(S4) Cixous (1995)
(S4) Cixous (1995)
Helene Cixous
LARISA
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Ensayas sabre la escritura
-i
J..
•
Direction G,neral de 18 MuJer
Editorial de la Universidad
de Puerto Rico
A MODO DE PR6LOGO
La risa de la medusa; Ensayos sobre la escritura I H~lene Cixous ; prologo
y traducci6n Ana M.' Mob< ; traducci6n revisada porMyriam Dfaz-Diocaretz.
- Barcelona: Anthropos ; Madrid: Comunidad de Madrid. Consejer£a de
Educaci6n. Direeci6n General de]a Mujel' ; San Juan: Universidad de Puerto
Rico, 1995
201 p. ; 20 em. - (Pensamiento Critico f Pensamiento Ut6pico ; 88. Cullura
y Diferencia)
ISBN 84-7658-463-6
I. Creatividad literaria, artistica, etc. y mujer 2. Escritoras • Crltica
N, Univenidad de Puerto Rico (San Juan, Puerto Rico) V. Titulo VI, Colecci6n
396:82
82:396
7
LA JOVEN NACIDA
PARTESEGUNDA
SALIDAS
Actividadlpasividad,
SoL'Luna,
CulturaiNaturaleza,
DfaINoche,
Padre/Madre,
Raz6n!sentimiento,
Inteligible/sensible,
LogoslPathos.
Forma, convexa, paso, avance, semilla, progreso.
Materia, c6ncava, suelo -en el que se apoya al andar-,
receptAculo.
Hombre
Mujer
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Siempre la misma metafora: la seguimos, nos transporta, que se distingue en la oposici6n que sostiene, entre la activi
bajo todas sus formas, por todas partes donde se organiza un dad y la pasividad. Tradicionalmente, se habla de la cuesti6n
discurso. EI mismo hilo, 0 trenza doble, nos conduce, si lee de la diferencia sexual acoplandola a la oposici6n: actividadl
mos 0 hablamos, a traves de la literatura, de la filosofia, de la pasividad.
critica, de siglos de representaci6n, de reflexi6n. jEso es una mina! Si revisamos la historia de la filosofia
El pensamiento siempre ha funcionado por oposici6n, -en tanto que el discurso filos6fico ordena y reproduce todo
PalabralEscritura el pensamiento- se advierte que: I esta marcada por una cons
AltolBajo tante absoluta, ordenadora de valores, que es precisamente Ia
oposici6n actividadlpasividad.
Por oposiciones duales, ierarquizadas. SuperiorlInferior. Mi Que en la filosofia, la mujer esta siempre del lado de la
tos, leyendas, libros. Sistemas filos6ficos. En todo (donde) in pasividad. Cada vez que se plantea la cuesti6n; cuando se exa
terviene una ordenaci6n, una ley organiza 10 pensable por minan las estructuras de parentesco; cuando un modelo fami
oposiciones (duales, irreconciliables; 0 reconstrnibles, dia1ecti liar esta en juego; de hecho, desde que se debate la cuesti6n
cas). Y todas las parejas de oposiciones son parejas. lSignifica ontol6gica; desde que nos preguntamos que qui ere decir la
eso algo? El hecho de que el logocentrismo someta al pensa pregunta ",que es?»; desde que existe un querer-decir. Que
miento todos los conceptos, los c6digos, los valores, a un rer: deseo, autoridad, nos planteamos esa cuesti6n, y nos con
sistema de dos terminos, lesUi en relaci6n con «la» pareja, duce directamente... al padre. Incluso es posible no darse
hombre/mujer? cuenta de que no hay lugar en absoluto para la mujer en la
operaci6n. En el lfmite el mundo del «ser» puede funcionar
NatllralezaiHistoria,
excluyendo a la madre. No hay necesidad de madre - a con
NaturalezafArte,
dici6n de que exista 10 maternal: y entonces es el padre quien
NaturalezalEspfritu,
hace de -es- la madre. 0 la mujer es pasiva; 0 no existe. Lo
Pasi6nfAcci6n.
que ocurre es impensable, impensado. Es decir, evidentemen
Teoria de la cultura, teOIia de la sociedad, el conjunto de te, que la mujer no esta pensada, que no entra en las oposi
sistemas simb6licos -arte, religi6n, familia. lenguaje-, todo ciones, no forma pareja con el padre (que forma pareja con el
se elabora recurriendo a los mismos esquemas. Y el movi hijo).
miento por el que cada oposici6n se constituye para dar senti Existe ese suefto tragico, de Mallarme,2 ese lamento del pa
do es el movimiento por el que la pareja se destmye. Campo dre sobre el misterio de la paternidad, que arranca al poeta el
de batalla general. Cada vez se libra una guerra. La muerte duelo, el duelo de los duelos, la muertedel hijo querido; ese
siempre trabaja. suefto del himen entre el padre y el hijo - Entonces, sin ma
dre. Suefto del hombre ante la muerte. Que Ie amenaza siem
Padrelhijos Relaciones de autoridad, de privilegio;
pre de un modo diferente a como amenaza a la mujer.
de fuerza.
Logosfescritura Relaciones: oposici6n, conflicto, relevo,
retorno.
Amo/esclavo Violencia. Represi6n. 1. Como todo la obm de Denida atravesando-detectando. la historia de la filoso
ffa sc dedica a hacerla apareccr. En PlatOn. en Hegel. en Nietzsche. se repite una
Y nos damos cuenta de que la «victoria» siempre vuelve misma operaci6n, rechazo, cxclusi6n, marginaci6n de la mujer. Ascsinato que se
al mismo punto: Se jerarquiza. La jerarquizaci6n somete toda confundc con la historia como manifestaci6n y representaei6n del poder masculino.
2.•Pour un tOlnbcau d'Anatole» rEd. du Seui!, p. 138), tumba en Ia que Mallar
la organizaci6n conceptual al hombre. Privilegio masculino. me conserva a su hijo, 10 cuida. siendo el mismo la madre, de Ia muerte.
14 15
«una alianza ceptual de una cultura milenaria esta siendo minada par mi
un himen, soberbio Y suefio de filiaci6n
-yla vida
Hones de topas de una especie nunca conocida.
masculina, suefio de Dios padre
que en mf queda surgiendo de sf mismo Cuando ellas despierten de entre los muertos, de entre las
me servira en su hijo... y
palabras, de entre las leyes.
para...
sin madre entonces
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Una vez despierta/o, sena otra historia. Entonces quiza habria la comprende por completo. y ella es s6lo esta forma hecha
dos personas. Con las mujeres nunca se sabe. Y la voluptuosa para el: cuerpo prisionero en su mirada.
simplicidad de los preliminares ya no tendria lugar. lO sueno de mujer? S610 es un sueno. Duermo. Si no dur
La armonfa, el deseo, la proeza. la busqueda, todos esos miera, el no me buscaria, no cruzarfa sus buenas tierras y mis
movimientos son previos... a la llegada de la mujer. Y mas malas tierras para lIegar hasta mt. Sobre todo, ique no me des
exactamente al momento en que se levanta. Ella echada, el de pierten! JOUe angustia! iRe de estar en la tumba para atraerIo!
pie. Ella se levanta -final del sueno--, la continuaci6n es so iY si me besara? Ese beso... lc6mo quererlo? lOuiero?
ciocultural, el Ie hace muchos hijos, ella se pasa la juventud lOue qui ere ella? Dormir, quiza sonar, ser amada en sue
pariendo; de cama en cama, hasta la edad en que deja de ser nos, que se Ie acerque, que la toque, casi... casi gozar. Pero
una mujer. no gozar: sino despertar. Sin embargo, en suenos goz6, erase
«Bridebed. childbed, bed of death»: lecho nupcial, lecho de una vez...
alumbramiento, lecho de muerte es el trayecto de la mujer Erase otra vez la misma historia, repitiendo a traves de los
inscrito asf de cama en cama en el Ulises, de Joyce. Periplo de siglos el destino amoroso de la mujer, su cruel esquema misti
Ulises Bloom de pie, navegando sin cesar a traves de Dublin. ficador. Y cada historia, cada mito Ie dice: «no hay sitio para
Caminar, exploraci6n. Periplo de Penelope-Todamujer: lecho tu destino en nuestros asuntos de Estado». EI amor es un
de dolor en el que la madre no acaba de morir, lecho de hos asunto de umbraL Para nosotros, hombres, que estamos he
pital en el que la senora Purefoy no acaba de parir, lecho de chos para triunfar, para ascender en la escala social, Ia tenta
Molly esposa, adultera, marco de una infinita ensonaci6n er6 ci6n es buena porque nos indta, nos empuja, alimenta nues
tiea, periplo de reminiscencias. Vagabundea, pero acostada. tras ambiciones. Pero la realizad6n es peligrosa. EI deseo no
Rumia. Se habla a sf misma. Viaje de la mujer: en calidad de debe desaparecer. Para nosotros, vosotras, las mujeres, repre
cuerpo. Como si, separada del exterior donde se realizan los sentrus la etema amenaza, Ia anticultura. No nos quedamos en
vuestras casas, nos vamos a reposar a vuestras camas. Ronda
intercambios culturales, al margen de la escena social donde
mos. Seducidnos, enenradnos, es todo 10 que os pedimos. No
se libra la Ristoria, estuviera destinada a ser, en el reparto
hagrus de.QQSotrns unos ,seres blandos, aletargados, femeninos,
instituido por los hombres, Ia mitad no-social, no-polftica, no
sin preocupaciones de tiempo ni de dinero. Para nosotros, el
humana de Ia estructura viviente, siempre la facci6n naturale
amor a vuestro modo esJamu~tre:-- Asunto de umbrales: 4 todo
za por supuesto, a la escucha incansable de 10 que ocurre en el
esta en suspenso, en el pronto, siempre diferido. Mas alia esta
interior, de su vientre, de su «casa». En relaci6n inmediata con
la cafda: sumisi6n del uno al otro, domesticad6n, reclusi6n en
sus apetitos, sus afectos.
la familia, en el rol social.
Y mientras el asume -(bien que mal)- el riesgo y la res A fuerza de leer esta historia-que-acaba-bien, ella aprende
ponsabilidad de ser una parte, un agente, de una escena publi los caminos que Ia conducen a la «perdida» que es su destino.
ca en la que tienen lugar las transformaciones, ella representa Una vueltecita y luego se va. Un beso, y el se va. Su deseo,
la indiferencia 0 la resistencia a ese tiempo activo, ella es el fragil, que se sustentaba en la carencia, se mantiene gracias a
principio de constancia, siempre de una determinada manera la ausencia: el hombre continua. Como si no consiguiera tener
Ia misma, cotidiana y etema. 10 que tiene. lD6nde esta ella, la mujer, en todos los espacios
Sueno de hombre: Ia amo, ausente luego deseable, inexis
tente, dependiente, luego adorable. Porque no existe alia don
4. Que el placer es como dice Freud, es una .verdad». pem parcial.
de esta. Como tampoco esta alIa donde existe. Entonces, Punto de vista que se de hecho. a partir del imaginario masculino. en la
jc6mo la mira! Cuando ella tiene los ojos cerrados; cuando el . medida en que esta dictado amenza de castraci6n...
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que el frecuenta, en todas las escenas que prepara en el inte tienes miedo. No te muevas, pues corres el riesgo de caer. So
rior de la clausura literaria?
bre todo, no vayas a] bosque. Y hemos interiorizado el horror
Hay muchas respuestas, las conocemos: ella esHi. en Ia
a 10 oscuro. No han tenido ojos para ellas mismas. No han ido
sombra. En la sombra que e1 proyecta en ella, que ella es.
a explorar su casa. Su sexo les asusta aun ahora. Les han colo
Noche para su dia, asf se ha imaginado desde siempre.
nizado el cuerpo del que no se atreven a gozar. La mujer tiene
Oscuridad para su blancura. Exduida del espacio de su siste
miedo y asco de 1a mujer.
ma, ella es la inhibicion que asegura a1 sistema su funciona
miento. Ellos han cometido el peor crimen contra las mujeres: las
Mantenida a distancia, a fin de que eI goce de las ventajas han arrastrado, insidiosa, violentamente, a odiar a las mujeres,
ambigiias de la distancia, que ella (omenta, por e] a1ejamiento a ser sus propias enemigas, a movilizar su inmenso poder con
que representa, el enigma de ]a seducci6n. delicia-peligro, sus tra sf mismas, a ser las ejecutoras del viril trabajo.
pendida, en el rol de "Ia secuestradora» Helena, ella esta en
cierto modo "fuera}), Pero ella no puede apropiarse de ese iLes han creado un anti-narcisismol, iun narcisismo por el
«fuera» (incluso es raro que tenga ganas), es su fuera de el: el que solo se ama haciendose amar por 10 que no se tiene! Han
fuera, a condicion de que el no sea 10 absolutamente exterior, fabricado la infame 16gica del anti-amor.
el extranjero no familiar que se Ie escaparfa. Ella permanece, El «continenle negro» no es ni negro ni inexplorable: aun
por tanto, en un fuera domestico.
esta inexplorado porque nos han hecho creer que era demasia
Secuestradora secuestrada a sf misma do negro para ser explorable. Y porque nos quieren hacer
-no s610 es ella la parte de extrafteza- dentro de su uni creer que 10 que nos interesa es el continente blanco, con sus
verso que vuelve a emanar su inquietud y su deseo. Ella es, monumentos a la Carencia. Y 10 hemos crefdo. Nos han inmo
en el interior de su economia, la extrafteza de la que a el Ie , vilizado entre dos mitos horripilantes: entre la Medusa y el
gusta apropiarse. Pero aun la han tratado como al «continen abismo. Eso haria estallar en carcajadas a medio mundo, si no
te negro»: la han mantenido a distancia de sf misma, Ie han continuara. Porque el relevo falo-Iogocentrico esta ahf, y mili
deja do ver (= no-ver) a la mujer a partir de 10 que el hombre tante, reproductor de viejos esquemas, andado en el dogma de
quiere ver de ella, es decir casi nada; Ie han prohibido la posi la castraci6n. Ellos no han cambiado nada; han teorizado su
bilidad de la orgullosa «inscripci6n en mi puerta}} que ocupa deseo de la realidad. jYa pueden echarse a temblar los predica
el umbral del Gai Saber. No es ella quien hubiera podido ex dores, vamos a mostrarles nuestros sextos!
damar:
Peor para elios si se desmoronan al descubrir que las muje
«Vivo en mi propia casa,
res no son hombres, 0 que la madre no tiene. Pero, lno les
nunea he imitado a nadie... »
favorece ese miedo? lLo peer no seria, no es, realmente, que
la mujer no este castrada, que Ie baste con dejar de ofr las
No ha podido habitar su «propia}} casa, su propio cuerpo. sirenas (pues las sirenas eran hombres) para que la historia
En efecto, se puede encarcelar, retrasar monstruosamente, cambie de sentido? Para ver a la medusa de frente basta con
conseguir durante demasiado tiempo el objetivo del Apartheid mirarla: y no es mortal. Es hermosa y rie.
(pero s610 por un tiempo). En cuanto empieza a hablar, se Ie Elios dicen que hay dos cosas irrepresentables: la muer:te y
puede enseftar, al mismo tiempo que su nombre, que su re el sexoTemeruno. Pues necesitan que Ia feniinidad vaya.aOOcia
gi6n es negra: eres Africa y, por tanto, eres negra. Tu conti da a la muerte; ise excitan de espanto!, iPor sf mismos!, nece
nente es negro. EI negro es peligroso. En el negro no yes nada,
sitan tenernos miedo. Mira, los perseos tremulos avanzando
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hacia nosotras, caminando hacia atn'is como los cangrejos,
acorazados de apotropos. jBonitas espaldas! No hay un minuto Para ti?
que perder. Salgamos.
lAcaso soy yo, mufieca fantasma, causa de dolores. de gue
Ellas vienen de lejos: de siempre: del «fuera», de las landas rras, pretexto. «para los hermosos ojOS» de quien los hombres
donde las brujas siguen vivas; de debajo, del otro lade de la hacen. dice Freud. sus ensofiaciones divinas, sus conquistas,
«cultura»; de sus in(ancias, que a ellos tanto les cuesta hacer sus destrucciones? No para «mi», por supuesto. Si no para mis
les olvidar, que condenan al in pace. Aprisionadas las nifias en «ojOS», para que te mire, para que .le mire a el, para que el se
cuerpos «mal criados». Conservadas, intactas de sf mismas, en vea observado como el quiere. ser mirado. 0 como el teme no
el hielo. Frigidificadas. Pero, jcuanto se mueve ahf debajo! ser mirado. Yo, es decir, nadie. q la IIlllgre a la_que el Eterno
jQue esfuerzos los de los policfas del sexo, siempre volviendo a Masculino siempre vuelve para hacerse admirar.
empezar, para impedir su amenazante retorno! Por ambas Dicen que par ella los griegos lanzaron mil naves, destruye
partes, hay tal despliegue de fuerzas que, durante siglos, la ron. mataron, hicieron durante diez veces diez afios una gue
Iucha se ha inmovilizado en el equilibrio tembloroso de un rra fabulosa, jentre hombres!. por ella, alia, el idolo. raptada,
punto muerto. escondida, perdida. Porque para-ella, y sin-ella, celebran la lar
Nosotras, las precoces, nosotras las inhibidas de la cultu ga fiesta de muerte que Haman su vida.
ra, las hermosas boquitas bloqueadas con mordazas, polen,
alientos cortados, nosotras los laberintos, las escaleras, los es
pacios hollados; las despojadas, nosotras somos «negras» y so El asesinato del Otro:
mas bellas.
Biograficamente, desde la infancia, vengo de una revuelta,
de un rechazo inmediatamente violento y angustioso por acep
la Uegada de una Mujer a 1a escritura: tar 10 que ocurre en la escena en cuyo borde me encuentro
destituida al final de una combinaci6n de accidentes de la His
cQuien toria. Tuve esta extrafia «suerte»: unos golpes de suerte, un
encuentro entre dos trayectorias de diaspora,5 y al final de
Invisible, extrafia, secreta, impenetrable, misteriosa, negra,
esos caminos de expulsi6n y de dispersi6n que sefialan el fun
prohibida
cionamiento de la Historia occidental a traves de los desplaza
mientos de judfos, caigo -nazca-- de ileno en una escena
ejemplar un modele desnudo, bruto. de ese funcionamiento
Soy yo... propiamente tal: aprendf a leer. a escribir, a aullar, a vomitar,
en Argelia. Hoy se por experiencia que es imposible imaginar
tSoy yo ese no-cuerpo vestido, envuelto en velos, alejado 10: hay que haber vivido, sufrido, 10 que era el frances-argelino.
cuidadosamente, mantenido apartado de la Historia, de las Haber vista a los «franceses» en la «cumbre» de la ceguera
transformaciones, anulado, mantenido al margen de la escena, imperialista comportarse en una tierra habitada por seres hu
al ambito de la cocina a al de la cama? manos como si estuviera poblada por no-seres, por esclavos
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de-nacimiento. Todo 10 aprendi de ese primer espe.ct~~lllo: vi limita: luego, 10 que arnenaza mi-bien (entendiendo siempre
c6mo el mundo blanco (<<frances») superior plutocratic::o, civili por bien s610 10 que es bueno-para-mi) es el atm. lQue es el
zado institufa su poder a partir de la represi6n de poblaciones «Otro»? Si realmente es «el otro» no hay nada que decir, no es
que se hacen a veces «invisibles» como son los prcie.iiiriQS,]Qs teorizable. El otro escapa a mi entendimiento. Esta en otra
trabajadores inmigrados, las minorfas que no tienen el «colon> parte, fuera: otro absolutamente, No se afirma. Pero, por su
adec1,!ado. Las mujeres. 6 Invisibles en calidad de humanos. puesto, en la Historia, eso que llamamos «otro» es una alteri
Per~ por supuesto, percibidos en calidad de instrumentos, su dad que se afirma, que entra en el circulo dialectico, que es el
cios, tontos, perezosos, mentirosos, etc. Gracias a la magia otro en la relaci6n jerarquizada en la que es el mismo que
dialectica aniquiladora. Vi c6mo los grandes y hermosos pai reina, nombra, define, atribuye, «su» otro. Yean la terrible
ses ccavanzados» se erigfan expulsando al extranjero; excluyen simplicidad que ordena el movimiento erigido en sistema por
dolo pero no demasiado lejos: en la esclavitud. Gesta banal de Hegel, la sociedad se· propulsa a mis ojos reproduciendo a la
la Historia: es preciso que existan dos razas, la de los amos y perfecci6n el mecanismo de la lucha a muerte: reducci6n de
la de los esclavos. una "persona» ala posici6n de «otro», maquinaci6n inexora
Y ya conocemos la ironia contenida en la diaIectica del ble del racismo. Es necesario que exista el «otro ll , no hay amo
amo y del esclavo: no es necesario que el cuerpo del extranjero sin esclavo, no hay poder econ6mico-politico sin explotaci6n,
desaparezca, pero es necesario que su fuerza sea dominada, no hay clase dominante sin rebafio subyugado, no hay «fran
que vuelva al arno. E~~<:!i~E£.-q1.!.e ~xi.!iU'th~prupio y 10 im.... ces» sin moro, no hay nazis sin judfos, no hay Propiedad sin
propio,lo liIilpi9Y Jo !iPCIQ. lo.ricQyJQ:pobrere:te.. exclusi6n, una exclusi6n que tiene su limite, que forma parte
ASl, pues, tengo tres 0 cuatro afios, y 10 primero que yeo en de la dialectica, Si el otro no existiera, 10 i~ventarfamos. Por
~
la calle es que el mundo esta dividido en dos, jerarquizado, y tra parte, es 10 que hacen los amos: se hacen los esclavos a
que mantiene este reparto mediante la violencia. Veo, que hay
los que mendigan, los que revientan de hambre, de miseria, de
medida. Con un.. a.e.x.a.~~tud ~()l1.t.~_.I! a.l~IE.e.l!!~Ja
perfe.c.ta,.,'y._... ..J!.._
.
maquina de reproducir todas las op()siciones, qu~.,hflcen fun
desesperaci6n, y los ofensores, que revientan de riqueza y de ionar la economia y eLpensamiento. . " ...
arrogancia, que devoran, que aplastan, que aniquilan. Que ma Por supuesto, en ningUn momento de la Historia se ha to
tan. Y que se pasean por una tierra robada, como si tuviesen
lerado la paradoja de la alteridad, posible. como tal. EI otro
arrancados los ojos del alma. Sin ver que los otros estan vivos. esta ahf s610 para ser reapropiado, retomado, destruido en
Y ya 10 se todo acerca de la «realidad» que sostiene la mar
cuanto otro. Ni siquiera la exclusi6n es una excIusi6n. Argelia
cha de la Historia: todo se basa, a traves de los siglos, en la
no era Francia, pero era (cfrancesa».
distinci6n entre 10 Propio, 10 mfo, 0 sea, el bien, y 10 que 10
Y a mf tambh§n me sacan a colaci6n a «nuestros antepasa
dos los galos». Pero yo naci en Argelia, y mis antepasados vi
6. Las mujeres: en esta e:poca no 10 erefa. La lueha a muerte que se desarrollaba vieron en Espafia, en Marruecos, en Austria, en Hungrfa, en
a m is ojos era, en primer lugar, la del poder colonial contra sus vfctimas. Mas alia Checoslovaquia, en Alemania, y mis hermanos de nacimiento
percibfa que era la consecuencia imperialist a de la estlUctura capitalista, y que reme
daba, sofoci1ndola y baciendola mas monstruosa e inhumana, ala lueha de dases: el son arabes; asi, pues, ld6nde estamos en la Historia? Yo soy
explotado ni siquiera ctrabajador., pear, infla-humano, con el apoyo del racismo; y del partido de los ofendidos, de los colonizados. Yo (no) soy
el universo podia fingir obediencia a las leyes <naturales •. En el horizonte, la guen1l,
que me disimulaban parcialmente. No estaba en Francia. No he visto con mis pro
arabe. lQuien soy? Yo «hago» la historia de Francia. Soy ju
pios ojos la traici6n, el colaboracionismo. Vivfamos bajo la dictadura de Vichy: perci dia. En vuestras guerras y vuestras revoluciones, len que gueto
bfa los efectos sin conocer las causas. Hay que adivinar, sospechar, par que mi padre me habeis encerrado? Quiero luchar. lCual es mi nombre?
no podfa ejercer, por que yo no podIa ir a la escuela, etc. Porque, como me ensel16
una nina blanca, -todos los judios son mentirosos». Quiero cambiar la vida, yo quiero hacerlo. lQue «yo»? lD6nde
25
24 ,,
r(esta mi sitio? Lo busco. Hurgo por todas partes. Leo, pregun
haber otros en la misma situaci6n. No se quienes, pero los
I to. Empiezo a hablar, lque idioma es el mfo?, leI frances?, iel
I· aleman?, Gel arabe? GQuien ha hablado por mf a traves de encontrare cuando sea mayor, y parta a reunirrne con elIos
. generaciones? Tengo mi oportunidad. jQue accidente! Haber aun no se d6nde. Y en la espera, s610 quiero tratarrne con mis
l nacido en Argelia, no en Francia, no en Alemania; un poco verdaderos antepasados (y aun, a los galos les perdono mu
mas y como algunos miembros de mi familia hoy en dia no chas casas, gracias a su fracaso. Es cierto que elIos tambien
escribiria, me anonimarizaria para la eternidad junto a Ausch fueron a1ienados, engafiados, esclavizados), mis verdaderos
witz. Oportunidad: si hubiera nacido cien afios antes, hubiera aliados, mi verdadera «raza». No esta especie c6mica y repug
estado en la Comuna. iC6mo?, cUi? iD6nde estan mis bata nante que ejerce el poder donde naci.
nas?, iY mis companeros, digo companeras, de arrnas? Y, naturalmente, me refiero a todos los textos en los que se
Busco por todas partes. Hija del azar. Un ano antes. El lucha. Textos guerreros; y textos rebeldes. Durante mucho
milagro. Lo conozco. Lo detesto: hubiera podido ser tan s610 tiempo lei, vivf, en un territorio hecho de espacios tornados a
una muerta. Ayer, cque hubiera podido ser? cAcaso puedo ni
siquiera imaginar mi otra parte?
todos los pafses a los que tenia acceso a traves de Ia ficci6n,
una antitierra (nunca podria pronunciar Ia palabra «patria», ni
siquier<l.J?!:~~.~~<l: de un_.«~~!i;;raonderas aistlilClonesdernZas,
I
-Vivo toda mi infancia sabiendolo: he sido varias veces
objeto de milagro. Una generaci6n antes, y yo no existirfa. Y de dases, de orfgenes no ternan cabida sin que alguien se su
en esta revuelta: me resulta imposible vivir, respirar, comer, en blevara. Donde habfa gente dispuesta a todo, a vivir, a morir,
un mundo donde los mfos no respiran, no comen, son aplasta por ideas justas. Y donde ser generoso no era imposible, ni
dos, humillados. Los mfos: todos los que soy, de quienes soy la ridiculo. Sabia, siempre he sabido, 10 que odiaba, habfa locali
misma. Los condenados de la historia, los exiliados, los coloni zado al enemigo y a todas sus destructivas forrnas: autoridad,
zados, los quemados. represi6n, censura, insaciable sed de riqueza y de poder. Cons
Sf, Argelia es invivible. Francia, no digamos...
tante del mal, trabajo incesante de la muerte. Pero eso no p0
jAlemania! jEuropa c6mplicel...
dia durar. Habfa que matar a la muerte. Veia que la realidad,
Ia historia, eran una serie de Iuchas, sin las que estariamos
-Debe existir otra parte, me digo. Y todo el mundo sabe
30
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de la cual Egeo habfa dejado sus sandalias. lQut~ es un hijo? esposa. lSC dctuvo ella a causa de la fatalidad, 0 sucumbi6 a]a
fatiga? Lo ignoro. pero no volvi6 a aparecer ante mis ojos. No
El hombre que logra levantar la roca... para ponerse el calzado me eli cuenta de su desaparici6n y no pense en ella hasta el
heredado}. momento en que llegamos a la sepultura, a la sagrada morada
A continuaci6n se teje una carrera triunfal: atravesada de de la antigua Ceres.»
cuerpos femeninos, al hilo de un alma impfa, de mujer en mu
jer, se amasa un enorme territorio. A traves de Ariana. de An Libro segundo:
tiope, de Hip6lita, de Fedra, hecatombes de amantes innom
brables y de amazonas, con Teseo se extinguen las ultimas ..S610 entonces, cuando estuvimos todos reunidos, vi que era
gran des llamas, y asf seguidamente hasta Helena, raptada a ella la (mica que faltaba y que habia desaparecido al quedar
los diez afios de edad (asi empez6 0 mas bien fue «comenza rezagada de sus acompanantes, su hijo y su esposo. lA que
da») y vaya. no sabe nada mas, pues Teseo se esfuma, al final hombre, 0 dios, no acuse en mi extravfo?,.
del camino de rapto y de consumaci6n... y sigue corriendo.
Por 10 demas, despues de Ia muerte de su padre. congreg6 a jHorror! EI venerable busca por todas partes, y es la propia
los habitantes de t04a la provincia de Atiea en una ciudadela e muerte quien 10 justifica ante la Historia.
hizo que se rindieran. Y Plutarco cuenta que habia quienes
estaban de acuerdo para someterse a la superintendencia de «Entonces me habl6 y me consol6 de mis cuitas con estas
Teseo, y, los otros, los que, a pesar de todo, cedieron por te palabras: "lPor que, esposo mfo. te abandonas a tan enloquece
mor a su poder. Centralizaci6n, destrucci6n de las pequefias dor dolor? Esos acontecimientos no suceden sin la voluntad de
los dioses; y ellos no perrniten que tt1 acompafles a Creusa: una
unidades de administraci6n local: nacimiento de Atenas. Des
floreciente fortuna, un reino, una esposa de sangre real te espe
pues vivi6 feliz, cre6 la moneda que hizo acufiar con la efigie ran; deja de verter tus lagrimas POI' tu Creusa querida. No, no
del toro de Marat6n, y tuvo mucho dinero. vere las soberbias moradas de los mirrnidones y de los d610pes;
Yo no hubiera podido ser Ariana: estoy de acuerdo en que no ire, yo, Dardanida y nuera de la divina Venus, a servir a
de por amor. Pero, la quien? Teseo no tiembla, no adora. no matronas griegas como esclava. La poderosa madre de los dio
desea, pasa por los cuerpos ni siquiera magnificados en direc ses me cobija en su reino. Adi6s. y ama siempre a nuestro
ci6n a su propio destin~. Toda mujer es un medio. Lo com · .. .' 7
hiJO
prendo perfectamente.
Pero me hubiera arriesgado a ser Dido: en esta escena empie ACTO 1. Tema: «lesclava de una mujer?». jAh, no! Mercu
zo a sufrir poniendome en el lugar de una mujer. Releed a rio, enviado por Jupiter, interviene en nombre de la liga de
Virgilio, en La El1eida (libro m y IV): vemos que los dioses constructores de imperios: y, entonces, ltu construyes una be
protegen del peligro femenino al venerable Eneas, destinado a lla ciudad para una mujer olvidando tu reino y tu propio desti
fundar una ciudad. no? ASl se salvara de la vergiienza el pio Eneas. Las escenas
Menos sinvergiienza que Jas6n, menos "puro» que Teseo. siguientes Ie hubieran resultado intolerables, dolor, amor, be
que es mas moral, en el simple brutal goce; siempre hay un lleza de Dido se mezclan en cantos desgarradores, y sin duda
dios 0 una causa para disculpar 0 explicar su arte de «sem Eneas hubiera desfallecido. Pero "los destinos se oponen a
brar» sus mujeres, de dejarlas caer. Acto I Salida de Troya, esto, y un dios cierra los tranquilos oidos del heroe». Le cues
armado con el padre sobre las espaldas y el hijo en brazos: ta, pero tiene su ley, y se casa con ella: y su ley es clara, ya
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Creusa Ie da al morir una fuerza sublime. EI buen amor de un deseo tal que no sea c6mplice de la vieja historia de la muerte.
hombre es su patria. Una tierra masculina que transmitir de Ese deseo inventarfa el Amor, el unico que no se sirve de la
padre a hijo. Para Ascanio, pues... palabra amor para encubrir su contrario: no se reincidirfa en
En cl lugar de Dido. Pero yo no soy Dido. Yo no puedo la fatalidad dialectica, que no se contenta con la sumisi6n del
vivir en una victima, por muy noble que sea. Opongo resisten lIno al otro. Por el contrario, habrfa reconocimiento del uno
cia: una cierta pasividad me resulta odiosa, me promete la hacia el otro, y este reconocimiento se producirfa precisamen
muerte. Entonces, ioquien ser? Por mas que recorra los siglos y le gracias a un intenso y apasionado trabajo de conocimiento:
los relatos que estan a mi alcance, no encuentro mujer en Ia cada uno correrfa, por fin, el riesgo del otro, de la diferencia,
que introducirme. Para ella, no obstante, toda mi simpatia, mi sin sentirse amenazadoJa por la existencia de una alteridad,
temura, mi tristeza. Pero, yo no, mi vida no. No puedo depo pero regocijandose por agrandarse a base de las inc6gnitas
ner las armas. Cierto, hay alguien por ahf abajo, es Juana de que supone descubrir, respetar, favorecer, mantener.
Arco; pero es absolutamente inhabitable para mf que soy ju Este amor no caerfa en las trampa de las contradicciones y
dia, y desconfio respecto a todo cuanto este relacionado con la las ambivalencias que conllevan indefinidamente el asesinato
Iglesia y su reino ideo16gico. Pero por 10 demas, su vigor, su del otro. No quedarfa atrapado en la enorme maquina social
firmeza (mica -Ia simplicidad desnuda de su acci6n, su dara que reconduce a los individuos al modelo familiar. No se hun
relaci6n con los hombres--, y por su proceso y su hoguera, dirfa en las paradojas de la relaci6n con el otro tales que a
entonces en esto sf, estoy con ella. A parte de Juana de Arco, partir de la idea de Propiedad {(sica, Hegel esquematiz6 su des
pues, no fui nunca nadie. Y durante un tiempo segufa siendo piadado cfrculo vicioso.
una especie de AquHes secreto, aprovechando su ambigiiedad
sexual que permitia la mfa. Pero no se puede ser Aquiles todos
los dras. Y quiero convertinne en una mujer que pueda amar. El Imperio de 10 Propio
Y quiero conocer a mujeres que se amen, que vivan, que no
esten humilladas, ocultas, aniquiladas. Leo impulsada en 10 -Pues, por desgracia, Hegel no inventa nada: quiero decir
sucesivo por la necesidad de comprobar si existe, al otro del que la dialectica, su sistema silogfstico, la salida del sujeto en
mundo, esta relaci6n entre los seres que merezca unicamente el otro para volver a sf mismo, todo este proceso descrito espe
el nombre de amor. Parto de algunas ideas mas bien con cialmente en la Fenomenolog{a del esp{ritu, esta de hecho co
vicciones, presentimientos, que no teorizo, que induso perma mumnente presente en la banalidad cotidiana. Nada mas es
necen durante bastante tiempo mas 0 menos inconscientes. pantoso, mas normal que el funcionamiento de la Sociedad,
Por todas partes yeo reproducirse a escala individual la lucha tal como queda expuesto con la apisonadora perfecta de la
por el dominio que hizo estragos entre dases, pueblos, etc. maquinaria hegeliana en el movimiento en que, en tres tiem
iAcaso el sistema no tiene fallas? lEs inevitable? A partir de pos, se pasa de la familia al Estado.
mi deseo, imagino que existen otros deseos parecidos al mio. Proceso hist6rico dinamizado por el drama de 10 Propio, la
Si mi deseo es posible, significa que el sistema permite que se imposibilidad de pensar un deseo que no entrafie conflicto ni
filtre algo diferente. Todos los poetas 10 saben: 10 que es pen destrucci6n. Siempre vivimos bajo el Imperio de 10 Propio. La
sable es real. eso es 10 que William Blake tambien anuncia. Y historia, desde sus inicios, esta dominada por los mismos
es verdad. Deben de existir modos de relaci6n heterogeneos a amos, y ellos la marcan con las insignias de su economfa
la tradici6n reglamentada por la economfa masculina. Busco, apropiadora: la historia, como historia del fulocentrismo, s610
pues, de forma apremiante y mas angustiada, una escena en se desplaza para repetirse. «Con una diferencia», como dice
que se produzca un tipo de intercambio que sea diferente, un Joyce. Siempre Ia misma, con otro disfraz.
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Y Freud -heredero por ciecto de Hegel y de Nietzsche-,
do, a fin de darle a gozar, sin demasiados obsUiculos, el retor
tampoco, no ha inventado nada. Todos los grandes te6ricos
no a sf mismo que el realiza, crecido - afianzado a sus pro
del destine 0 de Ia historia humana han reproducido Ia Jogica
pios ojos.
del deseo, la mas comun, Ia que frena el movimiento hacia eI
Todas las mujeres han vivido, mas 0 menos, la experiencia
otro en una representaci6n patriarcaJ, bajo Ia ley del Hombre.
de esta condicionalidad del deseo masculino. Y de todos sus
Historia, historia del faJocentrismo, historia de Ia apropia
efectos secundarios. Fragilidad de un deseo que debe (aparen
cion: una unica historia. Historia de una identidad: la del
tar) matar a su objeto. Fantasmas de violacion 0 paso at acto.
hombre que se hace reconocer por el otro (hijo 0 mujer) recor
Y muchas mujeres, presintiendo 10 que ahf se juegan, consien
dandole que su amo es Ia mUecte, como dijo Hegel.
ten en representar el papel del objeto ...
Cierto que bajo Ia dependencia falocentrica, el reconoci
iPor que esta comedia cuyo acto lfmite, el flirteo del amo
miento pasa por un conflicto cuyas consecuencias paga la mu
con Ia muerte, hacia refr a Bataille bromeando con empujar a
jer; y que el deseo, en un mundo asf determinado, es un deseo
de apropiaci6n. Esta logica razona asf: Hegel hasta el borde del abismo en el que un hombre civiliza
do evita caer? De ese abismo que funciona como metafora de
1) iDe d6nde surge el deseo? De una mezcJa de diferencia
la muecte, y del sexo femenino.
y de desigualdad. Si los dos elementos de Ia pareja estan en
Toda historia es inseparable de Ia economfa en el sentido
estado de igualdad, el movimiento hacia no existe. Siempre es
estricto de Ia palabra, de un cierto tipo de ahorro. Relacion del
una diferencia de fuerzas 10 que conlleva movimiento. (Razo
hombre con el ser-hombre, con su conservaci6n. Esta econo
namiento que se apoya, pues, en leyes «fisicas».)
mfa, entendida como ley de apropiaci6n, es una produccci6n
2) Ligero desliz subrepticio: Ia diferencia sexual con una
falocentrica. La oposicion propio/no propio (Ia valorizaci6n de
igualdad de fuerza no produce el movimiento del deseo. La
10 propio), organiza Ia oposicion identidadldiferencia. Ahf todo
que desencadena el deseo, como un deseo de apropiaci6n, es
ocurre como si, en un abrir y cerrar de ojos, el hombre y el ser
la desigualdad. Sin desigualdad, sin Iucha, hay inercia, la
muerte. se hubieran apropiado el uno del otro. Y como si su relaci6n
con Ia mujer se ventilara siempre como posibilidad - pero
En tales niveJes del amilisis (mas 0 menos consciente si
amenazante, de 10 no-propio: el deseo se sima como deseo de
guiendo a los supuestos-maestros) se opera 10 que considero
reapropiarse de 10 que parece poder escaparsele. La astucia y Ia
como la gran impostura masculina:
vioJencia (iinconscientes?) de la economia masculina consisten
En efecto, cabrfa imaginar que Ja diferencia 0 Ia desigual en jerarquizar Ia diferencia sexual valorizando uno de los ele
dad si la entendemos como no-coincidencia, como asimetrfa,
mentos de la relacion, afirmando 10 que Freud llama Ia prima
conducen aJ deseo sin negatividad, sin que uno de los miem
cia del falo. Y, de hecho, la "diferencia» siempre se percibe, se
bros de la pareja sucumba: se reconocerfan en un tipo de in
realiza, como oposici6n. Masculinidadlfeminidad se opanen de
tercambio en el que cada uno conservarfa al otro vivo y dentro
tal modo que el privilegio masculino se afirma siempre con un
de Ia diferencia. Pero en el esquema del reconocimiento (hege
movimiento conflictual disputado de antemano.
liano) no hay lugar para el otro, para un otro igual, para una
Y nos damos cuenta de que el Imperio de 10 Propio se
mujer entera y viva. Es necesario que ella Ie reconozca y reco
erige a partir de un miedo que es tipicamente masculino: mie
nociendolo, durante el tiempo de Ia realizaci6n, que desapa
do de Ia expropiaci6n, de Ia separaci6n, de Ia perdida del atri
rezca, dejandoJe el beneficio de una ganancia 0 de una vic
buto. Dicho de otro modo, impacto de Ia amenaza de castra
toria, imaginaria. La mujer buena sera, por tanto, Ja que «re
cion. El hecho de que exista una relacion entre la problemati
sista.) bastante tiempo para que el pueda experimentar en ella
ca de 10 no-propio (par tanto del deseo, y de Ia urgencia de Ia
su fuerza y su deseo (quiero decir que ((existe»), y no demasia
reapropiacion) y la constitucion de una subjetividad que solo
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se siente haciendo sentir su ley, su fuerza, su dominio, se com Para Freud:
prende a partir de Ia masculinidad, en Ia medida en que se 1) Ia «fatalidad» de Ia situaci6n femenina es resultado de
estmctura despues de la perdida. Lo que no es el caso de la una «defectuosidad» anat6mica.
feminidad. 2) existe una sola libido, y es de esencia masculina; Ia dife
rencia sexual s610 se inscribe a partir de una rase fdlica por la
que pasan tanto chicos como chicas. Hasta ahf, la chiea habra
lQue se da? side una especie de nHio: Ia organizaci6n genital de la libido
infantil se articula segiln la equivalencia actividadlmasculini
Toda la diferencia que habra determinado eI movimiento dad; la vagina esta aun por «descubrir».
3) dado que el primer objeto amoroso, para ambos sexos,
de la historia como movimiento de Ia propiedad. se articula
entre dos economfas que se definen en relaci6n con Ia proble es la madre, el amor hacia el sexo opuesto es «natural" s610 en
matiea del don. el caso del nino.
La economfa (polftica) de 10 maseuHno y de 10 femenino
esta organizada por exigencias y obligaciones diferentes, que Para Jones: la feminidad es una «esencia» aut6noma.
al socializarse y al metaforizarse, producen signos, relaciones Desde el principio (a paltir de los seis meses de edad) la
de fuerza, relaciones de producci6n y de reproducci6n, un in nina siente un deseo temenino hacia su padre; en efecto, el
mensa sistema de inseripci6n cuIturalIegtble como masculino amilisis de las fantasias mas primitivas de la niiia demostraran
o femenino. que, en lugar del seno percibido como elemento decepcionan
Utilizo con sumo cuidado los califi.cativos de Ia diferencia te, 10 deseado es el pene, 0 un objeto de la misma forma (por
sexual a fin de evitar la confusi6n hombre/masculino. mu deslizamiento anal6gtco). Eso ocasiona, puesto que ya nos ha
jerlfemenino: pues hay hombres que no reprimen su femini Ilamos en la cadena de sustituciones, que en la serie de objetos
dad. mujeres que inscriben mas 0 menos fuertemente su mas parciales, en lugar del pene aparezca el nifio... pues, para lIe
culinidad. La diferencia no se distribuye, por supuesto. a partir var la contra a Freud, Jones re-inscribe d6cilmente en terre no
de los «sex~s» determinados socialmente. Por otra parte, cuan freudiano. Y se remite a el. De la ecuaci6n seno-pene-hijo, de
do hablo de economfa politica, y de economfa libidinal, ligan duce que la nina experimenta un deseo primero respeeto al
dolas, no apunto a Ia falsa cuesti6n del origen, historia a las padre. (Yel des eo de tener un hijo del padre tambien 10 sera.)
6rdenes del privilegio masculino. Hay que evitar rendirse com Y, por supuesto, que la nina tambien experimenta un amor
placiente 0 ciegamente a la interpretaci6n ideo16gica esencia primario hacia el sexo opuesto. Ella tambien, tiene derecho a
lista, como, de distinto modo, se han arriesgado a hacerlo su complejo de Edipo como formaci6n primaria, y a la ame
Freud y Jones por ejemplo; a la disputa que les oponia al suje naza de mutilaci6n por parte de la madre. Por fin mujer, 10 es
to de la sexualidad femenina. uno y otro, desde puntos de vista anat6micamente sin defecto: su clitoris no es un minipene. La
opuestos, sostuvieron la peJigrosa tesis de una determinaci6n, masturbaci6n clitoriana no es, como pretende Freud, una
<<Datura},>, anat6mica de la diferencia oposici6n sexual. Y, a practica masculina. Y cabrfa pensar que la vagina fuera un
partir de ahi. ambos sostienen implfcitamente Ia posici6n de descubrimiento extremadamente temprano, veanse las fanta
fuerza del falocentrismo. sias precoces.
Recordemos las grandes lineas de las posiciones adversas: De hecho, al afirmar que existe una feminidad especifica
Jones (en la Sexualidad femenina precoz), mediante un pro _ (manteniendo, por otra parte, las tesis de Ia ortodoxia), Jo
ceso ambiguo, ataca las tesis freudianas que haeen de Ia mujer nes acentua a(m mas el falocentrismo, con el pretexto de to
un hombre frustrado. mar partido a favor de la feminidad (y de Dios, que, segun
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recuerda, creo macho y hembra ... ). Y la bisexualidad desapare No, Ia diferencia sexual existe a nivel del goce que, en mi
ce en el abismo insalvable que separa a los contrarios.
opinion, se hace mas claramente perceptible en la medida en
En cuanto a Freud, si suscribimos 10 que anuncia, al iden que Ia economfa pulsional de una mujer no es identificable
tificarse con Napoleon, en su artfculo de 1933 sobre La desa por un hombre ni referible a la economfa masculina.
parici6n del complejo de Edipo, <da anatomfa es el destino», En mi opini6n, Ia pregunta <!lQut~ quiere ella?» que se
participamos en la condena a muerte dictada contra la mujer. plantea a la mujer, pregunta que, en efecto, la mujer se plan
y a la culminacion de la Historia.
tea porque se la plantean, porque justamente hay tan poco
La existencia de las consecuencias psfquicas de la diferen sitio para su deseo en la sociedad, que acaba. a fuerza de no
cia entre sexos es innegable. Pero, seguramente, no son reduc saber que hacer con ella, por no saber d6nde meterla, en caso
tibles a las senaladas por e! amilisis freudiano. A partir de la de tener un donde, encubre la pregunta mas inmediata y mas
relacion de los dos sexos con Edipo, se encauza al nino y a la urgente: «le6mo gozo?» lQue es el goce femenino, d6nde tie
nina hacia una divisi6n de roles sociales al estilo de: las muje ne lugar, c6mo se inscribe a nive! de su cuerpo, de su incons
res desarrollan <dneluctablemente» una menor productividad, ciente? Y, lc6mo se escribe?
por"que «subliman» menos que los hombres, y la actividad Se puede divagar largamente sobre una hipotetica prehisto
simbolica, es decir, la producci6n de la cultura, es tarea propia ria y sobre una epoca matriarcal. 0 se puede, como hizo Ba
de hombres. s
chofen,9 intentar re-componer una sociedad ginecocnitica, ex
Freud, ademas, parte de 10 que ~llIama la diferencia anat6 traer efectos poeticos y mfticos al alcance, poderosamente sub
mica entre los sexos. Y sabido es como se configura a sus ojos: versivos en cuanto a la historia de la familia y del poder mas
a partir de la diferencia entre tener/no tener falo. Por referen culino.
da a esas preciadas partes. A partir de 10 que, con Lacan, se Todas las formas de pensar de manera distinta la historia
especificani como significante trascendental.
del poder, de la propiedad, la dominaci6n masculina, la consti
Pero la diferencia sexual no esta simplemente determina tucion del Estado, el equipamiento ideol6gico, tienen su efica
da por la relaci6n fantasmal con la anatomfa, que descansa cia. Pero la innovaci6n actual s610 se preocupa por Ia cuesti6n
en gran parte en un punto de vista, es decir, en una extra del «origen».EI falocentrismo existe. La historia tmicamente
na importancia otorgada a la exteriOridad, y a 10 especular ha producido, ha registrado esto. Siempre. Lo que no significa
en la elaboraci6n de la sexualidad. Teoria del voyeur, por que esta forma sea destinal 0 natural. EI falocentrismo es el
supuesto.
enemigo. De todos. Los hombres tambien tienen que perder,
de manera distinta que las mujeres, pero tambien seriamen
teo Ha Ilegado e! momento de cambiar. De inventar la otra
8. La Iesis de Freud es la siguiente: C1.lando el complejo de Edipo desaparoce es
sustituido POI' el superyo. En el momenta en que el nino empieza a experimentarla historia.
amenaza de castraci6n, empieza a superar su Edipo, coon la ayuda de un superyo
muy acentuado. Para el nmo, el Edipo es una formaCi6n primaria: su primer objcto
amoroso, al igual que para la nina. es la madre. Pero, desgmciadamente, la historia
9. U. Bachofen (1815-1887). historiador suizo de la «ginecocracia., .historiador.
de la hija se constituye b".)o la presi6n de un Superyo menos acentuado: al descubrir.
de una no-histona. Su propop6sito consiste en demostrar que los pueblo... (el griego.
se castrada. su supelyo serii menos \~goroso. Nunca supem el Edipo POl' completo.
el romano. el hebreo), anles de llegar al patriarco, pasaron pOl' lin per{odo de «gine
EI Edipo femenino no es una formad6n prim alia: el vinculo pre-edipico con la rna.
dre conlleva, para la ltija, una dificultad de la que, dice Freud, nunca se repone y que cocracia», reino de la Madre. Se tmta de un periodo 5610 hipot~tico, plies carece de
consiste en tener que cambiar de objelo (amar al padre) en el camino: conversi6n hl.tona: esle eslado de cosas humillante para el hombre debi6 de haber sufrido un
proceso de inhibici6n. debi6 de haber sido relegado aI olvido hist6rico. E intenta
dolorosa. que va acompafiada de una renuncia suplementaria: el paso de la sexuali
establecer (sobre todo en Das Multerrecht, 1861) una arqueologfa del sistema rna·
dad pre·edfpica a la sexualidad «nonna!» Supone abandonar el clftoris para pasar a
triarca!. de una enonne belleza. a partir de una lectura de los pnmeros textos hist6n
la v"gina.. AI final de ese .destino». las mujeres tienen una actividad simb6Iica redu.
cida: no tienen nada que perder, que ganar ni que defender. cos, a nivel del slntoma, de 10 no-dicho. La Ginec:ocracia, dice, es el matenalismo
ordenado.
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No hay mas «destino» que «naturaleza» 0 esencia, como mismo. La l6gica general de la diferencia ya no concord aria
tales, sino estructuras vivas, solidificadas, a veces inmoviliza con la oposici6n aun ahora dominante. La diferencia selia un
das en lfmites hist6rico-culturales que se confunden con la es ramo de diferencias nuevas.
cena de la Historia hasta el extremo de que durante mucho Pero -salvo excepciones- aun chapoteamos en 10 An-
tiempo ha sido imposible, y aun sigue siendo diffcil, pensar e
incluso imaginar 10 demas. Actualmente. vivimos un periodo
transicional, tan acentuado que la estructura clasica aparece
como posible objeto de fisuraci6n. EI masculino futuro
Predecir que sucedera con la diferencia sexual dentro de
un tiempo otro ((dos 0 trescientos afios?) es imposible. Pero Hay excepciones. Siempre las ha habido, son esos seres in
no hay que engafiarse: hombres y mujeres estan atrapados en ciertos, poeticos, que no se han dejado reducir al estado de
una red de determinaciones culturales milenarias de una com maniqufes codificados por el implacable rechazo del compo
plejidad prcicticamente inanalizables: no se puede seguir ha nente homosexual. Hombres 0 mujeres, seres complejos, flexi
blando de «la mujer» ni «del hombre» sin quedar atrapados en abiertos. Admitir el componente del otro sexo les hace a
la tramoya de un escenario ideol6gico en el que la multipp la vez mucho mas ricos, varios, fuertes y, en la medida de esa
caci6n de representaciones, imagenes, reflejos, mitos, identi flexibilidad, muy fragiles. S610 se inventa con esta condicion:
ficaciones transform a, deforma, altera sin cesar el imagina pensadores, artistas, creadores de nuevos valores, «fiI6so£os» a
rio de cada cual y, de antemano, hace caduca toda conceptua la alocada manera nietzscheana. inventores e iconoclastas de
lizaci6n.lO conceptos, de £ormas, los renovadores de vida no pueden sino
Nada permite excluir la posibilidad de las transformaciones vivir agitados por singularidades - complement arias 0 contra
radicales de los comportamientos, de las mentalidades, de los dictorias. Eso no significa que para crear hay que ser homose
roles. de la economfa politica -cuyos efectos sobre la econo xual. Si no que no hay invenci6n posible, ya sea filos6fica 0
mfa libidinal son impensables- hoy. Imaginemos simultanea poetica, sin que el sujeto inventor no sea abundantemente rico
mente un cambio general de todas las estructuras de forma de 10 otro, 10 diverso. personas-desligadas. personas-pensadas,
ci6n, educaci6n, ambientes, es decir de reproducci6n, de los pueblos salidos del insconsciente, y en cada desierto repentina
efectos ideologicos, e imaginemos una liberacion real de la se mente animado, aparicion del yo que no conocfamos -nues
xualidad. es decir, una transformaci6n de la relacion de cada tras mujeres, nuestros monstruos, nuestros chacales. nuestros
cual con su cuerpo y con el otro cuerpo), una aproxima arabes, nuestros semejantes. nuestros miedos. Pero no existe
cion del inmenso universo material organico sensual que so la invencion de otros Yo, no hay poesfa, no hay ficcion sin que
mos, ya que esto no se puede hacer, por supuesto, sin trans una cierta homosexualidad Guego, pues, de la bisexualidad)
formaciones politicas absolutamente radicales (jimaginemos!). obre en mi como cristalizaci6n de mis ultrasubjetividades.l 1
Entonces la «feminidad», la «masculinidad», inscribirian de Yo es esta materia personal. exuberante. alegre, masculina, fe
modo muy distinto sus efectos de diferencia, su economia, sus menina u otra en la que Yo fascino y me angustio. Y en el
relaciones con el gas to, con la carencia, con el don. Lo que concierto de personalizaciones que se Haman Yo, tambien se
hoy aparece como «femenino» 0 «masculino» ya no selia 10 reprime una cierta homosexualidad, simb6lica, substitutiva
mente, y se representa mediante signos diversos, rasgos com
10. Existen parndigmas codificados que proyectan Ia pareja rooot hombrelmujel',
vista por la~ sociedades contempOl'aneas que son sintomaticas de un consensus de 11. Pntnonzs de PerS01ll1e (C]'(Ous), Ed. du Seuil: utes Comptes d'Hoffmann»,
repetici6n. Ver el n." 1 de Ia Unesco dedicado aI Ano Internac:ional de la Muje,'. p. 112,55.
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portamientos, actitudes gestos, y esto se ve mas claramente en
la escritura. t'rectos de inscripci6n del deseo en todas las partes de mi cuer
po y del otro cuerpo.
Asf, bajo el nombre de Jean Genet, 10 que se inscribe en el
Ahora bien, resulta que actualmente, y debido a razones
movimiento de un texto que se divide, se fragmenta, se recons
hist6rico-culturales, es la mujer quien irrumpe, y se beneficia,
es una feminidad abundante, maternal. Una mezcla fan
lm esta bisexualidad transportada, que no anula las diferencias
tasmatica de hombres, de machos, de caballeros, de monarcas,
sino que las anima, las persigue, las aumenta, En cierto modo
principes, huerfanos, flores, madres, senos, gravita alrededor
"Ja mujer es bisexual». El hombre esta encaminado a aspirar a
de un maravilloso «sol de energfa» el amor, que bombardea y
In gloriosa monosexualidad fMica. A fuerza de afirmar la pri
des integra esas efimeras singularidades amorosas para que se
macfa del falo, y de aplicarla, la ideologfa falocratica ha pro
recompongan en otros cuerpos, para nuevas pasiones.
ducido mas de una vfctima: como mujer, he podido sentirme
obnuvilada por la gran sombra del cetro, y me han dicho: ad6
Ella es bisexual: mlo, adora 10 que til no levantas. Pero, al mismo tiempo, han
cargado al hombre con ese grotesco y poco envidiable destine
de quedar reducido a un solo fdolo de cojones de barro. Y,
Lo aquf apuntado Ileva directamente a una reconsideraci6n
como observan Freud y sus seguidores, de tener tanto miedo a
de la bisexualidad. A revalorizar la idea de la bisexualidad12
la homosexualidad. (Por que eI hombre tiene miedo de ser una
para arrancarla a la etiquetaci6n que tradicionalmente se Ie ha
mujer? (Por que ese rechazo (Ablehnung) de la feminidad?
reservado, que la conceptualiza como «neutra», en tanto que
Pregunta con la que Freud tropieza. Esa es la «roca» de la
precisamente aspira a evitar la castracion. Asf, pues, distingui
castraci6n. Para Freud, el reprimido no es, como crefa su ami
ria dos bisexualidades, dos maneras opuestas de pensar la po_
sibilidad y la practica de la bisexualidad: go Fliess (a quien Freud debe la tesis de la bisexualidad), el
otro sexo, vencido por el sexo dominante; el reprimido esta del
1) La bisexuaHdad como fantasia de un ser total que susti
lado de su propio sexo.
tuye el miedo a'la castraci6n. y oculta la diferencia sexual en
la medida en que se experimenta como marca de una separa Si el Psicoanalisis surgi6 a partir de la mujer, y reprimi6 la
ci6n mftica, indicio de una separaci6n peligrosa y dolorosa. Es feminidad (represi6n que no ha triunfado demasiado) su expli
el Hermafrodita, de Ovidio, menos bisexual que asexuado, caci6n de la sexualidad masculina es hoy en dfa escasamente
compuesto no de dos generos, sino de dos mitades. Fantasia, refutable.
pues, de unidad. Dos en uno, y ni siquiera dos. Nosotras, las sembradoras de desorden, 10 sabemos perfec
2) A esta bisexualidad fusional, eliminadora, que qui ere tamente. Pero nada nos obliga a depositar nuestras vidas en
conjurar la castraci6n, opongo la otra bisexualidad, aquella en sus bancos de carencia; ni tampoco a considerar la constitu
la que cada sujeto no encerrado en el falso teatro de la repre ci6n del sujeto en terminos de un drama de hirientes ensayos,
sentaci6n falocentrica, instituye su universo erotico. Bisexuali ni a rehabilitar continuamente la religi6n del padre. Porque no
dad, es decir, localizaci6n en sf, individualmente, de la presen deseamos hacerlo. No giramos alrededor del agujero supremo.
cia, diversamente manifiesta e insistente segu.n cada uno 0 No tenemos ninguna raz6n de mujer para guardar fidelidad
una, de dos sexos, no-exclusi6n de la diferencia ni de un sexo, a 10 negativo. Lo femenino (los poetas 10 sospecharon) afirma:
y a partir de este "permiso» otorgado, multiplicaci6n de los ... and yes I said yes I will Yes. Y sf, dice Molly, arrastrando a
Ulysse mas alia de todos los fibros hacia la nueva escritura, he
dicho sf, quiero Sf.
12, Cf. Nouvelle Revue de Psychlmalyse. 7 (primavera 1937): <Bisexualite et diffe Decir que, en cierto modo, la mujer es bishual es una ma
rence des sexes •.
ner:a, parad6jica en apariencia, de despJazar y relanzar la cues
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ti6n de la diferencia. Y, por tanto, la de la escritura como «Ie para ir hacia el otro; viajera de 10 inexplorado, no niega. acer
menina» 0 «masculina». ca, no para anular la distancia, sino para verlo, para experi
Dire: hoy la escritura es de las mujeres. No es una provoca mentar 10 que ella no es, 10 que es, 10 que puede ser.
ci6n, significa que: la mujer acepta 10 del otro. No ha elimina Pero escribir es trabajar; ser trabajado; (en) el entre, cues
do, en 5U convertirse-en-mujer, la bisexualidad latente en el lionar (y dejarse cuestionar) el proceso del mismo y del otro
nino y en la nina. Feminidad y bisexualidad van juntas, en una sin el que nada esta vivo; deshacer el trabajo de la muerte,
combinatoria que varia seglin los individuos, distribuyendo de deseando el conjunto de uno-con-el-otro, dinarnizado al infini
manera distinta sus intensidades, y seglin los momentos de su to por un incesante intercambio entre un sujeto y otro; s610 se
historia privilegiando tal 0 cual componente. AI hombre Ie re conocen y se reinician a partir de 10 mas lejano de sf mis
sulta mucho mas diffdl dejarse atravesar por el otro. La es 1110, del otro, del otro en mL Recorrido multiplicador de miles
critur;a es, en mi, el paso, entrada, salida, estancia, del otro de transformaciones.
que soy y no soy, que no se ser, pero que siento pasar, que Y no se produce sin riesgo, sin dolor, sin perdida, de mo
me hace vivir --que me destroza, me inquieta, me altera, mentos de sf, de conciencia, de personas que se ha sido, que
lquien?-, luna, uno, unas?, varios, del desconocido que me se superan, que se abandonan. Y no se produce sin un gasto,
despierta precisamente las ganas de conocer a partir de las de sentido, de tiempo, de orientaci6n.
que toda vida se eleva. Tal poblamiento no permite descanso Pero, les esto especfficamente femenino? La 16gica parad6
ni seguridad, enrarece siempre la relaci6n con 10 «real», pro jica de la economfa sin reservas ha sido escrita, descrita. teori
duce efectos de incertidumbre que obstaculizan la socializa zada por los hombres. Que asf sea no es contradictorio: eso
ci6n del sujeto. Es angustiante, consume; y, para los hombres, nos lleva de nuevo a cuestionar su feminidad. Raros son los
esta permeabilidad, esta no-exclusi6n, es la amenaza, 10 intole hombres que pueden aventurarse al extremo en que la escritu
rable. ra liberada de la ley, despojada de la medida, a la ins
Cuando, en oiro tiempo, se llev6 a un grado bastante es tancia falica, donde la subjetividad que inscribe sus efectos se
pectacular, se llam6 a eso «posesi6n». Estar posefdo no es de feminiza.
seable para un imaginario masculino, que 10 sentirta como pa lD6nde tiene lugar la diferencia en la escritura? Si existe
sividad, como actitud femenina peligrosa. Cierto que una cier diferencia, radica en los modos del gasto, de la valoraci6n de
ta receptividad es «femenina». Por supuesto, se puede sacar 10 propio, en la manera de pensar 10 no-mismo. En general, en
partido, como la Historia ha hecho siempre, de la recepci6n Ia manera de pensar toda «relaci6n», si entendemos este ter
femenina como alienaci6n. Por su abertura, una mujer es sus mino en el sentido de «renta», de capitalizaci6n.
ceptible de ser «posefda», es decir, desposefda de sf misma. Aun hoy, la relaci6n de 10 masculino con 10 Propio es mas
Pero estoy hablando de la feminidad como conservante en estrecha y mas rigurosa que la de la feminidad. Todo se desa
vida del otro que se conffa a ella, que la visita, al que ella rrolla como si el hombre estuviera mas directamente amena
puede amar en caUdad de otro. Amarle por ser otro, un otro, zado que la mujer en su ser por 10 no-propio. Normalmente,
sin que eso suponga necesariamente la sumisi6n del mismo, es de hecho ese producto de la cultura descrito por el psicoa
de ella misma. nalisis: alguien que aun tiene algo que perdlYr., Y en el movi
En cuanto a la pasividad, en su extremo, esta ligada a la miento del deseo, del intercambio, es parte 'receptora: la per
muerte. Pero existe un no-cierre que no es una sumisi6n, que dida, el gasto, esta presente en la operaci6n comercial que
es una confianza, y una comprensi6n; que no es motivo de siempre convierte al don en un don-que-recibe. El don es ren
una destrucci6n sino de una maravillosa extensi6n. table. AI final de su linea curva, la perdida se transforma en su
Por la misma abertura, que es su riesgo, sale de sf misma contrario y 10 recupera en forma de ganancia.
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Pero, iescapa la mujer a esa ley del retorno? iPodemos 1,.\ mujer no realiza en sf misma esta regionalizacion en prove
hablar de otro gasto? Realmente, no hay don «gratuito». Nun eho de la pareja cabeza-sexo que s610 se inscribe en el interior
ca se da a cambio de nada. Pero toda la diferencia radica en el de las fronteras. Su libido es c6smica, del mismo modo que su
porque y en el c6mo del don. en los valores que el gesto de dar inconsciente es mundial: su escritura no puede sino proseguir,
afirma, hace circular; en el tipo de beneficio que obtiene el sin jamas inscribir ni discemir lfmites, atreviendose a esas ver
donante del don, y el uso que hace de el. lPor que, c6mo esa t iginosas travesfas de otros, efimeras y apasionadas estancias
diferencia? en et, ellos, ellas, que ella habita el tiempo suficiente para mi
lQue se da cuando se da? rarles 10 mas cerca posible del inconsciente desde que se Ie
lQue quiere el hombre tradicional que esto Ie de? - lY van tan, y amarles 10 mas cerca posible de la pulsi6n, y acto
ella? Primero, 10 que el quiere, ya sea a nivel de intercambios seguido, mas lejos. completamente impregnada de esos breves
culturales 0 personales, ya se trate de capital 0 de afectividad c identificatorios abrazos, ella va y pasa al infinito. Ella sola se
(0 de amor, de goce), es que Ie produzca un suplemento de alreve y quiere conocer desde dentro, donde ella, la exc1uida,
masculinidad: plusvalia de virilidad, de autoridad, de poder, no ha dejado de ofr el eco del pre-Ienguaje. Deja hablar la otra
dinero 0 placer que, al mismo tiempo. refuercen su narcisismo lengua de las mil Ienguas, que no conoce ni el muro ni la
falocentrico. Ademas, la sociedad esta hecha para esto, por muerte. No Ie niega nada a la vida. Su lengua no contiene,
esto; y los hombres apenas pueden librarse. Destino poco envi lransporta; no retiene, hace posible. Su enunciaci6n es ambi
diable que ellos mismos se han creado. Un hombre siempre es gua -la maravilla de ser varias-, no se defiende de sus des
puesto a prueba, es preciso que se «muestre», que demuestre conocidas de las que se sorprende percibh~ndose ser, gozando
su superioridad a los demas. La ganancia masculina casi siem de su don de alterabilidad. Soy Came espaciosa que canta: en
pre se confunde con un exito socialmente definido. la que se injerta nadie sabe que yo (femenino, masculino) mas
lC6mo da ella? lEn que relaci6n con la conservaci6n 0 la o menos humano pero, ante todo, vivo por su transformaci6n.
dilapidaci6n, la reserva, la vida, la muerte? Ella tambien da La veo «comenzar». Eso se escribe, esos comienzos que no
para. AI darse, se da: placer, felicidad, valor anadido, imagen dejan de seducirla eso puede y debe escribirse. Ni con pelos y
sublimada de sf misma. Pero no intenta «hacerio constar en senales ni con senales y pelos, no en esa colisi6n del papel y
sus gastos». Puede no recuperarlo. no jactandose nunca, derra del signo que se graba en el, no en esta oposici6n de colores
mandose, yendo por todas partes hacia el otro. No rehuye al que desprenden el uno sobre y cotra el otro. Es ast:
extremo; no es el ser-del-fin (de la finalidad), sino del alcance. Hay un suelo, es su suelo -infancia, came, sangre brillan
Si existe algo «propio» de la mujer es, parad6jicamente, su te- 0 fondo. Un fondo blanco, inolvidable, olvidado, y ese
capacidad para des-apropiarse sin egofsmo: cuerpo sin fin, sin suelo, cubierto por una cantidad infinita de estratos, de capas,
«extremidad», sin «partes» principales, si ella es una totalidad de hojas de papel, es su sol. Y nada puede apagarlo. La luz
es una totalidad compuesta de partes que son totalidades, no femenina no procede de arriba, no cae, no.sorprende, no atra
simples objetos parciales, sino conjunto m6vil y cambiante, iIi viesa. Irradia, es una ascensi6n, lenta, suave, dificil. absoluta
mitado cosmos que eros recorre sin descanso, inmenso espa mente imparable, dolorosa, y que avanza, que impregna las
cio astral. Ella no gira alrededor de un sol mas astro que los tierras, que filtra, que brota, que finalmente desgarra, humede
astros. ce, separa las espesuras, los volumenes. Desde el fondo, lu
Eso no quiere decir que sea un magma indiferenciado, sino chando contra la opacidad. Esta luz no detiene, abre. Y veo
que no monarquiza su cuerpo 0 su deseo. Que la sexualidad que, bajo esta luz, ella mira de muy cerca, y percibe los ner
masculina gravita alrededor del pene, engendrando ese cuerpo vios de Ia materia. De los que no tiene ninguna necesidad.
(anatomia polftica) centralizado, bajo la dictadura de Ia partes. Su despertar: no es una ereccion. Sino difusi6n. No es el
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trazo. Es la nave. iQue escriba! Y su texto, buscandose, se co que todavfa pueden, que siguen teniendolo, que los hombres
noce mas que carne y sangre, pasta amasandose, levantando solo se estructuran ernpenendose. Lo que la mujer desea en el
se, insurreccionaI. con ingredientes sonoros, perfumados, com hijo no es el pene, no es ese famoso trocito alrededor del que
binacion agitada de colores Botantes, follajes y rios lanzandose gravita el hombre entero. Excepto en los l{mites historicos de
al mar que alimentamos. 10 Antiguo, Ia gestacion no esta vinculada a fatalidades, a esas
jAh, aquf tenemos sus ma(d)res!, me dini el, el otro que me meclnicas sustituciones establecidas por el insconsciente de
tiende su vasija llena de agua de mae d)recita falica de la que una eterna «celosa»; ni al Penisneid; ni al narcis ismo, ni a
no consigue separarse. una homosexualidad ligada a la madre-siempre-presente.
Pero nuestras ma(d)res son como las hacemos, abundantes Tambien hay que reconsiderar la relaci6n con «el hijo».
en peces 0 no, opacas 0 turbias, rojas 0 negras, picadas 0 lla Una corriente del pensamiento feminista actual tiende a de
nas, estrechas 0 sin orlllas, y nosotros mismos somos mar, nunciar en la maternidad una trampa consistente en convertir
arenas, corales, algas, playas, mareas, nadadoras, ninos, olas... a la mujer-madre en un agente mas 0 menos complice de la
Mas 0 menos aladamente mar - tierra, desnuda - lque reproduccion: reproduccion capitalista, familiarista, falocen
materia nos repeleria? Todas sabemos palparlas. Hablarles. trista. Denuncia, prudencia, que no sena necesario convertir
Heterogenea, sf, para su gran suerte, es erogena, es la ero en prohibicion, en nueva forma de represi6n.
geneidad de 10 heterogeneo; no se aferra a sf misma, la nada (Vas ill tambien a temer, contando con la ofuscacion y la
dora aerea, la que vuelaJroba.* Dispersable, prodiga, asombro pasividad de todos, que el hijo haga un padre, y que la mujer
sa, deseosa y capaz de otra, de la otra mujer que sera, de la haga de su hijo mas de una mala pasada, engendrando a la
otra mujer que no es, de el, de ti. vez al hijo - a la madre - al padre - a la familia? No, a ti te toca
Mujer no tengas miedo de 10 demas, ni de 10 mismo, ni de romper los viejos circuitos. A la mujer y al hombre les tocara:
10 otm. Mis oj os, mi lengua, mis oidos, mi nariz, mi piel, mi periclitar la antigua relacion, y todas sus consecuencias; pen
boca, mi cuerpo para (el, la) otro(a), no es que 10 desee para sar ellanzamiento de un nuevo sujeto, vivo, con des-familiari
taparme un agujero, ni para paliar alglin defecto mio, ni por zaci6n. Para aliviar la recuperacion de la procreaci6n, antes
que viva predestinadamente acosada por los "femeninos» ce des-mater-paternalizar que privar a la mujer de una apasio
los, ni porque sea arrastrada hacia la cadena de sustituciones nante epoca del cuerpo. Desfetichemos. Salgamos de la dialec
que reduce los sustitutos al Ultimo objeto. Se acabaron los tica que se empefia en que el hijo sea la muerte de los padres.
cuentos de pulgarcito, del Penisneid susurrados por las viejas EI hijo es el otro, pero el otro sin violencia. El otro ritmo, Ia
abuelas ogresas al servicio de sus hijos-paternos. Para tomarse frescura, el cuerpo de los posibles. Toda fragilidad. Pero Ia in
en serio a sf mismos, que crean que necesitan creer que reven mensidad misma. Dejemos de repetir la letama de Ia castra
tamos de envidia, que somos este agujero cercado de envidia ci6n que se transmite y genealogiza. No avanzaremos retrace
d6 su pene, es su inmemorial problema. Indudablemente (nos diendo, no rechazaremos algo tan simple comQ las ganas de
otras 10 averiguamos a nuestra costa - pero tambien para vivir. Pulsion oral, pulsion anal, pulsion bucal, todas las puI
nuestro divertimento) se trata de hacernos saber que tienen siones son nuestras fuerzas positivas, y, entre ellas, Ia pulsi6n
ereccion a fin de que les aseguremos (nosotras, amantes ma de gestaci6n - al igual que las ganas de escribir, ganas de
temales de su pequeno significante de bolsillo) que pueden, vivirse dentro, unas ganas de vientre, de lengua, de sangre. No
rechazaremos las delicias de un embarazo, por cierto, siempre
dramaHzado 0 escamoteado, 0 maldito, en los textos cIasicos.
• "ValerI, en frances significa volar y robar. La autOl1l se vale del significado Pues si existe un rechazo particular, ahi esta: tabu de Ia mujer
polisernico del tennino. Tarnbien en la ulilizad6n del sustantivo «vol. = vuelolrobo, y
del adjetivo .voleuse. = valadoralladrona. (N. del T.) encinta, muy significativ~ respecto al poder del que parece en
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tonces investida; ya que, desde siempre, se supone que, estan luera de 10 mismo, lejos de un «centro», de una capital de su
do encinta, la mujer no s610 dobla su valor mercantiJ, sino, «continente negro». muy lejos de ese «hogan) al que el hom
sobre todo, se valoriza como mujer ante sf misma, y cobra bre 13 la Ileva con intenci6n de que Ie mantenga el fuego, el
cuerpo y sexo induclables. Hay mil maneras de vivir un emba suyo, siempre amenazado de extinci6n. Ella es su guardian,
razo; de tener, 0 no, una relaci6n de otra intensidad con ese pero es necesario que ella vigile, pues ella tambien puede ser
otro aun invisible. su tempestad: "ltendre mi tempestad que me mate? ,0 me
De estar realmente transformandose. Varios, otro, e impre extinguire como un candil que no espera el soplo del viento
visible. La posibilidad, positiva, de una alteraci6n no puede no sino que muere cansada y harta de sf misma? ... 0: ime extin
inscribirse en el cuerpo. No se trata s610 de este recurso suple guire yo misma para no arder hasta el final?»; 14 asf se cues
mentario del cuerpo femenino, de ese poder especffico de la tiona la energfa masculina, cuya reserva de aceite es limitada.
producci6n de 10 vivo cuya carne es el lugar, no s610 de una Ahora bien, el hecho de que la energfa femenina tenga in
transformaci6n de los ritmos, de los intercambios, de la rela mensos recursos tambien tiene sus consecuencias, aunque
ci6n con el espado, de todo el sistema de percepci6n; sino muy escasamente analizadas, en el intercambio en general, en
tambien de la experiencia insustituible de esos momentos de la vida amorosa, y en el valor dado al deseo de la mujer.
tensi6n, de esas crisis del cuerpo, de ese trabajo que se realiza Excedente: ella «exagera», teme el. Y la ironia de su valor
apaciblemente durante un tiempo para estallar en esa epoca hace que ella sea 0 bien ese (mada» que escanda el caso Dora
de excesos que es el parto. En el que se vive como mas grande (<<Ya sabeis que mi mujer no es nada para mill), 0 ese dema
o mas fuerte que ella misma. Sino tambien de la experiencia siado, demasiado convertido en no-suficiente, el «no como de
del «vinculo» con el otro, todo 10 que pasa por la metafora del beria ser» que Ie recuerda que su maestro era partidario de
alumbramiento. iC6mo no tendrfa una relaci6n espedfica con los lfmites.
la escritura la mujer que vive la experiencia del no-yo entre Ella no esta en su sitio, desborda. Derramamiento que pue
yo? iCon la escritura como separandose del origen? de ser angustiante, puesto que, desatada, puede temer -y ha
Hay un vinculo entre la economfa libidinal de la mujer -su cer temer al otro-, un extravio sin fin, una locura. Pero que
goce, el imaginario femenino- y su modo de constituirse (en) puede, en el vertigo, ser -si no se fetichiza 10 personal, la
una subjetividad que se divide sin pesar -y sin que el sin-pe permanencia de la identidad-, un "d~nde estop>, un «quien
sar sea el equivalente del morir, de la extenuaci6n que Valery goza ahf» embriagador, preguntas que enloquecen a la raz6n,
describi6 en el titulo de la loven Parca- se responden con al principio de unidad, y que no se plantean, que no piden una
singularidades sin que una instancia denominada Yo llame a respuesta, que abren el espacio por el que vaga la mujer, vaga
las armas sin cesar. - boga, roba,
Impetuosa, desenfrenada, pertenece a la raza de 10 indefi Este poder de vagar, es la fuerza, es tambien 10 que la hace
nido. Se levanta, se acerca, se yergue, alcanza, cubre, lava una vulnerable ante los campeones de 10 Propio, del reconocimien
ribera. sale para unirse a los repliegues mas insignificantes del to, de la atribuci6n. En relaci6n al orden masculin'o, por sumi
acantilado, ya es otra, volviendose a Ievantar, lanzando alto la sa y d6cil que ella sea, sigue existiendo la posibilidad ame
inmensidad a franjas de su cuerpo, se sucede, y recubre, des nazante del salvajismo, la parte desconocida de todo 10 do
cubre, pule, da brillo al cuerpo de piedra con suaves reflujos mestico.
que no desertan, que regresan al no-origen sin Ifmites, como si
ella se acordara para regresar como nunc a antes ...
13. EI administrador del hogar, como dice el .Husband. ingMs, el «sirviente de la
Nunca se ha mantenido «en su sitio»; explosi6n, difusi6n, casa», denominado .marido•.
efervescencia, abundancia, goza ilimitandose, fuera de mi, 14. Nietzsche, Gai Saber, Aforismo 31510/18.
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«Misteriosa»15 -Ia incalculable con la que deben contar
mediante suspenso, silencios, 10 afonizan 0 10 destrozan a
Misteriosa, sf, pero se la acusa, incluso si se obtiene placer de
gtitos.
tener siempre ganas de descubrirla. Y misteriosa para ella mis
En cierto modo la escritura femenina no deja de hacer re
rna, es por 10 que se ha inquietado durante mucho tiempo, se
percutir el desgarramiento que, para la mujer, es la conquista
ha culpabilizado de «no comprenderse» ni conocerse, porque a
de la palabra oral - «conquista» que se realiza mas bien
su alrededor se valorizaba el «conocimiento», como-ordenada,
como un desgarramiento, un vuelo vertiginoso y un lanza
como dominio, un «control» (ide conocimientos!) establecido
miento de sf, una inmersi6n. Escucha a una mujer hablando
sobre la represi6n, y sobre la «presa», la detenci6n, la asigna
en una asamblea (si no ha perdido el aliento dolorosamente):
ci6n, la localizaci6n.
no "habla», lanza al aire su cuerpo tembloroso, se suelta, vue
toda ella se convierte en su voz, sostiene vitalmente la «16gi
ca» de su discurso con su propio cuerpo; su carne dice la ver
Escritura feminidad transfoImaci6n;
dad. Se expone. En realidad, materializa carnalmente 10 que
piensa, 10 expresa con su cuerpo. En cierto modo, inscribe
Existe un vinculo entre la economfa de la feminidad, la
10 que dice, porque no niega a la pulsi6n su parte indiscipli
subjetividad abierta, pr6diga, esa relaci6n con el otro en la que
nable, ni a la palabra su parte apasionada. Su discurso, in
el don no calcula su objetivo y la posibilidad del amor; y entre
duso «te6rico» 0 polftico, nunca es sencillo ni lineal, ni «ob
esta "libido del otro" y la escritura, hoy en dfa.
jetivado» generalizado: la mujer arrastra su historia en la his
Imposible, actualmente, definir una pnictica femenina de la
toria,
cscritura, se trata de una imposibilidad que perduram, pues
Toda mujer ha conocido el tormento de la llegada a la pa
esa pmctica nunca se podm teorizar, encerrar, codificar, 10 que
labra oral, el coraz6n que late hasta estallar, a veces la carda
no significa que no exista. Pero siempre excedera. al discurso
en la perdida del lenguaje, el suelo que falla bajo los pies, la
regido por el sistema falocentrico; tiene y tendni 1ugar en am
lengua que se escapa; para la mujer, hablar en publico -dina
bitos ajenos a los territorios subordinados al dominio filos6fi
incluso que el mero hecho de abrir la boca- es una temeri
co-te6rico. S610 se dejam pensar por los sujetos romped ores
dad, una transgresi6n.
de automatismos, los corredores perifericos nunca sometidos
a autoridad alguna. Pero podemos comenzar a hablar. A de Doble desasosiego, pues incluso si transgrede, su palabra
signar algunos efectos, algunos componentes pulsionales, algu casi siempre cae en el sordo oido masculino, que s610 entiende
nas relaciones de 10 imaginario femenino con 10 real, con la la lengua que habla en masculino.
escritura. Hablar, lanzar signos hacia un escenario, hacer uso de la
Lo que dire al respecto, porque esos trazos me afectan pro ret6rica adecuada: culturalmente nosotras no estamos acos
fundamente de entrada, es s610 un principio. tumbradas a eso. Pero tampoco a aquello en 10 que no encon
La feminidad en la escritura creo que pasa por: tramos placer: en efecto, s610 mantenemos un discurso a un
un privilegio de la voz: escritura y voz se trenzan, se traman cierto precio. La l6gica de la comunicaci6n exige una econo
y se intercambian, continuidad de la escritura I ritmo de la mfa y signos -significantes- y subjetividad. Se pide al Ol'ador
voz, se cortan el aliento, hacen jadear el texto 0 10 componen que desenrolle un hilo seco, endeble, raldo. Nos gusta la in
quietud, el cuestionamiento, Hay desperdicios en 10 que deci-'
mos. Necesitamos esos desperdicios. Escribir, al romper el va
15. Es una suerte si es de la mujer, un femenino desmembramiento que ator lor de intercambio que mantjene la palabra en su rail, es siem
menta aI Yo I que s610 es I nace sucediendose vislumbrado POI' Valery infinitamente pre dar a la superabundancia, a 10 inutil su parte salvaje, Por
dislocado, nunea realmente recompuesto en 13 Joven Parca.
eso es bueno escribir. dejar a la lengua intentar, como se in
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tenta una caricia, tardar el tiempo necesario para una frase, iPor que esa relaci6n privilegiada con la voz? Porque nin
un pensamiento para hacerse amar, para resonar. guna mujer acumula tantas defensas anti-impulsivas como un
Al escribir, desde y hacia la mujer, y aceptando el desaffo hombre. No apuntalas, no construyes como el, no te alejas del
del discurso regido por el falo, Ia mujer asentara a Ia mujer en placer tan «prudentemente». A pesar de que la mistificaci6n
un lugar distinto de aquel reservado para ella en y por 10 sim lalica haya contaminado general mente las buenas relaciones,
b6lico, es decir, el silencio. Que salga de la trampa del silencio. la mujer nunca esta Iejos de Ia «madre» (entendida al margen
Que no se deje endosar el margen 0 el haren como dominio. dc su funci6n, Ia «madre» como no-nombre, y como fuente de
En la palabra femenina, al igual que en la escritura, nunca bienes). En la mujer siempre subsiste al menos un poco de
deja de asomar 10 que sigue conservando el poder de afectar buena leche-de-madre. Escribe con tinta blanca.
nos par habernos antano impactado y conmovido impercepti
ble, profundamente: el canto, la primera musica, aquella de la jVoz! Es tambien lanzarse, ese desparramamiento del que
primera voz amorosa, que toda mujer mantiene viva. nuda vuelve. Exclamaci6n, grito, ahogo, aullido, tos, v6mito,
La Voz, canto anterior a Ia ley, antes de que el aliento fuera musica. Ella se va. Pierde. Asf escribe, como se lanza la voz,
cortado par 10 simh61ico, reapropiado en eI lenguaje bajo la auto hacia adelante, en el vacio. Se aleja, avanza, no vuelve sobre
rid ad que separa. La mas profunda la mas antigua y adorable sus pasos para examinarlos. No se mira. Carrera peligrosa. AI
visitaci6n. En toda mujer canta el primer amor sin nombre. contrario del narcisismo masculino, preocupado por afirmar
En la mujer siempre existe, en derto modo. algo de «la Sli imagen, por ser mirado, par verse, par juntar sus fragmen
madre» que repara y ali menta, y resiste a la separaci6n, una los, por embolsarselos. Mirada que repone, mirada siempre di
fuerza que no se deja cortar, pero que ahoga los c6digos. AI vidida invertida, economfa del espejo, es preciso que se arne.
igual que Ia relaci6n con Ia infancia Oa nina que ha sido, que Pero ella: se lanza, busca amar. Asf 10 entendi6 Valery, mar
es, que hace, rehace, deshace, en el Iugar donde incluso se cando a su Joven Parca con la ambigiiedad al buscarse a sf
otrea), la reIaci6n con Ia «madre» considerada como delicias y misma, masculina en sus eel os de sf misma: «viendose verse»,
violencias tampoco se corta. Texto, mi cuerpo: cruce de co divisa de toda la especulaci6nJespecularizaci6n falocentrica, de
mentes cantarinas, escuchame, no es una «madre» pegajosa, todo Testa; femenina en el loco descenso mas bajo mas bajo
afectuosa; es la equivoz que, al tocarte, te conmueve, te empu donde en el constante retorno del mar se pierde una voz que
ja a recorrer el camino que va desde tu coraz6n al lenguaje, te no se conoce.
revela tu fuerza; es el ritmo que lie en ti; el intimo destinatario Voz-grito. Agonia, «palabra» explotada, destrozada por el
que hace posible y deseables todas las metaforas; cuerpos dolor y la c6lera, pulverizando el discurso: asf la han oido
(icuerpo?, icuerpos?) tan diffcil de describir como dios, el siempre desde Ia epaca en que la sociedad masculina empez6
alma 0 el Otro; la parte de ti que entre ti te espada y te empu a marginarla de Ia pru1e central del escenario, a expulsarla, a
a inscribir tu estilo de mujer en Ia lengua. Voz: la leche despojarla. Desde Medea, desde Electra.
inagotable. Ha sido recobrada, La madre perdida. La eterni Voz: desprendimiento y estrepito. iFuego! Ella dispara, se
dad: es la voz mezclada con Ia leche. dispara. Rompe. Desde sus cuerpos en los que han sido ente
rradas, confinadas, y al mismo tiempo se les ha prohibido go
Origen no: ella ahf no regresa. Trayecto del nino: retorno al zar. Las mujeres tienen casi todo por escribir acerca de la fe
pafs natal, Heimweh. del que habla Freud, nostalgia que hace mini dad: de su sexualidad. es decir, de la infinita y m6vil com
del hombre un ser que tiende a regresar al punto de partida, a plejidad de su erotizaci6n, las igniciones fulgurantes de esa
fin de apropiarselo y morir en eL Trayecto de la niIla: mas fnfima-inmensa region de sus cuerpos, no del destino sino de
lejos, a 10 desconocido. par inventar.
la aventura de esa pulsi6n, viajes, travesias. recomdos, bruscos
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y lentos despertares, descubrimientos de una zona antano tl Y con que fuerza dentro de su fragilidad: «fragilidad», vul
mida y hace poco emergente. Cuando la mujer deje que su Ill'rabilidad a la medida de su incomparable intensidad. No
cuerpo, de mil y uno hogares de ardor --cuando hayan fraca han sublimado. Afortunadamente: han salvado su pie!, su
sado los yugos y las censuras- articule la abundancia de sig t'l1ergfa. No han colaborado en la organizaci6n del estanca
nificados que 10 recorren en todos los senti dos, en ese cuerpo Illiento de las vidas sin futuro. Han habitado, con furia, esos
repercutinl, en mas de una Iengua, la vieja lengua materna de slIntuosos cuerpos: admirables histericas que hicieron sufrir a
un s610 surco. Freud vo!uptuosos e inconfesables momentos, bombardeando
Sl \ estatua mosaica con las camales y apasionadas palabras
Nos hemos apartado de nuestros cuerpos, que vergonzosa
mente nos han ensenado a ignorar, a azotarlo con el monstruo dcl-cuerTlo, atormentandole con inaudibles y fulminantes de
llamado pudor; nos han hecho el time de la estampita: cada ClIaJ Iluncias, deslumbrantes, mas que desnudas bajo los siete velos
amara al otro sexo. Yo te dare tu cuerpo y tu me daras el mfo. de los pudores. Aquellas que en una sola palabra del cuerpo
Pero, ,que hombres dan a las mujeres el cuerpo que ellas Ies inscribieron el inmenso vertigo de una historia arrancada
entregan ciegamente? ,Por que hay tan pocos textos? Porque aun como una saeta de toda Ia historia de los hombres, de la socie
muy pocas mujeres recuperan su cuerpo. Es necesario que Ia dad biblico-capitalista, son elIas, son las martires ajusticiad"s
mujer escriba su cuerpo, que invente la lenglla inexpugnable que de ayer que se adelantan a las nuevas mujeres, y despues de
reviente muros de separaci6n, clases y retoricas, reglas y c6digos, ql1ienes ninguna relaci6n intersubjetiva podro ser como antes.
es necesario que sumeIja, perfore y franquee el discurso de Ulti Eres ttl, Dora, indomable, t(I, el cuerpo poetico, la verdadera
ma instancia, incluso el que se rie por tener que decir la paJabra «duena» del Significante. Tu eficacia: la veremos en acci6n
(Csilencioll, el que apuntando a 10 imposible se detiene justo ante \TIuy pronto, cuando tu pala.bra deje de estar sofocada, con su
la paJabra «imposible» y la escribe como .dIm>. punta vuelta contra tu pecho; mas, se escribira oponi€mdose a
la otm y a su gramatica. No hay que cederles un espacio que
En cuerpos: las mujeres son cuerpos, y 10 son mas que el ya no les pertenece s610 a elIos en Ia medida en que tampoco
hombre, incitado al exito social, ala sublimaci6n. Mas cuerpo, nosotras les pertenecemos.
pOl' tanto, mas escritura. Durante mucho tiempo, Ia mujer res Si Ia mujer siempre ha funcionado «en» el discurso del hom
pondi6 con el cuerpo a las vejaciones, a la empresa familiar bre, significante siempre referido al significante contrario que
conyugal de domesticaci6n, a los reiterados intentos de cas anula la energia especifica, minimiza 0 ahoga los sonidos tan
trarla. La que se mordi6 diez mil veces siete veces la lengua diferentes. ha llegado ya el momento de que disloque ese «en»,
antes de no hablar, 0 muri6 a causa de ello, 0 conoce su len de que 10 haga estallar, Ie de la vuelta y se apodere de el, que 10
gua y su boca mejor que nadie. Ahora, yo-mujer hare estallar haga suyo, aprehendiendolo, metiendoselo en la boca, en la pro
la Ley: de aqui en adelante, se trata de un estallido posible, e pia boca, y que, con sus propios dientes Ie muerda la lengua, que
ineluctable; y que debe producirse de inmediato, en Ia lengua. se invente una lengua para adentrarse en e1. Y con que soltura,
Cuando «el reprimidoll de su cultura y de su sociedad re ya veras, puede, desde ese «en» donde se agazapaba somnolienta,
gresa, el suyo es un retorno explosivo, absolutamente arrasa asomar a los labios que sus espumas invadiran.
dor, sorprendente, con una fuerza jamas aun liberada, a la Tampoco se trata de apoderarse de sus instrumentos, de
medida de Ia mas formidable de las represiones: puesto que a1 sus conceptos, de sus lugares, ni de ocupar su posici6n de do
final de la epoca del Falo, las mujeres habran sido aniquiladas minio. EI hecho de que sepamos que existe un riesgo de iden
o arrastradas a Ia mas alta y violenta incandescencia. Durante tificacion no significa que sucumbamos. Dejemos a los inquie
el amortiguamiento de su historia, las mujeres han vivido so tos, a la angustia masculina y a su relaci6n obsesiva con el
nando, en cuerpos callados, en silencios, en revueltas af6nicas. funcionamiento del mando, el saber «como funciona eso» a fin
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de «hacerlo funcionar». No tomar posesi6n para interiorizar, 0 lies del sentido. No es obra del azar: la mujer tiene algo de
para manipular, sino para pasar rapido, y romper las barreras. pajaro y de ladr6n, al igual que elladr6n tiene algo de mujer y
EI poder·femenino es tal que al apoderarse de 1a sintaxis, de pajaro: ellos (<<illes»)* pas an, huyen, disfrutan desbaratando
rompiendo ese famoso hilo (tan s610 un pequefio hilito, dicen cI orden del espacio, desorientandolo, cambiando de lugar los
elIos) que sirve a los hombres como sustituto de cord6n -sin muebles, las cos as, los valores, rompiendo, vaciando estructu
el cual no gozan- para sentirse seguros de que 1a anciana 11\5, poniendo patas arriba 10 considerado como pertinente.
madre sigue detnls de eUos, contemphlndoles jugar al falo, la <::Que mujer no ha voladolrobado?, ,que mujer no ha senti
mujer ira hacia 10 imposible, donde crea al otro, par amor, sin do, sOfiado, realizado el gesto que frena 10 social?, <::no ha bur
morir por ello.
lado y ha convertido en motivo de burla la linea de separaci6n,
Des-propiaci6n, des-personalizaci6n, porque excesiva, des no ha inscrito con e1 propio cuerpo 10 diferencial, no ha perfo
mesurada, contradictoria, eUa destruye las leyes, el orden «na rado el sistema de parejas y oposiciones, no ha derrumbado
tural», levanta la barra que separa el presente del futuro, rom con un acto de transgresi6n 10 sucesivo, 10 encadenado, el
piendo la ley rigida de la individuaci6n. Privilegio decfa Nietz muro de la circunfusi6n?
sche (El nacimiento de la tragedia) de las fuerzas adivinatorias Un texto femenino no puede no ser mas que subversivo: si
y magicas. Que es del sujeto, del pronombre personal, de sus se escribe, es trastornando, volcanica, la antigua costra inmo
posesivos cuando, al atreverse alegremente a sus metamorfosis biliaria. En incesante desplazamiento. Es necesario que la mu
(porque desde su adentro, que durante mucho tiempo fue su jer se escriba parque es la invenci6n de una escritura nueva,
mundo, mantiene una relaci6n de deseo penetrante con todo insurrecta 10 que, ruando llegue el momento de su Iiberaci6n,
ser) ella hace de repente circular otra manera de conocer, de Ie permitira llevar a cabo las rupturas y las transformaciones
producir, de comunicar, en la que cada uno es siempre mas de indispensables en su historia, al principio en dos nive1es inse
uno, en la que su poder de identificaci6n desconcierta. Y con parables: - individualmente: al escribirse, la Mujer regresarn
el mismo movimiento diseminador, que atraviesa y mediante a ese cuerpo que, como minimo, Ie confiscaron; ese cuerpo
el cual ella se convierte en otra, en otro, rompe con la explica que convirtieron en el inquietante extrafio del lugar, el enfer
ci6n, la interpretaci6n y todos los puntos de referencia. Ella mo 0 el muerto, y que, con tanta frecuencia, es el mal amigo,
olvida. Procede a base de olvidos, de saltos. causa y lugar de las inhibiciones. Censurar el cuerpo es censu
rar, de paso, el aliento, la palabra.
Ella vuela.
Escribir, acto, que no s610 «realizani» la relaci6n des-cen
Volar" es e1 gesto propio de la mujer, volar en la lengua, surada de la mujer con su sexualidad, con su ser-mujer, devol
hacerla volar. Hemos aprendido las mil maneras de poner en viendole el acceso a sus propias fuerzas, sino que Ie restituira
practica el arte de volar y sus variadas tecnicas, hace siglos sus hienes, sus placeres, sus 6rganos, sus inmensos territorios
que s610 tenemos acceso a el mediante eI vuelo, que hemos corporales cerrados y precintados; que la liberara de la estruc
estado viviendo en un vuelo, de volar, encontrando cuando 10 tura supramosaica en la que siempre Ie reservaban el etemo
deseamos pasadizos angostos, secretos, entrecruzados. No es papel de culpable (culpable de todo, hiciera 10 que hiciera: cul
obra del azar e1 hecho de que «volar» OCurra entre dos vuelos, pable de tener deseos, de no tenerlos; de ser frlgida, de ser «de
disfrutando de uno y del otro y desconcertando a los guardia masiado» caliente; de no ser las dos cosas a la vez; de ser
••Voler o , en fr.mces significa volar y robar. La autora se vale del significado ••illes»: neologismo en cl que la autora fusiona el pronombre masculino plural
polisemico del tennino. Tambien en la utilizaci6n del Stlstantivo «vol. vuelolrobo. y (.Us») refiriendose a pajaro y a ladr6n, y el fcmenino plural (<<clles.) para hacer
del adjelivo «voleuse. ~ voladoralladrona. (N. del T.)
aillsi6n a las mlljeres. (N. del T.)
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demasiado madre y no 10 suficiente; de tener hijos y de no ces de convertirse en mujer. Pues han existido, de 10 contrario yo
tenerlos; de amamantarlos y de no amamantarlos...). Escribe no escribiria, fracasadps, en la enorme maquina que gira y repite
te: es necesario que tu cuerpo se deje ofr. Caudales de energfa su «verdad» desde hace siglos. HuhQ poetas para revelar a toda
brotanin del inconsciente. Par fin, se pondni de manifiesto el costa alga refiido can la tradici6n, hombres capaces de amar al
inagotable imaginario femenino. Sin d61ares oro ni negro, amor; de amar, par consiguiente, a los demas y de quererles;
nuestra nafta expandeni par el mundo valores no cotizados capaces de imaginar a la mujer que se resistiera a la opresi6n y
que cambianin las reglas del juego tradicional. se constituyera en sujeto magnifico, semejante, par tanto «impo
sible», insostenible en el marco social real: el poeta pudo desear a
En el Imperio de 10 Propio, el ser del desplazamiento, esa mujer s610 infringiendo los c6digos que la niegan. Su apari
lc6mo encontrani ella d6nde perderse, donde inscribir su no cion comportaba necesariamente, si no una revoluci6n, sf al me
tener-lugar, Sll permanente disponibilidad? nos desgarradoras explosiones. A veces, en la grieta eausada par
i.En otra parte? Habra otra parte donde el otro ya no sera un terremoto, debido a esta mutaci6n radical de las casas par
condenado a muerte. Pero, lha existido, existe otra parte? Si obm de un transtomo material, cuando todas las estructums re
ya no esta «aquf», ya esta alla, en este otro lugar que altera el sultan momentaneamente desequilibradas y una efimem salvajez
orden social, donde el deseo origina la existencia de la ficci6n. aITasa can el orden establecido, es cuando el poeta da paso, du
No importa que ficci6n pues, par supllesto, existe la ficci6n clasi rante un instante, a la mujer: eso hizo Kleist, hasta el punta de
ca, fraguada en las oposiciones del sistema y la historia litera consumirse en su anhelo par la existencia de las hermanas
ria ha sido homogenea a la tradici6n falocentrica, hasta el ex amantes hijas-matemales madres-hermanas que nunea agacha
trema de ser el falocentrismo que se contempla a sf mismo, y ron la cabeza. Despues de 10 cual, una vez restablecidos los tribu
que se regocija repitiendose. nales de justicia, hay que saldar cuentas: muerte inmediata y san
Pero soy partidaria de 10 que s610 existe en otra parte, y bus grienta para esos elementos incontrolables.
co, en la creencia de que la escritura tiene recursos indomables. (Solo los poetas, no los novelistas solidarios de la repre
De que la escritura es 10 que esta en relacion can la no-relacion; sentaci6n. Los poetas: porque la poesfa consiste (micamente
de que 10 que la historia prohibe, 10 que 10 real excluye a no en sacar fuerzas del inconsciente, y el inconsciente, la otra re
admite, puede manifestarse: del otro, y del deseo de conservarlo gi6n sin limites es el lugar donde sobreviven los reprimidos:
vivo; par 10 tanto de 10 femenino vivo; de la diferencia; y del las mujeres, a como diria Hoffmann, las hadas.)
amor; par ejemplo un deseo que vaya, como el que una mujer Existi6 Kleist: entonces todo es pasi6n. Pasiones que trans
puede desencadenar, hasta el final, que no se deje someter par portan mas aHa de 10 individual, a todos los niveles. Ya no
nada. Que imponga su necesidad como valor sin dejarse intimi mas barreras: el admirable Michael Koolhaas declar6 la guerra
dar par el chantaje cultural, la sacralizaci6n de las estructuras al universo moral, social, al basti6n politico y religioso, al Es
sociales; que no ordene la vida can la amenaza de la muerte; tado, a causa de una barrera aduanera. Pues una barrera
porque una vida que doblega esto ya no pllede llamarse una vida. aduanera basta para impedir toda vida que se piense mas alIa
As!, pues, «Iugar» de la intransigencia y de la pasion. Un lugar de 10 humano subyugado. Can Kleist se supera todo, y eso no
de lucidez donde nadie confunda un simulacro de existencia con se llama transgresi6n. Pues, de golpe, la pasi6n transporta al
la vida. EI deseo es nftido ahi, como un rayo de fuego, cruza la mundo donde esta noci6n no existe.
noche de alga. jUn rehlmpago!, es par ahi: la vida esta aquf. exac Existi6 el ser-de-Ios-mil-seres al que lIamanos Shakespeare.
tamente. y no me equivoco. Despues, la muerte. He vivido todos los personajes de sus mundos: porque siempre
Y a voces encuentro donde meter el ser de varias vidas que estan, ya sea en la vida a en la muerte, porque la vida y la
soy. En otras partes abiertas par hombres capaces de otros, capa muerte no estan separadas par ninglin simulacra, porque hay
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adhesi6n fulgurante de todo a nada, de la afinnaci6n al no, Las histericas son mis hennanas. Siendo Dora, he sido to
porque 10 que va del uno al otro s610 es un beso, una frase de dos los personajes que ella crea, que la matan, que ella cala y
felicidad, de infelicidad, porque en todo lugar hay abismo y hace estremecer, y al final me he escapado, despues de haber
cima, nada llano, nada blando, nada templado. EI hombre se sido Freud un dfa, otro dfa Ia senora Freud, y tambien el senor
convierte alIi en mujer, la mujer en hombre, mundo sin escla K., Ia senora K. en cada uno, la herida que Dora abre en eHos.
vos: hay traidores a los poderes de la muerte. Mas que huma En 1900, fui el deseo amordazado, su rabia, sus efectos en
nos, todos los vivos son grandes. erespados. Irnpedf el tejemaneje de Ia mezquindad burguesa
Y dado que no puede haber compromiso, en sus territorios conyugal de dar vueltas sin chirriar horriblemente. Lo he visto
sin lfmites, y que nadie se aventura por eHos a no ser en caso (odo. He reducido a cada «persona» a su viI calculo, cada dis
extremo, son otras partes que confonnan con furia el proceso curso a su mentira, cada vileza a su inconsciente. No he dicho
de 10 politico: universe del devenir en el que el poder y sus nada, pero 10 he hecho saber todo. Les he robado sus peque
enganos nunca se pueden inscribir con tranquilidad. A traves llas inversiones, pero eso no es nada. He cerrado su puerta
de las vidas que aUi abundan, se libra una incesante y tn'igica cstrepitosamente. Me he ido. Pero he sido 10 que Dora hubiera
Iucha contra las ideas falsas, los c6digos, los «valores», la ton sido, si la historia de las mujeres hubiera empezado.
teria innoble y asesina del dominio.
Asf, pues, la escritura hace el amor otro. Ese amor es ella
Kleist, Shakespeare. Hay otros. Pero no conozco generosi
dad semejante a Ia de e1los. En sus mundos, he amado. Y me misma. EI amor-otto es el nombre de la escritura.
AI principio del Amor-otro hay las diferencias. EI nuevo
he sentido amada. Desde allf emitin~ ahora algunas observa
dones para el futuro. Gracias a algunos locos de Ia vida, como amor se atreve con e1 otro, 10 quiere, se arrebata en vuelos
yo misma, en Ia epoca en que no habfa lugar para mf-toda vertiginosos entre conocimiento e invenci6n. Ella, la etema re
(habfa para trocitos de yo) ninguna parte vivfa. Cuando yo no cien llegada, no se queda, va a todas partes, intercambia, es el
escribfa. He sido Ia Pentesilea de Kleist, no sin ser AquiIes, he deseo-que-da. No encerrada en la paradoja del don que toma;
sido Antonio para Cleopatra y Cleopatra para Antonio; tam ni en la ilusi6n de la fusi6n que une. Ella entra, entre-ella y yo
bien he sido Julieta porque, en Romeo, habra superado el cul y tu entre el yo donde uno es siempre infinitamente mas de
to a los padres. He sido Santa Teresa de Avila, aquella loca uno y mas que yo, sin temor de llegar a alcanzar un limite:
que sabia mas que todos los hombres. Y que sabia a fuerza de gozadora de nuestro avance. jNunca llegaremos al final! Ella
querer convertirse en pajaro. pasa por los amores defensivos. las matemidades y devoracio
Adernas, siempre he sido un pajaro. Un poco buitre, un poco nes: mas aHa del narcisismo avaro, en el espacio movedizo,
aguila: he mirado al sol de frente. Nadda varias veces, muerta abierto. transicional, corre sus riesgos: mas alia de la rendici6n
varias veces para renacer de mis ceni7'as, estoy en misteriosa re del amor-guerra que pretende representar el intercambio. ella
laci6n con un arbol (mico de Arabia. Siempre he practieado el se rie de una dinamica de Eros que el odio alimentaria -odio:
vuelo y el robo. En caUdad de voladora, me he escapado, me he herencia, aun, un resto un servilismo engaiioso al falo-- amar.
alejado de tierras y de mares (nunea he reptado, cavado, enterra mirar-pensar-buscar al otro en el otro, des-especularizar. des
do, huido, pataleado; pero he nadado mucho). En calidad de la e~;pecular. Ahf donde la historia sigue transcurriendo como
dronalvoladora,* he vivido en Jean Genet durante mucho tiempo. historia de la muerte, ella no entra. Que siga existiendo un
presente para ella no impide que la mujer inide la historia de
la vida en otra parte. En otra parte, ella da. No mide 10 que
• «Voler., en frances signifiea volar y mbar. La autora se vale del significado da; pero no da el cambio ni 10 que no tiene. Da mas. Da 10
polisemico del tennino. Tambien en la utilizaci6n del sustantivo «vol. vuelolrobo. y
del adjetivo ,voleuse. ~ voladoralladrona. (N. del T.) que hace vivir, 10 que haee pensar, 10 que transfonna. Semejan
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te «economfa» ya no puede fonnularse en tenninos propios de
]a economia. Ahf donde el1a ama, todos los conceptos de la dt'llominada Dios. La astucia de los hombres, por tanto, fue
antigua gesti6n estin superados. Soy para ti ]0 que tu quieres Itm:crse pasar por padres y «repatriar» como suyos los fnttos
que sea en e] momento en que me miras tal como no me de las mujeres. Astucia de la designaci6n. Magia de la ausen
habias visto nunca: en cada instante. Cuando escribo, todos ..iii. Dios es el secreto de los hombres:
los que no sabemos que podemos ser se escriben desde mi, sin «Una de las leyes mosaicas tiene mas importancia de la
exclusi6n, sin previsi6n, y todo 10 que seremos nos conduce a qlle se Ie atribuye en principio. Es la prohibici6n de hacerse
la incansable, embriagadora, implacable busqueda de amor. 11Ila imagen de Dios, es decir, la obligaci6n de adorar a un
Nunca sufriremos carencia de nosotras mismas. dios invisible. Presumo que, en esta cuesti6n, Moises debi6 de
SCI' aun mas estricto que la religi6n de Aton. Quiza s610 inten
'aba ser 16gico, su Divinidad no debia tener ni nombre ni ros
El alba del falocenmsmo: 1m. Ouiza se tTataba de una nueva medida de protecci6n con
Ira ilfcitas practicas magicas. Pero, una vez admitida, esta pro
hibici6n tenia imp0l1antes repercusiones, a saber: relegar a un
Freud: «••• bajo la influencia de condiciones exteriores que
segundo tennino la percepci6n sensorial en relaci6n a la idea
no viene al caso estudiar aquf y que, por otra parte, no se
abstracta, un triunfo de la espiritualidad sobre el sentido 0
conocen en profundidad, una organizaci6n patriarcal de la so
mas exactamente una renuncia a los instintos con todo 10 que
ciedad sucedi6 a la organizaci6n matriarcal, 10 que l6gicamen
dicha renuncia implica desde el punto de vista psicol6gico»
te provoc6 un enonne trastomo de las leyes entonces en vigor.
(Moises y el monotefsmo).
En Ia Orestiada, de Esquilo, nos parece percibir como un eco
de esta revoluci6n. Pero ese trastomo, ese paso de la madre al
padre tiene otro senti do: senala una victoria de la espirituali
Judimujer:
dad sobre la sensualidad y, por ende, un progreso de la civili
zaci6n. En efecto, la matemidad se revela a traves de los senti
Yen la misma historia narrada por Kafka,16 el hombre del
dos, mientras que la patemidad es una conjetura basada en
campo, e1 que-no-sabe-pero-cree, llega ante la ley. Y ante la
deducciones e hip6tesis. El hecho de dar, asi, el paso hacia el
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fiar entre dientes. Vuelve a la infancia y como, a fuerza de silio ante la L., su morada. Inmovilizado. Encogido. Y nadie
examinar al guardian durante afiQs, conoce hasta las pulgas de habra estado alli para aprender del moribundo, del muerto, 10
su abrigo, pide a las pulgas que Ie ayuden y cambien el humor que quiza habra empezado a pensar en el Ultimo momenta:
del guardian; aI final, se Ie debilita Ia vista y ya no sabe si que la ley ne esta en, no tiene lugar, que su UnIL:O lugar es el
realmente hay mas oscuridad a su alrededor 0 si sus ojos Ie CllCl1)Q del ingenuo que a(;ude a pudrirse ante su puerta, que
engafian. Pero, ahora, en Ia oscuridad reconoce una luz glorio sicmpre ha estado en la L., y la L. s610 existe en la medida en
sa que emana eternamente de Ia puerta de Ia ley. A estas altu que el se presenta ante aquello de 10 que s610 ve que ella esta
ras, ya no queda mucho tiempo de vida. Antes de su muerte dctras, alrededor, delante, eri el. que ella no es nada sin el, que
todas las experiencias de tantos afios [ ... J desembocan en una su poder aparentemente absoluto es inagotable, porque como
pregunta que, hasta entonces, no Ie ha planteado nunca al cI Dios de Moises, no existe; es invisible; no tiene lugar, no
guardian. Le hace una sefiaI, ya que no puede enderezar su liene nada. «Es». pues s610 es si ella hace, no es mas que el
rfgido cuerpo. EI guardian de Ia puerta tiene que inclinarse lcnible poder de 10 invisible.
mucho, pues la diferencia de estatura ha varia do en total des Explotada por los miles de sus representantes-que-se-supo
ventaja para eI campesino. "lQue mas quieres saber?", pregun Ilc-que-Ia-representan, que extraen de ese nada mas aila de la
ta el guardian. "Eres insaciable." "Si cada cuaI aspira a Ia ley", mirada su poder disuasorio, represivo, su tranquil a y absoIuta
dice el hombre, "lc6mo es posible que, durante todos estos violencia.
afios, nadie, excepto yo, haya solicitado entrar?". EI guardian
No pasaras. No me veras. Una mujer esta ante la puerta de
Ie ruge en el oido para llegar mejor al tfmpano casi inerte: In ley. Y el guardian .barbudo -de barba tan puntiaguda, tan
"Aquf no podia entrar nadie excepto tu, pues esta entrada se
amenazante-- Ie aconseja no franquearla. No avanzar, no go
hizo s6Io para ti. Ahora, me voy y derro la puerta".»
"ar. Y a fuerza de mirar hacia, y de mirar en, y de sentirse
Y ail!, ahora, no hay nadie para saber 10 que a este hombre mirada sin ver de d6nde procede la mirada de la L., hace salir,
Ie ha tornado toda una vida para comenzar a pensar, para cree ver emanar una luz, y es la llamita que la ola incesante de
acoger este descubrimiento que s6lo podia consumarse al pre sus miradas mantiene en el vaeio, la nada; pero a fuerza de ser
cio de toda una vida, en el momenta de la muerte, no hay mirada sin ver, palidece. encoje, envejece, mengua, ya no ve,
nadie ahi cuando 10 que nunca ha estado no-abierto ni abierto ya no vive. Eso se llama «interiorizar». Ella esta llena de esa
se cierra, la puerta, el umbral, de la ley, la ley, lque?, la ley, nada que imagina y de la que muere. lSublimaci6n? Sf, pero
ld6nde?, (quien?, ide quien?
negativa, retorno del poder, del que no sabe que es la fuente,
Pero 10 real se ha cristalizado muy clara mente en la rela contra ella misma. lSu impotencia, su paraIisis. su debilidad?
ci6n de fuerzas entre el que pregtmta «fuera de la ley» y el en la medida de su poder, de su deseo. de su resistencia, de su
guardian portero, el primero de una serie de representantes de ciega confianza en su L. lY si «entrara»? lPor que no da ese
la el policfa, el primer grado de un poder de mil leyes. paso? lNi siquiera el primer paso? lTiene miedo de otras
l«Fuera» de Ia ley? lQue esta en la ley? lExiste, pues. un «en» puertas(l;J;.a acosan? lO es la eIecci6n entre dos simulacros de
Ia ley? lUn lugar? lAcaso una regi6n? lUna ciudad, un reino? vida inscribiendose, en la nada que ella encama y que la retie
Eso es 10 que siempre crey6, mientras vivi6. ne para sierl1pre entre 10 visible, al nivel mas bajo, en relad6n
lAcaso ha estado fuera en relaci6n aI interior deseado, re con su interlocutor mas pr6ximo: las pulgas en el abrigo del
servado a todo hombre. este lugar, esta L.. que, seg(tn el crefa. portero, pulga ella misma.
era su bien, su derecho, su objeto «accesible»; ese lugar en eI o quiza exista la L., y es precisamente el e£ecto petrificante
que iba a entrar, del que iba a gozar? del no-saber consolidado por el poder 10 que produce.
Y asf la L. Ie habra creado la (.vida», Ie habra asignado su Y a ella Ie dijeron que existfa un lugar donde era mejor que
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ayuda del orden del padre. Que se instaure una nueva relaci6n
no fuese. Y ese lugar esta vigilado por los hombres. Y de ese
lugar emana una ley cuyo lugar es el cuerpo de ella. Le dijeron entre el cuerpo y la justicia.
que dentro, su ley era negra, y cada vez mas negra. Y un por Velos. Representaci6n en las Coe{oras,
tero Ie ha rogado prudencia, pues mas aHa es aUn peor.
Y su cuerpo: eHa no entra, no va a verificar 10 peor, ni la Venganza divina avanzara bajo el velo de la falsa apa
siquiera Ie pertenece. Se remite al portero. tiencia al igual que bajo el velo horrible ha sucumbido Agame
Asf en el judfo y en la mujer repercute el mismo golpe: el n6n preso en las redes de la reina. Dos dioses asisten a los
que se metaforiza en el tabernaculo, como un cofre Heno de hijos del padre, Loxias, el rey Apolon, hasta ahora oraculo no
nada que nadie debe echar de menos. El golpe del «todo-pode mentiroso, pero que «deforma», retuerce, y sefiala de soslayo,
roso». La voz que dice «Yo soy-el-que-dice-que-yo soy». Mi palabra del consejo de Zeus, el esposo. Y su hermanito menti
nombre es «el-que-esta-donde-tu-no-estas». lOue es un padre? roso, ladr6n, Hermes, maestro de la palabra de doble sentido.
Aquel a quien se considera como padre. Aquel a quien se reco Pero uno es el doble del otro. Zeus y la tierra conjugan sus
noce como verdadero. La «verdad», la esencia de la paterni csfuerzos en favor de la paternidad, y de su cuna domestica.
dad, su fuerza de ley. El padre «elegido». El padre-muerto, Agamen6n (lha sido alguna vez algo mas
Y un dfa ---como Freud advierte en la Orestiada- 17 se aca que un muerto, excepto el ilia de su asesinato?, pregunta formu
b6 el matriarcado: los hijos dejan de ser hijos de madres, y se lada por Clytemnestra y que nadie escucha), en ellugar del mas
convierten en hijos de padres. fuerte: el lugar del muerto. Y desde esta posici6n inexpugnable
La cuesti6n de la filiaci6n oscila, cambia de orientaci6n: dirigira en secreto la definitiva revoluci6n que todo 10 trastocara.
lOue es una madre? Y ya nadie se pregunta: lquien es mas
seguro?, sino: lquien es mas fuerte? «i No habra que obedecer a semejantes oraculos? Si no los
Por un lado, la madre, el vientre, la leche. El vinculo que obedezco, la obra no debe terminar. Muchos deseos conspiran
pasa por la came, sangre y leche, por la deuda de la vida. aquf con el mismo objetivo: con las 6rdenes del dios, el duelo
lOue Ie debemos? Se abre un debate entre el esperma y la inmenso de un padre, ademas de la indigencia que me acosa, Y
leche: lsumistra s6lo el alimento 0 tambien suministra un ger finalmente el deseo de que los mas i1ustres mortales, los des
tructores de Troya, de tan noble coraz6n, no se sometan ados
men? lOuien empieza?
mujeres; pues existe un coraz6n de mujer, y, si no sabe, 10
jOUe dificil es todo para Orestes que se encuentra en la aprendera pronto .•
encrucijada del tiempo y cuyo gesto, un matricidio, el crimen
mas criminal de todos los crfmenes incluso para el, marcara el
fin de las madres e inaugurara la era sublime! lC6mo estimar Todo sucedera seg6n el mandato de Loxias, el oblicuo, el
el asesinato de la madre? lOue valor tiene la sangre? lOue dios del oraculo ambiguo. Con ayuda del hermano, Febo,
valor tiene la palabra? Lucha entre la Sangre y la Palabra: el apuntador de astucia: «... solo, con astucia, mataras... ». «Anun
pacto matrimonial, compromiso adquirido con la palabra y la ciales y confirmalo con un juramento, que Oreste ha encontra
voluntad, es mas fuerte, afirma Apolo, que el vinculo de la do la muerte... » Palabra que beneficia no puede anunciar des
sangre. El vinculo con la madre se afloja. El vinculo con la gracia. AI hacer correr el rumor de su muerte, el hermano
palabra pone en tensi6n. Nos hallamos aun en la epoca de 10 afirma su vida. «Hermano.»
organico. En 10 sucesivo, sera preciso que 10 jurfdico acuda en Con la ayuda de la hermana, Hermes, el nocturno, el que
esta bajo tierra, el gufa, el que media entre muertos y vivos, el
mensajero de las oscuras. profundidades. Portador del odio de
17. Y como Engels reconstruye las fases de esta .revoluci6n» en el Origen de 10.
familia, de la propiedad y del Estado.
los muertos, de la palabra extranjera y violenta.
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En Orestes enganado, asesinado por Febo, respira el Her
mes brib6n procedente de los Infiernos. En Orestes existe su riuto unilineal de las filiaciones por la madre, y con un golpe
otro, Pflades, ausente-presente, doble de nombre inquietante: alldaz empujando hasta el final de las tierras el salvaje poder
Pilades, Porta-el Hades; Extranjero-exilado-mensajero-que-re_ fugaz de las mujeres, eeha a Medea de su Ultima guarida. Co
gresa, liberado por el deseo irresistible de los muertos. l(lea su espada encima de la mesa del padre posible, el extran
«En el mensajem», dice Esquilo, «se deshacen entuertos». jl!m, el hijo siempre inseguro, y toma, con osadia, el poder.
Por retorcimiento, el acto de Orestes incribe el enderezamien Que los hijos de la mujer desaparezcan: el hijo del padre im
to de entuertos; Orestes, el clandestino, el mentiroso, en el mo pondra ahora su marca en todo 10 que existe.
mento en que caen las tinieblas, comete el crimen mas-de-uno. Se enciende. al final del post-medea, euando el crespusculo
Hermes, genio de los lfmites, ect6nico, en Orestes, pone fin a de las madres se hunde en la noche propicia a los suefios de la
mas de una epoca: so capa de escena clasica, falocentrica (su tnuerte, la Electricidad: breve epoca, de trance. Pronto se hara,
presi6n del anciano rey -con la traici6n de la mujer y la com para siempre, el patriarcado.
plicaci6n incestuosa-); so pretexto de un deber de venganza La fuerza ambigua de Electra: una libido infernal. Nada
(deber legitimo -cumplido con ayuda de medios contrarios a puede acallar su voz. No hay justicia. S610 energfa.
la etica del guerrero, frontal, abierta-); bajo el disimulo y los No existe Apolo, el dios lucido. Pero sf Apolo cazador de
rodeos, escondido-escondiendo-revelando en s1 mas de un ser lobos, Lykeios «pues mi coraz6n es como un lobo carnicero
no-humano, mas que humano, eI hermano ambigilo hace girar que mi madre ha hecho inflexible».
el tiempo y que explote el nudo femenino: toda la energfa aun
bloqueada en este final de despues-de-medea en el crepusculo
del matriarcado, se libera, una vez por todas. Se propagan al La lengua de Electra:
gunos estallidos matriarcales. La escena se empapa de sangre
desviada de su antiguo circuito matrilineal. EI gesto de Oreste,
- «No acallare los lamentos ni las asperas quejas, mien
neutro, ni masculino ni femenino, mitad activo, mitad pasivo,
tras vea que las noches lanzan los fuegos de todos sus astros;
ni criminal ni no-culpable, rubrica la suspensi6n del gran rei
mientras vea el resplandor del dia, semejante al ruisefior priva
no de las madres. Alba del falocentrismo.
do de sus coas, en el umbral paterno, acosare a los transeun
(Entonces, no ores tea mas en esta tierra domada por la tes con mis gritos.
Ley del hombre que una Gran Mujer cuyos dfas estan conta »Es mas fuerte que yo, en el exceso de mi pena, mi lengua
dos; la que ninglin hombre ha podido «guardar», la raptora se desboca, innombrables seran mis quejas para siempre. Su
sin edad, la que apenas mujer hizo que Teseo se retirara por plicio paternal, veo que vuelve a empezar incansablemente.
efeeto de su rostro, la que con una mirada perdi6 mil naves, la Gc6mo reprimir el esfuerzo de mis quejas? .. »
inalterable Helena. Los es[uerzos conjugados de los nuevos fa
16cratas bajo la conducta de Electra, en otra escena, no consi El cora: Veo exhalar c6lera por su boca...
guen arrebatarle la vida. Ella se secuestra, final, infinita, se Clytemnestra: Mereceoas nuestro agradecimiento. extranjera.
ductora conductora para siempre sublimada, irreductible, pero por haber aca1lado sus inagotables gritos ...
alejada en su nombre a traves de los siglos.) Un chorro de gritos, inagotable. la fuente inextinguible
- Al final, el s610 orestea a su hermana Electra. del tormento: es preciso que grite, que vomite, torrencial, sin
Esta historia transcurre en el post-medea. cuando la Gran fondo esta ola de suplicio paternal, toda la sangre derrama
Mujer no sabe 10 que Ie espera, cuando Teseo ha cortado el da, todo el esperma perdido fluye inexhausto por esta gar
hilo de Ariana que conduce y retiene a los hombres en el labe ganta extrafia, por ahf regresa el padre, desde la mas lejana
ocultaci6n. EI padre, mas fuerte que todo, se lleva la lengua
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que Ie llama y Ie protege. "jLengua de vibora!». dice Clytem \'sla piel dolorosa que pone en carne viva. No atrae el noble
nestra. ll1etal orestiano que no da sus electrones, y no
reacciona a la
Con esa perfidia envenenan los oidos de la madre. Clytem umante insistencia. Atrae a su complementario, esos cuerpos
nestra ya ha sido perlorada: la muerte apremiante penetra en fl'meninos que responden al roce de manera similar. que pier
la Gran Mujer por los oidos. den como ella pierde, que dan como ella da, y se descoronan.
La Virgen vira hacia el Virago. (:Ol1'lente negativa muy poderosa que al descargarse se hace
El Virago, la mujer con espenna, es la que tiene la lengua positiva para esperar la llegada de la otra, la voz funciona
espumosa. No hay padre sin esposo, sin hijos, voy siempre como una trampa material. Pero no recibe nada, atrae sin co
llorando. No hay cuerpo, no hay vientre, no hay senos, s610 ger nada: el efecto magnetico no debe suprimirse. Es necesa
lengua. lPor que no se hace el trabajo del duelo? La lengua se do que el equilibrio se mantenga.
ha crispado, se ha envarado, se ha arraigado, para el no-cuer
po del padre resiste al sueno y al cansancio.
«Esos duelos son indisolubles. El mfo no hallam reposo ni Las annas de la mujer:
fin; innombrables semn mis quejas para siempre.»
Ante ti, Micenas rica en oro; y ante ti el palacio, rico en Lagrimas, gritos, venenos, velos, redes. lQuilm grita ahf?
crfmenes; y ante el palacio, la virgen rica en gritos. "lQue ni nuestro amor, ni esta mano que antano nos daba
Sus abundantes labios avanzan para que las vibraciones de mos pueden retenerte?»
su voz no hagan estallar Ia mascara que Ie sirve de rostro. Esta l Quien? Medea, Ariana, Dido,
delante y al borde. No entra, no se aleja, se mantiene a distan "iQue gemidos lanzabas, cuando desde 10 alto de tu pala
cia pero 10 bastante cerca para que sus voci£eraciones estre cio, descubrfas a 10 lejos la costa en efervescencia, y veias, bajo
mezcan a Ia sociedad, al grupo. Esta al borde, y sostiene 10 tus ojos, c6mo todos esos clamores hacfan resonar la llanura
social familiar por este hilo, este 6:rgano, esta extremidad. Esta enteral Maldito amor, ia que reduces el coraz6n de los morta
extremadamente tensa, entre el interior y el exterior. Esta en el Ies? Ella no tiene mas remedio que recurrir otra vez a las la
umbralv P.s elumh..,,1 nne los demas cruzan par-- "'''''Rr de la grimas, intentar rezar otra vez, someterse suplicante al amor,
VIda a la muerte y de Ia muerte a Ia vida. Tensa, eyaculante e pues no quiere morir sin haberlo intentado todo [...J Ve, her
irreductible. Race vibrar. mana, y dirige tus Sl1plicas a mi enemigo soberbio. [ ...J lPor
que se niega, implacable, a prestar oido a mis discursos?
iD6nde se pr:ecipita? Que conceda como ultimo favor a su des
La electricidad femenina: dichada amante una huida diffcil y vientos favorables. Ya no
invoco la antigua alianza que 61 ha traicionado, ni su promesa
- Los antiguos conocen las propiedades del ambar amari
de renunciar por mf al bello Lacio y abandonar su reino; Ie
llo: el electr6n. cuando se frota, atrae a los cuerpos ligeros.
pido un vane aplazamiento, una tregua, un descanso para su
El Coro, Clytemnestra, Crisotemis, cuerpos Iigeros atrafdos
furor; Ie pido esperar a que la fortuna me ensene a sufrir mi
por Electra, la magnetica: intenso sistema de intercambio, de
derrota. Es la suprema gracia que imploro [ ...J y, cuando me
atracci6n, de perdida de partfcula que Electra alimenta. En
la haya concedido, te Ia devolvere centuplicada muriendo.
cuanto se halla en presencia de un cuerpo poco estable al que
»Tales eran sus ruegos, y tales las lagrimas que su desdi
es facil arrancar electrones, ella atrae a esos electrones. Ella
chada hermana dirige una y otra vez a Eneas; pero el es insen
mismalibera sin cesar sus propias partfculas negativas, exci
sible a las lagrimas y pennanece inconmovible ante todo cuan
.tando, recorriendo con su voz Ia sensible periferia de su ser, to escucha» (Eneida, libro lV).
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Tempestad. «Nuestros hombres estan prestos.» Sus manos de hombres
blanden el arma masculina. Y ahora, por fin, sile:tkio.
Toda la historia aparece asf agitada por esas quejas inee Pero yo. mujer salvaje aun, pronto esclavizada, he envaina
santes, que, siempre inentendidas, insisten, recaen, vuelven a do, en este momento, mi arma. Mi lengua no se blande.
levantarse. Porque para ella se trata de una cuesti6n de vida 0 Lengua de Electra, lengua de Orestes, palabras opuestas.
muerte. De ella, la pufietera, emana la ola abundante, el regalo de
.. Coro interminable que acentda los sollozos y los silencios, veneno para la madre: esta claro, yo te doy mi odio, mi mier
los jadeos, las toses de las histericas. da, mi verdad, porque til me los pides. Te doy 10 que quieres.
Es el origen de la 6pera. Y digo que s610 los hombres capa Que Crisotemis te de sus silencios de oro. Yo te doy 10 que
ces de semejante emisi6n, los atormentados. los que se yen tienes miedo de no recibir.
obligados a ceder bajo el peso de su feminidad, pueden amar _ «Mi persona, mis palabras. mis acciones, no paras de
la 6pera. hablar de esto.
Los demas, los fundadores, se niegan a esa pasi6n. No te obligo a decido: tus actos me susurran mis palabras.»
«As!, cuando las Boreas de los Alpes, soplando por todas Soy el producto de tus faltas. - Pero yo soy la hija del
partes, se esfuerzan con ahfnco por derribar un robusto roble esperma. De el parte 13. trampa, trama de astucias, sistema de
de coraz6n endurecido por los afios, el aire silba, y, bajo los palabras oscuras, desde el oraculo oblicuo, a traves de una
golpes que sacuden el tronco, el follaje se esparce por el suelo, uma vada, el tramposo tiende sus redes, maestro del engafio,
lejos; el arho!, e!, se aferra a las rocas, y su frente se alza tanto del secreto, de los signos ambiguos, Ia mecha sobre la tumba.
hacia las brisas del eter que sus rafces se hunden en el Tataro; el mensajero. ~Que palabra mata? ~La disfrazada 0 la afilada?
de la misma manera el heroe se ve acosado por incesantes «i Caro he pagado el derecho a hablar libremente!
quejas, y su gran coraz6n es invadido por el dolor, pero su Lo se. Pero cuidado con ese derecho.» Eso Ie recomien
voluntad permanece inquebrantable y sus Iagrimas se deslizan da el hermano, estoy a tu lado, pero silencio. "Mas vale callar.
en vano. Dejemos correr 10 que no es indispensable decir.»
Entonces, la infortunada Dido, asustada £rente a su desti Es la' hom ,del hombre. del crimen masculino, del caIculo
no, llama a la muerte: esta decididamente cansada de ver la mortal. Cambiemos de economfa. Deja de dilapidarte.
b6veda celeste.» EI patriarcado sabra gestionar sus bienes. lejos del exceso,
Virgilio tiene piedad. Los poetas saben. cerca de la astuda. Egisto esta perdido, el hombre del matriar
~Que dice el fil6sofo? Sobrio, Kant, «La mujer no se niega cado, el guerrero del gineceo: «- Por favor, una palabra, una
a la guerra domestica en la que lengua es su arma, para ello la simple palabra» - frente al nuevo hombre, el que no pierde
naturaleza Ie ha otorgado el don de la palabrena. y de esta tiempo, ni sangre. ni cabeza, el futuro patron. Apresurate a
locuacidad apasionada que desarma al hombre». lQuien Ie entrar. Egisto: «No se trata de un tomeo oratorio: tu vida esta
desarma? Rearmandolo: haciendole «huir» hacia su terreno. en juego». Ya no estamos en el cfrculo de las mujeres, que
,Es posible matar con la lengua? acosandose se apufian y se apretujan. EI hombre zanja.
«El vengador de los muertos, a paso de astucia, I Se intro La guerra de las mujeres es ambigua: existe un vinculo entre
duce bajo el techo paternal I donde duermen las antiguas ri enemigas que no llega a romperse; entre la hija del padre y la
quezas.» hija de la madre, entre la que neva el noble nombre de los padres
Su pt1l1() blande la muerte recien afilada, «y el hijo de y la que lleva el nombre de Ia genitora. Y entre la madre ambiva
Maia, Hermes, I en la sombra perfida emboscada I 10 gufa lente ,y.la, hija inseparable. Pues 10 que se ventila en esta justa
hacia el objetivo... iha llegado la hora!». pr6eliga es la suerte de la mujer en la historia. Crisostemis, la
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bien regulada, duda entre las dos leyes, la ley de la sangre y la ley
del esperma. Pero ella at1n pertenece a las declinantes fuerzas Illscribe as! su recuerdo: en ella se cobija 10 que no muere, un
matriarcales. Electra ilumina la ruta, abre el camino bacia el pa lIombre, una fuerza asombrosa. Es necesario preservar a los
triarcado. Las que se acUei>1:an en las alfombras han quedado IIIl1crtOS a la vez muertos y vivos. Esta manera femenina de
superadas. «jViven los que se acuestan bajo tierra!» mllservar es un modo de resistir a la muerte.
En esos tiempos de cambios todo tiene dos caras: una cara Como Clytemnestra, que la sabe a punto de llegar, la bor
aun mira bacia el antiguo regimen; la otra cara se enfrenta al (lea y la huye: sabe que la muerte, al igual que la vida, puede
nuevo pOOer. Cada cual se preocupa por el corte que se anun Immar de cualquier abertura insospechada.
cia. Clytemnestra vive retrocediendo a partir del cadaver temi El crimen sera masculino: el crimen, no la falta; el pecado
ble, atormentada por los suefios que la colonizan, embarazada l'S femenino. 18 iSignifica eso que tambien Esquilo remite ala
de un rebano monstruosamente engrosado. (lposici6n jerarquizante masculino/femenino, que prescribe la
Ella sabe 10 que sabra. Hendida, soportando eI violento don sllmisi6n de la mujer? En cierto modo, sf. Electra es un espa
de Electra, del que no puede prescindir. Lengua por lengua. do hecho de mezclas, de dudas: las fuerzas activas y pasivas,
Crisostemis va y viene, midiendo la disminuci6n del abismo, el las fuerzas de la vida y las de la muerte se enfrentan en el sin
acercamiento de los extremos. EI mismo Orestes es por parti scr aun absolutamente atribuidas a la diferencia sexual, pero
da doble, el hombre con dos destinos, falso muerto por quien los valores revelan cada vez mas 10 que, en una ultima descar
se guarda luto, flanqueado por su sombra muda, Pilades, 10 ga de electricidad, Orestes acaba por llevarse. La fuerza de
que queda de Orestes, su huella en otra parte. Electra, hfbrida, Electra es debida al padre; su vuInerabilidad, a la madre.
inquietante, insoportabIe para tOOos, incluido Orestes, es a la lPor que no se mata? EI no-asesinato de la una en manos
vez no-mujer y demasiado-mujer, exceso en todo, exceso de de la otra esta evidentemente sobredeterminado: ino matar a
16gica en el exceso, loca raz6n. Electra para no tener problemas con los dioses? No existe una
Desborda sin cesar. Orestes, un poco demasiado salpicado raz6n razonable para la abstenci6n, ni por parte de la hija ni
de Ifquidos de ternura debe, como macho, rechazarla. i Y si por parte de la madre. Pero una no existe sin la otra, relevo,
ella 10 tocara? Una aspersi6n peligrosa. Sera necesario domes espejo, semejanza, encarnada.
ticar esta fuerza desordenada, esta «hermana)}. Yel crimen activo se reserva al hombre. lY si Orestes deja
Vestigios del reino de la madre: la abundancia, el exceso; la ra de existir? iY si Electra se dispusiera a matar? lSi la mujer
confusa relaci6n con la muerte: dadora de vida, a la mujer Ie sustituyera entonces al hombre, se apoderara del cetro, del pu
cuesta pensar en la muerte como final, como desaparici6n. No .'tal? Lo haria 0 bien Agamen6n moriria por segunda vez. Eso
entierra, no olvida, conserva vivo al muerto. Ser de entrafias, significaria que en la mujer existen recursos viriles. lQue el
cuerpo primitivo, ligado sin embargo al signo, a la sepultura. reino de las madres no ha muerto, que el poder puede reins
Todos quienes sabfan mucho sohre la edificiaci6n de la fami taurarse en el hogar maternal? Suspenso.
lia, han dicho hasta que extremo aparecen juntas, de manera Lanzamiento de moneda: lcara 0 cruz? Es preciso que el
parad6jica, ]a mujer-familia y la sepultura: la mujer que con Logos y su medida venzan. El preceptor, al principio, gufa y
serva la familia y sus rasgos, en su seno y en la tierra, asegura afirma por anticipado. Oreste llega in extremis, cuando todas
la sepultura. A traves de la tierra, la mujer esta en contacto las mujeres han alcanzado la madurez para un cambio radi
con la doble naturaleza que ella misma posee: 10 que da vida y cal. Madurez para la muerte, madurez para la sumisi6n do
la recibe cuando acaba. Reino nocturno, misterioso. salvaje, mestica.
no-humano, divino. Por oposici6n al reino diurno que el hom
bre afianza politizando]o. La sepultura que guarda al muerto
18. Asllo subraya Nietzsche (Origer: de la tragedia).
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Crimen: activo es el salta masculino, el noble gesto, prome
teico. Ilneido» por los suyos. Y nombrado padre. Ya que, como siem
Pecado: el paso a paso femenino. A paso de honniga; una pre han sabido los hombres, el «padre» es unicamente el nom
cadena de defectos, es el otigen del mal. hl'e del padre. Pero, si es la lIbido la que aulla en Electra, en
Pero el padre s6lo muere para ser sustituido. A los hijos les ()n~'Stesse trafica con el chantaje: dando-dando. El Sistema,
basta entonar con suficiente fuena el treno debido al padre, visto por Freud de una manera mas refinada, mas cultivada,
para que el dueiio de 1a casa resucite. ('s el de «la alianza,) padre-hijo 0 dios-pueblo, que sella un
ORESTES.-A ti me dirijo, padre: ven en ayuda de quienes "dom, artero, bien templado.
te aman.
EI padre es la limitacion, la eleccian; amarle, es la primera
ELECfRA.-Yo tambien te llamo, hecha un mar de lligrimas. operaci6n «espirituah,: es necesario «reconoce~ al padre,
CORO.-Nuestro ejercito tambien te llama, unido en una siempre dudoso. La filiaci6n materna es indudable; pero,
sola voz. Yen a la ventana, escuchanos, y permanece a nuestro <.quien esta segura del padre? Es el hijo 0 la hija quien afirma
lado contra el enernigo.
la patemidad del padre. El padre siempre depende del hijo que
Tiene todo el interes del mundo par regresar, el mismo in decide reconocerle como tal 0 rechazarlo.
teres del hijo, del heredero que al invocarle Ie legitima para ser Agamen6n re-surge a la llamada de los vastagos, hijo de su
legitimado.
propia sangre. La energica voz de los hijos 10 hace salir de la
ELECTRA.-Tambien yo te necesito, padre, para escapar al lumba, de la matriz de piedra.
peligro.
En derto modo, el padre es siempre desconocido. Uegado
ORESTES.-Celebraremos solemnes festejos en tu honor. De del exterior, es preciso que entre y de pruebas. Seres del exte
10 contrario, seras olvidado en los grandes banquetes.
rior, abso1utamente diferentes, extranjeros, que vuelven, siem
ELECTRA.-Tambien yo, de mi pleno derecho de herencia, pre capaces de volver, el mas fragil y el mas fuerte, juntos.
te traere libaciones de la casa paterna, el dfa de mi boda.
Surgiendo de la tien-a para volver a la madre, al palacio, para
ORESTES.-Acuerdate, padre, del baiio en e1 que pereciste.
reapropiarse de los cuerpos y de los bienes.
ELECfRA.-Acuerdate de la trampa que te tendieron.
Es 10 que llamamos la civilizaci6n.
ELECTRA._Y del velo ignominioso con el que han crefdo
cubrirte. El progreso, dice Freud, cuya 16gica expresa as! su calculo
de prestaciones circulares: "Padre, prefiereme, a fin de que
ORESTES'-lNo te han despertado tales ultrajes, padre?
sintiendome preferido mi confianza en ml mismo aumente
ELECTRA·-lNo vuelves a levantar tu cabeza tan querida?
para que te lIarne "padre" mas energicamente». Esto tam bien
ELECTRA.-Escucha este Ultimo ruego, padre; mira tus
se llama participaci6n. «Tu tienes un interes absoluto por mi
clias junto a tu tumba y apiadate de tu descendencia, tanto de
grandeza. Y yo por la tuya.» As! avanzamos, de gran hombre a
la hembra como del macho, y no relegues al olvido a esta raza
de los Pe16pidas que es la nuestra, pues as! seguiran viviendo, gran hombre, en la «espiritualidad". As!, ya no hay necesidad
aunque hayas muerto. de que la electricidad se establezca para mantener iluminado
e1 hogar-sepulcral.
ORESTES.-Si, los hijos salvan el nombre del hombre que
muere, Como la boya retiene la red e impide que se hunda Un grito de Clytemnestra, Ia orden del hermano, cortan al
hasta las profundidades. Escuchame, por ti gemimos asf, y final la comentc: ella respira raz6n. iCUrada! Y completamen
eres tu quien se salva si atiendes mi ruego. te despoblada.
En efecto, es a sf mismo a quien salva, como ya fue salva No acechara mis, dara la espalda al palacio, cara a la sor
do, elegido como padre entre todos los padres posibles, «reco presa. Bntra en la gran inercia de 10 previsto. (Si quieres saber
la continuaci6n, ella va aviada: una mujer asf se casa con una
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IIh,.I{\culos al amor? Accidentes quiza. Sin embargo, de tOO08
sombra de padre-hermano estilo Pilades; un bijo legftimo asf modos, en la historia, el primer obstaeulo, siempre presente,
reina y acumula, ver los buenos tiempos del rey Orestes; la Imlka en la existencia, la producci6n y la reproducci6n de
herencia se transmite a traves de los hombres; patriarcado hll(l).';enes, de tipos, de comportamientos codificados, conve
economiapolftica - economiasexual - todo eso se regulariz6 "kllles, en la identificaci6n de la sociedad con una eseena en
desde que las grandes aulladoras fueron reducidas.) III qlle los papeles estan asignados de tal modo que los aman
Y ahora, el reino del hermano paternal. Reconocido por la II'S sicmpre estan atrapados por las marionetas con las que se
hermana, por tanto sin la lucha a muerte que la diferencia ,,"pone que se confunden. No eres un hombre, no eres una
sexual corre siempre el riesgo de desencadenar, Orestes, tras 1I1l1.jer, primero eres bijo de, hermana de, perteneces a tal cIa
cuidarse de eliminar la complicaci6n incestuosa que una Elec~ l\t', a tal familia, a tal tribu. Primero eres el an6nimo elemento
tra delirante pudiera suscitar, tranquilizante, anestesiante, im~ tiC' lal categona, Y tu suerte esta eehada de antemano. Tu, si
ponelaley. . ('res mujer, te pareceras a la mujer ideal; y obedeeeras a los
IlIIperativos que tracen tu linea, tus deseos, los eanalizaras, los
llirigirns a quit~n, d6nde y c6mo debes. Honraras las leyes.
Aquiles es Pentiselea es Aquiles: Pero Kleist escribe Pentesilea. Ella ama, el es Pentesilea, Y
l'S csta naturaleza magnifica, esta Reina de pasi6n, para Aqui
He dicho que debo mi vida a Kleist. Durante mucho Hem It'S, para el Amor. Y luego, a cambio, es Aquiles cuando, por
po vivf gracias a saber que el habia e:.astido. Le debf no s610 decto de Pentesilea, se convierte real mente en otro hombre; el
querer vivir sino vivir diferentes vidas. Ser mas de una y de lIuevo amante. iQue lejos esta alia arriba de 10 llano, de 10
uno, inflamarme y arder, morir de vida, porque el habfa sido hanal, de 10 rastrero, del caIculo!
fuego, cuerpo, dolor y muerte para mt Para quien quiera su Universo real: no reservado a los reyes: real aqui es una
visi6n de la vida, una visi6n inigualable en cuanto a altura, en metafora, aunque Pentesilea sea la reina de las Amazonas, el
cuanto a exigencia. Nietzsche dice que para ser poeta basta ser que se designa asi. Kleist 10 haee relucir, es real porque es
«sentir la necesidad de metamorfosearse y de hablar por otros ll1onarca, unico, insustituible a la vez, el que es observado.
cuerpos y otras almas). Es verdad. Pero Kleist va mas lejos; no Porque tambien esta en relaci6n exclusiva y vital con la altura
s610 es capaz de esas travesfas: tiene que realizarlas por los la elevaci6n; y porque la tensi6n de toda su persona es tal que,
cuerpos y las almas de los seres mas crfticos, los mas pr6xi como el fuego que siempre se inflama, su cuerpo entero quiere
mos a las fuentes de la vida; los mas pr6ximos pues a los moverse por encima --de los reyes, de los reinos, de las leyes,
orfgenes de la vida, es decir, del cuerpo, de la carne, del deseo del suela-, y el cuerpo responde realmente al alma Hamada,
que se exalta y se cumple; y de 10 que la mantiene, de su que llama, una fuerza prodigiosa anima a los seres y les da la
duraci6n, de su resistencia a la muerte: ahora bien, en esta gracia de los Fuertes. Cada amante nacido de Kleist, ya sea
aproximaci6n, que s610 puede efectuarse por el amor, un amor burgues, heroe, jefe 0 jovencita. esta dotado de la inagotable
total, sin restricci6n, tal como es el lugar de tOOos los naci~ energia de los Fuertes, de los furiosos. Cada ser nacido de este
mientos, que en el otro empieza y vuelve a empezar una vida amor quiere siempre mas, mas alto. Y su cuerpo se transfor
que se sabe viva, es extrafio que el individuo no se vuelva a rna debido al deseo en cuerpo glorioso, resplandeciente, que
encontrar con los mil obstaculos que 10 real se ingenia en le aspira a las cimas, literalmente precipitado con la cabeza alta.
van tar. Obstaculos ambiguos, cierto, pues en el obstaculo y en Visi6n de asociaciones fulgurantes, vuelos, superaci6n de
el hecho de superarlo se mide tambien el recurso del amor, su uno mismo por uno mismo, otra vez, otra vez, no me basto, es
fuerza se manifiesta, y en la prueba algo de la amenaza y de la necesario que a mi cuerpo se afiada otro cuerpo, ole ada de
pena se transforma indudablemente en exaltaci6n. (Por que
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Y el, lque quiere? (c ... tu querras ayudarme a alcanzar la
rizos que prestan alas a la cabeza de Pentesilea, oleada de me "Illiea alegrfa que me reserva el futuro -por remoto que sea-,
taforas que hacen centellear las partes capitales del cuerpo, y qlliero decir, a trenzar la corona de la inmortalidad... »19 El,
por enclma de la tierna frente, las llamas, las mechas, los ra
yos y debajo de la cabeza, la corona, no el signo del poder sino Kleist, 0 el Principe.
El amor a la Bel1eza bajo todas sus formas, una belleza
la corona poetica, la corona vegetal, el signo del poder crea siempre mas grandiosa que la suya, la gloria a fin de ser mas
dor, transfOImador. r.mndiosa y mas brillante para acercarse a los sereS queridos
Toda la obra de Kleist es, en la exultaci6n, un inmenso que siempre merecen mas, 10 arrastra al borde del abis1;l1o. Y
campo de despegue, de arranque. Un campo' de pasi6n: exalta l'S Kleist. Y Kleist es Pentesilea. La misma exigencia que no
ci6n y dolor. Alegria y desdicha, inextricables. Una corona de a
puede quedar encerrada en los lfmites de un ser cualquier , la
laureles y de ortigas. jC6mo 10 adoro! misma grandeza que brota, que quiere aparecer, mezclar su
El prfncipe de Homburgo, con la cabeza descubierta, la par fuego con el dfa, eclipsar a la mismfsima luz, que nadie puede
te superior de su traje desabrochada, en el jardfn de Fehrbellin, contener en su seno: pues aquel que ha vista Ia belleza ya no
completamente dormido, ocupado en trenzar, en suenos, una puede dejar de desearla; y no puede desear nada mas.
corona de hojas, de gloria, de laurel, «una corona de triunfo Pentesilea ha sido alcanzada. Oueda herida. Abierta a Aqui
con soles». Y, en el sueno, las figuras amadas vienen a ponerle les, .La Iuz, la vida entran a raudales en su carne a traves de
la corona, justo delante de los ojos, y la apartan un poco, y la una herida que nunca se cerrara. AquI, en el seno izquierdo,
levantan como con intenci6n de coloearsela sobre la frente, y el esta la herida, aqui esta Aquiles, aquf esta Pentesilea. En la
alarga las manos para cogerla, y para toear, coger, esta mano, carne, y, sin embargo, alla abajo es el quien huye mas rapido
este ser querido, pero la corona flota demasiado alto y el ser que el viento. Es 131. EI solo, el Revelado.
querido se esfuma. Y medio dormido medio despierto, persigue i la des~a! Para sorprenderla se dirige Kleist «a esos
la corona prometida; coronas de rosas para los j6venes griegos C6mo
lugares donde nunca va ningt1n ser humano» como escribe a
cautivos; cadenas de rosas, cadenas de hierro. Pero siempre su hermana. Y la persigue durante mucho mucho tiempo. Y
existe esta corona deseab1e, esta alianza, collar, anillo, que, con sin embargo ella esta en el, desde siempre, como una herida,
el mismo signo, dice: has ganado, has perdido. La grandeza. la como su herida, la de el, como la herida que el es y que Ie
gloria, tu lugar. este, el UniCO, donde puedes encontrar la paz, hace, ella es en ella irrupci6n adorable, cruel, del otro, de
donde puedes unirte a 10 unico, cuyo estallido te gufa y te lla aquella que eilleva, la que el hace, de la que es una parte, de
ma. «Una empresa tan grande. tan alta, mejor no rematarla por Ia que es el lugar, la mujer - 0 la poesfa-, la mujer como
completo, mejor no coger con las manos 1a corona que descien fuente de creaci6n, parte de el, su feminidad, es la parte de sf
de sobre mi £rente... » lCorona de gloria? No, no es esta gloria mismo, hombre, amante, poeta, que siempre se Ie escapa. Do
simb6lica de la que Pentesilea quiere gozar. No es la corona, no lorosa, deliciosamente. En el, la llaga Iuminosa que se llamara
es la representaci6n de la gloria. Sino la gloria propiamente Pentesilea a partir de 1806 ya esta aquf, en 1805, abriendo su
dicha: en persona y en astro. Cora de amazonas: lOue quiere? c6mo
camino violento en Kleist: "Hace un ano, en Dresde. i
lOue mas puede querer? lOue es 10 que mas puede querer? volabamos uno en brazos del otro! lQue inmenso era el mun
jOuiere 10 maximo! «jEll IEll lOuien sino El? El corona la coli do que se abrfa, como una lid, ante nuestras almas palpitantes
na, como una estatua de luminosidad. El y su caballo, el acero del embriagador deseo del tomeo! Y ahora, henos aquf en el
les hace nadar en la luz. El zafiro, la crisoprasa no resplande
cen tanto. La tierra alrededor, envuelta en el sudario de la tem
pestad, es tan s610 el azogue del espejo que refleja el deslum
brante resplandor de 10 Vnico.» 19. Carta a su hermana UIri.ke.
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suelo, tumbados uno encima del otro, consumando con la mi es 10 suficientemente segura para ser fuente de paz; no la falsa
rada nuestra carrera hacia la meta, que nunca nos pareci6 tan fuerza que s6lo es la otra cara del miedo, y que, para tranquili
brillante como en este momento en que nos hallamos sumidos
zarse, s610 produce muerte, agresi6n. Excepto Aquiles.
en el polvo de nuestra caida". As! Kleist a su amigo Pfuel: ya El muy fuerte, el dulce, el terrible, pronto llegara ante Pen
se inscribe el campo donde Pentesilea se precipita bacia Aqui
tesilea, como el amor: despues de deponer las annas. Desnu
les, para el duelo, el dolor, la danza.
do. Como el amor. Que no se defiende. Que irradia.
- Mira este campo: es un escenario solar. Alrededor gravi Guerra de hombre contra guerra de mujeres; y la guerra
ta una serie de campos secundarios, por los que se han repar ya no es la misma. Pues las Amazonas no la hacen por razo
tido las tropas enemigas. Alrededor del campo, los campamen
nes comprensibles a los hombres. Para las j6venes guerreras
tos y las tierras del interior, con las dos opciones culturales
se trata de una fantastica operaci6n ambivalente, a la que les
que alli se enfrentan: ley de los hombres, ley de las mujeres.
obliga la invenci6n, por parte de sus madres, de una forma
Griegos y Amazonas se definen en una relaci6n de exclu
de sociedad sin hombre. ElIas no guerrean para matar sino
si6n1inclusi6n respecto a la sexualidad, al amor.
para apoderarse de. Sorprendente captura de amor, que
Despues las dos Leyes acaban en actos, discursos, consejos, pone la guerra a merced del amor, y el amor a merced de la
un chaparr6n de intervenciones ideoI6gicas sobre este campo violencia. Es preciso apoderarse de la fuerza masculina. Pero
que ya (no) es un campo de batalla sino un campo de encuen cogerla viva. Ellas, las Amazonas, se disponen a recolectar
tros de intercambio, un campo er6tico. En medio de 10 social, hombres como recolectan rosas, para la fiesta que aguarda a
el lugar sagrado donde se enfrentan menos las fuerzas 0 las los vencidos. Vencer, si, pero para casarse. Es la invenci6n
ideas que los cuerpos amorosos. AlIa, bajo la creciente repro de una uni6n que esta en el extremo opuesto de Ia violaci6n,
baci6n de los lentamente sometidos, despues de pronto repen
del rapto masculino; pero se lleva a cabo en el terreno del
tinamente todo se trastoca. Esta guerra ya no es fa guerra.
enemigo. Pues si las Amazonas han roto con el mundo mas
Esta lucha a muerte ya no es una lucha. Los golpes, entre
culino, y creado otro Estado, son minona, s610 reinan en
ellos, ya no son golpes.
Temiscira. Y para obtener de los demas 10 que desean, aun
La guerra existe, pero esta en otra parte, se desarrolla en se ven obligadas a conquistarlo, a arrancarlo, a aventurarse
varios frentes, continua pero en su mismo terreno trillado, al otro bando, en un intercambio cuyos terminos siguen el
donde la muerte intenta veneer a la vida: existe la «verdadera» dictado de la ley masculina, de los comportamientos, los c6
guerra, en primer lugar, la guerra masculina, cuya amenaza digos de los hombres. La unica relaci6n que una mujer libre
olvidarlamos, dada la banalidad de 10 que se ventila - Troya puede establecer con los hombres es la guerra. Con mas ra
esta muy lejos- si no siguiera secretando su deseo de muerte, z6n cuando se trata de amor: cuanto mas acercamiento al
de caciaveres, su alegrfa vulgar; si el campamento de hombres enemigo, y debido a la violencia que en el anida, mas necesi
no protestara contra Ia inquietante metamorlosis de Aquiles,
dad de ser violenta y, parad6jicamente, de alejarse de el. De
ten que?, ten quien?, len jugador?, ten guerrero poco impor ahi las leyes -las prohibiciones- que pesan sobre las gue
tante? Peor: Aquiles -pero, l.quien en el campamento de for rreras y que son leyes de conservaci6n: s6lo se casan con los
zudos podrla oirle?- se pasa al bando de las mujeres. Aquiles
hombres a los que han vencido. Ser una Amazona es ser fiel
se consume de amor y el amor Ie une a Ia mujer que el deja
a la ley del cambio radical: debe repetir el gesto que demues
instalarse en su interior.
tra 0 simboliza que no vive presa de un hombre ni sometida
Nadie, entre los hombres, tiene Ia fuerza, la (mica verdade a el. Tiene que haber vencido; pero est a victoria no tiene el
ra fuerza, la que no hay necesidad de ocultar, ni de exhibir, ni sentido de un triunfo masculino. El domina para destruir.
de demostrar, la que no se ayuda de utensilios, de annas, que Ella domina para no ser dominada; domina al dominador
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Oln,,,"'.
11111'<1 acoger a un alma feliz y luegu vlId"",,, " Un ....
para destruir e1 espacio de Ia dominaci6n. Pues el vencido es l"i~Il1O momento, Pelida, he sabido de d6nue PI'tK'o..i'a ell..l,..
relevado. Y ella lleva al «vencido» a su mundo, un mundo qlll' ;,\Cababa de recibir mi coraz6n.»
que e1 nunca se hubiera atrevido a imaginar. Allf Ie aguarda <,Es posible imaginar una mujer a quien su ardor lime,", '"
una fiesta; una mujer que no es una esclava. Y en este uni· nllllpO de los hombres y diga: «Es e1. Eres tll. Es el llnieo. Y
verso de reinas se produce, se celebra. Existe, pues, esta ley, 110 puedo no hacedo mfo"?
Y otra ley que la refuerza y la sostiene: Ia de la no-elecci6n. Es inimaginable, por supuesto, en Ia sociedad convencional
No eligira al enemigo. En su combate s610 ham intervenir a1 "11 la que el deseo de Ia mujer no puede dispararse abierta
deseo «natura!>" hacia «un» hombre cualquiera. no-privile 1I1cnte, sino que, para manifestarse, debe dar mil rodeos, para
giado. Pues ella no debe retener a ningUn hombre. EI amor al 1'l~Jucirse a la comedia del silencio que habla. Pues, en 10 ba
Unico no debe existir. lIal, la mujer no anuncia, no comienza. Se ha decidido que no
Las uniones, por otra parte, s610 son effmeras. Los griegos, ira en busca del objeto de su deseo. Doble cara del amor cor
una vez amados, semn devueltos a su mundo. Amados-em I~S: adorada, deificada, asimilada al fdo10 que recibe los home
pleados: pero eso no sueede, no puede sueeder en el mundo nujes, ella tiene rango Y honores propios de la Virgen. Inversa
deseado por Kleist. De entrada, el ejercito de las Amazonas se mente y en el mismo lugar, es, en su impotencia, Ia que esta a
desliza bajo la ley, escapa al cayado de la gran sacerdotisa, disposici6n del deseo del otro, el objeto.la prostituida. i.,Que es
hierve en un ardor guerrero que espera con impaciencia trans un deseo de mujer en esas condiciones? i.,Que queda de el?
fonnarse en temura. i.Que alcance, que fmpulso interrumpido, culpable?
Porque estan hechas para las rosas, esas espinosas, y aun Ella 10 ha reconocido como suyo. Su objetivo resplande
que «obedecen», de hecho, su obediencia obedece a Ia vida, ciente. «jOh. pelida. mi punzante inquietud en mis desvelos,
aunque no «eligen», su inconsciente elige, ellas ya aman -Pro como el suefio sin fin de mis suefios, eras tu!>' Es el, el espera
teo ya «eligi6" - i.,quien puede decirlo?- a su principe. a es el do. y el que no decepciona tras la espera, el que la llena. EI
amor el que elige a los amantes, respectivamente. que la satisfaee. EI unico que puede corresponder a su necesi
Pero la esencia de Pentesilea es ser el deseo puro, el deseo dad de todo. Aquel por quien se siente haber nacido. seguir
furioso, inmediatamente fuera de toda ley. Es absolutamente naciendo. Su «destino»: asf 10 ven las hermanas amazonas, se
irrefrenable: impulso sin limite, que cualquier sombra de lfmi gUn el orden de Ia verdad revelada. Y no hay error.
te enloquece. Y este deseo puro, cuya (mica ley es Ia necesidad Ella 10 ha previsto. Lo ve. £1 existe. S610 queda apoderarse
de esperar su objeto, es absoluta e indudablemente el que ella de el. Pues es necesaria -otra vez su limite- prudencia,
quiere, 10 ha visto, en un relampago, 10 ha reconocido. Y el pronto superada, que ella intente veneer: que Ia Amazona este
mismo es el relampago. al servicio del amante. Y el tomeo se convierte en la primera
«Peru 10 que he sentido, quien podrfa decido, amado mfo, lucha amorosa. i.,Con la espada? Pero amoruguar10 con Ia es
cuando por fin te he visto, cuando te has erguido ante mf en el pada. Cadenas, pero flores. Del cuerpO a cuerpo fabuloso, sur
valle del Escamandro, entre los heroes de tu raza, como un sol ge, a cada choque, la fuente deslumbrante del amor. Todo
entre las estrellas. Ha sido como si, a galope de sus caballos pasa, por otra parte, entre los amantes, en e1 seno de este le
blancos, envuelto en el estrepito del trono, el mismfsimo Mar cho tumultuoso de batalla, en la came, en los miembros, en la
te, el Dios de las batallas, hubiera descendido del Olimpo para sangre. Y a continuaci6n, en la caza, la huida, el intercambio
saludar a su prometida. Despues has desaparecido, y me he que no dice sus nombres, ella ataca, lleva una bestia que aprie
quedado ciega ~omo cuando el rayo abre la tierra, en una ta con sus muslos duros de guerrero, un guerrero que, para
noche oscura, bajo los pies del viajerD-- como cuando las gozar haciendose perseguir, se feminiza, el engafia, ella se en
puertas del Eliseo resplandeciente se abren en un eentelleo
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frenta, los papeles cambian. Todo se acerca, seducci6n inocen ,,()\o con Ia muerte. Simb6licamente es Ia misma desespera
te y astuta, todo trabaja para las transformaciones de uno II. d6n que se evoca asf: una mujer guerrera no es una mujer, es
otro, en el otro, y de la violencia en extasis. "Se funden entre IIna mujer que ha matado ala mujer que habfa en ella. S6lo a
sf como dos estrellas.» Pero en el intercambio, poco a poco, el (!'aves de la muerte puede recobrar la feminidad. La diferen
amor extrae la violencia que hay en el y se la quita. Aquiles S8 cia sexual.)
deja conducir entre las mujeres. Ambos estan embelesados: Existe esta dma: alla, el amor se realiza. Breve. perc real
cada instante se vive con la mayor intensidad posible, con Ia mente. AlIa, ocurre 10 que s6lo puede ocurrir en un texto de
mayor celeridad posible. Escenas de carrera deslumbrantes, a Kleist 0 en un sueiio. a en el lugar, rare como Ia poesfa, del
tal rapidez que ellos mismos superan la del pensamiento de la amor otro. Toda lucha cede. En e1 apogeo de la violencia se
carrera. Y alIa arriba se pulveriza el concepto de rapidez en sf. abre el tiempo superior: todas las emociones se han acelerado,
Ya no se les ve - Los sentidos se edipsan. Los amantes se los deseos se han elevado hasta donde Aquiles Y Pentesilea in
hurtan a la vista ordinaria. Nubes. Metafora tambien de Ia ventan su otro lugar. Y para que Pentesilea este tranquila,
mfstica. Aquello en 10 que se convierten no se puede ver Uni Aquiles debe desplazarse hacia ella. Y Aquiles 10 hace. Se con
camente con los ojos del cuerpo, hay que abrir tambien los vierte en £lor. Ella es sol:
ojos de Ia pasi6n, cuyas miradas avanzan a mas velocidad que PENTESILEA.-Ven ahora, dulce amigo, ven, p6strate a mis
Ia luz. pies. Acercate mas, mas cerca... muy cerca de m!. lNo me
Y en la lucha tambien cambian los signos:Aquiles ha com tienes miedo? lNo me odias, a mf, que he sabido vencerte?
prendido algo que no se dice en lengua ordinaria. Esta perse Dime: ltienes miedo de la que te ha derrotado?
cuci6n, «se de sobra 10 que ella, la divina, quiere de mt Por el AQUILES (a sus pies).-Como las flores de un rayo de sol.
aire me envfa suficientes caridas emplumadas que silban su PENTESILEA.-Bien, dices bien. Asl, desde ahora, mframe
rumor de muerte -y su deseo- en mi oido». como si fuera tu sol... Diana, mi diosa, esta herido.
Toda la batalla, con sus &ases ahogadas, es un modo de AQUILEs.-Un rasguiio en el brazo, lves?, no es nada.
hacer su primer amor, el que debe pasar por el fuego, muy I' . PENTESILEA.-No 10 suplico, Pelida, no creas, no vayas a
cerca de la muerte: elios se hieren, se destroyen, pierden su creer que queria acabar con tu vida. Sf, me he sentido orgullo
sangre, su fuerza, pero nunca su deseo. En el intercambio mas sa de que este brazo haya podido a1canzarte. Perc este cora
desgarrador, todo sucede como si fuera necesario haber des z6n, cuando has crudo vencido. estaba celoso del polvo que
truido algo para llegar juntos a atra parte - Esta es su trage recibfa tu cuerpo.
dia. Antes de poder banarse el uno en la paz del otro, deben AQUILES.-Si me amas, no vuelvas a hablar de 10 ocurrido.
destruir al guerrero, al enemigo que hay en ellos y que Ia so t Ves ? ya esta curado.
ciedad ha inscrito en su memoria, deben matar Ia fuerza gue PENTESILEA.-Asf, pues, tme perdonas ?
rrera para liberar la fuerza amorosa. Es 10 que, maravillosa AQUILEs.-De todo coraz6n.
mente, consiguen hacer. Pues - han tenido su dia de vida El terrible Aquiles permanece inm6vil cual una paloma a la
a
eterna. Lo gozan. La ]ogran - que un nino coloca una cinta en el cuello. El se entreg . Ella
(Contrariamente a Ia maldici6n que pesa sobre las parejas quiere cog : el se deja coger. Ella reina. El se deja dominar,
erlo
analogas, ya sea el Aquiles homerico enamorandose de la perc ese ya no es e1 espacio del dominio. Es Ia ascensi6n hacia
Pentesilea a quien acaba de matar; 0 Tancredo uniendose a la nueva historia, en la que, agotada toda angustia, reducida
Clorinda en Ia pasi6n en el momento en que acaba de fulmi toda guerra a su esterilidad, entre rey y reina s610 existira el
nar Ia apariencia de un guerrero que habra en ella. Entonces, envite de conocer y reconocer Ia belleza, s610 existira la ley del
no hay goce. EI amor esta condenado de antemano a nacer deseo insaciable de los cuerpOS.
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AOUIUiS.-Pero, (quien eres, til que desciendes hada mf
entre los humanos, ya se abre el abismo, e1 no-Iugar donde se
Cl1vudta en lIna aureola, como si se entreabrieran los reinos
precipitara 10 que es, si no esta perdido, al menos siempre
del dCn? C6mo llamarte, cuando mi alma se pregunte a sf mis
rna: «iA quien perteneces?». necesariamente mas lejos, tan s610 mas arriba.
Presentimiento de Aquiles a los pies de la amada: "i.Y tam
PENTESTLEA.-Si tu alma te hace esta pregunta, recuerda bien a mf piensas dejarme?». «No 10 se, amor mio, no me 10
s610 mi rostro. Que estos ojos y estas mejillas sean el dulce
pregunto.»
nombre bajo el que pienses en mf... Te entrego este anillo de
Kleist: «iOh, Jesus! Ojala pueda terminarla (Pen.tesilea). EI
oro, y el signo que ostenta te protegera de cualquier mal:
cielo debe concederme ese unico deseo; despues, podra hacer
muestralo, sin mas, y te conduciran siempre hasta mf. Sin
10 que quiera». Paradoja desgarradora: ojala yo pueda termi
embargo, un anillo es algo que se pierde, un nombre se olvi
nar mi obra, a fin de que mi obra viva; sin embargo, una vez
da. Si mi nombre se esfumara de tu mente, si perdieras mi
terminada, acabada, se aleja de mi, Ia pierdo viva, en vida,
anillo, c:recobrarfas mi rostro? iPuedes verlo ahora si derras
los ojos? pero desligada, y, si no me abandona, Ia conservo: pero in
acabada, insuficiente, medio muerta. Asf Aquiles y Pentesilea.
AQUILES.-Esta en mi memoria como un fino trazo que
muerde en el diamante. <liOh, dioses!, es predso que me concedais esta victoria --esta
alegria- de derribar triunfalmente a mis pies al heroe al que
Y, sin embargo, todo acaba en el polvo. Para Kleist, Pente deseo tan ardientemente. S610 el -y e1 maximo de felicidad
silea es «todo el dolor junto y todo el esplendor de mi alma». que se ha asignado a mi vida-, y quedareis en paz conmigo.»
Porque, honible, repentinamente, la paz se rompe, se levantan Tenerle, un instante, y en este instante toda la vida. Pentesilea,
las armas. El amor se ve empujado al abismo. «Yahora, helos para Kleist, es Aquiles en Pentesilea, la obra de la que hay
aqui en e] suelo, uno encima del otro, siguiendo con la mirada que arrancarse, la que si no vive, uno muere; y si vive, uno
su carrera hada el fin», nunca tan resplandedente. Esta ame mnere lejos de ella. Es la parte mas fragil, la mas bella, la
naza ha sido constante: ic6mo perdonar al deseado? Cuando
mas deseada.
10 que siempre ha detestado el deseo se aha contra el. i.Y
c6mo el amor lograrfa mantener vivo el amor? Entonces Pentesilea desfallece, donde Aquiles no cae en el
error; la antigua angustia, la de Kleist, Ia envenena.
Por un Iado, la ley vuelve a la carga, con sus dos ejercitos,
Cuando Aquiles regresa, contra los suyos, para entregarse,
griegos y amazonas se precipitan sobre el escenario del amor Y
para volver a entregarse a ella, decidido a subsanar la separa
10 hacen aiiicos. La fuerza del amor no debe comenzar a mez.
ci6n, a superar la amenaza de muerte, a pagar a Ia historia el
dar las daras oposidones. Arrancados el uno al otro, los dos
precio que Ie pide, habiendose despojado de todo, disponible
amantes no lleganin a reunirse, a recobrar su grandeza. El
para Pentesilea de manera que ella no puede corresponder, 61
lugar otro es aun demasiado rragil, demasiado milagroso. A
ya perdido de vista, de confianza, ella no oye esta vez eI men
Dios, al Deseo mismo, 0 a Kleist, les cuesta creerlo. EI mundo
saje de amor, persuadida por las apariendas, teme haber ido
es demasiado celoso para no matar al amOr. _ Demasiado:
demasiado lejos, haber sido demasiado mujer. S610 durante un
para Kleist, es el nombre del dolor. S610 es bello 10 que se
breve intermedio, transformada en terror, en locura, multipli
excede, 10 que se desliga de toda atadura, 10 que no guarda
cada, convertida en jauria de perros feroces, «acabm> 10 dema
relaci6n con 10 conoddo, 10 que se eleva y se pierde de vista.
siado bello, nunca alejado. Ahora bien, si la dma se reconvier
Lo bello es 10 que, apenas visto, adorado, se convierte en de
te en un abismo de horror, si la muerte feroz de Aquiles cam
masiado beno. tEres tu? Eres tu. Y en e1 intervalo entre el
bia el esplendor en dolor intolerable, el amor se debate ya con
reconocimiento fulminante y el momento en que te dispones a
tra ia muerte: despedazado por los perros, siendo la propia
apoderarte de un nombre, por propio que sea, te conducini
Pentesilea un perro devorador, Aquiles muere en Pentesilea sin
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odio; comprendiendo el error, lamentando el amor. «Se lin, it ese punal entrego mi pecho. Ahf. Ahf. Ahi. Y otra vez ... ».
tra por la pUrpura de su sangre, Ie toea la mejilla, la Y lodo esta bien.
"jPentesilea, mi amadaJ lQue haces? lEra eso Ia Fiesta de S!, todo esta bien, mas alIa de la Historia. Donde Aquiles es
sas que me prometiste?".»
I IIlIlprendido a traves de Pentesilea, a qui en el comprende mas
Y ella, rompe la coraza, y 10 toea, por fin Ie coge su paj8fO 1111:'1 de todo calculo.
resplandeciente, 10 ama fatalmente, no es un hombre, llegadct Y Kleist -tambien- muere, por ser Pentesilea, por no po
hasta ella con las manos desnudas, mas que un hombre es el dt'l ser Pentesilea sin morir,20 como ha sido necesario que
cuerpo mismo del amor, su voz, y ella se los apropia cruel-. 1'l'lIlcsilea muriera por estar demasiado cerca de la sombra
mente, y hunde sus dieiltes en el blanco pecho, Oxus y Esfingl ell' la ley, por haber tenido miedo, otra vez, de los viejos fan
a la derecha, ella.a la izquierda. Sf, es su fiesta, enloquecida, lasmas, por haber visto pasar la vida misma, al aleance de
en la que uno y otra se entregan arrebatadamente. A la que 61 101 mano, de la vista, por haber florecido, por haber recibido
no se mega.
Iii caricia de sus cabellos de pasi6n, por no haber sabido rete
En el arrebato, ella se lanza al fondo del amor: comer a lIeria.
Aquiles, incorporarlo, devorarlo a besos. EI espacio de la met~. iC6mo amar a una mujer sin que Ia muerte 10 obstaculice?
fora se ha venido abajo, los fantasmas cobran cuerpo. lPor i.A lIna mujer que no es una muneca, ni una muerta, ni es
que no? Mas lejos,lllo1s lejos, ahora es capaz de mirar de fren muda ni debi!, sino que es hermosa, alta, poderosa, resplande
te 10 imposibIe, "haytantas mujeres para colgarse al cuello de dcnte?
su amigo; y para decirle: te quiero tanto, tanto, que te come lSin que la historia Ie haga sentir el peso de su ley de odio?
ria. Y las Ioeas, apenas han pronunciado la palabra que ima As!, pues, los novios caen en eI polvo. Venganza de la cas
ginan, y ya se sienten hastiadas. Yo no, amado mfo. Cuando lraci6n, siempre en acci6n, y que el afligido poeta s610 puede
me he colgado a tu cuello, ha sido para cumplir mi promesa sliperar en la ficci6n.
-si-, al pie de Ia letra. Y, ya ves, no estaba tan loca como
parecia», mas lejos adn, donde se celebran otras nupcias, otro Pero, en otro escenario, la maquina de los celos se estro
triunfo: no mas armas, no mas angustia, no mas ley, ninguna pea. Si 10 menciono demasiado deprisa es para defender la
ley, ninguna amenaza, ninguna obligaci6n humillante, ya no causa de los Fuertes, para apoyar la victoria. ReaImente, en
soy la ley, voy con quien esta ahi. lEs posible? Sin violencia. la historia ha habido una victoria de amor: Shakespeare, que
Sin matarse, iacaso puede no dejar a Aquiles, convertirse en no era ni hombre ni mujer, sino mil personas, perpetUa eI
aquel que esta ahf? brillo de esta «vida inimitable». Plutarco 10 hizo tambien en
su esplendida «Vida de Antonio». Me limitare, por tanto, a
Ya no hay necesidad de flechas, ella las arroja, ya no hay
so releer.
esti sometido a desfallecimientos, donde la separaci6n ya no se
para, m Ia ceguera ciega. La vida de Antonio, con Cleopatra, una visi6n de Cleopatra:
algunas palabras de Antonio expresan, en un des tello, su en
Ella desciende a su propio seno donde es Aquiles destroza
vergadura.
do: "desciendo a mi seno» , dice la verdad, 10 sigue, va donde
CLEOPATRA.-«He sonado con un emperador que se llama
puede ir el amor al que nada detiene, su cuerpo, su carne, eae,
para el, para ella, toda-herida, y de su seno hecho tierra extrae
un metal puro, «luego 10 pongo en eI yunque eterno de Ia es 20. En efecto, el mismo .desciende a su seno», donde vive custodiado por su
amoco esta poblaci6n hermos(sima, en 1811. PenlesiJea estA fechada en 1806-1808.
peranza, y 10 afilo, 10 afilo hasta convertirlo en punal, y, por Tiene 34 ailos.
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ba Antonio. jOjala pudiera dormir otra vez, para volver aver.
su igual! lUll amena que resultaba imposible evitar quedar prendado de
Su rostro semejaba los cie1os; el sol brillaba en el, y Ia dla, y con su belleza, la gracia que tenia para platicar, la dul
luna, iluminando esa pequefia redondez, la tien"a. wra y gentileza de su can'icter, que sazonaba cuanto decia 0
Su paso franqueaba el oceano; su brazo extendido proyeo hada, era un aguij6n que se clavaba en 10 vivo, y si ademas se
taba sombra en e1 oceano; su voz, cuando hablaba a un ami slImaba el enonne placer del mero sonido de su voz y de su
go, recordaba la musica de las esferas; pero, amenazante, sa pronunciaci6n, porque su lengua era como un instntmento
cudfa el aire como un trueno. Su munificiencia no tenia in musical de diferentes posibilidades y de diferentes registros,
viemo, era un continuo otofio que se enriquecfa con sus do que pasaba c6madamente a tal lenguaje, como Ie venia en
nes. Sus deliciosos juegos parecfan los de los delfines levantan ~ana, de modo que hablaba a pocos paises barbaros a traves
do las oIas sobre la espalda; a su paso se Ie ofrecfan diademas dc interpretes, pero les contestaba ella misma, al menos a gran
y coronas; dejaba caer, de los pliegues de su toga, como mone parte, como a los etiopes, alos arabes, a los trogladitas, a los
das de oro, las is1as y los continentes. hebreos, a los sirios, a los medos, y a los partos, y a muchos
iExiste, podia acaso existir, dime, un hombre parecido al olros, cuyas lenguas habia aprendido, donde varios de sus pre
que yo sOfiaba? decesores reyes de Egipto apenas habfan conseguido aprender
Pero el s610 hecha de que exista, de que haya podido exis (an s610 el egipcio, y donde hubo algunos que olvidaron el
tir, eso es 10 que supera al suefia, y al poder de la imaginaci6n. macedonio.
Para crear, 1a NaturaJeza codicia la materia inagotable del sue De ahi que sorprendiera tanto a Antonio con su amon>
fio; pero, al concebir a un Antonio, supera al suefio y el suefio (Plutarco).
cede, vencido.» Y tambien hacia hablar tadas las Ienguas de todas las par
ANTONIO.-«jQue Roma se hunda en el Tfber, que Ia b6ve tes del cuerpo, y tambien conocfa todos los cantos de la san
da inmensa del ordenado Imperio se denumbe! Mi espacio gre. Sabia e inocente, el arte y Ia naturaleza creaban en ella 10
esta aqui. Los reinos son de arcilla, nuestra tierra fangos a ali inagotable. Para tados -pueblo, reyes, enemigos 0 amigos
menta indiferentemente al hombre y a la bestia. La nobleza de representa el enigma: una mujer semejante, fuente de belleza,
In. vida (Ia besa), cuando una pareja como nosotros se ama, mas que plenitud: desbordamiento. Colma sin saturar. Apenas
dos seres tan perfectamente combinados!» ha logrado satisfacer algo, cuando ofrece ya otra cosa que de
sear y para la que inventa otra satisfacci6n.
E1 uno igual al otro, el uno con el otro sin igual, han en Puede siempre mas, ella es el movimiento, gasto y abun
contrado el secreto del Todavfa. EI nunca bastante que hace dancia.
estallar el tiempo y arranca del seno de un minuto sus cien Romanos y egipcios dicen que las otras mujeres colman el
dias vivientes, y esto aun no es nada, no es un suficiente. apetito de quien se alimenta de ellas. «But she makes hungry
Reina quentlante a quien todo recurre, gntfiir, refr, lIorar, a where most she satisfies», pero la extrafia egipcia alimenta al
cada segundo lin nuevo rostro, a cada aliento una pasi6n, car amado provocandole hambre. Quien la ha probado, a la sin
ne en Ia que a cada momento lucha un deseo distinto de mas igual, queda para siempre hambriento de ella, y, maravillosa
amor, mas vida, mas goce, reina de las diez lenguas: ella las mente, ella mantiene, festeja y supera cada dia 10 insuperable:
habIa tadas... "pues su sola belleza, seg(m dicen, no era com asf, en Ia vida ya no hay lugar para Ia afioranza. Todo es futu
parable con ninguna otra, ya que era imposibIe que existiera ro, aspiraci6n, impulso. Cuanto mas tienes, mas das y mas
otra como ella capaz de compararsele ni que enamorara irre eres, cuanto mas das mas tienes. La vida se abre y se extiende
mediablemente a quienes la miraran; pero su conversaci6n era hasta el infinito. Y Antonio no Ie va a la zaga, y aunque Ie
cuesta mantenerse a la altura de deopatra en el dominio de la
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invenci6n, Ia trasiada al de la otra generosidad, la que. para un plliio invisible; la rein a delas tres coronas Y el extruvllgllnte
hombre, consiste en atreverse a despojarse de gloria y de po. at ..vio de Isis? lSoy yo en el pensamiento de Octavia por
der,en amar y admirar a una mujer 10 suficiente como para que ella te retenia lejos de nuestro lecho. acaso todos los
gobiemos y todos los tronos se hubiesen arrojado a mis pies.
enorgullecerse alegremente de rivalizar con ella en el terreno
de la pasi6n. y Asia entera se hubiese agregado a Egipto para extenderme.
«Y formaron ambos una banda a la que dieron el nombre lodos los nombres de reina me rehufan - yo. una gota de
de Amime to bion, es decir, la vida impar, a la que otros no agua en el viejo Nilo, he am 10 que yo querfa ser? lSoy yo,
sabrfan imitar. agasajandose el uno al otro. por tumo, en 10 sin escolta. sin pueblos, sin reinos, sin exterior, quien golpea
que empleaban un gasto que excedfa todos los lfmites y toda
d pecho del mundo? ph, mi esposO madre, que bien me
medida de raz6n." siento en tu senor jYa no me reconozco! i Pero , ahora, me
De entrada. ademas, se sitlian mas alla del tiempo humano conozco!
Recuerdo cuando los reyes, cual ninos que se empujan
comun, en su admirable relaci6n con la cuesti6n habitualmen
te tan penosa de la edad: porque ambos han dejado atras la L1nos a otros, se apresuraban para preguntarte: lQue orden as?
y tu nombre bastaba, ese magico grito de guerra. en tu ausen
juventud, ambos han vivido mucho, varias epocas, otros amo
res. Y, sabiendolo, uno y otro emprenden una nueva partida. cia, para conseguir victorias para ti. jPero eso no era nada!
riendo, iniciando su historia cuando la mayorfa de los seres la Los imperios volvian ala arcilla lCuanto me amas? lAcaso
acaban. Y se ven a sf mismos: El, con los rizos morenos llenos el amor que lleva sus cuentas puede llamarse amor? -lQuie
de canas; ella, con la piel reseca, arrugada, tal como son: fuego res la tierra de los Partos? Si la quieres. te dare la Media,
y den pueblos mas con sus tierras, pero esto no es nada
y aliento etemos.
_ Tres vidas y en cada vida otras tres vidas, en una sonrisa
«jOh, tu, alba de este mundo!, encadena con tu brazo mi
de tu boca jSonrfeme! Quiero ir hasta la frontera: lque es
cuello armado de hierro; ven ami, engalanada, a traves de mi
coraza te sentiras elevada a los triunfantes latidos de mi co mfo, que no me pertenece, de ti? lQue parte de tus tres le
raz6n. chos y de tus tres historias me das? - He tenido ocasi6n de
pensarlo. Aunque rodeada de reyes, al mando de pueblos en
CLEOPATRA.-iRey de Reyes! jOh. herofsmo sin limites!, les cuyas miradas se re£lejaba mi esplendor, he Horado, como
capa de todas las emboscadas tu sonriente regreso? Egipto he envidiado a la gota que se pierde en el seno del
viejo Nilo. lRecuerdas? Pero eso no era nada. Yo, en calidad
M'TONIO.-Ruisefior mio, los hemos confinado a sus cuar
de Egipto. tu en calidad de Antonio, hemos alterado el pensa
teles. S1, hija mia (se quita el casco y muestra sus cabellos).
miento de la historia y trastocado el orden del mundo. Todo
Aunque los grises se mezelen un poco con los morenos, hemos
Oriente £lufa entre nuestros dedos cuando, de un enlace. ha
conservado seso suficiente como para tender nervios y mUscu
damos brotar otro Nilo. jHasta la frontera! jAdelante! El es
los y ganarles la partida a los mozalbetes» (Shakespeare).
pacio de un beso, entre nuestros labios Ia lengua de la eterni
Alba del este mundo, luz, fuente de 10 visible. Y el, el mas
dad. El imperio se hunde bajo nuestros cuerpos. Ahf dimos a
noble de los hombres, la corona del universo, su sentido.
Ia historia una lecci6n de la que no esta preparada para repo
Shakespeare hace resplandecer todos los hallazgos de este
nerse. Pero ya sabes todo eso. Treinta anos en tres minutos,
Amor ejemplar en la Historia con el destello de cada faceta de
como en una obra de Shakespeare, es 10 que hemos mandado
esos minutos-diamantes: uno es la fuente del otro. Uno hace 0
que la historia haga con el tiempo cuando este se hincha con
deshace realmente al otro.
el relumbr6n de falsos valores. Y por decir tres minutos de
«lSOY esa. esa nina que vuela sin alas, con la cabeza baja,
nuestro cuerpo cuando estamos a Ia altura, treinta anos de
los rizos barriendo en aire y los pies sostenidos por algUn
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trabajo poetico no bastaran. Eso ya 10 sabfa, en calidad
plica por incesantes tensiones, transformaciones, recrenclonell,
Egipto, y ya sonaba con los monumentos de nuestra
qlle abren repercuten en miles de escenas en las que el nmol"
dad. Y tu tambi~n 10 sabfas. - Quiero ir hasta el final y
pllcde inscribir hasta e1 infinito su necesidad de infinito.
nocer ellimite - pude decirlo, 10 recuerdo con dolor. _
Todo su arte esta en la famosa escenificaci6n de su apari
mos! sigue y si crees de verdad te abrire otra tierra bajo WI
cielo aun no-nacido» (H.C.). d6n ante Antonio. Entrada que aun sigue repitiendose a traves
de los siglos (Plutarco, Shakespeare, T.S. Eliot, siguen siendo
Era necesario que ella fuera de Oriente para ser tan supe
reverberaciones de ese reflejo).
rior tan Ubre, tan duefia de sf misma, y reconocida como tal
Supo darse a ver. Dar aver la belleza, inolvidable. En una
por sus contemporaneos. Que fuera extranjera. Las «grandes
representacion cuyos momentos son un ritmo con el despertar
mujeres» que recorren la historia 0 la imaginacion histOrica
del deseo, su florecimiento y su feliz realizacion. La inteligen
del lado oeste de la tierra, proceden, solo pueden proceder de
da, la fuerza de Cleopatra se manifiestan singularmente en el
un otra parte del que siempre se espera 10 que nos reseIVa una
lrabajo que realiza -trabajo de amor-, en la distancia, el ale
sorpresa, ya sea buena 0 mala. Reina, absolutamente radiante,
jamiento, la separaci6n: suscitando e1 alejamiento s610 para
mujer, a condicion de que reine en el otro lado del mundo. En
colmarlo, sin nunca tolerar que una separaci6n mera al cuerpo
Roma, 1a mujer, por muy por encima de 10 comun que est6,
amoroso.
baja la cabeza delante del hombre venerable, esposa 0 henna
As!, cebando la fascinaci6n, realfzanse en una admirable
na de - rey, jefe, amo, y, celosa 0 entregada, obedece, sirve.
ficcion, como si ella misma fuera su obra, su cuadro, su fdolo
Asf, la perfecta Octavia, hennana excelente y admirable esposa
inm6vil, ofrecido, inaccesible -al tacto, a la descripci6n
con cIase, leal, digna de Antonio hecho «marido», y cuando se
presentandose enmarcada, deslizandose a la deriva, sin princi
«rehace», por obe<;liencia absoluta de su subordinada.
pio emergente como la belleza, pasando, como un suefio, ante
Pero en Oriente ha nacido 10 Imposible: la que es incom
un pueblo, ante un publico, prombido, concentrado en la cos
prensible, la que supera la imaginacion, la que da ventaja al'
ta, obstruido por un rio, solicitando la mirada que se lanza y
des eo mas poderoso del mas poderoso de los hombres, la que
no franquea:
10 tiene todo, y es mas que todo, ninguna existencia puede
«Os 10 contare: la barca en la que ella se hallaba acostada,
contenerIa, ningtin hombre ha podido igualarIa en respIandor,
resplandeciente como un trono, incendiaba el agua. La popa
en capacidad de ardor, en pasion, y, sin embargo, los mas
era de oro fmjado; de purpura las velas, y perfumadas hasta el
grandes la han adorado, se han acercado a ella, ella no ha
extremo de que los amorosos vientos se extasiaban en ellas; los
huido, es ella misma en carne y realidad quien 10 acoge, es ella
remos eran de plata, y batfan las olas cadenciosamente, al son
misma sin apoyarse en el prestigio de la ausencia quien se
de las flautas y hacfan que se multiplicaran bajo las delicias de
muestra, desvelada, entregada al tacto, al gusto, pero ninguno
sus golpes. En cuanto a ella, su aspecto suponfa el fracaso
la ha igualado. Salvo, al final de su vida, Antonio.
de cualquier intento de descripci6n: bajo un pabellon de tisu
Unica, mas grande que nadie, pues es, no s610 la belleza
de oro, reposaba mas hermosa a1.1n que esta imagen de Venus
-esto no es nada-, es la inteligencia infinita, aplicada por
en la que la imaginaci6n sume ala realidad en la vergilenza; a
entero a crear la vida, a hacer el amor, a hacer: inventar,
su lado, bellos muchachos regordetes, semejantes a sonrientes
crear, extraer diez mil fonnas de belleza a partir de una emo
cupidos, agitaban abanicos diapreados, cuyo airecillo parecfa
ci6n, diez mil juegos a partir de una alegria, una inmenso aco
avivar e1 rubor de sus delicadas mejillas, como si no hubiesen
pio de pasion a partir de un dolor. Es la vida hecha mujer. Es
propagado 10 ardiente y 10 fresco a la vez.
la mujer hecha Arte: crea cada instante de su historia con An
Quienes la seguian, como taotas Nereidas, y semejanes a
tonio, que vive mientras se abrasa, e inmediatamente la multi-
las hadas acm'iticas. esperaban Ia orden de sus miradas, deeo
too
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rativamente inclinadas. Detras, una sirena, hubierase dicho,
tienen todo. la fuerza, el poder --<:asi absoluto- sino que esto
sostenfa Ia barra, cuyos cordoncillos de seda vefanse, al race
no es nada. No consideran que este todo sea gran cosa, 10
de las flares de sus dedas, iniciarse en un pronto oficio. Toda
reducen, can un beso, a la nada que el nunca ha dejado de ser
la barca exhala un invisible vapor perfurnado que embriaga los
salvo ante los ojos de los seres que nada saben del amor, es
muelles mas cercanos, que la muchedumbre que alIi vierte Ia
decir, de todo el mundo. Todas esas glorias, todos esos tesoros
ciudad hace vibrar. Todos se apresuran hacia ella, abandonan
por los que los hombres hacen que los pueblos se maten entre
do la plaza publica donde Antonio se pavonea; eIllama, pero
sf, en ning11n momenta les tientan.
su voz expira, y, si el vacfo fuera posible, el mismo aire Ie
Desde el instante en que Antonio via a Cleopatra avanzan
hubiera abandonado, hubiera partido para contempIar, tam
do hacia el, abandonaron el viejo mundo minusculo, el plane
bien el, a Cleopatra dejando un agujero en la naturaleza.
La barca atraca...)} ta - concha can sus tronos y sus juguetes, sus intrigas. sus
guerras, sus rivalidades, sus tomeos de falo, tan grotescamente
Y planificando la trayectoria de Ia mirada, gradualmente, por representado por el juego del ajedrez - al pene que las super
una serie de retornos, de desvios, de aproximaciones, que excitan
potencias imperialistas del triunvirato juegan can la mezquina
y suspenden y hacer girar las almas alrededor del fuego.
gravedad que hace la historia. Y de un salta, van en busca de
Fuego fabuloso en las orillas, a orillas del no, de Ia barca,
otra vida, diferente, en una nueva tierra. AlIa, emplean todas
desbordamiento de detalles, de accesorios que hacen subir Ia
tensi6n, la fiebre hasta Ia divinidad. las fuerzas, no en la diplomacia, no en Ia polftica (con Ia que
ya no tienen mas relaci6n que aquella que Ies fue tragicamente
Entonces, ella, inm6vil, y aparentemente indiferente, apa impuesta porque comienzan su historia etema en una vieja
rentemente pasiva, entregada a las miradas, que suscita, historia que no se deja olvidar asf como asf) sino en luchar
acepta.
contra las fuerzas de Ia muerte, y en cambiar todas las mane
Separaci6n, reparaci6n. Pero va hacia Antonio. No 10 deja ras, antiguas y reductoras, de pensar la vida que amenazaban
en la orilla, llega a tierra, se reune can el, Ie recompensa, par con encerrarla, con ntrnsarla, can nmortiguarla.
tenerlo abierto al deseo, 10 agasaja. La alimenta: hace nacer Ia iC6mo volver a cetTar In herida? iC6mo salvar abismos
necesidad para recrear constantemente.
que abren el tiempo y Ia historia en vidas tan tempestuosas?
Abundancia de fantasfas, de metaforas que inscriben la dia iC6mo hacer suyo, suya, la abertura, Ia separaci6n, Ia extir
Iectica de ese deseo, en imagenes de alimentos, carnes celestes, paci6n? iC6mo curar Ia cuchillada cuando el mundo y sus
carnes, vinas. Entre dos amantes inconmensurables todo 10 asuntos me arrancan de tu seno? Octavia. la buena esposa,
que se intercambia se recibe como recibe el nino Ia leche ma durante el tiempo de la ausencia «rezara» por Antonio. Pero
terna: can una palabra de Antonio, desayuna el aida del Cleo Cleopatra domina, a fuerza de voluntad amorosa, el espacio
patra, y asf esta bien. Distamos mucho del objeto de, de su miente. '" colma con su carne, sus sentidos tensos el agujero
fatalidad de ausencia, de sus huidas, que mantienen el deseo del amor. y. par lejos que el este, sigue estando en ella y, en
s610 a traves del desfallecimiento.
ella. se siente:
Profusi6n, energia, exuberancia. Eso es ella. Cierto, dispone "jOh. Carmion!. id6nde crees que estara ahara? De pie...
de reservas materiales a partir de las cuales su generosidad acostado quiza... no, camina... iY si va a caballo? iOh, caballo
puede heber de sus magnificencias. Reina absoluta de varios afortunado que cargas con el peso de Antonio! iAnimo! iNo
paises, puede dar mas que nadie. Pero. asimismo, todo el es cedas! (Sabes a quien lIevas? A aquel sabre quien descansa Ia
plendor de la vida que Antonio y Cleopatra se dan mutuamen
te, esta en consonancia can la fabulosa grandeza de sus inver
siones materiales, carnales, simb6licas, espirituales: no s610 10
• «espace-ment.; espacio·mientelespacia-miento. (N. del T.)
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mitad del peso del mundo, como la espalda de Atlas. Ahora do a los intereses de Cesar y ha hecho trampas, de modo que
oigo que dice, que murmura: lD6nde esta mi serpiente del mi propia gloria es la victoria del enemigo... iNo! jNada de
viejo Nilo? Me llama asL jAh!, me embriago con un veneno Iagrimas! No, dulce Eros. Aun queda uno mismo, cuando se
demasiado delicioso ... » quiere acabar con uno mismo.»
Cierto, juntos han descubierto el admirable recurso de la A punto de estar de luto por su propia imagen. Y entonces
santidad. No porque sean santos, humildes y sumisos. Al con Cleopatra ya s610 es la antireina, la Egipcia, la artifice de sorti
trario: humanos, falibles, atormentados, con frecuencia desga legios: «Haber llegado de alIa ...todos los corazones que ladra
rrados, abatidos, celosos, violent os, excesivos: las escenas que ban y se agitaban a mis talones, esperando que les echara de
se hacen, los reproches, las desesperaciones, las senales de de comer, iran a lamer los pies de Cesar. Todos traen incienso
bilidad no faltan, pero son tiempos bajos en la marejada siem para su ecIosi6n; el cedro, que antano daba sombra a todos, al
pre mas alta. jQue altura! iYertigo! lCaigol Que importa, si envejecer incluso pierde su corteza. He sido traidonado. Alma
caigo, me levantaras, si ella flaquea, el la incorporara, si el se hechicera de la egipcia, maga mortal cuya mirada armaba 0
inclina, enseguida recordara ella su grandeza. Unidos, se desarmaba mi brazo, cuyos senos formaban mi corona, mi
arrastran el uno al otro en una ascensi6n dificil, accidentada, delon. Entonces, ella es s610 la bruja, una verdadera «gipsy»
pero triunfal. Sf, porque Antonio esta atado a ella, la huida de (gitana) que Ie ha embrujado el coraz6n: «at last and loose she
Cleopatra por mar, girando velas, hace virar y huir a Antonio has beguiled me to the heart of loss». Ella 10 habra engafiado
hasta el extremo de estar a punto de morir, de perderse y de en el juego de «adivina adivinanza», 10 habra arrastrado al
perderla, de querer odiarla, de no poder volver a verse. coraz6n de la perdida.
ANTONlO.-«jEros!, ialm me puedes ver? iEs el final? Pero donde el amor, Antonio 10 anunci6 en
sus primeras palabras, es 10 unico que tiene valor, no hay per
A veces, vemos como una nube adquiere la forma de un dlda que no se invierta pronto en victoria. Mas bajo, aun mas
dragon, de un le6n, de un oso; a veces, algUn vapor errante tragicamente, descender, a 10 mas profundo, a fin de reconver
ofrere la imagen de una torre, de un castillo, de un penasco tir el abismo en cima. Cuanto mas pr6xima esta la muerte,
dentado, de una montana abrupta, 0 de un promontorio azula mas intensa es la vida} mas grande es el dolor y mas luminosa
do cubierto de arboles, que nuestra vista engafiada ve vacilar es la alegrfa que emana. Nada, ni siquiera la muerte puede
en el aire. iHas observado con atenci6n, alguna vez, esos fan separar a dos seres en quienes la vida se contempla y conti
tasmas crepusculares? nua. iNi siquiera la muerte? Si existiera. Pero, para ellos} no
puede ocurrir. Entonces, tiene lugar en el impactante ceremo
Hace un instante era un caballo, despues, fugaz como el nial de Ia lengua de Shakespeare como bajo un palio de medi
pensamiento, ya no es nada; se funde, se reabsorbe, como taci6n, una sutH y gloriosa agonfa er6tica. Antonio no miente.
el agua en el agua. «Quiero ser el joven esposO de mi muerte, y correr hacia ella
como allecho de la amante.» Ya que el milagro de esa pareja
Eros, querido amigo, en 10 sucesivo tu amo no sera mas consiste en haber capturado por fin a «la muerte, en haberse
real que esas apariencias; aquf, atm soy Antonio, pero no pue apropiado de la enemiga, en haber metido a la muerte en su
do conservar esta forma visible durante mucho tiempo, hijo lecho encantado, en no morir sin saber que, en el lecho al que
mfo. He luchado por Egipto, por esta reina; yo crefa que po se dirigen, ella les espera, ella, el, inseparables; en haber susti
sefa su coraz6n, puesto que ella posefa el mfo... este coraz6n tuido para siempre una presi6n absoluta por la ausencia invi
que, cuando aun estaba en mi poder, se anexaba mas de un v.ible. La muerte, si Cleopatra toma su lugar, no es mas que un
mill6n de corazones, perdidos, perdidos... Ella, Eros, ha servi umbra! que da al otro lado: <ljYa voy, reina mfa! - jEros!
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Incluso en la muerte es ella la que da alimento, y ali men
jEsperame! Iremos cogidos de la mano por prados sembrados
de asfodelos. Nuestro apasionado caminar atraera la mirada tando, se alimenta de amor.
Y lejos de los reinos, de los cesares, de las disputas, de las
de las sombras. Lo dejaran todo para seguirnos. Dido y su envidias de penes y de espadas, de los innombrables «bienes»
amado Eneas tendran envidia de nuestro cortejo"». de este mundo, lejos del oropel y de los amores-propios, en
iMuerte? Nupdas. Y Cleopatra, refugiada en una piramide,
annonia el uno con el otro, aun viven.
tumba en la que, aun viva, prepara su viaje hacia un matrimo
nio sublime. Y el amor quiere que ellos disfruten de su Ultima
fiesta. Una hermosa fiesta que nadie habra jamas escrito, vivi
do, logrado tan dulcemente, tan ardientemente. Es una fiesta
que se desarrolla en el dolor, en la adoraci6n, la ultima, la
primera:
Antonio, para correr junto a su muerte amada pensando
que Cleopatra 10 espera ya en el reino de las sombras, redbe el
Ultimo golpe. Pero Cleopatra aun habita el reino del tiempo -
Permanecera para siempre en 10 alto de esta piramide, al final
del falo en el que reside. Y Antonio, al final de sus fuerzas, es
llevado al pie del monumento, donde la amante 10 convoca por
ultima vez, 10 llama, 10 hace venir. Y, aliento con aliento, es
candiendo una presi6n que recoge en sus latidos todas sus no
ches de amor, 10 iza -yen, yen, ven- joh, deprisa, deprisa!,
no puedo contenerme -su alma huye-- que extrafio placer,
que alocada manera de hacer el amor, que pesado es mi se
fior, las mujeres 10 traen, yen, un esfuerzo mas, joh, yen, yen,
yen!, 10 conducen hasta ella, ibienvenido seas, bienvenido!
Muere donde has vivido, mis besos te reaniman, muero, Egip
to, muero bajo mis labios 10 abandona el aliento, no 10
abandona -no puedo mas- bajo sus labios se entrega al
amor, que ya no 10 abandona. Morir en 10 alto, haberla perdi
do s610 para volver a encontrarse en sus brazos, perder el
aliento para que ella 10 recoja.
Luego, ya s610 Ie queda unirsele, par el mismo camino,
cubierto de los signos de sus amorosos cuerpm;: dado que ha
muerto en una magnifica erecci6n, ella se dinge hacia el lecho
nupcial, can un gesto que dice que eros es el nombre de su
pareja, y ofreciendo el seno a una aspid: -<cjCalma, calma!
iNo yes a mi bebe al que su nodriza duerme amamantandolo
en mi pecho? - Dulce como un tierno baIsamo como el aire,
tan encantador... jOh, Antonio! Espera, voy a abrazarte tam
bien... (se aplica otra aspjd)>>.
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