Amparo en Revisión 554/2013
Amparo en Revisión 554/2013
SUPREMO
TRIBUNAL DE JUSTICIA EN EL ESTADO.
TERCERO.- CONCEDER AL
QUEJOSO, ///////////////////////////////////////, por su propio derecho LA SUSPENSIÓN
DE LA EJECUCIÓN DEL ACTO RECLAMADO PARA TODOS LOS EFECTOS
LEGALES.
///////////////////////// a la fecha del sello de presentación.
CIUDADANOS MIEMBROS DEL HONORABLE TRIBUNAL
COLEGIADO ESPECIALIZADO EN MATERIA CIVIL DEL DÉCIMO PRIMER
CIRCUITO EN TURNO.
A).- //////////////////////////////////////////
A N T E C E D E N T E S:
/////////////////////////////////////////////////////////////////
“DIVORCIO. CUANDO SE DEMANDA LA INDEMNIZACIÓN PREVISTA EN EL ARTÍCULO 289
BIS DEL CÓDIGO CIVIL PARA EL DISTRITO FEDERAL, CORRESPONDE A LA PARTE
SOLICITANTE PROBAR LOS HECHOS EN QUE FUNDA SU PETICIÓN (LEGISLACIÓN VIGENTE
HASTA EL 3 DE OCTUBRE DE 2008).” (SE TRANSCRIBE)
////////////////////////////////////////////////////////////
1.-//////////////////////////////////
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1.- Aunado a lo anterior tenemos que el juez natural declara improcedente la acción en
que se reclama el 50% de los bienes del cónyuge demandado.
El derecho de la mujer a una vida libre de discriminación y de violencia se traduce en la obligación de toda autoridad de
actuar con perspectiva de género, lo cual pretende combatir argumentos estereotipados e indiferentes para el pleno y
efectivo ejercicio del derecho a la igualdad. De conformidad con el artículo 1o. constitucional y el parámetro de
regularidad constitucional, la obligación de todas las autoridades de actuar con la debida diligencia adquiere una
connotación especial en casos de violencia contra las mujeres. En dichos casos, el deber de investigar efectivamente
tiene alcances adicionales. En los casos de violencia contra las mujeres, las autoridades estatales deben adoptar medidas
integrales con perspectiva de género para cumplir con la debida diligencia. Estas medidas incluyen un adecuado marco
jurídico de protección, una aplicación efectiva del mismo, así como políticas de prevención y prácticas para actuar
eficazmente ante las denuncias. Incumplir con esa obligación desde los órganos investigadores y los impartidores de
justicia puede condicionar el acceso a la justicia de las mujeres por invisibilizar su situación particular.
Amparo en revisión 554/2013. 25 de marzo de 2015. Cinco votos de los Ministros Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, José
Ramón Cossío Díaz, Jorge Mario Pardo Rebolledo, quien formuló voto concurrente, Olga Sánchez Cordero de García
Villegas y Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena. Ponente: Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena. Secretaria: Karla I. Quintana Osuna.
Tesis: III.1o.C.17 C
Gaceta del Semanario Judicial de la Federación Décima Época 2007635 2 de 16
(10a.)
Tesis
Tribunales Colegiados
Libro 11, Octubre de 2014, Tomo III Pag. 2786 Aislada(Constitucional,
de Circuito
Civil)
El artículo 453 del Código Civil del Estado de Jalisco establece que: "Cuando el deudor alimentista no estuviere
presente o estándolo, rehusare entregar lo necesario para los alimentos de los miembros de su familia con derecho a
recibirlos, será responsable de las deudas que éstos contraigan para cubrir esa exigencia, pero sólo en la cuantía
estrictamente necesaria para ese objeto y siempre que no se trate de gastos de lujo."; de ahí que haya la obligación legal
del deudor alimentario, de proporcionar alimentos vencidos desde su nacimiento, cuando la madre fue la única que
soportó dicha carga, pues desde la perspectiva de género, debe atenderse a la desigual posición de la mujer cuando
asume la obligación que representa la maternidad y privilegiar la causa de pedir, considerando los axiomas de
proporcionalidad y equidad que orientan las obligaciones alimentarias, pues no obstante que se trate de alimentos
caídos, si el deudor reconoció que no los cubrió, siendo que le correspondía proveer lo necesario para su satisfacción, en
la proporción de su capacidad económica, resulta inaceptable que por formalismos jurídicos y rígidas concepciones, se
deniegue ese derecho; máxime si se atiende a la dificultad que implica el cobro de alimentos vencidos, en cuyo caso,
sigue siendo un parámetro a considerar el ambiente social, costumbres y particularidades del acreedor, así como sus
necesidades para desenvolverse en el estatus al que pertenece, a fin de visibilizar claramente la problemática y
garantizar el acceso a la justicia de forma efectiva e igualitaria a las mujeres.
Amparo directo 134/2014. 12 de junio de 2014. Unanimidad de votos. Ponente: Martha Leticia Muro Arellano.
Secretario: Vicente de Jesús Peña Covarrubias.
Así lo resolvió la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, por unanimidad de cinco votos de los
señores Ministros: José de Jesús Gudiño Pelayo, Sergio A. Valls Hernández, Juan N. Silva Meza, Olga Sánchez Cordero
de García Villegas (ponente) y presidente José Ramón Cossío Díaz.
Al disponer el citado precepto constitucional, el derecho humano a la igualdad entre el varón y la mujer, establece una
prohibición para el legislador de discriminar por razón de género, esto es, frente a la ley deben ser tratados por igual, es
decir, busca garantizar la igualdad de oportunidades para que la mujer intervenga activamente en la vida social,
económica, política y jurídica del país, sin distinción alguna por causa de su sexo, dada su calidad de persona; y también
comprende la igualdad con el varón en el ejercicio de sus derechos y en el cumplimiento de responsabilidades. En ese
sentido, la pretensión de elevar a la mujer al mismo plano de igualdad que el varón, estuvo precedida por el trato
discriminatorio que a aquélla se le daba en las legislaciones secundarias, federales y locales, que le impedían participar
activamente en las dimensiones anotadas y asumir, al igual que el varón, tareas de responsabilidad social pública. Así, la
reforma al artículo 4o. de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, da la pauta para modificar todas
aquellas leyes secundarias que incluían modos sutiles de discriminación. Por otro lado, el marco jurídico relativo a este
derecho humano desde la perspectiva convencional del sistema universal, comprende los artículos 1 y 2 de la
Declaración Universal de los Derechos Humanos, así como 2, 3 y 26 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y
Políticos; y desde el sistema convencional interamericano destacan el preámbulo y el artículo II de la Declaración
Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, así como 1 y 24 de la Convención Americana sobre Derechos
Humanos.
PRIMERA SALA
Amparo en revisión 796/2011. Martín Martínez Luciano. 18 de abril de 2012. Cinco votos de los Ministros Jorge Mario
Pardo Rebolledo, José Ramón Cossío Díaz, Guillermo I. Ortiz Mayagoitia, Olga Sánchez Cordero de García Villegas y
Arturo Zaldívar Lelo de Larrea. Ponente: José Ramón Cossío Díaz. Secretaria: Teresita del Niño Jesús Lúcia Segovia.
Amparo en revisión 559/2012. Óscar Daniel Arael Hernández Castañeda. 7 de noviembre de 2012. Cinco votos de los
Ministros Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, José Ramón Cossío Díaz, Guillermo I. Ortiz Mayagoitia, Olga Sánchez
Cordero de García Villegas y Jorge Mario Pardo Rebolledo. Ponente: Jorge Mario Pardo Rebolledo. Secretario: Armado
Argüelles Paz y Puente.
Amparo directo en revisión 1697/2013. 21 de agosto de 2013. Mayoría de cuatro votos de los Ministros Arturo Zaldívar
Lelo de Larrea, José Ramón Cossío Díaz, quien formuló voto concurrente, Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena y Olga
Sánchez Cordero de García Villegas. Disidente: Jorge Mario Pardo Rebolledo. Ponente: Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena.
Secretaria: Cecilia Armengol Alonso.
Amparo en revisión 569/2013. 22 de enero de 2014. Cinco votos de los Ministros Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, quien
reservó su derecho para formular voto concurrente, José Ramón Cossío Díaz, quien reservó su derecho para formular
voto concurrente, Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, quien reservó su derecho para formular voto concurrente, Olga
Sánchez Cordero de García Villegas y Jorge Mario Pardo Rebolledo. Ponente: Jorge Mario Pardo Rebolledo. Secretario:
José Díaz de León Cruz.
Amparo directo en revisión 652/2015. Israel González Peña. 11 de noviembre de 2015. Cinco votos de los Ministros
Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, quien formuló voto concurrente, José Ramón Cossío Díaz, quien reservó su derecho
para formular voto concurrente, Jorge Mario Pardo Rebolledo, Olga Sánchez Cordero de García Villegas y Alfredo
Gutiérrez Ortiz Mena. Ponente: Olga Sánchez Cordero de García Villegas. Secretaria: Ana Carolina Cienfuegos Posada.
Tesis de jurisprudencia 30/2017 (10a.). Aprobada por la Primera Sala de este Alto Tribunal, en sesión de cinco de abril
de dos mil diecisiete.
Tesis: XXI.2o.P.A.1
Semanario Judicial de la Federación Décima Época 2014125 2 de 44
CS (10a.)
TESIS
Tribunales Colegiados Publicación: viernes 21 de abril de 2017 10:25 Ubicada en publicación AISLADAS(Tesis
de Circuito h semanal Aislada
(Constitucional))
Para que pueda impartirse justicia con perspectiva de género, debe identificarse si en un caso concreto existe un estado
de vulnerabilidad que genere una desventaja real o un desequilibrio patente en perjuicio de una de las partes en
conflicto, lo cual no puede presumirse, sino que es necesario que en autos existan elementos objetivos de los que se
advierta que se actualizan situaciones de poder por cuestiones de género, lo cual no implica proteger a la mujer por el
simple hecho de serlo, en tanto que el hombre también puede encontrarse en una posición de vulnerabilidad. Por tanto,
para identificar la desventaja deben tomarse en cuenta, entre otras cuestiones, las siguientes: a) si una o todas las partes
se encuentran en una de las categorías sospechosas identificadas en las Reglas de Brasilia sobre Acceso a la Justicia de
las Personas en Condiciones de Vulnerabilidad; b) la situación de desigualdad de género y violencia que prevalece en el
lugar o núcleo social en el que se desenvuelven las partes, para esclarecer la posible existencia de desigualdad
estructural; c) el grado de estudios, edad, condición económica y demás características particulares de todas las personas
interesadas o involucradas en el juicio, para determinar si realmente existe un desequilibrio entre ellas; y, d) los hechos
probados en autos, para identificar relaciones de poder. Lo anterior, en el entendido de que del análisis escrupuloso de
esos u otros elementos, con independencia de que se hayan actualizado todos o sólo algunos de ellos, debe determinarse
si en el caso concreto es razonable tomar medidas que aseguren la igualdad sustancial, por advertir un desequilibrio que
produce un obstáculo que impide injustificadamente el goce de los derechos humanos de la parte que previamente se
identificó en situación de vulnerabilidad o desventaja.
Amparo directo 163/2016. Divina Navarrete Ramírez. 29 de diciembre de 2016. Unanimidad de votos. Ponente: Roberto
Dionisio Pérez Martínez. Secretario: Mario Alejandro Nogueda Radilla.
Nota: En relación con el alcance de la presente tesis, destaca la diversa aislada 1a. LXXIX/2015 (10a.), de título y
subtítulo: "IMPARTICIÓN DE JUSTICIA CON PERSPECTIVA DE GÉNERO. DEBE APLICARSE ESTE MÉTODO
ANALÍTICO EN TODOS LOS CASOS QUE INVOLUCREN RELACIONES ASIMÉTRICAS, PREJUICIOS Y
PATRONES ESTEREOTÍPICOS, INDEPENDIENTEMENTE DEL GÉNERO DE LAS PERSONAS
INVOLUCRADAS.", publicada en el Semanario Judicial de la Federación del viernes 27 de febrero de 2015 a las 9:30
horas y en la Gaceta del Semanario Judicial de la Federación, Décima Época, Libro 15, Tomo II, febrero de 2015,
página 1397.
Tesis: 1a. XXVII/2017
Semanario Judicial de la Federación Décima Época 2013866 5 de 44
(10a.)
TESIS
Publicación: viernes 10 de marzo de 2017 Ubicada en publicación AISLADAS(Tesis
Primera Sala
10:13 h semanal Aislada
(Constitucional))
De acuerdo con la doctrina de la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación sobre el tema, la perspectiva
de género constituye una categoría analítica -concepto- que acoge las metodologías y mecanismos destinados al estudio
de las construcciones culturales y sociales entendidas como propias para hombres y mujeres, es decir, lo que histórica,
social y culturalmente se ha entendido como "lo femenino" y "lo masculino". En estos términos, la obligación de las y
los operadores de justicia de juzgar con perspectiva de género puede resumirse en su deber de impartir justicia sobre la
base del reconocimiento de la particular situación de desventaja en la cual históricamente se han encontrado las mujeres
-pero que no necesariamente está presente en cada caso-, como consecuencia de la construcción que socioculturalmente
se ha desarrollado en torno a la posición y al rol que debieran asumir, como un corolario inevitable de su sexo. La
importancia de este reconocimiento estriba en que de él surgirá la posibilidad de que quienes tengan encomendada la
función de impartir justicia, puedan identificar las discriminaciones que de derecho o de hecho pueden sufrir hombres y
mujeres, ya sea directa o indirectamente, con motivo de la aplicación del marco normativo e institucional mexicano.
Dicho de otra manera, la obligación de juzgar con perspectiva de género exige a quienes imparten justicia que actúen
remediando los potenciales efectos discriminatorios que el ordenamiento jurídico y las prácticas institucionales pueden
tener en detrimento de las personas, principalmente de las mujeres. En estos términos, el contenido de la obligación en
comento pueden resumirse de la siguiente forma: 1) Aplicabilidad: es intrínseca a la labor jurisdiccional, de modo que
no debe mediar petición de parte, la cual comprende obligaciones específicas en casos graves de violencia contra las
mujeres, y se refuerza aún más en el marco de contextos de violencia contra éstas; y, 2) Metodología: exige cumplir los
seis pasos mencionados en la tesis de jurisprudencia 1a./J. 22/2016 (10a.), de rubro: "ACCESO A LA JUSTICIA EN
CONDICIONES DE IGUALDAD. ELEMENTOS PARA JUZGAR CON PERSPECTIVA DE GÉNERO.", que pueden
resumirse en la necesidad de detectar posibles -mas no necesariamente presentes- situaciones de desequilibrio de poder
entre las partes como consecuencia de su género, seguida de un deber de cuestionar la neutralidad de las pruebas y el
marco normativo aplicable, así como de recopilar las pruebas necesarias para visualizar el contexto de violencia o
discriminación, y finalmente resolver los casos prescindiendo de cualesquiera cargas estereotipadas que resulten en
detrimento de mujeres u hombres.
PRIMERA SALA
Amparo directo en revisión 4811/2015. 25 de mayo de 2016. Unanimidad de cuatro votos de los Ministros Arturo
Zaldívar Lelo de Larrea, José Ramón Cossío Díaz, Jorge Mario Pardo Rebolledo y Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, quien
reservó su derecho para formular voto concurrente. Ausente: Norma Lucía Piña Hernández. Ponente: Arturo Zaldívar
Lelo de Larrea. Secretarios: Arturo Guerrero Zazueta y Ana María Ibarra Olguín.
Nota: La tesis de jurisprudencia 1a./J. 22/2016 (10a.) citada, aparece publicada en el Semanario Judicial de la
Federación del viernes 15 de abril de 2016 a las 10:30 horas y en la Gaceta del Semanario Judicial de la Federación,
Décima Época, Libro 29, Tomo II, abril de 2016, página 836.
Del reconocimiento de los derechos humanos a la igualdad y a la no discriminación por razones de género, deriva que
todo órgano jurisdiccional debe impartir justicia con base en una perspectiva de género, para lo cual, debe
implementarse un método en toda controversia judicial, aun cuando las partes no lo soliciten, a fin de verificar si existe
una situación de violencia o vulnerabilidad que, por cuestiones de género, impida impartir justicia de manera completa e
igualitaria. Para ello, el juzgador debe tomar en cuenta lo siguiente: i) identificar primeramente si existen situaciones de
poder que por cuestiones de género den cuenta de un desequilibrio entre las partes de la controversia; ii) cuestionar los
hechos y valorar las pruebas desechando cualquier estereotipo o prejuicio de género, a fin de visualizar las situaciones
de desventaja provocadas por condiciones de sexo o género; iii) en caso de que el material probatorio no sea suficiente
para aclarar la situación de violencia, vulnerabilidad o discriminación por razones de género, ordenar las pruebas
necesarias para visibilizar dichas situaciones; iv) de detectarse la situación de desventaja por cuestiones de género,
cuestionar la neutralidad del derecho aplicable, así como evaluar el impacto diferenciado de la solución propuesta para
buscar una resolución justa e igualitaria de acuerdo al contexto de desigualdad por condiciones de género; v) para ello
debe aplicar los estándares de derechos humanos de todas las personas involucradas, especialmente de los niños y niñas;
y, vi) considerar que el método exige que, en todo momento, se evite el uso del lenguaje basado en estereotipos o
prejuicios, por lo que debe procurarse un lenguaje incluyente con el objeto de asegurar un acceso a la justicia sin
discriminación por motivos de género.
Amparo directo en revisión 2655/2013. 6 de noviembre de 2013. Mayoría de cuatro votos de los Ministros Arturo
Zaldívar Lelo de Larrea, José Ramón Cossío Díaz, quien reservó su derecho para formular voto concurrente, Alfredo
Gutiérrez Ortiz Mena y Olga Sánchez Cordero de García Villegas. Disidente: Jorge Mario Pardo Rebolledo. Ponente:
Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena. Secretaria: Cecilia Armengol Alonso.
Amparo directo en revisión 1125/2014. 8 de abril de 2015. Cinco votos de los Ministros Arturo Zaldívar Lelo de Larrea,
quien reservó su derecho para formular voto concurrente, José Ramón Cossío Díaz, Jorge Mario Pardo Rebolledo, Olga
Sánchez Cordero de García Villegas y Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena. Ponente: José Ramón Cossío Díaz. Secretaria: Luz
Helena Orozco y Villa.
Amparo directo en revisión 4909/2014. 20 de mayo de 2015. Cinco votos de los Ministros Arturo Zaldívar Lelo de
Larrea, José Ramón Cossío Díaz, Jorge Mario Pardo Rebolledo, Olga Sánchez Cordero de García Villegas, quien
formuló voto concurrente y Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena. Ponente: José Ramón Cossío Díaz. Secretaria: Luz Helena
Orozco y Villa.
Amparo directo en revisión 2586/2014. 10 de junio de 2015. Cinco votos de los Ministros Arturo Zaldívar Lelo de
Larrea, José Ramón Cossío Díaz, Jorge Mario Pardo Rebolledo, Olga Sánchez Cordero de García Villegas y Alfredo
Gutiérrez Ortiz Mena. Ponente: José Ramón Cossío Díaz. Secretario: Gabino González Santos.
Amparo directo en revisión 1340/2015. 7 de octubre de 2015. Cinco votos de los Ministros Arturo Zaldívar Lelo de
Larrea, quien reservó su derecho para formular voto concurrente, José Ramón Cossío Díaz, Jorge Mario Pardo
Rebolledo, Olga Sánchez Cordero de García Villegas y Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena. Ponente: José Ramón Cossío
Díaz. Secretaria: Luz Helena Orozco y Villa.
Tesis de jurisprudencia 22/2016 (10a.). Aprobada por la Primera Sala de este Alto Tribunal, en sesión de fecha treinta de
marzo de dos mil dieciséis.
El artículo 1o. de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos prohíbe que en las normas jurídicas o en la
actuación de las autoridades del Estado, se propicien desigualdades manifiestas o discriminación de una persona por
razón de género, que resulten atentatorias de la dignidad humana. Asimismo, el Estado Mexicano, al incorporar a su
orden normativo los tratados internacionales, específicamente los artículos 2, párrafo primero, inciso c) y 10 de la
Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, publicada en el Diario Oficial
de la Federación el 12 de mayo de 1991 y 7 de la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la
Violencia contra la Mujer "Convención de Belém do Pará", difundida en el señalado medio el 19 de enero de 1999, se
advierte que adquirió, entre otros compromisos, los siguientes: a) adoptar todas las medidas apropiadas para eliminar la
discriminación contra la mujer, a fin de hacer posible la igualdad de derechos con el hombre en la esfera de la educación
y, en particular, para asegurar diferentes derechos, en condiciones de igualdad entre hombres y mujeres; b) establecer la
protección jurídica de los derechos de la mujer sobre una base de igualdad con los del hombre y garantizar, por
conducto de los tribunales nacionales o competentes y de otras instituciones públicas, la protección efectiva de aquélla
contra todo acto de discriminación; c) condenar todas las formas de violencia contra la mujer y adoptar, por todos los
medios apropiados y sin dilaciones, políticas orientadas a prevenir, sancionar y erradicar dicha violencia,
implementando diversas acciones concretas, como abstenerse de cualquier acción o práctica de violencia en su contra y
velar porque las autoridades, sus funcionarios, personal y agentes e instituciones se comporten de conformidad con esta
obligación; y, d) actuar con la debida diligencia para prevenir, investigar y sancionar ese tipo de violencia. Por tanto,
para cumplir el mandato constitucional, así como las obligaciones contraídas por nuestro país en los instrumentos
internacionales señalados, el análisis de los asuntos en los que exista alguna presunción sobre la existencia de cualquier
tipo de discriminación contra la mujer, debe realizarse desde una perspectiva de género, que implica cuestionar la
neutralidad de los actos de autoridad y las normas, a pesar de estar realizados en una actitud neutral y escritas en un
lenguaje "imparcial", y determinar si el enfoque jurídico formal resulta suficiente para lograr la igualdad. Además, es
necesario combinar lo anterior con la aplicación de los estándares más altos de protección de los derechos de las
personas. Todo ello con el fin de respetar la dignidad humana y hacer efectivos los derechos humanos de las mujeres.
Queja 93/2013. Primer Agente del Ministerio Público Militar adscrito a la Procuraduría General de Justicia Militar, en
representación del General Secretario de la Defensa Nacional. 21 de junio de 2013. Unanimidad de votos. Ponente:
Hugo Alejandro Bermúdez Manrique. Secretarios: Luis Alberto Calderón Díaz, Jesús Alejandro Jiménez Álvarez y
Víctor Hugo Alejo Guerrero.
Al disponer el citado precepto constitucional, el derecho humano a la igualdad entre el varón y la mujer, establece una
prohibición para el legislador de discriminar por razón de género, esto es, frente a la ley deben ser tratados por igual, es
decir, busca garantizar la igualdad de oportunidades para que la mujer intervenga activamente en la vida social,
económica, política y jurídica del país, sin distinción alguna por causa de su sexo, dada su calidad de persona; y también
comprende la igualdad con el varón en el ejercicio de sus derechos y en el cumplimiento de responsabilidades. En ese
sentido, la pretensión de elevar a la mujer al mismo plano de igualdad que el varón, estuvo precedida por el trato
discriminatorio que a aquélla se le daba en las legislaciones secundarias, federales y locales, que le impedían participar
activamente en las dimensiones anotadas y asumir, al igual que el varón, tareas de responsabilidad social pública. Así, la
reforma al artículo 4o. de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, da la pauta para modificar todas
aquellas leyes secundarias que incluían modos sutiles de discriminación. Por otro lado, el marco jurídico relativo a este
derecho humano desde la perspectiva convencional del sistema universal, comprende los artículos 1 y 2 de la
Declaración Universal de los Derechos Humanos, así como 2, 3 y 26 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y
Políticos; y desde el sistema convencional interamericano destacan el preámbulo y el artículo II de la Declaración
Americana de los Derechos y Deberes del Hombre así como 1 y 24 de la Convención Americana sobre Derechos
Humanos.
Amparo en revisión 796/2011. Martín Martínez Luciano. 18 de abril de 2012. Cinco votos. Ponente: José Ramón Cossío
Díaz. Secretaria: Teresita del Niño Jesús Lúcia Segovia.