Camino Óctuple: Visión Completa
Camino Óctuple: Visión Completa
1. Introducción ............................................................................2
2. Sobre el significado de samma .........................................................2
3. Tres áreas: Pañña, Sila, Samadhi .......................................................5
4. VISIÓN O DITTHI ........................................................................6
5. LA VISIÓN COMPLETA .................................................................. 7
6. INTENCIÓN APROPIADA .............................................................. 13
7. EL HABLA APROPIADA ................................................................ 16
8. LA ACCIÓN APROPIADA SAMMA KAMMANTA ...................................... 18
9. ÉTICA EN TU OCUPACIÓN Samma Ajivo ............................................. 24
10. EL ESFUERZO APROPIADO ............................................................ 26
11. CONCIENCIA PLENA APROPIADA (SAMMA SATI) .................................... 27
12. -SAMADHI CONCENTRACIÓN (O INTEGRACIÓN) COMPLETA ....................... 29
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1. Introducción
La tercera noble verdad nos llevó a la experiencia del cese de la reactividad y la apertura
que nos permite ver el terreno impermanente, contingente y cambiante de la vida, esto es
nibbana en su acepción original (nirvana en sánscrito).
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Las siguientes partes del camino toman la visión completa como elemento común y la
llevan a diferentes aspectos del ser humano y de la vida. Por esta razón en todas ellas se
usa la palabra samma como prefijo (intención completa = samma-sankappa). Sin
embargo otros términos nos ayudarían a entender mejor la relación entre la visión
completa y cada uno de los siguientes aspectos. Por ejemplo:
Intención apropiada
Las ocho ramas tienen una relación interdependiente y sinérgica, es decir, se refuerzan
entre sí, y en su colaboración se vuelven más potentes. Al mismo tiempo, la primera de
las ocho ramas es realmente un tronco común que da inicio a la generación de esta
sinergia colaborativa: la visión completa.
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Así, la tarea del camino óctuple consiste en integrar la visión completa en cada una de las
siguiente seis áreas. Y la octava o última de ellas, samma-samadhi es el estado de
conciencia que concentra e integra a todas ellas como un sistema. (Ver figura 1).
2. Intención
1.Visión
completa
5.
Trabajo/Ocupación
8. Samma-samadhi
4
3. Tres áreas: Pañña, Sila, Samadhi
Las ocho ramas también se agrupan en tres áreas: Sabiduría (pañña), Ética (sila) y
Disciplina mental (samadhi) (Figuras 2 a 4).
1.Visión 2. Sabiduría
completa Intención (pañña)
5.
3. Habla 4. Acción Ética (sila)
Trabajo/Ocupación
7. Disciplina
6. Energía 8. Samma-
Conciencia mental
mental plena Samadhi (samadhi)
5
4. VISIÓN O DITTHI
Ditthi en el idioma pali (drsti en sánscrito) quiere decir mirada, en el sentido de cómo
miras algo. En el contexto del camino óctuple ditthi se convierte en una metáfora: mirar
en el sentido de intuir que detrás de las apariencias hay dimensiones que es crucial no
perder de vista.
Siguiendo la metáfora visual, visión o ditthi quiere decir: “ cómo estás mirando algo” o
“´como estás viendo algo”.
Y esto a su vez implica que para construir esta interpretación inevitablemente dejamos
fuera dimensiones y ángulos que podrían cambiar por completo nuestra comprensión de
las cosas. Es decir, es parte de la condición humana que nuestra mirada o nuestra
comprensión se vuelve sesgada, parcial o incompleta. Pero también es parte de nuestra
humanidad poder darnos cuenta de esto y nutrir las facultades intuitivas que nos
permiten comprender con mayor profundidad los eventos de la vida.
Cuando nuestra mirada es sesgada, parcial o incompleta, la conciencia que tenemos de las
cosas es muy reducida. A esto el budismo lo denomina ignorancia o avidya. Este término
está compuesto de la palabra en pali vidya, cuya raíz vid es ver: avidya es no ver, estar
cegado y en algunas ilustraciones se representa como un ciego caminando a tientas.
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Así pues, vivir con una conciencia reducida de las cosas, situaciones, personas o de
nosotros mismos es como vivir a tientas, perdiéndonos de la riqueza de cada momento y
sin darnos cuenta del universo de posibilidades más allá de nuestros hábitos.
La formulación de la visión completa conlleva una invitación: es posible tener una mirada
más amplia, más completa, de una situación, o de una persona, o de uno mismo. Lo cual
nos lleva a varias preguntas:
5. LA VISIÓN COMPLETA
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1. Las cosas ni son ni no son, sino que surgen y pasan.
2. Nada es fijo, todo es impermanente.
3. Nada es personal, nada de esto eres tú.
4. Dukkha: la vida conlleva sufrimiento, abrázalo.
5. Todo surge en dependencia de condiciones.
Estos cinco aspectos ya los tocamos, unos más unos menos, en seminarios anteriores,
pero al constituirse como aspectos de la visión completa los conformamos como
elementos centrales en el desarrollo de toda la metodología del camino óctuple. Es decir,
la visión completa hay que aplicarla en todos los ámbitos de la vida. Exploremos cada uno
de estos cinco aspectos, revisando lo que ya hemos visto de ellos y añadiendo más pistas
o claves.
Si vemos las cosas como que ni son ni no son, dejamos de crear lugares fijos en los cuales
encajamos todo, situaciones, personas, cosas y nosotros mismos. Nuestra mirada deja de
estar hechizada por la polarización de ser y no ser, y se despeja para comprender lo que el
Buda llama “el dharma del medio”, que veremos en el aspecto número 5 de la visión
completa.
Impermanencia. (Anicca).
Cuando dejamos de tratar de atrapar la vida en lugares fijos que son o no son,
descubriremos que todo cambia constantemente, que la vida, los momentos, las
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situaciones, las personas, todos somos procesos cambiantes e impermanentes.
Este aspecto de la visión completa desafía nuestra tendencia a congelar en el tiempo los
eventos de la vida y desconectarnos de la característica que hace posible la renovación de
la vida: el cambio. Si examinamos nuestro pensamiento cotidiano, podremos notar que a
menudo andamos cargando eventos del pasado como si continuaran sucediendo.
De tal manera que no solamente creamos lugares fijos que “son” o “no son”. Sino que ser
o no ser adquiere una dimensión temporal ficticia: parece que no han dejado de ser así, o
que no han dejado de no ser así.
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Lo que no eres (Anatta).
Es normal en los seres humanos haya una tendencia insistente a identificarnos con
elementos separados, aislados y fijados de la experiencia, o sea a lugares. Cuando nos
identificamos con sensaciones, ideas, puntos de vista, consolidamos el apego a los lugares
porque sentimos que son nuestros, que somos nosotros. No identificarnos con lugares
fijos nos permite relacionarnos con las experiencias sin tomarlas como algo personal que
nos define, y al mismo nos invita a involucramos compasiva y creativamente con las
situaciones.
A veces son pensamientos que buscan reafirmar una autoimagen ante nosotros mismos o
ante otras personas, o que intentan consolidar nuestra identidad alrededor de creencias,
gustos, o preferencias, habilidades, etc.
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que tengan de nosotros.
Cuando tomamos como algo personal las cosas nos sentimos ofendidos y lastimados con
facilidad, nos volvemos altamente dependientes de la opinión de los demás, y de la
aprobación de los demás y de cómo nos ven.
Otras veces es como si todo mundo girara alrededor de nosotros y fuéramos el centro del
universo, para bien o para mal. Nos sentimos culpables de lo que va mal o nos sentimos
autores únicos de lo que va bien.
Es no perder de vista que la vida y todo lo que ocurre es parte de un sistema de factores o
condiciones causales. Nada surge de la nada, todo es el fruto de condiciones en el tiempo
y en el espacio.
Cuando nuestra visión contempla esto, podemos intuir una dimensión vertical de
condiciones: lo que ha ocurrido en el pasado, que se ha constituido en un potencial -como
una semilla-; y una dimensión horizontal: las condiciones del contexto en el momento
presente que hacen que esa semilla se active, crezca y dé fruto.
Las condiciones no son elementos fijos independientes, sino procesos que se modifican
mutuamente. La manera en que miras a una persona modifica la persona en que ella te
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mira y el cruce de miradas modifica la manera en que entiendes a la persona, y la manera
en que entiendes a la persona modifica la manera en que ella te entiende a ti, y respondes
de acuerdo con este entendimiento, y tus acciones modifican cómo responde la otra
persona, y sus acciones modifican cómo respondes tu.
Este aspecto de la visión completa es sistémica: cada momento es cocreado entre los
participantes del momento, en donde el contexto tiene también una fuerte influencia:
todo influye en todo creando un sistema complejo de elementos interrelacionados.
Cuando estamos conscientes de que todo surge así, a partir de condiciones que se
modifican mutuamente, podemos bailar con la vida con creatividad. Bailar con la vida
quiere decir que en vez de poner resistencia a la manera en que ocurren las cosas te sabes
co-creador de lo que ocurre, y sabes que con la mirada más completa que te sea posible
es más probable que puedas co-crear respuestas más sabias y compasivas ante los
altibajos de la vida.
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6. INTENCIÓN APROPIADA
La intención apropiada es el segundo componente del camino óctuple, se encuentra justo
entre la visión y los tres componentes de la ética (3, Habla, 4. Acción y 5. Ocupación).
Esta ubicación en medio de la visión y la manera en que actuamos y nos relacionamos con
otras personas y con otros seres vivos que es la ética nos revela un punto esencial para
comprender qué es la intención apropiada: es en esencia aquella que surge de la visión
completa.
Toda acción que hacemos es precedida por una intención o propósito, un para qué, el cual
a su vez es informado y hace sentido en función de un encuadre, o una manera de ver las
cosas.
No es la primera vez que nos encontramos con intención. Ya en cuando vimos los cinco
skandhas que constituyen el terreno de nuestra experiencia vimos que el cuarto skandha
es justamente intención o inclinación. Veamos un poco más la intención en el contexto
del camino óctuple.
¿Qué es intención?
Intención es una propuesta de acción, o una resolución de acción que implica la
expectativa de ciertas consecuencias. Aunque no se encuentra exactamente así explicado
en los textos antiguos, encuentro muy útil para propósitos prácticos, considerar que una
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intención tiene cuatro eventos mentales distintos: a. Pensamiento b: emoción, c.
Resolución, d. Actitud y e. la consecuencia esperada de la intención (y de la acción
resultante).
Es frecuente que las emociones que conducen una intención provengan de los
mecanismos de defensa, o respuesta de estrés. El estrés típicamente está detrás de las
emociones de temor e ira en diferentes proporciones e intensidades. Cuando el
contenido emocional de una intención es en efecto el estrés, las intenciones típicas son de
huir, pelear o paralizarte.
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La actitud es otro componente de la intención que a su vez puede hacer visible los otros
componentes. Es probable que por la etimología de la palabra actitud (más cercana a
actuar y acción) se refiere a la disposición mental emocional y física dentro de una acción
a través de la cual podemos detectar una intención.
En los textos budistas tienen un papel central las intenciones negativas llamadas “las
intenciones no-hábiles (o torpes) principales” o “mulakleshas” (a veces traducidas como
“los tres venenos”) las cuales se consideran que por definición están fundamentadas
sobre una visión incompleta, sesgada o errónea de las cosas: aversión, avidez e ignorancia.
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¿Para qué le voy a llamar a tal persona… ? ¿Qué espero que ocurra? ¿Cuál es la
consecuencia esperada?
7. EL HABLA APROPIADA
5.
3. Habla 4. Acción Ética (sila)
Trabajo/Ocupación
En la formulación del habla apropiada, el Buda enfatiza cuatro pautas o guías, expresadas
en lo que hay que practicar como abstenerse y lo que hay que cultivar.
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La veracidad. La primera pauta enfoca en el valor de la veracidad al hablar: asegurarte que
lo que dices cuando reportas algo es lo más cercano y completo con respecto a los
eventos concretos que ocurrieron. La veracidad también tiene que ver con tus
sentimientos, tus necesidades, tus valores y aspiraciones, es decir, tener clara cuál es la
verdad de tu experiencia. Por otro lado esta pauta implica abstenerse de falsear,
exagerar, o construir un mundo de ficción.
Utilidad. La tercera pauta, enfoca en no utilizar el habla para reducir el nivel de conciencia
en una conversación. Es decir, abstenerse de un habla que reduce la visión. En su aspecto
positivo, es habla que ayuda a elevar el nivel de conciencia, es decir que ayuda ampliar la
visión, y ayuda a ver más de lo que usualmente ves, a considerar lo que no has
considerado.
En esencia es un habla cuya intención es generar visión completa.
ABSTENERSE
1. CULTIVAR
1. No mentir Entrenarte en habla veraz
2. No usar el habla para lastimar Entrenarte en usar el habla para beneficiar
3. No usar el habla para bajar el Entrenarte en usar el habla para subir el nivel
nivel de conciencia. de conciencia
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8. LA ACCIÓN APROPIADA SAMMA KAMMANTA
INTRODUCCIÓN
La acción apropiada se refiere a cómo actuar en la vida, y al igual que en el habla
apropiada está basada en la intención apropiada, la cual a su vez surge de la visión
completa, que es el centro común de todo el camino óctuple.
5.
3. Habla 4. Acción Ética (sila)
Trabajo/Ocupación
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Como vimos en el Seminario 8, la ética desde la perspectiva del camino óctuple es una
ética natural y no convencional. Es decir en principio no se basa en una serie de reglas de
cosas que hacer o no hacer, sino en un grado de conciencia que surge con la visión
completa, y un actuar impulsado por la intención apropiada que conlleva tres
ingredientes:
Este actuar desde la visión completa no es todo o nada, sino una disposición que se hace
posible cada vez más en gran parte gracias a la disciplina de la meditación y el trabajo
minucioso con los estados mentales. Sin la base de una mente trabajada se vuelve menos
accesible el actuar apropiado, siendo éste más bien impulsado por los hábitos y la
reactividad que ocurren dentro de una conciencia muy reducida, pues actuamos sin ver el
terreno.
Las predicciones que hace el cerebro se basan en experiencias previas, las cuales son un
condicionamiento o aprendizaje complejo, resultado de la biología, las experiencias de
vida, y la cultura. Y gran parte de este condicionamiento son los “lugares” a los que nos
aferramos. Por esta razón, renunciar a los lugares -y ver así terreno- es un paso
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imprescindible que permite que nuestra capacidad de predecir esté al servicio del
bienestar y el florecimiento.
Afirmar que el Óctuple sendero ha de ser cultivado significa que debe ser creado y
sostenido momento a momento. El camino no se extiende frente a ti en la
distancia esperando a que camines tranquilamente por él. Requiere un cuidado y
una aplicación constantes. Aterrizados en la visión tan completa como puedan, los
practicantes aspiran a pensar, hablar, actuar y trabajar de maneras que respondan
apropiadamente a las situaciones de la vida en las cuales se encuentren en la vida.
Estas son las tareas de [...]quienes entran en la corriente, de los que hacen suyo el
Óctuple Sendero. (pp.141)
Sariputta, uno de los principales discípulos del Buda, explica que la “corriente” es
una metáfora referida al óctuple sendero, y que la persona que entra en la
corriente es aquella que hace suyo dicho sendero. Es difícil encontrar un
equivalente en el idioma occidental para esta noción evocadora y fundamental.
Como metáfora, “entrar en la corriente” implica que uno deja de estar atrapado en
los ciclos de comportamiento habitual que no conducen a ningún lado, y se libera
de las garras de sus hábitos para fluir libremente sin impedimento alguno. Este
libre flujo se experimenta como una manera de vivir que afirma la propia
autonomía e integridad. […]una vida de libre flujo […] contextualizada por un
marco de compromisos y valores. (pp 72-73)
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Para el que entra en la corriente, la corriente de la vida fluye sin impedimentos y
ya no se ve bloqueada u obstaculizada por los grilletes de la vanidad, la duda y las
normas morales.
Pero ¿cuáles son las normas morales que deben entenderse como lazos o grilletes?
Para quien ha dejado de pensar en términos de es y no es, la ética no puede tener
una base ontológica. Un código moral legalista, por el contrario, tiende a basarse
en la hipótesis de que las malas acciones poseen una cierta naturaleza intrínseca,
mientras que las buenas acciones tienen un carácter muy diferente.
Aquellos que se atienen a este tipo de moralidad, por tanto, acatan las normas
establecidas según este código con la complaciente garantía de saber que hacen lo
“correcto”. Pero aquellos que han entrado en la corriente del sendero se han
hecho “independientes de los demás”, no están vinculados a un código de
conducta elaborado por otros, ni responden de manera previsible a los dilemas
morales que afrontan. Actúan con empatía, inteligencia y compasión y no
consultando primero un libro de reglas morales para comprender qué está
permitido y qué no. Reconocen que cada dilema moral surge de una mezcla única
de condiciones complejas. De ese modo, su ética no es legalista, sino situacional.
Están dispuestas a llevar a cabo lo que consideran una respuesta adecuada,
plenamente conscientes de que podrían equivocarse y empeorar las cosas. Ya no
están ”atados” a las normas morales, sino que han abrazado una ética de atención
y riesgo (pp. 142-143).
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hábito, o el tipo de tela que se puede o no usar. Algunas reglas eran más bien sanitarias,
como no tirar aguas negras en los ríos o arroyos de agua limpia.
Cuando el Buda estaba en sus últimos días de vida, ante una pregunta de sus discípulos
sobre qué constituía el corazón del Dharma y qué no, el dijo con respecto a las reglas,
“desechen todas los preceptos superfluos, solo mantengan los esenciales”. Y poco
después murió. Nadie le preguntó al Buda cuáles eran las superfluas y cuáles las
esenciales, por lo cual los monjes al final decidieron mantener todas. Sin embargo, con el
paso de los años, también se hizo un intento por definir cuáles serían esos preceptos -o
principios- fundamentales a los que se refería el Buda, llegando a una lista de diez
“preceptos” para los monjes y cinco para los “laicos”.
Aunque resulta casi inevitable para un ser humano occidental, con nuestra influencia
judeo-cristiana, leer los preceptos sin tomarlos como mandamientos o reglas morales que
uno debe seguir, vamos a explorar estos diez “preceptos” intentando relacionarnos con
los principios subyacentes de los cuales son expresión, o sea la intención apropiada y la
visión completa, y los valores fundamentales de donde surgen. La intención al
considerarlos es sensibilizarnos a aquellas áreas de la conducta humana de las cuales
conviene tomar conciencia, pues es alrededor de las cuales con frecuencia surgen los
mayores retos éticos.
Los preceptos negativos se refieren a los comportamientos que con mucha frecuencia
provienen de reactividad y de una visión sesgada y por ende se recomienda reconocer y
soltar. Mientras que los positivos son los que con frecuencia provienen de haber soltado
la reactividad, cesado la reactividad y surgido la visión completa y por ende es mejor
cultivar.
No obstante aún vistos de esta manera, no han de ser tomados rígidamente cuando
resultarían en lo contrario de lo que intentan producir: bienestar y florecimiento en un
contexto interpersonal o una comunidad.
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Siguiendo la tradición un poco, vimos y aprendimos los preceptos en pali y la parte
positiva se en español.
PALI ESPAÑOL
Panatipata Hacer daño o lastimar
Adinnadana Tomar lo que no me es dado libremente.
Kamesu micchachara Actividad sexual que haga daño
Musavada Habla no veraz veramani
Parusa-vacha Palabras con la intención de lastimar sikkhapadam
Sampapalapa-vacha Hablar para promover una visión sesgada e samadiyami
incompleta.
Pisuna-vacha Palabras que promuevan discordia
Abbhija Pensamientos impulsados por avidez
Byapada Pensamientos impulsados por aversión.
Michadassana Pensamientos que generan puntos de vista
sesgados e incompletos.
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9. ÉTICA EN TU OCUPACIÓN Samma Ajivo
En un sentido muy directo este aspecto del camino es una invitación a llevar conciencia tu
ocupación o trabajo y examinar los posibles puntos donde la sensibilidad, atención y
cuidado que te ha dado la visión completa y la ética natural te pueda revelar algo no
integrado, algo que no habías visto y que puede estar entrando en conflicto con sentido
profundo de lo que es ético, de lo que es benéfico para la red de vida que somos. Varias
preguntas nos pueden ayudar a examinar nuestra ocupación y ver si la sentimos alineada
con la intención apropiada de desapego, benevolencia, y no hacer daño.
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1. Piensa un momento en tu ocupación: ¿Qué haces? ¿A qué te dedicas? ¿En qué
inviertes tu tiempo “productivo” o creativo o de cuidado y contribución?
2. ¿Hay algún dimensión de tu ocupación donde puedas sentir una incongruencia
entre los valores universales que hemos visto y tu ocupación?
3. ¿Hay algún dilema ético que ya tengas presente?
4. ¿Al hacer tu ocupación de cuidas a ti mismo?
5. ¿Al hacer tu ocupación tienes un sentido de que tus acciones tienen las
implicaciones para otros o posibles consecuencias previsibles de tus acciones?
6. ¿Te comunicas con veracidad?
7. ¿Tu ocupación te permite articular una visión tus valores: de lo que te gustaría ver
en el mundo?
8. ¿Tu ocupación te estresa? ¿O la manera de hacer las cosas en tu ocupación te
estresa?
9. Si trabajas para una empresa o para otra persona, ¿la visión de la vida y de la ética
de la empresa o del trabajo se alinea con tu visión y tu sentido ético?
10. ¿Tu trabajo crea bienestar para ti?
11. Tu ocupación crea bienestar para otros?
12. ¿Tu trabajo te permite estar en crecimiento constante? (Floreciendo)
13. ¿Tu ocupación hace daño a ti o a otros, directa o indirectamente?
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10.EL ESFUERZO APROPIADO
Con el Esfuerzo apropiado llegamos a la parte del camino óctuple que se relaciona con la
disciplina mental, denominada también la triada de Samadhi.
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• Propiciar el surgimiento de estados mentales hábiles (kúsala) que aún no hayan
surgido.
• Mantener los estados mentales hábiles que ya hayan surgido.
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La séptima rama del camino óctuple es la conciencia plena o Samma Sati (de donde viene
lo que actualmente conocemos como mindfulness). Samma Sati es la segunda parte de la
triada de disciplina mental (Samadhi), y es esencial para sostener y dar surgimiento a las
demás partes del camino óctuple. Esto se debe a que el desarrollo de las funciones
mentales que se trabajan con las prácticas de conciencia plena son la base de toda nuestra
experiencia y de cómo nos relacionamos con ella. Al desarrollarse estas funciones se
generan propiedades mentales emergentes, entre las cuales está la capacidad de abrazar
el sufrimiento (compasión y comprensión), soltar la reactividad, acceder a la claridad
lúcida y la flexibilidad mental, entre otras.
Entre los textos antiguos escritos unos doscientos años después de muerto el Buda,
cuando todas sus enseñanzas eran una historia oral diseminada a través de muchas
personas en muchas distintas regiones del noreste de la Indica, se encuentra uno
dedicado específicamente a las prácticas de conciencia plena: el Satipatthana.
También hemos visto que desde la primera noble verdad, el Buda indica que lo que hay
que hacer con el terreno es abrazarlo y comprenderlo y soltar la reactividad que surge. El
Satipathanna es el entrenamiento para desarrollar la capacidad de abrazar y comprender
el terreno y soltar la reactividad.
El término Sati se traduce actualmente como conciencia plena, atención plena, atención
consciente, o mindfulness, o a veces simplemente como meditación, aunque hay tantos
tipos de meditación diferentes, que éste término resulta demasiado vago. En el ámbito
secular donde se ha desarrollado la conciencia plena con soporte de investigaciones
científicas, se utiliza el término mindfulness aún en español, para referirse
específicamente a las prácticas de conciencia plena realizadas de cierta manera, como
veremos más adelante. En algunas corrientes se utiliza el término vipassana para referirse
a la conciencia plena, particularmente cuando se enfatiza en la naturaleza de los
fenómenos, como veremos a continuación.
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Sati o conciencia plena -o mindfulness- es la disciplina de cobrar conciencia de tu
experiencia de momento a momento, con cierta actitud e intención, y esto a su vez
conduce a la transformación de la mente y el cerebro. Al transformar la mente
transformas la manera en que ves todo y te relacionas con todo, con todos y contigo
mismo, puesto que la mente es lo que produce la experiencia, es de lo que está hecha la
experiencia. Sati es, pues, el elemento crucial de entrenamiento de la mente que genera
conciencia y permite el surgimiento de las sabidurías o fortalezas y cualidades más
relevantes para tener una vida sana, creativa, donde podamos no solamente estar bien,
sino florecer.
Por otro lado, el aspecto de integración se refiere a Samadhi como el estado que integra
los siete otros aspectos del camino. En este sentido, Samadhi es la concentración de la
energía psicofísica pero no solamente durante la meditación, sino que puede ocurrir en la
vida cotidiana, siendo una manera de estar en el mundo donde la visión completa informa
todo lo que experimentamos y nuestras respuestas a ello.
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a cuando estamos muy concentrados en, por ejemplo, una lectura, y todo el mundo
desaparece, no escuchamos sonidos, no nos damos cuenta del tiempo, de hecho, hasta
surge una experiencia de “desaparecer uno mismo” y quedar solo la lectura, o las ideas e
imágenes generadas por la lectura.
En las prácticas de atención flotante (como recorrido del cuerpo, o conciencia de las
emociones), la atención no es focalizada, de manera que no se intenta sostener la
atención enfocando en un área reducida, sino moverla a través de zonas del cuerpo con la
intención de captar las sensaciones de cada zona. Al flotar la atención de esta manera –
mientras se intenta sentir con curiosidad- , se inhibe la generación de una atención focal
intensa que bloquee las sensaciones del cuerpo, si bien pueden pasar a un segundo plano
muy distante estímulos externos como los sonidos.
Al igual que en las prácticas de atención focalizada, se trabaja la función de darte cuenta
cuando se activa la atención exógena, así como las de desinvolucrarte del estímulo
exógeno, y reorientar la atención flotante a las sensaciones del cuerpo. Esto va generando
una atención flotante eficiente que privilegia la conciencia de las sensaciones del cuerpo,
las cuales van volviéndose cada vez más tangibles.
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a la vez que la conciencia profunda del cuerpo, potenciada con la aceptación, va relajando
la tensión psicofísica. Aquí la concentración puede ser un Samadhi muy gozoso, muy
vinculado a una experiencia placentera en el cuerpo.
La información irrelevante
En las prácticas de conciencia plena con atención focalizada hay siempre una sensación de
que estamos intentando controlar algo. Sin embargo lo que estamos controlando no son
los fenómenos de la experiencia, sino las funciones de la atención. Es decir, no estamos
tratando de quitar lo que no nos gusta de un estímulo para favorecer otro, ni estamos
generando reacciones hacia los estímulos, sino simplemente aplicando la atención de
manera intencional para volverla más eficiente. A medida que la atención se va volviendo
eficiente va requiriéndose menos control deliberado de las funciones de la atención, y
éstas van encauzándose de manera cada vez más espontánea y con menor esfuerzo hasta
que podemos soltar completamente el control de la atención. Este es probablemente el
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Samadhi más completo, en el sentido de que integra toda la energía de los sentidos,
carece de reactividad, y no requiere control voluntario. Es como si la meditación nos
meditara a nosotros, y nosotros desaparecemos de ahí.
Desaparecer del yo
Soltar el control
En los análisis del cerebro de meditadores se ha visto que hay un cambio que apunta a la
integración de los procesos mentales. Cuando la mente no está concentrada, en las
personas sin un entrenamiento sólido de meditación, usualmente hay muchos diferentes
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procesos mentales ocurriendo simultáneamente. Lo cual se ve en un
electroencefalograma en que la suma de las ondas cerebrales es compleja. Compleja
quiere decir que tiene muchos frecuencias diferentes simultáneas. Una frecuencia es una
onda, que en el caso de un proceso mental y su correlativo neuronal es una frecuencia de
transmisión de información, el ritmo de transmisión de información. En una mente
ordinaria no concentrada hay muchas frecuencias diferentes simultáneas, como un circo
de varias pistas, como el circo del sol. Por un lado estamos pensando una cosa, y hay otro
pensamiento compitiendo por atención, y otros asuntos se están procesando un poco en
el trasfondo, y otros de vez en cuando les prestamos atención y les damos un empujón.
Una mente preocupada o ansiosa a nivel neuronal se ve como una actividad cerebral
compleja e ineficiente. Una mente concentrada o calmada y feliz se refleja en una
actividad cerebral más sencilla y optimizada.
Bueno, pues cuando uno medita se van simplificando las ondas cerebrales. Deja de haber
tantos procesos simultáneos o secuenciales, y el cerebro empieza a ponerse de acuerdo
consigo mismo, generando un proceso de sincronización de los diferentes procesos. De
manera que se va estableciendo una sola frecuencia (algunos investigadores sostienen
que es una onda “gamma” de entre 100 y 25 Hz). Esto es medible con un
electroencefalograma. En resumen esto quiere decir que cuando estás concentrado tu
cerebro opera con un alto nivel de eficiencia, creando una sincronización de procesos
mentales que optimiza las funciones superiores. Es a lo que nos referimos al decir “la
atención se vuelve eficiente y no hay información irrelevante en el campo de conciencia”.
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