TITULO
LA IMPORTANCIA DE HACER EJERCICIO FISICO ENTRE EL 2017-2019
PRESENTADO POR:
BRISIO NADIR JIMENEZ DELGADO U21304305
DOCENTE:
LUZ MONICA CALLA RODRIGUEZ
CURSO: INVESTIGACION ACADEMICA
TURNO:
MAÑANA
CICLO: I
AREQUIPA- PERU
2021
LA IMPORTANCIA DE HACER EJERCICIO FISICO ENTRE EL 2017-2019
Resumen:
Este artículo aborda el tema de la importancia de hacer ejercicio físico en el Perú
entre los años 2017-2019, por ello hago referencia a diversos artículos para poder
mi punto de vista. A lo largo del artículo se hablara de casos en los que el
ejercitarse ayuda a la salud como la probabilidad de ocurrencia de patologías de
origen cardiaco, respiratorio, metabólico, entre otras. Además se hacen evidente
los beneficios que el deporte tiene en cuanto a procesos de socialización,
procesos mentales, rendimiento escolar y mejoramiento de la calidad de vida de
las personas que lo practican.
Palabras claves: ejercicio, salud, patologías, beneficios
Summary:
This article addresses the issue of the importance of doing physical exercise in
Peru between the years 2017-2019 that is why I refer to various articles in order to
gain my point of view. Throughout the article, we will talk about cases in which
exercising helps health, such as the probability of occurrence of pathologies of
cardiac, respiratory, and metabolic origin, among others. In addition, the benefits
that sport has in terms of socialization processes, mental processes, school
performance and improvement of the quality of life of the people who practice it are
evident.
Keywords: exercise, health, pathologies, benefits
1. Introducción:
El panorama mundial está enmarcado por una creciente preocupación por las
consecuencias que pueda traer consigo la poca práctica de actividad física o
deporte. Los gobernantes en general y los entes estatales encargados de la salud
pública en particular, se encuentran alarmados por las cifras que indican la poca
actividad física y las consecuencias sociales en términos de bienestar físico que la
escoltan. Recientes estudios señalan al sedentarismo como un factor que
acompaña la aparición y gravedad de un número importante de enfermedades
crónicas como la hipertensión arterial, la diabetes y la obesidad, entre otras. En el
contexto latinoamericano se hallan cifras bastante preocupantes que estiman que
más de un cuarto de la población mayor a los 14 años no practica una actividad
física o deporte. Uno de los estudios más reciente, realizado en Argentina,
encontró que aproximadamente el 60% de los varones y el 75% de las mujeres de
entre 25 y 70 años no realizan actividad física regularmente (Argentina en
movimiento, 2000).
Si bien los estudios antes reseñados no utilizan la misma metodología, existen
argumentos suficientes que señalan al sedentarismo como un problema de salud
pública que ha sido asociado a un número creciente de patologías claramente
identificadas.
Pero la no práctica de actividad física no está ligada exclusivamente a problemas
de salud como los mencionados anteriormente. Existe evidencia importante que
sugiere que la práctica de una actividad física puede mejorar las funciones
cognitivas y propiciar un mejor bienestar en personas que padecen de alguna
enfermedad mental, como es el caso de un trastorno de ansiedad, depresión o
estrés. También se han determinado los beneficios que puede tener sobre el
rendimiento académico de niños escolares (Hanneford 1995).
2) Salud y actividad física
Aunque los efectos positivos de la actividad física sobre la salud mental se han
investigado durante largo tiempo, la calidad de la investigación y los métodos que
se utilizaron resultan en lo sumo confusos. En parte, esto se debe al pobre diseño
de los estudios: tamaños de muestra pequeños y la utilización a menudo de
diversas definiciones y medidas de la evaluación de la salud mental.
Mientras que la participación en actividad física se ha asociado a la disminución de
la depresión y de la ansiedad (Dunn et al., 2001; Paluska y Schwenk, 2000), y es
una modalidad reconocida del tratamiento (Blumenthal, 1999), es poca evidencia
para sugerir que la actividad física puede prevenir el desarrollo inicial de estas
condiciones. La actividad física ocupacional y del tiempo libre, se asocian a
reducciones en los síntomas de la depresión y posiblemente de la ansiedad y la
tensión (Dunn et al., 2001; Hassmén et al., 2000). Los niveles más altos de
actividad física se han asociado a pocos o escasos síntomas de depresión
(Stephens, 1988). Sin embargo, los estudios con mejores diseños desarrollados
en períodos de tiempo prolongados (longitudinales), resultan necesarios para
entender completamente la asociación entre la actividad física y la depresión.
La actividad física puede también tener otras ventajas psicológicas y sociales que
afecten la salud. Por ejemplo, la participación de los individuos en un deporte o en
un ejercicio físico, puede ayudar a construir una autoestima, una auto-imagen
positiva de sí mismo entre las mujeres, y una mejora de la calidad de vida entre
niños y adultos. Estas ventajas, probablemente, obedecen a una combinación de
la actividad física y los aspectos socioculturales que pueden acompañar esta
actividad. El ser físicamente activo puede también reducir las conductas auto-
destructivas y antisociales en la población joven.
En el contexto psicológico, existe una gran variedad de situaciones terapéuticas
que están asociadas a la práctica deportiva, si se considera la actividad física
como un aliado en los procesos de intervención de patologías tan frecuentes como
el estrés, la ansiedad y la depresión. También, puede observarse la actividad
física como un elemento protector para la aparición de trastornos de personalidad,
estrés laboral o académico, ansiedad social, falta de habilidades sociales,
disminución del impacto laboral, social y familiar del estrés postraumático.
3) Ansiedad, auto - concepto y actividad física
Los programas de ejercicio físico se asocian a aumentos significativos en
autoestima, particularmente en individuos con auto concepto bajo. Sin embargo,
estos aumentos no se asocian a mejoras de la actitud (estados de ánimo). Gruber
(1986) encontró que los niveles altos de autoestima estaban asociados a la
participación en programas de la educación física, con lo que concluye que la
actividad física es un protector importante para aquellas personas que tienen un
auto concepto bastante bajo.
Posiblemente la práctica de un deporte aeróbico en sesiones superiores a los
treinta minutos tendría repercusiones importantes en la calidad de vida de los
pacientes que presentan problemas de ansiedad. Así mismo, puede convertirse en
un aliado importante en las estrategias terapeutas estructuradas por psicólogos,
psiquiatras y médicos.
Cuerpo sano
El ejercicio físico está íntimamente ligado a la evolución del ser humano. Los
primeros hombres caminaban largas distancias para encontrar alimentos,
empleaban la fuerza para cazar y cultivar, y debían mantenerse ágiles para
protegerse de amenazas externas. Cualquier actividad implicaba un gasto de
energía que después era recuperado a través de la alimentación. Sin embargo, a
medida que el progreso tecnológico se hizo cargo de la mayoría de nuestras
tareas, los estilos de vida de las personas se modificaron.
4) Servicio de Salud de la PUCP
Rogelio Sueiro, jefe del Servicio de Salud de la PUCP, piensa que, hasta hace un
siglo, las actividades cotidianas permitían que las condiciones de salud del
organismo se mantuvieran estables y en equilibrio. No obstante, esto empezó a
cambiar primero en las naciones desarrolladas y luego en los países en vías de
desarrollo como el Perú: “Nosotros pasamos por una transición en la causa de
nuestras enfermedades. Con el tiempo, un porcentaje menor empezó a sufrir de
enfermedades infecciosas, mientras que la mayoría sufría de enfermedades
crónicas degenerativas. ¿Por qué? Debido al estilo de vida sedentario de las
personas”. Los estilos de vida son variados y dependen de las condiciones
sociales, económicas y psíquicas del entorno en el que vivimos y su efecto
acumulativo. Pero no solo eso, también son influyentes los hábitos, y en ellos se
puede intervenir de forma temprana a través de la educación y campañas
sociales: “La salud de los adultos será mejor gracias a las actividades físicas que
practicaron de niños, pues crearon un hábito y condicionaron a que sus huesos
sean más fuertes, sus músculos más desarrollados, su metabolismo más rápido,
etcétera, y eso les va a permitir tener una mejor calidad vida”, afirma.
Según el doctor Sueiro, la eficacia de la actividad física depende del tiempo, la
calidad y la intensidad con que se practique. Los ejercicios cardiorrespiratorios,
por ejemplo, fortalecen el corazón y los pulmones si se practican entre 30 y 45
minutos diarios en intervalos de más de diez minutos, pues solo así nos
aseguramos de quemar las reservas grasas del cuerpo y reducir el colesterol. Otro
tipo de ejercicios, que actúa tanto en niños como adultos, son los que fortalecen el
aparato locomotor, pues ayudan a que los huesos crezcan y no se descalcifiquen.
Los ejercicios de coordinación también son necesarios, sobre todo en las
personas mayores, ya que permiten que recuperen el control sobre su cuerpo y
sus movimientos. En esa línea, un beneficio inherente a cualquier actividad física
es que permite liberar el estrés e influye de forma positiva en el estado de ánimo.
El ejercicio hace que la persona se sienta más fuerte y en mejores condiciones, y
eso eleva su autoestima.
5) Procesos de socialización y actividad física
En un estudio realizado por Carratala y Carratala (1999) que tenía como objetivo
fundamental describir las motivaciones de los padres de jóvenes deportistas para
incorporar a estos en el judo, muestra en los resultados que existe un componente
importante en atribuir al deporte la potencializarían de factores psicosociales como
incorporar la norma, el respeto por el otro, la responsabilidad y el compañerismo.
En otro estudio, Trulson (1986) examinó a tres grupos de jóvenes de la misma
edad, género y estrato socioeconómico. Un grupo participó en taekwondo,
programa para incorporar prácticas de lucha y autodefensa; el segundo se ejercitó
en el taekwondo tradicional, programa de entrenamiento en la reflexión y la
meditación filosófica; y el tercer y último grupo practicó el balompié y el
baloncesto. Después de seis meses, los muchachos que participaron en el
taekwondo tradicional (el grupo 2) exhibieron agresión por debajo de lo normal,
menos ansiedad, mayores habilidades sociales y mejora de la autoestima.
En otro trabajo realizado por Teixeira y Kalinoski (2003), en el que aplicaron 1.000
cuestionarios a padres de niños escolarizados en varias escuelas deportivas, se
les preguntó por los motivos que tenían para matricular a sus hijos, y la relación
entre el deporte y la escuela. Los resultados muestran que el 85.5% de los padres
matriculan a sus hijos porque el deporte mejora los procesos de socialización en
los niños y el 8.5%, porque desean formar futuros atletas. A la segunda pregunta,
los padres responden en su mayoría, 80.9%, que la escuela como la formación en
un deporte o actividad física, tiene la misma importancia, porque consideran que
ambos despiertan la responsabilidad haciéndole aprender a dividir su tiempo,
trabajar en grupo e incorporar normas. Solo una pequeña parte de los padres
encuestados plantean que el deporte o actividad física entorpece el rendimiento
escolar. Los autores concluyen que el deporte y la actividad física en general
permiten verificar que, sin duda, la comunidad local considera que el deporte es un
instrumento poderoso de transformación social y que existe en él un elemento
importante para el desarrollo de los individuos, el niño, y el adolescente, además
del aspecto de la socialización. En el mismo sentido, el autor concluye que la
práctica del deporte es saludable, se utiliza como un antídoto a los vicios, a la
delincuencia, y a la violencia de cualquier tipo. Esta clase de conclusiones es
ampliamente respaldada por los trabajos de Washington (2001) y Gunter (2002).
6) Valores sociales y personales más propicios de alcanzar a través de la
actividad física y el deporte
6.1)Valores sociales: participación de todos, respeto a los demás, cooperación,
relación social, amistad, pertenencia a un grupo, competitividad, trabajo en equipo,
expresión de sentimientos, responsabilidad social, convivencia, lucha por la
igualdad, compañerismo, justicia, preocupación por los demás, cohesión de grupo.
6.2)Valores personales: Habilidad (forma física y mental), creatividad, diversión,
reto personal, autodisciplina, autoconocimiento, mantenimiento o mejora de la
salud, logro (éxito-triunfo), recompensas, aventura y riesgo, deportividad y juego
limpio (honestidad), espíritu de sacrificio, perseverancia, autodominio,
reconocimiento y respeto (imagen social), participación lúdica, humildad,
obediencia, autorrealización, autoexpresión, imparcialidad.
7) Rendimiento escolar y actividad física
Se ha encontrado una relación positiva entre la práctica de la actividad física y el
rendimiento académico.
Mitchell (1994) estudió la relación entre la actividad física y la capacidad
cognoscitiva después de asistir a dos talleres en el verano con Phyllis Weikart,
profesor emérito en la Universidad de Michigan. El autor se preocupa porque los
niños tienen menos oportunidades de ser físicamente activos y de desarrollar las
habilidades motoras básicas.
Mitchell (1994) realizó un estudio para investigar la relación entre la capacidad
rítmica y el rendimiento académico en los primeros grados. Los resultados
apoyaron una relación entre los logros académicos y las habilidades motoras de
mantener un golpeteo constante. También son respaldados por Geron (1996),
quien divulga en sus discusiones que la sincronización de los niños se encuentra
relacionada positivamente con los logros en la escuela, específicamente en las
matemáticas y la lectura.
Los jóvenes que practican actividad adicional a la contemplada en los programas
de formación en las escuelas tienden a mostrar mejores cualidades como un mejor
funcionamiento del cerebro; en términos cognitivos, niveles más altos de
concentración de energía, cambios en el cuerpo que mejoran la autoestima, y un
mejor comportamiento que incide sobre los procesos de aprendizaje.
8) Conclusión
Hay evidencia de tipo teórica que nos indica que el ejercicio físico tiene una fuerte
influencia en factores que no se habían considerado anteriormente. Véase estados
emocionales como ansiedad y depresión, disminución del estrés, mejoras de las
capacidades intelectuales y cognitivas, apoyados en cambios funcionales a partir
de la práctica de actividad física y deporte. Esto implica que la actividad deportiva
puede considerarse un elemento central y fundamental en los programas de
promoción de la salud para poblaciones infanto-juveniles con y sin patologías
específicas -como las dificultades de aprendizaje, los síntomas de hiperactividad,
algunos casos de deficiencia mental y conducta disocia. Hace muchos siglos,
cuando planteaban que una mente sana podía existir en un cuerpo sano y
viceversa, los griegos tuvieron una visión holista del ser humano.
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