Este blog, dedicado a San Juan Pablo II, al Papa Emérito, Su Santidad Benedicto
XVI, y al Santo Padre Francisco, tiene como objetivo, por un lado, describir,
interpretar y dar a conocer la normativa litúrgica vigente en la forma ordinaria del
rito romano de la Iglesia Católica Apostólica Romana, y por otro, procurar que el
inestimable y siempre renovado tesoro de los ejercicios de piedad popular, se
ordene a dicha liturgia, y se vea por ésta iluminado y enriquecido.
domingo, 1 de diciembre de 2013
Santa Misa de Primeras Comuniones: Guión y sugerencias litúrgicas
Las Primeras Comuniones se llevan a cabo cualquier día del año en que pueda
celebrarse Misa, pues sólo dentro de ella han de realizarse. Es por esto que los
días Viernes y Sábado santos, quedan exceptuados justamente porque en ellos no
se celebra Misa.
Ahora bien, el hecho de que puedan celebrarse en cualquier día no significa que
todos sean igualmente oportunos. Es conveniente elegir: la fiesta patronal de la
iglesia propia o lugar; las solemnidades, en especial la del Cuerpo y la Sangre del
Señor, o la de la Inmaculada Concepción de María, de acuerdo con la ya
felizmente arraigada costumbre de los creyentes; las fiestas; o bien, alguno de los
domingos de los tiempos extraordinarios o del tiempo ordinario.
Si se trata de días de feria puede elegirse el formulario de la Misa votiva de la
Santísima Eucaristía, o el de la solemnidad del Cuerpo y la Sangre del Señor. El
formulario de la Misa de Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote puede usarse como
alternativa a la Misa votiva de la Eucaristía. Los ornamentos son siempre blancos.
Las lecturas se toman de los leccionarios correspondientes.
Si se trata de fiestas, solemnidades o domingos de tiempos extraordinarios, la
Misa y las lecturas deben ser las propias del día. Los ornamentos son los que
prescriba la liturgia para ese día.
Si es un domingo ordinario, la segunda lectura puede reemplazarse por otra, de
temática eucarística.
Los ornamentos, en este último caso, pueden ser verdes o blancos.
Hay que informar a los primeros comulgantes y a todos los que participen de esta
Misa, que la Iglesia les concede una indulgencia plenaria, con las condiciones
acostumbradas (Enchiridion indulgentiarum, concessio 8. 1, 1).
Ritos iniciales
Puede organizarse una procesión de entrada, de acuerdo con las rúbricas. Los
niños que hacen su Primera Comunión pueden preceder a esta procesión,
ingresando en dos filas. Alguno puede portar el turíbulo, si sabe usarlo; dos, cuatro
o seis de los niños, sendos cirios; otro, la Cruz procesional.
Se realiza el Acto penitencial en cualquiera de sus tres formularios.
Se canta el himno Gloria in excelsis si no lo prohíben las rúbricas, como ocurriría,
por ejemplo, en un domingo de Adviento o Cuaresma.
Introducción
Queridos hermanos:
Reunidos en torno al Altar de la Nueva Alianza, vamos a participar de la Santa
Misa en la cual (estos niños) nuestros hermanos van a recibir por primera vez a
Jesús Eucaristía.
La expresión "Primera Comunión" transmite con simpleza el deseo mismo de
Cristo y de la Iglesia: Debe ser la primera entre muchas otras, pues el Señor
desea ser nuestro Alimento para toda la vida.
En esta celebración vamos a dar gracias a Dios por el don de la Iglesia, la única
que puede darnos el Pan del Cielo, y por el de la Santísima Virgen María, pues
gracias a su "sí", hoy la Carne y la Sangre del Salvador del mundo, son para
nosotros Alimento de Vida eterna.
Liturgia de la Palabra: Monición general
El Dios cercano y amoroso, Padre de nuestro Señor Jesucristo, sale a nuestro
encuentro por medio de su Palabra viva y eficaz. Abramos nuestro corazón al
mensaje de vida y esperanza.
Homilía.
Se canta o se reza el Credo si así lo prescriben las rúbricas (esto, es, si se trata de
un domingo, de algún otro día de precepto, o de cualquier solemnidad).
Oración de los fieles
El celebrante introduce las preces con éstas u otras palabras semejantes:
En comunión con toda la Iglesia, elevemos a Dios la súplica confiada de los
bautizados.
Respondemos:
R. Padre, danos siempre de este Pan.
O bien:
R. Padre, danos el Pan de Vida.
Estas preces poseen la sencilla estructura de las antiguas súplicas litúrgicas
(Véase las del Viernes Santo, a modo de ejemplo). Se enuncia el tema de aquello
que se va a pedir, se ora un breve momento en silencio, y se recoge la oración de
todos en una sola petición. La enunciación del tema puede ser cantada o leída por
alguien distinto del que a continuación realiza la petición concreta.
-Pidamos por la Santa Iglesia de Dios, que vive de la Eucaristía.
+Para que por la celebración del Santo Sacrificio del Altar haga presente a Cristo
en toda la extensión de la Tierra. Oremos.
-Pidamos por el Santo Padre N, por nuestro obispo N, por nuestro párroco y por
los demás pastores.
+Para que sean modelo de humildad, de fidelidad a Cristo y de amor a todos los
hombres. Oremos.
-Pidamos por los que gobiernan las naciones.
+Para que trabajen por la paz y la concordia entre los pueblos. Oremos.
-Pidamos por estos niños que están por recibir a Jesús Eucaristía por primera vez.
+Para que alimentados con el Pan del Cielo y edificados por el testimonio de los
hermanos en la fe, permanezcan en la comunión de la Iglesia. Oremos.
-Pidamos por los padres y catequistas.
+Para que con la ayuda de Dios y en coherencia de vida, asuman la plena
responsabilidad del acompañamiento espiritual de estos niños. Oremos.
-Pidamos por nosotros, que somos la familia de Dios hoy aquí congregada.
+Para que alimentándonos de Jesús, Manjar celestial, resistamos las asechanzas
del Maligno y avancemos seguros hacia la Patria Celestial. Oremos.
O bien:
Las siguientes preces, con las necesarias adaptaciones, son las del formulario de
la Santa Misa con Primeras Comuniones, presidida por el Papa Francisco en
Rakovsky, Bulgaria, el 6 de mayo de 2019:
Hermanos queridos, alabemos a Jesús, que fielmente se nos da en su Cuerpo y
Sangre, e invoquemos de Él salvación y paz:
R. Escúchanos, Señor
-Señor Jesús, asiste a tu Iglesia: custodia siempre su belleza en la santidad y en la
caridad, y da al Papa N, a obispos y sacerdotes, alegría y fortaleza para guiar a
los hermanos hacia el encuentro Contigo. R.
-Señor Jesús, guarda a nuestro país: que los gobernantes obren por el bien de
todos, los ciudadanos se abran a la ayuda recíproca, y entre nosotros reinen la
paz y la fraternidad. R.
-Señor Jesús, manifiesta a todos tu amor: que los pobres y los enfermos
encuentren consuelo, que sean reconfortadas las personas solas y tristes, y que
ninguno sufra por la maldad de los otros. R.
-Señor Jesús, convierte el corazón de todo hombre: que los pecadores renuncien
al mal, que tus hijos redescubran el anhelo de la santidad, y que toda persona
experimente la alegría de tu perdón. R.
-Señor Jesús, bendice a nuestras familias: renueva el amor por el que se han
fundado, sostenlas en las fatigas y pruebas, y haz que sus miembros puedan
crecer en sabiduría, edad y gracia. R.
En primera persona del plural, si lee la siguiente súplica alguno de los primeros
comulgantes:
-Señor Jesús, custódianos en tu amistad: al nutrirnos de Ti y constituirnos templos
de tu presencia, mantén vivo en nosotros el deseo de tu Cuerpo y Sangre, y haz
que jamás nos apartemos de tu lado. R.
O bien:
En tercera persona del plural, si la lee el diácono o algún fiel laico distinto de los
primeros comulgantes:
-Señor Jesús, custodia en tu amistad a quienes están a punto de recibirte por
primera vez en la Eucaristía: que nutridos de tú Cuerpo y Sangre, y constituidos
templos de tu presencia, siempre tengan hambre y sed de Ti para que jamás se
aparten de tu lado. R.
Oración conclusiva
"Señor Jesús, acoge nuestras oraciones, y colma siempre nuestra vida con
tu amor. Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén".
Liturgia de la Eucaristía
Puede usarse cualquiera de los Prefacios de la Santísima Eucaristía que figuran
en el Misal Romano.
Ofertorio
Conviene que los padres y padrinos (de bautismo) de los niños, o bien, estos
últimos, presenten las ofrendas.
Pan y vino. Nuestra pequeñez y nuestra pobreza. Y también lo bueno que hay en
nosotros, pues del Señor lo hemos recibido. Todo esto se hace ofrenda que el
Padre acepta complacido cuando su Hijo se entrega por todos en el Sacrificio del
Altar.
Puede usarse cualquiera de las Plegarias Eucarísticas. Las que son inseparables
de su Prefacio, se recitan con éste. Téngase en cuenta que las Plegarias
Eucarísticas I, II, III, IV, y las I y II de las Misas con niños, poseen la intercesión
propia para las Primeras Comuniones.
Comunión
Si el número de comulgantes fuere excesivo, conviene que el sacerdote dé lo
Comunión a los niños y que, después, la distribuya a los demás; si es necesario,
ayudado por ministros ordinarios (otros sacerdotes, diáconos o acólitos
instituidos); o extraordinarios (miembros de la comunidad instituidos por el Obispo
de forma permanente, o por el mismo sacerdotead actum).
La Iglesia ofrece ahora a estos niños lo más valioso que tiene: Jesús, el Pan Vivo
bajado del Cielo.
Pidamos a Dios que nada manche la inocencia y la pureza de estos corazones
que están por recibir al Rey de reyes.
La siguiente Oración de Comunión espiritual puede recitarse antes de que los
primeros comulgantes se acerquen al sacerdote. Esto ayuda a que los parientes y
amigos de los niños, si no están en condiciones de comulgar sacramentalmente,
participen de modo espiritual en este momento central de la celebración.
Comunión espiritual
"Señor Jesús, Rey del amor y de la paz, creo con todo el corazón que estás
presente en la Eucaristía. Como no puedo recibirte en este Sacramento, ven
espiritualmente a mi alma, pues sólo en Ti pongo mi esperanza. Amén".
Bendición final
Se puede usar la Bendición solemne de la festividad o del tiempo litúrgico
extraordinario, si es el caso, o bien, la del tiempo ordinario.
También puede optarse por una de las Oraciones sobre el pueblo.
Despedida
Alimentados con el Pan celestial e iluminados por el Espíritu Santo, vayamos al
mundo como testigos del amor de Dios.