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Oración por México y su Iglesia

Este documento presenta una oración de intercesión llamada "Oración de intercesión Orantes Paulinos". La oración comienza con una invocación al Espíritu Santo y continúa con peticiones para que el Espíritu Santo guíe, ilumine, fortalezca y enseñe a los orantes. También incluye oraciones por la nación, la Iglesia, el papa, los gobernantes y las familias. Termina con una consagración de México al Sagrado Corazón de Jesús y al Inmaculado Corazón de
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Oración por México y su Iglesia

Este documento presenta una oración de intercesión llamada "Oración de intercesión Orantes Paulinos". La oración comienza con una invocación al Espíritu Santo y continúa con peticiones para que el Espíritu Santo guíe, ilumine, fortalezca y enseñe a los orantes. También incluye oraciones por la nación, la Iglesia, el papa, los gobernantes y las familias. Termina con una consagración de México al Sagrado Corazón de Jesús y al Inmaculado Corazón de
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Oración de intercesión Orantes Paulinos

PRECIOSO ESPÍRITU SANTO


Guía:

Espíritu Santo, ¡Dios mío! Postrado, me presento ante Ti. Llego tarde,
perdóname, pero para Ti sólo existe el tiempo del Amor y me estabas
esperando…

Todos:

Me rindo de corazón ante Ti, y te pido, precioso Espíritu Santo, aceptes la


entrega que hoy hago de mí.

Guía:

Te invito a hacer morada tuya en todo mi ser. Limpia e ilumina mi corazón, para
que yo pueda ver a Dios. Otórgame fortaleza para que yo pueda seguir el
Camino que lleva a Jesús, y pueda, un día, abrazarle agradecido por haberme
salvado, dando Su vida por mí.

Todos:

Que Tu Sombra poderosa también me cubra, para conocer Tu Voluntad y decir


como la Santa Madre: ¡Hágase en mí, según Tu Palabra!

Guía:

Espíritu Santo, ¡Dios mío! Enséñame a hacer el bien que Tú esperas.


Enséñame a hablar de Ti más que con palabras, con las obras.

Todos:

Que mis palabras jamás hieran. Mas bien que lleven consuelo a los que sufren,
dirijan a los desorientados, ilumine a los ignorantes, lleve esperanza a los
desesperados, tranquilidad a los inquietos y buenos consejos a quienes lo
necesitan.

Guía:

Toma mi entendimiento, para que pueda ayudar a los hombresa reconocer Tu


Divina Presencia en el mundo.
Todos:

Toma mis labios y hazlos tuyos, para que pueda proclamar Tu Verdad.

Guía:

Dame palabras sabias para que sea el eco de Tu Amor. Revísteme de Tu


Presencia, para que yo sea un testimonio vivo de Tu Fuerza y de Tu Bondad.

Todos: 

Sopla nuevamente sobre los hombres de este siglo, ilumina su razón y


conmueve su corazón, para que puedan conocerte y amarte como lo mereces.

Guía:

Sopla dulcemente en este Nuevo Pentecostés, para que Tu Aliento renueve la


vida de los hombres y todos redescubramos la dignidad de ser hijos de Dios.

Amén.

Guía: INTENCIONES:

1. Por nuestra Nación (o por la nación que escojas).

2. Por nuestra Iglesia Católica y Apostólica.

3. Por nuestro Papa Francisco.

4. Por la Jerarquía local, sacerdotes, religiosos, religiosas, consagrados, laicos,


laicas.

5. Por nuestros gobernantes (en algunos momentos con nombres específicos).

6. Por nuestras familias.

7. Por nuestras ciudades y sus habitantes.

8. Por los Valores cristianos.

9. Por la Unidad, el Amor, la Paz, y la Concordia en todas las naciones.

10. Para que nuestro País sea Santo.

11. Para que María sea “Madre y Reina de nuestra Nación”.

12. Para que Cristo sea reconocido como “Rey del Universo”.


MODELO DE ORACIÓN PERSONAL Y COMUNITARIO

Guía:

Santo Rosario (Misterios dolorosos)

Guía:

“Llámame y te responderé y mostraré cosas grandes, inaccesibles, que


desconocías.” (Jeremías 33, 3):

Guía:

Oh Señor, Tú eres nuestro auxilio, auxilio de las naciones. Padre de nuestros


pobres, Maestro de nuestros maestros. Acuérdate de bendecirnos, como lo
hiciste en el pasado con aquellos hijos que libraste de la esclavitud.

Todos:

No permitas que la oscuridad invada nuestro territorio, líbranos del mal que
enceguece el alma y divide el amor fraterno.

Guía:

Líbranos del mal que divide las naciones, no permitas que nuestro pueblo se
aleje de Ti… Somos tus hijos, a ti clamamos, no olvides nuestra súplica. Para
nosotros, Tú eres nuestro Dios y nosotros queremos ser Tu pueblo.

SALMO 2: Guía:

“¿Por qué se amotinan las naciones y los pueblos conspiran en vano?

Todos:

Los reyes de la tierra se sublevan, los príncipes se alían en contra del Señor y
de su Ungido:

“Rompamos sus cadenas -dicen, quebremos su yugo”

Guía:

Por eso, reyes, entiendan, aprendan la lección gobernantes de la tierra. Sirvan


al Señor con temor, temblando besen sus pies, no sea que se irrite y perezcan,
pues su cólera se inflama en un instante.

Todos:

¡Felices los que en Él se refugian!” (Sal 2, 1-3, 10-12)


Guía:

En silencio, pidamos perdón por los pecados que se cometen en nuestro país
y que ofenden a la Trinidad Santa.

Guía:

“Sobre tus maravillas, Jerusalén, he puesto centinelas, para que estén alerta
día y noche”. (Is 62, 6)

Todos:

Junto a ellos, Señor, queremos estar, para cuidar de lo tuyo en esta Nación, en
cada una de sus ciudades, pueblos y familias, junto a cada mexicano, hijo tuyo,
cuyo corazón has tejido uno a uno, con aquel Amor Supremo que sólo Tú
puedes dar.

Guía:

Esta Nación también nació en tu corazón de Padre, no la abandones, Tu Hijo


también la regó con Su Sangre, ayúdanos a que esas preciosas gotas, no se
derramen en vano.

Todos:

Santo Espíritu, Dios, sopla nuevamente sobre este País que de tu poder
necesita, para que sea una nación donde Dios gobierne complacido.

Guía:

¡Virgen María! Al pie de la Cruz, Tu precioso Hijo nos entregó como hijos tuyos.
En ese lugar santo nos acogiste con Amor. Desde México, recordamos a tu
corazón de Madre nuestra filiación.

Todos:

Tú eres nuestro auxilio, en ti confiamos, en ti esperamos. No permitas que la


oscuridad dirija el destino de nuestra Patria.

Guía:

¡Madre nuestra Inmaculada, muéstranos tu poder, derrota al enemigo!

SALMO 46 Guía:

“Dios es nuestro refugio y fortaleza, socorro en la angustia, siempre a punto.


Por eso no tememos si se altera la tierra, si los montes vacilan en el fondo del
mar, aunque sus aguas bramen y se agiten, y su ímpetu sacuda las montañas.
Todos: 

¡Con nosotros el Señor de los ejércitos, nuestro baluarte el Dios de Jacob!

Guía:

¡Un río! Sus brazos recrean la ciudad de Dios, santifican la morada del
Altísimo. Dios está en medio de ella, no vacila, Dios la socorre al despuntar el
alba. Braman las naciones, tiemblan los reinos, Lanzan él la voz, la tierra se
deshace.

Todos:

 ¡Con nosotros el Señor de los ejércitos, nuestro baluarte el Dios de Jacob!

Guía:

Vengan a ver los prodigios del Señor, que llena la tierra de estupor. Detiene la
guerra por todo el orbe; quiebra el arco, rompe la lanza, prende fuego a los
escudos.

“Basta ya, sepan que soy Dios, excelso sobre los pueblos, sobre la tierra
excelso”.

Todos:

¡Con nosotros el Señor de los ejércitos, nuestro baluarte el Dios de Jacob!

Guía: 

Oremos por nuestra Iglesia Católica y Apostólica. Pidamos luces y


santidad para nuestros sacerdotes, religiosos y religiosas, almas
consagradas, laicos de México.

Todos:

Que el Señor los fortalezca en el momento de la prueba. Que Su Luz brille


sobre ellos y sean testimonio vivo de Su Amor.

Guía:

Que su boca proclame la Verdad divina. Que su vida ejemplar muestre al Dios
que vive en su interior.

Todos:

Que su vida santa muestre un corazón consagrado que palpita junto a los
corazones de Jesús y María.

Todos: Padre Nuestro Ave María Gloria


Guía:

Oremos por nuestros gobernantes:

Todos:

Señor nuestro, Creador y Padre, Dios. Que la verdad y la justicia brillen en


nuestra Nación. Que la Fe y la confianza en tu Amor oriente nuestro camino.

Guía:

Te pedimos por nuestros gobernantes, que Tu sabiduría inspire su


pensamiento y sus acciones. Que en sus corazones sientan el amor que
deseas para cada habitante de este hermoso país.

Todos:

Bendice su gobierno. Que cada una de sus decisiones tome en cuenta la divina
Voluntad, que también vale para ellos.

Guía:

Te pedimos por todos los mexicanos, para que el amor fraterno que une, se
imponga sobre cualquier intento de división.

Te pedimos por todos los mexicanos, para que descubran y vivan la riqueza
espiritual que tu amor nos otorga.

Todos:

Padre Todopoderoso, imploramos tu bendición, para que cada persona de


poder e influencia, reciba el soplo y el aliento de tu Santo Espíritu. Espíritu
poderoso de sabiduría, armonía, amor y paz.

Guía:

María Santísima, Madre de Dios, ¡se tú siempre, la Madre de todos los


mexicanos!

Todos: 

Padre Nuestro Ave María Gloria


Guía:

En silencio oremos por México, por nuestros valores cristianos y por toda
necesidad que tengas en tu corazón.

Guía: 

CONSAGRACIÓN DE MÉXICO

Todos:

Dios de la vida, de la justicia y de la misericordia, Padre de Nuestro Señor


Jesucristo, movidos por tu Santo Espíritu, nos presentamos ante Ti.

Sabemos que somos indignos de estar en tu Presencia, Pero confiamos en tu


infinito amor y clemencia. Perdona todos nuestros pecados, idolatrías,
supersticiones, ignorancia, soberbia, rencores, divisiones, infidelidades,
discriminaciones, violaciones de derechos humanos y cristianos.

De manera especial, te pedimos que perdones nuestra ingratitud e ignorancia.

Permite que nos reconciliemos en tu Presencia y postrados de rodillas, te


pedimos una bendición para México, una nación que nació en Tu dulce
Corazón.

Salvador nuestro, que te entregas por nosotros en cada Eucaristía, bendice y


fortalece nuestra Iglesia con tu Santo Espíritu, como hiciste el día de
Pentecostés, para que seamos un Pueblo Santo en América.

Bendice de manera especial, al Papa Francisco, a nuestros obispos,


sacerdotes, diáconos, religiosos, consagrados y laicos comprometidos.

Te ofrecemos esta consagración Por medio del Inmaculado Corazón de la


Virgen María, Tu Santa Madre y Madre nuestra.

Santa Virgen María, Madre y Señora nuestra: Estrella de la Nueva


Evangelización, Acógenos bajo tu amparo maternal, Protégenos y guárdanos
de todo peligro.

Sagrados Corazones de Jesús y de María, nos comprometemos a renovar


nuestra consagración bautismal, intensificando nuestra vida espiritual y
sacramental.

Queremos vivir el amor fraterno Y llevar el Evangelio a todos los pueblos del
mundo.

Padre nuestro, te ofrecemos nuestras vidas, bienes y anhelos, nuestra familia y


comunidades, nuestros hijos en el seno materno, niños y jóvenes, trabajadores
y profesionistas, que buscan el bien de la nación, enfermos, discapacitados y
ancianos.
También te presentamos nuestra tierra para que sea un hogar acogedor y
generoso, con sus altiplanos, llanuras, desiertos, valles, montañas, volcanes,
bosques, ríos, lagos y mares.

No permitas que el egoísmo individual o colectivo destruya la solidaridad entre


nosotros. Haz que trabajemos con valentía y alegría,

para que erradiquemos para siempre la idolatría, la superstición, la pobreza, la


corrupción, el narcotráfico y el consumo de drogas, el alcoholismo, la violencia
y toda forma de abuso.

Ayúdanos a construir una sociedad fraterna, respetando las diversas etnias,


pueblos y culturas; donde todos tengamos pan, techo y trabajo y compartamos
los bienes materiales, principalmente los valores espirituales.

Que nuestras familias vivan fieles a su compromiso de amor y nuestros niños y


jóvenes crezcan sanos, educados en los valores humanos y cristianos, fuente
de toda verdad.

Une nuestros corazones en un mismo Espíritu, alrededor de tu Trinidad Santa,


donde también nuestra Madre Amorosa, la siempre Virgen María, interceda por
nosotros.

Que tu amor se reproduzca en nuestras vidas, que tu gloria brille en nuestro


País, y tu Paz reine en nuestros corazones ahora y siempre.

Amén.
TÚ REINARÁS

Tú reinarás, este es el grito


que ardiente exhalan nuestra fe
Tú reinarás, oh Rey Bendito
pues tú dijiste ¡Reinaré!

Coro:
Reine Jesús por siempre
Reine su corazón
en nuestra patria,
en nuestro suelo
que es de María
la nación

Tu reinarás, dulce esperanza,


que el alma llena de placer;
habrá por fin paz y bonanza,
felicidad habrá doquier

¡Tú reinarás! Dichosa era,


dichoso pueblo con tal Rey;
será tu cruz nuestra bandera,
y tu Evangelio nuestra ley.

Tu reinarás en este suelo,


te prometemos nuestro amor,
Oh buen Jesús, danos consuelo
en este valle de dolor

Tú reinarás, Reina y ahora,


en esta casa y población
ten compasión del que implora
y acude a ti en la aflicción.

Tú reinarás toda la vida


trabajaremos con gran fe
en realizar y ver cumplida
la gran promesa: ¡Reinaré!
PROMESAS PARA QUIEN SE UNA A LA ORACIÓN DE INTERCESIÓN :

En la historia de nuestra Iglesia, Jesús, en su insondable Misericordia,


obsequio a sus almas amigas, ciertas Promesas, con el propósito de animar la
Oración por medio de algunas Devociones. Son conocidas por ejemplo las “15
Oraciones de Santa Brígida” que veneran las heridas sufridas por Cristo
durante su Pasión. También confió a Santa Margarita María Alacoque la
devoción a su Sagrado Corazón y más recientemente a Santa Faustina
Kowalska insistiendo sobre la Confianza en Su Misericordia.

Dios busca, en todos los tiempos, almas generosas dispuestas a interponer su


oración entre Él y el mundo, para que Sus hijos, que conforman naciones,
familias, iglesias, gobiernos, ministerios, proyectos, orientan su camino
inspirados en el Amor, y en la Voluntad de Dios, Padre de toda la humanidad.

En el mismo sentido, para motivar la Oración de Intercesión, Jesús hizo las


siguientes promesas a aquellas personas que, orando por “otros”, pidan a Dios
para que en ellos Sus planes y designios misericordiosos se conviertan en
santa realidad.

1.- Sus nombres estarán grabados en Mí Corazón como un sello indeleble.

2.- Cada vez que estén frente Mí, adorándome con un corazón limpio y
sincero, Mi sangre y agua que brotaron de Mí costado, serán derramadas
en sus corazones para sanarlos y obtendrán más hambre y sed de Mí.

3.- Cada vez que oren por su Nación la rodearé de los ángeles que me
acompañan y adoran en este Sacramento de Amor y me acompañan todo
el tiempo, en especial mi Arcángel San Miguel, quien despojará a los
demonios de los lugares que han tomado posesión, y las almas que me
pertenecen serán libradas.

4.- Daré paz no sólo en sus naciones, sino en cada corazón que decida
interceder por su País.

5.- Tendrán un lugar específico en mi Reino y sus almas serán revestidas


por cada Eucaristía de la que se alimenten en estado de Gracia.

6.- Mi Madre intercederá por sus peticiones cada vez que recen el Santo
Rosario con devoción y me acompañen meditando Mi Pasión.

7.- Alcanzarán verdadero arrepentimiento y obtendrán su conversión,


cada vez que promuevan Mí Misericordia Eucarística.

8.- Los haré verdaderos soldados fuertes para no doblegarse en las


pruebas ni en sus luchas espirituales; sus armas serán Mi cuerpo y el
Rosario de Mi Santa Madre Amorosa.

9.- Sellen con Mi sangre su Nación, que Yo derramaré cada gota que he
donado por ustedes.

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