4.
por un edicto de 449 impusieron su religión, el mazdeísmo (zoroastrismo), que se caracterizaba
por
el culto al sol y al fuego. Los cristianos armenios padecieron una fuerte persecución, mientras
solicitaban ayuda a sus aliados cristianos del Imperio Romano Oriental. Esta ayuda no llegó y
Armenia quedó sometida al dominio persa. Hubo muchos mártires cristianos como consecuencia
de
esta persecución. Justo L. González narra estos tristes acontecimientos, de la siguiente manera:
Justo L. González: “Los jefes de la nación armenia se reunieron en Artachat, y convinieron
en un mensaje que debía serle enviado al rey de Persia, firmado por los obispos del país:
‘De esta fe nadie nos podrá apartar.… Haz lo que quieras.’ Cuando los armenios le enviaron
este mensaje al rey de Persia contaban con el apoyo del emperador Teodosio II y de
Crisapio.… Pero poco después Teodosio murió y sus sucesores, Pulqueria y Marciano,
cambiaron de política con respecto a Persia, y por tanto les retiraron su apoyo a los
armenios. En el año 451, el mismo en que se reunió el Concilio de Calcedonia, las tropas
persas invadieron Armenia, y los naturales del país se vieron obligados a defenderse por sí
solos. Uno de sus principales jefes militares, Vardan ‘el valiente,’ defendió uno de los pasos
entre las montañas con sólo 1036 soldados, y tras larga batalla todos murieron. Los persas
conquistaron el país, y Armenia perdió su independencia.”
Como reacción, los cristianos armenios rompieron sus relaciones con el cristianismo occidental,
rechazaron las decisiones del Concilio de Calcedonia (451), y mantuvieron un desarrollo teológico
y
eclesiástico independiente. Su teología fue monofisita, es decir, contraria a los cánones
establecidos
por el Concilio de Calcedonia, que definían la doctrina de la doble naturaleza de Cristo como
totalmente humano y totalmente divino. El monofisismo afirmaba que la naturaleza de Cristo
permanecía totalmente divina y no humana, aun cuando él había asumido un cuerpo terrenal y
humano con su ciclo de nacimiento, vida y muerte.
Bajo el dominio persa, los armenios continuaron su resistencia basados en su fe cristiana, hasta
que el monarca persa decidió concederles algo de libertad religiosa y cierto grado de autonomía.