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Experiencia Espiritual y Vindicación del Espíritu

El documento describe la experiencia del autor de recibir una "ola de fuego santo" mientras oraba, lo que lo limpió y llenó de gozo y paz. Aunque tenía dudas sobre si esto era una "tercera obra de gracia", vio que fue obra del Espíritu Santo. Luego discute que el cesacionismo "apaga al Espíritu Santo" al no permitirle manifestarse a través de dones como en los tiempos bíblicos, y que la incredulidad o el temor también pueden contristar al Espíritu.
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Experiencia Espiritual y Vindicación del Espíritu

El documento describe la experiencia del autor de recibir una "ola de fuego santo" mientras oraba, lo que lo limpió y llenó de gozo y paz. Aunque tenía dudas sobre si esto era una "tercera obra de gracia", vio que fue obra del Espíritu Santo. Luego discute que el cesacionismo "apaga al Espíritu Santo" al no permitirle manifestarse a través de dones como en los tiempos bíblicos, y que la incredulidad o el temor también pueden contristar al Espíritu.
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La incertidumbre me hacia ponerme de rodillas, Puedo llevarle al lugar exacto en la antigua

US 411, al pie de la montaña Monteagle,cuando vino sobre sobre mi una carga muy pesada
mientras oraba, la ansiedad regreso de nuevo, y con venganza. Me encontraba en agonía.
Clamé al señor; “¿No estoy santificado? ¿Ni tan siquiera soy salvo?”. No sentía a Dios en lo
absoluto. Sin embargo dos versículos vinieron a mi mente, Primera de Pedro 5:7 “Echando
toda vuestra ansiedad sobre él, por que él tiene cuidado de vosotros” y Mateo 11:30 “Por
que mi yugo es fácil, y ligera mi carga”. Pero mi carga esa mañana era pesada, muy
pesada. Mientras el señor intercedia por mi, deje de orar y me convertí en un espectador
Fue a Jesús diciéndole al Padre: “Él lo quiere” . El padre respondió: “Puede tenerlo”. En ese
momento una ola de fuego santo entró en mi pecho. Fui limpiado. Literalmente sentí calor;
También recordando como John Wesley testificaba que su corazón fue “extrañamente
calentado”. El mismo día que me ocurrió eso, mi amigo Bill Kerns, que vivía en el cuarto de
al lado, dijo que observó algo distinto en mi. Me pregunto: “¿Qué te ha sucedido?”. Sin
embargo, me preguntaba seriamente una cosa: ¿Donde podía encontrar en la Biblia una
base sólida para lo que me había ocurrido? ¿Había recibido algo nuevo? ¿Eso era
verdaderamente una tercera obra de gracia ¿Le ocurrió eso a John Wesley?”. Estaba
rebosante de gozo y paz. Disfrutaba de un sentimiento de Dios que no sabía que una
persona pudiera tener en esta vida. Antes de que anocheciera ese día, comencé a ver lo
que me ocurrió fue obra del Espíritu Santo. Yo no pude hacer que aquello sucediera. Solo
se que anhelaba caminar más cerca de Dios en esos días. Los milagros siempre dejan lugar
para la duda, ya que no están diseñados para reemplazar la fe, solo para revelar el corazón.
También, el hecho de que los milagros de jesús en Galilea no fuesen creídos demuestra que
los mejores milagros no fueron pruebas profundas para quienes son incrédulos y de
corazón duro y rechazar su testimonio es traer un mayos juicio sobre los que son testigos
de ellos. Quizá usted y yo necesitamos paciencia mientras nuestros amigos o seres
queridos están totalmente convencidos de que “no hay nada” cuando se trata de lo
milagroso. Mi hipótesis, entonces, es que el principio de vindicación por el Espíritu está en
juego cuando se trata de lo milagroso. La vindicación por el Espíritu es una vindicación
interna. El Espíritu Santo da testimonio de nuestro corazón. No vivamos para la vindicación
de nuestras perspectivas teológicas. Dios quiere que recibamos la alabanza que viene
solamente de Él (Juan 5:44). Si fuéramos vindicados abiertamente en nuestra postura de
que Dios manifiesta su poder y su gloria hoy día mediante los dones del Espíritu podríamos
sucumbir la alabanza de las personas. Podríamos. Todos tenemos un ego muy frágil. Que
Dios no permita que esto nos ocurra: Que comencemos a decir a los demás “Ya te lo decía
yo” Yo pienso que el cesacionismo apaga al Espíritu Santo. Como hemos visto es facil
contristar al Espíritu Santo mediante la amargura, el enojo y no perdonando totalmente a los
que nos han ofendido. Dios no cambiará las reglas para ninguno de nosotros, y si no
vencemos la amargura, la Paloma no descenderá y permanecerá sobre nosotros. Usted y
yo vemos cosas grescas en las escrituras mientras que El Espíritu Santo no sea contristado
en nosotros. También es fácil apagar al Espíritu Santo. Apagamos al Espíritu Santo
principalmente por incredulidad o temor: ser demasiado precavido para no permitir que lo
falso domine. Pero esto tristemente, pero esto, tristemente, podría derivar en pasar toda
nuestra vida siendo gobernados por la cautela y sin ver nunca la gloria de Dios
abiertamente revelada. El Espíritu Santo puede, por tanto, ser apagado por una doctrina
que no le permite mostrarse. Muchos cristianos creían que la gran comision- “Vayan y
hagan discípulos de todas las naciones” (Mateo 28:19) - Fue solamente para la primera
generación de los apóstoles. Este fue un tipo de cesacionismo.

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