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Orígenes del Psicoanálisis en Freud

Este documento resume la biografía y el contexto intelectual de Sigmund Freud en Viena a finales del siglo XIX. Freud se formó en medicina y neurología, y se interesó en el tratamiento de trastornos nerviosos. Estudió con Charcot y Bernheim, y desarrolló el método psicoanalítico junto con Breuer para tratar la histeria a través de la hipnosis y la abreacción. Esto marcó el inicio del psicoanálisis como enfoque para comprender la mente inconsciente y los orí
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Orígenes del Psicoanálisis en Freud

Este documento resume la biografía y el contexto intelectual de Sigmund Freud en Viena a finales del siglo XIX. Freud se formó en medicina y neurología, y se interesó en el tratamiento de trastornos nerviosos. Estudió con Charcot y Bernheim, y desarrolló el método psicoanalítico junto con Breuer para tratar la histeria a través de la hipnosis y la abreacción. Esto marcó el inicio del psicoanálisis como enfoque para comprender la mente inconsciente y los orí
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RESUMEN PSICOANÁLISIS | 2017

UNIDAD I

Freud – Puntualizaciones biográficas | Influencia de Charcot y Bernheim | Relación con Breuer y Fliess:
los principios psicoanalíticos iban en contra de la cultura posmoderna ilustrada que evadía el pensamiento y el
dolor. El clima científico y cultural de Viena de fin de siglo es un periodo en el que se recupera un intenso
despliegue de intelectualidad, se impone una cultura estética, buscaba evadirse de una realidad desgraciada.
De allí, Adler, Herzi, Mahler y Freyd redescubren el valor de los instintos y de los sentimientos. La tendencia
estética de estos hombres cuyos héroes eran Nietzsche y Wagner, se independiza cada vez más de la tradición
racionalista y da comienzo a nuevos valores. Fue un mundo que dio un vuelco hacia la vida artística y rompió
en la cultura liberal y su fe en lo puramente comercial. Era una ciudad imperial, es posible que su trágica
decadencia haya conducido a la elite cultural vienesa a replegarse sobre sí misma, y fuerza importante solo la
vida interior de cada uno, lo que explicaría porque aquí y no en otro lado sobrevendría el psicoanálisis.

 Freud nació el 6 de mayo de 1856 en Fleiberg, Moravia, actual Checoslovaquia.


 En el 1959 la crisis económica arruina el negocio del padre y la familia se instala en Viena.
 En 1867 se les confirmó a oficialmente la igualdad de los derechos políticos a los judíos en Viena,
quienes pudieron acceder a la literatura, poesía y filosofía de la nación alemana. Los judíos en el siglo
XIX eran grupos que vivían en condiciones políticas, sociales y económicas muy diversas. En Viena
habitaban las familias toleradas, la vida familiar era rigurosamente patriarcal, la disciplina era estricta y
mostraban gran religiosidad.
 En 1874, ya en la universidad sigue los cursos de Brentano.
 La doctrina de Darwin le atrajo poderosamente y se decide por los estudios de medicina.
 Entre 1876 y 1882 trabaja en el laboratorio de fisiología de Brucke realizando investigaciones sobre la
histología del sistema nervioso.
 En 1881 se doctora en medicina. Inicia el estudio de las enfermedades nerviosas. Por esta época, esta
disciplina se cultivaba muy poco en Viena, no había buenas oportunidades para formarse y uno debía
ser su propio maestro. “Sobre neurosis no sabía nada, cierta vez que presenté ante mi auditorio a un
neurótico que padecía dolor de cabeza permanente como un caso de meningitis crónica, todos se
apartaron de mí, con justificada indignación crítica y así toco a su fin mi prematura actividad docente”.
 En 1885 obtiene una beca para viajar a Paris e ingresa como alumno en la Salpetriere, donde estudia
con Charcot y resulta impresionado por sus indagaciones acerca de la histeria. Charcot creaba y
suprimía síntomas hablando, mostraba que los fenómenos histéricos obedecían a leyes. Pero sobre
todo, las experiencias con Charcot obligaran a Freud a concebir la posibilidad de una idea “separada
de la conciencia”, muy lejos aún del descubrimiento del cc, se trataba de algo semejante a la doble
personalidad que se atribuía a los histéricos y no de la existencia de un pensamiento inconsciente
normal. Freud traduce Conferencias sobre las enfermedades del sistema nervioso de Charcot.
 En el 1886 se instala en Viena como médico especialista en enfermedades nerviosas y se casa con
Marta Bernays. Hasta el momento solo se valía de dos técnicas para el tratamiento de enfermedades
nerviosas: electroterapia y la hipnosis. El primero es abandonado porque no conducía a ningún
resultado. En cuanto a la segunda, adopta la sugestión hipnótica como método.
 En 1889 viaja a Nancy para perfeccionar la técnica, observa los experimentos de Berheim y recibe la
impresión de la existencia de procesos anímicos ocultos en la conciencia.
Charcot aducía que el estado hipnótico solo podía provocarse en histéricos, pero la escuela de Nancy, inspirada
por Bernheim, seguía directivas diferentes: entendía que la hipnosis era una pura cuestión de sugestión y por
lo tanto casi todas las personas podían ser hipnotizadas. Freud traduce el tratado principal de Bernheim, Sobre
la sugestión y sus aplicaciones a la terapia. Siguió inclinado hacia las teorías de Charcot, pero cuando visito a
Bernheim en Nancy en el 89 pensó que el viaje haba sido uno de los más provechosos de su vida.

De regreso a Viena, el problema de Freud ya no consistía en decidir con que escuela francesa iba a alienarse,
sino en cómo tratar con el incrédulo establishment médico. “El médico ya no puede permanecer alejado del
hipnotismo”. Bernheim había demostrado que las manifestaciones del hipnotismo, lejos de ser excéntricas, en
realidad estaban vinculadas con fenómenos familiares de la vida psicológica normal y del sueño. Por lo tanto,
el estudio serio de la hipnosis y de la sugestión hipnótica sacaba a la luz las leyes psicológicas que gobernaban

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la vida mental de la mayoría de las personas sanas. Sin embargo, su principal preocupación era ganarse la
vida. No tenía mucha confianza en vencer en “la batalla de Viena”.
 Mientras trabaja en el laboratorio con Brucke, Freud traba amistad con Breuer quien le comenta sobre
un caso de histeria que trataba con hipnosis (Ana O.).

Sus síntomas desaparecían cuando ella misma encontraba la explicación de ese síntoma
bajo la hipnosis. Ella le llamaba “limpieza de chimenea”. La hipótesis que sostenía Breuer
explicaba los hechos clínicos de la histeria, era una retención de algunos recuerdos, como
estos eran semejantes con lo que sucedía con la amnesia post-hipnótica, Breuer le llamó
estados hipnoides, a los momentos de conciencia en los cuales las ideas no se podían
asociar entre si y le llamaba retención histérica. Detrás de cada síntoma había un recuerdo
retenido, haciendo acceder a la conciencia (todavía no se tenía la noción de icc) a ese
recuerdo se eliminaba el síntoma. El método catártico no imponía conductas sanas ni
trataba de influir directamente sobre el paciente, solo pretendía lograr la catarsis o lograr
el abreaccionar del recuerdo que había quedado retenido.

A la par, Pierre Janet también trabajaba la hipnosis con histéricas y hablaba de “estados segundo” (similar al
estado hipnoide de Breuer). Por la “competencia” Freud convence a Breuer de publicar la Comunicación
preliminar sobre los fenómenos psíquicos de los histéricos. Janet sostenía que la histérica nacía con una cierta
predisposición para desarrollar la histeria, la cual tenía una raíz orgánica. La persona nacía con una cierta
debilidad de la conciencia. Lo que le interesaba eran las características del estado y no tanto los fines
terapéuticos.

Histeria: clase de neurosis que ofrece cuadros clínicos muy variados. Las dos formas sintomatológicas mejor aisladas son la
histeria de conversión, en la cual el conflicto psíquico se simboliza en los más diversos síntomas corporales; y la histeria de
angustia, en la cual la angustia se halla fijada de forma más o menos estable a un determinado objeto exterior (fobias).

En 1883 juntos escriben la “Comunicación Preliminar” y en 1895 “Estudios sobre la histeria” en el cual se
plantean, aunque tangencialmente dos problemas capitales sin que aun pueda adivinarse la importancia que
habrán de adquirir: la transferencia y la sexualidad. Breuer llama método catártico al procedimiento de trabajo
consistente en guiar el monto de afecto que mantenía el síntoma hasta la descarga (abreacción).

Abreacción: descarga emocional, por medio de la cual un individuo se libera del afecto ligado al recuerdo de
un acontecimiento traumático, lo que evita que éste se convierta en patógeno o siga siéndolo. Puede ser
provocada en el curso de la psicoterapia, especialmente bajo hipnosis, dando lugar a una catarsis; pero
también puede producirse de forma espontánea, separada del trauma inicial por un intervalo más o menos
prolongado. Constituye el mecanismo normal que permite al individuo reaccionar frente a un acontecimiento y
evitar que éste conserve un quantum de afecto demasiado importante.

Breuer hablaba de la histeria hipnoide y de una histeria de retención (la diferencia entre los dos tipos es el
origen. Había dos condiciones que posibilitaban la abreaccion, el estado particular en que se encontraba el
sujeto – hipnoide – y la otra era la circunstancia del trauma – retención – ). Freud postula la histeria de
defensa, de la cual se desprende el origen del psicoanálisis, es el primer referente clínico.

Histeria hipnoide Forma de histeria que se originaba en los estados hipnoides, el sujeto no podía
integrar en su historia, en sus representaciones, aquellas ideas que aparecían
durante los estados hipnoides (estado de origen fisiológico en que la persona
se hallaba en un estado de fatiga psíquica, no bajo el estado de la hipnosis,
había una debilidad de la conciencia). Si algo intenso le ocurre a la persona
en este estado, las ideas quedaban aisladas del resto de representaciones
consientes, entonces se formaba un “grupo psíquico separado” o “grupo
psíquico segundo” o “conciencia segunda”. A estas ideas se accedía a través
del método catártico, tenían aspecto patógeno y originaba el síntoma. Es el
antecedente del término inconsciente.

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Histeria de retención Los afectos no podían ser descargados por abreaccion pero no a causa de un
estado hipnoide sino por acontecimientos externos desfavorables, por lo que
ese aspecto no pudo ser descargado y era retenido. Ese acontecimiento
intenso que no podía ser asociado se denominaba trauma.
Histeria de defensa Coincide en que había afectos que estaban separados de la conciencia pero
difiere en la naturaleza y esta es que el sujeto había puesto en marcha una
defensa. Es consciente, voluntaria. Al “querer” olvidar el acontecimiento (por
intolerable) lo aparta de la conciencia. El origen ya no es fisiológico sino
psicológico. Esa defensa se llama represión. En la base de esta idea de
defensa se encuentra la idea de conflicto psíquico que siempre tiene que ver
con la sexualidad y/o con representaciones morales.

En la base de la abreaccion está el principio de constancia. Lo esencial para Freud era que la idea separada
(reprimida) de la conciencia debe volver a la conciencia y pueda ser descargada, abreaccionada como si la
persona hubiese encontrado la solución a un problema o liberado un cuerpo extraño. Esta noción de abreaccion
se basa en el principio de constancia: sostiene que la función del AP es descargar las excitaciones para
mantenerlas en un nivel lo más bajo posible o constante.

En estos momentos la noción de icc todavía es muy vaga. Ana O. hablaba de “nubes de la conciencia”, lo que
se identifica como antecedente del icc. Mediante la defensa o la represión psíquica, lo que el sujeto lograba era
aislar una idea a otra parte de su cc, desalojarla psíquicamente.

Pensamiento cargado de afecto genera un conflicto entre dos representaciones (una de carácter sexual y
otra de carácter moral), por lo que queda reprimido convirtiéndose en el síntoma histérico, es decir un
síntoma conversivo.

Conversión: mecanismo de formación de síntomas que Conflicto psíquico: cuando en el sujeto, se oponen exigencias
interviene en la histeria. Es una transposición de un internas contrarias. Puede ser manifiesto o latente. El
conflicto psíquico y una tentativa de resolución del mismo psicoanálisis considera el conflicto como constitutivo del ser
en síntomas somáticos, motores o sensitivos. Corresponde humano y desde diversos puntos de vista: ente el deseo y la
a una concepción económica y tiene significación simbólica defensa, entre los sistemas o instancias, entre las pulsiones,
ya que tales síntomas expresan a través del cuerpo conflicto edípico, etc.
representaciones reprimidas.

Origen traumático de a disociación de la cc: a partir del trauma psíquico se inicia la defensa. Con el método
catártico se buscaba retrotraer al individuo hasta el punto en que se había generado esa disociación de la
conciencia, de esta manera se procuraba que el acontecimiento traumático ingresara al curso asociativo normal
del pensamiento y de esta manera pueda integrarse a la conciencia.

Método catártico: método de psicoterapia en el que el efecto terapéutico buscado consiste en una purga (catarsis)m una
descarga adecuada de los afectos patógenos, la cura permite al sujeto evocar e incluso revivir los acontecimientos
traumáticos a los que se hallan ligados dichos afectos y lograr la abreacción de estos.

La hipnosis es una técnica dentro del método catártico. Se buscaba ampliar la conciencia, todavía no era “hacer
consciente lo inconsciente”. Ante las dificultades con la hipnosis, Freud la abandona y recurre a la técnica de
coerción asociativa o presión sobre la frente, intentando esforzar hacia la conciencia los hechos olvidados.
Esta modificación se considera el puente que le permite pasar del método catártico al método psicoanalítico:
asociación libre. Con esta, utilizando la sugestión, trataba de inducir sobre la presión en la frente, guiaba y
conducía las asociaciones del pensamiento para recuperar aquellos alejados de la cc tratando de llenar las
lagunas del recuerdo.

Asociación libre: método que consiste en expresar sin discriminación todos los pensamientos que vienen a la
mente, ya sea de forma espontánea o a partir de un elemento dado (palabra, numero, imagen de un sueño,
representación cualquiera). Se considera libre en la medida en que no está orientada y controlada por una
intención selectiva. Esta libertad se acentúa cuando no se proporciona ningún punto de partida. En este sentido
se habla de regla de la asociación libre como sinónimo de regla fundamental.

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Técnicas
Método catártico Hipnosis
Coerción asociativa
Método psicoanalítico Asociación libre

Aplica por primera vez la técnica de la asociación libre con Elizabeth Von R. Esta técnica le demuestra a Freud
que las cosas se olvidan porque no se querían recordar. La represión corta el enlace entre la representación y
el afecto. Comienza a pensar que había una fuerza física que impedía recordar ese recuerdo y cuando aparece
el concepto de resistencia, el observable clínico de la represión, el conflicto entre querer recordar y querer
olvidar.

Se denomina resistencia a todo aquello que en los actos y apalabras del analizado, se opone al acceso de este a
su inconsciente. Se descubrió como un obstáculo al esclarecimiento de los síntomas y a la progresión de la cura.

Al notar la ineficacia de la coerción asociativa optó por dejar hablar sola a la paciente, cambia de técnica porque
le generaba un obstáculo, pasa a la asociación libre y comienza a hablarse de psicoanálisis, se convierte en la
regla fundamental del psicoanálisis y consiste en pedirle al paciente que sea un atento observador de sí mismo,
de sus estados emocionales y que no omita ninguna ocurrencia, que comunique todo sin desestimar nada. A
este tipo de tratamiento le llamo psicoanálisis. En la base esta la idea de un determinismo psíquico,
asociaciones que se conectan con otras, aparecen también otros elementos importantes como la teoría sexual.
A partir de ahora el conflicto se debe a la oposición de fuerzas (que
Atención flotante: manera como, según
luego será pulsionales). La asociación libre tiene otra contrapartida, el
Freud, el analista debe escuchar al
analista debe ser neutral, ya no es un análisis dirigido, es una escucha
analizado: no debe a priori conceder un
con una atención flotante, debe haber una comunicación de icc a icc,
privilegio a ningún elemento del
sin memoria y sin deseo, atendiendo a todo el material por igual sin
discurso de este, lo cual implica que el
analista deje funcionar lo más
hacer énfasis en nada en particular, el recurso técnico que tiene el
libremente posible su propia actividad analista es la interpretación, darle sentido en el contexto de su historia
icc y suspenda las motivaciones que al relato del paciente. El objetivo de la interpretación es hacer
habitualmente dirigen la atención. consciente lo inconsciente, ayudar a que el paciente pueda conocer
aspectos que desconoce de sí mismo, que conozca su realidad
psíquico. Aparece el tema de la sexualidad infantil. El trauma de
carácter sexual ocurrió en la infancia y luego fue reprimido (teoría del trauma) y era resignificado con el
despertar de la pubertad y en este periodo adquiere un aspecto patógeno, cuando estalla el conflicto y comienza
la represión.

La represión en sentido propio es una operación por medio de la cual el sujeto intenta rechazar o mantener en
el icc representaciones (pensamientos, imágenes, recuerdos) ligados a una pulsión. La represión se produce en
aquellos casos en que la satisfacción de una pulsión ofrecería el peligro de provocar displacer en virtud de
otras exigencias.

La doctrina de la represión se convirtió en el pilar fundamental para el entendimiento de las neurosis. La tarea
terapéutica debió entonces concebirse de otro modo, la meta ya no era la abreacción sino el descubrimiento
de las represiones y su relevo por operaciones del juicio que podían desembocar en la aceptación o en la
desestimación de lo rechazado en aquel momento, por lo que designa al procedimiento de indagación y terapia
ya no catarsis sino psicoanálisis. Así el psicoanálisis se vio compelido a tomar en serio el concepto de lo icc,
chocando así con la contradicción de los filósofos, para quienes conciente y psíquico eran lo mismo. Las
doctrinas de la resistencia y de la represión, de lo icc, del valor etiológico de la vida sexual y de la importancia
de las vivencias infantiles son los principales componentes del edificio del psicoanálisis.

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Neurosis: enfermedades de la personalidad caracterizadas por conflictos intrapsíquicos que inhiben las
conductas sociales. Producen más bien una perturbación del equilibrio interior del neurótico que una alteración
de su sistema de la realidad. Constituyen las formas de enfermedades mentales crónicas menores,
desestructuran menos profundamente que las psicosis el sistema del Yo en sus relaciones con la realidad. Sus
síntomas simbolizan los conflictos y las defensas contra la angustia. Son vividas como un malestar interior
desbordante de angustia y a veces, la neurosis consigue tan eficazmente neutralizar la angustia, convirtiéndola en
un accidente somático tranquilizador (por ej. la histeria) o invirtiendo su sentido en un sistema de castigo
merecido (obsesión), que el conflicto interior no vuelve a aparecer. Sin embargo no por eso deja de seguir
existiendo.

Otra particularidad en el tratamiento analítico es que se establece un intenso vínculo de sentimiento del paciente
con la persona del analista. Es de naturaleza positiva o negativa, varía desde el enamoramiento apasionado,
plenamente sensual hasta la expresión extrema de rebeldía y odio. Esta transferencia reemplaza en el paciente
al deseo de sanar y pasa a ser soporte del influjo médico y genuino resorte impulsor del trabajo analítico en
común. Más tarde si se ha hecho apasionada u hostil se convierte en el principal instrumento de la resistencia.

Transferencia: proceso en virtud del cual los deseos icc se actualizan sobre ciertos objetos, dentro de un
determinado tipo de relación establecida con ellos y, de un modo especial, dentro de la relación analítica. Se
trata de una repetición de prototipos infantiles, vivida con un marcado sentimiento de actualidad. Se reconoce
clásicamente como el terreno en el que se desarrolla la problemática de una cura psicoanalítica,
caracterizándose por la instauración, modalidades, interpretación y resolución de la transferencia.

 En 1887 comienza la relación epistolar con Fliess. La influencia de Fliess fue mayor que la de Breuer.
Porque Freud aprendió con Breuer muchas cosas pero con Fliess realizó su propio análisis y de algún
modo, estableció el modelo del análisis (el suyo) que los analistas ulteriores no podían sino repetir.

Fliess era un otorrinolaringólogo de Berlín menor que Freud con el que entabla una amistad epistolar. En el
marco de esta amistad Freud inicia el autoanálisis, era “su otro yo”. Toma la teoría de la bisexualidad de Fliess
y le sirve para explicar la homosexualidad y sugerirá la noción de pulsión parcial, indispensable para la
construcción de los Tres Ensayos y el Complejo de Edipo Completo y de la teoría de la periodicidad toma la
idea de periodo.

Carta 64: “Estoy haciendo anotaciones solo para ti y espero que me las guardes… soñé con sentimientos
hipertiernos hacia Mathilde pero ella se llamaba Hella, Hella se llama una sobrina norteamericana. Soñé que
con escasas ropas subo por unas escaleras y al notar que una mucama desciende aparece el estar paralizado,
tan frecuente en el sueño. El sentimiento no era angustia sino excitación erótica. Ya ves como la sensación de
parálisis propia del dormir es usada para cumplir un deseo de exhibición”.

Carta 69: “Ya no creo más en mi neurótica… Los motivos fueron las continuas desilusiones en los intentos de
llevar mi análisis a su consumación efectiva, la demora del éxito y la posibilidad de explicarme los éxitos
parciales de otro modo. En segundo lugar la sorpresa de que en todos los casos el padre hubiera de ser
inculpado como perverso, la intelección de la inesperada frecuencia de la histeria, en todos cuyos casos debiera
observarse idéntica condición, cuando es poco probable que la perversión contra niños esta difundida hasta
ese punto. En tercer lugar, la intelección cierta de que en lo icc no existe un signo de realidad de suerte que no
se puede distinguir la verdad de la ficción investida con afecto. En cuarto lugar, la reflexión de que en las
psicosis más profundas el recuerdo icc no se abre paso, de suerte que el secreto de las vivencias infantiles no
se trasluce ni el delirio más confundido. Y viendo así que lo icc nunca supera la resistencia de lo cc, se hunde
también la expectativa de que en la cura se podría ir en sentido inverso hasta el completo domeñamiento de lo
icc por lo cc. Todo ello me predispuso para una doble renuncia: a la solución cabal de una neurosis y al
conocimiento cierto de su etiología en la infancia”.

En 1897 escribe la carta 70 y 71 donde habla del Complejo de Edipo, aparece también el tema de la
transferencia, de las fantasías de los niños con sus padres, en análisis de sus sueños, su autoanálisis que solo
es posible tratando aspectos propios como si fueran de otra persona, por eso se autoanalizaba escribiéndole a
Fliess, como si fuera su otro yo.

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Carta 70: “Desde hace cuatro días, mi autoanálisis, que considero indispensable para el esclarecimiento de
todo el problema, ha proseguido en unos sueños y me ha proporcionado los más valiosos puntos de apoyo y
aclaraciones. […] El sueño de hoy ha traído lo siguiente, bajo los más asombrosos enmascaramientos. Todo el
sueño rebosaba de las más mortificantes alusiones a mi actual impotencia como terapeuta. Quizás arranque
de ahí la inclinación a creer en la incurabilidad de la histeria. El sueño se puede resumir como ‘tratamiento
malo’. Así como la vieja recibía dinero de mí a cambio de su maltrato, yo recibo hoy dinero de mis pacientes a
cambio de un tratamiento malo.

Más allá del interés profesional, era mucho lo que relacionaba a Freud con Fliess. Los dos eran al mismo tiempo
miembros aceptados y rechazados del establishment médico, ambos eran judíos que afrontaban problemas y
perspectivas casi idénticas en su sociedad, destinados a intimar con la naturalidad de hermanos de una tribu
perseguida.

Autoanálisis: investigación de uno por sí mismo, llevada a cabo de forma más o menos sistemática
recurriendo a ciertos procedimientos del método psicoanalítico: asociaciones libres, análisis de los sueños,
interpretaciones del comportamiento, etc.

En una conferencia en EE.UU, Freud declara no haber sido él quien descubre el psicoanálisis, sino su maestro
Breuer. La primera diferencia con Breuer surge al intentar explicar el mecanismo de la histeria, él crea una teoría
fisiológica (estados hipnoides) y Freud consideró que existen tendencias similares en la vida cotidiana y concebía
la escisión psíquica misma como resultado de un proceso de repulsión que llamó entonces defensa y más tarde
represión. Otros factores que lo llevaron al abandono del método catártico y dieron origen al psicoanálisis fueron:
su tesis de la sexualidad en la causación de la neurosis, la doctrina de la represión y la resistencia, la introducción
de la sexualidad infantil y la interpretación y el uso de los sueños para el conocimiento de lo icc. Sostiene que la
teoría de la represión es el pilar fundamental del psicoanálisis y su gran conquista y que cualquier línea de
investigación que reconozca el hecho de la transferencia y la resistencia y los tome como punto de partida de su
trabajo, tiene derecho a llamarse Psicoanálisis.

Freud introduce el término psicoanálisis en el 1896 en el artículo “Nuevas puntualizaciones sobre las
neuropsicosis de defensa” y en el 1923 define al psicoanálisis a partir de tres aspectos.

1. Como un procedimiento que sirve para indagar procesos anímicos difícilmente accesible por otras vías,
es decir, que es un método de investigación que consiste en conocer la significación o el sentido ICC
de las palabras, actos, sueños, fantasías, síntomas, etc. de un sujeto y se valida su sentido a través de
la interpretación, la cual no se restringe solo al individuo sino que puede ser aplicada a un grupo o
producciones humanas (películas, obras, biografías, etc.).
2. Como un método de tratamiento de perturbaciones neuróticas.
3. Como una serie de intelecciones psicológicas y psicopatológicas que se han ido articulando dando
lugar a una nueva disciplina y permiten comprender el comportamiento.

Esquemas referenciales utilizados por Freud: Importancia teórica:

 La teoría de Darwin: las teorías darwinianas inspiraban el criterio o método histórico-genético, en


cuanto busca el origen de la conducta humana, e histórico en cuanto lo actual está relacionado a lo
precedente. El peso cae sobre el pasado y la causalidad y no sobre el presente y la teleología. Se
reemplaza la idea del mundo como estático por las nociones de cambio, desarrollo y proceso.
 Ensayo sobre la naturaleza de Goethe: predomina en su filosofía la idea de la liberación del individuo
y su fusión con el universo por medio del amor y la razón.
 Física mecanicista: Helmholtz popularizó el principio de conservación de la energía en el que dice que
en todo sistema aislado la suma de las fuerzas permanece constante, y que en un estudio más
exhaustivo de ellas llevaría a reducirlas a dos: atracción y repulsión. Un conocimiento era
verdaderamente científico en la medida que fuera factible formularlo cuantitativamente. La reducción
de los fenómenos a términos de materia y fuerza es ampliamente utilizada por Freud y subsiste en toda
su obra. Cuando Freud reconoce en la pulsión cuatro elementos (carga, fuente, fin y objeto) rompe la
concepción de los instintos e introduce la historia individual en lugar de la predeterminación. La carga
se transforma en el concepto de libido, y utiliza más el concepto de energía que el de fuerza, anudando
el materialismo mecanicista al idealismo energetista de las teorías freudianas.

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 Neurofisiología fisicalista: trabajo en 1884 junto a Meynert, para quien conciencia era igual a cerebro
y el proceso de los reflejos es primario, a partir del cual solo por necesidades de la vida se desarrolla
secundariamente la conciencia (tópica del cerebro, anticipación de la tópica psíquica de Freud). La
corteza cerebral se hace órgano secundario, vinculo de la conciencia y de la responsabilidad moral.
Esta inhibe la actividad del órgano primario del cerebro en donde coloca Meynert los impulsos, los
instintos, lo malo/infantil. Este cerebro primario denominado como yo inconsciente frente al cual está el
yo consciente secundario, inhibidor y regulador. El órgano primario es inconsciente, asiento de los
instintos e infantil, como las características del icc de Freud.
 Filosofía: tuvo una fuerte influencia de la lógica aristotélica, el enfoque realista, racional, científico y
lógico de los problemas del universo y del hombre la representan.
 Corrientes de la psicología positivista del siglo XIX: asociacionismo (Hull – sensaciones, ley de
asociación, escala de placer y displacer), empirismo, racionalismo. Se criticaba el atomismo
(fragmentar la actividad psíquica a elementos simples que se combinaban casi mecánicamente. Herbart
deja como herencia la idea de una ciencia psicológica, el análisis de los problemas psicológicos,
elementos constitutivos de la conciencia están concebidos como fuerza. Fechner (1860) fundó la
psicofísica, intentaba determinar las leyes que vinculaban los fenómenos físicos y fisiológicos con los
fenómenos mentales, introdujo la idea de una experimentación psicológica y los primeros métodos de
experimentación y además, la convicción de que los hechos psíquicos son de la misma naturaleza que
los hechos físicos, y que pretenden expresarse en los mismos términos de cantidad, medida y leyes
matemáticas. De esto derivo la costumbre de concebir en términos de cantidad, energía, los fenómenos
psíquicos y nerviosos. Finalmente Wundt erigió la psicología como disciplina autónoma, independiente
de la metafísica y la fisiología cuyo objetivo era el análisis de los estados de conciencia. El análisis de
los hechos debía sacar a luz el icc que constituía el segundo plano en el que tenía su fuente todo lo cc,
y por lo tanto, el objetivo de la investigación psicológica era trascender el plano de las apariencias,
alcanzar el de las causas.

La situación del psicoanálisis después de Freud | El problema de la multiplicidad de teorías |


Consecuencias en la técnica y práctica clínica:

Entre la multiplicidad de desarrollos surgidos a partir de la obra de Freud, algunos de ellos se han constituido
como sistemas teóricos alternativos. Tanto al teoría freudiana como las otras tienen un carácter a la vez parcial
y total: parcial en tanto cada teoría parte de una perspectiva determinada; y total porque cada una reformula el
conjunto del campo psicoanalítico y tiene un poder creciente de expansión.

Inconmensurabilidad: imposibilidad de comparación de dos teorías cuando no hay un lenguaje teórico común.
Si dos teorías son inconmensurables entonces no hay manera de comprarlas y decir cuál es mejor y correcta.
Solo es posible evaluar, entonces, los paradigmas como maneras globales de qué interpretar. La forma más
útil es imaginar de qué forma se escucharía y como se explicaría desde otra perspectiva teórica un material
que estamos acostumbrados a escuchar y pensar de una determinada manera. Pero a la vez, pueden
mezclarse en las luchas de poder y prestigio, ¿cómo lograr que crezcan como instrumentos de conocimiento
en vez de como medio de identificación y poder? Es necesario evitar que suplanten la experiencia (por
experiencia se refiere a la falta de docilidad de los hechos para acomodarse a nuestras convicciones), esta es
la primera restricción al poder de las teorías. Por último, para que sean útiles como instrumento de conocimiento
es preciso que algo que provenga del material pueda tener efecto sobre los paradigmas.

Actualmente el pensamiento psicoanalítico no puede ser definido en base a una sola teoría central, hoy en día
coexisten diferentes formulaciones teóricas. Uno de los problemas de este pluralismo es el de la convivencia
entre puntos de vista cuya relación de diferencia-similitud encierra aspectos problemáticos y a la vez el cómo
convertir la diversidad en una situación enriquecedora. Wallerstein plantea que carecemos de una discusión
amplia acerca de la naturaleza y el alcance de nuestras diferencias y el modo de proceder en relación a ellas,
para poder avanzar conviene separar el problema de nuestra diversidad y el de aquello que nos une. Se tiende
a confundir base común y base única en psicoanálisis negándose el valor de las diferencias. Las distintas
posiciones existentes en el psicoanálisis actual mantienen entre si relaciones complejas, es posible señalar
zonas parciales de coincidencia, de contradicción o complementariedad pero no es posible sistematizar estas
relaciones en una matriz ordenadora de carácter general. En cuanto a forma de convivencia, el pluralismo crea
un espacio en el que pueden dialogar diferentes posiciones, cada una de las cuales puede pretender redefinir
en sus propios términos la totalidad de ese espacio sin por eso desconocer a las demás. Por supuesto, no es
solo cuestión de lograr una convivencia democrática sino de alcanzar conocimientos válidos.

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Freud nos ha indicado el camino he inventado el método, pero este no debe ser reducido a una aplicación de
su modelo sino utilizado como un motor de investigación para abrir nuevos horizontes conceptuales. Los
desafíos del psicoanálisis actual se relacionan con la posibilidad de aventurarnos hacia nuevas fronteras,
debemos aceptar que el desarrollo del psicoanálisis se inserta en una temporalidad que no siempre procede
por evoluciones y que muchas veces lo hace por censuras y saltos de conceptos. Los nuevos territorios que
continúan siendo el desafío para el futuro se refieren al abordaje psicoanalítico de pacientes psicóticos, autistas
y todo el espectro de pacientes severamente perturbados. Se considera fundamental recuperar la capacidad
de escuchar a los pacientes por todo lo nuevo que tienen para aportarnos continuamente. Un riesgo importante
y preocupante es la posibilidad de que las teorías advengan no verdades provisorias sino algo que requiere
ortodoxia y aplicación de lo sabido.

Trabajo práctico N°1: La histeria de defensa. Construcción del método psicoanalítico | Breuer & Freud
(1893 – 1895) – Elizabeth von R

Presentación de la paciente: la paciente, Elizabeth, de 24 años de edad, apariencia inteligente y psíquicamente


normal. Su motivo de consulta: hace más de dos años padecía de dolores en las piernas y caminaba con la
parte superior del cuerpo inclinada hacia adelante. Se quejaba de grandes dolores al caminar y de una fatiga
que le sobrevenía muy rápido al hacerlo y al estar de pie. La piel y la musculatura eran muy sensibles a la
presión y el pellizco. Su padre había muerto, luego su madre fue sometida a una seria operación de los ojos y
poco después una hermana casada sucumbió, tras un parto a una dolencia cardíaca. Lo característico de su
sintomatología es que, a diferencia de cuando sucede en una enfermedad orgánica cuando se estimula un
lugar doloroso (sobresalto), en la señorita von R cuando se le pellizcaba u oprimía la piel y la musculatura, su
rostro cobraba una peculiar expresión, más de placer que de dolor, probablemente concordaba con el contenido
de los pensamientos escondidos tras ese dolor y que uno despertaba en la enferma mediante la estimulación
de las partes del cuerpo asociadas con ellos.

Modalidades y características del método. Variaciones de la técnica: primeramente con descargas eléctricas
en las piernas, se le recomendaba masajes, le daba órdenes, como obligarla a caminar, indicarle acostarse,
cerrar los ojos, etc. Luego intenta con la hipnosis, la cual fracasa “vea usted, no estoy dormida, no me pueden
hipnotizar”. Ante el fracaso aplica la coerción asociativa. Descubrió que Elizabeth siempre tenía una ocurrencia
en la mente pero no todas las veces estaba dispuesta a comunicársela, por lo que convencido de la confiabilidad
de su técnica le aseguraba que algo se le había ocurrido y que estaba obligada a mantener total objetividad y
a decir lo que se le pasara por la cabeza, viniera o no al caso, dando lugar así a la asociación libre.

Tratamiento – conocer la causación y determinismo de los síntomas:

 Tratamiento catártico: ¿Es para la enferma consabido el origen de su padecer? A Freud le parecía
verosímil que fuera conciente de las razones de su padecer. Se trataba de que le cuente lo que a la
enferma le era consabido, poniendo cuidado en notar donde un nexo permanecía enigmático, donde
parecía faltar un eslabón en la cadena de las causaciones e iba penetrando en estratos cada vez más
profundos del recuerdo a medida que en esos lugares aplicaba la exploración hipnótica. La premisa de
todo el trabajo era la expectativa de que se demostraría un determinismo. La confesión d la paciente
significo el comienzo de una gran desilusión. Era una historia clínica que no permitía explicar por qué
la paciente contrajo una histeria, ni como esa histeria hubo de cobrar la forma de abasia dolorosa. No
iluminaba ni la causación ni la determinación de la histeria existente. No se advertía que la confesión
hubiera dado resultado curativo. Durante ese primer periodo la enferma no cesaba de repetir “estoy
cada vez peor, tengo los mismos dolores que antes”.
 Prosigue su análisis con la expectativa de que a partir de estratos más profundos de la conciencia se
conseguirá entender la causación como el determinismo, por lo que plantea a la conciencia ensanchada
de la enferma, la pregunta directa por la impresión psíquica a la que se anudo la génesis primera de
los dolores en las piernas. Aplica entonces la presión sobre la frente. Con el descubrimiento del motivo
para la primera conversión se inicia un segundo periodo del tratamiento. La enferma estaba casi
siempre libre de dolor cuando trabajaban y si Freud convocaba un recuerdo se insinuaba una sensación
dolorosa y se llevaba la mano al lugar del dolor. Este dolor despertado subsistía mientras el recuerdo
gobernaba a la enferma y desaparecía con las últimas palabras que pronunciaba. En este periodo de
abreacción, el estado de la enferma mejoro de manera llamativa tanto en el aspecto somático como en
el psíquico. Llego a pasar la mayor parte del tiempo sin dolores, comenzó a caminar mucho y abandonó
el aislamiento que hasta entonces mantenía.

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 En el tercer periodo la enferma se sentía mejor, psíquicamente aliviada, se había vuelto productiva pero
era evidente que los dolores no habían sido eliminados. Lo incompleto del éxito terapéutico se
correspondía con lo incompleto del análisis, ya que aún no se sabía con exactitud en que momento y
a través de qué mecanismo habían nacido los dolores. Formula entonces la pregunta por las
circunstancias y causas de la primera emergencia de los dolores. Se esclarece con su confesión lo
siguiente: la idea de defensa frente a una representación inconciliable; de la génesis de síntomas
histéricos por conversión de una excitación psíquica a lo corporal; de la formación de un grupo psíquico
separado por el acto de voluntad que lleva a la defensa. Elizabeth había regalado a su cuñado una
inclinación tierna, contra cuya admisión se revolvía dentro de su conciencia todo su ser moral. Había
conseguido ahorrarse la dolorosa certidumbre de que amaba al marido de su hermana creándose a
cambio unos dolores corporales y en los momentos en que esa certidumbre pretendía imponerse se
generaban aquellos dolores por una lograda conversión a lo somático.

Concepto de conflicto psíquico: es cuando en el sujeto se oponen exigencias internas contrarias. Freud describe
como en el proceso de la cura encuentra, a medida que se aproxima a los recuerdos patógenos, una resistencia
creciente; esta resistencia no es más que la expresión actual de una defensa intersubjetiva contra las
representaciones que Freud califica de incompatibles. Es el principal mecanismo en la etiología de la histeria.
Surge cuando dos tendencias inconciliables se quieren satisfacer. En Elizabeth surge entre el haberse permitido
consagrar tiempo a su gusto personal y la culpa por la miseria en medio de la cual hallo a su padre en su casa.

Concepto de represión: noción de grupo psíquico segundo: Como resultado del conflicto, la representación
erótica fue reprimida de la asociación y el afecto a ella adherido fue aplicado para elevar o reanimar un dolor
corporal, presente de manera simultánea. Era pues el mecanismo de una conversión con el fin de la defensa
(con el síntoma se ahorra el dolor psíquico que provocaría angustia). Lo reprimido constituye el grupo psíquico
segundo.

La resistencia: obstáculo en el tratamiento: las lagunas que presentaba Elizabeth, el hecho de no poder
recordar.

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UNIDAD II

Proyecto de Psicología para neurólogos (Escrito en 1895 – Publicado en 1950): se trata del primer modelo
que Freud elabora del aparato psíquico, intentaba formular un modelo que le permita comprender como
funcionaba nuestro psiquismo, los fenómenos humanos. El Proyecto es el principal antecedente de la
elaboración del AP propuesto en el Cap. VII de La Interpretación de los Sueños. Considera que el
funcionamiento mental consiste en el recorrido de una excitación (energía) por el aparato. Es la base del punto
de vista económico de la metapsicología freudiana junto con el punto de vista dinámico (conflicto) y el punto
de vista tópico/estructural.

Ese aparato tiene una estructura, la cual está formada por el sistema neuronal. La neurona es la unidad
anatómica y fisiológica del aparato y el funcionamiento va a depender de la cantidad de energía que recorre
una neurona. Lo que Freud intenta describir tiene entonces una base cerebral (idea que abandona en el 1900).
Distingue 3 tipos de neuronas:

 Neuronas Phi φ: son las destinadas a la percepción, no ofrecen resistencia al pasaje de excitación y
por lo tanto, nada retienen, las llama neuronas pasaderas o permeables.
 Neuronas Psi Ψ: son las encargadas de ofrecer resistencia al pasaje de la excitación y son modificadas
por esa excitación, les llama neuronas no pasaderas o impermeables porque retienen la información,
son las encargadas de la memoria.
 Neuronas Omega ω:

Este aparato funciona de acuerdo a dos principios: principio de inercia: lo toma de la física e intenta aplicarlo
a los seres vivos pero inmediatamente lo abandona porque implica una descarga cero y es insuficiente. De este
principio deriva el principio de constancia, noción básica que consiste en que todo ser vivo necesita una
cantidad de energía mínima para poder llevar a cabo las funciones vitales, si esa cantidad excede produce
displacer.

Concepto de inercia – concepción cuantitativa: Freud concibe la excitación neuronal como cantidades
fluentes y establece un principio básico de la actividad neuronal con referencia a la cantidad (Q) que llamó
principio de inercia neuronal, según el cual las neuronas tienden a descargarse de cantidad. La propiedad
básica de movimiento neuronal (energía en movimiento). El principio de inercia encuentra su expresión en la
hipótesis de que se produce corriente que pasa de las dendritas al cilindroeje. Cada neurona es entonces un
modelo de sistema nervioso en su conjunto con su dicotomía de estructura pues el cilindroeje es el órgano de
descarga. El principio de inercia da el motivo para la consecución del
Acción específica: es el conjunto del movimiento reflejo que determina la descarga. La descarga constituye
proceso necesario para la resolución la función primaria de los sistemas neuronales, el aumento de Q es lo
de la tensión interna creada por la que genera la descarga. Entre las modalidades de descarga son
preferidas las que implican una huida o fuga del estímulo, porque no
necesidad: intervención externa
resulta muy perturbado el principio de inercia (proporcionalidad entre
adecuada y conjunto de reacciones
la Q de excitación y el esfuerzo requerido para la fuga). Se desarrolla
preformadas del organismo que
entonces la función secundaria a partir de la implementación de
permiten la consumación del acto. mecanismos inhibitorios, que organizan las acciones específicas. Los
organismos complejos reciben estímulos que provienen de la
interioridad (necesidades como la respiración, hambre, sexualidad) y dan por resultado estímulos (posibles
precursores de las pulsiones) los cuales también deben ser descargados. La transacción es tolerar la cantidad
pero en el nivel menor posible.

El recorrido de la cantidad que ingresa por las neuronas φ al aparato va a ir dejando facilitaciones que implican
una disminución en la resistencia frente al próximo pasaje de excitación (modelo del arco reflejo). Un estímulo
tiene siempre a descargarse de la misma manera. Con mayor frecuencia el estímulo recorra la vía facilitada,
mayor será la facilitación que deje.

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Facilitación: término utilizado por Freud, cuando da un modelo neurológico del funcionamiento del AP: la
excitación, para pasar de una neurona a otra, debe vencer cierta resistencia; cuando este paso implica una
disminución permanente de esta resistencia, se dice que hay facilitación: la excitación escogerá la vía facilitada
con preferencia en la que no lo ha sido.

Menciona dos tipos de estímulos externos y endógenos.

También habla de dos funciones del aparato: el funcionamiento primario, es el modelo del arco reflejo, pero
un aparato que funcione solo de esta manera no puede sobrevivir, necesita realizar acciones más complejas y
de ahí formula el funcionamiento secundario, que consiste en, frente a los estímulos externos, implementar
un mecanismo de fuga o huida, pero frente a los estímulos endógenos (de los cuales no podemos huir), el
aparato solo puede descargarlos a través de una acción específica que le permita cancelar esa excitación, es
una acción única e irremplazable que tiene que ver con un funcionamiento secundario porque el aparato tiene
que tener una almacenamiento de información, como la memoria y el juicio (examen de realidad) para poder
evaluar el mundo externo y modificarlo y así lograr la descarga, cancelando la excitación. El aparato se
desarrolla y complejiza por acción de los estímulos endógenos.

Plantea que el yo sería una organización en Ψ que presenta dificultades al


Catexis: concepto pasaje de cantidad (Q). Actúa siempre por inhibición, frena el libre desagote de
económico, la catexis hace la cantidad de excitación, lo hace catetctizando o invistiendo vías colaterales,
que cierta energía psíquica es decir las que no son facilitadas, esto posibilita que el curso de la cantidad
se halle unida a una siga un camino diferente. Los estímulos o Q tienen que ser cualificados, esa
representación o grupo de cualidad es la conciencia de una percepción sensorial, esta cualidad está a
representaciones, una parte cargo de las Neuronas ω que transforman la cantidad en cualidad (por ej.
del cuerpo, objeto, etc. percepción sensorial). Otra cualidad tiene que ver con la sensación subjetiva de
placer – displacer. Si aumenta la excitación provoca el displacer, si disminuye
provoca el placer, porque en la base tenemos el principio de constancia. El placer se relaciona con la descarga,
tiene que ver con la disminución de la excitación.

El problema de la cualidad: Omega ω traduce en cualidad sensorial los estímulos externos y en cualidades
de placer – displacer a lo que proviene de estímulos endógenos. El sistema ω es movido por cantidades
pequeñas: o sea, cuando la resistencia de las barreras de contacto se vuelve mínima, el tejido nervioso es
sensible a periodicidades que son las que constituyen el sustrato neural de conciencia.

El displacer coincide con un aumento de cantidad en Ψ, lo cual se traduce en ω como sensación perceptiva, el
placer seria la correspondiente sensación en ω de descarga. Al elevarse la carga en Ψ se catectizaría ω, luego
disminuye la catexia de ω en la medida que disminuye en Ψ. Placer y displacer serían para Freud las
sensaciones correspondientes a la propia catexia de ω. Las neuronas perceptivas admiten el periodo del
movimiento neuronal dentro de cierta banda del mismo, más allá del cual advienen las sensaciones de displacer
(si la catexia aumenta) y de placer (si la catexia se extingue).

En ese modelo las neuronas Ψ no tienen órganos de defensa contra los estímulos endógenos, por lo que deben
intentar descargarlos, de acá deriva la idea de Freud de que el AP se desarrolla por la presión de los estímulos
endógenos, estos son el motor que impulsa al crecimiento, constituyen las pulsiones. Los estímulos externos
para Freud no tienen importancia hasta 1920, por el momento solo se enfoca en los endógenos.

Dice además que hay dos tipos de neuronas Ψ: las Ψ nucleares que son excitables por estímulos endógenos,
y las Ψ del pallium que son excitadas desde φ por estímulos externos. Los estímulos endógenos son
intercelulares, periódicos, su acumulación es inevitable y actúan de manera continua.

Vivencia de satisfacción: proceso por el cual el AP cargado de estímulos endógenos tiende a descargarse en
una primera intentona a través de la función primaria, por el recurso de la alteración de las funciones internas
(inervación glandular, llanto, pataleo), funcionamientos primarios que no satisfacen y se produce una frustración
y decepción porque no logran disminuir el estímulo. Una cancelación del estímulo solo es posible mediante una
intervención que elimine por un tiempo en el interior del cuerpo el desprendimiento de Q y ello exige una

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alteración del mundo externo (provisión de alimento, acercamiento del objeto sexual) que como acción
específica solo se puede producir por cambios definidos. El sujeto humano es incapaz al principio de llevar a
cabo la acción específica. Pero a raíz de la conducta refleja el asistente humano advierte el estado del niño.
Esta vía de descarga cobra así la función secundaria del entendimiento o comunicación y el inicial desvalimiento
del ser humano es la fuente primordial de todas las motivaciones morales. El objeto asistente va a ejecutar la
acción específica para que cese el estímulo (alimenta). Cuando el sujeto es asistido por esta única e
irremplazable acción, se logra una vivencia de placer y se produce la vivencia de satisfacción que implica un
múltiple grabado de huellas mnémicas:

 Del displacer en ω
 Del objeto que acudió
 La huella de los movimientos reflejos
 De la vivencia de satisfacción obtenida en pleno.

Todo esto forma un engrama solidario que modifica estructuralmente al aparato. Cuando aparece un nuevo
estímulo similar (hambre) todo este engrama en pleno se recarga y el sujeto alucina la vivencia de satisfacción
previa. Freud llamará deseo a esta reactivación alucinatoria de recuperar ilusoriamente la vivencia de
satisfacción anterior. Deseo es entonces la tendencia a recargar automáticamente la primera huella mnémica
de satisfacción, por lo que implica siempre una experiencia de satisfacción previa. Este intento condice al
aparato a la defraudación ya que esta alucinación no calma al estímulo, solo lo posterga.

Vivencia de dolor: ocurre frente a estímulos dolorosos que para Freud son estímulos externos, produce dolor,
tensión o displacer. A partir de esta experiencia el aparato va a tratar de evitarla, evita la reinvestidura de la
huella mnémica del dolor (porque el aparato tiende a mantener al mínimo la excitación). Le llama afecto a esa
consecuencia de la vivencia de dolor. Para evitar la frustración, el AP evita recargar las huellas mnémicas de
ambas vivencias (satisfacción y dolor), porque si reinvestimos constantemente la VS el aparato termina
alucinando y si en cambio, reinvestimos constantemente la VD nuevamente obtenemos displacer. Esa acción
evitativa se llama defensa primaria o represión (Verdrangung – esfuerzo de suplantación y desalojo). El
apartarse del dolor o del displacer constituye una defensa o represión primaria y posibilita pasar de un
funcionamiento primario a un funcionamiento secundario que permite realizar acciones más complejas, acorde
a fines, se realiza por aprendizaje biológico. Esta función de represión es llevada a cabo por el yo (entendido
como un grupo de neuronas con una cantidad estable de energía), el cual trabaja mediante inhibición, se cierra
una vía de descarga facilitada y habilita otra vía de descarga. El pasaje del funcionamiento primario al
secundario para Freud en este escrito es por la represión primaria.

Todo parece indicar que en Ψ se ha producido una organización cuya presencia dificulta pasajes de Q. Esta
organización se denomina yo. El yo actúa siempre por inhibición y es el único recurso que tiene para influir
sobre los procesos mentales, catectizando vías colaterales para orientar el curso de la cantidad en sentido
distinto del que se haría en forma espontánea.

Las vivencias de satisfacción y dolor inauguran el funcionamiento del aparato mental.

Trabajo práctico N°2: El modelo telescópico del aparato psíquico | Freud (1900) La Interpretación de los
sueños – Capitulo VII: Sobre la psicología de los procesos oníricos

La interpretación de los sueños es un texto metapsicológico, una elaboración teórica que no consta de pruebas
empíricas, surge a partir de una necesidad práctica en la que Freud formula su modelo de aparato psíquico. Lo
formula en base a tres hipótesis:

1. Una teoría de aparato psíquico.


2. Una teoría del funcionamiento mental.
3. Una teoría de las pulsiones.

A este modelo Freud le llama modelo estructural por isomorfismo o modelo telescópico porque lo compara
con los aparatos ópticos. La gran diferencia con el Proyecto es que ya no parte de lo anatómico, abandona el
punto de vista de localización cerebral, pasan a ser localidades psíquicas, no es un mero cambio de
terminología sino que es el gran salto del modelo neurológico al modelo psicológico.

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PUNTO B: La regresión

El sueño es la forma a la cual los pensamientos latentes han sido trasmudados por el trabajo onírico. Llamamos
contenido manifiesto del sueño a lo que el sueño cuenta, y pensamientos latentes del sueño a aquello oculto a
lo cual debemos llegar persiguiendo las ocurrencias. Las relaciones pueden ser muy diversas: de la parte al
todo, de alusión, de ilustración en imágenes y simbólica.

Parte de la idea de que el sueño es un acto psíquico de todo derecho cuya fuerza impulsora es un deseo
sexual infantil reprimido. Es la primera vía de acceso al icc. En el sueño hay por lo menos dos deseos que
entran en conflicto: uno es el deseo de satisfacer las demandas del icc en oposición al deseo pcc de seguir
durmiendo. El carácter extravagante y absurdo del sueño se debe a, por un lado, a la acción de la censura
onírica y por el otro, a algunos mecanismos que intervienen en el trabajo del sueño (el trabajo de la
desfiguración del contenido del icc que da lugar al sueño en imágenes y está a la disposición de traspasar la
censura). El trabajo que traspone el sueño latente en el manifiesto se llama trabajo del sueño y el trabajo que
progresa en la dirección contraria, el que desde el sueño manifiesto quiere alcanzar el latente, es nuestro trabajo
de interpretación. El trabajo del sueño se lleva a cabo por 4 mecanismos:

1. Figuración en imágenes sensibles: consiste en reemplazar los pensamientos por imágenes visuales.
La censura explica la supresión de expresiones (la toma por analogía a la censura de prensa, hay
partes que no pueden aparecer). Impide a los deseos icc que accedan al pcc porque producirían
displacer. Es una función y no un mecanismo.
2. Condensación: una representación única representa por si sola varias cadenas asociativas. Puede
producirse de diversas formas: un elemento (tema, persona, etc.) se conserva solo por estar presente
varias veces en distintos pensamientos del sueño (punto nodal); diversos elementos pueden reunirse
en una unidad disarmónica (por ejemplo, personaje compuesto); o también la condensación de varias
imágenes puede hacer que se esfumen los rasgos que no coinciden, manteniéndose o reforzándose el
rasgo o los rasgos comunes. Tiene su fundamento en la hipótesis económica, es decir, sobre la
representación vienen a sumarse las energías que han sido desplazadas a lo largo de las distintas
cadenas asociativas. Si ciertas imágenes adquieren una singular vivacidad, ello sucede en la medida
en que, siendo producto de la condensación, se hallan fuertemente catectizadas. La condensación no
es un efecto de la censura onírica, más bien es preferible reconducirla a factores económicos, pero de
todos modos, la censura se beneficia de ella. Se produce porque:
 Ciertos elementos latentes se omiten por completo.
 De muchos complejos del sueño latente, solo unos pocos traspasan al manifiesto.
 Elementos latentes que tienen algo en común se aúnan en el sueño manifiesto, son fundidos
en una unidad.
3. Desplazamiento: Consiste en el traslado de la investidura de una representación a otra que tiene alguna
conexión con la primera pero como es menos intensa, es menos conflictiva, menos angustiosa y más
tolerable. El libre desplazamiento de esta energía constituye una de las principales características del
proceso primario que rige el funcionamiento del sistema icc. Es obra de la censura onírica. Sus
exteriorizaciones son:
 Que un elemento latente no es sustituido por un componente propio, sino por algo más alejado,
es decir, una alusión.
 Que el acento psíquico se traspasa de un elemento importante a otro no importante, de modo
que el sueño aparece centrado diversamente y como algo extraño.
4. Elaboración secundaria: recomposición del sueño destinada a presentarlo en forma de un guion
relativamente coherente y comprensible. Es un proceso por el cual la mente organiza de modo
coherente las distintas imágenes que aparecen en el sueño alucinatorio. Comienza mientras dormimos
y se continúa en la vigilia cuando uno intenta narrar el sueño. Ejerce desde el principio con una
influencia inductora y selectiva sobre la materia de los pensamientos del sueño.

Estos mecanismos no son propios de la censura sino que son mecanismos típicos de un modo de
funcionamiento psíquico que la censura aprovecha. Se deshace el sentido de desfiguración, llegamos a conocer
el sentido oculto o pensamientos latentes que están en el sueño.

Conferencia 9°: La censura onírica: la desfiguración onírica es aquello que nos hace aparecer ajeno e
incompresible el sueño. La censura tiene una gran participación en la desfiguración onírica. Dondequiera que
haya lagunas dentro del sueño manifiesto, la censura onírica es la culpable. Omisión, modificación,
reagrupamiento del material son sus efectos. Las tendencias que ejercen la censura son las que el soñante
admite despierto en su actividad judicativa y con las cuales se siente consustanciado. Las tendencias contra

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las cuales se dirige son de naturaleza puramente repudiable, chocantes en el aspecto ético, estético o social,
cosas en las que ni siquiera pensamos o se piensan con repugnancia.

Conferencia 10°: El simbolismo en el sueño: ni siquiera si se eliminase la censura estaríamos en condición de


comprender los sueños. Hay casos en que la asociación fracasa y esto se debe al simbolismo. Llamamos
simbólica a una relación constante de esa índole entre un elemento onírico y su traducción, y al elemento onírico
mismo, un símbolo del pensamiento onírico icc. Algunas conclusiones: el soñante dispone de modos de
expresión simbólica que en la vigilia no conoce ni reconoce, el conocimiento del simbolismo es icc para el
soñante. Conocimientos icc, conexiones conceptuales, comparaciones entre objetos diversos, etc. no se
establecen como algo nuevo sino que ya están disponibles, están listas de una vez para siempre. Además, las
referencias simbólicas no son algo peculiar del soñante o del trabajo onírico, la esfera del simbolismo es
enorme. Por último, el simbolismo, de algún modo, es solo un simbolismo sexual, mientras que en el sueño los
símbolos se usan casi exclusivamente para expresar objetos y referencias sexuales. Conjetura que existe un
vínculo particularmente intimo entre los verdaderos símbolos y lo sexual y cita la tesis de Sperber de que las
necesidades sexuales han tenido la máxima participación en la génesis y formación del lenguaje.

Conferencia 11°: el trabajo del sueño: el trabajo del sueño es cuestión, evidentemente de trasponer a imágenes
sensibles, la mayoría de las veces de naturaleza visual, los pensamientos latentes vertidos en palabras. Ahora
bien, nuestros pensamientos proceden de imágenes sensoriales de esa índole; su material primero y sus etapas
previas fueron impresiones sensoriales, mejor dicho: las imágenes mnémicas de estas. Solo más tarde se las
conecto con palabras y estas, después, se ligaron en pensamientos. Por consiguiente el trabajo del sueño
aplica a los pensamientos un tratamiento regresivo, les hace revertir su evolución y en el curso de esta regresión
tiene que dejarse de lado todo lo que se sobreañadió, como conquista nueva, en el desarrollo progresivo desde
las imágenes mnémicas hasta los pensamientos.

Freud comienza a conjeturar el modelo del AP, dice que está compuesto por diferentes elementos a través de
los cuales transcurre la energía y va a hacer posible las distintas operaciones psíquicas. Habla de sistemas
para referirse a las partes o elementos que conforman el aparato: Inconsciente, Preconsciente y Consciente,
y el otro término que utiliza es el de instancias y con esto se refiere al funcionamiento de este aparato. Estos
dos términos sirven para diferenciar la estructura de las funciones.

Parte del modelo del arco reflejo como noción básica en la que el aparato presenta un polo perceptivo (extremo
sensorial) y un polo motor (por el cual se realiza la descarga de la energía.

Diferencia el primer sistema, capta los estímulos pero no conserva nada, la energía entra y pasa, carece de
huellas mnémicas, el registro se deja en un sistema contínuo en forma de huellas mnémicas, las cuales dan
lugar a la base de la memoria. Se llama sistema mnémico porque están enlazadas por las leyes de asociación.

Estas huellas van modificando el AP. A partir de un acontecimiento se desencadenan otros recuerdos que están
asociados. Cuando el aparato ha llegado a su total desarrollo añade el sistema preconsciente y detrás de él
ubica el sistema inconsciente.

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El sistema consciente es el encargado de la motilidad voluntaria, por eso coloca el pcc pegado al polo motor.
Este pcc funciona como una pantalla entre el icc y la cc, es el encargado de ver que elementos del icc pasan a
la cc. Esta terminología la toma en función de su relación con la cc, en base a ésta última elabora los otros dos
sistemas. Los procesos del icc difícilmente alcanzan la cc. Los procesos del pcc se hacen cc cuando reúnen
ciertas condiciones que tienen que ver con lo cuantitativo: cuando alcanzan cierta intensidad o sobreinvestidura
podrán acceder a la cc. A esta sobreinvestidura Freud le llama atención. Por su parte, los icc para acceder a
la cc tienen que sufrir ciertas modificaciones o desfiguraciones y esto se produce en el pasaje por el pcc, por lo
que le llama al icc instancia criticada y al pcc instancia criticadora.

En base a estas dos instancias plantea la idea de censura. La primer censura esta “ubicada” entre el icc y el
pcc, tiene la función de desfiguración. Más adelante plantea una segunda censura entre el pcc y la cc y tiene
función selectiva.

Censura: función que tiende a impedir, a los deseos icc y a las formaciones que de ellos derivan, el acceso
al sistema pcc-cc. Es una función permanente, constituye una barrera selectiva ente los sistemas icc, por
una parte y pcc-cc por otra, y se halla en el origen de la represión. Sus efectos se distinguen con claridad
en el sueño, el estado onírico impide a los contenidos del icc abrirse paso hasta la motilidad pero como
aquellos ofrecen el peligro de oponerse al deseo de dormir, la censura continua funcionando en forma
atenuada. También actúa entre los sistemas pcc y cc, sin embargo Freud señala que más que dos
censuras convendría considerar una sola que se hace avanzar. Trabaja en cada caso individual con
intensidad diferente.

Con este modelo se propone explicar cómo se produce el sueño alucinatorio. La energía toma un camino
regrediente, llegando hasta el polo perceptivo (por eso tenemos un sueño en imágenes); mientras que en la
vigilia el proceso es progrediente, ya que ingresa por el polo perceptivo y se descarga por el polo motor. Esta
regresión se produce por la intervención de tres elementos:

1. Hay una clausura del sensorio (polo perceptivo).


2. La censura entre el icc y pcc disminuye.
3. Los deseos sexuales infantiles del icc ejercen fuerte atracción, están muy investidos.

Estos tres elementos hacen posible la regresión, es decir el sueño en imágenes cuando dormimos. En el
recordar, el camino regrediente solo llega hasta las huellas mnémicas, mientras que en el sueño llega hasta el
polo motor.

Además distingue tres tipos de regresión y en el sueño se dan las tres juntas y constituyen fines teóricos:

1. Regresión tópica: alude del pcc al icc. Se parte del pcc porque está a
cargo de la vigilia. Es un retroceso del pcc al icc. Regresión: retorno en
2. Regresión temporal: tiene que ver con las vivencias infantiles. En ella se sentido inverso a partir de
reactivan formaciones psíquicas más antiguas. un punto ya alcanzado
3. Regresión formal: en cuanto a la forma se refiere a los modos de hasta otro situado
funcionamiento del aparato: proceso primario y secundario. Cuando se anteriormente.
reemplazan los modos de expresión y de representación habituales por
otros primitivos.

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PUNTO C: Acerca del cumplimiento del deseo

Plantea que todo sueño es el cumplimiento de un deseo icc. Las fuentes del deseo:

1. Puede haberse excitado durante el día sin obtener satisfacción a causa de condiciones exteriores; así
queda pendiente para la noche un deseo admitido y no tramitado. Localizado en el pcc.
2. Puede haber emergido de día pero topándose con una desestimación; queda pendiente pues, un deseo
no tramitado pero que fue sofocado. Podría haber sido esforzado hacia atrás, del sistema pcc al icc y,
si es que se ha conservado, lo ha hecho solo ahí.
3. Puede carecer de relación con la vida diurna y contarse entre aquellos deseos que solo de noche se
ponen en movimiento en nosotros desde lo sofocado. Se trata de todo punto incapaz de trasponer el
sistema del icc. .

Conferencia 14°: El cumplimiento de deseo: Freud responde a las críticas de quienes planteaban que había
sueños que producían displacer. Responde diciendo que el cumplimiento de deseo no puede ser evidente en
los sueños desfigurados: hay que buscarlo primero. Por tanto, no es posible indicarlo antes de interpretar el
sueño. Sabemos que los deseos de estos sueños son prohibidos, rechazados por la censura; su presencia
justamente fue la causa de la desfiguración onírica y el motivo para la intervención de la censura. “Si el sueño
es un complimiento de deseo no podría incluir sensaciones penosas”, en base a esta crítica analiza 3 clases
de complicaciones:

 Puede ocurrir que el trabajo del sueño no logre plenamente crear un cumplimiento de deseo, de suerte
que una parte del afecto penoso de los pensamientos oníricos quede pendiente. Se concluye en que
el trabajo del sueño no ha alcanzado su fin, tal como el sueño de beber, provocado por un estímulo de
sed, no logra su propósito de extinguirla.
 Un cumplimiento de deseo tendría que brindar placer, pero ¿a quién? Desde luego, a quien tiene el
deseo pero sabemos que el soñante desestima sus deseos, los censura; en suma, no le gustan. Por
tanto un cumplimiento de ellos no puede brindarle placer alguno sino lo contrario.
 Otra posibilidad es que por la vía de un cumplimiento de deseo pueda producirse algo en extremo
displacentero, como una punición. Freud explica que la angustia es el opuesto directo del deseo, que
los opuestos se sitúan particularmente próximos entre si en la asociación y coinciden en el icc. Además,
debe considerarse que el castigo es también un cumplimiento de deseo, el de la otra persona, la
censuradora.

Freud plantea que el AP del adulto está más desarrollado que el del niño (punto de vista evolucionista). Cuando
un sujeto nace no tiene el aparato establecido, nacemos con icc y el polo perceptivo. La cc y el pcc se van
formando de a poco a medida que se relaciona con el mundo externo, se espera que a lo largo del desarrollo
el pcc adquiera fuerza para dominar al icc.

A raíz de esta distinción Freud plantea que solo un deseo sexual infantil icc es la fuerza impulsa del sueño y le
llama socio capitalista, pero como el icc no puede tramitar ese deseo por sí solo, debe asociarse (hacer una
sociedad) con el pcc que aporta los restos diurnos, donde actúa como socio empresario, ya que el icc necesidad
de él para conformar el sueño y así realizar el cumplimiento del deseo. El icc transfiere la intensidad a los restos
diurnos, formándose el deseo preconsciente del sueño, el cual ya presenta una leve deformación. Ese deseo
es atraído hacia el icc, inicia el camino regrediente hasta el polo perceptivo hasta conciliar el sueño alucinatorio.
La corriente debe seguir nuevamente el recorrido para llegar a la cc para impactar (proceso progrediente), es
decir, tomar conciencia del sueño. En la formación del sueño, el papel capitalista lo desempeña siempre y solo
el deseo icc: él presta la energía psíquica para la formación del sueño; el empresario es el resto diurno que
decide acerca del uso de ese gasto.

Restos diurnos: elementos del estado de vigilia del día anterior que se encuentran en la narración del
sueño y en las asociaciones libre el individuo que ha soñado; se hallan en una relación más o menos
lejana con el deseo icc que se realiza en el sueño. Pueden encontrarse todos los grados intermedios
entre dos extremos: cuando la presencia de un determinado resto diurno parece motivada, por una
preocupación o un deseo de la vigilia, y cuando se eligen elementos diurnos, de apariencia
insignificante, por su conexión asociativa con el deseo del sueño.

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Modalidades de los restos diurnos:

1. Lo que durante el día no se llevó hasta el final.


2. Lo que por desfallecimiento de nuestra capacidad de pensar quedo sin tramitar, lo no solucionado.
3. Lo rechazado y sofocado durante el día.
4. Lo que por el trabajo de lo pcc fue alertado durante el día en nuestro icc.
5. Las impresiones del día que nos resultaron indiferentes y por eso quedaron sin tramitar.

Dinámica de la formación del sueño: en el adulto, el deseo que quedo pendiente de cumplimiento durante el
día no basta para crear un sueño. El deseo cc solo deviene excitador de un sueño si logra despertar otro deseo
paralelo, icc, mediante el cual se refuerza. Estos deseos icc se los considera siempre alertas, dispuestos en
todo momento a procurarse expresión cuando se les ofrece la oportunidad de aliarse con una moción de lo cc
y de transferir su mayor intensidad a la menor intensidad de esta. Entonces tiene que parecer como si solo el
deseo cc se hubiera realizado en el sueño, únicamente un pequeño detalle llamativo en la configuración de
este no servirá de indicio para ponernos sobre la pista del poderoso auxiliar que viene del icc. Estos deseos
siempre alertas, que se encuentran en estado de represión, son de procedencia infantil. El deseo que se figura
en el sueño tiene que ser un deseo infantil, por lo tanto, en el adulto proviene del icc, en el niño, es un deseo
incumplido, no reprimido de la vida de la vigilia. En conclusión, a las mociones de deseo que restan de la vida
cc de la vigilia, Freud les asigna un papel secundario. Los restos diurnos penetran en el sueño, aprovechan su
contenido para abrirse paso hasta la cc y aun a veces dominan el contenido del sueño.

El trabajo del sueño consigue sustituir todas las representaciones penosas por sus contrarias y sofocar los
afectos, displacenteros correspondientes. Esto da por resultado un sueño de satisfacción puto, un cumplimiento
de deseo palpable. Por otro lado, las representaciones penosas, modificadas en mayor o menor medida pero
bien reconocibles, alcanzan el contenido manifiesto del sueño. Este es el caso que mueve a dudar de la teoría
del deseo con relación al sueño. Un deseo icc y reprimid cuyo cumplimiento no podía ser sentido por el yo del
soñante sino como penoso, se valió de la oportunidad que le ofrecían los restos diurnos penosos que seguían
investidos, les presto su apoyo y así los hizo soñables.

El sueño, por regla general agrega algo que no pertenece a los pensamientos latentes del día, pero que es el
genuino motor de la formación del sueño. Este agregado indispensable es el deseo icc para cuyo cumplimiento
es remodelado el contenido del sueño. Un sueño por tanto, nunca es un designio o una advertencia pura y
simplemente un designio traducido al modo de expresión arcaico con el auxilio de un deseo icc y remodelado
para el cumplimiento de estos deseos. Uno de esos caracteres, el cumplimiento del deseo, es el constante; los
otros pueden variar, pueden ser a su vez también un deseo, de suerte que el sueño figure como cumplido un
deseo latente del día con el auxilio de un deseo icc.

Tipos de sueño:

1. Sueños de cumplimiento franco de deseo o de tipo infantil, que son característicos en los niños. La
delimitación entre el icc y el pcc no está claramente definida, entonces un deseo que surge en la vigilia
se muda en el sueño sin desfiguración, sin deformación.
2. Sueño alucinatorio o desfigurado, en los cuales interviene la censura onírica y dentro de ellos podemos
distinguir:
 Sueños punitivos (o de castigo). También hay satisfacción de deseo, es la necesidad de castigo
para aliviar la culpa. En ellos el formador del sueño no es el deseo icc que procede de lo
reprimido, sino el deseo punitorio que reacciona contra aquel, es decir de procedencia pcc.
 Sueños de angustia: en el cual el yo del durmiente participe con gran amplitud en la formación
del sueño, reaccione con violenta indignación frente a la satisfacción procurada del deseo
reprimido y aun ponga fin al sueño mediante la angustia. A menudo tienen un contenido
despojado de toda desfiguración, por así decir, se ha sustraído de la censura. Es muchas veces
un cumplimiento de deseo no disfrazado de deseo, no desde luego el de un deseo admisible,
sino el de uno reprobado. La angustia desarrollada ha ocupado el lugar de la censura. Al sueño
de angustia solo le cabe la siguiente formula: es el cumplimiento franco de un deseo reprimido.
La angustia es el indicio de que el deseo reprimido ha resultado más fuerte que la censura, le
ha impuesto su cumplimiento de deseo o estuvo a punto de hacerlo. La angustia que entonces
emerge en el sueño es una angustia frente a la fuerza de estos deseos ordinariamente

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sofrenados. El sueño de angustia es por lo común un sueño de despertar, solemos interrumpir
el dormir antes de que el deseo reprimido del sueño imponga contra la censura su cumplimiento
pleno.

“El aparato psíquico está regido por la tendencia a mantenerse en lo posible exento de estímulos”. Modalidades
que adoptó el aparato en su desarrollo: Se transforma así en un modelo circular que une lo perceptual con la
conciencia. En la base se encuentra el principio de constancia. Además retoma los conceptos de vivencias de
dolor y satisfacción para terminar de darle forma al AP a partir del modelo del arco reflejo.

Como un aparato que siga funcionando bajo el modelo del arco reflejo no es factible para la supervivencia,
retoma la idea de que los estímulos endógenos impulsan el desarrollo de la mente. Esos estímulos endógenos
se cancelan cuando se alcanza la Primera vivencia de satisfacción, la cual deja huellas mnémicas. Llama
deseo a la reinvestidura de las huellas mnémicas de la VS y le llama cumplimiento del deseo a la reaparición
de la percepción que aparece bajo la forma de alucinación. La excitación impuesta por la necesidad interior
buscara un drenaje en la motilidad, que puede designarse alteración interna o expresión emocional. El niño
hambriento llorará pero la situación se mantendrá inmutable, pues la excitación que parte de la necesidad
interna no corresponde a una fuerza que golpea de manera momentánea, sino a una que actúa
continuadamente. Solo puede sobrevenir un cambio cuando por algún camino (en el caso del niño, por el
cuidado ajeno), se hace la experiencia de satisfacción que cancela el estímulo interno. Un componente esencial
de esta vivencia es la aparición de una cierta percepción (la nutrición) cuya imagen mnémica queda de ahí en
adelante, asociada a la huella que dejó en la memoria la excitación producida por la necesidad. La próxima vez
que esta última sobrevenga, merced al enlace así establecido se suscitará una moción psíquica que querrá
investir de nuevo la imagen mnémica de aquella percepción y producir otra vez la percepción misma, vale decir,
restablecer la situación de la satisfacción primera. Una moción de esa índole es lo que llamamos deseo; la
reaparición de la percepción es el cumplimiento de deseo y el camino más apto para este es el que lleva desde
la excitación producida por la necesidad hasta la investidura plena de la percepción. Esta primera actividad
psíquica apuntaba a una identidad de percepción, o sea, a repetir aquella percepción que está enlazada con
la satisfacción de la necesidad.

Como este proceso primario no alcanza para cancelar la alucinación, se debe pasar a un segundo modo: el
proceso secundario. Para que sea posible es necesario que el camino regrediente sea frenado, sufra una
inhibición, para que no se recargue en el polo perceptivo y siga alucinando. Entonces inhibe para que no llegue
más allá de las huellas mnémicas. Esto posibilita el uso de la memoria y permite buscar una descarga real,
proceso al cual denominó identidad de pensamiento. A esta inhibición Freud le llama represión primaria, la
cual es estructurante del AP, ya que posibilita la constitución del pcc como sistema, permite el pasaje de un
proceso primario al secundario y de una satisfacción alucinatoria a una real. En la primera censura tienen una
función fundamental, es como el guardián de nuestra salud mental ya que delimita el icc del pcc.

Vivencia de dolor o de terror: retoma la idea del Proyecto, la vivencia de dolor ocurre frente a estímulos
externos dolorosos pero la consecuencia que deriva de esta vivencia da lugar al concepto de represión psíquica.
Frente a la experiencia externa dolorosa, el AP intenta la huida mediante alguna acción motriz refleja, de lo que
quedan huellas mnémicas, pero como el aparato está regido por el principio de displacer, se aparta, trata de no
reinvestir las huellas mnémicas de la huella del dolor. Este extrañamiento que AP realiza de modo regular del
recuerdo de lo que alguna vez fue penoso, nos proporciona el modelo y el primer ejemplo de la represión
psíquica. Se trata de una represión primaria estructurante, consiste en una inhibición de la recarga de las huellas
mnémicas de ambas vivencias.

Respecto del funcionamiento psíquico dice que todos los procesos que transcurren en los sistemas psíquicos
carecen de cualidad, no son objetos de la cc, salvo cuando impactan a la percepción con la serie placer-
displacer. La conciencia da la cualidad de placer displacer. Lo placentero va a ser la disminución de la cantidad
(principio de constancia). Estos desprendimientos de cantidad van a regular el curso del pensamiento. Este
principio de placer regula el funcionamiento de todo el aparato, es decir, todos los sistemas. El pcc tiene que
independizarse en cierto grado del principio de placer porque funciona por el proceso secundario, debe tolerar
pensamientos que generan displacer porque si no, no podríamos pensar en nada angustiante. Necesita
disponer de recuerdos displacenteros también. En este sentido, el sueño, como proceso psíquico, tiene la
función de descarga. Desde un punto de vista funcional soñamos para poder seguir durmiendo. Para que la

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excitación que busca la descarga en el icc no interrumpa el descanso, se logra la descarga de esa excitación
para preservar el dormir. Esa energía del icc se enlaza con algo del pcc y se descarga.

Principio de placer: es uno de los dos principios que rige el funcionamiento mental: el conjunto de la actividad
psíquica tiene por finalidad evitar el displacer y procurar el placer. Dado que el displacer va ligado al aumento
de las cantidades de excitación, y el placer a la disminución de las mismas, el principio de placer constituye un
principio económico.

PUNTO E: El proceso primario y el proceso secundario | La represión

Utiliza el proceso de represión, primero como un proceso que impide que un recorrido de investidura o de
cantidad continúe porque resultaría nocivo para el aparato, para evitar esto, lo que ocurre es un proceso que
abre una vía colateral que descarga (desvía esa investidura para generar un nuevo recorrido). A este modo de
represión le llama defensa o represión primaria. A la vez posibilita el pasaje del proceso primario al proceso
secundario y delimita la separación entre los sistemas icc y pcc la llama represión primaria estructural
(sentido amplio de la represión). Esta última forma el pcc e impide que la regresión vaya hasta el polo
perceptivo.

Los procesos primarios están presentes en el comienzo de la vida. Los procesos secundarios son
característicos del pcc y se van desarrollando gradualmente y van a ir inhibiendo a los primarios. A
consecuencia de esta demora, el núcleo de nuestro ser consiste en deseos inaprensibles y no inhibibles por el
pcc (es decir, que no todos se pueden inhibir). Estas mociones (restos) de deseo provienen de lo infantil, las
cuales entran en conflicto con representaciones del proceso secundario, por lo que plantea la idea de conflicto.
Este conflicto dará lugar a la represión secundaria que tiene la función de mecanismo de defensa frente al
conflicto y se observa a través de la resistencia (sentido estricto de la represión | caso Elizabeth). Si ésta es
exitosa no nos damos cuenta; si fracasa da lugar a síntomas, sueños, actos fallidos, lapsus.

La represión primaria se especifica en la modificación de la estructura, la secundaria interviene en la presencia


de conflicto.

Freud empieza a describir otro proceso en el que hay una mudanza del afecto que se produce a lo largo del
desarrollo y que constituye la esencia de la represión, por ejemplo, el asco. No está desde el comienzo sino
que se da en el desarrollo y a este tipo le llama represión primaria de condicionamiento orgánico, la
desarrolla en 1905. A consecuencia de estas represiones primarias se produce un desorden de recuerdos
infantiles que han estado desde el comienzo sustraídos del pcc (nunca accedieron a él).

Proceso primario y proceso secundario son los dos modos de funcionamiento del AP, tal como fueron
descritos por Freud pueden ser distinguidos:

Proceso primario Proceso secundario


Desde el punto de vista tópico: caracteriza el Desde el punto de vista tópico: caracteriza
sistema icc. el sistema pcc.
Energía libre: fluye libremente, pasando sin trabas Energía ligada o quiescente: la energía es
de una representación a otra según los ligada antes de fluir en forma controlada; las
mecanismos de desplazamiento y condensación, representaciones son catectizadas de una
tiende a recatectizar plenamente las forma más estable, la satisfacción es
representaciones ligadas a las experiencias de aplazada, permitiendo así experiencias
satisfacción constitutivas del deseo (alucinación mentales que ponen a prueba las distintas
primitiva). Fluye lo más rápido y directo posible. vías de satisfacción posibles. El movimiento
hacia la descarga se haya retardado y
controlado.
Posibilita la descarga Posibilita el pensamiento (tiene que ver con
un estado más desarrollado del AP).
Identidad de percepción: mediante la cual se Identidad de pensamiento: es una
tiende a repetir una percepción idéntica a la modificación de la identidad perceptiva.
imagen del objeto resultante de la vivencia de Tiende a liberar los procesos psíquicos de
satisfacción. El AP tiende a repetir la percepción la regulación exclusiva por el principio del
ligada a la satisfacción de la necesidad. La placer. Hay una búsqueda de la identidad
experiencia de satisfacción constituye el origen de entre representaciones y pensamientos que

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la búsqueda de la identidad de percepción. Ella están en el pcc (previas y nuevas), se trata
liga a una descarga eminentemente satisfactoria de una identidad perceptiva con
la representación de un objeto electivo. A partir de intervención del mundo externo.
entonces el sujeto repetirá la percepción ligada a
la satisfacción de la necesidad. La alucinación
primitiva es la vía más corta para obtener la
identidad de percepción.
Principio del placer: regulador del funcionamiento Principio de realidad: la búsqueda de la
mental, tiende a evitar la tensión y a procurar el descarga no se realiza por los caminos más
placer, es decir la descarga inmediata de la cortos sino a través de un rodeo y una
tensión. postergación de la descarga en función de
las condiciones impuestas por el mundo
externo. Desde el punto de vista
económico, corresponde a una
transformación de la energía libre en
energía ligada.
Representación cosa: tipo de inscripción del icc. Representación palabra: consiste en la
Es la huella mnémica derivada de la cosa en sí y huella mnémica de la palabra oída. Cuando
es de carácter esencialmente visual (lo más se enlaza la representación cosa (icc) con
primitivo) la representación palabra (pcc), posibilita la
representación consciente de un objeto, es
decir que la representación palabra
posibilita la verbalización y la toma de
conciencia.
Atemporal Tiempo cronológico o lineal
Lógica simbólica Lógica formal
Modos de actuar: Condensación y desplazamiento

Un principio deriva del otro: del principio de constancia deriva el principio del placer y de este último deriva el
principio de realidad.

Vivencia de terror frente a algo exterior: supongamos que sobre el aparato primitivo actúa un estímulo
perceptivo que es la fuente de una excitación dolorosa. Entonces sobrevendrán prolongadas y desordenadas
exteriorizaciones motrices hasta que por una de ellas el aparato se sustraiga de la percepción y, al mismo
tiempo, del dolor; y cada vez que reaparezca la percepción, ese movimiento se repetirá enseguida (algo así
como un movimiento de huida), hasta que la percepción vuelva a desaparecer. Pero en este caso no quedara
inclinación alguna a reinvestir por vía alucinatoria o de otra manera la percepción de la fuente de dolor. Más
bien subsistirá en el aparato primario la inclinación a abandonar de nuevo la imagen mnémica penosa tan pronto
como se evoque de algún modo, y ello porque el desborde de su excitación hacia la percepción provocaría
displacer. El extrañamiento respecto del recuerdo, el primitivo intento de huida frente a la percepción, es
facilitado también por el hecho de que el recuerdo, a diferencia de la percepción, no posee cualidad suficiente
para excitar a la conciencia y atraer de ese modo sobre si una investidura nueva. Este extrañamiento que el
AP realiza fácilmente y de manera regular respecto del recuerdo de lo que una vez fue penoso, nos proporciona
el primer modelo y el primer ejemplo de la represión psíquica (esfuerzo de desalojo psíquico).

A consecuencia del principio del placer, el primer sistema es incapaz de incluir algo desagradable en el interior
de la trama de pensamiento. El sistema no puede hacer más que desear. Si todo quedara tal cual, se vería
impedido el trabajo de pensamiento del segundo sistema. Al que le hace falta disponer de todos los recuerdos
decantados en la experiencia. Así, se abren dos caminos: o bien el trabajo del segundo sistema se independiza
por completo del principio del placer y sigue su camino sin hacer caso del displacer del recuerdo, o bien se las
arregla para investir de tal suerte ese recuerdo displacentero que se evite el desprendimiento de displacer.
Podemos desechar la primera posibilidad pues el principio del placer se muestra también como regulador para
el discurrir de la excitación del segundo sistema, nos vemos entonces remitidos a la otra posibilidad: que ese
sistema inviste un recuerdo de tal modo que inhibe el drenaje desde el y por lo tanto también el drenaje hacia
el desarrollo del displacer, comparable a una inervación motriz. El segundo sistema tiene que corregir al proceso
primario.

Inhibición gradual y progresiva del proceso primario por el proceso secundario: Freud dice que el proceso de
pensamiento requiere disponer de una múltiple fijación de diversas experiencias de sistemas mnémicos y que
el proceso de pensar utiliza una pequeña cantidad de energía para realizar el recorrido entre las huellas

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mnémicas. Para encontrar la identidad, una vez que se alcanza a través del juicio de realidad se produce la
inhibición y la descarga motora involuntaria mediante la cual el sujeto puede cancelar el estado de tensión (y
así lograr la satisfacción) mediante una modificación real del mundo externo. Todo este proceso involucra la
atención, memoria y el juicio o examen de realidad.

Al hablar de proceso primario se refiere también a lo cronológico. Un AP que posea únicamente el proceso
primario no existe, estos están dados desde el comienzo, mientras que los secundarios solo se constituyen
poco a poco en el curso de la vida, inhiben a los primarios, se les superponen y quizás únicamente en la plena
madurez logran someterlos a su total imperio. A consecuencia de este advenimiento tardío de los procesos
secundarios, el núcleo de nuestro ser, que consiste en mociones de deseos icc, permanente inaprehensible y
no inhibible para el pcc, cuyo papel quedo limitado de una vez y para siempre a señalarles a las mociones de
deseo que provienen del icc los caminos más adecuados al fin. Estos deseos icc constituyen para todos los
afanes posteriores del alma una compulsión a la que tienen que adecuarse y a la que tal vez pueden empeñarse
en desviar y dirigir hacia metas más elevadas. Un gran ámbito del material mnémico permanece también
inasequible a la investidura pcc a raíz de esa demora. Ahora bien, entre estas mociones de deseo
indestructibles que provienen de lo infantil se encuentran también aquellas cuyo cumplimiento ha entrado en
una relación de contradicción con las representaciones meta del proceso secundario. El cumplimiento de tales
deseos ya no provocaría un efecto placentero, sino uno de displacer y justamente a esta mudanza del afecto
constituye la esencia de lo que designamos represión.

PUNTO F: Lo inconsciente y la conciencia | La realidad.

Freud diferencia entre dos tipos de icc en función del uso que se haga de este término. Dice textualmente lo
inconsciente existe por tanto de dos modos. De un punto de vista tópico o sistemático se refiere al icc como
una parte del AP (sistema inconsciente) y también lo utiliza en un sentido descriptivo relacionándolo con la
percepción: somos conscientes de todo lo que percibimos en un momento y es inconsciente lo que no es
percibido en ese momento. “Uno y otro son inconscientes en el sentido de la psicología, pero en nuestra
concepción, uno, que llamamos Icc, es también susceptible de conciencia, mientras que el otro, el Pcc, recibió
de nosotros ese nombre porque sus excitaciones pueden (obedeciendo a ciertas reglas y solo después de
superar una nueva censura) alcanzar la conciencia. Esto último es importante porque le designa al Pcc el control
de la motilidad voluntaria.

Define la conciencia como el órgano sensorial para la percepción de cualidades psíquicas, la conciencia recibe
excitaciones que llegan al sistema perceptivo desde el mundo externo y desde el interior del aparato. Estas
excitaciones llegan como procesos cuantitativos, como cantidades de excitación y la conciencia transforma esa
cantidad en cualidad según placer – displacer. La conciencia perfecciona la manera en que se llevan a cabo
los procesos psíquicos, agrega una regulación más fina a través de la sobreinvestidura que proviene de la
atención.

Relación entre sistemas: el pcc se sitúa como una pantalla entre el sistema icc y la conciencia. El pcc no solo
bloquea el acceso a la cc sino que preside el acceso a la motilidad voluntaria y dispone acerca del envío de
una energía de investidura móvil, una parte de la cual nos es familiar como atención. (La atención es selectiva,
es la función del pcc focalizarse en algunas representaciones para así hacerlas cc).

Características constitutivas y dinámica del sistema consiente: el AP, que con el órgano sensorial de los
sistemas P está vuelto hacia el mundo exterior, es él mismo mundo exterior para el órgano sensoria de la cc,
cuya justificación teleológica descansa en esta circunstancia. El material de excitaciones afluye desde dos lados
al órgano sensorial cc: desde el sistema P, cuya excitación condicionada por cualidades probablemente
atraviese por un nuevo procesamiento antes de convertirse en sensación consiente, y desde el interior del
propio aparato, cuyos procesos cuantitativos son sentidos, toda vez que los alcanzan ciertas alteraciones, como
serie de cualidades de placer y displacer.

Es probable que al comienzo el principio de displacer regule automáticamente los desplazamientos de la


investidura, pero es muy posible que la conciencia de estas cualidades agregue una segunda regulación, más
fina, que hasta puede contrariar a la primera y que perfecciona la capacidad de operación del aparato, por
cuanto, en contra de su disposición originaria, lo habilita para someter a la investidura y a la elaboración también
aquello que se enlaza con un desprendimiento de displacer. Entonces podemos decir que el paso del pcc a la
cc se conecta con una censura parecida a la situada ente icc y pcc.

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Del modelo de la mente del 1900 deriva el concepto de conflicto psíquico a nivel tópico, como conflicto entre
sistemas o instancias. Se caracteriza por la oposición entre los sistemas Icc por una parte y Pcc y CC por otra,
separados por la censura; esta oposición corresponde también a la dualidad del principio del placer y principio
de realidad, de los cuales el ultimo intenta asegurar su superioridad sobre el primero. Puede decirse que las
dos fuerzas que se hallan en conflicto so entonces la sexualidad y una instancia represora que incluye
especialmente las aspiraciones éticas y estéticas de la personalidad, siendo el motivo de la represión los
caracteres específicos de las representaciones sexuales, que serían causantes de displacer.

Freud construye el modelo del 1900 a partir de observables clínicos, como los síntomas neuróticos, los sueños,
los actos fallidos, lapsus, todos surgen de un conflicto entre el icc y el pcc. Le da un valor central a la noción de
conflicto psíquico y esta la sostiene a lo largo de toda la obra. Esa dinámica, dos fuerzas en oposición, lo plantea
en término de sistemas. Freud separa el conflicto de la psicopatología, dice que este es inherente a la vida
misma. La normalidad es el resultado de conflictos resueltos elaborados, mientras que la patología tendría que
ver con conflictos no resueltos. Entonces a partir de esta idea de conflicto empieza a hablar de formaciones
transaccionales o de compromiso, formaciones sustitutivas con las cuales visualizan el conflicto entre
representaciones reprimidas y fuerzas represoras. Las representaciones reprimidas que buscan la descarga
(deseos sexuales) van a ser desfigurados por la defensa (represión) hasta resultar irreconocibles, de este modo
es en que estas formaciones se satisface a la vez el deseo inconsciente y las exigencias de la defensa.

Teoría de la angustia: la plantea en 1895 y la sostiene hasta 1926, cuando postula la segunda teoría de la
angustia en Inhibición, síntoma y angustia. Surge durante sus investigaciones acerca de las neurosis actuales.
Plantea una distinción psicopatológica entre neurosis actuales y neuropsicosis, agregando además que el
origen de ambas es de índole sexual.

Define angustia como un estado afectivo displacentero. En las neurosis actuales las causas tenían que ver
con desordenes en la vida actual. Había por alguna circunstancia algo que impedía a la persona realizar la
acción específica, hay una falta de descarga de la excitación sexual, se acumula esa energía sexual y se
descarga como angustia. Los síntomas no tenían una expresión simbólica y sobredeterminada sino que
simplemente era la descarga somática de esa excitación. En cambio en la psiconeurosis hay un simbolismo de
síntomas y lo que lo ocasionó es un conflicto psíquico.

La gran diferencia es que, en ambos casos había una cantidad de excitación que se acumulaba y que al no
poder descargarse se transformaba en angustia, pero en las neurosis actuales no había conflicto psíquico y en
la psiconeurosis no se descarga porque hay una represión.

Energía sexual acumulada = Angustia


Neurosis = Sin conflicto
Psiconeurosis = Represión de la libido

Psicopatología de la vida cotidiana (1901)

- El olvido de los nombres propios: en el olvido temporario de nombres no solo se produce un olvido, sino un
recuerdo falso. En el empeño por recuperar un nombre así, que a uno se le va de la memoria, acuden a la
conciencia otros nombres sustitutivos y estos (aunque discernidos enseguida como incorrectos) una y otra
vez se tornan a imponerse como gran tenacidad. El proceso destinado a reproducir el nombre que se busca
se ha desplazado llevándonos hasta un sustituto incorrecto. Tal desplazamiento no es dejado al libre
albedrio psíquico sino que obedece a unas vías calculables y ajustadas a ley, es decir, que el nombre
sustitutivo mantiene un nexo con el nombre buscado. Las condiciones para el olvido de un nombre con
recordar fallido son:
1. Cierta predisposición para su olvido.
2. Un proceso de sofocación trascurrido poco antes.
3. La posibilidad de establecer una asociación extrínseca ente el nombre en cuestión y el elemento
antes sofocado.

Para el devenir consciente del nombre sustitutivo parecen decisivos dos factores: en primer lugar, el empeño
de la atención y en segundo, una condición interna propia del material psíquico. Junto al olvido simple de
nombres propios, se presenta también un olvido que está motivado por la represión.

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- Recuerdos de infancia y recuerdos encubridores: entre los más tempranos recuerdos de infancia de una
persona, a menudo parecen haberse conservado los indiferentes y accesorios, en tanto que en la memoria
del adulto no se encuentra huella alguna de impresiones importantes, muy intensas y plenas de afecto. Los
recuerdos indiferentes de la infancia deben su existencia a un proceso de desplazamiento, son el sustituto
en la reproducción mnémica de otras impresiones de efectiva sustantividad cuyo recuerdo se puede
desarrollar a partir de ellos por medio de un análisis psíquico, pero cuya reproducción directa esta estorbada
por una resistencia. Puesto que deben su conservación a un vínculo asociativo de su contenido con otro,
reprimido, tienen fundados títulos al nombre de recuerdos encubridores. Postula tres tipos:
1. Recuerdos atrasadores o retrocedentes: el contenido del recuerdo encubridor pertenece a uno de
los primeros años de la infancia, mientras que las vivencias de lo pensado que él subrogaba en la
memoria y que habían permanecido casi icc corresponden a años posteriores de la persona.
2. Recuerdos adelantadores o avanzados: se consolida en la memoria como recuerdo encubridor una
impresión indiferente reciente, que solo debe ese privilegio a su enlace con una vivencia anterior,
cuya reproducción directa es estorbada por unas resistencias.
3. Recuerdo simultáneo o contiguo: el recuerdo encubridor no se enlaza con la impresión encubierta
solo por su contenido, sino también por su contigüidad en el tiempo.
En el caso del olvido de un nombre, no está ausente el logro mnémico en la forma de los nombres
sustitutivos; y en el caso de formación de un recuerdo encubridor se basa en el olvido de otras impresiones,
más importantes. En el olvido de un nombre sabemos que los nombres sustitutivos son falsos, en cuanto a
los recuerdos encubridores nos asombramos de poseerlos. El fracaso y descaminamiento de la función
reproductora indica la injerencia de una tendencia que favorece a un recuerdo en tanto se empeña en
trabajar contra otro.
- Olvido de impresiones y de designios: Freud analiza ejemplos propios llamativos de olvido concluyendo
que en todos los casos el olvido resulto fundado en un motivo de displacer.

El chiste y su relación con lo inconsciente (1905): Freud compara el vínculo del chiste con el sueño y lo icc.
Resume el proceso de la formación del chiste del siguiente modo: un pensamiento preconsciente es entregado
por un momento a la elaboración icc y su resultado es aprehendido enseguida por la percepción consiente.
Además dice que uno hace el chiste, pero que de todos modos este posee el carácter de una ocurrencia
involuntaria, el chiste brota de golpe la mayoría de las veces ya junto con su vestidura. También su
comportamiento es particular ya que a menudo no están a disposición de nuestra memoria cuando lo queremos,
y otras veces, en cambio, se instalan de una manera involuntaria y aun en lugares de nuestra ilación de
pensamiento donde no comprendemos su injerencia, lo cual señala su descendencia de lo icc. Otro carácter
que se puede referir a su formación en lo icc es su brevedad, esta seria, como la del sueño, un necesario
fenómeno de las condensaciones. Por otro lado, plantea el supuesto de que unas condensaciones como las
que sirven en la técnica del chiste nacen de manera automática sin propósito fijo durante el proceso del pensar
en lo icc. Que tales condensaciones sean fuente de una ganancia de placer se concilia muy bien con la premisa
de que hallan con facilidad en lo icc las condiciones de su génesis; más bien vemos la motivación para la
zambullida en lo icc en la circunstancia de que ahí es fácil que se produzca la condensación, dispensadora de
placer, que el chiste necesita. Por una parte, el chiste pudo producir en el curso de su desarrollo, en el estadio
del juego (en la infancia) esas condensaciones placenteras, y por la otra, en estadios más altos consuma esa
misma operación mediante la zambullida del pensamiento en lo icc. Es que lo infantil es la fuente de lo icc y los
procesos del pensar icc no son sino los que en la primera infancia se establecieron en forma única y exclusiva.
Concluye finalmente en que el chiste procura extraer una pequeña ganancia de placer de la mera actividad de
nuestro AP, exenta de necesidades; luego procura atraparla como una ganancia colateral, en el curso de la
actividad de aquel, y así alcanza, secundariamente unas funciones vueltas hacia el mundo exterior, que no
carecen de importancia. El sueño sirve predominantemente al ahorro de displacer; el chiste, a la ganancia de
placer, ahora bien, en estas dos metas coinciden todas nuestras actividades anímicas.

24
UNIDAD III

Tres ensayos de teoría sexual (1905)

Realiza las primeras conceptualizaciones sobre la pulsión. Se esfuerza por ajustar su modelo al espíritu
científico de la época. La pulsión nunca es totalmente aprehensible por la experiencia, pero estos conceptos
no pueden ser separados de la experiencia. En lo icc afirma que la explicación metapsicológica de un concepto
será completa cuando pueda ser explicado desde tres puntos de vista: tópico, económico (pulsiones) y
dinámico. El punto de vista económico evita la tentativa de conocer el destino de las cantidades de excitación
y de lograr una estimación relativa de su magnitud.

El punto de vista tópico implica la diferenciación del AP en un cierto número de sistemas con ciertas
características y funciones, estos sistemas están determinados por un ordenamiento entre si e implican una
representación espacial (localidad psíquica). El punto de vista dinámico (conflicto). Las fuerzas en oposición
que ejercen un determinado empuje para Freud son de carácter pulsional, explican todas las formaciones de
compromiso (sueños, síntomas, lapsus, actos fallidos).

En Tres ensayos de teoría sexual define la pulsión. Considera que es un proceso dinámico que consiste en un
empuje (resulta esencial para la idea de pulsión y tiene fuente en una excitación corporal y su finalidad va a ser
suprimir el estado de tensión generado en la fuente y gracias a un objeto puede alcanzar la finalidad.

Distinción terminológica: Pulsión proviene del alemán TRIEB, no de Iustnkt ¿Por qué trieb es más adecuado?
Porque el término pone énfasis en la característica de empuje, por lo que el acento recae en la excitación
general no en un fin preciso. En cambio Iustinkant fue usado pocas veces, remite al instinto de la biología y
zoología, es un comportamiento hereditariamente fijado y que aparece de la forma idéntica en todos los
individuos de una especie. Patrón que esta preformado y adaptado a un objeto no puede aplicarse para explicar
la sexualidad humana, él pone en revisión y toma como base empírica el estudio de las perversiones. Si bien
no utiliza el termino trieb hasta 1905, como antecedentes de esta noción podemos encontrar en la obra otros
términos como excitaciones, estímulos endógenos, representaciones afectivas, mociones de deseo. La idea de
pulsión tiene su origen en la distinción que Freud hace entre dos tipos de excitaciones a las que se encuentra
sometido el sujeto y que se van a intentar descargar: las excitaciones endógenas y exógenas. La endógena es
la excitación de la cual el sujeto no puede huir y que constituyen el motor del funcionamiento del AP. El concepto
de pulsión Freud lo establece en relación a la sexualidad humana y en Tres Ensayos plantea su primera
formulación sobre la teoría de las pulsiones. Formula por primera vez en un texto de divulgación científica
que la sexualidad es innata en el ser humana. Amplia el concepto de sexualidad infantil, separa sexualidad del
acto sexual/genital, lo cual implica romper con un enlace fuertemente sostenido y que hace un cambio de
paradigma.

Ensayo I: Las aberraciones sexuales.

Punto 3

Sexualidad normal: considerada como la unión de los genitales de un hombre y una mujer en el coito con
alivio de tensión y desaparición transitorio del deseo con el fin de la reproducción. Planteada de esta manera
toda aquella relación que no tenga como fin la unión entre el hombre y la mujer etc. no sería normal. El “con el
fin de la reproducción” lo agrega en 1915 en Pulsiones y destinos de pulsión y aclara que esa sería la finalidad
para la especie pero no para el individuo, para éste sería la desaparición del deseo y alivio de tensión. Es un
concepto heteronormativo.

Perversión: la define como el apartamiento de la meta o del objeto de la sexualidad normal con características
de exclusividad y fijeza. La exclusividad se refiere a la única meta o el único objeto que permite la satisfacción
y la fijeza se refiere a la máxima satisfacción aunque no de manera exclusiva. La exclusividad implica fijeza
(perversión) pero no a la inversa (fetichismo). Dentro de las perversiones se distinguen dos tipos:

 Apartamiento del objeto: homosexualidad, necrofilia, zoofilia, pedofilia (parafilias).


 Apartamiento del fin: transgresiones anatómicas donde lo sobrevalorado seria otras zonas erógenas.
Otro tipo pueden ser las fijaciones en metas sexuales preliminares, cuando toda la descarga se alcanza

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en momentos previos al coito, es decir acciones precias al acto sexual como el sadismo/masoquismo
o exhibicionismo/voyeurismo.

Perversión: desviación con respecto al acto sexual normal, definido como coito dirigido a obtener el orgasmo
por penetración genital, con una persona del sexo opuesto. Se dice que existe perversión cuando el orgasmo
se obtiene con otros objetos sexuales o por medio de otras zonas corporales (por ejemplo, coito anal), cuando
el orgasmo se subordina imperiosamente a ciertas condiciones extrínsecas (fetichismo, travestismo,
voyeurismo y exhibicionismo, sadomasoquismo), estas pueden incluso por si solas proporcionar el placer
sexual. De un modo más general se designa como perversión al conjunto del comportamiento psicosexual que
acompaña a tales atipias en la obtención del placer sexual.

“En muchas de estas perversiones la cualidad de la nueva meta sexual es tal que requiere una apreciación
particular. Algunas de ellas se alejan tanto de lo normal por su contenido que no podemos menos que
declararlas patológicas, en particular aquellas en que la pulsión sexual ejecuta asombrosas operaciones (lamer
excrementos, abusar de cadáveres) superando las resistencias (vergüenza, asco, horror, dolor) […] En la
mayoría de los casos podemos encontrar en la perversión un carácter patológico, no por el contenido de la
nueva meta sexual sino por su proporción respecto de lo normal. Si la perversión no se presenta junto a lo
normal (meta sexual y objeto) cuando circunstancias favorables la promueven y otras desfavorables impiden lo
normal, sino que suplanta y sustituye a lo normal en todas las circunstancias, consideramos legítimo casi
siempre juzgarla como un síntoma patológico; vemos este último por tanto, en la exclusividad y en la fijación
de la perversión.

Dos resultados: la pulsión sexual tiene que luchar contra ciertos poderes anímicos en calidad de resistencias,
entre ellos la vergüenza y el asco. Estos poderes han contribuido a circunscribir la pulsión dentro de las fronteras
consideradas normales y si se han desarrollado temprano en el individuo fueron justamente ellos los que
marcaron la dirección de su desarrollo. Además, algunas de las perversiones solo pueden comprenderse por
la conjunción de varios motivos. Si admiten un análisis (una descomposición) tienen que ser de naturaleza
compuesta. De ahí se conjetura que la pulsión sexual no es algo simple sino que consta de componentes
(pulsiones parciales) que en las perversiones vuelven a separarse.

Punto 4

La pulsión sexual en los neuróticos: las psiconeurosis descansan en fuerzas pulsionales de carácter sexual.
La participación de la energía de la pulsión sexual es la única fuente energética constante de las neurosis, y la
más importante, de suerte que la vida sexual de las personas afectadas se exterioriza de manera exclusiva, o
predominante, o solo parcia, en estos síntomas. Los síntomas son la práctica sexual de los enfermos. Los
síntomas son el sustituto de una serie de procesos anímicos investidos de afecto, deseos y aspiraciones a los
que en virtud de la represión se les ha frustrado el acceso a su tramitación en una actividad psíquica susceptible
de conciencia. Y entonces estas formaciones de pensamiento que han quedado relegadas al estado de lo icc
aspiran a una expresión proporcionada a su valor afectivo, a una descarga, y en el caso de la histeria la
encuentran en el proceso de la conversión en fenómenos somáticos: precisamente los síntomas histéricos.

El carácter histérico permite individualizar una cuota de represión sexual que rebasa con mucho la medida
normal; un aumento de las resistencias a la pulsión sexual, resistencias que conocimos como vergüenza, asco
y moral; una especie de huida instintiva frente a todo examen intelectual del problema sexual, que en los casos
más acusados tiene por consecuencia mantener una total ignorancia sexual (le escapa a la sexualidad genital)
aun después de alcanzada la madurez genésica. Un segundo factor constitucional de la histeria es el despliegue
hiperpotente de la pulsión sexual. El par de opuestos que entra en conflicto es una necesidad sexual hipertrófica
y una desautorización de lo sexual llevada demasiado lejos. La ocasión de enfermar se presenta para la
persona de disposición histérica cuando el reclamo sexual objetivo se torna serio para ella. Entre el esforzar de
la pulsión y la acción contrarrestante de la desautorización sexual se sitúa el recurso a la enfermedad; esta no
es una solución al conflicto, sino que es un intento de escapar a él mudando las aspiraciones libidinosas en
síntomas.

“La neurosis es por así decir el negativo de la perversión”: Los síntomas constituyen la expresión convertida de
pulsiones que se designarían perversas si pudieran exteriorizarse directamente sin difracción por la conciencia,

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en designios de la fantasía y en acciones, por lo tanto, los síntomas se forman en parte a expensas de una
sexualidad anormal. Manifestación de la pulsión sexual de los psiconeuroticos:

 En la vida anímica icc de todos los neuróticos se encuentran mociones de inversión, de fijación de la
libido en personas del mismo sexo.
 En el icc de los psiconeuroticos pueden pesquisarse, como formadores del síntoma, todas las
inclinaciones a la trasgresión anatómica; entre ellas las que reclaman para las mucosas bucal y anal el
papel de los genitales.
 Entre los formadores de síntoma de las psiconeurosis desempeñan un papel sobresaliente las
pulsiones parciales, promotoras de nuevas metas sexuales: la pulsión del placer de ver y la de
exhibición y la pulsión a la crueldad configurada activa y pasivamente. Toda vez que se descubre en el
icc una pulsión de esa clase, al ir acompañada por su opuesto, por regla general también este produce
efectos. Por lo tanto toda perversión activa es acompañada por su contraparte pasiva. Quien en el icc
es exhibicionista, es al mismo tiempo voyeur. Por otro lado, en un caso de psiconeurosis más acusado,
rara vez se encuentra una sola de estas pulsiones perversas: la mayoría de las veces hallamos un gran
número de ellas y huellas de todas. Empero, la intensidad de cada pulsión singular es independiente
del desarrollo de las otras.

A partir del estudio de las perversiones y sexualidad infantil comienza a formular su teoría de las pulsiones.
Plantea que estas son las encargadas de complejizar el desarrollo del AP porque a partir de las demandas lo
obligan a realizar acciones más complejas que implican una modificación del mundo externo.

Punto 5

Define PULSION como la agencia representante psíquica de una fuente de estímulos intrasomática en
continuo fluir, a diferencia de los estímulos producidos por excitaciones singulares provenientes de afuera, es
un concepto de deslinde (limite) de lo anímico respecto de lo corporal. La pulsión, en este momento de su obra,
está en el psiquismo, en el icc. Más que ser lo que separa, es más bien lo que conecta lo psíquico con lo
corporal. Las pulsiones se generan de modo continuo, pero de manera discontinua ejercen un tipo de acción
en la mente y son incoercibles (no se pueden cancelar) por acciones de huida. La pulsión seria la forma en que
las fuerzas son procesadas como pensamientos por el hombre y por esta característica Freud la llama pulsión
y no instinto, ya que estas posibilitan el pensamiento. La hipótesis más simple acerca de la naturaleza de las
pulsiones es que en sí no poseen cualidad alguna sino que han de considerarse solo como una medida de
exigencia de trabajo para la vida anímica. Lo que distingue a las pulsiones unas de otras y las dota de
propiedades especificas es su relación con sus fuentes somáticas y con sus metas. La fuente de la pulsión es
un proceso excitador en el interior de un órgano y su meta inmediata consiste en cancelar ese estímulo de
órgano.

Pulsión parcial: estas constituyen un conglomerado de pulsiones que caracterizan a las pulsiones sexuales y
a las de autoconservacion. Freud deriva este concepto de su preocupación por separar los componentes de
las pulsiones y diferenciarlas de acuerdo a las fuentes orgánicas (por ejemplo, pulsión oral, pulsión anal) y los
fines específicos (por ejemplo, pulsión de ver, pulsión de apoderamiento). Son los elementos últimos a los que
llega el psicoanálisis en el análisis de la sexualidad. La palabra parcial no significa únicamente que las pulsiones
parciales constituyan especies pertenecientes a la clase de la pulsión sexual en general, debe tomarse sobre
todo en un sentido genético y estructural: las pulsiones parciales funcionan al principio independientemente y
tienden a unirse en las diferentes organizaciones libidinales.

La pulsión sexual en su conjunto puede analizarse en cierto número de pulsiones parciales: la mayoría de ellas
pueden fácilmente relacionarse con una zona erógena determinada, otras se definen más bien por su bien,
aunque pueda asignárseles una fuente somática. La acción de las pulsiones parciales en el niño puede
observarse en las actividades sexuales parciales (perversidad polimorfa) y en el adulto en forma de placeres
preliminares al acto sexual y en las perversiones.

Primer dualismo pulsional: Pulsiones sexuales vs. Pulsiones de autoconservación:

Pulsión sexual: Empuje interno que el psicoanálisis ve actuar en un campo mucho más extenso que el de las
actividades sexuales en el sentido corriente del término. En él se verifican eminentemente algunos de los
caracteres de la pulsión, que la diferencian de un instinto: su objeto no está predeterminado biológicamente,
sus modalidades de satisfacción (fines) son variables, más especialmente ligadas al funcionamiento de

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determinadas zonas corporales (zonas erógenas), pero susceptibles de acompañar a las más diversas
actividades, en las que se apoyan. Esta diversidad de las fuentes somáticas de la excitación sexual implica que
la pulsión sexual no se halla unificada desde un principio, sino fragmentada en pulsiones parciales que se
satisfacen localmente (placer del órgano). El psicoanálisis muestra que la pulsión sexual en el hombre se halla
íntimamente ligada a un juego de representaciones o fantasías que la especifican. Solo al final de una evolución
compleja y aleatoria se organiza bajo l primacía de la genitalidad y encuentra entonces fijeza y la finalidad
aparentes del instinto. Desde el punto de vista económico, Freud postula la existencia de una energía única en
las transformaciones de la pulsión sexual: la libido. Desde el punto de vista dinámico, ve en la pulsión sexual
un polo necesariamente presente del conflicto psíquico: es el objeto privilegiado de la represión en el icc.

Pulsión de autoconservación: Conjunto de las necesidades ligadas a las funciones corporales que se
precisan para la conservación de la vida del individuo; su prototipo viene representado por el hambre. Dentro
de su primera teoría de las pulsiones. Freud contrapone a las pulsiones de autoconservacion a las pulsiones
sexuales.

El cuerpo va a emitir excitaciones con un quimismo diferente, unas sexuales y otras de autoconservación, son
de distinta naturaleza química, la energía de las sexuales es la libido y para las otras el interés y ambas entran
en conflicto. Plantea además dentro del concepto de pulsiones sexuales que toda la demanda pulsión se puede
satisfacer cambiando de meta y de objeto. Todas las pulsiones tienen tres características generales:

1. Fuente
2. Fin o meta
3. Objeto

La meta o fin es la descarga (satisfacción): meta general (vale para toda pulsión). Y también hay metas
específicas o particulares que tienen que ver con las acciones específicas, conductas particulares que realiza
un individuo para alcanzar la satisfacción, es la que nos permite establecer las diferencias individuales, varía
entre individuos y entre pulsiones. La fuente es el origen de la pulsión esta es un proceso somático interior a
un órgano o a una parte del cuerpo generador de estímulos. Existen zonas del cuerpo privilegiadas
especialmente preparadas para generar pulsiones sexuales, las cuales denomina zonas erógenas.

El objeto es aquello en lo cual o a través o por medio del cual se satisface una pulsión. Puede ser una parte del
propio cuerpo o algo ajeno. Puede ser de lo más variable, un mismo objeto puede satisfacer varias pulsiones,
las sexuales a su vez pueden cambiar el objeto, es decir que el objeto es móvil o contingente (para la pulsión
sexual), mientras que para las pulsiones de autoconservacion el objeto es fijo, está predeterminado, está al
servicio de la supervivencia. Como las pulsiones sexuales pueden cambiar de objeto, estas no tienen objeto
desde el comienzo, transcurre un tiempo hasta que vamos formando una representación mental de un objeto
que satisfaga la pulsión sexual, esto tiene que ver con el autologismo, en el primer tiempo de desarrollo no hay
objeto, la representación mental para la pulsión sexual aparece en la etapa oral secundaria (a los seis meses
aprox).

Otro concepto central es el de fijación. Puede haber un vínculo entre un objeto y la fijación de la pulsión a ese
objeto. Ve como en las perversiones aparecen modalidades de la conducta que se refieren a momentos
anacrónicos de la sexualidad, etapas que deberían haber sido superadas. La fijación también puede darse en
ciertas etapas del desarrollo. También puede haber factores constitucionales que hacen que una pulsión parcial
sea más intensa que otra y en ese sentido esa pulsión va a generar mayor fijación y entonces la libido tiende a
quedarse, le va a costar abandonar esa posición y avanzar en el desarrollo.

En síntesis para Freud en la pulsión sexual el objeto es contingente y solo es elegido de forma definitiva en
función de las vicisitudes (dudas, incertidumbres) de la historia del sujeto. También destaca que las pulsiones
pueden ser múltiples, con distintos fines y que solo se subordinan a la zona genital después de una larga
evolución, la cual no está garantizada por la maduración biológica.

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Fijación: hace que la libido se una fuertemente, reproduzca un determinado modo de satisfacción, permanezca
organizada según la estructura característica de una de sus fases evolutivas. La fijación puede ser manifiesta y
actual o constituir una virtualidad prevalente que abre al sujeto el camino hacia una regresión. Forma parte en
general de una concepción genética que implica una progresión ordenada de la libido (fijación a una fase) pero
además, también se habla de fijación para designar el modo de inscripción de ciertos contenidos representativos
que persisten en el icc en forma inalterada y a los cuales permanece ligada la pulsión. En Tres Ensayos se
relaciona la fijación con la teoría de la libido y se define por la persistencia, singularmente manifiesta en las
perversiones, de caracteres anacrónicos de la sexualidad: el sujeto continua practicando ciertos tipos de
actividad, o bien permanece ligado a ciertas características del objeto, de los que se puede encontrar el origen en
un momento especial de la vida sexual infantil. Con el desarrollo de la teoría de las fases de organización de la
libido, particularmente de las pregenitales, el concepto de fijación adquiere nueva extensión: puede referirse no
solamente a un fin o a un objeto libidinal parcial, sino a toda una estructura de la actividad característica de una
determinada fase. Asi, la fijación a la fase anal se hallaría en el origen de la neurosis obsesiva y de un
determinado tipo de carácter.

Punto 6

Factores internos y externos que inciden en la configuración de una psiconeurosis:

- Psiconeurosis: término utilizado por Freud para caracterizar, contraponiendo a las neurosis actuales, las
afecciones psíquicas cuyos síntomas constituyen la expresión simbólica de los conflictos infantiles, a saber,
las neurosis de transferencia y las neurosis narcisistas. No es un sinónimo de neurosis.
 Factor interno: represión sexual.
 Factor externo: restricción de la libertad, inaccesibilidad del objeto sexual normal, peligros que trae
aparejado el acto sexual normal, etc.

Punto 7

“Es incierto el devenir de la sexualidad infantil”. En la base de las perversiones hay en todos los casos algo
innatos, pero algo que es innato en todos los hombres, por más que su intensidad fluctúe y pueda con el tiempo
ser realzado por influencias vitales. Se trata de unas raíces innatas de la pulsión sexual, dadas en la constitución
misma, que en una serie de casos (perversiones) se desarrollan hasta convertirse en los portadores reales de
la actividad sexual, otras veces experimentan una sofocación (represión) insuficiente, a raíz de lo cual pueden
atraer a si mediante un rodeo, en calidad de síntomas patológicos, una parte considerable de la energía sexual,
mientras que en los casos más favorecidos, situados entre ambos extremos, permiten, gracias a una restricción
eficaz y a algún otro procesamiento, la génesis de la vida sexual llamada normal. Pero hemos de decirnos
también, que esa presunta constitución que exhibe los gérmenes de todas las perversiones solo podrá
rastrearse en el niño, aunque en él todas las pulsiones puedan emerger únicamente con intensidad moderada.
Vislumbramos así una fórmula: los neuróticos han conservado el estado infantil de su sexualidad o han sido
remitidos a él. De ese modo, nuestro interés se dirige a la vida sexual del niño, estudiaremos el juego de
influencias en virtud del cual el proceso de desarrollo de la sexualidad infantil desemboca en la perversión, en
la neurosis o en la vida sexual normal.

Ensayo II: La sexualidad Infantil

Represión en la histeria y en la infancia: Freud habla de la amnesia infantil que cubre los primeros años de la
infancia hasta los 6-8 años. Esas impresiones que hemos olvidado dejaron las más profundas huellas en
nuestra vida anímica y pasaron a ser determinantes para todo nuestro desarrollo posterior. No puede tratarse
de una desaparición real de las impresiones infantiles sino de un mero apartamiento de la conciencia
(represión). Este dato sirve para comparar el estado anímico del niño y el del psiconeurótico, ya que la
sexualidad de los psiconeuróticos conserva el estado infantil, ¿Y si la amnesia infantil debiera ponerse en
relación con las mociones sexuales de la infancia? La amnesia histérica, que se halla al servicio de la represión,
solo se vuelve explicable por la circunstancia de que el individuo ya posee un acervo de huellas mnémicas que
se han sustraído a su asequibilidad conciente y que ahora, mediante una ligazón asociativa, arrastran hacia si
aquello sobre lo cual actúan, desde la conciencia, las fuerzas repulsoras de la represión. Sin amnesia infantil
no habría amnesia histérica. La amnesia infantil, que convierte la infancia de cada individuo en un tiempo

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anterior, por así decir prehistórico y le oculta los comienzos de su propia vida sexual, es la culpable de que no
se haya otorgado valor al periodo infantil en el desarrollo de la vida sexual.

Punto 1

Freud plantea que la sexualidad no se organiza hasta la pubertad. Durante la infancia las pulsiones parciales
actúan desorganizadamente, de manera anárquica, actúan independientemente unas de otras, se satisfacen
autoeróticamente en la misma zona erógena de la cual parten, de acuerdo a la fase del desarrollo libidinal en
la que se encuentre el niño va a tener primacía una determinada pulsión parcial. Estas se expresan en pares
opuestos. Toda pulsión parcial tiene una modalidad activa y otra pasiva, se van organizando a lo largo del
desarrollo hasta unificarse y subordinarse a la genitalidad. Distingue dos pulsiones que son tanto sexuales
como de autoconservacion: son las pulsiones de ver y de apoderamiento (ambas son pulsiones parciales).
Primero están relacionadas con las de autoconservacion, se debe ver el objeto para apoderarse de él y
satisfacer una necesidad. Lugo forman parte de la pulsión sexual, la pulsión de ver se llama
voyeurismo/exhibicionismo y la de apoderamiento pasa a ser sadismo/masoquismo (solo cuando se ponen al
servicio de las pulsiones sexuales). Cuando la pulsión de apoderamiento está al servicio de la pulsión sexual
forma un componente sádico normal de la sexualidad, pero cuando ésta se independiza con exclusividad y
fijeza constituye una perversión (sadomasoquismo).

Pulsión epistemofílica (o de conocer), en ella interviene la sublimación (cambio de objeto y de meta por otros
que son aceptados socialmente). En la infancia su origen proviene del querer conocer sobre cuestiones
sexuales, investigaciones sexuales de carácter infantil, parte de ciertas problemáticas que el niño se plantea y
la búsqueda de respuestas a esos interrogantes (Por ejemplo, cómo nacen los bebes). Estas pulsiones
parciales pueden ser sublimadas.

Desarrollo psicosexual

El neonato trae consigo gérmenes de mociones sexuales que siguen desarrollándose durante cierto lapso, pero
después sufren una progresiva sofocación; esta a su vez puede ser quebrada por oleadas regulares de avance
del desarrollo sexual o suspendida por peculiaridades individuales. Durante este periodo de latencia total o
parcial se edifican los poderes anímicos que más tarde se presentaran como inhibiciones en el camino de la
pulsión sexual y angostaran su curso a la manera de unos diques. Se tiene la impresión de que el
establecimiento de estos diques es obra de la educación pero en realidad este desarrollo es de
condicionamiento orgánico, fijado hereditariamente.

El periodo de latencia en el cual estas manifestaciones quedan invisibilizadas, disminuidas hasta la pubertad.
Este periodo de latencia es interrumpido por dos florecimientos (que son manifestaciones de la sexualidad).
El primer florecimiento se da entre los 3 y 5 años y coincide con el desarrollo del Complejo de Edipo. También
en medio de esta latencia encontramos la fase anal. El segundo florecimiento está al finalizar el periodo de
latencia al comienzo de la etapa genital. Esta idea es modificada luego en 1908 donde ubica la latencia a partir
de los 5-6 años cuando finaliza el complejo de Edipo.

De tiempo en tiempo irrumpe un bloqueo de exteriorización sexual que se ha sustraído a la sublimación, o cierta
práctica sexual se conserva durante todo el periodo de latencia hasta el estallido reforzado de la pulsión sexual
en la pubertad.

La sexualidad infantil se va a ir encausando hacia la genitalidad, es un proceso causante de la amnesia infantil.


Ésta se debe a la represión primaria de condicionamiento orgánico, la cual repercute en la constitución del
psiquismo (por eso es primaria). No es consecuencia de un conflicto (si hay conflicto es represión secundaria)
sino que se produce como resultado del código genético, está predeterminada por el desarrollo biológico.
Aunque estén condicionadas orgánicamente el proceso es psicológico y tiene consecuencias en el
funcionamiento mental.

Durante el desarrollo una pulsión parcial va a descargarse pero llegado a un momento del desarrollo esa
actividad que el niño realizaba para la descarga va a resultar insuficiente, se produce una insuficiencia orgánica:
no alcanza para descargar toda la tensión acumulada porque aparecen otras pulsiones (anales) que exigen al
aparato para su descarga otras acciones específicas. Esa acumulación genera angustia o displacer, por lo que
se produce una mudanza del afecto, se reprime, se abandona una modalidad de satisfacción para poder pasar

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a otra, a lo que Freud denomina diques psíquicos, como por ejemplo el asco, la vergüenza, la moral. Surgen
a partir de las represiones primarias y son los que encausan la sexualidad hacia la normalidad, es decir, hacia
la genitalidad. Estos diques son contrainvestiduras (contracatexis) que se oponen a que la pulsión sea
descargada de la manera en que venía haciéndolo, se desaloja y va al icc, en este quedan los representantes
psíquicos fijados de las pulsiones parciales que forman los núcleos del icc (núcleos orales, anales, voyeuristas,
etc.) y se permite pasar a la etapa siguiente. Sin embargo no todo se reprime: una parte se reprime y forma
los núcleos del icc; otra parte de esa pulsión parcial pasa a la etapa siguiente y así de etapa en etapa hasta
la genitalidad que se expresa como placeres preliminares del acto sexual; otra parte es sublimada, motivo por
el cual el sujeto se inserta en la cultura; otra parte constituye formaciones reactivas y otra parte da lugar a
los rasgos de carácter del yo.

Punto 2

Características de la sexualidad infantil (devenir de la sexualidad infantil)

1. Apuntalamiento: la pulsión sexual nace apuntalada en las pulsiones de autoconservacion, una función
corporal proporciona a la sexualidad la fuente o la zona erógena, le marca el camino a la pulsión sexual,
por lo que mediante una misma acción (por ejemplo, el chupeteo) se satisfacen dos pulsiones, la de
autoconservacion y la sexual, se satisface el hambre y obtiene placer, es decir, satisface la pulsión oral.
2. Autoerotismo: es la cualidad de un comportamiento sexual infantil precoz mediante el cual una pulsión
parcial, ligada al funcionamiento de un órgano o a la excitación de una zona erógena, encuentra su
satisfacción en el mismo lugar, es decir sin recurrir a un objeto exterior y sin referencia a una imagen
unificada del cuerpo. La pulsión que estaba apuntalada luego se independiza y se autoerotiza. Repite
el chupeteo ya no para nutrirse sino para obtener placer, la pulsión parcial oral deviene autoerótica. No
hay representación mental del objeto de la pulsión sexual, primeramente el autoerotismo toma la forma
de etapa de satisfacción, más adelante toma la modalidad de satisfacción.
3. Masturbatoria: la cancelación de la pulsión se da por la manipulación de la zona erógena de la cual
surge esa pulsión, esa atención se descarga sin la necesidad de un objeto externo.

En el chupeteo se observan los tres caracteres esenciales de la exteriorización sexual infantil. Esta nace
apuntalándose en una de las funciones corporales importantes para la vida, todavía no conoce un objeto sexual,
pues es autoerotica y su meta sexual se encuentra bajo el imperio de una zona erógena.

Punto 3

El cuerpo tiene la cualidad de erogeneizarse, existen zonas erógenas predestinadas, como lo muestra el
chupeteo; para la producción de una sensación placentera, la cualidad del estímulo es más importante que la
complexión de las partes del cuerpo. El niño chupeteador busca por su cuerpo y escoge algún sector para
mamaerselo con fruición; después por acostumbramiento, este pasa a ser el preferido. Cuando por casualidad
tropieza con uno de los sectores predestinados (pezones, genitales) desde luego será este el predilecto.

La meta sexual de la pulsión infantil consiste en producir la satisfacción mediante la estimulación apropiada de
la zona erógena que, de un modo u otro, se ha escogido. La meta sexual procuraría sustituir la sensación de
estímulo proyectada sobre la zona erógena, por aquel estimulo externo que la cancela al provocar la sensación
de la satisfacción. Este estimulo externo consistirá la mayoría de las veces en una manipulación análoga al
mamar.

Punto 4

Fases del desarrollo de la libido: oral, anal y genital.

La zona anal es apta por su posición para proporcionar un apuntalamiento de la sexualidad en otras funciones
corporales. La exteriorización de la estimulabilidad erógena de la zona anal se ve cuando los niños retienen las
heces hasta que la acumulación de estas provoca fuertes contracciones musculares, y al pasar por el ano,
pueden ejercer un poderoso estimulo sobre la mucosa, produciendo sensaciones voluptuosas junto a las
dolorosas. El contenido de los intestinos tiene para el lactante otros significados: lo trata como a una parte de
su propio cuerpo; representa el primer regalo por medio del cual el pequeño puede expresar su obediencia
hacia el mundo externo y su desafío rehusándolo. A partir del significado de regalo, más tarde cobre el de hijo,
el cual se adquiere por la comida y es dado a luz por el intestino.

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La activación de las zonas genitales, tanto en los varones como en las niñas, se relaciona con la micción
(glande, clítoris) y en los primeros está dentro de un saco de mucosa, de manera que no puede faltarle
estimulación por secreciones, que desde temprano son capaces de encender la excitación sexual. Las
activaciones sexuales de esta zona erógena, que corresponde a las partes sexuales reales, son sin duda el
comienzo de la posterior vida sexual normal. La acción que elimina el estímulo y desencadena la satisfacción
consiste en un contacto de frotación con la mano o en una presión, sin duda prefigurada como un reflejo,
ejercida por la mano o apretando los muslos.

Fases de la masturbación infantil: la primera corresponde al periodo de lactancia, la segunda al breve


florecimiento de la práctica sexual hacia el cuarto año de vida y solo la tercera responde al onanismo de la
pubertad. La segunda activación sexual deja tras si las más profundas (inconscientes) huellas en la memoria,
determinan el desarrollo de su carácter si permanece sana y la sintomatología de su neurosis si enferma
después de la pubertad. Luego del periodo de lactancia, en algún momento de la niñez, por lo general antes de
los 4 años, la pulsión sexual suele despertar de nuevo en esta zona genital y durar un lapso hasta que una
nueva sofocación la detiene. El retorno de esta excitación sexual puede hacerlo como un estímulo de picazón
que reclama satisfacción onanista o como un proceso del tipo de una polución. La mayoría de las afecciones
vesicales de esta época son perturbaciones sexuales: la enuresis nocturna, cuando no responde a un ataque
epiléptico, corresponde a una polución.

La sexualidad infantil, en la medida en que se halla sometida al juego de las pulsiones parciales, íntimamente
ligada a la diversidad de las zonas erógenas y en tanto que se desarrolla antes de establecerse las funciones
genitales propiamente dichas, puede describirse como disposición perversa polimorfa. El niño es
descaminado a practicar todas las trasgresiones posibles, ya que tales trasgresiones tropiezan con escasas
resistencias porque aún no se han erigido o están en formación los diques anímicos contra los excesos
sexuales: la vergüenza, el asco, la moral.

Además, a pesar del imperio que ejercen las zonas erógenas, la sexualidad infantil muestra componentes que
desde el comienzo envuelven a otras personas en calidad de objetos sexuales. De esta índole son las pulsiones
parciales de ver y de exhibir, y de la crueldad. Aparecen con cierta independencia respecto de las zonas
erógenas y solo más tarde entran en estrechas relaciones con la vida genital, pero ya se hacen notables en la
niñez como unas aspiraciones autónomas separadas al principio de la actividad sexual erógena. Se desarrollan
los componentes crueles de la pulsión sexual. La crueldad es cosa enteramente natural en el carácter infantil,
en efecto, la inhibición en virtud de la cual la pulsión de apoderamiento se detiene ante el dolor del otro, la
capacidad de compadecerse, se desarrollan relativamente tarde.

Investigación sexual infantil: A la par que la vida sexual del niño alcanza su primer florecimiento entre los 3
y 5 años, se inicia también la actividad que adscribe a la pulsión epistemofílica o pulsión de saber o investigar.
Su acción corresponde a una manera sublimada del apoderamiento y por otro lado, trabaja con la energía de
la pulsión de ver. Esta enfoca su interés sobre los problemas sexuales y aun quizás es despertada por estos
(por ejemplo, saber cómo nacen los bebes).

El enigma de la esfinge: son intereses prácticos que ponen en marcha la actividad investigadora del niño. La
amenaza de la llegada de un nuevo niño y el miedo de que ese acontecimiento lo prive de cuidados y amor lo
vuelven reflexivo y penetrante. ¿De dónde vienen los niños? Es el mismo enigma que proponía la Esfinge de
Tebas. En cuanto al hecho de los sexos, al comienzo no se preocupa demasiado por ello, para el varoncito es
cosa natural suponer que todas las personas poseen un genital como el suyo y le resulta imposible unir su falta
a la representación que tiene de ellas. Se elaboran así, teorías del nacimiento como que los hijos se conciben
por haber comido algo determinado y se los da a luz por el intestino como a la materia fecal. Además, se tiene
una concepción sádica del comercio sexual, se concibe al acto sexual como una especie de maltrato.

Complejo de castración y envidia de pene: el supuesto de que todos los seres humanos poseen idéntico genital
(masculino) es la primera de las asombrosas teorías sexuales infantiles, grávidas de consecuencias. En cuanto
a la niña, no incurre en tales rechazos cuando ve los genitales del varón con su conformación diversa. Al punto
está dispuesta a reconocerla y es presa de la envidia del pene, que culmina en el deseo de ser un varón.

Fases del desarrollo de la organización sexual: hasta ahora se destacan los siguientes caracteres de la vida
sexual infantil, es esencialmente autoerótica y sus pulsiones parciales aspiran a conseguir placer cada una por
su cuenta enteramente desconectadas entre sí. El punto de llegada lo constituye la vida sexual normal del
adulto en la cual la consecución del placer se ha puesto al servicio de la función de reproducción y las pulsiones

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parciales, bajo el primado de una única zona erógena, han formado una organización sólida para el logro de la
meta sexual en un objeto ajeno.

Organizaciones pregenitales: organizaciones de la vida sexual en que las zonas genitales todavía no han
alcanzado su papel hegemónico.

1. Oral canibalística. La actividad sexual no se ha separado todavía de la nutrición ni se han diferenciado


opuestos de dentro de ella. El objeto de una actividad es también el de la otra. La meta sexual consiste
en la incorporación del objeto. El chupeteo puede verse como un resto de esta fase hipotética.
2. Sádico anal. Ya se ha desplegado la división en opuestos, que atraviesa la vida sexual; empero no se
los puede llamar todavía masculino y femenino, sino que es preciso decir activo y pasivo.

Ambivalencia: los pares de opuestos pulsionales están plasmados en un grado aproximadamente igual.

Los dos tiempos de la elección del objeto: la primera se inicia entre los dos y cinco años, y el periodo de latencia
la detiene o la hace retroceder; se caracteriza por la naturaleza infantil de sus metas sexuales. La segunda
sobreviene con la pubertad y determina la conformación definitiva de la vida sexual. En sus metas sexuales, en
la elección infantil, figura únicamente la corriente tierna de la vida sexual, mientras que la elección de objeto de
la época de la pubertad tiene que renunciar a los objetos infantiles y empezar de nuevo como corriente sensual.

Ensayo III: La metamorfosis de la pubertad

El hallazgo del objeto: durante la pubertad, desde el lado psíquico, se consuma el hallazgo del objeto, preparado
desde la más temprana infancia. Cuando la primerísima satisfacción sexual estaba todavía conectada con la
nutrición, la pulsión sexual tenía un objeto fuera del cuerpo propio: el pecho materno. Después la pulsión sexual
pasa a ser autoerotica y solo luego de superado el periodo de latencia se restablece la relación originaria. No
sin buen fundamento el hecho de mamar el niño del pecho de su madre se vuelve paradigmático para todo
vínculo de amor. El hallazgo (encuentro) del objeto es propiamente un reencuentro. Porque va a ser vivido con
la misma significación que las primeras experiencias, no cambia la meta sino el objeto. Para el hallazgo del
objeto hay dos caminos: en primer lugar se realiza por apuntalamiento en los modelos de la temprana infancia,
y en segundo lugar, el narcisista que busca al yo propio y lo reencuentra en otros.

La barrera del incesto: cuando la ternura que los padres vuelcan sobre el niño ha evitado despertarle la pulsión
sexual prematuramente y despertársela con fuerza tal que la excitación anímica se abra paso de manera
inequívoca hasta el sistema genital, aquella pulsión puede cumplir su cometido: conducir al niño, llegado a la
madurez, hasta la elección del objeto sexual. Lo más inmediato seria escoger a las personas a quienes desde
su infancia ama con una libido amortiguada, pero, en virtud de la maduración sexual se ha erigido la barrera
del incesto. El respeto de esta barrera es sobre todo una exigencia cultural de la sociedad: tiene que impedir
que la familia absorba unos intereses que le hacen falta para establecer unidades sociales superiores y por eso
en todos los individuos, pero especialmente en los adolescentes, echa mano a todos los recursos para aflojar
los lazos que mantienen con su familia, los únicos decisivos en la infancia.

La elección del objeto en la adultez: Es frecuente que el primer enamoramiento serio del joven se dirija a na
mujer madura y el de la muchacha a un hombre mayor dotado de autoridad, es un claro eco de esta fase del
desarrollo: pueden revivirles la imagen de la madre y el padre. Quizás la elección de objeto, en general, se
produce mediante un apuntalamiento, más libre, en estos modelos. El varón persigue ante todo la imagen
mnémica de la madre, tal como gobierna en él desde el principio de su infancia.

Formulaciones sobre los dos principios del acaecer psíquico (1911)

El tema principal del texto es la diferenciación entre los dos principios reguladores, el principio del placer y el
principio de realidad, que dominan, respectivamente, los procesos primario y secundario.

Freud dice que hay que tomar como punto de partida los procesos psíquicos inconscientes de cuyas
peculiaridades devenimos consabidores por el análisis, los procesos primarios. La tendencia principal a que
estos procesos primarios obedecen es fácil de discernir: se define como el principio de placer-displacer. Estos
procesos aspiran a ganar placer; y de los actos que pueden suscitar displacer, la actividad psíquica se retira
(represión). Nuestros sueños nocturnos, nuestra tendencia de vigilia a esquivar las impresiones penosas, son
restos del imperio de este principio y pruebas de su jurisdicción.

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Es la ausencia de la satisfacción esperada, el desengaño, lo que trajo por consecuencia que se abandone ese
intento de satisfacción por vía alucinatoria. En lugar de él, el aparato psíquico debió resolverse a representar
las constelaciones reales del mundo exterior y a procurar la alteración real. Así se introdujo un nuevo principio
en la actividad psíquica; ya no se representó lo que era agradable sino lo que era real aunque fuese
desagradable. Instaurándose así un nuevo principio en la actividad psíquica: el principio de realidad.

El AP desarrolla una serie de adaptaciones frente a las nuevas exigencias impuestas por el principio de realidad.
Al aumentar la importancia de la realidad exterior, cobró relieve también la de los órganos sensoriales dirigidos
a ese mundo exterior y de la conciencia acoplada a ellos, que, además de las cualidades de placer y displacer
(las únicas que le interesaban hasta entonces), aprendió a capturar las cualidades sensoriales. Se instituyó una
función particular, la atención, que iría a explorar periódicamente el mundo exterior a fin de que sus datos ya
fueran consabidos antes que se instalase una necesidad interior inaplazable. Esta actividad sale al paso de las
impresiones sensoriales en lugar de aguardar su emergencia. Es probable que simultáneamente se introdujese
un sistema de registro que depositaría los resultados de esta actividad periódica de la conciencia, una parte de
lo que llamamos memoria. En lugar de la represión, que excluía de la investidura a algunas de las
representaciones emergentes por generadoras de displacer, surgió el fallo imparcial (desestimación por juicio)
que decidiría si una representación determinada era verdadera o falsa, es decir, si estaba o no en consonancia
con la realidad, y lo hacía por comparación con las huellas mnémicas de la realidad. La descarga motriz, que
durante el imperio del principio del placer había servido para aligerar de aumentos de estímulo al AP, y
desempeñaba esta tarea mediante inervaciones enviadas al interior del cuerpo, recibió ahora una función
nueva, pues se la usó para alterar la realidad con arreglo a fines, se mudó en acción. La suspensión que se
había hecho necesaria, de la descarga motriz (de la acción) fue procurada por el proceso del pensar, que se
constituyó desde el representar. El pensar fue dotado de propiedades que posibilitaron al AP a soportar la
tensión de estímulo elevada durante el aplazamiento de la descarga. Es esencial una acción tentativa con
desplazamiento de cantidades más pequeñas de investidura que se cumple con menor descarga de estas.
Para ello se requirió un trasporte de las investiduras libremente desplazables a investiduras ligadas, y se lo
obtuvo por medio de una elevación en el nivel del proceso de investidura en su conjunto. Es probable que en
su origen el pensar fuera icc, en la medida en que se elevó por encima del mero representar y se dirigió a las
relaciones entre las impresiones de objeto; entonces adquirió nuevas cualidades perceptibles para la conciencia
únicamente por la ligazón con los restos de palabra.

Una actividad, se mantiene, según Freud, siempre sometida al principio del placer: la fantasía. Lo expresa del
siguiente modo: Una tendencia general de nuestro aparato anímico parece exteriorizarse en la pertinencia del
aferrarse a las fuentes de placer que se dispone y en la dificultad con que se renuncia a ellas. Al establecerse
el principio de realidad, una clase de actividad del pensar se escindió, ella se mantuvo apartada del examen de
realidad y permaneció sometida únicamente al principio del placer: es el de fantasear, que empieza con el juego
de los niños y más tarde proseguido como sueños diurnos abandona el apuntalamiento en objetos reales.

Fantasía: guion imaginario en el que se halla presente el sujeto y que representa, en forma más o menos
deformada por los procesos defensivos, la realización de un deseo y, en último término, de un deseo icc. La
fantasía se presenta bajo distintas modalidades: fantasías conscientes o sueños diurnos, fantasías inconscientes
que descubre el análisis como estructuras subyacentes a un contenido manifiesto y fantasías originarias.

Diferencias que siguen las pulsiones sexuales y las de autoconservacion en su desarrollo en relación al relevo
del principio del placer por el principio de realidad: mientras el relevo del principio de placer por el principio de
realidad se cumple en las funciones yoicas, las pulsiones sexuales se desasen de él de manera muy sustantiva.
Las pulsiones sexuales se comportan primero en forma autoerótica, encuentran su satisfacción en el cuerpo
propio; de ahí que no lleguen a la situación de la frustración, esa que obligo a instituir el principio de realidad.
Y cuando más tarde empieza en ellas el proceso de hallazgo de objeto, este proceso experimenta pronto una
prolongada interrupción por obra del periodo de latencia, que pospone hasta la pubertad el desarrollo sexual.
Estos dos factores, autoerotismo y periodo de latencia, tienen por consecuencia que la pulsión sexual quede
suspendida en su plasmación psíquica y permanezca más tiempo bajo el imperio del principio de placer, del
cual, en muchas personas, jamás puede sustraerse. A raíz de esto, se establece un vínculo más estrecho entre
la pulsión sexual y la fantasía, por una parte, y las pulsiones yoicas y las actividades de la conciencia, por otra.
Tanto en las personas sanas como en los neuróticos, el vínculo se presenta muy íntimo. La eficacia continuada
del autoerotismo hace posible que se mantenga por tan largo tiempo en el objeto sexual la satisfacción
momentánea y fantaseada, más fácil, en lugar de satisfacción real, pero que exige esfuerzo y aplazamiento.

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Una parte esencial de la predisposición psíquica a la neurosis está dada, según eso, por el retardo con que la
pulsión sexual es educada para tomar nota de la realidad, y además, por las condiciones que posibilitan ese
retraso.

Efectos de ambos principios sobre el yo: así como el yo-placer no puede más que desear, trabajar por la
ganancia del placer y evitar el displacer, el yo-realidad no tiene más que aspirar a beneficios y asegurarse
contra perjurios. La ventaja del yo-realidad sobre el yo-placer está en el poder escoger la línea de la mayor
ventaja en vez de ceder en la dirección de la menor resistencia. Se abandona un placer momentáneo, pero
inseguro en sus consecuencias, solo para ganar por el nuevo camino un placer seguro que vendrá después.
Sin embargo, la impronta endopsíquica de esta sustitución ha sido tan tremenda que se reflejó en un mito
religioso particular. La complejidad de la relación entre ambos principios se advierte en distintas producciones
humanas, como por ejemplo:

 Las religiones, ateniéndose de manera consecuente a este modelo, pudieron imponer la renuncia
absoluta al placer en la vida a cambio del resarcimiento en una existencia futura; pero por esta vía no
lograron derrotar al principio del placer.
 La ciencia fue la primera en conseguir ese triunfo, aunque ella brinda durante el trabajo también un
placer intelectual y promete una ganancia práctica final.
 La educación puede describirse como incitación a vencer el principio de placer y a sustituirlo por el
principio de realidad.
 El arte logra por un camino peculiar una reconciliación de los dos principios. El artista es originalmente
un hombre que se extraña de la realidad porque no puede avenirse a esa renuncia a la satisfacción
pulsional que aquella primero le exige, y da libre curso en la vida de la fantasía a sus deseos eróticos
y de ambición. Pero él encuentra el camino de regreso desde ese mundo de fantasía a la realidad, lo
hace plasmando sus fantasías en un nuevo tipo de realidades efectivas que los hombres reconocen
como unas copias valiosas de la realidad objetiva misma.

Modificaciones que experimentan las pulsiones sexuales en su recorrido y efectos en la posterior elección de
neurosis: mientras el yo recorre la trasmudación del yo-placer al yo-realidad, las pulsiones sexuales
experimentan aquellas modificaciones que las llevan desde el autoerotismo inicial, pasando por diversas fases
intermedias, hasta el amor de objeto al servicio de la función de reproducir la especie. Si es cierto que cada
estadio de estas dos líneas de desarrollo puede convertirse en el asiento de una predisposición a enfermas
más tarde de neurosis, ello no sugiere hacer depender la decisión acerca de la forma que adquirirá después la
enfermedad (elección de la neurosis) de la fase del desarrollo del yo y de la libido en la cual sobrevino aquella
inhibición del desarrollo, predisponente. Así, los caracteres temporales, aun no estudiados, de ambos
desarrollos y su posible desplazamiento recíproco, cobran una significatividad insospechada.

Realidad psíquica: El carácter más extraño de los procesos inconscientes (reprimidos) al que cada indagador
no se habitúa sino venciéndose a sí mismo con gran esfuerzo, resulta enteramente del hecho de que en ellos
el examen de realidad no se rige para nada, sino que la realidad del pensar es equiparada a la realidad efectiva
exterior, y el deseo, a su cumplimiento, al acontecimiento, tal como se deriva sin más del imperio del viejo
principio del placer. Por eso también es tan difícil distinguir unas fantasías inconscientes de unos recuerdos
que han devenido inconscientes. Pero no hay que dejarse inducir al error de incorporar en las formaciones
psíquicas reprimidas la valoración de realidad objetiva, y por ejemplo, menospreciar unas fantasías respecto
de la formación de síntoma por cuanto justamente no son realidades efectivas ningunas, o derivar de alguna
otra parte un sentimiento de culpa neurótico por en la realidad efectiva no pueda demostrarse que se cometió
un delito. Tenemos la obligación de servirnos de la moneda que predomina en el país que investigamos, en
nuestro caso, de la moneda neurótica.

Realidad psíquica: término utilizado por Freud para designar lo que en el psiquismo del sujeto presenta una
coherencia y una resistencia comparables a las de la realidad material; se trata fundamentalmente del deseo
inconsciente y de las fantasías con él relacionadas. La idea de realidad psíquica va ligada a la hipótesis referente a
los procesos icc; estos no solo no tienen en cuenta la realidad exterior sino que la sustituyen por una realidad
psíquica. Cuando nos hallamos en presencia de los deseos icc llegados a su expresión última y más verdadera, nos
vemos obligados a decir que la realidad psíquica constituye una forma particular de existencia que no se debe
confundir con la realidad material.

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Consideraciones sobre la técnica psicoanalítica (1912-1913)

Conferencia 21: plantea la cuestión de que sexualidad y reproducción no coinciden, admitiendo que no todo lo
sexual es necesariamente genital ni tiene que ver con la reproducción. También habla sobre las perversiones
y dice que al acto sexual normal rara vez le falta un rasgo perverso, que inclusive el beso merece el nombre de
acto perverso. Como el palpar y mirar el objeto, morder, pellizcar y todos los modos de excitación que no
siempre es provocada por los genitales sino por otra región corporal del objeto. Lo esencial de las perversiones,
no consiste en la trasgresión de la meta sexual, ni en la sustitución de los genitales, ni siquiera en la variación
del objeto, sino solamente en que estas desviaciones se consuman de manera exclusiva, dejando de lado el
acto sexual al servicio de la reproducción. Las acciones perversas dejan de ser tales en la medida en que se
integran en la producción del acto sexual normal como unas contribuciones que lo preparan o refuerzan.

No hay entre sexualidad perversa y normal más diferencia que la diversidad de las pulsiones parciales
dominantes, y por lo tanto, de las metas sexuales, en ambos casos se trata de una tiranía bien organizada. En
cambio la sexualidad infantil carece de semejante organización; sus diversas pulsiones parciales tienen iguales
derechos y cada una persigue por cuenta propia el logro de placer.

Dice además que la vida sexual recurre una serie de fases sucesivas que no presentan el mismo aspecto; es
por tanto, un desarrollo retomado varias veces. El punto de llegada de ese desarrollo es la subordinación de
todas las pulsiones parciales bajo el primado de los genitales y, con este, el sometimiento de la sexualidad a la
función de la reproducción.

Plante también el vínculo de las pulsiones parciales con el objeto. El primer objeto de los componentes orales
de la pulsión sexual es el pecho materno, que satisface la necesidad de nutrición. En el acto del chupeteo se
vuelven autónomos los componentes eróticos que se satisfacen juntamente al mamar; el objeto se abandona
y se sustituye por un lugar del cuerpo propio. La pulsión oral se vuelve autoerotica, como desde el comienzo lo
son las pulsiones anales. El resto del desarrollo tiene dos metas: por un lado, abandonar el autoerotismo y en
segundo lugar, unificar los diferentes objetos de las pulsiones singulares, sustituirlos por un objeto único.

Llamamos a la madre el primer objeto de amor.

Primeros desarrollos del Complejo de Edipo: en la misma conferencia plantea que vemos en el complejo de
Edipo una de las fuentes más importantes de la conciencia de culpa. ¿Qué deja ver el CdE en la observación
directa del niño en la época de la elección de objeto anterior al periodo de latencia? Se ve con facilidad que el
varoncito quiere tener a la madre para él solo, siente como molesta la presencia del padre. Sin embargo, la
observación se empaña a menudo por la circunstancia de que simultáneamente, el mismo niño da muestras de
una gran ternura hacia el padre; solo que semejantes actitudes afectivas opuestas (ambivalentes), que en el
adulto llevarían al conflicto, coexisten muy bien en el niño durante largo tiempo, tal como después hallan un
sitio duradero en el inconsciente una junto a la otra. Con respecto al Edipo en la niña, lo plantea de manera
análoga. La actitud de tierna dependencia hacia el padre, la necesidad de eliminar a la madre y ocupar su
puesto, una coquetería que ya trabaja con los recursos de la posterior feminidad, dan por resultado en la niña
una imagen encantadora, que nos hace olvidar la seriedad de esta situación infantil y las posibles
consecuencias graves que esconde. La primera elección de objeto es entonces, por lo general, incestuosa.
Desde la pubertad en adelante, el individuo humano tiene que consagrarse a la gran tara de desasirse de sus
padres; solamente tras esa suelta puede dejar de ser niño para convertirse en miembro de la comunidad social.
Para el hijo, la tarea consiste en desasir de la madre sus deseos libidinosos a fin de emplearlos en la elección
de un objeto de amor ajeno, real y en reconciliarse con el padre si siguió siéndole hostil o en liberarse de su
presión si se le sometió como reacción frente a su sublevación infantil. Los neuróticos no alcanzan de ningún
modo esta solución; el hijo permanece toda la vida sometido a la autoridad del padre y no está en condiciones
de trasferir su libido a un objeto sexual ajeno. Esa misma puede ser la suerte de la hija. En este sentido, el
complejo de Edipo es considerado con acierto como el núcleo de las neurosis.

En 1913 Freud cambia el concepto de fase y va a hablar de organizaciones pre-genitales de la libido, lo cual
implica pasar de una concepción biológica a una psicológica. El énfasis está puesto en el modo en que funciona
la mente en un determinado momento del desarrollo. Freud habla de cómo en una determinada organización
va a haber una zona erógena y una pulsión parcial que organiza todos los procesos mentales, modos
específicos de relación de objeto y teorías sexuales que el niño elabora, este concepto de organización implica

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una cosmovisión con la cual el niño intenta comprender y dar respuesta a los interrogantes que se le van
planteando.

Concepto psicoanalítico de las perturbaciones: plantea formalmente la oposición entre las pulsiones de
autoconservacion y las pulsiones sexuales. Acá denomina a las pulsiones de autoconservacion como pulsiones
yoicas o del yo. En este texto define al yo como un conjunto de representaciones investidas por pulsiones de
autoconservación. Empieza a plantear que el conflicto va a ser con las pulsiones sexuales; cuando interviene
la represión implica que un conjunto de representaciones por las pulsiones de autoconservacion despliegue
otro conjunto de representaciones que están relacionadas con las pulsiones sexuales.

Sobre la dinámica de la transferencia (1912): dice que la transferencia tiene que ver con deseos
inconscientes que se actualizan (vivencias del aquí y ahora) sobre ciertos objetos (la relación con otro), en
particular con el analista. Tiene que ver con la repetición de prototipos infantiles que se dan con un sentimiento
de actualidad. La transferencia es inherente al ser humano. Menciona que todo ser humano por efecto
conjugado de sus disposiciones innatas y de las inferencias infantiles adquiere una especificidad determinada
para el ejercicio de la vida amorosa. Es decir, un determinado modo para el tipo de relación amoroso que va a
establecer y para las pulsiones que va a satisfacer. Esta conjugación da por resultado un patrón que se repite
de manera regular a lo largo de la vida en la medida que lo permiten las circunstancias anteriores y la naturaleza
de los objetos de amor disponibles. Aunque, no se mantiene totalmente inmutable ante las impresiones
recientes, no va a ser idéntica.

Esta transferencia es un fenómeno inconsciente en el cual se pone en juego la relación analista-analizado. La


diferencia es que hay que aceptarla y resolverla mediante una representación, puede permanecer como motor
o como obstáculo para el tratamiento, puede aparecer de las dos maneras. Como motor es cuando se puede
poner al servicio del proceso del tratamiento, es la que sirve para la cura; la llama transferencia de sentimientos
tiernos, es positiva. Como obstáculo plantea a la transferencia erótica y la transferencia hostil, nacen de
sentimientos agresivos, es una transferencia negativa ya que empieza a funcionar como una resistencia, opaca
el avance de la cura; la herramienta a la que puede acudir el analista es la interpretación e intentar remover
estos obstáculos.

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UNIDAD IV

Introducción al Narcisismo (1914)

La noción de narcisismo aparece mucho antes en la obra de Freud. Un antecedente importante en 1910 es Un
recuerdo infantil de Leonardo D; Freud analiza la homosexualidad de Leonardo y utiliza el término de xlar para
explicar un tipo de perversión en la homosexualidad masculina. Relaciona narcisismo y homosexualidad. Dice
que en Leonardo hay un tipo de elección de objeto particular: estos se toman a sí mismos como objeto sexual;
parten del narcisismo y buscan jóvenes que se le parezcan para amarlos como su madre los amó a ellos.

Otro antecedente en 1911 Sobre un caso de paranoia descripto autobiográficamente. Lo que hace es analizar
la biografía de Scherber, había ocurrido una fijación y recesión en la etapa del narcisismo, entendió que el
narcisismo era una fase de la evolución sexual intermedia entre el autoerotismo y el amor objetal. En Tótem y
Tabú expresa “El sujeto comienza tomándose a sí mismo, a su propio cuerpo, como objeto de amor, lo que
permite una primera unificación de las pulsiones sexuales”.

Esta idea es retomada en 1914 planteando que una colocación de la libido invistiendo al propio yo se puede
definir como narcisismo, esta libido forma parte del desarrollo regular y normal en el hombre. En Introducción
al Narcisismo (1914) introduce el concepto en el conjunto de la teoría psicoanalítica, considerando
especialmente las catexis libidinales, por lo que el texto se toma como referencia al 2° momento de las
pulsiones. La importancia reside en que a partir de este texto comienza a haber libido en el yo.

Narcisismo: es el complemento libidinoso del egoísmo inherente a la pulsión de autoconservación, de la que


justificadamente se atribuye una dosis a todo ser vivo.

ETAPAS

1. Narcisismo primario
2. Elección de objeto
3. Narcisismo secundario

Cuando el interés está puesto en el yo, eso es el egoísmo. El narcisismo siempre tiene que ver con la libido y
las pulsiones sexuales. Para que se constituya el narcisismo tiene que acontecer un nuevo acto psíquico, que
sería la constitución del yo. Una vez que hay yo, hay narcisismo primario. Como etapa se da en el primer
momento en que se constituye el yo, sería el narcisismo del niño, que se toma a sí mismo como objeto de amor
antes de elegir otros objetos externos. Freud plantea que cuando se refiere a narcisismo como un estado
indiferenciado entre el sujeto y el mundo externo. Es una etapa normal del desarrollo, es un estado precoz en
el que el niño catectiza toda su libido sobre sí mismo. Tal estado correspondería a la creencia del niño en la
omnipotencia de sus pensamientos. ¿Qué relación guarda el narcisismo con el autoerotismo? Es un supuesto
necesario que no esté presente desde el comienzo en el individuo una unidad comparable al yo, el yo tiene
que ser desarrollado. Ahora bien, las pulsiones autoeróticas son iniciales, primordiales y por lo tanto algo tiene
que agregársele al autoerotismo, una nueva acción psíquica, para que el narcisismo se constituya.

Cuando la investidura pasa cierto límite, entonces esa libido acumulada en el yo empieza a generar displacer,
por lo que el yo empieza a investir de libido a los objetos externos y hace una elección de objeto. Esto es
necesario porque un fuerte egoísmo preserva de enfermar pero al final uno tiene que empezar a amar para no
caer enfermo y por fuerza enfermará si a consecuencia de una frustración no puede amar. Es necesario salir
del narcisismo primario pero es imposible salir de él completamente. Pero una vez que el yo ha elegido un
objeto del mundo externo, cualquier replegamiento (es decir, el retiro de la libido del objeto que vuelve al yo)
constituye un narcisismo secundario, es una alteración que puede ser normal o patológico. Este nace por
replegamiento de las investiduras de objeto, se edifica sobre la base del narcisismo primario. Se trata de una
alteración en la economía libidinal.

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Freud en Tres Ensayos reconoció una gran dualidad pulsional: pulsiones sexuales vs. Pulsiones de
autoconservación. La energía de las primeras se designa como libido y la energía de los segundos como interés.
Se inserta entonces una modificación en el primer dualismo pulsional, lo amplía. La distinción introducida
aparece ante todo como una subdivisión de las pulsiones sexuales en función de su objeto de catexis.

A partir de la conceptualización del narcisismo como etapa, el yo es el gran reservorio de la libido, luego,
esta libido es cedida a los objetos, pero siempre el yo va a conservar un monto de libido. Freud utiliza un símil
de la ameba para explicar esta relación dinámica entre libido yoica y libido objetal. A medida que aumenta la
libido yoica disminuye la libido objetal y viceversa. Es proporcional e inversa. Plantea que el cuerpo de la ameba
(el yo) es el reservorio libidinal, los pseudópodos que emite serían la libido objetal, cada vez que los emite, se
achica su cuerpo, se trata de extraer y retener >> investir y retirar. Por ejemplo, en el enamoramiento, hay un
incremento en la libido objetal, en cambio en el narcisismo secundario aumenta la libido yoica.

Los cuadros psicopatológicos que le permitieron a Freud el acceso al estudio del yo fue el análisis de las
parafrenias. Así como las neurosis de transferencia posibilitaron rastrear las mociones pulsionales libidinosas,
la demencia precoz y la paranoia permiten inteligir la psicología del yo. Además para aproximarse al
conocimiento del narcisismo plantea otros caminos como la 1- enfermedad orgánica, 2- la hipocondría y 3 - de
la vida amorosa de los sexos.

Parafrenia: término propuesto por Kraepelin para designar psicosis delirantes crónicas que, como a paranoia,
no se acompaña de debilitación intelectual ni evolucionan hacia la demencia pero se asemejan a la
esquizofrenia por sus construcciones delirantes ricas y mal sistematizadas, a base de alucinaciones y
fabulaciones. Freud lo utiliza en un sentido más general la esquizofrenia (parafrenia propiamente dicha) o las
paranoias.

El narcisismo primario que debió ser abandonado pasa inadvertido y se puede inferir a través del secundario
por manifestaciones como el sueño, enfermedad orgánica y el duelo, pero también hay manifestaciones
patológicas como la psicosis (neurosis narcisista).

 En el sueño, cuando nos vamos a dormir toda la libido y el interés se retiran de los objetos del mundo
externo y vuelven al yo al servicio del dormir, se desinviste el polo motor y el polo perceptivo. El estado
del dormir implica un retiro narcisista de las posiciones libidinales sobre la persona propia sobre el
exclusivo deseo de dormir.
 En la enfermedad orgánica hay retiro de libido al servicio de la curación, una vez que uno va
mejorando vuelve a investir de libido los objetos. La persona afligida por un dolor orgánico y por
sensaciones penosas resigna su interés por todas las cosas del mundo exterior que no se relacionen
con su sufrimiento. Mientras sufre también retira de sus objetos de amor el interés libidinal, cesa de
amar. El enfermo retira sobre su yo sus investiduras libidinales para volver a enviarlas después de
curarse. Libido e interés yoico tienen aquí el mismo destino y se vuelven otra vez indiscernibles. El
notorio egoísmo del enfermo los recubre a ambos.
 En el duelo hay una pérdida de objeto, no necesariamente una persona, la realidad nos dice que ese
objeto no está más y hay que poner en marcha el trabajo de duelo, elaborar una pérdida. Esa libido
está al servicio de elaborar esa pérdida, se desinvisten cada uno de los recuerdos enlazados con ese
objeto para entonces poder realizar con cada objeto un examen de realidad que me dice que ese objeto
ya no está para ir cerrado cada uno de esos recuerdos, entonces de esa manera tendrá el yo energía
para investir un nuevo objeto.

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Estos casos son ejemplos de alteraciones en la distribución de la libido a consecuencia de una
alteración en el yo.

La hipocondría se exterioriza, al igual que en la enfermedad orgánica, en sensaciones corporales penosas y


doloras y coincide también con ella por su efecto sobre la distribución de la libido. El hipocondriaco retira interés
y libido de los objetos del mundo exterior y los concentra sobre el órgano que le atarea. Ahora bien, hay una
diferencia patente entre hipocondría y enfermedad orgánica: en el segundo caso las sensaciones penosas
tienen su fundamento en alteraciones orgánicas comprobables, el primero no. Sin embargo, el modelo que
conocemos de un órgano de sensibilidad dolorosa que se altera de algún modo y a pesar de ello no está
enfermo en el sentido habitual, son los genitales en su estado de excitación. Llamemos a la actividad por la
cual un lugar del cuerpo envía a la vida anímica estímulos de excitación sexual, su erogenidad. Podemos
decidirnos a considerar la erogenidad como una propiedad general de todos los órganos. A cada una de estas
alteraciones de la erogenidad en el interior de los órganos podría serle paralela una alteración de la investidura
libidinal dentro del yo. En tales factores habríamos de buscar aquello que está en la base de la hipocondría y
puede ejercer sobre la distribución de la libido, idéntico efecto que la contracción de una enfermedad orgánica.
La hipocondría es a la parafrenia, aproximadamente, lo que las otras neurosis actuales son a la histeria y a las
neurosis obsesiva; vale decir, depende de la libido yoica, asi como las otras dependen de la libido objetal, la
angustia hipocondríaca seria, del lado de la libido yoica, el correspondiente de la angustia neurótica. En la
psicosis hay una estasis (acumulación) libidinal yoica, en la neurosis hay una estasis de la libido objetal. ¿Por
qué una estasis asi de la libido en el interior del yo se sentiría displacentera? Porque el displacer en general es
la expresión de un aumento de tensión y por lo tanto, una cantidad del acontecer material es la que se traspone
en la cualidad psíquica del displacer.

Plantea la psicosis como una perturbación del narcisismo en la cual la libido genera una ruptura con el mundo
externo. No hay relación de objeto, esa libido se retira de las representaciones pcc o icc. Se produce porque el
mundo externo es extremadamente doloroso y al no poder modificar la realidad externa, modifica la realidad
psíquica; se trata de una frustración muy grande y una psiquis muy débil. Como la ruptura con la realidad es
grande, desinviste las representaciones pcc e icc, esa libido va al yo. Lo que marca la psicosis es el
replegamiento libidinal que va desde las representaciones inconscientes al yo, le llama retracción
libidinal. Esa libido que vuelve al yo se acumula y se intenta una descarga, lo que da lugar al delirio de
grandeza o megalomanía, que se presenta como un síntoma, es la manifestación observable de la psicosis.

Como este delirio de grandeza no alcanza para la descarga se genera una angustia hipocondríaca, es una
angustia insoportable que genera la sensación del fin del mundo. Tiene un contenido exagerado y delirante.
Como la libido se acumula en el cuerpo, se crea el dolor y visita muchos médicos generando una sensación de
despersonalización. Como se soporta el cuerpo, el psicótico va a intentar una reconexión con el mundo externo
(inconscientemente). A este intento le llama mecanismos restitutivos a través de la alucinación y el delirio.
Los llama restitutivos porque la alucinación es una sustitución de la percepción (una percepción sin objeto,
fallida). El delirio es una sustitución del pensamiento. Es una perturbación del narcisismo.

En la neurosis si hay relación de objeto. Es un corte parcial con la realidad. Sigue la relación con el mundo
externo. No es un ejemplo de narcisismo secundario, no hay perturbación del narcisismo pero hay un
replegamiento, la libido que no se puede descargar se acumula en el icc; es el replegamiento de las
representaciones pcc a las icc, se mantiene el vínculo con el objeto pero a través de la fantasía. Le llama
introversión, el replegamiento no va hasta el yo sino a las representaciones icc. La fantasía es una vía de
descarga, cuando no es suficiente aparece la angustia y aparece el síntoma neurótico, por ejemplo una
conversión histérica, una fobia, etc. La diferencia es que en la neurosis la fantasía no se lleva a cabo, en la
psicosis sí.

La diferencia se muestra cuando la vuelta de la libido sobre los objetos irreales (introversión) ha conducido a
una estasis libidinal. En las parafrenias, el delirio de grandeza permite esta clase de procesamiento de la libido
devuelta al yo; quizás solo después de frustrado ese delirio de grandeza, la estasis libidinal en el interior del yo
se vuelve patógena y provoca el proceso de curación que se nos aparece como enfermedad.

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Introversión: termino introducido por Jung para designar el desprendimiento de la libido de sus objetos
exteriores y su retirada hacia el mundo interno del sujeto. Freud limita el término a una retirada de la libido que
conduce a la catexis de formaciones intrapsiquicas imaginarias, lo cual se debería diferenciar de una retirada de
la libido hacia el yo (que corresponde al narcisismo secundario. Para Freud la introversión designa la retirada de
la libido hacia objetos imaginarios o fantasmas, en este sentido constituye una fase de la formación de los
síntomas neuróticos, fase consecutiva a la frustración y que puede conducir a la regresión. La libido se aparta de
la realidad, que ha perdido su valor para el individuo, a consecuencia de la frustración persistente que origina y
se vuelve hacia la vida fantasmática, donde crea nuevas formaciones de deseo y reaviva las huellas de
formaciones de deseo anteriores y olvidadas. Freud opone el concepto de narcisismo secundario (como retiro de
la libido hacia el yo) al de introversión (como retiro de la libido hacia las fantasías) y considera la psicosis como
neurosis narcisista.

Que se desencadene una neurosis o una psicosis depende de las bases complementarias, no es que si el
replegamiento llega al icc es una neurosis y si sigue hasta el yo es una psicosis, no porque se agrave la neurosis
se desemboca en la psicosis, eso va a depender de los desencadenantes, de las predisposiciones y
circunstancias de cada sujeto.

Si hay una psicosis no es posible realizar transferencia porque la libido ha vuelto al yo. Por eso Freud estableció
que los psicóticos no eran analizables ya que la cura se desarrolla en la zona transferencial.

Diferencia entre las neurosis de transferencia y neurosis narcisisísticas (psicosis). En estas la libido liberada
por frustración no queda adscrita a los objetos en la fantasía, sino que se retira sobre el yo; el delirio de grandeza
procura entonces el dominio psíquico de este volumen de libido, vale decir, es la operación psíquica equivalente
a la introversión sobre las formaciones de la fantasía en las neurosis de transferencia; de su frustración nace
la hipocondría de la parafrenia, homóloga a la angustia de las neurosis de transferencia. Esta angustia puede
relevarse mediante conversión, formación reactiva, fobia, etc. En las parafrenias, en cambio, tenemos el intento
de restitución. Pueden distinguirse tres grupos de manifestaciones:

1. Las de la normalidad conservada o la neurosis (manifestaciones residuales).


2. Las del proceso patológico (el desasimiento de la libido respecto de los objetos y de ahí el delirio de
grandeza, la hipocondría, la perturbación afectiva, todas las regresiones).
3. Las de restitución, que deposita de nuevo la libido en los objetos al modo de una histeria o al modo de
una neurosis obsesiva (paranoia o parafrenia propiamente dicha).

Una tercera vía de acceso al estudio del narcisismo es la vida amorosa del ser humana dentro de su variada
diferenciación entre el hombre y la mujer. El niño elige sus objetos sexuales tomándolos de sus vivencias de
satisfacción, se denomina elección de objeto por apuntalamiento (o anaclítica). Ciertas personas, cuyo
desarrollo libidinal experimento una perturbación (como los homosexuales y perversos), no eligen su posterior
objeto de amor según el modelo de la madre, son según el de su persona propio. Manifiestamente se buscan
a sí mismos como objeto de amor, exhiben el tipo de elección de objeto narcisista. Plantea la hipótesis de que
todo ser humano tiene abiertos dos caminos para la elección de objeto, tiene dos objetos sexuales originarios:
el mismo y la mujer que lo crio. En toda elección de objeto hay una parte que es narcisista y otra que es
anaclítica. Esto plantea que evolutivamente cuando el yo sale del narcisismo primario y empieza a hacer
elecciones de objeto, estas primeras elecciones van a ser de tipo narcisista, como una prolongación del propio
yo, luego, cuando avanza el desarrollo, las elecciones van a ser por apuntalamiento, que se refiere al hecho de
que las pulsiones sexuales se apuntalan en las de autoconservacion y van hacia el mismo objeto que satisface
las de autoconservacion, es decir, los padres.

El pleno amor de objeto según el tipo de apuntalamiento es característico del hombre. En la mujer predomina
el tipo narcisista “tales mujeres se aman a sí mismas, con intensidad pareja a la del hombre que las ama. Su
necesidad no sacia amando sino siendo amadas y se prendan del hombre que les colma esa necesidad”.

Caminos para la elección de objeto. Se ama:

 Según el tipo narcisista (elige en base al modelo de la propia persona)


o A lo que uno mismo es (a si mismo)
o A lo que uno mismo fue

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o A lo que uno querría ser
o A la persona que fue una parte del si-mismo propio (hijo)

 Según el tipo del apuntalamiento (realiza una representación de las vivencias de satisfacción, se busca
un objeto con las características de los objetos que satisfacían sus necesidades durante la infancia, se
toman como referencia a los padres).
o A la mujer nutricia
o Al hombre protector

No hay una elección que sea completamente narcisista o anaclítica, todos tenemos de ambas partes, lo que se
espera es que predomine el anaclítico, por la distinción del yo – no yo, y además tiene que ver con estar más
o menos alejado de la salud.

Freud plantea que la renuncia al narcisismo es una tarea compleja y como residuo del narcisismo infantil se
va a constituir el Ideal del Yo. El narcisismo de la infancia perdido es recuperado en parte a través del Ideal
del yo. Este es una instancia psíquica que se diferencia al interior del yo y cuya función va a ser portar la
escala de valores a partir de las cuales este yo se va a guiar. No solo se constituye como residuo del
narcisismo infantil sino que se constituye por la incorporación de la escala de valores que han transmitido los
padres. Empieza a adquirir importancia el objeto externo para la formación del psiquismo. Se empieza a
considerar al otro. Una vez constituido el ideal del yo, esta instancia va a ser la condición para que el yo
ponga en marcha la represión. Cada vez que el yo entre en contradicción con el Ideal del Yo puede optar por
reprimir una moción pulsional.

Ideal del yo: instancia de la personalidad que resulta de la convergencia del narcisismo (idealización del yo) y
de las identificaciones con los padres, con sus sustitutos y con los ideales colectivos. Como instancia
diferenciada, el ideal del yo constituye un modelo al que el sujeto intenta adecuarse.

“La represión parte del yo; podríamos precisar: del respeto del yo por sí mismo. Las mismas impresiones y
vivencias, impulsos y mociones de deseo que un hombre tolera son desaprobados por otro. Uno de esos
hombres ha erigido en el interior de si un Ideal por el cual mide su yo actual, mientras que en el otro falta esa
formación del ideal. La formación del ideal sería, de parte del yo, la condición de la represión. Y sobre este ideal
del yo recae ahora el amor de sí mismo de que en la infancia gozo el yo real. El narcisismo aparece desplazado
a este nuevo ideal que, como el infantil, se encuentra en posesión de todas las perfecciones valiosas. Aquí,
como siempre, ocurre en el ámbito de la libido, el hombre se ha mostrado incapaz de renunciar a la satisfacción
de que gozo una vez. No quiere privarse de la perfección narcisista de su infancia, y si no pudo mantenerla por
estorbárselo las admoniciones que recibió en la época de su desarrollo y por el despertar de su juicio propio,
procura recobrarla en la nueva forma del ideal del yo. Lo que él proyecta frente a sí como su ideal es el sustituto
del narcisismo perdido de su infancia”.

La sublimación es un proceso que atañe a la libido de objeto y consiste en que la pulsión se lanza a otra meta,
distante de la satisfacción sexual; el acento recae entonces en la desviación respecto de lo sexual. La
idealización es un proceso que envuelve al objeto; sin variar de naturaleza, este es engrandecido y realzado
psíquicamente. La idealización es posible tanto en el campo de la libido yoica como en el de la libido objetal.
Por ejemplo, la sobrestimación sexual del objeto es una idealización de este. Y entonces, puesto que la
sublimación describe algo que sucede con la pulsión y la idealización algo que sucede con el objeto, es preciso
distinguirlas en el plano conceptual.

Sublimación: proceso postulado por Freud para explicar ciertas actividades humanas que aparentemente no
guardan relación con la sexualidad, pero que hallarían su energía en la fuerza de la pulsión sexual. Freud
describió como actividades de resorte principalmente la actividad artística y la investigación intelectual. Se
dice que la pulsión se sublima, en la medida en que es derivada hacia un nuevo fin, no sexual, y apunta hacia
objetos socialmente valorados.

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La formación de un ideal del yo se confunde a veces con la sublimación de la pulsión. Que alguien haya trocado
su narcisismo por la veneración de un elevado ideal del yo no implica que haya alcanzado la sublimación de
sus pulsiones libidinosas. El ideal del yo reclama esa sublimación pero no puede forzarla; la sublimación sigue
siendo un proceso especial cuya iniciación puede ser incitada por el ideal, pero cuya ejecución es por entero
independiente de la incitación. La formación del ideal aumenta las exigencias del yo y es el más fuerte
favorecedor de la represión. La sublimación constituye aquella vía de escape que permite cumplir esa exigencia
sin dar lugar a la represión.

Otra instancia psíquica es la conciencia moral, el proceso es una encarnación de la autoridad de los padres.
Antecedente de identificación. Se diferencia del ideal del yo por su función, la de la conciencia moral es vigilar,
controlar al yo para que cumpla con las normas del ideal del yo. Freud infiere la instancia de la concia moral a
partir del delirio de ser observado del paranoico. En la paranoia se tiene la sensación de ser vigilado
permanentemente por alguien de afuera. En el delirio de los paranoicos hay una regresión en la función de la
conciencia moral.

“Hallamos asi una instancia psíquica particular cuyo cometido es velar por el aseguramiento de la satisfacción
narcisista proveniente del ideal del yo, y con ese propósito observase de manera continua al yo actual
midiéndolo con el ideal. Esa instancia es la que llamamos Conciencia Moral. Admitir esa instancia nos posibilita
comprender el delirio de ser observado que con tanta nitidez aflora en la sintomatología de los paranoicos. Los
enfermos se quejan de que alguien conoce todos sus pensamientos, observa y vigila sus acciones, son
informados del imperio de esta instancia por voces que les hablan en tercera persona. […] La institución de la
conciencia moral fue en el fondo una encarnación de la crítica de los padres, primero, y después, de la crítica
de la sociedad, proceso semejante al que se repite en la génesis de una inclinación represiva nacida de una
prohibición o un impedimento al comienzo externos. Ahora bien, la rebelión frente a esa instancia censuradora
se debe a que la persona quiere desasirse de todas esas influencias, comenzando por la de sus padres, y
retirar de ellas la libido homosexual. Su conciencia moral se le enfrenta entonces en una figuración regresiva
como una intromisión hostil de fuera”.

Ideal del yo y conciencia moral entonces, son dos instancias que se diferencias en el yo, tienen el mismo origen
y se diferencian por su función. Ambas surgen por la incorporación de lo externo, con la autoridad y crítica de
los padres. Si bien se forman a partir de eso, luego van a incidir otras instituciones educadoras, figuras
significativas de las cuales toman normas, pautas, etc. que se encargan de la “vigilancia”.

Otro concepto importante es la noción de autoestima (o sentimiento de sí), planteado como un derivado del
narcisismo. Freud lo define en términos económicos como el grandor del yo y surge de distintas fuentes:

1. Primaria: como residuo del narcisismo infantil que tuvo que ser abandonado.
2. De la omnipotencia corroborada por la experiencia (del cumplimiento del ideal del yo).
3. De la satisfacción de la libido objetal, una relación de objeto satisfactoria.

El sentimiento de si depende de manera particularmente estrecha de la libido narcisista. Para ello nos
apoyamos en estos dos hechos fundamentales: en las parafrenias aquel aumenta, mientras que en las neurosis
de transferencia se rebaja; y en la vida amorosa, el no-ser-amado deprime el sentimiento de si, mientras que
el ser-amado lo realza. Además es fácil observar que la investidura libidinal de los objetos no eleva el
sentimiento de sí. La dependencia respecto del objeto amado tiene el efecto de rebajarlo; el que está
enamorado está humillado. El que ama ha sacrificado, por asi decir, un fragmento de su narcisismo y solo
puede restituírselo a trueque de ser-amado. La percepción de la impotencia, de la propia incapacidad para
amar a consecuencia de perturbaciones anímicas o corporales tiene un efecto muy deprimente sobre el
sentimiento de sí. Como fuente principal de esos sentimientos de inferioridad propone el empobrecimiento del
yo, vale decir, del deterioro del yo por obra de las aspiraciones sexuales que han eludido el control.

Las relaciones del sentimiento de si con el erotismo (con las investiduras de libido objetal) pueden ser diversas.
Hay casos en que las investiduras amorosas son acordes con el yo o, al contrario, en las que experimentan
una represión. En el primer caso el amar es apreciado como cualquier otra función del yo. El amar en si, como
ansia y privación, rebaja la autoestima, mientras que ser-amado, hallar un objeto de amor, poseer al objeto
amado, vuelven a elevarla. En el caso de la libido reprimida, la investidura de amor es sentida como grave
reducción del yo, la satisfacción del amor es imposible y el re-enriquecimiento del yo solo se vuelve posible por
el retiro de la libido de los objetos. El retroceso de la libido objetal al yo, su mudanza en narcisismo, vuelve a
figurar un amor dichoso, y por otra parte un amor dichoso real responde al estado primordial en que libido
objetal y libido yoica no eran diferenciables.

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El enamoramiento consiste en un desborde de la libido yoica sobre el objeto. Tiene la virtud de cancelar
represiones y restablecer perversiones. Eleva el objeto sexual a ideal sexual.

Distintas acepciones de narcisismo:

o Como etapa del desarrollo de la libido (Narcisismo primario).


o Estado de concentración de la libido (Narcisismo primario y secundario).
o Aspecto de la relación con los objetos (Elección narcisista de objeto e identificación narcisista).
o Autoestima (sentido amplio).
o Sobrevaloración narcisista del pensamiento que Freud describe en los pueblos primitivos y en los niños.
o Narcisismo femenino – narcisismo masculino (deseo de ser amada – sobrevaloración del falo).
o Suministros narcisistas (todo aquello que eleve mi autoestima).
o Características narcisistas de los grupos (narcisismo de las pequeñas diferencias).
o Perversión narcisista (solo importa el yo, el objeto no existe).

Pulsiones y destino pulsión (1915)

Comienza distinguiendo pulsión de estímulo. El estímulo proviene de la fisiología y toma como referencia
esquema del reflejo, un estímulo aportado desde afuera es descargado hacia afuera mediante una acción la
cual es acorde a un fin. La pulsión no proviene del mundo exterior, sino del interior del propio organismo, por lo
que opera diversamente sobre el alma y se requieren diferentes acciones para eliminarlo. Al estímulo se lo
puede despachar mediante una única acción adecuada, la pulsión en cambio, no actúa como una fuerza de
choque momentánea, sino como una fuerza siempre constante. Puesto que no ataca desde afuera, sino desde
el interior del cuerpo, una huida de nada puede valer contra ella. Como estas no pueden tramitarse mediante
el mecanismo de los estímulos, plantean exigencias mucho más elevadas al sistema nervioso y lo mueven a
actividades complejas, encadenadas entre si, que modifican el mundo exterior lo suficiente para que satisfaga
a la fuente interior de estímulo. Las pulsiones son los genuinos motores de los progresos que han llevado al
sistema nervioso a su actual nivel de desarrollo.

Pulsión nos aparece entonces, como un concepto fronterizo entre lo anímico y lo somático, como un
representante psíquico de los estímulos que provienen del interior del cuerpo y alcanzan el alma como una
medida de la exigencia de trabajo que es impuesta a lo anímico a consecuencia de su trabazón con lo corporal.

Agrega un 4° elemento de las pulsiones:

1. Fuente: proceso somático, interior a un órgano o a una parte del cuerpo cuyo estímulo es representado
en la vida anímica por la pulsión.
2. Objeto: aquello en o por lo cual la pulsión puede alcanzar su meta.
3. Meta: cancelar el estado de excitación en la fuente de la pulsión. Habla también de las pulsiones de
meta inhibida en el caso de procesos a los que se permite avanzar un trecho en el sentido de la
satisfacción pulsional pero después experimentan una inhibición o una desviación, se obtiene una
satisfacción parcial.
4. Esfuerzo o perentoriedad: factor motor la suma de fuerza o la medida de la exigencia de trabajo que
ella representa; es la medida o exigencia de trabajo que la pulsión le impone al psiquismo.

La pulsión según su intensidad va a tener distintos efectos sobre el AP. Si la pulsión es demasiado intensa,
puede fracasar la represión y la sublimación. Frente a esta intensidad de la pulsión hay 4 destinos (o defensas)
posibles:

1. El trastorno hacia lo contrario: se resuelve en dos procesos diversos, la vuelta de una pulsión de la
actividad a la pasividad y el trastorno en cuanto al contenido. Ejemplos del primer proceso brindan los
pares de opuestos sadismo-masoquismo y placer de ver-exhibir. El trastorno solo atañe a las metas de
la pulsión; la meta activa (mirar) es reemplazada por la pasiva (ser mirado). El trastorno en cuanto al
contenido se descubre en este único caso: la mudanza del amor en odio.
2. Vuelta hacia la persona propia: se hace más comprensible si pensamos que el masoquismo es sin
duda un sadismo vuelto hacia el propio yo y la exhibición lleva incluido el mirarse el cuerpo propio. El
masoquista goza compartidamente la furia que se abate sobre su persona y el exhibicionista, su
desnudez.

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3. Represión
4. Sublimación

Los dos primeros para Freud constituyen mecanismos de defensa pre-represivos, son más primitivos en cuanto
al desarrollo, aparecen antes de la represión. Estas son características de la etapa del narcisismo. Se ponen
en marcha a consecuencia del desarrollo del narcisismo. Implican un cambio en la meta de las pulsiones, un
cambio en el objeto. Estas defensas se implementan y tienen que ver con dos pulsiones parciales sadismo-
masoquismo y voyeurismo-exhibicionismo. Tanto las pulsiones de ver y apoderamiento se dirigen hacia un
objeto externo en el comienzo, por la fuerza del narcisismo primario estas pulsiones hacen un cambio y se
dirigen hacia el yo y se tornan autoeróticas. En esta relación primero se da el sadismo y luego el masoquismo
y, luego, cuando esa agresión se dirige nuevamente hacia el objeto, se transforma en sadismo secundario (este
orden luego lo invierte cuando postula la pulsión de muerte). A estos mecanismos prerepresivos Freud los ubica
formando parte del desarrollo normal.

En cuanto al par de opuestos sadismo-masoquismo, el proceso puede presentarse del siguiente modo:

1. El sadismo consiste en una acción violenta, en una afirmación de poder dirigida a otra persona como
objeto.
2. Este objeto es resignado y sustituido por la persona propia. Con la vuelta hacia la persona propia se
ha consumado también la mudanza de la meta pulsional activa en una pasiva.
3. Se busca de nuevo como objeto una persona ajena, que, a consecuencia de esta mudanza sobrevenida
en la meta, tiene que tomar sobre sí el papel de sujeto.

En cuanto al par de opuestos voyeurismo-exhibicionismo el proceso es:

1. El ver como actividad dirigida a un objeto ajeno.


2. La resignación del objeto, la vuelta de la pulsión de ver hacia una parte del cuerpo propio, y por lo tanto
el trastorno en pasividad y el establecimiento de la nueva meta: ser mirado.
3. La inserción de un nuevo sujeto (agente) al que uno se muestra a fin de ser mirado.

En este texto Freud habla de un yo desde el comienzo de la vida, conceptualización que no retoma. El
autoerotismo como etapa desaparece y el narcisismo primario estaría desde el comienzo de la vida, por lo que
el autoerotismo queda como una modalidad de satisfacción característica del narcisismo. “La etapa previa de
la pulsión de ver y del sadismo pertenece al narcisismo, es una formación narcisista […] Los destinos de pulsión
que consisten en la vuelta sobre el yo propio y en el trastorno de la actividad en pasividad dependen de la
organización narcisista del yo y llevan impreso el sello de esta fase. Corresponden quizás a los intentos de
defensa que en etapas más elevadas del desarrollo del yo se ejecuta con otros medios”.

“El yo se encuentra originariamente, al comienzo mismo de la vida anímica, investido por pulsiones, y es en
parte capaz de satisfacer sus pulsiones en sí mismo. Llamamos narcisismo a ese estado y autoerótica a la
posibilidad de satisfacción”.

Dice también que la vida anímica en general está gobernada por tres polaridades:

1. Sujeto (yo) – Objeto (mundo externo)


2. Placer – displacer.
3. Activo – pasivo.

Plantea una evolución del yo en 3 etapas

1. Un yo-realidad inicial o primitivo: es un yo muy rudimentario que a través de la acción motriz puede
distinguir entre yo y no-yo, entre lo interno y lo externo.
2. Yo placer purificado: todo lo placentero va a corresponder al yo, y lo displacentero y el odio, al mundo
externo.
3. Yo real definitivo: es un yo que ya puede hacer elecciones anaclíticas y donde ya está instalado el
examen de realidad, el yo y no-yo pueden ser por igual fuentes de placer y de displacer.

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La Represión (1915)

Pertenece a un de sus trabajos de metapsicología, su idea era sistematizar los fundamentos del psicoanálisis.
Desde muy temprano en la obra (Estudios sobre la Histeria) Freud viene hablando de represión. Lo que hace
en este texto de 1915 es una formulación del concepto. Utiliza el término represión en un sentido amplio, lo
utiliza como sinónimo de defensa, como un mecanismo que interviene en las psiconeurosis. Recién en 1926
en Inhibición, Síntoma y Angustia distingue entre represión y defensa, es decir que la represión es un
mecanismo de defensa pero puede haber otros. Las defensas son las distintas técnicas de las que se vale el
yo para hacer frente a los conflictos que pueden llevar a la neurosis.

En este texto entonces, profundiza el concepto de represión, para eso Freud comienza revisando el concepto
de pulsión, en 1905 la pulsión (como agente representante psíquico) estaba en la mente, pero a partir de este
texto sostiene que la pulsión no está en la mente, sino en el cuerpo. Distingue entre pulsión y los
representantes psíquicos. La pulsión está en el soma, es la excitación proveniente de una fuente orgánica;
en este sentido la pulsión no es psíquica en sí misma, y esa pulsión va a tener una agencia representante de
pulsión que está en la mente (en el aparato psíquico). Si la pulsión es somática, ésta escapa de la represión,
pero la represión actúa sobre la agencia representante. El destino del representante es desaparecer de lo
consiente si antes fue consiente, o seguir coartada de la conciencia si estaba en vías del devenir consiente.

Representante psíquico: dentro de la teoría de la pulsión, es la expresión psíquica de las excitaciones


endosomáticas.

Este representante, o delegado de la pulsión, tiene dos componentes: un componente ideativo o


representacional y un componente afectivo (monto de afecto).

Cuando actúa el mecanismo represivo, este corta el enlace entre la representación y el monto de afecto.
Entonces el componente ideativo va al icc y el componente afectivo (factor cuantitativo) tienen tres destinos
posibles:

1. Se adhiere a otra representación


2. Se descarga bajo otro efecto como angustia
3. Se suprime

Además, plantea las fases de la represión

1. Represión primordial: este primer tiempo consiste en que la pulsión se fija a un representante y esa
representación desde el comienzo no va a tener acceso a la conciencia, va a permanecer ligada a esa
pulsión determinada, se produce una fijación, a partir de ese momento la agencia representante
persiste inmutable y la pulsión sigue ligada a ella. de esta manera es como se fijan esos representantes
de pulsión en el icc. Los núcleos del icc actúan como polos de atracción.
2. Represión secundaria o propiamente dicha: cuando una representación de carácter sexual entra en
conflicto con una moral, entonces la de índole erótica se desaloja (Caso Elizabeth). Se apoya en la
primaria. Constituye un proceso doble: el pcc para rechazar esa representación le quita investidura y a
su vez el icc ejerce atracción, arrastra hacia sí esa representación. Una representación se torna
conflictiva a raíz del enlace con lo primariamente reprimido.
3. Fracaso de la represión secundaria y retorno de lo reprimido: fracasa la represión y aparece como
retoños (representación enlazada con la anterior pero desfigurada), por ejemplo por síntomas, sueños,
actos fallidos, lapsus, olvido con recordar fallido, o angustia.

La esencia de la represión consiste en rechazar y mantener alejado de la conciencia una representación. El


motivo es evitar el displacer. La represión fracasa cuando emerge el displacer o la angustia. El fracaso o el
éxito va a depender siempre de un factor cuantitativo porque pasada cierta intensidad no alcanza la represión
y entonces fracasa.

En la represión opera un fino sopesamiento cuyo juego se nos oculta, sin embargo, las modalidades de su
acción eficaz nos hacen colegir que se trata de detenerse antes que llegue a determinada intensidad en la
investidura de lo icc, rebasada a la cual lo icc irrumpiría hacia la satisfacción, decimos entonces que trabaja en
alto grado individual, cada uno de los retoños de lo reprimido puede tener su destino particular; un poco más
o un poco menos de desfiguración cambian radicalmente el resultado. Lo mismo que se consigue con un más

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o menos de desfiguración puede alcanzarse en el otro extremo del AP mediante una modificación en las
condiciones de producción de placer-displacer. Existen técnicas particulares creadas con el propósito de
provocar alteraciones tales en el juego de las fuerzas psíquicas que lo mismo que de otro modo produciría
displacer pueda por una vez resultar placentero, como por ejemplo, el chiste. Por regla general la cancelación
de la represión es solo provisional, enseguida se restablece. Este último ejemplo da cuenta de que también
trabaja en alto grado móvil.

Metapsicología: término utilizado por Freud para designar la psicología por él fundada considerada en su
dimensión más teórica. La metapsicología elabora un conjunto de modelos conceptuales más o menos
distantes de la experiencia, tales como la ficción de un aparato psíquico dividió en instancias, la teoría de las
pulsiones, el proceso de la represión, etc. La metapsicología considera tres puntos de vista: dinámico, tópico y
económico.

“Propongo que se hable de exposición metapsicológica cuando se pasa a describir un proceso psíquico en sus
relaciones dinámicas, tópicas, y económicas”.

Los textos propiamente metapsicológicos son:

o Proyecto de psicología para neurólogos (1895)


o Capítulo VII de La interpretación de los sueños (1900)
o Formulaciones sobre los dos principios del funcionamiento psíquico (1911)
o Más allá del principio del placer (1920)
o El yo y ello (1923)
o Esquema del psicoanálisis (1938)
o Elementos para una metapsicología (1915)

Punto de vista Descripción


Dinámico Considera los fenómenos psíquicos como resultantes del conflicto y de la composición
de fuerzas que ejercen un determinado empuje siendo estas de origen pulsional.
Tópico Supone una diferenciación del AP en cierto número de sistemas dotados de
características o funciones diferentes y dispuestos en un determinado orden entre sí,
lo que permite considerarlos metafóricamente como lugares psíquicos de los que es
posible dar una representación espacial figurada. Corrientemente se habla de dos
tópicas freudianas: la primera, en la que se establece la distinción entre icc, pcc y cc,
y la segunda que distingue tres instancias, el ello, el yo y el superyó.
Económico Califica todo lo relacionado con la hipótesis según la cual los procesos psíquicos
consisten en la circulación y distribución de una energía cuantificable (energía
pulsional), es decir, susceptible de aumento, de disminución y de equivalencias.

Lo inconsciente (1915)

Justificación del concepto de inconsciente: dice que lo icc es necesario y legítimo. Es necesario porque los
datos de la conciencia son en alto grado lagunosos, y en sanos y enfermos aparecen actos psíquicos de los
que la conciencia no es testigo. En cualquier momento dado, la conciencia abarca solo un contenido exiguo,
por lo tanto, la mayor parte de lo que llamamos conocimiento consiente tiene que encontrarse en cada caso y
por los periodos más prolongados, en un estado de latencia; vale decir: en un estado de inconciencia psíquica.
Las acciones fallidas, los sueños, los experimentos hipnóticos, en particular la sugestión poshipnótica, pusieron
de manifiesto de manera palpable, incluso antes de la época del psicoanálisis, la existencia y el modo de acción
de lo inconsciente anímico. Es legítimo, puesto que para establecerlo no nos apartamos un solo paso de
nuestro modo habitual de pensamiento, que se tiene por correcto. A cada uno de nosotros, la conciencia nos
procura solamente el conocimiento de nuestros propios estados anímicos, he ahí un razonamiento que traemos
por analogía sobre la base de las exteriorizaciones y acciones perceptibles de ese otro, y a fin de hacernos
inteligible su conducta. La experiencia muestra también que esos mismos actos a que no concedemos
reconocimiento psíquico en la persona propia, muy bien los interpretamos en otros. Es evidente que nuestra
indagación es desviada aquí de la persona propia por un obstáculo particular, que le impide alcanzar un
conocimiento más correcto de ella. Si a pesar de esa renuencia interior, volvemos hacia la persona propia aquel

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modo de razonamiento, él nos lleva a descubrir un inconsciente. Dentro del psicoanálisis nos queda declarar
que los procesos anímicos son en sí inconscientes.

Tópica y dinámica de la represión: la represión es en lo esencial un proceso que se cumple sobre


representaciones en la frontera de los sistemas icc y pcc. La representación reprimida sigue teniendo capacidad
de acción dentro del icc, por lo tanto, debe de haber conservado su investidura. En la represión propiamente
dicha (del esfuerzo de dar caza) hay sustracción de la investidura pcc, conservación de la investidura icc o
sustitución de la investidura pcc por una icc. Sin embargo, este proceso no basta para advertir la razón por la
cual la representación que sigue investida o que es provista de investidura desde el icc no haría intentos
renovados por penetrar en el pcc. Se necesita entonces de otro proceso que en caso del esfuerzo de dar caza
mantenga la represión y en el caso de la represión primordial cuide de su producción y de su permanencia, y
solo podemos hallarlo en el supuesto de una contrainvestidura mediante la cual el sistema pcc se protege
contra el asedio de la representación icc. La contrainvestidura es el único mecanismo de la represión primordial;
en la represión propiamente dicha se suma la sustracción de la investidura pcc.

Contrainvestidura: proceso económico postulado como soporte de numerosas actividades defensivas del yo.
Consiste en la catexis por el yo de representaciones, actitudes, etc. susceptibles de obstaculizar el acceso de las
representaciones y deseos icc a la conciencia y a la motilidad. Las representaciones a reprimir, en la medida en
que se encuentran investidas constantemente por la pulsión y tienden sin cesar a irrumpir en la conciencia, solo
pueden mantenerse en el icc si actúa en sentido contrario una fuerza del mismo modo constante. Así pues la
represión supone dos procesos económicos que se implican mutuamente:
1. Retirada por el sistema pcc de la catexis hasta entonces ligada a una determinada representación
displacentera (ausencia de catexis).
2. Contrainvestirura (o contracatexis) utilizando la energía que ha quedado disponible por la operación
anterior.
La contracatexis da por resultado el mantenimiento de una representación dentro del sistema de donde
proviene la energía pulsional. Es, la catexis de un elemento del pcc que impide que surja la representación
reprimida.

Introduce también el punto de vista económico, que aspira a perseguir los destinos de las magnitudes de
excitación y a obtener una estimación por lo menos relativa de ellos. Luego realiza una descripción
metapsicológica del proceso de represión en las tres neurosis de transferencia conocidas, la histeria de
angustia, histeria de conversión y neurosis obsesiva.

Las propiedades particulares del sistema Icc: ausencia de contradicción, proceso primario (movilidad de las
investiduras), carácter atemporal y sustitución de la realidad exterior por la psíquica. El sistema pcc se rige por
el proceso secundario, es el encargado del establecimiento de una capacidad de comercio entre los contenidos
de las representaciones, de suerte que pueda influirse unas a otras, el ordenamiento temporal de ellas, la
introducción de una censura o varias, el examen de realidad, la memoria (hay que separar de las huellas
mnémicas, en las cuales se fijan las vivencias del icc).

El comercio entre los dos sistemas: el icc mantiene con el pcc una serie de relaciones, particularmente la de
cooperación. El icc se continúa en los llamados retoños, es asequible a las vicisitudes de la vida, influye de
continuo sobre el pcc y a su vez está sometido a influencias de parte de este. Los retoños presentan una alta
organización, están exentos de contradicción, han aprovechado todas las adquisiciones del sistema cc y
nuestro juicio los distinguiría apenas de las formaciones de este sistema. Por otra parte, son icc e insusceptibles
de devenir cc. De esta clase son las formaciones de la fantasía y las formaciones sustitutivas.

Lo icc es rechazado por la censura en la frontera de lo pcc, sus retoños pueden sortear esa censura, organizarse
en un nivel alto, crecer dentro del pcc hasta una cierta intensidad de investidura, pero después, cuando la han
rebasado y quieren imponerse a la cc pueden ser individualizados como retoños del icc y reprimidos otra vez
en la nueva frontera de censura situada entre pcc y cc. Así la primera censura funciona contra el icc mismo, la
segunda contra los retoños pcc de él.

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Duelo y melancolía (1915 – 1917)

Freud retoma la idea de narcisismo y plantea el concepto identificación como un proceso constitutivo del yo y
como al interior del yo se van a ir generando grados. Esta idea da origen al Superyó. Hace un análisis del
proceso de duelo y compara el duelo normal y el patológico.

Plantea que el duelo es la reacción normal frente a una pérdida y si bien un proceso de duelo genera una
modificación en la conducta de las personas, en sí mismo no es patológico. Pasado cierto tiempo la persona
elabora la perdida, se supera ese estado. Distinto es cuando no se puede elaborar, en ese caso deviene
patológico.

En el trabajo de duelo, el examen de realidad le indica al yo que el objeto no está, está perdido. No es fácil de
aceptar para el yo y esto se debe a que hay cantidad de representaciones pcc e icc relacionadas con las
vivencias que el yo ha tenido con ese objeto. Hay que hacer una tarea de desinvestir y clausurar una a una a
todas esas representaciones que se tienen de ese objeto. Se las clausura como vía de descarga para la acción
específica pero se conservan en el recuerdo. Una vez cumplido el trabajo del duelo el yo se vuelve otra vez
libre y desinhibido.

“El duelo es, por regla general, la reacción frente a la pérdida de una persona amada o de una abstracción que
haga sus veces, como la patria, la libertad, un ideal, etc. A raíz de idénticas influencias, en muchas personas
se observa, en lugar de duelo, la melancolía.”

En la melancolía (duelo patológico), el yo no puede renunciar al objeto perdido, porque ha habido una relación
tan intensa, ambivalente y elección predominantemente narcisista de objeto. Cuando se pierde el objeto, junto
con éste se pierde una parte del yo. El melancólico sabe a quién perdió pero lo que no sabe es qué perdió de
sí mismo. Plantea que en función de esta elección narcisista, el yo no puede renunciar al objeto, asi que
incorpora mediante el proceso de identificación.

“La melancolía se singulariza en lo anímico por una desazón profundamente dolida, una cancelación del interés
por el mundo exterior, la perdida de la capacidad de amar, la inhibición de toda productividad y una rebaja en
el sentimiento de sí que se exterioriza en autorreproches y autodenigraciones y se extrema hasta una delirante
expectativa de castigo. Este cuadro se aproxima a nuestra comprensión si consideramos que el duelo muestra
los mismos rasgos, excepto uno; falta en él la perturbación del sentimiento de sí.”

La pérdida ocasionadora de la melancolía: cuando él sabe a quién perdió pero no lo que perdió de él. Esto nos
llevaría a referir de algún modo la melancolía a una pérdida de objeto sustraída de la conciencia, a diferencia
del duelo, en el cual no hay nada icc en lo que atañe a la pérdida.

“En el duelo hallamos que inhibición y falta de interés se esclarecen totalmente por el trabajo del duelo que
absorbía al yo. En la melancolía la pérdida desconocida tendrá por consecuencia un trabajo interior semejante
y será la responsable de la inhibición que le es característica. Solo que la inhibición melancólica nos impresiona
como algo enigmático porque no acertamos a ver que absorbe tan enteramente al enfermo. El melancólico nos
muestra todavía algo que falta en el duelo: una extraordinaria rebaja en su sentimiento yoico, un enorme
empobrecimiento del yo. En el duelo, el mundo se ha hecho pobre y vacío, en la melancolía, eso le ocurre al
yo mismo. El enfermo nos describe a su yo como indigno, estéril y moralmente despreciable; se hace reproches,
se denigra y espera repulsión y castigo […] el cuadro de este delirio se completa con el insomnio, la repulsa
del alimento y un desfallecimiento, en un extremo asombroso psicológicamente de la pulsión que compele a
todos los seres vivos a aferrarse a la vida […] y en algún sentido tiene razón, es en realidad todo lo falto de
interés, todo lo incapaz de amor y de trabajo que él dice. Pero esto es secundario: es la consecuencia de ese
trabajo interior que devora a su yo. Si seguimos la analogía con el duelo, deberíamos inferir que él ha sufrido
una perdida en el objeto, pero de sus declaraciones surge una pérdida en su yo […] Pero si con tenacidad se
presta oídos a las querellas que el paciente se dirige, se tendrá rápidamente la impresión de que las más fuertes
de ellas se adecuan muy poco a su propia persona y muchas veces, con leves modificaciones, se ajustan a
otra persona a quien el enfermo ama, ha amado o amaría. Y tan pronto se indaga el asunto, él corrobora esta
conjetura. Así, se tiene en la mano la clave del cuadro clínico si se disciernen los autorreproches como
reproches contra un objeto de amor, que desde éste han rebotado sobre el yo propio.

El proceso es el siguiente: hubo una elección de objeto, una ligadura de la libido a una persona determinada;
por obra de una afrenta real o un desengaño de parte de la persona amada sobrevino un sacudimiento de ese
vínculo de objeto. El resultado no fue normal, que habría sido un quite de la libido de ese objeto y su
desplazamiento a uno nuevo, sino otro distinto, que para producirse parece requerir varias condiciones. La

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investidura de objeto resulto poco resistente, fue cancelada, pero la libido libre no se desplazó a otro objeto
sino que se retiró sobre el yo. Pero ahí no encontró un uso cualquiera, sino que sirvió para establecer una
identificación del yo con el objeto resignado. La sobre del objeto cayó sobre el yo, quien, en lo sucesivo pudo
ser juzgado por una instancia particular como un objeto, como el objeto abandonado. De esta manera, la
pérdida del objeto hubo de mudarse en una pérdida del yo, y el conflicto entre el yo y la persona amada, en
una bipartición entre el yo crítico y el yo alterado por identificación.

La identificación narcisista con el objeto se convierte entonces en el sustituto de la investidura de amor, lo cual
traer por resultado que el vínculo de amor no deba resignarse a pesar del conflicto con la persona amada.

Esta identificación consiste en un mecanismo de incorporación al estilo de la fase oral, un objeto de afuera pasa
a formar parte del AP y va a tener funciones. Estas identificaciones van a ir constituyendo el yo. Si se incorpora
masivamente va a ocupar una parte grande del yo, se separa del resto del yo y se le opone, manteniendo una
relación con la otra parte del yo. De acá provienen los autoreproches del melancólico. Esas voces de
autoreproches en realidad son reproches del objeto al yo. El suicidio es un escape del objeto, en el intento de
salvarse se le va la vida. En la melancolía se da una identificación narcisista con el objeto, es la incorporación
de aspectos del objeto al yo.

“La identificación es la etapa previa de la elección de objeto y es el primer modo, ambivalente en su expresión,
como el yo distingue a un objeto. Querria incorporárselo, en verdad, por la vía de la decoración, de acuerdo
con la fase oral o canibalica del desarrollo libidinal.”

La melancolía, entonces, toma prestados una parte de sus caracteres al duelo, y la otra parte a la regresión
desde la elección narcisista de objeto hasta el narcisismo. Por una lado, como el duelo, es reacción frente a la
pérdida real del objeto de amor, pero además depende de una condición que falta al duelo normal o lo convierte
en un duelo patológico. La pérdida del objeto de amor es una ocasión privilegiada para que salga a la luz la
ambivalencia de los vínculos de amor, uno mismo es culpable de la perdida, vale decir, que la quiso. Si el amor
por el objeto (ese amor que no puede resignarse junto a la resignación del objeto) se refugia en la identificación
narcisista, el odio se ensaña con ese objeto sustitutivo insultándolo, denigrándolo, haciéndolo sufrir y ganando
en este sufrimiento una satisfacción sádica. Así, la investidura de amor del melancólico en relación con su
objeto experimenta un destino doble: en una parte ha regresado a la identificación pero por otra, bajo la
influencia del conflicto de ambivalencia, fue trasladada hacia atrás, hacia la etapa del sadismo más próxima a
ese conflicto. Solo este sadismo nos revela el enigma de la inclinación al suicidio por la cual la melancolía se
vuelve tan interesante y peligrosa.

Otro aspecto es que el predominio de la angustia de empobrecimiento deriva del erotismo anal arrancado de
sus conexiones y mudado en sentido regresivo.

Las tres premisas de la melancolía, resumiendo, son:

1. Pérdida del objeto


2. Ambivalencia
3. Regresión de la libido al yo.

Complemento metapsicológico a la doctrina de los sueños (1915 – 1917)

Reformulación del aparato psíquico, pasa del modelo lineal al modelo circular. El texto en gran medida consiste
en una discusión sobre los efectos producidos por el estado del dormir en los diferentes sistemas de la psique.
Y esta discusión, a su vez, se centra fundamentalmente en el problema de la alucinación y en una investigación
sobre cómo es que en nuestro estado normal podemos distinguir entre fantasía y realidad. Si bien Freud en La
interpretación de los sueños insiste en la función de inhibición gradual como un factor esencial en el proceso
de juzgar si las cosas son reales o no y atribuyó esa función al proceso secundario, no mencionó al yo como
tal, y los procesos secundarios solo pueden operar cuando hay un yo con una reserva de investiduras lo
suficientemente grande como para proveer la energía necesaria para efectuar la inhibición.

Describe la atención como un examen periódico del mundo externo y vinculándola con los órganos de los
sentidos y la conciencia; el papel desempeñado por los sistemas P y cc es el aspecto al que se le da
preponderancia en este artículo.

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UNIDAD V

Mas allá del principio del placer (1920)

Freud comienza mencionando tres fuentes de displacer que aun no contradicen (lo restringe) su tesis del
imperio del principio del placer:

1. Relevo del principio del placer por el principio de realidad: implica que hay que tolerar cierto displacer
transitorio para poder obtener un placer mas seguro y duradero, es decir que hay una postergación de
la ganancia final del placer.
2. Surge de los conflictos y escisiones en el aparato cuando el yo realiza su desarrollo: a lo largo del
desarrollo ciertas pulsiones parciales van a ir siendo segregadas por el proceso de represión primaria
de condicionamiento orgánico, si luego esta pulsion parcial reprimida logra abrirse paso hacia el yo, es
vivenciado como displacentero.
3. Displacer de percepcion: puede tratarse de la percepcion del esfuerzo de pulsiones insatisfechas o de
una percepcion exterior penosa en si misma o que excite expectativas displacenteras en el aparato
anímico por discernirlo este como peligro.

Analiza la hipótesis de la existencia de un “mas allá del principio del placer” a partir de tres referentes clínicos.

1. Neurosis traumáticas: Freud enfatiza en los sueños de los neuróticos traumáticos ya que su vida
onírica reconduce al enfermo una y otra vez a la situación de su accidente, de la cual despierta con
renovado terror, es decir revivían el acontecimiento traumatico mientras dormían. Este tipo de sueño
sería una excepción a la tesis del sueño como cumplimiento de deseo.
2. Juego infantil: esta observación la hace a partir de un varoncito de un año y medio. Cuando su mare
se iba tenia el habito de arrojar lejos de si todos los objetos que hallaba a su alcance acompañado de
la expresión o-o-o-o que significaba se fue. Freud observa que el niño arrojaba un carretel atado con
una piola y lo que mas le llamo la atención fue que la acción que mas repetia era la primera acción, es
decir, arrojarlo (que representaba la salida de la madre), es decir, repetía la escena displacentera.
3. Transferencia: se trata de una repetición de prototipos infantiles con un marcado sentimiento de
actualidad. Freud va a decir que esta reproducción en la transferencia se presenta con una fidelidad no
deseada y tiene siempre como contenido un fragmento de la vida sexual infantil y por lo tanto, del
complejo de Edipo. En lugar de recordar los hechos con el analista, se ve forzado a repetir lo reprimido
como una vivencia presente y generando displacer.

Estos observables clínicos tienen una tendencia común mas originaria e independiente del principio del placer,
la cual llama compulsión de repetición, es decir una tendencia a repetir contra la propia voluntad y de modo
icc vivencias displacenteras. No está al servicio del principio del placer, tiene que tener alguna otra funcionalidad
en el aparato. Es un factor autónomo, irreductible, a una dinámica conflictual en la que solo intervendría la
interaccion del principio del placer y el principio de realidad. Se atribuye al carácter conservador de las
pulsiones, lo que se repite son experiencias displacenteras y cuesta descubrir qué instancia del sujeto podría
hallar satisfacción en ellas.

Otro aporte novedoso que introduce Freud en este texto es en relación a su conceptualización del yo. Postula
que las resistencias que aparecen en el tratamiento analítico provienen de las partes inconcientes del yo. El
conflicto ya no es entre lo icc y lo cc sino entre el yo-coherente y lo reprimido. Es decir que si del yo parten las
resistencias y la represión, el yo tiene partes inconscientes también.

Respecto a la relacion y funcion entre la percepcion y el sistema conciente dice que la conciencia es la
operación de un sistema particular al que llama conciente (Cc). Puesto que la conciencia brinda en lo esencial
percepciones de excitaciones que vienen del mundo exterior y sensaciones de placer y displacer que solo
pueden originarse en el interior del aparato, es posible atribuirle al sistema P-Cc una posición espacial. Tiene
que enontrarse en el exterior y envolver a los otros sistemas psíquicos. Freud situa la sede de la conciencia en
la corteza del cerebro, en el estrato más exterior, envolvente del órgano central. En relación a la percepcion y
al sistema cc Freud no los diferencia sino que van juntos.

La función intermitente de los sentidos consiste en que no recibe constantemente.

Freud representa al organismo vivo como una vesícula indiferenciada de sustancia estimulable por lo que su
superficie vuelta hacia el exterior está diferenciada por su ubicación misma y sirve como órgano receptor de

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estímulos. Plantea que en el aparato es tan importante recibir estímulos como protegernos de ellos, por lo que
el aparato psíquico tiene que desarrollar una especie de defensa y le llama barrera o sistema de protección
anti-estímulos, cuya función es proteger al aparato de las grandes cantidades de excitación provenientes tanto
del soma como del mundo externo, estas energías hiperpotentes que ingresan al sistema pcc son tan intensas
que los estratos, las capas externas, son perforadas por estas excitaciones que van perdiendo la cualidad de
lo vivo y se transforman en inorgánicas.

 Primer recurso – la piel: adquiere la cualidad de lo inerte orgánico y forma como una membrana que
actúa como filtro que deja pasar al interior solo una fracción de intensidad de los estímulos externos.
 Segundo recurso - órganos sensoriales: captan determinados tipos de estímulo y solo captan
pequeñas cantidades de estímulo de modo que posibilita reconocer la naturaleza del estímulo y a la
vez evitar que ingresen volúmenes muy intensos.
 Tercer recurso – proyección: el aparato trata a las excitaciones internas como si fuesen del exterior
y asi poder aplicar la protección anti-estímulo.
 Cuarto recurso – apronte angustiado: posibilita ligar la cantidad de energía que ingresa al AP y al
poder ligarla evita que una situación sea traumática. Su función es un estado de alerta, permite una
expectativa frente a una situación de peligro. Permite poner en funcionamiento la condensación y el
desplazamiento. Es una sobreinvestidura de los sistemas que reciben primero el estímulo. Se van
ligando las representaciones a huellas mnémicas y se le va dotando de un sentido.
 Quinto recurso – ligar las cantidades que ingresan al sistema icc a una huella mnémica.

Plantea dos niveles de ligadura:

o Primer nivel de ligadura: en el Icc. Es necesaria para que rija el principio del placer en el proceso
primario (antes en el icc no había ligadura, la energía era libre).
o Segundo nivel de ligadura: en el Pcc. Permite la subordinación del principio del placer, proceso primario
y el pasaje al proceso secundario.

La ruptura de la protección anti-estímulo se da por una acumulación de la cantidad de estímulos


provenientes tanto del mundo externo como del soma que ingresan al icc y rompen la capacidad de ligadura
que el sujeto tiene en ese momento. Cuando fracasan uno a uno los recursos de la protección anti estimulo lo
que se genera es un trauma. Freud define al trauma en 1920 como el resultado de una vasta ruptura de la
protección anti-estímulo. Pero que algo sea traumático depende de dos factores: del factor sorpresa (y de la
posibilidad o condición subjetiva de la persona para poder ligar) y de la intensidad de esas excitaciones,
pasando cierto nivel de intensidad se arrasan las posibilidades de poner en marcha la barrera y se genera el
trauma. La consecuencia psicopatológica es la neurosis.

Freud propone una modificación en relación a sus conceptualizaciones previas con respecto a

1. Función primera que debe cumplir el AP y sus consecuencias: la tarea del aparato seria ligar la
excitación de las pulsiones que entra en operación en el proceso primario. El aparato entonces tendría
la tarea de ligar la excitación independientemente del principio del placer y sin tomarlo en cuenta en
parte.
2. Añade la quinta característica de la pulsión. De la compulsión de repetición Freud influye que esa
tendencia del aparato a repetir lo placentero como displacentero es una característica de las pulsiones,
le llama carácter repetitivo o conservador y le llama repetitivo porque dice que las pulsiones se
oponen al cambio e intentan volver a repetir el momento originario de la pulsión, reflejan un estado
anterior. Una pulsión sería un esfuerzo, inherente a lo orgánico vivo, de reproducción de un estado
anterior que lo vivo debió resignar bajo el influjo de fuerzas perturbadoras externas”
3. De lo anterior deriva la fundamentación de la hipótesis “la meta de toda vida es la muerte”. Todo lo vivo
regresa a lo inorgánico por razones internas, ya que lo inanimado estuvo ahí antes que lo vivo. La
muerte es parte de la vida, todo organismo lleva su disposición a la muerte. Muere por los desechos
que va generando.

Continua examinando su premisa que todo ser vivo tiene que morir por causas naturales para fundamentar su
segundo dualismo. Recurre a la biología a la tesis de que todo ser vivo muere por causas internas. Otro
fundamento biológico son las ideas de anabolismo y catabolismo postulando que ocurre algo similar en nuestro
aparato:

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Anabolismo – construcción – pulsión de vida

Catabolismo – destrucción – pulsión de muerte

Toma otra fundamentación de la física, de la segunda ley termodinámica que sostiene que el universo tiende a
nivelar las energías a cero (descarga) y también toma ideas de la filosofía, de El Banquete de Platón, según el
cual la unión sexual tendería a restablecer la unidad perdida de un ser originariamente andrógino, anterior a la
separación de los sexos.

Los distintos momentos en el estudio de la teoría de las pulsiones:

 Al comienzo el análisis de las neurosis de transferencia nos compelió a establecer la oposición entre
las pulsiones sexuales y pulsiones de autoconservación o yoicas.
 El paso siguiente se dio cuando el psicoanálisis pudo tantear de más de cerca al yo psicológico, del
cual al comienzo solo se había tenido noticia como instancia represora, censuradora y habilitada para
erigir vallas protectoras y formaciones reactivas. En el 2° momento de las pulsiones, con Introducción
al Narcisismo se observa que la libido era quitada del objeto y dirigida al yo (introversión); y estudiando
el desarrollo libidinal del niño en sus fases más tempranas, llego a la intelección de que el yo era el
reservorio genuino y originario de la libido, la cual solo desde ahí se extendía al objeto. La libido fue
llamada narcisista cuando asi permanecía dentro del yo. Por lo que la oposición originaria entre
pulsiones yoicas y pulsiones sexuales se volvía insuficiente, plantea entonces la distinción dentro de
las pulsiones sexuales la libido yoica y la libido objetal.
 Como se ve obligado a destacar el carácter libidinoso de las pulsiones de autoconservacion, le queda
discernir la pulsión sexual como el Eros que todo lo conserva y derivar la libido narcisista del yo a partir
de los aportes libidinales con que las células del soma se adhieren unas a otras. Entonces, si también
las pulsiones de autoconservacion son de naturaleza libidinosa, no tenemos otras pulsiones que las
libidinosas. La concepción fue desde el comienzo dualista y lo es de manera más tajante hoy, cuando
hemos dejado de llamar a los opuestos pulsiones yoicas y pulsiones sexuales, para darles el nombre
de pulsiones de vida y pulsiones de muerte.

La pulsión de vida tiende permanentemente a neutralizar a las pulsiones de muerte. Abarcan las pulsiones de
conservación y las pulsiones sexuales. Tienden a constituir unidades cada vez mayores y a mantenerlas, se
unen con otras formando unidades cada vez más complejas. La meta es la síntesis de la sustancia viva
dispersada para conservarla.

La pulsión de muerte tiende a reducir completamente las tensiones, es decir, devolver al ser vivo al estado
inorgánico. Se dirigen primeramente hacia el interior y tienden a la destrucción, secundariamente se dirigen
hacia el exterior manifestándose en forma de pulsión agresiva o destructiva. Se refiere a toda agresión dirigida
hacia otro o hacia uno mismo. Actúa de manera silenciosa, es difícil de distinguir. Su meta es la destrucción. El
sadismo es una expresión de la pulsión de muerte.

Los observables clínicos se valen como recursos para explicar la existencia de la pulsión de muerte. También
el sadismo y el masoquismo tienen las expresiones de agresividad. Otro observable es la reacción terapéutica
negativa que es un obstáculo para el avance del análisis terapéutico, es una manifestación de la pulsión de
muerte en el tratamiento, se da porque la persona no puede tolerar el bienestar. Dice que para poder sobrevivir
es necesario rápidamente derivar hacia el exterior la pulsión de muerte. El camino hacia el objeto está marcado
por esta pulsión. Los componentes libidinales van a determinar las modalidades de relación de objeto de
acuerdo a las fases libidinales (oral, anal, genital) que atraviesa el hombre.

Nuevas puntualizaciones sobre el sadismo y el masoquismo: el masoquismo, pulsión parcial complementaria


del sadismo, ha de entenderse como una reversión del sadismo hacia el yo propio. Ahora bien, una vuelta de
la pulsión desde el objeto hacia el yo no es en principio otra cosa que la vuelta desde el yo hacia el objeto que
aquí se nos plantea como algo nuevo. El masoquismo, la vuelta de la pulsión hacia el yo propio, sería entonces
en realidad, un retroceso a una fase anterior de aquella, una regresión. Podría haber también un masoquismo
primario.

Tenemos entonces, masoquismo primario, si se dirige al objeto es sadismo y si vuelve masoquismo secundario.

Acerca del principio del placer: el proceso vital del individuo lleva por razones internas a la nivelación de
tensiones químicas, esto es, a la muerte, mientras que la uniendo una sustancia viva que conforme un individuo

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diferente aumenta estas tensiones, introduce nuevas diferencias vitales, por asi decir, que después tienen que
ser de-vividas. En lo referente a estas diferencias, tienen que existir, desde luego, uno o más óptimos. Y puesto
que hemos discernido como la tendencia dominante de la vida anímica, y quizás de la vida nerviosa en general,
la de rebajar, mantener constante, suprimir la tensión interna de estímulo, de lo cual es expresión el principio
del placer, ese constituye uno de nuestros más fuertes motivos para creer en la existencia de pulsiones de
muerte.

Psicología de las masas y análisis del yo | Cap. VII: La identificación (1921)

La primera definición de identificación aparece en este texto, en el cual estudia cómo funciona un individuo
cuando está inmerso en las masas y cómo es posible que mediante la identificación los miembros de las masas
obedezcan a un líder. Realiza una definición más completa que es fundamental para comprender los momentos
previos al complejo de Edipo, su dinámica y la estructuración tanto del sujeto como del AP.

Define identificación como un proceso psicológico mediante el cual un sujeto asimila un aspecto, una
propiedad, un atributo del otro y se transforma total o parcialmente sobre el modelo de éste. También la define
como la asimilación del yo a un yo-ajeno, por lo que empieza a tener importancia la participación del otro, del
objeto. Habla de tres modos de identificación:

1. En el primer modo la identificación constituye la forma más primitiva del lazo afectivo con el objeto. Esta
identificación se produce durante la fase oral del desarrollo. Son las primeras identificaciones y son
previas al establecimiento de una relación de objeto propiamente dichas. Son pre-edípicas y las llama
identificaciones primarias.
2. Otro tipo es aquel que aparece como sustituto regresivo de una elección de objeto abandonada.
3. Por último, postula aquella que se produce en ausencia de una catexis libidinal en la que un sujeto
puede identificarse con otro en la medida que tienen un elemento en común. Le llama identificación
histérica. Pone como ejemplo el caso de unas señoritas en la cual una recibe una carta del novio y
aparece una ruptura que genera un síntoma y a todas las otras también les genera el mismo síntoma
por el deseo en común de ser amadas.

“La identificación es la forma más originaria de ligazón afectiva con un objeto; en segundo lugar, pasa a sustituir
a una ligazón libidinosa de objeto por la vía regresiva, mediante introyección del objeto en el yo, por asi decir;
y en tercer lugar, puede nacer a raíz de cualquier comunidad que llegue a percibirse en una persona que no es
objeto de las pulsiones sexuales. Mientras más significativa sea esa comunidad, tanto más exitosa podrá ser
la identificación parcial, y asi, corresponder al comienzo de una nueva ligazón.”

El yo y el ello (1923)

Es una de las grandes obras teóricas de Freud donde realiza una descripción del modelo estructural del aparato
psíquico y de sus funciones que se presenta como nuevo y revolucionario. En este texto el yo aparece con una
importancia más grande. En el capítulo 1 retoma conceptualizaciones del yo y pone en revisión los alcances de
los términos Icc, Pcc y Cc planteados desde los siguientes puntos de vista:

 Descriptivo: lo cc es lo percibido y lo icc es lo que no se percibe. Es decir que es la percepcion lo que


define si algo es cc o icc. Habla de dos tipos de icc: lo latente (pcc) que hace referencia a las huellas
mnémicas, es lo que en cualquier momento puede acceder a lo cc reinvistiendo las huellas mnémicas;
y lo reprimido (icc).
 Tópico: concibe al icc, pcc y cc como sistemas del aparato. Este punto de vista desaparece porque los
sistemas pasan a ser el ello, yo y superyó.
 Dinámica: lo define la represión. Lo icc va a ser lo reprimido. Ya no va haber dos tipos de icc porque lo
reprimido no puede acceder a la cc. Pcc va a ser lo latente y la cc es lo que es percibido.

Al revisar los alcances y proponer un nuevo modelo, realiza un cambio. El sentido descriptivo se conserva, el
dinámico se conserva y el tópico desaparece. Además el icc desaparece como lugar y pasa a ser una cualidad
de lo psíquico.

Modelo tópico Icc – Pcc – Cc


Modelo estructural Ello – yo – superyó

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La teoría estructural desarrollada en este texto plantea una nueva hipótesis acerca del funcionamiento mental
ya que supone partes o estructuras que constituyen un todo y que se vinculan entre sí, de tal modo la
modificación en estas estructuras produce modificaciones en las otras, estas estructuras son el ello, yo y
superyó. Este modelo es mucho más dinámico para explicar el funcionamiento psíquico, están muy
interrelacionados.

Realiza una redefinición de la teoría del aparato debido a distintas razones:

 El conflicto entre icc y pcc no podía dar cuenta de muchos fenómenos clínicos, era insuficiente, por
eso ya había planteado que más bien había que hablar de una oposición entre partes del yo, entre el
yo coherente y lo reprimido.
 El cambio en la teoría pulsional donde era necesario redefinir qué se entiende por yo cuando se
introduce lo de libido yoica.

Plantea que las estructuras van evolucionando y diferenciándose. Nacemos con ello y percepción, es decir con
un casquete perceptivo. A partir de este ello por contacto con el mundo exterior se va diferenciando un yo y un
superyó.

¿Cómo las representaciones devienen preconscientes? Por conexión con la correspondiente representación
palabra. Estas representaciones palabras son restos mnémicos, una vez fueron percepciones. Solo puede
devenir conciente lo que ya una vez fue percepcion cc y lo que desde adentro quiere devenir cc tiene que
intentar trasponerse en percepciones exteriores. Esto se vuelve posible por medio de las huellas mnémicas.

Ello: contiene pulsiones, demandas somáticas, disposiciones filogenéticas y una parte de lo reprimido. Es todo
icc. Es desorganizado y se rige por el proceso primario. Condiciona nuestros actos. Se refiere a todo lo que
permanece incognoscible. Con este termine pretende ilustrar que lo que llamamos nuestro yo se comporta en
la vida de modo completamente pasivo y que somos vividos por fuerzas desconocidas e ingobernables. Es el
gran reservorio de energía pulsional (pulsiones de vida y de muerte).

Yo: es una parte del ello alterada por la influencia directa del mundo exterior con mediación del P-Cc. Además,
se empeña en hacer valer sobre el ello el influjo del mundo exterior, asi como sus propósitos propios, se afana
por reemplazar el principio del placer por el principio de realidad. Para el yo la percepcion cumple el papel que
en el ello corresponde a la pulsión. El yo tiene el gobierno de la motilidad. Con relación al ello se parece al jinete
que debe enfrenar la fuerza superior del caballo, con la diferencia de que el jinete lo intenta con sus propias
fuerzas mientras que yo lo hace con fuerzas prestadas, es decir, toma la energía del ello, el yo no tiene un
reservorio pulsional, la toma del ello para llevar a cabo sus funciones (memoria, juicio, etc.). El yo es quien
ejerce la represión y otras operaciones defensivas. El yo del que habla es en gran parte icc.

En cuanto a la relación con las estructuras plantea que distinción entre el ello y el yo es mucho menos tajante
de lo que antes era la frontera entre icc y pcc. Hace una analogía con un iceberg.

El yo no está tajantemente con el ello sino que se comunica directamente con él. En la parte interior se mezcla
el yo con el ello. Lo reprimido solo se separa tajantemente del yo por la fuerza de las resistencias o represiones
del yo pero también se puede comunicar directamente con este. El superyó lo agrega en la conferencia n° 31
y tampoco es claramente autónomo, sino que es en gran parte inconsciente y se sumerge también en el ello.
El ello está abierto en su parte inferior a lo somático, carece de organización en oposición a la organización del
yo y todas sus características del proceso primario le corresponden. Las otras estructuras se diferencian

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progresivamente a partir del ello por influencia del mundo externo. Del ello se diferencia el yo y a partir del yo
se diferencia el superyó.

Algunos autores sostienen que Freud hace uso de dos formas de concebir al yo, uno está relacionado con el sí
mismo o self de una persona y el otro uso se refiere a una parte del AP que se caracteriza por atributos y
funciones. Esta segunda opción es la que utiliza en El yo y el ello.

En esta parte de su obra no hay yo ni representación de objeto desde el comienzo de la vida, este se va
desarrollando gradualmente por medio de identificaciones, por lo que para el desarrollo del yo es fundamental
la importancia de la percepción. El conjunto de huellas mnémicas que se forman a partir de las percepciones
internas y externas van a constituir el yo. Freud plantea que el cuerpo tiene una importancia central para la
formación del yo, el yo es sobre todo una esencia cuerpo, se refiere a que todas las sensaciones provenientes
del cuerpo dejan huellas mnémicas que son centrales para la constitución del yo. Para que el yo exista o esté
constituido debe haberse establecido una asociación entre este conjunto de huellas mnémicas (función
sintética). Para el yo la percepción es tan importante como las pulsiones para el ello. Atribuye al yo distintas
funciones:

 Control de la motilidad
 Percepción
 Examen de realidad
 Capacidad de anticipación
 Memoria
 Ordenamiento temporal de los procesamientos mentales
 Pensamiento racional
 Defensas – represión

Freud plantea que respecto a todas estas funciones el yo muestra cierta autonomía respecto al ello (fortaleza
del yo) pero luego destaca el otro aspecto del yo: la relativa autonomía, porque sucumbe a los mandatos del
ello, del mundo externo y del superyó. Tanto el yo como sus atributos se forman por asociaciones de las huellas
mnémicas que van dejando las percepciones, se constituye a lo largo de toda a vida, mientras más experiencias
de vida haya, más posibilidades de asociaciones va a haber.

El yo, no se forma solo a través de las percepciones del cuerpo sino también a través de la identificación. Surge
por identificaciones que toman el relevo de las investiduras del ello abandonadas. Al comienzo de la vida, si
somos todo ello, el ello inviste los objetos (los padres), inviste por necesidad pulsional, no por elección de
objeto, aun no hay elección de objeto. Asi se establece el primer vínculo afectivo con los objetos, la primera
ligazón afectiva, es decir la identificación primaria. Primaria porque tiene que ver con lo primitivo, son previas
a la elección de objeto (ya que el yo todavía no está constituido) y además son masivas, toman grandes
aspectos del objeto y se incorporan masivamente de modo que modifican ampliamente el aparato. Estas
identificaciones primarias van formando los cimientos del yo, el yo toma las características del objeto, las adopta
como propias. Este yo rudimentario no puede distinguir entre investidura e identificación, se inviste un objeto y
se lo incorpora masivamente en el mismo proceso y asi se va constituyendo, una vez constituido comienza a
elegir los objetos y una vez que los elije se vuelve a identificar, se trata de identificaciones secundarias.
Secundarias porque son posteriores a la elección de objeto del yo y porque toman aspectos parciales de los
objetos y asi el yo se modifica parcialmente. Se llevan a cabo en presencia del objeto y constituyen las
características femeninas y masculinas del yo. Entonces, el yo se constituye por las identificaciones primarias
y secundarias.

También cabe considerar una simultaneidad de investidura de objeto e identificación, vale decir, una alteración
del carácter antes que el objeto haya sido resignado. En este caso, la alteración del carácter podría sobrevivir
al vínculo de objeto y conservarlo en cierto sentido.

El yo elige a los padres y se identifica con ellos sin que afecte durante un tiempo la convivencia armónica con
los padres, hasta que se desencadena la etapa edípica (entre los 3 y 5 años). El niño elige al papá y a la mamá
en la conflictiva edípica como objeto de amor y rivaliza con ambos. Lo plantea como completo (definición de
Edipo de 1923). El Edipo es al mismo tiempo positivo y negativo, lo plantea como análogo en ambos sexos,
dependiente de la bisexualidad originaria del niño. Es decir que el varoncito no posee solo una actitud
ambivalente hacia el padre y una elección tierna hacia la madre sino que se comporta también simultáneamente
como una niña: muestra la actitud femenina tierna hacia el padre y la actitud celosa y hostil hacia la madre. L
hipótesis fundamental sostiene la existencia en el ser humano de un conjunto organizado de ideas,

57
sentimientos, deseos amorosos y hostiles conflictivos en su mayoría icc hacia sus progenitores; estas ideas y
sentimientos consisten en poseer o ser poseído por uno de los progenitores ya sea fálica o genitalmente, y por
otro lado, el deseo de eliminar al otro progenitor que es considerado rival, pero que al mismo tiempo es un
modelo de identificación. Es completo porque se da con los dos progenitores, porque existe una bisexualidad
constitucional. Hay cuatro aspiraciones libidinales de las cuales de cada una queda una identificación:

Destinos que sufren las cuatro mociones libidinales después del sepultamiento: transcurrido un tiempo hay que
renunciar a los padres como objetos de amor, entonces sobreviene un duelo. Se trata de un proceso con dos
modalidades, por un lado está el duelo normal, el cual da lugar a identificaciones secundarias parciales y un
duelo patológico en el que no se puede abandonar el objeto perdido entonces este se incorpora masivamente
al yo dando lugar a las identificaciones secundarias al modo de las primarias. Esa identificación modifica
ampliamente al yo haciendo que una parte del yo se separe y se oponga al resto del yo manteniendo una
relación con el resto del yo como si fuera con un objeto, esta parte del yo que se separa da lugar al superyó
(es lo que en otros textos había denominado identificación narcisista). Lo considera el heredero del complejo
de Edipo, ya que a consecuencia de salida de éste se forma el superyó. Ideal del yo y conciencia moral quedan
ahora dentro del concepto de superyó.

Las identificaciones refuerzan los rasgos de carácter, femeninos y masculinos del yo (aunque depende de las
disposiciones sexuales) y las secundarias al modelo de las primarias constituyen el superyó.

Al finalizar el Edipo hay una sedimentación en el yo de la cual quedan dos identificaciones enlazadas entre sí,
una identificación padre y una identificación madre proveniente cada una de las aspiraciones que estuvieron
involucradas en el Edipo. El superyó va a tener aspectos tanto del padre como de la madre, sin embargo, la
intensidad de estas identificaciones va a ser relativa de acuerdo a la desigualdad de ambas disposiciones
sexuales (si predominó el Edipo positivo habrá más identificaciones padre, por ejemplo en el varón).

El superyó es el representante del vínculo parental, uno incorpora la autoridad de los padres y el yo es el
representante del mundo externo y la realidad.

Conferencia N°31: La El superyó no es solo el residuo de las primeras elecciones de objeto del
descomposición de la ello, sino también un enérgica formación reactiva contra ellas (porque
personalidad psíquica: en esta encarna la moral de los padres, la prohibición del incesto, la prohibición
conferencia postula al ideal del yo, de concretar los deseos edípicos). Condena los deseos del yo. Incorpora
conciencia moral y auto el aspecto protector de los padres (aspecto positivo del superyó). Va a
observación, como funciones del tener una advertencia y una prohibición: “Asi como el padre debes ser;
superyó. asi como tu padre no te es lícito ser”.

Génesis del superyó: es resultado de dos factores biológicos de suma importancia: el desvalimiento y la
dependencia del ser humano durante su prolongada infancia y el hecho de su complejo de Edipo, cuya
represión, se vincula con la interrupción del desarrollo libidinal por el periodo de latencia y por tanto a la
acometida en dos tiempos de la vida sexual.

Mientras que el yo es esencialmente el representante del mundo exterior, el superyó se le enfrenta como
abogado del mundo interior al ello. Conflictos entre él y el ideal reflejarían la oposición entre lo real y lo psíquico,
el mundo exterior y el mundo interior.

El carácter del yo es una sedimentación de las investiduras de objeto resignadas (cada investidura decanta en
identificación). En estas identificaciones hay una trasposición de la libido objetal en libido narcisista y una
resignación las metas sexuales, o sea que la identificación implica una sublimación: la pulsión sexual de meta
directa tiene más poder para dominar que la pulsión de muerte, hay un quantum de pulsión de muerte que se
libera. En este proceso de identificación se genera una desmezcla de las pulsiones de vida y muerte y es lo
que genera la ambivalencia con el objeto. En el capítulo IV plantea que en esa desmezcla se libera la pulsión

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de muerte y de ahí deriva el sadismo del superyó. El proceso de identificación que origina al superyó implica
una desexualizacion de las pulsiones y por lo tanto, una desmezcla pulsional, en ese proceso se libera la pulsión
de muerte, la cual incrementa el sadismo del superyó.

Con cada una de estas dos clases de pulsiones se coordinaría un proceso fisiológico particular (anabolismo y
catabolismo); en cada fragmento de sustancia viva estarían activas las dos clases de pulsiones, si bien en una
mezcla desigual, de suerte que una sustancia podría tomar sobre si la subrogación principal del eros. El modo
en que las pulsiones de estas dos clases se conectan entre sí, se entremezclan, se ligan, sería totalmente
irrepresentable aun, empero, que esto acontece de manera regular y en gran escala, he ahí un supuesto
indispensable dentro de nuestra trabazón argumental. Como consecuencia de la unión de los organismos
elementales unicelulares en seres vivos pluricelulares, se habría conseguido neutralizar la pulsión de muerte
de las células singulares y desviar hacia el mundo exterior, por la mediación de un órgano particular, las
mociones destructivas. Este órgano seria la musculatura y la pulsión de muerte se exteriorizaría ahora como
pulsión de destrucción dirigida al mundo exterior y a otros seres vivos. Una vez que hemos adoptado la
representación de una mezcla de las dos clases de pulsiones, se nos impone también la posibilidad de una
desmezcla de ellas (implica una regresión libidinal). En los componentes sádicos de la pulsión sexual,
estaríamos frente a un ejemplo clásico de una mezcla pulsional al servicio de un fin y en el sadismo devenido
autónomo, como perversión, el modelo de una desmezcla, si bien no llevada al extremo. La esencia de un
regresión libidinal estriba en una desmezcla de pulsiones, asi como, a la inversa, el progreso desde las fases
anteriores a la fase genital definitiva tiene por condición un suplemento de componentes eróticos. También se
plantea una pregunta: la regular ambivalencia que tan a menudo hallamos reforzada en la disposición
constitucional a la neurosis ¿no ha de concebirse como resultado de una desmezcla? Pero ella es tan originaria
que más bien es preciso considerarla como una mezcla pulsional no consumada.

Al final de la obra plantea un cambio en su teoría del narcisismo: si nacemos con ello ¿Dónde queda el
reservorio de libido? En el ello. El narcisismo del yo siempre va a ser un narcisismo secundario sustraído de
los objetos, por lo tanto desaparece la noción de narcisismo primario.

Después plantea que el yo es sede de la angustia y puede experimentar tres tipos de angustia:

 Angustia real frente al mundo externo


 Angustia moral frente al superyó
 Angustia neurótica frente a los deseos del ello

En cuanto a la relación entre las estructuras plantea que el superyó si bien va a ser accesible a influencias
posteriores, conserva durante toda su vida su carácter proveniente del complejo paterno que sería la facultad
o poder de contraponerse al yo y dominarlo. El yo va a tener la posibilidad de actuar frente a las exigencias del
superyó y las demandas del ello, implementando los mecanismos de defensa. En la medida en que el yo puede
oponerse al superyó, ello y realidad y poner en marcha la defensa, mostraría la fortaleza del yo; y si sucumbe
ante ellos se manifiesta su debilidad.

También plantea que el superyó mantiene vínculos mucho más estrechos con el ello que con el yo, por su
origen, porque es en gran parte inconsciente.

Hay dos caminos por los cuales e contenido del ello puede penetrar en el yo. Uno es el directo, el otro pasa a
través del ideal del yo, y acaso para muchas actividades anímicas sea decisivo que se produzcan por uno u
otro de estos caminos. El yo se desarrolla desde la percepcion de las pulsiones hacia su gobierno sobre estas,
desde la obediencia a las pulsiones hacia su inhibición. En esta operación participa intensamente el ideal del
yo, siendo, como lo es en parte, una formación reactiva contra los procesos pulsionales del ello.

Finalmente dice que el papel del psicoanálisis es actuar como un instrumento destinado a posibilitar al yo la
conquista progresiva del ello.

59
UNIDAD VI

El complejo de Edipo: nuevas precisiones y desarrollos teóricos a partir de El yo y el ello

En el contexto del autoanálisis, Freud había descubierto que el complejo de Edipo es un conflicto universal del
ser humano y desde ahí ha tenido grandes y fructíferos desarrollos, es un concepto nuclear en toda teoría
psicoanalítica. La idea de complejo de Edipo ha sido utilizada para la comprensión de la neurosis, la
estructuración de la personalidad, para explicar las relaciones interpersonales e identificaciones sexuales.
Freud lo describió en numerosos artículos pero nunca hizo una sistematización completa de sus ideas en torno
a este tema.

Conceptualización completa del Complejo de Edipo (1923): La hipótesis fundamental sostiene la existencia en
el ser humano de un conjunto organizado de ideas, sentimientos, deseos simultáneos y conflictivos, amorosos
y hostiles en su mayoría icc hacia sus progenitores o sustitutos, estas ideas y sentimientos consiste en poseer
o ser poseído por uno de los progenitores ya sea fálica o genitalmente, y por otro lado, el deseo de eliminar al
otro progenitor que es considerado rival pero que al mismo tiempo es un modelo de identificación.

Complejo de Edipo: conjunto organizado de deseos amorosos y hostiles que el niño experimenta respecto a sus
padres. En su forma llamada positiva el complejo se presenta como en la historia de Edipo Rey: deseo de muerte del
rival que es el personaje del mismo sexo y deseo sexual hacia el personaje del sexo opuesto. En su forma negativa
se presenta a la inversa: amor hacia el progenitor del mismo sexo y odio y celos hacia el progenitor del sexo
opuesto. De hecho, estas dos formas se encuentran en diferentes grados, en la forma llamada completa del
complejo de Edipo. Según Freud, el complejo de Edipo es vivido entre los 3 y 5 años de edad, durante la
organización fáliza; su declinación señala la entrada en el periodo de latencia. Experimenta una reviviscencia
durante la pubertad y es superado, con mayor o menos éxito dentro de un tipo particular de elección de objeto. El
complejo de Edipo desempeña un papel fundamental en la estructuración de la personalidad y en la orientación del
deseo humano.

Antecedentes del complejo de Edipo:

 En el contexto de su autoanálisis, la teoría del Edipo da origen al descubrimiento de la sexualidad


infantil, exteriorizaciones muy tempranas que tiran abajo la teoría traumática (“había progenitores que
los seducían” – carta 69 a Fliess).
 En la carta 70 y 71 postula el descubrimiento del complejo de Edipo a partir del cumplimiento de un año
de la muerte de su padre, en un sueño, descubre esos deseos propios amorosos hacia su madre y la
hostilidad hacia el padre.
 En el 1900 en La interpretación de los sueños, en la sección que desarrolla los sueños de muerte de
personas queridas, menciona el complejo de Edipo.
 Otro antecedente es en 1905 en Tres Ensayos, en el Ensayo III, el modelo del apuntalamiento sella las
bases para la elección de un objeto exogámico y los padres favorecen esa elección, se toma como
modelo a los padres.
 Caso Dora. Aparece la conflictiva edipica que se reactiva en la transferencia.
 Análisis del pequeño Hans en el que analiza el complejo de castración.
 Un caso de neurosis obsesiva (“el hombre de las ratas) en 1909, en el cual postula que el complejo de
Edipo es el complejo nuclear de las neurosis, está en la base del complejo neurótico.
 En 1910 en Sobre un tipo particular de elección de objeto en el hombre, aparece la denominación
Complejo de Edipo, Freud analiza 4 tipos de elección de objeto en hombres y en la base está el
complejo de Edipo, la relación triangular es vivenciada por el niño como infidelidad.
 En 1912-1913 en Tótem y tabú realiza una aplicación del psicoanálisis para estudiar algunas
prohibiciones culturales: prohibición del incesto y del parricidio, analiza cómo estas dos prohibiciones
se reproducen en el desarrollo individual en el complejo de Edipo, que también implica una
identificación con el padre.

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 Tanto en 1919 en Pégale a un niño como en 1920 en Sobre la psicogénesis de un caso de
homosexualidad femenina analiza que en la base de la homosexualidad se ve un complejo de Edipo
invertido.
 En El yo y el ello relaciona el complejo de Edipo para explicar el origen del superyó y plantea los
distintos tipos de identificaciones. En estas al mismo tiempo se da la elección de objeto, el niño hace
identificaciones primarias con ambos padres, luego elije al objeto y luego realiza identificaciones
secundarias y de este modo incorpora al yo aspectos de los progenitores, lo que llama identificaciones
secundarias pre-edípicas. Entre los 3 y 5 años la convivencia armónica entre los padres se interrumpe
por sentimientos de ambivalencia que se deben a la conflictiva edipica: poseer a uno y eliminar al otro
que se percibe como rival. No se da de manera simple sino que se da de manera completa, ya que es
con ambos progenitores porque en la base existe una bisexualidad constitucional (idea que toma de
Fliess). Entonces, plantea que el Edipo se da siempre de manera doble: puede ser positivo e invertido
al mismo tiempo y se da con participación desigual de ambos componentes.

La organización genital infantil (1923)

Antecedentes: en 1905 habla de fases o etapas oral, anal y genital. Diferencia entre sexualidad adulta e infantil.
En 1913 habla de organizaciones pre-genitales de la libido. Es decir, antes planteaba las fases del desarrollo
psicosexual, luego habla de organizaciones que hacen referencia a la cosmovisión de las teorías sexuales de
los niños.

Organización de la libido: coordinación relativa de las pulsiones parciales caracterizadas por la primacía de
una zona erógena y un modo específico de relación de objeto. Consideradas en una sucesión temporal las
organizaciones de la libido definen fases de la evolución psicosexual infantil.

Fase oral: primera fase de la evolución libidinosa, el placer sexual está ligado entonces predominantemente a
la excitación de la cavidad bucal y de los labios, que acompaña a la alimentación. La actividad de nutrición
proporciona las significaciones electivas mediante las cuales se expresa y se organiza la relación de objeto;
asi, por ejemplo, la relación de amor con la madre se hallara marcada por las significaciones comer-ser comido.
La fase oral-sádica es el segundo tiempo de la fase oral, coincide con la aparición de los dientes y de la actividad
de mordedura. Aquí la incorporación adquiere el sentido de una destrucción del objeto, lo que implica que la
ambivalencia entra en juego en la relación de objeto.

Fase anal-sádica: segunda fase de la evolución libidinal, que puede situarse aproximadamente entre los 2 y 4
años; se caracteriza por una organización de la libido bajo la primacía de la zona erógena anal, la relación de
objeto está impregnada de significaciones ligadas a la función de defecación (expulsión y retención) y al valor
simbólico de las heces. En ella se ve afirmarse el sadomasoquismo en relación con el desarrollo del dominio
muscular.

Fase genital: fase del desarrollo psicosexual caracterizada por la organización de las pulsiones parciales bajo
la primacía de las zonas genitales. Comporta dos tiempos, separados por el periodo de latencia: la fase fálica
(u organización genital infantil) y la organización genital propiamente dicha que se instaura en la pubertad.

A partir de 1923 agrega una nueva organización pre-genial a la que llama organización genital infantil o
fálica, en la cual se produce el complejo de Edipo. En este texto compleja la idea de sexualidad infantil. Habla
de organizaciones pre-genitales porque una zona erógena toma el comando, organiza la sexualidad y los
procesos mentales en función a los estímulos/excitaciones que envía al psiquismo esa zona erógena, entonces
se constituyen/originan verdaderas cosmovisiones que tienen que ver con una mirada más amplia en la que

61
el niño comienza a buscar respuestas de todo. Estas cosmovisiones se manifiestan como fantasías a las cuales
designa con el nombre de teorías sexuales infantiles.

Fase fálica: fase de organización infantil de la libido que sigue a las fases oral y anal y se caracteriza por una
unificación de las pulsiones parciales bajo la primacía de los órganos genitales; pero a diferencia de la
organización genital puberal, el niño o niña no reconocen en esta fase más que un solo órgano genital, el
masculino, y la oposición de los sexos equivale a la oposición fálico-castrado. La fase fálica corresponde al
momento culminante y a la declinación del complejo de Edipo; en ella predomina el complejo de castración.

En cuanto a las principales temáticas que abordó Freud en la investigación psicoanalítica hasta la última edición
de Tres Ensayos en 1922 encontramos que el acento recayó sobre la fundamental diversidad entre la vida
sexual de los niños y la de los adultos (en la vida infantil la genitalidad no llega a concretarse). Después pasaron
a primer plano las organizaciones pre genitales de la libido asi como el hecho de la acometida en dos tiempos
del desarrollo sexual (hace referencia a los florecimientos, hay un primer tiempo donde hay muchas
manifestaciones, desde el nacimiento hasta el complejo de Edipo, y luego buena parte de esas pulsiones se
reprime, se sublima, etc., y empieza el periodo de latencia, pero luego, con la pubertad vuelven a resurgir y re
produce un reencuentro con los primeros objetos). Por último el interés recae en la investigación sexual infantil
y desde ahí se pudo discernir la notable aproximación del desenlace de la sexualidad infantil (cerca del quinto
año) a su conformación final en el adulto.

Caracteriza a la sexualidad infantil por tener similitudes y diferencias con la vida sexual del adulto. La similitud
es que durante esta organización, entre los 3-5 años (etapa anal) el niño realiza una elección de objeto sexual
(los padres) y esta elección de objeto es muy similar a la elección de un adulto en el sentido de que dirige sus
aspiraciones libidinales y esperan satisfacción. La diferencia es que si bien hay una zona erógena que toma el
comando, que es la zona genital, guarda diferencia con la del adulto y su etapa genital porque no son los
genitales masculinos y femeninos los que están investidos fuertemente como zonas erógenas sino que el
interés lo tiene un solo genital: el masculino.

Organización fálica | características y procesos psíquicos de la organización (primacía fálica, complejo de


castración, desmentida): El niño tiene una fantasía o conocimiento centrado en el falo, por lo que elabora la
teoría fálica: supone que todos los seres vivos, incluso los seres inanimados poseen un genital semejante al
que él mismo tiene y para él todos tienen pene; en el caso de las niñas piensa que también lo tienen pero luego,
cuando se da cuenta de que no lo tienen, implementa una defensa como reacción frente a esta percepción, la
desmentida, la cual consiste en rechazar una percepción externa, lo que el niño quiere es desconocer la
ausencia del falo en la mujer. Este mecanismo de la desmentida es la base de la psicosis si se implementa de
un modo masivo porque perturba el vínculo con el mundo externo. El niño realiza una percepcion externa
específicamente para desconocer la ausencia del pene en la mujer a través de la desmentida. Esta percepcion
rechazada confronta con otras fantasías e interpreta esa diferencia como que la niña tuvo pene en algún
momento y no lo tiene más porque sufrió una castración. Elabora asi la teoría de la castración: las niñas
tuvieron pene pero han sido castradas como castigo por tener deseos edipicos con el padre y por su actividad
masturbatoria. La polaridad sexual que Freud plantea en esta organización genital es fálico-castrado, es decir
que todavía el niño no conoce la diferencia entre sexos, la oposición femenino-masculino se da recién en la
pubertad.

“Una primera oposición se introduce con la elección de objeto, que sin duda presupone sujeto y objeto. En el
estadio de la organización pre genital sádico-anal no cabe hablar de masculino y femenino, la oposición entre
activo y pasivo es la dominante. En el siguiente estadio de la organización genital infantil hay por cierto algo
masculino, pero no algo femenino, la oposición reza aquí genital masculino o castrado. Solo con la culminación
del desarrollo en la época de la pubertad, la polaridad sexual coincide con masculino y femenino. Lo masculino
reúne el sujeto, la actividad y la posesión del pene, lo femenino, el objeto y la pasividad. La vagina es apreciada
ahora como albergue del pene, recibe la herencia del vientre materno.”

Esta idea de castración parte de que el niño tiene también experiencias de perdidas anteriores, como la
separación del pecho materno, del vientre materno, la separación de sus propios esfínteres corporales, las que
le permiten resignificar esa percepcion que tuvo y que lo conducen a pensar que si en las nenas hay algo que
no está es porque lo tuvieron y lo perdieron. Ahí aparece la amenaza de la castración como el riesgo de la
perdida de ese órgano tan valorado. Solo se considera castración al peligro de perder el propio falo.

62
Otros interrogantes que aparecen son los relacionados con el nacimiento de los niños. Durante un tiempo uso
la teoría de la cloaca: el niño crece en el vientre analógicamente con el sistema digestivo y nace por el ano;
pero cuando entiende que solo las mujeres pueden parir un hijo se le plantea cómo explicar esa pérdida del
falo como condición universal de las mujeres, elaborando asi la teoría del trueque: el pene a cambio de un
hijo, como solo las mujeres pueden parir un hijo esto es porque han hecho un cambio, un trueque, en lugar de
tener penes, tiene hijos.

El sepultamiento del complejo de Edipo (1924)

En este texto Freud se ocupa de cómo finaliza el Edipo, por qué motivo. Dice que el Edipo y la organización
genital infantil se sepultan por dos motivos, uno de origen interno y otro de origen externo. La razón de origen
interno es la represión primaria de condicionamiento orgánico, el complejo de Edipo tiene que caer porque ha
llegado el tiempo de disolución (asi como los dientes de leche), por una maduración neurobiológica, el niño
debe salir del Edipo, llegado un tiempo si o si va a caer en un dique y además por la imposibilidad interno o
fracaso interno de satisfacer sus deseos (es decir, que el niño no está en condiciones biológicas y psicológicas
de tener relaciones sexuales, es un imposibilidad interna). La razón de origen externo son las dolorosas
desilusiones porque los objetos parentales no le pertenecen con exclusividad y lo desilusionan.

Plantea que el complejo de castración se presenta tanto en niños como en niñas y difiere en sus
consecuencias. El varón vive con culpa por la masturbación, que durante el complejo de Edipo se conecta con
fantasías edipicas y cada vez obtiene más peso la idea de la mujer como criatura castrada y empieza a
experimentar temor por sus actividades sexuales, siente la angustia de castración y experimenta un conflicto
entre satisfacer los deseos edipicos y el interés narcisista del niño por preservar este órgano y por esa angustia
de castración el niño sale bruscamente del complejo de Edipo, renuncia a los objetos parentales e internaliza
por medio de las identificaciones secundarias a modo de las primarias la prohibición del incesto y ahí finaliza el
Edipo, sale de la organización fálica y se inicia el periodo de latencia.

Complejo de castración: complejo centrado en la fantasía de castración, la cual aporta una respuesta al enigma
que plantea al niño la diferencia anatómica de los sexos (presencia o ausencia de pene), esa diferencia se atribuye
al cercenamiento del pene en la niña. La estructura y los efectos del complejo de castración son diferentes en el
niño y en la niña. El niño teme la castración como realización de una amenaza paterna en respuesta a sus
actividades sexuales, lo cual le provoca una intensa angustia de castración. En la niña, la ausencia de pene es
sentida como un perjurio sufrido, que intenta negar, compensar o reparar. Guarda intima relación con el complejo
de Edipo y especialmente con su función prohibitiva y normativa.

En la niña no se dan los procesos de la misma manera, la niña atraviesa durante la organización fálica por el
complejo de castración. En la organización fálica, el clítoris pequeño es experimentado en la fantasía como un
homólogo equivalente al pene. La niña siente que es distinta y se crea entonces la envidia fálica, es decir, el
deseo de tener ese órgano, lo que lleva al complejo de masculinidad, que es una reacción frente a la envidia
fálica a los deseos utilizando como mecanismo la desmentida que está basada en que el clítoris en la fantasía
implicaría comportarse como varón y una vez que cae la desmentida la niña acepta la castración como un
hecho que ya ocurrió (mientras que el varón tiene miedo de la castración, miedo a que ocurra). En cuanto a la
salida del Edipo en la niña no hay angustia de castración (ya que esta se presenta por el miedo a perder el
falo y en la niña esto ya ocurrió).

Envidia fálica: elemento fundamental de la sexualidad femenina y móvil de su dialéctica. Surge del
descubrimiento de la diferencia anatómica de los sexos: la niña se siente lesionada en comparación con el niño
y desea poseer, como este, un pene (complejo de castración); más tarde, en el transcurso del Edipo, esta
envidia del pene adopta dos formas derivadas: deseo de poseer un pene dentro de sí (principalmente en
forma de deseo de tener un hijo); y deseo de gozar del pene en el coito. La envidia del pene puede abocar a
numerosas formas patológicas o sublimadas.

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El complejo de Edipo ofrecía al niño dos posibilidades de satisfacción, una activa y una pasiva. Pudo situarse
de manera masculina en el lugar del padre y como el, mantener comercio con la madre, a raíz de lo cual el
padre fue sentido pronto como un obstáculo; o quiso sustituir a la madre y hacerse amar por el padre, con lo
cual la madre quedo sobrando. En cuanto a la naturaleza del comercio amoroso satisfactorio, el niño solo debe
de tener representaciones muy imprecisas; pero es cierto que el pene cumplió un papel, pues lo atestiguaban
bien sus sentimientos de órgano. No tuvo aun ocasión alguna para dudar de que la mujer posee un pene. Ahora
bien, la aceptación de la posibilidad de la castración, la intelección de que la mujer es castrada, puso fin a las
dos posibilidades de satisfacción derivadas del complejo de Edipo. En efecto, ambas conllevaban la pérdida
del pene; una, la masculina, en calidad de castigo y la otra, la femenina, como premisa. Si la satisfacción
amorosa en el terreno del complejo de Edipo debe costar el pene, entonces por la fuerza estallará el conflicto
entre el interés narcisista en esta parte del cuerpo y la investidura libidinosa de los objetos parentales. En este
conflicto triunfa normalmente el primero de esos dos, el yo del niño se extraña del complejo de Edipo.

Realiza una revisión de lo expuesto en El yo y el ello y explica como el niño se extraña del complejo de Edipo.
Las investiduras de objeto son resignadas y sustituidas por identificación. La autoridad del padre, o de ambos
progenitores, introyectada en el yo, forma ahí el núcleo del superyó, que toma prestada del padre su severidad,
perpetúa la prohibición del incesto y, asi, asegura al yo contra el retorno de la investidura libidinosa de objeto.
Las aspiraciones libidinosas pertenecientes al complejo de Edipo son en parte desexualizadas y sublimadas,
lo cual probablemente acontezca con toda trasposición en identificación, y en parte son inhibidas en su meta y
mudadas en mociones internas. El proceso en su conjunto salvo una vez a los genitales, alejo de ellos el peligro
de la pérdida y además los paralizó, canceló su función. Con ese proceso se inicia el periodo de latencia, que
viene a interrumpir el desarrollo sexual del niño. El proceso es más que una represión, equivale, cuando se
consuma idealmente, a una destrucción y cancelación del complejo. Tiene que ser más que una represión
porque si falla puede causar mucha angustia y displacer.

La causa fundamental de la salida del Edipo es el complejo de castración. De esto Freud deriva que el superyó
va a tener características diferentes en el niño y en la niña. La niña sale del Edipo por temor no a la castración
sino a perder el amor de los padres, por lo que el énfasis está puesto en lo externo, como el motivo no es tan
intenso, la salida va a ser mucho más lenta, progresiva, prolongada en el tiempo y de esta manera el superyó
en la niña se constituiría más tardíamente y tendría otras cualidades: va a ser mucho más tolerante, menos
estricto, es decir, estructuralmente va a tener consecuencias distintas. El varón va a tener mayor sentido de
justicia, va a ser más estricto, la angustia de castración otorga un peso muy grande a la hora de la estructuración
psíquica.

Como resultado de la salida del Edipo hay tres situaciones o consecuencias de tres órdenes distintos:

1. Primero hay algunas consecuencias que tienen que ver con un verdadero sepultamiento y
desaparición o cancelación del complejo de Edipo, estas dan lugar a:
o Por un lado, surgen las identificaciones que forman el superyó (las secundarias con el modelo
de las primarias) donde las pulsiones sexuales son sublimadas
o Otra parte, son identificaciones secundarias que son parciales y va a reforzar los caracteres
sexuales femeninos y masculinos.
o Otra parte es que las aspiraciones libidinales quedan inhibidas en su meta, es decir, se
transforman en ternura.
2. Puede pasar también que no se resuelva todo el complejo de Edipo, una parte se reprime y queda
en el ello.
3. O bien que fracase la cancelación del Edipo, es decir que fracase la represión primaria de
condicionamiento orgánico, lo cual puede llevar al incesto.

Algunas consecuencias psíquicas de la diferencia anatómica entre los sexos (1925)

Freud realiza una reformulación completa sobre cómo entiende el complejo de Edipo en la mujer y la prehistoria
del Edipo en el varón y en la niña, es decir que ya no considera análogo el desarrollo sexual del varón y
de la niña. Si bien sostiene que la vida sexual de la mujer constituye un dark continent, teoriza y universaliza
muchos puntos de vista. Comienza haciendo una síntesis del complejo de Edipo positivo en el varón, el niño
retiene el mismo objeto que durante la lactancia, desarrolla una organización fálica y el Edipo se va al
fundamento por la angustia de castración. También reconoce el Edipo invertido en el varón (deseo de eliminar
a la madre considerada rival por el amor hacia el padre).

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Lo nuevo que agrega en este texto es lo que llamó prehistoria del complejo de Edipo. Toma este término
para hacer una analogía con la prehistoria, porque lo que tiene que ver con el desarrollo del complejo de Edipo
y su declinación seria parte de la historia del desarrollo del sujeto y su valor como estructurante del psiquismo
(ya que con la caída del Edipo, cae el ultimo dique) y también al finalizar el Edipo y constituirse el superyó tiene
que ver con la edad en la que aparece la escritura (por eso la analogía). La prehistoria en el varón tiene
elementos característicos:

o Una identificación tierna con el padre sin rivalidad con la madre


o Actividad masturbatoria genital cuya satisfacción va a activar el complejo de castración. Un elemento
equivalente es la enuresis nocturna.
o Acción de espiar con las orejas el coito de los padres, que origina la primera excitación sexual, lo que
Freud considera punto de partida de la excitación sexual (tiene que ver con la fantasía de observación
primaria), no depende de la observación sino que está relacionada con fantasías primordiales u
originarias.

Las fantasías originarias son estructuras fantaseadas típicas que funcionan como organizadores de la vida
mental más allá de las experiencias personales y plantea tres tipos de fantasías primarias (respuestas a las
preguntas de los niños):

1. Fantasía de la escena primaria como respuesta la pregunta ¿de dónde venimos?


2. Fantasía de la seducción para explicar el origen de la sexualidad.
3. Fantasía de la castración para explicar la diferencia entre los sexos.

Estas fantasías de la escena primaria favorecen el que una experiencia se codifique y se resignifique de una
determinada manera. Se transmiten de la herencia filogenética (de ello a ello).

La prehistoria en la niña: comienza a plantear que es diferente, tiene otros elementos y que el tiempo
cronológico también es diferente, es mucho más largo que en el varón y va a tener gran importancia el vínculo
temprano con la madre. Dice que la madre ha sido el primer objeto de amor, el varón conserva ese objeto pero
la niña tiene que hacer un cambio de objeto para entrar al Edipo positivo, pasar de la madre al padre. La
prehistoria en la niña abarca las organizaciones oral, anal y fálica, es mucho más larga. Tanto la niña como el
niño transitaban por organización fálica, cuando la niña percibe la diferencia anatómica entre los sexos siente
la envidia fálica y frente a esta envidia hace una formación reactiva y desarrolla el complejo de masculinidad
(consecuencia de la envidia fálica), que consiste en que la niña se aferra a la idea de que su clítoris es un
homologo al pene, es decir que lo tiene, desmiente la castración o piensa que es chiquito y que ya le va a
crecer. Si la niña no supera este complejo surgen dificultades en el desarrollo de su femineidad, si se produce
una fijación en ese complejo podrá comportarse como un varón. Otra consecuencia es que surge una idea
narcisista y un sentimiento de inferioridad. Además, cuando la niña comprende de la universalidad de la
castración comparte con el varón el desprecio por su sexo (el propio). Otra de las consecuencias es finalmente
el aflojamiento del vínculo tierno con la madre, porque la responsabiliza de no haberla dotado del genital
correcto, entre otros reproches está el querer más al varón que a ella. Otra consecuencia es que surge una
intensa contracorriente opuesta a la masturbación clitoridiana (onanismo) porque la niña abandona la
masturbación (modalidad masculina) porque esto le confirma y la enfrenta con la herida narcisista de sentirse
castrada. Todos estos elementos hacen que la niña renuncia a la ligazón con la madre y se encamine hacia el
padre como objeto de amor entrando asi al complejo de Edipo. Resigna de esta manera el deseo de poseer un
pene como órgano y lo reemplaza por el deseo de tener un hijo. Esto implica un cambio de zona erógena: del
clítoris a la vagina. También va a hacer un cambio de metas sexuales: de metas activas a metas pasivas, lo
propiamente femenino.

El complejo de Edipo para la mujer es una formación secundaria porque el complejo de castración lo precede
y lo prepara, mientras que para el varón es una formación primaria porque primero se da el complejo de Edipo
y a consecuencia del complejo de castración y la angustia de castración el niño sale del complejo de Edipo.
Mientras que el complejo de Edipo del varón se va al fundamento debido al complejo de castración, el de la
niña es posibilitado e introducido por este último.

Finalmente concluye en que estas diferencias marcan consecuencias diferentes en el psiquismo. En la mujer
el complejo de Edipo va a ser abandonado gradualmente, poco a poco, reprimido en su mayor parte y sus
efectos van a penetrar en la vida anímica de la mujer normal. El superyó nunca deviene tan implacable, tan
impersonal y tan independiente de sus orígenes afectivos como en el varón, por lo que la mujer va a tener un
menor sentido de justicia y mayor tendencia a guiarse en sus decisiones por los sentimientos ya sea tiernos u
hostiles.

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Sobre la sexualidad femenina (1931)

Freud completa y profundiza sobre la ligazón pre edipica de la niña. Plantea que la madre fue para la niña su
primer objeto de amor, profundiza las características del vínculo con la madre y enfatiza que para establecer
ese vínculo la niña debe resignar el clítoris por la vagina y hacer un cambio de objeto, de la madre al padre. La
duración de la ligazón madre en la etapa pre edipica se extiende y aumenta la intensidad. La duración abarca
desde la etapa oral hasta la fálica inclusive. El desarrollo psicosexual del varón y de la niña no van en paralelo
porque durante la organización fálica la niña todavía está en la etapa pre edipica, para el varón la etapa pre
edipica abarca la etapa oral y anal.

La relación entre la niña y la madre es intensa y muy ambivalente y las aspiraciones libidinales o metasexuales
que la niña dirige a la madre son de naturaleza tanto activa como pasiva y comandadas por las distintas
organizaciones libidinales que atraviesa. También plantea que la bisexualidad constitucional es mucho más
nítida en la mujer que en el varón, al tener dos zonas erógenas (clítoris y vagina) esto complejiza el desarrollo
psicosexual de la mujer porque la niña va a atravesar primero por una fase masculina para luego pasar por otra
fase que es la propiamente femenina.

El complejo de Edipo en el varón es transitado durante la organización fálica y se disuelve por el complejo de
castración. En la mujer por el complejo de castración (es decir, cuando asume la misma) entra al Edipo, es
decir, al final de la etapa fálica. Pero esto no es tan sencillo, el complejo de castración puede dar 3 orientaciones
posibles de desarrollo:

1. La suspensión de toda la vida sexual.


2. Perseverancia en la masculinidad.
3. El desarrollo de la femineidad.

Para que se encamine a la femineidad la niña debe hacer tres cambios:

1. Aceptar la castración como un hecho consumado y renunciar a la idea de tener un falo.


2. Hacer un cambio de objeto, de la madre al padre lo cual lleva al cambio de la zona erógena.
3. Derivado del anterior, implica un cambio de meta sexual, disminuyen las metas activas y aumentan las
metas pasivas, porque la pasividad está asociada a la femineidad, la cualidad receptiva es vista como
pasividad. Recién ahí se da el pasaje al padre e ingresa al complejo de Edipo.

Plantea como la niña renuncia a la ligazón pre edipica con la madre: hay por un lado, reproches que la niña le
hace a la madre y pero además dice que no es suficiente, por lo que recurre a la represión primaria de
condicionamiento orgánico, esta hace que la niña abandone la ligazón pre edipica con la madre y que renuncie
a la organización fálica, por lo que la mujer va a tener una represión más. Esta ligazón con la madre constituye
puntos de fijación para muchas patologías como por ejemplo, la neurosis y la paranoia.

Por otro lado, en este texto amplía su postulado del complejo de Edipo como conflicto nuclear de la neurosis
porque sostiene que también esta temprana ligazón con la madre puede ser el origen de muchas neurosis y
otras perturbaciones. Es decir, el núcleo no sería ya solo el conflicto del Edipo sino que también la etapa pre
edipica. Freud dice que esta temprana ligazón con la madre tiene tanto peso en el desarrollo psicológico de la
mujer que va a condicionar luego la ligazón con el padre durante el complejo de Edipo y a futuro la relación con
otros hombres. Cuanto más ambivalente es la relación con la pareja, en realidad lo que se repite es la relación
conflictiva con la madre más que con el padre (es decir, más lo pre edipico que lo edipico) y en un segundo
matrimonio se actualizaría más el vínculo con el padre.

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UNIDAD VII

Neurosis y psicosis (1924)

Freud va a tratar de explicar el conflicto (génesis de la psicosis y neurosis) utilizando el modelo de 1923
propuesto en El yo y el ello, en el cual había señalado que el yo era la sede de la angustia y siempre constituía
uno de los polos del conflicto por que explica la patología en función de con quien entre el conflicto el yo.

En la neurosis el conflicto va a ser entre el yo y el ello. Las neurosis de transferencia (o psiconeurosis) se


generan porque el yo no permite la descarga de una pulsión del ello o le impide el objeto para alcanzar la meta,
por lo que el yo pone en marcha la represión como defensa, pero esta represión fracasa y retorna lo reprimido
bajo la forma de un síntoma. Luego el yo inicia su lucha contra el síntoma mediante las defensas del mismo
modo del que antes se defendía de una moción pulsional. Esto da por resultado la neurosis. El superyó incita
al yo a que reprima, de este modo el yo entra en conflicto con el ello pero para responder a los mandatos del
yo y de la realidad.

En la psicosis entre el yo y la realidad (mundo externo). En la psicosis hay una ruptura con el mundo externo
a causa de una frustración de los deseos del ello por parte de la realidad, esta frustración resultó intolerable
por lo que se produjo la ruptura, en la cual el yo se rehúsa nuevas percepciones, es decir, desmiente y se
desinvisten las representaciones pcc e icc de los objetos del mundo externo, creando asi un nuevo mundo,
edifica un nuevo mundo interior y exterior. A partir de los deseos del ello aparece entonces el delirio como
mecanismo restitutivo, que cumple la función de un parche, ya que intenta reestablecer la conexión con el
mundo externo, asi como también aparece la alucinación.

Plantea que la etiología común en el caso de las neurosis y psicosis es siempre una frustración, el efecto
patógeno va a depender de lo que haga el yo frente a esa situación. Por un lado puede permanecer fiel al
mundo externo y procurar sujetar al ello o la otra es resultar avasallado por el ello y se deja arrancar de la
realidad, sucumbe a los mandatos del ello. En el primer caso es neurosis, en el segundo psicosis.

Dice también que hay patologías en las que el conflicto se da entre el yo y el superyó, es el caso de la
melancolía o la psiconeurosis narcisista. El modo en el que el yo logre salir airoso de los conflictos va a
depender de la intensidad de las aspiraciones en pugna. Señala que el yo tiene la posibilidad de evitar la ruptura
hacia la neurosis o la psicosis bajo la condición de perder cierta integridad, es decir deformándose a sí mismo,
es lo que genera las incongruencias de los seres humanos, esto es implementando los mecanismos de defensa,
por lo que el uso de las defensas tiene un alto costo para el yo, por eso las inconsistencias, incoherencias, etc.

La pérdida de la realidad en la neurosis y la psicosis (1924)

En este texto Freud revisa el nexo con la realidad en ambas patologías. Plantea que la conexión del neurótico
con la realidad tiene sus limitaciones. En la neurosis habría también cierta pérdida del vínculo con la realidad,
a simple vista el vínculo parece conservado. El primer paso es la represión, el aflojamiento del nexo con la
realidad se genera en el segundo paso de la formación de la neurosis, que sería el retorno de lo reprimido a
través de la formación del síntoma. Plantea que la porción de pérdida de la realidad va a tener con la
representación (reprimida) involucrada en el conflicto, porque se desconoce una parte del psiquismo, no
tenemos conciencia de una parte de nuestra realidad psíquica.

En la psicosis, en el primer paso del proceso el yo se arranca de la realidad (corta el vínculo) y el segundo paso
es un intento de restablecer el vínculo con la realidad, pero como ya es dejándose guiar por el ello (que ha
arrasado al yo y a la realidad) entonces el resultado va a ser la creación de una nueva realidad en base a
delirios y alucinaciones.

Plantea que en la neurosis se evita, al modo de una huida, un fragmento de la realidad. Mientras que en la
psicosis se la reconstruye. La pérdida del sentido de realidad en la psicosis es mucho más amplia aunque
nunca es total.

Considera que la conducta sana reúne rasgos de ambas reacciones: como la neurosis, no desmiente la realidad
pero como la psicosis, se empeña en modificarla. En la conducta sana se intenta realizar alguna tarea que
implique modificar algo del mundo externo pero acorde al principio de realidad. En la neurosis a través de la
fantasía se intenta sustituir la realidad por una más acorde al deseo pero sin romper el vínculo totalmente con

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el mundo externo, mientras que en la psicosis la fantasía cumple la función de ser como un tesoro de donde se
recoge el material para edificar una realidad nueva.

La escisión del yo en el proceso defensivo (1938 – 1940)

Lo que plantea en este texto es el mecanismo de escisión que le interesa porque venía analizando la relación
del yo con la realidad. Por ejemplo en El fetichismo trabaja el mecanismo de la desmentida, plantea que
coexisten dos actitudes contradictorias en el yo frente a la realidad de la castración, el fetichista por un lado
desmienta la percepcion de la castración y crea el fetiche como un símbolo del pene en la mujer, por otra parte
reconoce la falta de pene en la mujer. Es una perversión. Lo que se desmiente es solo la castración. La
desmentida genera una escisión del yo. Para Freud la escisión no es una defensa sino que es la manera en
que el yo logra sostener las dos corrientes o procedimientos de defensa, uno tiene que ver con la pulsión que
se expresa y la otra tiene que ver con la realidad, uno acepta la castración y la otra la rechaza. La desmentida
ve pero no ve. A consecuencia de esa desmentida se produce la escisión del yo, se produce una desgarradura
que no se repara y que se puede hacer más grande con el paso del tiempo, afecta a la función sintética del yo.

Freud concluye en que en la base de todos los mecanismos de defensa, inclusive en las neurosis, hay cierta
escisión del yo, estos tienen un alto costo para el yo, produce un menoscabo a la integridad, coherencia y
claridad del yo. Poder tolerar el conflicto en la conciencia y tratar de elaborarlo para hacer un juicio o
desestimación es lo más sano, es la manera de salir airoso sin escisión del yo en lugar de implementar las
defensas.

El problema económico del masoquismo (1924)

El masoquismo es pulsión de muerte dirigida hacia el yo. En este texto Freud distingue tres tipos de
conceptualizaciones de masoquismo.

 Masoquismo erógeno o primario: la pulsión de muerte no ha sido diferenciada de la pulsión de vida.


Por una parte permanece adentro y va a ser neutralizada por la pulsión de vida pero por otra, toma
como objeto al propio ser y da lugar a este tipo de masoquismo. Actúa de manera muda.
 Masoquismo femenino: es la satisfacción a través de metas sexuales pasivas, lo asocia con la fantasía
en homosexuales masculinos relacionado con metas sexuales femeninas, las fantasías de ser
maltratados, penetrados, etc.
 Masoquismo moral: es el genuino masoquismo del yo, un yo cargado de pulsión de muerte. El
observable clínico es el sentimiento inconsciente de culpa.

Primera y segunda teoría de la angustia

La primera teoría de la angustia fue postulada en 1895 y el origen era una acumulación de libido que no podía
ser descargada y se mudaba en angustia. Se daba en dos situaciones, en las neurosis actuales que por falta
de objeto se imposibilitaba la descarga, no había conflicto psíquico; y en las psiconeurosis en las que sí había
conflicto psíquico y represión, y a causa de esa represión la libido se acumulaba como angustia. En ambos
casos la libido se acumulaba en el icc y se descargaba como angustia.

Define angustia como un estado afectivo displacentero que implica una descarga y la percepcion de esa
descarga. Freud plantea que hay una vivencia prototípica de la angustia que lo que constituye la 1° vivencia de
angustia del individuo: el trauma del nacimiento (idea tomada de Otto Rank), dice que la vivencia del nacimiento
genera una situación traumática por todo el cambio que implica a nivel físico y psíquico, que va a dejar un
conjunto de huellas mnémicas. Esta primera vivencia forma el modelo de todas las vivencias de angustia
posteriores en la vida. La angustia como estado displacentero va constituir la reactivación de la vivencia de
nacimiento ya que se genera taquicardia, apnea, sudoración, palpitaciones, etc. es decir, perturbaciones
económicas.

En la Conferencia 25 plantea distintas formas clínicas en que se puede presentar la angustia: puede aparecer
como angustia flotante, en la que el paciente relaciona la angustia con algo (objeto o situación) pero la
explicación va variando. Otra modalidad son las fobias donde la angustia se enlaza a un objeto determinado y
fijo. Otra modalidad es aquella en la que el sujeto no puede ligar la angustia a nada en particular, no hay

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referencia a ningún objeto, puede presentarse como un estado permanente o momentáneo, puede ocurrir que
la persona esté angustiada pero no sepa por qué y la persona va a sentir todos los concomitantes o efectos
físicos de la angustia pero sin poder asociarlo a nada.

Plantea que estas modalidades pueden aparecer en cualquier tipo de neurosis o cualquier patología también,
explica que al aparato mental ingresa una cantidad de libido que va siguiendo su curso desde las
representaciones icc y luego pcc hasta realizar la descarga mediante la acción específica. Cuando esta
descarga está interferida por algún motivo (dos motivos) esta cantidad de libido que no puede ser tramitada por
la vía normal se acumula y se estanca generando una estasis libidinal y va a intentar la descarga por la vía
facilitada de la vivencia de nacimiento.

El lugar tópico donde emerge la angustia en la psiconeurosis según la primera teoría de la angustia es en el
inconsciente. Plantea una relación muy estrecha entre la acumulación de libido, sistema icc, angustia y
síntomas. Primero hay un conflicto psíquico icc-pcc: el pcc reprime, desaloja las representaciones
displacenteras, esa libido se estanca en el icc generando una estasis libidinal y se descarga como angustia,
puede ocurrir que se generen síntomas para aliviar la angustia. Cuando aparece la angustia es porque hubo
una investidura de esa experiencia de nacimiento.

La segunda teoría de la angustia es postulada en 1926, el principal antecedente proviene de Más allá del
principio del placer, el apronte angustiado es un antecedente de la señal de angustia. En El yo y el ello
comienza a postular algunos cambios, la sede de angustia es el yo, es el que siempre experimenta la angustia
y dependiendo de esta va a entrar en conflicto.

Plantea una diferencia entre inhibición y síntoma para relacionarlo con la angustia. La inhibición se ubica en
el yo. Es una limitación funcional del yo. Puede formar parte de un proceso psicopatológico o no, como por
ejemplo, el proceso de duelo. Puede ser a causa de una represión previa, y esa inhibición se sostiene para
poder mantener la represión y evitar represiones nuevas, por ejemplo cegueras histéricas. Hay inhibición para
evitar que emerja la angustia.

En la formación del síntoma en la neurosis interviene el ello. El síntoma es indicio y sustituto de una satisfacción
pulsional interceptada, es un resultado del proceso represivo. La represión parte del yo, quien, eventualmente
por encargo del superyó no quiere acatar una investidura pulsional incitada en el ello. Mediante la represión, el
yo consigue coartar el devenir consciente de la representación que era la portadora de la moción desagradable.
El síntoma implica un fracaso de la represión.

A consecuencia de un uso excesivo de defensas puede aparecer la inhibición, pero esta no es un mecanismo
de defensa. Son limitaciones de las funciones yoicas, sea por precaución o a consecuencia de un
empobrecimiento de energía.

En esta segunda teoría Freud da vuelta la relación entre angustia y represión, plantea que el yo puede utilizar
la angustia como una señal de displacer que le permita poner en marcha la represión como defensa, es decir,
se da primero la angustia y luego la represión.

El yo reviniste con un pequeño monto de energía la vivencia del nacimiento y a partir de ahí el yo, guiado por
el principio de placer-displacer, pone en marcha la represión. Todo esto ocurre de manera inconsciente.
Además otorga al yo la función de emitir la señal de angustia, implementa frente a esta última una señal de
alarma frente un peligro de carácter pulsional, proveniente del ello (en el caso de las neurosis).

También plantea otra modalidad que puede experimentar el yo, la angustia traumática o automática. Dice
que se trata de una angustia tóxica porque invade al yo, lo paraliza en su funcionamiento y no le permite hacer
algo útil, adaptativo, es decir, no podrá implementar una huida frente a lo externo o mecanismos de defensa
frente a lo pulsional. Genera una perturbación libidinal en el aparato y va a dar lugar a una serie de descargas
motoras, todas las consecuencias de alteraciones físicas o psicológicas acontecidas a la vivencia de nacimiento
son similares, entonces hay una reinvestidura completa de la vivencia de nacimiento (está relacionado con las
neurosis traumáticas). Este concepto de angustia en esa relación con el trauma tendría que ver con una falla
con el primer nivel de ligadura.

Plantea otro tipo de represión primaria, porque posibilitaría poner en funcionamiento el aparato, o sea el
principio del placer y el proceso primario. Se trata de una represión primaria funcional, una vez estructurado el
aparato la angustia actúa como señal que posibilitaría que el yo ponga en marcha la represión secundaria (el
superyó solo interviene en las represiones secundarias).

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Las situaciones que representan un peligro para el yo van a ir evolucionando a medida que el yo se va
desarrollando. El peligro que el yo experimenta es el de perder el amor de sus pares, proviene del superyó, ese
temor a esa pérdida nos acompaña por el resto de nuestras vidas. Estas situaciones de peligro pueden subsistir
hasta épocas tardías.

Freud realiza una analogía entre las neurosis actuales y traumáticas porque en ambos casos el desequilibrio
es económico, porque hay una cantidad de excitación que no puede ser ligada psíquicamente, entonces se
acumula y se descarga como angustia. Para explicar esto utiliza la primera teoría de la angustia y para explicar
la emergencia de la psiconeurosis utiliza la segunda teoría.

En la Conferencia 32 – Angustia y vida pulsional (1932-1933) plantea el abandono definitivo de la primer teoría
de la angustia porque había una superposición, ya que en ambas neurosis el origen era el mismo, surge un
incremento libidinal de tal magnitud que había actuado como factor traumático, por lo que el yo reaccionaba
con angustia traumática o automática.

El malestar en la cultura (1929-1939)

El tema principal del texto es el irremediable antagonismo entre las exigencias pulsionales y las restricciones
impuestas por la cultura, además analiza la naturaleza del sentido de culpa y la situa como el problema más
importante del desarrollo cultural. Además sobre esto se edifica la segunda de las principales cuestiones
tratadas en este trabajo: la de la pulsión de destrucción.

En el capítulo VI comienza haciendo una síntesis de los diferentes momentos que recorrió en su desarrollo de
la teoría de las pulsiones. Dice que al comienzo se contrapusieron pulsiones yoicas y pulsiones de objeto y
para designar la energía de estas últimas introdujo el nombre de libido. Una de estas pulsiones de objeto, la
sádica, se destacaba sin dudas por el hecho de que su meta no era precisamente amorosa, y aun era evidente
que en muchos aspectos se anexaba a las pulsiones yoicas, no podía ocultar su estrecho parentesco con
pulsiones de apoderamiento sin propósito libidinoso. Destaca la importancia de la introducción del concepto de
narcisismo, es decir, la intelección de que el yo mismo es investido con libido. Esta libido narcisista se vuelca a
los objetos deviniendo de tal modo libido de objeto y puede volver a mudarse en libido narcisista. El concepto
de narcisismo nos permitió aprehender analíticamente la neurosis traumática asi como muchas afecciones
vecinas a la psicosis y estas mismas.

Al exponer las formulaciones del tercer momento de las pulsiones (Más allá del principio del placer), menciona
el aporte de la compulsión de repetición y el quinto carácter universal de las pulsiones, su carácter conservador.
Menciona que extrajo la conclusión de que además de la pulsión a conservar la sustancia viva y reunirla en
unidades cada vez mayores, debía haber otra pulsión opuesta a ella que pugna por disolver esas unidades y
reconducirlas al estado inorgánico inicial, la pulsión de muerte. Las exteriorizaciones de la pulsión de vida eran
llamativas y ruidosas, la pulsión de muerte se dirigía al mundo exterior y entonces salía a la luz como pulsión a
agredir y destruir. Asi la pulsión se ponía al servicio del eros, en la medida en que el ser vivo aniquilaba a otro
y no a su si-mismo propio. A la inversa si esta agresión hacia afuera era limitada, ello no podía menos que traer
por consecuencia un incremento de la autodestrucción. En el sadismo, se estaba frente a una liga de esta
índole, particularmente fuerte, entre la aspiración de amor y la pulsión de destrucción, y en su contraparte, el
masoquismo, frente a una conexión de la destrucción dirigida hacia adentro con la sexualidad, conexión en
virtud de la cual se volvía hasta llamativa y conspicua esa aspiración de ordinario no perceptible.

Cuando la pulsión de muerte no se trasluce a través de la liga con la pulsión de vida, resulta muy difícil de
aprehender y se nos escapa. En el sadismo, donde ella tuerce a su favor la meta erótica, aunque satisfaciendo
plenamente la aspiración sexual, obtenemos la más clara intelección de su naturaleza y de su vínculo con el
eros. Pero aun donde emerge sin propósito sexual, incluso en la más ciega furia destructiva, es imposible
desconocer que su satisfacción se enlaza con el goce narcisista extraordinariamente elevado, en la medida en
que enseña al yo el cumplimiento de sus antiguos deseos de omnipotencia. Inhibida en su meta, la pulsión de
destrucción, dirigida a los objetos, se ve forzada a procurar al yo la satisfacción de sus necesidades vitales y el
dominio sobre la naturaleza. Entonces, la inclinación agresiva es una disposición pulsional autónoma, originaria
del ser humano y la cultura encuentra en ella su obstáculo más poderoso. La cultura, sería un proceso al servicio
del eros, que quiere reunir a los individuos aislados, luego a las familias, después a las etnias, pueblos,
naciones, en una gran unidad: la humanidad. Esas multitudes de seres humanos deben ser ligados
libidinosamente entre sí, la necesidad sola, las ventajas de la comunidad de trabajo, no los mantendrían
cohesionados. Ahora bien, a este programa de la cultura se opone la pulsión agresiva natural de los seres

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humanos, la hostilidad de uno contra todos y de todos contra uno. Esta lucha es el contenido esencial de la
vida en general, y por eso el desarrollo cultural puede caracterizarse sucintamente como la lucha por la vida de
la especie humana.

En el capítulo VII explica de qué recursos se vale la cultura para inhibir la agresión y dice que la agresión es
introyectada, interiorizada, pero en verdad reenviada a su punto de partida, vale decir, hacia el yo propio. Ahí
es recogida por una parte del yo, que se contrapone al resto como superyó y entonces como conciencia moral
está pronta a ejercer contra el yo la misma severidad agresiva que el yo habría satisfecho de buena gana en
otros individuos ajenos a él. A partir de esto intenta explicar la génesis del sentimiento de culpa y dice que
podemos llamar conciencia de culpa a la tensión entre el superyó que se ha vuelto severo y el yo que le está
sometido. Se exterioriza como necesidad de castigo. Por consiguiente, la cultura yugula el peligroso gusto
agresivo del individuo debilitándolo, desarmándolo y vigilándolo mediante una instancia situada en su interior
como si fuera una guarnición militar en la ciudad conquistada.

Génesis del sentimiento de culpa. Uno se siente culpable cuando ha hecho algo que discierne como malo.
Además, puede considerarse también quien no ha hecho nada malo, pero discierne en si el mero propósito de
obrar de ese modo, y entonces se preguntara porque el propósito se considera aquí equivalente a la ejecución.
Ambos casos presuponen que ya se haya discernido al mal como reprobable, como algo que no debe
ejecutarse. ¿Cómo se llega a esa resolución? Es licito desautorizar la existencia de una capacidad originaria,
por asi decir natura, de diferenciar el bien del mal. Evidentemente malo no es lo dañino o perjudicial para el yo,
al contrario, puede serlo también lo que anhela y le depara contento. Entonces aquí se manifiesta una influencia
ajena; ella determina lo que debe llamarse malo y bueno. Librado a la espontaneidad de su sentir, el hombre
no habría seguido ese camino, por lo tanto, ha de tener un motivo para someterse a ese influjo ajeno. Se lo
descubre fácilmente en su desvalimiento y dependencia de otros, su mejor designación seria: angustia frente a
la pérdida de amor. Si pierde el amor del otro, de quien depende, queda también desprotegido frente a diversas
clases de peligros, y sobre todo frente al peligro de que este ser hiperpotente le muestre su superioridad en la
forma del castigo. Por consiguiente, lo malo es en un comienzo aquello por lo cual uno es amenazado con la
perdida de amor, y es preciso evitarlo por la angustia frente a esa perdida.

En este primer grado la conciencia de culpa es angustia frente a la perdida de amor, angustia social. Es fácil
identificarla en niños aunque también en adultos, se les permite ejecutar lo malo que les promete cosas
agradables cuando están seguros de que esa autoridad no se enterara y su angustia se dirige solo a la
posibilidad de ser descubiertos. Solo sobreviene un cambio importante cuando la autoridad es interiorizada por
la instauración de un superyó. Con ello los fenómenos de la conciencia moral son elevados a un segundo grado;
en el fondo, únicamente entonces corresponde hablar de conciencia moral y sentimiento de culpa. En ese
momento desaparece la angustia frente a la posibilidad de ser descubierto y también por completo el distingo
entre hacer el mal y quererlo; en efecto, ante el superyó nada puede ocultarse, ni quiera los pensamientos. El
superyó pena al yo pecador con los mismos sentimientos de angustia, y acecha oportunidades de hacerlo
castigar por el mundo exterior.

En este segundo grado de su desarrollo la conciencia moral se comporta con severidad y desconfianza tanto
mayores cuanto más virtuoso es el individuo, de suerte que en definitiva justamente aquellos que se han
acercado más a la santidad son los que más acerbamente se reprochan su condición pecaminosa. Asi la virtud
pierde una parte de la recompensa que se le promete; el yo obediente y austero no goza de la confianza de su
mentor y, a lo que parece, se esfuerza en vano por granjeársela. Se dirá que una conciencia moral más severa
y vigilante es el rasgo característico del hombre virtuoso y que si los santos se proclaman pecadores no lo
harían sin razón, considerando las tentaciones de satisfacción pulsional a que están expuestos en medida
particularmente elevada, puesto que, como bien se sabe, una denegación continuada tiene por efecto aumentar
las tentaciones, que, cuando se las satisface de tiempo en tiempo, ceden al menos provisionalmente.

Entonces, el origen del sentimiento de culpa puede provenir de la angustia frente a la autoridad, y más tarde la
angustia frente al superyó. La primera compele a renunciar a satisfacciones pulsionales, la segunda esfuerza,
además, a la punición puesto que no se puede ocultar ante el superyó la persistencia de los deseos prohibidos.

En la génesis de la culpa la secuencia temporal sería entonces: primero, renuncia de lo pulsional como resultado
de la angustia frente a la agresión de la autoridad externa, pues en eso desemboca la angustia frente a la
pérdida del amor, ya que el amor protege de esa agresión punitiva; después, instauración de la autoridad
interna, renuncia de lo pulsional a consecuencia de la angustia frente a ella, angustia de la conciencia moral.
En el segundo caso, hay igualación entre la mala acción y el propósito malo, de ahí la conciencia de culpa, la
necesidad de castigo. La agresión de la conciencia moral conserva la agresión de la autoridad.

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La conciencia moral es la consecuencia de la renuncia de lo pulsional. Al comienzo, la conciencia moral (mejor
dicho, la angustia, que más tarde deviene conciencia moral) es por cierto causa de la renuncia de lo pulsional,
pero esa relación se invierte después. Cada renuncia de lo pulsional deviene ahora una fuente dinámica de la
conciencia moral; cada nueva renuncia aumenta su severidad e intolerancia y estaríamos tentados de profesar
una tesis paradójica, con que solo pudiéramos armonizarla mejor con la historia genética de la conciencia moral
tal como ha llegado a sernos notoria; hela aquí, la conciencia moral es la consecuencia de la renuncia de lo
pulsional, es decir la renuncia de lo pulsional impuesta a nosotros desde afuera crea la conciencia moral que
después reclama más y más renuncias. El efecto que la renuncia de lo pulsional ejerce sobre la conciencia
moral se produce del siguiente modo: cada fragmento de agresión de cuya satisfacción nos abstenemos es
asumido por el superyó y acrecienta su agresión contra el yo. Hay algo que no armoniza bien con esto, y esto
es que la agresión originaria poseída por la conciencia moral es continuación de la severidad de la autoridad
externa, o sea, nada tiene que ver con una renuncia.

El vínculo entre superyó y yo es el retorno, desfigurado por el deseo, de vínculos objetivos entre el yo todavía
no dividido y un objeto exterior. Ahora bien, la diferencia esencial consiste en que la severidad originaria propia
del superyó no es la que se ha experimentado de parte de ese objeto o la que se le ha atribuido, sino que
subroga la agresión propia contra él. Si esto no es correcto, es lícito aseverar que efectivamente la conciencia
moral ha nacido en el comienzo por la sofocación de una agresión y en su periplo ulterior se refuerza por nuevas
sofocaciones de esa índole. La experiencia enseña que la severidad del superyó desarrollado por un niño en
modo alguno espeja la severidad del trato que ha experimentado. Cabe consignar también que en la formación
del superyó y en la génesis de la conciencia moral cooperan factores constitucionales congénitos, asi como
influencias del medio, del contorno objetivo y esto en modo alguno es sorprendente.

Por ultimo señala que el sentimiento de culpa es la expresión del conflicto de ambivalencia, de la lucha eterna
entre el eros y la pulsión de muerte. Y este conflicto se entabla toda vez que se plantea al ser humano la tarea
de la convivencia; mientras una comunidad solo conoce la forma de la familia, aquel tiene que exteriorizarse en
el complejo de Edipo, introducir la conciencia moral, crear el primer sentimiento de culpa. Si se ensaya una
ampliación de esa comunidad, ese mismo conflicto se prolonga en formas que son dependientes del pasado,
se refuerza y trae como consecuencia un ulterior aumento del sentimiento de culpa. Puesto que la cultura
obedece a una impulsión erótica interior, que ordena a los seres humanos unirse en una masa estrechamente
atada, solo puede alcanzar esta meta por la vía de un refuerzo siempre creciente del sentimiento de culpa. Lo
que había empezado en torno del padre se consuma en torno de la masa. Y si la cultura es la vía de desarrollo
necesaria desde la familia a la humanidad, entonces la elevación del sentimiento de culpa es inescindible de
ella, como resultado del conflicto innato de ambivalencia, como resultado de la eterna lucha entre amor y pugna
por la muerte, y lo es, acaso hasta cimas que pueden serle difícilmente soportables al individuo.

En el capítulo VIII sostiene que el sentimiento de culpa es el problema más importante del desarrollo cultural,
“asi, la conciencia moral nos vuelve a todos cobardes”. Que se oculte al joven el papel que la sexualidad
cumplirá en su vida no es el único reproche que puede dirigirse a la educación de hoy. Yerra, además, por no
prepararlo para la agresión cuyo objeto está destinado a ser. Cuando lanza a los jóvenes en medio de la vida
con una orientación psicológica tan incorrecta, la educación se comporta como si se dotara a los miembros de
una expedición al polo de ropas de verano y mapas de los lagos de Italia. Es evidente aquí que no se hace un
buen uso de los reclamos éticos. La severidad de estos no sufriría un gran daño si la educación dijera “asi
deberían ser los humanos para devenir dichosos y hacer dichosos a los demás, pero hay que tener en cuenta
que no son asi”. En lugar de ello, se hace creer a los jóvenes que todos los demás cumplen los preceptos
éticos, vale decir, son virtuosos, en esto se funda la exigencia de que ellos lo sean también.

Plantea a partir de ello el nexo del sentimiento de culpa con la conciencia. En los casos de arrepentimiento
comunes, se hace perceptible la conciencia con bastante nitidez. En la neurosis obsesiva el sentimiento de
culpa se impone expreso a la conciencia, gobierna el cuadro patológico asi como la vida de los enfermos y
apenas si admite otros elementos junto a sí. Pero en la mayoría de los otros casos y formas de neurosis
permanece por entero icc sin que por ello los efectos que exterioriza sean desdeñables. El sentimiento de culpa
es una variedad tópica de la angustia, y que en sus fases más tardías coincide enteramente con la angustia
frente al superyó.

El superyó es una instancia por nosotros descubierta. La conciencia moral es una función que le atribuimos
junto a otras como la de vigilar y enjuiciar las acciones y los propósitos del yo, ejerce una actividad censora. El
sentimiento de culpa, la dureza del superyó, es lo mismo que la severidad de la conciencia moral, es la
percepcion deparada al yo de ser vigilado de esa manera, la apreciación de la tensión entre sus aspiraciones
y los reclamos del superyó. Y la angustia frente a esa instancia critica, es decir la necesidad de castigo, es una

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exteriorización pulsional del yo que ha devenido masoquista bajo el influjo del superyó sádico. La conciencia
moral no existe antes del superyó, la conciencia de culpa sí existe antes del superyó y por lo tanto antes que la
conciencia moral. El arrepentimiento es una designación genérica de la reacción del yo en un caso particular
del sentimiento de culpa, contiene (muy poco transformado) el material de sensaciones de la angustia operante
detrás, es él mismo un castigo y puede incluir la necesidad de castigo, por lo que puede ser también más
antiguo que la conciencia moral.

Analiza la contradicción de que el sentimiento de culpa debía ser en un caso la consecuencia de agresiones
suspendidas pero por otro lado, justamente en su comienzo histórico, el parricidio, debía ser la consecuencia
de una agresión ejecutada. Esto fue alterado por el superyó. Antes, el sentimiento de culpa coincidía con el
arrepentimiento, a raíz de ello apuntamos que la designación arrepentimiento ha de reservarse para la reacción
tras la ejecución efectiva de la agresión. A partir de entonces, perdió su fuerza la diferencia entre agresión
consumada y mera intención y ello por la omnisapiencia del superyó, ahora podría producir un sentimiento de
culpa tanto una acción violenta efectivamente ejecutada cuanto una que se quedara en la mera intención. A
pesar del cambio de la situación psicológica, el conflicto de ambivalencia entre las dos pulsiones primordiales
deja como secuela el mismo efecto. El sentimiento de culpa por arrepentimiento de la mala acción debería de
ser siempre conciente, en cambio el producido por percepcion del impulso malo podría permanecer icc.

Luego analiza la oposición entre las dos teorías que explicaban el sadismo del superyó, una planteaba que este
sadismo constituía la continuación de la energía punitoria de la autoridad externa conservada para la vida
anímica, mientras que la otra opinaba que era más bien la agresión propia contra esa autidad inhibidora. Lo
resuelve diciendo que lo esencial y lo común a ambas era que se trataba de una agresión desplazada hacia el
interior. Y la observación clínica permite también distinguir en la realidad efectiva dos fuentes para la agresión
atribuida al superyó; en general cooperan pero en casos singulares una u otra de ellas ejerce el efecto más
intenso.

Toda neurosis esconde un monto de sentimiento de culpa icc que a su vez consolida los síntomas por su
aplicación en el castigo, por lo que dice que cuando una aspiración pulsional sucumbe a la represión, sus
componentes libidinosos son traspuestos en síntomas y sus componentes agresivos en sentimiento de culpa.

Plantea además el conflicto entre el proceso de desarrollo individual y el de la cultura. Dice que en el desarrollo
del individuo, se establece como meta principal el programa del principio de placer: conseguir una satisfacción
dichosa; en cuanto a la integración en una comunidad humana o la adaptación a ella, aparece como una
condición difícilmente evitable y que debe ser cumplida en el camino que lleva al logro de la meta de dicha. El
desarrollo individual se nos aparece como un producto de la interferencia entre dos aspiraciones: el afán por
alcanzar dicha, que solemos llamar egoísta y el de reunirse con los demás en la comunidad que denominamos
altruistas. El proceso de desarrollo del individuo puede tener pues sus rasgos particulares, que no se
reencuentre en el proceso cultural de la humanidad; solo en la medida en que aquel primer proceso tiene por
meta acoplarse a la comunidad coincidirán con el segundo.

También en la comunidad plasma un superyó, bajo cuyo influjo se consuma el desarrollo de la cultura. El
superyó de una época cultural tiene un origen semejante al del individuo: reposa en la impresión que han dejado
tras sí grandes personalidades conductoras, hombres de fuerza espiritual avasalladora o tales que en ellos una
de las aspiraciones humanas se ha plasmado de la manera más intensa y pura y por eso también, a menudo,
mas unilateral. Otro aspecto es que el superyó de la cultura plantea severas exigencias ideales cuyo
incumplimiento es castigado mediante una angustia de conciencia moral. Más aun, se produce aquí el hecho
asombroso de que los procesos anímicos correspondientes nos resultan más familiares y accesibles a la
conciencia visto del lado de la masa que del lado del individuo. En este último, solo las agresiones del superyó
en caso de tensión se vuelven audibles como reproches, mientras que las exigencias mismas a menudo
permanecen inconscientes en el trasfondo. Si se las lleva al conocimiento conciente se demuestra que
coinciden con los preceptos del superyó de la cultura respectiva. En este punto los dos procesos, el del
desarrollo cultural de la multitud y el propio del individuo, suelen ir pegados, por asi decir. Por eso numerosas
exteriorizaciones y propiedades del superyó pueden discernirse con mayor facilidad en su comportamiento
dentro de la comunidad cultural que en el individuo. El superyó de la cultura ha plasmado sus ideales y plantea
sus reclamos, entre estos los que se resumen bajo el nombre de ética. La ética ha de concebirse como un
ensayo terapéutico, como un empeño de alcanzar por mandamiento del superyó lo que hasta ese momento el
restante trabajo cultural no había conseguido. Por esa razón, el problema es cómo desarraigar el máximo
obstáculo que se opone a la cultura: la inclinación constitucional de los seres humanos a agredirse unos a otros,
por lo que resulta de particular interés el mandamiento ama a tu prójimo como a ti mismo. En la investigación y
la terapia de las neurosis llegamos hacer dos reproches al superyó del individuo: con la severidad de sus

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mandamientos y prohibiciones se cuida muy poco de la dicha de este, pues no tiene suficientemente en cuenta
las resistencias a su obediencia, a saber, la intensidad de las pulsiones del ello y la dificultades del mundo
circundante objetivo. Por eso en la tarea terapéutica nos vemos precisados muy a menudo a combatir al superyó
y a rebajar sus exigencias. Objeciones en un todo semejantes podemos dirigir a los reclamos éticos del superyó
en la cultura.

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