano de alguna variedad de yuca introducida
Hoy en día, utilizamos la escala propuesta por el agrónomo holandés Louis Koch para en la zona (Isendahl 2011; Núñez et al. 2018). Los análisis con carbono 14 otorgan a los
agrupar las variedades de yuca atendiendo a la cantidad de glucósidos cianogénicos restos una antigüedad entre los 9000 y 8000 años A.P. (Rossen y Dillehay 1999; Rossen
que produce. La escala, que lleva el nombre de su creador y que fue dada a conocer 2011; Da Gloria y Larsen 2017). Si bien estos datos fortalecen el origen diversificado de
en 1934, clasifica las variedades de yuca en inocuas (<50 mg.kg-1), moderadamente la yuca, otros restos, encontrados en la región amazónica, con la misma datación cro-
venenosas (50-100 mg.kg-1) y muy venenosas (>100 mg.kg-1) (Koch 1934; Lorenzi nológica, también fortalecen el origen, domesticación y difusión amazónica de la yuca
1993; Núñez et al. 2018). (Lathrap 1970; Gibbons 1990; Núñez et al. 2018).

Origen de la yuca Nuevas evidencias, basadas en una serie de análisis genéticos de las variedades existen-
tes, así como en los volúmenes poblacionales y en los modelamientos sobre su distri-
El origen de la yuca ha sido un tema de arduo debate científico durante décadas. Gra- bución, refuerzan actualmente el punto de vista de los partidarios de la domesticación
cias a las nuevas evidencias existe un importante consenso que señala el borde territorial y origen geográfico amazónico de la yuca (Olsen y Schaal 1999; Olsen y Schaal 2001;
sur de la cuenca amazónica como el lugar geográfico más probable en donde, hace más Allem 2002; Hillocks 2002; Clement 2010; Soto 2015). No obstante, será necesario
de nueve mil años, se originó la yuca. ampliar el muestreo genético para atar cabos de manera concluyente.

42 43
Su cultivo, durante miles de años, unido a la variabilidad genética existente, es el indi-
cador más visible de la importancia que esta especie vegetal ha tenido y tiene para los
pueblos amazónicos. Considerado como el cuarto producto de importancia agrícola a
nivel mundial, después del arroz, el trigo y el maíz, es, sin duda, uno de los cultivos que
está más vinculado a la cultura tradicional de muchos pueblos indígenas amazónicos4.
La yuca no solo forma parte de la dieta alimentaria de la población indígena y ribereña,
también es una fuente importante de ingresos económicos generados a partir de la ven-
ta directa de las raíces y de sus productos derivados (fariña, tapioca, casabe, almidón).
De los 51 pueblos amazónicos presentes en el Perú, únicamente cinco de ellos (huitoto,
ocaina, bora, secoya y ticuna) cultivan actualmente diversas variedades de yuca amarga
y dulce, el resto de pueblos cultiva de manera exclusiva una amplia variedad de yuca
dulce (Núñez et al. 2018).

Importancia para el pueblo ticuna

Es muy posible que antes de la llegada de los europeos, la chacra tradicional ticuna estu-
viera dominada principalmente por las variedades dulces de la yuca (Núñez et al. 2018).
El cultivo de las variedades bravas o amargas, desarrollado de forma marginal antes de la
conquista, sería adoptado definitivamente por los ticuna cuando la demanda de fariña
amarilla, elaborada con las variedades bravas, aumentó en los incipientes mercados de
Brasil, Colombia y Perú. Hoy es uno de los productos más comercializados en la triple
frontera y proporciona ingresos económicos a las familias ticuna que se dedican a esta
actividad (Núñez et al. 2018).

Los ticuna adoptaron la tecnología para elaborar fariña, bien de los “neo brasileños”5,
que progresivamente fueron colonizando la Amazonía y que establecieron un primer
4. La FAO estima que el 11.1 % de la producción total de yuca a nivel mundial se localiza en Latinoamérica y el
Caribe (Núñez et al. 2018).
5. Término usado por la disciplina antropológica para designar a la población no indígena que colonizó la Amazonía
durante los siglos XVI, XVII Y XVIII.

44 45
contacto con la población ticuna asentada en los territorios que hoy pertenecen a Brasil representativo, indicador de riqueza y abundancia dentro de la chacra tradicional. Esto
(Nimuendajú 1952; Crocker 1990); bien de otros pueblos indígenas que habitaban las permite la existencia de una rica culinaria basada en sus productos derivados. Alimentos
mismas zonas geográficas, posiblemente pueblos de ascendencia tupí que establecieron como la fariña, la tapioca, el almidón, el beshú, el casabe, el masato, el noetarü, o nalga
con ellos diversos contactos violentos o pacíficos (Goulard 1994; Ullán 1998). de abuelo, la chicha y el payawarú, son ejemplos de esta riqueza culinaria. Un sistema
de conocimiento en torno a la yuca que, por lo general, es poco valorado en los ámbitos
Hoy en día, los ticuna cultivan diversas variedades de yuca dulce y amarga que son productivos regionales y nacionales.
utilizadas tanto para su consumo diario, en forma de productos derivados, como para
la venta en los mercados peruanos, colombianos o brasileños. En una investigación Transformación y almacenamiento de un alimento milenario
desarrollada por el Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana - IIAP en tres
comunidades ticuna (Santa Rita de Mochila, Bufeo Cocha y Nueva Galilea de Callarú), Los ticuna han desarrollado conocimientos y técnicas específicas para el procesamiento
ubicadas en la cuenca baja del río Amazonas, se identificaron catorce variedades de de las diferentes variedades de yuca, sobre todo de las variedades bravas o amargas,
yuca dulce y nueve variedades de yuca amarga, registrando, en algunas chacras, una presentes en su chacra tradicional. Como ya hemos señalado, algunos conocimientos
diversidad que superó las diez variedades de yuca. fueron adquiridos tras los contactos con otros pueblos indígenas asentados en las mis-
mas zonas geográficas; otros fueron el resultado del destello de sabiduría de los propios
No cabe duda de que esta diversidad cultivada es una fortaleza de las comunidades ticuna y hoy forman parte del acervo cultural de diferentes pueblos indígenas que tuvie-
ticuna del Bajo Amazonas. El conocimiento milenario sobre la yuca y sus variedades ha ron contacto con ellos.
permitido al pueblo ticuna generar tecnologías y conocimientos para procesarla con-
venientemente y obtener diferentes productos alimenticios que aseguran su soberanía La presencia de los ticuna por más de dos mil años en la misma zona geográfica es una
alimentaria y favorecen su comercialización (Núñez et al. 2018). prueba de la “elasticidad” de una cultura que superó de manera honrosa los periodos
de violencia que golpearon la Amazonía después de la conquista. Esta capacidad de
Las evidencias sobre el valor que otorga el pueblo ticuna a la yuca son cuantiosas y es- adaptación, atributo fundamental de la cultura ticuna, le confirió una cierta permeabi-
tán íntimamente vinculadas a su universo cultural. En primer lugar, tiene un papel muy lidad para asimilar conocimientos y técnicas foráneas. Algunos fueron adquiridos hace
importante en los relatos de origen del pueblo ticuna6. Del mismo modo, es un cultivo cientos de años, siendo adoptados también por otros pueblos indígenas que los siguen
usado hoy en día, tales como el enterramiento de la masa de yuca, la preparación de la
6. Según el mito de origen ticuna de las plantas cultivadas, la yuca dulce debe su existencia al árbol de la abundancia. fariña, algunas técnicas de pesca o la utilización de ciertas tramas para elaborar algunos
En el mito, el descubrimiento, cuidado, procesamiento y culinaria de la yuca se asocian al saber ancestral de una objetos utilitarios (Núñez et al. 2018).
anciana y al pájaro tuhuayo Nyctidromus albicollis, que la acompaña y que esconde el fuego. El mito introduce la
importancia de la cultura como elemento que diferencia a hombres y animales. El fuego, considerado un producto
cultural, permite al hombre cocinar los alimentos y elaborar los platos tradicionales a base de yuca. El mito vincula el
La técnica del enterramiento de la masa de yuca fue adquirida por los ticuna después
conocimiento del ser humano con la yuca y la capacidad de procesarla adecuadamente (Nimuendajú 1952; Acosta de sus contactos con los pueblos de ascendencia tupí que habitaban la zona antes de
y Mazorra [Eds.] 2004). la llegada de los europeos. Es probable que no haya sido utilizada de manera perma-

46 47
nente durante la antigüedad (Acosta y Mazorra [Eds.] 2004), debido a que los ticuna se
asentaban en las zonas interfluviales que estaban libres de la inundación periódica del
río Amazonas (Goulard 1994), siendo los tupí los que ocupaban los terrenos aluviales
del gran río. Con la llegada de los primeros colonos, los pueblos asentados en las zonas
aluviales sufrieron directamente el impacto provocado por la violencia y las enferme-
dades, disminuyendo su población y liberando un espacio geográfico que pronto sería
ocupado por los ticuna.

La tecnología de enterramiento de la yuca se volvió entonces indispensable, permitiendo


a las comunidades ticuna guardar y conservar el excedente de la producción que no
podía ser procesado, debido a la llegada de la creciente e inundación de sus chacras. Es
una forma de eficiencia productiva que se basa en una serie de conocimientos adqui-
ridos sobre la conservación de los alimentos. La baja temperatura que alcanza la masa
de yuca bajo tierra, unida a la ausencia de oxígeno, favorece su conservación durante
años7. Gracias a esta tecnología, las comunidades ticuna pueden contar con masa de
yuca durante los dos o tres meses después de finalizada la creciente, periodo en el que
preparan la chacra y realizan la siembra.

Otros conocimientos y técnicas practicadas por los ticuna siguen despertando nuestra
admiración y son la prueba evidente de la complejidad del sistema de conocimiento
desplegado en torno a la yuca. El procesamiento de las variedades bravas o amargas es,
sin duda, el ejemplo más evidente que fortalece esta afirmación.

El procesamiento de las raíces más venenosas no sería posible sin la existencia de dos
objetos tradicionales que, por su diseño y eficiencia, se convierten en las muestras más
evidentes de la tecnología indígena amazónica. La utilización del tipití y de la cedama,
cuexchine, permite convertir un veneno potencial en un alimento sumamente valorado.

7. La misma tecnología ha sido usada por el pueblo murüi para conservar masas de frutos como el aguaje (Mauritia
flexuosa), o el umarí (Poraqueiba serícea) (Chirif 2014).

48 49
Zoila Castillo tejiendo una cedama.
Ambos objetos, indispensables para el procesamiento de la gran diversidad de yucas ticuna es la presencia de grandes extensiones de cultivos ilegales de coca en toda la
bravas o amargas y, por tanto, para el mantenimiento de la soberanía alimentaria en cuenca baja del río Amazonas, problema que se profundiza con la ausencia de políticas
las comunidades ticuna, se tejen utilizando la fibra de varias especies vegetales perte- de desarrollo productivo basadas en la diversificación de las especies cultivadas tradicio-
necientes al género Ischnosiphon, conocidas por los ticuna como dexpe y nombradas nalmente.
localmente con el término huarumá. La dureza, flexibilidad y resistencia al agua de las
fibras las convierten en la materia prima ideal para tal propósito. El tipití ticuna permite La presencia de los cultivos ilegales de coca en el Bajo Amazonas se remonta a la década
deshidratar la masa de la yuca, eliminando el mortal veneno que contiene8. La cedama de los noventa del siglo pasado. El impacto que la actividad ilegal ha tenido sobre las es-
permite cernir la masa ya deshidratada, dejándola lista para el proceso de tostado, obte- pecies vegetales que se han cultivado en la chacra ticuna no ha sido medido, pero pode-
niendo como producto final la fariña. Una prueba más, no cabe duda, de la importancia mos afirmar que ha sido considerable. La participación de las familias ticuna en el cultivo
del conocimiento indígena del pueblo ticuna y de la interpretación precisa que hace de de la coca y los suculentos beneficios obtenidos han generado dependencia hacia una
su entorno natural. actividad que crece a costa de la disminución de los cultivos tradicionales. En algunos
casos la demanda de terrenos para conseguir una mayor producción de hoja de coca ha
Hoy en día, muchos de los conocimientos y técnicas relacionados a la transformación desplazado cultivos como la yuca, el plátano o los árboles frutales, en otras ocasiones, al
y almacenamiento de la yuca han sido adaptados a las necesidades que generan las ser una actividad muy exigente, ha alejado al poblador ticuna de sus chacras. La fractura
nuevas dinámicas socioeconómicas en la zona; otros, desafortunadamente, están desa- es mucho más evidente en las nuevas generaciones de jóvenes, que ven en el cultivo de
pareciendo progresivamente de las comunidades. la coca la oportunidad de acceder a bienes de consumo que les otorgan un estatus den-
tro de sus comunidades, sorteando de esta forma la marginación y el olvido del Estado.
Diversidad cultivada y vulnerabilidad en el Bajo Amazonas
El impacto que provoca hoy en día la coca es mucho más profundo que el percibido
La importancia de la chacra tradicional ticuna es enorme. Las diversas variedades de durante los primeros años de apogeo en la zona, ya que rompe los vínculos existentes
yuca y otros productos cultivados son la base de su soberanía alimentaria y un recur- entre las nuevas generaciones y los conocimientos y saberes de las generaciones más
so con un gran potencial para mejorar la economía familiar. Desafortunadamente, la antiguas (Núñez et al. 2018).
riqueza de la chacra ticuna y los conocimientos tradicionales vinculados a ella, no son
percibidos ni entendidos adecuadamente por los responsables del diseño de las políticas Los conocimientos atesorados en torno a la chacra tradicional y la diversidad cultivada
de desarrollo en el Bajo Amazonas. pueden agotarse con las nuevas generaciones. Los conocimientos específicos sobre el
procesamiento de las variedades de la yuca, transmitidos de generación en generación,
No hay duda de que hoy en día la diversidad cultivada del pueblo ticuna es mucho me- pueden desaparecer de manera irreversible, afectando a la soberanía alimentaria de las
nor que en el pasado. El principal factor de empobrecimiento de la chacra tradicional familias ticuna en el Bajo Amazonas.
8. El líquido resultante se deja reposar, obteniendo el almidón de yuca. El almidón es utilizado para elaborar diferen-
tes productos como el beshú, el noetarû o la tapioca.

50 51
Por otro lado, los cultivos alternativos a la coca, promovidos por instituciones públicas y
privadas, acentúan mucho más el problema, ya que no valoran la diversidad del pueblo
ticuna, centrándose en una serie de productos introducidos que no son adecuados a la
realidad cultural ni geográfica de la zona. La escasa promoción y apoyo a sus productos
tradicionales en los ámbitos locales, regionales y nacionales, condena a los cultivos tra-
dicionales, y al rico sistema de conocimiento que los rodea, a su desaparición definitiva.

No debemos cejar en el empeño de recuperar, valorar y aplicar los conocimientos tra-


dicionales vinculados a la enorme diversidad cultivada del pueblo ticuna, fortaleciendo
la identidad y la reciprocidad en el seno de cada una de sus comunidades. Su pérdida
ocasionará graves problemas a las nuevas generaciones que habitan en el Bajo Amazo-
nas, pero también afectará a las generaciones de jóvenes (indígenas o no) que habitan
en las grandes urbes de dentro y fuera de la Amazonía. Todos perderán la posibilidad
de conocer y asimilar las ricas estructuras de conocimiento, respeto e interpretación del
entorno amazónico, atesoradas por un pueblo milenario como el ticuna.

52 53
TEJIDOS DEL PUEBLO TICUNA UTILIZADOS PARA
EL PROCESAMIENTO DE LA YUCA AMARGA: UN
LEGADO MILENARIO
MANUEL MARTÍN BRAÑAS1
CECILIA DEL CARMEN NÚÑEZ PÉREZ
RICARDO ZÁRATE GÓMEZ
Interpretando el entorno a través de los tejidos

L
a utilización de las fibras vegetales para tejer una gran diversidad de objetos utili-
tarios y rituales es una práctica común de muchos pueblos indígenas y grupos
humanos diversos, tanto en la Amazonía como en otros espacios naturales alre-
dedor del mundo. Esta práctica se convierte, por lo general, en un buen indicador para
poder medir tanto la particularidad de cada una de estas culturas, como las relaciones
o vínculos existentes entre ellas, ateniéndonos al tipo de fibras características de cada
zona, las tramas realizadas o las necesidades que se buscan satisfacer.

Los tejidos tradicionales amazónicos representan a la perfección la materialización del


vínculo existente entre los pueblos indígenas y su exuberante entorno natural. En cada
una de las tramas se acumulan conocimientos milenarios sobre la diversidad de especies
vegetales que son aptas para la práctica del tejido, sus características fenológicas, sus
interacciones naturales y su potencial de uso. El resultado visible es la interpretación
precisa del entorno realizado por los pobladores originarios desde el comienzo de los
tiempos, poniendo en práctica para ello una serie de técnicas específicas para la extrac-
Maestras tejedoras expresan su creatividad y dotes artísticas en el tejido.
1. Investigadores del Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana - IIAP.

54 55
ción, el procesamiento y el tejido de las diferentes fibras vegetales, con el fin último de Los tejidos en el pueblo ticuna
satisfacer sus necesidades y asegurar una vida más equilibrada y sostenible.
Uno de los pueblos amazónicos que atesora importantes conocimientos sobre los te-
Desafortunadamente, no contamos con datos precisos sobre el periodo histórico en jidos realizados con la enorme variedad de fibras vegetales existentes en su entorno
que el poblador amazónico comenzó a tejer objetos utilitarios y rituales con las fibras natural es el ticuna. La importancia que tienen para este pueblo se evidencia en su rica
de diferentes especies vegetales. Las condiciones climáticas y geológicas extremas de la tradición oral. Los relatos narrados por los ancianos revelan cómo dos de las gemelas
Amazonía2, unidas a la fragilidad de los materiales vegetales, han dificultado el hallazgo míticas que nacieron de las rodillas del padre Nguxtapax fueron las responsables de
de restos de tramas tejidas en buen estado de conservación que nos permitan datar el la transmisión de los conocimientos a todas las mujeres del pueblo ticuna. Aixküna y
periodo exacto en que dicho acontecimiento se produjo (Heckenberger, Petersen, Neves Mowacha enseñaron a tejer a las mujeres con todo tipo de fibras vegetales: cham-
1999; Mora, Herrera, Cavelier, Rodríguez, Verniquet 1991; Mora 2003; Neves y Peter- bira (Astrocaryum chambira), huaruma (Ischnosiphon sp), tamshi (Thoracocarpus sp),
sen, 2006; Neves 2007; Morcote-Ríos 2008; Dillehay 2013). huambé (Philodendron sp), etcétera. La primera les enseñó a tejer canastas y shicras, la
segunda a tejer hamacas, cedazos y tipitís (FORMABIAP 2013).
No obstante, podemos afirmar, sin temor a equivocación, que la actividad es milenaria3
y que los primeros objetos tejidos fueron, probablemente, sencillas pero funcionales
Estos relatos ponen de manifiesto el importante rol que desempeña la mujer ticuna y su
canastas elaboradas con cortezas o lianas extraídas del bosque, usadas por los primeros
protagonismo en esta práctica tradicional. Los tejidos forman parte del acervo cultural
cazadores-recolectores amazónicos para acarrear los alimentos que recolectaban de un
lugar a otro, dentro de los territorios que de manera incipiente empezaban a gestionar. de las comunidades ticuna y son el resultado de miles de años de experiencia de mujeres
Los conocimientos sobre las especies, las fibras y los tejidos elaborados con ellas fueron ticuna, las únicas que tejen y que pueden transmitir estos conocimientos.
ampliándose, enriqueciéndose y transmitiéndose de generación en generación, siendo
asimilados progresivamente, de manera pacífica o violenta, por las diversas culturas Varios de los objetos tejidos tradicionalmente por las maestras ticuna están vinculados
amazónicas hasta nuestros días. culturalmente con el procesamiento de las diferentes variedades de yuca Manihot escu-
lenta que cultivan en sus chacras, pudiendo ser catalogados como obras de arte de la
ingeniería amazónica si consideramos, sobre todo, lo complicado de sus tramas y la fun-
ción especializada que cumplen. Es por este motivo que no deben ser entendidos como
simples artesanías, ya que cumplen una función muy específica en la cultura ticuna y son
2. En la Amazonía la temperatura media anual es superior a los 30 °C, la precipitación anual alcanza los 3000 mm3 inseparables del contexto que les da vida y al que finalmente caracterizan.
y los suelos son muy ácidos, estando sujetos a fuerte laterización y lixiviación. Este ambiente no favorece la conser-
vación de muestras arqueológicas.
3. Si bien el hallazgo de restos de tejidos arcaicos en la Amazonía es casi nulo, podemos inferir del hallazgo de restos Para conservar los conocimientos tradicionales vinculados a esta práctica es preciso que
en zonas costeras del Perú y Brasil que la práctica del tejido probablemente también se realizaba por lo menos desde los objetos tejidos sigan siendo usados en la cotidianidad familiar. No es de extrañar,
1500 a 4000 años A. P. en la región amazónica (Tabío 1965; Meggers y Evans 1978).

56 57
por tanto, que su elaboración sea responsabilidad exclusiva de las mujeres, debido a la
importante función que estas cumplen como gestoras de la soberanía alimentaria en el
seno de la familia.

Los tejidos incorporan importantes conceptos matemáticos que se desvelan de manera


clara cuando analizamos y empezamos a comprender sus tramas. Conceptos como la
simetría, el paralelismo o las progresiones aritméticas convierten a los objetos tejidos
en elementos que representan de manera formidable el pensamiento lógico matemá-
tico de un pueblo. De manera no consciente, las maestras tejedoras utilizan principios
matemáticos considerados como universales para construir la estructura del objeto. De
esta forma, las progresiones matemáticas permiten desarrollar el tejido siguiendo una
lógica de crecimiento adecuada; la proporcionalidad permite modificar los tamaños de
los objetos atendiendo a las necesidades finales y la simetría. Por último, les otorga be-
lleza estética. Los tejidos son la prueba fehaciente de la comprensión y aplicación de la
ciencia matemática por el pueblo ticuna y, por lo tanto, de la existencia de un sistema
propio de conocimiento.

A través de los tejidos, las maestras tejedoras también expresan su creatividad y dotes
artísticas, ya que no solo entretejen las fibras, sino que además realizan complejos dise-
ños con ellas y las tiñen para embellecerlas, otorgando a los objetos tejidos la seña par-
ticular de la maestra tejedora que los elaboró. La utilización de tintes, como el extraído
de la cumaca, una especie vegetal hemihepífita4 del género Clusia, cuya resina tiene un
encendido color rojo5, es solo una muestra de ello (Martín et al. 2016).

4. Especies que inician su ciclo de vida sobre otra especie vegetal, desarrollando raíces colgantes que llegan al suelo
y proporcionan los nutrientes necesarios.
5. Los ticuna son capaces de modificar el color rojo intenso de la cumaca y dotarla de un color negro brillante. Para
lograrlo introducen las fibras previamente teñidas de color rojo en un agujero en el que han vertido ceniza y orina,
Los conocimientos del pueblo ticuna asociados al tejido con fibras vegetales son Patrimonio Cultural de la Nación. tapándolo finalmente con hojas de plátano. El amoniaco de la orina reacciona con los minerales de la ceniza, gene-
rando gases que intensifican y oscurecen el color, fijándolo de manera permanente.

58 59
Tejiendo con el huarumá

Si bien las maestras tejedoras ticuna atesoran conocimientos sobre el tejido con una
gran diversidad de fibras vegetales, es la fibra del huarumá6, nombre genérico para una
serie de especies vegetales conocidas por los ticuna como dexpe, la que les permite
tejer los objetos necesarios para poder procesar las diversas variedades de yuca brava o
amarga existentes en sus chacras tradicionales.

Recordemos que la yuca es una especie vegetal que produce ácido cianhídrico7 como
resultado de un proceso químico interno en el que reaccionan los glucósidos cianogé-
nicos que contiene, con el agua y la enzima linamarasa, liberadas cuando las células de
los tejidos internos de la yuca se rompen. El proceso se inicia cuando la raíz es lacerada
o cortada, desencadenándose la reacción química y obteniéndose como producto final
el ácido cianhídrico o cianuro de hidrógeno. Atendiendo a la cantidad de cianuro que
es capaz de producir, los pobladores ticuna diferencian entre las yucas dulces, que son
poco tóxicas, y las yucas bravas o amargas, que son muy tóxicas (Dufour 1988; Elias et
al. 2004).

La única forma de consumir las variedades venenosas de la yuca es a través del pro-
cesamiento adecuado de las raíces que han sido previamente maduradas8 o ralladas,

6. Nombre genérico utilizado por la población del Bajo Amazonas para referirse a varias especies clasificadas por la
ciencia dentro del género Ischnosiphon. Los ticuna reconocen tres especies diferentes de huarumá (I. arouma,
I. puberulus e I. obliquus), atendiendo esta clasificación etnobotánica a las propiedades de las fibras, así como a los
objetos tejidos con ellas.
7. También conocido como ácido prúsico o cianuro de hidrógeno.
8. Tecnología tradicional que proporciona un olor y un sabor característico a la masa de yuca con la que se elaborará
la fariña. Después de la cosecha, las raíces son peladas y sumergidas en agua durante cuatro o cinco días. Una serie
de microorganismos degradan el almidón de la yuca, aportando sustancias aromáticas que después serán apreciadas
Griselda Peña seleccionando el huarumá.
al degustar la fariña. La inmersión favorece la fermentación heteroláctica, proceso bioquímico diferente a la fermen-
tación alcohólica, ya que produce, a partir de la glucosa, ácido láctico, acético y fórmico. La generación de estos

60 61
utilizando para ello los objetos tejidos con la fibra del huarumá. Las fibras extraídas de drugada, en busca de los manchales10 de huarumá, finalizando cuando el objeto tejido
los tallos son duras y flexibles, altamente resistentes al agua; por lo que son idóneas es concluido satisfactoriamente.
para exprimir o tamizar la masa de la yuca. Sin duda, esta es una prueba más de los pro-
fundos conocimientos que el pueblo ticuna tiene sobre la enorme diversidad biológica Quizás uno de los objetos tejidos con el huarumá más conocidos y admirados entre
existente en su entorno natural, así como de las características físicas y químicas de las investigadores y estudiosos de las culturas amazónicas (Tylor 1871; Farabee 1924; Nor-
especies vegetales aprovechadas. Gracias a los objetos tejidos con el huarumá, el pueblo denskiold 1929; Carneiro 2000) sea la prensa tradicional de yuca, conocida en Perú y
ticuna convierte una raíz venenosa en un alimento nutritivo. Brasil con el nombre de tipití11. En Colombia es conocido como “matafrío” o “sebu-
cán”, este último término es usado también en el Caribe y América Central.
Dependiendo del objeto que se vaya a tejer, las maestras tejedoras utilizarán las fibras
de alguna de las tres especies de huarumá conocidas a nivel local9. Para ello tendrán en El tipití es un tubo extensible, con bucles a ambos lados, cerrado en su extremo inferior
cuenta los atributos particulares de cada una de estas especies, como la longitud de la y con una abertura en su extremo superior, que sirve para deshidratar o secar la masa de
fibra, su dureza y flexibilidad. También se tendrán en cuenta otros atributos generales yuca madurada o rallada. Su trenzado es sesgado, oponiendo dos grupos de fibras en
comunes a todas las especies, como el estado de desarrollo de la planta, su salud o el diagonal en relación al eje longitudinal del tubo (Carneiro 2000). Este tipo de trenzado
grosor y color del tallo (Martín et al. 2017). permite un mayor grado de encogimiento y estiramiento de las fibras. Para procesar la
masa de yuca se encoge el tipití para que la boca se amplíe y permita introducir la masa.
La práctica tradicional del tejido no debe ser entendida, por lo tanto, como el espa- Una vez lleno, se cuelga del bucle tejido en el extremo superior. Se introduce un palo o
cio riguroso de tiempo en el que las maestras tejen las tramas y van dando forma al listón en el bucle inferior, haciendo palanca, estirando el tipití y, consecuentemente, ce-
objeto deseado, sino como un complejo proceso que involucra una serie de acciones rrando las tramas tejidas. La presión lateral, en 360 grados, ejercida por el tipití sobre la
y conocimientos complementarios al entrelazamiento propio de las fibras. Solo así en- masa, permite que salgan todos los líquidos venenosos contenidos en ella. La resistencia
tenderemos la integralidad y profundidad del pensamiento ticuna y podremos buscar natural de la fibra del huarumá confiere una gran duración a los tipitís ticuna, pudiendo
las estrategias adecuadas que nos permitan revalorar la práctica y perpetuarla. El tejido resistir más de un año de constante uso12.
con las fibras se inicia cuando las maestras tejedoras se adentran en el bosque de ma-
Es muy probable que el tipití haya sido el culmen de un largo proceso de desarrollo de
la tecnología de procesamiento de la masa de yuca (Dole 1960; Carneiro 2000). Otros
ácidos favorece la conservación y fomenta un ambiente libre de bacterias y otros microorganismos. Los pobladores
también suelen referirse a este proceso como “pudrir la yuca” (Acosta y Mazorra 2004).
9. En la investigación desarrollada por el IIAP en tres comunidades de la cuenca baja del río Amazonas, se deter- 10. Espacios del bosque en los que se agrupan individuos de la misma especie vegetal.
minó que son tres las especies usadas por las maestras tejedoras. La especie Ischnosiphon arouma es usada para la 11. Del término en lengua geral tipity.
elaboración de prensas de yuca o tipitís, la especie Ischnosiphon puberulus es usada para la elaboración de cernidores 12. El tipití cerrado puede ser tejido con otras fibras vegetales. Existen referencias de algunos pueblos que los tejen
o cedamas, y la especie Ischnosiphon obliquus es usada para la elaboración de canastas o pacarás (Andersson 1977; con la fibra del ungurahui o del aguaje (Martins 2012; Smith 2015). Las comunidades ticuna asentadas en el distrito
Martín et al. 2017). de San Pablo utilizan también la fibra extraída de la casha vara Desmoncus sp.

62 63
pueblos, como el ocaina, el secoya o el murui (Carneiro 2000; Chirif 2014), utilizan un
tipo de tipití abierto13, que demanda mayor esfuerzo para el procesamiento, al tener que
retorcerlo para extraer todos los jugos venenosos de la masa de yuca.

El tipití cerrado y tejido con las fibras rígidas y flexibles de varias especies vegetales
probablemente haya surgido de la incorporación progresiva de mejoras a los diseños ini-
ciales creados por diversos pueblos originarios amazónicos para solucionar un problema
específico (Carneiro 2000). Es difícil saber el dónde, el cuándo y el cómo surgió la forma
final que conocemos hoy en día y que comparten varios pueblos indígenas amazónicos.

También es difícil explicar el hecho de que pueblos como el bora, el ticuna o el andoque,
vecinos de los murui, ocaina y secoya, hayan adoptado la forma cerrada del tipití y que
estos últimos hayan mantenido la forma del tipití abierto. Probablemente la adopción o
no del nuevo paradigma se haya basado en las ventajas que cada una de estas culturas
haya encontrado en uno u otro modelo. Es muy probable que para los murui, ocaina y
secoya la adopción no haya sido vista como ventajosa para su cultura. El tipití usado por los
ticuna representa, con su eficiencia y belleza, el nivel más alto de desarrollo en la línea mile-
naria de tiempo que ofrece la tecnología para el procesamiento de la yuca amarga.

Si bien su uso sigue siendo habitual en las comunidades ticuna del Bajo Amazonas, hoy
en día no todas las mujeres lo saben tejer. La pérdida de conocimientos ha generado
una suerte de especialización en las comunidades, donde una o dos maestras artesanas
proveen de estos tejidos al resto de pobladores. En aquellas comunidades donde ya no
hay maestras tejedoras se usan otros instrumentos para deshidratar la masa de yuca,
generalmente sacos de polietileno y polipropileno que, una vez rellenados con la masa,
13. Este tipo de tipití consiste en una superficie rectangular tejida con tiras de corteza de llanchama o topa, de tres
centímetros de ancho. El tipití mide unos 30 cm de ancho y de uno y medio a dos metros de largo. Una vez que se ha
colocado la masa en la superficie rectangular, la cierran con cuidado, girando en sentido contrario ambos extremos.
Para ejercer más presión se cuelga de una viga de madera en el techo y, con la ayuda de un palo atado en la parte
inferior, se gira fuertemente hasta extraer todo el líquido.

64 Teresa Bereca, pobladora de Bufeo Cocha. 65


son presionados con maderas atadas con cuerdas para aumentar la presión. Los sacos
permiten procesar una mayor cantidad de masa pero, según informan los propios po-
bladores ticuna, no son tan eficientes como el tipití, al no ejercer una presión uniforme
sobre la masa.

Los tejidos ticuna representan a la perfección la integralidad del pensamiento indígena,


ya que para su fabricación es necesaria la aplicación de conocimientos diversos sobre
el entorno, la biología de las especies, las tramas matemáticas y las propiedades de los
productos que se van a procesar. Entre todos los tejidos ticuna, el tipití es el ejemplo más
notorio de complejidad, tecnología y ciencia aplicada.

Pero el tipití no es el único objeto tejido que se utiliza para procesar la yuca amarga. Las
maestras tejedoras elaboran otros objetos tejidos que, si bien no tienen una importancia
tan vital como la del tipití, se convierten en sus complementos y están íntimamente
ligados a él. Las cedamas o cernidores, por ejemplo, denominados cuexchine en lengua
ticuna, se emplean para cernir y desgranar la masa ya deshidratada de la yuca con la
que se elaborará la fariña. Son piezas cuadradas, tejidas con fibras de huarumá, que se
entrelazan perpendicularmente a ocho varillas de madera emparejadas y sobrepuestas
en cada uno de los lados del cuadrado. Las varillas tienen, además de la función de
soporte de las fibras, una función de palanca que permite que la superficie tejida se
arquee, mejorando la eficiencia del tejido.

Los tejidos ticuna son una muestra más de la excelencia de una cultura viva que lle-
va más de dos mil años asentada en los mismos territorios (Nimuendajú 1952; Bolian
1975; Goulard 1994; Gómez 2016; Núñez et al. 2018). Esta permanencia prolongada
en el mismo espacio geográfico ha permitido al pueblo ticuna acumular conocimientos
precisos sobre las dinámicas estacionales y las interacciones naturales existentes en su
entorno. El tejido con las fibras del huarumá es una práctica que se inició hace miles Utilización de la cedama.

66 67
de años, se estructuró en base a estos conocimientos y, hoy en día, en mayor o menor objetos tradicionales tejidos a mano con la fibra del huarumá. Los objetos tejidos que
medida, sigue presente en las comunidades ticuna asentadas en la cuenca baja del río antaño fueron de gran importancia para el pueblo ticuna poco a poco van perdiendo
Amazonas. valor y pierden su espacio en los hogares tradicionales.

Conservando los tejidos ticuna Es preciso, por tanto, iniciar políticas de recuperación y revalorización de los tejidos tra-
dicionales del pueblo ticuna. La creciente demanda de productos naturales certificados
Sin embargo, no debemos permitir que el entusiasmo que provoca la vitalidad y per-
abre escenarios interesantes para la comercialización de objetos tejidos con alto valor
manencia de la práctica tradicional en las comunidades ticuna anule nuestra capacidad
cultural agregado. La reciente declaración de los tejidos ticuna como Patrimonio Cultu-
para identificar los problemas que la ponen en peligro.
ral de la Nación14 favorece su incursión en los mercados nacionales e internacionales, al
convertirse en una marca de calidad y exclusividad. Su revalorización permitirá, asimismo,
El cambio de las dinámicas económicas y sociales dentro de las comunidades ticuna
la promoción de rutas turísticas temáticas en torno al cultivo de las diversas variedades de
está provocando la pérdida de los conocimientos tradicionales y de la identidad entre
yuca y la elaboración de objetos tejidos con la fibra de huarumá para su procesamiento.
las nuevas generaciones de jóvenes. Tanto los hombres como las mujeres, desde muy
jóvenes, ocupan gran parte de su tiempo en el cuidado de los cultivos comerciales lega- Tal vez así podamos perpetuar las enseñanzas que Aixküna y Mowacha, las gemelas míti-
les promocionados por diversas instituciones, también de otros cultivos ilegales como la cas del pueblo ticuna, transmitieron a las mujeres en el albor de los tiempos.
coca (Erythroxylum coca), que han proliferado rápidamente durante la última década.
En el pasado, la práctica del tejido se complementaba muy bien con el resto de activida-
des tradicionales; hoy es casi inviable debido a la gran carga de trabajo que estas nuevas
actividades productivas demandan.

Por otro lado, las comunidades ticuna han heredado el pasivo de un sistema educativo
que durante décadas desterró lo tradicional al ámbito de lo privado; minimizó la impor-
tancia de los saberes ancestrales y expulsó a las sabias y sabios indígenas fuera de los
procesos de enseñanza-aprendizaje contemplados en la educación formal. Desgracia-
damente, en la actualidad, los jóvenes ticuna están más alejados de su cultura y de su
entorno natural, a pesar de los esfuerzos realizados por instituciones públicas y privadas
14. A través de la Resolución Viceministerial N°144-2017-VMPCIC-MC del Ministerio de Cultura. La declaración
para revertir el proceso. supone el reconocimiento del Estado Peruano a la cultura del pueblo ticuna y a los conocimientos ancestrales ate-
sorados por sus maestras tejedoras. La declaratoria obliga al Estado a conservar, proteger y difundir los conocimien-
La grieta de desconocimiento favorece que los objetos industrializados, fabricados con tos vinculados al tejido, convirtiéndose, además, en una marca propia de calidad de los tejidos con valor cultural
plástico o metal, invadan las comunidades ticuna, desplazando progresivamente a los agregado. La declaratoria es el primer paso del largo recorrido para asegurar la conservación de los conocimientos
ancestrales vinculados a la práctica del tejido.

68 69
UÍ : PREPARACIÓN Y VIGENCIA DE LA FARIÑA
ENTRE LOS TICUNA

ROSARIO DEL PILAR RODRÍGUEZ ROMANÍ


ANTROPÓLOGA. DIRECCIÓN DE PATRIMONIO INMATERIAL DEL MINISTERIO DE CULTURA

DEDICADO A LUZMILA FERNÁNDEZ HUAHUARI (†)


Y A FÁTIMA GABRIEL FORTUNATO (†)

Aspectos generales

P
odría considerarse que la cultura del pueblo ticuna, así como la de otros pueblos
ubicados en zonas inundables adyacentes al río Amazonas, es una cultura que gira
alrededor de la yuca (IIAP 2017) pues al ser esta la base de su alimentación, se han
edificado complejos conocimientos en torno a su cultivo, preparación, conservación y
consumo; como, por ejemplo, la preservación, consecuencia del enterramiento de la
masa de yuca, y la preparación de bebidas centrales como el masato y el payawarú, así
como de comidas como el casabe, tapioca y, principalmente, la fariña. Este artículo bus-
ca brindar conocimiento acerca de una de las manifestaciones culturales actuales más
importantes del pueblo ticuna como es la preparación de la fariña.

El término fariña se utiliza en la Amazonía peruana y colombiana para designar a una


masa de yuca secada y tostada al calor, de consistencia granulosa y crocante (Acosta,
Arias, Camacho, Jose, Marín, Mazorra, Peña y de Ramos 2004: 13-14) cuyo consumo se
encuentra muy difundido en la región y que surge de la castellanización del término en
portugués farinha, que significa harina, y que se hace de distintos cereales o alimentos
ricos en almidón. La fariña se puede hacer a base de yuca blanca o dulce (Manihot aipi),
70 71
la cual no requiere mayor procesamiento, y la yuca amarilla, amarga o brava (Manihot Esta investigación forma parte del Proyecto de Investigación, Promoción y Difusión del
utilissima1), que posee una alta cantidad de ácido prúsico, por lo que necesita pasar por Patrimonio Cultural Inmaterial del Pueblo Ticuna, el mismo que se desarrolla a través
un tratamiento particular para ser consumida. Se puede hacer fariña utilizando cual- de la Dirección de Patrimonio Inmaterial y la Dirección Desconcentrada de Cultura de
quiera de las yucas o las dos a la vez, aunque la preferida, y por ello mejor pagada, es la Loreto. El recojo de información sobre la preparación e importancia de este alimento
hecha de yuca amarilla por su sabor particular. fue hecho en cuatro comunidades: Bufeo Cocha, Nueva Galilea, Yahuma Primera Zona
y Yahuma Segunda Zona, haciéndose el registro audiovisual de toda la preparación en
Además, la preparación de alimentos como la fariña ha hecho que se desarrolle tecno- la comunidad de Bufeo Cocha, con el apoyo de todos sus habitantes y autoridades, así
logía especializada para el tratamiento de la yuca amarilla, como algunos tejidos con como de entidades de la región como la Federación de Comunidades Ticunas y Yaguas
huarumá que sirven para eliminar el ácido prúsico. Asimismo, en la actualidad existe una del Bajo Amazonas - FECOTYBA y el Programa de Formación de Maestros Bilingües de
serie de productos modernos como ralladores y blandonas, que se suelen importar des- la Amazonía Peruana - FORMABIAP. El trabajo etnográfico ha sido complementado con
de Brasil, para darle mayor rapidez y calidad a los procesos de fabricación de la fariña. la revisión de fuentes secundarias de los tres países en los que se asienta este pueblo
indígena y con recomendaciones y observaciones hechas por especialistas como Abel
Luego, si bien el valor nutricional de la fariña no es tanto como el de la yuca madura, Santos, Alberto Chirif, Luisa Elvira Belaunde, Manuel Martín y Cecilia Núñez.
según Acosta et al. (2004: 13-14) esta, de acuerdo a su procesamiento, podría preser-
La preparación y consumo de la fariña entre los ticuna
var cantidades similares de azúcar, fibra y conserva importantes, aunque con variadas
cantidades, de calcio, fósforo y hierro, además de minerales poco abundantes en otros
Investigadores como Santos (com. per. febrero 2, 2018), Nimuendajú (1952), Goulard
alimentos consumidos por las comunidades ticuna. (1994), Arias y Mazorra (2004), Acosta et al. (2004) y Núñez et al. (2018) coinciden en
que el cultivo de la yuca amarilla o brava entre los ticuna no es tradicional, sino que es
En resumen, la fariña constituye, en la actualidad, un alimento básico para el pueblo producto de intercambios con comunidades del Medio y Bajo Amazonas, sobre todo
ticuna, lo que se refleja tanto a nivel nutricional como social, económico y cultural, por de aquellas ubicadas en la parte brasilera. Goulard (2009) señala que las comunidades
lo que investigar su proceso de preparación implica conocer, con mayor profundidad, y ticuna ribereñas comienzan a procesar la yuca amarilla después de que iniciaron su se-
en muchos aspectos, a este pueblo amazónico. dentarización a lo largo del río Amazonas en lo que el autor denomina su contacto con
“el mundo exterior”. Esto se debería, según Goulard, al valor económico que tienen, en
las ciudades cercanas de Perú, Colombia y Brasil, los productos derivados de esta especie
1. Alberto Chirif (2014: 13) señala que son cuatro pueblos indígenas del Perú los que cultivan y consumen la yuca de yuca, principalmente la fariña.
brava: huitoto, ocaina, bora y secoya o airo pai. Sin embargo, se ha encontrado que entre los ticuna también se
procesa este tipo de yuca, siendo su producto más conocido y consumido la fariña. La fariña o uí, en idioma ticuna, es el resultado de un largo tratamiento de la yuca, espe-
De esta yuca se conocen tres variedades según Mogollón (2014: 33): lupuna, arahuana y mandioca. Sin embargo, cialmente de la amarilla o brava. Según Chirif, su preparación constituye “una manera
Goulard (1994: 354) señala que se han catalogado más de 20 especies de yuca amarga o “brava” y Acosta et al.
(2004: 54) señalan que entre los ticuna existe 39 tipos de yuca, de las cuales 17 son variedades de la yuca brava. de transformar la yuca para darle mayor duración, puesto que termina en la deshidrata-
ción del tubérculo” (2014: 38), retrasando con ello su descomposición. Arias y Camacho

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(2004) señalan que los ticuna se apropiaron del conocimiento tecnológico de grupos de
habla tupí para transformar y desintoxicar este tipo de yuca, la cual ahora es bastante
cultivada pues, además de su gran aporte nutricional, es la que permite la producción de
la fariña que tiene mayor aceptación ya que la coloración es más amarilla.

La preparación de la fariña puede realizarse con yuca recién cosechada o con masa de
yuca previamente enterrada2. En el primer caso, el proceso debe realizarse en menos de
48 horas una vez cosechada la yuca, a fin de que no se pudra o dañe de ninguna forma.
En el segundo caso es necesario pelar y ablandar la yuca en agua para luego triturarla,
envolverla en hojas y enterrar la masa por semanas o meses. Pasado ese tiempo, la masa
se desentierra y con ella se prepara la fariña.

Este alimento se puede consumir en estado granulado y solo, pero por lo general acom-
paña a otros alimentos como el pescado u otras fuentes proteicas3, caldos o bebidas
como la bacaba4. Goulard (1994) señala que en la mayoría de comunidades ribereñas la
elaboración de la fariña es una constante y, si tomamos en cuenta, como dice Mogollón

2. Según Meggers (1976), las formas de conservación de cultivos y productos agrícolas en épocas de inundación
fueron aprendidas por los ticuna del pueblo omagua por lo que, señalan Arias et al. (2004) y Acosta y Zoria (2012),
la técnica de enterramiento de masa de yuca es una adaptación de lo aprendido de este pueblo. Porro (1995) agrega
que es una técnica difundida a lo largo de todo el cauce del Amazonas desde antes de la llegada de los europeos
al continente.
El texto “La práctica de conservación de biomasas de yuca: tecnología tradicional indígena aplicada en el presente”,
realizado por investigadores del Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas SINCHI y del Instituto Colombiano
de Bienestar Familiar ICBF (Agencia Amazonas), da cuenta detallada de este proceso. Ver artículo en: Acosta, L. y
Mazorra, A. (Eds.). (2004). Enterramientos de masas de yuca del pueblo Ticuna: Tecnología tradicional en la várzea del
Amazonas colombiano. Bogotá, Colombia: Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas, SINCHI, pp. 63-73.
3. Otras fuentes proteicas importantes entre los ticuna son las denominadas carnes de monte, aves, carne de anima-
les domésticos, huevos e insectos como el curuhuinsi (especie de hormiga) y el suri (larva de árbol) (Mogollón
2014: 30-32).
4. Esta es una bebida hecha a base del fruto de una palmera conocida como milpesillo (Oenocarpus bacaba).

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(2014: 29) que es común que las familias se alimenten tan solo una o dos veces al día, La fariña, como es nuestro alimento complementario, es el que acompaña
esta se vuelve una fuente importante de energía. a toda la comida. En la mañana, cuando comemos pescado, lo acompaña
la fariña. En la mañana, en el mediodía y en toda la tarde, la fariña la co-
A su vez, el consumo de fariña se vincula a otras tradiciones. Por ejemplo: es esencial memos con toda la comida (Gladys Vicente, Bufeo Cocha, marzo 2017).
que las mujeres embarazadas la coman, pues los ticuna creen que el consumo de fariña
y caña de azúcar produce abundancia de cabello5 entre los bebés. También se cree que La fariña se come con todo: pescado, huasaí y la pulpa de piña también lo
no deben consumirla las mujeres que acaban de dar a luz porque les produciría estreñi- comen con la fariña (Pedro Ahué, Bufeo Cocha, marzo 2017).
miento y hemorragias, así como tampoco las personas que tienen varicela o sarampión
porque se dice que les produciría más erupciones en el cuerpo (Mogollón 2014: 43-44). Como ya se mencionó, la yuca y alimentos derivados de esta como la fariña, constituyen
parte básica y esencial de la dieta ticuna, por lo que además es común que sea constan-
La importancia y frecuencia del consumo de yuca, y de la fariña en particular, se deja ver temente ofrecida en eventos sociales, familiares y/o comunales, volviéndose también un
en testimonios como los siguientes6: elemento identitario y cohesionador del pueblo.

Dios nos hace crecer la yuca para que tengamos una buena yuca, este es En las comunidades ticuna visitadas por el proyecto se reconoce un mismo procedimien-
el mandato de nuestro padre Ipí 7. Del fruto de la yuca se alimentará y con to de preparación de la fariña8 que incluye una serie de protocolos sociales específicos.
este vivirá toda la humanidad y así no morirán de hambre. Si nuestro padre En primer lugar, debe prepararse suficiente masato, bebida tradicional a base de yuca,
no hiciera esto para nosotros, moriríamos (Santa Lluanico, Yahuma Primera que será distribuido en la minga9 de recojo de la yuca; luego, las personas que vayan a
Zona, marzo 2017). la casa de los dueños los acompañan hasta la chacra. Una vez ahí, los hombres se encar-
gan de quitar las malezas y cosechar las yucas mientras las mujeres las pelan. Durante
todo este proceso las personas beben masato y, si hay el ofrecimiento, comen.
5. La importancia del cabello para el pueblo ticuna puede deducirse de su centralidad en fiestas rituales como el de
la pelazón (primera menstruación), en la que le quitan el cabello a la adolescente como símbolo de lo que debe dejar
atrás para iniciar una nueva vida y convertirse en mujer (Letts 2016). Asimismo, Letts (2016) afirma, a partir de la
consulta de etnografías de primera mitad del siglo XX, que existió una ceremonia llamada bu-atebe’erü en la que a
los niños de un año se les quitaba el cabello, pero de la que actualmente no se tiene registro, aunque Peña (2010) la
menciona como una fiesta hecha hasta la fecha en la que realizó su texto, que cuenta que a los niños se les recortaba 8. El procedimiento se documenta sobre la base de la observación, pero también por las entrevistas realizadas a San-
el cabello y a las niñas, el cerquillo. ta Lluanico (Yahuma Primera Zona, marzo 2017), José Luque (Yahuma Primera Zona, marzo 2017), Gladys Vicente
6. Los testimonios y el cántico de este texto fueron traducidos por Ling Cándido. (Bufeo Cocha, marzo 2017) y Pedro Ahué (Bufeo Cocha, marzo 2017). Además se consultó la tesis de Gastón Peña (2010).
7. Según el mito del origen ticuna (Goulard 2009; Letts 2016; Martín, Núñez y Zárate 2017) Ipí es uno de los gemelos 9. Lasprilla (2009) y Peña (2010) definen a las mingas como acontecimientos donde se invitan numerosos vecinos
míticos que nace de la rodilla izquierda de Nguxtapax. Con el nacimiento de los gemelos Ipí y Yoxí, y de las gemelas y familiares con el fin de aprovechar la mayor cantidad de mano de obra posible para tareas duras como la roza
Mowacha y Aixküna, es que se origina el universo y son estos los que determinan el modo de vida ticuna según (quemado de la chacra) y la tumba, luego de la cual se espera una retribución con trabajo o regalo de alimentos.
cada género.

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Es común que durante la pelada de yucas las mujeres entonen diversas canciones como
la siguiente interpretada por la señora Zoila Castillo, de la comunidad de Bufeo Cocha,
en marzo de 2017:

TÜXEARÜ WIYAE

Yexa catürü ni cucax ne wairetanüne ya tüxexiiii


Ñuxmata ni cucax ne tá tabexechiü.
Cuma nixi cuchoxchametü
Pa tüxe ega nge͂xguma cuxü͂ chidaegu
Pa tüüüüxe

Ñaã tá nixï rü cuchiü tá


Ta cuxü͂ tanaxüxü͂ i ñuxma tá nixi͂ pa tüxeee.
Buaxtanü ne, buxtanü ne ya tüxe nixïïï.

CÁNTICO A LA YUCA

Allá está para ti, la yuca de hojas palmeadas.


Ahora voy a sacar para ti.
Tú tienes las mejillas blancas cuando yo te corto.
Mi yucaaaaa.

Aquí está la bebida que ahora van a preparar de ti, mi yucaaaa.


La yuca está sucia de tierra, de tierraaaaa.

En este caso podríamos considerar cantos como el entonado por Zoila, parte del conjun-
to de discursos y conductas importantes que le corresponde realizar solo a las mujeres
según la división social del trabajo del pueblo ticuna (Goulard 2009; Peña 2010) y que
permiten acercarse al entorno natural. Más adelante se analizará en profundidad el rol
específico de las mujeres a lo largo de la preparación de la fariña.
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Es importante resaltar las entonaciones que se dan mientras se llevan a cabo los dife-
rentes rituales ticuna, lo que tendría que ver con los efectos energéticos que se cree que
tienen sobre las personas o con la alegría que transmiten (Letts 2016), animando las fae-
nas. Además, se debe tomar en cuenta que los ticuna tienen una relación especial con la
chacra que representa un “símbolo cultural y de conocimiento tradicional, heredado de
sus antepasados” (Acosta y Zoria 2012: 419), por lo que en ella se pueden ejercer pro-
cesos creativos, como la creación de canciones a alimentos básicos, entre ellos, la yuca.

Una vez concluido el recojo y pelado de la yuca, hombres y mujeres la llevan a casa de
los dueños de la chacra donde la mitad es rallada10 y la otra es puesta en agua para que
se ablande11 durante dos o tres días. Pasado ese tiempo, la yuca ya blanda se saca del
agua, se mezcla con la masa rallada y se le quita el agua, metiéndola en sacos de rafia y
usando cedamas o cernidores. Solo después de eso se inicia el tostado o “turreo”12, que
es una actividad principalmente femenina.

Para comenzar a tostar la masa de yuca primero debe recogerse leña y colocar encima la
blandona, plato de acero muy grande que suele comprarse en Brasil, donde se tostará;
después, se debe terminar de secar la masa con el tipití para luego cernirla con cedamas.
El paso siguiente consiste en colocar y mover con paletas de madera la yuca ya seca y
cernida en la blandona hasta que esté bien tostada. Finalmente, se coloca en baldes o
canastas para que se pueda comenzar a consumir o se venda, existiendo la posibilidad
de que se haga una última cernida antes, a fin de que los grumos de fariña no queden
tan gruesos.

10. Según testimonios recogidos en campo, antes esto se hacía con ralladores artesanales hechos con latas viejas,
pero ahora se utilizan ralladores eléctricos especiales para este procedimiento que se llevan a las comunidades desde Brasil.
11. Entre los ticuna este proceso se conoce como “podrir” la yuca.
12. El “turreo” es el nombre que recibe el proceso de tostado de yuca. Esta palabra deriva de la palabra torreo, que
en portugués significa tostar. Si no se desea iniciar el “turreo” el mismo día, la masa puede enterrarse hasta que se
desee hacerlo.

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Tipití ticuna.
Es común que durante el proceso de tostado las mujeres se junten alrededor a conversar
y se turnen el uso de las paletas para mover la yuca. También es común que las mujeres
a cargo del tostado soplen constantemente la yuca, pues con eso se aseguran que no
queden restos de basura o fibras de yuca en su fariña. Cabe destacar que los criterios
principales para determinar la calidad de la fariña, según Arias et al. (2004), son el sabor,
color y textura (crocante).

Todo lo anterior deja ver que el proceso de preparación de la fariña implica dinámicas
comunales significativas, así como también prácticas culturales específicas de este pue-
blo. Así, es posible apreciar no solo la importancia de la fariña para la dieta ticuna, sino
también para la vida en comunidad.

Saberes asociados a la preparación de la fariña: El tejido utilitario y la


cerámica

Según Goulard, el tejido tiene una gran importancia para el cotidiano ticuna y es una
actividad específicamente femenina que las mujeres aprenden desde la infancia, viendo
a sus madres preparar el hilo de chambira y tejer (1994: 338).

Maia da Costa (2010) también señala que las mujeres aprenden a tejer desde temprana
edad, aproximadamente a los diez años. La investigadora nota algunos cambios en re-
lación al interés que estas le prestan al tejido, pues señala que si padre y madre tienen
maneras de obtener recursos para la familia, no siempre se interesan por aprender a
tejer13 y si lo hacen, no siempre es de sus madres, sino que puede ser de cualquier otro
miembro de la familia, como las tías o abuelas.

13. Hay que tomar en cuenta que “las mujeres son las encargadas de hacer cestería, y en esa labor desempeñan una
actividad que exige paciencia, dedicación y gran esfuerzo físico, sea en la adquisición de la materia prima, que exige
horas o hasta días de caminadas, o en el acto de tejer, tarea que obliga a quien la hace a mantenerse en una postura
incómoda y dolorosa para la columna” (Maia da Costa 2010: 68).

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En relación a los ticuna de la comunidad de Umariaçu (Brasil), Maia da Costa (2010) el sustento de toda la familia, pues hay tejedoras que no tienen marido y
dice que, por su ubicación (zona fronteriza entre Perú, Colombia y Brasil, y cercana a ganan su dinero vendiendo los excedentes de sus cosechas, y, también, de
los yagua y huitoto), la manera en que establecen relaciones entre ellos y el resto es a la venta de sus tejidos. Conviene recordar que entre la siembra y la cosecha
través del comercio de artefactos producidos en la comunidad, como canastos y esteras pasan meses, y durante ese periodo las mujeres consiguen el dinero para
hechas con fibras naturales, que venden como objetos de decoración o para utilidad do- su sustento y el de sus hijos de la venta de canastos y esteras.
méstica. Esto les permite obtener recursos financieros de manera más rápida y constante
para sus familias. Además agrega que: Un espacio ritual en donde se puede vislumbrar la importancia del tejido es en la woxrex-
cüchiga, o fiesta de la pelazón, donde la madre de la niña que se convertirá en mujer le
Teniendo en cuenta que es una actividad cuyo producto está listo mucho provee de cuerdas de chambira durante su encierro para que aprenda a tejer y así poder
más rápido que los sembrados en la chagra, los cuales por lo general to- elaborar bolsas, hamacas y canastos (Letts 2016; Maia da Costa 2010).
man meses para crecer. Además, después de la cosecha se necesitan otros
días para preparar los productos finales, como es el caso de la fariña, que En resumen, el tejido entre los ticuna es importante no solo por su valor comercial, sino
después de estar lista requiere para su venta de una larga caminada hasta también por el utilitario e identitario en general, lo que se refleja en las explicaciones que
el mercado más próximo (Maia da Costa 2010: 68).
dan las mismas mujeres cuando comentan el proceso de tejido de artefactos como la
cedama y el tipití. Además, su cerámica es valiosa para guardar y conservar los alimentos
Por último, sobre el valor del tejido en el mercado, es interesante tomar en cuenta lo
que preparan.
que señala Maia da Costa (2010: 70) a propósito de las mujeres tejedoras de Umariaçu:
La cedama para cernir masato se hace de huarumá, que tiene nudos muxü,
En general, ellas cuidan de las labores de la casa y de sus hijos, hacen la
el otro huarumá que no tiene nudo sirve para tejer canasta y así, teniendo
comida, tejen, siembran y cosechan la chagra, son madres, mujeres, arte-
una vez la huarumá con nudos muxü se empieza a tejer la cedama. De
sanas y comerciantes, pues cuando sus tejidos están finalizados salen a la
este sale mejor y tiene más duración y el huarumá que no dura se llama
calle cargándolos y solo los venden por el precio que preestablecieron. Es
en ticuna patü.
muy difícil conseguir que descuenten el precio de los canastos o esteras
que salen a vender, por cuanto ya tienen planeado lo que pretenden y
Y ahora comadre [haciendo referencia a otra comunera] vamos a hablar de
necesitan comprar con el dinero que van a recaudar con la venta de sus
tipití. El tipití se elabora con el que se llama en castellano huarumá, que es
productos. Doña Ivete cuenta que una estera de cinco cuartas de diámetro
el largo, este sirve especialmente para tejer tipití.
–más o menos un metro–, que toma una semana para ser elaborada, la
vende por R$20,00 (veinte reales, cerca de diez dólares), dinero suficiente
Yo no soy tan experta tejiendo, pero ahora estoy aprendiendo de mis co-
para comprar dos pollos, lo que en su casa alcanza para dos almuerzos. De
madres que saben tejer. Mi mamá sí sabe tejer.
esta forma se percibe también la importancia que ese trabajo tiene para

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Y ahora comadre [risas] me olvidé qué decir. Y así de eso se elabora el tipití
y este sirve para prensar la masa de la yuca para que se seca. Solamente se
usaba tipití para secar la masa.

[Señala la cedama y vuelve a hablar de esta] Sirve para cernir masato y sale
como licuado y lo que se toma no tiene afrecho. Para que la fariña salga
bien, bien graneado, con granos menudos y que no sea bola, bola. Para
eso sirve la cedama, señora, verdad, para eso sirve, señora. Así se elabora
la cedama y el tipití; el tipití sirve para secar la masa de la yuca. Y el cedama
sirve para cernir. Así nos dijo mi mamá y yo lo uso a la vez así. Así es, seño-
ra, sobre cedama y el tipití, así es (Bella Peña, Bufeo Cocha, marzo 2017).

Yo sé tejer, aprendí de mi mamá porque ella sabía tejer. Yo cierno mi masa-


to en la cedama y el masato que preparo me sirve para minga, para hacer
mi chacra que logro terminar. Yo invito a las personas para convidar mi
masato, para eso sirve el cedama que estoy tejiendo. El cedama para cernir
masato también sé tejer.

Yo sé tejer cedama para cernir fariña, con esta cedama se cierne la masa
seca de la fariña y luego se turra la fariña, esta se cierne para que no tenga
afrecho. Y también sé tejer tipití, este sirve para secar la masa de fariña,
con ese se exprime el agua que contiene la masa de la fariña. Una vez seca,
la masa se saca del tipití y se cierne para turrar hasta que sea bien tostado.
Esta se turra en una blandona y se bate con una paleta batidora y se atiza
la candela. Cuando ya está bien turrado el grano de fariña tengo que sacar
de la blandona.

Si me muero donde quién vas a ir a cernir, a secar la masa de fariña, cernir


el masato; así les digo a mis nietas. Por eso ahora están aprendiendo a tejer
observando lo que estoy haciendo, por eso estoy demorando de terminar.
Mis nietas me están mirando y observando todo lo que hago, casi todos los
días, ahora poco a poco están aprendiendo (Zoila Castillo, Bufeo Cocha,
marzo 2017).

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Tejiendo con fibra de chambira.
Los testimonios de Bella y Zoila reflejan no solo los varios conocimientos que tienen las
mujeres ticuna sobre las fibras necesarias para elaborar cada artefacto necesario para
el procesamiento de alimentos, sino que también dan cuenta de quiénes son las que
transmiten el conocimiento y reflejan el aprendizaje comunitario que se tiene del tejido,
así como su tradicionalidad.

Por otro lado, el tejido no es la única actividad artesanal que permite a las mujeres ticuna
procesar y almacenar los alimentos, también se menciona a la cerámica, la cual se con-
sidera una tarea preferentemente femenina, transmitida por la gemela mítica Mowacha
y posee, como el tejido, una fuerte carga cultural e identitaria.

El FORMABIAP (2015) explica que el aprendizaje de la elaboración de artefactos de


cerámica comienza a temprana edad, por observación e imitación, e implica una serie
de rituales que tienen como propósito hacer de las mujeres buenas ceramistas, como
por ejemplo hacer que un chimü, o ciempiés, camine por las palmas de sus manos para
hacerlas veloces como el insecto; o golpear sus manos con frutos redondos y bonitos y
hacer que las niñas jueguen con estos para que las cerámicas que logren hacer sean tan
hermosas como los frutos.

Se reconocen dos tipos de cerámica entre los ticuna: las tüxü, o tü, utilizadas para guar-
dar masato y agua, y las churi para cocinar y servir los alimentos. Cada una de estas tiene
diferentes características según el uso que se les vaya a dar. Zoila Castillo, comunera de
Bufeo Cocha entrevistada en marzo de 2017, deja ver el papel que tiene la cerámica y
otros artefactos, además del tejido, durante el tratamiento de la yuca amarilla:

Este lo que estoy tejiendo sirve para cernir masato y cuando el masato está
cernido es bueno para tomar, porque ya es cernido en un cedama y ya no
Maestra Gladys Vicente comparte con otras mujeres sus conocimientos de ceramista (segunda de izquierda a derecha).
tiene afrecho.

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El masato cuando es cernido ya está bueno y se sirve en un pate [plato agua. Ipi también le enseñó a la gente cómo usar la apacharama, el lacre,
hondo]. Nosotros los ticunas tomamos el masato en un pate, porque el la brea y la resina de leche caspi para hacer una buena cerámica.
masato se sirve en el pate, en ese se toma rico. El pocillo que usan ustedes
los mestizos no sirve para tomar el masato. Nosotros tomamos el masato La gente le preguntó: “¿De dónde traes este barro?”, a lo que Ipi contestó:
que es cernido en esta cedama y lo convidamos en un pate, el masato en el “De la cabecera de la quebrada ware en un bajial”. “¿Y el resto del material
idioma ticuna se llama chaxü . Sí, en el idioma se llama así. para la mezcla?”, le volvieron a preguntar. “Del monte”, contestó. Enton-
ces llevó a la gente al lugar de donde extraía los materiales y les enseñó a
Antes, nuestra costumbre era usar la olla que se llama churi, ese churi,
fabricar cerámica (FORMABIAP 2015: 13).
churi que es una olla de barro. La fariña se guarda en la olla de barro. La
yuca para preparar masato también se cocina en una olla de barro y este
masato le voy a cernir en esta cedama. Y el entretejido de esta cedama es En conclusión, la elaboración de artefactos que son importantes para el procesamien-
muy cerca, así se teje para que no puedan pasar los afrechos. to de la yuca amarilla también son tareas predominantemente femeninas, tareas que,
como otras, tienen un origen mítico, lo que refleja su ancestralidad e importancia, por
Mi mamá sabía tejer cedama para cernir masato y la cedama para cernir fa- lo que su reconocimiento y valoración se torna necesaria.
riña, tejía también tipití, elaboraba también olla de barro. Y de ella aprendí
y así lo estoy haciendo para que también aprendan a tejer y enseñar a las Mitología alrededor de la yuca y la fariña: La historia de Iya Iya
niñas y señoritas, porque este conocimiento se va a desaparecer, para eso
tienen que aprender. Una de las narraciones recurrentes vinculadas a la importancia de la yuca amarilla trans-
formada en fariña, encontrada durante la investigación de campo, es el mito de Iya
Tanto la cerámica como el tejido se explican en el mito del origen ticuna; sin embargo, Iya14. Se contó con tres narraciones largas que explicaban este relato, la primera fue la
existe una suerte de “extensión” del mito que habla de cómo las ticuna aprendieron a de Olinda Méndez, comunera de Yahuma Segunda Zona, en marzo de 2017, y las otras
confeccionar piezas de arcilla: fueron proporcionadas por apu Hernando Fernández y la comunera Rosario Do Santos,
ambos de la comunidad de Nueva Galilea, en julio de 2017. Debido a que la versión re-
Cuando la tierra tikuna estuvo conformada, y la gente se constituyó en cla- cogida de Hernando Fernández fue la más extensa, es la que se presenta a continuación:
nes y estaba bien ordenada, Ipi ya no sabía qué más hacer; entonces dijo:
“Yo he visto una tierra bien hermosa y blanca con la que podemos hacer Nuestro abuelo nos contó que había un abuelo [Iya Iya] que daba la vuelta
algo”. Ipi se tiró al agua y trajo una bola de greda blanca, otra marrón y a todo el mundo. Iba visitando a los diferentes clanes, etnias, porque este
otra medio negra. abuelo hablaba en todas las lenguas como bora, yagua, inglés, latín y por-
Cuando llegó, le enseñó a la gente cómo fabricar diferentes piezas para tugués. Visitaba a todos estos pueblos y también llegó donde los ticunas,
cocinar y para usar como recipientes para comer, beber y guardar masato y porque decían que era ticuna.

14. Hernando Fernández, apu de Nueva Galilea, explicó que este nombre deriva de Isaías, el profeta cristiano.

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Él contó que hubo hambruna en algunas partes del mundo y dijo también
que ya como tres o cuatro veces había dado vueltas alrededor del mundo.
En cada lugar donde llegaba dejaba mensaje: que debemos vivir bien. Y mi
abuelo finado nos dijo que no debemos pelear, tenemos que amar a unos
y otros en esta tierra.

En aquel entonces llegó el tiempo que no crecían los cultivos porque Dios
nos quitó el alimento, este era un castigo que vino a nosotros antiguamen-
te. Cuando ya no hubo luz, solo la Luna y las estrellas en la Tierra, la gente
que vivía, sufría de hambre. Los cultivos se secaban por muchos años y
muchas personas murieron de hambre.

Llegó un hombre que aconsejó sobre todo lo que está sucediendo. En la


mañana, cuando llegó, sacó de su shicra [bolso] una pequeña pepita que se
parecía al grano de maíz, sacó su cáscara y se le cayó una migajita. Como
bien sabemos, los niños nunca faltan, siempre están jugando y son muy
curiosos. Se preguntaron: “¿Qué está comiendo abuelo?”. Y él respondió:
“Nada, niños”. El abuelo lo partió en la mitad y la otra mitad la guardó
para comerla en la tarde. Como comía poco, ya estaba satisfecho porque
la comida se multiplicaba.

La migajita que cayó al suelo la agarró un niño, la comió y era riquísima,


más que una galleta, más que un pan con leche condensada. Los niños
empezaron a comentar entre ellos, con sus hermanos y con sus padres,
que el abuelo está comiendo una cosa riquísima. Y de esta manera fue que
ellos comenzaron a espiar al abuelo, porque le querían quitar su shicra.
El abuelo sacaba de su shicra yuca, la yuca enana. Las migajas de la yuca
eran las que cayeron y comieron los niños y era muy riquísimo. Y aquellos
niños que comieron las migajas ya no querían comer, no tenían hambre, se
saciaron porque las migajas eran un buen alimento.

92 93
La ambición se apoderó de los padres, madres y jóvenes que de esta mane-
ra planearon algo, pero el abuelo nunca quiso dejar por un lado su shicra.
Y dijeron: “Hay que invitar al abuelo a que vaya con nosotros a la pesca”
y todos los ticunas que vivieron en una sola maloca grande se pusieron de
acuerdo. Y al segundo día dijeron: “Abuelo, vamos a pescar con barbasco”,
y el abuelo aceptó la invitación y se fue con ellos.

Prepararon sus barbascos y cada uno tenía medio saco de barbasco y se


metieron al agua del río, echaron el barbasco y empezaron a morir los zun-
garos, sábalos, palometas, pirañas y todas clases de pescados. Empezaron
a agarrar los pescados y cada uno hacía un bulto de pescado, antes no se
conocía el costal y algunos ya tenían llenas sus canastas.

Luego, otros hacían la parrillada de pescado, y el pescado que ya estaba


asado lo comían solo, sin ningún alimento complementario, porque no
había yuca ni plátano. Llamaron al abuelo: “Ven aquí a comer pescado”,
y el abuelo comió junto con ellos y de su shicra sacó una pequeña cosa, la
partió, la comió y quedó saciado. Los ticunas, que comían puro pescado,
sin ningún otro alimento complementario, no se saciaron. Y los niños que
estaban mirando al abuelo agarraron las migajas que se cayeron y las co-
mieron con sus pescados y se quedaron satisfechos.

Dijeron al abuelo: “Ya todos nosotros ya tenemos carga, ¿por qué no aga-
rras pescado para ti?”, y todos estaban pendientes, mirando al abuelo, y le
exigieron que agarrara rápidamente su pescado porque ya era muy tarde
para regresar. Un adolescente se fue gateando hacia donde estaba la shicra
y el abuelo no se dio cuenta porque estaba ocupado agarrando el sábalo.
El adolescente, que era ticuna como nosotros, agarró el shicra del abuelo
y lo colgó en su hombro y se fue corriendo a toda velocidad. El abuelo se
dio cuenta de que le estaban llevando su shicra y dijo: “¿Por qué me roban
mi cosa que es vida, que contiene los alimentos y semillas de los cultivos de
toda la humanidad? ¿Por qué roban? ¡Todavía no es el día de repartirnos

94 95
lo que contiene la shicra para que ustedes también lo tengan, como yo!”. payawarú, masato y fariña, lo que significa que en su bolso llevaba diferentes tipos
Así gritó el abuelo. de yuca.

¿Conoces al venado que tiene cuernos? En eso se transformó el abuelo,


Además de entre los comuneros y comuneras de diferentes comunidades, este mito se
lo que era humano como nosotros se transformó en venado y se fue
encuentra registrado en los textos de Nimuendajú (1952), Arias (2005), Goulard (2009),
corriendo ¡puuuuu!, ¡puuuu! Este venado sembró los cultivos y, como se
fue corriendo, regó alrededor del mundo los cultivos. Así sucedió con el
Peña (2010) y el Ministerio de Educación de Colombia (2014).
abuelo y cuando regresó dijo: “Ustedes tienen la culpa, ahora solo queda
la mitad de los alimentos”. Valoración cultural y económica de la fariña entre los ticuna

En el camino por donde se fue corriendo el abuelo cayeron las semillas del La yuca, según Arias y Camacho (2005), siempre ha generado y sigue generando redes
pijuayo, caimito, uvilla, maíz, arroz, frejol y otros como la avena. El abuelo dijo: sociales importantes, pues es el principal alimento a ser intercambiado entre zonas altas
“Cuando ya tengan sus frutos, cojan y siembren sus semillas”. Y después y bajas, sobre todo cuando las comunidades de las zonas bajas sufren inundaciones y
se despidió y huyó diciendo: “Me voy de aquí, porque ya me han robado pierden sus cultivos. En ese último caso, la yuca es intercambiada por fuentes proteicas
mi bolsa”. como pescado o carne de monte. Por otro lado, la yuca también es intercambiada ya
transformada, en bebidas y alimentos tales como el payawarú, la fariña, el tucupí y el
En el lugar donde robaron el shicra crecieron las plantas que tienen hojas
masato. Las bebidas, dice Peña (2010), son consideradas particularmente importantes
parecidas a la de la yuca que hoy se ve en el bosque, la chambira, que se
come su coquito, y todas las plantas que hay en el bosque de las que come- pues son las que generan alegría y permiten la apertura al diálogo.
mos sus frutas. Así sucedió, si no hubiera sido robada por esa persona todo
iba a ir bien, todas las plantas nos iban a dar alimentos. Si no hubiera sido La fariña es un producto del intercambio y es un bien constantemente intercambiado.
robada, el abuelo iba a compartirla con la gente, iba a hacer probar a cada Según Arias y Camacho (2005), la tecnología para la preparación de la fariña entre los
uno de ellos, a todos, para que todo saliera bien y todos iban a sembrar y ticuna fue aprendida de los tupí y se convirtió en un producto alimenticio básico (y un
producirían. Aquí apareció la yuca. Este es el origen de todos los cultivos.
bien manufacturado que ha reemplazado al plátano). Según Goulard (1994), lo anterior
La mitad de migajas que tenía el abuelo lo comieron los niños.
se debe a que son las comunidades más vinculadas a un mercado regional en el que
En la versión de Olinda Méndez y Rosario do Santos, Iya Iya hizo su primera aparición se valora más ciertos productos agrícolas que otros, lo que también ha alterado su
en la tierra como un venado que iba por el mundo con una shicra llena de alimentos y régimen alimenticio.
cuando esta le fue robada, el venado cobró forma humana y le indicó a los ticuna qué
hacer con los alimentos que contenía (los cuales ahora iban a tener que plantar en cha- Por otro lado, Peña (2010) señala que dado que la economía del pueblo ticuna se basa
cras) y cuándo. Entre las indicaciones dijo que con la yuca iban a ser capaces de hacer mayormente en la subsistencia, la práctica agrícola se torna particularmente importante,

96 97
sobre todo la yuca, que no solo es un alimento esencial para el pueblo ticuna, sino que
también es una de las principales fuentes de comercio e intercambio cultural.

La importancia económica de la yuca para el pueblo ticuna se puede apreciar en testi-


monios como el siguiente:

Para hacer la fariña antes se realizaba minga para sacar rápidamente mayor
cantidad yuca y así conseguir masa de yuca grande. Yo personalmente
realizaba minga para hacer mi trabajo y vendí fariña en cantidad. Hacemos
minga para tener gran cantidad de masa de yuca y con el dinero que ob-
tengo de la venta de fariña mantengo a mis hijos, para que puedan estu-
diar, y yo tengo nueve hijos. A todo ellos le puse en la escuela para estudiar.

Por eso yo me dedico a la fariña hasta hoy en día. Para que así también
mis hijos puedan estudiar igual como usted, señora [refiriéndose a la en-
trevistadora], que tengan un estudio universitario y que pisen las aulas de
la universidad.

Así es, por todo esto yo sigo dedicada a la fariña y también sirve de alimen-
to a mis bebes. Mire, señora, actualmente nosotros estamos dedicados
a esta actividad. La minga nos ayuda bastante para lograr tener mayor
cantidad de masa de yuca. Señora, así se prepara la fariña. La producción
la vendemos y obtenemos nuestro dinerito y con la ganancia conseguimos
algo para comer (Bella Peña, Bufeo Cocha, marzo 2017).

Este testimonio deja ver el impacto del ingreso a la economía de mercado de los pueblos
amazónicos, por lo que no se debería perder de vista cuestiones como las que menciona
Lasprilla (2009), quien dice que la entrada a dicha economía genera multiplicidad de
actividades realizadas en pos de conseguir ingresos económicos para las familias, lo
que implica la reconfiguración de prácticas sociales y la resignificación de actividades
productivas, por lo que las actividades tradicionales relacionadas a la chacra, pesca y

98 99
cacería pierden valor o son reducidas tan solo a espacios económicos, perdiéndose las Estas últimas fueron las que enseñaron a las mujeres a tejer, a limpiar y a sembrar toda
dimensiones educativas, sociales y simbólicas que tienen. En el caso concreto que estu- clase de frutas y plantas para comer.
dia Lasprilla, la autora da cuenta de cómo los saberes tradicionales sobre la chacra de las
mujeres de la comunidad ticuna colombiana de San Sebastián de los Lagos son desva- Por último, Arias y Camacho (2005) señalan que la gran cantidad de trabajo que invier-
lorizados socialmente, pues se priorizan aquellos conocimientos que permiten ingresos ten las mujeres en el proceso de siembra y cosecha de yuca corresponde a una ideología
que valora y reconoce la producción de la chagra; que en el caso ticuna es el aporte
suficientes para cubrir nuevas expectativas de vida.
femenino a la dieta y que proporciona, de forma segura, el alimento base que sustenta
la fuerza vital (pora), permitiendo con ello la existencia de los seres humanos.
En conclusión, la yuca se torna en un alimento importante no solo para la propia alimen-
tación, sino para la economía familiar, pues al ser parte de lógicas de mercado globales, Según Goulard (1994), el pora es el principio energético de los seres vivientes, se en-
los ticuna, como otros pueblos indígenas, reconocen la necesidad de generarse mayores cuentra concentrado en la sangre y es una fuerza que permite el crecimiento corporal y
ganancias, a fin de cubrir expectativas de vida que antes no se tenían, como enviar a sus asegura la permanencia del cuerpo durante todo nuestro ciclo vital, llenándolo de bue-
hijos e hijas a la escuela y a la universidad. Sin embargo, es importante considerar que na disposición para el trabajo, dependiendo de nuestro género y edad. Goulard (2009)
son las nuevas expectativas de vida las que muchas veces llevan a que los conocimientos explica que el pora se obtiene mediante bebidas, comidas y ejercicio corporal y, en el
que se poseen para transformar alimentos complejos no sean lo suficientemente valori- caso de los ticuna, mediante las bebidas de yuca fermentada, entre las que el masato y
zados por la cultura nacional en la actualidad. el payawarú son el alimento idóneo para mejorar la calidad de la sangre.

El rol particular de las mujeres durante el proceso de preparación de Volviendo al mito del origen, se entiende que entre los ticuna se reconoce que las muje-
la fariña res son las principales encargadas del ámbito doméstico y de la chacra, lo que incluye ta-
reas de crianza, preparación y uso de alimentos (Mogollón 2014; Goulard 2009), por lo
que quienes cultivan y cosechan la yuca son, principalmente, las mujeres. Sin embargo,
Heise (2001) señala que en la Amazonía las tareas de hombres y mujeres son organi-
Peña (2010) señala que esto no excluye a los hombres de realizar algunas actividades
zadas alrededor de una división sexual del trabajo en donde aquellas orientadas a “dar consideradas femeninas, en caso ninguna mujer pueda hacerlas y viceversa15. A pesar
vida”, como el cuidado de niños, animales y plantas, son consideradas femeninas, y de ello, hay conductas específicas atribuidas a cada sexo16.
aquellas orientadas a “quitar vida”, como talar, cazar e ir a la guerra, se consideran mas-
culinas. A pesar de ello, la autora afirma que las actividades de las mujeres son poco
15. Una ocasión específica en la que los hombres reemplazan a las mujeres, en las tareas de limpieza de la chacra o
valoradas, excepto la de la preparación del masato, la misma que dota a las mujeres de recolección de yuca, es cuando estas están menstruando o acaban de dar a luz. Por otro lado, el trabajo asalariado al
un alto prestigio y, en el caso de las mujeres shipibo, las actividades artesanales, pues que muchos hombres acuden (son comunes las faenas de varios días para la cosecha de hojas de coca) lleva a que
significan la posibilidad de una mejora en la posición social. muchas veces las mujeres asuman labores consideradas, en principio, masculinas.
16. Por ejemplo, Peña señala que es parte del ritual femenino durante la siembra de la yuca que las mujeres golpeen
sus piernas para que los frutos crezcan grandes y suaves; y también es una conducta específica de las mujeres no
El mito del origen del pueblo ticuna explica cómo Nguxtapax entregó el conocimiento bañarse ni barrer después de plantar los palos de yuca sino la planta corre el riesgo de no crecer rápido ni engrosar
sobre el mundo a sus hijos gemelos Yoxi e Ipi, y a sus hijas gemelas Aixküna y Mowacha. mucho.

100 101
Durante el proceso de preparación de la fariña los roles de hombres y mujeres también culturales alientan la migración femenina para trabajar en áreas urbanas19. Por último, el
se encuentran bastante definidos, siendo los primeros los que se encargan de cortar los mismo informe señala que la participación de las mujeres en las labores agrícolas suele
tallos de la yuca y rallarla17; mientras que las segundas son las que seleccionan qué tallos ser desestimada porque muchas veces estas no definen sus actividades como trabajo, lo
cortar, realizan cantos y conductas específicas durante la cosecha y pelada de yuca; y que dificulta calcular el aporte real de estas al sector.
son las principales encargadas de cernir, prensar y tostar la yuca.
En ese sentido, cabe señalar que las mujeres ticuna, como otras mujeres alrededor del
Como dice Lasprilla (2009), la comida cultivada tiene un origen no humano, pues la mu- mundo, son clave para la agricultura y transformación de alimentos de sus comunida-
jer trae consigo el pensamiento de esta comida, un pensamiento que debe ser transmi- des, por lo que fenómenos sociales como la entrada a lógicas de mercado regionales y la
tido generacionalmente, y con la preparación de estos alimentos se produce una transi- violencia de género en ámbitos públicos o domésticos, así como los fenómenos climáti-
ción entre naturaleza y cultura, pues se pasa del alimento cultivado mediante conductas cos, podrían traer consecuencias negativas para estas y sus conocimientos tradicionales,
y rituales específicos, a preparaciones que implican amplios conocimientos tradicionales. ya que se verían desprestigiados, subvalorados, alterarían los momentos a aplicarse así
como las maneras de hacerlo; o podría suceder que ya no se apliquen en absoluto y,
Es importante resaltar lo dicho por Heise (2001) que, si bien existe la posibilidad de por ende, desaparezcan.
realización de tareas agrícolas masculinas por mujeres y viceversa, son los hombres los
que siguen controlando el destino de los productos de la chacra y también son ellos los
que suelen administrar los ingresos derivados de su venta. Esto puede ser una paradoja
Reflexiones finales
debido al rol que juegan las mujeres para la agricultura, pues instituciones como la
FAO18 (1998) reconocieron que hacia 1995 las mujeres produjeron más del 50 % de los La fariña es producto de un proceso largo y complejo, pues implica el cuidadoso tra-
alimentos alrededor del mundo y hacia el 2011 se determinó que era el 43 % en países tamiento de una especie de yuca que, de no ser manejada adecuadamente, puede
en vía de desarrollo, en un rango de 20 % en Latinoamérica (siendo mayor en Sudamé- ocasionar la muerte de quien la consuma. Esto denota el nivel de complejidad de los
rica que en Centroamérica), a 50 % en el este y sudeste asiático y el África subsahariana. conocimientos y tecnologías que ha desarrollado el pueblo ticuna, a fin de procurarse
no solamente el alimento diario en un medio ambiente muchas veces hostil, como el
Las razones por las que la mano de obra femenina en la agricultura sea menor que en amazónico, sino también una fuente de ingreso económico para sus familias, lo que a
otras regiones en desarrollo es, según la FAO, porque los niveles de educación se han in- su vez los lleva a tejer redes comerciales tanto dentro como fuera del territorio nacional.
crementado para las mujeres, la economía ha crecido y se ha diversificado, y las normas La importancia de la yuca (y, por ende, de sus productos derivados y toda práctica aso-
ciada a esta) se deja ver en los mitos de origen ticuna, en los cuales esta especie suele
17. Según Goulard (2009), esto se debe a que el corte o tumba de la planta implica, en principio, el uso del hacha,
una herramienta prohibida de manipular para las mujeres. Sin embargo, en los campos analizados se observó el uso
estar bastante presente o ser protagonista. Asimismo, se debe resaltar el rol preponderante
de machetes y no de hachas durante las mingas, así como la constante manipulación de estos instrumentos por parte
de las mujeres en varias actividades cotidianas. 19. Esto guarda relación con el caso de estudio de Lasprilla (2009).
18. Food and Agriculture Organization of the United Nations.

102 103
que tienen las mujeres en la siembra, cultivo y cosecha; así como en la preparación de sus
productos derivados, como el masato y la fariña, y en la fabricación de los artefactos que
son necesarios para su tratamiento, almacenaje y consumo. Las mujeres también son quienes
transmiten los conocimientos necesarios para llevar a cabo todas estas actividades.

Si bien es importante no perder de vista el contexto actual en el que viven las comunida-
des ticuna del Perú, porque este explica las transformaciones sufridas o que actualmente
se están llevando a cabo en las prácticas tradicionales de este pueblo, hay que reconocer
que estas han logrado trascender diversos procesos nacionales y existir hasta hoy, lo que
podría pensarse como una forma de resistencia cultural.

Es por todo lo anterior que vale la pena recalcar actividades que se vienen llevando a
cabo en el territorio ticuna peruano, como el reconocimiento de sus tejidos con huaru-
má como Patrimonio Cultural de la Nación20, y de sus artesanas como Personalidad Me-
ritoria de la Cultura21 por ser reproductoras valiosas de los conocimientos de su propio
pueblo para beneficio de sus comunidades y de la comunidad nacional en general, ya
que se promueve la difusión e importancia de su cultura. Sin embargo, sería importante
que estos reconocimientos sean tomados en cuenta por diversos actores políticos y so-
ciales que puedan llevar a cabo acciones que potencien las capacidades ya existentes en
las comunidades, a fin de lograr un desarrollo propio, sostenible y sustentable, algo que
se ha tornado un reclamo bastante común entre las comunidades amazónicas peruanas.

20. Resolución Viceministerial N° 144-2017-VMPCIC-MC.


21. Resolución Ministerial N° 316-2017-MC.

104 105
106 107
Preparación
de la fariña *

*En la comunidad de Bufeo Cocha, distrito de Ramón Castilla, provincia de Mariscal Ramón Castilla, Loreto.
108 109
Cosecha de yucas para la preparación del masato.

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Preparando el masato que será distribuido en la
minga de recojo de la yuca.

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Limpieza del terreno de donde se extraerán las yucas.

114 115
En la minga todos colaboran para pelar las yucas mientras van
bebiendo masato.

116 117
Mientras pelan las yucas, las mujeres ticuna suelen entonar cánticos:
"Allá está para ti, la yuca de las hojas palmeadas...".

118 119
En esta etapa la yuca es rallada.

120 121
El ablandado consiste en colocar las yucas
bajo el agua.

122 123
Al cabo de unos días, la yuca rallada es mezclada
con la yuca ablandada.

124 125
La masa obtenida de la yuca es colocada dentro del tipití para prensarla.

126 127
Luego de que la masa de la yuca ha sido exprimida
se extrae del tipití.

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La masa de la yuca después de pasar por el tipití.

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Cernido de la masa de la yuca con una cedama.

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Recolección de la leña para el tostado.

134 135
Para el tostado de la masa de la yuca
se utiliza una blandona.

136 137
El tostado de la masa de la yuca.

138 139
La fariña siempre presente como base de la comida ticuna.

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Bilingüe). Instituto Superior Pedagógico Público Loreto, Programa de Formación de
Maestros Bilingües de la Amazonía Peruana, Iquitos.

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AGRADECIMIENTOS

Agradecemos a todas aquellas personas e instituciones que brindaron sus valiosos tes-
timonios y colaboración:

Federación de Comunidades Ticunas y Yaguas del Bajo Amazonas – FECOTYBA


Comunidades de Bufeo Cocha, Nueva Galilea, Yahuma Primera Zona y Yahuma Segun-
da Zona.
Programa de Formación de Maestros Bilingües de la Amazonía Peruana – FORMABIAP-
AIDESEP.
Organización Regional de los Pueblos Indígenas del Oriente - ORPIO AIDESEP.

Pedro Ahué, Luisa Elvira Belaunde, July Bereca, Teresa Bereca, Piero Candamil, Zoila Castillo,
Doyli Cruz, Alberto Chirif, Margarita del Águila, Rosario Do Santos, Claudia Fernández,
Hernando Fernández, Betsabé Guerrero, Roberto Huanico, Santa Huanico, José Luque,
Erlinda Maricahua, Manuel Martín, Ilda Mendez, Olinda Mendez, Cecilia Núñez, Amilcar
Peña, Bella Peña, Cleider Peña, Griselda Peña, Sandra Peña, Abel Santos, Alexi Valentín,
Marleny Valentín, Gladys Vicente, Luda Yumbato, Rita Yumbato.

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Patricia Jacquelyn Balbuena Palacios
Ministra de Cultura

Edwin Benavente García


Director General de Patrimonio Cultural

Rolando Riva Ríos


Director de la Dirección Desconcentrada de Cultura de Loreto

Soledad Mujica Bayly


Directora de Patrimonio Inmaterial

Uí : Preparación y vigencia de la fariña entre los ticuna

Ministerio de Cultura
Av. Javier Prado Este 2465, San Borja, Lima
www.gob.pe/cultura
Hecho el Depósito Legal en la Biblioteca Nacional del Perú N° 2018-17379
ISBN: 978-612-4391-09-5

Lima, primera edición, noviembre de 2018

Esta publicación contiene un libro y un video documental

Producción: Dirección de Patrimonio Inmaterial,


Dirección Desconcentrada de Cultura de Loreto

Investigación y textos: Alberto Chirif, Manuel Martín Brañas, Margarita del


Águila, Cecilia Núñez, Ricardo Zárate, Rosario Rodríguez Romaní

Transcripción en ticuna y traducción al castellano


de cantos, relatos y entrevistas: Ling Cándido Serra
Edición: Tania Neira
Corrección de estilo: Javier García
Fotografías: Archivo Ministerio de Cultura
Diseño y diagramación: Giuliana Campodónico

Realización audiovisual: David Salamanca


DVD: CD Plast S.A.C.
Agradecemos la colaboración del Impreso en los talleres de Grafiluz R&S S.A.C.
Instituto de Investigaciones de la Pasaje Miguel Valcárcel 343, Urb. San Francisco, Ate.
Amazonía Peruana - IIAP Tiraje: 2000 ejemplares.
Noviembre 2018
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