ENSAYO: SILENCIO ADMINISTRATIVO.
GERSON NAAMAN MARTINEZ PORRES.
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TEL: 5870-2726
SILENCIO ADMINISTRATIVO.
DESDE EL PUNTO DE VISTA CONSTITUCIONAL.
INTRODUCCIÓN.
El silencio administrativo en la legislación guatemalteca, surge cuando la voluntad del órgano
administrativo no es expresada, surge el silencio administrativo como una garantía para el
administrado, como una presunción legal que deja el camino abierto al proceso contencioso
administrativo. La Ley sustituye por sí misma la voluntad no declarada. Transcurridos 30 días a partir
de la fecha en que el expediente se encuentre en estado de resolver, es decir, cuando se han concedido
las audiencias, ha finalizado el plazo otorgado para efectuar las diligencias para mejor resolver (si fuere
el caso) y el ministerio o autoridad correspondiente no ha resuelto, se tendrá (para el efecto de usar la
vía contencioso-administrativa) por agotada la vía gubernativa y por confirmado el acto o resolución
que motivó el recurso. La Ley añade que el administrado, si le conviene a su derecho, podrá accionar
para obtener la resolución del órgano en que incurrió en el silencio. Este accionar lo puede realizar el
interesado a través de una acción de amparo, cuya Ley norma en el Artículo. 10 Inciso f) que toda
persona tiene derecho a pedir amparo "cuando las peticiones y trámites ante la autoridad administrativa
no sean resueltos en el término que la ley establece, o de no haber término, en el de treinta días, una vez
agotado el procedimiento correspondiente así como cuando las peticiones no sean admitidas para su
trámite" (Ley de Amparo, 56 Exhibición Personal y de Constitucionalidad, Decreto Número 1-86 de la
Asamblea Nacional Constituyente).
SILENCIO ADMINISTRATIVO.
DEFINICIÓN, EFECTOS Y CLASES DE SILENCIO ADMINISTRATIVO.
a) definición de silencio administrativo: según el tratadista Carlos Betancourt “es la figura jurídica
en la que, el órgano administrativo dotado de competencia administrativa, no resuelve las peticiones o
las impugnaciones de los particulares.” También se define como la falta de decisión de la
Administración Pública ante las peticiones planteadas por los particulares y asimismo por la falta de
resolución ante la interposición de los recursos administrativos.
b) Efectos del silencio administrativo sustantivo y adjetivo: se agota la vía administrativa cuando: -
El particular puede plantear una acción de amparo para que la Administración Pública resuelva; - El
particular puede tener por confirmado el acto administrativo y también podrá hacer uso del plazo legal
establecido en el proceso contencioso administrativo para discutir la legalidad del acto ante los
tribunales de justicia. Betancourt Jaramillo Carlos. Derecho procesal administrativo. Pág. 59. 57 El
silencio administrativo de naturaleza negativa tiene lugar en aquellos casos en los que la
Administración Pública no resuelve una petición o recurso administrativo en el plazo legal establecido
o en su caso dentro de los treinta días siguientes de planteado como plazo máximo constitucional, ante
el cual dicha negativa de la administración pública, se tendrá por agotada la vía administrativa, por
confirmado el acto o resolución que motivó el recurso y el administrado podrá acudir a las salas de lo
contencioso administrativo o discutir la juridicidad de dicho acto. El silencio administrativo de
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naturaleza positiva tiene lugar en aquellos casos expresamente determinados en la ley, en los que se
establece que si la Administración Pública no resuelve dentro del plazo legal, se tendrá por resuelto
favorablemente la petición del particular. La consecuencia de presentar una petición a la
administración, es la emisión de la resolución correspondiente. Sin embargo, en muchos casos, las
peticiones no se resuelven dentro del término legal, ni después de transcurrido el mismo. No hay
resolución y por eso se dice: la administración guarda silencio. Esto es lo que se denomina silencio
administrativo. La regulación legal del desistimiento y la posibilidad de plantear demanda contenciosa
o judicial, con base en el mismo, contra la administración, es una forma práctica de terminar con el
silencio administrativo. El silencio administrativo equivale a la no resolución. En tanto hay silencio, no
hay resolución. La autoridad puede hacer el trámite inicial, o sea recibir y providenciar la petición o el
recurso. Y no hacer más. Incluso puede hacer una serie de trámites: dictámenes, investigaciones,
estudios e informes. Puede emitir la resolución definitiva sin llegar a notificarla. El silencio se hace
patente por la no notificación de la resolución definitiva de la petición o del recurso. El silencio es
negativo cuando el interesado sin contar con resolución, porque no hay resolución, se da por resuelta su
petición o recurso en forma desfavorable. Es positivo, cuando da por resuelta su petición o recurso en
forma favorable. Tradicionalmente, el silencio administrativo es el camino legal para acudir a los
tribunales contenciosos. Esta es la posición de la legislación guatemalteca: transcurridos 30 días a partir
de la fecha en que el expediente se encuentre en estado de resolver, sin que el Ministerio o la autoridad
correspondiente haya proferido resolución, se tendrá para el efecto de usar la vía contencioso
administrativa, por agotada la vía gubernativa y por confirmado el acto de resolución que motivó el
recurso. El silencio positivo regularmente se establece en asuntos laborales, tributarios y agrarios, en
que las leyes son proteccionistas. Los silencios en Guatemala en su mayoría son negativos. La Ley de
lo Contencioso Administrativo en el Artículo 16 preceptúa: “Silencio administrativo. Transcurridos
treinta días a partir de la fecha en que el expediente se encuentre en estado de resolver sin que el
ministerio o la autoridad correspondiente haya proferido resolución se tendrá para el efecto de usar la
vía contencioso administrativa por agotada la vía gubernativa y por confirmado el acto o resolución que
motivó el recurso. El administrado, si conviene a su derecho, podrá accionar para obtener la resolución
del órgano que incurrió en el silencio”. El Artículo 157 del Código Tributario, regula: “Silencio
Administrativo. Transcurrido el plazo de treinta días hábiles contados a partir de la fecha en que las
actuaciones se encuentren en estado de resolver, sin que se dicte la resolución que corresponde, se
tendrá por agotada la instancia administrativa y por resuelto desfavorablemente el recurso de
revocatoria o de reposición, en su caso, para el solo efecto de que el interesado pueda interponer el
recurso de lo Contencioso Administrativo.” Por otra parte, la Ley de Parcelamientos Urbanos establece:
“un silencio positivo al prescribir que la partición o desmembración de un inmueble urbano debe ser
revisada y autorizada por la municipalidad a cuya jurisdicción pertenezca el inmueble. Para este efecto,
la municipalidad debe resolver dentro del término de treinta días en el entendido de que si no lo hace
así, la autorización se entenderá tácitamente otorgada.” Otro silencio positivo, según el Artículo 155
del Código Tributario: "ocurso. Cuando la Administración Tributaria deniegue el trámite del recurso de
revocatoria, la parte que se 60 tenga por agraviada podrá ocurrir al Ministerio de Finanzas Públicas
dentro del plazo de tres días hábiles siguientes al de la notificación de la denegatoria, pidiendo que se le
conceda el trámite de recurso de revocatoria.” Si la Administración no resuelve, concediendo o
denegando el recurso de revocatoria dentro de las quince días hábiles siguientes a su interposición, se
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tendrá por concedido éste y deberá elevarse las actuaciones al Ministerio de Finanzas Públicas.” Para
que se produzca la figura jurídica del silencio administrativo con efectos legales, es necesario que se
den las condiciones siguientes: - Que el órgano ante quien se plantea la petición o impugnación, sea
legalmente competente. - Que se encuentre un plazo fijado en la ley o el reglamento y que el mismo
transcurra sin que la administración se pronuncie, independientemente que exista o no algún
procedimiento establecido. En nuestra legislación, cuando no se tenga un plazo plenamente establecido,
es necesario recurrir en primer lugar al Artículo 28 de la Constitución y artículo 10 literal f de la Ley de
Amparo, exhibición Personal y de Constitucionalidad.
c) Clases de silencio administrativo: en nuestro ordenamiento jurídico podemos clasificar el silencio
administrativo en: a) Silencio administrativo sustantivo b) Silencio administrativo adjetivo c) Silencio
administrativo de naturaleza adjetiva o procesal. a) Silencio administrativo sustantivo: tiene lugar
cuando el particular plantea una petición ante la administración pública con base a la garantía
constitucional y no obtiene la resolución a que está obligada la administración. Por regla general con el
derecho de petición y el silencio administrativo sustantivo no existe ninguna clase de efectos, ya sean
favorables o desfavorables, pero si existen casos excepcionales en los cuales la ley le asigna a falta de
resolución administrativa efectos positivos para el particular. Como por ejemplo, el Artículo 23 de la
Ley de Parcelamientos Urbanos; o bien en el Artículo 31 y 57 de la Ley de Contrataciones del Estado.
Esta figura se da cuando se trata de una petición originaria del particular, con base en la Constitución y
no se obtiene resolución o decisión administrativa. Este silencio administrativo esta sujeto al control
judicial, a través del amparo, siempre y cuando exista legalmente el procedimiento para que la
administración pública pueda alegarlo dentro del proceso. En un procedimiento se encuentra agotado el
procedimiento administrativo cuando el expediente se encuentra en estado de resolver, es decir que a
partir de que el expediente a pasado por las oficinas correspondientes del órgano, de acuerdo al trámite
administrativo establecido, y se encuentre listo para emitir la resolución correspondiente, a partir de acá
se empieza a contar los treinta días que indica la constitución y pasado ese término la administración no
resuelve, entonces estarán ante lo que se conoce como silencio administrativo de naturaleza sustantiva.
b) Silencio administrativo adjetivo: tiene lugar cuando el particular que se considere afectado por un
acto o resolución en materia administrativa, impugna a través del planteamiento de un recurso
administrativo, pero la administración pública no resuelve el mismo dentro del plazo que establece la
ley: - El recurso se considera resuelto desfavorablemente y por agotada la vía administrativa. - Se
encuentra expedito el camino para acudir a la vía judicial. Se puede establecer entonces dos clases de
silencio Administrativo: el silencio administrativo de naturaleza sustantiva y el silencio administrativo
de naturaleza adjetiva o procesal. c) Silencio administrativo de naturaleza adjetiva o procesal: esta
figura jurídica se da por falta de resolución ante un recurso planteado. Al momento que un particular
pasa de lo sustantivo a lo procesal, ya existe la litis contra la administración. En este caso la ley protege
a los administrados, en muchos casos otorgando efectos desfavorables al recurso planteado para el sólo
efecto de tener expedita la vía judicial, a través del proceso contencioso administrativo. Es decir,
aparece la figura de la decisión ficta desfavorable. Como se puede observar, tanto el silencio
administrativo sustantivo, como en el procesal, se encuentran sujetas a control judicial en unos casos, a
través del contencioso administrativo y en otros casos mediante la interposición del amparo.
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Desventajas para el recurrente o interponente. El silencio administrativo coloca al particular en una
situación desventajosa e incómoda, que se resume en cuatro puntos: - Realizar el trámite burocrático. -
Esperar a que resuelva la administración pública: Pérdida de tiempo. - Demandar sin que se haya
emitido resolución: riesgo de que la administración pública pruebe que trabaja en la emisión de la
resolución y que el juez ante las evidencias, declare anticipado el contencioso. - Gran cantidad de
trámites para obtener la resolución y gastar en excesivo papeleo. Ante la interrogante: ¿Pierde la
administración, competencia para resolver luego de transcurrido el término legal con que cuenta para
resolver? Se responde: No pierde competencia, ya que las resoluciones tardías, o sea, las que se emiten
fuera del término legal para resolver, abrirían la posibilidad para plantear otro recurso. En la legislación
guatemalteca, la resolución tardía, sencillamente agota la vía gubernativa y abre el camino hacia el
proceso contencioso administrativo. Renuncia a la petición Nadie acepta el silencio desfavorable y
perjudicial de la administración pública. Todos le buscan al problema, una solución razonable. La
renuncia a la resolución definitiva o a la resolución del recurso luego de ser notificada la
administración directamente, faculta al particular para demandar sin más trámites. Esta es otra fórmula
que pretende restar importancia al silencio administrativo. Silencio posterior a la petición inicial El
silencio administrativo se estudia a partir del día siguiente del término legal que concede la ley a la
autoridad para emitir la resolución del recurso administrativo. La Constitución Política de la República,
en el Artículo 28, establece la obligación de resolver las peticiones. No establece el silencio como
consecuencia de no emitirse resolución. La doctrina estudia por igual el silencio a partir de la no
resolución de la petición inicial y el silencio a partir de la no resolución del recurso administrativo. El
silencio por la no resolución del recurso no es posible sin la previa emisión de la resolución definitiva o
de fondo. El silencio derivado de la no resolución de la petición inicial se regula en forma positiva y
negativa. La legislación guatemalteca regula el silencio a partir de que el expediente se encuentre en
estado de resolver. El tiempo de treinta días no parte de la fecha de la petición inicial ni la fecha de
presentación del recurso. En asuntos políticos, el silencio administrativo es negativo y perjudica al
peticionario. La Constitución Política de la República de Guatemala, establece que las peticiones en
materia política si no se resuelven en el término que no exceda de ocho días, se tienen por denegadas.
Este silencio es negativo y lesivo al particular toda vez que no hay razones o motivos de rechazo y se
viola el principio constitucional. Rompimiento y rompimiento legal del silencio administrativo a)
Rompimiento del silencio administrativo: Se han imaginado muchas formas para romper el silencio
administrativo; entre ellas, se puede mencionar: - Adjuntar a la demanda contenciosa la copia del
recurso, debidamente sellada por la recepción administrativa. - Levantar actas notariales haciendo
constar la no resolución. - Presentar recurso de amparo. Cualquiera de estas tres fórmulas debiera
funcionar. Sin embargo, en la legislación guatemalteca, el amparo es realmente efectivo. La razón es
porque obliga a la administración a resolver dentro del término fijado por el juez, que puede ser de 8,
15, y 30 días hábiles (en el orden laboral, tributario y demás asuntos administrativos respectivamente).
Aún así, la administración acostumbra resolver más allá del término fijado por el tribunal, pero,
resuelve, no obstante que puede incurrir en el delito de desobediencia previsto en el Código Penal. b)
Rompimiento legal del silencio administrativo: matemáticamente, el día 31 hay silencio administrativo.
Sin embargo, no se aconseja interponer recurso de amparo en vista del plazo justo. Sin que haya
transcurrido el plazo justo, la improcedencia del amparo es posible, aunque el mismo se interponga con
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base en el silencio administrativo. El plazo justo depende del caso. Razonablemente, es igual al tiempo
previsto legalmente para resolver.
CONCLUSIONES
1. En Guatemala, los particulares no accionan el silencio administrativo, debido al poco conocimiento
en materia legal y la falta de asesoramiento de parte de los órganos administrativos, por lo tanto no
pueden defender su derecho ante las instituciones tanto centralizadas, descentralizadas o autónomas,
ante el cual ha realizado una petición.
2. La situación económica de los habitantes de la república de Guatemala es precaria y se ve cada día
más, siendo esta otra de las razones por las que una persona no continúa un procedimiento ante un
órgano administrativo, debido a que le resulta demasiado oneroso cubrir los honorarios de un
profesional del derecho para dar respuesta a lo solicitado.
3. Los órganos administrativos no cumplen con lo que establece la Constitución Política de la
República de Guatemala, en su Artículo 28.- debido a que demoran demasiado la resolución de la
solicitud de los particulares y el administrado regularmente desconoce el momento en que el expediente
se encuentra en estado de resolver y no se puede establecer el día en que se inicia el silencio
administrativo.
4. El administrado está en desventaja con relación al funcionario público, pues éste no cumple con los
plazos establecidos, toda vez que la ley preceptúa que para promover procedimientos, recursos y
procesos, se necesita saber del procedimiento a seguir según la legislación que se aplica en el órgano
administrativo.
BIBLIOGRAFÍA
Betnacourt Jaramillo, Carlos. Derecho procesal administrativo. Editorial Biblioteca Jurídica.
Segunda Edición, 1981.
Calderón Morales, Hugo Haroldo. Derecho Administrativo I. F&G Editores, Tercera Edición
Guatemala, 1999.
Castillo González, Jorge Mario. Derecho administrativo tomo I, II. Tercera Edición Editorial
Impresiones Gráficas de Guatemala, Guatemala, 2002.