Universidad Católica de Honduras
“Nuestra Senora Reina De la Paz”
Catedrático:
Lic. Edwuar Pineda
Campus Global
Sección:
1001
Fecha:
27 de Mayo
Tema:
Tolupanes
Alumno:
Nataly Michelle Padilla Contreras
En los albores del siglo XVI, cuando los españoles llegaron por primera vez a las costas
caribeñas centroamericanas, Honduras no existía como unidad. En esa época, el actual
territorio hondureño estaba habitado por una gran variedad de pueblos independientes,
cuyas respectivas culturas tenían grados muy diferentes de complejidad y desarrollo.
Su nombre auténtico es tolupán; el término de xicaque fue utilizado por los
colonizadores para referirse a los indígenas “incivilizados”, que no han sido
cristianizados y a diferentes grupos rebeldes de Taguzgalpa.
Se les conoce también como xicaques, jicaques o torrupanes. Históricamente la
palabra jicaque, son sus diferentes formas de escritura,
De acuerdo a los cronistas de finales del siglo XVII, se oyó decir que los indígenas de
Honduras se llamaban vulgarmente “Xicaques”. No obstante, en su lista 29, grupos
aborígenes de la provincia, también se incluye el término “taupanes”, el cual parece
similar a “torrupan”, que se acepta hoy en día.
Los Tolupanes viven en los municipios de Yorito, El Negrito, Morazán, Victoria y
Olanchito; en el departamento de Yoro y en los municipios de Orica y Marale, en el
departamento de Francisco Morazán.
Rasgos históricos
Durante la época prehispánica, constituían un grupo cazador-recolector que se
dispersaba por una amplia región y que su replegamiento hacia zonas más abruptas se
debe a la captura y explotación de que fueron objeto por parte de los conquistadores.
Sus actividades vitales fueron cazar, recolectar y pescar.
Los Tolupanes se parecían a los sumos, los payas y los misquitos, aunque diferían de
ellos lingüísticamente.
La persecución que desataron los conquistadores contra ellos durante la colonización,
los obligó a refugiarse en las selvas y montañas de la región centro-norte del país,
manteniéndose dispersos y alejados de la sociedad, lo que los hizo convertirse en casi
nómadas y no lograran desarrollar una arquitectura propia.
Población actual
La población Tolupán actualmente es de aproximadamente 20 mil individuos. Están
constituidos en 28 tribus distribuidas en seis municipios del departamento de Yoro,
más dos tribus emigradas en el siglo pasado a la montaña de La Flor, municipio de
Orica, Francisco Morazán.
Se dice que el grupo Tolupán que se dirigió a la Montaña de La Flor, a mediados del
siglo pasado, estaba conformado por tres parejas de casados, además de un soltero
joven. Poco tiempo después de llegar a la montaña cambiaron sus nombres para
despistar a sus perseguidores; dos familias se buquí, que atraviesa la región, y
adoptaron el apellido Martínez; la otra familia se estableció al resto del río y tomó el
apellido Soto.
Actualmente la población del este, denominada San Juan, está regida por el cacique
Cipriano Martínez, quien mantiene una actitud abierta con el mundo exterior.
El sector oeste se ubica en la parte más alta de la montaña; allá donde los tolupanes
viven en condiciones más primitivas, un buen número de ellos usan como vestimenta el
balandrán, cazan aún con instrumentos de antaño, caminan descalzos, entienden poco
español y rechazan totalmente el contacto con los extraños.
Tradiciones y costumbres
Según la antropóloga Anne Chapman, viven en asentamientos semi- premanentes, en
casas multifamiliares, practican la agricultura rudimentaria, caza (con arco) y pesca.
Practican la cestería, poca alfarería y calabazas.
En la actualidad la vestimenta se ha ladinizado. Tienen una sociedad igualitaria
gobernada por caciques (ahora regida por asamblea de ancianos y shamanes).
En los grupos tolupanes más tradicionales de la Montaña de La Flor, se pueden dividir
cuatro elementos característicos: términos de parentesco, técnicas adivinatorias,
organización dual, mitos y leyendas.
Los indígenas de Yoro conservan escasos elementos tradicionales, como cierta
supervivencia del idioma, elaboración de algunos objetos artesanales (sobre todo
canastas, en menor medida matates, en algunos casos las pipas, escobas y sartenes
que tienen, probablemente, origen indígena).
Los tolupanes de la Montaña de La Flor, tienen la costumbre de velar a sus muertos en
la cocina. Durante el tiempo de velatorio, 24 horas, comen su comida diaria y beben
café. No utilizan cajas, sino que el cadáver es envuelto en las sábanas que ocupaba
para dormir y es enterrado con sus pocas pertenencias. Durante la velación nadie hace
comentario alguno, no lloran a sus muertos, sino que reflexionan sobre lo que fue el
difunto en vida.
Vivienda
Viven en chozas, en su mayoría construidas de bahareque, techo de manaca (especie
de hoja obtenida de una palma) y piso de tierra.
Las casas no están cercanas unas de otras; tampoco están delimitadas por cercas.
En cada casa vive una familia y, en las comunidades más alejadas, los tolupanes no
utilizan camas para dormir, sino que lo hacen sobre tablas en el suelo o en un tapesco.
Hace cierto tiempo comenzó a utilizarse la cama.
Lengua
La lengua que hablaban los Tolupanes durante el siglo XVIII era el Hokan Fiux. Ahora se
le conoce como «Tolteca» o sencillamente «Tol».