Historia de las Asambleas de
Dios
Las Asambleas de Dios es un organización cristiana de fe pentecostal que agrupa a
diferentes iglesias evangélicas de todo el mundo en Concilios o Convenciones nacionales.
Estos Concilios, a su vez, están afiliados a la Fraternidad Mundial de las Asambleas de Dios
(World Assemblies of God Fellowship).
Las Asambleas de Dios forman parte de las principales organizaciones pentecostales más
grandes del mundo y dan mucho énfasis al establecimiento del Reino de Dios por medio del
evangelismo y las misiones. Actualmente las Asambleas de Dios cuentan con 59,874,740
miembros y 307,553 iglesias en más de 212 países (2008).
La organización da mucho énfasis al Bautismo en el Espíritu Santo con la evidencia inicial de
hablar en otras lenguas también conocido como don de lenguas. Toda su teológia está
basada en la Biblia, que puede variar según el idioma, por ejemplo, en los países de habla
hispana la traducción más utilizada, aceptada y autorizada es la Santa Biblia Reina-Valera,
publicada en 1960.
La sede mundial de las Asambleas de Dios está ubicada en Yoido, Seúl, Corea del Sur,
dirigida por el Rev. David Yonggi Cho quien dirige la Iglesia del Evangelio Completo desde
1992.
El nombre de Asambleas de Dios también es utilizada por varias organizaciones no afiliadas
a la Fraternidad Mundial de las Asambleas de Dios; es muy fácil reconocerlas pues usan
siempre en sus terminaciones la palabra independiente o autónoma.
Fundación de las Asambleas de Dios
Desde 1890 los creyentes envueltos en esta manifestación espiritual eran de muchas
iglesias tradicionalmente históricas, pero no podían mantenerse en sus denominaciones
porque sus autoridades rechazaban al Movimiento Pentecostal, por lo que decidieron
organizarse para realizar un mejor trabajo.
Para 1910 ya había dos grandes asociaciones pentecostales;
La primera, la Fraternidad de Texas y Arkansas dirigida por E.N. Bell y
La segunda, la Fraternidad de Alabama y Mississippi liderada por H. A. Gross,
teniendo en cuenta que para entonces eran muchas las iglesias independientes que
surgieron como consecuencia del gran avivamiento pentecostal.
El hermano Bell quien había sido un ministro metodista pero expulsado de su denominación
después de haber recibido el bautismo del Espíritu Santo empezó a editar un periódico
llamado “La Fe Apostólica” que más adelante se llamó “Palabra y Testimonio” desde Fort
Worth, Texas, en cuyas páginas se daba cuenta de los testimonios de muchos hermanos que
a lo largo y ancho del país habían recibido la promesa del Espíritu Santo, por lo que sintió la
necesidad de unificar a estas muchas iglesias independientes para hacer valer los derechos
sobre sus propiedades ante el gobierno, a la vez que se buscaba proteger el trabajo de estas
iglesias contra las grandes denominaciones que no veían con agrado la manifestación del
poder pentecostal.
Asambleas de Dios
Las Asambleas de Dios son un grupo de iglesias evangélicas de diversos países,
agrupadas en concilios o convenciones nacionales que conforman la
organización cristiana pentecostal Fraternidad Mundial de las Asambleas de Dios.
Esta organización se enmarca dentro del pentecostalismo clásico y sus miembros se definen
a sí mismos como cristianos, protestantes, evangélicos y pentecostales.
Las Asambleas de Dios conforman una de las organizaciones pentecostales más grandes
del mundo. Según datos suministrados por la propia organización, en 2010 contaban con
64 100 671 miembros, 350 929 iglesias, 344 399 ministros y 2088 institutos bíblicos en los
que estudiaban 100 422 alumnos.
Pertenecen a la asociación nacional de iglesias evangélicas de sus respectivos países o
regiones y a la Fraternidad Mundial Pentecostal. Sin embargo, desaprueban el
ecumenismo con organizaciones religiosas contrarias a su declaración de fe y no están
afiliados al Consejo Mundial de Iglesias.
Existen iglesias que han nacido de las Asambleas de Dios y que mantienen sus nombres,
pero ya no pertenecen a la Fraternidad Mundial de las Asambleas de Dios. Se organizan
independientemente, pese a que mantienen las doctrinas esenciales de las Asambleas de
Dios.
Historia
E.N. Bell, primer superintendente de las Asambleas de Dios.
Luego del reavivamiento de la Calle Azusa de 1906 dirigido por William Seymour en Los
Ángeles, California, el pentecostalismo clásico se comenzó a extender por distintas
localidades y países del mundo. En 1910, en Estados Unidos ya se habían creado dos
grandes organizaciones pentecostales, las cuales en Texas y Arkansas eran dirigidas por el
ex ministro metodista E.N. Bell, y en Alabama y Misisipi por H.A Gross.
Bell era además editor del periódico cristiano La Fe Apostólica, luego llamado Palabra y
Testimonio, en donde publicaba diversos testimonios de pentecostales. Dado el creciente
número de creyentes en la doctrina del bautismo en el Espíritu Santo, decidió unificarlos con
el fin de que tuvieran derechos sobre las propiedades en donde estaban levantando sus
templos, evitándose problemas con otras organizaciones religiosas históricas.
Sin embargo, entre 1913 y 1914, muchos grupos pentecostales tuvieron controversias
doctrinales con respecto a la Santísima Trinidad y en cuanto al nombre de quién o de
quiénes debía efectuarse el bautismo en agua. Por consiguiente, en 1914, después de
grandes debates los grupos decidieron separarse y formar organizaciones afines a sus
creencias. Bell, contrario a los pentecostales unicitarios, fue uno de los pastores que optaron
por continuar con la doctrina de la Santísima Trinidad.
El 20 de diciembre de 1913, convocó a todas las iglesias pentecostales trinitarias a
un concilio con el fin de organizarse mejor.
Primer Concilio de las Asambleas de Dios, celebrado en 1914 en Hot Springs.
El primer Concilio General de las Asambleas de Dios se celebró entre el 2 y el 7 de
abril de 1914 en la ciudad estadounidense de Hot Springs, Arkansas. Contó con una
asistencia de trescientas personas, entre ellas 128 misioneros procedentes de
veinte estados, miembros de la Asociación de Asambleas Cristianas de Indiana, la Iglesia de
Dios en Cristo y el Movimiento de la Fe Apostólica. También participaron extranjeros y los
ministros M.N. Pinson, A.P. Hollins, H.A. Gross y D.C. Operman.
En dicho concilio se eligió a Bell como presidente y a J. Roswell Flower como
secretario. Se adoptó el nombre de «Asambleas de Dios» propuesto por el evangelista K.
Leonard, quien junto a otros ministros se adhirió al movimiento y además ofreció a la
organización su imprenta y escuela en Findlay, Ohio.
Además establecieron algunos lineamientos organizacionales y promulgaron una declaración
que establecía el principio de soberanía de cada iglesia local.
El segundo concilio general se realizó en noviembre del mismo año, esta vez en la
ciudad de Chicago.
Allí la organización oficializó la Biblia como su regla de fe y conducta, permitiendo a cada
ministro desarrollar sus propias interpretaciones.
Dada la creciente influencia del unitarismo en el movimiento pentecostal, las Asambleas de
Dios decidieron organizar un tercer concilio general en el otoño de 1916, en la ciudad de San
Luis, Misuri.
(El pentecostalismo unicitario, también llamado pentecostalismo del nombre de
Jesucristo, es una de las cinco ramas del pentecostalismo moderno. Se caracteriza por
practicar la doctrina del unitarismo, es decir, por no creer en la Santísima Trinidad y
considerar al «Padre», «Hijo» y «Espíritu Santo» como manifestaciones del
mismo Yahveh, siendo su principal manifestación la figura de Jesucristo)
Los líderes de la organización, junto a varios ministros, redactaron la por ellos denominada
«Declaración de Verdades Fundamentales» o «Declaración de Fe», un documento donde
expusieron sus creencias, poniendo énfasis en la doctrina de la Santísima Trinidad.
Esto provocó la afiliación de varias iglesias hasta entonces independientes, pero también la
separación de las iglesias pentecostales unicitarias, las cuales formaron otras
denominaciones tales como la Iglesia Pentecostal Unida.
A partir de entonces, las Asambleas de Dios se comenzaron a establecer en otros
estados y condados de Estados Unidos. Otros miembros de México, Brasil y algunas
regiones de Europa decidieron regresar a sus países de origen para predicar las doctrinas de
las Asambleas de Dios.
Para 1918, las iglesias de las Asambleas de Dios de habla hispana ya se habían extendido a
Texas, California, Colorado, Nuevo México y Nueva York, así como a países latinos como
Cuba, Puerto Rico, El Salvador, Guatemala y México.
En 1988, por iniciativa del Dr. Philip Hogan, las distintas organizaciones nacionales de las
Asambleas de Dios se unieron para conformar la Fraternidad Mundial de las Asambleas de
Dios Pentecostales, cuyo objetivo inicial fue coordinar la evangelización, pero pronto se
convirtió en un organismo permanente de interrelación entre las distintas instituciones.
Dr. Philip Hogan, quien por entonces era director de las Misiones Foráneas de las
Asambleas de Dios de Estados Unidos, se convirtió en el primer presidente de la
Fraternidad, ejerciendo hasta 1992, año en que asumió el Rev. surcoreano David Yonggi
Cho. En 1993 el nombre de la fraternidad cambió por el de Fraternidad Mundial de las
Asambleas de Dios.
Organización internacional
La Fraternidad Mundial de las Asambleas de Dios agrupa a los concilios nacionales de cada
país, cada uno de ellos liderado por un Superintendente General. Es exclusivamente
consultiva, no normativa ni jurisdiccional, e interviene únicamente en los asuntos más
relevantes para la organización. Su presidente actual es:
Presidente Período
Rev. George O. Wood 2008-actualidad
Los cargos restantes desde 2011 son los siguientes:
Vicepresidente: Rev. D. Mohan (Superintendente General de las Asambleas de Dios
de India).
Secretario: Rev. Lazarus Chakwera (Superintendente General de las Asambleas de Dios
en Malaui).
Presidente de la Agencia de Auxilio y Desarrollo de las Asambleas de Dios en el Mundo
(WAGRA): Rev. Tito Poon (Superintendente General de Hong Kong).
La sede internacional de la organización cambia según el país donde resida el presidente
elegido en los congresos mundiales. Primero estuvo en Findlay,Ohio, y en 1915 se trasladó
a San Luis, Misuri.
Actualmente se encuentra en la ciudad estadounidense de Springfield, también en Misuri, y
está dirigida por el presidente George O. Wood. Esta sede se emplaza en los antiguos
terrenos de lo que fue primero un parque de atracciones y después un campo de béisbol de
ligas menores. Las Asambleas de Dios compraron la propiedad en 1949, y allí edificaron
inicialmente su planta editorial. Más tarde, en 1961, construyeron un edificio de cuatro pisos
para la administración, y en 1972 se creó un centro de distribución.
Actualmente la sede cuenta con diversas oficinas administrativas, oficinas de los
departamentos y ministerios nacionales, el Centro de Herencia Pentecostal (documentos e
imágenes históricos de las Asambleas de Dios), así como la editorial de la organización,
Gospel Publishing House, que produce más de doce toneladas de literatura diarias.
El complejo también alberga el Departamento Nacional de Misiones de Estados Unidos y la
oficina de las Misiones Mundiales de las Asambleas de Dios, desde donde se coordina a más
de 2 600 misioneros alrededor del mundo. La sede incluye 18 edificios que abarcan diez
manzanas de la ciudad, proporciona empleo a casi mil personas y la editorial a 255.
En Latinoamérica, las Asambleas de Dios tienen una organización que une a los
superintendentes de las iglesias nacionales de habla hispana llamada Consejo de Ejecutivos
de las Asambleas de Dios (CELAD).
Organización nacional
En cada país las iglesias de las Asambleas de Dios son representadas por un Concilio
General o Concilio Nacional, denominado así por las sesiones de la corporación y que
normalmente se divide en distritos, regiones y secciones o zonas.
Comienzo de un Avivamiento.
En el año 1901, en Topeka, Kansas, en el Instituto Bíblico dirigido por el Rev. Charles
Parham, una alumna fue bautizada con el Espíritu Santo, hablando en otras lenguas. Charles
había asignado a sus alumnos estudiar el mover del Espíritu Santo en el libro de los Hechos,
cuando esto sucede. Comenzó un mover del Espíritu que pasó luego a Los Ángeles,
California.
Era la víspera de la primera confrontación que involucraría a un número representativo de
naciones. Estaba a punto de acontecer lo que en la historia se iba a recordar años más tarde,
como la Primera Guerra Mundial. Mas sin embargo este hecho estaba en la presencia de
Dios, por lo que el Espíritu Santo comienza a inquietar a una nación que había
experimentado un gran avivamiento durante la primera década, del año 1900, derramando
así un sentir misionero, a fin de llevar el evangelio a otras naciones, produciéndose desde
entonces una movilización de hombres y mujeres desde ese país para toda Latinoamérica y
donde Venezuela se vería involucrada, escogiendo a esos siervos y siervas que venían a
presentar un mensaje fresco y ungido, para hacer frente a una religión hueca y vacía que
había llegado con los colonizadores.