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Nostalgia en el bosque estepario

Este documento contiene varios poemas cortos que exploran temas como el amor no correspondido, la nostalgia, la soledad y el dolor. Los poemas utilizan imágenes de naturaleza como mares, bosques y estepas para representar emociones como la tristeza, la añoranza y la pérdida. En general, los poemas parecen expresar la melancolía de un poeta sobre un amor pasado o una persona ausente.
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Nostalgia en el bosque estepario

Este documento contiene varios poemas cortos que exploran temas como el amor no correspondido, la nostalgia, la soledad y el dolor. Los poemas utilizan imágenes de naturaleza como mares, bosques y estepas para representar emociones como la tristeza, la añoranza y la pérdida. En general, los poemas parecen expresar la melancolía de un poeta sobre un amor pasado o una persona ausente.
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AGUAMAR

Frágil,
me supongo frágil
como tu voz
vestida de aire
aguamar.
Luego me estrello en ti,
choco y te amo
efímero,
como espuma de ola,
ola aguamar.

Frágil,
te supongo frágil
como pluma de cisne,
como beso huidizo.
Luego te pruebo
y sabes a sal
aguamar,
a miel que calla
y a hiel que salva,
a sirena aguamar.

Frágil,
la ilusión es frágil
en tu ojos
y esos labios
aguamar.
¿Dónde estás?

AZUL INVIERNO
¿Cuándo mirarás
la angustia de mis ojos?

¿Algún día comprenderás


que mis desvelos
son fiel reflejo
del constante sueño fatuo
que es tenerte?

(Y el iris de mis ojos


es como tu alma.)

Mis torturas
son ajenas a tus labios,
dejas que muera
en absurdo masoquismo.

Yo me he procurado
este tormento
por causa de tu llanto,
pétalo carmín
reposado en el cristal.
(Tú me omites
y te amo extranjero.)

Tu cuerpo será extraño


y opaco a mis anhelos.

¿Mirarás tu angustia
en el azul invierno
que mis ojos guardan?

(¿Hasta cuando,
mujer,
me ignorarás?)

Luego te irás,
quedará la nieve
y amaré el frío;
luego vendrás,
imposible,
en el aire del mar.

Te sentiré ola,
provocando mis estancias
y encendiendo esperanzas,
(olvidas que soy ribera
y mis ansias son arena),
por omisión
me besarás furtiva.

(Por omisión
soy falso invierno).

Vivo anclado,
mujer,
me encontrarás.

BAJO EL CRISTAL
I
Triste es ver tus ojos apagados,
triste es verlos sin el sol.

Más y más te ensombrece


la pena y el dolor,
te consume el hielo
del desamor.

Bajo el cristal añoras


y no me miras;
¡Cuánto deseo
un solo pétalo de tu afán!

Luego es triste ver soñar


sin remedio ni cura;
cruel destino
de un corazón enamorado.

Me enferma la impotencia
de quererte,
aunque sea un poco,
y que tú no sepas que existo
entre las líneas de romance.

Bajo el cristal
se baña la tragedia
de dos almas embriagadas
de aromas pasionales
en triste juventud.

II
Se marchitan las rosas
en la ventana.

El muro invisible
se roba la lluvia,
se burla de la flor
seca y sedienta.

Miro tristemente tu semblante


sin esperanza,
borrado del anhelo
y extinto todo fuego
y brillo de antaño.

Canto dulcemente
mientras duerme
la nostalgia en tu pecho,
queriendo seducir tu corazón
y aprisionarte el alma blanca
que tú tienes.

Bajo el cristal
hay tres reflejos
y me engañan.
Hablan de ti
y de un fantasma,
hablan de mí como si nada.

Bajo el cristal
es aún más triste
regalarte estas palabras.
Porque vives en un mundo
que no alcanzo a poseer
y vuelas mientras lloro
todo este querer.

BITÁCORA
I
Aquí ya no llueve
y, sin embargo,
se inunda lentamente
la barca en que navego;
ahogase el sentido de mi lógica
con unas lágrimas
que mojan y oxidan
el desierto de mis ojos.

Allá afuera
juegan los niños
a desperdiciar el tiempo
que a mí me falta.
Se roban con sus sueños
mis anhelos profundos,
mis delirios de poeta
enterrados en las cajas de arena.

Aquí se parece
mucho más al afuera.
Allá, se me antoja
a la casa acogedora
que espera resguardar
mis miedos e instintos.

Aquí es futuro falso


y allá pasado muerto.

II
Antes era bueno
pedirle gotas
a las nubes blancas;
ahuyentaba lobos blancos
que reían desesperados
por tantas ironías
encubiertas y marchitas,
demacradas como muertos
que reviven en el patio trasero.

El ahora y el después
viven juntos,
se casan y divorcian,
se dejan y se agarran
con frecuencia
en el tiempo más utópico
que hemos construido;
el ahora idolatra
los sueños del mañana,
del después.

III
El tic-tac del reloj
apresura mis demencias y locuras,
arden las estepas de los vivos
que se sientan a esperar
la primer flor de primavera.
El tic-tac arruina
mi gramática,
descompone mis reflejos.

BOSQUE
Pasaron cuatro lunas
sin que me invadiera la nostalgia,
ya ni me acordaba de tu nombre;
me lo recordó un búho esta noche
en donde la luna,
temerosa de tus ojos,
se ha escondido en una nube.

Me ha derrotado el mar,
su melancólica mirada
me ha sumido en la tragedia;
mísero me siento entre sus aguas
pues recuerdo el viejo andar
por el camino de la estepa,
es como morir bajo la daga del cazador.

Ya no escojo libremente
las desgracias de este invierno,
es el búho que esta noche canta
quien me impone las cadenas.
El Dragón sonríe complacido.

¡Fantasma!
Te recuerdo, eras amigo,
pero hoy tu aliento de muerte
es un embuste
y con tus engaños disfruto,
con la levedad del hombre,
toda esta malicia de delirios asesinos.

Si acaso por fortuna


el otoño fuese el blanco,
si el gris le opacara su semblante
y no fuese más sabio
que un frío copo de nieve,
quizá vendría el sol
a iluminar de carmín
todos mis senderos.

Quisiera olvidar tu nombre,


falsa utopía,
sueño de sirena.
Al menos quisiera
que te olvidaras tú de mí,
pálida nostalgia.

Déjame morir sonriente


o escribir un canto sin temores,
déjame besar
los labios de mi amante
sin que llore.

Pasaron cuatro soles


y los opacaste con tu nombre,
nostalgia verde-azul,
bosque.

BRAZOS VACÍOS
El silencio de tus ojos
es la tinta de esta historia,
el silencio de un amor prohibido.

Los brazos vacíos


reflejan la agonía
de un contrito corazón,
del silencio de un amor bendito.

Ámame por la mañana;


te amaré todas las noches
en el silencio de mis brazos vacíos.

Hay pasión en tus labios


y fuego en tus manos,
en el silencio de la seducción.

¿Cómo te diluyes de mí?


¿Cómo mis brazos no tocan tu rostro
en el silencio de tus ojos?

¿Qué son para ti


mis brazos vacíos?
Pregunta el poeta
en el silencio de su voz.

CAMINO DE LA ESTEPA
Se ha encendido la hoguera otra vez.
La caverna del lobo
se ha llenado de muerte
y peste de sangre... por ella.

De huesos fríos es el altar


donde se pudre mi alma
junto con tu esperanza
(y el hedor es tan grande que mata.)

Se pudre en mis fuegos,


en temores de años cautivos,
de cautiverio bendito
que hace vomitar mis venenos.

Viene el Dragón y se come mi alma


y yo mato mi cuerpo.
Nueva existencia y ser,
ya sin Dios y sin cadenas... sin ella.

Con dolores y penas,


de fuego y ceniza,
de negro y de carmín
el nombre alado.
Soy demonio y maldad
en piel de hombre.

La oveja que oculta al lobo


y lo venera.
Vengo a vivir
como fantasma maldito y bastardo,
espectro de días negros.

Perdida es ella
en mis jaulas cristalinas,
volviéndome un vacío irónico.
Pero soy y existo
en mi misma desgracia.

CANCIÓN Y NOSTALGIA
(Verso y prosa, 1 de 3)

La nube gris, el cielo pardo


y el beso suave de la noche joven,
de la noche triste.
Va el jaguar entre los bosques nevados,
va buscando hadas de un sueño dorado.
La hoja muerta saluda su cansancio,
cruje de dolor el camino,
el jaguar no regresa.
Sus pisadas se mueren
en el silencio blanco,
el jaguar no vuelve,
la luna se lo lleva.

De la noche joven nace el canto,


lobo de estepa
que entona penas y nostalgia.
Su dolor es canción de tragedia,
de muerte de jaguar,
de un cazador maldito.
Canta a las almas
que se elevan de la tierra,
que se van buscando el sol,
la primavera.
El lobo es también poeta,
trovador de luna llena.

La nube gris se desvanece,


la noche es triste.
El abismo y el Seol,
la cueva del Dragón;
él grita y llama a su ave perdida,
le dio nombre
y le hizo príncipe de fantasmas,
pero el ave se disfraza;
en el cielo pardo
un halcón ya vuela alto,
en canción y nostalgia.

Caminante de mirada torva,


este verso nace
de tu andar bajo la oscuridad.
Las sirenas no te quieren más
y tus doncellas gritan
que no vuelvas más, vete ya.
Sigue tu camino y tu cantar.

Nostalgia en las líneas del poeta,


no es por diosas o musas,
es por fantasmas y muertos,
por un llamado espectro.
El Dragón teje los hilos
de esta historia ominosa,
de rojo la pluma compositora.
Cantando llega el alba...

VAGABUNDO
(Verso y Prosa, 2 de 3)

...El rocío es de primavera. El viajero sigue su camino de romances tortuosos. Se va el sol hacia su muerte,
saludando a la noche. Hoy llueve en la vereda del viajero, es una tarde fría y una noche gélida. Se despide de
la muerte y sigue su camino entre gotas melancólicas, el verano se diluye poco a poco en los llantos de una
nube.
¿Hacia dónde vas, amigo mío? Viajas errabundo, eres como niebla que se escapa de todo. Te he visto amar un
par de rosas y cantarles unos versos. ¿Acaso eres poeta del dolor? Tus manos han sangrado y tus pasos te
llevan lejos, nadie te puede seguir en tu senda tormentosa. Vagabundo en esta tierra, huiste de los cielos y tus
alas están rotas. Eras ángel... ¿qué eres ahora?
Tu capa está manchada de vileza y te esmeras en ser un demonio. Fantasma te quedas en la lucha. Ni sombra
ni luz, sólo un ser difuso. ¡Ay, viajero! ¡Ven a descansar! Ya no vagues por el mundo de los ciegos, tú sabes
ver. Te llamo por tu nombre pero no me escuchas. Si pudieras creer en la estrella de las noches apagadas, si
tuvieras firme tu esperanza te vestirías de blanco como antaño, cuando eras como yo, cuando éramos uno.
El viajero se ha cansado y su vagar es más huida que aventura. Huye de un recuerdo, huye de sí y su temor va
con él... Porque amar no ha dejado de hacer, no puede. Y entona un verso en el silencio de su llanto, se queja
de su derrota y maldice su suerte, aunque entierra por fin su cobardía. El verso tiene nombre, la música besa
un cuerpo.
Vagabundo de amor, buscando descanso y no amar. A veces se refleja entre sus aguas. A veces se esconde en
una jaula de cristal. Poeta vagabundo, lloras estrofas para ella...

ENMUDECÍ MI LLANTO
(Verso y prosa, 3 de 3)

Hace tiempo que no siento el verso


cuando hablo de ti.
Ha caído al vacío el sueño de los dos,
es un eco tu voz.

La última vez que te vi olvidé


cómo escribir tu nombre.
Ese día enmudecí mi llanto
para seguir cantándote mi amor.

Contigo mis ojos se abrieron al horizonte,


vieron un ocaso purpúreo.
Los suspiros de dos cuerpos se estancaron
en otoños crudos y opacos.

¿Cuándo fue que aprendí a vivir sin ti?


¿Fue que perdí tu corazón?
Aquella tarde enmudecí mi llanto
pues necesito cada día más de ti.

Me volví recuerdo tuyo, duro y frío,


par de nombres sin sentido.
La tinta se ha secado, el pincel
ha caído de tu mano.
Sombra difusa.

No siento la soledad, ¿dónde se ha quedado?


Se quedaron sombras en la pared.
Un papel guarda recuerdos y fragmentos
de amor desesperado.

Encerrada en una utopía, te volviste inalcanzable,


un poema nunca escrito o recitado.
Y en las noches enmudecí mi llanto,
le robé a la luna la plata y el olvido.

Soy un poeta vagabundo para ti, un ángel,


un tormento soy por ti.
Enmudecí mi llanto en canción y nostalgia,
ojala me regales tus labios.

CÁNTAME
Cántame un susurro al oído,
despacio para el corazón.
Cántame con fuerza, amor,
hasta que duela
y dime si el día de hoy
sentiré el fuego de tu piel.

Cántame, amor,
el sabor de tu querer.
Cántame y bésame.

Cántame de toda tu desnudez,


despacio para el corazón.
Cántame del viento
que te espía por mí
cuando anochece,
cuando amanece,
cuando un suspiro
está lleno de ti.

Cántame al corazón,
despacio para morir
simplemente pensando en ti.

CÍRCULOS
De mis labios a los tuyos
y de ahí a cualquier extraño,
de tu boca a los brazos urbanos
y de ahí vuelve hacía mí
después de haber llorado
o violentado mis instintos.

Del producto del deseo


mutuo y compartido
al borde de otros cuerpos,
la seda resbala por la piel
de igual forma que la noche
se mantiene lejos de los soles.

Cuerpo a cuerpo
el elixir de los sexos
danza en círculos perfectos;
tonto el que dé amor,
será efímero y escama,
terminará tirado en el asfalto
y si es que el círculo encalla
se perderá en una cama.

Rueda y ya no sube,
la lágrima es urbana;
amaba tu silueta
y a su vez
tú amabas mis fantasmas.

A través de la ventana
lluvia y viento son balada
del amor barato y compartido
entre tú, yo y los suicidas
que frecuentan nuestros bosques.

De mis ojos a los tuyos


y de ahí a cualquier extraño
que también peca de ajeno;
si es que el círculo encalla
y nos hacemos conocidos,
de su sexo al tuyo
y del tuyo al mío
viviremos la lujuria,
el perfecto masoquismo.

Hacemos el amor
con los cuerpos y el deseo;
hacemos el amor
con instinto y sin razón;
hacemos el amor
y omitimos invitarlo.
Danzamos en la niebla
como hojas desprendidas
y caemos al espacio
de los ecos fragmentados
encerrados en los círculos
inscritos en asfalto.

CLAMOR
Clama fuerte,
clama alto,
que tu grito
despierte las rocas,
que lo inerte cobre vida.

Clama fuerte,
clama alto,
que tu triunfo
es el nuestro,
que tu vida
nos da vida y libertad.

Clama fuerte,
clama alto,
que respires el amor,
que el odio
se desvanece en tu clamor.

Clama fuete,
clama alto,
pide a gritos
que te den tu vida,
pide a gritos tu libertad.

Clama fuerte,
clama alto,
hay felicidad en tu clamor.

CORAZÓN OXIDADO
Ya te fuiste,
te vi partir
y tu sombra se ancló
al tic-tac oxidado
de mi interior.

Ahora dime cómo


despedir a tu recuerdo,
que ya me cansé
de los latidos burdos
de mi interior.
CUANDO TÚ NO ESTÁS
Gotea,
despacio,
(muy despacio,)
y oxida.
Mata, envenena, hiere.
Tu amor hiere
cuando gotea.

Vago.
Sueño
y pretendo navegar,
perderme en ti,
ahogarme en tu universo
y robarme tu luna.
Sólo me das tu cuerpo,
esa plata cristalina
que hiere.
Dueles cuando no estás.

Sumergido
y desmayado en tus pechos,
yo, poeta,
escribo de tu ligereza.

Sangran mis ojos,


lentamente;
como que se olvidan
cuando hieres,
cuando estás
y tu amor duele.

DESDE EL TECHO
Hoy descubro
desde el techo de esta casa,
tan ajena y tan extraña,
tan absurda y tan lejana,
el vacío que gobierna en las mañanas.

Miro a esos fantasmas


tan distintos y ufanos;
fantasmas de carne y hueso
a los que yo, espectro,
intento parecerme;
sin mucho éxito
camino a su lado
y los viernes
me sonríen de forma peculiar.

Desde el techo me doy cuenta


que en los charcos de banqueta
construidos por la lluvia
se reflejan ironías
de soldados de papel
que se matan sin sentido uno a otro
en una guerra sin cuartel.

Se salpican las batallas


de una agua seminegra,
producto de una guerra
que es de rojo y de pasión.
Y en esa guerra
que llamamos amor,
alguna vez jugamos al masoquista,
clavando razones
a las paredes derruidas
por el tiempo.

Miro con tristeza


como armamos las siluetas
con recuerdos recortados
de un libro
figurado como vida.
Los fragmentos los pegamos
con las lágrimas de duelo
desprendidas del adiós.

Y sube el sol
A medio día
borrando mis sombras
y algún miedo.
Me arrodillo a suplicar
una nube pasajera
que me cubra las miserias
que devela la luz de aquel astro.

Desde el techo
yo me mato
al descubrir una verdad.

DESESPERANZA
¡Ven, Dragón! ¡Ven a mí!
Te espera el alma vil,
el corazón corrupto.
¡Vuelve a matarme la esperanza!

Ecos, ecos de muerte.


Oscura es la hora
y negra la mañana.
Hoy escribo mis estrofas
en un nido de ratas.
Hoy soy demonio y fantasma,
soy maldito y sin espada.

Es amarga la balada.
¡Tu hiel!
¡Amarga, amarga tu piel desnuda!
La hoja se inflama...
¡No, Dios!
¡No las llamas para el alma!
Ser poeta ni el sepulcro lo demanda.

Cruel es esta vida.


¿Dónde acaba la utopía?
¿Cuándo empieza la lluvia?
Los ríos de magma
descienden a mi tumba.
La lápida se derrumba.
¡Venid, venid!
¡Comed mis carnes
cisnes malditos por el destino!

Ahora huye la razón,


se ha marchado con el corazón...
iluso fui.
La lluvia lava las penas,
pero las mías nunca se las lleva.
¿Qué viento viciado
me ha envenenado la pluma?
La tinta se borra.

¡Vete luz! ¡Me ciegas el odio!


Desesperanzado es este verso
y demente el escritor.
¡Vuela lejos, ave! ¡Vete con tu Dios!

DESPACIO
Te voy a querer despacio,
me voy a comer tus sueños,
los que huyen de ti
temerosos
de algún pensamiento asesino;
cazaré los que se fugan
simulando libertad
y romperé las cadenas
de los que son más deleite
a tu pensar.

Te voy a querer despacio


porque quizás,
al degustar tus sueños de poeta,
me enamore de ti;
quizá me atrapes,
me conviertas en un sueño
y me pintes de púrpura,
me pongas alas de nocturnidad
para estar siempre
bajo tu almohada.

Y si es que por error


te apresuras a olvidarme,
te daré mis sueños
y un fragmento de mi alma...
te amaré despacio.

DESPERTARES Y MUERTES
Gotea la sangre.
La espada azul brilla lacerante,
hiriente.
Devora su brillo de muerte.

En el ocaso purpúreo,
las llamas se funden
en grises nubes,
en presagios negros.
Y el cazador sale de nuevo,
buscando lo fétido
de las almas putrefactas.
De sus pisadas,
la ceniza vuela y se esparce,
la respira sonriente el Dragón.

El fantasma tiene un nombre,


no el de antaño,
cuando el ave aún cantaba.
Ese espectro se ha matado
en las blancas alas de una hada.
Las aves no se llaman
porque el jaguar mató al águila.
Y al halcón lo volví hombre
vagabundo,
compañero de los lobos.

No hay espectro soberano,


hay demonio bastardo
y sus fantasmas.
Ya no hay alas y sonrisas,
hay lobos y estepa blanca.
Hay también poeta de luna llena
que caza almas.

Las tintas del Hades


se posan en la pluma.
Se mancha el blanco de un papel
en grises de nostalgia,
en negros de maldad.
El rojo es la sangre
del sacrificio de la bondad.

Muere el ave y llora el lobo.


Y en los altares de ceniza,
el jaguar bendice al amo cazador.
Y los fantasmas entierran a su rey,
se someten al Dragón.
DESPRECIOS
(Escama prostituta)

El jaguar
sigue viajando,
harto está de las cenizas
y del humo constante
que se eleva.

Par de musas
han muerto de desprecio,
alimentando los altares
del violento cazador.

Cuando amaba
los ecos blandos de sirenas,
ellas huían estúpidamente,
despreciaban el ensueño.
Sádico deleite
las lágrimas felinas,
sádica labor
la seducción asesina
de navegantes.

¡Cuánta ira!
¡Ay, sirena, sirena urbana!
De tu escama
prostituta
otro altar se baña
en sangre,
evoca muerte.

El jaguar
sigue extraviado
en los bosques hoy profanados;
busca muerte
con afán agonizante.

Si buscas que te amen,


mátales en tu altar.
Cenizas y polvo comes, jaguar,
su vida la desprecias.

¿Quién osó pensar


que la melancolía del mar
invocaría las iras homicidas?
¡Jaguar! ¡Suicida extranjero!
No sabía que las aguas
tú las preferías púrpura.
Sangras las sirenas
y bebes el carmín.

¡Desprecias su deseo!
¡Ay, sirena, sirena urbana!
¿Quién osó
prostituir tu escama
sino tú?
¿Qué placer encuentras
en que él te ame
cuando te has dejado violar?

DESVELOS
Yo sé que le mentiste al viento
y que sedujiste a sus hijos
para hacerte eterna en mi existencia.

Yo sé que violaste
la intimidad del viento,
que le robaste su lenguaje.
Ahora susurras cosas muertas
y murmuras mi desgracia.

Yo sé que embriagaste
de liviandad
y le vendiste tu alma al mundo,
dejándome tu cuerpo
violado y enfermo
para amar
(para amarlo
pretendiendo amarte.)

Yo sé lo inútil
que es drogarte
con el opio de mis letras
pues tú estarás volando
en tus ficciones
mientras intente adormecer
tu mente
y engañar tus sueños.

Yo sé que mis desvelos


son idiotas
porque decidí amarte
sin estar seguro
que existes en mi realidad.

DIME (POR QUÉ NO ME BESAS)


Dime hola
y encalla en mi costa;
mi arena añora
la espuma de tus olas.

Tú que eres barca


y te meces en mi mar,
dime hola
y déjame amar.
Si mis aguas te saludan
dime
por qué no me besas.

Dime hola,
dime adiós;
crea sonido.

Quiero quererte
como el que quiere
y quiere querer.

Con fuerza te quiero


y quiero quererte
con mayor ansia
que la arena quiere
querer el amor
de las aguas del mar.

Si mis labios te quieren


dime
por qué no me besas.

DRAGÓN, DRAGÓN
Nubes de fuego, nubes de fuego.
Desciende el ángel del tormento perpetuo.
Espadas de muerte, espadas de muerte.
Batalla del ángel bañado de sangre.

Dragón, Dragón, sigues luchando.


Ángel de luz, luz de ángel humano.
Antiguo sabio del mundo errante.
Dolor, dolor, motor de la guerra.

Fantasmas de luna, fantasmas de negro.


Noches de sufrimiento y llantos amargos.
Crujidos de miedo, fuegos eternos.
Espectros de sol, espectros sin dios.

Nubes de fuego y espadas de muerte.


Fantasmas de luna y espectros sin dios.
Dolor de la batalla, sangre humana.
Dragón, Dragón, sigues luchando...

DUELO
(El proceso de tu muerte a través de mi suicidio)

Lo acepto,
obsesivo y masoquista;
te odio,
convulso e impotente.

Lo acepto,
sádico y demente;
te desprecio
y verte sufrir
es mi consuelo,
mi amarga venganza.

Lo acepto,
perdí y te perdí;
kamikaze
te di mi vida.

Lo acepto
con afán homicida,
quiero sangrar tus ojos.
De luna parda
pasaste a ser sirena
con carácter de urbana.
Tu escama
prostituye
cuerpo y alma.

Lo acepto,
quiero odiarte
y hacer lo propio
en estas letras.
Acepto que aborrezco
ser poeta tuyo
un breve instante.

Lo acepto,
quiero tu muerte;
ser tu asesino
es un sueño ambicioso,
un anhelo suicida.

Lo acepto,
quiero morir
y que mueras conmigo;
que se pudra la flor
en el invierno
de mis afanes homicidas.

Lo acepto,
quiero que mueras
por causa de mi odio
y no importa
si yo muero
en el intento de matarte.

DULCE LUNA
Dulce luna
te posas en mi barca,
en tus rayos
se entretejen notas blancas.
En los mares
tu brillo se encarna
en las escamas
verde-azul
de jóvenes sirenas.

Dulce luna
te regalo este carmín
y la flama
que envuelve mi mirada.
Te regalo viento y llanto,
nota de lobo
mientras me mires.

Si acaso muero,
ilumina mi oscuro sendero,
que florezcan
pálidas violetas
cuando busque tu destello.

Dulce luna
entre mis labios
te aprisiono;
duérmete conmigo
cuando la noche perezca
y se quede sólo tu silueta.

ENTRE EL PÚRPURA Y TU CUERPO


Entre que te amo
y me despido poco a poco
mientras la nube
pierde su blanco
y se funde en el rojo y el azul.
Entonces me acuerdo de tu piel,
de tus ojos,
de tus manos.
y cierro los ojos,
entre el púrpura y tu cuerpo,
entre el amor clandestino.

Entre que te canto


y desespero de amor
por no decirte que te quiero.
Me mato la pasión en los versos,
en las cuerdas de una guitarra vieja.
Entonces te dibujo en mis sueños,
te desnudo bajo la almohada.
y enmudezco un poco,
entre le púrpura y tu cuerpo,
entre el silencio moribundo.

Entre el gris de la nube triste


y el azul del cielo que te espía
te amo poco a poco,
arañándote la piel soñada.
Entre los rojos y naranjas
de un ocaso
que me sabe a tierra mojada
te amo poco a poco,
dibujándote de noche.

Entre que te amo


y me despido
cuando el sol se va a dormir
y la luna y sus estrellas
te miran por la ventana soñar y reír.
Entre el púrpura y tu cuerpo
no me decido a quererte menos.

ESPACIO
Eres mi espacio,
esa fragancia
(a veces violeta,
a veces violenta)
en el aire.

Un capullo
invernal,
grito de primavera.

Eres mi espacio,
copo de nieve.
Eres blanca,
nube y fantasma,
infinito perlado.

Mi bosque
develado,
verano aguamar.

Eres mi espacio,
despacio
(te busco,)
te amo.

ESPADA AZUL
Espada azul de muerte lenta.
Espada de hielos blandos.

Sangra tu nube de sueños


entre mis sombras y espinas.

Espada azul de notas amargas.


Espada que entierra el rojo.

Quema el fuego tu farsa y máscara,


desnuda tu fragilidad humana.
Espada azul de demonio blanquecino.
Espada mía, el Dragón que mata.

ESPIRAL
(Descubriendo el aguamar en la infinitud del verso)

I
Hoy soy lobo
y no de estepa;
hoy te busco
hambriento,
sediento,
incendiado
por desearte.
Extranjero.

Ayer te tuve
frente a mi cueva;
te gruñía,
alejaba tu brillo
y amaba
tu sombra
también poeta.
Poetiza.

Mañana,
¿qué es mañana?
Aúllo duda
y no contesta
mi amiga luna;
algún día
morirá.
Falsa luna.

Morí al instante
de partir,
al dejar tus brazos.
Me perdí tus labios,
abracé distancia;
ahora vuelves
a mi alma.
Aguamar.

II
Te inventé
en los labios de mi amante;
te encontré
en los ojos de una errante;
gran fortuna
haber sido extranjero
(ajeno)
a los engaños
de urbanas sirenas.

Carecías de cuerpo,
eras nube,
eras cielo,
voz poetiza.
Aguamar,
te descubrí
en un anciano verso,
oculto a mis desvelos;
fuiste extranjera
(y poetiza.)

Ahora conozco
que eres un misterio,
amor no profanado
por mis miedos.
Quiero ser tu espuma,
quiero ser tu viento,
olvidar aquella luna
y abrazar
(extasiado)
tu sexo.

III
Aguamar,
déjame ser ola
y habitar contigo,
arrullarme
en el brillo de tus ojos,
susurrarte
mis canciones al oído.

Aguamar,
róbame los sueños,
ahógame el bosque.
Aguamar,
hazme un verso
kamikaze,
extranjero.
Descúbreme en tus labios.

Aguamar,
conserva los silencios
o déjalos morir.
Aguamar,
fuiste hecha para amar
con voz y escama
de sirena,
con luz y nostalgia
de luna parda.

Aguamar,
hazme un verso
y el amor,
derrótame
en la nocturnidad;
vuélvete
(otra vez)
extranjera.

EXTRANJERO
(Cantos autobiográficos)

Canto primero, del sadismo

Extranjero,
soy tu extranjero
y errabundo ando
por tu bosque.
Tú me omites,
soy extraño
y un suicida enamorado
de tus besos
huidizos (de mí)
y ajenos a mi boca.

Canto segundo, del masoquismo

Te extraño
como se extraña el viento
en el verano.

Te extraño
aunque fuiste fantasma
en mi cabeza.

Te extraño
como si te hubiese besado
y secado mis labios,
así te extraño.

Te extraño
sin haber carnalizado
tu querer,
sin haber probado
tu piel
o tus ojos luna,
así te extraño,
(extranjero.)

Y te extrañaré,
lo sé,
masoquista e inevitable,
pues soy poeta
de tragedias
y asesino de romances.

Te extrañaré
como el invierno a los amantes
(o a mí, extranjero);
con furia blanca
me mataré.
Extrañaré extrañarte
y decir te extraño.
Extrañaré besarte
en lo ficticio de un verso
y decir te extraño.
Extrañaré amarte
como se aman la arena y el mar
y que sólo la espuma
quede testigo
y te diga que te extraño.

Extrañaré versar
masoquista,
(pero ser tu poeta
no lo extrañaré
ni lo extraño,
pues soy extranjero
a tu mirada,)
extrañaré tus labios
como lunas pardas.

Extrañaré extrañarte
y que seas extraña
(ajena)
a mis misterios
(y extranjera)
a mis demencias
en lunas pardas.
(Así te extrañaré, extranjero.)

ESTREMECES
Tu presencia
estremece,
tiembla mi cuerpo
emulando el miedo
de la tierra
cuando en su raíz
el volcán nace.

Tu presencia
estremece,
se agita el mar
y las olas enfurecidas
se abrazan
en violento goce
con mi alma viajera.

Me estremeces
y me vuelvo humo,
pecado volátil
que impregna
con malicia seductora
tus pulmones;
respiras mis fuegos
y alimentas mis flamas
cuando exhalas
y estremeces el aire.

Me estremeces
y soy pluma de ave
sin sustento,
sin descanso...
tú me envuelves como agua;
lágrima de sirena
extraviada en una barca,
(mía,) eras mía
y se asfixiaba la letra.

Tu presencia
estremece,
la luz danza
endemoniada y poseída
de tu encanto,
envenenada con tu canto
de bosque dorado.

Tu presencia
estremece,
el amor muere
en desiertos campos
parecidos a una estepa
que hace mucho
te espera
(estremecida.)

FANTASÍA
Ogros

Cuando peca el caballero


de ser sólo una farsa,
de usar una armadura
y un espada
sólo por probar su valentía,
es cuando se vuelve ogro
en cuento mágico.

Deja de luchar con dragones


y otros monstruos
para enfrentar el reflejo
de su apariencia.

Es desdichado este ogro


la mitad del tiempo
hasta que aprende
a ver la belleza interna
a través de los ojos.

Luego entonces todo ogro


es un príncipe en su paz.
Todo ogro es un príncipe
cuando su musa es su diosa,
su reina y su princesa.

Musas

Lo divino toca tierra


y es cuerpo de mujer
en todo verso de algún ogro
que descubre en una flor
la belleza de los cielos.

El poeta tiene amor


por estas musas,
diosas de los cielos,
del Olimpo y de los bosques,
de los mares y desiertos.

Cada ogro que se inspira


en lo glorioso de su musa
es un príncipe y poeta,
juglar de dulces letras.

Musas blancas y multicolores


viajan con el viento,
alegran las mañanas,
los días enteros
y a su amigo el tiempo
lo eternizan.

Hadas

En el sueño y la utopía
estás presente, hada mía.
Eres dulce rima y beso suave,
arrullo amable en todo viaje.

Vuelves oro todo objeto,


el tintero es de plata
y la letra es de fuego.

Te descubro en las canciones


de alegres ritmos,
de felices notas.

Me embriagas de caricias,
de imborrables delicias de amor.

El pasado es siempre bueno


cuando tú lo iluminas
y el futuro,
aunque incierto,
es cautivante,
hermoso y bello.
Princesas

No hay castillo o fortaleza


que opaque la luz de tu belleza
ni dragón o tortura que aniquile
la pasión que en mi despiertas.

Oh, princesa,
canto dulce en negra estepa,
el amor es tu estrella
y lo divino de tu cuerpo
el regalo que mata mi tristeza.

Miel y luna
en tus ojos son la clave
para el valor de tu amante,
fiel guardián y vigilante
de tu eternidad.

Eres sol de mi poesía,


princesa, amada mía,
mariposa en primavera
que das felicidad a cada día.

FERMENTADO
Sumergido,
la burbuja del anhelo
me delata...
y me ignoras.

Me ahogo,
lento,
disfruto esta muerte líquida
sabor a cebada...
y me ignoras.

(Me ignoras)
mientras se destila el amor.
Tú me ignoras
como la noche sin estrellas
también ignora
que te beso en mi cabeza.

FLAUTA
(Memorias de un perdido)

Esta noche,
sumergido
entre las notas
de una flauta,
me he encontrado
nuevamente
con la sombra de tus ojos.
La voz de mi garganta
tambalea,
contiene el llanto
producto de tu recuerdo,
efecto huracán
que devasta
lo que hay bajo mi piel.

En los silencios
de la melodía,
lentamente
late el corazón
viejo y oxidado;
el dolo lo asfixia
y la pena lo ahoga.

Otrora tus ojos


ensoñaban,
dormía en tu sombra.

FRAGILIDAD
Si perdiera tus ojos,
¿te amaría?
Si su brillo se extinguiera,
¿te amaría?

Si besara otra vez tu corazón,


¿me amarías?
Si tocara con pasión tus labios,
¿me amarías?

FUEGO-ESPUMA
Me gusta pensarte,
más si es viernes
y la noche,
cómplice del ensueño,
me acompaña.

Me gusta pensarte
como ola que se estrella
con la arena;
explotas en mí,
fuego-espuma.

Te amo carnalmente
en tu trayecto,
deslizas en mi cuerpo
y te llevas
ese espíritu púrpura
de mis ansias poetas.

Suplicio la espera,
larga o corta,
de cada uno de tus choques;
intensos son de noche
en la palidez lunar
y de día,
junto al viento,
son caricia fantasmal,
fuego-espuma.

FURIAS AMARGAS
El tiempo se detuvo
un instante nada más
y bastó para mi muerte.
La tierra gimió al sentir mi ira
y se desgarró la nube
que ocultaba al sol,
que escondía la sangre y el dolor.

Fui esclavo en el Seol


y luego general de los espectros
cuando el Hades
me coronó de cardos negros.
Me caí al abismo prontamente,
pero con lentitud miré al Dragón
y él confió.

¿Dónde ha quedado
la espada de mil batallas?
La perdí entre tu cuerpo.
La guerra,
también el odio,
la reclaman esta noche de luna roja.
No se te olvide también
la capa negra que me brindó
el halcón de infiernos.

Ha nacido otro demonio bastardo


y de angustia es su camino.
Su nombre de niebla nauseabunda
que asfixia la esperanza.
Es el canto de un fantasma
que se roba tu alma
y el sueño en la mañana.

El tiempo se detuvo otra vez


cuando salí a recibir el alba.
Y no supo más del miedo
antes de mi partida.
Pero hoy todavía
se siente el terror de mi mirada
y se teme el regreso
del cazador de almas.

GANAS DE TI
¿Cómo hacer que se refleje
mi presencia entre tus aguas?

Me quedo con ganas de tenerte,


con ganas de buscarte,
de mirarte y de abrazarte,
de sentirte y de besarte.

Me quedo suspendido,
atrapado y medio muerto
en una nebulosa
de fragancias dulces
y de mieles.

¿Cómo hacer que te apasionen


estos cantos y lamentos?

Quisiera poder aprisionarte


en la métrica de un verso,
en la nota de la guitarra
cansada y desesperada.

¿Cómo unir estas historias


en un sólo suspiro?

GÉNESIS
Una nube se estrelló
contra el abismo azul;
del impacto tan violento
unos diamantes cayeron
para beneficio del poeta,
ese eterno vagabundo
de los bosques míticos,
donde habla con las musas
de alcanzar un día el amor.

Otra nube va y se mata


emulando a su amiga;
deja que su llanto vivifique
la piel de la tierra,
que huela a primavera,
a sol, a luna y a princesa,
que sepa a pureza virginal
para que florezca bella
y eternal toda gracia de ella.

Y muchas otras nubes con afán


irán yendo a su destino
de hacer llover la plata
del anhelado cielo.
Y el poeta esperará
entre árbol y viento
que la gota de beatitud
toque su alma y su corazón
para ser siempre un soñador.

GHOSTS
They are remains of the past,
Memories still alive
That burn like fire.

They are trapped in the window,


They are hunting me,
Do not want I leave.

They are just there,


Watching me.

They don’t have compassion,


Kill the love,
Kill the passion.

I hate them.
They hurt me.
I hate them.

GLORIA
Tiene más gloria
quien alcanza un poco de cielo
que el que conquista
los lagos de fuego
y los gobierna.

Tiene más gloria


quien hace al ermitaño su amigo
que el que con amistad
consigue paz con el enemigo.

¿Y qué gloria tengo yo


que teniendo alas de espectro
conquisto los abismos oscuros
en donde habitan los demonios?

¿Y qué gloria tengo yo


que siendo halcón
navego en los cielos sagrados
y alcanzo las altas cumbres?

¿Y qué gloria tengo yo


que siendo hombre imperfecto
ha matado a su Dios?

GOTA SUICIDA
Va la gota suicida,
kamikaze,
despidiéndose de la nube,
a estrellarse entre tus pechos.

Yo, la lluvia que te empapa,


goza de viajar por tu piel desnuda
cada noche de verano mágico.

Mira que es deleite


hacerle el amor a tu corazón,
a tu alma de princesa;
es deleite mojar todas tus risas.

Eres tierra fértil y aroma suave


de los jóvenes bosques que te aman,
que se enverdecen por tu causa.

Y las gotas danzan siempre sobre ti


al compás de los latidos de tu ser divino,
de tu existencia de hada y musa.

Ve que llora el cielo si tú no estás


para provocar las ganas
de morir de eternidad,
de abandonar el infinito para amarte.

Yo, la gota de lluvia suicida,


te digo mientras vuelo libre
que te amo y te amaré en la inmensidad.

Mira estas lágrimas dichosas


cómo abandonan mis ojos
para estrellarse en tu corazón.

GRITOS, GOTAS, RISAS


Cielo azul, nube blanca.
Cielo gris, nube y agua
que humedece las espaldas
y te moja en las mañanas.
Nube gris y gota clara
rebotada en tu paraguas.
Charco, espejo de baladas
medio muertas, medio ahogadas,
que gritan, que descansan.

Cielo azul, nube y agua


destilada entre tus faldas,
eludiendo las montañas
y cantando babosadas.
Cielo gris, nuble blanca.
ironía de las batallas
de veranos y primaveras.
Nube blanca y gota falsa
que se ríen de tus hazañas
construidas en banquetas
medio sucias y decoloradas.
Cielo azul o cielo gris,
tanto grito me es febril
para marzo y para abril.
Cielo azul o cielo gris
se me escurren porque sí
degradando mi carmín.
La gota se hace la muerta
en una rima sin silueta
y se pierde el ritmo
cuando digo que no es grito.

Nube blanca o nube gris


que me haga gotas el festín
de los versos que al sufrir
quiero disfrazar de pasión sutil.
Nube gris o nube blanca
que no pinte gotas falsas
o las haga mis fantasmas.
Gotas grises en la barca
que no peca de ser clara.

Nube blanca, cielo azul.


Nube y agua, cielo gris
que repite la rima sin prisa
y al ritmo lo asesina.
Nube y agua, cielo azul
en los sueños que he perdido
cuando quise cazar musas
y sólo obtuve un suspiro;
lo encontré medio escondido
en un bosque tropical
de nubes blancas y cielo azul.

Cielo y nube, ya no importa


el color o su caricia.
Me da lo mismo si es azul
la lluvia pasajera,
si la gota no decide
entre blanco, gris
o el claro de la luna.
Y que más da si ya no hay rima
o ritmo que describa
lo que esta tonta tinta
grita en gotas hechas risas.

HACERNOS DAÑO
Hoy no sé qué soy,
si una mancha difusa y borrosa
o un pecado de inconsciencia.

Ya no sé quién eres,
si una musa en plata blanca
o la daga que atormenta mi alma.
Saber qué es lo que somos
quizá los besos lo resguarden.
Sí, esos insultos de saliva mal empleada
en los delirios de un elixir brutal.

Puedo seguir lanzando versos


y utopías filosofoides a tu ser,
pero no puedo responderme las cuestiones.
¿Qué te dicen mis besos de esa noche?

Sigo agonizante sólo por pensar


que en ese lapso de emociones fugaces
pudimos matarnos, hacernos daño.

¿Te duele a ti esa batalla?


Quizá fueron muchas las heridas
y yo el villano de la espada cruel.

Mas pregunto otra vez a mi cerebro


si estoy yo en lo correcto,
si supongo con verdad y no con fantasía.
¿Qué me dicen tus besos de esa noche?

HISTORIA DEL ALFARERO


(Cuando la espada hiere al espíritu, sangra historias)

¿Estoy acaso condenado


a vivir este dolor?
¿Es acaso el sufrimiento
el precio de mi pecar,
el castigo a mis maldades?
Porque de serlo,
no lo merezco,
no es a la roca el ser estatua.

Estatua que no mueven los vientos,


que no se consume con el fuego,
que no se vence con los mares,
que sigue firme ante los cielos
y se levanta sublime en el infierno,
con su amo en los lagos de tormento y de dolor.

En angustia mis cimientos toman fuerza;


su creador, alfarero de la noche,
alfarero que a las estrellas
quita su luz y consume la belleza de la luna,
el resplandor de los cometas;
alfarero de la noche y las tinieblas.

Tinieblas que esconden mi rostro,


rostro de hielo,
rostro de muerte.
En las tinieblas que también albergan
fantasmas y fuego,
fantasmas y espectros,
espectros de muerte,
muerte del diablo,
muerte de un dios.

Rostros y máscaras,
fantasmas que en la noche reinan y se alegran,
que en la muerte hallan festín.
Máscaras hipócritas,
espectros que han nacido de mí,
que se han vuelto mi alma
y reyes de mi existencia.

Existencia marcada en odio,


odio que consume mi razón,
que mata mis sentimientos,
que hiere mis emociones,
que en mi vida vuelve mis pensamientos jirones,
que malbarata mis amores,
que olvida mi corazón.

Corazón que se lastima


ante dos dagas de hiel,
que atrapado es
entre el bien que le comprende
y el mal que le seduce.
Corazón que como espada de dos filos
muere prontamente mientras vivo.

Respiro los dolores del Hades,


dolores que me manchan de maldad,
que condenan mis acciones
con espadas de veneno,
de dolor y de muerte que son del Dragón
y que en el Seol
son más dulces que esta canción.

Entonces miro al cielo


y no veo mi espíritu,
pues ha escapado de mí
y de los abismos,
que ahora busca
las altas cumbres para volar
que desde los riscos
puede clamar perdón.

Perdón que se le niega al halcón,


halcón que era dios.
Dios que en estatua se esculpió,
estatua que de roca se creó;
creación de la noche,
noche del alfarero,
alfarero que es Dragón,
Dragón condenador.
HOMICIDA
Te parecías al tiempo
y reflejabas mi debilidad;
perdí la calidad de indestructible
al volverme vulnerable
a tus caricias.

Fui otra vez mortal


al refugiarme en tu vientre;
ahí me quedaba suspendido
y, a veces,
cuando el eco se movía,
esperaba angustiado.

Esperaba no mirarte
y asfixiarme en tu silencio,
desesperar de miedo,
de miedo tonto,
marchito,
olvidado.

Esperaba no cansarme
de repetir tu nombre,
de atarlo a la luna
o matarlo en mis letras,
de matarte cuando besas.

Porque a veces huías


harta de mí,
de mis incendios homicidas
y luego llegabas,
deseosa de mi esclavitud
y pedías a gritos
me comiera tu lujuria;
yo, ignorante, seducía
tus lágrimas,
esos fantasmas oxidados
que castigan mis recuerdos.

Seguramente era jaguar,


me apetecía el bosque
y jugaba como hojarasca
al compás blando del viento;
entonces te sentía,
corrías en mis venas,
escapabas por los poros
de mi piel asesina.
Me matabas
como te mato a diario
con mis letras de homicida.

HOY
Hoy me escapo de mi miedo
sin querer dejarlo.
Hoy me escondo de este cielo
sin poder mirarlo.

Hoy me busco en tanto eco


sin poder gritarlo.
Hoy me pierdo en estos gritos
sin querer callarlos.

Ayer éramos viento en libertad;


ayer, el tiempo sin nombre.
Mañana quizá te seguiré sangrando;
quizá, como quien quiere morir.

Y es que en tanto tiempo


se me borró el nombre.
¿Quién soy lo sabes tú?
Ruedan lentamente mis amores por el fuego.
¿Sabes tú que aún te amo?

HUIDA
No hagas ruido
que despiertas mis angustias,
deja que el silencio
se devore
con delicia
todo aquello que me espanta.

Ven despacio a mi rincón


y quédate conmigo,
arrulla mis desvelos
con tus utopías.

Pero no hagas ruido,


te lo ruego,
no despiertes de su sueño
a mi amor
encajonado.

I DON'T WANT TO SAY YOUR NAME


You,
my sweetest moon,
the only one.

Give me a reason
like a tinny ray of light,
let me love you.

Same sad story,


you are everything...
and forbidden.
I just dream.
I sin.
Your name
could be enough.

Thinking in you
ills me,
kills me.

I die
and you
are still
moon.

IMPOSIBLES
Te pienso mucho,
te sueño más,
te amo tanto
aunque no estás.

Te extraño mucho,
te quiero más,
te olvido menos
aunque te vas.

INDECISIÓN
¿Qué será de ti viajero errabundo?
¿Qué camino elegir dentro de tu demencia?
Has perdido el lazo que unía las voluntades
de la razón y las del corazón.

¿A quién has de seguir en el amor?


Porque la razón te da respuesta
sencilla y sabia,
pero el dolor va en ella.
¿Y al corazón lo escucharás esta vez?

Tres estrellas que se funden en pasión,


tres amores que vagan y mueren.
Tres corazones rotos,
uno que ama,
uno que teme amar,
uno que anhela amar.

Viajero, lastímero camino es éste


que has forzado caminar.
Viajero, los cardos te hacen sangrar
hasta desfallecer.
Viajero, en el camino del único amor.

INFINITUD
Déjame ser mar,
violento y huracán,
ser infinitud.

Déjame sentirte
otra vez como sirena;
deja que palpite
una historia de mis letras.

Déjame ser aire,


mudo y seductor,
ser infinitud.

Déjame pensarte,
inscribirte a mi ventana;
deja que marchite
otro invierno en tus escamas.

Déjame ser nada,


omisión (in)voluntaria,
ser infinitud.

Déjame ser tuyo,


no poeta, sólo tuyo,
ser infinitud.

IRAS MASOQUISTAS
(Cuando el amor no te baste)

Cuando el amor no te baste


me despediré humillado,
derrotado y embriagado de fracaso;
moriré de pronto y sin consuelo
por no saber hacer el amor inmenso.

Cuando el amor no te baste


vete con el viento
y véndele tu cuerpo
para que él prostituya tu alma;
se liviana y efímera,
malgasta la pasión y sin temor
atrévete a ser la asesina
del calor de tus amantes.

Cuando el amor no te baste


ni pienses siquiera en regresar;
profana lo divino con tus labios
besando al olvido, a ese villano
que es el tiempo escurridizo.

Cuando el amor no te baste


serás una cualquiera,
como una flor marchita y violada
que se esconde en un jardín;
serás un recuerdo hosco y grosero
estampado en la poesía
de ese ángel guardián tuyo,
que te regaló su corazón.

Cuando el amor no te baste


bésame, miénteme y hazme el amor
para que a mí me sobre el engaño.

JAGUAR
(Cenizas y polvo)

Camina entre la selva,


sin dios ni diablo.
Camina mientras llora el cielo
y gime la tierra.

Come sueños y caza anhelos.


Vive del miedo
y apoya sus ojos en fuego,
de sangre su verso.

Sucumbe en la noche,
de pena y de luna.
Sucumbe en su ira,
cenizas y polvo.

Ruge sus iras,


desgarra sus penas
entre selva y canción.
Muerde el viento
con odio y terror.

¡Jaguar! ¡Jaguar!
¡Mátame el amor!
¡Cenizas y polvo
en tus altares de muerte!

LA FRAGILIDAD DEL DESEO


(Nostalgia en la cueva del estepario)

El silencio es enemigo,
verdugo de mis letras;
la soledad no es compañera
ni consuelo en esta estepa.
Me ha olvidado mi amante
la nostalgia.

Desde esta triste cueva


miro el danzar de las hojas otoñales,
me atrapa su poética,
su discurso amoroso.
Con el viento se mecen,
se aman y se odian,
honran esa fuerza invisible y seductora
que las hace navegar
en el espacio de sus sueños.
Y en medio de esta danza
el deseo es frágil, liviano... efímero.
Las pasiones se desbaratan
conforme se acercan
las hojas a la tierra;
morirán sin causa
y sin gloria yacerán allí
hasta que la memoria se oxide
y la omisión opaque el dorado de su piel.

La nostalgia me lo dijo,
que ese amor es vano,
su deseo es frágil.

LIBRE
Una lágrima
y un sollozo.

Una flor
y un canto.

Una vida
y felicidad.

Mil formas
de morir.

Un lobo
en la estepa.

Un Dios
y mi prisión.

LLUVIA
Lluvia, llanto celeste,
poema escrito en llanto,
cantos acuosos,
una vida amarga
con la luna tras su sombra.

Lluvia, reflejo
de mi alma marchita,
pensamiento volátil.

Lluvia, pedazo de cielo


que me ha sido otorgado.

Lluvia, sentimiento
arrancado por el diablo,
amor que se pierde
en una estrella fugaz.
Lluvia, un mensaje
de Dios a mis fantasmas,
carta de fuego
que reclama mis muertes.

Lluvia, espejo
del asesino y homicida.

Lluvia, creadora de mis penumbras,


de mi niebla,
de mi mundo inhumano.

Lluvia, los ojos


de un espectro cansado,
las notas de dolor que me abaten.

Lluvia, el castigo de los abismos


que me lanzan al cielo,
que derriten mis alas,
oh gloriosas alas de halcón,
alas de nube que eran de sol,
fuego hecho ceniza.

Lluvia, un día que amanece


entre la sangre,
un rugir de león,
llamada de angustia.

Lluvia, luna en días de lobos


que se pierden en los riscos.

Lluvia, anhelo eterno


de la estepa y el desierto,
amiga fiel de los mortales hielos.

Lluvia,
una eterna palabra,
poesía.

Lluvia, fuerza vigorosa del cazador


que en los bosques se pierde.

Lluvia, un latir de corazón,


un pedazo de existencia.

Lluvia,
razón y fe.

Lluvia.

LOBO DIURNO
No comparto tus sonrisas
ni el ligero de tus pasos.
No transito tus veredas
ni camino por tus labios,
pero ansío comer tus pétalos.

Los lobos sueñan con desnudar rosales.

No deseo tu piel carmín


ni el fuego de tu vientre.
No me importan tus desvelos
ni tus ansias púrpuras,
pero quisiera ser tu dueño.

Los lobos mueren al desnudar rosales.

No me atraen tus ojos selva


ni el salvaje de tu cuerpo.
No te quiero en la carne
ni sueño con amarte,
pero obsesionas mis pasiones.

Los lobos duermen en los desnudos rosales.

LOBOS CON PIEL DE OVEJA


Lobos con piel de oveja
y cardos color de rosa.

Tú, diamante opaco


que buscas con paciencia
el gozo en el tormento,
que aceptas sin recelo
el sufrimiento
y en afrenta continua
vives el pasado.

Ráfaga celeste,
luz de estrellas infinitas
y fulgor esplendoroso
de noches veraniegas.
En tu cálida mirada
se encuentra mi destino,
reposo al viajero
en lastimero camino.

Lobos con piel de oveja


entre sombras difusas
a través de la niebla.

LUJURIA
(Erotismo bastardo)

I
Mientras te espero
ya te amo
y pretendo seducirte;
ensayo con las sombras
como has de sucumbir
al clímax carnal
que llenará de erotismo
la desesperación de mi cuarto.

II
¡Cómo se mecen tus latidos
en lo etéreo de mis sueños!
¡Cómo desangran y mueren!
¡Cómo se huyen de ti
los sentidos de tu cuerpo
y abrazan como náufragos
el orgasmo del amor sublimado!
¡Cómo me provocas
con tu sexo y desnudez
a eyacular vulgaridades
y demencias
en las líneas de un poema!
¡Cómo me inundas,
me asfixias
y derrotas!

III
Sólo te deseo,
te espero humillado,
fracasado.
Elevo mis plegarias
sin esperanza de que las escuches.
Navego
con mi amigo el viento
para espiarte
y susurrar
toda mi perversión
en tu alma púrpura.

MAÑANA Y EN SILENCIO
Mañana y en silencio,
el respirar de una lágrima.
Promesa rota
y la esperanza
es ya una fantasía.
Mañana y en silencio
he de estar aquí dormido,
soñando en un tal vez
que se perdió en el destino.

Mañana y en silencio
son dos gotas de sangre,
el dolor del corazón
que sufre sin su amante.
Un par de palabras
que encadenan el alma.
Mañana es ya mi muerte
y en silencio mi sepultura.
MAR
(Navegante que contempla en una barca)

Me es difícil comprender
porque huyo mientras te contemplo,
y acaricio con mis ilusiones
la presencia de tu cuerpo,
mientras toco suavemente
con la fragilidad de mi voz
el caudal ruidoso de tus labios.

¡Oh, misterio,
te posas en sus ojos
y yo no puedo descifrarte!
Mis anhelos ya no bastan,
ni siquiera los supuestos
de utopías baratas de romance,
no dejo de pensarte
y de atar inútilmente
el fantasma tuyo
en estos versos delirantes.
¡Oh, misterio,
no sé si ella ha descifrado
que me envenena su amor!

Me es difícil el negar
que te idolatro más allá de lo carnal,
que mis miedos no me impiden
soñar lo sublime de uno de tus besos
o el ser esclavo de tus deseos
y acudir presuroso a tu llamado,
estancarme en tu mirada.

(Huyo)
y tus ojos
nunca cesan
de esperarme.

MENTIRAS
(Ladrón de dolores)

I
Hay veces que
le pregunto al viento
por qué se me secan
las lágrimas desde dentro.
Creo que a veces
él me roba los llantos,
pues sin ojos es.
Ladrón de dolores.

¡Pobre del viento marchito!


¡Pobre de mí!
Tanto es entre la pluma y el papel,
tan poco entre mis manos y tu piel.

¿Qué puede sentir él por mí?


Quizá tu piel,
quizá tu desnudez,
quizá tus labios,
quizá lo que no es.

¿Qué puede decir él por ti?


Quizá nada,
quizá silencio,
quizá gritos,
quizá gemidos,
quizás eco,
quizá te amo.

Ladrón de dolores
compartidos de lejos.
¿Qué oye él de los dos?
Seguro nuestro llanto y sollozo.
Se roba las lágrimas de nuevo,
llorando por dos
y secando el amor.
¿Quién es él para sufrir lo ajeno?

II
Cada vez que enciendo el fuego
se consumen las palabras.
Mentiras de papel
avivan nuestra hoguera,
consumen nuestras fuerzas
y de las promesas compartidas
cenizas quedan.

Estacas de pasión,
fuego lacerante.
Besos de sangre;
mentiras del rincón
de la memoria,
fantasías y sueños rosas.
Cuando te digo del amor al oído,
el susurro se vuelve silencio
y el odio de ti me hace sordo.

Tengo miedo de la chispa


y miedo del poeta sin tinta.

Viento cruel,
traidor y embustero;
pido, clamo:
¡apaga el fuego!
Ladrón de dolores,
yo no miento.
Devuélveme el sufrimiento,
dame hoy mi llanto
y llévate las brazas.
Mentiras son tus penas,
ladrón de mi sirena.
Apaga ya las llamas
con las lágrimas robadas,
apágame la fogata de llamas negras,
de flamas grises.
¡Vete, vete lejos!
Róbate las mentiras
y sufre luego...

Hay veces que despierto


tocando el cielo.

MIEDO DE TI
Me escondo en la noche,
me escondo de ti.
Me da mucho miedo
recordar lo felices que fueron
los días que han muerto.

Todos los días tirito de miedo,


de un miedo de ti.
Acudo al consuelo de mi guitarra
y de este cuaderno
de versos y coplas.

A veces despierto aterrorizado


y me tapo los ojos con las cobijas
para no ver las sombras que danzan
en lo blanco del techo.
Esas figuras parecen tu cuerpo
y eso me asusta;
tú me das miedo.

La luna blanca se asoma frecuente


por mi ventana,
lanza destellos fríos y helados
que hieren mi orgullo.
Empiezo a temblar
lleno de miedo al pensarte;
así deben ser los dulces noviembres
de días de muertos,
cuando los espectros
se comen las risas de los vivos
que sueñan con el misterio.

Los recovecos de mi cuarto


ya no alcanzan a cubrir
este miedo absurdo,
miedo de ti.

Corro rápido y furtivo


al llegar a mi cuarto,
como escapando de tu nombre
que me persigue cada domingo
en las tardes.

Me da mucho miedo
que seas un fantasma;
no sé todavía que color
podría darte:
conozco los grises
y de los de blanco,
hay unos azules
parecidos a ti.

Lo que me horroriza
es huirle al sol de mediodía,
temerle a sus rayos
y luz amarilla.

Me da mucho miedo
pensar que tal vez
eras una musa y yo te inventé
más parecida a una princesa
en el ajedrez.
Me da mucha pena reconocer
mi miedo de ti.

MERMAID
(A wander poet who dreams in misty forest)

I
So quiet,
like your lips drown in pain,
this verse is that way,
quiet and lonely,
full of sadness and mystery.

I wander
and crash in your eyes,
I desire steal their bright
and hurt them,
just because, just because.
I’m still a ghost.

Tears are purple


if they come from your soul,
can not be blue or gray
because my malice becomes them
a simple whisper.

Remember me,
I used to be everything
and you, mermaid of my forest,
sang beautiful laments
that faded the air.

Bleeds the pen,


cries letters in black emptiness
and dreams death
of missed stars
in the night of the poet.

You know it,


once I was the poet,
but you never be my moon,
just a light into a white paper,
pure like love.

II
It has a cold green
and a blue cape
with golden leaves.

Every tree sleeps


and thinks about you
when the rain dances
with your smile.
Clouds fade the sun.

My forest is a mystery,
gray flame in the sky.
The mist comes from my heart,
my soul kisses your body
when it wanders,
drunk of lies,
your lies.

MONSTRUO EN LA VENTANA
El viento me anunció
este momento,
verdad espina,
verdad sangre;
adiós.
Adiós.

Te amo justo hoy,


justo ahora;
te amé, consecutivo
y progresivo;
te amaré mientras camine
y me iré despidiendo,
día a día,
paso a paso.

Adiós con un beso,


el último
y no de labios;
adiós que rompe el inicio
y forja el final.

Te voy a extrañar
y no miraré atrás;
adiós,
monstruo en la ventana,
mi reflejo fiero en agua.
Adiós.

MUERTE
Me encuentro a la muerte,
mi muerte,
que viene por mí cada noche,
cada niebla de mañana,
a cada sombra del día.

Al apagar mi mente,
mi razón,
se huye mi alma,
se mata mi farsa,
se ahoga la lágrima odiada.

Dos veces más se llega al abismo


toda esperanza mía,
se casa con demonios
mi pensamiento y añoranzas.

Fuegos de tortura humana,


cadenas y puños,
gestos de dolo y espadas
que provocan nuestra venganza.

Ya no viene por mí entre sueños,


viene ahora envuelta
en mis ayeres y olvidos,
amores opacos.

Me entrego a la muerte,
mi muerte.
Me huyo de mí,
me escapo de Dios;
me escondo de ti,
me vuelvo Dragón.

MUJER LIVIANA
(Regálame un latido)

Dame un beso,
uno de esos falsos
que hablan de tu ligereza.

No te vayas tan lejos que no te vea,


quiero ver cómo te alejas.

Volátiles son tus risas


y el resto de las caricias.
En el aire flotan tus malicias.
Regálame un latido, mujer,
para olvidar tu liviandad.

Rápido se esconden tus ojos


cuando pretendo poco más
que simples versos.

No te entregues tan rápido


que ya no te desee,
quiero aprender a tocarte.

Dime que es verdad todo mi anhelo


y falsedad tu ligereza.

Regálame un latido, mujer,


para olvidar tu liviandad.

NAUFRAGIO
Donde nace y muere,
eco de pared;
me murmura una desgracia
y rompe el aire
en fragmentos de impotencia,
me deja un hueco...
moribundo.

Donde llora y ríe,


escama de sirena;
me hace naufragar en una nube
y llover estrellas,
iluminando la profundidad
de la noche...
aguamar.

Donde soy viento y poeta,


canto de lechuza;
ruge furias el jaguar,
ese fugaz cazador de mis sueños
antes rotos en papel,
vivos en la tinta...
sollozante.

Donde nace y muere,


me anula tu voz;
mecen tus ojos mi barca zozobrante
por tantas utopías
y llora, luego de volar,
mi blanco sueño,
da sentido a la risa sin dueño,
entonces ya no existo
pues soy viento
y poeta...
sólo tuyo.
NAVEGANTE
Sobre tu barca
se levanta el viento homicida,
hiriente del eco
y de tus sombras
difuminadas y revueltas
en la niebla gris.

Las aguas negras


como el incierto futuro,
mecen tu barca
Y las ondas hipnotizan
de gemidos
tu alma pasajera.

Despacio se hunde
en el fangoso delirio
toda tu esperanza,
tus ganas de vivir gritando,
luchando
y venciendo...
Solo.

Tu barca es inútil,
navegante púrpura;
tus aguas se esfuman,
evaporadas
por el fuego de la ira
de los santos
y enemigos tuyos.
Te degradas, navegante,
tu barca es juguete
del alado miedo
que la empuja hacia la muerte.

NEBULOSA
Y se mece
como se mece el mar
en la tormenta de sus deseos,
así se mece.

Me derrota,
embota mis sentidos,
me enajena y me eleva,
me lleva al recuerdo,
a ese silencio aguamar,
ese silencio
que inmuta
mis ansias homicidas.

NOCTURNO DE NOSTALGIA
I
¡Lo he perdido!
¡Lo he perdido!
¡He perdido tu amor!
¡Ay, mi amor!
¡He perdido tu suspiro!
Me lo robó el sueño
en nocturna nostalgia.
¡Lo he perdido!
¡Perdí tu amor!

II
El silencio invade
y es cómplice de mi tragedia.
Oscura luna nueva
de breve esperanza,
de marchita plata amada.
Tú me embriagas, silencio,
en nocturna nostalgia,
con gotas saladas y amargas.
Perdí tu amor.

III
Hace rato que la lluvia
ya no está, ya no es.
No existe humedad
u olor a tierra mojada
en el bosque de mi alma.
Sólo existe recuerdo ruidoso
en nocturna nostalgia
de las notas que la lluvia
sabía tocar en mi ventana.
Perdí tu amor.
Perdí tu amor.

NOTAS DE TRAGEDIA
¿Hacia dónde van tus pasos, caminante?
Extranjero eres en esta tierra ya sin dueño,
condenado has sido
a ir por el mundo sin rumbo fijo,
errando las sendas del destino.

Nunca has dicho una palabra


ni has oído nunca un grito.
No has dicho jamás
de tu cansancio.
No has oído nunca tu nombre
ni el consuelo.
Para, es suficiente.

Has aceptado este castigo


y te has marchado,
como compañero tienes al destino
y como amante a la soledad.
Las notas de tragedia
suenan bien sólo cuando tú las entonas.

Mas responde, por favor,


a dónde vas y cuál es tu camino.
¿Acaso has de volar con las alas rotas?
Yo sólo siento tu angustia
y el susurro de lamentos cuando caminas.

¿Qué es entonces ya tu vida?


Aún no he visto tu rostro
y sólo las huellas de tus pasos
me dicen que existes.
Eres un fantasma en mi sueño
y un espectro en las sombras.

Y dime vagabundo
si has amado alguna vez,
si alguien te ha regalado
un beso y una flor,
si en un tiempo existió
la esperanza y un dios
que alegró tu corazón.
Respóndeme esta vez.

NUBE
Danza, lluvia,
con el viento frío
de los inviernos.

Llora, nube,
en precoz verano,
llueve fuerte
en días de mayo.

Canta el viejo trovador


una copla melancólica,
las notas tristes de la guitarra
oxidan el presente.

Pocos versos se evaporan


en el tiempo aciago para el poeta.
Sol y luna ya no bailan
al compás de la pluma.

Llora, nube,
haz llover nostalgia
y borra el tiempo
que se estanca.

Danza, lágrima,
cuando llegues al corazón,
cuando el amor sea de dos.
OJOS CLAROS
Ahora que te quedas
a mirar con ojos claros
el nuevo amor que te saluda,
yo no tengo más remedio
que despedirme.

Te quedas otra vez


con lo que fue y de nuevo es,
le das tus abrazos
y yo con recelo y tristeza
miro de lejos,
con ojos claros de soledad.

Es por eso que ahora me despido


y te dejo mi silencio,
nada más mi estúpido silencio
porque desde hace tiempo
mis buenos deseos
los robaste con descaro.

Ahora que te quedas


a mirar con ojos claros,
mejor es que yo me olvide
de mirarte o de quererte;
mejor es de ti olvidarme
y que tus ojos se oscurezcan.

OLA
Ola,
azul huracán,
agitas mi mar.

El agua,
caricia espectral,
entume
mis ansias;
gélida estancia
en mis costas
es tu escama.

Ola,
muerte celestial,
seduces mi navegar.

Profundos
son tus ojos grises,
abismo de angustia
al extranjero;
rima kamikaze
del poeta nace
y mismo encarna
su suicida viaje.
Ola,
suspiro de ave,
arrullas mi noche.

Al bosque
impregnas de nostalgia,
embriagas
de deseo al jaguar,
viejo cazador
y edificador
de altares
humo y nieve.

Ola,
pálido romance,
historia de luna enamorada.

Cada estrella
se adormece
en tu reflejo,
efímeros fantasmas;
a veces te revivo
en las sombras
de pared
o en lluvia.

Ola,
encarnación de musa,
nombre que se evapora.

Muchos soles
se fundieron
lentamente
con tu cuerpo;
sirena urbana
solías ser
y enamorarte sádica
de algún demonio.

Ola,
exquisito frescor,
estréchate a mi costa.

Eclipsemos astros
en el cosmos
de un poema
trágico y romance;
bailaremos
como hojas de otoño
que se esclavizan
con el viento.

Ola,
azul huracán,
agitas mi mar,
turbas mi cielo,
borras mis besos.

PERSECUCIONES
Se acerca el caminante
con paso lento hacia la estepa;
va buscando a su amigo el lobo,
al lobo de la estepa
busca el caminante que se acerca.

El árbol verde se ha secado


y el caminante ve la hoja
roja y amarilla
sabor a dulce otoño de estepa;
el caminante busca al lobo
en la hoja y en la estepa,
con dulzura de otoño
el caminante se acerca.

Mira el lobo al caminante,


a la sombra gris y azul que le busca
entre la hoja y la estepa;
desde un monte el lobo mira
y come polvo de las huellas,
borra tiempo y estepa
para alejar al caminante que se acerca.

Hoja roja y amarilla,


llora el rastro del lobo que se aleja
y mira desde el monte
en la tierna estepa;
triste y cabizbajo el caminante
desespera de cansancio,
de olor a olvido en la estepa.

Se aleja el caminante
del camino confuso,
se interna en el bosque
de hierbas esteparias,
de pieles de lobo y hojas muertas.

Huye el lobo a su cueva


a esconder su pena,
se aleja del monte y de las piedras;
luna llena asoma lentamente
alumbrando al caminante,
caminante que aúlla notas
de recuerdo en la estepa,
perdida y vieja.

Cantos negros y mortales


se funden en la hierba esteparia,
lobo y hombre que camina
buscan oro en las cavernas;
nada encuentran en el hueco
de sus almas,
ojos grises de lamentos.

Noche joven y testigo


del andar lerdo y taciturno
de un hombre que camina
en el bosque de la estepa;
busca al lobo entre la hierba
y deja rastro en las hojas
rojas y amarillas de tristeza.

PÉTALO
(Último suspiro de flor marchita)

Estoy enamorado de ti,


de la ausencia de tus mieles,
del misterio de tus ojos.

Sin razón alguna te aprisiono


con deleite obsesivo,
busco entre paredes tu sonrisa
y en la noches
con la luna me entretengo
como si tú vivieras en su palidez.

Ya no paro de pensarte
ni pretendo detener
las conquistas
que haces en mi mente,
cedo todo espacio a tu recuerdo
y me ilusiona que en los sueños
me ames un poquito.

Estoy enamorado de ti,


de la presencia de tu voz
en mis versos kamikazes.

Estoy enamorado de ti,


aun en el supuesto más oscuro,
en mi masoquismo barato
de anhelar tus mieles
y el resto me lo niegues.

PIENSO EN TI
Brillabas tú,
brillaba la noche;
brillaba eso que yo llamo
amor.

Lento, pausado,
dejo crecer la ilusión,
dejo vivir la esperanza.
Véndeme un pedacito de tu cielo,
de tu sol y de tu luna.
las estrellas yo las tengo
para adornar tu belleza.
Acepta este racimo de pureza.

No te pienso hablar de besos


o de abrazos de dos enamorados.
Quiero hablarte de nosotros,
que me gustas,
que te quiero;
espero que me veas.

Tan cerca de tu cuerpo,


tan lejos de tu alma.

Me despierto en madrugada
y al llegar el alba
pienso en ti.

POETA ENAMORADO
(La paradoja del romance)

Si supieras
que te quiero
me negarías tu cuerpo.

Si supieras
cuánto anhelo
besarte
como se besa
a quien se ama,
me olvidarías luego.

Si supieras
que te busco
entre mis versos,
te mantendrías lejos.

Si supieras
que te quiero
quizá
(y recuerdo luego
esas ganas de morir)
me querrías también.

Si supieras
que eres luna
que mis noches
ilumina,
que ahora robas
tú mis letras,
huirías
de mi presencia.
¡POETA, POETA!
Responde, Poeta,
quién te ha dado la tinta roja.
Responde por qué de sangre
son estas letras.

¡Poeta, Poeta!
¡Quédate una noche más conmigo!
Respóndeme, Poeta,
si algún día dejarás de odiarte.

Escríbeme una rosa,


regálame tu primavera.
¡Poeta, Poeta!
No te hundas en melancolía.

Responde, Poeta,
si el Dragón te da poder.
Responde si es que puedes
dejar que te ame.

Respira, Poeta,
respira una noche veraniega;
no más niebla,
no respires más dolor,
Poeta.

¡Poeta, Poeta!
De carmín y espinas tu poema.
Responde, Poeta,
por qué de azul los versos de ahora.

Un día más, Poeta,


sin daga y sin saeta,
Poeta.
Te sigo ha donde vayas,
Poeta,
te sigo en mi miseria.

¡Poeta, Poeta!
No más penas ni lágrimas,
Poeta.
Responde, Poeta,
si algún día,
un día podrás amar.

¡Poeta, Poeta!
No te escondas en la estepa.
Escribes, Poeta,
la verdad hecha poesía negra.

¡Salte de la niebla!
¡De la sombra aleja tu belleza!
¡Poeta, Poeta!
El Dragón que te condena a morir.

Responde, Poeta,
si en verdad sabes vivir
Poeta.
Poeta.

POR MIEDO
Por miedo no digo,
no escucho
ni pienso ni veo.
Por miedo no sueño,
no vivo
ni muero ni siento.

Por miedo me encierro,


entierro o desespero.
Por miedo soy libre
y soy preso,
soy grande y pequeño.

Por miedo amo y quiero,


por miedo miento.

Por miedo es el verso


escrito y cantado.

Por miedo esto es falso


y también verdadero.

El miedo enemigo,
nunca mi amigo,
quizá mi aliado
aunque extranjero.

El miedo me engaña
y no me aconseja.
El miedo me aparta
y nunca me acerca.

El miedo es un monstruo
y yo le obedezco.

El miedo no es héroe,
ni dios ni regla.

Por miedo conozco


y a veces olvido.
Al miedo respeto
pero no le temo.

Por miedo hay historias,


tragedias, romances,
novelas, risas, ilusiones
y a veces esperanza.

Por miedo me duermo,


me quedo muy quieto.
Por miedo no avanzo
y no me detengo.

Al miedo lo miro
entre los espejos.
Apaga las luces
y enciende los rezos.

Al miedo mis risas


repletas de nervios.

El miedo,
¡qué ogro!,
¡qué cruel!,
¡qué humano!

El miedo en la noche
y debajo de la cama.
El miedo en el closet
o en la sombra de la ventana.

Al miedo,
¡qué miedo!
Corro muy rápido
y nunca llego
al final de la espiral.

POSPUESTO
(Luego muero, luego rio)

Yo te miro
en el reflejo
de un deseo
semitruncado.
Luego muero.

¡Ay de mí, que soy poeta


y sólo sueño!
Mi valor se diluye
y se plasma en un papel;
mi amor,
tinta aguamar,
enferma de ilusión.
¿Tú me salvarás?

Te meces
como pluma de cisne
en mar de plata.
Me destruye
tu aire vago y simulado
de cariño,
ese engaño disfrazado
de quererme...
como si en verdad viviera.

Tú me miras,
irreal humano,
vago intento
de lobo estepario.
Luego rio.

RÁFAGA
Viento,
no me llames
con tus cantos ilusorios,
pues me pierdo
en el engaño
de un futuro esperanzado.

Viento,
tu utopía
me tiene fascinado,
con tu silencio envenenado
y un vacío
entre las manos.

RECLAMOS DE LA ESTEPA
Lobo, lobo,
¿qué es de ti?
Estás muy lejos de tu estepa,
de tu querida nostalgia.

Ya no aúllas,
lobo mío,
a la luna
que mengua o crece,
a esos rayos
de plata hirientes
en los días que está llena.

Lobo, lobo,
¿qué es de ti?
Esta cueva está muy sola
desde que te fuiste.

Ya no saltas en la nieve
ni persigues
las hojas en otoño;
ahora duermes
en praderas,
entre flores tiernas
como mariposas.

Lobo, lobo,
agudizas mi tristeza;
eso clama tu estepa.

Lobo, lobo,
disipas toda niebla.

RECUERDOS
He oído que los recuerdos son la muestra
del lenguaje de los sentimientos.
Y yo creo que son más que lenguaje,
más que un bello conjunto de sentimientos.

Los recuerdos también son la esencia


de nuestros seres amados,
son toda su vida.
Mientras tengamos los recuerdos vivos
tendremos los sentimientos vivos
y a los amados junto a ellos.

A ellos,
los creadores de esos recuerdos,
los dueños de esos sentimientos,
nuestros seres amados.

Ahora pese al dolor


hay que seguir adelante,
acumulando recuerdos y sentimientos,
avivándolos.

No dejes que el dolor


te aparte de nosotros,
tus amigos,
recuerdos vivos.
Apóyate, ven,
confía en el resto del camino,
junto con tus recuerdos
y así nunca has de desmayar.

“Aunque mi padre y me madre me dejaran


con todo, Jehová me recogerá”
Salmo 27:10

REFLEJOS
Vi una sombra en el espejo
y una luz en esa sombra;
vi una vida en el abismo
y la muerte en una rosa.

Vi nacer una flor del fango


y morir un ave en los cielos;
vi al fuego hacer crecer el bosque
y al agua matar los campos.
Vi la ironía sembrar mis campos
y a la lógica presente en la cosecha.

En los reflejos de mi vida


vi la muerte en el espejo.

RELOJ DE ARENA
Un minuto en el reloj de arena,
fragmentos de pasado
que se diluyen en el presente;
cada grano que cae
es un pensamiento
que huye a su destino.

El reloj ya es viejo
pero aún laten los segundos.
El minuto que muere
con sus verdugos
como hermanos de un tiempo
que jamás habrá de existir,
va en silencio.

Arena fina que el Relojero


supo escoger de entre un millón,
tan diferente que al reloj
le permite estar en pie
y seguir marcando
aquel eterno minuto.

Cuando pare entonces el tiempo


y el minuto en el reloj de arena
sea un vacío en el corazón,
mi cuerpo no tendrá entonces
que vivir en el dolor.

Anhelo que la flama se extinga pronto


pero temo sólo una cosa;
temo no al minuto ni al reloj,
no temo yo a la arena
sino al Relojero que la tomó.

RENACER
Ha renacido la primavera,
se han apagado los inviernos.
¡Salta, grita, ríe, vive!
Se han quedado atrás,
perecen en el olvido.

Milenios llenos de historia,


rebosantes de recuerdos.
al primer brillo,
al primer fulgor,
al primer resplandor,
la primera llama,
el primer fuego encendido.
¡Qué candidez hay en lo nuevo!

No olvides que tu hermano


mantiene la esperanza,
puesta la fe en Dios.

Abraza tu alma,
no sueltes la vida,
amarra tu espíritu y tu mente,
cultiva tu corazón.

Tienes tiempo
y permiso divino;
tienes la vida necesaria
para poder renacer hoy.

RÉQUIEM
Canta alegre
la lechuza
un réquiem
para el lobo.

Ríe mientras canta,


al lobo
la rima dulce
le espanta.

Mira lobo,
ya estás muerto;
te regala verso,
epitafio y cuento.

Frío cementerio
es el cielo hueco,
ajeno a tu mirada,
exento de tus sueños.
Le da gracia
verte desolado
en tu estepa
(extraviada.)

Vamos, ríe,
ya estás muerto.
Vamos, deja ver
el colmillo
y el hueso.

Canta, lobo,
con tristeza,
un réquiem
para tu sirena.
RESONANCIAS (EN LA TUMBA DEL PRESENTE)
Ecos del que nace,
ecos del que muere;
resonancias
en la tumba del presente.

Huecas las pisadas,


azul peste;
ecos quedan
en la tumba del presente.

El pasado me persigue,
se casa conmigo;
te extraño
en la tumba del presente.

Soy villano y soy poeta,


te amo y te hago reina;
resuenas
en la tumba del presente.

Ecos quedan de la muerte;


resonancias
en la tumba del presente.

SABER
A veces no sé
si lo que siento
es tu ausencia
o tu fragancia
marchita.

A veces no sé
si lo que veo
es tu foto
o tu recuerdo
en una sombra.

A veces no sé
si lo que oigo
es tu silencio
o sólo el eco
en mi mente.

A veces no sé
si lo que pruebo
son tus labios fugitivos
o el amor perdido.

A veces no sé
simplemente qué es de ti
o qué es de mi vida,
de nuestra existencia.
A veces no sé
simplemente si te fuiste
o te deje ir,
si el olvido es compartido.

A veces no sé
si estoy presente a tu lado
o me fugo con la distancia.

A veces no sé
si la soledad sigue aquí
o se ha ido contigo
para atormentarnos.

A veces no sé
si dejará de llover en tu sonrisa
cada vez que amas.

A veces no sé
si saldrá el sol en mis palabras
cada vez que amo.

A veces no sé
y me desespero.

A veces no sé
y te espero.

A veces no sé
si debería saber.

A ves no sé
e intento saber.

SANGRE-PERLA
Es tan fácil sonreír
y así mentirte,
ver que te ilusiones
de este engaño
sangre-perla.
Sangre.
Perla.

Es tan fácil no besarte


y ansiar hacerlo,
tortuoso placer barato.

Es tan fácil decir


te amo
cuando se ama
y tan difícil
decirlo de verdad.
Es tan fácil sonreír
cuando sonríes
y pecar de engaño
creyendo me amas
con esa sangre-perla.
Sangre.
Perla.

Tu beso es sangre,
tu alma perla;
se funde el alma y el beso,
cómplices los labios,
sonríes sangre-perla.
Sangre son tus besos,
perla tus engaños.

SEDÚCEME
De noches tardías el verso,

La sutil caricia de la plata


ilumina la súplica de seducción.

¡Sedúceme!
Grité al viento mil veces
amarrándome tu nombre al pecho.

Lentamente los besos


repasaban las siluetas del corazón,
probando piel,
dando deseo.

Ya los lobos
se durmieron entre cantos.
Nieva lentamente al atardecer
en mi estepa.

Suplica el cielo
las caricias de tus manos.

Sedúceme con tantito amor


y dame más pasión;
no olvides regalarme tres latidos:
uno para morir,
otro para vivir.
Del tercero no sé aún.

De recuerdos tristes el verano.

Lo crudo de un invierno
se diluye entre canciones y poemas.

Seducción es lo que espero


(lentamente)
al danzar de las estrellas
cautivas en el mar.

SEQUÍA
(La danza de las hojas otoñales)

Yo lo vi caminar
con la tristeza en sus pisadas,
su aullido sumergía hondo
hasta sentir su pena.

Se despedía de ella.
Le extrañará y él la emulará,
se acurrucará en un rincón
y llorará nostalgia
hasta que sus aguas la alcancen.

¡Ay, querido estepario!


¡Cómo sangran los verdes bosques!
Otrora el oro bañaba las ramas
y las copas de los pinos
rendían un culto a tus cantos melancólicos.

Ella vive errante,


vestida de olvido y desconsuelo;
le busca con cautela,
con el miedo de perderle
en los reflejos de un estanque.

Yo le vi partir
y alejarse como el jaguar,
buscando las cumbres altas,
buscando al ave que les llama.

SIRENA
I
Irrumpes
con púrpura violencia,
irrumpes
en mi costa y arena,
sirena.

Fragmentas
el cielo acuoso
y borras mis estrellas,
fragmentas
mis anhelos de poeta,
sirena.

Violentas
mi amor callado
y te deseo vano,
sirena.

II
Sirena,
me recuerdas
el invierno,
la fragancia
rosa y púrpura
del amor corpóreo.

Sirena,
me recuerdas
mis angustias
de ogro y villano,
me mantienes
navegando
en la niebla
del espectro.

No apagas mi deseo.

III
No conviertas en concreto
las costas de tu mar,
no forres con asfalto
la cadencia de las olas.

Si urbanizas tu belleza
invitarás al extranjero
a profanar tu opaca escama,
la luna será testigo
de tus desventuras
y ya no más cómplice
de tus seductores cantos.

Sirena, tu lágrima es turbia


y ya no me enternece,
vendiste tu inocencia
a la efímera fragancia
de un furtivo navegante.
Sirena, el amor no anda en barca,
él habita entre tus olas;
ignoras su constante estancia
en los rincones de tu piel.

SIRENA URBANA
(Amor de prostituta)

Cazas marineros,
tripulaciones enteras
de navegantes asfálticos.

El brillo asesino
de tus ojos luna
hechiza al extranjero,
ese único suicida
que muere gustoso
cuando toca tus escamas
y se embriaga de tu voz.

Piel ardiente,
volcán nocturno
que incendia bosques;
sangre, savia metal
te mantiene viva,
oculta y ausente.

Sólo das caricias,


frío amor que es liviandad
y los besos
escurren como agua,
lágrima oxidada.
A veces por error,
por omitir,
te enamoras del efímero.

SOMBRA
Me acerco a ti,
sin miedos,
sin velos.

Me acerco a ti,
a tu piel desnuda,
a tus labios rojos.

Huyes de mí,
de mi carne,
de mi sangre.

Huyes dejando
tu sombra a mis pies.

Me acerco mirando
el reflejo de un beso.

Me acerco esperando
verte la piel,
conocerte el alma,
arrancarte el corazón.

Tu sombra no huye,
pero te persigue
y sigo viendo
tus labios en mí,
sigo anhelando
que estés junto a mí.

Me acerco despacio,
siguiendo tu sombra.

SUEÑOS PERDIDOS
Erraste el camino,
vagabundo.

Cazador,
en esta selva,
tu espada no lastima,
a estas almas
tu presencia no espanta
ni alimenta miedos;
aquí tu negra capa
se torna blanca
y las gotas que manchaban
de sangre tu camino,
se han tornado en amarillos y naranjas
que recuerdan a la miel.

¡Oh, lobo!
¡Has perdido tu estepa!

Y ya no nieva en los inviernos


ni se marchitan las flores;
aunque aún florecen cardos,
el camino no es tan cruel
como las blasfemias que aúllas
al amparo de la luna.

¡Ay de ti, halcón de ojos grises!

¿De que te sirven esas alas?


Ya no vuelas
o te escapas de mañana,
sólo sueñas con fantasmas
en tu oscuro porvenir;
en picada vas cayendo de los cielos,
estás ciego de dolor.
y quisieras alcanzar
esas iras tan malditas
en peñascos olvidados,
en alturas profanadas por tu grito.

Fuiste un rey en las tinieblas.

Podías matar y herir,


ser clemente si la noche
se posaba sobre tus hombros,
te comía las esperanzas falsas;
más te complacían
los altares rojos por el fuego
y mordías polvo
y comías cenizas;
desgarrabas el viento
con tus garras y colmillos,
mi jaguar de odios y olvidos.

Conociste la luz,
viejo espectro.
Hoy caminas mirando el suelo
y queriéndote esconder
de los ángeles del cielo,
de las nubes que te lloran
y de las estrellas que desprecias.

Mañana no podrás suturar


las heridas que de viejas
te pudren la carne
y carcomen tus huesos.

Ayer helaba en tu alma


como si los años te castigaran
por suicida y loco,
por poeta desventurado,
por cantor melancólico,
por esclavo nostálgico.
El Dragón te ha vomitado.

¡Ahora ríen todos los santos!

SURREAL
(Poeta urbano)

I
Moribundo el viento prisionero
en tus escamas
verde y plata en el invierno;
agoniza y muere lento
el susurro de algún verso
gris y opaco en un desierto.

Quiero amarte pasajero


en jaula triste de la estepa,
mi olvidada villana sirena;
quiero ser urbano
en tus pliegues sangre-perla
y oxidado poeta
en tus besos y cantos, ligereza.

Carne roja y piel violeta


en mis ojos nace tu presencia
y es fragancia, humo y selva;
muerdo llanto, lloro espina
y abrazo fiel miseria,
el ocaso ya se pinta
negro y falso en tu blanca cabellera.

Grita en dolo mi epitafio


al compás armónico de tu orgasmo;
miente y dame muerte
al abrigo de tu vientre.

II
Sordo y ajeno
finge ser tu silencio,
extraño a mis violencias;
carnalizo tu existencia
en lóbrega danza,
tu sexo se opaca y esfuma
en efímero placer.

Ciego y mudo es tu deseo,


dispar a mi lujuria
y sadismo encarcelado;
tú no lloras y no ríes
ni gozas mis desgracias,
(mi tristeza es una droga);
tú no sufres o me odias
ni asfixias mi memoria,
(mis demencias son tu droga.)

Navegante enmohecido
enamorado de tu exilio
de carácter urbano y asesino;
pálida sirena de asfalto,
liviana en los latidos,
liviana en los otoños,
sangra cuerpo, mata alma
y funde el dolo de mis sueños
en tus lunas, edades pardas.

TIC-TAC
Te dibujas
en el hueco del tiempo
y desbaratas
la utopía de la hojarasca
que en otoño
cubre y baña de oro
el bosque de las almas.

Yo te invito
a morir desesperado,
mi Dragón,
amo y maestro del dolor
que ocultan mis desvelos,
las ironías
de melancólica ira
en todas mis letras.

Y mira,
que si llueve te diluyes
en mi mente,
impregnas de humedad
los recuerdos;
se marchitan,
se pudren de nostalgia,
lloran de agonía.
Te escribes
con tristeza y bailas
en compases aciagos,
mi Dragón.
Señor de la miseria;
mientras veo
como se matan las edades
de mi cuerpo,
ríes.

TIEMPO PRIMAVERA
I
Oye, viento,
oye el canto del viajero
y mira, cielo,
mira que ha parado su andar.

Oye, viento,
oye como alegre es la nota
y melodía del caminante;
mira, cielo,
mira que recoge flores
de mil colores para su amada.

Siente, mar,
siente la caricia
de esos versos dulces
que dormían en su interior
y huele, tierra,
huele los aromas seductores
que embriagan de esperanza
el corazón y el alma.

Oye, mariposa,
oye el llamado del poeta
que escala la montaña;
Mira, halcón,
mira como danza el trovador
renovado de alegría.

Siente, fantasma,
siente el hueso y la piel
y huele, lobo,
huele el amor que te rodea.

II
Oye, invierno,
oye como soplan los renuevos
y mira, árbol blanco,
mira como el sol está dispuesto.

Oye, amiga nieve,


oye el susurrar
de agua pura y cristalina
en tus venas;
mira, hoja seca,
mira el florecer de tus semillas
en esta primavera.

Siente, otoño,
siente el verde y no el dorado,
siente miel y savia
en tu corteza
y huele, dulce verano,
huele la lluvia
que refresca tu estructura
y deleita a los ojos la hermosura.

Oye, tiempo,
oye como el reloj viejo
avanza lento;
mira, primavera,
mira como se posterga
tu vida y tu belleza.

Siente, primavera,
siente latir de amor mi corazón
y huele, verano,
huele las fragancias de pasión.

III
Oye, amor mío,
oye mis deseos apresados
y mira, amada mía,
mira como anhelo estar contigo.

Oye, amada mía,


oye como vibran armoniosas
las palabras de mi boca;
mira, dulce amor,
mira el deleite de mis ojos
que te miran con ternura.

Siente, amor mío,


siente como se desgastan
mis labios con los tuyos
en cada beso y caricia
y huele, amada mía,
huele sueños rosas
en los abrazos cálidos
y llenos de nostalgia
en los despidos nocturnos.

Oye, amor mío,


oye como goza el tiempo
cuando estoy contigo;
mira, amada mía,
mira danzar la floresta
en esta nueva primavera.
Siente, amor mío,
siente el verso que te escribo
y mira, dulce amor,
mira que muero de amor tuyo.

TIEMPO
Ayer tuve un sueño
y una canción
y tu sonrisa era luz
y la melodía;
en ese sueño estabas tú
y yo contigo
y tu mirada era mi sol
y mi compañía.

Hoy desperté
y no te vi.
Lloré.
Abrí los ojos
y no te encontré.
Lloré.
Pero sentí tu calor
en mi corazón
y tu amor me rodeó.
Reí, soñé, viví.

Mañana me iré
y no volveré.
Viviré.
Te iré buscando
y amando.
Viviré.

Con tu sonrisa
he de guiarme por la senda
y con tu canción
he de soñar contigo.

TÍTERE
No sé cuántas veces
cruzamos la delgada línea
entre el amor y el placer.

No sé cuántas veces
demoramos las caricias
y los sueños prohibidos.

Muchas veces disfrazamos


la felicidad
en máscaras blancas y de seda.

Muchas veces revolcamos


dos cuerpos
entre sábanas
sólo por querer.

Y después de todo,
¿no soy un farsante?
Actor y títere del Maestro
y forjador de las tinieblas
más profundas.

No sé cuánto tiempo más


seré poeta y ángel de amores.

No sé cuánto más la tinta


será roja y azul en el verso.

Muchas veces
el papel he manchado
de pecados y deseos.

Muchas veces
las demencias y los miedos
han sido escritos y compuestos.

Y después de todo,
¿quién diablos soy yo?

TRES FRAGMENTOS DE AMOR


Anoche

Anoche fue distinto,


no hubo estrellas
que brillaran.

La luna estaba quieta y silenciosa


con luz tenue,
con rayos delgados,
con lágrimas ahogadas.

Anoche fue distinto sin ti.

Después de morir

Nací de nuevo en tu piel;


nací después de morir en tus labios.

Crecí con la melodía de tu voz,


crecí después de morir en tus labios.

Quisiera morir de amor;


quisiera morir
después del amor tuyo.

Contigo
¡Qué bonito despertar contigo!

Despertar acariciando el sueño,


besando la realidad de tu cuerpo.
y después mirar perplejo
la beatitud de tu alma
reflejada en el espejo.

¡Qué bonito despertar contigo!

TRISTEZA
Lluvia de fuego
que quema y destruye
mis preciosos castillos
de papel.

Cenizas quedan
de mis preciosos castillos
de papel.

Mis lágrimas
hacen desaparecer
las cenizas
y las hacen sal.

Y los carbones encendidos


hicieron perecer mis castillos.

(VACÍO)
Ocupa este espacio...
vacío.

Hueco.
Ausencia.
Blanco.

Papel dispuesto.
Pared dispuesta.
Hoja...
inútil.

Nada.
Espacio sin espacio.
Vacío...
carencia.

No estás.
Te vas.
Huyes.
Te escondes.
No llegas.
Escapas.
Mientes.
Tienes miedo.
No lloras.
No ríes.
No amas.
No odias.
Nada.

Pecas.
Ignoras.
Omites.

Ocupa este espacio...


conmigo.

Ámame.
Te amo
a ti,
(amo)
al hueco,
al espacio,
al vacío.

Ocupa mi lugar.
Ámame,
ámalo,
al espacio (vacío.)

VIDAS, SILENCIOS, MUERTES


Hay silencios
como muertes
que consumen
a los vivos
y a los niños
juguetones.

Hay silencios
como lluvia
empapando los papeles
de novelas
policíacas
y alguna
novela barata.

Hay silencios
como cuerpos mutilados,
sordos, mudos,
ciegos, mancos,
cojos
y algunos
desnutridos.

Hay silencios
como gritos
ahogados y enterrados
en los labios
torturados
por los dientes
blancos y perfectos.

Hay silencios
como nubes blancas,
como sueños tiernos.

Hay silencios
como Edenes;
ahí eres una Eva,
mortal y bella,
que me incita
a los pecados
más dulces.

Hay silencios
como infiernos;
ahí soy la serpiente
que envenena
tu garganta
y te roba
la inocencia
tan atesorada.

Hay silencios
como vidas;
pesadillas
de mentiras,
homicidas
de poetas.

VIOLENTO
(Los latidos de un corazón suicida)

Dame una razón


o la nada
será el pretexto
para colapsar este castillo
de amor barato.

El suicidio es colectivo;
poeta, lobo y navegante
conspiran esta muerte
y le encargan a este verso
juegues a olvidar.

Si quisiera
moriría,
(por ti o cualquier otra
de igual belleza)
pero nada gano,
sólo tumba
y epitafio.

Así es como me niego


a quererte obsesivo,
prefiero conformarme
a tu cuerpo púrpura,
semidesnudo en mi cabeza
y violento,
kamikaze a mi vivir.

VIOLETAS
En ocasiones sólo llueve,
se oxidan los veranos.

Esas danzas son antiguas,


nube y viento se enamoran
en la lluvia;
esas danzas son nostalgia,
beso aletargado
a mi alma vagabunda.

Llueve azul-espada,
hiere el ojo,
hiere el alma.
Queda lágrima.

En ocasiones sólo llueve,


se muere la nostalgia,
se ahoga la fragancia
de la danza en lontananza
que las hojas pardas
me regalan.

Llueve y veo fantasmas,


los atrapa en gotas
mi vieja ventana
y recorta tu silueta,
melancólica belleza
de sirena urbana.

En ocasiones, cuando llueve,


sólo te amo,
extraño perderte.

VIVIR DE UN SUEÑO
I
No puedes ocultar
la verdad en tu bolsillo.
No puedes callar
cuando tu alma está gritando.
No puedes soñar
cuando tu cuerpo está inerte.
No puedes vivir
si tu mente no existe.

No puedes ser luz


si no has pisado la sombra.
No puedes vencer un miedo
si no has perdido una batalla,
si no has peleado en el infierno.
No puedes matar a un espectro
si no lo amas.

No puedes herir
cuando dices de ti una mentira.
No puedes sufrir
cuando no has gozado del dolor.
No es posible la fe
si has creído en una regla.
No luchas de balde
cuando renuevas tus armas.

No puedes vivir de un sueño


cuando estás dormido.
No puedes vencerte
si no has dejado de luchar.
No puedes vivir de un sueño
si no estás despierto.
No puedes vencerte
si te sigues golpeando.

II
Puedes vivir de un sueño
si has oído cantar al silencio.
Puedes vivir de un sueño
si has oído el rugir del viento.

Puedes vivir de un sueño


si has vivido con pasión un amor.
Puedes vivir de un sueño
y volar con alas de fuego.

Puedes vivir de un sueño


si tu alma grita que es libre.
Puedes vivir de un sueño
mientras tus golpes sean certeros.

Puedes vivir de un sueño


si has vencido tus temores.
Puedes vivir de un sueño
si has olvidado tus dolores.

Puedes vivir de un sueño


si ese sueño te ha dado su vida.

VOCES DEL ALMA


Huye, grita
y maldice al viento.
Suplica, clama al cielo
y en medio de tanta agonía
respira un poco la muerte.

No vas a encontrar
ni descanso ni consuelo
en todo aquello,
mas puedes ir
e intentar caer de nuevo
al fondo siniestro.

¿Qué esperas para morir?


Mejor te serían
condenas de cadenas
y castigos de fuego
en las llamas eternas de la vida.

Busca, encuentra...
pero aprende.
Piensa, medita...
pero escucha.
Muere, descansa...
pero vive.
Observa
los fantasmas
de la tierra.

Ahora, ¡despierta!
y gime como antes de saber
qué es el dolor.
Ya puedes saber el destino
de unos pasos
apagados en la lluvia.

CONFESIONES
(Un grito del alma pervertida)

Lo perdí;
confundí el cielo
con el reflejo blanco
del espejo.
Me perdí.

Luego miré
y estabas Tú,
el Grande y Poderoso,
el que tiende la mano,
el que escucha,
el que perdona.
Perdona.

Me encontraste,
me miraste,
me salvaste.
Te fallé.

Lo perdí,
ahí, en el momento gris,
que el maligno
pinta púrpura.
Sabe a invierno
ese veneno.

Luego miré
y estabas Tú,
sólo Tú.
Me perdí.

¿Quién soy yo
para que te fijes en mí?
¿Quién soy yo
para contender contra ti?
¿Quién soy yo
para pedir perdón?

Perdona,
lo confieso,
que sea débil
y traicione Tu verdad,
que traicione el sacrificio.
Perdona.

Luego miré
y no te vi
porque me perdí.
Perdona
que me aleje de Ti.

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