0892364297
0892364297
Los Ángeles
THE J. PAUL GETTY MUSEUM
Portada:
NICOLAS POUSSIN
Francés, 1594-1665
La Sagrada Familia [detalle], 1651
Óleo sobre lienzo
81.PA.43 (véase n° 42)
ISBN 0-89236-429-7
ESCUELA ITALIANA 8
ESCUELA FRANCESA 74
Volver las páginas de este libro es para nosotros, quienes trabajamos en el Getty
Museum, una sensación estimulante muy especial. Nuestra tarea más difícil y cara
desde 1983 ha sido la de crear una colección importante de pinturas europeas en
un momento de oferta decreciente. Este repaso de los mejores cuadros del Museo
representa la medida de nuestro progreso, pues el lector que sepa leer los números
del código de entrada descubrirá cuántas de estas obras han sido adquiridas en los
últimos catorce años.
La actitud de J.Paul Getty hacia los cuadros fue un tanto sorprendente,
adquiriéndolos con un entusiasmo intermitente. No fue hasta después de su muerte,
cuando el Museo recibió el beneficio de su generoso legado, cuando se pudo mejorar
y reforzar muchísimo la colección de pinturas. Como Comisario de Pinturas del Museo
entre 1965 y 1984, Burton Fredericksen aportó un nivel nuevo de profesionalismo
a la colección, las exposiciones y las publicaciones. Su obra ha abarcado varias épocas,
comenzando por la modesta casa-museo del señor Getty en la década de I960,
continuando entre 1968 y 1974 con la construcción del actual edificio, recreación
de una villa romana, hasta la época actual de diversificación a cargo del Fideicomiso
Getty y de crecimiento del Museo. Le sucedió en el cargo Myron Laskin, que sirvió
como Comisario de Pinturas entre 1984 y 1989, y después George Goldner, que
permaneció en dicho puesto entre 1989 y 1993. Cada uno de ellos añadió obras
importantes y dejó su impronta en la colección. David Jaffé es comisario desde
1994. Su energía ha revitalizado el departamento y a su juicio agudo se deben muchas
notables adquisiciones. Aproximadamente la mitad de los texos de este libro se deben a
Burton Fredericksen; otros contribuidores han sido David Jaffé, Dawson Carr, Denise
Allen, Jennifer Helvey y Perrin Stein. Mi profundo agradecimiento a todos los autores.
Este libro hace su aparición justo cuando los cuadros van a pasar a un nuevo
museo, parte del Centro Getty en las colinas de Santa Mónica, Los Angeles. Colgadas
en elegantes galerías, iluminadas por luz natural, no cabe duda de que colección
proporcionará a los visitantes todavía más placer que en el pasado.
J O H N WALSH
Director
8 ESCUELA ITALIANA
2 BERNARDO DADDI Este tríptico, magníficamente conservado, fue pintado en Florencia más o menos al
Italiano, hacia 1280-1348 mismo tiempo que Simone Martini pintaba su San Lucas (n° 1) en la vecina Siena.
La Virgen María con Santo Daddi, no obstante, dota a sus figuras de más volumen y presencia física, moldeándolas
Tomás de Aquino y San Pablo, con gradaciones sutiles de luces y sombras que maravillaron a sus contemporáneos
hacia 1330
por su profunda presencia. Su calidad natural, humana, personificaba el reciente y
Temple y oro sobre tabla revolucionario ejemplo de Giotto y anunciaba el nacimiento del Renacimiento en
Tabla central: 120,7 x 55,9 cm
Tabla izquierda: 105,5 x 28 cm
Florencia. Estos artistas establecieron que la observación de la naturaleza dominaría
Tabla derecha: 105,5 x 27,6 cm la labor artística europea de los siglos venideros, pero ciertos detalles, como los ojos
93.PB.16 almendrados, el rico estampado ornamental del corpiño de la Virgen y el exquisito
fondo dorado revelan que la abstracción bizantina aún no había quedado del todo
abandonada.
La imagen de medio cuerpo de la Virgen, flanqueada por los santos de pie de cuerpo
entero, se convirtió en una forma popular de imaginería religiosa. Seguramente la
elección de Santo Tomás de Aquino y San Pablo refleja algún posible significado especial
para el propietario original, indicando quizá su nombre. Arriba, en un trébol (hoja
de tres partes), Jesucristo otorga su bendición. El tamaño del tríptico sugiere que
seguramente iría destinado a una capilla pequeña, pues es demasiado grande para
uso portátil y demasiado pequeño para altar de iglesia.
El fondo dorado quería transmitir la impresión de oro sólido para rendir homenaje
a las figuras pintadas de los santos. Este fondo también tiene una función espacial,
creando como un áureo empíreo que eleva a las figuras de la tierra transportándolas
al reino celestial.
Aún así, la Virgen de Daddi invade prácticamente nuestro espacio, ya que su mano
sobresale del parapeto de mármol, haciendo más accesible su humanidad. Mientras
lee el Magnificat (Lucas 1:46—48), señala algo fuera del cuadro, un altar o una tumba
situada debajo. De esta manera, Daddi celebra el papel de María como la más poderosa
intercesora, el lazo de unión sereno y compasivo entre nuestro mundo y el reino de
Dios. DC
10 ESCUELA ITALIANA
3 GENTILE DA FABRIANO Una de las pocas muestras de estandarte procesional que sobreviven, La coronación de la
Italiano, hacia 1370-1427 Virgen, era para ser llevada en un asta en las procesiones. Pintado en colores luminosos
La coronación de la Virgen, sobre una capa de pan de oro, en su tiempo tenía la imagen de Dios Padre en un tímpano,
hacia 1420 una sección aparte que se acoplaba encima, hoy perdida. En un principio el estandarte
Temple sobre tabla tenía dos caras que se serraron en dos secciones antes de 1827. El reverso, San Francisco
87,5 x 64 cm
recibiendo los estigmas, se encuentra ahora en la colección Magnani-Rocca de Reggio
77.PB.92
Emilia en el norte de Italia.
La elección de los temas y las pruebas documentales existentes indican que el
estandarte fue pintado para los monjes franciscanos de Fabriano y que se guardaba en
la iglesia de San Francisco. A lo largo de los cuatro siglos siguientes, al irse derribando
iglesias y sustituyéndolas por otras, el cuadro fue llevado a lugares diferentes pero,
debido a su conexión con Gentile, el hijo más famoso de la villa, fue venerado en
Fabriano mucho después de que aquel estilo de pintura hubiera sido abandonado.
Sin embargo, para la década de 1830, aquellas reliquias de la Alta Edad Media y
del Renacimiento eran muy codiciadas y un coleccionista inglés pudo comprar
La coronación.
Se cree que Gentile pintó el estandarte durante una visita a su ciudad natal en la
primavera de 1420, ya avanzada su ilustre carrera. Para entonces había alcanzado fama y
prestigio en toda Italia como el artista más grande de su generación. Aunque sobreviven
relativamente pocos de sus cuadros, su obra tuvo enorme influencia (en parte por su
acusado sentido del espacio y la forma) en sus contemporáneos.
En la tabla del Museo, el artista ha compuesto esta escena utilizando telas suntuosas
con estampados grandes y vivos, recurso que no le permitió desarrollar los aspectos
espaciales de la pintura con su maestría habitual. Cristo bendice y corona a la Virgen
al mismo tiempo, detalle inusitado para la época, mientras que a ambos lados los
ángeles cantan los himnos escritos en rollos de pergamino. El efecto total es de lujo
y opulencia, como conviene a una tabla que en un tiempo fuera uno de los tesoros
religiosos más venerados de Fabriano. BF
13 ESCUELA ITALIANA
4 MASACCIO La breve pero incomparable carrera de Masaccio estuvo marcada por unas pocas obras
(Tommaso di Giovanni Guidi) importantes, entre otras el retablo pintado para la iglesia del Carmine de Pisa, un ciclo
Italiano, 1401-1428 (?) de frescos para la capilla de los Brancacci en la iglesia del Carmine de Florencia, y un
San Andrés, 1426 fresco que representa a la Trinidad en la iglesia de Santa Maria Novella de Florencia.
Temple sobre tabla Todos ellos fueron pintados en unos cuatro años, pero el único claramente documentado
52,4 x 32,7 cm
de la época es el retablo de Pisa, obra que inmediatamente hizo época y adquirió fama.
79.PB.61
A este retablo perteneció la tabla actual del Museo.
Masaccio, ciudadano de Florencia, empezó a trabajar en el retablo de Pisa en
febrero de 1426. Debió pasar mucho tiempo en Pisa hasta terminarlo al día siguiente de
Navidad. La capilla donde iba a colocarse había sido construida el año anterior a petición
de Ser Giuliano di Colino degli Scarsi, un notario acomodado de Pisa. El documento
de pago del notario indica que Masaccio empleó a dos asistentes, su hermano menor
Giovanni y Andrea di Giusto, los cuales llegarían a ser más tarde artistas respetados por
derecho propio.
La parte central del retablo, hoy en la National Gallery de Londres, representa a
la Virgen y el Niño con ángeles cantando y tocando instrumentos. A los lados había
tablas (que hoy se creen perdidas) con los santos Pedro, Juan Bautista, Julián y Nicolás.
En la predela, la plataforma o base del retablo, se representaban historias de las vidas
de estos santos y La adoración de los Magos (todos ellos ahora en el Staatliche Museen
Preussischer Kulturbesitz, Berlín). Sobre la Virgen estaba La crucifixión (probablemente
el cuadro que ahora está en el Museo e Gallerie Nazionali di Capodimonte, Nápoles) y
a cada lado, de la parte superior había muchos otros santos. Se cree que la tabla de San
Andrés del Getty formaba parte del conjunto. El retablo completo medía unos cinco
metros de alto, una construcción grande e imponente.
El valor de la obra de Masaccio está en su representación innovadora de la
figura y su modo tan original de entender forma y volumen, lo que se aprecia en la
monumentalidad y solidez de la figura de San Andrés. Hay que dar crédito al artista por
haber inaugurado una fase nueva en la historia de la pintura y por ser el primero, desde
la época clásica, en proyectar una ilusión racionalmente ordenada del espacio sobre una
superficie bidimensional. Este retablo, como otros cuadros, inaugura el Renacimiento
en la Toscana del siglo XV. BF
15 ESCUELA ITALIANA
5 ERCOLE DE' ROBERTI Durante su retiro espiritual de cuatro años en el desierto egipcio, San Jerónimo
Italiano, hacia 1450/56-1496 (342-420) purificó su espíritu mediante la mortificación. Cobijado bajo unas ruinas
San Jerónimo en el desierto, abovedadas que recuerdan una iglesia, el demacrado santo contempla un crucifijo al
hacia 1470 tiempo que sostiene una piedra con la que se golpea el pecho. La intensidad de la mirada
Temple sobre tabla del santo fija en el crucifijo sugiere su fervor religioso e intelectual. En el nicho en el
34 x 22 cm
ápice de la estructura, están los atributos más destacados de San Jerónimo: un libro, que
96.PB.14
alude a su traducción de la Biblia al latín y el capelo cardenalicio, referencia a su servicio
al papa Dámaso I (r. 366-384) en Roma. El pequeño león, animal que el artista al
parecer sólo conocería a través de una ilustración de algún libro, se refiere a una leyenda
popular según la cual Jerónimo quitó una espina de la garra de un león, ganándose así
su fiel amistad.
Ercole de' Roberti trabajó sobre todo en Ferrara, una de las ciudades estado más
brillantes del Renacimiento en el norte de Italia, donde participó en la creación del
elegante estilo clasicista que dio fama a la ciudad. La contribución singular de Ercole
fueron obras exquisitamente precisas de meditación emotiva, obsesiva, como el San
Jerónimo.
Las formas alargadas, los ritmos tensos, lineales, los colores sutiles y los detalles
meticulosos, salpicados de oro, son ejemplo del estilo sofisticado tan valorado por los
mecenas de Ercole en la corte de Ferrara. El clasicismo moderado, elegante, de su obra,
derivado en parte de su estudio de Mantegna, se epitoma en las manos y los miembros
sinuosos, hermosamente expresivos de la figura. La fascinación del artista por las capas
para dar realce de las formas se manifiesta en los montones de madera apilados en
vertical debajo del santo y en las rocas estratificadas con delicadeza. Esta pequeña obra
votiva, parecida a una joya, exige del espectador un enfoque concentrado que haga eco
con el esfuerzo de Jerónimo para acercarse más a Dios. JH
16 ESCUELA ITALIANA
6 VITTORE CARPACCIO Vittore Carpaccio fue uno de los primeros pintores del Renacimiento en representar en
Italiano, 1460/65-1525/26 su obra escenas de la vida cotidiana. En esta asombrosa vista de su Venecia nativa vemos
Caza de patos, hacia 1490-95 a cazadores de patos en una laguna. Obsérvese que el grupo no usa flechas sino bolitas
Óleo sobre tabla de arcilla seca, al parecer para atontar a las aves sin estropearles la carne ni el plumaje.
75,4 x 63,8 cm
En una de las imágenes más antiguas de acción interrumpida, podemos ver cómo una
79.PB.72
de dichas bolitas, recién disparada de la embarcación a la derecha, está a punto de
alcanzar al cormorán en primer plano.
Esta tabla es la parte superior de una composición originalmente mucho más larga,
como lo sugiere la azucena truncada de la esquina inferior izquierda. Servía de fondo
a una escena de dos mujeres sentadas en un balcón que da al lago, ahora en el Museo
Correr de Venecia. Dicho cuadro tiene un florero apoyado en una balaustrada con un
tallo que hace juego con la flor del cuadro del Getty. Un examen reciente de ambas
tablas ha confirmado que en un principio fueron sólo una; la veta de la madera es
idéntica y, como ocurre con las huellas
dactilares, las fibras de la madera son
únicas. Por desgracia, seguramente las
serraron en dos por razones comerciales
antes de que la parte inferior llegara al
Museo Correr en el siglo XIX.
Es de suponer que la parte posterior de
la tabla del Correr se quitara al separarla
de la parte superior, pero el reverso del
cuadro del Getty Museum conserva una
imagen extraordinaria. Un casillero
ilusionista, con cartas
que parecen proyectarse al espacio del
espectador, es el ejemplo más antiguo
que se conoce de pintura trompe-Voeil
del arte italiano.
En la parte posterior hay además,
muescas cortadas para goznes y un
pestillo, lo que indica que la tabla de
dos lados seguramente sirvió como
decorativo postigo de ventana o puerta
de armario, sugiriendo que pudo haber
existido otro postigo o puerta a juego,
hoy día desconocidos. Si el cuadro era
un postigo, el panel cerrado haría creer al espectador que la ventana estaba abierta a las
vistas de la laguna, aumentando más aún el sorprendente ilusionismo. DC
18 ESCUELA ITALIANA
7 ANDREA MANTEGNA El Renacimiento se caracterizó por un intenso despertar del interés por el arte y la
Italiano, hacia 1431-1506 civilización clásicas. Durante el siglo XV, la emulación más exagerada del estilo "clásico"
La adoración de los Magos, se dio en el norte de Italia, sobre todo en Padua y Mantua, debido más que nada a la
hacia 1495-1505 influencia de Andrea Mantegna, que trabajó en ambas ciudades y pasó gran parte de
Temple sobre lino su carrera en la corte de los Gonzaga de Mantua.
54,6 x 69,2 cm
Aunque Mantegna probablemente no contó con ejemplos de la pintura clásica para
85.PA.417
su estudio, sí tuvo acceso a algunas esculturas y a fragmentos recién excavados de figuras
y relieves romanos. En sus cuadros religiosos, así como en las obras de temas clásicos o
mitológicos, resulta evidente el énfasis en modelos escultóricos. Su estilo se caracteriza
por la aguda definición de figuras y objetos, combinada con una articulación clara del
espacio. Algunos de sus cuadros están ejecutados en grisalla o tonos de gris, imitando
relieves que dan la impresión de haber sido meticulosamente tallados.
El cuadro que vemos lo pintó seguramente en Mantua, con toda posibilidad
para Francesco II Gonzaga. El fondo es completamente neutro sin el menor indicio de
ambientación. Arrodillados ante la Sagrada Familia están los tres reyes: el calvo Gaspar,
Melchor y Baltasar el Negro. Los sombreros de Melchor y Baltasar son representaciones
bastante exactas de tocados orientales o levantinos. Gaspar ofrece un cuenco blanco
y azul de bellísima porcelana china (una de las imágenes más antiguas de porcelana
oriental en el arte de Occidente). Melchor sostiene un incensario, identificado como de
tombaga de Turquía, y Baltasar presenta un hermoso frasco de ágata. No se encontraban
habitualmente en Italia objetos de esta clase, aunque algunos de los accesorios de las
prendas podrían haberse visto en Venecia, que mantenía un comercio activo con
Oriente. Pudieran haber sido regalos de jefes de estado extranjeros que formaban
parte de las colecciones de los Gonzaga.
La Adoración del Museo es uno de los pocos cuadros italianos del siglo XV pintados
sobre lino en lugar de madera. Tales cuadros no se barnizaban porque estaban pintados
al temple en vez de al óleo. El barniz aplicado en fecha posterior ha oscurecido el lino
pero sin surtir apenas efecto en las figuras y la riqueza del detalle. BF
20 ESCUELA ITALIANA
8 FRA BARTOLOMMEO
(Baccio della Porta)
Italiano, 1472-1517
El descanso durante la huida a Egipto
con San Juan Bautista, hacia 1509
Óleo sobre tabla
129,5 x 106,6 cm
96.PB.15
ESCUELA ITALIANA 23
9 GIULIO ROMANO
(Giulio Pippi)
Italiano, anterior a 1499-1546
La Sagrada Familia,
hacia 1520-23
Óleo (posiblemente mezclado con
temple) sobre tabla
7 7 , 8 x 6 1 , 9 cm
95.PB.64
24 ESCUELA ITALIANA
10 CORREGGIO
(Antonio Allegri)
Italiano, hacia 1489/94-1534
Cabeza de Cristo, hacia 1525-30
Óleo sobre tabla
28,6 x 23 cm
94.PB.74
ESCUELA ITALIANA 25
11 DOSSODOSSI
(Giovanni de' Luteri)
Italiano, hacia 1490-1542
Escena mitológica, hacia 1524
Oleo sobre lienzo
163,8 x 145,4 cm
83.PA.15
A principios del siglo XVI, la corte ducal de Ferrara reunió y dio trabajo a algunos de
los pintores, escritores y músicos más brillantes de la época. Casi toda esta actividad fue
iniciada por el duque Alfonso I d'Este (1505-1534), que atrajo a artistas como Rafael
de Roma y Giovanni Bellini y Tiziano de Venecia. No obstante, la colección pictórica
del duque se centró, ante todo, en la obra de los hermanos Dosso y Battista Dossi.
El brillante colorido y el misterio poético del estilo veneciano permean la obra
de los hermanos, pero también demuestran fascinación por los temas clásicos, las
composiciones elaboradas y las actitudes de las figuras que parecen derivarse de
Roma. El lienzo del Museo, una de las obras supervivientes de mayor tamaño de
Dosso, muestra todas estas influencias.
Muchos de los mejores cuadros de Dosso no han podido aún explicarse con precisión
debido a sus temas complejos y conceptos oscuros o alegóricos. La opinión general es
que éste es un cuadro mitológico porque el dios griego Pan aparece a la derecha. Se ha
sugerido que el maravilloso desnudo del primer plano pudiera ser la ninfa Eco, amante
de Pan; la anciana podría ser Terra, protectora de Eco.
Dosso no quiso que se viera a la mujer de flotante capa roja de la izquierda. Después
de completar la figura, la recubrió con un paisaje, borrado más tarde. En algún momento
se cortaron unos quince centímetros del cuadro a la izquierda, lo que significa que en
un principio las figuras dominarían la composición en menor grado que hoy día. Pese
a los cambios que nos impiden ver el cuadro exactamente como fuera la intención del
artista, se puede describir como una de las obras más ambiciosas y sensuales de Dosso.
Las flores tan detalladas del primer plano, el limonero casi extravagante, el paisaje
fantástico de la izquierda demuestran un individualismo exuberante sin igual entre
los ilustres contemporáneos del artista. BF
ESCUELA ITALIANA 27
12 D O S S O D O S S I Este cuadro recientemente descubierto fue realizado por Dosso por lo menos una
(Giovanni de' Luteri) década después de la Escena mitológica (no. 11) ilustrada en la página anterior. Mientras
Italiano, hacia 1490-1542 que el colorido luminoso y poético y el ambiente de la otra obra reflejan el estudio por
Alegoría de la Fortuna, parte de Dosso de los cuadros venecianos contemporáneos, la Alegoría de la Fortuna
hacia 1530
ilustra la forma en que su obra evolucionó hacia un estilo más romano dominado por
Óleo sobre lienzo la figura. De hecho, las figuras de proporciones y actitudes heroicas de la Alegoría se
178 x216,5 cm
89.PA.32
basan mucho en los ejemplos del techo de la Capilla Sixtina de Miguel Angel.
La mujer representa a la Fortuna, la fuerza indiferente que determina el hado.
Desnuda, sostiene una cornucopia, haciendo alarde de las riquezas que puede otorgar.
El hecho de tener un solo zapato indica que no sólo trae fortuna sino también mala
suerte. Si bien estas características se ajustan a las representaciones tradicionales de la
Fortuna, Dosso se muestra innovador al pintar sus otros atributos. La Fortuna ha sido
representada a menudo con una vela para indicar que es inconstante como el viento
pero, en su lugar, Dosso utiliza unos drapeados flotantes artísticamente ejecutados.
De igual modo, la Fortuna aparecía con frecuencia haciendo equilibrios sobre un
globo terrestre o celeste para indicar el ámbito de su influencia pero, con ingenio
característico, Dosso la coloca sentada precariamente en una burbuja, símbolo de
lo transitorio, para subrayar que sus favores son con frecuencia pasajeros.
El hombre puede ser una personificación de la Suerte, en el sentido de buena o mala
(sorte) en vez de oportunidad (occasio). Mira ansioso a la Fortuna pues está a punto de
meter papelillos o billetes de lotería en una urna dorada. Los billetes no son un atributo
tradicional sino una referencia oportuna a las loterías cívicas que se habían popularizado
recientemente en Italia.
Los billetes de papel de la lotería tenían además otra asociación en la sociedad
en la que Dosso trabajaba. Hubieran sido interpretados como el emblema de Isabel
d'Este, marquesa de Mantua. Uno de sus sabios consejeros dijo que ella había elegido
esta imagen para denotar su experiencia personal de las veleidades de la fortuna. Es
posible que Dosso creara el cuadro para Isabel y que su significado tuviera que ver
con las vicisitudes de la vida de la dama en la corte de Mantua. Tanto si esto llega a
establecerse con certeza un día como si no, la atmósfera evocadora del cuadro invita al
observador moderno a reflexionar cómo la vida sigue estando a merced del capricho de
la Fortuna. DC
28 ESCUELA ITALIANA
13 SEBASTIANO DEL
PIOMBO
(Sebastiano Luciani)
Italiano, hacia 1485-1547
Papa Clemente VII,
hacia 1531
Óleo sobre pizarra
105,5 x 87,5 cm
92.PC.25
Éste es un retrato de Julio de Médicis (1478-1534), que reinó como papa Clemente
VII desde 1523. A Clemente se le recuerda ante todo como uno de los más grandes
mecenas del Renacimiento. Entre las obras de arte que encargó están La transfiguración
de Rafael (Roma, Pinacoteca Vaticana), la Capilla Médicis de Miguel Angel y la
Biblioteca Laurentiana (Florencia, San Lorenzo), además del Juicio Final para la Capilla
Sixtina (Roma, Vaticano). Clemente fue también el principal benefactor de Sebastiano,
desde el encargo de La resurrección de Lázaro (Londres, National Gallery) en 1517 hasta
la concesión del alto cargo de Guardián de los Sellos Papales en 1531.
El retrato de Sebastiano es de una grandiosidad peculiar y monumental muy en
consonancia con retratos de personajes como éste. El Papa aparece a tamaño de tres
cuartos, sentado en un sillón en diagonal al plano del cuadro. El primer retrato papal
independiente en adoptar este formato fue el Retrato de Julio II de Rafael (Londres,
National Gallery) de 1511-12. Los diversos retratos de Clemente VII de Sebastiano
son las siguientes imágenes que utilizan esta composición, estableciendo así la norma
para los retratos oficiales del pontífice. A partir de entonces, la fórmula ha sido copiada
casi invariablemente por los pintores y fotógrafos de los papas hasta la actualidad.
Este retrato, pintado sobre pizarra, es seguramente el que Sebastiano menciona a
Miguel Angel en una carta del 22 de julio de 1531.
Aspirando a inmortalizar sus obras, Sebastiano empezó a experimentar pintando
en piedra hacia 1530. La pizarra no se había usado mucho como soporte de la pintura
pero Sebastiano la utilizó para encargos de especial importancia. Al elegir la piedra para
su retrato el papa parece haber compartido su preocupación por la longevidad. Ambos
sabían que la madera y el lienzo se pudrirían y la pizarra es enormemente duradera, con
tal de no dejarla caer. DC
ESCUELAITALIANA
3 0 ESCUELA ITALIANA 30
14 P O N T O R M O
(Jacopo Carucci)
Italiano, 1494-1557
El Alabardero (Francesco
Guardi?), 1528-30
Óleo sobre tabla pasado a lienzo
92 x 72 cm
89.PA.49
Jacopo Pontormo, pintor de la corte del duque Cosme de Médicis y uno de los
fundadores del llamado estilo Manierista en Florencia, se destacó como retratista.
El Alabardero es su obra más importante.
Se ha escrito mucho sobre la identidad del modelo. En 1568, el cronista de las
vidas de los artistas, Giorgio Vasari, observó que durante el asedio de Florencia de
1528-30 Pontormo había pintado "un bellísimo cuadro", un retrato de Francesco
Guardi de soldado. Nada sabemos del aspecto de Francesco Guardi, pero su fecha de
nacimiento en 1514 le haría tener aproximadamente la edad del modelo adolescente
de Pontormo. El nombre del pretendiente rival, Cosme de Médicis, se basa sólo en un
inventario florentino de 1612.
Pontormo ha situado a su alabardero delante de un bastión, como si defendiera
la ciudad. La confianza física que transmite su actitud gallarda, la espada al cinto y
la manera de asir la alabarda (lanza) sin apretar, sugieren un control que la expresión
preocupada niega. La vestimenta refuerza este mensaje ambivalente. En el gorro rojo,
ladeado en la cabeza, de moda entre los cortesanos elegantes, lleva prendido un broche
donde se ve una de las hazañas de Hércules derrotando a Anteón. Nuestro guerrero
incólume mira hacia lo desconocido y su expresión ansiosa sugiere que acaba de darse
cuenta del mito de la inmortalidad de la juventud.
Según Vasari, este "bellísimo" retrato de Francesco Guardi tenía una tapa con la
leyenda de Pigmalión y Galatea (Florencia, Palazzo Vecchio), pintado por Bronzino, el
más dotado de los discípulos de Pontormo. La extraordinaria calidad del retrato del
Getty Museum merece ciertamente el adjetivo de Vasari. Su brillante manejo de la
pintura y la destacada repetición de las formas crean una personalidad vibrante, una
proeza tan impresionante como la de Pigmalión al dar vida a la piedra. DJ
ESCUELA ITALIANA 31
15 TIZIANO El dominio del mundo internacional del arte de su tiempo por parte del pintor
(Tiziano Vecellio) veneciano Tiziano se debió a su habilidad como retratista de estado e ilustrador de
Italiano, hacia 1480-1576 la mitología clásica. Venus y Adonis fue una de más famosas composiciones mitológicas.
Venus y Adonis, La historia de las Metamorfosis de Ovidio narra cómo la diosa del amor no pudo
hacia la década de 1560
persuadir al cazador para que permaneciera con ella, corriendo en lugar de ello a su
Óleo sobre lienzo muerte. Cupido, que duerme con las ineficaces flechas del amor todavía en la aljaba,
160 x 196,5 cm
y la perdiz sin pareja junto al jarro de vino volcado, indican que la última mirada
92.PA.42
apasionada de Venus no conseguirá frenar al cazador demasiado arriesgado. Ejecutado
en un principio para uno de sus mecenas más cercanos y generosos, Felipe II, rey de
España, este cuadro es una de las numerosas variantes más libres y de mayor madurez
pintadas para algún admirador todavía por identificar. Tiziano escribió a Felipe II
que en su Adonis representaría a Venus de espaldas como complemento a su anterior
composición del desnudo frontal. Ante esas nalgas sensualmente apretadas, es fácil
ver en este tipo de cuadros sólo una explotación del desnudo femenino, como de hecho
lo hicieron algunos contemporáneos. El auténtico reto de Tiziano fue representar la
mitología antigua de manera atractiva y creíble. Al igual que antes Rafael y Correggio,
Tiziano se inspiró en un antiguo bajorrelieve. Esta alusión al invento romano forma
el núcleo de nuestra concepción del Renacimiento como un nuevo renacer del arte
antiguo, y para Tiziano era una manera de hacer más auténtica su composición. Pero
ha plasmado la imagen en una serie de fuerzas centrífugas, donde Adonis se suelta
del abrazo de Venus mientras uno de los perros de caza se vuelve, brillantes los ojos, a
contemplar el placer abandonado por el de la caza. El lienzo rebosa el estilo pictórico
típico de Tiziano, visible en las luces y sombras de los drapeados que avivan el paño
en un zigzagueado agudo, como cargado de electricidad estática; el modelado casi
imperceptible de la carne; los vistosos rizos del pelo; la forma de la capa de Adonis
que parece relucir contra las evocadoras montañas. Los artistas venecianos fueron
famosos por su preocupación por la representación pictórica del efecto de la luz en
las superficies, dibujando en color, no sólo en líneas, y Tiziano fue un genio en el uso
de estos efectos para crear ambientes evocadores. La labor de Tiziano fue hacer de un
mundo fantástico algo creíble y deseable al mismo tiempo, y ha conseguido dar vida
a sus protagonistas sobrehumanos y convencernos de su trágica historia de amor.
Evidentemente las figuras centrales fueron copiadas y vueltas a usar para producir
más variantes de esta composición en el Palazzo Barberini de Roma y la National
Gallery de Londres. DJ
32 ESCUELA ITALIANA
16 VERONÉS El modelo de este imponente retrato reposa en un gran plinto o base que sostiene
(Paolo Caliari) columnas acanaladas; un nicho entre ellas contiene una escultura de mármol de una
Italiano, 1528-1588 figura cubierta, de la que sólo se ve la parte inferior; relieves tallados adornan los lados
Retrato de un hombre, 1576-78 del plinto, cuyos temas exactos no pueden distinguirse. El hombre descansa en un
Óleo sobre lienzo pavimento de piedra taraceada y a lo lejos, a la izquierda, se distinguen las líneas
192,2 x 134 cm
características de la basílica de San Marcos de Venecia. La iglesia está incongruentemente
71.PA. 17
rodeada de árboles, como si se hallara en un bosque en vez del ambiente urbano real.
Todos los detalles parecen querer dar pistas de la profesión o identidad del modelo.
Quizá tuviera alguna relación con San Marcos, aunque esto no explicaría el inusitado
ambiente que rodea la basílica. Pudo haber sido un arquitecto o incluso un escultor,
pero nada en su ropa o su aspecto lo confirma. De hecho, la espada al costado sugiere
que tal vez fuera un noble.
Tradicionalmente, se ha hablado del modelo como del propio artista, pero esto
no puede confirmarse. Hay indicios de que Veronés quizá tuviera barba, y parece ser
que poseía una frente muy alta, pero se desconoce su aspecto exacto. Además, es poco
probable que se hubiera pintado a sí mismo con ropaje formal y espada al costado
apoyado contra unas columnas y además, él no tenía ninguna relación especial con
la basílica de San Marcos.
Debido, quizá, a que tenía tantos encargos para pintar vastos ciclos decorativos en
Venecia, Veronés evitaba por lo general categorías menos lucrativas, como los retratos,
por las que sus contemporáneos Tintoretto y Tiziano fueron más conocidos. Pese a no
tener que depender de su fama como retratista, lo era, y muy hábil y el tamaño y belleza
de este ejemplo, uno de los más impresionantes de los que pocos que hizo, indica que
debió tratarse de un encargo de especial importancia para él. Está trabajado con la gran
soltura y libertad de ejecución que caracterizan toda la obra del artista. BF
35 ESCUELA ITALIANA
17 D O M E N I C H I N O
(Domenico Zampieri)
Italiano, 1581-1641
El camino del Calvario,
hacia 1610
Oleo sobre cobre
53,7 x 68,3 cm
83.PC. 373
36 ESCUELA ITALIANA
18 PIER FRANCESCO MOLA
Italiano, 1612-1666
La visión de San Bruno,
hacia 1660
Óleo sobre lienzo
194 x 137 cm
89.PA.4
San Bruno fue el fundador de los cartujos, una comunidad monástica establecida sobre
el principio de que a Dios se accedía más fácilmente a través de la meditación continua
y solitaria. Los cartujos pasaban casi toda la vida aislados de sus hermanos, reuniéndose
en comunidad sólo una vez por semana. La obra de Mola ilustra el principio básico de
estas vidas en la persona de su fundador a solas, que se distrae de sus devociones para
contemplar la visión del cielo entre las nubes abiertas. Su ademán no es de temor, sino
de deseo, perdido en un éxtasis dulce y místico.
Como muchos artistas romanos de su tiempo, Mola se inspiró en los paisajes
venecianos del siglo anterior, uno de cuyos aspectos nos revela el rico paisaje de
pardos y ocres, resaltados por un cielo ultramarino y nubes bañadas de una cálida
luz solar. Además, al uso veneciano, las formas del paisaje imitan bellamente la figura
en un contrapunto complejo que es como un eco de su arrobamiento. DC
ESCUELA ITALIANA 37
19 BERNARDO BELLOTTO El talento precoz de Bellotto se desplegó en el estudio de su tío, Canaletto. Para mediados
Italiano, 1721-1780 de los años 1730 el adolescente colaboraba con Canaletto en las vistas idealizadas
Vista del Gran Canal: de Venecia que labraron la fama del artista de más edad. Una de las primeras obras
Santa María de la Salud y la maestras de Bellotto, la Vista del Gran Canal demuestra la amplísima monumentalidad,
Aduana desde el campo Santa
los contrastes luminosos y la manipulación a un tiempo robusta y líquida de la pintura,
María Zobenigo,
características de su obra de madurez. Rica en la observación de la anécdota y de los
hacia 1740
detalles físicos, esta vista urbana se anima gracias al elemento humano, que captura
Óleo sobre lienzo
la grandeza vetusta de la ciudad y la calidad momentánea de su vida cotidiana.
135,5 x 232,5 cm
91.PA.73 La Vista del Gran Canal de Bellotto presenta una sección representativa de la sociedad
veneciana y sus ocupaciones durante una mañana de sol. En primer plano a la izquierda,
la fachada del Palacio Pisani-Gritti resulta un elegante telón de fondo para las actividades
mundanas de la orilla del campo. El exuberante diseño barroco de la iglesia de Santa
María de la Salud, de Baltasar Longhena, domina la otra orilla del canal. A la derecha,
la fachada soleada de la abadía de San Gregorio se alza sobre una hilera de casas en
la sombra. Al lado opuesto de la Salud queda el Seminario Patriarcale y la Dogana
o Aduana. La desembocadura del canal se abre a una vista distante, con la Riva degli
Schiavoni visible más allá del ajetreado comercio del hacino di San Marco. Al otro lado
del muro de la Aduana vemos el pálido campanario y la cúpula de San Giorgio Maggiore.
La Vista del Gran Canal es la primera versión de una composición repetida en el
taller de Canaletto. Su atribución a Bellotto se confirma por un dibujo de pluma y tinta
hecho por él y conservado en el Hessisches Landesmuseum, Darmstadt, que sigue muy
de cerca la composición del Getty. La Vista de la plaza de San Marcos hacia el suroeste del
Cleveland Art Museum, considerado durante mucho tempo como pareja del Gran
Canal del Getty, se ha vuelto a atribuir recientemente a Bellotto. DJ
ESCUELA
3 8 ESCUELA ITALIANA3 38
ITALIANA
20 GIOVANNI BATTISTA Realizada en seis hojas grandes de papel para acuarela, esta panorámica de la costa
LUSIERI occidental napolitana es la obra más grande y osada de Lusieri. Aunque los clientes
Italiano, hacia 1755-1821 de sus cuadros topográficos eran sobre todo aristócratas ingleses durante la Gran Gira
Una vista de la Bahía de Napoles,
europea, esta extraordinaria imagen no fue creada para el mercado turístico. Se hizo
1791
desde una ventana del Palacio Sessa, residencia napolitana de Sir William Hamilton,
Pluma, gouache y acuarela sobre papel
ministro plenipotenciario británico entre 1764 y 1799. El 5 de julio de 1791, Lusieri
102 x 272 cm
En el borde central inferior, firma y escribió a Hamilton, que estaba de permiso en Londres, que había supervisado el
fecha: G.B. Lusier 1791 embarque del "gran dibujo" en una nave. Parece probable que se tratara de esta obra,
85.GC.281
quizá encargada por Hamilton para que, ya en su país natal con frecuencia tristón,
Detalle al dorso pudiera seguir gozando con sus amigos de la vista desde su casa de Nápoles.
Aunque la densidad de la población de Nápoles ha aumentado mucho en los dos
siglos transcurridos desde que Lusieri ejecutara esta vista, todavía se puede reconocer
mucho gracias a su notable precisión. Sus coetáneos comentaron sobre la práctica
todavía poco común de dibujar y pintar sus escenas in situ en vez de en el estudio.
La observación detallada y casi fanática de Lusieri sugieren que empleó algún tipo de
ayuda mecánica, como una cámara oscura, cuya disposición de espejos y lentes permite
trazar los contornos. Tanto si lo hizo como si no, es evidente que resistió con firmeza
la tendencia hacia el paisaje romántico, buscando la fiel imitación de la naturaleza.
La acuarela es un medio muy fugaz, y toda exposición significa que se desvanecerá
un poco, aunque no sea perceptible de inmediato. Como los pigmentos se borran
de manera variable, es notable que el famoso equilibrio de colores de Lusieri se haya
conservado de manera tan admirable en este cuadro. Al exponerlo sólo periódicamente,
y además con luz muy baja, esperamos conservar esta magnífica crónica del aspecto de
la Bahía de Nápoles en 1791. DC
ESCUELA ITALIANA 39
21 DIERIC BOUTS La anunciación pertenece a una serie de cinco pinturas que en un principio formaron
Flamenco, hacia 1415-1475 un políptico, un retablo que evidentemente consistió en una sección vertical central
La anunciación., hacia 1450-55 flanqueada a cada lado por dos cuadros, uno sobre otro. Las otras escenas en esta serie
Temple sobre lino se han identificado como La adoración de los Magos (colección privada), El sepelio
90 x 74,5 cm
(Londres, National Gallery), La resurrección (Pasadena, Norton Simon Museum) y
85.PA.24
probablemente La crucifixión en el centro (quizá el cuadro hoy en los Musées Royaux
d'Art et d'Histoire, Bruselas). Como el cuadro del Getty Museum representa la escena
más temprana de la vida de Cristo, seguramente iría colocado en la esquina superior
izquierda.
Dieric Bouts trabajó en Lovaina (en la actual Bélgica) durante toda su madurez.
Fue el más distinguido de los artistas que siguieron las huellas de Jan van Eyck (activo
en 1422 - fallecido en 1441) y Rogier van der Weyden (1399/1400-1464), aunque
de su vida se sabe mucho menos y sobreviven relativamente pocas de sus obras. Su
estilo era en general más austero que el de sus contemporáneos y su obra proyecta
una consistente sensación de moderación. Típica de él es también la gran precisión.
En La anunciación, el artista crea una sensación muy convincente del espacio y va
más allá de sus predecesores al permitirnos sentir el carácter de la estancia privada de
María. Se trata de un santuario relativamente apagado, muy al estilo de las celdas de los
frailes y monjas que normalmente encargaban y vivían junto a este tipo de retablos. La
excepción a esta austeridad es el dosel, de un rojo luminoso, sobre el banco detrás de
María. Ha desaparecido la azucena simbólica normalmente presente en este tipo de
escenas y los azulejos del suelo, convencionalmente de colores, son mucho más sobrios.
La Virgen viste un manto de un tono grisáceo en lugar del habitual azul profundo
y Gabriel va de blanco, sin el ropaje tan adornado habitual de los arcángeles. Con
frecuencia, detalles parecidos eran especificados por los eclesiásticos que encargaban
la obra, y en estas variaciones de la tradición probablemente se quería transmitir
algún mensaje de especial significado para la institución donde iba a verse el retablo.
La anunciación., como las demás secciones del retablo, está pintada sobre lino en
vez de madera. Esto se hacía a veces para que la imagen fuera más portátil, aunque es
inusitado en un políptico de este tamaño. BF
Esta encantadora pintura sobre cobre, una de las más pequeñas y valiosas del Museo,
describe una historia de las Metamorfosis de Ovidio en la que Vulcano, en compañía
de otros dioses, sorprende a su esposa, Venus, en la cama con Marte. Vulcano, a la
derecha, quita la red de bronce, que había forjado para capturar a los adúlteros, en
tanto que Cupido y Apolo, desde arriba, retiran el dosel. Mercurio, cerca de Vulcano,
mira regocijado a Diana en tanto que Saturno, sentado en una nube próximo a ella,
sonríe cruelmente mirando al marido cornudo. Arriba, en el firmamento, Júpiter da
la impresión de que acaba de llegar. A través de una abertura entre los cortinajes del
lecho, vemos por segunda vez a Vulcano en el acto de forjar la red.
Temas mitológicos como éste fueron especialmente populares en el siglo XVI, cuando
el interés por el mundo clásico alcanzó su apogeo. Esta versión de la infame leyenda
de Marte y Venus es un ejemplo de la fascinación holandesa por la conducta humana
desordenada; Wtewael anticipa aquí el humor desenfadado de finales del siglo XVII.
El uso del cobre como soporte de la pintura se extendió sobre todo a finales del
siglo XVI y comienzos del XVII. La superficie muy dura y pulimentada, se prestaba
bien para cuadros pequeños, muy acabados y precisos. El cobre resulta especialmente
apto para este cuadro, al permitir mayor sutileza en las gradaciones de los tonos y más
intensidad de color que el lienzo. Por fortuna, el cuadro está en perfectas condiciones
y prácticamente tan luminoso como el día en que fuera pintado. Es posible que, debido
a su tema erótico, permaneciera escondido, y por tanto protegido, a lo largo de los años.
El cuadro del Museo probablemente fue hecho de encargo para Joan van Weely, un
joyero de Amsterdam. BF
Los cuadros de bodegones de flores empezaron a aparecer muy a finales del siglo XVI
tanto en los Países Bajos como en Alemania, debido al interés creciente por la botánica.
Además, el coleccionar diferentes tipos de flores, ya una pasión entre los holandeses, se
convirtió casi en un pasatiempo nacional a lo largo del siglo XVII (véase n° 38).
Middelburg, un puerto marítimo y centro comercial importante y la capital de
la provincia de Zelanda, fue el centro de la producción. El fundador de la escuela
de Middelburg fue Ambrosius Bosschaert, quien dedicó toda su carrera a pintar
bodegones.
Las naturalezas muertas con frecuencia contenían alusiones religiosas y a veces
las flores se empleaban para representar la fugacidad de la vida o sugerir la salvación
y la redención. El bodegón del Museo, pintado en cobre (véase n° 24) contiene un
canastillo de flores con insectos, entre ellos una libélula posada en una mesa cercana
y una mariposa descansando en el tallo de un tulipán. Si en su tiempo la composición
sugería algo al que la contemplaba, aquel significado se ha perdido para nosotros. Pero
podemos apreciar el frescor de las flores y la delicadeza de los detalles. Como ocurría
con frecuencia, el cuadro contiene una serie de flores de imposible floración simultánea:
rosas, nomeolvides, muguete, un ciclamen, una violeta, un jacinto y naturalmente
tulipanes. Todas están dispuestas de forma sencilla y directa, con el canasto en el
centro y las flores individuales paralelas al plano del cuadro. BF
68. PA. 2 obtuvo sus mayores éxitos y donde ejecutó sus cuadros más famosos e impresionantes.
El retrato del Museo es el de un miembro de la familia genovesa de los Pallavicini.
Su escudo de armas se ve en los cortinajes de la izquierda, detrás del modelo, quien viste
un ropaje suelto de color encarnado, que es casi el punto focal del cuadro. En la mano
derecha sostiene una carta que seguramente en un tiempo le identificaría, aunque ya
no es legible. Pero, por otros retratos documentados, puede establecerse que se trata de
Agostino Pallavicini (1577-1649). El escritor Giovanni Pietro Bellori, quien en 1672
describió la estancia de Van Dyck en Génova, relata que el artista pintó a "Su Serenísima
el Dux Pallavicini vestido como embajador ante el Papa". Pallavicini no fue nombrado
dux (principal magistrado de la república genovesa) hasta 1637, pero se le envió a Roma
para rendir homenaje al recién elegido papa Gregorio XV en 1621, y es en calidad de
esto como le vemos. De ahí que este cuadro sea uno de los mejores realizados por Van
Dyck tras su llegada a Italia.
Nuestra imagen actual de la nobleza genovesa del siglo XVII debe más a Van Dyck
que a ningún otro artista, y el cuadro del Museo tipifica la grandeza y majestad de sus
retratos. Por lo general son de cuerpo entero y de tamaño natural, con un fondo de
columnas y drapeados lujosos, casi en movimiento. En aquel momento no había en
Italia ningún artista que pudiera producir el mismo efecto de grandiosidad; tanto
entusiasmó el resultado a la nobleza europea que el estilo de Van Dyck llegó a fijar
la pauta para los retratos en Italia, Inglaterra y Flandes. BF
Thomas Howard, segundo conde de Arundel (1585-1646), fue uno de los grandes
coleccionistas de arte y mecenas de artistas en Inglaterra a comienzos del siglo XVII.
Gracias a que Carlos I compartía sus intereses, el conde pudo devolver a su antigua
gloria la posición de su casa caída en desgracia no hacía mucho. Este retrato atestigua
el don de Arundel para encontrar talentos. Al parecer reconoció el de Van Dyck
mucho antes que sus demás contemporáneos, encargándole el trabajo entre 1620
y 1621, durante una breve estancia en Inglaterra del artista. Se trata de uno de los
tres únicos cuadros que sobreviven de dicha visita.
Arundel aparece como miembro de la Orden de la Jarretera; con una mano coge
el medallón de oro de San Jorge (llamado "el Jorge menor"), uno de los emblemas
que lucían los veinticuatro caballeros que constituían el cortejo de hombres más
eminentes y nobles que rodeaban al monarca. A la derecha, con sólo pocos trazos,
Van Dyck ha evocado con soltura un paisaje que rinde homenaje tanto a Arundel
como a su propia admiración por la pintura veneciana, sobre todo las últimas obras
de Tiziano. La habilidad de Van Dyck de infundir en sus modelos una grandeza
sensible, le convirtió en el retratista más famoso de Europa. Esta obra anuncia ya su
genio, que más tarde epitomaría la corte de los Estuardo en la década de 1630. DJ
Rembrandt describe un episodio del apócrifo libro de Daniel, en el que Daniel desvela
la idolatría de la corte de Babilonia, donde ha llegado a ser el confidente del rey Ciro
de Persia. Cuando Ciro le pregunta por qué no honra a la divinidad Bel, Daniel le
responde que él adora al Dios vivo, no a un ídolo. Aquí el rey insiste en que también
Bel es un dios vivo, indicando las ofrendas de alimentos y vinos escogidos que entrega
cada noche para el consumo de Bel. Daniel le comenta con dulzura que las estatuas
de bronce no comen. Mientras Ciro queda momentáneamente perplejo, el rostro
preocupado del sacerdote al fondo confirma que Daniel ha adivinado algo.
Rembrandt evoca el misterio exótico de un culto pagano mostrando sólo parte del
monumental ídolo que emerge de la iluminación de las lámparas llameantes. Un rayo
de luz se centra en la interacción humana que es el meollo de la narrativa. El artista
capta perfectamente la confusión de Ciro, pero no llegamos siquiera a ver el rostro de
Daniel; su postura nos dice cuanto deseamos saber. Quizá el aspecto más conmovedor
de la interpretación de Rembrandt sea el irónico contraste entre el rey corpulento y
poderoso y el muchacho menudo y humilde enviado por Dios.
Rembrandt creó su obra al año siguiente de El rapto de Europa, (véase n° 30). Su
genio como narrador y sus composiciones más concisas, dramáticamente centradas, y el
uso tan suelto y libre de la pintura son las señas de identidad de su estilo maduro. DC
Desde el siglo XVII se ha reconocido a Jacob van Ruisdael como el pintor de paisajes
más importante de los Países Bajos. A él se le atribuye el haber transformado la tradición
del paisajismo en otra basada más estrechamente en la observación detallada de la
naturaleza. Su fama ya había quedado establecida a la edad de diecinueve años, y Dos
molinos de agua y una esclusa abierta, ejecutado cuando apenas contaba con veinticinco,
es un indicador preciso de la rapidez con que maduró su estilo.
Durante los primeros años de la década de 1650 Ruisdael viajó a Westfalia: al
parecer vio en el camino varios molinos de agua en Singraven, una ciudad de la
provincia holandesa de Overijssel. Más tarde pintó una serie de dichos molinos. El
lienzo del Museo es una de las seis variaciones conocidas y la única que está fechada.
Una comparación entre las versiones revela que el artista no vaciló en reorganizar
partes del paisaje y detalles de los molinos para mejorar la composición. En tanto que
el aspecto general de los toscos edificios sigue siendo el mismo, Ruisdael se tomó la
libertad de añadir unos cobertizos a cada lado o de alterar la forma del tejado y darle
un perfil distinto. De igual manera movió los árboles circundantes y añadió colinas
(como la que se ve a la derecha de los dos molinos en este paisaje) para dar variedad a la
topografía, que en realidad era llana. Este fue el estilo de trabajo preferido por Ruisdael
durante aquella fase de su carrera, y aunque sus vistas son topográficamente exactas
en muchos aspectos e indican un estudio detenido de la naturaleza, no se consideró
obligado a representar cada elementos del paisaje tal y como aparecía ante él.
Avanzada su vida contribuyó a satisfacer la demanda popular de paisajes más exóticos
pintando vistas de cascadas, evidentemente inspiradas por los cuadros y bocetos de
Escandinavia. Estas obras se deben más a la imaginación del artista. El cuadro del Museo
es una imagen de uno de los pocos lugares donde Ruisdael pudo haber visto agua agitada
en una fuerte corriente. Se trata de una imagen maravillosamente atmosférica. BF
Paulus Potter fue el más innovador e influyente de los pintores holandeses de animales.
En sus manos, vacas y caballos se convierten en el foco de atención del cuadro, en
lugar de ser meros accesorios de una escena más amplia. Aquí, majestuoso en una ligera
elevación del terreno, un semental de varios colores domina un extenso paisaje. Al situar
la línea del horizonte a lo largo del tercio inferior del cuadro, Potter da al magnífico
corcel una monumentalidad casi heroica. La cabeza, completamente de perfil, está
dramáticamente silueteada contra una vasta formación de nubes. En el plano medio,
un hombre montado, acompañado de mozo y perros, regresa a su casa de campo a la
derecha. La imagen del animal de Potter está tan bien observada que seguramente se
trataría del retrato de una posesión valiosa del terrateniente.
Se dice que Potter recorría la campiña holandesa, cuaderno de dibujo en mano,
estudiando los modelos. Su éxito se debe, en última instancia, a su sorprendente
simpatía por los animales que pinta. No sólo encuentra gran belleza en sus pelajes y
crines brillantes, sino que consigue insinuar carácter y hasta complejidad de emoción.
Aquí, el caballo parece sensible, alerta, como si respondiera al sonido distante de la
cacería. Potter sugiere que, aunque podamos domar y controlar a estos animales,
jamás lograremos entender a fondo su mundo especial.
En su Libro del pintor de 1604, el teórico del arte Karel van Mander informa cómo
el pintor más grande de la antigüedad, Apeles, pintaba caballos con tal realismo que los
animales de verdad relinchaban y piafaban al verlos. En obras como El caballo pío,
Potter debió querer rivalizar con su antepasado. Su visión y habilidad son tanto más
notables cuanto que se sabe que murió de tuberculosis a los veintinueve años, pero no
sin antes haber influido profundamente en la representación de los animales en el arte
occidental. DC
Frutas, 1722
Óleo sobre tabla,
79,5 x 61 cm
82.PB.71
ESCUELA
ESCUELA FRANCESA
FRANCESA 75
75
41 SIMON VOUET En la historia de Venus y Adonis (Metamorfosis 10: 532-709), Ovidio describe el
Francés, 1590 -1649 poder y las limitaciones del amor. Venus, consumida de pasión por el hermoso cazador,
Venus y Adonis, hacia 1640 renuncia a las comodidades del cielo y "con las vestiduras alzadas hasta las rodillas"
Óleo sobre lienzo cruza el bosque para estar cerca de Adonis. Temerosa de los peligros de la caza, le
130 x 94,5 cm
advierte que "contra osadas criaturas, la osadía no es segura". Pero el amor que
71.PA. 19
transformara a Venus es impotente para cambiar a Adonis. La deja por su pasión
más fuerte, la caza, sólo para morir, como ella había previsto.
Al igual que los otros maestros del Barroco, las anteriores representaciones de Vouet
de este tema debían mucho a Tiziano, cuya creación Venus y Adonis (n° 15) muestra al
cazador que escapa del abrazo desesperado de la diosa. En esta obra más tardía, Vouet
ilustra el conmovedor momento anterior de la breve conquista del amor. En el cuadro,
como en el texto, la diosa cansada se reclina a la sombra de un álamo. Pronto atraerá
a Adonis hacia ella confesando con lágrimas su amor y sus temores. A la consumación
de su encuentro aluden veladamente las palomas arrimadas y los amorcillos que se
disponen a echar flores mientras vuelan sobre la pareja.
Vouet fue uno de los fundadores del Barroco francés. La primera mitad de su
carrera transcurrió principalmente en Roma (1612-27), donde fue el único extranjero
que recibió los honores que normalmente se concedían a artistas italianos. A su regreso
a Francia, llamado por Luis XIII, Vouet sustituyó su estilo vigoroso y dramático a
la manera de Caravaggio por un clasicismo sensual que complementa el enfoque
rigurosamente cerebral de su contemporáneo Poussin. La línea rítmica de Venus y
Adonis, las alegres armonías de color, las pinceladas fluidas y ondulantes evocan las
cadencias poéticas de Ovidio. La interpretación de Vouet atraía al público culto que
apreciaba la conmovedora evocación del sutil alcance moral del episodio. Como dice
la frase del grabado (1643) ejecutado después de esta obra: "Te asombras, Adonis, de
encontrarte en brazos de Venus; ignorando cuán próximos están los terribles colmillos
del jabalí". DA
76 ESCUELA FRANCESA
42 NICOLAS POUSSIN De los muchos artistas extranjeros que trabajaron en Roma, Poussin fue seguramente
Francés, 1594-1665 el más famoso. Ya en su época se le veneraba como a un maestro. Al igual que Valentin
La Sagrada Familia, 1651 antes que él, Poussin pasó casi toda su madurez en la ciudad de los papas. El biógrafo
Óleo sobre lienzo italiano contemporáneo Bellori escribió: "Francia fue su amorosa madre e Italia su
96,5 x 133 cm
maestra y su segunda patria". El artista se inspiraba en el ambiente de Roma y llegó
81.PA.43
En copropiedad con la Norton Simon a convertirse en fuente de la tradición clásica en la Italia del siglo XVII, influyendo
Art Foundation, Pasadena profundamente en el arte no sólo de su país de adopción sino de toda Europa.
Más tarde, Poussin pintó gran número de temas religiosos, en particular sobre la
Sagrada Familia. El cuadro del Museo, probablemente la más bella y ambiciosa de estas
obras, incorpora a Cristo, María y José así como al niño Juan y a su madre, Isabel. La
acción se centra en el abrazo de Juan y Jesús; la jofaina, la toalla y el cuenco de agua
que sostienen los angelitos a la derecha pueden ser una referencia al baño del Niño
o al posterior bautismo de Cristo por Juan.
El cuadro está compuesto de manera muy clasicista y es una muestra de la inclinación
plenamente racionalista de Poussin. Con frecuencia situaba a las figuras en un entorno
tan meticulosamente compuesto que parece basado en la geometría. En contraste con el
"realismo" de los pintores seguidores de Caravaggio, cuya popularidad ya había decaído
para entonces, Poussin empleaba normalmente colores bastante intensos y situaba a sus
personajes en ambientes idílicos bañados de luz brillante. Las figuras recuerdan a las de
Rafael (1480 — 1520), modelo de casi todos los artistas clasicistas de siglos posteriores,
y el paisaje se deriva de la tradición veneciana del Giorgione (hacia 1476-1510) y de
Tiziano (hacia 1480-1576).
El cuadro del Museo fue encargado en 1651 por Carlos III de Blanchefort, duque
de Créqui, uno de los numerosos mecenas ricos que competían por los cuadros de
Poussin. El abuelo del duque, embajador de Luis XIII en Roma, fue el primer francés
en adquirir una obra de Poussin y figura importante en la divulgación de la fama del
artista por Francia. Siguiendo la tradición, el duque de Créqui, él mismo embajador
en Roma bajo Luis XIV, fue uno de los más importantes coleccionistas de Poussin.
BF
79 ESCUELA FRANCESA
43 JEAN-FRANOIS DE TROY
Frances, 1679-1752
Antes del baile, 1735
Óleo sobre lienzo
81,8 x 65 cm
Abajo a la derecha,
firmado De Troy 1735
84.PA.668
De Troy fue uno de los artistas más versátiles de Francia del siglo XVIII. Hijo de
un retratista muy conocido, llegó a ser famoso no sólo en este campo sino en la
representación de temas históricos, mitológicos y religiosos. Trabajó con éxito a
pequeña y gran escala, y sus obras, como las de Watteau (1684-1721), transmiten
vividamente la elegancia y sofisticación que caracterizaban a la sociedad parisina
de moda de la época.
El cuadro del Museo, junto con su pareja, El regreso del baile (ahora perdido,
pero que se conoce por un grabado), fue pintado hacia 1735 para Germain-Louis
de Chauvelin, ministro de Asuntos Exteriores y custodio del sello real bajo Luis XV.
Cuando De Troy los expuso en el Salón de 1737, la pareja fue considerada como
la mejor obra del artista.
Antes del baile tipifica los tableaux de mode de De Troy, escenas de la clase
aristocrática en el hogar y en momentos de ocio. Hoy se considera que estos cuadros
están entre los más significativos de la obra del artista. En éste, un grupo de hombres
y mujeres mira cómo una doncella retoca el peinado de su señora. Los espectadores ya
están cubiertos con capas y sostienen máscaras que anticipan los festejos de la noche.
Hubo quienes en su momento criticaron el estilo de vida alabado en dichos cuadros,
pero al parecer De Troy se movía cómodo en los círculos de moda y no parece haber
intentado moralizar sobre la vanidad del comportamiento de la aristocracia. Por el
contrario, parecía encantarle y es evidente que comprendía muy bien sus matices y
convenciones. Ha logrado captar el clima un tanto cargado e incluso erótico, y su
observación revela cierto realismo que evidencia una mirada lúcida y agudamente
perspicaz. BF
80 ESCUELA FRANCESA
44 JEAN-BAPTISTE GREUZE
Frances, 1725-1805
La lavandera, 1761
Óleo sobre lienzo
40,6 x 32,4 cm
83.PA.387
Durante la segunda mitad del siglo XVIII, Greuze fue el más famoso y logrado
exponente de la pintura de género en Francia. Normalmente elegía temas de
acusado tono moral, cuyo paralelo más parecido podemos hallarlo en el teatro
contemporáneo más que en la obra de sus colegas artistas. En un momento en
que las academias alababan la pintura histórica como la forma más elevada de arte,
Greuze trataba de elevar temas más corrientes al mismo nivel de importancia.
Como otros artistas franceses antes que él, Greuze se inspiró en el estudio de
los cuadros holandeses y flamencos del siglo XVII, muy coleccionados y admirados
en Francia durante el siglo XVIII. De hecho, muchos de sus temas están tomados
directamente de obras de artistas de los Países Bajos, que fueron los primeros en
representar a trabajadores y sirvientes. En la década de 1730 el artista francés Chardin
había pintado una lavandera parecida y sin duda Greuze conocía dicho cuadro. Chardin
había subrayado la humildad y la dignidad modesta de su modelo, pero Greuze prefirió
dar a su lavandera un aire provocativo y acentuar su aspecto descuidado. Al descubrir el
pie y el tobillo, el artista transmite una insinuación licenciosa por parte de la joven. Con
otros detalles de la ropa y del entorno (que sus contemporáneos hubieran interpretado
con mucha mayor facilidad que los espectadores de hoy día) nos pone aún más en
guardia contra la mirada tentadora de la mujer.
La lavandera se expuso en el Salón de 1761, el año del primer gran éxito de Greuze,
y el crítico Denis Diderot, uno de sus principales admiradores, describió a la joven del
cuadro como "encantadora, pero...una picarona de la que no me fiaría un pelo". Poco
después de la primera exposición, este cuadro fue adquirido por el coleccionista Ange
Laurent de La Live de Jully, el principal mecenas del artista durante aquel período. BF
ESCUELA FRANCESA 81
45 MAURICE-QUENTIN Maurice-Quentin de La Tour fue el retratista más cotizado de su época. Trabajó
DE LA T O U R exclusivamente al pastel, produciendo retratos de la nobleza y la clase alta
Francés, 1704-1788 acomodada que fueron aclamados tanto por su maestría técnica como por su
Gabriel Bernard de Rieux, brillante verosimilitud. Después de ver a Gabriel Bernard de Rieux en el Salón
hacia 1739-41
de 1741, un espectador escribió: "es una obra milagrosa, parece una porcelana
Pastel y gouache sobre papel
de Dresde, no puede ser un mero pastel".
montado en lienzo
Sin marco: 200 x 150 cm Este monumental retrato de cuerpo entero (compuesto de distintas hojas de papel
Con marco: 317,5 x 223,5 cm sobre lienzo y aún con su enorme marco original dorado) transciende la intimidad
94.PC.39
convencional del pastel. Durante su larga carrera La Tour sólo hizo otro parecido, el
retrato de Madame de Pompadour ahora en el Louvre. El retrato del Getty ilustra una
delicada diferenciación entre las texturas, un juego de luces sobre superficies lustrosas,
y en general un acabado extraordinariamente difícil de conseguir mediante el frágil
pastel. Sus contemporáneos consideraron éste el éxito técnico más grande de La Tour,
rivalizando con otros retratos hechos en un medio más prestigioso como el óleo.
Aquí vemos a Gabriel Bernard de Rieux (1687-1745) con el ropaje oficial
de presidente de la segunda Comisión de Investigaciones del Parlamento de París.
Debía su situación como miembro de la riquísima clase social conocida como la
grande bourgeoisie a su padre, un financiero de enorme éxito, que también compró
el título nobiliario de conde de Rieux en 1702. Gabriel Bernard heredó la fortuna
de su padre en 1739, año en que comenzó esta obra. La decoración deliberadamente
anticuada y la actitud altiva del modelo crean un aire de riqueza y prestigio antiguos,
ficción deliciosamente disipada por su grandeza descarada. En esta obra coinciden
exactamente las grandes ambiciones del mecenas y las del artista, de quien se dice
que producía una nueva maravilla de perfección cada año. DA
83 ESCUELA FRANCESA
46 T H É O D O R E GÉRICAULT
Francés, 1791-1824
La carrera de caballos sin
jinetes, 1817
Óleo sobre papel
extendido sobre lienzo
19,9 x 29,1 cm
85.PC.406
84 ESCUELA FRANCESA
47 T H É O D O R E GÉRICAULT
Francés, 1791-1824
Tres amantes, hacia 1817-20
Óleo sobre lienzo
22,5 x 29,8 cm
95.PA.72
ESCUELA FRANCESA 85
48 T H É O D O R E GÉRICAULT Los retratos formaron una parte relativamente pequeña de la carrera de Géricault,
Francés, 1791-1824 al que se conoce mejor como pintor de temas heroicos e históricos. Este cuadro, sin
Estudio de un retrato, embargo, intenta demostrar que podía captar el carácter de un modelo con gran
hacia 1818-19 simpatía y espontaneidad. El retrato parece ser el estudio de un modelo, no una
Oleo sobre lienzo obra de encargo, y que Géricault eligió a la persona por su extraordinario rostro.
46,7 x 38 cm
Se sabe que el artista simpatizaba con la causa abolicionista, y con frecuencia incluía
85.PA.407
en sus cuadros a africanos, a veces en papeles heroicos. Su admiración estaba influida
en parte por historias de las guerras que el ejército francés había luchado contra los
insurgentes de Haití en los primeros años del siglo. También debió conocer a hombres
del norte de África y compartió la fascinación por las culturas exóticas que caracterizaron
la obra de muchos artistas del siglo XIX. Géricault y muchos de sus contemporáneos
vieron a los negros bajo una luz romántica, atribuyéndoles una nobleza auténtica que
los europeos más "civilizados" no podían alcanzar.
Se cree generalmente que el modelo de este retrato fue un tal José (no se conoce su
apellido) que vino de Santo Domingo, en el Caribe, y trabajó en Francia primero de
acróbata y luego de modelo. Cobró fama en París gracias a su considerable belleza física,
de hombros anchos y torso esbelto. Géricault empleó a José en muchos estudios, en su
mayoría dibujos, así como en su obra más famosa, La balsa de la Medusa (1819, París,
Musée du Louvre).
El modelo de este cuadro parece un poco mayor para posar en una actitud tan
dramática, así que quizá no fuera el mismo. En los numerosos estudios de José más
relacionados con el cuadro citado no aparecen el bigote ni las facciones un poco tristes
del retrato que contemplamos. Aun así se cree que éste pertenece al período de 1818 a
1819 cuando Géricault estaba totalmente concentrado en La balsa de la Medusa. BF
87 ESCUELA FRANCESA
49 JACQUES-LOUIS DAVID Por haber sido el pintor más destacado del París revolucionario y luego pintor favorito
Frances, 1748-1825 de Napoleón, a David no le quedó más remedio que salir del país tras el restablecimiento
La despedida de Telémaco y de la monarquía francesa en 1815. La última década de su vida, transcurrida en exilio
Eucaris, 1818 voluntario en Bruselas, se caracterizó por una transición de estilo y tema. Durante aquel
Óleo sobre lienzo tiempo su producción consistió en retratos íntimos de medio cuerpo, a menudo de
87,2 x 103 cm
otros exiliados (como en el caso de la otra obra del artista en este Museo, Las hermanas
Pintado en cobre, firmado DAVID,
y, en asta, fechado BRUX1818 Zenaida y Carlota Bonaparte, n° 50), además de una serie de cuadros mitológicos
87.PA.27 innovadores, varios de los cuales (entre ellos esta obra) tratan temas de relaciones
eróticas.
La despedida de Telémaco y Eucaris se inspiró seguramente en la novela moralista
de Fénelon Las aventuras de Telémaco (1699), que a su vez toma a sus personajes de la
Odisea de Homero. Telémaco, hijo de Penélope y de Ulises, está enamorado apasionada,
pero castamente, de Eucaris, una de las ninfas de Calipso. Pero el deber filial obliga al
joven a partir.
David pinta esta íntima despedida en una gruta apartada. Pese a la antigüedad del
tema, las figuras parcialmente vestidas resultan inmediatas gracias al formato de medio
cuerpo y a los rasgos tan definidos; Telémaco en particular tiene todo el aire de un
retrato. Su expresión adolescente, ensoñadora, parece estar ya pensando en la despedida
aunque la mano siga asiendo el muslo de la ninfa. Eucaris, por el contrario, apoya
resignada la mejilla en el hombro de Telémaco, cuyo cuello rodea con los brazos en
muda protesta ante el adiós inevitable. El contraste de la rectitud masculina con la
emoción femenina es una tendencia que se repite por toda la obra de David. El
excelente estado de conservación de este lienzo sin marcas hace destacar las
sofisticadas armonías de color típicas del último período de David.
Telémaco fue una obra encargada por el conde Erwin von Schónborn, vicepresidente
de los Estados Generales de Baviera. En aquel mismo año encargó un medallón del
discípulo más ferviente de David, Antoine-Jean Gros. Sin los temas del deber y la
castidad del Telémaco, el cuadro de Baco y Ariadna del barón Gros (Phoenix Art
Museum) atiza el fuego erótico al tiempo que se aparta de la cuidadosa linearidad
del estilo neoclásico perfeccionado por David. PS
88 ESCUELA FRANCESA
50 JACQUES-LOUIS DAVID Desde un principio David fue el artista más próximo al gobierno de Napoleón, siendo
Francés, 1748-1825 el encargado de pintar sus acontecimientos más importantes. Su adopción entusiasta
Las hermanas Zenaida y Carlota de un arte basado en los modelos antiguos se vio emulado por el deseo de Napoleón
Bonaparte, 1821 de imitar la civilización y los principios grecorromanos. Ambos tuvieron importantes
Óleo sobre lienzo papeles en el desarrollo del Neoclasicismo, y el estilo así creado dominó en Europa
129,5 x 100 cm
hasta casi medio siglo después de la caída del imperio napoleónico. Para cuando pintó
Abajo a la derecha, firmado
L.DA VID./BRVX. 1821 el cuadro del museo, la monarquía francesa había sido restablecida. Aunque David
86.PA.740 podía haber regresado a Francia, decidió permanecer en el exilio y vivía en Bruselas.
Las modelos de este doble retrato son las hijas del hermano mayor de Napoleón,
José Bonaparte (1768-1844). Figura clave de la era napoleónica, José fue nombrado
rey de Nápoles y de España en el momento álgido de la agresiva expansión francesa.
Tras la abdicación final de Napoleón en 1815, José pasó al exilio en Estados Unidos,
quedándose cerca de Filadelfia en Bordentown, Nueva Jersey. Pero su familia
permaneció en Europa, residiendo durante algún tiempo en Bruselas.
A la izquierda vemos a Carlota, de diecinueve años, vestida de seda gris azulada.
Deseaba llegar a ser una artista y recibió lecciones de dibujo de David, con quien
mantuvo una relación de amistad. A la derecha, vestida de terciopelo azul oscuro
está Zenaida Julia, de veinte años, que llegaría a ser escritora y traductora de Schiller,
el poeta y dramaturgo alemán. Ambas hermanas lucen diademas y están sentadas en
un diván decorado con abejas, símbolo de la familia Bonaparte. Enlazadas, Zenaida
muestra una carta de su padre en la que se pueden descifrar algunas palabras así como
la información de que procedía de Filadelfia.
El retrato muestra algunos de los decorados en el estilo imperio, en especial el diván
de estilo romano y los talles altos de los vestidos; pero ya no es tan severo y solemne,
como muchas de las antiguas obras del artista, sino que hay un aire cálido e informal,
indicio quizá de que el fervor idealista de David iba moderándose. Los tejidos están
pintados con gran sensibilidad, y el retrato, sin duda encargado por el exiliado José
Bonaparte, transmite un encanto simpático que sobrevivió al parecer pese a las infelices
circunstancias de la familia. BF
91 ESCUELA FRANCESA
51 JEAN-FRANCOIS MILLET Antes de su éxito internacional como pintor de escenas campesinas, Jean-Francois
Frances, 1814 - 1875 Millet se formó y se ganó la vida como retratista. Durante los dos años que residió en
Louise-Antoinette Feuardent, 1841 Normandía, en la ciudad de Cherburgo (1840-42), produjo más de treinta retratos de
Oleo sobre lienzo sus ciudadanos de la clase media. Entre los más logrados y conmovedores están los de
73,3 x 60,6 cm
parientes y amigos como la joven que aquí vemos retratada.
Firmado abajo a la izquierda, MILLET
95.PA.67 Louise-Antoinette Feuardent era la esposa del amigo de toda la vida de Millet,
Félix-Bienaimé Feuardent, empleado de la biblioteca de Cherburgo. Uno de sus hijos
se casó con la hija del artista, Marie. Millet ha pintado a Louise-Antoinette con una
sencillez cuidadosamente intencionada. El entorno sencillo, el vestido modesto, la
atmósfera tranquila nos recuerdan las imágenes de los ciudadanos holandeses del siglo
XVII. Adoptando anteriores convenciones del retrato, Millet caracteriza la virtud sin
pretensiones de una mujer moderna de provincias y ofrece una alternativa desafiante
a los retratos de sociedad muy acabados, de vivos colores, creados por su colega
contemporáneo, aunque mayor, Ingres.
El impacto del retrato se debe al equilibrio armonioso entre los tonos
monocromáticos (que Millet llama la "ponderación de la tonalidad") y entre las
pinceladas fluidas y la línea sumamente controlada. La resolución de Millet de los
contrarios formales es una manera de expresar la reserva de la modelo, su timidez
despierta, su control sereno. Louise-Antoinette Feuardent parece responder a Baudelaire,
quien dijo: "¡Un retrato! ¿Qué es más simple o más complicado, más evidente o más
profundo? Este género, tan modesto en apariencia, exige una enorme inteligencia. No
cabe duda de que la entrega del artista al mismo debe de ser grande, pero igualmente
grande debe de ser su intuición". DA
93 ESCUELA FRANCESA
52 JEAN-FRANCOIS MILLET Las revoluciones francesas de 1830 y 1848 suscitaron numerosos movimientos liberales
Frances, 1814-1875 deseosos de remediar los males sociales. Entre los reformadores se extendió la creencia
Hombre con azadón, 1860 - 62 de que la pintura debía reflejar estas preocupaciones en lugar de representar a personajes
Óleo sobre lienzo con asociaciones mitológicas. Aunque Millet no era un reformador social, sus
80 x 99 cm
convicciones personales le hicieron ponerse de su lado.
Abajo a la derecha,
firmado J.F. MILLET Como fatalista religioso que era, Millet creía que el ser humano estaba condenado
85.PA.114 a llevar su carga con pocas esperanzas de mejorar. En su arte pretendió mostrar la
nobleza del trabajo, y para ello concentró su atención en los aldeanos y labradores. La
Revolución Industrial había ido despoblando las granjas y un cuadro como éste del
Hombre con azadón quería demostrar la perseverancia del campesino ante una labor
pesada y sin distracciones. A los lejos se ve cómo se trabaja en un campo productivo,
pero la tarea agotadora de cavar el terreno pedregoso, cubierto de cardos, tiene que
precederlo.
El cuadro de Millet fue criticado por la imagen especialmente brutal del aldeano.
De todos cuantos pintó, éste es el más miserable. Se ha embrutecido por su tarea, y
es comprensible que atemorizara a la burguesía parisina. Puede que Millet estuviera
haciendo una referencia a la Pasión de Cristo porque en aquella época los cardos se
interpretaban generalmente como recuerdo de la corona de espinas. Sin embargo, el
rostro del campesino no encajaba con la concepción popular de entonces de Cristo.
De todas formas el Hombre con azadón fue considerado durante muchas décadas como
símbolo de la clase trabajadora y en 1899 fue inmortalizado por el poeta socialista
Edwin Markham en un poema del mismo nombre en el que retóricamente preguntaba:
"¿El aliento de quien apagó la luz de su cerebro?"
Durante y a raíz de la exposición pública en el Salón de 1863, el Hombre con
azadón fue atacado por los críticos por su supuesto radicalismo y Millet se vio obligado
a declarar que él no era socialista ni agitador. Aunque su actitud no agradó ni a los
reformadores ni a las clases establecidas, sus cuadros resultaron muy populares, sobre
todo en Estados Unidos. Hombre con azadón, uno de sus cuadros más famosos, fue
adquirido por un coleccionista de San Francisco a comienzos del siglo XX. BF
94 ESCUELA FRANCESA
53 CLAUDE M O N E T Al movimiento impresionista le interesaba ante todo la atmósfera y la luz y sus efectos
Frances, 1840-1926 en la percepción del color y de la forma. En general, sus miembros desdeñaban los
Bodegón confloresy fruta, 1869 temas sociales tratados por Courbet y otros artistas franceses que trabajaron a mediados
Óleo sobre lienzo del siglo XIX (véase n° 52). Así, aunque Monet y Courbet se conocían y se admiraban
100 x 80,7 cm
mutuamente, está claro que eran producto de generaciones distintas. El estilo de Monet
Arriba a la derecha,
firmado Claude Monet pudo suscitar controversia, pero no sus temas.
83.PA.215 El Bodegón confloresy fruta del Museo fue pintado en 1869 en la villa de Bougival,
a las afueras de París. Monet pasó el verano y el otoño de aquel año en aquel delicioso
lugar de veraneo, famoso por los numerosos artistas que allí acudían. Durante su
estancia, mantuvo un contacto regular con Pissarro y Renoir (véanse los n os 54 y 57).
Monet y Renoir con frecuencia pintaban en mutua compañía y produjeron una serie
de cuadros sobre temas idénticos. Sus famosas vistas de La Grenouillére, un restaurante
popular en el Sena con servicios para nadar, fueron creadas en aquellos días.
Renoir pintó asimismo el estudio de flores y fruta que se ve en este Museo.
Probablemente los dos pintores trabajarían juntos, quizá en el estudio de Monet.
El cuadro de Renoir (ahora en el Museum of Fine Arts, Boston), es algo más pequeño
y menos complejo que el de Monet, cuya pintura cuidadosamente estructurada y
compuesta deja cierto espacio vacío, que da sensación de profundidad a la escena.
La luz es moderada, pero no así el color, que lo transforma en una de sus naturalezas
muertas de mayor impacto. La pintura está extendida con pinceladas gruesas y la
superficie denota muchos retoques, indicación de que el artista dedicó a terminarlo
más tiempo del habitual en él.
Donde mejor quedaron demostrados los principios del Impresionismo fue en los
cuadros de campos, ríos y ciudades de la región inmediatamente circundante a París, y
los miembros del movimiento en general no se sentían a gusto trabajando en interiores.
De ahí que tanto Monet como los demás impresionistas pintaran relativamente pocos
bodegones. Artistas como Cézanne (véase n° 60) y Gauguin, sin embargo, tratarían este
tema con toda seriedad muy poco tiempo después y la obra de Monet en este campo
influiría en la evolución de su pintura. BF
96 ESCUELA FRANCESA
54 PIERRE-AUGUSTE Renoir tenía veintinueve años cuando pintó El paseo. Era uno de los miembros de un
RENOIR grupo muy unido de artistas de vanguardia que pronto se disolvería al declarar Francia
Francés, 1841-1919 la guerra a Alemania. Después de transcurrir el verano anterior pintando al aire libre
El paseo, 1870
junto a Monet en La Grenouillére, Renoir da muestras en El paseo de un cambio hacia
Óleo sobre lienzo una paleta de tonos agudos característica del recién formado estilo impresionista. En
81,3 x 65 cm
esta obra señera del inicio del Impresionismo, Renoir ya no concibe la naturaleza como
Abajo a la izquierda,
firmado A. Renoir. 70. telón de fondo sino que, trabajando seguramente en plein air (al aire libre) y utilizando
89.PA.4l unos toques espontáneos y una iluminación moteada de sombras por doquier, integra
Detalle a la vuelta completamente a las figuras en el verde ambiente.
Los temas de encuentros amorosos y de ocio se encuentran en toda la obra del
artista. En contraste con las vistas domésticas en medio de jardines floridos de Monet,
Renoir ve la naturaleza como un ambiente de seducción y como metáfora del placer
sensual. La pareja que se encuentra en este lienzo es a un tiempo completamente
moderna (evocadora de la nueva clase media parisina que los fines de semana acudía
en masa a los parques y a las afueras) y representativa de un tema de gran tradición en
el arte histórico, que puede remontarse a las amorosas parejas de las fetes galantes de
Watteau, donde el llevar a la pareja a bosquecillos retirados era uno de los estadios
de la seducción.
Con sus levísimas pinceladas características, Renoir transmite en El paseo el efecto
moteado de la luz que se filtra por el follaje y que llegaría a ser como la firma de muchas
de las grandes obras de las décadas de 1870 y 1880. Más adentrada en el bosque y
sumida en parte en la sombra, la figura masculina parece un tanto rústica comparada
con la de su elegante acompañante, que se vuelve para desenganchar con suavidad
el diáfano vestido blanco enredado en la maleza. Se la ha identificado con Rapha,
la amante de Edmond Maítre, amigo de Renoir, y con Lise Tréhot, la propia amante
del pintor. Esta última posibilidad sugeriría que la figura oscura que atrae a la mujer
es el propio artista, cuyo papel en el retrato sería quizá parecido al del pintor, que atrae
al espectador al espacio ilusionista del lienzo. Renoir volvería a esta composición en
1883 para un dibujo publicado en la revista La Vie Moderne (29 diciembre) donde las
posiciones respectivas del hombre y de la mujer están invertidas, tanto en el espacio
como en la iniciativa. PS
99 ESCUELA FRANCESA
55 ÉDOUARD MANET Aunque su influencia fue muy notable entre los impresionistas, Manet nunca se sumó
Francés, 1832-1883 oficialmente a sus filas. No obstante compartía con ellos el ideal evocado por el poeta
La rue Mosnier con banderas, y crítico Charles Baudelaire: la dedicación a la representación del París contemporáneo.
1878 El cuadro del Getty muestra la calle Mosnier (hoy día la calle de Berna) vista desde la
Óleo sobre lienzo ventana del estudio que Manet tenía en un segundo piso, en la tarde del 30 de junio
65,5 x 81 cm
de 1878, una fiesta nacional. La primera celebración oficial organizada por la Tercera
Abajo a la izquierda,
firmado Manet 1878 República, la Féte de la Paix (fiesta de la paz) conmemoraba a un tiempo el éxito de la
89.PA.71 reciente Exposición Universal y la recuperación de Francia tras la desastrosa guerra
franco-prusiana de 1870-71 y la sangrienta Commune que la siguió.
En la parte superior del lienzo, los cabriolés se detienen a los lados de la calle para
que los elegantes pasajeros puedan subir y apearse. El artista emplea los tonos fríos
de la recién construida calle de aspecto próspero, como pálido telón de fondo para
las brillantes manchas de pintura roja, azul y blanca; la repetición entrecortada de la
bandera tricolor francesa en un día luminoso de viento, evoca un sentido de fervor
patriótico reforzado por la pincelada enérgica y fluida de Manet.
Para equilibrar el ajetreo distante y colorido, el primer plano de la calle vacía está
puntuado sólo por dos figuras solitarias que no participan en la celebración. Un obrero
con una escalera de mano a cuestas queda cortado radicalmente por el borde inferior
de la composición. Más allá, un mutilado, quizá un veterano de guerra, viste el blusón
azul y la gorra del obrero parisino de espaldas al espectador, la figura encorvada avanza
despacio con las muletas. Una vieja valla a la izquierda trata de ocultar un espacio lleno
de basura producto de la cercana construcción del ferrocarril. Estudiada en conjunto,
La rue Mosnier presenta una visión del orgullo nacional y la prosperidad recién
alcanzada, moderada por el sentimiento de que todo se ha logrado a costa de sacrificios.
Quizá el mismo día, pero algo más temprano, Manet representó la misma vista
en versión más abocetada, menos acabada (Zurich, colección Bührle). Claude Monet
pintó también dos escenas callejeras el 30 de junio, una de la calle Montorgueuil
(París, Musée d'Orsay) y otra de la calle Saint-Denis (Ruán, Musée des Beaux-Arts).
En contraste con las observaciones un tanto irónicas de Manet sobre los festejos
organizados por el gobierno, el uso de las salpicaduras de color por doquier sugiere
un espectáculo patriótico urbano a la vez eufórico e impersonal. PS
Degas, como muchos artistas franceses a mediados del siglo XIX, se concentraba en
representar las diversas facetas de la vida cotidiana parisiense. Trataba temas de moda
o mundanos, que iban desde lavanderas y planchadoras a ocupaciones de músicos y
jinetes de carreras. Pero el tema más común de Degas fue, sin embargo, el ballet. Se le
atribuye haber dicho en una ocasión que la danza no era sino "un pretexto para pintar
lindos trajes y representar movimientos", pero su obra niega en cierto modo tan frivola
observación.
La coleccionista americana Louisine Havemeyer (propietaria anterior del cuadro
del Museo) preguntó, al parecer, al artista por qué pintaba tantas bailarinas, a lo que él
le replicó que el ballet era "todo cuanto nos queda de los movimientos combinados de
los griegos". Un tanto paradójicamente, sus modelos aparecen casi siempre practicando
o en reposo y rara vez en plena representación.
Se cree que el pastel del Museo fue realizado hacia 1882; incluye a una bailarina y
a una mujer mayor vestida de negro con un paraguas. La tradición dice que se trataba
de una joven danzarina de provincias con su madre esperando una audición. A veces
Degas incluía en sus cuadros a instructores o músicos a fin de crear un contraste con las
bailarinas de mayor colorido. La figura bastante severa de una mujer mayor junto a una
joven que se frota el tobillo es una variación del tema. Asimismo subraya la discrepancia
entre el atractivo y el artificio de la escena y la monotonía de la vida cotidiana. BF
El retrato alcanzó sus cotas más refinadas y cultas durante el siglo XVIII. El número de
artistas cuyo principal interés era la pintura de parecidos aumentó, contándose entre sus
modelos gentes de la clase media emergente, y mecenas de la realeza o la aristocracia.
Liotard nació en Ginebra, se formó en París, pasó un tiempo en Roma, viajó
con amigos ingleses a Constantinopla y trabajó durante períodos distintos en Viena,
Londres, Holanda, París y Lyon, regresando generalmente a Suiza entre uno y otro
viaje al extranjero. Al tiempo que su popularidad se extendía, eran los modelos
quienes acudían a él con frecuencia, aunque siguió siendo una de las figuras más
viajeras de su tiempo. Liotard era un artista muy idiosincrásico, de hábitos y forma de
vestir personales heterodoxos: a veces llevaba una barba larga y se vestía a la turca. Su
estilo de vida tan individualista se refleja en su obra y le destaca de sus contemporáneos.
En sus escritos, Liotard insistía en que la pintura debería adherirse estrictamente
a lo que podía verse con los ojos y emplear un mínimo de ornamentación. La mayoría
de sus retratos representan a personas reales o miembros de la aristocracia pintados
con simpatía pero sin pompa ni decoración elaborada. Los fondos son sencillos o
inexistentes, y con frecuencia los modelos miran a otro lado, como si no estuvieran
posando.
El Retrato de Maria Frederike van Reede-Athlone está pintado al pastel, medio
favorito de Liotard, entre 1755 y 1756, cuando el artista trabajaba en Holanda. En
un principio pintó a la madre de la niña, la baronesa van Reede, quien luego le encargó
el retrato de su hija. Maria Frederike, de apenas siete años, viste una capa de terciopelo
azul rematada de armiño, y sostiene un perrito faldero que mira al espectador. Los
bonitos rasgos y la frescura de la piel de la niña convierten éste en uno de los retratos
más simpáticos del artista. Aquí puede observarse la variedad y espontaneidad que
Liotard fue capaz de aportar al uso del pastel. BF
En el siglo XVIII, al igual que hoy, Londres constituía el centro del comercio
internacional de arte. Los ingleses eran entonces, y seguirían siéndolo durante el
siglo posterior, los coleccionistas más ávidos de las escuelas más importantes: Italia,
Francia, Holanda, Flandes y España. Aún no existían museos públicos y, a excepción
de algunas colecciones privadas a las que se podía acceder previa solicitud, las casas de
subastas eran uno de los pocos sitios donde se podían ver con regularidad numerosas
obras de arte. De ahí que el papel del subastador en el mundo del arte fuera importante.
James Christie (1730-1803) fue el fundador de la casa de subastas londinense
que todavía lleva su nombre. Comenzó su carrera como subastador en 1762 y en muy
pocos años hizo de su firma la más importante y de mayor éxito de Europa. Las salas de
subastas de Christie estaban contiguas al estudio de su amigo Thomas Gainsborough,
por entonces uno de los retratistas y paisajistas más famosos de Inglaterra.
Es posible que Christie pidiera a Gainsborough que le hiciera un retrato en
1778, año en que fue expuesto en la Real Academia. Hasta el siglo XX, el retrato
estuvo colgado en el salón de subastas. De figura impresionante, alto y digno, el
subastador aparece recostado en un paisaje claramente del estilo de Gainsborough y en
la mano derecha tiene un papel, quizá una lista de los objetos a subastar. Las pinceladas
sumamente fluidas y la naturalidad y gracia de la postura, que invariablemente favorece
al modelo, son características de los retratos de este artista. BF