100% encontró este documento útil (1 voto)
767 vistas217 páginas

Directorio Nacional de Pastoral Familiar

Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOC, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
100% encontró este documento útil (1 voto)
767 vistas217 páginas

Directorio Nacional de Pastoral Familiar

Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOC, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

DIRECTORIO NACIONAL

DE
PASTORAL FAMILIAR
México

Comisión Episcopal de Pastoral Familiar


-i-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Alborada ho. 430 Col. Jardines del Pedregal C.P. 14010 Tlalpan, D.F.
(MÉXICO) S (55) 56 65 30
58 y 56 04 09 57
ÍNDICE

FUENTES

PRESENTACIÓN

13

CAPÍTULO I

MATRIMONIO, FAMILIA Y VIDA

ANUNCIAR, CELEBRAR Y SERVIR EL "EVAN


GELIO DEL MATRIMONIO, LA FAMILIA Y LA
VIDA". 15

Somos el pueblo de la vida 16


La familia, 'Santuario de la vida' 18
La Iglesia al servicio de la familia 19
El bien precioso del matrimonio y de la familia 20

"EL CAMINO DÉLA IGLESIA ES LA FAMILIA".


LA MISIÓN DE LA IGLESIA EN LA PASTORAL
DE LA FAMILIA. 22

LA RELACIÓN EN EL AMOR VERDADERO ES


EL FUNDAMENTO NATURAL, QUE TIENE SU
ORIGEN EN LA TRINIDAD Y APORTA FUERZA
Y ESPIRITUALIDAD A LA FAMILIA.

24
El modelo originario de la familia es Dios mismo, en
su Misterio Trinitario

24
El hombre, imagen de Dios Amor 25
Familia, íntima comunidad de vida y de amor 28
Cristo, Esposo de la Iglesia y el sacramento del Ma
trimonio

28

LA SAGRADA FAMILIA, ICONO Y MODELO DE


TODA FAMILIA HUMANA. 31
María, solícita a las necesidades de la familia 31
José, el varón justo; el esposo 32

3
Directorio Wacional de Pastoral ¡ -amiliar - A léxico

CAPITULO II

IDENTIDAD Y MISIÓN DE LA FAMILIA. «FAMILIA,


SÉ LO QUE ERES" (FC 17)

5. EL PLAN DE DIOS SOBRE EL MATRIMONIO Y


LA FAMILIA. 33
Identidad del matrimonio y la familia 33
Bases antropológicas del matrimonio y la familia 35
Teología del matrimonio y la familia 38
La monogamia 39
La indisolubilidad 40
El contrato matrimonial 41
Ministros y Sujetos 42
Fines del matrimonio 43
La vocación al matrimonio y la familia como voca
ción al amor 43
Espiritualidad conyugal y familiar 44

6. LA MISIÓN DE LA FAMILIA EN LA IGLESIA. 46


"La Iglesia existe para evangelizar". Participación
de la familia en el ser y la misión de la Iglesia 46
Misión de la Iglesia, Misión de la familia 48
Misión pro fótica de la familia 49
El matrimonio y su misión profética 50
El Evangelio de la familia 51
Misión sacerdotal de la familia 53
Los Sacramentos en la misión de la familia 54
La oración en la misión sacerdotal de la familia 56
Misión sacerdotal, Misión santifícadora de ¡a familia 58
- El reto de la santidad 58
- El amor conyugal y familiar, camino de santidad 59
- Ea vivencia de la comunión en la familia es camino de santidad 60
Misión al servicio del amor, de la vida y de la solidaridad 62
Familia evangelizada y evangelizadora 65
La evangelización de los esposos 67
Dimensión misionera de la familia 68
La familia, fuente de vocaciones en la Iglesia 69
La familia, educadora en la fe y formadora de perso
nas 70
Legislación canónica sobre el matrimonio y la familia 73
Del matrimonio 73
índice

De la atención pastoral y de lo que debe preceder a la ce


lebración del matrimonio 74
De los impedimentos dirimentes en general 76
De los impedimentos dirimentes en particular 11
Del consentimiento matrimonial 78
De la forma de la celebración del matrimonio 78
De los efectos del matrimonio 80

LA MISIÓN DE LA FAMILIA EN LA SOCIEDAD. 81


La familia, comunidad de personas 81
Comunión interpersonal 81
Participación del hombre y la mujer en la comunidad fa
miliar 83
Maternidad y paternidad 85
Participación de la mujer en el trabajo 85
El lugar del niño en la familia 86
- Los hijos, primavera de la familiaj de la sociedad 87
- El derecho de los niños a ser amados, acogidosy educados en
familia 88
- Educación sexual del niño 88
- El derecho de los niños a ser educados en la fe 89 Servicio a la vida
90
La sacralidad de la vida humana, confiada al misterio del
matrimonio 90
La fecundidad, signo y fruto del amor conyugal 92
La paternidad responsable 93
La detección de la fertilidad 94
La anticoncepción 95
La mentalidad antinatalista y el problema demográfico 96
El aborto 98
La procreación y la técnica 100
Educación sexual 102
La familia al servicio de toda vida y de toda la vida 105
Participación en el desarrollo integral de la sociedad.
La familia, célula fundamental de la sociedad 1(l8

Familia y derechos humanos 108


Los derechos de la familia 109
Derechos familiares de la persona 109
Derechos sociales de la familia 112
Legislación social sobre la familia 115
La familia como célula económica de la sociedad 117
Un llamado a las familias 122
Dinamo Nacional dt Pastoral Familiar - México

CAPÍTULO III
SITUACIÓN Y RETOS ACTUALES
DE LA FAMILIA Eh MÉXICO
S^ GENERAL DE LA FAMILIA EN
Organización de las familias
Familias según su ubicación social 12
Familias post-modemas Factores que 5
influyen en la familia 12
5
9.
TSSY S°MBRAS DE ^ FAMILIAS CRis- 12
5
10. SITUACIONES DE CONFLICTO. Disolución 12
de las familias Violencia intrafamiliar Pobreza y 7
marginación Tabaquismo, alcoholismo y 13
drogadicción 0

11
GLOZ;SÓ?,OCIALES- EFECTOS DE
" 132

Migración
136
Niños de la calle
136
Demografía
137
La familia y el trabajo
138
El trabajo: fundamento de la vida familiar
139
Familia, trabajo y Nación
Nuevos planteamientos
Uniones de género 140
Con trol poblacional 140
141
12. MATRIMONIOS DIVORCIADOS Y FAMILIAS
142
EN SITUACIÓN IRREGULAR. hAMILI
AS
Situación actual 143

13. FAMILIAS INDÍGENAS. 143


145
14. CONDICIÓN DE LA MUJER. La
maternidad 145
14
6

148
148

149

149
150
6
india

CAPITULO IV LA
PASTORAL FAMILIAR
15. LA NUEVA EVANGELIZACION. NUEVO ARDOR, NUEVOS
MÉTODOS, NUEVAS EXPRESIONES. 153

16. LA PASTORAL FAMILIAR. 155

17. ESTRUCTURAS DE LA PASTORAL FAMILIAR. 157


La Pastoral Familiar, una pastoral 'transversal' 157
A nivel nacional 158
A nivel regional 159
Estructuras diocesanas 160
Estructuras parroquiales 161
Centros de ayuda 162
Relación con otras estructuras 162

18. AGENTES DE PASTORAL FAMILIAR. 164


Los Obispos 164
Los presbíteros v diáconos 165
Los matrimonios y las familias 166
La vida consagrada 166
Los fieles laicos 168
Laicos especializados 168
Movimientos laicales de familia 168
Medios de comunicación social 171
Otras Instituciones 173
Los Tribunales Eclesiásticos 173

19. FORMACIÓN DE AGENTES DE PASTORAL FAMILIAR. 174


Perfil del agente de Pastoral Familiar 174
El sacerdote y la Pastoral Familiar 177
Centros de Formación de Agentes de Pastoral Familiar en cada
Diócesis 181
El Seminario y las Casas de Formación 184

20. LOS TIEMPOS Y MODOS DE LA PASTORAL FAMILIAR. 185


Una pastoral diferenciada, preventiva, emergente, progresiva y
permanente 185
Directorio Nacional de Pastoral I :amiliar - A léxico

Preparación al sacramento del Matrimonio


Preparación remota
Preparación próxima
Preparación inmediata Celebración del sacramento
del Matrimonio Acompañamiento de las familias
jóvenes Crecimiento en las familias maduras

21. SITUACIONES DIFÍCILES E IRREGULARES QUE


ATIENDE LA PASTORAL FAMILIAR Familias que sufren
por la movilidad Familias que viven situaciones difíciles
Familias en situaciones especiales Matrimonios mixtos Uniones
a prueba Uniones libres de hecho Catóücos unidos con solo
matrimonio civil Separados o divorciados no casados de nuevo
Divorciados vueltos a casar Criterios pastorales Líneas de
acción pastoral

CONCLUSIÓN

GLOSARIO
FUENTES
El Concilio Ecuménico Vaticano II
■ Constitución sobre la Sagrada Liturgia 'Sacrosanctum Concilium'
(1963).
■ Constitución Dogmática sobre la Iglesia Tjimen Gentium'
(1964).
* Declaración sobre la educación cristiana de la juventud 'Gravis-
simum Educationis' (1965).
■ Declaración sobre la Iglesia y las religiones no cristianas ISSostra
Aetate' (1965).
■ Constitución Dogmática sobre la Divina Revelación 'Dei Ver-bum'
(1965).
■ Decreto sobre el apostolado de los seglares 'Apostolican Actuosi-
tatem' (1965).
■ Declaración sobre la libertad religiosa 'Dignitatis Humanae'
(1965).
■ Constitución pastoral sobre la Iglesia en el mundo actual 'Ga¡i-
dium et Spes' (\9(jS).

El Documentos de la Santa Sede


■ Carta de los derechos de la familia (1983).
■ Código de Derecho Canónico (1983).
■ Catecismo de la Iglesia Católica (1992).

El Pío XI
" Carta Encíclica sobre el matrimonio cristiano 'Casti Connubü'
(1930).

□ Pío XII
■ 'Discurso a los participantes del IV Congreso Internacional de Médicos
Católicos' (1949).

H Pablo VI
■ Carta Encíclica Ecclesiam Suam'(1964).

9
Directorio Nacional de Pastoral Vamular - México

• Carta Encíclica Populorum Progressio' (1967).


■ Carta Encíclica 'Humanae Vitae'(1968).
• Exhortación Apostólica 'Octogésima Adveniens'(1971).
■ Exhortación Apostólica 'Evangelii Nuntiandi' (1975).
□ Juan Pablo II
■ Carta Encíclica HedemptorHominis' (1979).
■ Exhortación Apostólica 'Catechesi Tradendae' (1979).
■ 'Catequesis sobre el amor humano' (1979-1984).
■ Exhortación Apostólica Pamiliaris Consortw' (1981). '
Carta Encíclica 'Laborem Exercens' (1981).
• Constitución Apostólica 'Magnum Matrimonii Sacramentum'
(1982).
■ Carta Encíclica 'Sollicitudo Rei Socialis'(1987).
• Exhortación Apostólica 'Christifideles Laici' (1988).
■ Carta Apostólica 'Mulieris Dignitatem' (1988).
■ Exhortación Apostólica Pastores Dabo Vobis' (1992).
■ Carta Encíclica 'Veritatis Splendor (1993).
• Año de la familia 'Carta a lasfamilias'' (1994).
■ Carta Encíclica 'Evangelium Vitae'(1995).
■ Carta Encíclica 'Pides et Ratio' (1998).
■ Exhortación Apostólica 'Eccksia in America' (1999). '
Carta Apostólica 'Novo Millennio Ineunte' (2001).
3 Congregación para la Doctrina de la Fe
■ Declaración sobre la eutanasia 'Jura etBona'(1980).
■ Instrucción sobre el respeto de la vida humana naciente y la
dignidad de la procreación 'Donum Vitae' (1987).
'Carta a los Obispos de la Iglesia Católica sobre la colaboración del
hombre y la mujer en la Iglesia y el mundo' (2004).
□ Congregación para la Educación Católica
'Orientaciones educativas sobre el amor humano. Pautas de educaaón
sexual'(1981).

□ Pontificio Consejo para la Familia


'Sexualidad humana: verdad y significado. Orientaciones educativas en

10
/ 'nenies

familia (1995).
■ 'Familia, matrimonio y «uniones de hecho»' (2000).

B Pontificio Consejo para la Pastoral de los Agentes Sanitarios


■ 'Carta de los agentes sanitarios' (1995).

H Conferencias del Episcopado Latinoamericano


■ En Río de Janeiro, Brasil (1955).
■ En Medellín, Colombia (1968).
■ En Puebla, México (1979).
" En Santo Domingo, República Dominicana (1992).

E Conferencia del Episcopado Mexicano


■ Directorio Nacional de Pastoral Familiar (1985).
■ Casarse en el Señor (1990).
■ Del Encuentro con Jesucristo a la Solidaridad con todos
(2000).

B Comisiones Episcopales
■ Comisión Episcopal de Pastoral Familiar, de Pastoral de la
Salud y Doctrinal, 'Reflexionespastorales sobre la clonación' (2002).

B Autores varios
■ San Agustín, Fa Frinidad'.
■ G. Caprile, 'Ciñólo dei Vescovi', Roma, 1982.

B Otros
■ INEGI Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática
' CONAPO Consejo Nacional de Población
PRESENTACIÓN

Desde 1987, fecha del anterior Directorio Nacional de Pastoral


Familiar que se había publicado en México, ha sido fecundo el
Magisterio de la Iglesia en relación a la familia, particularmente por
parte del Papa Juan Pablo II; pero igualmente la familia ha sido
severamente cuestionada y atacada, con la pretensión incluso de
cambiar esencialmente su significado y realidad. Urgía tener en
cuenta ambos aspectos para publicar este nuevo Directorio de
Pastoral Familiar en nuestro país, a fin de aprovechar el abundante
Magisterio de la Iglesia y responder a los desafíos que la compleja
realidad actual presenta al matrimonio, la familia y la vida en
México.

El presente Directorio nace de un largo, intenso y fecundo


camino de reflexión, diálogo y aportaciones de Obispos, sacerdotes,
religiosas y laicos comprometidos en la Pastoral Familiar. Quienes
han participado en su elaboración, sepan que Dios Padre Bueno los
tiene en su corazón y sus nombres están escritos en el Libro de la
Vida. Habiendo tenido el Directorio la aprobación de la Comisión
Episcopal Doctrinal y del Consejo Permanente de la Conferencia del
Episcopado Mexicano, lo ofrecemos ahora a los Señores Obispos y
demás agentes de Pastoral Familiar, especialmente a las familias, de
modo que, siendo evangelizadas, se conviertan en evangelizadoras,
para que sean, con eficacia, células vitales de la sociedad, a fin de
llevar a cabo la tarea de un desarrollo integral y sostenido.

El Directorio gira en torno a tres ejes, que aparecen claramente


mencionados desde el inicio, a saber: El matrimonio, la familia y la
vida (Capítulo T), como elementos inseparables y que mutuamente se
reclaman y alimentan. Desglosamos luego, con espíritu de
contemplación, la identidadj misión de la familia (Capítulo II), desde
Dios Trino y Uno —la Familia Trinitaria— y para vivirse en la
Iglesia y la sociedad. Examinamos después la situación y los retos
actuales de la familia en México (Capítulo III), para

13
Directorio Xaxonaí de Pastoral {-¿miliar México

desembocar en un amplio apartado de Pastoral Familiar (Capítulo IV). El


Glosario final es muy iluminador, especialmente ante los notables avances y
sus peligros en la bioética, así como ante el uso de términos ambiguos en
relación al matrimonio, la familia y la vida.

Ponemos este Directorio en el corazón amoroso de María de Guadalupe,


Madre Buena, juntamente con su esposo San José, quienes velan la
educación de su Hijo Jesús y se convierten en sus más fieles creyentes. En la
Sagrada Familia queremos inspirarnos para "anunciar, celebrar y servir el
Evangelio del matrimonio, la familia y la vida".

México, D.F., a 25 de enero del 200.5, Fiesta de la


Conversión de San Pablo Apóstol.

+ Rodrigo Aguilar Martínez


Obispo de Matehuala Presidente de la
Comisión Episcopal de Pastoral Famili;
CAPITULO I

MATRIMONIO, FAMILIA Y VIDA

1. ANUNCIAR, CELEBRAR Y SERVIR EL "EVANGELIO


DEL MATRIMONIO, LA FAMILIA Y LA VIDA".

"Vosotros sois el pueblo adquirido por Dios para anunciar sus


alabanzas"'(1 Pe 2,9).'

1. La Iglesia ha recibido el Evangelio como anuncio y fuente de


gozo y salvación. Lo ha recibido como don de Jesús, enviado del
Padre 'para anunciar a los pobres la Buena Nueva" (Le 4,18). Lo ha
recibido a través de los Apóstoles, enviados por Él a todo el
mundo (cf. Me 16,15; Mt 28, 19-20). La Iglesia, nacida de esta
acción evangelizadora, experimenta cada día el desafío del Após
tol: "¡Ay de mí si no predicara el Evangelio!" (1 Cor 9,16). En efecto,
"evangelizar —como escribía Pablo VI— constituye la dicha y vocación
propia de la Iglesia, su identidad más profunda. Ella existe para evangeli-
Zar .¿

2. La evangelización es una acción global y dinámica, que com-


promete a la Iglesia a participar en la misión profetica, sacerdotal y
real del Señor Jesús. Por tanto, conlleva inseparablemente las
dimensiones del anuncio, de la celebración y del servicio de la
caridad. Es un acto profundamente eclesial que exige la cooperación
de todos los operarios del Evangelio, cada uno según su propio
carisma y ministerio.

3. Así sucede también cuando se trata de anunciar el Evangelio de


la vida, del matrimonio y la familia, parte integrante del Evan-

1
Cf. hmngelium Vitae, n. 78.
2
Cf. Erange/ii Nuntiandi, n. 14.

15
Directorio Nacional de Pastoral Familiar - México

gelio, que es Jesucristo. Nosotros estamos al servicio de este


Evangelio, apoyados por la certeza de haberlo recibido como don y
de haber sido enviados a proclamarlo a toda la humanidad "hasta los
confines de la tierra" (Hch 1,8). Mantengamos, por ello, la conciencia
humana y agradecida de ser el pueblo de la vida, del matrimonio y la
familia y presentémonos de este modo ante todos.

Somos el pueblo de la vida

4. Somos el pueblo de la vida porque Dios, en su amor gratuito,


nos ha dado la vida, nos ha confiado el Evangelio de la vida y hemos
sido transformados y salvados por este mismo Evangelio. Hemos
sido redimidos por el "autor de la vida" {Hch 3,15) a precio de su
preciosa sangre (cf. 1 Cor 6,20; 7,23; 1 Pe 1,19), y mediante el baño
bautismal hemos sido injertados en Él (cf. Rom 6, 4-5; Col 2,12),
como ramas que reciben savia y fecundidad del árbol único (cf. Jn
15,5). Renovados interiormente por la gracia del Espíritu, "que es
Señor y dador de la vida", hemos llegado a ser un pueblo para la vida
y estamos llamados a comportamos como tal.

5. Somos enviados: Estar al servicio de la vida y de la familia no


es para nosotros una vanagloria, sino un deber, que nace de la
conciencia de ser el pueblo adquirido por Dios para anunciar sus
alabanzas (cf. 1 Pe 2,9). En nuestro camino nos guía y sostiene la ley
del amor; el amor cuya fuente y modelo es el Hijo de Dios hecho
hombre, que dio su vida por sus ovejas (cf. Jn 10,17).

6. Somos enviados como pueblo. El compromiso al servicio del


matrimonio, de la familia y de la vida obliga a todos y cada uno de
nosotros los bautizados. Es una responsabilidad propiamente
eclesial, que exige la acción concertada y generosa de todos los
miembros y de todas las estructuras de la comunidad cristiana. Sin
embargo, la misión comunitaria no elimina ni disminuye la
responsabilidad de cada persona, a la cual se dirige el mandato del
Señor de "hacerse prójimo" de cada hombre: "Ve y ha% tú lo
mismo"(Le 10,37).

16
Matrimonio, Familia y Vida

7. "Todos juntos sentimos el deber de anunciar el Evangelio de la vida, de


celebrarlo en la liturgia y en toda la existencia, de servirlo con las diversas
iniciativas y estructuras de apoyo y promoción ".3

8. Anunciar el Evangelio del matrimonio de la familia y de la


vida: Es el anuncio de un Dios vivo y cercano, que nos llama a una
profunda comunión con El y nos abre a la esperanza segura de la
vida eterna a través de su Hijo Jesucristo. Conviene proponer estos
contenidos desde el primer anuncio del Evangelio (Kerigma) y,
posteriormente, subrayarlos en la catequesis y en las diversas formas
de predicación, en el diálogo personal y en cada actividad educativa.

9. Celebrar el Evangelio del matrimonio, de la familia y de la


vida: Se realiza en la oración, en los Sacramentos; en los gestos y
los símbolos que hay en las tradiciones y costumbres culturales y
populares; en las jornadas por la vida a fin de suscitar en las
conciencias, en las familias, en la Iglesia y en la sociedad civil, el
reconocimiento del sentido y del valor del matrimonio, de la familia
y de la vida humana en todos sus momentos y condiciones; vivir en
el amor por los demás y en la entrega de uno mismo. Así, toda
nuestra existencia será una acogida auténtica y responsable del don
del amor y de la vida y una alabanza sincera y reconocida a Dios que
nos ha hecho estos dones.

10. Servir al Evangelio del matrimonio, de la familia y de la


vida: Significa asumir las diferentes iniciativas en las instancias de
acción pastoral a favor de la familia y en los diversos lugares como
son los centros para los métodos de regulación natural de la
fertilidad, los consultorios matrimoniales y familiares, los centros de
acogida, las comunidades terapéuticas, las clínicas y hospitales para
discapacitados, ancianos y enfermos terminales, mediante un
servicio solidario de las cooperativas, especialistas sanitarios,
distintas formas de voluntariado, de actividad social y de
compromiso político por el bien común, etc.

]
Evangelium Vilae, n. 79.
Directorio Nacional de Pastoral Familiar - México

La familia, 'Santuario de la vida'

11. Dentro del 'pueblo de la vida y para la vida', es decisiva la


responsabilidad de la familia. Es una responsabilidad que brota de su
propia naturaleza, la de ser comunidad de vida y amor, fundada
sobre el matrimonio para realizar su misión de 'custodiar, revelar y
comunicar elamor'4

12. La familia está llamada a custodiar, revelar y comunicar el


amor, a lo largo de la vida de sus miembros, desde la concepción
hasta la muerte natural. La familia es verdaderamente el santuario de
la vida, el ámbito donde la vida, don de Dios, puede ser acogida y
protegida de manera adecuada contra los múltiples ataques a que está
expuesta y puede desarrollarse según las exigencias de un auténtico
crecimiento humano. "Por esto, el papel de la familia en la edificación
de la cultura de la vida es determinante e insustituible"}

13. Podemos decir que la familia es un elemento definitivo y


totalizante en la vida de todo ser humano. El testimonio limpio,
valiente, fuerte y sano de lo que es una familia —según el proyecto
de Dios— se convierte en un insustituible esfuerzo por mantener
vivo un deseo, una voluntad y un compromiso de unidad y de
comunión y, por consiguiente, una posibilidad de vivir con plenitud
y satisfacción la más grande experiencia de la vida: el amor que
vivifica.

14. La familia, como 'santuario viviente', es el lugar donde Dios


habita. San Pablo compara la Iglesia, templo de Dios, con una casa
rica en carismas y dones, donde hay una interacción de estos dones
para la construcción de un edificio común y donde se da una
comunión que nace de Dios, porque se trata de una Iglesia doméstica
en la que está presente el Señor: "Donde están dos o tres reunidos en
mi nombre, allí estoy jo en medio de ellos" (Mt 18,20). La Iglesia es, ante
todo, un conjunto de personas que se relacionan entre sí y con Dios
en Cristo Jesús por el amor. La primera co-

4
Cf. Familiaris Consortio, n. 17.
3
Eiangelium Vitae, n. 92; cf. Gaudium et Spes, n. 50.
Matrimonio, Familia y Vida

munidad que está llamada a vivir este amor es la familia, que al


unirse en Cristo, constituye precisamente la 'Iglesia doméstica'.

La Iglesia al servicio de la familia

15. La familia, en los tiempos modernos, ha sufrido, quizá como


ninguna otra institución, la acometida de las transformaciones
amplias, profundas y rápidas de la sociedad y de la cultura. Muchas
familias viven esta situación permaneciendo fieles a los valores que
constituyen el fundamento de la institución familiar. Otras, en
cambio, pasan su existencia inciertas y desanimadas frente a su
cometido, e incluso en estado de duda o de ignorancia respecto al
significado último y a la verdad de la vida conyugal y familiar.
Otras, en fin, a causa de diferentes situaciones de injusticia, se ven
impedidas para realizar sus derechos fundamentales.

16. La Iglesia, consciente de que el matrimonio y la familia cons-


tituyen uno de los bienes más preciosos de la humanidad, quiere
hacer oír su voz y ofrecer su ayuda a todo aquel que, conociendo ya
el valor del matrimonio y de la familia, trata de vivirlo fielmente.
Ofrece también su ayuda a todo aquel que, en medio de la
incertidumbre o de la ansiedad, busca la verdad y a todo aquel que se
ve injustamente impedido para vivir con libertad el propio proyecto
familiar. Sosteniendo a los que quieren vivir el valor del matrimonio
y k familia, iluminando a los que buscan la verdad y ayudando al
que ve destruido su proyecto de familia. La Iglesia ofrece su servicio
a todo hombre preocupado por los destinos del matrimonio y la
familia.6

17. La Iglesia toma parte en los gozos y esperanzas, tristezas y


angustias del camino cotidiano de los hombres, profundamente
persuadida de que ha sido Cristo mismo quien la conduce por estos
senderos: Es Él quien ha confiado el hombre a la Iglesia; lo ha
confiado como 'camino' de su misión y de su ministerio. Entre los
numerosos caminos, la familia es el primero y el más importante. Es
un camino común, aunque particular, único e irrepeti-

6
Cf. Gaudium et Spes, n. 52.

19
Directorio Nacional de Pastoral Familiar - México

ble, como irrepetible es todo hombre; un camino del cual no puede


alejarse el ser humano... Siguiendo a Cristo, «que vino» al mundo
«para servir» (Mt 20,28), la Iglesia considera el servicio a la familia
como una de sus tareas esenciales. En este sentido, tanto el hombre
como la familia constituyen 'el camino de la Iglesia'.7

El bien precioso del matrimonio y de la familia

18. La Iglesia, iluminada por la fe, conoce toda la verdad acerca del
bien precioso del matrimonio y de la familia, así como de sus
significados más profundos; experimenta una vez más el deber de
anunciar el Evangelio, la 'Buena Nueva', a todos indistintamente, en
particular a aquellos que son llamados al matrimonio y se preparan
para él, a todos los esposos y padres del mundo. Está íntimamente
convencida de que sólo con la aceptación del Evangelio se realiza de
manera plena toda esperanza puesta legítimamente en el matrimonio
y en la familia.

19. Queridos por Dios, matrimonio y familia están internamente


ordenados a realizarse en Cristo y tienen necesidad de su gracia para
ser curados de las heridas del pecado y ser devueltos 'a su principio',
es decir, al conocimiento pleno y a la realización integral del designio
de Dios.

20. "En un momento histórico en que la familia es objeto de ataque por


parte de muchas fuerzas que tratan de destruirla o deformarla, la Iglesia,
consciente de que el bien de la sociedad y de sí misma está profundamente
vinculado al bien de la familia, percibe de manera más viva y apremiante la
urgenáa de cumplir su misión proclamando a todos el designio de Dios sobre
el matrimonio y la familia, para asegurar su plena vitalidad, así como su
promoción humana y cristiana, contribuyendo de este modo a la renovación
de la sociedad y del mismo pueblo de Dios".8

21. "La Iglesia es, ante todo, Madre que engendra, educa, edifica la familia
cristiana, poniendo en práctica con ella la misión de salvación que ha reríbi-

1
Carta a las familias, nn. 1-2. 8
Familiaris Consortio, n. 3.

20
Matrimonio, Familia y Vida

do de su Señor. Con el anuncio de la Palabra de Dios, la Iglesia revela a la


familia cristiana su verdadera identidad, lo que es y debe ser según el Plan
del Señor; con la celebración de los Sacramentos, la Iglesia enriquece y corro-
bora a la familia cristiana con la gracia de Cristo, en orden a su santifica-
ción para la gloria del Padre; con la renovada proclamación del mandamiento
nuevo de la caridad, la Iglesia anima y guía a la familia cristiana al servido
del amor, para que imite y reviva el mismo amor de donación y sacrificio que
el Señor Jesús nutre hacia toda la humanidad"?

17*. Los esposos están llamados a transmitir la vida, siendo cada vez
más conscientes del significado de la procreación, como
acontecimiento privilegiado en el cual se manifiesta que la vida
humana es un don recibido para ser compartido. En la procreación de
una nueva vida, los padres descubren que el hijo, si es fruto de su
recíproca donación de amor, es a su vez un don para ambos.

23. Principalmente mediante la educación de los hijos, la familia


cumple su misión de anunciar el Evangelio del matrimonio, la
familia y la vida: Con la palabra y el ejemplo, en las relaciones y
decisiones cotidianas, mediante gestos y expresiones concretas.

24. Además, la familia celebra constantemente el Evangelio de la


vida con la oración individual y familiar: Con ella alaba y da gracias
al Señor por el don de la vida e implora luz y fuerza para afrontar los
momentos de dificultad y de sufrimiento, sin perder nunca la
esperanza. Pero la celebración que da significado a cualquier otra
forma de oración y de culto es la que se expresa en la vida cotidiana
de la familia, si es una vida hecha de amor y entrega.

25. De este modo, la celebración se transforma en un servicio al


Evangelio de la vida, que se expresa por medio de la solidaridad,
experimentada dentro y alrededor de la familia como atención
solícita, vigilante y cordial en las pequeñas y humildes cosas de cada
día. Una expresión particularmente significativa de solida-

9
Familiañs Consoríio, n. 49.

21
Directorio Nacional de Pastoral Familiar - México

ridad entre las familias es la disponibilidad en la adopción o la acogida


temporal de niños abandonados por sus padres o en situaciones de grave
dificultad.

26. Si es cierto que "el futuro de la humanidad se fragua en la fami-


lia",w se debe reconocer que las actuales condiciones sociales,
económicas y culturales hacen con frecuencia más ardua y difícil
la misión de la familia al servicio de la vida. Para que pueda rea
lizar su vocación de "santuario de la vida", como célula de una
sociedad que ama y acoge la vida, es necesario y urgente que la
familia misma sea ayudada y apoyada. La sociedad y el Estado
deben asegurar todo el apoyo, incluso económico, que es necesa
rio para que las familias puedan responder de un modo más
humano a sus propios problemas. "Por su parte, la Iglesia debe
promover incansablemente una Pastoral Familiar que ayude a cada familia
a redescubrir y vivir con alegría y valor su misión en relación con el evange
lio de la vida".n

2. "EL CAMINO DE LA IGLESIA ES LA FAMILIA". LA MISIÓN DE


LA IGLESIA EN LA PASTORAL DE LA FAMILIA.

27. "Entre los numerosos caminos que tiene la Iglesia en su misión, la


familia es el primero y el más importante"} 1 Es su camino natural,
aunque común, particular, único e irrepetible como irrepetible es
todo hombre; es un camino del cual no puede separarse, porque
el objeto de su misión es el hombre y el origen del hombre está
en la familia. Cristo mismo viene al mundo en el seno de una
familia, por lo cual debemos admitir que su existencia humana
pasa por la naturaleza de la familia; para realizar su misión no
quiso simplemente hablar de la familia sino que se hizo familia a
fin de enseñarnos a vivir el Evangelio del matrimonio, de la
familia y de la vida. Cuando falta la familia, se crea en la persona
que viene al mundo una carencia preocupante y dolorosa que

10
Yamilians (.amonta, n. 46.
11
ii.ian£elinm l'itae, n. 94.
12
Caria a laifamilia*. n. 2.
Matrimonio, Familia y Vida

pesará posteriormente sobre ella durante toda la vida. La Iglesia con


afectuosa solicitud está junto a quienes viven semejantes situaciones,
porque conoce bien el papel fundamental que la familia está llamada
a desempeñar. Sabe, además, que normalmente el hombre sale de la
familia para realizar, a su vez, la propia vocación de su vida en un
nuevo núcleo familiar. Incluso cuando decide permanecer solo, la
familia continúa siendo, por así decirlo, su horizonte existencial
como comunidad fundamental sobre la que apoya toda la gama de
sus relaciones sociales, desde las más inmediatas y cercanas hasta las
más lejanas. ¿No hablamos acaso de "familia humana" al referirnos
al conjunto de los hombres que viven en el mundo?

28. La familia tiene su origen en el mismo amor con que el Creador


abraza al mundo creado, como está expresado "al principio", en el
libro del Génesis (1,1)- Jesús ofrece una prueba suprema de ello en
el Evangelio: 'Tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único"
(Jn 3,16). "El Hijo unigénito, consubstancial al Padre, Dios de Dios,
Luz de Luz", entró en la historia de los hombres a través de una
familia: El misterio divino de la encarnación del Verbo está, pues, en
estrecha relación con la familia humana. 'El Hijo de Dios, con su
encarnación, se ha unido, en cierto modo, con todo hombre. Trabajó con
manos de hombre, ...amó con corazón de hombre. Nacido de la Virgen
María se hi%o verdaderamente uno de nosotros, en todo semejante a
nosotros excepto en el pecado ".u "Por tanto si Cristo 'manifiesta plenamente
el hombre al propio hombre', lo hace empegando por la familia en la que
eligió nacer y crecer. Se sabe que el Redentor pasó gran parte de su vida
oculta en Na^aret: 'sujeto' (Le 2,51) como Hijo del hombre' a María, su
Madre,y a José, elcarpintero' '.14

29. "Siguiendo a Cristo, que vino al mundo 'para servir' (Mt 20,28), la
Iglesia considera el servicio a la familia una de sus tareas esenciales. En este
sentido, tanto el hombre como la familia constituyen 'el camino de la Iglé-
sia'."u

" Gauiium el Spe.s, n. 22.


14
Carta a las familias, n. 2.
15
íbid.

21
Directorio T\aáonal de Pastoral Familiar - México

30. De ahí que la Pastoral Familiar, orgánica y sistemática, debe


tener un lugar central en toda la acción pastoral de la Iglesia, ya que
de hecho todas las acciones fundamentales de la pastoral eclesial —
profética, sacerdotal y de servicio— tienen necesaria relación con la
comunidad familiar. Así vemos que una auténtica Pastoral Familiar
anuncia el Evangelio del matrimonio, de la familia y de la vida en la
predicación, en la catequesis y con el testimonio de sus agentes; lo
celebra en la liturgia y con la gracia de los Sacramentos, lo vive en la
Iglesia doméstica y lo sirve con las diversas iniciativas y estructuras
con las cuales sostiene y acompaña a los matrimonios y a las
familias. La Pastoral Familiar debe estar íntimamente unida e
integrada en toda la acción pastoral de la Iglesia, la cual reconoce en
la familia no sólo un sector o un aspecto sino una dimensión
irrenunciable de todo su quehacer pastoral.

31. Es necesario promover y acompañar al matrimonio y a la familia


para que vivan eficazmente su identidad y misión en la Iglesia y en
el mundo según el proyecto de Dios.

3. LA RELACIÓN EN EL AMOR VERDADERO ES EL


FUNDAMENTO NATURAL, QUE TIENE SU ORIGEN EN LA
TRINIDAD Y APORTA FUERZA Y ESPIRITUALIDAD A LA
FAMILIA.

El modelo originario de la familia es Dios mismo, en su Misterio


Trinitario

32. La familia es imagen de Dios que "en su misterio más íntimo no


es una soledad, sino una fami/ia".'16 Dios no es un ser solitario; es
una familia formada por el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. La
Iglesia, Pueblo santo de Dios, es la familia de Dios en la tierra.
La familia natural es una alianza de personas a la que se llega por
vocación amorosa del Padre que invita a los esposos a una íntima
comunidad de vida y de amor,17 cuyo modelo es el amor de Cris-

" Juan Pablo II, Puebla 2: AAS 71B 1 84. 17


Cf. Gaudium el Spes, n. 48.
Matrimonio, Yamiliay Vida

to a su Iglesia.

33. La comunión de las personas deriva, en cierto modo, del


misterio del "nosotros trinitario"; por tanto, la comunión conyugal se
refiere también a este misterio. La familia, que se inicia con el amor
del hombre y la mujer, surge radicalmente del Misterio de Dios. Esto
corresponde a la esencia más íntima del hombre y de la mujer y a su
natural y auténtica dignidad de personas.

34. En las primeras páginas del Génesis encontramos: "hagamos al


hombre a nuestra imagen j semejanza" (Gn 1,26) como una expresión
del 'nosotros' divino que manifiesta la comunión que existe en la
Trinidad y que cada acción que realizan es el resultado de la acción
del Padre y el Verbo en el Espíritu (Jn l,lss).

El hombre, imagen de Dios Amor

35. Dios ha creado al hombre a su imagen y semejanza: Llamán


dolo a la existencia por amor, lo ha llamado al mismo tiempo al
amor.

36.Dios es amor y vive en sí mismo un misterio de comunión


personal de amor. Creando al hombre y a la mujer a su imagen y
conservándolos continuamente en su ser, Dios inscribe en ellos la
vocación y, consiguientemente, la capacidad y la responsabilidad
del amor y de la comunión. El amor es, por tanto, la vocación
fundamental e innata de todo ser humano (cf. Jn 15,9).

37.El ser humano en su totalidad e integralidad está llamado al


amor. Esta vocación de la persona humana al amor se concreta en
dos modos específicos de vida: el matrimonio y la virginidad. En el
caso del matrimonio, la sexualidad, mediante la cual el hombre y la
mujer se dan uno a otro con los actos propios y exclusivos de los
esposos, es una expresión del amor al cual son llamados. Un amor
que se hace fecundo con la presencia de los hijos.

38. El hecho de la creación del "hombre y mujer" como tales,


manifiesta el principio vital y modélico conforme al cual fueron

25
Directorio Nacional de Pastoral Familiar - México

puestos en la existencia. Por eso hay en ellos una distinción, personal


y sexual; una igualdad que no permite pensar en una mayor dignidad
o valía del uno sobre el otro; una complementa-riedad que lleva a
una especial necesidad mutua que atrae y lleva a una particular y
específica unidad; una relación específica de amor (o sea, una
manera de encuentro, comunicación, intercambio, interacción,
comunión), de plenitud de vida, de trascendencia, de totalidad, de
fidelidad, de permanencia para siempre, de proyección,
multiplicación (fecundidad, procreación) y realización.

39. De esta manera, la persona humana, creada a imagen y seme-


janza de Dios, viene a ser la mejor expresión o la más perfecta
imagen de Dios, particularmente en la relación conyugal de amor, de
donación, de entrega definitiva, total, integral en la vida, es decir,
con la interioridad y exterioridad de su persona, con sus valores, su
espiritualidad, sus facultades, su afectividad, su sexualidad.

40. La criatura humana es descrita en el libro del Génesis como


articulada, desde su primer origen, en la relación de lo masculino con
lo femenino. "Es esta humanidad sexuada la que se declara explí-
citamente 'imagen de Dios' ";18 la sexualidad, por ello, abarca todos
esos elementos de la persona, su cuerpo y alma, su instinto, el
sentimiento y la afectividad, espíritu, manera de pensar y decidir,
voluntad, forma de apreciación, etc. Cada una de las características
humanas tienen su expresión masculina o femenina.

41. La sexualidad, mediante la cual el hombre y la mujer se dan uno


al otro, no es algo puramente biológico, sino que afecta el núcleo
íntimo de la persona humana en cuanto tal. Ella se realiza de modo
verdaderamente humano, solamente cuando es parte integral del
amor con el que el hombre y la mujer se comprometen totalmente
entre sí hasta la muerte.

42. La enseñanza pastoral del Episcopado Latinoamericano se

18
Congregación para la Doctrina de la fe. Carta a los Obispos de la Iglesia Católica sobre la
colaboración del hombre y la mujer en la Iglesia y el mundo, Mayo de 2004, n. 5.

26
Matrimonio, Familia y Vida

expresa como un eco que renueva el pensamiento pontificio y que


nos invita a vivir el compromiso de esta realidad netamente
evangélica: 'El hombre y la mujer, siendo imagen y semejanza de Dios' (cf.
Gn 1,27), que es amor, son llamados a vivir en el matrimonio el miste-no de
la comunión y relación trinitaria. ('Dios inscribe en la humanidad del hombre
y la mujer la vocación y consiguientemente la capacidad y la responsabilidad
del amor y de la comunión'). Hombre y mujer son llamados al amor en la
totalidad de su cuerpo y espíritu"}'*

43. Ese amor "en la totalidad del cuerpo y del espíritu", es la


máxima expresión de la comunión conyugal y de una verdadera
espiritualidad conyugal —camino de santificación— que se constata
en la experiencia de vida de los esposos: quienes mejor logran esa
donación en su totalidad, cuerpo y espíritu, comprenden bien y viven
gozosa y plenamente su entrega, desde lo más profundo de su ser. En
la fe, saben que son signo y presencia específica del amor divino.

44. Por otra parte, el celibato y la virginidad por el Reino de Dios


expresan también una plenitud de amor, en el que el hombre o la
mujer quieren ser, como Cristo, un don para la humanidad, total,
definitivo, y para siempre, pero no exclusivo a la manera conyugal,
hacia la persona del otro. Se trata de un amor celibatano, gozoso y
santificante, de adhesión libre a Jesucristo y de identidad con El en
la entrega.

45. "La virginidady el celibato por el Reino de Dios no sólo no contradicen


la dignidad del matrimonio, sino que la presuponen y la confirman. El
matrimonio y la virginidad son dos modos de expresar y de vivir el único
Misterio de la Alianza de Dios con su pueblo. Cuando no se estima el
matrimonio, no puede existir tampoco la virginidad consagrada; cuando la
sexualidad humana no se considera un gran valor donado por el Creador,
pierde significado la renuncia por el Reino de los cielos". 20 Al vivir esta
alianza en el amor, los consagrados se hacen expresión muy es-
pecífica de la "comunión" en y con el Señor.

Documento de Santo Domingo, n. 212.


¡■amiliaris Consortio, n. 16.

27
Directorio Nacional de Pastoral familiar - México

Familia, íntima comunidad de vida y de amor

46. Remontarse al "principio" del gesto creador de Dios es una


necesidad para la familia, si quiere reconocerse y realizarse según
la verdad interior no sólo de su ser, sino también de su actuación
histórica. Según el designio divino, la familia tiene la misión de
ser cada vez más lo que debe ser, "íntima comunidad de vida y
amor". La esencia y el cometido de la familia son definidos, en
última instancia, por el amor dado por Dios. Por esto la familia
recibe la misión de custodiar, revelar y ser reflejo vivo y partici
pación real del amor de Dios por la humanidad y del amor de
Cristo Señor por la Iglesia, su esposa.

Cristo, Esposo de la Iglesia y el sacramento del Matrimonio

47. Cristo Jesús, Esposo de la Iglesia, que la ama y se entrega por


ella, muestra el camino de lo que debe ser el matrimonio, invitando
al hombre a liberarse de la dureza del corazón y a que se reconozca
capaz de amar y de entregarse a su esposa de la misma manera que
Cristo a la Iglesia. Dios Padre, en la entrega de Cristo, manifiesta a la
humanidad su plan en el llamado a vivir el matrimonio como una
nueva alianza.

48. En su Carta a los Efesios (cf. E/5, 21-33), San Pablo hace una de
las afirmaciones teológicas más importantes y completas en relación
al matrimonio, referido a la unión de Cristo con su Iglesia; en ella
reúne dos elementos fundamentales:

Io. Compara el matrimonio a la unión de Cristo con su Iglesia. Cita a


este propósito el texto de Génesis 2: "Por eso dejará el hombre a
su padre y a su madre para unirse a su mujer".

2°. A partir de esta relación de alianza, precisa la forma de relación


que concierne directamente a la vida conyugal de los
creyentes: 'Maridos, amen a sus mujeres como Cristo amó a la Iglesia y
se entregó a sí mismo por ella'.

49. En general, el texto de Efesios significa que el hombre y la


mujer, en su matrimonio, conservan la relación de Cristo con su
Matrimonio, Familia y Vida

Iglesia y que la representan en sus mutuas relaciones. Así nos enseña cómo
el trato de los esposos se fundamenta en el trato de Cristo con su Iglesia y lo
hace presente.

50. Para San Pablo, el misterio es una decisión divina; una decisión de
manifestar su amor y hacerlo presente bajo la cubierta de un velo. Un
misterio es, por tanto, una revelación del Dios todopoderoso, revelación que
tiene su sitio en la historia de la Salvación. Cuando Pablo habla de un
'misteriogrande', está hablando de una realidad que tiene un sentido muy
profundo, pero que no aparece a primera vista; es necesario, por tanto,
esforzarse por descubrirlo.

51. La afirmación de Pablo sobre el amor de Cristo por la Iglesia, referida


al matrimonio, tiene una importancia teológica muy grande; en ella se
afirman tres situaciones de la pareja:

Ia. La pareja encuentra el modelo a seguir en sus mutuas relaciones, en la


relación de Cristo con la Iglesia. El 'como Cristo amó a su Iglesia...'
tiene un primer aspecto de comparación o punto de referencia. Esta
unión de Cristo con la Iglesia inspira a los esposos para vivir su amor.

2a. La pareja participa de esa misma relación de Cristo con la Iglesia, por
razón de que 'nosotros somos parte de su cuerpo'. La razón de la
participación es que el 'como Cristo...' se puede leer de la siguiente
manera: "Con el mismo amor con que Cristo ama a su Iglesia, el marido
debe amar a su esposa". Cristo comparte su amor por la Iglesia con la
pareja. El primer encuentro con la Iglesia y con Cristo se da en la
relación con el propio cónyuge.

3a. La pareja actualiza ese mismo amor de Cristo por su Iglesia, y lo hace
presente y patente para los demás. En este sentido, la actualización los
hace signo del amor de Cristo por su Iglesia.

52. Con ello la relación entre los esposos se distingue teológicamente de las
demás relaciones humanas, de las cuales se dice

29
Directorio Nacional de Pastoral Familiar - México

simplemente que deben realizarse 'en el Señor'. Éste es un concepto


del matrimonio que nos exige considerarlo en su sentido de fe y en
su aspecto dogmático como sacramento.

53. El matrimonio cristiano, signo de la alianza esponsal definitiva


de Cristo con la Iglesia, comporta una totalidad en la que entran
todas las facultades de la persona -entrega corporal, conciencia de la
razón, expresión del sentimiento y de la afectividad, aspiración del
espíritu y prontitud de la voluntad- que conduce a los esposos a no
ser más que un solo corazón y una sola alma. Esta totalidad implica
la indisolubilidad y la fidelidad de una donación única, exclusiva,
recíproca y definitiva y abierta a la fecundidad. 21

54. La unidad e indisolubilidad matrimonial tienen su fundamento


sagrado en la naturaleza y su grandeza y trascendencia sacramental
en el amor de Cristo Jesús, quien se une a la Iglesia de una forma
definitiva. La misma entrega de Jesús resulta ser un deber precioso y
urgente para los esposos cristianos de nuestro tiempo.22

55. Los esposos cristianos son asistidos en su vida cotidiana por la gracia
del Espíritu Santo, quien los mueve al amor, les da la capacidad para
entregarse recíprocamente y les permite valorar cuan profundamente esta
entrega sincera está fundamentada en la entrega de Dios creador y
redentor. El celebrante invoca, en el rito del matrimonio, la efusión del
Espíritu a fin de que los contrayentes comprendan y cumplan su vocación
al amor, pues en Cristo encontrarán el Camino, la Verdad y la Vida (cf. Jn
14,6). En este sentido podemos decir que algunas gracias pro- j pias del
sacramento del Matrimonio, además de la gracia de la j unidad, son la
fidelidad, la generosidad, el perdón, la fecundidad. |

21
Cf. Humanas Vitae, n. 9.
22
Cf. Familiaris Consoriio, n. 20.

30
Matrimonio, Familia y Vida

4. LA SAGRADA FAMILIA, ICONO Y MODELO DE TODA


FAMILIA HUMANA.

56. La Sagrada Familia de Nazaret es el prototipo y el modelo


para ayudar a las familias a comprender y vivir la misión que les
corresponde en la sociedad y en la Iglesia. Hoy, las familias se
encuentran en el centro de la gran lucha entre el bien y el mal,
entre la vida y la muerte, entre el amor y el egoísmo o cuanto se
opone al amor. Sin embargo, la familia tiene en la familia de
Jesús la esperanza y el modelo de santidad.

María, solícita a las necesidades de la familia

57. La Virgen María, madre y esposa en el seno de la Sagrada


Familia, nos brinda con su silencioso testimonio el ejemplo más
elocuente de dedicación, atención y cuidado de la familia. No
solamente podemos hablar de la Sagrada Familia, de la que Ella
siempre fue el corazón lleno de ternura y amor, sino también
podemos hablar de todas las demás familias, representadas de
alguna manera en la escena de las bodas de Cana (cf. ]n 2, 1-12).
.Dos frases son particularmente significativas e importantes en
este texto: "No tienen vino"y "Hagan lo que él diga". Ambas revelan
su delicadeza femenina y la orientación definitiva de su vida.

"M. "No tienen vino" (Jn 2,3). Es la mirada atenta y delicada de


#fflia Madre que sabe ver más allá de las apariencias festivas y
«descubrir la verdadera necesidad que tenía ese matrimonio.
sCuando falta la alegría verdadera (el vino como símbolo de uni-
, alegría, diálogo, relación, etc.), surge el desconcierto. Es el
omento de la prueba. Es el momento de desconcierto de los
trimonios y las familias actuales. Se han extendido mucho las
tudes negativas y el pesimismo en relación a los matrimonios
a las familias; con el ejemplo de María, nosotros tenemos que
i con esperanza. La esperanza nace de la presencia de María
de Jesucristo en esa boda. La esperanza nace también de la ora-
«; la Madre intercede ante su Hijo para que socorra la necesidad
los esposos de Cana y de todos los matrimonios y las familias.
esa oración de misericordia se une la voz de la Iglesia.

31
wJ^ÍS,^ r\n~
Directorio Nacional de Pastoral Familiar - México

59. "Hagan lo que Él les diga " (Jn 2,5). Éste es el mejor consejo de María,
nacido de su corazón consagrado a Dios: 'Hágase en mí según tu Palabra"
(Le 1,38). Lo que Ella vive es lo que aconseja: escuchar a Jesús y poner en
práctica sus Palabras. Es el consejo que nace de una confianza absoluta en su
Hijo Jesús. La "hora" de Cristo comienza con la renovación del matrimonio,
con la abundancia del Vino mejor' Qn 2,10). Allí está la fuente escondida del
amor esponsal en donde se encuentra el principio de todo recomenzar.

José, el varón justo; el esposo

60. Durante su vida, que fue una peregrinación en la fe, José -al
igual que María- permaneció fiel a la llamada de Dios hasta el
final. Su camino fue silencioso. El silencio de José posee una
especial elocuencia: gracias a este silencio se puede leer plena
mente la verdad contenida en el juicio que de El da el Evangelio:
el "justo" (Mí 1,19). El varón "justo" de Nazaret posee las ca
racterísticas propias del esposo. El evangelista habla de María
como de "una virgen desposada con un hombre llamado José" (Le 1,27).
Antes de que comience a cumplirse "el misterio escondido desde si
glos" (Ef 3,9) los Evangelios ponen ante nuestros ojos la imagen
del esposo y de la esposa.

61. Dios se dirige a José como esposo de la Virgen de Nazaret.


Le hace conocer el Misterio al revelarle que lo que se ha cumpli
do en Ella por obra del Espíritu Santo expresa al mismo tiempo
una especial confirmación del vínculo esponsal, existente ya
antes entre José y María. José escucha no sólo la verdad divina
acerca de la inefable vocación de su esposa, sino que también
vuelve a escuchar la verdad sobre su propia vocación: "No lemas
recibir a María, íu esposa, porque lo que nacerá de ella, es del Espíriíu
Santo" (Mí 1,20). José está llamado a custodiar el Misterio del
Verbo de Dios hecho hombre y a cuidar y ayudar a crecer a este
mismo Verbo de Dios encarnado. En virtud de esta realidad
adquieren su justo significado las palabras de María a Jesús en el
templo: 'Tupadre y yo... fe buscábamos" (Le 2,48). Ésta no es una
frase convencional; las palabras de la Madre de Jesús indican
toda la realidad de la Encarnación, que pertenece al misterio de
la Familia de Nazaret.
CAPITULO II

IDENTIDAD Y MISIÓN DE LA FAMILIA.


"FAMILIA, SÉ LO QUE ERES" (EC 17)

5. EL PLAN DE DIOS SOBRE EL MATRIMONIO Y LA


FAMILIA.

62. Dios mismo desde la creación del hombre, en su designio


salvífico, originó el matrimonio, en el cual los esposos se dan y
se reciben mutuamente en una alianza, con los bienes y fines
propios. Comunitaria finalidad es la continuación del género
humano, la perfección y realización personal y el destino eterno
de los miembros de la familia. También el matrimonio y el amor
conyugal están ordenados principalmente a la procreación y edu
cación de la prole, en lo cual los esposos encuentran su propia
corona.23 La dignidad, la estabilidad, la paz y la prosperidad de la
misma familia y de toda la sociedad humana son bienes queridos
por Dios.

Identidad del matrimonio y la familia

63. El matrimonio se inserta en la naturaleza misma del amor


humano, al interno del cual los esposos se empeñan en compartir
la totalidad de su proyecto de vida, 24 donde tratan de responder
al designio de Dios que los une de manera que, formando una
sola carne, puedan transmitir la vida humana y ser una ayuda
adecuada el uno para el otro.

64. El matrimonio es la comunidad de vida y de amor entre un


hombre y una mujer, fundamentada en el amor responsable de

Cf. Gaudium tt Spes, n. 48.


:!

Cf. Declaración Final del Congreso sobre los Derechos de la Familia y la Pastoral
14

Familiar, llevado a cabo del 18 al 20 de agosto de 1993 Port-Louis (Isla Mauncio).

¿i
Directorio nacional de Pastoral familiar - México

su alianza permanente y en la complementanedad de las dos personalidades,


para lograr juntos su realización mediante la mutua donación. 25 Así se
entiende que el hombre y la mujer fueron creados por Dios para una
comunión de personas como lo ha hecho ver la misma Escritura desde el
Génesis "hueso de mis huesos..." {Gn 2,23).26 También ello facilita la
realización de los esposos ya que se trazan un camino para el éxito conyugal,
asegurando su felicidad, la educación de sus hijos y el progreso social.

65. A la luz del Código de Derecho Canónico podemos decir que el


matrimonio es la alianza matrimonial por la cual el varón y la mujer
constituyen entre sí un consorcio de toda la vida, ordenado por su misma
índole natural al bien de los cónyuges y a la generación y educación de la
prole, que fue elevada por Cristo Señor a la dignidad de sacramento entre
bautizados.27

66. Al reflexionar sobre el matrimonio, hemos de atender principalmente a


la Sagrada Escritura, donde descubriremos que desde el Antiguo Testamento
se refleja la imagen del amor conyugal, exclusivo y fiel de parte de Dios para
con su pueblo (cf. Os 1-3; ir 54,62; EZ 16,62; 23).

67. El matrimonio cristiano, sellado por el amor esponsal de Cristo y de la


Iglesia, da a los esposos la gracia de amarse con ese mismo amor que
perfecciona el amor humano, reafirmando su unidad indisoluble y los
santifica en el camino de la vida eterna. 28

68. Cuando Dios crea al hombre y a la mujer, instituye al mismo tiempo a


la familia y la dota de su constitución fundamental; sus miembros son
personas iguales en dignidad que asumen responsabilidades, derechos y
deberes. La familia cristiana es una comunión de personas, reflejo e imagen
de la comunión del Padre y del Hijo en el Espíritu Santo, reflejo del amor
trinitario. Su

25
Cf. Caudium et Spes, n. 48.
26
Cf. Catecismo de la Iglesia Católica, n. 372.
27
Cf. Código de Derecho Canónico, c. 1055 § 1; cf. Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1601.
28
Cf. Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 1659-1662.
Identidad y Misión de la Familia. "Familia, sé lo que eres" (FC 17)

actividad procreadora y educativa es reflejo de la obra creadora de


Dios, es llamada a participar en la oración y el sacrificio de Cristo.

69. Por familia entendemos también —a la luz del Vaticano II— que
es humanismo,2^ ya que colabora en la realización personal, en el
desarrollo social y en la vivencia cristiana de sus miembros. La
familia es así una comunidad de personas, la célula social más
pequeña, y como tal es una institución fundamental de la sociedad
humana. Incluso cuando alguien decide permanecer solo, la familia
continúa siendo, por así decirlo, su horizonte existencial como
comunidad fundamental sobre la que se apoya toda la gama de sus
relaciones sociales, desde las más inmediatas y cercanas hasta las
más lejanas. Cristo mismo nació en el seno de una familia y por ello
se ha unido, en cierto modo, a todo hombre. La Iglesia,
consiguientemente, considera el servicio a la familia una de sus
tareas esenciales,30 ya que para comprender lo que es la Iglesia hay
que amar y, sobre todo, vivir la familia.

Bases antropológicas del matrimonio y la familia

70. En la actualidad son cuestionados el matrimonio y la familia


desde su misma institución natural por algunas razones:

■ La emancipación de condicionamientos económicos y bioló-


gicos, haciendo que la relación quede en el terreno de lo
estrictamente privado, con falta de compromiso (relaciones
sexuales libres; hippies).

■ El amor 'sin riesgos', gracias a los anticonceptivos, que hace de la


relación algo poco serio e irrelevante.

• La unión a prueba, equiparada vivencialmente al matrimonio, con


la consiguiente 'cosificaáón'de las personas.
Las ideas de éxito, logro, prestigio y consumo, características

Cf. Gaudium el Spes, n. 52. 10


29

Cf. Carta a las familias, nn. 5-7.

35
' V*"' ^f^Sfí <*-*! I rí*9

Directorio Nacional de Pastoral 1 'amiliar - México

de nuestra civilización, van entrando con facilidad en el matrimonio y la familia. Así, la sexualidad se convierte en mero sexo,
mercancía, artículo de consumo, explotación o hedonismo.

71. El matrimonio y la familia exigen una nueva comprensión que garantice su fundamentacion humana, para que no sean
considerados simplemente como una institución legal. El matrimonio y la familia tienen elementos antropológicos que permiten
considerarlos como una institución natural, con una 'naturaleza permanente'. Dentro de esta nueva comprensión, el matrimonio,
fundamento de la familia, debe ser entendido así:

72. El matrimonio como amor personal. El amor mutuo determina la naturaleza del matrimonio. El hombre, como ser finito, está
referido a una complementación por parte de otro ser humano. El ser humano sólo alcanza su plenitud cuando es aceptado y afirmado
en cuanto ser humano; por eso sólo se puede encontrar una plenitud en una reciprocidad humana, por la que se unen entre sí en la
forma más íntima el hombre y la mujer y al mismo tiempo los deja libres en su peculiaridad personal.

73. El hombre existe corporalmente y en una serie de referencias al mundo. En él, la sexualidad constituye la forma de expresión y el
medio de transmisión natural de la comunicación intersubjetiva. Esta sexualidad (en razón de una comunicación) sólo puede
realizarse en forma humana en la medida en que quede integrada en unas relaciones personales. 31 El matrimonio, más que cualquier
otro modo de relación humana, abarca la totalidad de la persona; el amor afirma en su ser al otro. Por eso es normal que la plena
comunidad sexual tenga lugar en el matrimonio.

74. El matrimonio como amor fecundo. Pertenece a la naturaleza misma del amor el que no pueda quedarse encerrado en sí
mismo, sino que intente ser fecundo. Esto no se realiza de una forma exclusivamente biológica.

31
La sexualidad alejada de la relación interpersonal y no considerada, por tanto, dentro de
ese contexto, sólo conduce a la degradación de la persona humana. 1

36
Identidad y Misión de la lamilla. 'Vamilia. .sé lo que eres" (\'(. 17)

75. En el hombre su sexualidad no está solamente al servicio de la


conservación de la especie (es decir, no se rige por un instinto, cíclico sexual
— período de celo). El impulso sexual en el hombre demanda normatividad
y cultivo. Una forma de ese cultivo de la sexualidad es el hecho de que se
convierte en una expresión de amor personal. Por tanto, la razón de la
sexualidad en el matrimonio no responde sólo a elementos biológicos.

76. La fecundidad en el matrimonio se deduce del amor personal recíproco


en el sentido de que éste sale de sí mismo y se proyecta en un tercero común
a ambos: el hijo constituye la realización v plenitud del amor de los esposos.
Por eso, un matrimonio que excluye por motivos egoístas a los hijos, pierde
su razón de ser v su contenido de realidad. De aquí deriva que el matrimonio
y la familia no sean un asunto privado, sino público: la sucesión de
generaciones va haciendo la historia.

77. El matrimonio vivido con fidelidad en el amor. La común


responsabilidad para con los hijos suele ser el argumento más fuerte para
sostener la indisolubilidad del matrimonio; pero este valor se puede sostener
mejor a partir de la misma naturaleza del amor. El hombre es un ser abierto
al mundo y, si no quiere perderse en esa apertura y en el exceso de estímulos
que ella conlleva, debe darse a sí mismo una disciplina, un perfil, un rostro y
una configuración.

78.La libertad permite al hombre asumir decisiones definitivas; si no hay


nada definitivo, si todo puede ser sometido a revisión en cualquier
momento, todo pierde seriedad y se vuelve indiferente. Esta libertad que se
realiza en la fidelidad es, por su propia naturaleza, dialogal. En el
compromiso de fidelidad el hombre y la mujer descubren su estadio
definitivo: se hacen un solo cuerpo (cf. Gn 2,24; Me 10,8; Ef 5,31). Se
convierten de un 'yo' y un 'tú' en un 'nosotros'.

79.Es necesario entender, partiendo de un dato antropológico, que el origen


de todo se encuentra en dos textos bíblicos esenciales: Génesis 1,27 y
Génesis 2, 18-25. En estos textos se resalta el hecho de que el hombre no
puede existir solo, sino como 'unidad de dos'. El ser humano no se agota
en sí mismo,
37
Directorio Nacional de Pastoral Familiar - México

existe como hombre o mujer con necesidades el uno del otro,


diversos y complementarios.

80. En el significado originario de la sexualidad, se da la expe-


riencia que lleva al reencuentro de sí mismo, descubriendo al otro, ya
que se tiene en común la naturaleza; así el hombre y la mujer están
en condición de una donación mutua; es decir, para lograr una
comunión interpersonal cada uno está abierto siempre al otro. Esta
comunión explica la decisión de Dios de dar a Adán una ayuda, que
encuentra su plenitud en el hecho de existir como 'persona para la
persona'.32 Ser persona humana quiere decir: creado con capacidad
para amar y para educar el amor en orden a una plena donación
fecunda.

81. El amor conyugal es siempre amor de hombre y mujer, que tiene


como característica un sentimiento fuerte que se apodera de ellos y
que debe ser cultivado y expresado en la admiración, ternura,
asombro y afecto mutuos. Sin embargo, es principalmente una
decisión de elegir amar a alguien permanentemente, en un acto libre,
reconociendo que el amor existe cuando se prefiere al otro y no a sí
mismo y cuando se reconocen las diferencias y se respeta su
imprescindible libertad. El amor humano exige donación generosa y
aceptación plena del otro con gratitud.

Teología del matrimonio y la familia

82. El matrimonio es un sacramento que Cristo instituyó. Es un


signo visible y eficaz que confiere la gracia de Cristo, ya que el
amor de los esposos simboliza o recuerda su amor manifestado
en su Pasión, Muerte y Resurrección, es decir, en su Misterio

32
A este propósito, ya el Papa Pío XI hablaba de esta donación de la persona para la persona:
"Hállese, por lo tanto, constituido el sagrado consorcio del legítimo matrimonio por la noluntad dhina, a
la re^ que por la humana. De Dios provienen la institución, los fines, las leyesy los bienes del
matrimonio; del hombre, con la ayuda y cooperación de Dios, depet.de la existencia de cualquier matri-
monio particular, por la generosa donación de la propia persona a otra, por toda la tida, con los deberes y
bienes establecidos por Dios". PÍO XI, Casti Connubii, Carta Encíclica sobre el matrimonio
cristiano, 31 de diciembre de 1930, n. 10.

38
Identidad y Misión de la familia. 'Vamilia. sé lo que eres" (l'C 17)

Pascual. Es un encuentro permanente con Cristo donde El transforma a la


pareja humana y ésta, a su vez, responde a su llamado.

83. El sacramento del Matrimonio es una verdad de fe enseñada por Cristo


v por la Iglesia, que se inserta en la realidad humana. Es la vocación que
ofrece a los esposos un ámbito adecuado para vivir su relación amorosa en el
mutuo encuentro.

84. El signo matrimonial se entiende como el amor del hombre y la mujer


en el que se realiza el amor salvador de Dios por el 1 lombre y éste llega a su
culmen en Jesucristo. Los Esposos se vuelven sacramentalmente signo de
Cristo el uno para el otro, en forma exclusiva y plena, de tal manera que,
actuando 'en persona de Cristo', son mutuamente origen y causa de
santificación y de encuentro con Dios y, por tanto, de salvación.

85. Por otra parte, los esposos, por medio de su testimonio ante los demás,
son un signo vivo del amor de Cristo por su Iglesia y de la fidelidad de la
Iglesia hacia su Señor.

86. El sacramento del Matrimonio tiene un significado que deriva de la


alianza en fidelidad que Dios hizo con el pueblo de Israel, prototipo y
símbolo de la mutua y definitiva fidelidad que ha de ser vivida en la unión
de los cónyuges. Por eso las propiedades del matrimonio son la monogamia
y la indisolubilidad.

La monogamia

87. La doctrina que afirma la monogamia como 'natural' al matrimonio


presupone la idea del hombre como 'Imagen y semejanza de Dios'. El ideal
cristiano, al basarse en una 'naturaleza', pretende que el hombre, en su
espiritualidad y libertad, realice lo que él puede ser y ha de ser, según el
ideal evangélico.

88. Existe el hecho de que para entender el matrimonio como Cristo lo


enseñó, es preciso tener en cuenta el carácter esencial de la monogamia, la
cual se basa en el hecho de que son dos personas y hechas una sola carne
(cf. Mi I9,4ss; Gn 2,24). El relato

39
Directorio Xaaofhi/de Pastoral')■ amular - México

del Génesis (2, 21-24) enfrenta la cuestión de por qué el hombre debe
abandonar a su padre y a su madre para unirse a una mujer, que es extraña.
Existe un parentesco en el matrimonio, más profundo todavía que el de los
hijos con los padres: ¡La mujer ha sido sacada, según Génesis, de la costilla
del hombre, de su propio ser! El hombre y la mujer encuentran entonces su
otro yo y, por tanto, se encuentran a sí mismos, pero esto es posible
solamente en la unión con un solo hombre o con una sola mujer.

La indisolubilidad

89. La indisolubilidad del matrimonio (por ser éste figura de la unión


indisoluble de Cristo y la Iglesia), es doctrina de Jesús y de la Iglesia. Esta
doctrina es la aplicación de la monogamia al tiempo que viven los cónyuges
juntos. Aquí es necesario mantener y reconocer la sacramentalidad como la
única razón convincente de este mandato, algunas veces muv duro y heroico.

90. Cristo distingue su doctrina respecto de la de Moisés. La doctrina de Cristo es original


y definitiva: "Lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre" (Alt 19,6). Aquí habla de una
intervención concreta y directa de Dios en el matrimonio. La razón profunda de esta
prohibición de Cristo es la unidad original de marido y mujer creada por Dios. Según
Efesios 5,22 la razón estriba en la misteriosa unión de Cristo con su Iglesia.
i
(
91. San Pablo ordena también la indisolubilidad en el matrimo
nio como algo venido expresamente de parte del Señor: "Respecto
a los que están casados les ordeno, no yo, sino el Señor, que la mujer no se
separe del marido... y que el marido no despida a su mujer" (1 Cor 7,10ss).
a

92. La Iglesia desde sus orígenes siempre defendió y propuso la _


indisolubilidad del matrimonio cristiano. Para defender el ma
trimonio y su indisolubilidad, la Iglesia introdujo el oficio de : o
'Defensor del Vínculo', que se ha conservado en el Código de A
Derecho Canónico. Esta doctrina sobre la indisolubilidad básica ;
del matrimonio monógamo forma parte del depósito general de í —
la idea evangélica del matrimonio. í "
! pa

40 É^
Identidad y Misión de ia Familia. 'Familia, sé lo que eres " (í'C í 7)

93. El sacramento del Matrimonio encuentra su plenitud cuando


los esposos se unen en una sola carne, para realizar, como
miembros de la Iglesia, el proyecto de Dios para ellos. Su unión
en el amor queda asumida por la Iglesia, como un signo que
revela el matrimonio entre Cristo y la Iglesia y como un medio
de santidad.3'' Y así, tienen la misión de amarse como Cristo ama
a su Iglesia.

El contrato matrimonial

94. El matrimonio, alianza de vida indisoluble entre un hombre V una


mujer y sacramento eficaz de la gracia en la Iglesia, no puede estar
constituido por un acontecer o acción que proceda de una casualidad, ni se
origina por la sola búsqueda y satisfacción del placer, sino más bien de una
clara decisión moral humana. De aquí se deriva que el matrimonio no se
origina por la acción corporal de los interesados. La Iglesia católica ha
mantenido siempre que el matrimonio entre cristianos es sacramento y que
sólo puede realizarse mediante un contrato matrimonial válido. Se le llama
'contrato matrimonial' al consentimiento mutuo que, en este mismo
contrato, encuentra una configuración especialmente precisa, aun cuando el
consentimiento es algo más que un simple contrato.

95. Según lo anterior, el derecho eclesiástico ve el objeto de este contrato


matrimonial denominándolo 'ius in corpus': la materia del contrato
matrimonial y, por tanto, del signo sacramental matrimonial, es la entrega
mutua completa al otro; y la forma se considera la aceptación mutua de
esta entrega. El sentido de este consentimiento se cumple en una actitud
básica personal de ambos que no sólo se da en la realidad corporal, sino en
toda la profundidad y amplitud del ser.

96. El contrato matrimonial, como resultado de la declaración de


consentimiento mutuo en la ceremonia nupcial, es:

33
Cf. Catedsmo de la Iglesia Católica, nn. 1612-1616; señala la novedad aportada por Cnsto
para devolver al matrimonio su verdadera identidad v hacerlo ingresar de esta manera en la
dinámica del Reino de Dios.

41
Directorio Nacional de Pastoral Familiar - México


Contrato bilateral, no sólo porque impone los mismos derechos
y obligaciones, sino porque 'obliga' a cada uno a amar al otro.

Contrato indivisible, porque no puede ser válido para uno e
inválido para el otro.

Contrato formal. La boda religiosa constituye la dimensión
formal del matrimonio cristiano. En efecto, un contrato que no
satisface la forma, es un contrato matrimonial de derecho
natural, pero no es sacramento.

97. Por tanto, para la validez del contrato matrimonial debe


existir, por prescripción de la Iglesia:


Capacidad bilateral biológica, espiritual y jurídica-eclesiástica
(carencia de impedimentos).34

Voluntad matrimonial bilateral (prole, fe, sacramento) y cono-
cimiento de lo que implica el matrimonio; de lo contrario, no se
realizaría el contrato y consiguientemente, el sacramento.35

Forma de celebración establecida por la Iglesia, en forma ordina-
riamente pública.36

Ministros y Sujetos

98. De lo anterior se infiere que los mismos cónyuges son los


ministros y sujetos de su matrimonio por la donación de sí
mismos en amor y la aceptación de la donación del otro. Cada
uno se entrega, porque sabe que el otro lo acepta. Esto hace que
el sacramento no sólo sea signo, sino eficacia de salvación para los

34
Cf. Código de Derecho Canónico, ce. 1073-1094.
35
Cf. Código de Derecho Canónico, c. 1096 § 1. Para que pueda haber consentimiento ma
trimonial, es necesario que los contrayentes no ignoren al menos que el matrimonio es un
consorcio permanente entre un varón y una mujer, ordenado a la procreación de la prole
mediante una cierta cooperación sexual. § 2. Esta ignorancia no se presume después de
la pubertad.
36
Cf. Código de Derecho Canónico, ce. 1108-1123.
identidad y Misión de ia Familia. "Familia, se' lo que eres" (FC 17)

cónyuges. Fines del

matrimonio

99. En el Magisterio se ha hablado del 'sentido' del matrimonio


al hablar de los fines o bienes del matrimonio.37

100. En el orden ontológico, el primer bien es la comunidad de


amor de los esposos; el amor mutuo, la realización del propio ser en
la comunión para la que ha sido creada la naturaleza corporal del ser
humano como varón y mujer. El hombre, en cuanto capaz de amar,
debe tener en el matrimonio su realización en el amor, aun cuando
ya no sea posible, por vejez, enfermedad u otra causa, la comunión
corporal.

101. El sentido superior del matrimonio es la familia, en la que se


basan la procreación y la formación del género humano. Aquí tiene
su plenitud el matrimonio. De ahí que los hijos constituyan otra
importante finalidad natural del matrimonio.

La vocación al matrimonio y la familia como vocación al amor

102. En el plan de Dios el hombre no está hecho para la sole


dad, sino que está llamado a la comunión. Será en la experiencia
del amor donde se hace viva y comprensible para cada hombre la
vocación originaria a la que Dios le llama. "El hombre no puede
vivir sin amor. El permanece para sí mismo un ser incomprensible, su vida
está privada de sentido si no se le revela el amor, si no se encuentra con el
amor, si no lo experimenta j lo hace propio, si no participa en él vivamen-

37
"IMS palabras del consentimiento matrimonial definen lo que constituye el bien común de la parejay de
la familia. Ante todo, el bien común de los esposos, que es el amor, la fidelidad, la honra, la duración de
su unión hasta la muerte; «todos los días de mi vida». El bien de ambos, que lo es de cada uno, deberá
str también el bien de los hijos, lil bien común, por su naturaleza, a la r?£ que une a ¡as personas,
asegura el verdadero bien de cada una". {Carta a las familias, n. 10). El Derecho Canónico se
expresa así del matnmonio: "La alianza matrimonial, por la que el varón y la mujer constituyen
tntn si un consorcio de toda la ¡ida, ordenado por su misma índole natural al bien de los cónyuges y a la
generación y educación de la prole, fue elevada por Cristo Nuestro Señor a la dignidad de sacramento
tntn bautizados", (c. 1055 § 1).
Directorio Nacional de Pastoral Familiar - México

te".™ Es, por tanto, muy importante comprender en qué modo el


hombre y la mujer pueden integrar toda su vida en la realización de
su vocación al amor y a la comunión. Es lo que constituye el llamado
o vocación al matrimonio.

103. La vocación cristiana al matrimonio nace desde que Dios


llama a un hombre y a una mujer para que, distintos pero com-
plementarios, formen una íntima comunidad estable de vida y de
amor, es decir, que no es cualquier comunidad, sino aquella que nace
del compromiso del amor y que hace posible el compartir todas las
obligaciones de la vida, de modo que este amor se realice
plenamente y sea fecundo por siempre. Dios ha querido que el
hombre y la mujer se realicen en la unión matrimonial y que su unión
refleje el amor trinitario.

104. Hay que partir del hecho de que el matrimonio es un camino


de santidad, por el cual los llamados a él deben llegar a la perfección
cristiana que les corresponde. 39 Esto significa que los esposos están
llamados a construir y vivir su matrimonio de tal manera que para
ellos únicamente haya perfección en el matrimonio, y no al margen
del mismo. La vocación al matrimonio, que es vocación a la
perfección, incluye no sólo la conciencia, sino la determinación de
que todas las decisiones del hombre o de la mujer tengan siempre en
cuenta la salvación de su cónyuge.

Espiritualidad conyugal y familiar

105. La espiritualidad conyugal/familiar consiste en adquirir la


actitud de vivir las relaciones conyugales y de familia de un modo
nuevo, según el Evangelio. Es adquirir, vivir y alimentar la cuali
dad de la escucha recíproca: escucha que llega a ser atención,
respeto, confrontación, estímulo. Los esposos fundan su espiri
tualidad en la Palabra de Dios, para que sea luz y sendero en sus
elecciones y acciones.

38
Redemptor Hominis, n. 10.
39
Cuando se habla del matrimonio como camino de perfección no quiere decir que es el
mejor camino para que todos alcancen la perfección que les está asignada; el matrimonio
es el camino mejor sólo para los que son llamados a él.

44
Identidad y Misión de Iii Familia. 'Vamilia, re io que eres''' (YC Í7)

106. La espiritualidad del matrimonio y la familia se nutre, además, de las


enseñanzas de la teología, la pastoral, la liturgia, la catequesis, la moral, el
derecho canónico y aún de la filosofía. Su punto de partida es la experiencia
de Dios-Amor en la vida del hogar. Una experiencia que no es sólo
personal, sino principalmente comunitaria, compartida, ya que el hogar es
esta íntima comunidad de vida v amor.

107. La espiritualidad de la familia parte también del hecho de que debe


ser un lugar de oración, donde se descubra que los acontecimientos de cada
día y lo más relevante de la vida familiar sean objeto de reflexión v oración,
lo que conduce a vivir en la fe v el amor.

108. La vocación universal a la santidad está dirigida también a los


cónyuges y padres cristianos. Para ellos está especificada por el sacramento
del Matrimonio y traducida concretamente en las realidades propias de la
existencia conyugal y familiar. De ahí nacen la gracia y la exigencia de una
auténtica y profunda espiritualidad conyugal y familiar, que ha de inspirarse
en los motivos de la Creación, de la Alianza, de la Cruz y de la
Resurrección.

109. La espiritualidad familiar tiene como sujeto a la comunidad familiar.


Dentro de la comunidad familiar se destaca una comunidad menor, la
comunidad conyugal, que tiene entidad propia, toda vez que constituye el
núcleo de la familia y a la cual corresponde una espiritualidad propia que
podríamos definir así: la forma como la pareja responde a la vocación o
llamada que Dios le hace por la Iglesia, en las circunstancias cotidianas de
su propia vida conyugal y familiar.

110. Un aspecto importante de la espiritualidad de la familia


consiste en la realización de la misión para la que ha sido llama
da. La vocación al amor no se agota en el matrimonio y la fami
lia, sino que se extiende a los demás, especialmente a través de la
acción evangelizadora de la Iglesia.
Directorio Nacional de Pastoral Familiar - México

6. LA MISIÓN DE LA FAMILIA EN LA IGLESIA.

"La Iglesia existe para evangelizar". Participación de la —■'


familia en el ser y la misión de la Iglesia

111. La familia cristiana, al preguntarse por su naturaleza y


misión, ha de considerarse insertada en la Iglesia, como célula
2ij viva de su ser y, por consiguiente, como participe de la misma
responsabilidad que le confió Jesucristo.

112. Nacida de la misión de Jesús, la Iglesia es, a su vez, envia


da por El. Está llamada a continuar, ante todo, su misión y su
—-A condición de evangelizados40 Desde su fundación, "evangelizar
significa para la Iglesia llevar la Buena Nueva a todos los ambientes de la
humanidad y, con su influjo, renovar desde dentro la misma humanidad''.^

113. La Iglesia comenzó su misión, de manera específica en la


familia. Los Hechos de los Apóstoles nos guardan la historia original
de la evangelización, realizada precisamente en la familia. Las
familias acogieron la Buena Nueva, y fueron trasmisoras de ella en el
hogar. A partir de la familia se fueron constituyendo comunidades de
creyentes para anunciar y vivir el evangelio (cf. Hch 2,46; 10; 16,
14-15; 18,8; 2 Tim 1,5). Una casa, el hogar, era el lugar de encuentro,
de oración, de escucha de la palabra y de la Fracción del Pan (cf.
Hch 1, 12-14).

114. Es evidente que evangelización, fe, familia e Iglesia, tienen


múltiples vínculos, muy estrechos y profundos, desde el origen de
nuestras comunidades de creyentes, vínculos que hoy hemos de
revitalizar y aprovechar para el cumplimiento de nuestra misión
evangelizadora en este tiempo.

115. Los Santos Padres, basados en la expresión 'la Iglesia que


—-) se reúne en la casa', llamaron a la familia 'Iglesia doméstica' y el
Concilio Vaticano II la reconocerá así abiertamente.42 El Papa

40
Cf. Evangelii Nuntiaridi, n. 15.
41
Cf. Mvangelü Nuntiandi, n. 18.
42
Cf. l^umen Gentium, n. 11; cf. Gaudium el Spes, n. 48; cf. Apostolicam Actuositatem, n. 11.

46
Identidad y Misión de la Familia. 'Vamilia, sé lo que eres" (1<C 17)

Pablo VI nos dice: "La familia ha merecido muy bien, en los diferentes
momentos de la historia y en el Concilio Vaticano II, el hermoso nombre de
Iglesia doméstica''.43 Esto significa que hemos de orientar nuestro
esfuerzo pastoral a que cada familia cristiana refleje los diversos
aspectos de la Iglesia entera y, como Iglesia en pequeño, sea una
fuente evangelizadora, donde se vivan los valores cristianos y se
testimonie la fe.

116. JLa familia, en razón de su identidad como 'Iglesia doméstica'


o pequeña Iglesia, tiene la misma misión que la gran Iglesia. De ahí
que en la tarea de la Pastoral Familiar, hemos de hacer una especial
insistencia y tener un esmerado cuidado de formar a las familias en
la conciencia de esta identidad suya, como 'Iglesia doméstica',
'Iglesia evangelizada y evangelizadora', 'Iglesia misionera'. La acción
de la gracia le ayudará siempre a asumir la responsabilidad de su
misión, que es la misma que Jesucristo confió a su Iglesia.

117. De ahí que "para construir la Iglesia en su dimensión fundamental,


como una 'Iglesia en miniatura' (Iglesia doméstica), la familia debe, en modo
particular, ser consciente de la misión de la Iglesia y de la propia participa-
ción en esa mu ion".i44

118. Acudiendo al origen de la Iglesia, hemos de llamar a nuestras


familias cristianas a vivir las características que se dieron en ella
durante sus comienzos: Orar juntos, compartir la Palabra, ayudar al
necesitado y celebrar la Eucaristía. 'Acudían asiduamente a la
enseñanza de los Apóstoles, a la comunión, a la Fracción del Pan y a las
oraciones... LM multitud de los que creyeron tenían un solo corazón y una
sola alma. Nadie llamaba suyos a sus bienes, sino que todo lo poseían en
común... No había entre ellos ningún necesitado, porque todos los que
poseían campos o casas los vendían, traían el importe de la venta y ponían a
los pies de los Apóstoles, y se repartía a cada uno según sus necesidades" {Hch
2,42; 4, 32-35).

119. A partir de la Palabra de Dios, las familias han de ser invi-

43
Cf. \i.ranvelü Nuntiandi. n. 71.
44
Cf. Insepnamenli di Gioranni Paolo II, 739.

47

s *&< ■$**#!m#%m$

Directorio Nacional de Pastoral Familiar - México

tadas a descubrir las distintas dimensiones de la evangelización confiada por Cristo a su Iglesia y asumida por los Apóstoles desde la
primera evangelización. De esta manera todas ellas vivirán conscientemente su propia naturaleza y misión como 'Iglesia doméstica'.

120. Por otra parte, 'Ha familia cristiana debe referirse constantemente a
la Iglesia como modelo. A su vez, análogamente, la familia se ha de conver
tir en punto de refrenda para la Iglesia. Si la familia es verdaderamente
una pequeña comunidad en la gran comunidad, si ella es la 'Iglesia domésti
ca ' en la Iglesia universal, ha de vivir como un espejo en el cual la Iglesia se
refleja, como su imagen y su sacramento. Como la Iglesia es el fundamento
de la lamilla, así también la familia es el fundamento sobre el cual se edifica
la Iglesia".^

Misión de la Iglesia, Misión de la familia

121. El ser y la misión de la Iglesia, integran el misterio de co


munión y participación de todos los creyentes en Cristo; la fami
lia, por consiguiente, está inserta en ese mismo ser y misión: "La
tarea de la evangelización de todos los hombres constituye la misión esencial de la Iglesia; una tarea y misión que los cambios amplios y profundos de la
sociedad actual hacen cada vez más urgentes. Evangelizar constituye, en efecto, la dicha y vocación propia de la Iglesia, su identidad más profunda. Hila
existe para evangelizar, es decir, para predicar y enseñar, ser canal del don de la gracia, reconciliar a los pecadores con Dios, perpetuar el sacrificio de
Cristo en la Santa Misa, Memorial de su Muerte y Resurrección gloriosa".*6

122. J_;a_familia_1 al igual que la Iglesia, d£b^s^r_un__.espacio donde el Evangelio es transmitido y desde donde éste se irradia. Esta
reaHdad"écresial nos ha de llevar a apreciar más y más y a consolidar la característica de la familia como pequeña Iglesia
evangelizadora y ayudarle a vivirla.

123. La Iglesia, pues, en la tarea de la evangelización que le ha


%
45
G. Capriic. Ciñólo dei V'escoti, 1982 Roma. p. 377.
46
hianpelii ¡Xuntiandi, n. 14; cf. Documento de Sanio Domingo, n. 12.

48
Identidad y Misión de la Familia. "Familia, sé lo que eres" (FC 17)

sido confiada, dene en la familia como una prolongación y un agente primordial


para liberar o promover integralmente al hombre, llevándolo al encuentro personal
con Cristo Salvador. _Es.£g__—-^nos _rjide_suscitar en la^familia una actitud de
fe, que sea a un tiempo acogida y proclamada, celebrada y testimoniada; una fe que
al ser celebrada en las distintas circunstancias, acontecimientos y experiencias, la
lleve a conmemorar lo encomendado por Cristo: 'Bauticen' (cf. Mt 28,19); "cada
ve^ que coman este pan y beban esta copa, anuncian la muerte del Señor hasta que
vuelva" (1 Cor 11,26); una fe que ha de ser educada en la familia, para el
testimonio de toda la vida, en todas las circunstancias: "Éste es mi mandamiento:
que se amen unos a los otros como yo los he amado" (Jn 15,12). Es el compromiso
que estamos llamados a vivir como personas y como familia en todas nuestras
relaciones.

)l24. Estas tres climensiones de la fe pueden sintetizarse en el servicio


profético, litúrgico y de una caridad viva, que constituyen una verdadera
evangelización integral, a partir del 'anuncio_y__ feva~á lz_ comunión con la
misma Trinidad. No pueden pasar por alto nuestras familias lo que ellas son
en la evangelización, por tener su principio y fuente en la Familia Trinitaria y
por su participación vital en la Iglesia.

Misión pro fé tica de la familia

125. Cada uno de los miembros de la familia, como bautizados, participan


de la misión profética, sacerdotal y real o de servicio del mismo Jesucristo;
pero también en su expresión como Iglesia doméstica, participan de estas
notas, en forma singular.

126. La misión profética de la familia tiene su raíz en el bautismo y recibe


en el sacramento del Matrimonio una nueva fuerza muy especial para vivir
su misión evangeliza dora y su testimonio de vida para evangelizar. Esta
gracia particular responde a su naturaleza misma ya que en ella, más que en
todo otro grupo social o comunidad, cuenta más el testimonio del ser que el
decir o el enseñar. Por eso, la familia está llamada a cumplir su misión
profética con la proclamación, la gozosa celebración y el testimonio vivo de
la Buena Nueva, del 'evangelio del matrimonio y

49

££**' ";.^^9^<Í€^W0^,

Directorio Nacional de Pastoral Vamiliar - México

de la familia'. Es decir, ha de reconocer y asumir lo que el Evangelio dice sobre la identidad y el valor del matrimonio y la familia y vivirlo en el amor.
Su vida misma se hará entonces un anuncio de este evangelio.

127. Una tarea indefectible de la Pastoral Familiar es iluminar a


los esposos y a las familias y acompañarles a asumir esa misión y
tarea como nos lo expresa la Escritura. Es necesario que cada
hogar reconozca que "Dios, con la creación del hombre y de la mujer a
su imagen y semejanza, corona y lleva a perfección la obra de sus manos; los
llama a una especial participación en su amor y al mismo tiempo en su poder
de Creador y Padre, mediante su cooperación libre y responsable en la
transmisión del don de la vida humana",* 1 cooperación que así vivida
en la fe, se hace proclamación de la Palabra.

El matrimonio y su misión pro fótica

128. El matrimonio, fundamento de la familia, en sí mismo ha


de proclamarse y vivirse como un Evangelio, ya que desde su
propia naturaleza ha de mostrar la unidad y el amor divinos, la
relación creadora y dadora de vida no sólo al engendrar los hijos,
sino en la misma atención y cuidado, apoyo y ayuda con que han
de vivir su condición de matrimonio, de casados en el Señor.

129. La presencia redentora de Jesucristo entre nosotros ha


dado a la paternidad y la maternidad un nuevo sentido en la eco
nomía de la salvación. La fe nos enseña que la obra de la crea
ción está encerrada en el ámbito de designio de Dios, que llega
con un entendimiento mucho más allá de los límites de la crea
ción misma. La creación, particularmente la criatura humana
llamada a la existencia en el mundo visible, está abierta a un des
tino eterno que ha sido revelado de manera plena en Jesucristo.
También en Él la obra de la creación se encuentra completada
por la obra de la salvación. Y la salvación indica una creación
nueva (cf. 2 Cor 5,17; Gal 6,15).

Vamiliam Cotisortio, n. 28.


Identidad ) Misión di! la lamilla, "lamilla. .<é h que en.<r fl'C 17)

130. Nos hemos de interesar más en que los esposos conozcan v


proclamen el Evangelio de Cristo en su relación. El buscar expresarse como
imagen de Dios en su naturaleza, les lleve a su participación sacramental en
la relación de Cristo con la Iglesia.

131. Según se nos revela en la Carta de San Pablo a los Efesios (5,21 ss).
Cristo, la Palabra hecha Carne, se une a la Iglesia con relaciones de tipo
esponsal. En virtud de esto y por constituirse sacramento del amor de Cristo
y de la Iglesia, los esposos han de anunciar este evangelio, manifestando al
mundo con su vida que están hechos para amar v relacionarse no sólo en
fuerza de su naturaleza humana sino que, en virtud de su sacramento, pro-
clamen que son capaces de relacionarse en una unión íntima, capaces de ser
parte del otro y de vivir una unidad como la de la cabeza respecto al cuerpo.

132. El amor de los esposos, estrecho, mutuo e íntimo, se ma-mhesta


constantemente como el de Cristo, en la entrega, la donación plena, la
comunicación, el cuidado, el darse vida, calor y apoyarse el uno al otro. El
matrimonio se hace así una expresión sensible, a escala humana, de un
misterio tan grande como es el amor divino de Cristo esposo hacia su Iglesia
esposa.

133. 'Til autor de la Carta a los Efesios —nos dice el Papa Juan
Pablo II— habla del amor de Cristo a la Iglesia, explicando el modo en que
se expresa ese amor y presentando, a la ve%, tanto ese amor como sus
expresiones cual modelo que debe seguir el marido con relación a su propia
mujer. El amor de Cristo a la Iglesia tiene como finalidad esencialmente su
santificación: 'Cristo amó a su Iglesia y se entregó por ella para santificarla'
(E/5, 25-26) ".•*«

El Evangelio de la familia

D4. La familia, por naturaleza, está llamada a hacerse Evangelio, Buena


Noticia y a proclamar y manifestar esta verdad en "la
paternidad y maternidad humanas que, aun siendo biológicamente parecidas

4
"Jl'A\ PABLO II, CatequisK. 1-IX-K2.

51

,í->-;*sg^:«e-
Directorio Waciotial de Pastoral l ami/iar - México

a las de otros seres de la naturaleza, tienen en sí mismas, de manera esencial


y exclusiva, una 'semejanza' con Dios, sobre la que se funda la familia,
entendida como comunidad de vida humana, como comunidad de personas
unidas en el amor".A9 La familia ha de vivir en la comunidad ecle-
sial un gozo al descubrir en ella la prolongación del Ser divino, su
Palabra viva, su Evangelio.

135. Un aspecto insustituible de nuestra acción Pastoral Familiar es


llegar a hacer de la familia un cuidado prioritario en nuestra pastoral
orgánica e integral, en conexión con toda la pastoral eclesial. Hemos
de orientar la Pastoral Familiar a una auténtica evangelización de la
familia de manera que ésta, en un verdadero ministerio, transmita e
irradie el Evangelio hasta el punto que la misma vida de familia
llegue a ser un itinerario de fe, ámbito de iniciación cristiana y
escuela de seguidores de Jesús, es decir familias integralmente
evangelizadoras.50

136. Así, los padres han de ser ante sus hijos los primeros testigos
y mensajeros del Evangelio que engendra en ellos la vida del
espíritu, la vida de hijos de Dios. Así, la familia asumirá su propio
carácter y se le ayudará a ser, del mismo modo que la Iglesia, fiel a
la misión confiada por Dios, comunidad misionera y evangelizadora
que ha de manifestar en sí el misterio de comunión y misión que es
la Iglesia. Así vivirá siempre en la conciencia de que su identidad
como familia cristiana, es ser evangelizadora. El matrimonio mismo,
por consiguiente, asumirá el ministerio que está llamado a ejercer, en
la Iglesia y como la Iglesia y será claro signo de unidad y de
comunión, enviado también como misionero y evangeüzador en
todas dimensiones de su realización.

137. Es evidente que el campo primero y el ambiente propio de la


realización evangelizadora y misionera de los esposos es la propia
familia; después, unidos, tienen la responsabilidad de las demás
familias, de la parroquia, de la Iglesia particular y de su acción
pastoral. Cuidar este aspecto, ha de ser una tarea especí-

49
Carta a las jamilias, n. 6.
311
Cf. \amilians C.onsortio, n. 39.
1 densidad y Miñón a? la \:amüia. 'Vamilia, sé lo que eres" (l'Xi 17}

tica de la Pastoral Familiar.51

138. Para conseguir esto, nuestra tarea es cultivar por todos los
medios posibles el ambiente de testimonio y las relaciones de
amor v unidad entre los miembros en la familia, buscando su
educación v vivencia de la fe; pero hemos de cuidar especialmen
te en ofrecer una catequesis familiar sólida y creativa, que inicie y
favorezca la reflexión cristiana en la fe, su encarnación en cada
uno de los miembros de la familia, la profundización en su ser y
misión personal o comunitaria y una constante revisión de vida a
la luz de la Palabra de Dios. Hoy es urgente e indispensable la
catequesis familiar.

Misión sacerdotal de Ja familia

139. La misión sacerdotal de la familia está fundada, igual que la misión


profética, en el bautismo de sus miembros. Ellos participan de la misión
sacerdotal de Jesucristo; han sido configurados en El y participan de un
modo peculiar de su sacerdocio, han sido "consagrados como casa espiritual
y sacerdocio santo por la regeneración \ por la unción del Espíritu Santo,
para que por medio de todas las obras del hombre cristiano, ofrezcan
sacrificios y anuncien las maravillas de quien los llamó de las tinieblas a su
lu^ admirable" (1 Pe 2, 4-10).52

140. A la familia, en su función sacerdotal, le corresponde ofrecerse como


una hostia viva santa y grata a Dios. Por su condición laical la familia,
incorporada a Cristo mediante el bautismo, ha sido constituida Pueblo de
Dios y participa, a su manera, de la función sacerdotal profética y real de
Cristo; ejerce en la parte que le toca, la misión de todo el pueblo cristiano y
ha de insertarse en el mundo y buscar establecer en él el Reino de Dios, en
las mismas realidades temporales, ordenándolas según el plan de Dios. 53

141. Es necesario asegurar en la Pastoral Familiar la misión

M
Cf. Apostolicam Atfuositatem, n. 11.
52
Cf. I junen Geníium, nn. 9-10.
53
Cf. Ijímen Gentium, n. 31.
Directorio Nacional di Pastoral Familiar - México

especial que tiene la


familia, en este camino
de amor-comunión-
santificación, de cuidar
de la vivencia de fe, de
la conciencia clara, de la
responsabilidad plena de
cada uno de sus
miembros al recibir un
sacramento.

Los Sacramentos en la misión sacerdotal de la familia

142. Los Sacramentos


son la celebración, la
actualización y la
proyección del
sacerdocio de Cristo y
por consiguiente de la
Iglesia, de la familia, de
los que están unidos a Él
como su cuerpo: "Toda
celebración litúrgica, por
ser obra de Cristo
Sacerdote y de su Cuerpo,
que es la Iglesia, es acción
sagrada por excelencia,
cuya eficacia, con el mismo
título y el mismo grado, no
le iguala ninguna otra
acción de la Iglesia".'*

143. Es tarea profética


y santificadora de la
familia la vivencia
testimonial de los
Sacramentos y la
preparación que
favorezca la eficacia
plena de su acción
santificadora.

144. El hombre es un
ser sacramental que a
nivel religioso expresa
sus relaciones con Dios
en un conjunto de
signos y símbolos; Dios,
igualmente, los utiliza
cuando se comunica con
los hombres. Toda la
creación es, en cierto
modo, sacramento de
Dios porque nos lo
revela. Cristo es el
sacramento primordial y
radical del Padre: "El que
me ha visto a mí ha visto
al Padre" (Jn 14,9). La
Iglesia es, a su vez,
sacramento de Cristo
para comunicar a los
hombres la vida nueva.
Los siete Sacramentos
concretan y realizan
esta realidad
sacramental en las
distintas situaciones de
la vida. La familia como
pequeña Iglesia tiene su
manera peculiar de
preparar, celebrar y
vivir la vida
sacramental de la
Iglesia.55

145. La comunidad
familiar es el lugar
preciso para la prepara-
ción de los padrinos,
particularmente para el
bautismo, la con-
firmación, la
reconciliación, la
Eucaristía y el
matrimonio.

14
Sacrosanlum (.oncilium. n. 7.
55
Cf. Documento de Puebla, nn. 920-922.

54
ldeulidjd y Misión de la l'twiilia. "l'amilia, sé lo que eres" (l^C 17)

146. La Pastoral Familiar, hoy, más que nunca, ha de ofrecer a las


familias la oportunidad de educarse en común como consagrados,
como casa espiritual y sacerdocio santo, por la regeneración y la
unción del Espíritu Santo, para que, por medio de todas sus obras,
ofrezcan sacrificios y anuncien las maravillas de quien los llamó de
las tinieblas a su luz admirable (cf. 1 Pe 2, 4-10).

147. La formación pre-sacramental da a las familias la oportunidad


de crear o favorecer la conciencia y el compromiso inherente al
sacramento y responsabilidad de quien recibe los Sacramentos: "IJOS
fieles, incorporados a la Iglesia por el bautismo, quedan destinados por tal
carácter al culto de la religión cristiana y, regenerados como hijos de Dios,
tienen el deber de confesar, delante de los hombres la fe que reríbieron de
Dios por medio de la iglesia. Por el sacramento de la Confirmación se
vinculan más estrechamente a la Iglesia, se enriquecen con una fortaleza
especial del Espíritu Santo. Y así se obligan con mayor compromiso a
difundir y defender la fe, con su palabra y sus obras, como verdaderos
testigos de Cristo. Participando del sacrificio eucarístico, fuente y cima de
toda vida cristiana, ofrecen a Dios la Víctima divina y a sí mismos
juntamente con ella y, tanto por la oblación como por la sagrada comunión,
todos toman parte activa en la acción litúrgica, no confusamente, sino cada
uno según su condición. Pero una ve^ saciados con el Cuerpo de Cristo en la
asamblea sagrada, manifiestan concretamente la unidad del pueblo de Dios
aptamente significada y maravillosamente producida por este augustísimo
sacramento ".56

148. En este tipo de reuniones evangelizadoras y catequéticas, las


familias asumirán en la fe que quienes "se acercan al sacramento de la
Penitencia obtienen, por la misericordia de Dios, el perdón de la ofensa jal
mismo tiempo se reconcilia con la Iglesia, a la que ofendieron al pecar, la
cual, con caridad, con ejemplos y con oraciones, les ayuda a su conversión"}1

149. También podrán asumir, especialmente en los momentos de


dolor causado por la enfermedad de algún miembro de la familia,
que 'la Iglesia entera encomienda al Señorpaciente y glorificado a los que
sufren, con la sagrada unción de los enfermos y con la oración de los

%
\jtmn Cenlium. n. 11; cf. Dtiamtnto de Puebla, n. 605.
'Lumen Cintium, n. 11.
31
Directorio ]\acional de Pastoral l 'amiliar - México

presbíteros, para que los alivie y los salve (San 5, 14-16); más aún, los
exhorta a que, uniéndose libremente a la pasión y muerte de Cristo (Rom
8,17; Col 1,24; 2 Tim 2, 11-12; 1 Pe 4,13) contribuyan al bien del pueblo de
Dios".58

150. Podrá asimismo apreciarse desde la familia que "aquellos entre los
fieles que se distinguen por el orden sagrado, quedan destinados, en el nombre
de Cristo, para apacentar la Iglesia con la palabra y con la gracia de Dios",3''
se valorará de manera particular el servicio sacerdotal y se creará un
ambiente más favorable para las vocaciones al ministerio sagrado.

151. Y desde luego, en la preparación al matrimonio, desde su forma


remota hasta la próxima e inmediata, la familia tiene un papel preponderante,
para educar y ayudar a vivir plenamente la dimensión cristiana de este
sacramento, en virtud del cual "manifiestan y participan del misterio de
unidad y del fecundo amor de Cristo y la Iglesia (Ef 5,32), se ayudan
mutuamente a santificarse en la vida conyugal y en la procreación y
educación de los hijos y, por tanto, tienen en su condición y estado de vida su
propia gracia en el pueblo de Dios (1 Cor 7,7)".6Ü

152. "De esta unión conyugal —sigue afirmando el Concilio Vaticano II


— procede la familia en que nacen los nuevos ciudadanos de la sociedad
humana que, por gracia del Espíritu Santo, quedan constituidos por el
bautismo en hijos de Dios, para perpetuar el pueblo de Dios en el correr de
los tiempos. En esta cuasi Iglesia doméstica, los padres han de ser para con
sus hijos los primeros predicadores de la fe, tanto de palabra como con el
ejemplo, y han de fomentar la vocación propia de cada uno y, con cuidado
especial, la vocación sagrada".61

La oración en la misión sacerdotal de la familia

153. También necesitamos insistir, educar y alentar a las fami


lias, en nuestra específica acción pastoral, para que se constituyan

í8
íbid.
'" íbid.
<"
íbid. '■'
íbid.
Identidad y Miúón de tu \'amilia. "í■amiliíi, sé lo que eres" (l'C 17)

a sí mismas comunidades de oración. Así serán la cuna donde el hombre


aprenda a vivir su relación personal con Dios para que su fe manifieste el
amor que se cultiva en la comunión íntima con el Creador. A través de la
oración, la familia comparte la fe y pone a Dios en el centro de su vida, de
sus tareas, de sus trabajos, inquietudes, aspiraciones. Es preciso motivar a
establecer momentos de oración en común en que oren juntos los esposos de
manera que los hijos aprendan de ellos cómo tratar, cómo hablar con el
Padre Dios.

154. Sólo hay oración familiar si se hace en común, como verdadera


comunicación personal y comunitaria de amor. 'Hay muchos rezadores y
pocos orantes'.

155. El Papa Juan Pablo II nos insiste: "La Iglesia ora por la familia
cristiana y la educa para que viva en generosa coberenáa con el don y el
cometido sacerdotal recibido de Cristo Sumo Sacerdote,".62

156. "La plegaria familiar tiene características propias. Es una oración


buba en común, marido j mujer juntos, padres e hijos juntos. La comunión
en ¡aplegaría es a la ve^Jruto y exigencia de esa comunión que deriva de los
sacramentos del bautismo y del Matrimonio. A los miembros de las familias
cristianas pueden aplicarse, de modo particular, las palabras con las cuales
jesús promete su presencia: «Les digo de verdad que si dos de ustedes se
ponen de acuerdo sobre la tierra para pedir cualquier cosa, mi Ladre que está
en los cielos se la concederá. Porque donde están dos o tres congregados enmi
nombre, allí estoy yo en medio de ellos»" {Mt 18,19ss).63 Así, Jesús nos
indica la conveniencia y la urgencia de orar unidos, asegura que está en
medio de quienes se unen en familia para orar y que conseguirán lo que
pidan porque El está orando y su oración es irresistible al Padre. El Padre
no puede negar al Hijo lo que le pida.

157. Esta es la manera cómo la familia, en el ejercicio de su sacerdocio


común, se constituya en 'puente' entre Dios y los hombres, ejerciendo así
también el sacerdocio común de Jesu-

^Vamilíaris (jmsortio, n. 59.


"íbid
Directorio Wacional de Pastoral l 'amíliar - México

cristo. Misión sacerdotal, Misión santifícadora de la familia

- El reto de la santidad

158. Todos los creyentes están llamados a la santidad, es decir, a la


unión íntima en Dios, en la vivencia de su amor divino. En
consecuencia, la familia, por ser creyente, tiene esta misma vocación
desde el bautismo de cada uno de sus miembros. La santidad es la
vida de la Trinidad, participada al hombre por la gracia y vivida por
éste en la perfección de la caridad.

159. Los esposos han de santificarse entre las actividades y


preocupaciones que les son propias en la familia, haciendo de sus
actividades ordinarias, cotidianas, "ocasión de unión con Dios y de
cumplimiento de su voluntad, asi como también de servicios a los demás
hombres, llevándoles a la comunión con Dios en Cristo". 64 Por eso no han
de separarse del mundo para vivir el matrimonio y la fe en familia,
sino insertarse y vivir en él, enriquecerlo, ordenarlo y transformarlo
conforme al plan divino.

160. Por eso ni la atención a la familia, ni los demás deberes


seculares han de ser algo ajeno a la vida espiritual y a la santifica-
ción de la misma. La convivencia diaria, el trabajo del hogar y de la
profesión, el descanso, el cuidado y atención en la educación
cristiana de los hijos, los compromisos de tipo cívico, político o
social, son derroteros en que se ha de vivir la espiritualidad y la
santidad. El mundo es para el laico y para la familia en su dimensión
temporal el lugar teológico de su encuentro y de su experiencia de
Dios, por consiguiente el lugar de su santificación.

161. La familia ha de vivir su espiritualidad laical en el testimonio


vivo del amor, de la verdad, de la fraternidad, la solidaridad y la
justicia, en la animación cristiana de la vida del hogar y del quehacer
temporal.

M
Chrislijidek.s 1 MCI, n. 17. 58
Identidad)* Misión de la Familia. 'Vamilia, sé lo que eres" (\'C 17)

162. Hemos de ofrecer a las familias medios y caminos para


discernir los signos de los tiempos y tomar parte activa y com
prometida en el proceso actual de desarrolle! y liberación social,
en sus circunstancias concretas, traduciendo su fe cristiana en un
esfuerzo constante por la transformación, la conversión, la salva
ción del mundo que es la auténtica liberación. En esta realidad,
la familia ha de saber recorrer el camino de la santidad.

- El amor conyugal y familiar, camino de santidad

163. No podemos descuidar en nuestra realidad familiar el cultivo del


aprecio al sacramento del Matrimonio como signo eficaz de salvación y, por
consiguiente, como una expresión de la vida en el Espíritu y de la caridad
como fruto y don del mismo Espíritu.

164. En el desarrollo de los quehaceres cotidianos, en sus tareas de


carácter legítimamente secular, los esposos y la familia han de considerar,
en su amor conyugal y familiar, la promoción del mundo y de la Iglesia y su
propia santificación como una fuente inagotable para el testimonio
evangélico.

165. En la Pastoral Familiar se ha de presentar a los esposos el camino de


la santificación según sus características particulares, conforme a las
realidades humanas propias del matrimonio y de la familia, siguiendo una
espiritualidad conyugal vivida en el amor, en su condición de esposos,
asumiéndolo y elevándolo como medio de salvación y santificación.

166. La espiritualidad conyugal, en el ejercicio de esa relación entre los


esposos, incluso en el campo de la sexualidad y la geni-talidad, ha de
ayudar a vivir la entrega mutua, actualizando constantemente aquel pacto
sagrado que hicieron en su boda y que actualiza la alianza de amor y
donación de Cristo y la Iglesia.

167. Se ha de cultivar entre los esposos una actitud sacramental,


ya que el sacramento del Matrimonio garantiza la gracia de la
participación del mismo amor conyugal de Cristo y la Iglesia, del
amor esponsal con que el Verbo se unió a nuestra naturaleza

59
Directorio Nacional de Pastoral familiar - México

humana, en la persona de Cristo, el Hijo de Dios, Dios y hombre


verdadero, y ayuda a vivirla en el centro mismo de la caridad.65

168. El Papa Juan Pablo II nos propone un fundamento digno


de gran difusión en nuestra Pastoral Familiar: "El Espíritu que
infunde el Señor renueva el corazón j hace al hombre y a la mujer capaces de
amarse como Cristo nos amó. El amor conyugal alcanza de este modo la
plenitud a la que está ordenado interiormente, la caridad conyugal, que es el
modo propio y específico con que los esposos participan y están llamados a
vivir la caridad de Cristo que se dona sobre la cru^".66 'En virtud de la
sacramentalidad de su matrimonio, los esposos quedan vinculados uno a otro
de manera más profunda e indisoluble. Su recíproca pertenencia es represen
tación real, mediante el signo sacramental, de la misma relación de Cristo
con la Iglesia "f que es una relación para hacerla santa e inmacula
da en su presencia (cf. EfS).

- Ea vivencia de la comunión en la familia es camino de santidad

169. La familia es la comunidad natural, la pequeña Iglesia, el


ámbito más propicio para la comunión de amor entre Dios y los
hombres. La espiritualidad de la familia en este camino, ha de
situarse en la fuerza dinámica de la caridad, ha de tener su centro
en el amor, la comunión.

170. No se trata sólo de una comunión natural, humana, de la


'carne' y de la 'sangre', sino de una comunión nueva, sobrenatu
ral, que surge en virtud de la fe y de los Sacramentos, en particu
lar del sacramento del Matrimonio: 'Ea familia cristiana está llama
da a bac-er ¿a experiencia de una nuevaj original comunión, que confirma y
pefecciona la natural y humana".™

Yl\. El Espíritu Santo se hace presente y fortalece constantemente la


comunión que vincula a los creyentes con Cristo y entre sí. Su
presencia es santificadora y su dinamismo trasciende a las

to
Cf. Vamiliaris Consortio, n. 13.
« íbid.
07
íbid.
68
Vamiliaris Consortio. n. 21.

60

r
Identidad y Misión de la Familia. "Familia, sé lo que eres" (Í:C 17)

personas y sus acciones, sus actitudes y relaciones, y las convierte


en medios de santificación.

172. La familia no sólo está llamada a santificarse ella, sino a


santificar a la comunidad eclesial y al mundo, porque Dios la ha
hecho su signo de salvación; todo esto en la experiencia viva de un
Dios que es Trinidad de personas, Familia divina en relación,
comunión de amor, donación eterna y que es misericordia, perdón,
bondad, ternura infinita para los hombres. Santificarse, para la
familia y en la familia, es hacerse comunión de amor y de vida, de
bienes, de generosidad y de donación mutua y de entrega a los
demás hermanos.

173. La familia está prioritariamente incluida en la vocación


universal a la santidad.69 La santidad es una dinámica determinante,
una forma de vida en la Iglesia como pueblo congregado en la
unidad del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. 70 La santidad se ha
de entender en su sentido fundamental: "pertenecer a Aquél que por
excelencia es el Santo " (cf. Ir 6,3).

174. Este don de la santidad se plasma en un compromiso que ha


de dirigir toda vida cristiana de la familia: "Esta es la voluntad el
Padre: Vuestra santificación" (1 Tes 4,3). Es un compromiso que no
afecta sólo a algunos creyentes, sino que todos los cristianos, de
cualquier clase o condición, están llamados a la plenitud de la vida
cristiana y a la perfección del amor,71 es decir, a la santidad.

175. Por lo demás, en nuestra Pastoral Familiar hemos de sostener


como fundamental la enseñanza del Santo Padre: Poner la
programación de toda pastoral, —por consiguiente de la Pastoral
Familiar—, bajo el signo de la santidad, es una opción llena de
consecuencias. Significa expresar la convicción de que si el bau-
tismo es una verdadera entrada en la santidad de Dios, por medio de
la inserción en Cristo y la inhabitación de su Espíritu, sería un
contrasentido concentrarse en una vida mediocre, vivida

19
Cf. Ijtmen Gentium, n. 14. 'll
Cf. Intimen Gentium, n. 4. :' Cf.
\j<men Gentium, n. 4().

61
Dmdorio Nacional de Pastoral Familiar - México

según una ética minimalista y una religiosidad superficial. 72 Los caminos de


la santidad familiar son personales y exigen una pedagogía de la santidad
verdadera y propia, que sea capaz de adaptarse a los ritmos de la persona, en
las distintas áreas de su vida.

Misión al servicio del amor, de la vida y de la solidaridad

Y76. Un aspecto particularmente incisivo, en la atención pastoral a las


familias y en el que se ha de insistir sistemáticamente, es el de su formación,
su testimonio y su influencia en la vida de la Iglesia, mediante el servicio del
amor, de la vida y la solidaridad; porque de la Iglesia doméstica dependerá
indudablemente la realización de esta dimensión evangelizadora. El
compromiso del amor al hermano y del amor preferencial a los necesitados,
tiene su medio natural de nacimiento y cultivo en la convivencia del hogar.

177. Dios, que "es amor" (1 Jn 4,8), ha decidido libremente participar de su


propio ser, de su vida de amor al hombre, al crearlo a su imagen y semejanza.
Lo creó precisamente en familia, la primera familia basada en el amor del
matrimonio, "hombrey mujer los creó" {Gen 1,27). En ellos puso la raíz de
toda la familia humana v la relación del amor y la solidaridad.

J
178. Por eso hemos de prestar especial dedicación a la forma
ción sólida de la persona, para ofrecerle una visión desde la con- r
ciencia de su propio ser, porque el hecho de existir ya dice que es
alguien amado de Dios. El ha creado para la realización del ^ P
hombre el contexto natural de la familia; su voluntad es que en
ella encuentre los medios necesarios para educarse en la relación
fraterna, en el compromiso del amor y que aprenda a reproducir, jt
así, conscientemente, su imagen, su amor: "Si ves la caridad, ves la
Trinidad"?^ m,
se
}
Í79. El desafío de hoy a nuestra pastoral, es lograr que toda familia de i
bautizados asuma su papel para educar a los suyos en
Cf. Xoio Milknnio Ineunte, nn. 30-31. 71
72 74
R
SAN AGUSTÍN, 1M Trinidad, 8,2. 75
C
76
G
77
C
identidad y Misión de la Familia. "Familia, sé lo que eres" (FC ! 7)

la conciencia de que, sin amar, el hombre no puede vivir el plan de


Dios: "Permanece para sí mismo un ser incomprensible, su vida está
privada de sentido si no se le revela el Amor, si no se encuentra con el amor,
si no lo experimenta y lo hace propio, si no lo participa vivamente"?^

180. La experiencia que vivimos en nuestro contexto familiar, nos


deja ver de distintas maneras la realidad del hombre que, por el
pecado, perdió su capacidad de amar y "se nota incapaz de domeñar
con eficacia por si solo los ataques del mal, hasta el punto de sentirse como
aherrojado entre cadenas".15 Pero hemos de aceptar que sólo gracias a
Cristo el hombre ha podido recuperar, plenamente, la capacidad de
amar en la comunión con la Trinidad. Cristo es quien "ha devuelto a la
descendencia de Adán la semejanza divina deformada por el primer pecado
".16

181. La familia que centra su vida y su visión en Cristo, descubre,


en su experiencia, que no sólo viene de El la capacidad de amar, sino
que El mismo es el prototipo del Amor y que es Él quien quiere que
nosotros vivamos un amor semejante al suyo: "Como el Padre me amó,
asi yo también los he amado a ustedes; permanezcan en mi amor" (Jn 15,9).

182. Nunca estará de más insistir que la educación fundamental


para amar reside en la familia que Dios nos ha dado para nacer, vivir
y desarrollarnos: El Espíritu Santo, Amor del Padre y del Hijo, se
derrama en la 'Iglesia doméstica' desde el matrimonio, para que se
convierta en sacramento permanente del amor de Cristo y, en ella,
sus miembros se capaciten para cumplir la nueva ley del Amor.77

183. "El amor de Dios y del prójimo es el primero y el mayor manda-


miento. Ea Sagrada Escritura nos enseña que el amor de Dios no puede
separarse del amor del prójimo... Esta doctrina posee hoy extraordinaria
importancia a causa de dos hechos: la creciente interdependencia mutua de los

74
Redemplor Hominis. n. 10.
75
Qaudium et Spes, n. 13.
76
Gaudium et Spes, n. 22.
77
Cf. Gaudium et Spes, n. 22.

63
Directorio Nacional de Pastoral Familiar - México

hombres y la unificación, asimismo creciente del mundo". 1* Por eso es tan


delicada la tarea de la Pastoral Familiar.

184. La educación en la conciencia y la responsabilidad de la


filiación divina, que se expresa en el amor al Padre Dios y a los
hermanos, ha de constituir igualmente una tarea fundamental en las
familias. Las familias cristianas han de garantizar que, en la
formación misma de las personas y de su identidad cristiana, sus
miembros asuman como forma de vida, el compromiso de la
fraternidad y la solidaridad, fundadas en el amor en Cristo.

185. En este tiempo de globalización, es necesario ofrecer a las


familias todos los medios posibles para que ellas puedan construir al
hombre pleno, al cristiano auténtico que, creado a imagen y
semejanza de Dios, sea su signo en el mundo y viva su relación con
Dios Padre como criatura e hijo, como hermano su relación con los
hombres y como señor la relación con la naturaleza. Es un verdadero
desafío para la Pastoral Familiar.79

186. Una consecuencia ineludible es nuestra responsabilidad en la


pastoral de sembrar, cultivar y hacer fructificar el Evangelio de
Jesucristo, en la presencia dinámica del Espíritu Santo, con la fuerza
de la caridad en cada una de las familias. Ellas serán el mejor centro
evangelizador de comunión y participación, de compromiso y
solidaridad, porque en ellas se fragua el futuro de la humanidad.80

187. Corresponde evangelizar nuestras familias como 'Iglesias


domésticas', construyendo los valores auténticamente humanos y
cristianos, educando en el amor, la libertad, la verdad, la fraternidad
y la solidaridad, promoviendo, así, el desarrollo integral de sus
miembros, orientándolos, indefectiblemente, al cambio de las
estructuras injustas hasta lograr vivir el compromiso de comunión y
participación en un mundo nuevo. La actividad educadora de la
familia cristiana ha de orientarse esencialmente en este

ÍK
Gaudium et Spes. n. 24.
70
Cf. Gaudium et Spes, nn. 19.21.
íü
Cf. Documento de Santo Domingo, n. 210.

64
Identidad y Misión de la l'amilia. 'Vamilia, sé lo que eres" (PC 17)

contexto.

188. Una tarea impostergable y necesaria es la educación para el


testimonio de amor y solidaridad, la formación de la conciencia en
todos los miembros de nuestras familias, para hacer de los esposos y
de todos en conjunto, una fuente, un modelo y signo patente de
relación de amor.

189. La educación para vivir esta relación hasta la comunión, es


necesaria en nuestra realidad tan saturada de individualismos. En su
diario vivir, en sus actitudes y relaciones, una familia ha de ser
sacramento de la relación trinitaria, vivir y manifestarse como tal,
para cumplir su misión evangelizadora testimonial.

190. Al considerar estas características de todo bautizado y de toda


familia, en razón del sacramento del Bautismo y del Matrimonio,
nos encontramos con la necesidad de desarrollar una pastoral
específicamente familiar, que integre, orgánicamente y en trabajo
conjunto, a los organismos y movimientos de familia, a partir de la
comunidad parroquial y diocesana.

191. Para conseguir esto, insistimos, es necesario prever la vita-


lidad de la Pastoral Familiar, implicando a matrimonios y familias,
creando grupos de formación y comunidades de vida, capacitando
agentes, atendiendo problemas concretos, ofreciendo recursos
catequéticos y pedagógicos, con contenidos sólidos, para apoyarlos
en el marco integral de la evangelización. En ella se requiere que
cuidemos tanto su crecimiento personal en el aspecto humano y
cristiano, como su desarrollo comunitario, su promoción social y su
inserción evangelizadora en el mundo, a un tiempo que su
participación testimonial y comprometida en la edificación de la
Iglesia y en la participación misionera.

Familia evangelizada y evangelizadora

192. Nuestro proyecto de familia es necesariamente el de una familia


evangelizada, es decir, modelada según el mismo Evangelio de
Jesucristo. En el Evangelio es donde hemos de encontrar la raíz, los
valores y los horizontes que han de caracterizar a la

65
Directorio nacional de Pastoral }:amüiar - México

familia de hoy, lugar de maduración en la fe, encuentro con Cristo Vivo, por
la catequesis y la oración.

193. La misión de una auténtica Pastoral Familiar es lograr familias


verdaderamente evangelizadas y evangelizadoras. Por consiguiente, nuestra
primera tarea es ofrecer el 'Kerigma' a todas las familias, según sus
circunstancias, para ayudarles a vivir su relación con Cristo Vivo, que se ha
encarnado, por obra del Espíritu Santo, en el seno de María Virgen, y ha
venido para ofrecernos el amor constante, generoso, misericordioso y fiel del
Padre. Jesucristo nos ha dado la vida en abundancia y nos ha dado al Espíritu
Santo que nos constituye como Iglesia, en la gran familia de los hijos de
Dios. En la familia cristiana, como 'Iglesia doméstica', es donde se vive
inicialmente esta realidad de salvación.

194. La familia es la primera que debe asumir esta realidad de nuestra fe y


vivirla, en la conciencia de que esta salvación que Cristo ofrece a todo
hombre es lo que da sentido a la persona y a toda comunidad en sus
aspiraciones, actitudes y relaciones.

195. Jesús es el Salvador de todo hombre, de toda familia y de todo lo que


es el hombre y la familia en sus situaciones concretas en el mundo. La
salvación incluye la supresión total del pecado, sus causas y consecuencias.
La familia ha de vivir esta salvación como una experiencia vital y actual, en
el encuentro con el Señor resucitado; este encuentro cambia totalmente el
sentido de la vida: "Esta es la palabra de fe que proclamamos: si confiesas
con tu boca que Jesús es Señor y crees en tu corazón que Dios lo resucitó,
serás salvo... Porque todo el que invoque el Nombre del Señor se salvará"
(Rom 10,9.13).

196. La Pastoral Familiar ha de ayudar a las familias a descubrir y asumir


la salvación que viene del Señor y su propia misión de anunciar, celebrar y
servir el Evangelio del matrimonio, la familia y la vida.

197. Así, la familia vivirá más plenamente su identidad de 'Iglesia


doméstica' y será ejemplo y testimonio, signo luminoso de la
Identidad y Misión de ia Familia. 'Tamiiia, sé ¡o que eres" (FC 17)

presencia de Cristo y de su amor, a través de sus acciones, relaciones


y actitudes vividas en la fe. Como familia evangelizada y
evangelizadora, ha de transformar las realidades familiares, sociales,
políticas y económicas, implantando y promoviendo los valores del
Reino en medio de sistemas y esquemas injustos y consumistas, que
amenazan la integridad de la familia.81

198. El matrimonio y la familia descubren el 'gran misterio'de su


sacramento, lo viven, lo proclaman y lo hacen luz en y para la
Iglesia y el mundo, en el testimonio de unas relaciones vividas en el
amor.

199. La familia cumple con su misión evangelizadora especial-


mente por el testimonio vivido de los valores evangélicos que
configuran su propio ser, como son el amor, la unidad, el respeto, la
comunicación y la fidelidad. Estos valores se manifiestan de manera
especial en el amor incondicional y fiel con el que los esposos llegan
a la entrega total y recíproca, en la unidad y estabilidad de la familia
misma y en el compromiso generoso de apertura y servicio a la vida.

200. Una tarea primordial de la familia evangelizadora es el


anuncio del Evangelio de la vida. Su razón de ser es por y para la
vida, en la conciencia de gue la vida sóJo puede alcanzar su plenitud
humana, su armonía, su sentido dentro de la familia. Dar la vida no
es sólo engendrar, sino proteger, educar, guiar y trascender.82

La evangelización de los esposos

201. Como base de la evangelización familiar está la mutua


evangelización entre los esposos. Ambos han de reconocer que,
a partir de su sacramento, su amor en Dios hace presente a Jesu
cristo entre ellos y en su familia. Juntos han de profundizar en la
conciencia del amor de Dios y en su encuentro con Cristo Vivo,

11
Cf. Lumen Gentium, n. 11; lirangelii Nuntiandi, n. 71; Familiaris Consortio, nn. 44-54;
Documento de Santo Domingo, n. 64.
12
Cf. Familiaris Consortio, nn. 28.
Directorio ISaáonal de Pastoral Yamiliar - México

para ser así el principio de una familia evangelizadora cuyos primeros


beneñciarios son ellos mismos v sus hijos.

202. Es frecuente entre los matrimonios que uno de los cónyuges tenga una
experiencia más profunda que el otro del mensaje del Evangelio; esto pide
una apertura en ambos, en uno para compartir su fe con el otro y en el otro
para recibir e integrar en su vida el mensaje evangelizados Esto ayudará a
que juntos puedan crecer y madurar armónicamente en la fe. Con este di-
namismo ambos podrán ser evangelizadores de sus hijos.

Dimensión misionera de la familia

203. Del mismo modo que la Iglesia, también la familia ha de ser


comunidad misionera y evangelizadora. La Iglesia es 'misterio de comunión
y de misión'; es una comunidad, una fraternidad compartida, a la vez que
enviada a anunciar el Evangelio. Ser misionera es nota esencial a la Iglesia;
el anuncio del Evangelio no sólo es su tarea primordial, sino su misma
identidad. La familia, comunidad de bautizados, tiene por eso la
característica de ser misionera y evangelizadora.

204. Tenemos la tarea de llegar a una pastoral de carácter integral en cada


F
Iglesia particular y en la gran Iglesia de Jesucristo: Orientada a una auténtica
evangelización de las familias para que se conviertan realmente en r
itinerarios de fe, ámbito de iniciación cristiana y escuela de los seguidores d
de Jesús que, con su testimonio de vida y su palabra se constituyan en h
verdaderos misioneros, es decir, que expresen en la 'Iglesia doméstica', esta
misión de la Iglesia Universal.83
2
205. El ambiente original de esta vocación para los cónyuges es, en :
primer lugar, la propia familia; después, y a partir de su propia vida g
cristiana, se proyectará a las demás familias, en la parroquia, la comunidad 1
diocesana, la Pastoral Familiar misma y, en su caso, hasta a lugares de
c
misión.
e
c
e
' Cf. \:amiliañs Consortio, n. 39.
8
va

21

rea
son
m
a-
ma
.

68
Identidad y Misión de la \amilia. 'l'ami/ia, sé lo que eres" (l:(i l7)

206. Por esta razón la Pastoral Familiar se ha de desarrollar


específicamente desde las parroquias, implicando a matrimonios y
familias, creando grupos de formación, respondiendo a problemas
concretos v ayudándoles a madurar hasta asumir el espíritu
misionero de la Iglesia.

207. Sólo así podremos contar con familias evangelizadas v


evangelizadoras en el ámbito más amplio del provecto pastoral en la
Diócesis, con apertura a pueblos de misión y orientadas a una
evangelización integral y misionera.

La familia, fuente c)f yorarionefi en la Tglpiiti

208. La familia, al cumplir su misión evangelizadora en sus tres


dimensiones y al cuidar de manera específica la educación y for-
mación de los hijos, va creando un ambiente y un estilo de vida de
auténtica espiritualidad cristiana, centrada en el amor de caridad, el
amor en Dios, expresada como 'luz y sal de la tierra' desde la vida
familiar, proyectada a todos los ambientes.

209. En esta dinámica de la vida cristiana, especialmente los padres


se hacen modelo de una relación singular que habla de Dios y, en su
entrega al servicio de los demás, por la transmisión de los valores
del Evangelio a otras familias, van abriendo a los hijos al
descubrimiento de su propia vocación humana y cristiana.

210. Al vivir la vida nueva que viene de Cristo (cf. Rom 6,4) la
gracia que regenera y hace vivir en El, los padres se hacen capaces
de responder a su llamado para ofrecer la persona y la vida como
"sacrificio vivo, santo y agradable a Dios" (cf. Rom 12,1) y así van
formando a los hijos para la donación plena.

211. El Documento de Puebla nos recuerda: "L¿z lenta y golosa


educación de la familia presenta siempre un sacrificio, recuerdo de la cru%
redentora. En este espíritu de Pascua, los padres evangelizan a sus hijos y son
evangelizados por ellos. El reconocimiento de las faltas y la sincera
manifestación de perdón, son elementos de conversión permanente y de per-
manente resurrección. El ambiente de Pascua florece en la vida cristiana

69
Directorio l\acional de Pastoral \'amiliar - México

entera y se convierte en profetismo, al contacto con la divina Palabra. Pero


evangelizar no es sólo leer la Biblia sino, desde ella, darse una palabra de
admiración, de consuelo, de corrección, de lu~, de seguridad".*4

212. Esta experiencia de la familia creyente, da oportunidad de ver y de


apoyar las vocaciones, especialmente al sacerdocio y a la vida consagrada.

213. "Yodos los cristianos debemos realizarnos como hombres (vocación


humana) y como cristianos, viviendo nuestro bautismo en lo que tiene de
llamada a la santidad (comunión y cooperación con Dios), a ser miembros
activos de la comunidad y a dar testimonio del Reino en la comunión y
cooperación con los demás (vocación cristiana) y debemos descubrir la voca-
ción concreta (laical, de vida consagrada o ministerial jerárquica) que nos
permita hacer nuestra aportación específica a la construcción del Reino (voca-
ción cristiana específica). De este modo, cumpliremos, plena y orgánicamen-
te, nuestra misión evangelizadora".85

214. El ministerio de evangelización de los padres cristianos es original e


insustituible y asume las características típicas de la vida familiar, hecha,
como debería ser, de amor, sencillez, concreción v testimonio cotidiano.

215. "La familia debe formar a los hijos para la vida, de modo que cada
uno cumpla en plenitud su cometido de acuerdo con la vocación recibida de
Dios, afectivamente, la familia que está abierta a los valores trascendentes,
que sirve a los hermanos en la alegría, que cumple con generosa fidelidad sus
obligaciones y es consciente de su cotidiana participación en el misterio de la
cruz gloriosa ^e Cristo, se convierte en el primero y mejor seminario de voca-
ciones a la vida consagrada al Reino de Dios".m

La familia, educadora en la fe y formadora de personas

216. Corresponde a la identidad más profunda de la familia la


armonización y el equilibrio de los deberes que tenemos para con

M
Documento de Puebla, n. 585.
,5
Documento de Puebla, n. 854.
16
Yamiliaris Consortio, n. 53.

70
Identidad y Misión de la Familia. 'Familia, se' lo que eres" (FC 17)

Dios y para con los hermanos; en la familia, el ser humano aprende y


vive la experiencia de amar a Dios y amar al prójimo. Por lo mismo,
la familia, en este sentido, es educadora en la fe. Desde el
Documento de Medellín se insinúa que la misión principal de educar
y alimentar la fe está encomendada a los mismos esposos y padres a
quienes se llama "cooperadores de la gracia y testigos de la fe"}1 Son ellos
los "primeros predicadores de la je y los primeros educadores";^ a ellos
les corresponde inculcar la doctrina y las virtudes cristianas a los
hijos mediante la palabra y el ejemplo.89

217. Se reconoce el vacío de la educación en la fe desde el hogar:


"sabemos que muchas familias en América Latina han sido incapaces de ser
educadoras en la je, o por no estar bien constituidas o por estar desintegradas;
otras porque han dado esta educación en términos de mero tradicionalismo...
".90

218. También el Documento de Puebla afirma que la tarea de


evangelizar a los hijos es parte vital de la paternidad responsable.
No es suficiente engendrar carnalmente; es más delicada y urgente
la paternidad espiritual que da los perfiles definitivos al hombre y al
hijo de Dios. En el hogar se vive la cruz redentora y la pascua
gozosa, el perdón y la resurrección, se da el alimento de la Palabra y
la maduración en la fe. "Los padres son allí maestros, catequistas y los
primeros ministros de la oración y del culto a Dios. Se renueva lajigura de
Nadare t: Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en grada ante Dios y ante
los hombres" (cf. Le 2,52).91 El derecho-deber educativo de los padres
se califica como esencial, relacionado con la transmisión de la vida
humana; como original y primario, respecto al deber educativo de
los demás, por la unicidad de la relación de amor que subsiste entre
padres e hijos; como insustituible e inalienable y que, por
consiguiente, no puede ser totalmente delegado o usurpado por
otros.

Documento de Medellín, n. 6.
Apostolicam Actuositateem, n. 11.
Cf. Fumen Gentium, n. 41.
Documento de Medellín, n. 6.
Documento de Puebla, n. 586.

71
Directorio Nacional de Pastoral familiar - México

219. "Por encima de estas características, no puede olvidarse que el elemen


to más radical, que determina el deber educativo de los padres, es el amor
paterno j materno que encuentra en la acción educativa su realización, al
hacer pleno y perfecto el servicio a la vida. El amor de los padres se trans
forma de fuente en alma y, por consiguiente, en norma que inspira y guía
toda la acción educativa concreta, enriqueciéndola con los valores de dulzura,
constancia, bondad, servicio, desinterés, espíritu de sacrificio, que son el fruto
más precioso del amor".92

220. En la familia se armonizan los deberes que tenemos para


con Dios y con los hermanos. La familia es 'Iglesia doméstica',
es decir, el modelo de la realidad de la Iglesia entera. Como
Iglesia doméstica, la familia debe asumir, según su propia identi
dad, la tarea evangelizadora de la Iglesia. También como Iglesia
doméstica la familia introduce a sus miembros en la dinámica de
toda la vida eclesial, es el clima y el ambiente más propicio para
vincularlos en el testimonio íntegro que corresponde a los 'hijos
de Dios'.

221. Por otra parte, la familia es el semillero en donde se cultivan


las virtudes humanas y cristianas. Formar personas y formar
sociedad es tarea de la familia, recibida directamente de Dios. La
familia es "célula primera y vital de la sociedad".91' Allí donde se des-
integra la familia, se desintegra en consecuencia la sociedad.

222. Las personas se forman con armonía cuando su familia es


escuela de humanismo en donde se enseña y aprende el amor, la
piedad hacia Dios y hacia los hombres, en donde el afán principal
consiste en la "educación integral, personal y social de los hijos".9A La
familia por sus condiciones naturales de afecto mutuo, de confianza,
intimidad, respeto y libertad es "capa% de plasmar personalidades
fuertes y equilibradas para la sociedad",!95

223. Cada miembro de familia tiene derecho y obligación al

92
Yamiliaris Consorcio, n. 36.
93
Apostolicam Actuositatem, n. 11.
94
CWañsúmum hducationis, n. 3.
95
Documento de Medellín, n. 5.

72
Identidad)' Misión de la Familia. 'Tamilia, sé lo que eres" (l'C 17)

desarrollo de lo esencial de toda persona humana: la inteligencia, la


voluntad, la conciencia, la fraternidad; y esto se asegura desde la
experiencia familiar. 'La familia es, en primer lugar, como la madre j
nodriza de esta educación".'1''

224. El Concilio Vaticano II proclama ya que la familia "es escuela


del más rico humanismo",01 es ésta una verdad que permanece en la
enseñanza de la Iglesia sobre la familia cristiana. La Exhortación
Apostólica Familiaris Consortio desarrolla profundamente esta
convicción: Aún en medio de las dificultades, hoy a menudo
agravadas, de la acción educativa, los padres deben formar a los
hijos con confianza y valentía en los valores esenciales de la vida
humana. Los hijos deben crecer en una justa libertad ante los bienes
materiales, adoptando un estilo de vida sencillo y austero,
convencidos de que el hombre vale más por lo que es que por lo que
tiene.

225. En una sociedad sacudida y disgregada por tensiones y


conflictos a causa del choque entre los diversos individualismos y
egoísmos, los hijos deben enriquecerse no sólo con el sentido de la
verdadera justicia, que lleva al respeto de la dignidad personal de
cada uno, sino también y más aún del sentido del verdadero amor,
como solicitud sincera y servicio desinteresado hacia los demás,
especialmente a los más pobres y necesitados. La familia es la
primera y fundamental escuela de sociedad; como comunidad de
amor, encuentra en el don de sí misma la ley que la rige y hace
crecer. El don de sí, que inspira el amor mutuo de los esposos, se
pone como modelo y norma del don de sí que debe haber en las
relaciones entre hermanos y hermanas, y entre las diversas
generaciones que conviven en la familia.

Legislación canónica sobre el matrimonio y la familia

Del matrimonio

226. "La alianza matrimonial, por la que el varón y la mujer constituyen

%
Gaudium ei Spes, n. 61.
91
Gaudium ei Spes, n. 52.

73
Directorio National de Pastoral Familiar - México

entre sí un consorcio de toda la vida, ordenado por su índole natural al bien


de los cónyuges y a la generación y educación de la prole, ha sido elevada por
Cristo el Señor a la dignidad de sacramento entre los bautizados" (can. 1055
§ 1).

227. 'Tor lo tanto, entre bautizados no puede haber contrato matrimonial


válido que no sea por eso mismo sacramento " (can. 1055 § 2).

228. "Las propiedades esenciales del matrimonio son la unidad y la indi-


solubilidad, que en el matrimonio cristiano alcanzan una peculiar firmeza por
razón del sacramento"(can. 1056).

229. "El matrimonio lo produce el consentimiento de las partes manifestado


legítimamente entre personas jurídicamente hábiles, el cual ningún poder
humano puede suplir" (can. 1057 § 1).

230. "El consentimiento matrimonial es el acto de la voluntad mediante el


cual el varón y la mujer se entregan y aceptan mutuamente en alianza irrevo-
cable para constituir elmatrimonio''(can. 1057 § 2).

231. 'El matrimonio válido entre bautizados se llama rato solamente, si no


ha sido consumado; rato y consumado, si los cónyuges han realizado entre sí,
de modo humano, el acto conyugal apto de por sí para engendrar la prole, al
que el matrimonio se ordena por su misma naturaleza, y mediante el cual los
cónyuges se hacen una sola carne" (can. 1061).

De la atención pastoral y de lo que debe preceder a la


celebración del matrimonio

232. "Eos pastores de almas tienen la obligación de procurar que la pro


pia comunidad eclesiástica preste a los fieles ayuda para que el estado ma
trimonial se mantenga en el espíritu cristiano y progrese en perfección" (can.
1063). Ante todo se debe prestar esta ayuda:

1°. Mediante la predicación, la catequesis adecuada a los menores,


jóvenes y adultos, e incluso con el uso de los instrumentos de
comunicación social, de modo que los fieles sean formados
sobre el significado del matrimonio cristiano y sobre la función
de los cónyuges y padres cristianos.

74
Identidad y Misión de la Familia. "Familia, sé lo que eres " (FC 17)

2°. Mediante la preparación personal para contraer matrimonio, por


la cual los novios se dispongan para la santidad y las
obligaciones de su nuevo estado.

3o. Mediante una fructuosa celebración litúrgica del matrimonio, que


ponga de manifiesto que los cónyuges son signo del misterio de
unidad y de amor fecundo entre Cristo y la Iglesia y que
participan de él.

4o. Mediante la ayuda prestada a los casados, para que, conservando


y defendiendo fielmente la alianza conyugal, lleguen a vivir en
familia una vida cada día más santa y plena.

233. "Corresponde al Ordinario del lugar procurar que se organice debi-


damente esa ayuda, oyendo también, si parece oportuno, a hombres y mujeres
de experiencia y competencia comprobadas" (can. 1064).

234. "Los católicos que aún no hubieren recibido el sacramento de la


Confirmación, lo recibirán antes de ser admitidos al matrimonio, si ello
puede hacerse sin una dificultadgrave"'(can. 1065 § 1).

235. "Para que reciban fructuosamente el sacramento del Matrimonio, se


recomienda encarecidamente a los novios que se acerquen a los sacramentos
de la Penitencia y de la santísima Eucaristía" (can. 1065 § 2).

236. "Antes de celebrar el matrimonio, debe constar que nada obsta a su


celebración válida y lícita" (can. 1066). Habrá que prestar mucha
atención al examen de los contrayentes (presentación matrimonial) y
a las proclamas matrimoniales para realÍ2ar una adecuada
investigación sobre la factibilidad del matrimonio (cf. can. 1067). 98

237. "Todos los fieles tienen la obligación de revelar al párroco o al Ordi-


nario del lugar, antes de la celebración del matrimonio, los impedimentos de
que tengan noticia"(can. 1069).

238. 'Excepto en caso de necesidad, nadie debe asistir sin licencia del

Ver los números 633-635 de este Directorio.

75
Directorio Nacional de Pastoral / 'atniliar - México

Ordinario dellugar''(can. 1071):

Io. Al matrimonio de los vagos;

2°. al matrimonio que no puede ser reconocido o celebrado según la


ley civil;

3o. al matrimonio de quien está sujeto a obligaciones naturales


surgidas de una unión precedente, hacia la otra parte o hacia los
hijos de esa unión;

4o. al matrimonio de quien notoriamente se hubiera apartado de la fe


católica;

5o. al matrimonio de quien está incurso en una censura;

6o. al matrimonio de un menor de edad, si sus padres lo ignoran, o


bien, se oponen razonablemente;

7°. al matrimonio que va a ser contraído por procurador del que se


trata en el can. 1105.

239. "Eos pastores de almas procurarán disuadir a los jóvenes de la cele


bración del matrimonio antes de la edad en la que según las costumbres de la
región se suele contraer" (can. 1072).

De los impedimentos dirimentes en general

;
i
240. "El impedimento dirimente hace a la persona inhábil para contraer
matrimonio válidamente'''(can. 1073). 2
d

241. "El Ordinario del lugar puede dispensar de todos los impedimentos j
de derecho eclesiástico a sus propios subditos dondequiera que residan, j a
todos los que de hecho vivan en su territorio, exceptuados aquellos impedí-

2<
mentos cuya dispensa se reserva la Sede Apostólica"'(can. 1078 § 1). ¿á
ek
242. 'Eos impedimentos cuya dispensa se reserva la Sede Apostólica son" ¡

(can. 1078 § 2): j 2 S


í l
Io. El impedimento proveniente de las sagradas órdenes o del I voto
público perpetuo de castidad en un instituto religioso

76
identidad y Misión de ta Familia. "Familia, sé lo que eres" (FC 17)

de derecho pontificio; 2°. el impedimento de crimen del que se

trata en el can. 1090.

243. "Nunca se da dispensa del impedimento de consanguinidad en línea


directa o en segundo grado de línea colateral" (can. 1078 § 3).

De los impedimentos dirimentes en particular

244. "No puede contraer matrimonio válido el varón antes de los 16 años
de edad cumplidos, ni la mujer antes de los 14, también cumplidos" (can.
1083 § 1).

245. La Conferencia Episcopal tiene la facultad de establecer una


edad superior para la celebración lícita del matrimonio (can. 1083 §
2). La Conferencia del Episcopado Mexicano, en sus Normas
Complementarias, ha establecido que la edad mínima para contraer
lícitamente matrimonio será de 18 años cumplidos para el varón y 16
cumplidos para la mujer.

246. >cLa impotencia antecedente y perpetua para el acto conyugal, tanto


por parte del varón como por parte de la mujer, ya sea absoluta, ya relativa,
dirime el matrimonio por su misma naturaleza" (can. 1084 § 1).

247. "LJX esterilidad no prohibe ni dirime el matrimonio, quedando firme


lo prescrito en el can. 1098" (can. 1084 § 3).

248. "Atenta inválidamente el matrimonio quien está ligado por el vínculo


de un matrimonio anterior, aunque no haya sido consumado"(can. 1085 §
!)•

249. "Es inválido el matrimonio entre dos personas, una de las cuales jue
bautizada en la Iglesia católica o recibida en su seno y no se ha apartado de
ella por acto formal, y otra no bautizada" (can. 1086 § 1).

250. "Atenían inválidamente el matrimonio los que están constituidos en


las órdenes sagradas" (can. 1087).

77
Directorio Nacional de Pastoral Familiar - México

251. "Atenían inválidamente el matrimonio quienes están ligados a un


instituto religioso por voto público perpetuo de castidad" (can. 1088).

252. 'En linea recta de consanguinidad, es nulo el matrimonio entre todos


los ascendientes y descendientes, tanto legítimos como naturales"(can. 1091
§!)•

253. "En línea colateral, es nulo hasta el cuarto grado inclusive" (can.
1091 § 2).

254. 'Elimpedimento de consanguinidad no se multiplica''(can. 1091 § 3)-

255. "La afinidad en línea recta dirime el matrimonio en cualquier gra-


do''(can. 1092).

Del consentimiento matrimonial

256. Son incapaces de contraer matrimonio (can. 1095):

Io. Quienes carecen del suficiente uso de razón;

2°. quienes sufren un grave defecto de discreción de juicio acerca de


los derechos y obligaciones esenciales del matrimonio que
mutuamente se han de entregar y aceptar;

3o. quienes por causas de naturaleza psíquica no pueden asumir las


obligaciones esenciales del matrimonio.

De la forma de la celebración del matrimonio

257. "Son válidos solamente aquellos matrimonios que se contraen ante el


Ordinario del lugar o el párroco, o un sacerdote o diácono delegado por uno
de ellos para que asista, así como ante dos testigos, de acuerdo con las reglas
expresadas en los cánones que siguen, y salvo las excepciones de las que se
trata en los ce. 144, 1112 § 1,1116y 1127§ 1 y 2"(can. 1108 § 1).

78
Identidad y Misión de la homilía. "Familia, sé lo que eres" (FC 17)

258. "Se entiende que asiste al matrimonio solamente aquel que, estando
presente, pide la manifestación del consentimiento de los contrayentes y la
recibe en nombre de la Iglesia" (can. 1108 § 2).

259. "El Ordinario del lugar y el párroco, a no ser que por sentencia o
por decreto estuvieran excomulgados o en entredicho o suspendidos del oficio o
bien declarados tales, en virtud de su oficio, dentro de los límites de su terri-
torio, asisten válidamente a los matrimonios no sólo de sus subditos, sino
también de los no subditos, con tal de que uno de ellos sea de rito latino" (can.
1109).

260. 'El Ordinario del lugar y el párroco, mientras desempeñan válida-


mente su oficio, pueden delegar a sacerdotes y a diáconos la facultad, incluso
general, de asistir a los matrimonios dentro de los límites de su territorio" (can.
1111 § 1).

261. "Para que sea válida la delegación de la facultad de asistir a los


matrimonios, debe otorgarse expresamente a personas determinadas; si se
trata de una delegación especial, habrá de darse para un matrimonio deter-
minado; si en cambio se trata de una delegación general, debe concederse por
¿«rifo" (can. 1111 §2).

262. "Eos matrimonios se celebrarán en la parroquia donde una de tas


partes contrayentes tiene el domicilio o el cuasidomicilio o ha residido durante
un mes, o bien, si se trata de vagos, en la parroquia donde residen en ese
momento; con licencia del Ordinario propio o del párroco propio, pueden
celebrarse en otro lugar"(can. 1115).

263. 'El Ordinario del lugar puede permitir que el matrimonio sea cele
brado en otro lugar conveniente'^ (can. 1118 § 2).

w
Para celebrarlo fuera de la iglesia parroquial, en una iglesia u oratorio, es necesaria la licencia
del Ordinano del lugar. El párroco no está facultado para autorizar la celebración fuera de una
iglesia u oratorio. Esto sólo puede hacerlo el Ordinario mediante permiso en cada caso, no
mediante autorizaciones generales, pues es una excepción a la regla general del derecho
universal. Cuando el matrimonio se celebra dentro de la Eucaristía, deben observarse las
disposiciones que se refieren a los lugares autonzados para celebrar ésta, la cual sólo debe
celebrarse fuera de lugar sagrado cuando "en un caso particular, la necesidad exija otra cosa" (cf.
CIC, 932 § 1). Es conveniente señalar que la necesidad

79
Dire:loru> \aamtal di' Pastoral íamiiiar - México

264. "El matrimonio entre una parte católica y una parte no bautizada
podrá celebrarse en una iglesia o en otro lugar conveniente" (can. 1118 § 3).

265. "Fuera del caso de necesidad, en la celebración del matrimonio se


observarán los ritos prescriptos en los libros litúrgicos aprobados por la Iglesia
o introducidos por costumbres legítimas " (can. 1119).

266. Una vez celebrado el matrimonio, "elpárroco del lugar de la


celebración o quien hace sus veces, aunque ninguno de ellos hubiera asistido
ai mismo, anotará cuanto antes en el registro de matrimonios los nombres de
los cónyuges, del asistente y de los testigos, el lugar y día de la celebración del
matrimonio, según el modo prescrito por la Conferencia Episcopal o por el
Obispo diocesano"(CUTÍ. 1121 § 1).

De los efectos del matrimonio

267. "Del matrimonio válido se origina entre los cónyuges un vínculo


perpetuo y exclusivo por su misma naturaleza; en el matrimonio cristiano
además, los cónyuges son fortalecidos y quedan como consagrados por un
sacramento peculiar para los deberes y la dignidad de su estado" (can.
1134).

268. "Ambos cónyuges tienen igual obligación y derecho respecto de lo que


corresponde al consorcio de la vida conyugal" (can. 1135).

269. "Los padres tienen la obligación gravísima y el derecho primario de


procurar en ¡a medida de sus fuerzas la educación de la prole, tanto física,
socialy cultural, como moral y religiosa" (can. 1136).

270. "Son legítimos los hijos concebidos o nacidos de matrimonio válido o


putativo " (can. 1137).

que justificaría la celebración del matrimonio y la Eucaristía fuera de un lugar sagrado, no puede
ser una necesidad creada por los propios contrayentes, como es el hecho de haber contratado
previamente un lugar para la ceremonia fuera de una iglesia u oratorio, o porque el lugar escogido
está de moda, o porque facilita la realización del evento, o es muy bello, o está incluido en un
atractivo "paquete", etc.

80
Identidad y Misión de la Yamilia. "Familia, sé lo que eres" (FC 17)

7. LA MISIÓN DE LA FAMILIA EN LA SOCIEDAD. La

familia, comunidad de personas Comunión interpersonal

271. La familia tiene la misión de ser comunidad de vida y de


amor; por tal razón tiene como cometido vivir con fidelidad este
amor desarrollando una auténtica comunidad de personas: de los
esposos, de los padres, de los hijos, abuelos y parientes. Sin el amor
la familia no puede vivir, crecer y perfeccionarse como comunidad
de personas.

272. Cuando un hombre y una mujer deciden donarse de manera


total y recíproca, a través del pacto conyugal se instaura la comunión
primera, que crece a través de la fidelidad cotidiana a las promesas
matrimoniales.

273. Esta comunión conyugal es perfeccionada por Jesucristo con


el sacramento del Matrimonio y el don del Espíritu Santo es
mandamiento de vida y un impulso estimulante para que los esposos
progresen en esta unión.

274. La comunión conyugal se caracteriza por su unidad y por su


indisolubilidad, que tienen en Jesucristo su fundamento y su fuerza.
En efecto, la indisolubilidad del matrimonio es fruto, signo y
exigencia del amor fiel de Dios hacia el hombre que Jesucristo vive
hacia su Iglesia.

275. El don del sacramento del Matrimonio es vocación y


mandamiento para los esposos cristianos, para que permanezcan
siempre fieles entre sí, "lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre" (Mt
19,6). Por eso es urgente que, frente al creciente número de
situaciones que hoy viven muchos matrimonios por infidelidades y
rupturas, los esposos cristianos den testimonio del valor de la
indisolubilidad y fidelidad matrimoniales.

276. La comunión de la familia, de los padres y de los hijos, de

81
Directorio Nacional de Pastoral Familiar - México

los hermanos y de las hermanas entre sí, de los parientes y demás


familiares, se fundamenta en la comunión conyugal. El amor, en
efecto, es el principio y la fuerza de la comunidad y la comunión,
que anima las relaciones interpersonales de los diversos miembros
de la familia.
277. Todos los miembros de la familia tienen la responsabilidad de
construir, día a día, la comunión de las personas, haciendo de la
familia una "escuela de humanidad más completa y más rica".wo Por eso la
formación de una comunidad de personas es fundamental para
construir la comunión, de manera específica con la educación
recíproca entre padres e hijos; es decir, que los hijos pueden y deben
edificar una familia auténticamente humana y cristiana, con el amor,
el respeto, la obediencia a los padres, y estos ejerciendo su autoridad
irrenunciable como un verdadero servicio al bien humano y cristiano
de los hijos. Los hijos son un verdadero don para los padres.

278. En este contexto, el espíritu de sacrificio es indispensable para


conservar y perfeccionar la comunión familiar, pues exige
disponibilidad de todos y cada uno a la comprensión, a la tolerancia,
al diálogo, al perdón y a la reconciliación.

279. En el matrimonio y en la familia se vive un conjunto de


relaciones interpersonales —relación conyugal, paternidad-
maternidad, filiación, fraternidad— mediante las cuales la persona
va siendo introducida en el contexto de la 'gran familia humana'.

280. El matrimonio cristiano, que participa de la fuerza redentora


de la muerte y resurrección de Cristo, constituye el lugar natural
dentro del cual se lleva a cabo la inserción de la persona humana en
la gran familia de la Iglesia.

281. Por todo esto, la familia —al ser una comunidad de personas-
tiene como finalidad ser formadora de personas, educadora en la fe y
comprometida en el desarrollo integral de la familia.
100
Cf. Gaudium et Spes, n. 52. 'Ibid
82
Identidad y Misión di la Familia. 'Familia, sé lo que eres" (FC 17)

282. Como formadora de personas, la familia abarca no sólo la


formación de los hijos, que es fundamental y primordial, sino
también la formación de los cónyuges entre sí y como padres; estos,
al vivir su vida matrimonial y su paternidad, se van formando en la
acción. La formación comprende a toda la persona en lo físico y en
lo espiritual. La educación debe ser integral, personal y social para
que sus miembros puedan incorporarse a la sociedad y transformarla.
Por eso, "la familia es escuela del más rico humanismo".101

283. Es educadora en la fe. La familia es el lugar y tiempo de


salvación para sus miembros. Esto significa que padres e hijos
dentro de la familia deben encontrar los elementos necesarios para
su evangelización.

284. La familia participa en el desarrollo. La familia es célula


fundamental de la comunidad civil y de la comunidad eclesiástica,
por eso debe participar como promotora del desarrollo integral de la
sociedad, y sus miembros han de empeñarse en la búsqueda de
mejores formas de vida, cambiando o transformando las estructuras
para que éstas sean más humanas y se logre la justicia en el mundo.

Participación del hombre y la mujer en la comunidad familiar

285. La familia es comunidad de personas creadas a imagen de


Dios y fundada en el amor; en ella todos los miembros gozan de
igual dignidad. La promoción de la dignidad y vocación de cada
una de las personas será el criterio moral de la autenticidad de las
relaciones conyugales y familiares, sobre todo en el don sincero
de sí mismos. Dentro de esta perspectiva se pone la mirada
especialmente en los cónyuges, con respecto a sus derechos y
deberes en la familia y en la sociedad. Son ellos los que constru
yen la comunidad familiar y el ambiente que se pueda vivir en
ella.

101
íbid.

83
Identidad y Wiuón di la l'amilhl. 'Vamilia, ü lo qm er?y"(i :C, 17)

ha de ser siempre de disponibilidad v servicio, evitando actitudes


impositivas y recordando que ¿4 es un ejemplo a seguir por parte
de sus hijos. Respecto a su mujer, ha de amarla y respetarla,
reconociendo su dignidad y el lugar que ella ocupa, junto a él, en la
familia que ambos han formado.

Maternidad y paternidad

289. Nuestra sociedad está fuertemente marcada por una men-


talidad "machista" respecto de la mujer y su papel dentro de la
familia y de la sociedad. Según esta mentalidad, se ha querido
subrayar el predominio masculino, a veces absoluto, que utiliza,
desprecia y esclaviza a la mujer, negándole la posibilidad de des-
arrollarse y crecer personal y socialmente y tener acceso a otros
campos que la sociedad generalmente ha reservado para el hom-
bre. En esta misma perspectiva, la mujer es frecuentemente vista
como objeto sexual y la maternidad, como un obstáculo ante
posibles alternativas de trabajo y desarrollo social.

290. La maternidad y la paternidad son la más sublime realización


de la mujer y del hombre. Su grandeza deriva de su participación en
el poder creador de Dios y de la dignidad de la unión matrimonial
del hombre y la mujer, que se hacen 'una sola carne' en el amor,
abriéndose así al don de la vida. Los esposos tienen la
responsabilidad de contribuir al proyecto creador de Dios,
añadiendo así a su condición de esposos la condición de padres.
Con el nacimiento de los niños, por la honesta fecundidad de los
esposos, se enriquece la Iglesia y la sociedad. No se nieguen los
esposos, por motivos egoístas, a este don de la fecundidad y, por
tanto, de la paternidad y maternidad.

Participación de la mujer en el trabajo

291. Es indiscutible el significado que revisten las labores que la


mujer realiza en su propia casa y en la educación de los hijos.
Por eso se debe reconocer que el trabajo de la mujer en casa
tiene un valor insustituible, por su importancia en cuanto a la
acción educativa.
Directorio Nacional de Pastoral Familiar - México

292. También es importante que se reconozca a la mujer —


como a los hombres— el derecho de poder tener acceso a las
diversas funciones públicas. La sociedad debe proveer de lo
necesario para que las esposas y madres no sean de hecho
obligadas a trabajar fuera de casa y que sus familias puedan
vivir y prosperar dignamente, cuando ellas se dedican
totalmente a su familia.

293. Por tanto, se debe descubrir el honor de la mujer en


cuanto a su actividad familiar y no tanto en cuanto a su trabajo
exterior. Pero es necesario que los hombres estimen y amen
verdaderamente a la mujer con todo el respeto de su dignidad
personal y que la sociedad promueva acciones que beneficien
el trabajo en medio de la familia, el trabajo doméstico.

El lugar del niño en la familia

294. En la familia, comunidad de personas, debe reservarse


una atención especial al niño, desarrollando una profunda
estima por su dignidad personal, así como un gran respeto y
un generoso servicio a sus derechos. Esto vale respecto a
todo niño, pero adquiere una urgencia singular cuando el niño
es pequeño y necesita de todo, está enfermo, delicado o es
minusválido.

295. La existencia de cada individuo, desde su origen, está


en el Plan de Dios: "Antes de haberte formado jo en el seno
materno, te cono-da, y antes que nacieses, te tenía consagrado"
(Jer 1,5). El niño, desde que es concebido en el seno de su
madre, tiene derecho a ser cuidado, esperado, respetado en
su integridad y en su vida y amado, especialmente por medio
de los cuidados prenatales.

296. Todo hombre abierto sinceramente a la verdad y al bien


puede llegar a descubrir en la ley natural inscrita en su
corazón el valor sagrado de la vida humana desde su inicio
hasta su término, y afirmar el derecho de cada ser humano a
ver respetado totalmente este bien primario suyo. Hoy, una
gran multitud de seres humanos débiles e indefensos, como
son concretamente los niños aún no nacidos, está siendo
atropellada en su derecho fundamental a la vida. La vida del
hombre proviene de Dios, es

86 _^^^
Identidad y Misión de la Familia. "Familia, sé lo que eres " (FC 17)

su don, su imagen e impronta, participación de su soplo vital.

297. Dios es el único Señor de la vida: el hombre no puede


disponer de ella. La vida del hombre es el mayor bien que
todos hemos de proteger, la vida humana debe ser respetada
y protegida absolutamente desde el momento de la
concepción hasta la muerte natural.

298. Por tanto, los niños, tanto antes como después del naci-
miento, tienen derecho a una especial protección y
asistencia; así pues, deben ser respetados y tratados como
personas y reconocerles los derechos de persona,
principalmente el derecho inviolable de todo ser humano a la
vida en todas sus etapas.

299. Todo cuanto se ha dicho de la dignidad de la persona


humana se debe aplicar al niño aún no nacido, porque no es
el nacimiento, el sexo, el peder económico o las cualidades
físicas o intelectuales lo que dan la dignidad, sino el hecho de
ser una vida humana, lo cual es desde el mismo momento de
su concepción.

- Los hijos, primavera de la familia y de la sociedad

300. Los niños constituyen "la primavera de la familia y de la


sociedad" (Jubileo de las familias, Roma, 2000), es decir, en
ellos
se fragua el futuro de la humanidad y de la Iglesia.

301. La solicitud por el niño, incluso antes de su nacimiento, desde


el primer momento de su concepción y a continuación, en los años
de la infancia y la juventud, es la verificación primaria y fundamental
de la relación del hombre con el hombre.

302. La acogida, el amor, la estima, el servicio múltiple y unitario -


material, afectivo, educativo, espiritual— a cada niño que viene a
este mundo, deberá constituir siempre una nota distintiva e
irrenunciable de los cristianos, especialmente de las familias
cristianas; así los niños, a la vez que crecen "en sabiduría, en
estatura j en grada ante Dios y ante los hombres" (he 2,52), serán
una pre-

87
Directorio Nacional de PUS toral \amiliar - México

cíosa ayuda para la edificación de la comunidad familiar y


para la misma santificación de los padres.1112

- El derecho de los niños a ser amados, acogidos y educados en


familia

303. La familia es la primera escuela de las virtudes sociales


y del más rico humanismo que todas las sociedades
necesitan. La tarea educativa de la familia tiene sus raíces en
la participación en la obra creadora de Dios. Puesto que han
dado la vida a los hijos, tienen la gravísima obligación de
educar a la prole y, por tanto, hay que reconocerlos como
primeros y principales educadores de sus hijos.

304. El derecho-deber educativo de los padres es esencial,


original y primario, insustituible e inalienable y, por
consiguiente, no puede ser totalmente delegado o usurpado
por otros (pueden compartir y dejarse ayudar por otras
personas e instituciones educativas, como la Iglesia y el
Estado).

305. El elemento más radical, que determina el deber


educativo de los padres, es el amor paterno y materno que
encuentra en la acción educativa su realización, al hacer
pleno y perfecto el servicio a la vida. El amor de los padres se
transforma en norma que inspira y guía toda la acción
educativa concreta, enriqueciéndola con los valores de
dulzura, constancia, bondad, servicio, desinterés, espíritu de
sacrificio, que son el fruto del más precioso amor. Los padres
deben formar a los hijos con confianza y valentía en los
valores esenciales de la vida humana.

- Educación sexual del niño

306. La tarea educativa de los padres en materia sexual


debe
basarse en una mentalidad que tenga como premisa la
educación
para el amor como don de sí mismo, la relación interpersonal
llena de respeto y delicadeza y la fidelidad, y no en una
mentali
dad que banalice la sexualidad humana, al interpretarla de
manera

"c Cf. Gaudium et Spct. n.

48. 88
¡(Utilidad y Misión de la l ■amilia. '7 :amüia, té lo que vns " f'í ■(. ! ^)

empobrecida, relacionándola únicamente con el cuerpo y el


placer egoísta.

307. En efecto, la sexualidad es una riqueza de toda la


persona -cuerpo, sentimiento y espíritu— y manifiesta su
significado íntimo al llevar a la persona hacia el don de sí
misma. Es del todo irrenunciable la educación para la
castidad como virtud que desarrolla la auténtica madurez de
la persona y la hace capaz de respetar y promover el
significado esponsal del cuerpo.

308. Del mismo modo debe entenderse la educación para la


virginidad, como forma suprema del don de uno mismo. Esta
educación debe llevar a los hijos a conocer y estimar los
valores éticos y sus normas morales como garantía necesaria
para un crecimiento personal y responsable en la sexualidad
humana.

- E/ derecho de los niños a ser educados en la fe

309. Los padres cristianos deben reconocer que administrar


el sacramento del Bautismo es también su misión, pues
alimentan la vida que Dios les ha confiado. Los padres a
través de la educación cristiana ayudan a que los propios
hijos se hagan más conscientes cada día del don recibido de
la fe, mientras se inician gradualmente en el conocimiento del
misterio de la salvación, se forman para vivir según el hombre
nuevo en justicia y santidad de verdad y contribuyen al
crecimiento del Cuerpo místico.

310. La misión de la educación exige que los padres


cristianos propongan a los hijos todos los contenidos que son
necesarios para la maduración gradual de su personalidad
desde un punto de vista cristiano y eclesial. La misión
educativa comporta que la familia trasmita e irradie el
Evangelio, hasta el punto de que la misma vida de la familia
se hace itinerario de fe y, en cierto modo, iniciación cristiana y
escuela de los seguidores de Cristo. En la familia todos los
miembros evangelizan y son evangelizados.

311. Uno de los campos en los que la familia es insustituible


es
ciertamente el de la educación religiosa, gracias a la cual la
familia
crece como 'Iglesia doméstica'. La educación religiosa y la
cate-

89
Dirtctorio Nacional de Pastoral Vamiliar - México

quesis de los hijos sitúan a la familia en el ámbito de la Iglesia


como un verdadero sujeto de evangelización y de apostolado.
Rezando los padres con los hijos, dedicándose con ellos a la
lectura de la Palabra de Dios e introduciéndolos en la
intimidad del Cuerpo de Cristo mediante la iniciación cristiana,
llegan a ser más plenamente padres.

312. A fin de que los padres cristianos puedan cumplir digna-


mente su ministerio educativo, el Estado y la Iglesia tienen la
obligación de dar a las familias todas las ayudas posibles, y
puedan así ejercer adecuadamente sus funciones educativas.

313. Se subraya la exigencia de una particular solidaridad


entre las familias, que puede expresarse mediante diversas
formas organizativas. Es importante que las familias traten de
construir entre ellas lazos de solidaridad. Esto les permite
prestarse mutuamente un servicio educativo común: los
padres son educados por medio de otros padres, los hijos por
medio de otros hijos.

Servicio a la vida

La sacralidad de la vida humana, confiada al misterio del


matrimonio

314. La vida es un misterio y un don maravilloso. "La vida


humana ha de ser tenida como sagrada, porque desde su inicio es fruto
de la acción creadora de Dios y permanece siempre en una especial
relación con el Creador, su único fin. Sólo Dios es Señor de la vida
desde su comiendo hasta su término; nadie, en ninguna circunstancia,
puede atribuirse el derecho de matar de modo directo a un ser humano
inocente".™* Este calificativo de sagrada le confiere su valor; un
valor inconmensurable que le viene de ser vida de un ser que
se define digno por ser imagen de Dios, rescatado por la
Sangre de Jesucristo y llamado a la comunión eterna con el
Creador.

315. En algunos ambientes, fuertemente influidos por el


secula-

103
Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2258; cí. Wumanae Vitae. n. 13; Donum Vitae. n.
5; lirangeliam Vitae, n. 53.

90
Identidad y Misión de la Familia. 'Vamilia. sé lo que eres" (I'C 17)

rismo, el materialismo y el utilitarismo, se ha querido encontrar


un nuevo concepto para valorar la vida humana, pensando
que hablar de sacralidad de la vida ya no dice nada a los
hombres de hoy; de esta manera, se ha forjado el concepto
de 'calidad de vida' y se ha pretendido valorar la vida
encontrando unos ciertos indicadores según el modo como
existen para medir el desarrollo de una Nación. Hay que
señalar que si dentro de este concepto se incluyen los valores
espirituales y las virtudes morales que son característicos de
la persona humana, se podría aceptar este criterio siempre
que además se respete el valor de toda persona y de toda la
persona, independientemente de su estado de salud y de su
capacidad física.

316. Pero ciertamente muchos de los sostenedores de esa


propuesta, con ese concepto desconocen la igualdad
fundamental de todos los hombres, pretendiendo valorar unas
vidas más que otras e incluso negando el derecho a vivir a
quienes no reúnen ciertos indicadores materiales,
fundamentalmente autonomía y capacidad social. Contra esta
pretensión se debe señalar que existe una dificultad real en la
evaluación de los factores objetivos y subjetivos; quién y con
qué criterios establecería estos indicadores, por qué unos
valdrían más que otros. Por todo ello es siempre más objetivo
continuar hablando de la sacralidad de la vida para establecer
su valor fundamental, en base al cual todos los hombres son
en su identidad más profunda e igualmente dignos.

317. "La vida humana es el fundamento de todos los bienes, la


fuente y condición necesaria de toda actividad humana y de toda
convivencia so-áal".MA Por ello "El derecho inalienable de todo
individuo humano inocente a la vida constituye un elemento constitutivo
de la sociedad civily de su legislación "U)5 De estas verdades
brotan las siguientes consecuencias:

Ia. Ninguna persona puede atentar contra la vida humana


ino-

104
Congregación para la Doctrina de la Fe, Instr. Jura et Bona, n. 9.
105
Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2273, cf. Donttm Vitae, n. 5; Erange/ium Vitae, nn.
2. 20.
71. 91 y 101.
Directorio Nacional de Pastoral Familiar - México

cente o contra su integridad sin que ello comporte una


rebelión contra el amor de Dios, una violación de un
derecho humano fundamental y por ello mismo un crimen
de la máxima gravedad.1"6

2a. La sociedad civil y el Estado tienen la obligación de


reconocer y proteger el derecho a la vida de todos y cada
uno de los ciudadanos.107 Por ello "cuando una ley positiva
priva a una categoría de seres humanos de la protección que el
ordenamiento civil les debe, el Estado niega la igualdad de todos
ante la ley".m

La fecundidad, signo y fruto del amor conyugal

318. Dios ha querido poner ei misterio de la vida bajo el


cuidado de otro misterio, el de la comunión conyugal, que
realiza y anuncia la comunión de Dios con los hombres y de
Cristo con la Iglesia. En efecto "el cometido fundamental de la
familia es el seivicio a la vida, el realizar a lo largo de la historia la
bendición original del Creador, transmitiendo en la generación la
imagen divina de hombre a hombre ".uv)

319. Así pues, la fecundidad es un don y un fruto del amor


conyugal: "la fecundidad es un don, un fin del matrimonio, pues el
amor conyugal tiende naturalmente a ser fecundo. El niño no viene
de fuera a añadirse al amor mutuo de los esposos; brota del corazón
mismo de ese don recíproco, del que es fruto y cumplimiento".!110 Por
eso la Iglesia enseña que todo "acto matrimonial en sí mismo debe
quedar abierto a la transmisión de la vida".ul

100
Cf. Jura H Roña, n. 9.
107
Cf. Donum Vitae, n. 3.
108
íbid.
109
Y'amiliaris Consortio, n. 28.
110
Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2366.
111
}lumanae Vitae, n. 11. Más adelante en el número 12 el mismo Paulo VI hace ver que
esta doctnna ha sido enseñada constantemente en la tradición de la Iglesia y se funda
menta en la conexión inseparable que Dios ha quendo de los significados unitivo y
procreativo de la unión conyugal, significados que son intrínsecos al acto mismo y que
pertenecen a su lógica interna, de modo que no son como dos realidades que se
pueden
separar artificiosamente sin hacer que el acto mismo quede privado de su verdad ontoló-
gica. La misma realidad puede ser expuesta de un modo personalista y existencial,
enten
diendo que todo lenguaje comporta una dimensión objetiva y una dimensión subjetiva; la
dimensión objetiva expresa la relación esponsal a través de su dinamismo propio y de
su

92
Identidad) Misión di Id Y'umilia. "l'ami/ia, sé lo que eres" (1:C / 7}

320. Así pues, por voluntad divina los esposos participan del
poder creador v de la paternidad de Dios, ya que en el acto fe-
cundaüvo concurre un doble movimiento: por una parte el 'des-
plegamiento' de la fuerza generativa humana, dentro de la poten
cia creadora de Dios, que se ha hecho posible desde la creación
de Adán y de Eva y, por otra parte, el "abajamiento" de Dios,
que pone su creación, desde el origen, en dependencia de un
proceso confiado a las manos de la misma criatura. Los esposos,
por tanto, jamás deben olvidar esta realidad ni la grandeza de la
tarea que les ha sido confiada.

La paternidad responsable

321. Hoy en día se oye hablar frecuentemente de paternidad


responsable; sin embargo, a menudo se usa este concepto en forma
reductiva y distorsionada, cuando se afirma que procrear
responsablemente significa tener pocos o ningún hijo y estar de
acuerdo en usar cualquier método para evitar un embarazo no
deseado. Tal concepción es el resultado de una mentalidad muy
difundida, que separa la sexualidad de la procreación y que con-
sidera la concepción —a menos que haya sido programada— como
un accidente y el embarazo como una enfermedad y que termina por
separar la procreación del matrimonio y del amor conyugal. Esta
mentalidad permisiva destierra la responsabilidad, el respeto
recíproco y la defensa de la dignidad humana, haciendo de la
búsqueda del placer individual —aunque esto se dé en el matrimonio
de común acuerdo— la única norma para el ejercicio de la
sexualidad que es reducida a genitalidad.

322. La Iglesia enseña que el don y la tarea de la procreación que


Dios ha confiado a los cónyuges, debe vivirse de una manera
responsable. Tal responsabilidad comporta varios aspectos:

323. A los esposos —hombre y mujer, legítimamente constituí-

estructura interna y este contenido permanece independiente de los demás contenidos


subjetivos que se ]e quieran dar; el contenido objetivo es el significado unitivo y
procrea-úvo, que no pueden separarse sin que ello signifique una tergiversación
mentirosa del lenguaje.

93
Directorio Nacional de Pastoral'l'amiliar - AíéxiíO

dos en matrimonio— compete la decisión responsable de


cuándo procrear, así como de proyectar el número de hijos.
Tal decisión no puede ser coartada ni inducida por el Estado,
porque es un derecho de los cónyuges.

324. Tal decisión debe ser tomada sobre la base de los


valores en juego y de las condiciones en que estos valores
pueden realizarse.

325. Implica, fundamentalmente, el conocimiento de la


verdad del acto procreativo que, como ya se ha señalado,
debe expresar toda su objetiva realidad psicológica, corpórea
y procreativa, independientemente del hecho de que la
procreación se lleve a cabo o no.

326. Implica también el respeto a sí mismo y al cónyuge en


el reconocimiento recíproco de ser persona, que jamás es
objeto de disfrute.

327. La valoración del bien de los hijos ya nacidos o que


even-tualmente nacerán.

La detección de la fertilidad

328. "ha paternidad responsable se ejercita, ja sea con la decisión


ponde
rada y generosa de hacer crecer una familia numerosa, ya sea con la
decisión
tomada, por motivos graves y en respeto a la ley moral, de espadar
tempo
ralmente o aún por tiempo indeterminado, una nueva concepción".^ 1 En
este segundo caso hablamos de la regulación de la fertilidad.
Puede ser legítimo que los esposos, de común acuerdo y
movi
dos por razones graves y justificadas, decidan regular el naci
miento de sus hijos, debidamente iluminados por criterios
obje
tivos de moralidad para regular su conducta: "Por rabones
justifica
das, los esposos pueden querer espaciar los nacimientos de sus hijos.
En este
caso, deben cerciorarse de que su deseo no nace del egoísmo, sino que
es con
forme a la justa generosidad de una paternidad responsable. Por otra
parte

u2
Wumanat \ 'ilae, n. 10.

94
Identidad y Misión de ta Yamilia. "Familia, sé lo que eres" (UC 17)

ordenarán su comportamiento según los criterios objetivos de


moralidad"}^

329. Tales criterios deben ser tomados de la naturaleza y


dignidad de la persona y de sus actos; deben mantener
íntegro el sentido de la donación mutua y de la procreación
humana en el contexto del amor verdadero; esto es imposible
si no se cultiva con sinceridad la virtud de la castidad
conyugal.114

330. Son conformes a estos criterios los métodos de


regulación de los nacimientos basados en la auto-observación
y el recurso a los períodos infecundos.115 Tales métodos
llamados genéricamente 'métodos naturales de detección de la
fertilidad'11(S permiten un acto conyugal que, por una parte, no
da lugar a una nueva vida y, por otra, conserva en sí mismo su
orientación fundamental a la vida. 'Vrecisamente este respeto
legitima, al servido de la responsabilidad en la procreación, el
recurso a los métodos naturales de regulación de la fertilidad: estos
han sido precisados cada ve% mejor desde el punto de vista
científica y afrecm padbi¿ida.d£,í cütioxtaz para adaptar dñáámiií e«,
arwwh. con los valores morales".^1 Los métodos naturales,
rectamente usados, son éticos en el sentido que el medio, el
fin y las circunstancias van conforme a la ley natural, o sea,
tienden a la verdad y al bien integral de la dignidad del ser
humano y del matrimonio, al mantener vinculados los dos fines
de la unión y la procreación.

La anticoncepción

331. En cambio, "es intrínsecamente mala toda acción que, o


en previsión del acto conyugal, o en su realización, o en el
desarrollo de sus conse-

113
Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2368.
114
Cf. Gaudium et Spes, n. 50. La regulación de la natalidad no es un problema técnico
o
farmacológico, particularmente de la mujer; sino de ética conyugal, ya que implica el
diálogo libre y responsable de los cónyuges, de modo que la unión sexual del acto
conyu
gal -y sólo de quienes son cónyuges— no deseche como amenaza, sino incluya como
característica la apertura a la procreación.
115
Cf. Catecismo de h Iglesia Católica, n. 2370.
116
"Son medios diagnósticos de los periodos fértiles de la mujer, que abren la posibilidad a la
abstinencia
di ¡as relaciones sexuales cuando motivos justificados de responsabilidad piden eiitar la
concepción"
(Juan Pablo II, A los participantes a un curso para profesores de métodos naturales,
10.1.1992, en
Oísirratort Rsimano del 11.1.1992, n. 3).
nl
Eratigelium Vitae, n. 97.

95
Directorio nacional de Pastoral Vamiliar - México

cuenáas naturales, se proponga como fin o como medio, hacer


imposible la procreación"}^ Aquí la unión sexual queda separada de la
procreación: el acto se ve privado de su natural apertura a la vida y
de esta manera "se deforma y falsifica el contenido originario de la
sexualidad humana y los dos significados, unitivo y procreativo, innatos
a la naturaleza misma del acto conyugal, son separados
artificiosamente. De este modo, se traiciona la unión y la fecundidad
se somete al arbitrio del hombre y de la mujer"}V)

332. Hav una diferencia antropológica y al mismo tiempo moral


entre la anticoncepción y el recurso a los métodos naturales. No
se trata solamente de una distinción a nivel de las técnicas o de
los métodos, donde el elemento esencial estaría determinado por
lo artificial o natural del procedimiento. Se trata más bien de dos
visiones de la persona y de la sexualidad que son irreductibles
entre sí.12" "L¿? ra^ón última de cada método natural no es
simplemente
su eficacia o importancia biológica, sino su coherencia con la visión
cristiana
de la sexualidad expresiva del amor conyugal"} 11 Por ello una condi
ción para la licitud del recurso a los métodos naturales, por mo
tivos graves, es la exclusión de una mentalidad antinatalista en
los esposos.

La mentalidad antinatalista y el problema demográfico

333. La mentalidad antinatalista, tan difundida en nuestro me


dio, es consecuencia de diversos factores: En primer lugar la
liberalización de la sexualidad a la que ya se ha hecho mención,
que reduce la sexualidad a la genitalidad y que ve en las relacio-

nfi
Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2370; cf. llumanae Vitae, n. 14.
119
hiangelium l'itae, n. 23.
120
Cf. l'amiliaris Consortio, n. 32.
121
JUAN PABLO II, A los participantes a dos Congresos sobre problemas del matrimonio
de k
familia y de la fertilidad, 8.VI.1984, en lnsegnamenti\'\\/\ (1984) 1641. No se trata
solamen
te de las instrucciones de uso de una determinada forma de regulación de los nacimien
tos, sino que los métodos naturales responden al significado atnbuido al amor conyugal,
que dinge la vivencia de la pareja, como lo señala el Papa: "La elección de los ritmos
naturalts
comporta la aceptación del tiempo de la persona, es decir, el de la mujer, y con esto también
aceptar el
diálogo, el respeto recíproco, la responsabilidad común, el dominio de si... En este contexto... la
comunión
conyugal es enriquecida con lo< t alores de ternura y de afectiridad, los cuales constituyen el alma
profunda
de la sexualidad humana, aún en su dimensión física" {Lamiliaris Consortio, n. 32).

96
D'mJorin \adonalde Pastoral Pamiliar - México

proclamen, con su forma de vivir, el Evangelio de nuestro Señor


Jesucristo.

335. La mentalidad antinatalista recorre un camino fácilmente


reconocible, que comienza por separar la sexualidad del matri
monio v de la concepción, para lo cual se promueve el uso de
diversos anticonceptivos (químicos,12"1 mecánicos124 y de barre
ra125) y se continúa por promover el aborto, bien sea éste quími
co126 o quirúrgico,12 llegándose a pretender convertir en derecho
lo que de suyo es un delito,128 como último remedio a un emba
razo no deseado. De esta manera se termina por perder el senti
do de la sacralidad de la vida y se promueve una 'anticultura' de
la muerte. Rl último paso de este camino es la promoción de la
esterilización voluntaria, como método para gozar de la sexuali
dad evitando definitivamente el 'mal' de un posible embarazo.

El aborto

336. Frente a esta tendencia hay que decir que "e/ aborto directo,
es decir, querido como un fin o como un medio, es gravemente
contrario a la

123
Se llaman anticonceptivos químicos, a aquello? fármacos que se suministran para
impedir bien sea la fecundación —evitando la ovulación o impidiendo que los espermas
puedan fecundar al óvulo—, bien sea la implantación del óvulo ya fecundado —en cuyo
caso se llaman contraceptivos y propiamente son abortivos-.
124
Se llaman anticonceptivos o mejor contraceptivos mecánicos, fundamentalmente a los
dispositivos intrauterinos, más comúnmente conocidos como "DIU", los cuales impiden
mecánicamente tanto la fecundación como la implantación del óvulo ya fecundado o
cigoto.
12:1
Son anticonceptivos de barrera, los profilácticos o condones masculinos, el diafragma
y el profiláctico femenino, que pretenden impedir la fecundación, impidiendo que los
espermas entren en contacto con el óvulo.
126
Se llama aborto químico al que es producido por acción de un fármaco, por ejemplo la
así llamada pildora del día después o la RU486 que impiden la gestación destruyendo el
cigoto o impidiendo su implantación una vez que se ha producido la fecundación.
127
Ks aborto quirúrgico el que se practica mediante una intervención quirúrgica.
,2R
MI camino que suele seguirse es comenzar despenalizando el delito del aborto en
ciertas condiciones, normalmente se trata de malformaciones congénitas en el embnón,
violación de la mujer y nesgo para la salud de la madre -a veces maliciosamente se
habla de salud integral—, para ampliar las causales al caso en que suponga para ella un
grave malestar psicológico. Para luego dar paso a su legalización e incluso, como
actualmente ocurre en algunas legislaciones nacionales y se prospecta por algunos
grupos difusores del aborto en las cumbres mundiales sobre población v desarrollo, a la
pretensión de reconocerlo como un "derecho reproductivo".

98
Identidad y Misión de la Familia. "Familia, sé lo que eres" (l :C 17)

ley moral",'129 ya que "la vida humana debe ser respetada y protegida
de manera absoluta desde el momento de la concepción ".130 Hay
que puntualizar que "el aborto procurado es la eliminación deliberada
y directa, como quiera que se realice, de un ser humano en la fase
inicial de su existencia que va de la concepción al nacimiento"}^

337. La malicia intrínseca de este acto, que por ello mismo es


siempre no sólo un desorden moral grave sino además un
delito, no se basa solamente en argumentos de la Revelación,
sino ante todo en las constataciones de las ciencias
biomédicas que muestran que desde el momento mismo de la
concepción,132 nos encontramos frente a un nuevo ser
humano vivo —el cigoto o embrión—, único e irrepetible,
dotado de una estructura biológica microscópica sexualmente
determinada que lo cualifica como un individuo de la especie
humana y que lo hace capaz de vivir y de crecer por sí mismo
hasta convertirse en adulto, en un proceso de desarrollo
continuo y gradual, sin saltos cualitativos, controlado por el
mismo feto, que como cualquier otro ser humano necesita
únicamente del suministro de alimento y protección, que en
esos primeros estadios de su vida le proporciona la madre.

338. Por todo esto, como ya se ha dicho, las leyes de nuestra


Nación deben proteger la vida y la integridad de este pequeño
miembro de nuestra sociedad desde el inicio de su
existencia133 y cuando una legislación, volviéndose contra el
hombre, consienta atentar contra su vida, hay obligación
moral grave de oponerse a tal ley, que deja de ser obligatoria
para la conciencia rectamente formada, mediante la 'objeción
de conciencia', para todos aquellos que podrían verse
involucrados en una acción abortiva, que de hecho es un
homicidio.134

u9
Catecismo de la iglesia Católica, n. 2271.
150
Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2270. Ahí el Catecismo continúa diciendo:
"Desde el
primer momento de su existencia, el ser humano debe ver reconocidos sus derechos de
persona, entre los
cuales está el derecho intiolabk de todo ser inocente a la tida" (cf. Donum Vitae, n. 1).
,31
Bvange/ium Vitae, n. 58.
132
Entendida como el momento en el que se completa el genoma humano del nuevo
individuo.
"3 Cf. Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2273.
134
Cf. FLmngelium Vitae, n. 73.

99
Din dono IKaaonal de Pastorall'amiliar - México

La procreación y la técnica

339. La procreación humana, como se ha visto hasta aquí, es un


acto maravilloso, cargado de densidad ética, en el que concurren la
causalidad divina y la causalidad humana. Es siempre, por ello,
procreación y no mera reproducción. Sigue una lógica del todo
especial que depende del hecho de que quienes intervienen en ella
son sujetos personales y de que quien es llamado a la existencia, es
también una persona.135

340. Los hijos son una bendición y un don de Dios que acoger,
nunca son un derecho de nadie. En este sentido no existe un
derecho al hijo como algunos pretenden.

341. Indudablemente es por ello motivo de alegría y esperanza que


la ciencia médica se ocupe de investigar la manera de curar la
esterilidad humana, tal como señala el catecismo: "Las investigacio-
nes que intentan reducir la esterilidad humana deben alentarse, a
condición de que se pongan al servicio de la persona humana, de sus
derechos inalienables, de su bien verdadero e integral, según el plan y
la voluntad de Dios".n(' Sin embargo, la aplicación al hombre de
biotecnologías deducidas de la fecundación de animales, ha
suscitando graves cuestiones de licitud moral, ya que "las distintas
técnicas de reproducción artificial, que parecían puestas al servicio de
la vida y que son practicadas no pocas veces con esta intención, en
realidad dan pie a nuevos atentados contra la vida".nl

342. Por procreación artificial o fecundación artificial118 se ha de


entender "los diversos procedimientos técnicos encaminados a lograr
la concepción de un ser humano por una vía diversa de la unión
sexual del varón con la mujer"™

'" Cf. CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA LK, instrucaón fíonum Vital,


del 22 de febrero de 1987.
n<l
Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2375.
13
\-Aanpelium Vitae, n. 14.
158
Los médicos le llaman reproducción artificial o, para no lesionar la sensibilidad,
reproducáón
médicamente asistida o también asistencia médica a la procreación.
'v> Donum l 'itae, n. 2.

iflfi.
Identidad y Misión de id \amilia. "lamilla, sé io que eres" (\'C 7 7)

343. Ante todo se debe recordar que la transmisión de la vida ha


sido confiada a un acto personal y consciente que, como se ha
recordado más arriba, tiene una doble finalidad unitiva y procrea-tiva
que no es lícito separar arbitrariamente. El hombre no tiene la
libertad de desatender estos significados y valores intrínsecos. La
dignidad de la persona humana exige que ésta venga a la existencia
como don de Dios y fruto del acto conyugal, propio y específico del
amor conyugal. Acto que por su misma naturaleza resulta
insustituible.

344. La intervención médica en la procreación ha de ser siempre


una asistencia y nunca una sustitución del acto conyugal. 140 Así pues,
no se proscribe necesariamente el uso de algunos medios artificiales,
pero destinados únicamente a facilitar el acto natural o a procurar el
logro del fin propio del acto natural normalmente realizado.'41 En este
sentido, la inseminación artificial homologa puede ser lícita, cuando
se realiza al interno del matrimonio y cuando se obtiene el semen
dentro de una relación sexual normal, de modo que el medio técnico
no sustituya al acto conyugal, sino que sea una facilitación y una
ayuda para que aquél alcance su finalidad natural.142

345. Ahora bien, "desde el punto de vista moral sólo es


verdaderamente responsable, para con quien ha de nacer, la
procreación que es fruto del matrimonio";xn por tanto, es ilícita
moralmente la procreación artificial de nubiles y conviventes.

346. Como señala el Catecismo de la Iglesia Católica, citando la


Instrucción Donum Vitae, en su conjunto "las técnicas que propician
una disociación de la paternidad por intervención de una persona
extraña a

140
"I.a intervención médica es respetuosa de la dignidad de las personas cuando tiene
por
fin ayudar al acto conyugal... Al contrario, a veces sucede que la intervención médica
sustituye al acto conjugal...: en este caso la acción médica no resulta, como debería, al
servicio de la unión conyugal, sino que se apropia de la función procreadora y así
contra
dice a la dignidad y a los derechos inalienables de los esposos y del niño que va a
nacer"
(Donum X'itae, n. 7).
141
Cf. PÍO XII, Discurso a los participantes del IV Congreso Internacional de Médicos
Católicos, del
30 de septiembre de 1949.
142
Cf. Donum l 'itae, 6.
143
íbid.

101
Directorio Naáonal de Pastoral Familiar - México

los cónyuges (donación del esperma o del óvulo, préstamo de útero) son
gravemente deshonestas. Estas técnicas (inseminación y fecundación
artificiales he tero logas) lesionan el derecho del niño a nacer de un
padre y una madre conocidos por él y ligados entre sí por el matrimonio.
Quebrantan el derecho a llegar a ser padre y madre el uno a través del
otro ".144

347. De acuerdo con lo anterior, la fecundación artificial con


transferencia de embriones, conocida como FIVET o
fecundación in vitro, tanto homologa como heteróloga, es
moralmente ilícita. A las razones anteriormente expuestas
intrínsecas a la dignidad de la persona y a su concepción,
contribuyen también circunstancias y consecuencias relativas
al modo como hoy se practica la FIVET, que la hacen
moralmente inadmisible, ya que implica la destrucción y
pérdida deliberada de embriones, que son abortos procurados
y puede comportar además, el congelamiento de los
embriones llamados supernumerarios.145

348. "Las técnicas de fecundación artificial pueden abrir hoy el camino


a experimentos o proyectos de fecundación entre gametos humanos y
animales, de gestación de embriones humanos en úteros animales o
artificiales, de reproducción asexual de seres humanos mediante fisión
gemelar, clonación, partogénesis. Tales procedimientos son opuestos a
la dignidad humana del embrión y de la procreación por lo cual deben
considerarse moralmente reprobables".^

Educación sexual

349. La familia está llamada a transmitir un conjunto de


valores
que contribuyen a la formación integral de la persona: "La
plena
realización de la vida conyugal y, en consecuencia, la estabilidad y
santidad
de la familia dependen de la formación de la conciencia y de los valores
asi
milados durante todo el proceso formativo de los mismos padres. Los
valores

144
Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2377.
'« Cf. PONTIFICIO CONSEJO PARA LA PASTORAL DE LOS AGENTES
SANITARIOS, Carta de los agentes sanitarios, Ciudad del Vaticano 1995, n. 26. '*
íbid., n. 31, cf. COMISIÓN EPISCOPAL DE PASTORAL FAMILIAR, DEPAR-
TAMENTO DE VIDA, COMISIÓN EPISCOPAL DE PASTORAL DE LA SALUD
Y COMISIÓN DOCTRINAL DE LA CEM, Reflexiones pastorales sobre la clonación,
del 11 de noviembre de 2002.

102
Identidad \ Midan de la l'amida. "7■amida, sé lo que eres" (Id. / 7y

morales vividos en familia se transmiten más fácilmente a los hijos.


Entre estos valores morales hay que destacar el respeto a la vida
desde el seno materno y, en general, el respeto a la persona de
cualquier edad y condición. Se debe ayudar a los jóvenes a conocer,
apreciar y respetar estos valores fundamentales de la existencia"}41

350. Entre los valores que hay que formar para el desarrollo
integral de las personas están los relacionados con la
sexualidad. La educación sexual constituye una parte
importante de la educación progresiva en el descubrimiento y
para el ejercicio responsable del amor. Esa educación "debe
ser oportuna e integral y hará descubrir la belleza del amor y el valor
humano del sexo ".'4ÍÍ

351. Hay que tener presente que la sexualidad está abierta a


una continua evolución a lo largo de las múltiples etapas
evolutivas por las que atraviesa la vida de la persona. En ese
desarrollo la vida humana ni está unívocamente determinada,
ni está totalmente indeterminada. Al mismo tiempo que se
encuentra radicada en la naturaleza, está abierta a la historia
en la decisión personal, por tanto entra en el ámbito de la
libertad.

352. Se deben rechazar las teorías que hacen depender la


sexualidad únicamente de los cambiantes influjos culturales y
de la elección autónoma, dando como resultado la ideología
del género, según la cual el rol sexual —masculino, femenino,
transexual, homosexual masculino o femenino—, dependería
únicamente de las preferencias Ubres de cualquier
condicionamiento naturalista, donde la bisexualidad sería
congémta y el modo más adecuado de ejercitar la sexualidad,
según la adaptación a las diversas cir-
l cunstancias. Igualmente hay que rechazar las teorías que
harían
derivar el ejercicio de la genitalidad únicamente de las
pulsiones físicas y psicológicas, que obligarían a desconocer
cualquier educación en este ámbito.

w
SAGRADA CONGREGACIÓN PARA LA EDUCACIÓN CATÓLICA, Orientado-
ties educativas sobre el amor humano. Paulas de educación sexual, Io. de noviembre de
1983, n.
52.
148
Documento de Puebla, n. 606.

103
Directorio nacional de Pastorall'amiliar - México

353. En el proceso de adquisición de la identidad sexual, partiendo


siempre de los datos biológicos, que son determinantes, influyen
factores psicológicos y un amplio marco de referencias culturales. En
este sentido es mucho más justo hablar de una sexualidad todavía
indiferenciada en la edad juvenil que de una inseguridad en los
objetivos sexuales de los jóvenes, puesto que hay una naturaleza
que fija al ser humano en lo que es, a saber, hombre o mujer y una
libertad que lo lleva a elegir.

354. La sexualidad ha de ser prudentemente educada, a partir del


reconocimiento de su bondad original y de su sentido: la donación y
la comunión interpersonal, "ha Iglesia se opone firmemente a un
sistema de información sexual separado de los principios morales,
tan frecuentemente difundido, que no es sino una introducción a la
experiencia del placer y un estímulo para perder la serenidad, abriendo
el camino al vicio desde los años de la inocencia"}^' Ante todo se
debe recordar que la familia es el lugar preferente de la educación
sexual y que la escuela desempeña una función subsidiaria.15"

355. Los objetivos de esta educación son:

Io. El conocimiento adecuado de la naturaleza e importancia de la


sexualidad y del desarrollo armónico e integral de la persona
hacia su madurez psicológica.

2°. Se ha de considerar la totalidad de la persona y por tanto incluye


no sólo la información de la inteligencia sino la educación de la
voluntad y la integración de los afectos, sentimientos y
emociones, en orden al dominio de sí para el don de sí.

3°. Ha de promover la madurez que comporta la potencialidad


oblativa, es decir, la capacidad de donación y de amor altruista.

140
POXTIHCIOCONSKJO PARA l,A FAMILIA, Sexualidad humana verdad y significado,
n. 64
>>' O" SACHADA CONCRKGACION l'ARA I.A KDL'CACIÓN CATÓLICA, Oritn-
tacmne* educatita< <obrc e¡ amor humano, l'auta* de educaaón sexual, nn. 15-17.

104
Identidad y Mistan de la Y:amilia. 'Y'amiha, sé lo que eref" fl:C ! 7)

4°. Se ha de proponer la vivencia de los diversos valores,


especialmente el de la castidad, evitando todo moralismo,
a partir de motivaciones grandes y considerando las
diversas etapas evolutivas del sujeto. El sujeto es el
verdadero artífice.

5o. Se ha de procurar desarrollar la responsabilidad personal


frente a la propia sexualidad.

6°. No se debe olvidar en una sana antropología cristiana, el


influjo del pecado y la necesidad de la gracia para un
adecuado desarrollo sexual.151

356. Respecto al modo de esta educación, se han de tener


en
cuenta los siguientes principios:

Io. Todo sujeto es una persona única e irrepetible y debe


recibir una información individualizada.

2o. La dimensión moral siempre debe formar parte de las


explicaciones, dentro del contexto más amplio de la
educación al amor.

3o. Los padres y subsidiariamente la escuela y la catequesis,


deben dar una información con extrema delicadeza, pero
de forma clara y en el tiempo oportuno, atendiendo a la
gradua-lidad y a la objetividad.152

La familia al servicio de toda vida y de toda la vida

357. La Iglesia es el pueblo de la vida y para la vida; 153 dentro


de ese pueblo "es decisiva la responsabilidad de la familia: es una
respon
sabilidad que brota de su propia naturaleza —la de ser comunidad
de vida y
de amor, fundada sobre el matrimonio— y de su misión de custodiar,
revelar
y comunicar el amor".154 Es en la familia donde cada persona
es

151
Cf. íbid., nn. 34-47.
•« Cf. PONTIFICIO CONSEJO PARA LA EAMILIA, Sexualidad... o.c, nn. 65 y 75 y
SAGRADA CONGREGACIÓN PARA LA EDUCACIÓN CATÓLICA, Orientaciones'.. ú.c.
nn. 78-93.
153
íiranpelium Vitae. n. 79.
154
íbid. n. 92.

105
Directorio Nacional de Pastoral Familiar - México

acogida, reconocida, respetada y amada, en cuanto persona y


donde se atiende con mayor solicitud a los más débiles y
necesitados. Por ello, la familia es el 'santuario de la vida' y
desarrolla su misión a lo largo de la vida de sus miembros,
desde la concepción hasta su muerte.

358. A la familia le corresponde defender la vida humana


ante los ataques a los que se encuentra expuesta.
Particularmente en el cuidado de la salud de sus miembros, en
la prevención de la toxicodependencia mediante el cuidado
solícito y la adecuada educación de los hijos y en la atención y
acogida de los miembros discapacitados como un verdadero
don de Dios. "Una expresión particularmente significativa de la
solidaridad entre las familias es la disponibilidad a la adopción o a la
acogida temporal de niños abandonados por sus padres o en
situaciones de grave dificultad"}55

359. Especial cuidado se ha de tener de las personas


ancianas, que en algunas culturas son vistas como un peso
inútil, abandonándoseles a su propia suerte y favoreciéndose
una falsa piedad a la hora de la enfermedad terminal y un
falso respeto a la autonomía de las personas mediante la
promoción de la eutanasia. En nuestra cultura más bien
hemos de continuar favoreciendo su integración como
miembros importantes de la familia, rodeándoseles de respeto
y honor y cuidándoles en el momento de la enfermedad.

360. Se ha de evitar cuidadosamente, incluso mediante una


adecuada organización y participación política, la práctica y la
legalización de la eutanasia, "entendida como una acción u omisión
que por su naturaleza y en la intención causa la muerte con el fin de
evitar cualquier dolor"}56 Cualesquiera que sean los motivos y
los medios, la eutanasia es moralmente inaceptable.157

361. De la eutanasia se debe distinguir la decisión de evitar


el 'ensañamiento terapéutico', que consiste en la aplicación de
cier-

155
íbid, n. 93. •» íbid, n. 65. 157 Cf. íbid.;
Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2277.

106
identidad y Misión de la Familia. "Familia, sé lo que eres " (FC 17)

tas acciones médicas no aptas a mejorar la situación real del


enfermo. Puede ser moralmente lícita la suspensión de
tratamientos médicos onerosos, peligrosos, extraordinarios,
desproporcionados a los resultados o demasiado gravosos
para el enfermo o su familia. Por el contrario, "aunque la muerte se
considere inminente, los cuidados ordinarios debidos a una persona
enferma no pueden ser legítimamente interrumpidos. El uso de
analgésicos para aliviar los sufrimientos del moribundo, incluso con
riesgo de abreviar sus días, puede ser moralmente conforme a la
dignidad humana si la muerte no es pretendida, ni como fin ni como
medio, sino solamente prevista y tolerada como inevitable"}^

362. Corresponde también a la familia educar en el cuidado


de
la naturaleza y la salvaguarda de la biodiversidad, para que
cada
persona humana sea en verdad un custodio de la creación (cf.
Gn
1, 27- 30). En efecto, "el hombre, llamado a cultivar y custodiar el
jardín del mundo (cf. Gn 2,15), tiene una responsabilidad específica
sobre el ambiente de vida, o sea, sobre la creación que Dios puso al
servido de su dignidad personal, de su vida: respecto no sólo al
presente, sino a las generaciones futuras. Es la cuestión ecológica —
desde la preservación del habitat natural de las diversas especies
animales y formas de vida, hasta la ecología humana propiamente
dicha".159

363. En la cuestión ecológica se ha de evitar


cuidadosamente
toda forma de divinización de la naturaleza, así como también
la
tendencia a desconocer su valor de 'mater' y reducirla a mero
material del cual se puede disponer arbitrariamente. 160 En
reali
dad el dominio confiado por Dios al hombre sobre la creación
no puede ser interpretado como un poder absoluto, ni se
puede
hablar de libertad para usar y abusar de ella. También con
res
pecto a la naturaleza visible rigen las leyes no sólo naturales,
sino
ante todo morales que nos indican el camino para disfrutar
ade
cuadamente de ella en el respeto al 'habitat' y a la
biodiversidad y
cuya transgresión no puede quedar impune.161

158
Cateásmo de la Iglesia Católica, n. 2279
159
Fiangelium Vitae, n.
42.
m
Cf. íbid, n. 22.
161
Cf. Sollicitudo RiiSoríalis, n. 34.

107
_____________
J

t
Directorio Nacional de Pastoral Familiar - México

Participación en el desarrollo integral de la sociedad. La


familia, célula fundamental de la sociedad

Familia y derechos humanos

364. La familia y los derechos humanos son dos instituciones


íntimamente unidas. La primera, como institución natural que
constituye una comunidad de vida, en donde se recibe la
formación humana integral. La segunda, porque reconoce las
aspiraciones naturales de la humanidad y las plasma en la
norma jurídica. Ambas surgen de la propia naturaleza
humana.

365. Al hacerse referencia a la familia, se destaca la relación


que debe haber entre sus miembros, que es necesaria para el
conocimiento, la aceptación y vivencia de los derechos
humanos. Al tocar el aspecto jurídico, éste queda matizado
por el sentimiento, el servicio y el amor que en la familia se
viven.

366. La familia tiene una misión específica dentro de la


comunidad civil y eclesiástica. Los fines se refieren, en primer
lugar, a sus miembros: la familia como formadora de personas
y educadora en la fe. Con base en estos fines, los miembros
de la familia debidamente formados se proyectarán a la
sociedad transformándola en lo necesario y contribuyendo a
su pleno desarrollo, lo que constituye otro fin, e identifica a
esta institución como el núcleo básico de la sociedad. Para
esta labor social de la familia y de sus miembros, es de
especial importancia la formación en los derechos humanos
fundamentales, su aceptación y vivencia.

367. No en todas las familias será posible una formación y


vivencia de los derechos humanos. Desde luego que debe
haber ambientes propicios para lograrlo, que corresponde
crearlo preferentemente a los padres de familia, en donde se
toma en cuenta que junto a los derechos humanos hay
obligaciones; es decir, el derecho como facultad nos permite
exigir de los demás y del Estado el respeto de ellos, pero a su
vez cada titular del derecho tiene el deber de respetar los
derechos de los otros. Tanto los derechos como las
obligaciones tienen el mismo origen: la persona humana. Los
derechos humanos son asexuados, pero en
Identidad y Misión de la Y'amilia. 'l'ami/ia, se' lo que eres" (l'C 1 7)

familia se aprecian en distinta forma por las mujeres y por los


hombres, por el padre y la madre y los hermanos y esto
constituye uno de los elementos de la riqueza familiar.

Los derechos de la familia

368. La persona humana tiene derechos humanos


fundamentales porque es digna, ya que conjuga lo corporal y
lo espiritual. Tiene inteligencia, voluntad, es libre y se conoce
a sí misma como 'una sustancia individual de naturaleza
racional' según lo afirmó Severino Boecio desde el siglo V.

369. La humanidad es una sola. La expresión escrita de los


derechos humanos es posterior al surgimiento en su
conciencia. Tienen origen común. El hombre y la mujer no son
seres aislados, viven v se desarrollan en la sociedad y están
invitados a la comunidad. La familia y el matrimonio son
formas más precisas de esta comunión, donde los derechos
humanos hacen referencia directa o indirecta a la familia, lo
que nos permite hacer una clasificación y destacar algunos de
ellos como derechos familiares, que pasan a ser derechos
humanos fundamentales. De estos derechos familiares
procede una segunda clasificación según sea el sujeto al cual
se refieren. Así encontramos dos grupos: derechos familiares
de la persona y derechos sociales de la familia.162

Derechos familiares de la persona

370. Corresponde a cada uno, hombre y mujer, reconocer y


aceptar su identidad sexual. La diferencia y la
complementarie-

162
Los derechos ejue se enunciarán están tomados de vanos documentos legales,
nacionales e internacionales, c¡ue son: La Constitución Política de los Kstados Unidos
Mexicanos. Diversas leyes federales, entre otras: Ley General de Población, Ley Federal
del Trabajo, Lev del Seguro Social, Ley General de Educación, que contienen derechos
personales y sociales. También deben citarse los códigos civiles de los Listados. Como
Declaraciones v Convenciones Internacionales están las siguientes: Declaración
Universal de los Derechos Humanos, Pacto Internacional de los Derechos Civiles y
Políticos, Convención Amcncana de Derechos Humanos, Pacto Internacional de
Derechos Rconómicos, Sociales v Culturales, Declaración sobre la eliminación de toda
forma de Intolerancia y Discnminación fundada en la religión o en las convicciones,
Convención sobre los Derechos del Niño. Carta de los Derechos de la Familia de la
Iglesia Católica.
Directorio Nacional de Pastoral Familiar - México

dad físicas, morales y espirituales, están orientadas a los


bienes del matrimonio y al desarrollo de la vida familiar. La
armonía de la pareja humana y de la sociedad depende, en
parte, de la manera en que son vividas entre los sexos la
complementariedad, la necesidad y el apoyo mutuos. "Creando al
hombre 'varóny mujer', Dios da la dignidad personal de igual modo al
hombre y a la mujer".™ 3 El hombre es una persona y esto se
aplica en la misma medida al hombre y a la mujer, porque los
dos fueron creados a imagen y semejanza de un Dios
personal.

371. Derecho a contraer matrimonio.

Los hombres y las mujeres a partir de la edad nubil y con


capacidad jurídica, tienen el derecho a contraer matrimonio,
sin restricción alguna con motivo de raza, nacionalidad o
religión.

372. Derecho a la preparación para la vida conyugal.

Toda persona tiene el derecho a la educación y, dentro de


ella, el derecho a la preparación para la vida conyugal (vida de
amor) y para su vida como miembro de una familia.

373. Derecho a fundar una familia y ser parte de ella.

Toda persona tiene derecho a fundar una familia e,


independientemente de su edad, sexo o raza, necesita de la
protección y ambiente familiar y tiene derecho a formar y
pertenecer a una familia.

374. Derecho de las madres a la protección legal y a la seguridad


social.

Este derecho tiene dos aspectos: El primero se refiere a la


mujer que ha concebido. El segundo a la que es madre. Toda
mujer al concebir tendrá derecho a la protección legal y a la
seguridad social. Toda mujer al ser madre tiene derecho a
cuidados y asistencia especiales a través de la asistencia
social y a pensión ali-

F'amiüaris Consortio, n. 22; cf. Gaadium et Spes. n. 49.


¡dentidady Misión de la Familia. 'Vamllia, sé lo que eres" (FC 17)

mentida suficiente para ella y su hijo.

375. Derecho a decidir sobre el número y espaciamiento de los hijos.

Toda persona tiene el derecho a decidir de manera libre,


responsable e informada, sobre el número y espaciamiento
de sus hijos. En el matrimonio este derecho se ejerce por
ambos cónyuges.

376. Derecho al ejercicio de la patria potestad.

La patria potestad es un derecho natural, originario e


inalienable que debe ejercerse por ambos padres, o por uno
solo, en caso de separación de ellos.

377. Derecho a la vida.

Toda persona tiene el derecho a que se le respete su vida y


la integridad física y espiritual a partir del momento de la
concepción y a recibir cuidados prenatales. Nadie puede ser
privado de la vida.

378. Igualdad de dignidad y derechos conyugales.

Varón y mujer son iguales ante la ley y tienen igual capacidad


y derechos. Los derechos de los cónyuges son iguales,
independientemente de las aportaciones económicas que
cada uno hiciera.

379. Derecho de los cónyuges y los hijos a la protección legal de sus


dere
chos, en caso de separación o abandono.

Los cónyuges disfrutarán de los mismos derechos en caso de


disolución del matrimonio; los derechos personales de los
cónyuges y de los hijos gozarán de plena protección jurídica,
en especial de los menores no emancipados, los que en
ningún caso podrán ser objeto en perjuicio de ellos de
transacción entre los padres y con terceras personas y
tendrán derecho a una pensión alimenticia de acuerdo con
sus necesidades.
Directorio Nacional de Pastoral Vamiiiar - México

380. Igualdad de dignidadj derechos de los hijos independientemente


de su
origen.

Todo niño y adolescente tiene derecho a las medidas de protección y


asistencia por parte de la familia, también de la sociedad y del
Estado, sin distinción alguna con motivo de raza, color, sexo, idioma,
religión, origen de nacimiento.

381. Derecho de los niños a la educación, alimentación y buen trato de


sus
padres.

Está el derecho de los padres al ejercicio de la patria potestad, que


implican además deberes y obligaciones hacia estos. Como
consecuencia los menores de edad no emancipados tienen el
derecho a ser formados, alimentados y atendidos por sus padres.

Derechos sociales de la familia


382. Es evidente la necesidad de que la sociedad civil y el Estado 1>
participen en la protección y desarrollo de la familia, para que ésta P
pueda cumplir sus fines. Esta responsabilidad social y estatal la
encontramos en nuestra constitución y leyes y, además, eii las c
declaraciones y convenciones internacionales que, aprobadas por el E
Senado de la República, se consideran ley suprema de la Nación. te
s
383. La familia es una institución natural reconocida por todas las e
naciones y legislaciones que le otorgan una serie de derechos l
necesarios para que la familia pueda actuar como núcleo funda- a
mental de la sociedad. Estos derechos son los que se clasifican o
como 'derechos sociales de la familia' y son los siguientes: l

384. Derecho al serj al hacer. 3í

Los seres humanos son sociables por naturaleza y viven en co- Lí


munidades. Estas van desde la familia, el pueblo, la ciudad, el país
y la comunidad internacional. La familia, como la primera ta
comunidad, tiene el derecho a existir y ser reconocida legalmen-te. 4,
La Constitución y convenciones internacionales expresan que
38

L
a
pli
te
r
Identidad y Misión de la Familia. "Familia, sé lo que eres" (FC 17)

la familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad


y del Estado y requiere de la protección y promoción. Para
poder 'ser' y poder 'hacer', la familia requiere, además de ser
reconocida legalmente, de condiciones dignas en los
aspectos económicos, sociales, religiosos, morales y
culturales.

385. Derecho al trabajo.

Este es un derecho de toda persona, pero tiene especial


significación en la familia. Se busca el sostenimiento de la
familia y sus miembros, a través del trabajo de uno o varios
de sus integrantes. Puede entenderse como el derecho que
toda persona tiene al trabajo digno y socialmente útil, que
permita un sostenimiento decoroso al trabajador y su familia,
para lo cual se promoverá la creación de empleos.

386. Derecho a un salario familiar suficiente.

No basta que uno o varios miembros de la familia tengan em-


pleos, sino que es necesario que el salario que reciben sea
suficiente para atender a las necesidades de sus miembros.
En la Declaración Universal de los Derechos Humanos se
expresa que toda persona que trabaja "tiene derecho a una
remuneración equitativay satisfactoria que le asegure, así como a su
familia, una existencia conforme a la dignidad humana y que sea
completada en caso necesario por cualquiera otros medios de
protección social".

387. Derecho a la salud y a la seguridad social.

La familia tiene derecho a una seguridad social integral que


abarque el bien físico y psíquico de los miembros de la
familia: al trabajador y a sus beneficiarios. La Constitución, en
su artículo 4, previene que "toda persona tiene derecho a la
promoción de la salud".

388. Derecho a una vivienda dignay suficiente para sus


necesidades.

La vivienda necesaria para la promoción de la familia y el


cumplimiento de sus fines, está garantizada por los
documentos internacionales y en la Constitución se expresa
que "toda familia
Directorio Nacional de Pastoral Yamiliar - México

tiene derecho a disfrutar de vivienda digna y decorosa, ha ley


establecerá los instrumentosj apoyos afín de alcanzar el objetivo ".

389. Derecho a la educaáón.

Aún cuando este derecho corresponde a toda persona, se relaciona


especialmente con la familia, pues en el ejercicio de la patria
potestad los padres tienen el derecho y el deber correlativo de
formar a sus hijos y educarlos y en este sentido tienen el derecho
preferente de escoger el tipo de educación que deberá darse a sus
hijos. Este derecho abarca a padres e hijos. A los primeros para
prepararlos y capacitarlos en su labor de padres y en su trabajo. A
los segundos para su instrucción elemental y superior.

390. Derecho a profesar su propia fe y difundirla.

Aún cuando este derecho es de toda persona, pues todos tienen


derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión,
debe tomarse en cuenta que la vida religiosa se aprende en familia
como comunidad que evangeliza, de donde resulta la familia como la
primera educadora en la fe, siendo los padres responsables de la
transmisión de los valores religiosos, a través de la catequesis
familiar. Las convenciones internacionales y la propia Constitución
garantizan este derecho como derecho humano fundamental, en el
sentido que toda persona tiene el derecho a la libertad de
pensamiento, de conciencia y de religión; esto incluye la libertad de
cambiar de religión o de creencia, transmitirla y manifestarla en
público y en privado.

391. Derecho a la intimidad.

La familia como comunidad natural, integrada por padres e hijos, a


los que se pueden integrar otros parientes, debe ser respetada por
todos y no debe haber injerencia que afecte la libertad, intimidad y
seguridad familiar. Es un derecho que la familia y sus miembros
pueden ejercer frente a toda persona y frente al Estado.

392. Derecho a participar en el desarrollo integral de la sociedad.


Identidad y Misión di lu I amilia. "l'ami/ni, sé lo qm eres" fl'C 17}

Uno de los fines de la familia es su necesaria participación en


el desarrollo social integral. Es reconocida como el núcleo
básico de la sociedad, como la primera escuela de virtudes
sociales, donde se están formando los nuevos ciudadanos y
los nuevos cristianos y, por consiguiente, tiene la
responsabilidad de actuar para cambiar las situaciones
injustas, transformar las estructuras buscando la vivencia de
los valores humanos y cristianos.

393. Derecho a la asesoría conyugalj familiar.

Hoy, más que nunca, es necesaria esta asesoría que


promueva la integración conyugal y fortalezca a la familia
como institución básica. Es una responsabilidad a cargo de la
sociedad, Estado e Iglesia, cada uno en su respectivo ámbito.
Es, por lo tanto, un derecho de todos los esposos o familias
solicitar y obtener la asesoría que necesita.
394. Derecho de asociación.

Las familias tienen el derecho de constituir asociaciones y


confederaciones, nacionales e internacionales, que al
agruparlas permitan su sano desarrollo y conveniente
protección.

395. Derecho al descanso.

Así como la familia por medio de sus miembros tiene derecho


a un trabajo remunerado y un salario familiar justo, tiene
derecho a un descanso, donde sus miembros se encuentren
en situaciones diversas a las de la vida diaria, que les permita
convivir y conocerse más profundamente, que redunde en su
integración.

Legislación social sobre la familia

396. En el derecho mexicano se habla de tribunales de lo


fami
liar y se considera derecho de familia todas aquellas
disposiciones
que regulan a la persona como hijo, ya sea natural o adoptivo,
como padre, como tutor y las relaciones con su pupilo, el
matri
monio y las causas de disolución de éste, como el divorcio.
Las
situaciones de convivencia y violencia intrafamiliar y los
aspectos

115
Directorio y.aaonal dt: Pastoral 1 amiliar - A íéxico

de paternidad, filiación y los derechos y obligaciones entre padres e


hijos, como son las de dar alimentos y el deber de respeto, pero no
se habla de los derechos de la familia como tal. Desde el punto de
vista constitucional, está contemplado el derecho a nacer y
desarrollarse en el seno de una familia. En los Tratados
Internacionales firmados por México y con validez de ley, se regulan
los derechos de la persona, de los niños, de las mujeres pero no
existe disposición que hable de los derechos de la familia como
célula básica de la sociedad o primera institución social, sino que la
legislación se ha limitado a regular los derechos y obligaciones de los
miembros que integran una familia, es decir, del grupo de personas
que se encuentran unidas por un lazo de parentesco, de
consanguinidad ya sea directa o colateral o de afinidad directa como
es el caso de prohibición de matrimonio entre suegros y yernos y
nueras.

397. En consecuencia, la familia como tal, en México, carece de


personalidad jurídica dada la complejidad que implicaría el reco-
nocerle tal personalidad, pues esto implica el ejercicio de derechos o
el cumplimiento de obligaciones y la representación jurídica que
implicaría el reconocerle personalidad como persona moral, sobre
todo en el caso de la existencia de familias no naturales o 'ilegítimas',
heterólogas (una 'segunda casa'). Las homologas u homosexuales
no constituyen familia por la imposibilidad natural de formar una
familia ya que sexualmente no pueden complementarse ni
integrarse.

398. Hay muchos aspectos que considerar si se le reconoce una


personalidad jurídica a la familia. Estamos ante una situación
realmente compleja porque la familia sí tiene derechos y sí üene
obligaciones, pero ¿quién tiene esas obligaciones? La personalidad
jurídica se ejerce por conducto de personas físicas, de tal manera
que si se obra en forma ilícita o contra las buenas costumbres, quien
se sanciona es a la persona física, no a la persona moral.

399. La sociedad, buscando su bien común, debe buscar y pro-


curar que exista el bien familiar y que esa familia se integre y
permanezca integrada, ya que la desintegración de la familia trae
[denudady Wisión de la lamilla. 'Vamilia, y¿ lo que erex" (1~C 17)

como consecuencia, de hecho, la desintegración social. El


derecho es objetivo, analiza hechos y el hecho es que la
familia es un grupo cuya conservación interesa primariamente
a la sociedad, por lo que hay que trabajar por llenar este
vacío que existe para que quede claro cuáles son sus
derechos y deberes y, así, poder implementar una adecuada
política familiar.

La familia como célula económica de la sociedad

400. Es generalmente aceptado que la familia es la 'célula


fundamental de la sociedad'. En el curso de la historia
humana, es un hecho que esta institución natural ha
desempeñado un papel esencial en la economía, en todos los
niveles.164

401. Partimos de que en el designio de Dios, la persona


humana es el único ser creado para su propia salvación. 165
Cada persona constituye el potencial creativo, que es la
auténtica riqueza de las naciones. Los economistas
modernos llaman a este potencial creativo 'capital humano', y
reconocen que es el mayor recurso para una buena
economía. Según algunos, este capital humano constituye el
80% del capital de las naciones modernas. El potencial
creativo de las personas asegura el futuro de la economía y
de la sociedad en su totalidad.

402. Sin embargo, el fundamento de este capital es una


sólida vida familiar. A través del compromiso matrimonial, o
sea engendrando, cuidando y educando a los hijos, la familia
produce el capital humano y, al mismo tiempo, es la primera
en invertir en él. Al transmitir valores y formar en las virtudes,
la familia crea capital humano en el verdadero sentido de la
palabra, hombres y mujeres deseosos de entregarse, de
comprometerse, de confiar en los demás y colaborar con
ellos. Sin esta base ética social no puede desarrollarse ni
sostenerse una sólida economía. Por lo tanto, la familia es la
clave de una sociedad y economía sanas. Si

í mi economía para la familia, Recomendaciones de un Congreso internacional


11,4

celebrado en la Pontificia Universidad Gregoriana, L'Osservatore Romano No. 21, Mayo


24 de 1996, p. 9.12. 165 CJ. Caudium el Spes. n. 24.
Directorio Nacional de Pastoral familiar - México

la familia prospera, la sociedad se hace sana. Pero este


proceso requiere cierta reciprocidad: la familia no puede
sobrevivir sin una buena economía, y la sociedad tampoco sin
buenas familias. Con todo, la economía debe servir a la
familia, porque ésta no existe para servir a la economía. La
familia es y será siempre fundamental para la organización
económica de la sociedad.

403. Según el principio de subsidiariedad, la comunidad


natural de la familia desempeña un papel económico y social
más eficaz que el que desempeñan instituciones más
grandes, sobre todo en servicio del bien común y en la
creación de solidaridad. En general, los economistas
reconocen estos principios. Pero en la práctica, en el análisis
político y económico se descuida a la familia y, por eso, se la
trata de manera injusta, con graves consecuencias.

404. Hoy, en México como en otras naciones, la familia


enfrenta enormes desafíos, que influyen directamente en su
vida, en su estabilidad y en su prosperidad. Estrategias
sociales, demográficas, políticas, fiscales y económicas
equivocadas minan a menudo la familia, no la tienen en
cuenta y la afectan directamente. De ese modo, se produce
un grave daño al crecimiento económico de las naciones y de
los pueblos. Algunos aspectos que preocupan son:

■ Ausencia de auténticas políticas familiares, diversa de la


política social de gobierno;

■ resulta gravoso económicamente formar una familia y tener


el número de hijos que se desea. Muchos jóvenes se ven
obligados a posponer el matrimonio, o dudan en
contraerlo por motivos económicos;

■ la pobrera difundida sigue afectando a muchas familias:


desempleo, falta de una retribución familiar, viviendas
inadecuadas, instrucción demasiado costosa o su
carencia, servicios de salud e higiene insuficientes, etc.;

■ en muchas ocasiones, las mujeres no tienen otra opción que


traba-
Identidad} Misión de la famiiia. "l'amilia, sé ¡o que eres" ft'C / 7)

jar fuera de casa. Este problema se agrava con la pérdida


del respeto a la maternidad y la falta de
corresponsabilidad paterna;

■ las políticas tendientes al control demográfico están


dañando la vida familiar, esto impide el crecimiento
económico y el desarrollo de los pueblos;

■ una ideología maltusiana anacrónica, ahora acompañada


también por el individualismo, promovida por diversas
agencias de la Naciones Unidas, por ciertas
organizaciones no gubernamentales y por los gobiernos
de algunas naciones ricas y sus aliados, que trabajan en
el ámbito de los medios de comunicación social. Perjudica
la imagen de la familia y considera, falsamente, al niño
como una amenaza para el bienestar económico;

■ la crisis de la familia daña la economía. Sin embargo, el


estado de bienestar y sus sistemas, que comienzan con
sus mejores propósitos, aceleran esta crisis de la familia,
debilitando las responsabilidades y las opiniones de los
padres;

■ la falta de responsabilidad de los padres es un factor


determinante por lo que respecta al aborto, la ilegitimidad,
la prostitución, la drogadicción, la creciente criminalidad,
etc. Todos estos problemas constituyen un gran peso
económico para las familias y para la sociedad;

• el fisco hace discriminaciones entre las familias o no las


tiene
en cuenta, lo cual impulsa la convivencia en unión libre,
más
que el mato/nonio, con consecuencias sociales y
económicas
negativas;

* las políticas crediticias y la publicidad, que promueve el


consu-
mismo, no ayudan a las familias a ahorrar y, por lo tanto,
las
disuaden de adquirir propiedades inmobiliarias;

el acceso a las viviendas familiares es inadecuado, eso


influye para que no se forme una familia;
Diret lorio Cxadonal de Pastoral 1 :amiliar - México

' muchos de estos problemas se ven agravados por políticas


gubernamentales erróneas y ataques ideológicos contra el
matrimonio y la familia por parte de grupos interesados.

405. Frente a todo esto se puede pensar en algunas propuestas


estratégicas:

• Elaborar políticas familiares que respeten los derechos y la


autonomía de la familia y que se basen en un cuidadoso análisis
político, social v económico de la vida familiar;

" las políticas económicas deberían promover la libertad efectiva,


necesaria para contraer matrimonio y crear un núcleo familiar. La
legislación no debería discriminar a los esposos por lo que
concierne al físico, a los acuerdos sociales, al desempleo y a las
viviendas;

■ a las mujeres habría que ofrecerles condiciones económicas que


les permitan elegir libremente cuánto tiempo dedicar al trabajo y
cuánto al cuidado de los hijos y de los demás miembros de la
familia;

■ el derecho y las políticas, tanto en el sector público como en el


privado, deberían reconocer y favorecer el valor inestimable de
las madres como promotoras del capital humano;

" la aportación de las mujeres que trabajan en la casa debe


insertarse en las estadísticas sobre la renta nacional, por lo
menos para demostrar la gran contribución que las madres y
amas de casa dan a la economía;

■ las condiciones laborales v las vacaciones deberían ser


flexibles, a fin de conceder a los esposos el tiempo y los
recursos necesarios para cuidar y educar a sus hijos;

■ las políticas sobre educación no pueden considerarse solamente


desde un punto de vista económico, sino que deben tender al
desarrollo integral'de la persona y de la sociedad. Esto requiere
una referencia constante a los valores morales personales v
sociales;
Ideníidcid y Misión de la Yamilia. "l'ami/ia. sé lo que ms" (1;C ¡7)

los padres deben ser libres y respetados en el elegir un tipo de


educación para sus hijos que esté en sintonía con sus valores
personales;

para poder controlar la educación, las familias deberían estar


libres del peso económico de la educación. Algunos
instrumentos prácticos: un sistema de créditos, facilidades
físicas para los padres, becas privadas y subvenciones para los
estudiantes necesitados;

las familias deberían poder participar directamente en las


decisiones sobre la educación que reciben sus hijos en todas las
escuelas. La participación de los padres en la educación puede
desarrollarse a través de su inversión en las escuelas, en los
institutos administrados por los mismos profesores y en la
administración descentralizada;

las familias deberían ser capaces de participar voluntariamente


como copropietarias de empresas económicas, compartiendo las
ganancias y las pérdidas, de modo que puedan construir un
capital base que les garantice su seguridad social;

la legislación laboral y la política fiscal deberían promover el


desarrollo de las empresas familiares, que contribuyen en gran
medida al bien común de la comunidad y de las naciones;

las políticas demográficas deben tener en cuenta las realidades


económicas y la necesidad de capital humano en todas las
economías en vías desarrollo;

los sistemas de seguridad social necesitan urgentes reformas. Los


fondos de la seguridad social basados en la renta no sólo logran
satisfacer las necesidades reales de la familia, sino que, con la
disminución del número de jóvenes y una población cada vez
más anciana, no puede mantenerse. Esta reforma urgente pide
un nuevo enfoque descentralizado, basado no en el Estado, sino
en los recursos humanos y en los ahorros de la familia;

la legislación debería sostener el matrimonio y reforzar su valor


legal, económico y social, en parte también por la notable
Directorio Nacional de Pastoral Vamiliar - México

contribución que los cónyuges dan a la economía; n.



las políticas fiscales no deberían discriminar a los cónyuges, a fa
los padres, a las familias numerosas y a quienes, en la casa, fa
cuidan a los enfermos y a los ancianos; ti
c

los bancos y las cajas de ahorro deberían sostener el
matrimonio y la vida familiar a través de préstamos con intereses 40
competitivos, ofreciendo también otras ventajas a los cónyuges; qu
del

la legislación laboral debe modificarse en algunos países, para sal
permitir que los jóvenes encuentren trabajo. par
au
406. Por todo lo anterior, se ve la necesidad de políticas públicas t
favorables a la familia para evitar un creciente colapso social. Las tab
políticas familiares son el modo ético y concreto de resolver la crisis
de una sociedad que está disgregándose y de garantizar un futuro 410
mejor para todos. La política familiar no es, pues, bandera de un eco
grupo determinado o de cierto sector político. dre;
per;
407. Hay que exhortar a legisladores, políticos, agentes econó- san
micos, educadores y a todos los que trabajan en las organizaciones a
nacionales e internacionales y en los medios de comunicación social esta
a reconocer la necesidad de crear una economía centrada en la t
familia, mediante políticas que la promuevan y limiten el papel del
Gobierno. Ha llegado la hora de tomar decisiones a nivel de Com
Gobierno y de industria, que contribuyan realmente a edificar una "Uni
economía que sirva a la familia, favoreciendo a sus miembros y míe
liberándola de la dependencia del Estado, así como que rechacen el n
mito del control demográfico. Es absurdo afirmar que la economía y "Far
el bienestar aumentan gracias al nacimiento de mil cabezas de
ganado y que, por el contrario, se ven frenados por el nacimiento de
mil seres humanos.

Un llamado a las familias

408. La familia misma debe ser la primera protagonista de este


proceso. No está indefensa. En primer lugar debe descubrir su
naturaleza, sus derechos y su potencial. Las buenas políticas
Identidad y Misión de la l'amilia. '7 'amilia, sé lo que eres " fFC / 7)

necesitan la autoconciencia y la motivación de la familia. Las


familias tienen que asociarse, organizarse y elaborar políticas
familiares que ejerzan una decisiva influencia económica en par-
ticular formando nuevos responsables para el futuro.

409. La institución natural de la familia a menudo hace mejor lo que


intentan hacer instituciones más grandes. La familia no debería
delegar al Estado sus derechos inalienables y sus respon-
sabilidades. Por el contrario, mediante procesos democráticos de
participación, la familia debería hacer que el Estado reconozca su
autonomía, sus derechos y su valor en cuanto comunidad adaptable
del futuro.

410. La vida desde la fe y la moral influyen directamente en una


economía justa y próspera al servicio del bien común. Los padres
deben cultivar en sus hijos los valores y las virtudes personales y
sociales que son esenciales para una sociedad justa y sana para su
economía. Libres de restricciones económicas o estatales, pueden
reivindicar su insustituible papel educativo.

Conviene apoyar las organizaciones ya existentes, como la "Unión


Nacional de Padres de Familia" (UNPF) o los Movimientos de
Pastoral Familiar o la Asociación Pública de Fieles "Familias para
las familias".
CAPITULO III

SITUACIÓN Y RETOS ACTUALES


DE LA FAMILIA EN MÉXICO

8. PANORAMA GENERAL DE LA FAMILIA EN MÉXICO.

Organización de las familias

Familias según su ubicación social

411. En primer lugar podemos hacer una tipología de las


familias mexicanas según la región, zona y localidad en la
que se encuentran.

412. La dinámica de las familias del norte del país, en


especial de la zona fronteriza y de las regiones ganaderas
norteñas, tiene diferencias sensibles comparadas con las
familias del centro, tanto del altiplano como de las sierras,
tanto de regiones orientales, como de las occidentales, pero
sobre todo, en contraste con las familias del sur y sureste,
especialmente con las de las regiones de predominio
indígena, así como con las de toda la zona tropical costera,
con las de la tierra caliente o con las de la península.

413. Reconocer la variedad y riqueza de los modos de vida


familiar entre una zona y la otra, de acuerdo con su cultura de
base, pero también conforme a las diversas condiciones
geocli-máticas, étnicas y económicas, apenas si se menciona
como un rasgo del folklore familiar y socio familiar. En verdad
se ha estudiado científicamente muy poco esta dimensión y
por lo tanto ha faltado el reconocimiento no sólo de las
costumbres familiares diversificadas, sino de las profundas
diferencias habidas, tanto en
Dmrfoño Kaáonai de Pastoral familiar - México

la manera de concebir las relaciones sexuales y maritales como en la


forma de llevar a cabo la relación parental y la paterno-filial.

414. Otro de los hechos que marcan necesariamente la variedad de


las familias es, sin duda, su ubicación en una localidad rural o en una
urbana desde las ciudades pequeñas hasta llegar a la de una zona
megalopolitana con todo su crecimiento descomunal y con las
implicaciones que éste tiene para los ritmos y estilos de vida
cotidiana del hombre moderno.

415. Esto alude al hecho de que más de la tercera parte de las


familias mexicanas vive ya en un contexto masivo, tal como el de la
zona metropolitana de la ciudad de México o como el de las cinco
más grandes ciudades de provincia (Guadalajara, Monterrey, Puebla,
León, Ciudad Juárez). Por el otro extremo, más de la tercera parte
(36%), aunque cada vez más en proporción descendente, son
familias netamente rurales que están viviendo en poblados menores
(15,000 habitantes o menos). El tercio restante de familias, vive en
ciudades identificadas como 'ciudades medias' del país.

416. Esto nos da una triple dimensión en el horizonte cotidiano de


la vida familiar. Los ritmos de vida cambian diametralmente de un
contexto al otro. La rectoría de los modos y ejemplos del medio
metropolitano y de la megalópolis centralista irrumpe en los otros
ambientes locales e impone condiciones y modelos de conducta
desde su propia perspectiva urbana y de sus propias enajenaciones
y ansiedades deshumanizantes.

417. Los otros dos contextos de localidades menores quedan, de


alguna manera, dependientes de las grandes concentraciones, sobre
todo a través de un mercado controlado y de una expropiación del
capital regional y local absorbido por la gran urbe, pero también
mediante el bombardeo de palabras e imágenes de los grandes
medios de comunicación masiva, a partir de los propios centros
metropolitanos, que es donde se ubican los grandes medios de
comunicación masiva. Esto produce indudablemente una distinción
de la vida local, al trascender al propio.seno de las familias
residentes en las más de 120,000 localidades menores de
Situación y Retos actuales de la Vamilia en México

2,500 habitantes, en unos 1,700 centros urbanos y en más de


250 pequeñas y medias del país.

418. Es un hecho que la gravitación de los grandes centros


vino a interferir y a provocar en las comunidades pequeñas y
hasta en las mismas ciudades medias, distorsiones y
ambivalencia en la lógica de la vida local, al ser absorbidas
por las incitaciones y expectativas provenientes de las
metrópolis concentradoras, supuestamente representativas,
del avance de la vida moderna. Pero paradójicamente, es en
el medio metropolitano donde las familias, atomizadas en su
anonimato frente a otras, borran las interconexiones de sus
propias redes familiares para aislar su acción en el estrecho
ámbito de su mundo privado. Ahí es donde rige el 'cada quien
su vida'.

419. Toda la publicidad moderna explota la imagen de un


hogar supuestamente feliz, porque en él se desarrolla la
capacidad voraz de consumir más y más. Y así como este
modelo se extrapola a todo el resto del país y provoca
necesariamente grandes emigraciones del campo hacia la
ciudad, abandono de una actividad agropecuaria que la gran
ciudad requiere para su alimentación, pero que
paradójicamente desprecia como mundo atrasado: lo rural.
Quienes quieren triunfar en el mundo moderno deben formar
sus nuevas familias en la gran ciudad, precisamente ahí
donde éstas resienten su crisis más profunda.

Familias post-modernas

420. En la actualidad, la tendencia en la configuración de las


familias, en general, es que los hogares familiares más
sólidos
están desapareciendo y crecen los menos sólidos.
Considerando
que la tendencia es a casarse poco y tarde, y a tener pocos
hijos y
tarde y considerando igualmente el incremento de
separaciones y
divorcios, el inevitable crecimiento próximo del número de
hogares, es más que probable que siga la pauta de la
disminución
de hogares extensos, mantenimiento el decrecimiento de
hogares
nucleares y el crecimiento de hogares reducidos a su mínima
expresión. De modo que nos encontramos, así, ante la
emergen
cia de 'nuevas formas' de familia. Pero esas nuevas formas
son
Directorio Nacional de Pastoral Vamiliar - México

en gran medida el resultado de una descomposición y/o


desaparición de la familia natural.

421. La familia del momento actual se caracteriza por no


tener una única organización. No existe una única forma de
familia; existen muchas maneras de entender y de vivir la
realidad familiar. Familia 'incierta'; quizás sea ésta la
caracterización más utilizada y la de mayor impacto para
describir la familia postmoder-na. La organización de la familia
actual viene indicada por el cambio en las expresiones. Del
sustantivo claro y preciso de 'familia' se pasa a la más amplia
y desvanecida denominación de 'convivencia familiar'.

422. Si aceptamos el matrimonio y la consiguiente familia


como la forma 'típica' de organizar la vida en común, la
realidad actual no se conforma del todo con ese 'ideal'. Junto
al matrimonio y a la familia 'tradicionales' existen otros
modelos de convivencia que se alejan del esquema. Proliferan
nuevas formas, entre las cuales se pueden señalar las
siguientes: personas que viven solas, parejas heterosexuales
estables (en esta forma de convivencia desaparecen las
formalidades —e implicaciones— legales), hogares atípicos
(parejas que renuncian a tener hijos, familias en las que está
presente un solo progenitor), formas de convivencia 'afami-
liares' y/o 'aconyugales' (uniones homosexuales, comunas o
unión de grupos de parejas).

423. Éstas y otras formas de relación se presentan como


contrarias y alternativas a la institución matrimonial. De hecho
son signo del mundo actual que tiende a des-institucionalizar
la organización familiar. No faltan incluso teorizaciones que
las justifican y las proponen como 'formas nuevas' permisivas
de vida en común.

424. La familia sigue siendo en México una institución


reconocida y apreciada, a pesar de todos los elementos en
contra que se van manifestando como fruto de la
globalización. En la gran mayoría de las familias se constata
la presencia de valores humanos y cristianos que la hacen un
baluarte de la sociedad y de la Iglesia. No obstante, han ido
apareciendo algunas manifestacio-
Situación y Retos actuales de la Familia en México

nes adversas por influjos sociales, políticos y económicos que


han afectado su identidad en algunos ambientes; en el
campo, disgregando a la familia por la emigración de algunos
de sus miembros y en los ambientes urbanos, atomizándola y
vulnerándola por el secularismo y el individualismo.

425. Dos tipos de familia:

Io. La familia extensa, es donde existe parentesco o parentela


(abuelos, hermanos, tíos, primos, sobrinos, etc.) entre
descendientes de un tronco común con relaciones de
cercanía, identificación y consanguinidad.

2o. Familia nuclear, constituida básicamente por padres e


hijos.

426. Para comprender en su totalidad la problemática de las


familias en el momento actual, es necesario tener en cuenta:

■ Las situaciones externas e internas de la persona.

■ Las dificultades y los problemas de la sociedad en general.

* Las circunstancias concretas en que se desarrolla.

" Los condicionamientos, las dificultades y los problemas que


estamos viviendo en el momento actual, no son iguales a
los que se vivían hasta hace unos años.

■ Las transformaciones sociales han afectado tan


fuertemente
a los diversos grupos, que generalmente no se alcanza a
re
flexionar en ellas.

427. La familia actualmente se puede catalogar así:

a. En base a su desarrollo:
■ Primitiva.
■ Tradicional.
■ Moderna.

122.
Directorio Nacional de Pastoral Yamiliar - México

b. En base a su demografía: Factore


s que
influye
■ Rural.
n en la
familia
c. En base a su integración:
■ Integrada. 428.
■ Semi — integrada. Factore
■ Desintegrada. s
sociale
d. Desde el punto de vista tipológico: s.
■ Campesina. Injustici
■ Obrera. as
■ Profesional. sociales
que van
e. En base a su estructura: abriend
■ Nuclear. o cada
■ Extensa. vez más
■ Extensa — compuesta. la
brecha
f En base a como está constituida: entre
ricos
■ Unión libre.
más
■ Unión a prueba.
ricos y
■ Unión civil.
pobres
" Matrimonio religioso.
más po-
bres.
g. En base a la situación económica:
Pobreza
■ Clase baja. que
■ Clase media-baja. acarrea
■ Clase media. un
" Clase media-alta.

■ Clase alta. sinnúm


ero de
problemas al seno í
e
si

4:
le
ir.
e
r
y
ta

43
trs
ad
la
s
de
SO(

431
mu
Alg
int«
mo
ga ;
Por
cta
dad
valo
dele
nial
Situación y Reíos actuales de la l 'amilia en México

familiar. Los padres no se sienten primeros responsables de la


educación de sus hijos y quieren que el Estado y la Iglesia sean
sustitutos y no meros cooperadores de ellos.

429. Grupos indígenas y marginados con características culturales


particulares. Los indígenas poseen sus propias culturas y modo
propios de vida religiosa, familiar y social; se va trabajando en estos
grupos. Los marginados se distinguen por sus carencias y migración;
pierden organicidad; se hacen esfuerzos por encontrar una pastoral
adaptada a estos grupos.

430. Factores culturales. Existe un choque entre las culturas


tradicionales de las personas con las nuevas 'culturas' que van
adquiriendo por razón de la migración hacia el exterior y hacia las
ciudades. Esto implica, en la mayoría de los casos, la pérdida de
valores tradicionales humanos y cristianos y la desubicación social y
psicológica de los individuos y de las familias.

431. Factores educativos. La educación escolar está cubierta muy


superficialmente y en algunos casos muy deficientemente. Algunos
maestros tienen una baja preparación tanto moral como intelectual,
lo que impide la transmisión de principios y valores morales a sus
educandos. Por otro lado, la pobreza misma obliga a muchos a
abandonar los estudios para buscar un trabajo. Por su parte, los
medios de comunicación atacan en forma directa o sublirmnal los
valores morales, manipulando así a la sociedad y ocasionando el
relajamiento de la conducta y una crisis de valores en la familia,
puesto que en algunos casos presentan modelos y testimonios de
vida contrarios a la institución matrimonial y familiar.

432. Factores políticos. La poca atención a los programas


políticos que inciden eficazmente en favor de la familia y, por otro
lado, la proliferación de iniciativas en contra de la estructura familiar
y de la dignidad de las personas, aunado a una corrupción
generalizada, han provocado poca sensibilidad en las familias ante
los problemas del país o de su comunidad. Con todo, se ha
comenzado a propiciar un despertar y un interés en las cuestiones
sociales y políticas.
Directorio Nacional de Pastoral Vamiliar - México

433. Factores económicos. Probablemente el factor que


más ha golpeado a las familias en México ha sido el
económico. Se han acentuado las desigualdades materiales
entre los diferentes sectores de la sociedad, provocando
angustia y preocupación por razón del desempleo, la
incertidumbre económica, la falta de poder adquisitivo; y han
generado una pobreza extrema generalizada con
consecuencias no sólo económicas, sino también culturales y
morales. En el seno de las familias afecta notablemente el
hecho de la necesidad que hay de que ambos cónyuges
tengan que trabajar, descuidando en alguna forma a los hijos,
sobre todo cuando son pequeños y adolescentes.

434. Factores religiosos. La familia mexicana es, en


general, religiosa; no obstante, es una religiosidad
frecuentemente superficial o distorsionada; en muchos
sectores predomina la ignorancia, la superstición, el
infantilismo, el fanatismo, la manipulación que llevan a vivir
una serie de antivalores en detrimento de la familia y la paz
familiar. Se da cada vez más un proselitismo de grupos
sectarios religiosos que generan confusión y dramáticas
divisiones entre los miembros de las familias. No es menor el
influjo negativo que ejerce el secularismo, sobre todo entre los
jóvenes y en el contexto de las grandes ciudades.

435. Factores de nuestra sociedad. Se acentúan cada vez


más en nuestra sociedad las motivaciones egoístas que llevan
a las personas a buscar en forma casi exclusiva —y
excluyente- el dinero (consumismo), el placer (hedonismo), el
poder, el prestigio y la fama, en detrimento de la consecución
de los valores fundamentales de la persona. Como
consecuencia se puede observar un aumento de muchas
lacras y problemas sociales como corrupción, pornografía,
alcoholismo, drogas, prostitución, violencia, madres solteras,
niños de la calle, uniones de género.

9. LUCES Y SOMBRAS DE LAS FAMILIAS CRISTIANAS.

436. Existe una conciencia más viva de la libertad personal y


Situación y Reíos actuales de la \'a?nilia en México

una mayor atención a la promoción de la dignidad de la mujer, a la


procreación responsable, a la educación de los hijos; se tiene
además conciencia de la necesidad de desarrollar relaciones entre
los miembros de la familia y entre las familias, en orden a una avuda
recíproca espiritual y material, al conocimiento de la misión eclesial
propia de la familia, a su responsabilidad en la construcción de una
sociedad más justa. Por otra parte, no faltan, sin embargo, signos de
preocupante degradación de algunos valores fundamentales: una
equivocada concepción teórica y práctica de la independencia de los
cónyuges entre sí; las graves ambigüedades de la relación de
autoridad entre padres e hijos; las dificultades concretas que con
frecuencia experimenta la familia en la transmisión de los valores; el
número cada vez mayor de divorcios, la plaga del aborto, el recurso
cada vez más frecuente a la esterilización, la instauración de una
verdadera y propia mentalidad anticoncepcional.

437. Luces.

Familia con grandes valores humanos, espirituales y morales,


garantía de porvenir mejor.

Sentido de lo trascendente que da apertura al mundo de la fe y


da actitudes religiosas.

Aceptación cristiana del sacrificio.

Desprendimiento y generosidad.

Gran amor a la Santísima Virgen María de Guadalupe y a la


Eucaristía.

Sentido poético de la vida, capacidad de ternura como centro de


la vida familiar, capacidad de valorar a las personas.

Sentido de solidaridad, capacidad de compartir.

Amor, respeto y veneración al Papa, a los Obispos y sacerdotes,


a los religiosos v religiosas.
Directorio Nacional de Pastoral Familiar - México

" Una toma de conciencia y respeto de la libertad personal.



Importancia a las relaciones interpersonales.

Se reconoce más la dignidad de la mujer.

* Se estima más la educación de los hijos.

• Las relaciones entre las familias se cultivan más.



Una mayor reflexión sobre el compromiso de construir una
sociedad más justa.

En oposición a la violencia intra familiar, ha surgido un
gran sentido de ternura paternal y familiar.

El respeto y la vivencia sana de tradiciones familiares
(comida o visita a casa paterna los domingos, bendición
de los papas a los hijos, respeto y admiración por los
abuelos...).

438. Sombras.
Una equivocada concepción teórica y práctica de la
independencia de los cónyuges entre sí.

Resabios de familia patriarcal a veces es causa de fallas


familiares.

Desilusión a contraer matrimonio eclesiástico por


antitestimonio visto en papas y en la sociedad.

Desadaptación social, odio o machismo.


■ t
Gran porcentaje de esposos que llegan al matrimonio con
inmadurez espiritual, afectiva y humana indispensables 439.
para la recta construcción de una familia. bras:
mund
Una débil preparación remota y próxima al matrimonio, amor
que ocasiona no saber ser esposos y padres.
440.
No se comprende el quehacer educativo de la familia.
veces i
Situación j Retos actuales de la Familia en México

■ Los padres se desentienden de su obligación y comunican


actitudes inmaduras.

■ Un modelo de hombre basado en el tener, el poder y el


placer sobre el ser.

■ Influencia de una visión de la familia formada por


personas del mismo sexo.

■ Visión del matrimonio como algo 'desechable', a


conveniencia.

■ Graves ambigüedades acerca de la relación de autoridad


ente padres e hijos.

■ Dificultades concretas para trasmitir valores a los hijos,


relativismo moral.

■ La situación del divorcio en el momento actual y la


desintegración familiar.

■ La influencia negativa de los medios de comunicación.

" Una mentalidad anticoncepcionista que va orientando a


una mentalidad abortiva.

■ La excesiva búsqueda del bienestar.

■ Una mentalidad consumista.

■ La angustia del futuro.

■ Un eclipse de la razón y de la fe.

439. La situación de la familia en México presenta luces y


sombras: signos, los unos, de la salvación de Cristo operante
en el mundo; signos, los otros, del rechazo que el hombre
opone al amor de Dios.

440. En la base de estos fenómenos negativos está muchas


veces una corrupción de la idea y de la experiencia de la
libertad,
Directorio nacional de Pastoral \ :amiliar - México

concebida no como la capacidad de realizar la verdad del proyecto


de Dios sobre el matrimonio y la familia, sino como una fuerza
autónoma de autoafirmación, no raramente contra los demás, en
orden al propio bienestar egoísta.

441. Merece también nuestra atención el hecho de que en mu


chas regiones de nuestro país, a las familias les faltan los medios
fundamentales para la supervivencia como son el alimento, el
trabajo, la vivienda, las medicinas y las libertades más elementa
les. En cambio, en algunas familias, existe el excesivo bienestar y
la mentalidad consumista, paradójicamente unida a una cierta
angustia e incertidumbre ante el futuro, que quita a los esposos la
generosidad y la valentía para suscitar nuevas vidas humanas; y
así la vida en muchas ocasiones no se ve ya como una bendición,
sino como un peligro del que hay que defenderse.

10. SITUACIONES DE CONFLICTO.

Disolución de las familias

442. En la actualidad se va poco a poco consolidando la idea de la


no-necesidad social de la familia y se constata la aparición de
nuevas formas de convivencia y nuevos tipos de hogar, diversos de
los hogares familiares tradicionales. Todo apoya la tesis de que la
cultura actual propende a una sociedad basada en individuos y no en
familias; se analiza la familia desde su función reproductora, pero la
familia es una institución con más significados y más funciones.

443. En nuestros tiempos, la familia se ha visto afectada por


realidades desvinculantes, como son:

Ia. Una mentalidad divorcista; por la cual la persona no opta por un


compromiso responsable para siempre; 'todo' es temporal,
relativo y ocasional, existe un aumento considerable de
divorcios.

2a. Expresiones de diversas patologías, donde la persona se


Situación ) Relot actua/ei de Li \:amilia en México

encuentra envuelta por afectaciones psicológicas que impiden


una recta donación y aceptación de sí y del otro, llevando a unas
relaciones conyugales e intrafamiliares de manifiesta destrucción
de la unidad familiar. Por esto, ha aumentado el número de
declaraciones de nulidad por incapacidad psicológica e
inmadurez de las personas.

444. Ante esta realidad, la Iglesia propone senos y valiosos


elementos que vinculan a la familia desde el matrimonio,
sosteniendo que exige v supone una capacidad de los individuos
que lleve al crecimiento integral de cada uno. La ley de la Iglesia
destaca así 'el bien de los cónyuges' y, al mismo tiempo, respon
de a una continuidad responsable y sólida de la familia con las
características de 'unidad' e 'indisolubilidad' exigiendo con todo
esto, la donación mutua y la aceptación del otro.166

Violencia intrafamiliar

445. Hoy en día, se presenta un urgente desafío sobre cómo


afrontar con valentía la problemática de la violencia intrafamiliar,
cada vez más generalizada. Todo esto se debe, en buena parte, a
que se ha desvirtuado el concepto de hombre y de mujer, pre-
tendiendo una supuesta igualdad que nace de una pobre visión
antropológica y cristiana, alimentada por el egoísmo, en relación al
matrimonio y a la familia.

446. Existen diversos tipos de violencia:

■ Psicológica. Es inteligente, sutil, sistemática, acaba con la


identidad del que es agredido.

■ Verbal. Gestual, gritos, silencios.

■ Física. Agresión corporal.

■ Sexual. Con el agravante de abuso, violación y degradación del


otro.

'"• Cf. Códiffi de Derecho Canónico, ce. 1(155-10057, 1095.


Directorio Nacional de Pastoral' luimiliar - México

■ Económica. Dependencia y sometimiento.

447. Las modos de violencia son:


Esporádica.

Cíclica y creciente.

Permanente.

Crónica.

448. La violencia intrafamiliar incluye el uso de la fuerza y el


poder, agresiones, hostilidades e incomprensiones. r 1,

449. Consecuencias: 4
ti rr
• Debilitamiento de las defensas físicas y psicológicas de la er ci-
persona (tristezas, angustias, preocupaciones nc
depresiones, anemia, intentos de suicidio). tie
re<

Disminución del rendimiento laboral, académico y social.
tra

Trastornos en la conducta. mi
edi
450. Ante dicha problemática, además de una atención etc
profe ella
sional, es recomendable una intervención pastoral con
actitudes Tal
de calidad y caridad.
456
Pobreza y marginación enfe
nece
451. En México se encuentra una reconocida pobreza en taba.
amplios sectores del país. Esta realidad ha sido expresada país
por diversas instituciones y organismos financieros tamb
internacionales.
457.
452. Pobrera. Se entiende la pobreza como la situación en la
que el ingreso económico global de la familia es apenas
suficiente para una supervivencia, pero insuficiente para
cubrir otras necesidades fundamentales (habitación digna,
servicios de salud, vestido, etc.).
Situación y Reíos actuales de la Vamilia en México

453. Pobrera extrema. La pobreza extrema se da cuando una


familia no puede cubrir el costo de una canasta básica, que satisfaga
sus necesidades alimenticias. Los salarios que se perciben no
alcanzan mas que para un tercio de canasta básica. Cerca del 50%
de los trabajadores percibe menos de dos salarios mínimos. El
62.5% de la población económicamente activa (PEA) es obligada a
trabajar en el sector informal, desprotegida jurídica y so-cialmente y
desnaturalizando la economía nacional.

454. Los campesinos. El campo ha sido marginado. Los pocos


campesinos que no han abandonado el campo, con frecuencia son
objeto de abusos de parte de caciques, agiotistas, acaparadores de
cosechas, proveedores de insumos, siendo los campesinos los
menos beneficiados del pesado trabajo del campo.

455. Los indígenas. En muchas ocasiones son marginados y tienen


que emigrar a la ciudad, explotándolos con sueldos de miseria;
muchos de ellos son introducidos al comercio informal en los
cruceros y calles. En ellos se expresa la pobreza de muchas formas:
discriminación social, laboral y cultural. Los jóvenes no encuentran
trabajo en el campo y muchos de ellos no tienen acceso a la
educación, y al no estar preparados para los requisitos del mercado,
son desplazados sin opciones reales de trabajo. La mayoría de las
veces las mujeres no gozan de las mismas oportunidades que los
hombres en el área de la salud, la educación, la participación, en la
toma de decisiones, el trabajo, etc., aunque se descubre que cada
día se abren más espacios para ellas.

Tabaquismo, alcoholismo y drogadicción

456. El tabaquismo, el alcoholismo y la drogadicción son una


enfermedad primaria, progresiva y mortal que consiste en la
necesidad, por adicción, que tiene una persona por consumir
tabaco, bebidas alcohólicas o algún tipo de drogas. En nuestro
país es un problema que va en aumento cada día, involucrando
también a menores de edad y a mujeres.

457. Las razones por las que la mayoría de las personas se ini-
Directorio 'Nacional de Pastoral familiar - México

cían en el consumo son: curiosidad, afán de integración


grupal, presión del grupo, búsqueda del placer, inseguridad,
aislamiento, angustia, evasión de los problemas. Existen otras
causales como son factores hereditarios, familias de origen
con graves problemas psicológicos o familias disfuncionales.

458. Los problemas del tabaquismo, el alcoholismo y la


droga-
dicción, sobre todo en los padres, afectan directamente y en
forma muy grave a la salud moral y psicológica y a la
integridad y
dignidad de la familia. Es una enfermedad que va minando no
sólo a quien se vuelve adicto (fumador, alcohólico, drogadicto)
sino que destruye también a todos los que viven cerca,
creándo
les serios problemas y traumas difíciles de superar.

11. SITUACIONES SOCIALES. EFECTOS DE LA


GLOBALIZACIÓN.

Migración

459. La necesidad, la pobreza y el desempleo, provocan el


fenómeno de la migración, sea del campo o la provincia hacia
las grandes ciudades del país, sea hacia el extranjero.

460. El fenómeno de la emigración recrudece la problemática


de las familias, puesto que no se resuelven problemas de
empleo y economía, salud, educación, integración de la
familia, etc. Todo esto tiene como consecuencia situaciones
sociales difíciles de controlar; por ejemplo, se dejan de
practicar valores, se adoptan nuevas costumbres, no tan
sanas en muchas ocasiones. Sin embargo, quienes saben
sobrellevar la ausencia, por parte de quienes se quedan o de
quienes se van, y luchan con abnegación, visión y capacidad
de administración de las ganancias materiales, con el tiempo
lo que llegan a poseer es fruto del esfuerzo en el trabajo o en
el estudio, logrando un mejor bienestar económico y familiar;
todo esto a pesar de la soledad y la añoranza del país o del
terruño, la familia, los amigos...
Situación y Retos actuales de la Vamilia en México

Niños de la calle

461. Provienen ordinariamente de familias desintegradas o con


violencia intrafamiliar, por falta de figuras paternas/maternas y con
un común denominador que es la extrema pobreza. Se ubican sobre
todo en ciudades perdidas o en los llamados cinturo-nes de miseria
que rodean las grandes ciudades.

462. El origen de la problemática de los niños de la calle no


solamente hay que buscarlo en la desintegración familiar, sino
además en el sistema social dominante, que ha favorecido el
desarrollo de grandes capitales concentrado en pocas personas o
familias y, por otro lado, una cantidad inmensa de pobres, no sólo en
México, sino a nivel mundial.

463. Podemos hablar que el fenómeno de los niños/niñas o


adolescentes de la calle tienen su origen con el incremento de la
población y el inicio de la industrialización, que propició una
desmedida emigración del campo a las ciudades. Esta emigración
hizo aumentar la problemática social, por la incapacidad de
proporcionar servicios básicos de vivienda, salud, educación,
recreación, empleo, provocando que vivieran una verdadera
marginación social.

464. Los niños de la calle sufren esta marginación y rechazo social,


que les obliga a reunirse entre ellos, ayudándose para sobrevivir
mendigando o robando; el consumo de drogas, la promiscuidad v la
prostitución junto con la agresividad que manifiestan y las
agresiones que sufren, forman parte de su entorno habitual.

En este panorama, los niños/niñas de la calle se exponen a situa-


ciones que ponen en alto riesgo su estado de salud y comienzan a
padecer enfermedades de transmisión sexual (VIH — Sida, sífilis,
herpes, etc.) desnutrición, infecciones severas en la piel y pade-
cimientos gastrointestinales y bronquiales.

465. Existe otro grupo de niños y niñas, que se denominan


'niños en la calle', provenientes de hogares con graves problemas
Directorio Nacional de Pastoral Familiar - México

económicos, sociales y familiares, que habitualmente son


obligados a 'trabajar' en la calle para beneficio de algún
adulto, que pueden ser sus propios padres.

Estos niños se han convertido así en un elemento más de


subsistencia económica de sus hogares, pero no gozan de
ningún privilegio como la educación, recreación, descanso,
etc. Son explotados a través de subempleos, como son limpiar
parabrisas, zapatos, cargar bultos en los mercados, vender
diversos artículos, dar 'espectáculos' en las esquinas,
mendigar, etc.
Demografía

466. La población mexicana ha mantenido un crecimiento


menor en relación con décadas pasadas; se ha dado una
mejora en la calidad de vida de algunos sectores de la
población; el índice de mortalidad infantil ha descendido, pero
la mayor esperanza de vida ha creado una curva de
ancianidad, sobre todo en la población rural, mostrando
índices de contracción en todo el país. 4

467. La estructura demográfica de las ciudades y grupos e
indígenas muestran signos claros de envejecimiento y s
contracción. Las proyecciones demográficas para los E
próximos años ofrecen rasgos preocupantes, pues más y más
personas se incorporan a la población jubilada o de tercera
edad, y pasan a depender de un grupo cada vez menor de
trabajadores activos. 47
coi
468. La mayor parte de la población rural tiene un índice de de
natalidad por encima del índice de mortalidad, solo que en l
este tipo de sociedades hace falta un crecimiento del fur
desarrollo económico a la par para mejorar el nivel de vida. ¡
469. A largo plazo el crecimiento económico produce una
estabilización de la población, debido al mayor nivel de
educación de las mujeres, su incorporación al mundo del
trabajo y la demora en los casamientos y al menor número de
hijos debido a la urbanización y mentalidad contraceptiva.
r
Situación y Retos actuales de ia Familia en México

La familia y el trabajo El trabajo: fundamento

de la vida familiar

470. El trabajo es la clave de toda la cuestión social. 167 A


través del trabajo, la persona ejercita sus potencialidades, no
sólo por lo que transforma en el exterior sino principalmente
por la transformación interior que experimenta al aplicar su
inteligencia y voluntad a las cosas. Así, el trabajo, al producir
un bien o un servicio, cultiva a la persona, la hace más
persona y es fuente de cultura en su acepción más
profunda.168

471. El trabajo es la participación en la obra del Creador.


Dios es el primer trabajador, pues con la creación ofreció
bienes y servicios útiles y deja a los hombres la tarea de
continuar y perfeccionar la obra creadora. Toda actividad
humana individual y colectiva para lograr mejores condiciones
de vida corresponde a la voluntad de Dios.169

472. Creado a imagen suya, "el hombre debe cooperar con el


Creador en la perfección de la creaáón y marcar, a su ve% la tierra
con el carácter espiritual que él mismo ha recibido";110 al
perfeccionar la materia que Dios creó, el hombre llega a ser co-
creador con El.

Familia, trabajo y Nación

473. El trabajo es uno de los fundamentos sobre el que se


constituye y edifica la vida familiar (derecho natural y vocación
del hombre). El trabajo es una condición para hacer posible la
fundación de una familia, ya que ésta exige los medios de
subsis-

167
"...Kl trabajo humano es una chive, quizá hi clave esencial de toda la cuestión social,
si
tratamos de verla verdaderamente desde el punto de vista del bien del hombre. Y si la
solución, o mejor, la solución gradual de la cuestión social, que se presenta de nuevo
constantemente y se hace cada vez más compleja, debe buscarse en la dirección de
«hacer
la vida humana más humana», entonces la clave, que es el trabajo humano, adquiere
una
importancia fundamental y decisiva" (Ijiborem l:\-ercens, n. 3).
168
Cf CONFERENCIA DKL EPISCOPADO MEXICANO, Del Encuentro con Jesucristo
a la solidaridad con todos, n. 315.
169
Cf. Caudium et Spes, n. 34.
170
Populorum Progressio, n. 27.
Directorio Nacional de Pastoral Familiar - México

tencia que el hombre adquiere normalmente mediante el


trabajo. Trabajo y laboriosidad condicionan a su vez todo el
proceso de educación dentro de la familia, precisamente
porque cada uno se hace responsable de su propia
superación.

474. La familia constituye uno de los puntos de referencia


más importantes para la formación del orden socio-ético del
trabajo humano. La familia es, al mismo tiempo, una
comunidad hecha posible gracias al trabajo y la primera
escuela de trabajo doméstico para todo hombre.

475. En la familia, además, se aprende a trabajar y a crecer


en humanidad. Esto repercute en provecho de la comunidad,
de modo que la Nación viene a ser 'la gran encarnación
histórica y social del trabajo de todas las generaciones'. Por
ello, las personas al trabajar colaboramos con nuestros
compatriotas al bien cultural de nuestra Nación.171

476. Familia, trabajo y Nación son realidades que se


construyen fundándose la una en la otra. De esta manera se
hace realidad que "el principio, el sujeto y el fin de todas las
instituciones sociales es y debe ser la persona humana". En
este sentido el trabajo ofrece y amplía las posibilidades de
desarrollo integral de las personas y de los pueblos.172

477. Según los datos proporcionados por el INEGI (cf.


México Hoy, 2000) el ingreso de la población
económicamente activa173 en 1999 fue como sigue: sin
ingresos (desempleo) 2.9%; menos de un salario mínimo
18.7%; de uno a dos salarios mínimos 30.2%; de dos a cinco
salarios mínimos 27.6%; más de cinco salarios mínimos 7.3%.

171
Cf. CONFERENCIA DEL EPISCOPADO MEXICANO, Del Encuentro con Jesucristo
a la solidaridad con todos, n. 318.
"2 Cf. íbid, n. 317.
173
Entre las personas mayores de 12 años, se entiende por población económicamente
activa a todos aquellos que perciben un salano por su trabajo; estos en 1999 constituían
el
56%; la población económicamente inactiva (amas de casa, trabajos sin contrato, etc.)
constituía el 44% de esta misma población de personas mayores de 12 años.
Situación y Rtios actuales de la Familia en México

478.Las condiciones económicas que afectan a nuestra


Nación golpean gravemente al mundo del trabajo, resaltando
de manera importante la incapacidad del modelo de
desarrollo actual para responder a todas las exigencias
fundamentales de una vida digna en materia de trabajo,
seguridad y educación.

479.Si el trabajo juega un papel fundamental en la vida del


hombre y de la familia, es necesario:

Io. Crear y fortalecer las condiciones que permitan la


generación de más empleos con mejor remuneración para
quienes pueden y quieren trabajar,174 evitando así la
migración de los trabajadores y por lo tanto la
desintegración de las familias.

2o. Lograr que el trabajador posea las oportunidades para


educarse, descansar, atender su salud y ganar un salario
justo que permita un desarrollo integral de su persona, su
familia y su entorno.175

Nuevos planteamientos

Uniones de género

480. El concepto de 'género' es la categoría central de la


teoría
feminista. La noción de género surge, según esta teoría, a
partir
de la idea de que lo femenino y lo masculino no son hechos
naturales o biológicos, sino un dato cultural. La existencia
socio-
histórica de los géneros es el modo esencial en que la
realidad
social se organiza, se divide simbólicamente y se vive
empírica
mente, convirtiendo esta diferencia en desigualdad social y
políti
ca.176 De aquí deriva lo que ellos llaman la 'inequidad de
género'.

m
Cf.íbid,n. 337.
"sCf. íbid, n. 349.
m
En esta misma línea se pronuncia el CON APO (cf. Hablemos de sexualidad en familia,
Ia. Edición, 2000, pp. 62-67): "Cuando decimos 'género', no nos referimos a machoy
hembra. Hablar i machoy hembra es hablar en términos de biología, del sexo que a cada
persona le corresponde por lucimiento. Cuando decimos 'género' estamos hablando del mundo
de lo femenino y lo masculino, que es m mundo cultural., en el que a lo femenino y a lo
masculino se le asignan diferentes papeles, tareas, itñbutosy valores". "... La asignación de
papeles, tareas, atributos y valores es un asunto cultural que f Hiñe mices arcaicas. En el
origen de esta asignación, entre otros hechos, está el no haber desligado a la
Directorio nacional de Pastora! familiar - México

481. La cuestión del 'género' se ha incorporado en las dos últi- pa:


mas décadas a todas las ciencias sociales. Si el género es un mero M<
dato cultural, hombre y mujer tendrían las mismas funciones y go
roles ante la sociedad. Esta postura connota, entre otras cosas, Int
un feminismo de liberación, donde las dos partes tienen la misma cu<
responsabilidad; para la liberación sexual, se rechaza el camino ser
de la búsqueda de la diferencia sexual y se propone el camino de ('1
la igualdad, pero como consecuencia se tendrían que aceptar viv
también las uniones homosexuales y bisexuales —como se pre- mii
tende que se haga—, con el consiguiente desconocimiento y deva
luación de la condición natural del hombre y la mujer y los ele- 484
mentos naturales que condicionan a la persona humana.
Io.
Control poblacional

482. "L¿z problemática demográfica constituye hoy un capitulo


importante de la política sobre la vida. Las autoridades públicas tienen
ciertamente la responsabilidad de «intervenir para orientar la demografía
de la población; pero estas iniciativas deben siempre presuponer y

respetar la responsabilidad primaria e inalienable de los esposos y de
las familias... los Gobiernos y las distintas instituciones internacionales
deben mirar ante todo a la creación de las condiciones económicas,
sociales, médico-sanitarias y culturales que permitan a los esposos tomar
sus opciones procreativas con plena libertad y con verdadera
responsabilidad; deben además esforzarse en «aumentar los medios y
distribuir con mayor justicia la riqueza para que todos puedan participar 3°.
equitativamente de los bienes de la creación. Hay que buscar
soluciones a nivel mundial, instaurando una verdadera economía de
comunión y de participación de bienes, tanto en el orden internacional
como nacional. Éste es el único camino que respeta la dignidad de las 4o.
personas y de las familias, además de ser el auténtico patrimonio
cultural de los pueblos"}11
483. Las políticas más agresivas de control de la natalidad,
asistencia social y vivienda, provienen de los países
industrializados como un medio de control para los países en
vías de desarrollo, aprovechándose de su pobreza y como un 5°. ] i
medio lucrativo por

sexualidad di' la reproducáón. lo que propiciaba que a la mujer se le riera básicamente en su


papel i
madre... ".
17
hrunselium I iíae, n. 91.
Situaáóny Reíos actuales de la Familia en México

parte de sus industrias, especialmente las farmacéuticas. En


México este control poblacional se da como un programa de
gobierno, en cumplimiento del mandato del Fondo Monetario
Internacional, como una política de control. No se tienen en
cuenta los efectos colaterales o irreversibles, sino únicamente
el señalar los bienes un tanto egoístas para una familia
pequeña {"La familia pequeña vive mejor"). Los programas
asistenciales o de vivienda van en este mismo orden y no
permiten tener un crecimiento de la familia.

484. Conviene tener en cuenta los siguientes criterios:

Io. Hay que tomar conciencia de que la población mundial es


uno de los grandes problemas de la humanidad actual,
sobre todo si queremos que todos los individuos gocen de
la dignidad que les corresponde como seres humanos; de
ahí que sea necesario pensar y programar la población en
relación estrecha con el "crecimiento económico
sostenido".

2o. La responsabilidad de la procreación le corresponde


primariamente a la familia; sin embargo, también el
Estado tiene el derecho y el deber de hacer posible
(mediante la información adecuada, la ayuda, la
orientación justa y la promoción de la dignidad humana)
una procreación equilibrada y una demografía justa.

3o. El ámbito adecuado de la procreación es la familia


conyugal y no los individuos solos o las parejas
meramente consensuadas.

4o. Se precisa una amplia y profunda formación para que los


individuos realicen 'la salud sexual', así como la salud
reproductiva' dentro de un concepto integral de salud y
dignidad humanas.

5o. El marco de actuación sobre la población y la demografía


ha de tener en cuenta los valores de la justicia, del
respeto a la vida, de la solidaridad internacional, de la
dignificación de la mujer y del reconocimiento de la
familia.
Dirtctorio Nacional de Pastoral Familiar - México

12. MATRIMONIOS DIVORCIADOS Y FAMILIAS EN


SITUACIÓN IRREGULAR.

Situación actual

485. Los matrimonios actuales viven una cultura inmanentista


y consumista que tiende a desestimar y a burlarse de la
fidelidad conyugal. Se manifiesta en el divorcio, la unión libre y
la infidelidad conyugal. Una forma muy común de infidelidad
en nuestra sociedad actual la constituyen no sólo las
frecuentes ocasiones de 'adulterio esporádico', sino las formas
de 'adulterio permanente' que llamamos los 'segundos frentes'.

486. Muchos cristianos empie2an a cuestionar seriamente el


papel de la Iglesia y el carácter sacramental del matrimonio
como institución. El secularismo actual de la sociedad
cuestiona constantemente el vínculo matrimonial y el
pragmatismo, sobre todo de las parejas jóvenes, no valora ni
tiene en cuenta la dimensión permanente del vínculo
matrimonial.

487. Los divorcios se han constituido en verdadera 'plaga'


social. Las estadísticas señalan un crecimiento continuo de
los fracasos matrimoniales. Algunos cónyuges separados
experimentan fuertemente la soledad y otras dificultades que
causan dolor. Según el INEGI, se registraron 49,271 divorcios
en 1999.178

488. Algunos matrimonios no son un testimonio creíble de


fidelidad y amor y son causa, a veces, de inseguridad y
desilusión para que otras parejas de novios o esposos
jóvenes se entusiasmen por vivir el vínculo matrimonial.

489. La Iglesia, en su acción pastoral, no ha prestado todavía


la

178
Estos divorcios, por porcentajes: de menos de un año, 0.5%; de 1 a 5 años,
33.4; de 6 a 9 años, 20.22%; de 10 años en adelante, 45.4%; duración no
especificada, 0.4%. Entre las causas más relevantes de divorcio encontramos:
mutuo consentimiento, 71%; abandono de hogar, 10%; separación del hogar
conyugal, 11.67%; violencia intrafamiliar,
2,24%.
Situación y Retos actuales de la familia tn México

suficiente atención y solicitud, con caridad y claridad, a estos


y otros casos difíciles de la situación familiar en nuestra
Patria.

13. FAMILIAS INDÍGENAS.

490. Según el CONAPO179 se estima que la población


indígena en México asciende a 13.3 millones, la mayor parte
de los cuales reside en municipios donde se habla alguna
lengua indígena. De los 346 municipios considerados
indígenas, 209 tienen un muy alto grado de marginación y el
resto, un grado alto o medio de marginación. Esta
marginación conlleva todas las desventajas sociales como la
pobreza, la carencia de educación, la falta de oportunidades,
etc.

491. Las familias indígenas se pueden identificar como


población campesina o están formadas por excampesinos
emigrados a las ciudades o viven en áreas marginales
asentadas en amplias zonas suburbanas con escasos
servicios. Algunas subsisten mediante ocupaciones informales
o del trabajo del campo, con culturas y costumbres
ancestrales basadas en su idiosincrasia y tradiciones propias.
Su perspectiva de vida común es la angustia por sobrevivir.

14. CONDICIÓN DE LA MUJER.

492. La conciencia de la identidad y del valor de la mujer ha


sido ofuscada por múltiples condicionamientos. Es más, a me-
nudo ha sido y es descuidada y ofendida por prácticas y
comportamientos injustos y, con frecuencia, violentos. Por
contraste, la Iglesia ha afirmado siempre su dignidad igual que
la del hombre, como criatura hecha a imagen y semejanza de
Dios.180

493. La presencia y la misión de la mujer se destacan


notablemente por su contribución al matrimonio, su tarea de
preserva-

Once de julio, día mundial de la Población. Información sociodemográfica. México,


170

2000. 1811 Cf. Mulieris Dgnitatem, n. 6.


Directono Nacional de Pastoral 1 amiliar - México

ción y consolidación de la institución familiar, por la transmisión de


valores a sus hijos, su aportación en el campo de la educación y en la
cultura, en tareas de sacrificio y compromiso humano y en el amor a
la Iglesia. Su participación activa en la vida social ha introducido
valores morales y su actuación genera siempre un proceso de
humanización en la comunidad; poco a poco va teniendo un papel
más significativo en el ámbito de la economía y el trabajo; su papel en
la sociedad o en la Iglesia no podrá ser juzgado como secundario o
marginal.181

La maternidad

494. De la vocación materna brota la singular relación de la mujer


con la vida humana. Abriéndose a la maternidad, ella hace surgir y
crecer la vida en su seno. Es privilegio de las madres tener esta
experiencia inefable, pero todas las mujeres, de alguna manera,
tienen intuición de ella, dado que están naturalmente predispuestas a
ese don admirable.

495. La misión materna es también fundamento de una respon-


sabilidad particular; la madre es la primera protectora de la vida. A
ella le corresponde acogerla con solicitud, favoreciendo ese primer
diálogo del ser humano con el mundo, que se realiza precisamente
en la simbiosis con el cuerpo materno.

496. Con la maternidad, la mujer asume casi un papel de 'fun-


dación' con respecto a la sociedad. Es un papel que comparte con su
esposo, pero es indiscutible que la naturaleza le ha atribuido a ella la
mayor parte. Aunque 'el hecho de ser padres' pertenece a los dos, es
una realidad más profunda en la mujer, especialmente en el período
prenatal. El hombre sea plenamente consciente de que, en esta
paternidad común, él comparte con la mujer no sólo una
responsabilidad, sino la alegría y la 'experiencia' de la maternidad.

497. México es un pueblo que valora y agradece la grandeza y la

m
Cf. CONFKRKNCIA DKL KPISCOPAiX) MKXICANO, Del Encuentro con Jesucristo a ¡a
solidaridad con todos, nn. 441-412.
Situación y REÍOS actuales de la Familia en México

maternidad de la mujer, es parte de su cultura original y de su


mentalidad. "Los varones en México debemos aprender el respeto y
gratitud que debemos a la mujer en su condición de esposa, madre,
hija, hermana o amiga".xil

498. Hoy en día, las mujeres toman una fuerte conciencia de


su dignidad y de su vocación, de sus derechos y
responsabilidades. La Iglesia, valorándolas en la grandeza de
su dignidad, lamenta y denuncia las expresiones culturales
que atenían contra esa dignidad, como por ejemplo:

El machismo.

La explotación de las niñas y mujeres en la prostitución.

El menosprecio a su maternidad que las discrimina en el


campo del trabajo.

Las diferencias injustas en la participación en beneficios


de salarios o prestaciones.

El acoso sexual de que son víctimas.

El dejarlas solas con y en decisiones importantes de la


vida como la educación de los hijos.

El no reconocer el valor de su trabajo doméstico.

El ser objeto de explotación comercial (modas, artículos,


prendas de vestir,...).

El ser objeto de experimentación científica (préstamo de


úteros, intervenciones quirúrgicas,...).

La manipulación ideológica en los medios de


comunicación social.

La falsa concepción de "libertad" femenina...

1,2
Ibid., n. 414.
Directorio Nacional de Pastoral Familiar - México

• La violencia intrafamiliar.

499. "La mujer no puede convertirse en 'objeto de dominio'y de


'posesión' masculina".™

er
e
U
pr
COJ

prin
métc
acepi
tva/t¡
crist
o
pnnii
pase
n,

183
Mulieris Dignitatem, n. 10.

r
Directorio Nacional de Pastoral Familiar - México

■ La violencia intxafamiliar.

499. "La mujer no puede convertirse en 'objeto de dominio' y de


'posesión' mascu/ina".m

183
Mulieris Dignitatem, n. 10.

-tvfá
CAPITULO IV

LA PASTORAL FAMILIAR

15. LA NUEVA EVANGELIZACIÓN. NUEVO ARDOR,


NUEVOS MÉTODOS, NUEVAS EXPRESIONES.

500. La tarea fundamental a la que Jesús envía a sus


discípulos
es el anuncio de la Buena Nueva, es decir, la Evangelización
(cf.
Me 16, 15-18). De allí que "evangelizar constituye, en efecto, la dicha y
vocación propia de la Iglesia, su identidad más profunda". 1*4 La
singula
ridad y novedad de la situación en la que el mundo y la Iglesia
se
encuentran al inicio del Tercer Milenio y las exigencias que de
ello derivan, hacen que la misión evangelizadora requiera hoy
un
programa también nuevo que puede definirse en su conjunto
como una TSIueva Evangelización': "Como Pastor supremo de la
Iglesia deseo fervientemente invitar a todos los miembros del pueblo
de Dios,
y particularmente a los que viven en el continente Americano —donde
por primera ve% hice un llamado a un compromiso nuevo «en su
ardor, en sus métodos, en su expresión)^ a asumir este proyecto y
colaborar con él. Al aceptar esta misión, todos debemos recordar que el
núcleo vital de la nueva evangelización ha de ser el anuncio claro e
inequívoco de la persona de Jesucristo, es decir, el anuncio de su
Nombre, de su doctrina, de su vida, de sus promesas y del Reino que
El nos ha conquistado a través de su Misterio pascual".™ 5

501. "Este es ciertamente un nuevo modo de presentar la verdad


eterna
sobre el matrimonio y la familia a la lu% de la nueva alianza. Cristo la
reveló en el Evangelio, con su presencia en Cana de Galilea, con el
sacrificio
de la cruzj los Sacramentos de su Iglesia".™ 6 "Corresponde también a
los
cristianos el deber de anunciar con alegría y convicción la «buena
nueva»

184
ILvangtliiNuntiandi, n. 14.
185 Ylcckña in America, n. 66.
1,6
Carta a las familias, n. 19.
Directorio Nacional de Pastoral Familiar - México

sobre la familia, que tiene absoluta necesidad de escuchar siempre de


nuevo y de entender cada ve^ mejor las palabras auténticas que le
revelan su identidad, sus recursos interiores, la importancia de su
misión en la Ciudad de los hombres y en la de Dios".wl

502. La realidad de la familia presenta grandes desafíos a la


Nueva Evangelización; tiene como objeto anunciar, celebrar y
servir el Evangelio del matrimonio, la familia y la vida: 'Y no
cesaban de enseñar y de anunciar la Buena Nueva de Cristo jesús
cada día en el templo y en las casas" (Jich 5,42).

503. Una Pastoral Familiar auténtica no podrá más que anun-


ciar, celebrar y servir el Evangelio del matrimonio, la familia y
la vida en todos sus contenidos. La Iglesia entera lo anunciará
en la predicación, con la catequesis y a través del testimonio;
lo celebrará en la liturgia y con la gracia de los Sacramentos;
lo servirá con las diversas iniciativas y estructuras de sostén y
de promoción que parezcan más oportunas y más urgentes.
Hay que ir profundizando cada vez más e ilustrar los diversos
aspectos del diseño de Dios sobre el matrimonio y la familia.
Sobre todo es indispensable ayudar a los esposos y a las
familias cristianas a vivir según este 'Evangelio'. La Pastoral
Familiar debe aparecer siempre como parte integrante de toda
la acción pastoral de la Iglesia.

504. Anunciar, celebrar y servir el "Evangelio de la familia"


significa ofrecer lo que el Evangelio dice sobre el matrimonio y
sobre la familia, para llegar a vivir su identidad, su significado
y su valor en el diseño salvífico de Dios.

505. Al mismo tiempo, alude a cómo la vida matrimonial y


familiar, cuando es conducida según el diseño de Dios,
constituye ella misma un 'evangelio', una 'buena noticia' para
todo el mundo y para cada hombre. El matrimonio y la familia
vienen a ser así testimonio y profecía, objeto y sujeto de
evangelización.

Vamiliaris Consortio, n. 86.


\¿i Pdílorat {'amular

506. La Pastoral Familiar parte de Jesucristo, Hijo único de


Dios e Hijo de José v de María. Proclama el plan y designio de
Dios para el matrimonio v la familia. Se esfuerza por conocer y
atender las diversas manifestaciones de la realidad de hov respec
to al matrimonio y la familia, santuario de la vida. "Corresponde
también a los cristianos el deber de anunciar con alegría y convicción
la
'buena nuera' sobre la familia, que tiene absoluta necesidad de
escuchar
siempre de nuevo y de entender cada ve^ mejor las palabras auténticas,
que le
revelan su identidad, sus recursos interiores, la importancia de su
misión en
la Ciudad de los hombres y en la de Dios".lm

16. LA PASTORAL FAMILIAR.

507. El Buen Pastor conduce a su rebaño hacia fuentes tranquilas,


hacia pastos verdes. Cristo es el Buen Pastor que conduce a sus
ovejas hacia la vida en plenitud. La Iglesia continúa la acción de
Cristo, en su Nombre y con el poder de su Espíritu Santo.

508. Es una acción comunitaria del ejercicio de nuestra respon-


sabilidad de anunciar el Evangelio al hombre y a todos los hombres
en la diversidad de las situaciones y culturas. Es, por tanto, la acción
de salvación de la Iglesia en la que todos, de alguna manera,
tenemos parte: "Ypor cierto, es tanta la conexión y trabazón de los
miembros de este cuerpo (cf. ií/ 4,16), que si un miembro no contri-
buye según su propia capacidad al aumento del cuerpo, hay que decir
que es inútil para la Iglesia y para sí mismo";" 1*'' "la actividad de cada
miembro constituye algo importante para el conjunto";1'-"' "...a nadie le
es lícito permanecer ocioso en ¡a viña del Señor".vn Es, por tanto, la
evangeliza-ción sistemáüca y orgánica de la familia, realizada en
una acción conjunta con otras pastorales, en la comunión de la
Iglesia y en actiaid de solidaridad.

"* ibid
'*° 4ro<:oih\iM .'l(.'!/".ilj/'jm ii 12. :"'
iLianik-h; \nf!!hu:M, n. 1:"). r'1
e)>n<íifukl¿< l Aih~. n. 65.

JJ5S.
Directorio Nacional de Pastoral Familiar - México

509. Es un acto de fe en la presencia de Dios, encarnada en


la historia, que ha de ser interpretada y discernida para
descubrir su voluntad y su presencia en los signos de los
tiempos.192 Es un acto de esperanza en que el poder de Dios
puede transformar con el Evangelio la vida del ser humano y la
misma realidad. Es un acto de amor a Dios que nos llama a
colaborar con Él y el prójimo, pues nuestro amor no puede
excluir a nadie.

510. Es un servicio al hombre para su encuentro consigo


mismo, con el hermano, con la naturaleza y con Dios y así
logre realizar su vocación a la santidad, a la cual todos
estamos llamados.

511. Es una práctica de nuestros dones y carismas que el


Espíritu ha regalado a cada uno para el bien común. Así
ejercemos nuestra vocación bautismal de ser obreros en la
viña del Señor.

512. "Es siempre expresión dinámica de la realidad de la Iglesia,


comprometida en su misión de salvación". m Se provee de una
sabia, progresiva y paciente pedagogía.

513. Es conducir al misterio de Dios más que una preocupa-


ción por administrar u organizar. No es primordialmente una
acción o una manera de hablar, sino una manera de vivir y de
crecer.

514. Es un testimonio del amor de Dios al hombre que tiene


una preferencia por los más pobres y necesitados, es decir,
nuestro ser y quehacer transparenta o irradia a los demás lo
que es el misterio de Dios-Amor-Vida.

515. Como parte de la pastoral de conjunto, es el arte de las


artes (San Gregorio Magno, s. VI).

>2
Cf. Gauiium e/Spes, n. 4; Familiaris Consortio, nn. 4-
5. '3 Familiaris Consortio, n. 69.
ha Pastoral Familiar

17. ESTRUCTURAS DE LA PASTORAL FAMILIAR.

516. La Pastoral Familiar, como toda otra pastoral


organizada,
requiere de equipos o grupos de personas comprometidas y
cua
lificadas para su organización y de la implementación de
espa
cios, grupos y equipos de Pastoral Familiar en los diferentes
niveles de la Iglesia, teniendo en cuenta también los
movimien
tos y organismos en favor de la familia, que garanticen su
conti
nuidad y las metas de esta Pastoral. Esto es lo que llamamos
estructuras de Pastoral Familiar.

La Pastoral Familiar, una pastoral 'transversal'

517. Al decir que la Pastoral Familiar es una pastoral 'transver-


sal', queremos afirmar que la Pastoral de la Familia atraviesa,
o mejor dicho, está presente en toda actividad pastoral de la
Iglesia, pues aparte de su especificidad, como ya se afirmaba
anteriormente, la Pastoral Familiar es básica, porque la
familia está presente siempre de alguna manera en cualquier
expresión de actividad pastoral, pues de la familia, como
pequeña Iglesia, surgen todas las otras pastorales; así por
ejemplo, la pastoral de los migrantes, de los obreros, la
pastoral vocacional, juvenil, social, la pastoral de los
enfermos tienen que tomar en cuenta a la familia, pues ellos
(los enfermos, migrantes, obreros etc.) proceden de una
familia y forman parte de una familia.

518. Esto no significa que la Pastoral Familiar abarque todas las otras
formas de pastoral, sino más bien:

■Que todas las pastorales deberían tomar en cuenta a la


familia, como un agente activo y determinante en su
acción.

■Que la familia puede constituir una pieza maestra para la


articulación armoniosa de una pastoral de conjunto.

■Que la familia es la primera experiencia de Iglesia, el primer


centro de evangelización y catequesis, de comunión y
parti-
j cipación.
1
Directorio Nacional de Pastoral Familiar - México


Que abarca al hombre y a la mujer en todas las etapas de a
l
su vida. P

Que la familia puede proporcionarle a la Iglesia una
atmósfera cálida y acogedora, ayudándole a ser Familia P
de familias. 5:
es
519. Por eso afirmamos que la Pastoral Familiar es una r
pastoral transversal, es decir, que está presente en toda otra e
actividad pastoral de la Iglesia. e
s
520. De la familia surgen y ahí se forjan los cristianos
P2
comprometidos, que a su vez formarán familias unidas y e
comprometidas con Cristo y la Iglesia; de ahí —de la familia— s
surgen también las vocaciones sacerdotales, la vocación a la vii
vida religiosa, a la vida misionera, de ahí surgen los que son ad
llamados a permanecer célibes en el mundo de hoy, surgen reí
también los buenos profesionistas, como son los médicos, ár<
ingenieros, arquitectos, abogados y demás laicos toi
comprometidos que a su vez trabajarán en este campo de lo to
familiar, esforzándose para que cada día haya familias unidas
e integradas.

521. Si toda acción pastoral de la Iglesia tiende a la salvación 52J


integral del hombre, ésta no lo encuentra solo y aislado, sino
y r
que lo encuentra siempre en el seno de su propia familia, por gi
eso toda acción pastoral de la Iglesia tiende a la familia, y ó
surge también de la familia. mu
liar
A nivel nacional for
eos
522. Al servicio de toda la Iglesia en México, la Conferencia tes
Episcopal Mexicana ha constituido la Comisión Episcopal de Dic
Pastoral Familiar que, en comunión con toda la Iglesia en
México, tiene como objetivo ofrecer subsidiariamente servicios 526
oportunos de animación, promoción, acompañamiento y ac
consolidación a la Pastoral Familiar en las Iglesias ó
particulares, para que la familia sea evangelizada y la c
evangelizadora. pro
.
523. La Pastoral Familiar a nivel nacional busca, ante todo,
promover la formación de agentes, la creación de estructuras Estí
las
para
Ltí Pastoral familiar

ágiles y eficaces, la elaboración de programas y proyectos y la


promoción, animación y acompañamiento de la organización pastoral
de las familias en los diferentes niveles de Iglesia.

524. La Comisión Episcopal de Pastoral Familiar es consciente y se


esfuerza por conocer y atender las diversas manifestaciones de la
realidad de hoy, respecto al matrimonio, la familia y la vida. Por
eso se ha organizado en sus diferentes departamentos y áreas
para atender a todas las situaciones de la familia, como son el
estudio y la formación de agentes, la promoción y defensa de la
vida en todas sus etapas, la relación inte a familiar, la atención a los
adultos mayores, las familias en situaciones especiales e irregula
res, los movimientos de familia, la investigación y estadística y el
área de comunicación y difusión, pues para esta Comisión y para
todo el Episcopado Mexicano, la Pastoral Familiar en su conjun
to es una prioridad básica.

A nivel regional

525. Teniendo en cuenta las diversas realidades de nuestro país, y


plenamente de acuerdo con las Diócesis que integran la Región, se
buscará la formación de equipos eclesiales, que en comunión y
coordinación con la Comisión Episcopal de Pastoral Familiar, tengan
en cuenta la unificación de criterios pastorales, de formación de
agentes y demás recursos metodológicos y didácticos para la
implementación de los equipos, grupos y demás agentes de Pastoral
Familiar que apoyen esta tarea en cada parroquia, Diócesis y Región
pastoral.

526. La Comisión Episcopal de Pastoral Familiar busca promover y


acompañar en las diferentes Regiones pastorales de nuestro país la
creación y desarrollo de equipos regionales que impulsen y
promuevan esta delicada tarea en las diferentes Diócesis.

Esta promoción se hace particularmente necesaria en apoyo de las


Diócesis que carecen de recursos humanos y económicos para
formar sus propios equipos.
Directorio ISacionai de Pastoral Vamiliar - México

Estructuras diocesanas

527. La Iglesia particular, por fidelidad a su misión debe


revisar, actualizar y promover la pastoral del matrimonio y la
familia, de modo que su comportamiento responda
eficazmente a las exigencias de su compromiso evangelizador
y a la realidad histórica del matrimonio y la familia; 194 no basta,
por tanto, hacer una lista de todo lo que se ha de hacer, sino
más bien urge una verdadera planeación basada en la
realidad, que tenga en cuenta proyectos y programas a corto,
mediano y largo plazo de esta Pastoral en cada zona,
decanato y parroquia.

528. Puesto que en cada Diócesis el primer responsable de


esta Pastoral es el propio Obispo, es importante que se auxilie
de una Comisión o Departamento que tenga en cuenta que la
Pastoral Familiar es prioridad en toda la pastoral de la Iglesia
y que con ayuda del equipo diocesano de Pastoral Familiar
busque promover, impulsar y acompañar las diversas
iniciativas en todo lo que compete a esta Pastoral, por ejemplo
la adecuada preparación de los novios a casarse, la atención
a las madres solteras, las viudas, los niños de la calle, las
familias en situaciones especiales e irregulares, la promoción
y defensa de la vida en todas sus etapas, los matrimonios
jóvenes, los matrimonios en conflicto y, sobre todo, la
formación y promoción de agentes de Pastoral Familiar.

529. Es importante que el equipo diocesano de Pastoral


Familiar, como coordinador, promotor y animador de la
Pastoral Familiar, se apoye en la organización de su Diócesis,
e integre los cansmas de los diversos movimientos y
organismos en favor de la familia en la Diócesis y sobre todo
impulse a nivel de zona y decanato esta delicada tarea,
cuidando que cada plan, cada proyecto o programa de
pastoral orgánica, en estos niveles de Iglesia, tenga en
consideración la Pastoral Familiar.

530. En cada Diócesis están presentes algunos movimientos


y organismos cuyo carisma es el trabajo eclesial en favor de
la fa-

"-> Cf. Ibid. n. 70.


IM Pastoral Familiar

milia; igualmente pueden hacerse presentes otras


instituciones promotoras de la institución familiar, a todas
ellas deberá tenerlas en cuenta el equipo coordinador de esta
Pastoral, para lograr un trabajo más eficaz y fecundo, a favor
de la promoción y el fortalecimiento de la vida de las familias.

Estructuras parroquiales

531. Cada parroquia procure la implementación de un


equipo, impulsado y promovido por su párroco como
responsable, junto con el Obispo, de esta Pastoral Familiar. A
su vez, el equipo parroquial procurará su propia formación
aprovechando los recursos propuestos en la misma
parroquia, en el decanato o la zona pastoral e igualmente los
propuestos a nivel regional y nacional.

532. La parroquia como lugar concreto, operativo y unificante


de toda pastoral en la Iglesia, es el lugar donde confluyen los
diversos organismos y movimientos cuyo carisma va a favor
de la familia; es también la parroquia un lugar de encuentro
entre los diversos grupos de jóvenes, niños, adultos que ahí
desempeñan su apostolado, por tanto es en la parroquia
donde se deberá tener en cuenta, en todos sus programas
formativos, a la Pastoral Familiar. Es ahí también donde los
movimientos y organismos en favor de la familia deberán
trabajar en comunión y bajo la coordinación del párroco, con
los diversos grupos parroquiales, para la promoción y
desarrollo de la familia.

533. La parroquia debe procurar la preparación y formación


adecuada de los novios, especialmente de los próximos a
casarse, de los matrimonios jóvenes, de los matrimonios en
edad madura, la orientación y consejería de los matrimonios
en conflicto, de las familias que viven en situación especial e
irregular, de las viudas, de los niños de la calle, de las
madres solteras, de la formación de adolescentes y jóvenes,
de la promoción y defensa de la vida en todas sus etapas y
de promover en todos los ámbitos la cultura de la vida.

534. La parroquia tenga en cuenta especialmente los


programas
Directorio Nacional de Pastoral Familiar - México

de formación que ofrece la Comisión Episcopal de Pastoral Familiar,


a nivel nacional y regional y lo que se ofrece en la misma Diócesis de
tal manera que cada día sean más los agentes comprometidos v
multiplicadores de esta Pastoral Familiar.

Centros de ayuda

535. La familia, primera comunidad de vida y amor, es el lugar


en el que la vida humana está llamada a surgir y a desarrollarse
según el proyecto de Dios; de ahí que la solicitud pastoral de la
comunidad cristiana deba preocuparse por promover estructuras
y servicios que estén más directamente ordenados a la acepta
ción, a la defensa, a la promoción y al cuidado de la vida huma
na, así como del matrimonio y la familia. En particular, es nece
sario que en nuestras Iglesias locales se programen y se respalden
algunos centros operativos de apoyo al matrimonio, la familia y
la vida. Estos centros de ayuda —gubernamentales, no guberna
mentales, eclesiales y de iniciativa privada— han de ofrecer no
sólo razones y convicciones, sino también la asistencia y el sos 1
tenimiento concretos para afrontar y superar las dificultades de ;
las parejas y las familias que lo necesiten. s
n
Relación con otras estructuras P
S(
536. La Pastoral Familiar es también una pastoral vertebrante y d
convergente, es decir, tiene la capacidad de poder integrar diver
q
sos organismos hacia una sola meta: la familia. Es evidente que ei
desde el solo aspecto pastoral no podemos ayudar a la familia,
q<
pues hay que considerar otros aspectos como el económico,
si
político, legislativo, educativo, médico, cultural, etc. el
ei
537. Al interior de la Iglesia es conveniente que la Pastoral Familiar 54
se pueda relacionar con todas las estructuras en todos los niveles de d
Iglesia; que los movimientos, especialmente los que tienen un a
carisma al servicio de la familia y la vida, puedan integrarse al trí
proyecto pastoral para la familia. Sin embargo, siempre habrá que e
tener cuidado de que estos organismos o instituciones tengan un n
contenido y una metodología en sintonía con el dinamismo de la fai
Pastoral Familiar.
54
vi\
IM PaUoral familiar

538. Al exterior, se puede constatar que la familia es un tema


noble, amable y que atrae simpatías. Algunos políticos enarbolan la
bandera de la familia para proponer sus plataformas de acción,
prometen trabajar para que la familia sea protegida. Han surgido
organismos intermedios como redes, ONGs, fundaciones, institutos,
etc., con el tema de la familia. No todos ellos consideran las tres
dimensiones del matrimonio, la familia y la vida como parte de una
sola realidad. Tampoco se tiene todavía claro el concepto de una
verdadera política familiar en la que la familia sea el principal sujeto
de su desarrollo. Se acepta que la familia sea la célula de la
sociedad, pero no hay todavía programas que pongan a la persona v
la familia en el centro de un desarrollo que tenga un rostro humano.

539. A nivel civil, el "Desarrollo Institucional de la Familia" (DIF) y


otras instancias gubernamentales quieren promover a la familia. En
los Estados se organizan programas a favor de algún aspecto de la
familia, pero no siempre se aplican los principios de la solidaridad y
la subsidiariedad. Todavía se da el hecho de que se "atomiza" a la
familia, es decir, se atiende a algunos de sus miembros: niños,
jóvenes, ancianos, mujeres, salud, etc. Hay una preocupación por la
familia pero se le ve como objeto del trabajo social, no parece ser
tomada en cuenta como sujeto de su propio desarrollo. Por ejemplo,
en el aspecto educativo, si bien se dice que los programas buscan
ser desde un planteamiento de familia, en realidad es el Estado el
que elabora los programas y termina queriendo asumir en la práctica
el papel de educador. La comisión o secretariado de Pastoral
Familiar habrá de saber aprovechar estos programas y, en la medida
de lo posible, influir en ellos para bien de la familia.

540. En el aspecto ecuménico, otras comunidades cristianas le dan


una gran importancia a la familia y tienen programas de trabajo
hacia ella o la promoción y defensa de la vida. Lo mismo en el
campo interreligioso, en casi todas las religiones se valora la familia
y hay preocupación por su desarrollo.

541. En resumen, el trabajo hacia la familia, para ayudarla a vivir


su identidad y misión, puede vertebrar los esfuerzos de
Directorio Nacional ck Pastoral Familiar - México

muchas personas e instituciones, civiles y religiosas. Se


pueden encontrar temas en los que haya una coincidencia de
puntos de vista en lo relativo al matrimonio, la familia y la vida.
También se pueden crear e impulsar iniciativas para que se
trabaje en conjunto por hacer de la familia el principal sujeto
de su desarrollo, de acuerdo a los principios del ecumenismo
y la relación interreligiosa, evitando irenismos o acomodos
coyunturales.

18. AGENTES DE PASTORAL FAMILIAR.

542. El primer evangelizador es Jesucristo, que actúa en la


Igle
sia a través de su Espíritu Santo. Tiene como protagonista
res
ponsable a la misma Iglesia, a través de sus estructuras y
agen
tes.195 Dios llama a todos los bautizados, miembros de una
Igle
sia particular o parroquia: 'Vayan también ustedes a mi viña"
(Mt
20,4ss). De acuerdo a su vocación, condición y estado y sus
dones o carismas, se convierten en agentes de pastoral con la
debida motivación, preparación y organización, en espíritu de
comunión y solidaridad. Entre los agentes se pueden
mencionar:

Los Obispos

543. Los Obispos en calidad de sucesores de los Apóstoles,


participan en la misión que Jesucristo les confirió, usando su
sabiduría y la prudencia que les da el Espíritu de Dios para
ponerla en práctica, pero todo esto viene de Cristo que es
quien, por medio de ellos, gobierna al Pueblo de Dios.

544. Por lo tanto "Elprimer responsable de la Pastoral Familiar en la


Diócesis es el Obispo. Como Padre y Pastor debe prestar particular
solicitud a este sector, sin duda prioritario, de la pastoral. A. él debe
dedicar interés, atención, tiempo, personas, recursos; y sobre todo
apoyo personal a las familias y a cuantos, en las diversas estructuras
diocesanas, le ayudan en la Pastoral de la Familia. Procurará
particularmente que la propia Diócesis sea cada ve% más una
verdadera 'familia diocesana', modelo y fuente de

1,5
Cf. Ibid.. n. 69.
1^2 Pastoral Vamiliar

esperanza para tantas familias que a ella pertenecen"}'1'-''

545. El Obispo, como primer agente de Pastoral Familiar en


la
Diócesis, es el que brinda no sólo el apoyo efectivo de las
estruc
turas eclesiales en esta Pastoral, sino también el apoyo
afectivo
de todos los participantes en el apostolado de las familias.

Los presbíteros y diáconos

546. En calidad de cooperadores de los Obispos, sucesores


de los Apóstoles, también los presbíteros cumplen su misión
en la comunidad visible animándola con la caridad, para que
viva del Espíritu de Cristo. El mismo Cristo trató de transmitir
su amor ardiente al grupo de los discípulos y a todos los que
acogían su mensaje, para dar origen a una comunidad de
amor que, a su debido tiempo, constituyó también
visiblemente como Iglesia.

547. "Los Obispos se valen de modo particular de los presbíteros,


cuya tarea constituye una parte esencial del ministerio de la Iglesia hacia
el matrimonio y la familia. LM mismo se diga de aquellos diáconos a los
que eventualmente se confíe el cuidado de este sector pastoral. Su
responsabilidad se extiende no sólo a los problemas morales y
litúrgicos, sino también a los de carácter personal y social. Ellos deben
sostener a la familia en sus dificultades y sufrimientos, acercándose a
sus miembros, ayudándoles a ver su vida a la lu^ del Evangelio. No es
superfluo anotar que de esta misión, si se ejerce con el debido
discernimiento y verdadero espíritu apostólico, el ministro de la Iglesia
saca nuevos estímulos y energías espirituales aun para la propia
vocación y para el ejercicio mismo de su ministerio"}91

548. 'El sacerdote y el diácono, preparados adecuada y seriamente


para este apostolado, deben comportarse constantemente, con
respecto a las familias, como padres, hermanos, pastores y maestros,
ayudándolas con los recursos de la grana e iluminándolas con la lu%
de la verdad. Por lo tanto, su enseñan^ y sus consejos deben estar
siempre en plena consonanáa con el Magisterio auténtico de la Iglesia
de modo que ayude al pueblo de Dios a formarse en un recto sentido
de la fe, que ha de aplicarse luego en la vida

196
Ibid, n. 73.
1,7
íbid.
Directorio Nacional de Pastoral Familiar - México

concreta. Esta fidelidad al Magisterio permitirá también a los


sacerdotes lograr una perfecta unidad de criterios con el fin de evitar
ansiedades de conciencia en los fieles".'19*

Los matrimonios y las familias

549. Corresponde a los esposos y a las familias el lugar


singular que por la fuerza de la gracia del sacramento del
Matrimonio se reconoce, promueve y valora, siendo no
solamente objeto sino también sujeto activo y responsable en
la misión de salvación que se cumple con su palabra, su
acción y su vida. Cristo, por medio del matrimonio, da a los
esposos cristianos una peculiar misión de apóstoles,
enviándolos como obreros a su viña, de manera especial en el
campo de la familia.199

550. Los esposos, en forma individual o juntos, así como las


familias, son actores y sujetos de la Pastoral Familiar, en
comunión y colaboración con otros servicios y ministerios
operando en el Pueblo de Dios, en particular con los
presbíteros y los diáconos, los religiosos y religiosas, los
catequistas y los educadores, los teólogos y los expertos en
ciencias humanas.

551. El servicio ha de desarrollarse primeramente en el seno


de la propia familia, con el testimonio de una vida matrimonial
y familiar conducida según el proyecto de Dios, con la
procreación responsable y la educación y formación cristiana
de los hijos, formando una auténtica comunidad de personas;
para después abrirse a una participación en la vida de la
Iglesia y de la sociedad así como también de otras familias.

La vida consagrada

552. Dentro del plan de Dios para la salvación de todos los


hombres, El ha escogido a personas especiales que
transformen
el mundo a través de diferentes formas de vida consagrada.
"A
lo largo de los siglos nunca han faltado hombres y mujeres que,
dadles a la

™ Ibid.
"' Cf. íbid., n. 71.
I M Pastoral Vamüiar

llamada del Padre y a la moción del Espíritu, han elegido este camino
de especial seguimiento de Cristo, para dedicarse a él con corazón
'indiviso' (cf. 1 Co 7,34). También ellos, como los Apóstoles, han
dejado todo para estar con El y ponerse, como El, al servido de Dios
y de los hermanos. De este modo han contribuido a manifestar el
misterio y la misión de la Iglesia con los múltiples carismas de vida
espiritual y apostólica que les distribuía el Espíritu Santo, y por ello
han cooperado también a renovar la sociedad" 200 especialmente a
través de las familias que son la célula viva de la sociedad.

553. "Ea ayuda que los religiosos, religiosas y almas consagradas


en general, pueden dar al apostolado de la familia encuentran su
primera, fundamental y original expresión precisamente en su
consagración a Dios: de este modo evocan ellos ante todos los fieles
aquel maravilloso connubio, fundado por Dios y que ha de revelarse
plenamente en el siglo futuro, por el que la Iglesia tiene por esposo
único a Cristo. Esa consagración los convierte en testigos de aquella
caridad universal que, por medio de la castidad abracada por el Reino
de los cielos, les hace cada ve% más disponibles para dedicarse
generosamente al servicio divino y a las obras del apostolado ".2U1

554. "De ahí deriva la posibilidad de que religiosos y religiosas,


miembros de institutos seculares y de otros institutos de perfección,
individualmente o
j asociados, desarrollen su servicio a las familias, con especial
dedicación a los j niños abandonados, no deseados, huérfanos, pobres
minusválidos; visitando a \ las familias y preocupándose de los
enfermos; cultivando relaciones de respeto \ y de caridad con familias
incompletas, en dificultad o separadas; ofreáendo i su propia
colaboración en la enseñanza y asesoramiento, para la preparación de los
jóvenes al matrimonio y en la ayuda que hay que dar a los esposos !
para una procreación verdaderamente responsable; abriendo la propia casa
a una hospitalidad sencilla y cordial, para que las familias puedan
encontrar el sentido de Dios, el gusto por la oración y el recogimiento, el
ejemplo concreto de una vida vivida en caridad y alegría fraterna, como
miembros de la gran familia de Dios".202

200
Vita Consécrala, n. 1.
201
Yamiliaris (jmsorüo, n. 74.
202
íbid.
Dirtctorio Nacional de Pastoral Familiar - México

Los fieles laicos

555. Con el nombre de ñeles laicos se designan a todos


aquellos fieles cristianos, integrados al Pueblo de Dios por su
bautismo, excepto quienes pertenecen al orden sagrado o al
estado religioso, que respondiendo a su vocación, se
comprometen a vivir el Evangelio de la familia.203

556. "Son llamados por Dios para contribuir, desde dentro a modo de
fermento, a la santificación del mundo mediante el ejercicio de sus
propias
tareas, guiados por el espíritu evangélico j así manifiestan a Cristo
ante los demás, principalmente con el testimonio de su vida y con su
fe, esperanza j caridad"*» (LG 31).

557. Los laicos poseen una diversidad de carismas que los


hace
actuar en su vida familiar, social, laboral, cultural y política, lle
vando así la presencia y misión de la Iglesia en el mundo. Es
en
la familia donde se aprende a participar en la vida apostólica^
social. Otro ámbito en el que los laicos trabajan aportando sus
carismas y talentos es "ayudando a la construcción de la comunidad
eclesial como delegados de la Palabra, catequistas, visitadores de
enfermos o
encarcelados, animadores de grupos, etc. ".205

Laicos especializados

558. Son los laicos que trabajan aportando-su experiencia


pro
fesional para la formación y defensa de la familia,
iluminándola,
orientándola, dando consejo y apoyo en sus campos
específicos.
Son educadores, médicos, juristas, políticos, trabajadores
socia
les, psicólogos, jueces, personal paramédico, consejeros
etc.206

Movimientos laicales de familia

559. Los movimientos y organismos para la familia surgen


co-

203
Cf. l^umen Gentium, n.
31. 201 íbid.
205
Ecclesia in America, n.
56. 20' Cf. Gaudium et Spes,
n. 52.
\M Pastoral Familiar

mo un signo de los tiempos, como respuesta a las situaciones


de secularismo, ateísmo e indiferencia religiosa y como fruto
de la aspiración y necesidad de lo religioso, constituyendo
una prueba de la acción del Espíritu.207

560. "Uno de los dones del Espíritu en nuestro tiempo es ciertamente


el florecimiento de los movimientos eclesiales que desde el inicio de mi
pontificado continúo a indicar como un motivo de esperan^ para la
Iglesia y para los hombres. Después de dos milenios de cristianismo, la
fecundidad inagotable del Espíritu está siempre activa y sus ata una
nueva primavera de la Iglesia".™

561. Son un verdadero signo de comunión y participación en


la vida de la Iglesia; permiten la transmisión, el crecimiento de
las experiencias, la permanente formación y capacitación de
sus miembros.2119

562. Su tarea será la de suscitar en los miembros un vivo


sentido de solidaridad, favorecer una conducta de vida
inspirada en el Evangelio y en la fe de la Iglesia, formar las
conciencias según los valores cristianos y no según los
criterios de la opinión pública, estimular obras de caridad
hacia los demás con un espíritu de apertura que hace de las
familias cristianas una verdadera fuente de luz y un sano
fermento para los demás.210

563. Estas asociaciones y movimientos apostólicos para la


familia tienen tareas específicas según los carismas
particulares, fortaleciendo así ciertos aspectos de la vida de la
Iglesia. Sin embargo es frecuente descubrir un choque o una
falta de integración entre las asociaciones y movimientos y la
Iglesia particular. Cada asociación y movimiento tiene su
propio carisma y su propia estructura, pero también los tienen
las Diócesis y las parroquias. Es indispensable hacer un
trabajo de conjunto para que las estructuras no choquen entre
sí y los carismas se complementen para un

207
Cf. Christifideks Laici, n. 4.
M!
JUAN PABLO II, Encuentro de Molimientos, 98.
m
Cf. Documento de Puebla, n. 801.
110
Cf. Familiaris Consortio, n. 72.
Directorio Nacional de Pastoral Familiar - México

servicio eclesial más eficaz a favor de la familia.

564. Los movimientos y asociaciones eclesiales, surgidos


para el servicio del Pueblo de Dios, están llamados a
insertarse orgánica y dinámicamente en la vida de las Iglesias
particulares, articulándose en la pastoral de conjunto desde su
propia identidad. La vitalidad que están demostrando debe
llevarlos a colaborar en diversos ámbitos y proyectos
pastorales de la Iglesia particular, fortaleciendo la comunión y
la proyección evangelizadora.

565. Los movimientos y asociaciones dan muestras


inequívocas de eclesialidad y de fidelidad al designio divino, al
explicitar en su vida y acción cotidiana y en su proyección
evangelizadora su atención a las orientaciones del Pastor de
la Iglesia particular en la que han sido convocados por el
Espíritu a servir.

566. Manifestando su identidad y su carisma, las


asociaciones y movimientos apostólicos para la familia
contribuyen, en comunión con los Pastores, al crecimiento de PI
los esposos y del ser y quehacer de las familias que integran
la Iglesia particular.
Ct

567. Si es claro, por un lado, que los Obispos deben discernir a


y reconocer el carisma de las asociaciones y movimientos, n
protegerlos en su vivencia y proyección eclesial, promoviendo vi

incluso su libertad de acción, es también claro que los a


movimientos, desde sus características propias, deben <
integrarse a la pastoral local bajo la guía de los Pastores, a
poniendo al servicio del Pueblo de Dios los dones que el ci
Espíritu ha suscitado en ellos. En este sentido es importante ri
no perder de vista, tanto de parte de los movimientos como de c
las instancias pastorales de las Iglesias particulares, que no e
se ha de absolutizar la propia experiencia, ni cerrarse en fe
formas o métodos que puedan aparecer como auto-suficientes a
o cHscrirninatorios, o presentarse como interpretación única o c
realización auténtica de la Iglesia, excluyendo a los demás E
movimientos o mantener caminos paralelos —no M
convergentes-en la comunión pastoral.

568. También debe quedar claro que la auténtica comunión


no conduce a la uniformidad, sino a la valoración de la
multiplicidad
La Pastora! Familiar

de carismas con que Dios ha enriquecido a su Iglesia.

569. Es imprescindible identificar en cada organismo y movi


miento su origen, carisma, misión, visión, objetivos, metas,
pro
gramas y destinatarios ya que de esta forma es posible
ubicarlos
en la pastoral orgánica de la comunidad, para que uniendo
es
fuerzos, cada asociación o movimiento con su carisma
evangelice
a la familia.

Medios de comunicación social

570. Los agentes de Pastoral Familiar son todos los que de


una u otra forma llevan el mensaje de Jesucristo a las
familias; por tanto los medios de comunicación social se
pueden considerar como agentes eficaces y efectivos para
difundir el plan de Dios en la comunidad, aunque en algunas
ocasiones distorsionan la información y mal informan a la
sociedad.

571. "La mayor parte de los bautizados no han tomado aún


conciencia plena de su pertenencia a la Iglesia. Se sienten católicos,
pero no Iglesia. Pocos asumen los valores cristianos como un elemento
de su identidad cultural y por lo tanto no sienten la necesidad de un
compromiso eclesialy evange-li^ador. Como consecuencia, el mundo
del trabajo, de la política, de la economía, de la ciencia, del arte, de la
literatura y de los medios de comunicación social no son guiados por
criterios evangélicos. Así se explica la incoherencia que se da entre la fe
que dicen profesar y el compromiso real en la pida".211 Se comprueba
también que los laicos no son siempre adecuadamente
acompañados por los Pastores en el descubrimiento y
maduración de su propia vocación. La persistencia de cierta
mentalidad clerical en numerosos agentes de pastoral, clé-
rigos e incluso laicos (cf. Pue 784), la dedicación de muchos
laicos de manera preferente a tareas intraeclesiales y una
deficiente formación les privan de dar respuestas eficaces a
los desafíos actuales de la sociedad. Por eso los "destinatarios
de la Nueva Evangelizarían son también las clases medias, los
grupos, las poblaciones, los ambientes de vida y de trabajo, marcados
por la cienáa, la técnica y los

Documento de Puebla, n. 783.


Directorio Nacional de Pastoral Familiar - México

medios de comunicación social".2'12

572. Los medios de comunicación pueden ejercer un influjo


benéfico en la vida y las costumbres de la familia y en la
educación de los hijos, pero al mismo tiempo esconden
también insidias y peligros no insignificantes y podrían
convertirse en vehículo —a veces hábil y sistemáticamente
manipulado, como desgraciadamente acontece en diversos
países del mundo— de ideologías disgregadoras y de visiones
deformadas de la vida, de la familia, de la religión, de la
moralidad y que no respetan la verdadera dignidad y el destino
del hombre.213

573. Es fundamental para la eficacia de la Nueva Evangeliza-


ción un profundo conocimiento de la cultura actual, en la cual
los medios de comunicación social tienen gran influencia. Es
por tanto indispensable conocer y usar estos medios, tanto en
sus formas tradicionales como en las más recientes
introducidas por el progreso tecnológico. Esta realidad
requiere que se domine el lenguaje, la naturaleza y las
características de dichos medios. Con el uso correcto y
competente de los mismos se puede llevar a cabo una
verdadera inculturación del Evangelio. Por otra parte, los
mismos medios contribuyen a modelar la cultura y mentalidad
de los hombres y mujeres de nuestro tiempo, razón por la cual
quienes trabajan en el campo de los medios de comunicación
social han de ser destinatarios de una especial acción pasto-
ral. Debe haber una presencia eficaz del Evangelio en el
mundo de los medios de comunicación social: la formación de
agentes pastorales para este campo; el fomento de centros de
producción cualificada; el uso prudente y acertado de satélites
y de nuevas tecnologías; la formación de los fieles para que
sean destinatarios críticos; la unión de esfuerzos en la 3° C(
adquisición y consiguiente gestión en común de nuevas
emisoras y redes de radio y televisión y la coordinación de las
que ya existen. Por otra parte, las publicaciones católicas
merecen ser sostenidas y necesitan alcanzar un deseado
desarrollo cualitativo.214

212
Documento de Sanio Domingo, Conclusión 96 y 26.
213
Cf. b'amiiiam Consortio, n. 76.
214
Cf. Rcrfesia tn America, n. 72.
La Pastora/ Familiar

Otras Instituciones

Los Tribunales Eclesiásticos

574. El valioso servicio pastoral que ofrecen los Tribunales


Eclesiásticos, ante todo debe contemplarse en el contexto de
la Pastoral Familiar, puesto que su trabajo principalmente gira
en torno al matrimonio y la familia.

575. Aunque a ellos más directamente les compete atender


el aspecto jurídico, es muy conveniente que desde su visión,
su experiencia, su conocimiento de los problemas que más
frecuentemente ocasionan el divorcio, se les pida muy
encarecidamente una estrecha comunicación y colaboración
con la Pastoral Familiar para que la asesoren y orienten sobre
cuáles son los aspectos que más se deben cuidar y atender
en línea preventiva, a fin de que cada vez sean menos los
esposos que fracasen y más los que logren la comunidad
íntima de vida y amor.

576. Solicitamos pues a los Tribunales Eclesiásticos


colaboren en los siguientes aspectos:

Io. En colaboración con la Pastoral Familiar, elaboren catecis-


mos o manuales que contengan los elementos jurídicos
del matrimonio y la familia.

2o. Detecten los problemas por los que más frecuentemente


fracasan las familias y ocasionan el divorcio, y por otro
lado orienten a la Pastoral Familiar sobre posibles pistas
de solución y prevención.

3o. Colaboren con la Pastoral Familiar en la elaboración de


bancos de datos estadísticos que investiguen la
problemática del divorcio y de la desintegración familiar.

4o. Dado que el trabajo de los Tribunales Eclesiásticos se ha


visto demasiado sobrecargado y se ha dificultado dar una
atención adecuada a quien solicita atención al respecto,
se pide a los Tribunales que, en colaboración con la
Pastoral Familiar, formen equipos de sacerdotes y laicos
a nivel de
Directorio 'Nacional de Pastoral Familiar - México

zonas y decanatos, a fin de que estos atiendan más


ampliamente a quienes lo requieran en la línea de la
orientación o del posible estudio de nulidad matrimonial.

5o. Que en cada Diócesis se apoye a los Tribunales en cuanto


a modernizar y actualizar sus equipos a fin de hacer más
eficaz y óptimo su servicio.

6o. Que se capacite a más sacerdotes y laicos para que


colaboren y trabajen en los Tribunales Eclesiásticos.

19. FORMACIÓN DE AGENTES DE PASTORAL FAMILIAR.

Perfil del agente de Pastoral Familiar

577. Los agentes de los equipos de Pastoral Familiar son los


responsables de la realización concreta de esta Pastoral. Por
tanto, tienen la tarea de promover una atenta y constante
acción misionera y evangelizadora a favor de la familia y,
mediante la familia, a favor de toda la comunidad. Es
necesario tener en cuenta que el matrimonio y la familia son
un 'grande misterio' (cf. E/5, 31-35) que debe ser contemplado,
vivido, celebrado y anunciado por los agentes, para poder
servir auténticamente en la Pastoral Familiar.

578. "En la 'Nueva Evangeli^ación se debe acentuar una catequesis


kerygmática y misionera. Se requieren, para la vitalidad de la
comunidad eclesial, más catequistas y agentes pastorales, dotados de
un sólido conocimiento de la biblia que los capacite para leerla, a la lu
%_ de la Tradición y del Magisterio de la Iglesia, y para iluminar desde
la Palabra de Dios su propia realidad personal, comunitaria y social.
Ellos serán instrumentos especialmente eficaces de la inculturación del
Evangelio".215

579. Para esto es necesario tener en cuenta las diferentes


cualidades y compromisos de los agentes.

215
Documento de Santo Domingo, Conclusión 49.
/ M Píi \'íoral 1 amiliar

580. Los agentes de Pastoral Familiar se caracterizan por:

■ Vivir conscientemente (espiritualidad) su propio sacramento


bautismal y matrimonial o sacerdotal.

■ Tener un amor apasionado por la familia y deseos de que otros


lo tengan.

■ Buscar un equilibrio entre el ser y el hacer.

■ Ser testigos creíbles del Evangelio y del Pueblo de Dios.

■ Ser representativos de las familias o del presbiterio de su


comunidad.

■ Tener liderazgo laical o presbiteral.

■ Tener experiencia de una comunidad que los respalde.

■ Conocer la realidad de las familias de la localidad.

■ Reflexionar las cosas a la luz del Evangelio y el Magisterio de la


Iglesia.

■ Ser multiplicadores de todos los programas.

■ Delegar y compartir funciones y responsabilidades a otros


agentes.

■ Administrar sus actividades diarias (familiares y laborales o


parroquiales y ministeriales) con el tiempo que le dedican a la
Pastoral Familiar.

■ Saber que la prioridad de los laicos va a ser su familia y luego su


servicio pastoral.

■ Dar prioridad (los presbíteros) a la Pastoral Familiar, dentro de


las diferentes actividades ministeriales de la parroquia.

■ Tener disponibilidad para prepararse en el servicio de la Pastoral


Familiar.
■^t-.y uir/-;- ccse-v^t.
de oeru

tacer tJro-.'ccto? en
:(i» ;»a;rj

^^'■- ■.,

" ■L::-Mic;:t" Uei v?Jo es¡'-—"•■■

.' *'¿rí piro con ob'!g:n 'oí: de ?A.,...':

* \-''o-itn!uno por ^enrii: !r. *"K-.ee¿■."'.• " Cf;;


Cí-i<
Comprometido ccn D;o> v con su j
Sevicia! & todos los mv< ■'■■o.
vidual. -"írrrr'.ir..
Re.p<>;;sab/e de ser partícipe dei plan de Dios,

* Solidario con los demás participantes y personas C|iic ¿o


necesitan.

■ Trascendente pensando que lo que se hace debe perdurar.


s
Provechoso, puesto que nucst; o tiempo m la ¡ierra es breve.
:.'ii no¡

íü fi'.iH;r a la Tgk:-'i:i. mr-


ra^o riel ütd?r.
Laia.

e ^^ *■ )f~ >r M r*
Ai

uno j i ói i '
^± p ^d i i jf > i-i

¿i i.iioir^^ ' <_ii un i


i r>^ diente la con1- ~ » ii -
Directorio Kucional ck Pastoral familiar - México

be como don una 'potestad espiritual', que es participación de la


autoridad con la cual Jesucristo, mediante su Espíritu, guía la Iglesia.
Gracias a esta consagración obrada por el Espíritu Santo en la
efusión sacramental del Orden, la vida espiritual del sacerdote queda
caracterizada, plasmada y definida por aquellas actitudes y
comportamientos que son propios de Jesucristo, Cabeza v Pastor de
la Iglesia y que se compendian en su caridad pastoral, jesús se
presenta a sí mismo como 'el buen Pastor' (cf. ]ti 10,11.14), no sólo
de Israel, sino de todos los hombres (cf. ]n 10,16). Y su vida es una
manifestación ininterrumpida, es más, una realización diaria de su
'caridad pastoral'. El siente compasión de las gentes, porque están
cansadas y abatidas, como ovejas sin pastor (cf. Alt 9, 35-36); El
busca las dispersas y las descarnadas (cf. Mi 18, 12-14) y hace fiesta
al encontrarlas, las recoge y defiende, las conoce y llama una a una
(cf. Jn 10,3), las conduce a ios pastos frescos y a las aguas
tranquilas (cf. Sal 22-23), para ellas prepara una mesa,
alimentándolas con su propia vida.216

585. El sacerdote, como buen Pastor a ejemplo de Cristo, debe


ayudar a sus ovejas a encontrar el camino que Dios quiere para
ellas; y esto sólo se logra conviviendo con ellas, acogiéndolas en las
alegrías y en las tristezas, compartiendo sus experiencias y sus
inquietudes; por lo tanto debe estar cerca de las familias puesto que
ellas son iCLa célula primera y vital de la sociedad",211 y únicamente
a través de ellas se puede trasformar la sociedad.

586. "Desde fuera no se salva al mundo. Como el Verbo de Dios


que se ha hecho hombre, hace falta hasta cierto punto hacerse una
misma cosa con las jornias de vida de aquellos a quienes se quiere
llevar el mensaje de Cristo; hace falta compartir —sin que medie
distancia de privilegios o diafragma de lenguaje incomprensible— las
costumbres comunes, con tal que sean humanas y honestas, sobre
todo las de los más pequeños, si queremos ser escuchados y
comprendidos. Hace jaita, aún antes de hablar, escuchar la vo%,
más aún, el corazón del hombre, comprenderlo y respetarlo en la
medida de lo posible
y, donde lo merezca, secundarlo. Hace falta hacerse hermanos de
los hombres en el mismo hecho con el que queremos ser sus
pastores, padres y maes-

:
" Cf. Pastores Dabo Vobis, nn. 16, 21-22.
zr
í'amiHaris Consortio. n. 42.
/ +i Pacora/ ¡ '¡¡miliar

tros. Hi clima del diálogo es la amistad. Más todavía, el servido,


leemos de recordar todo esto y estorbarnos pnr practicarlo según el
ejemplo y el precepto que Cristo nos de/ó".2'-*

587. La familia es el camino de la Iglesia y "el hombre contemporá-


neo escucha más de buena gana a los testigos que a los maestros, o
si escucha a los maestros es porque son testigos. lis sobre todo a los
testigos a quienes, en la Iglesia, se confia el tesoro de la familia, a los
padres y madres, hijos e hijas, que a través de la familia han
encontrado el camino de su vocación humana y cristiana la dimensión
del 'hombre interior' (hf 3,16), de la que habla el Apóstol y han
alcanzado así la santidad, luí Sagrada Familia es el comiendo de
muchas otras familias santas".21'' De esta forma se puede explicar
por qué los expertos en Pastoral Familiar son las familias, pero ellas
necesitan de un pastor que son los sacerdotes, puesto que sin él
pueden perder el rumbo. Y el sacerdote testigo en la Pastoral
Familiar es aquel que ha asumido su historia personal v familiar; que
acepta y vive una pertenencia con su familia en la situación presente,
sm detrimento de la autonomía y consistencia pastoral. Más aún, no
basta ser testigo, hay que convertirse en acompañante: como testigo
de su propia realidad familiar asumida, el sacerdote acompaña a las
familias. Todavía más: por su identidad con Cristo Esposo de la
Iglesia, el sacerdote está llamado a vivir su ministerio pastoral en una
dimensión esponsal.

588. Las familias tienen como vocación la santidad, ya que "El


don de Jesucristo no se agota en la celebración del sacramento del
Matrimonio, sino que acompaña a los cónyuges a lo largo de toda su
existencia. Lo recuerda explícitamente el Concilio Vaticano II cuando
dice que Jesucristo permanece con ellos para que los esposos, con su
mutua entrega, se amen con perpetua fidelidad, como Hl mismo amó
a la Iglesia y se entregó por ella... Por ello los esposos cristianos,
para cumplir dignamente sus deberes de estado, están fortificados y
como consagrados por un sacramento especial, con cuya virtud, al
cumplir su misión conyugal y familiar, imbuidos del espíritu de Cristo,
que satura toda su vida de je, esperanza y candad, llegan cada ve~
más a su propia perfección y a su mutua santificación, y, por tanto,

218
\ií\izníim Suam, n 3\
:,,)
(.arta a :a> 'amjjiay. nn í 4.23-

- 11ÍL.
«'•"■'• .■ • .'!-
Directorio nacional de Pa<ioral \:amiliar - Méxieo

Pastoral Familiar son los siguientes:

■ P.structuras generales de la Iglesia: nacional, regional, dioce-


sana, (zona, decanato y parroquia).

■ Qué es la Pastoral Familiar y cuáles son sus estructuras.

■ La Pastoral Familiar como prioritaria, básica, sentida, real,


operante, orgánica y de conjunto.

■ Cristo, centro y eje guía de la Pastoral Familiar que se apoya en


la Virgen María y en el icono de la familia de Nazaret.

■ Formación de equipos de Pastoral Familiar: a todos los niveles


de las estructuras eclesiales, básicos y extendidos.

■ Agentes de Pastoral Familiar: Obispo, matrimonios, familias,


presbíteros, diáconos, religiosos(as), movimientos, medios de
comunicación, expertos y peritos.

■ Relación de los laicos y el presbiterio en comunión pastoral.

■ Tiempos de acción de la Pastoral Familiar.

■ Niveles de acción de la Pastoral Familiar:

■ Matrimonio (sacramento del Matrimonio, sexualidad, paternidad,


etc.).

■ Familia (todo lo que implica la familia "Iglesia doméstica").

* Iglesia (participación de la familia en los Sacramentos, cele-


braciones litúrgicas y en general en toda la Iglesia).

■ Sociedad (participación de la familia en la sociedad, familias en


situaciones difíciles e irregulares, etc.).

■ Formación de equipos de Pastoral Familiar y elaboración de


proyectos pastorales.

■ Metodologías para detectar la realidad de las comunidades con


encuestas, censos, cuestionarios, etc.
/ ¿¡ Pailora! I 'cimiíiar

Conocimiento de los documentos del Magisterio de la Iglesia


sobre familia.

Conocimiento de la Sagrada Escritura para fundamentar el plan


de Dios en la familia.

Plan de Dios para el matrimonio y la familia: su identidad, bases


antropológicas y teológicas.

Familia, santuario de amor v de vida, como camino de santidad.

familia, primera educadora en la fe, de los valores y de las


vocaciones.

familia promotora, servidora v defensora de la vida en sus


diferentes manifestaciones.

Etapas por las que pasa la familia: menores de 5 años, mayores


de 5 años, hi]os casados, etc.

Eamilia como sujeto v objeto de evangelización.

Derechos v dignidad de la familia, del hombre, la mujer, el niño v


el anciano.

La familia, célula primaria v vital de la sociedad, con experiencia


de comunión v participación.

Tipos de familia según la sociedad en que viven: agraria,


industrial, informática.

Tipos de familia según sus integrantes: nuclear, extendida,


matriarcal, patriarcal, etc.

Medios de cómo proporcionar ayuda a las familias en sus


diferentes formas y etapas.

Obtención y optimación de los recursos materiales en la


Pastoral Familiar.
<A'S T "■
~>r nrf;>,¡.r ;,.• ¡j¡ •' ■nevo
li :r

i.•.-.; ;..;.. i/i


Directorio Wacional de Pastora/ I 'amiiiar - México
del cambio cultural,227 etc. La misma Pastoral Familiar, como
tal, se puede decir que es emergente (se va haciendo) ella
misma. La situación de cambios por la que está pasando la
familia le pide a la Pastoral Familiar renovarse
constantemente si no quiere quedarse atrás en su misión de
acompañar a las familias. Para esto se necesita analizar
constantemente la realidad, reflexionar sobre ella y, desde el
Evangelio del matrimonio, la familia y la vida hacer propuestas
oportunas para el momento por el que atraviesa la familia. a

607. De allí que la "acción pastoral de la Iglesia debe ser progresiva, incluso en el r
sentido de que debe seguir a la familia, acompañándola paso a paso en las diversas fi
Vi
etapas de su formación y desarrollo".12* Si la Iglesia deja sola a la familia con

sus propias tareas, fallaría a su misión de acompañamiento,
fortalecimiento y animación. Y, dado que la familia es una el
verdadera Iglesia doméstica, la célula vital de la misma Iglesia, m
ésta se vería afectada también, pues por ejemplo, una tarea <
tan importante como es la evangelización "depende en gran parte ta
de la Iglesia doméstica".229 ,
mi

608. Por eso, finalmente, el trabajo de la Pastoral Familiar


debe ser permanente, no sólo coyuntural o sectorial sino total 61
y continuo, bien organizado dentro de la pastoral orgánica y na
de conjunto: "Corresponde también a los cristianos el deber de Pre
anunciar con alegría y convicción la 'buena nueva' sobre la familia, que ¡ d
uc,
tiene absoluta necesidad de escuchar siempre de nuevo y entender
cada vez? mejor las palabras auténticas que le revelan su identidad,
611
sus recursos interiores, la importancia de su misión en la Ciudad de
ve ;
los hombres y en la de Dios".2V) La Iglesia, por tanto, no puede
en ¡
dejar nunca de anunciarle a la familia lo que ella es, el
que
proyecto de Dios, de acompañarla y de ayudarla para que ella
hun
sea el sujeto de su desarrollo y crecimiento.
enri
su
a

612.
de e;
resul
matr:
defic
—" Cf. Documento de Santo Domingo, n.
268. 231
íbid.
- lamiliaris Contorno, n. 65.
2 8
252
"" íbid.
-'" íbid.. n. 86. íbid.
233

íbid.
JML.
¡M PastoralVamiliar

Preparación al sacramento del Matrimonio

609. En nuestros días es más necesaria que nunca la preparación


de los jóvenes al matrimonio v a la vida familiar. Los cambios que
han sobrevenido en casi todas las sociedades modernas exigen que
no sólo la familia sino también la sociedad y la Iglesia se
comprometan en este esfuerzo de preparar convenientemente a los
jóvenes para las responsabilidades de su futuro. Es necesario
reconocer que los fenómenos negativos que se observan en la vida
familiar provienen de que en las nuevas situaciones los jóvenes
pierden de vista la justa jerarquía de valores por no poseer criterios
seguros de comportamiento, no saben cómo afrontar y resolver ¡as
nuevas dificultades",2^ por ello urge 'promover programas mejores y
más intensos de preparación al matrimonio, para eliminar, lo más
posible, las dificultades en que se debaten tantos matrimonios y, más
aún, para favorecer positivamente el nacimiento y maduración de
matrimonios logrados".2"''2

610. Así como el matrimonio y la familia son una realidad de la


naturaleza humana y una realidad de la gracia sobrenatural, "la
preparación al matrimonio ha de ser vista y actuada como un
proceso gradual y continuo".2^

611. La preparación al matrimonio que cada persona quiere, se ve


afectada por el proceso personal que dicho sujeto ha tenido en su
formación como ser humano. Por lo tanto debe cuidarse que en cada
etapa de la vida se vava desarrollando como ser humano y como hijo
de Dios, de manera que no sólo se forme y enriquezca en
conocimientos, en el desarrollo de la voluntad y en su afectividad,
sino también en su fe cristiana.

612. Hay procesos en los cuales la omisión de alguna o algunas de


estas etapas puede comprometer seriamente la calidad de este
resultado final. El proceso educativo es uno de ellos. Muchos
matrimonios fracasan por causa de la negauva historia familiar
deficientemente asumida, de la falseada escala de valores de los

™ Ibid., n. 66.
:
« íbid. :-« íbid.
<.onvu;K:::- ■; ■ ,:;.i',i. >f de co".!.;á;i y '=':.; Í¡¡;;UÍ;:VO uesíav ai>k'; ■í
ia nani'">!c.',i Je ia relación conyugal co;>;': Vo:/! unidad íntima de vida
v ain''>r'. ¿prendido? r'cs '_ ;?• m;¡s cierna edad y no corre gldos intC'-
apeiliv ámenle

613. Eto hace ne osario reror,-.-. ■ • ...... nv.-'vjr. .•■■ :• .^pas


principa es: ~ ".■;<. PÍ.^Í: .-:.VJ.¡ »■»—- • ,. -1: ■■ ..^.j-ra^ó:, i'.:T-.:--.in->-'

D"^
■íi5. Los contenidos de la preparación remola deben ser te
ed
Io Que cada persona se descubra a sí misma como un ser original,
r! '
con toda su realidad de cualidades pos tivas y defectos.
lo;
2° Qiio apremia a percibir e identificar en 1 s relaciones ínter hu:
personales y sociales todos los valores unten i ¿cimente
humanos 61S
noi
^° :-i{ ;Z ■■■'•:■;;-•:::: ;.-^-s valores en la formación del carácter, el men
manejo oo re...io de las propias inclinaciones v en el trato con luaL
las persona:-' '■;! r.tfo ;o\o
'Ib,
..„ acüiudes de base

.i ' concreta -i
- f i (( rriin i n i~ t ull uio personas
i 1 ' - ii * t uua cehba-

sn~i-.:■■■"' i;or esto es oportuno que se proporcione principalmente -


¡ qu.::;es nielan su educae on media }" se prolongue hasta la
educación superior. Tiene iüítar en el tiempo d.- noviazgo. Esta p
e.'.L-. ^r:; ; Jebe estructurar i¡i diüiiie encuentros y cursos en lo que e
promueva ia maduración de los jóvenes en los valores humanos de
amistad y diálogo.

619. Igualmente se deberá profnndWjir en :'j 'e para -¡uc reco-noü an


que el matrimonio es un sacramento^ ''u jin de que d ¿ai,rcimento
sea cekhvds y vluiJo ;•/? fas deindas aupo ilíones morales y espiri-
tuales !-34

->'■ Íb-A.

1S1
Directonti Xacional de Pastoral 1 -amular - México

620. El proceso de educarlos para el amor y la vida matrimonial


"debe presentarse como una relación interpersonal del hombre y la
mujer que se desarrolle continuamente y los estimule a profundizar en
los problemas de la sexualidad conyugal y la paternidad responsable,
para que al formar su propia familia asuman la responsabilidad que les
corresponde en el proceso educativo de los hijos, asi como la
adquisición de los elementos de base para una ordenada conducción
de la jamilia (trabajo estable, suficientes medios económicos, sabia
administración doméstica)"2^

621. El documento pontificio ve la preparación próxima al


sacramento del Matrimonio como 'un camino catecumenal', que ha
de realizarse en 'un plan amplio', es decir, que ha de cubrir un
espacio de tiempo suficiente, en donde se realice una 'preparación
más específica para los Sacramentos'. En efecto, no es posible aislar
en la vida el sacramento del Matrimonio, de los Sacramentos de
iniciación cristiana. De ahí que de esta preparación no puede estar
ausente 'una adecuada catequesis'. El verda dero catecumenado no
consiste en el aprendizaje teórico de una serie de verdades de fe,
sino que exige empeñarse en un compromiso de conversión.236

622. Esta etapa de preparación debe ayudar a los jóvenes a tomar


conciencia de que el matrimonio es el llamado que Dios les hace
para expresar su amor a los demás y a dar vida a sus hijos, pero
además a que pongan su amor conyugal al servicio de las
necesidades de su comunidad parroquial "insertándose en grupos,
asociaciones, movimientos e iniciativas que tienen como finalidad el
bien humano y cristiano de las familias".211

623. En esta etapa de los jóvenes es importante presentar el


matrimonio como vocación humana y cristiana y presentar el
sacerdocio y la vida religiosa como un posible camino de Dios para
el cristiano.

624. Los establecimientos educativos de la Iglesia y los que son

™ Ibid.
--« íbid. -3"
íbid.
1M Pastoral \:amiltar

dirigidos por laicos verdaderamente católicos tienen una seria


responsabilidad en esta fase de la preparación al matrimonio.

625. También habrá que intensificar la formación de grupos juveniles y


en ellos, integrar como programación normal de su proceso de
formación religiosa la preparación para la vida ma- Í trimonial. En toda
comunidad parroquial debería haber grupos 1 juveniles con preparación
más específica para los Sacramentos. j Un momento oportuno para la
preparación próxima puede ser I también el catecumenado que, con
diversidad de formas, se está 1 llevando como preparación para la
confirmación.238

i 626. Con las Comisiones Episcopales de Evangelización y Ca-j


tequesis, de Educación y Cultura y de la Doctrina de la Fe se > deberá
revisar cómo se lleva a cabo esta formación en familia, en ! las clases
de religión y de catequesis y, sobre todo, se procurará » que haya a
nivel nacional material adecuado y la ayuda necesaria a los
responsables de esta educación tan importante y delicada.

627. La idea u objetivo fundamental que habrá que tener en \ cuenta


para la formación de los que se están preparando para el matrimonio
ha de ser la preparación para la vida de esposos. Se insiste aquí en la
necesidad de presentar el contexto específico de la vida de los
esposos, que es el matrimonio y también las responsabilidades de los
padres en su misión educativa. El Papa Juan Pablo II señala la
obligación que los esposos tienen de educar a sus hijos 'para el amor
como don de sí' y ofrecerles en este contexto una 'educación sexual
clara y delicada',239 que ha de basarse en 'una cultura sexual que sea
verdadera y plenamente personal'.24" Esta preparación para la vida de
esposos requiere, por tanto, orientar a los jóvenes para que descubran
y asuman una concepción auténticamente católica del amor y de la
sexualidad. Es el momento de insistir en la 'conyugalidad responsable',
prerrequisito indispensable para comprender y vivir cabalmente el
verdadero significado de la paternidad responsable. Es la épo-

Cf. Documento de Puebla, n.


258

1991. 2,l) Cf. l'amiliarii Consortw, n.


37. "" Cf. íbid.
Directorio Kadonalde Pastoral l'amiliar - México

ca de la vida en que el adolescente y el joven deben prepararse para


luchar contra la tentación de separar conyugalidad de paternidad,
cada vez más frecuente en los ambientes no católicos e incluso en
los católicos.
628. Educar en esta relación interpersonal entre hombre y mu
jer requiere, desde luego, enfrentar con decisión y profundidad y

los problemas de la sexualidad humana en sus aspectos de rela
ción y procreación. Por tanto, y desde un enfoque católico, edu p
car para el amor y educar la sexualidad requerirá educar para la p)
castidad y también para la virginidad, sin la cual tampoco se lo p'
grará educar para el matrimonio católico. Sin este cimiento firme di
no será posible construir luego el edificio del matrimonio católi P
co.241 Deberá ser ésta la óptica dentro de la cual actúen los <
bi
agentes de pastoral que se ocupen de la formación de nuestros
Pe
jóvenes para el matrimonio. ¿Qué significa para ellos el amor y
qué significa la sexualidad? Este punto debe quedarles muy cla
63
ro.
nu
po
Preparación inmediata
;
629. Esta etapa se realiza en los meses previos a la boda, puede pe
decirse que se inicia cuando los novios deciden casarse, aunque no tai
hayan fijado fecha para su matrimonio, por lo que se debe ca
aprovechar con sentido de verdadera responsabilidad pastoral la '
oportunidad que se nos brinda de evangelizar, en la forma más
completa y eficaz que sea posible, a las parejas de novios que se 63;
presentan a solicitar el sacramento del Matrimonio, manteniendo un re£
proceso de mejora continua de los programas actuales, teniendo en en
cuenta las necesidades surgidas debido a la desevange-lización o me
aún antievangelización, tanto de jóvenes como de adultos, para do(
esforzarse en llenar los vacíos existentes en su proceso educativo. qut
resj
630. En esta etapa se debe profundizar en el misterio de Cristo y estí
de la Iglesia, en las gracias y responsabilidades inherentes al imr
niei

634
241
C( SAGRADA CONGREGACIÓN PARA LA EDUCACIÓN CATÓLICA, Orten- Cí
2

íaaones educaíiray wbre el amor humano, nn. 60-61. »íb


•Cí
1M Pastoral Familiar

sacramento del Matrimonio y se les debe invitar a prepararse para participar activamente en la
preparación de su Misa de matrimonio.

631. Un instrumento apto puede ser la elaboración de una guía que señale contenidos y graduación
de la formación de esta etapa y las siguientes. Los padres son los primeros y principales educadores
de los hijos, pero se debe promover que haya en cada parroquia un centro de formación que ayude a
los padres a cumplir esta misión, o a través de algún otro movimiento al cual se le pueda
encomendar esta responsabilidad. La riqueza y profundidad de esta etapa y de su itinerario total va a
depender en gran parte del recorrido previo que ellos hayan realizado en el descubrimiento de la
verdad de Jesucristo y de la adhesión vital a su Persona.

632. El Papa indica una tarea importante de esta etapa: "dar un nuevo significado y forma nueva al
llamado examen prematrimonial exigido por el Derecho Canónico".10'1 Esta etapa es 'siempre necesaria',
dice, pero tiene mayor urgencia aún "para aquellos prometidos que presentan todavía carencias y
dificultades en la doctrina y en la práctica católica".1^

633. El examen prematrimonial al que hace alusión el Papa, se refiere al conjunto de diligencias que
debe realizar todo párroco, en cada caso, para que el matrimonio se celebre válida y licita mente.244
Este examen no puede reducirse a juntar certificados y documentos, o a constatar la ausencia de
impedimentos, sino que debe ir más allá: conocer la disposición de los contrayentes respecto del
compromiso cjue asumirán al casarse, así como su estado de fe para recibir el sacramento del
Matrimonio. Dada la importancia de este examen {presentación matrimonial) se ve conveniente que
sea realizado personalmente por el sacerdote.

634. El canon 1063 establece que "Los pastores de almas están

242
Cf. Familiaris Consortio, n. 66.
243
íbid.
244
Cf. Código de Derecho Canónico, n. 1066.

También podría gustarte