El pulmón ha sido el sitio principal de infección por SARS-CoV-2.
Las tomografías
computarizadas anormales han surgido como los primeros indicadores de infección. Los
pacientes más gravemente enfermos con COVID-19 a menudo sufren neumonía y
síndrome de dificultad respiratoria aguda mientras están enfermos. No existe el
suficiente seguimiento médico a los pacientes que se han recuperado del nuevo corona
virus como para saber si habrá problemas respiratorios a largo plazo. Ciertamente la
respiración artificial en el caso de neumonía severa causada por el coronavirus salva
vidas. Por otro lado, se sabe que esta medida solo debe usarse como último recurso y tan
breve como sea necesario, ya que también puede dañar los pulmones. Esto se debe a que
el ventilador inyecta aire en los pulmones a una presión más alta para compensar la
capacidad reducida de los pulmones que con una respiración normal. Además, los
músculos necesarios para respirar se descomponen. Entonces puede ser difícil detener la
ventilación, especialmente en pacientes mayores. Esto puede provocar daños posteriores
porque, por ejemplo, las estructuras más pequeñas de los pulmones, los llamados
alvéolos, podrían dañarse. En una publicación de la Asociación Médica
Latinoamericana de Rehabilitación, destacan que “Médicos de Hong Kong han
descubierto una reducción de la función pulmonar y una persistente disnea en algunos
pacientes de coronavirus, a pesar de haber superado la infección viral. Aunque sólo han
podido examinar un grupo comparativamente pequeño, hay indicios iniciales de
posibles efectos tardíos... Los hallazgos de Hong Kong confirman las primeras
investigaciones de Wuhan a principios de febrero de 2020. En un estudio, los
científicos del Hospital Zhongnam de la Universidad de Wuhan analizaron 140
escáneres de pulmón de pacientes con coronavirus y encontraron una nube de aspecto
lechoso y transparente en los pulmones de todos ellos.” (Longoni, 2020). Algunos
autores destacan que recientemente se realizó el metaanálisis, que incluyó 31 artículos y
46,959 pacientes y descubrió algunas ideas importantes relacionadas con los
pulmones sobre COVID-19. Entre los pacientes, el 28.8% de los individuos exhibieron
síndrome de dificultad respiratoria aguda, el 75.5% de ellos tenían neumonía doble,
mientras que el 20.4% exhibió neumonía unilateral. Las anomalías frecuentes
consistieron en opacidades en vidrio esmerilado, que se encontraron en el 69,9% de los
pacientes. Se encontraron lesiones irregulares en el 54,4%, se observó engrosamiento de
los haces bronco vasculares en el 39,5% de los pacientes y en forma de cuadrícula de
sombra e hidrotórax en el 24,4% y el 18,5% de los individuos, respectivamente.
El 31,2% de los pacientes se quejó de malestar torácico, y el 3,9% tenía enfermedad
pulmonar obstructiva crónica (EPOC) como una condición comórbida (Cao et al.,
2020). Aunque se observa una cantidad sustancial de trastornos asociados a los
pulmones en COVID-19, se desconoce su importancia a largo plazo. Como los datos
posteriores con respecto a la infección pulmonar después del SARS-CoV-2 son muy
limitados, los investigadores deben descubrir el mecanismo exacto detrás de esta
infección. Como, la mayoría de las vías asociadas con COVID-19 pueden desencadenar
fibrosis pulmonar y daño, es obligatorio controlar el estado de salud de los pacientes
recuperados. Esto es muy esencial para comprender los conceptos básicos y los efectos
a largo plazo de esta afección. (Vellingiri Balachandar, 2020). Es importante resaltar
como secuela asociada a las secuelas de problemas pulmonares y respiratorias, un
estudio publicado en 2011 por la revista New England Journal of Medicine, que da
luces sobre posibles afectaciones a causa de las insuficiencias pulmonares del COVID
19. En efecto, el estudio se realizó en 109 pacientes que sufrían el SDRA en Canadá y
que fueron sometido a tratamiento, estos pacientes luego de 5 años habían logrado tener
nuevamente su función pulmonar de manera regular o casi regular, no obstante, éstos
aún debían lidiar con efectos secundarios físicos y emocionales.
Bibliografía: Ponce Lino, L., Muñiz Tóala, S., Mastarreno Cedeño, M., & Villacreses
Holguín, G. (2020). Secuelas que enfrentan los pacientes que superan el COVID 19.
RECIMUNDO, 4(3), 153-162. doi:10.26820/recimundo/4.(3).julio.2020.153-162
La heterogeneidad es una de las palabras que mejor definen la infección causada por el
nuevo coronavirus, el SARS-CoV-2. Muchas personas son asintomáticas, otras padecen
formas leves de la Covid-19, hay quien sufre complicaciones graves y también se han
producido numerosos fallecimientos. Además, algunos pacientes presentan síntomas
leves o moderados durante meses y otros superan la patología, pero arrastran graves
secuelas. ¿A cuántas personas afectan las secuelas y los síntomas persistentes? Todavía
es pronto para saberlo a ciencia cierta, pero ya hay algunas pistas. “En un importante
estudio en marcha (el Zoe Covid Symptom Study) se sugiere que en torno a 1 de cada
10 de los pacientes diagnosticados pueden permanecer sintomáticos más allá de 3
semanas, y algunos de ellos, en menor proporción, durante meses. En las series de
pacientes que han requerido hospitalización este porcentaje es, sin embargo, muy
superior, pudiendo llegar hasta el 50-90%”, explica Juan María Herrero, vocal de
formación y comunicación del Grupo de Trabajo en Enfermedades Infecciosas de la
Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI). Daños que frecuentemente no se
detectan Los estudios realizados confirman las sospechas de que el COVID-19 provoca
problemas de salud a largo plazo en algunos pacientes. Numerosas personas continúan
sufriendo, aún luego de recuperarse, de falta de aire y cansancio. Otros tienen falta de
sensibilidad o adormecimiento de partes del cuerpo, debilidad y problemas de memoria.
“Desde el punto de vista biológico, la EAD también tiene ciertas similitudes con la
esclerosis múltiple, pero el transcurso de esta es más grave y, por lo general, se
manifiesta solo una vez. Algunos pacientes sufren, como consecuencia, de una
discapacidad a largo plazo, mientras otros se recuperan sin problemas. El espectro
completo de las enfermedades cerebrales provocadas por el SARS-CoV-2, así como sus
consecuencias, todavía no ha sido descubierto en su totalidad, dice Zandi. Eso se debe a
que muchas complicaciones y secuelas en los pacientes con antecedentes de COVID-19.
Dom. Cien., ISSN: 2477-8818 Vol. 7, núm. 4, Diciembre Especial 2021, pp. 113-135
pacientes internados están demasiado enfermos como para que se los pueda examinar
con escáneres cerebrales y otros métodos. “Queremos llamar la atención de los médicos
de todo el mundo sobre las complicaciones del coronavirus”, subrayó Michael Zandi.
Tanto los médicos como el personal de salud deben consultar de inmediato a un
neurólogo en el caso de que un paciente presente síntomas que afectan su capacidad
cognitiva, problemas de memoria, cansancio, adormecimiento de partes del cuerpo o
debilidad, señala.
Bibliografía: Reyes Proaño, S., Tirado Sánchez, I., Navarrete Moncayo, J., Yunga
Quimi, X. (2020). Complicaciones y secuelas en los pacientes con antecedentes de COVID 19.
[Link]
La principal potencial secuela es el desarrollo de fibrosis pulmonar. El daño agudo favorece el
depósito de material hialino en las membranas alveolares y en una fase posterior los pulmones
presentan depósito de fibrina e infiltración de células inflamatorias y fibroblastos, para que,
finalmente, el tejido se vuelva fibrótico. En diversos estudios se han observado lesiones
residuales posteriores a la resolución del cuadro agudo mediante pruebas de imagen o
autopsias. Dos estudios han observado la presencia de fibrosis tras COVID-19 en alrededor del
40% de los pacientes (39% y 44%, respectivamente). En ambos estudios, los casos con fibrosis
fueron los que tuvieron clínica más grave, mayor afectación pulmonar y edad avanzada. Sin
embargo, es aún pronto para determinar si estos hallazgos se podrán resolver con el tiempo o
si progresarán a fibrosis pulmonar crónica. En otra serie de 110 casos, se observó deterioro en
las pruebas de función pulmonar, sobre todo en la capacidad de difusión del monóxido de
carbono a las 4-6 semanas desde el inicio de síntomas que observaron en el 47% de los casos.
En un estudio realizado en Italia, un 43% de una serie de 143 pacientes presentaban disnea
residual un mes después del alta, aunque este síntoma se consideró de carácter multifactorial
(afectación respiratoria, cardiaca y ansiedad, entre otras). Respecto a las secuelas
neurológicas, estas lesiones se producen principalmente por la respuesta inmune generada
por la liberación de citoquinas, a fenómenos de hipercoagulabilidad y a la presencia de
receptores ACE2 para llegar al tejido cerebral, produciendo accidentes cerebrovasculares y
deterioro cognitivo a largo plazo. Además, también se afecta el sistema nervioso periférico por
la interacción con los receptores ACE2, generando miopatías y neuropatías. Por otro lado,
existe evidencia de que la anosmia y ageusia son síntomas frecuentes que pueden mantenerse
una vez resuelto el cuadro agudo, habiendo observado casos de hasta 95 días. Un estudio,
donde se reclutaron 60 pacientes COVID-19 y 39 controles, analizó resonancias magnéticas
cerebrales de los mismos y detectaron anomalías volumétricas y microestructurales en las
cortezas olfativas centrales, sustancia blanca parcial en el hemisferio derecho en pacientes
COVID-19 recuperados, generando evidencia del daño neurológico.
Bibliografía: Laura Stephanie Llamosas Falcón (2020) - SECUELAS A LARGO PLAZO DE COVID-19
Revista Española de Salud Pública [Link]/resp
Se realizó un estudio transversal en una muestra de 150 individuos, la técnica de recolección
de datos fue la encuesta, el instrumento se aplicó de forma online del symptom assessment-
45 questionnaire para medir el nivel de síntomas psicopatológicos’’. Se recogieron también
variables sociodemográficas, ambientales y de ocupación, ‘’se realizó un análisis descriptivo y
comparativo’’, los resultados obtenidos fueron que los pacientes de edades entre 18-35 años
mostraron los niveles altos en ansiedad, depresión, hostilidad y sensitividad interpersonal que
los pacientes mayores de 36-76 años. Las personas activas o las que tienen trabajo
presentaron niveles más bajos en síntomas depresivos que las personas desempleadas. Las
personas que dedicaron menos de 30 minutos a leer o informarse sobre el COVID mostraron
niveles más altos en hostilidad y sensitividad interpersonal que las personas que lograron
informarse al menos 30 minutos sobre la enfermedad, así mismo entre las personas evaluadas
que practicaron un deporte especifico diariamente tuvieron un menor nivel de somatizaciones
de las personas que no practicaban deporte, por otro lado las personas que tenían familiares,
amigos o algún conocido con COVID 19 presentaron niveles altos de ansiedad de aquellas
personas que no tenían a personas cercanas infectadas, por ultimo las personas que vivían
solas mostraron un mayor nivel de psicoticismo en comparación de las personas que vivían
acompañados, en conclusión el estudio realizado muestra que durante la cuarentena se puede
identificar 22 sin ningún problema a grupos con mayor vulnerabilidad psicopatológica como
psicológica de acuerdo a los factores sociodemográficos, contextuales y ocupacionales.
Bibliografía: Becerra (2020) síntomas psicopatológicos durante la cuarentena por COVID 19,
repositorio de la universidad internacional de la rioja.
[Link]
revista_cdrom/VOL94/O_BREVES/RS94C_202006059.pdf
Antes de la llegada del SARS-CoV-2, se habían documentado los efectos psicológicos a
consecuencia de experimentar una cuarentena. Basándose en una revisión realizada,
Brooks et al (2020) reportó que cuando las personas sufren múltiples modificaciones
socioculturales (ej., encierro, pérdida de la rutina, falta de contacto social y aislamiento
físico), estos tienden a presentar mayor prevalencia de síntomas de depresión. Dichos
cambios conductuales se consideran factores estresantes principales durante la práctica
del distanciamiento social. Además, se han informado niveles más bajos de
concentración, ansiedad, irritabilidad, insomnio, estrés, trastornos emocionales y bajo
estado de ánimo. Por otro lado, Pérez-Pedrogo et al. (2020) indica que la pandemia del
COVID-19 ha impactado la salud mental de los habitantes de Puerto Rico y estos han
reportado sentir miedo ante la posibilidad de contagio, angustia por el sentimiento de
soledad, sentimientos de culpabilidad por haber contagiado a un familiar y
desesperación por la incertidumbre de cuándo terminará el proceso. Además, Kotfis et
al. (2020) reporta que estas alteraciones psicológicas pueden contribuir al desarrollo del
síndrome confusional, especialmente el miedo, la ansiedad y la falta de orientación. Los
pacientes experimentan miedo al asistir a un hospital durante la pandemia. Los
pacientes infectados con el virus pueden padecer de ansiedad a consecuencia de sus
complicaciones respiratorias, la incertidumbre sobre el futuro y la falta de orientación a
consecuencia de factores ambientales podrían ser factores contribuyentes.
Bibliografía: Hjalmar Zambrana Bonaparte, M.S. Universidad Albizu, San Juan,
Puerto Rico. Ciencias de la Conducta. Vol. 35–Núm. 1, 179-212
[Link]