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Ensayo de Las Obras Yawar Fiesta y El Sexto

Este documento presenta un resumen de dos obras literarias de José María Arguedas: Yawar Fiesta y El Sexto. Yawar Fiesta describe una tradicional fiesta de toros en la aldea de Puquio y cómo los residentes indígenas la usan para afirmar su cultura frente a las autoridades. El Sexto narra las experiencias de Gabriel durante su encarcelamiento y cómo observa la estratificación social reflejada en la cárcel de Lima. Ambas obras exploran temas de cultura andina, identidad y la opresión

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Ensayo de Las Obras Yawar Fiesta y El Sexto

Este documento presenta un resumen de dos obras literarias de José María Arguedas: Yawar Fiesta y El Sexto. Yawar Fiesta describe una tradicional fiesta de toros en la aldea de Puquio y cómo los residentes indígenas la usan para afirmar su cultura frente a las autoridades. El Sexto narra las experiencias de Gabriel durante su encarcelamiento y cómo observa la estratificación social reflejada en la cárcel de Lima. Ambas obras exploran temas de cultura andina, identidad y la opresión

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ENSAYO LITERARIO DE LAS OBRAS YAWAR

FIESTA Y EL SEXTO:
YAWAR FIESTA
INTRODUCCIÓN

El ser indígena en el Perú, es una marca, como sinónimo de esclavitud, y si el simple hecho de ser indígena
representa, además una dificultad para manifestar nuestros pensamientos y sentimientos, es aún peor. Todos
tenemos conocimiento de la situación de olvido en el que están nuestras lenguas nativas, y en especial, el idioma
quechua, ya que, en este país, la que recobra mayor importancia es la lengua española, y ni siquiera es nuestra.
Para nosotros es muy fácil expresar lo que sentimos y opinamos, pero no nos hemos puesto a pensar en cómo se
siente cada poblador indígena al no poder manifestar todo lo que siente y lo que piensa, por el simple hecho de ser
un quechua, por esta razón es que José María Arguedas los defiende tan fijamente. Nuestro PERÚ es multicultural,
pero a pesar de ello la gente es muy prejuiciosa y no aprecia lo que nuestro país tiene, muy por lo contrario, se
avergüenzan de su patria. Las personas deberían cambiar esa discriminación por un apoyo para que nuestras
tradiciones, creencias, costumbres y folklore prevalezcan ya que a pesar de que somos unos de los países con más
historia, lastimosamente no lo valoramos.

DESARROLLO

La obra YAWAR FIESTA trata sobre la corrida de toros andino llamada Turupukllay o Yawar Fiesta (fiesta
sangrienta), que se llevará a cabo en Puquio. Los pobladores tienen expectativa por saber quién lidiará con Misitu
considerado por ellos como un dios. Para los indios esta fiesta de toros es un ritual de dos mundos (criollos e
indios), porque ven al toro como a los criollos, hacendados o españoles abusadores; quienes en tiempos pasados
llegaron al pueblo Puquio, se apoderaron de sus tierras, las convirtieron en pastizales y los explotaron. Y ven a su
gente (indios) como los capeadores quienes entretienen, dominan y matan al toro. Cuando el subprefecto se
entera de la realización del Yawar Fiesta, por ser Fiestas Patrias, prohíbe tal evento por considerarlo sangriento y
salvaje. Los puquianos lo desafían y mantiene su posición. Mandan a los Kayau a pedir al Misitu al hacendado don
Julián, pues el animal pastaba en sus tierras. El comerciante don Pancho está de acuerdo con la fiesta, termina
apresado y muerto por instigar a los indios a desobedecer. En cambio, don Demetrio, quiere una corrida de toro
tipo Plaza de Acho (Lima), con un torero profesional. Por tantas prohibiciones, los indios se reúnen, y deciden
empeñados en llevar a cabo el Turupukllay en la plaza de Pichkachuri y desobedecer rotundamente la
decisión del subprefecto enviado por el gobierno Central. Finalmente, los principales y autoridades dejan que se
realice el Yawar Fiesta; los capeadores entrar al campo, lidian con el toro; y cuando este hiere a un torero indio;
el Vayarok, jefe o alcalde de los Kayaus, con ayuda de otros puquianos dinamitan al animal, explotando éste en
mil pedazos. Con este acto, los comuneros puquianos, demostraron a sus autoridades que son fuertes,
valientes y aguerridos.

Cabe resaltar que para los pobladores de Puquio era tradicional realizar las corridas de toros, donde casi siempre
resultaban heridos o muertos algunos indios; no obstante consideró irracional e indebido que se realicen las
dichosas corridas de toros que hasta hoy se dan, no solo por el maltrato que reciben los toros sino también porque
se pone en riesgo vidas humanas, y que más allá de que sea una manera entretenimiento popular, debería
tomarse verdadera conciencia sobre lo que significa organizar corridas de toros. Así como en el pueblo de
Puquio estas corridas eran parte de su tradición, existen muchos pueblos de nuestro país en donde se practica esta
tradición, sin tomar las medidas preventivas necesarias y sin analizar las consecuencias que estas famosas corridas
ocasionan.
En el trabajo, explican también cómo las personas de diferentes ayllus vivían bien, explican sobre el maltrato de los
habitantes de diferentes ayllus por parte de las personas principales (costeras) que se creía que eran de clase alta,
en el trabajo menciona que los principales fueron encontrados en el jirón Bolívar y en la plaza principal, donde
tenían sus casas bien trabajadas y la calle muy recta, es lo opuesto a cómo vivían los residentes de los diferentes
ayllus.

Yawar Fiesta es la segunda obra de este gran autor, donde explica cómo pasó su infancia, escribiendo todos los
detalles, como mínimo, explica muy bien el sufrimiento y el desprecio que sufrió por su madrastra, porque su padre
no se detuvo. En casa debido a su trabajo como juez, Arguedas se refugió en la servidumbre y los indios.

CONCLUSIÓN

En esta obra José maría Arguedas nos relata la celebración de Yawar Fiesta cuya festividad era propia del pueblito
de Puquio (situado en la sierra sur) y consistía en la realización de una corrida de toros al estilo andino; en dicha
fiesta se puede observar la conservación de las costumbres ancestrales y a su vez la gran exaltación cultural de los
indígenas de los cuatro ayllus: Pichk´achuri, K´ayau, K´ollana y Chaupi, con la intención de hacer predominar la
victoria cultural sobre los mistis (sus opresores). El autor transmite de manera muy clara la búsqueda de la
reivindicación de la cultura quechua.
El SEXTO
INTRODUCCIÓN

José María Arguedas, poseía un estilo antiguo y su obra implica lo poético, lo social y cultural, proponiendo nuevos
enfoques en una Nación donde hay mucha diversidad, pero a la vez hay hostilidades y discriminaciones entre unos
y otros. Tal vez, el mestizaje para Arguedas, estuvo por encima de todo porque buscaba que haya una igualdad
entre todas las gentes del Perú, y que no exista esa desigualdad que hasta nuestros días permanece donde unos
salen más beneficiados que otros a costa del sacrificio de la mayoría.

Sabemos que José María Arguedas era una persona mestiza, que vivió en dos mundos diferentes, pero siempre le
dio mayor interés al mundo andino debido a que era el más desvalorizado. Sus obras narrativas serían una apuesta
por el diálogo.

José María Arguedas tuvo una mirada profunda a la literatura ya que, en sus obras, plasma todos sus sentimientos
y todo lo que vivió en sus tiempos. Para él nuestro país el Perú engloba una infinidad de culturas y lenguas.
Inspirándose en ello con el propósito de cambiar al país a través de la literatura.

Pues muchas personas no tenemos aún claro que todos somos iguales, que todos somos peruanos, que tenemos
un mismo pasado histórico y glorioso que marcó el destino de nuestro país. Por ello nosotros debemos sentirnos
orgullosos de ser peruanos y valorar lo que tenemos. Por estos y otros motivos debemos valorar la importancia
literaria de José María Arguedas, y el presente ensayo fue elaborado con ese propósito.

DESARROLLO

En la obra El Sexto, cuenta las experiencias de Gabriel durante su prisión en la conocida cárcel limeña. La fetidez, el
aspecto sombrío, el envilecimiento de la persona son las notas primeras que diseñan la forma de la cárcel y su
mundo cerrado. Gabriel ingresa en ella a causa de su actividad como líder estudiantil: al hacerlo, tiene la impresión
de haber penetrado en una ciudad turbulenta y desconocida. Los personajes que encuentra (criminales, maleantes,
degenerados, presos políticos y estudiantes), su conducta, los hechos insólitos convertidos en norma carcelaria, la
estratificación del penal especie de jaula rectangular dividida en tres pisos horizontales en donde se distribuyen, de
abajo hacia arriba: vagos y asesinos, maleantes no avezados, y detenidos políticos; la noche y la mañana
contempladas desde la celda, todo esto, por fin, en frente de Gabriel, y al mismo tiempo en su entorno, lo impele a
buscar perspectivas íntimas y externas para ordenar la secuencia de figuras disformes que lo cercan.

Esa realidad que no es paisaje natural cosificada en el volumen oscuro de la cárcel, lo incita al recuerdo de la
infancia serrana, bajo el sol brillante que fustiga el campo. La lluvia menuda, el cielo descolorido le recuerdan que
la cárcel está en Lima; el ruido de los automóviles, la torre de la iglesia cercana, no obstante, su proximidad, le
recortan el espacio y lo insertan en el paisaje de la prisión, crucero principal de la ciudad moderna. El Sexto,
erguido y voluminoso, se le asemeja un monstruo que tritura a sus huéspedes imperturbablemente. En diálogo con
Cámac, su compañero de celda, sindicalista minero, intuitivo y serrano como él, Gabriel aprende las más claras
lecciones sobre la cárcel y la vida. Cámac tenía un ojo enfermo que le supuraba sin pausa; pero por el sano
irradiaba una luz convincente, de tenaz rebeldía. La opacidad y el fulgor de sus ojos impresionan a Gabriel y
trasuntan la lucidez y el desvarío de las pláticas; entretanto, el monstruo cosificado adquiere otra significación: en
él se apretuja la estructura humana y económica del Perú contemporáneo, sólo que, paradójicamente, el sector
popular ocupa el nivel más alto, cual si se hubiese invertido la pirámide social.

Gabriel ensambla su análisis con las desordenadas observaciones de Cámac, y reconoce que le confieren razón al
minero; mas, aparte el acuerdo conceptual, percibe que una fuerza emotiva, lo aproxima a éste y otros hombres de
distintos credos, y que en cambio lo separa del frío sustento analítico que caracteriza a los dirigentes de los
partidos organizados en el penal. En la tabulación de las costumbres carcelarias, de la conducta de los reclusos, y de
las amistades y los odios, entra en juego un conjunto de apreciaciones y sentimientos pertinazmente serranos. Las
tres figuras capitales: Gabriel, Cámac, Juan, son de origen andino. La intuición y el sentimiento, la reminiscencia y la
furia despojada de doctrina, hermanan a estos hombres en su percepción del país como secuencia de espacios
(sierra-costa), y como espacio con profundidad, en el prisma de base rectangular que es el Sexto y todo el Perú.

La vida carcelaria debería ser entonces una experiencia compartida, mas, puesto que en ella se revelan igual que al
microscopio los vicios y virtudes del país, Gabriel descubre que el suyo, como el problema de los otros políticos, no
es un caso personal, no es un caso de conciencia, y sin embargo está anegado de individualismo. "La soledad no se
goza; la soledad se sufre": junto a la escoria humana, en El Sexto se hallan los seres más idealistas del país; sin
embargo, la discrepancia en las cuestiones prácticas aleja a los hombres más que las ideas, y lo que distingue a la
persona, para Gabriel (¡intelectual!) no son las teorías, sino la conducta. Frente al monstruo cosificado, los
hombres se autodefinen y desunen, a pesar de haber comprendido el secreto de la cárcel y de la sociedad.

Después de oír las opiniones de Cámac sobre el estado del Perú y el remedio de su crisis, Gabriel comenta: "Aun en
la cárcel me parecían temerarias esas palabras". "Tenía 23 meses de secuestro en el penal y había recuperado allí el
hábito de la libertad". No se había juzgado con tan punzante amargura a nuestros regímenes dictatoriales; en ellos,
la cárcel, negación de la persona, disforme reflejo de la sociedad, le ofrece al hombre lo que la vida ciudadana le
arrebata: la libertad de comprender y de expresarse; le promete, en fin, el sueño de un nuevo país. Y aunque sólo
sea en el plano simbólico, esta realidad se desborda del prisma, y expande e incorpora las secciones parciales del
territorio en un nuevo "todo" ideal. Ese ideal habita en el Sexto; en ese sentido uno de los reclusos dirá "Esta es
nuestra casa…".

CONCLUSIÓN

Gabriel ingresa en ella a causa de su actividad como líder estudiantil: al hacerlo, tiene la impresión de haber
penetrado en una ciudad turbulenta y desconocida. Los personajes que encuentra (criminales, maleantes,
degenerados, presos políticos y estudiantes), su conducta, los hechos insólitos convertidos en norma carcelaria, la
estratificación del penal.

Las tres figuras capitales: Gabriel, Cámac, Juan, son de origen andino. La intuición y el sentimiento, la reminiscencia
y la furia despojada de doctrina, hermanan a estos hombres en su percepción del país como secuencia de espacios
(sierra-costa), y como espacio con profundidad, en el prisma de base rectangular que es el Sexto y todo el Perú.

En El Sexto se hallan los seres más idealistas del país; sin embargo, la discrepancia en las cuestiones prácticas aleja
a los hombres más que las ideas, y lo que distingue a la persona, para Gabriel ¡intelectual! no son las teorías, sino
la conducta. Frente al monstruo cosificado, los hombres se autodefinen y desunen, a pesar de haber comprendido
el secreto de la cárcel y de la sociedad.
Arguedas define a "El Sexto" como una escuela del vicio, pero a la vez como una escuela de generosidad. Y es que
en ese lugar el escritor encontró lo peor que la sociedad ha parido, pero a la vez la esperanza de quienes luchaban
por cambiarla, sufriendo no solo la privación de la libertad sino torturas y sufrimientos. Al margen de las menudas
disputas doctrinarias que se dan entre los presos políticos, existe ideales comunes que en determinados momentos
hermana a todos ellos: la lucha contra una dictadura totalitaria y el deseo por implantar en el país la justicia social.

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