Un Maestro Entre Zombies
Caleb Santiago Sanguino Pérez
Capítulos
Capítulo 1: El Apocalipsis - - - - - - - - - - - - 8 pág.
Capítulo 2: Ya no hay esperanza… - - - - - 5 pág.
Capítulo 3: El Experimento Fallido - - - - 6 pág.
Capítulo 4: Una Muerte Solitaria - - - - - - 3 pág.
Cualquiera buscaría excusas para justificar sus actos
Pocos reconocen que son el villano
Yo ya lo perdí todo por lo que no me importa
No me importa si me consideran el villano o no…
-Will-
El Apocalipsis
Llegue al colegio, eran las cuatro de la mañana, me sentía cansado porque solo pude
dormir dos horas, estuve hasta las dos de la mañana calificando exámenes, estaba
exhausto y sentía mucha fatiga, lo único que quería era acostarme a dormir.
Pase la puerta de la entrada, salude al celador y me dirigí a la sala de profesores,
deje mis cosas y me fui al baño, me lave la cara y después de eso me devolví agarre
mis cosas y fui al salón donde era el titular, los estudiantes estaban por fuera, no
estaba de humor debido a que tenía sueño por lo que los regañe y le dije que tenían
que esperarme adentro algo que hago normalmente.
Pasados los veinticinco minutos en los cuales hacemos el contacto inicial me fui al
salón donde iba a dictar clase, era cuarto grado, antes de llegar al salón recordé lo
cansones que son pero es mi trabajo lidiar con ello. Después de darles dado clase,
nuevamente fui al salón donde soy el titular, cuando llegue otra vez estaban por
fuera, “esos muchachos no cambian” me dije en mi mente. Los entre y empecé a dar
la clase, estábamos en clase de filosofía leyendo el segundo capítulo de un libro
llamado el mundo de Sofía, apenas estábamos empezando el segundo capítulo
cuando de repente escuchamos una explosión todos se asomaron a las ventanas, se
podía ver una gran cantidad de humo a la distancia, estábamos desconcertados,
enseguida sonó la alarma y las bocinas de los salones diciendo “Atención, esto no es
un simulacro por favor dirigirse a la cancha principal, repito esto no es un simulacro
por favor todos diríjanse a la cancha principal”.
Apenas escuchamos eso de una les dije: por favor hagamos rápido la formación y
eviten hacer desorden, me sorprendió lo rápido que la hicieron, enseguida salimos
del salón, y antes de dirigirnos a la cancha principal le pregunte al profesor de al
lado que era lo que habían visto.
-Escuchamos una explosión y empezó a sonar la alarma, solo hicimos la formación y
ya.
Fue lo mismo que hicimos nosotros.
Al bajar las escaleras y llegamos a la cancha principal, todos se preguntaban qué
estaba pasando, escuchamos unos gritos afuera del colegio todos volteamos y
podíamos ver por a través de la reja como un hombre se estaba comiendo la cara de
una mujer, los grados que más cerca estaban de la reja empezaron a gritar, llego el
rector y con un micrófono y dijo.
-No sabemos qué está pasando, por favor guarden la calma, parece que las personas
están actuado de forma violenta, buscaremos la manera en la que podamos salir del
colegio sanos y salvos.
Todos estaban hablando los gritos de afuera cada vez se hacían más fuertes, muchos
comenzaron a llorar por lo que habíamos visto hace un momento, no me había
fijado, cuando ya el rector estaba otra vez en el mismo lugar de antes y comenzó a
decir:
-En estos momentos las personas violentas de las que les hable, están tratando de
entrar al colegio, la entrada está repleta de ellos estamos haciendo lo posible para
que no pasen, pero si llegan a pasar, todos nos dirigiremos al comed…
Se escuchó un ruido muy fuerte en la entrada, hubo silencio total, todos estaban
expectantes a la entrada ya que de allí venia el ruido, de la nada, empezamos a ver
personas, eran muy extrañas, caminaban muy raro pero lo más impactante es que
tenía sangre en la boca, y en todo su cuerpo, comenzaron a gritar por todos lados y
ahí entendí, la mayor pesadilla que todos creíamos imposible ocurrió, eran
zombies… todos comenzaron a correr, me encargue de mi grupo, les dije que me
siguieran, no sé porque pero no estaba asustado, apenas vi que los zombies estaba
corriendo hacia la cancha principal idee un plan, dirigirnos a cualquier salón y a
partir de ahí que fuera lo que Dios quiera, nos fuimos hacia la rampla, de allí
subimos al segundo piso y llegamos al salón de noveno, estaba abierto pero
igualmente no teníamos las llaves para cerrarlo por lo que les dije que corriéramos a
nuestro salón, todos empezaron a correr se veían preparados para esta situación,
llegamos al puente, un zombie había subido las escaleras que quedaban al lado del
puente y uno de mis estudiantes dejo de correr y se quedó viéndolo, el zombie
empezó a correr hacia él y yo tan solo pude gritar.
-¡¡DANIEL!!
El zombie lo alcanzo, uno de mis estudiantes estaba muriendo, no podía creerlo,
como pude permitir que esto pasara, ninguno se dio cuenta de que el murió por lo
que decidí no decir nada para no alterarlos, llegamos al salón cerré la puerta, todos
se veían preocupados, algunos estaban llorando y les dije que se sentaran, lo raro es
que me hicieron caso, al sentarse les dije que mantuvieran la calma y uno grito:
-¿¡COMO VAMOS A SALIR DE AQUÍ!?
Me quede callado, en verdad no sabía qué hacer, otro pregunto
-¿Son zombies?
-No estoy seguro, no lo sé, pero debemos salir de aquí y eso es claro
-Profesor, hay zombies en la puerta -Dijo otro muchacho-
Les dije que debíamos salir por la ventana, la abrieron y al ver que estábamos desde
el segundo piso me preguntaron cómo íbamos a bajar, si estábamos en el segundo
piso, abajo había pasto pero no creo que puedan resistir la caída, les dije que todos
se quitaran la camisa del uniforme, hicimos una cuerda con las camisas de todos y
las amarramos a un pupitre, de a uno fueron bajando, cuando terminaron de bajar,
empecé a bajar, todos estábamos abajo éramos cuarenta y cuatro descartando al
chico que murió, me preguntaron si íbamos a salir del colegio, les dije que sí, no
podíamos quedarnos aquí adentro aunque al ser de día los zombies podían vernos
fácilmente, La verdad no sabía si podían vernos o no, quería ser precavido con mis
movimientos, no quería que ningún otro estudiante muriera aunque la mayoría del
colegio ya se había convertido… Decidimos ir a la caseta la cual se encontraba
cerca, yo tenía las llaves así con mucho cuidado y sin hacer ruido todos me siguieron
hasta llegar a la cafetería, entramos a la cafetería por la parte de atrás confiando en
que no había ningún zombie adentro, abrí la puerta y no, no había nadie, entramos
todos y comenzamos a comer con lo que ya tenían preparado, habían perros caliente,
hamburguesas, sándwiches los cuales estaban recién hechos, comimos y bebimos las
gaseosas que estaban ahí, les dije que no se lo comieran todo por si les llegaba a dar
hambre más tarde, terminamos de comer y todos se quedaron dormidos. Ya son las
once de la noche, el tiempo paso muy rápido, no sé si eso era bueno o malo, cada
vez se acercaba más el momento en el que teníamos que salir del colegio, tenía la
piel de gallina, no me podía quedar dormido estando expectante a cuando
amaneciera, de repente sonó la radio que estaba en el muro de la cocina
-Atención, atención todos los que me esté escuchando, ahí un centro de refugiados
para los supervivientes de la epidemia repito ahí un centro de refugiados para los
supervivientes de la epidemia, este lugar se encuentra en la base militar al lado del
aeropuerto, los que puedan venir vengan, tenemos comida y es seguro, aquí los
esperamos y que Dios bendiga a Colombia.
Varios se despertaron, y una chica me pregunto si es verdad, yo le dije que no estaba
seguro, pero en la mañana les preguntare si vamos allá o cada quien se va por su
camino.
Se hizo de día todos despertamos, algunos ni recordaban porqué estaban en una
caseta cerrada con sus compañeros de clase, les dije que no hicieran ruido y les
mencione lo del centro de refugiados y varios me dijeron que no querían dejar a sus
familias solas, uno se levantó, estaba enojado y dijo
-Como saben si sus familiares siguen vivos, en momentos como este lo más
importante es la supervivencia, no pueden arriesgar su vida por querer saber si sus
padres están muertos o no, si están vivos habrán escuchado el comunicado que
hicieron por la radio y llegaran al centro de refugiados porque es lo que haría
cualquiera, pero si están muertos simplemente no llegaran allí. Profesor yo voy con
usted.
Varios empezaron a llorar, otros dijeron que estaban de acuerdo con el chico, yo en
verdad no sabía que decirles, tan solo pasaba el tiempo, afuera todavía se
escuchaban ruidos extraños que no sabría explicar, la verdad es que tenía miedo al
igual que todos, les dije que lo pensaran y en la noche saldremos del colegio, el que
quiera me puede acompañar y el que no quiera puede irse por su camino, los quiero
a todos y les deseo lo mejor… Hubo un silencio incomodo, el tiempo pasaba muy
lento, el reloj que estaba en la pared me daba ansiedad, sentía como pasaban los
segundos, tenía miedo pero ya quería salir de aquí. Ya es de noche, todos salimos
haciendo el menor ruido posible ya no recordaba cuantos éramos estábamos al lado
de la reja, la saltamos uno por uno y estando fuera del colegio les dije, los que se
quieran ir váyanse y los demás síganme, prometo protegerlos hasta mi último
aliento. La gran mayoría se fue, tan solo se quedaron diez conmigo, sentía miedo
pero a la vez entusiasmo, sentía que esta sería una buena aventura, pero también
puede que sea la única, no le tengo miedo a morir, al fin y al cabo todos vamos a
morir, sentía que mi vida era aburrida hasta ese momento, siempre la misma rutina,
dar y dar clases, me preguntaba si en verdad valía la pena, no lo sé, solo quiero
llevar a estos chicos a salvo y que tal vez se encuentren con su familia.
-El campamento está a siete kilómetros de aquí, tendremos que caminar bastante,
esperemos que valga la pena
-No perdamos más tiempo, vamos avanzando –Dijo uno de los muchachos-
Empezamos a caminar, no sabíamos cuánto tiempo había pasado pero lo bueno es
que había encontrado un mapa en la caseta y ahora sabía dónde estaba el centro para
refugiados, avanzamos bastante pero no lo suficiente, empezó a amanecer y
decidimos entrar a una casa que vimos abierta, tuvimos suerte ya que no había
ningún zombi ahí, agarramos cuchillos, bates y todo lo que sirva para pelear contra
los zombies encontramos seis trajes de militar, yo y otros cinco chicos nos pusimos
esos trajes, los demás se quedaron con el uniforme del colegio, comimos y nos
quedamos dormidos, me desperté y ya era de noche, los desperté y decidimos buscar
un carro, todos estaban más callados de lo normal, no hablaban ni decían chistes,
podía sentir que no estaban bien mentalmente, supongo que están preocupados por
sus familias, yo no lo estoy porque mis padres murieron en un accidente, estoy solo
mi esposa y mi hijo ya ni son humanos, tan solo me tenía a mí.
Encontramos un camión, yo se manejar pero no recordaba muy bien aunque
igualmente nos montamos, unos se hicieron atrás, dos se hicieron al lado mío, el
camión nos vino de fábula porque pudimos cargar las provisiones que encontramos
en la casa en la que estábamos y aparte cabíamos todos, empecé a manejar, salió el
sol y los zombies empezaron a perseguir el camión y se ponían en frente, atropelle a
muchos infectados a algunos los reconocí pero tan solo quería llegar a mi destino, el
camión se quedó sin gasolina por lo que nos quedamos adentro esperando a que se
hiciera de noche para salir y seguir a pie.
Salimos del coche, unos cargaban las provisiones y otros miraban a todos lados para
asegurarse que ningún zombie se acercara, a uno de los chicos se le cayó un paquete
de gaseosas en lata, explotaron e hicieron mucho ruido, todos nos quedamos quietos
callados, de la nada escuchamos muchos gritos, los zombies estaban aquí, y nos
estaban persiguiendo empezamos a correr pero eran demasiados, uno de los chicos
se cayó, no sabía si dejarlo ahí o ayudarlo, era arriesgar mi vida por él, mis ojos se
aguaron en segundos, comencé a llorar, apreté mi mano y sin pensarlo pare para
levantarlo pero se dobló el tobillo y no podía correr, los chicos que estaban
corriendo también pararon, sentía que todo terminaría aquí así que tan solo sonreí y
dije gracias, no sabía porque pero estaba seguro de que moriría, los zombies cada
vez estaban más cerca y de la nada una luz nos alumbro, no lo podía creer, era un
helicóptero, empezaron a dispararle a los zombies y nos salvaron, los demás chicos
sin dudarlo se acercaron a nosotros y nos levantaron ayudaron al chico que se dobló
el pie y comenzamos a avanzar, el helicóptero empezó a aterrizar, pero… venían
mas zombies, no le iban a dar tiempo al helicóptero de aterrizar por lo que
decidimos empezar a correr, no supimos que paso con los que estaban en el
helicóptero.
-Haya ahí un centro comercial vamos
Entramos y estaba repleto de zombies, otra vez a correr, pero uno de los chicos se
quedó quieto le dijimos que viniera rápido y nos dijo: perdón profesor, pero no
aguanto, no puedo correr más, espero que puedan sobrevivir, voy a entretenerlos lo
más que pueda, solo corran y no miren atrás, nos vemos luego amigos…
Se empezó a acercar a los zombies, su mejor amigo le dijo que no lo hiciera pero el
chico no se detuvo, por lo que su amigo se fue con él, les dije a los demás que nos
fuéramos, ellos ya decidieron su destino, no dejemos que sea en vano su muerte.
Comenzamos a correr tanto como pudimos, era la hora pico, el sol nos pegaba en la
cara, llegamos al centro comercial, entramos y no habían zombies por lo que no
sentamos en unos mueble que habían allí, me quede mirando el piso durante tres
horas pensando en todo lo que paso, no me di cuenta de cómo pasaron tan rápido las
horas, al cabo de unos minutos paso algo que me dejo perplejo, tres chicos se
pararon y se quedaron mirando al frente durante unos minutos, me quede
desconcertado, no sabía que estaban haciendo, los tres voltearon la cabeza y miraron
al mismo lado, pensé que estaban jugándonos una broma para romper la tensión,
pero después de dos minutos empezaron a caminar hacia el frente, subieron las
escaleras para subir al segundo piso, pensé que iban al baño o algo así por lo que no
les dije nada, de la nada los vi en el pasillo del segundo piso, los tres se suicidaron…
No podía entender porque lo hicieron, los que estaban a mi lado empezaron a llorar,
no entendía porque estaba pasando esto, me quede mirando sus cadáveres, mis ojos
se aguaron y comencé a llorar, me dio un ataque de pánico, sentía demasiado miedo,
los tres hicieron todo a la vez como si lo hubieran planeado, no sé si fue alguna
fuerza extraña la que hizo que ellos se levantaran y se suicidaran a la vez. Tan solo
quedan cinco estudiantes, los mire. a los ojos a cada uno y me prometí que los
cuidaría hasta el final y no los dejaría atrás como los cinco chicos que ya habían
muerto. Empezamos a avanzar estábamos muy cerca de la base militar, tan solo
faltaba medio kilómetro, de un momento a otro ya la podíamos ver, en seguida les
dije: ahí está, ahí está el centro para refugiados, vamos ya casi llegamos, empezamos
a correr y al pasar una cuadra una oleada de zombies empezó a perseguirnos, habían
salido de la nada, era como si nos estuvieran esperado, varios de mis estudiantes
tropezaron pero esta vez no iba a parar, sé que prometí protegerlos pero quería
sobrevivir, tan solo quedaban dos conmigo, los zombies cada vez estaban más cerca
y la base también, se me puso la piel de gallina empecé a correr con todas mis
fuerzas, sentía como si pudiera duplicar mi velocidad, los tres ya estábamos
fatigados, llevábamos días corriendo alcanzaron a uno de los chicos, pocos zombies
se distrajeron con el pero los demás seguían corriendo, tan solo querían alcanzarnos,
estábamos a veinte metros de la puerta, les empezamos a gritar que la abrieran, para
que pasáramos, nos vieron y la abrieron, faltaba poco, pero… el chico que quedaba
conmigo se cayó, de tanta velocidad que llevaba empezó a rodar se raspo los brazos
y la cara, los zombies estaban muy cerca y no podía parar…
-Profesor, por favor ayúdeme… ¡¡PROFESOR!! PORQUE NO SE DETIENE…
WILL… WILL AYUDAM…
Deje de escucharlo, ya no podía hacer nada, lo abandone deje que muriera, no sé
porque, pero en ese momento me importo más mi vida que la de él, se supone que
tenía que ser el héroe, al llegar al refugio, entre y cerraron la puerta, me quede
viendo cómo se comían al chico…
-¿Por qué? ¿Por qué lo abandone? ¿POR QUÉ?
Empecé a golpear la puerta del refugio, mis manos empezaron a sangrar mientras
lloraba, los que estaban cuidando la puerta me agarraron, tratando de que me
calmara mientras en mi mente me preguntaba porque lo había hecho, no quería que
nadie muriera pero igual los abandone…
Mucho tiempo después
Han pasado cinco años desde que llegue a la base, eh estado a salvo aquí todo este
tiempo, pero no me siento feliz, el chico al que deje morir aún sigue en mi mente.
Hoy es dieciocho de marzo y decidí salir del refugio, empezar a depender de mí
mismo, sobrevivir por mi cuenta y ayudar a todo el que pueda. Salí del refugio no
había zombies por ningún lado, pero empecé a ver como una persona caminando
hacia mí, tenía la cara raspada y los brazos también, se quedó quieto y yo también,
se comportaba raro ya que era un zombie, en ese momento me di cuenta, era el chico
que deje morir hace cinco años, es un zombie pero… empezó a hablar.
-Hola profesor, cuanto tiempo…
Ya No Hay Esperanza…
Desde hace cinco años siento que el tiempo pasa cada vez más despacio, todas las
noches recuerdo cuando abandone Jonathan, lo deje ahí tirado, suplicando por mi
ayuda, todas las noches me atormenta ese recuerdo, vienen a mi mente sus gritos,
sus suplicas y empiezo a llorar, empiezo a culparme, me pregunto porque lo
abandone, había prometido no dejar a ninguno morir, pero desde el primero de mis
estudiantes murió en el colegio, empezaron a dejarme de importar los demás, cuando
vi como los zombies se lo comían mis ojos tuvieron un colapso, por primera vez
veía a alguien morir en frente mío, yo quería ayudarlo, pero mi cuerpo tan solo
corría, tratando de alejarme de los zombies hoy en día tan solo quiero ver a todos
esos chicos que deje morir para pedirles perdón, aunque no merezca que me
perdonen, siempre me culpo por lo que hice y siempre lo hare.
Ese día que salí del refugio había almorzado arroz con pollo, no estaba seguro de si
sería mi última comida, pero quería comerlo, mi abuela me dijo que esa era la
comida favorita de mi madre, nunca probé el arroz con pollo, nunca tenía tiempo de
cocinarme algo, la verdad es que no sabía cocinar, la última vez que lo intente la
casa se prendió fuego, Dios aún recuerdo todo lo que tuve que pagar…
Al salir del campamento varias personas de las que me hice amigo se despidieron de
mí, los iba a extrañar pero eso no impediría que me fuera a buscar una nueva vida,
tenía planeado salir de Colombia, llegar a estados unidos, iba a ser un largo camino
pero escuche que allí no habían zombies y que aparte estaban dejando entrar a los
sobrevivientes. Antes de seguir con mi camino mire si tenía todo lo que necesitaba
para el viaje que estaba por comenzar, todo estaba en orden, empecé a caminar, la
carretera era grande estaba vacía, no había nada ni nadie, yo iba por la mitad de la
carretera, el sol estaba empezando a salir, había decidido salir en la madrugada por
qué iba a poder ver todo mejor, aparte ni me importaba si un zombie me veía, estaba
tan decidido a lo que iba a hacer que ni me importaba si me moría o no, ya no tengo
nada, todo lo perdí, mi esposa, mi hijo, mi madre y mi abuela, en verdad ya no me
importa nada.
Después de caminar como por cuatro minutos empecé a ver a alguien acercarse,
caminaba muy extraño como si tuviera una pierna rota, no sé por qué pero sentía que
me oía, que oía mis pensamientos, mi respiración, como cada vez mi corazón latía
más y más rápido. Tenía la cara raspada y los brazos también, se quedó quieto y yo
también, se comportaba raro ya que era un zombie, en ese momento me di cuenta,
era el chico que deje morir hace cinco años, es un zombie pero… empezó a hablar.
-Hola profesor, cuanto tiempo…
Lo dijo con una voz muy grave, podía sentir como ya había madurado, ya no era el
niño que había dejado “morir” hace cinco años. Después de que dijo eso sentí temor,
temor de que me hiciera daño, trate de no demostrarle que tenía miedo pero podía
sentir como él sabía que lo tenía, trate de disimular y le conteste:
-Jo… Jonathan, no puede ser, estás vivo, pero la última vez que te vi eras un zombie,
co… Como es posible, como es posible que hables y me hayas reconocido
-Si profesor, soy un zombie, pero un poco diferente, no tengo tiempo de
explicaciones, mi jefe me mando a darle un mensaje a la gente del refugio, pero
ahora que te vi voy a mandar el mensaje contigo…
Se empezó a acercar a donde estaba yo y me golpeo en la cara, me tiro al piso y
sujetándome las manos me dijo:
-Si siguen existiendo los mataremos, si escapan y los vemos los mataremos, si tratan
de atacarnos los mataremos, si matan a alguien de los nuestros los mataremos. En
dos días atacaremos su base y no nos importa si hay niños pequeños o mujeres todos
morirán, ustedes son una abominación, un error de este basto y pequeño mundo, un
estorbo en el proceso del humano perfecto, si intentan destruirnos tengan algo en
cuenta, nosotros ya estamos muertos, por lo que será difícil matar a algo que ya
murió…
Después de recibir el mensaje me devolví al refugio rápidamente, estaba asustado
porque no sabía qué le iba a pasar a mis amigos, solo quería avisarles, llegue a la
entrada estaba agitado y cansado, el muchacho que estaba vigilando la entrada me
pregunto porque me devolví, inmediatamente le dije el aviso que me había dicho
Jonathan.
-Escúchame bien muchacho, me acabo de encontrar a un zombie, el hablo, no es un
zombie cualquiera, es diferente y por lo que me dijo estoy seguro que hay más como
el, me mando a decirles que en dos días atacaran este refugio, ellos nos ganan en
cantidad muy probablemente, de todas las maneras posibles van a tratar de matarnos,
si escapamos y nos encuentras nos mataran, si nos quedamos nos mataran, si los
atacamos nos mataran, dicen que somos un error de este mundo, también me dijo
que somos un estorbo en el proceso del humano perfecto, no entiendo a qué se
refiere con eso pero siento que hablan con la verdad, debemos huir, todos los del
refugio ¡YA!
-Señor, somos setecientas veinticinco personas, no será tan fácil huir en solo dos
días, que tal si nos están vigilando y aun si huimos saben dónde estamos, no creo
que sea lo mejor alarmar a todos, mejor dejemos que disfruten estos dos últimos días
que nos quedan
-QUE ACASO NO ENTIENDES, TENEMOS QUE SOBREVIVIR, ¡¡QUIZAS
SEAMOS LOS UNICOS HUMANOS VIVOS!!
Lo dije con tanta furia que creo que asuste al chico, solo quería que sobreviviéramos
para en algún momento poder contraatacar o algo por el estilo. Al final les aviso a
todos, pero no se veían alarmados, parecía como si no les importara morir, como si
no les importaran sus hijos, su familia, nada, estaban como agua en el desierto,
secándose cada vez más esperando el momento en el que pudieran morir, realmente
no me sorprendía, no me sorprendía que sintieran que no había esperanza, los
zombies ya habían dominado el planeta, en verdad no sé si pueda sobrevivir solo, mi
objetivo al irme era morir tratando de dejar atrás todo lo malo que viví en el pasado
y tratando de no pensar, en lo que hice, en el experimento fallido que causo todo
est… Sonó una alarma como de emergencia, no sabía que estaba pasando, cuando
salí de la carpa en la que estaba vi como todos estaban saliendo del campamento por
la entrada de atrás como tratando evitar el frente, también podía escuchar carros,
como si viniesen hacia aquí desde la puerta de principal, ahí lo entendí eran ellos, no
iban a venir en dos días, llegaron hoy, estaban esperando que no nos alarmáramos y
por eso atacaron hoy, para matarnos a todos, por eso todos están huyendo ya, ni
siquiera empacaron sus cosas, casi todos ya habían salido del refugio, enseguida
agarre mi maleta y me fui corriendo hacia donde estaban todos, apenas llegue los
zombies estaban cruzando la puerta disparando al aire, estaban armados y ellos
mismos iban manejando un carro, eran alrededor de quince carros los que entraron y
detrás de ellos venían como quinientos zombies marchando como si fueran un
ejército. Después de que pase la puerta unos muchachos la cerraron, estábamos en
un bosque el cual teníamos que cruzar para llegar al rio de la frontera, estábamos
cruzando el bosque, parecíamos el pueblo de Israel cuando estaban escapados de
Egipto, todos corrían para pasar el rio, antes de llegar varias personas cayeron de los
árboles, tenían armas en sus manos y parecían zombies, nos apuntaron, en seguida
todos nos quedamos quietos, de la nada un zombie estaba acercándose al grupo, y
empezó a hablar…
-Vaya, vaya, con que ustedes son los únicos humanos que quedan ¿no? Un placer
conocerlos, mi nombre es Mike y quiero decirles que no estamos aquí para
matarlos… Aun, estamos aquí para tomarlos como nuestros fieles servidores
-Quieres que seamos tus esclavos -Dijo uno del grupo-
-Sí, quiero que sufran, sangren y lloren, hasta su último aliento, los que nieguen y
quieran escapar, puede irse, pero enseguida les dispararemos, primero en la pierna,
luego en el hombro y por último en la cabeza, los disparos serán cada cinco minutos,
para que sufran durante quince minutos y finalmente mueran. No los matamos a
todos de una, porque queremos que sufran y sientan como la humanidad va
desapareciendo hasta su extinción…
-Que haremos mientras somos sus esclavos
-Nos ayudaran a crear una máquina que estamos haciendo la cual destruirá el
planeta, entrando en el centro de la tierra y explotando al llegar para que así el
planeta sea destruido en pedazos, al finalizar la maquina dejaran de ser esclavos y
los mataremos
-Pero ustedes también morirán gracias a que el planeta va a explotar
-Crees que nos importa? Nuestra mentalidad es diferente a la de ustedes, no nos
importa morir, solo tenemos un objetivo y es destruir su mundo, bueno, mucho bla
bla bla, vamos a llevarlos a nuestra base.
Empezamos a caminar, rodeamos nuestro campamento pasando el bosque, duramos
cinco días caminando, todos tenían hambre y estaban cansados, varios se
desmayaron por el calor que habíamos pasado durante estos cinco días pero los
zombies no se veían cansados es como si no necesitaran descansar, sería lógico ya
que están muertos.
Por fin llegamos a la base, al entrar la base estaba repleta de zombies como Jonathan
o Mike, había como un comedor como si hubiese sido diseñado para nosotros…
Comimos y descansamos, Mike nos dijo que en dos días comenzaríamos a crear la
máquina, los dos días pasaron volando, nos llevó al lugar donde íbamos a trabajar,
era un hoyo gigante en el cual estaban todos los materiales para crear la máquina,
Mike nos dijo que crearíamos una nave, allí iría el hombre que destruiría el planeta,
todos empezamos a trabajar, cada uno tenía su rol, unos creaban los materiales para
la nave mientras otros juntaban las piezas para empezar a hacer la nave, la cual tenía
como una forma de taladro, estábamos creando lo que destruiría el mundo, no podía
entender porque lo hacían, porque querían destruir su hogar, porque no decidían solo
morir y ya… igualmente seguíamos trabajando, día tras día, dormíamos durante
cinco horas, desde las doce de la madrugada hasta las cinco de la mañana.
Han pasado dos años desde que comenzamos a construir la nave y todavía no la
terminamos es tan compleja que cada día que trabajamos parece como si hubiera
más por hacer, los días empezaban a hacerse más lentos cada vez, estos dos años se
sintieron como un siglo. Hoy es mi cumpleaños, ya tengo treinta y seis años, este
mismo día Jonathan se acercó a donde estaba yo y me dijo que lo acompañara al
lugar donde guarda sus cosas, quería charlar conmigo. Fui con Jonathan a una
especie de carpa, empezamos a hablar, me pregunto lo siguiente con un tono un
tanto aterrador
-Will… ¿Tú creaste el virus?
El Experimento Fallido
Han pasado dos años desde que todas las personas que estábamos en el refugio nos
volvimos esclavos de Mike, ya han muerto treinta y cinco ancianos y también siete
mujeres embarazadas las cuales obligaron a trabajar y murieron por un mal
movimiento o porque nadie las ayudo cuando dieron a luz. Mike no es para nada
misericordioso, es como si fuera el mismo diablo, mata al que quiere, cuando quiere,
no le importa la integridad ni la vida de las personas, solo le interesa que trabajemos
y seamos sus esclavos, el que dejara de trabajar lo mataba, el que no quisiera
trabajar lo mataba, solo podíamos dormir cinco horas y de resto, teníamos que
trabajar. La máquina era muy detallada y compleja, llevamos demasiado tiempo
trabajando en ella y todavía no la hemos podido terminar.
Ya es veinticinco de septiembre, hoy estoy cumpliendo treinta y seis años, me
hubiera gustado no tener que trabajar este día, pero sé que si le preguntaba a Mike
me diría que no, mejor sigo trabajando, igual hoy es un día como cualquier otro
desde hace más de sieste años. Este mismo día Jonathan se acercó a donde estaba yo
y me dijo que lo acompañara al lugar carpa, quería charlar conmigo. Fui con él a su
carpa, más que todo la usaba para guardar sus cosas, ya que no necesitaba dormir ni
comer ni nada de lo que hacen los humanos normalmente. Cuando empezamos a
hablar me hizo una pregunta, que para cualquiera sonaría extraño, pero para mí no…
-Will… ¿Tú creaste el virus?
Me empezó a sentir nervioso, al escuchar su pregunta se me puso la piel de gallina,
sentí un escalofrió el cual me hacía pensar que pasaría si dijera la verdad, no sabía si
mentir o decir la verdad, no sabía que sería capaz de hacerme si le dijese que si fui
yo el que lo creo. No podía entender cómo fue que lo descubrió aunque la respuesta
a su pregunta fuera un sí, quería saber porque me preguntaba eso, por lo que me hice
el tonto, como si no entendiera porqué me había hecho esa pregunta
-Por… ¿por qué lo dices?
-Hace seis años, había pasado un año desde que me había convertido en lo que soy,
estaba vagando por la ciudad, pero era consciente de lo que hacía, podía moverme
por mi propia voluntad, en ese momento apenas estaba entendiendo que soy, en que
me había convertido, pase cerca de donde había ocurrido la explosión antes de que
empezara todo esto, recuerdo que ese lugar era cerca de su casa por lo que quería ver
si su esposa e hijo se habían convertido o seguían vivos, desde que me convertí no
he querido aprovechar mis habilidades para el mal, quería ayudar a todo el que
pudiera, por eso mismo no te mate cuando te vi… Will, no soy capaz de matar a
nadie, no quiero ser el villano, por eso mismo no estoy de acuerdo con lo que quiere
hacer Mike. Bien no nos desviemos, cuando pase por tu casa, vi a tu esposa e hijo…
Eran zombies, en ese momento pensé que no lo sabias y si te volvía a ver la noticia
te haría sentir mal pero… me di cuenta de algo, no habían sido mordidos ni les
faltaba alguna parte de su cuerpo, solo tenían marcas de una cuerda o algo así en el
cuello, no sé cómo fue que lo interprete tan rápido pero…
-El virus
-¿Qué?
-El virus potencio tus habilidades y capacidades, así como intervino en tus
debilidades convirtiéndolas en fortalezas, Jonathan, el virus te volvió mejor de lo
que eres, por eso interpretaste tan rápido todo y tu hipótesis es…
-Creaste el virus, no sabías con quien probarlo ni tampoco querías mostrárselo a
nadie más porque tenías miedo de que no lo aceptaran o te lo robaran, decidiste
probarlo con tu esposa y tu hijo creyendo que lo que tenías en mente funcionaria
pero resulto salir mal, se volvieron “locos” y te ataco por lo que decidiste amarrarlos
a la cama con una cuerda y después tratar de conseguir una cura pero escaparon, ¿no
es así?
-Te equivocas en algo, probé el virus con mi esposa, pero no funciono como
esperaba por lo que me toco amarrarla con una cuerda a la cama, le dije a mi hijo
que ella se había ido de vacaciones y yo me la pasaba encerrado en el cuarto porque
estaba trabajando en algo nuevo. Un día mi esposa se quitó el pedazo de tela que
tenía en la boca y empezó a hacer mucho ruido, mi hijo entro al cuarto, en ese
momento yo estaba preparando la cena pero tenía audífonos por lo que no me di
cuenta cuando entro al cuarto. Había terminado de preparar la cena, fui a llevarle la
cena a mi hijo pero ya no estaba en el sofá, vi la puerta de mi cuarto abierta y no se
escuchaba nada, agarre el sartén y cuando entre a mi cuarto mi hijo salto encima de
mí y trato de morderme, enseguida le pegue un sartenazo y lo noquee, lo mismo
paso con mi esposa, decidí amarrarlos a los dos y encontrar una cura lo más pronto
posible, al día siguiente ocurrió la epidemia y no pude regresar a mi hogar, aunque
quisiera, estaba seguro de que esa zona era en la que más zombies habían.
-¿Pero porque lo hiciste? ¿No pensaste en los efectos secundarios?
-Mi meta era crear un nuevo ser humano, un humano mucho mejor al que
conocemos, un humano el cual no pueda morir, no sienta dolor, sus capacidades
sean mil veces mejor a como son y su pensamiento sea más allá del que un simple
humano podría entender. Confié en mí mismo, pensé que todo lo que había
aprendido durante años me serviría para no equivocarme en la fórmula que use…
Falle.
-¿Pero porque el virus es contagioso, no debería de ser entregado a un individuo solo
si quiere?
-Si fuese así, muchos se reusarían ya que no les agradaría la idea de que
experimenten con su cuerpo cuando ya están acostumbrados a lo que son.
-¿Quieres decir que por confiar en lo que has aprendido causaste un apocalipsis que
dejo a la humanidad con tan solo setecientas personas aún humanas?
-NO QUERIA QUE TODO ESTO OCURRIERA, yo no quería que mi esposa y mi
hijo murieran y terminaran convirtiendo a toda la humanidad en demonios que
parecen salidos del mismo infierno para destruir el mundo… de verdad no quería.
Comencé a llorar, mientras mis lágrimas caían por mi cara me levante y me
arrodille, mire el piso y empecé a golpearlo, cada golpe lo daba con más fuerza,
mientras mi mano sangraba me imaginaba a mí en el piso sufriendo y escupiendo
sangre y sufriendo hasta morir, Jonathan se quedó mirándome sin hacer nada,
durante dos minutos estuve golpeando el piso con mi mano hasta que Jonathan se
levantó, seguí golpeando el piso cada vez con más fuerza hasta que sentí un fuerte
dolor en el estómago, mientras escupía sangre por la boca vi como de a poco me iba
yendo hacia un lado hasta empezar a rodar por el piso… Jonathan me había pateado
tan fuerte dure cinco minutos en el piso retorciéndome de dolor. Cuando me levante
escuche varios helicópteros…
-¿Escuchaste eso? -le dije a Jonathan sin entender que estaba pasando-
-Si lo escuchó
-¿No tienen helicópteros aquí verdad?
-No…
Me miro asustado, la última vez que lo había visto así fue durante el apocalipsis, de
resto siempre ha sido serio sin mostrar lo que siente, de repente escuchamos balazos,
la base estaba siendo atacada, salimos de la carpa y vimos como cuatro helicópteros
estaban disparándole a los zombies mientras poco a poco iban bajando, como
cuando estuve a punto de morir con mis otros estudiantes cuando estábamos yendo
al refugio. Los helicópteros dejaron de disparan, en seguida pude escuchar mucho
carros viniendo por la entrada de la base, de repente un camión a travesó la reja de la
entrada y comenzaron a entrar más camiones que venían por detrás, eran veinte
camionetas militares, como si viniesen a salvarnos, empezaron a dispararle a todo el
que parecía zombie, las armas que estaban usando eran extrañas, nunca antes las
había visto pero podían matar a un zombie de un solo balazo. Por un momento
dejaron de disparar y se acercaron a donde todos estábamos trabajando, empezaron a
subirlos a todos en los camiones, cuando uno se llenaba en seguida salía y
empezaban a rellenar el otro con más gente. Después de que llenaron casi siete
camiones llego Mike con doscientos zombies mas, mientras en una mano tenía su
rifle, en la otra cargaba un megáfono con el cual empezó a hablar
-Pero que tenemos aquí, un ejército tratando de llevarse a mis servidores, creo que
nadie les aviso pero llevárselos será un poco más difícil de lo que parece, primero
debo morir yo.
Apenas dijo eso empezaron a llegar soldados por la entrada, venían marchando y
eran alrededor de dos mil soldados, apenas pudo entrar un cuarto del ejercito debido
a que los demás ya no cabían en la base, Mike se quedó sorprendido, después de ver
que eran cientos de hombres avanzo seis pasos de donde estaba, tiro el arma que
tenía en la mano al piso, avanzo otros cinco pasos mientras se quitaba todas las
armas que tenía, cuando estaba desarmado se arrodillo, puso sus manos atrás de la
cabeza y dijo
-Me rindo, es imposible que les ganemos, pueden tomarme como su escla…
Todos los soldados que estaban adentro de la base empezaron a dispararle a Mike,
recibió alrededor de mil doscientos balazos en todo el cuerpo, cuando los soldados
dejaron de disparar cayó al piso, su sangre empezó a verse esparcida a su alrededor,
estaba completamente muerto y desangrado, a los zombies que estaban con Mike
también les dispararon, ninguno quedo vivo, tan solo Jonathan que estaba al lado
mío.
Los soldados continuaron evacuando a la gente, cada vez eran menos personas al
igual que camiones, ya era el turno de que Will subiera a uno de los camiones,
Jonathan le dijo que escaparía, ya que no quería morir, yo quería que el fuera
conmigo pero muy probablemente le dispararían por lo que no le dije nada cuando
me dijo que se iría… Al subir al camión empezamos a dirigirnos a la ciudad,
pasamos la ciudad siguiendo un camino el cual permitiría que llegáramos a la capital
de Brasil para dentro de una semana sin que los camiones pararan. Llegamos a
Brasil allí había una base cuatro veces más grande que la de los zombies. En esa
base había miles de personas, las cuales vivían como si fueran una comunidad sin
importar de donde vinieran.
Estuve viviendo diez y siete años allí, todo era lo mejor, la gente, la comida, las
casas y muchas otras cosas, cada día que pasaba lo disfrutaba al máximo, me
encantaba vivir allí es como si fuera el paraíso, después de que mucha gente y yo
sufrimos durante más de siete años, por fin podíamos descansar y dejar de pensar en
todo lo malo que vivimos aunque muchos no eran felices porque perdieron a sus
familias pero por lo menos ya no estaban sufriendo.
Así como llevo diez y siete años viviendo aquí, también llevo diez y siete años sin
ver a Jonathan, ese muchacho ya debe tener treinta y seis, la edad que yo tenía la
última vez que lo vi… Mañana cumplo los cincuenta años y voy a poderlos disfrutar
con la gente de la que me volví amigo, espero que mañana sea una gran día.
Una Muerte Solitaria
Mañana cumplo los cincuenta, me gustaría tener a mi esposa y mi hijo para este
cumpleaños pero va a ser imposible, ya están muertos… lo bueno es que aún tengo a
la gente con la que he convivido todo este tiempo, espero que mañana sea un gran
día como los años anteriores…
Hoy es veinticinco de septiembre, ya tengo cincuenta años, hoy en la mañana
cuando fui a la tienda el señor de la tienda me regalo un mercado y la señora de la
panadería me regalo dos brownies, todo está saliendo bastante bien, espero que el
día siga así, después del almuerzo puse una silla en la terraza y empecé a ver el
atardecer al lado de otra silla vacía, quería imaginar a mi esposa sentada al lado mío
pero solo se me venía a la mente ella cuando ya estaba convertida en zombie.
Mientras recordaba todas las estupideces que hice, comencé a llorar por los
recuerdos que me gustaría revivir como cuando jugaba al escondite con mis amigos
o veía Bob esponja con mi hermano, cuando salía a jugar futbol y siempre terminaba
llorando porque me caía, cuando jugaba a la lleva con mis amigos y siempre alguno
se caía y terminaba llorando o cuando salía a la cuadra de mi casa a jugar y
terminaba peleado con mis amigos para el día siguiente volver a jugar como si nada
hubiera pasado… extraño mi antigua vida donde tenía todo lo que necesitaba, todo
lo que me hacía feliz, hasta ahora entiendo que no era necesario crear a un humano
que sea perfecto, por el ser imperfectos es lo que nos hace humanos, si no
estaríamos muerto… ¡Ja¡ tal vez si hubiera entendido eso antes hubiera evitado todo
esto, tal vez…
Falta un cuarto de hora para las diez de la noche, mientras mis ojos lloraban y mis
lágrimas caían por mis ojos, agarre una cuerda, la ate a un palo y me ahorque hasta
morir, fueron dos horas en la que estuve allí colgado hasta mi muerte pero en ningún
momento quise bajarme, sentía que ya no tenía que vivir más, ni merecía vivir
más… Al morir mi alma se separó de mi cuerpo y podía ver lo que pasaba en todos
lados, pensé en Jonathan y pude ver que estaba en un refugio de México, tenía
familia e hijos y era feliz, por primera vez en tanto tiempo vi sonreír al muchacho
que en algún momento deje morir…