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Trastornos de Comunicación en DSM-V

Los trastornos de la comunicación incluyen trastornos del lenguaje, trastornos de los sonidos del habla, trastornos de la fluencia y trastornos de la comunicación social o pragmático. Los trastornos del lenguaje incluyen dificultades persistentes en la adquisición del lenguaje oral, escrito u otros. Los trastornos de los sonidos del habla afectan los procesos de producción del habla. Los trastornos de la fluencia comprometen la fluidez del discurso mediante tartamudeo

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Trastornos de Comunicación en DSM-V

Los trastornos de la comunicación incluyen trastornos del lenguaje, trastornos de los sonidos del habla, trastornos de la fluencia y trastornos de la comunicación social o pragmático. Los trastornos del lenguaje incluyen dificultades persistentes en la adquisición del lenguaje oral, escrito u otros. Los trastornos de los sonidos del habla afectan los procesos de producción del habla. Los trastornos de la fluencia comprometen la fluidez del discurso mediante tartamudeo

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TEMA: Trastornos de la comunicación desde el DSM-V (Manual diagnóstico y estadístico

de los trastornos mentales)

ALUMNA: Claudia Acosta

Trastornos del neurodesarrollo (TND).

Aquellos desórdenes de origen innato, que están asociados a los procesos madurativos,
cuyas manifestaciones estructurales y funcionales sobre el sistema nervioso dependen de
variables genéticas, tanto específicas como inespecíficas.

Las distintas manifestaciones clínicas de los TND son el resultado de una exigencia
adaptativa del sistema nervioso frente a los eventos anómalos ocurridos durante los
procesos de ontogenia, y cuya incidencia está definida en términos de fenotipos
conductuales.

Los estudios actuales consiguen clasificarlos, de acuerdo a criterios específicos, en los


siguientes grupos:

TND sindrómicos: Aquí se encuentran aquellos trastornos cuya etiología es específica


debido a una localización cromosómica, la cual compromete el funcionamiento del sujeto
y, por consiguiente, las complicaciones existentes en el desarrollo del sistema nervioso.
Entre estos están los síndromes de Prader-Willi y X-Frágil, ambos comprometidos en el
funcionamiento anormal de los sistemas neurobiológicos.

TND de origen ambiental. La etiología más común de estos se debe a factores ocurridos
durante el proceso de gestación, es decir, aquellos factores teratogénicos que afectan el
desarrollo normal del feto y cuyas secuelas comprometen al funcionamiento global del
sujeto. En este grupo se encuentran generalmente las secuelas devastadoras del consumo
de alcohol e infecciones adquiridas en etapas tempranas.

TND sin causa específica. En este grupo, los perfiles clínicos-aunque conocidos por ser de
carácter genético y hereditario-, no pueden ser explicados aún por la investigación
multidisciplinar, en cuanto a su localización específica en el genoma humano. Están
descritos en este respecto, los trastornos del espectro autista (TEA), el trastorno
específico del desarrollo del lenguaje (TEDL), el trastorno por déficit de atención e
hiperactividad (TDAH) y otros afines.
Clasificación actual de la APA para los trastornos de la comunicación.

En la actualidad, la APA redefine a los denominados trastornos de la comunicación,


ubicándolos en los siguientes grupos:

TRASTORNO DEL LENGUAJE

En este apartado, se incluyen a los distintos tipos clínicos de la denominada “disfasia” o


“trastorno específico del desarrollo del lenguaje” (TEDL o TEL). Entidades relativas a los
componentes específicos del lenguaje afectados que presenta el niño que no habla a una
determinada edad, siendo de carácter innato, y que se excluyen de cualquier etiología
adquirida (V.g.: Daño cerebral sobrevenido, ambiente socio-afectivo desfavorable, déficit
en los instrumentos de base), dicha antigüedad no considera las actualizaciones realizadas
por diversas disciplinas relacionadas, como resultado de las diferentes investigaciones
dedicadas al estudio de la temática de los TND.

Dentro de este grupo, tanto en sus modalidades expresiva como mixta receptiva-
expresiva, descritas en la versión anterior del DSM (2002), bajo la denominación general
de trastornos del lenguaje se incluye aquellos perfiles que cumplen con los siguientes
criterios clínicos, expuestos asimismo en la reciente versión de la APA (2013):

 Persistentes dificultades en la adquisición del lenguaje, bajo distintas modalidades


(lenguaje oral, escritura, etc.)
 reducido vocabulario, deficientes construcciones a nivel de las estructuras
morfosintácticas (gramaticales)
 alteraciones significativas a nivel del uso del discurso (en la conversación habitual)
 las habilidades lingüísticas se encuentran tanto cuantitativa como cualitativamente
por debajo de su edad cronológica
 limitaciones funcionales en relación a la participación social
 la comunicación efectiva y el desenvolvimiento académico
 el inicio de los síntomas sucede durante el periodo de desarrollo temprano
 las dificultades no están asociadas a daño neurológico o cualquier otra condición
médica, discapacidad intelectual o retraso global del desarrollo. Por consiguiente,
solamente resultarían afectados los componentes lingüísticos (fonético-fonológico,
morfosintáctico, léxicosemántico y pragmático)
Trastorno de los sonidos del habla (TSH)

Las alteraciones centrales y propias del componente fonológico, que no estaban


relacionadas con déficit anátomo-funcionales periféricos (V.g.: Fisura labio-palatina,
malformaciones maxilo-dentarias, déficit sensorial auditivo, etc.) y ajenas a cualquier
influencia socio-cultural, se conocían bajo la denominación de dislalias.

La dislalia orgánica, las alteraciones pueden ser a nivel de las estructuras tanto centrales
como periféricas del sistema nervioso (disartrias), como también a nivel de los
instrumentos de base (disglosias). Finalmente, la dislalia funcional es producto de un mal
funcionamiento de los sistemas de reconocimiento gnósico y de producción práxico, por lo
que sus características corresponden fundamentalmente al nivel de análisis cognitivo.

Actualmente, estas alteraciones se engloban dentro del denominado trastorno de los


sonidos del habla (TSH) o fonológico (American Psychiatric Association, 2013).

La sintomatología en los casos con TSH, comprometería a los procesos implicados en la


producción del habla, dificultando la adquisición normal de las habilidades fonológicas, no
explicadas estas por lesiones neuromusculares, hipoacusias, trastornos neurológicos
asociados a epilepsias.

De aparición temprana en las fases del desarrollo lingüístico, en la población infantil se


constituye, con mayor frecuencia, en una de las principales etiologías como antecedente
directo para la aparición de los trastornos específicos del aprendizaje de la lecto-escritura,
repercutiendo negativamente en las esferas socio-emocional y familiar del niño.

Trastornos de la fluencia (disfemia o tartamudez)

Bajo esta denominación se encuentran los trastornos que afectan significativamente la


fluencia del discursotartamudez, disfemias, disfluencias-, acompañándose de arritmias a
nivel del habla (espasmofemia) y tics motores, provocando por consiguiente estados de
ansiedad en el hablante.

Con frecuencia, estos trastornos se engloban bajo el término de tartamudez (Sangorrín,


2005). La incidencia de esta patología ocurre como producto de una sucesión de espasmos
musculares a nivel de las regiones fonatorias, con alteraciones características a nivel de las
unidades prosódicas (acento de entonación, ritmo), presenta una etiología evolutiva, al
coincidir estas manifestaciones con criterios propios del retraso maduracional del sistema
nervioso, y cuyos correlatos clínicos estarían asociados a la siguiente sintomatología:
Dificultades en la repetición de sílabas, en especial de monosílabos (V.g.: La-la, yo-yo),
acompañadas de una prolongación en el sonido de estas, presentando asimismo palabras
fragmentadas y bloqueos (audibles y/o silenciosos); además de circunloquios, con un
exceso de tensión física, causando ansiedad al momento de hablar y limitaciones en la
comunicación eficaz, interacción social, participación académica, entre otros.

Trastornos de la comunicación social o pragmático

Tipo semántico-pragmático, siendo excluido de la entidad clínica del trastorno de la


comunicación no especificado, propia de la versión anterior del DSM (American
Psychiatric Association, 2013). Pese a no comprometer a los componentes
computacionales del lenguaje (V.g.: Fonología, morfología, sintaxis), la alteración está
limitada principalmente a los componentes contextuales y sociales –semántica y
pragmática-, donde las características serían similares a los presentes en los TEA.

Las características más resaltantes de este síndrome serían las siguientes: Dificultades
notorias en la comprensión del mensaje dentro del contexto, asociadas a un déficit para el
uso de inferencias lógico-pragmáticas, con problemas para el seguimiento de normas y de
turnos en la comunicación y falta de flexibilidad para el cambio de temáticas durante el
diálogo, acompañados de logorreia y verbosidad.

A pesar de que el trabajo realizado por la neuropsicología-en relación a estas patologías-


dentro del contexto de la salud pública, posibilita el desarrollo y estudio de los casos
desde una aproximación meramente clínica, por otra parte deja de lado aspectos
metodológicos de vital importancia y relevancia para los fines de la intervención, tales
como lo son el uso de modelos modulares de procesamiento de información y de
tecnologías comportamentales necesarias para operacionalizar los distintos problemas
que caracterizan a estos cuadros.

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