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El Redentor

Este documento es una homilía sobre la solemnidad del Santísimo Redentor. Resume las lecturas del día, que hablan de escuchar a Dios y creer en Jesús el Redentor para tener vida eterna. Explica que creer en Jesús significa vivir como él, pensando y actuando de acuerdo a su mensaje de amor. Concluye invitando a renovar la fe en el Redentor, quien dio su vida para salvarnos gratuitamente a través de su gracia.

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El Redentor

Este documento es una homilía sobre la solemnidad del Santísimo Redentor. Resume las lecturas del día, que hablan de escuchar a Dios y creer en Jesús el Redentor para tener vida eterna. Explica que creer en Jesús significa vivir como él, pensando y actuando de acuerdo a su mensaje de amor. Concluye invitando a renovar la fe en el Redentor, quien dio su vida para salvarnos gratuitamente a través de su gracia.

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Homilia Solemnidad del Santísimo Redentor

10 de Julio, 2007, 18:00


Tercer domingo de julio
Solemnidad del Santísimo Redentor
Fiesta titular de los Misioneros Redentoristas
Autor: Comentarios al P. Miguel García Fuente: www.scalando.com
Isaías 55, 3-5: La primera lectura de hoy es un brevísimo texto del segundo libro de Isaías (39-
55), escrito para dar consuelo y esperanza a un grupo de desterrados que había sido llevado a
Babilonia (587). Podemos imaginarnos el dolor y la desesperanza de este grupo de judíos. Su
tierra (Judá) había sido invadida y destruida por el Imperio opresor del momento, Babilonia. Los
sobrevivientes, que no habían quedado mutilados, fueron llevados como mano de obra barata a la
metrópoli del Imperio. Era lo que Babilonia necesitaba y ella estaba dispuesta a invadir, matar y
destruir con tal de conseguir sus intereses egoístas. El gran Templo, construido por Salomón,
había sido la esperanza del pueblo, pero ahora estaba destruido. Y peor aún, el grupo de
desterrados no podía practicar su religión libremente. Fueron días difíciles. El autor del segundo
Isaías intenta comunicar esperanza y consuelo al sufrido pueblo en un momento de crisis.
Una vez en el exilio, la gran tentación del grupo de judíos fue ir tras los valores de la nación más
poderosa del mundo en aquel momento. La tentación también fue confiar en el poderío y las
riquezas de Babilonia y olvidar a Dios. Fue ante esta tentación que uno de los judíos exiliados más
fieles escribió una canción (Salmo 138) que sería asumida por los poquitos que querían
mantenerse fieles a las promesas de Yahvé. Este pequeño grupo se aprendió de memoria el
estribillo de aquella canción: “¡Que se me pegue la lengua al paladar, si no me acuerdo de ti,
Jerusalén! ¡Qué se me paralice la mano derecha, si Tú, mi Dios no eres el centro de mi vida!”
El texto que hoy hemos proclamado como primera lectura consiste de 3 breves versículos del
capítulo 55 de Isaías. El autor bíblico le comunica a los desterrados cuál es el deseo de Dios:
“Escúchenme”; “presten oídos”; “vengan a mí”; “escúchenme”—“y vivirán”. Mientras otros les
decían a los desterrados que todo lo que tenían que hacer para vivir bien era escuchar y obedecer a
los Babilonios y olvidar su pasado, Dios, a través del profeta, le dice todo lo contrario. La lectura
termina con un consejo de mucha sabiduría de parte del profeta: “Busquen al Señor, ahora que lo
pueden encontrar; invóquenlo ahora que está cerca.” O sea, mañana puede ser tarde.
La condición para tener VIDA y Vida Abundante, la condición para asegurar la FELICIDAD es
escuchar a Dios y actuar según su voluntad. Muchos ayer y hoy nos intentan engañar, haciéndonos
pensar que la felicidad e incluso la misma salvación se consigue con el dinero. Desgraciadamente
la TV, la radio, los medios de comunicación invierten millones y millones de dólares para vender
los productos de la ideología capitalista y neoliberal que nos oprimen. Tan grande es la
propaganda a favor de las cosas materiales que el mensaje de Cristo no se da a conocer. La
propaganda a favor de la coca cola y las hamburguesas, por ejemplo, ha llegado a lugares donde
todavía no se conoce a Cristo.
ESCUCHAR a Dios significa estar atentos a todo lo que El nos quiera exigir. Escuchar en la
Biblia significa acoger, obedecer, responder con docilidad. El que escucha pone atención porque
quiere discernir aquello que Dios le dice. El texto bíblico está muy claro: si escuchamos,
viviremos; el que no escucha muere. PERO hoy no sabemos escuchar y si escuchamos,
escuchamos sin ningún discernimiento. Además hay mucha gente terca cuya arrogancia no le
permite ver más allá de sus narices. Escuchamos aquello que nos da la gana o escuchamos sólo a
las personas que piensan como yo. Si el otro es diferente a mí o piensa contrario a mí, a ese NO le
escuchamos –aunque Dios me quiera comunicar alguna cosa a través de él o ella.
Tampoco escuchamos lo que la Madre Tierra nos quiere decir cuando ella es agredida y violada
por aquellos a quienes solo te interesan la ganancia y el lucro. Tampoco escuchamos lo que Dios
nos quiere comunicar a través de los acontecimientos y las situaciones de pecado que hoy
vivimos. Preferimos decir o pensar que Dios no se mete en esas cosas. Claro, eso le conviene a los
inescrupulosos y a los deshonestos. La familia, la sociedad y el mundo se van deteriorando
mientras que los que decimos creer en el Redentor nos quedamos con los brazos cruzados.
“Presten oídos, vengan a mí; escúchenme y vivirán” –nos dice la primera lectura. Para tener vida
abundante, para tener la misma vida de Dios, es necesario centrar nuestra atención y fijar nuestra
mirada en el Redentor. Cristo Redentor se nos hace cercano, nos sale al encuentro porque El
quiere que todos y todas tengamos vida y vida abundante. Dios quiere que todos seamos felices. Y
esa felicidad que viene de Dios no se compra. Es una felicidad que supera toda otra felicidad –y se
nos da gratuitamente.
El apóstol Pablo nos dice que la redención es un derroche de la gracia de Dios sobre toda la
humanidad. Jesús Redentor nos ha conquistado una salvación gratuita, que nosotros jamás
merecíamos. No hay nada que podamos hacer para merecer la salvación. Se nos da de gratis –
aunque todavía hay mucha gente que piensa que son sus actos de piedad, sus ofrendas y su
esfuerzo personal lo que hacen la salvación posible.
Juan 3, 13-18.21: El mensaje del evangelio de hoy es sencillo y profundo a la vez. La muerte vil
de Jesús fue una acción cruel de una sociedad que quería construir su felicidad a expensas de
otros; de espaldas a Dios. Pero Dios nos amó tanto –a ti y a mí –que El permitió que su Hijo
Único sufriera una muerte en cruz para que nosotros tuviéramos vida para siempre, pero vida
abundante, felicidad plena.
Jesús asumió su pasión, su cruz y su muerte “para que no perezca ninguno de los que creen en El,
sino que tengan Vida Eterna.” El evangelio insiste en que “Dios no mandó a su Hijo para
condenar al mundo sino para que el mundo se salve por El. Todo el que cree en El, no será
condenado.” ¡Qué mensaje esperanzador!
Dios no es como solemos pensar: alguien que está trepado en una nube espiándonos, esperando
que metamos la pata para tirarnos al infierno. El Dios de Jesucristo NO lleva una lista de cada
pecado que cometemos. Al contrario, prefiere ni pensar mucho en nuestros pecados. El quiere
nuestra salvación y nos ofrece esa salvación a través de su Hijo de una manera gratuita. El nos
llama, nos invita, nos acoge, camina con nosotros para que respondamos a su amor.
“El que cree en El, no será condenado.” ¿Qué significa CREER en el Redentor? Creer en Jesús no
significa meramente celebrar actos piadosos (misas, rosarios y penitencias); ni llevar con nosotros
alguna imagen religiosa. Podríamos hacer todo eso y todavía no creer en Jesús Redentor. CREER
EN JESUS REDENTOR significa estar en comunión con la vida, con el pensamiento y el
mensaje de Jesús. Creer en el Redentor es vivir hoy en P. R. a la manera de Jesús: pensando…
escuchando…. sintiendo y actuando a la manera de Jesús.
¿En quién creemos?: ¿De qué hablamos? ¿A qué le dedicamos la mayor parte de nuestro tiempo?
¿En qué invertimos nuestros talentos? ¿A quién apostamos? Dios siempre ha creído en nosotros.
Por eso envió a Su Único Hijo. Qué esta fiesta del Santísimo Redentor, fiesta Titular de los
misioneros redentoristas, nos ayude a todos a renovar nuestra fe y confianza en el Redentor.
Formato para imprimir Comentarios al autor: [email protected]

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