DISLEXIA
La dislexia viene definida por el
Manual Diagnóstico y Estadístico de
los Trastornos Mentales (DSM, en
su versión 5) como un trastorno
específico del aprendizaje
incluido dentro de la categoría
de trastornos del
neurodesarrollo.
Las personas con dislexia
experimentan dificultades no solo
en la lectura sino también en
la escritura y las matemáticas.
También pueden aparecer déficits
relacionados con la velocidad de
procesamiento, las habilidades motrices, la percepción visual o auditiva, la
memoria a corto plazo, la organización, el lenguaje hablado o la
secuenciación.
Hablamos de un trastorno del neurodesarrollo, lo cual le proporciona
un carácter crónico, es decir, estará presente durante toda la vida de la
persona. Por lo que las personas con dislexia aprenden técnicas y
estrategias para mejorar su capacidad lectora y sobreponerse a esas
dificultades.
Principales síntomas de la dislexia
Los principales síntomas de las dislexia son los siguientes, aunque conviene
aclarar que cada caso es único y aunque exista una sintomatología general
las diferencias individuales determinaran no solo el grado de cada uno de
estos síntomas sino incluso su presencia o no en el cuadro de un individuo.
Pueden aparecer problemas en la lateralidad.
Las nociones temporales y espaciales pueden estar alteradas.
Confusión de palabras que presentan una pronunciación similar.
Puede aparecer una dificultad para articular o pronunciar algunas
palabras.
Invertir las letras o los números y cambiar su orden.
Aparece una lectura con muchos errores.
Problemas de concentración durante la lectura o la escritura.
Dificultades para aprender rutinas y seguir instrucciones.
Problemas de equilibrio.
Problemas con la memoria a corto plazo.
Dificultad para la organización de pensamientos.
Problemas relacionados con el mantenimiento de la atención.
Dificultad para las matemáticas.
En algunos casos pueden aparecer incluso dificultades en el habla.
Señales de la dislexia
Sin duda, una señal clave para detectar la dislexia en un niño, es apreciar
dificultad en la codificación de palabras, es decir, en la aparición de
problemas a la hora de convertir las palabras escritas en sonidos y usar
esos sonidos para poder leer con fluidez.
Esta dificultad viene determinada por problemas en una destreza que se
considera más básica, la conciencia fonológica. Consiste en la habilidad
que nos permite reconocer los sonidos individuales dentro de las palabras.
Estos déficits pueden hacerse visibles en la etapa preescolar.
También existen casos en los que los indicios aparecen de forma más tardía
y están relacionados con habilidades más complejas como pueden ser: la
comprensión lectora, la gramática, la fluidez lectora, la estructura de
las oraciones o la escritura que requiere más detalle.
También es frecuente que las personas con dislexia eviten leer no solo en
público sino también para si mismos. Sus dificultades a la hora de leer
pueden generarles ansiedad e incluso frustración y por ello prefieren no
hacerlo.
Edad Preescolar:
Existen dificultades para reconocer si dos palabras riman entre sí.
Les resulta difícil eliminar el sonido inicial de una palabra.
Existe dificultad para aprender palabras nuevas.
Dificultad para reconocer las letras y asociarlas de forma adecuada
con su sonido.
Primaria:
Existen dificultades para eliminar el sonido medio dentro de una
palabra.
Dificultades al mezclar sonido para crear una palabra.
Es frecuente que no reconozcan palabras que les son familiares a
simple vista.
Olvidan la escritura de palabras que ya han aprendido.
Presentan muchas dificultades para resolver problemas
matemáticos.
Secundaria y bachillerato:
Se produce la omisión de palabras en la lectura en voz alta.
Presencia de abundantes faltas de ortografía.
De forma frecuente tienen que volver a releer lo anteriormente leído.
Su nivel de lectura es inferior a su nivel académico.
Prefieren las preguntas tipo test a las de respuesta libre o de
desarrollo.
Clasificación y tipos de dislexia
En el caso de la dislexia, como ocurre en un gran número de trastornos, se
pueden hacer varias clasificaciones en función de los criterios que se
consideren. Nosotros estableceremos dos clasificaciones:
Según la causa de aparición:
Dislexia adquirida: Aparece como consecuencia de algún tipo de
lesión cerebral concreta.
Dislexia evolutiva: No se encuentra provocada por ninguna lesión.
Esta presente en el individuo, pero empiezan a verse las primeras
señales en la edad escolar.
Según los síntomas predominantes:
Dislexia fonológica: Predomina el mal funcionamiento de la ruta
fonológica por lo que la persona realiza un tipo de lectura global en
las que las palabras se reconocen como un todo y no se
descomponen en partes. Por ello se producen dificultades en la
decodificación de palabras desconocidas o pseudopalabras.
También se producen dificultades de lexicalización (lobo/lopo),
errores visuales (pena, pera) o derivativos (amasadora/ amasar).
Dislexia superficial: Cuando el sujeto lee predomina la ruta
fonológica. Esta nos permite descomponer las palabras en partes
más pequeñas. Las dificultades aparecerían en aquellos casos en los
que la escritura no se corresponde de forma directa con la
pronunciación de la palabra, lo que se conoce como palabras
homófonas.
Las personas con dislexia superficial cometen errores de
regularización, vacilación, silabeo, repetición, acentuación y además
presentan una lectura lenta.
Dislexia profunda o mixta: En este tipo se encuentran dañados
tanto el proceso de lectura fonológica como el visual. Son frecuentes
los errores de tipo semántico.
Posibles causas
Como ocurre con otros muchos trastornos aún no están claras las causas
exactas de la dislexia, aunque se sabe que el factor genético juega un papel
importante en ese origen. Dentro de las posibles causas de la dislexia
podemos nombrar:
Carga genética: Es relativamente frecuente que este trastorno
aparezca en miembros de la misma familia. Un 40% de las personas
con dislexia tienen hermanos que también la padecen. Este
porcentaje es algo mayor con los progenitores siendo el 49% las
personas con dislexia cuyo padre o madre presenta esta dificultad.
También se ha encontrado un grupo de genes relacionados con la
dificultad lectora y el procesamiento del lenguaje.
Anatomía y actividad del cerebro: Los estudios realizados con
técnicas de neuroimagen han mostrado diferencias significativas
entre personas con dislexia y personas normotípicas. Dichas
diferencias están ubicadas en áreas que se encuentran relacionadas
con la lectura.
Otros estudios, por su parte, muestran un cambio en la actividad cerebral
de aquellas personas con dislexia que reciben un tratamiento adecuado.
Otras dificultades con comorbilidad con la
dislexia
Es posible y de hecho suele ser bastante común que la dislexia presente
comorbilidad con otros trastornos u otras dificultades. Esta comorbilidad
implica que una persona con dislexia puede tener otro trastorno asociado
que complique la intervención y el pronóstico. Por ello una buena
evaluación se muestra como un proceso esencial con el fin de diseñar un
protocolo de acción personalizado lo más eficaz posible.
Algunos trastornos o dificultades que pueden coexistir con la dislexia e
incluso en algunos casos llegar a confundirse con ella, son los siguientes:
Trastorno de Déficit de Atención (TDA): Puede aparecer o no la
Hiperactividad, si aparece estaríamos hablando de TDAH, Trastorno
de Déficit de Atención con Hiperactividad. Las personas con TDA
tiene dificultades de concentración y por tanto para leer. Aunque
existe una comorbilidad alta entre la dislexia y el TDA, no deben
confundirse. Puede ocurrir que un niño se porte mal en clase como
respuesta a la frustración que le supone enfrentarse a la lectura y no
porque tenga ningún trastorno asociado.
Dificultades relacionadas con la función ejecutiva: Los déficit que
se relacionan con la función ejecutiva pueden afectar de forma
directa a determinadas habilidades que influyen en los procesos de
aprendizaje. Dentro de estas funciones podríamos incluir la
capacidad de organización, la memoria funcional y la flexibilidad de
pensamiento.
Poca velocidad de procesamiento: Puede afectar de forma
significativa a la lectura. Las personas con una velocidad de
procesamiento más lenta tardan más en captar, procesar y
responder a la información que se les presenta. Este hecho tiene
como consecuencia una mayor dificultad para leer y poder
comprender el significado de lo que se ha leído.
Dificultades en el procesamiento auditivo: Evidentemente resulta
un hándicap para organizar los sonidos que son escuchados. Esto
provoca que personas con un Trastorno de procesamiento auditivo
tengan problemas para diferenciar entre los sonidos de las letras y
para pronunciar de forma correcta las palabras nuevas.
Dificultades en el procesamiento visual: Cuando existe algún
déficit del procesamiento visual, sobre todo los niños, pueden
quejarse de visión borrosa o de que las letras se mueven por toda la
página. Puede aparecer la inversión de las letras en la escritura y
también los problemas para no salirse de la línea.
Disgrafia: Puede afectar a la habilidad de una persona para realizar
el trazo y la pronunciación tanto de números como de letras. Además
también dificulta de una manera sustancial la expresión escrita.
Suele tener una comorbilidad alta con la dislexia.
Discalculia: Interfiere y dificulta los cálculos matemáticos y también
aumenta la dificultad de aprender a contar. Como ocurre en el caso
de la Disgrafia, la Discalculia también tiene una alta comorbilidad con
la dislexia.
Formas de evaluación
Aunque hayamos percibido algunas señales que parezcan indicar que
estamos ante un caso de dislexia, es necesario corroborar esas
sospechas por medio de una evaluación profesional que nos permita
llegar al diagnóstico adecuado.
Al tratarse la dislexia de un trastorno que dificulta la lectura, la detección de
las señales y la posterior evaluación se hace por medio de la intervención
del equipo educativo del colegio, en concreto el área de orientación.
Esta evaluación también podría llevarse a cabo por medio de algún
profesional privado.
El hecho de que un niño o niña sea diagnosticado por su centro
educativo le permitirá poder acceder a apoyos educativos y
adaptaciones personalizadas que irán encaminadas a superar sus
déficits y a facilitar su aprendizaje.
Conviene aclarar que antes de adentrarse en la evaluación de una persona
para determinar si presenta dislexia, es necesario descartar que hay
cualquier otro motivo médico que esté causando las señales que nos han
llevado a pensar en este trastorno de aprendizaje. Por ejemplo, la
dificultad para leer puede ser debida a un problema visual o auditivo y
no a la dislexia.
Intervención
Actualmente la dislexia se detecta en la edad escolar y es precisamente
en este ambiente educativo donde se interviene. Estas medidas de
intervención suelen ser llevadas a cabo en los centros por equipos
multidisciplinares que pueden incluir: maestros de educación especial,
especialistas en lectura, logopedas y psicólogos.
Algunos de los métodos utilizados para favorecer el aprendizaje de la
lectura en niños con dislexia provienen del enfoque Orton-Gilligham, que
fue el primero en usar instrucción estructurada, de forma secuencial y de
carácter multisensorial.
A través de esta metodología se trabaja con los niños la conciencia
fonológica pero también otros aspectos claves para la lectura como la
decodificación, el reconocimiento de palabras, la fluidez lectora o
la ortografía.
Algunos consejos para padres de niños con
dislexia
Implicarse y colaborar con los profesionales que trabajen con su hijo.
Leer y documentarse sobre el tema.
Buscar formas adaptadas a su hijo para mejorar su comprensión
lectora.
Inventar formas para ayudar a su hijo a relacionar letras con sonidos
durante sus actividades cotidianas.
Buscar software, aplicaciones o herramientas que ayuden a la
lectura.
Buscar audiolibros.
Fomentar la comunicación con su hijo.
Descubrir los puntos fuertes de su hijo.