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Impacto de la Guerra en ALC y Geopolítica

La guerra entre Rusia y Ucrania tendrá un impacto significativo en la economía mundial y en algunos países de América Latina y el Caribe. Se espera que desacelere el crecimiento global y provoque una crisis alimentaria en algunos países debido al aumento de los precios de los alimentos y la energía. Además, la guerra ha roto varias creencias sobre la cooperación internacional y la naturaleza económica de los conflictos bélicos, demostrando en cambio factores geopolíticos como las visiones encontradas de Occ

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Impacto de la Guerra en ALC y Geopolítica

La guerra entre Rusia y Ucrania tendrá un impacto significativo en la economía mundial y en algunos países de América Latina y el Caribe. Se espera que desacelere el crecimiento global y provoque una crisis alimentaria en algunos países debido al aumento de los precios de los alimentos y la energía. Además, la guerra ha roto varias creencias sobre la cooperación internacional y la naturaleza económica de los conflictos bélicos, demostrando en cambio factores geopolíticos como las visiones encontradas de Occ

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INTRODUCCIÓN

La guerra Rusia-Ucrania representa un choque significativo para la economía


mundial, que se produce al tiempo que no escapa a la región de América Latina
y el Caribe (ALC), que aún se está recuperando de la pandemia. Puede
desacelerar el crecimiento y provocar una crisis de seguridad alimentaria en
algunos países de la región. Si bien se espera que el impacto directo en el
comercio sea limitado, las consecuencias indirectas probablemente sean
muy relevantes, aunque heterogéneas entre países
A raíz de la guerra, se anticipa una desaceleración del crecimiento global y es
probable que algunos países de la región encaren una crisis de seguridad
alimentaria, como las que ocurrieron en 2008 y 2011. A corto plazo, los
principales canales de transmisión de esta disrupción son el alza del precio de
los alimentos y la energía, la contracción del crecimiento mundial, el aumento
de la inflación y el posible efecto contagio en los mercados financieros.
No obstante, aunque el balance de los riesgos esté sesgado a la baja puede
haber algunas oportunidades comerciales para la región. Para mitigar las
secuelas de la guerra en la economía y mejorar las perspectivas a largo plazo,
los países de ALC deberían avanzar en una estrategia comercial con visión de
futuro
Figura 1. Impacto estimado de la guerra en un año
(diferencia porcentual respecto del nivel básico de referencia)

Fuente: OCDE (2022)


Por otra parte, en el marco mundial, la guerra entre Rusia y Ucrania ha roto
diversas verdades que se han ido instalando en el tiempo, fundamentalmente a
partir de la caída del Muro de Berlín y la disolución de la Unión Soviética, como,
por ejemplo, que la guerra convencional no estaba dentro de la lógica de un
paradigma de cooperación internacional, como también, asignándose a las
guerras una componente económica que terminaba por justificar la escalada de
la crisis y el conflicto militar, sin embargo, esta guerra, demuestra en sus
causas factores geopolíticos alejados de una causa económica.
Consecuente con ello, es posible identificar entre las causas reales de la
guerra, la visión geopolítica de occidente y de la Federación Rusa, las que se
han enfrentado alrededor de un mismo punto de contacto: “el pivote geográfico
de la historia”, descrito por Mackínder, en su conferencia de 1904, como
aquella área que coincide con el Asia central, espacio geográfico protegido,
también llamado tierra corazón, que permitió el desarrollo del imperio ruso, que
lo aprovechó la Unión Soviética desde una política de poder y que en la
actualidad la Federación Rusa, ha reaccionado a una percepción de riesgo por
el acercamiento de OTAN hacia el Este, fundamentado por la posibilidad de
romper la teoría de Mackínder, referida a que quien controlase la tierra corazón
o, la isla mundial o, el pivote geográfico de la historia, adquiría una posición
privilegiada, desde la teoría del poder terrestre, para dominar el mundo.

LA TEORIA DE H.J. MACKINDER


En 1904 el político y geógrafo inglés Halford John Mackinder ideó una teoría
generalista sobre el pasado, presente y futuro del poder mundial. Esta teoría,
llamada teoría del heartland o del corazón continental, venía a decir que,
históricamente, quien controlaba la zona de Asia central-Rusia central-Siberia
tenía bastantes probabilidades de controlar tanto el resto de Asia como el resto
de Europa y obtener así una posición privilegiada de cara al dominio mundial.
Esta especie de profecía geopolítica nunca ha llegado a producirse realmente,
aunque sí es cierto que en varios momentos de la Historia ha estado cerca de
cumplirse
.

A finales del siglo XIX casi estalla una guerra entre británicos y rusos en
Afganistán e India por el control de Asia central, una región geoestratégica
clave según Mackinder. La cuestión de entonces no era quién iba a controlar el
corazón continental, puesto que se sabía ya sobradamente que en su mayoría
esta zona estaba bajo el dominio del Imperio ruso, sino si este sería capaz de
desarrollar el potencial suficiente para cumplir la profecía geográfica.

La Primera Guerra Mundial evidenció que Rusia no era ni iba a ser ese
candidato a dominador mundial. Su ejército, pésimamente armado, apenas hizo
nada en la guerra al no haber una capacidad industrial detrás que respaldase
ese esfuerzo.

El medio siglo posterior a la segunda guerra mundial estaría marcado por la


Guerra Fría entre Estados Unidos y la URSS. Ahora sí había verdaderamente
una potencia marítima con una capacidad de despliegue mundial —EE. UU.—
y una potencia terrestre, de enorme extensión, con muchos recursos, una
industria potente y un ejército numeroso y bien armado que además controlaba
el heartland —URSS—. El modelo de Mackinder de esa lucha de gigantes
empezaba a cuadrar.
En el mismo modelo de Mackinder ubiquemos que era Europa antes y después
de la primera guerra mundial y de que territorios alimentó su expansión
Fig. 2: Europa antes y después de la I Guerra Mundial

Fuente: https://institutocecal.cl/

Si observamos el mapa de la Fig.2, comprobaremos que la teoría de Mackinder


y toda su descripción respecto a las potencialidades del área geográfica que
hoy ocupa la Federación Rusa, han fundamentado la idea que es esa área
privilegiada la que permite dominar, geopolíticamente, el mundo.
Si revisamos la salida política de la I Guerra Mundial y la conformación del
nuevo mapa político, conforme se muestra en la Fig.2, observamos la
conformación de una verdadera barrera entre esa área protegida descrita por
Mackinder y una Europa dividida por la guerra, condición que contribuye al
aislamiento de lo que es hoy la Federación Rusa y, acrecentando la sensación
de seguridad.

La salida de la II Guerra Mundial refuerza la sensación de poder y de seguridad


al concentrar, en su interior, el poder de una posición ideológica en un mundo
binario y la protección de un área de seguridad conformada por lo que se
reconoció como la Europa Oriental.
Los elementos descritos precedentemente, entregan una visión geopolítica de
seguridad que se ha visto alterada, según el discurso del presidente Vladimir
Putin, por el acercamiento de la más grande organización militar mundial a
su frontera, la OTAN, respaldando su reacción como una forma de mantener
un espacio de seguridad entre esta amenaza militar y la necesaria sensación
de seguridad, propia de su posición geográfica, la cual le entrega una ventaja
geopolítica.

LA DOCTRINA DE CONTENCIÓN OTAN Vs PACTO DE VARSOVIA

Dado que la amenaza nuclear, implicaba la destrucción mutua si la situación se


les iba de las manos, todo acabó derivando en la llamada doctrina de la
contención, que trataba de impedir cualquier expansión, tanto territorial como
de influencia, por parte de las dos superpotencias. De hecho, para que veamos
la importancia que esta contención soviética suponía para los Estados Unidos,
el presidente Reagan llegó a decir en 1988, casi 50 años después de que
Roosevelt se refiriese a la contención nazi, lo siguiente:

“La primera dimensión histórica de nuestra estrategia es


relativamente simple, clara y enormemente sensata. Es la
convicción de que los intereses de seguridad nacional
fundamentales de los EE. UU. se pondrían en peligro si un
Estado o grupo de Estados hostiles dominaran la masa de
tierra euroasiática. Y desde 1945 hemos procurado evitar
que la URSS sacara partido de su posición geoestratégica
ventajosa para dominar a sus vecinos de la Europa
Occidental, Asia y Oriente Próximo, con lo que se alteraría
el equilibrio mundial de poder en nuestro perjuicio”
Geografía política, P. Taylor y C. Flint, 2002
La Guerra Fría acabó en 1991 con la desaparición de la URSS y, con ella, la
idea de que una superpotencia surgiese del heartland. Su heredera más directa,
Rusia, estaba inmersa en una crisis tan profunda que la relegaba a la segunda
división geopolítica. Por otro lado, las ex repúblicas soviéticas de Asia central —
Kazajistán, Uzbekistán, Kirguizistán, Turkmenistán y Tayikistán— se convertían
en dictaduras tremendamente corruptas, con rivalidades étnicas

Observemos ahora el comportamiento de los combustibles fósiles, con datos del


Banco Mundial, Pink Sheet, como tercera variable de nuestra hipótesis
geopolítica que apunta a explicar el conflicto, además de lo subyacente en la
Teoría Mackinder y la Doctrina de la contención.
Combustibles fósiles
Si bien se espera que los precios
permanezcan en niveles elevados debido a
la prolongación de las hostilidades, la
tendencia sigue siendo incierta y
dependerá del comportamiento de otros
factores que afectan la oferta global (por
ejemplo, los climáticos), la demanda
(principalmente, el crecimiento de China) y
de factores financieros (en particular, el tipo
de cambio del dólar estadounidense). En
cualquier caso, el alza de los precios ya ha
hecho mella en el crecimiento esperado de
la economía mundial.
Índices de inflación
Otro tema que pasa a influir los indicadores
macroeconómicos son los índices de
inflación como canal de crecimiento
mundial, Según las primeras estimaciones
de la OCDE (2022), el costo de la guerra
podría reducir el crecimiento mundial un
punto porcentual, agregar 2,5 puntos
porcentuales a la inflación global y sumar
1,5 puntos porcentuales más a las tasas de
interés para los mercados emergentes.
Esta simulación se condice con las
revisiones a la baja realizadas en abril por
el FMI (2022), que ahora prevé que el
crecimiento del PIB mundial en 2022 será
del 3,6 %, y el de ALC será del 2,5 %, es
decir, menos que las respectivas tasas de
crecimiento del 4,9 % y el 3,0 %
pronosticadas en noviembre.
Una interpretación conservadora de la gráfica anterior y de la Figura 1:
Impacto estimado de la guerra en un año, nos llevaría a predecir una
desaceleración en el crecimiento y ralentización de las exportaciones traducida
en menos exportaciones y menos divisas para ALC, excepto para economías
como la venezolana o la ecuatoriana, basadas en la exportación petrolera.

Por otra parte se afectaría los índices de inflación, complicando la tarea de los
responsables de las políticas fiscales y monetarias al profundizarse la
disyuntiva entre la recuperación y la estabilización; sin dejar de lado la
afectación de la estabilidad financiera derivada del endurecimiento de las
políticas monetarias mundiales, así como la huida hacia la calidad de los
inversores y el aumento de las primas de riesgo asociados a la guerra,
desafían la estabilidad financiera de la región y ejercen presión en los tipos de
cambio.

Dado que Rusia y Ucrania son socios comerciales de poca relevancia para
ALC, El canal comercial, en conjunto, dan cuenta de menos del 1% de la suma
de las exportaciones y las importaciones. Por consiguiente, se prevé que las
repercusiones directas de la guerra serán limitadas. Sin embargo, para algunos
países, sectores, cadenas de valor y empresas específicos, la disrupción de los
flujos comerciales con ambos países puede ser extremadamente problemática,
tanto del lado de las exportaciones como de las importaciones.

IMPACTO PARA AMERICA LATINA Y EL CARIBE


No obstante, corresponde hacer algunas salvedades en relación con esta
identificación preliminar de las oportunidades de exportación. Por un lado, aún
hay un importante grado de incertidumbre acerca de la naturaleza permanente
de la disrupción de los flujos comerciales ucranianos inducida por la guerra.
De hecho, la diplomacia internacional está trabajando incansablemente
para restablecer las rutas comerciales.
Por otro lado, el hecho de que varios países no se hayan adherido a las
sanciones internacionales impuestas a Rusia limita el margen para la potencial
sustitución de sus exportaciones.
En cualquier caso, para poder captar más cuotas de mercado, las empresas
de ALC deben garantizar el acceso a los mercados, desarrollar las
relaciones comerciales, reducir los costos de transporte para el comercio
y, fundamentalmente, ser capaces de expandir y sostener sus niveles de
producción. Implicancias para las políticas
Es de esperar que el shock causado por la guerra en la región sea asimétrico.
Por consiguiente, requiere distintas respuestas de políticas conforme a la
condición de exportador neto, por un lado, y a las restricciones fiscales y de
deuda que afectan a las políticas públicas, por otro.

ALGUNAS REFLEXIONES FINALES.


La visión geopolítica del espacio propio entrega condiciones que prontamente
se van amalgamando con el desarrollo cultural, incluyendo en ello la visión del
mundo circundante y el comportamiento frente a esos estímulos. Esta guerra
entre Rusia – Ucrania, está definida por aspectos geopolíticos que se aprecian
en las demandas rusas y la reclamación de soberanía ucraniana, no siendo
necesariamente una reclamación territorial o una disputa económica o de
recursos, sino más bien una raíz mucho más profunda que aquello, lo que
implica entre otros significados: una visión histórica y cultural del territorio, una
renovación conceptual del Heartland y la valides de la posición geográfica en
términos de poder, renovando así la geopolítica tradicional en su máxima
expresión, como también una forma de hacer la guerra, que se pensaba,
estaba olvidada.

Los exportadores netos de ALC deberían resistir la tentación de aplicar


restricciones a las exportaciones con el objeto de blindar sus mercados
internos ante los aumentos de precios.
Estas políticas no solo contribuyen a la desestabilización de los mercados
internacionales y ponen en riesgo la seguridad alimentaria de los países
vecinos que son importadores netos, sino que también distorsionan los
incentivos a las inversiones y, en última instancia, atentan contra las ganancias
de productividad.
Para reducir los riesgos de una crisis de balanza de pagos y el malestar social
que pueda surgir a causa de la inseguridad alimentaria, los importadores netos
de ALC necesitan apoyo financiero urgente y asesoramiento político de
donantes bilaterales y organismos multilaterales de crédito para diseñar y
financiar paquetes de políticas de mitigación. La protección social de los
hogares más pobres y de aquellos vulnerables que están en riesgo de caer en
la pobreza es la máxima prioridad.
Del lado de la oferta, esta crisis también debería ser vista como un incentivo
para promover la modernización y la sostenibilidad de las cadenas de valor
agrícolas. Para mejorar la productividad, es crucial invertir en nuevas
tecnologías, en particular, las que conducen a una mayor eficiencia en el uso
del agua o los fertilizantes.
Por último, estos objetivos de las políticas a corto y largo plazo
deberían estar complementados por una robusta agenda comercial que
incluya negociaciones de acceso a los mercados, facilitación del comercio,
desarrollo de la logística, promoción de las exportaciones y atracción de
inversiones extranjeras, con el fin de impulsar la competitividad de ALC en los
mercados internacionales. Si cuentan con una visión de futuro, impulso político,
alianzas público - privadas y apoyo de las instituciones de desarrollo, los países
de ALC pueden mitigar las secuelas económicas de la guerra y mejorar sus
perspectivas a largo plazo, después de haber sido la región del mundo más
duramente golpeada por la pandemia.

Referencias
BID (2022), De la recuperación a la renovación: Transformar la crisis en
oportunidad, Informe Macroeconómico de América Latina y el Caribe,
abril.
Economic Outlook Interim Report, marzo.
FAO (2022), FAO Food Price Index eases in April, comunicado de prensa, 6 de
mayo.
FMI (2022), War Sets Back the Global Recovery, World Economic Outlook,
abril.
George F. Kennan, (1947) Telegrama Largo, revista Foreign Affairs. Las
fuentes del comportamiento soviético, el Artículo X
Leffler, Melvin P. La guerra después de la guerra. Estados Unidos, la Unión
Soviética y la Guerra Fría. Barcelona, Crítica, 2008.
OCDE (2022), Economic and Social Impacts and Policy Implications of the War
in Ukraine,
R. J. Crampton (July 15, 2014). The Balkans Since the Second World War.
Routledge.
Walker, Martín (1993). The Cold War: A History. New York: Henry Holt. ISBN 0-
8050-3454-4, p. 63.

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