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Sentencia de Casación 9 Mar 2016 RD

El documento presenta un resumen de una sentencia de la Suprema Corte de Justicia de la República Dominicana. La sentencia rechaza un recurso de casación presentado contra una decisión anterior de la Corte de Apelación de San Francisco de Macorís relacionada con un caso civil sobre la ejecución de un contrato de promesa de venta inmobiliaria.

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Sentencia de Casación 9 Mar 2016 RD

El documento presenta un resumen de una sentencia de la Suprema Corte de Justicia de la República Dominicana. La sentencia rechaza un recurso de casación presentado contra una decisión anterior de la Corte de Apelación de San Francisco de Macorís relacionada con un caso civil sobre la ejecución de un contrato de promesa de venta inmobiliaria.

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SENTENCIA DEL 9 DE MARZO DE 2016, NÚM.

Sentencia impugnada: Cámara Civil y Comercial de la Corte de Apelación de San Francisco de Macorís, del 25 de agosto de
2014.

Materia: Civil.

Recurrente: Andrés Amparo Guzmán Guzmán.

Abogado: Lic. Amado Toribio Martínez Guzmán.

Recurrido: Inmobiliaria Inés Altagracia, S. A.

Abogado: Lic. Ausberto Vásquez Coronado.

LAS SALAS REUNIDAS.

Rechazan.

Audiencia pública del 09 de marzo de 2016.


Preside: Mariano Germán Mejía.

Dios, Patria y Libertad


República Dominicana
En Nombre de la República, Las Salas Reunidas de la Suprema Corte de Justicia, dicta en audiencia pública, la
sentencia siguiente:
Con relación al recurso de casación interpuesto contra la sentencia dictada por la Cámara Civil y Comercial de la
Corte de Apelación del Departamento Judicial de San Francisco de Macorís el día 25 de agosto de 2014, como
tribunal de envío, cuyo dispositivo aparece copiado más adelante, incoado por: Andrés Amparo Guzmán Guzmán,
dominicano, mayor de edad, casado, comerciante, domiciliado en la ciudad de Santiago de los Caballeros y
residente en la casa No. 3 de la calle “C” Reparto Tavares Oeste, Santiago, con cédula de identidad y electoral No.
031-0200554-7, quien tiene como abogado constituido y apoderado especial al Licenciado Amado Toribio Martinez
Guzmán, dominicano, mayor de edad, casado. Abogado, con cédula de identidad y electoral No. 054-0013112-3,
matrícula del Colegio de Abogados No. 12562-220-88, y estudio profesional abierto en un apartamento de la casa
No. 30 de la calle Angel Morales de esta ciudad de Moca, parte recurrente, y quien para los fines del presente
recurso de casación hace formal elección de domicilio en un apartamento de la casa No. 53 de la Avenida Leopoldo
Navarro de la ciudad de Santo Domingo, estudio del Doctor Delfín Antonio Castillo (JURISTECNICA);
Oído: el dictamen del Magistrado Procurador General de la República;
Visto: el memorial de casación depositado en la Secretaría General de la Suprema Corte de Justicia el 27 de
marzo de 2015, suscrito por el Licdo. Amado Toribio Martinez Guzmán, abogado de la parte recurrente, en el cual
se proponen los medios de casación que se indican más adelante;
Visto: el memorial de defensa depositado en la Secretaría General de la Suprema Corte de Justicia el 10 de abril
de 2015, suscrito por el Licdo. Ausberto Vásquez Coronado, abogado de la parte recurrida, Inmobiliaria Inés
Altagracia, S. A;
Las Salas Reunidas de la Suprema Corte de Justicia, por tratarse en el caso de un segundo recurso de casación
sobre el mismo punto, de conformidad con lo que dispone el artículo 15 de la Ley No. 25-91, del 15 de octubre de
1991, en la audiencia pública del 07 de octubre de 2015, estando presentes los Jueces: Julio Cesar Castaños
Guzmán, Juez Primer Sustituto de Presidente, Miriam Germán Brito, Víctor José Castellanos Estrella, Edgar
Hernández Mejía, Sara I. Henríquez Marín, José Alberto Cruceta Almánzar, Fran Euclides Soto Sánchez, Alejandro
Adolfo Moscoso Segarra, Juan Hirohíto Reyes Cruz, Robert C. Placencia Álvarez, Jueces de la Suprema Corte de
Justicia, así como los Magistrados Banahí Báez de Geraldo, Juez Presidente de la Cámara Civil y Comercial de la
Corte de Apelación del Distrito Nacional y Blas Rafael Fernández Gómez, Juez Presidente de la Tercera Sala de la
Cámara Civil y Comercial de la Corte de Apelación del Distrito Nacional, asistidos de la Secretaria General;
En aplicación de los textos legales invocados por la parte recurrente, así como los artículos 1 y 65 de la Ley
sobre Procedimiento de Casación, las Salas Reunidas de la Suprema Corte de Justicia conocieron del Recurso de
Casación;
Visto: el auto dictado en fecha diez (10) de diciembre del año dos mil quince (2015), mediante el cual el
magistrado Mariano Germán Mejía, Presidente de la Suprema Corte de Justicia, se llama a sí mismo, en su indicada
calidad, conjuntamente con los Magistrados Julio Cesar Castaños Guzmán, Edgar Hernández Mejía, Martha Olga
García Santamaría, Jueces de esta Suprema Corte de Justicia, para integrar Las Salas Reunidas en la deliberación y
fallo del recurso de casación de que se trata, de conformidad con las Leyes No. 684 de 1934 y 926 de 1935;
Considerando: que la sentencia impugnada y los documentos a que ella se refiere, ponen de manifiesto que:
1) Con motivo de una demanda en ejecución de contrato, incoada por el señor Andrés Amparo Guzmán
Guzmán, contra Inmobiliaria Inés Altagracia, S. A., la Cámara Civil y Comercial del Juzgado de Primera
Instancia del Distrito judicial de Espaillat, dictó la sentencia civil No. 310, de fecha 29 de mayo de 2003, la
que tiene el dispositivo siguiente:
“PRIMERO: Ratifica el defecto pronunciado en audiencia en contra de la demandada INMOBILIARIA INÉS
ALTAGRACIA, S. A., por falta de comparecer no obstante estar emplazada; SEGUNDO: Ordena de manera
inmediata la ejecución del contrato sinalagmático de promesa de venta suscrito en fecha veintinueve (29)
del mes de enero de año dos mil dos (2002) por el demandante ANDRÉS AMPARO GUZMÁN GUZMÁN, en
su calidad de comprador aceptante y la demandada INMOBILIARIA INÉS ALTAGRACIA, S. A., en su calidad
de vendedora prometiente, por las razones contenidas en la presente decisión; TERCERO: Rechaza la
solicitud del demandante ANDRÉS AMPARO GUZMÁN GUZMÁN de que por esta decisión sea fijado un
astreinte, por improcedente y mal fundada; CUARTO: Rechaza la solicitud del demandante ANDRÉS
AMPARO GUZMÁN GUZMÁN de que la presente decisión sea declarada ejecutoria provisionalmente, por
no encontrarse dicha instancia en los casos señalados por la Ley para beneficiarse de esta; QUINTO:
Condena a la demandada INMOBILIARIA INÉS ALTAGRACIA, S. A., al pago de las costas del procedimiento
con distracción de las mismas en provecho del abogado del demandante LIC. AMADO TORIBIO MARTÍNEZ
GUZMÁN, quien afirma estarlas avanzando en su mayor parte; SEXTO: Comisiona al ministerial Ramón
Gilberto Feliz López, Alguacil Ordinario de la Suprema Corte de Justicia para la notificación de la presente
Sentencia a la parte defectuante”; (Sic).
2) Sobre el recurso de apelación interpuesto por Inmobiliaria Inés Altagracia, S. A., contra ese fallo, intervino
la sentencia No. 148, la Cámara Civil y Comercial de la Corte de Apelación del Departamento Judicial de la
Vega, en fecha 30 de diciembre del 2003, cuyo dispositivo es el siguiente:
“PRIMERO: ACOGE como buenos y válidos los recursos de apelación principal e incidental incoados en
contra de la sentencia civil No. 310, de fecha veintinueve (29) del mes de mayo del año 2003, dictada por
la Cámara Civil y Comercial del Juzgado de Primera Instancia del Departamento Judicial de Espaillat, en
cuanto a la forma; SEGUNDO: En cuanto al fondo, acoge el recurso de apelación principal, y en
consecuencia revoca la sentencia civil No. 310, de fecha veintinueve (29) del mes de mayo del año 2003,
dictada por la Cámara Civil y Comercial del Juzgado de Primera Instancia del Departamento Judicial de
Espaillat; TERCERO: Ordena la rescisión del contrato de promesa de compraventa de fecha veintinueve
(29) del mes de enero del año 2002, intervenido entre la INMOBILIARIA INÉS ALTAGRACIA, S. A., y el señor
ANDRÉS AMPARO GUZMÁN, por las razones expuestas precedentemente; CUARTO: Rechaza el recurso de
apelación incidental por improcedente; QUINTO: Compensa las costas”(Sic);
3) La sentencia arriba indicada fue objeto de un recurso de casación, emitiendo al efecto la Cámara Civil de
esta Suprema Corte de Justicia, su sentencia de fecha 08 de mayo de 2013, cuyo dispositivo es el siguiente:
“Primero: Casa la sentencia civil núm. 148, de fecha 30 de diciembre de 2003, dictada por la Cámara Civil y
Comercial de la Corte de Apelación del Departamento Judicial de La Vega, cuyo dispositivo se ha copiado
en parte anterior al presente fallo; Segundo: Envía el conocimiento del asunto por ante la Cámara Civil y
Comercial de la Corte de Apelación del Departamento Judicial de San Francisco de Macorís, en las mismas
atribuciones; Tercero: Compensa las costas. (Sic)”;
4) Como consecuencia de la referida casación, la Corte de Apelación del Departamento Judicial de San
Francisco de Macorís, como tribunal de envío, dictó, en fecha 25 de agosto de 2014, el fallo ahora
impugnado, cuyo dispositivo es el siguiente:
“Primero: Declara regulares y válidos en cuanto a la forma los recursos de apelación principal e incidental,
interpuestos, el primero, por la Inmobiliaria Inés Altagracia, S. A., y el segundo, por el señor Andrés Amparo
Guzmán Guzmán, por haber sido interpuestos de acuerdo con la ley; Segundo: La Corte, actuando por
autoridad propia, y contrario imperio, revoca en todas sus partes la sentencia apelada marcada con el
número 00258/2013, de fecha 22 del mes de julio del año dos mil trece (2013), dictada por la Cámara Civil,
Comercial y de Trabajo del Juzgado de Primera Instancia del Distrito Judicial de Espaillat, por los motivos
expresados en esta decisión; y en consecuencia; Tercero: Ordena la resolución de promesa sinalagmática
de compraventa de fecha veintinueve (29) del mes de enero del año 2002, intervenido entre, de una parte
“La Inmobiliaria Inés Altagracia, S. A.”, con domicilio en Santo Domingo, Distrito Nacional, presidida por el
Dr. Hugo Antonio Gitte Guzmán, como prometiente vendedora, y de la otra parte, el señor Andrés Amparo
Guzmán, como prometiente comprador; Cuarto: Condena a la parte recurrida, señor Andrés Amparo
Guzmán Guzmán, al pago de las costas y ordena su distracción a favor y provecho de los Licdos. Ausberto
Vásquez Coronado y del Dr. J. A., Peña Abreu, quienes afirman haberlas avanzados en su mayor parte”(sic);
5) Es contra la sentencia cuyo dispositivo ha sido transcrito en el numeral que antecede que está dirigido el
recurso de casación que es objeto de ponderación por esta sentencia;
Considerando: que en su memorial de casación la parte recurrente alega los medios siguientes:
“Primer medio: fallo “Ultra Petita” Desnaturalización de los hechos y documentos de la causa; Contradicción de
Motivos. Falta de base legal: Errónea interpretación de artículo 1184 del Código Civil Dominicano; Segundo medio:
Violación al debido proceso. Violación a la inmutabilidad del proceso. Aceptación demandas nuevas en grado de
apelación; (estos medios están en el primer recurso al igual que en el segundo recurso de casación interpuesto por
igual motivo y el mismo punto de derecho ya juzgado en una primera casación); Primer medio nuevo:
Desnaturalización de los hechos y documentos de la causa, Contradicción de motivos, Falta de base legal; Segundo
medio nuevo: Errónea aplicación de derecho y violación a la ley;
Considerando: que, en su memorial de defensa, la parte recurrida entidad Inmobiliaria Inés Altagracia, S. A.,
solicita que sea declarado inadmisible el recurso de casación, en razón de que el hoy recurrente había interpuesto,
en el año 2003, otro recurso de casación, planteando precisamente los mismos motivos que está planteando en el
recurso de casación de marras;
Considerando: que, en cuanto al medio de inadmisión planteado, a juicio de estas Salas Reunidas, procede
rechazarlo, en razón de que, si bien es cierto que el hoy recurrente plantea los mismos medios de casación que en
el recurso anterior; no menos cierto es, que los puntos en ellos planteados no adquirieron autoridad de cosa
juzgada, sino que dieron lugar a la casación del fallo impugnado en esa ocasión y al envío ante la Corte a-qua, a fin
de ser valorado nueva vez;
Considerando: que por la vinculación que guardan los dos medios propuestos por la recurrente, procederemos
a responderlos de manera conjunta, con la debida aclaración que en el desarrollo de su memorial de casación la
parte recurrente hace constar los mismos medios del primer recurso de casación conocido ante la Sala Civil de la
Suprema Corte de Justicia, fundamentándolos como medios nuevos, ante las Salas Reunidas en síntesis, que:
1. La Corte a-qua falló ultra Petita, toda vez que la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia casó la
sentencia No. 148 de fecha 30 de diciembre de 2003, dictada por la Cámara Civil y Comercial de la Corte de
Apelación de la Vega, enviando ante la Corte de Apelación de San Francisco de Macorís, bajo la premisa de
que dicha Corte debió poner en mora a la actual recurrente a los fines de que pagara el precio convenido
como inicial.
2. La Corte de envío desnaturalizó los hechos de la causa al establecer en el considerando segundo de la
página 15 de la sentencia objeto de casación lo siguiente: “Considerando: Que por los documentos
depositados quedaron establecidos los siguientes hechos; 1) Que conforme al contrato de promesa de
compraventa, la primera obligación o pago inicial fue acordado a la parte prometiente compradora, señor
Andrés Amparo Guzmán Guzmán, quien debía desembolsar la suma de RD$510,000.00…;2) Que no existe
constancia de que la parte prometiente compradora, cumpliera con el pago inicial referido…sino que es
doce (12) años después, en fecha dieciocho (18) de marzo del año 2014, cuando oferta el pago de
trescientos mil pesos (RD$300,000.00), con un cheque de administración respondiendo parcialmente el
acto de puesta en mora… ”;
3. La Corte de envío hizo una desnaturalización de los hechos y de las declaraciones de las partes, pues ellas
declararon en la audiencia de fecha 25 de marzo de 2014, que el monto pactado en el contrato de
promesa de venta no es el que se estipula en los numerales a) y b) del artículo primero del referido
contrato, sino las cantidades que se encuentran escritas a mano en el lateral derecho del documento.
4. La Corte de envío no le dio el debido alcance a las declaraciones dadas por las partes en litis, ni al contrato
de promesa de venta que tiene a mano el precio acordado, pues son las mismas partes que declaran que el
primer pago es de RD$300,000.00 (precio puesto a mano) y no RD$510,000.00, como a computadora en
principio se pactó y se cambió, y erróneamente establece la Corte de envío en su sentencia, por lo que la
oferta hecha por el recurrente de la suma de RD$300,000.00, es la correcta y ha lugar a casar dicha
sentencia;
5. La Corte a-qua incurre en una errónea motivación, cuando establece: “Considerando: Que, habiéndose
establecido que el comprador no efectuó el pago inicial en el momento en el término acordado, y que como
consecuencia de ello no se generó el derecho de esta parte a reclamar la entrega del inmueble como se
estipuló en el contrato, procede acoger el recurso de apelación, y en consecuencia ordenar la resolución del
contrato sinalagmático de compraventa con todo lo que ello implica; Considerando: Que, por los
documentos depositados quedaron establecidos los siguientes: 1) que conforme al contrato de promesa de
compraventa, la primera obligación o pago inicial fue acordado a la parte prometiente compradora, señor
Andrés Amparo Guzmán, quien debía desembolsar la suma de RD$510,000.00…2) Que no existe constancia
de que la parte prometiente compradora, cumpliera con el pago inicial referido…sino que es doce (12) años
después, en fecha dieciocho (18) de marzo del año 2014, cuando oferta el pago de trescientos mil pesos
(RD$300,000.00), con un cheque de administración respondiendo parcialmente el acto de puesta en
mora…”;
6. La contradicción en los motivos queda evidenciada cuando la corte de envío ordena la resolución
contractual porque “supuestamente” el comprador (hoy recurrente) no efectuó el pago inicial en el
momento, sin embargo establece en la misma sentencia que el actual recurrente ofertó el pago de
RD$300, 000.00.
7. El recurrente no procedió a demandar la validez de dicha oferta para agotar el doble grado de jurisdicción
ante un tribunal de primer grado, por encontrarse este litigio en una etapa procesal avanzada (ante una
corte de envío) y por compartir el criterio doctrinal y jurisprudencial de que el juez de fondo puede acoger
la oferta hecha en curso de instancia cuando lo ofertado es proporcional a lo debido.
8. En contraposición a lo externado y fallado por la Corte de envío, la oferta real de pago hecha por el
referido acto número 107/2014 y la hecha por conclusiones de audiencia no constituyen un pago ni
insuficiente ni tardío del precio inicial, pues es acorde al precio indicado por las partes en el documento
cuya ejecución se solicita (escrito a mano y admitido en audiencia) y el retardo de dicho pago lo ha
constituido la negativa de la recurrida a recibir dicho valor, su negativa a entregar lo vendido y su grosera
violación al acuerdo por hipotecar el inmueble vendido; condiciones precedentes o, al menos
concomitantes para el pago.
Considerando: que la Sala Civil de la Suprema Corte de Justicia, al casar y enviar el conocimiento del asunto por
ante la Corte a-qua, fundamentó su decisión en los motivos siguientes:
“Considerando, que en el desarrollo del primer medio alega el recurrente, que el caso de la especie versó sobre
una demanda en ejecución de contrato de promesa de venta, iniciada por el señor Andrés Amparo Guzmán
Guzmán, comprador, contra Inmobiliaria Inés Altagracia, S. A., vendedora, por el incumplimiento de la obligación
asumida por la vendedora de entregar el inmueble ofertado; que a pesar de que las conclusiones en audiencia de la
vendedora versaron en el sentido de que la corte a-qua, pusiera en mora al comprador, a fin de que pagara el
inicial adeudado y que solo en caso de negativa de este, procediera a declarar la resolución del contrato de
promesa de venta convenido entre las partes, dicho tribunal ordenó la resolución del contrato de marras sin
previamente haber otorgado plazo alguno a fin de pagar o haber intimado al señor Andrés Guzmán Guzmán a tal
requerimiento, y sin dar constancia de que la vendedora Inmobiliaria Inés Altagracia, S. A., hiciera intimación de
pago alguna, olvidando que Andrés Guzmán Guzmán lo que había solicitado originalmente era su ejecución; que su
interés de pagar el inmueble ofertado quedó probado, cuando apoderó al tribunal de primer grado para la
ejecución del contrato, así como por la notificación del acto núm. 459-2002, de fecha 7 de junio de 2002, por medio
del cual ratificó la opción de compra del inmueble ofertado, e intimó a la vendedora inmobiliaria Inés Altagracia, S.
A., a la firma y redacción definitiva del contrato y consecuentemente a la ejecución del mismo, conforme a lo
pactado por ellos; que, además, nunca se ha negado a pagar, ni ha sido puesto en mora para ello; que al actuar la
corte de la alzada ordenando la resolución del contrato, sin previo cumplimiento a la condición propuesta por la
misma vendedora, se evidencia que dicha alzada decidió más allá de lo solicitado y en consecuencia ha incurrido en
el vicio de fallo ultra petita, y por consiguiente la sentencia impugnada debe ser casada;
Considerando, que un estudio de la sentencia impugnada y de los documentos que la informan, pone de
manifiesto lo siguiente: 1) que en fecha 29 de enero del año 2002 fue suscrito entre los litigantes un contrato de
promesa de venta, mediante el cual Inmobiliaria Inés Altagracia, S. A., prometió al señor Andrés Amparo Guzmán
Guzmán, vender, ceder y transferir el solar número ocho ( 8) de la manzana número ochenta y nueve (89) del
Distrito Catastral número uno (1) del municipio de Moca, consistente en un local comercial de un nivel construido
de blocks y concreto, techado de concreto, con todas sus dependencias y anexidades, amparado en el Certificado de
Título Duplicado del Dueño número 98-238; que el precio convenido por las partes, fue la suma de dos millones
setecientos veinte mil pesos (RD$2,720,000.00) pagaderos de la siguiente forma: a) Un inicial de quinientos diez mil
pesos (RD$510,000.00); b) dos millones doscientos diez mil pesos oro (RD$2,210,000.00), convertido en dólares a la
tasa actual, es decir ciento treinta mil dólares (U$130,000.00), en el término de cuatro (4) años a partir de la
entrega definitiva del inmueble vendido; 2) que fundamentado en el incumplimiento de lo convenido por la
promitente, el señor Andrés Amparo Guzmán Guzmán demandó la ejecución del contrato ante el tribunal de primer
grado; 3) que la referida demanda fue acogida por dicho tribunal, decisión que fue recurrida en apelación,
resultando apoderada la corte a-qua, la cual revocó la sentencia de primer grado y en virtud del artículo 1184 del
Código Civil ordenó la resolución del contrato de promesa de compraventa descrito precedentemente, mediante el
fallo que ahora es impugnado en casación;
Considerando, que en cuanto al medio que se examina la corte a-qua para emitir su decisión expresó de manera
motivada lo siguiente: “Que en este tribunal de alzada la parte apelante principal ha solicitado la revocación de la
sentencia apelada y como consecuencia, que esta corte ordene que ya que el actual recurrido no ha cumplido su
obligación de entregar el inicial convenido en el contrato de promesa de venta, sea puesto en mora para que lo
pague y que de no obtemperar a ese mandato. A) Se declare la rescisión del contrato de promesa de compra venta
(sic) suscrita entre las partes y B) Que se ordene el desalojo inmediato del actual recurrido y recurrente incidental el
señor Andrés Amparo Guzmán. (…) Que también es obvio que dicho contrato de promesa de compraventa tampoco
contiene condición resolutoria expresa, pero tratándose en la especie de una convención sinalagmática, que como
bien dispone el artículo 1102 del Código Civil, entraña obligaciones recíprocas para las partes, ha operado sin duda
la condición resolutoria sobreentendida que dispone el artículo 1184 del Código Civil al establecer: La condición
resolutoria se sobre entiende siempre en los contratos sinalagmáticos, para el caso de que una de las partes no
cumpla su obligación. Que es criterio constante de la jurisprudencia del país de origen de nuestra legislación, que
los jueces del fondo gozan de un poder soberano para apreciar si una condición es suspensiva o resolutoria; que
como la parte recurrente principal a peticionado en sus conclusiones la rescisión del contrato, en virtud de las
disposiciones del precitado artículo 1184 esta corte entiende procedente en la especie ordenarla.”;
Considerando, que ha sido juzgado por esta Sala Civil y Comercial de la Suprema Corte de Justicia, actuando
como Corte de Casación, que lo que apodera al tribunal, son las conclusiones de las partes, a través de estas, se
fijan la extensión del proceso y limitan por tanto el poder de decisión del juez apoderado y el alcance de la
sentencia que intervenga, de tal suerte, que no pueden los jueces apartarse de lo que es la voluntad e intención de
las partes, a menos que no sea por un asunto de orden público;
Considerando, que en la especie, según se justifica en la página 15 de la sentencia impugnada, la vendedora
Inmobiliaria Inés Altagracia, S. A., recurrente ante la corte de alzada, concluyó solicitando en primer orden la
revocación de la sentencia y que el comprador fuera puesto en mora para que efectuara el pago del inicial
convenido, a falta de lo cual se procediera a ordenar la resolución del contrato; que como puede comprobarse las
conclusiones preliminares de dicha recurrente procuraban que le fuera otorgado un plazo al comprador con la
finalidad de que pagara el inicial convenido por las partes; en efecto, como aduce el recurrente, la resolución del
contrato solicitado por la vendedora fueron conclusiones subsidiarias que estaban subordinadas a la negativa de
pago por parte del comprador, lo que evidencia que si la vendedora estaba en la disposición de esperar que el
comprador pagara el inicial convenido, se impone concluir que existía interés en mantener las convenciones
estipuladas en el contrato suscrito por ellos, situación que obligaba a la corte a-qua a acatar lo que le fue
solicitado; que al fallar dicha alzada ordenando su resolución, sin previo cumplimiento a la condición mencionada y
requerida por la vendedora, desconoció que se trataba de un asunto de interés privado entre las partes que solo a
ellas concierne la modificación de lo convenido, y además, vale decir, que los jueces están en el deber de responder
a todos los puntos de las conclusiones de las partes para admitirlos o rechazarlos, dando los motivos que sean
pertinentes; que esa regla se aplica tanto a las conclusiones principales como a las subsidiarias, de manera que, al
actuar la corte en la forma indicada, sin observancia de las conclusiones principales, dicha alzada excedió los
límites de su apoderamiento;
Considerando, que el vicio de incongruencia positiva o “ultra petita”, como también ha llegado a conocérsele en
doctrina, surge a partir del momento en que la autoridad judicial, contraviniendo todo sentido de la lógica e
infringiendo los postulados del principio dispositivo, falla más allá de lo que le fue pedido; que en la especie, al
fallar la corte a-qua ordenando la resolución del contrato en cuestión, sin previo cumplimiento de puesta en mora
al comprador a la que estaba supeditada la indicada solicitud de resolución, incurrió en consecuencia, en el vicio de
ultra Petita que ha sido denunciado por el recurrente; razones por las cuales, se impone, acoger el presente recurso
y casar la sentencia impugnada”; (Sic).
Considerando: que el examen de la sentencia recurrida ha permitido a estas Salas Reunidas apreciar que la
Cámara Civil y Comercial de la Corte de Apelación del Departamento Judicial de San Francisco de Macorís
fundamentó su decisión, en cuanto al punto de derecho juzgado, en los motivos siguientes:
“Considerando: Que el recurso de apelación transporta los hechos debatidos íntegramente al Tribunal de alzada
con las limitaciones impuestas por las conclusiones vertidas por las partes en audiencia, salvo si se trata de un
asunto de orden público, de donde se desprende que en esta instancia no se juzga la sentencia, sino los hechos
nuevamente debatidos.
Considerando: Que el apoderamiento de la Corte en este caso está delimitado, por las conclusiones de la parte
recurrente tendentes a que la Corte ponga en mora a la contraparte a que cumple con la obligación contenida en el
contrato, y por las conclusiones al fondo de los recursos de apelación principal e incidental, el primero tendente a la
rescisión del contrato, y el segundo a la ejecución del contrato y a la imposición de un astreinte.
Considerando: Que de los documentos que reposan en el expediente, la Corte entiende que los más importantes
para decidir este caso son los siguientes: 1) La promesa sinalagmática de compraventa de fecha 29 (veinte y nueve)
de enero del año 2002 (dos mil dos), concertada por La Inmobiliaria Inés Altagracia S. A., presidida por el DR. HUGO
ANTONIO GITTE, como prometiente vendedora, y ANDRÉS AMPARO GUZMÁN GUZMÁN, como prometiente
comprador; 2) El acto de alguacil de puesta en mora, a requerimiento de La Inmobiliaria Inés Altagracia S. A., al
señor ANDRÉS AMPARO GUZMÁN GUZMÁN, que data del 13(trece) de marzo del año 2014, instrumentado por el
ministerial JOSÉ D. TAVARES M., ordinario del Juzgado de Paz de Tránsito Número 02, Santiago; 3) el acto de
alguacil número 107/2014, de fecha 18 (dieciocho) del mes de marzo del año 2014(dos mil catorce), instrumentado
por el ministerial Edward Veloz, Ordinario de la Cámara Penal de La Corte de Apelación del Distrito Nacional, a
requerimiento del señor ANDRÉS AMPARO GUZMÁN GUZMÁN, y dirigido a La Inmobiliaria Inés Altagracia; 4) El
cheque de administración número 20400829 de fecha 17 de marzo del año 2014(dos mil catorce), girado por
ANDRÉS AMPARO GUZMÁN GUZMÁN a favor de La Inmobiliaria Inés Altagracia S. A.
Considerando: Que por los documentos depositados quedaron establecidos los siguientes hechos: 1) Que
conforme al contrato de promesa de compraventa, la primera obligación o pago inicial fue acordado a la parte
prometiente compradora, señor ANDRÉS AMPARO GUZMÁN GUZMÁN, quien debía desembolsar la suma de R D$
510,000.00(quinientos diez mil ), y luego del cumplimiento de esta, la PARTE VENDEDORA, La Inmobiliaria Inés
Altagracia S.A., se comprometió a entregar el inmueble libre de gravámenes y de ocupantes; 2) Que no existe
constancia de que la parte prometiente compradora, cumpliera con el pago inicial referido, al momento de
concertar el contrato de promesa de venta, sino que es 12 (doce) años después, en fecha 18(dieciocho) de marzo
del año 2014(dos mil catorce), cuando oferta el pago de R D$ 300,000.00(trescientos mil pesos), con un cheque de
administración, respondiendo parcialmente el acto de puesta en mora que le había notificado La Inmobiliaria Inés
Altagracia S. A., 5 (cinco) días antes , es decir, el 13(trece) de marzo del año 2014(dos mil catorce).
Considerando: Que tampoco existe constancia de que la parte prometiente compradora, señor ANDRÉS
AMPARO GUZMÁN GUZMÁN, formulara oferta real de pago del monto correspondiente al pago inicial, de que al
negarse el prometiente vendedor a recibirlo lo consignara, y que demandara posteriormente la validación, que es el
procedimiento de debió seguir para liberarse de esta primera obligación, y de esta manera validar el derecho de
reclamar la obligación de la entrega de la cosa al prometiente vendedor, libre de gravámenes y de ocupantes, tal y
como se estipuló contractualmente.
Considerando: Que esta Corte estima que no está dentro de sus facultades poner en mora a una parte
contractual para que cumpla con su obligación, dado que esta es una prerrogativa de las propias partes, según se
desprende del artículo 1139 del Código Civil; y por demás, en el presente caso, y en esta instancia, tal pedimento
resulta irrelevante, en vista de que una de las partes puso en mora a la otra, y la otra ofertó, aunque en ambos
casos, fuera del ámbito contractual.
Considerando: Que conforme al artículo 1134 del Código Civil, “Las convenciones legalmente formadas tiene
fuerza de ley para aquellos que las han hecho, y no pueden ser revocadas, sino por mutuo consentimiento, o por las
causas que están autorizadas por la ley”.
Considerando: Que el artículo 1589 del Código Civil equipara la promesa de venta a la venta misma, cuando
reúne las condiciones establecidas en dicho texto legal, citamos: “La promesa de venta vale venta, habiendo
consentido mutuamente las dos partes, respecto de la cosa y del precio”.
Considerando: Que siendo la promesa de venta en la especie una venta, y siendo esta un contrato
sinalagmático, procede aplicar el artículo 1184 del Código Civil, que copiado a la letra, reza así:”La condición
resolutoria se sobreentiende siempre en los contratos sinalagmáticos, para el caso de que una de las partes no
cumpla su obligación. En este caso no queda disuelto el contrato de pleno derecho. La parte a quien no se cumplió
lo pactado será arbitra de precisar a la otra a la ejecución de la convención, siendo posible, pedir la rescisión de
aquella y el abono de daños y perjuicios. La rescisión debe pedirse judicialmente, y podrá concederse al demandado
un término proporcionado a las circunstancias”.
Considerando: Que el artículo 1654 del Código Civil establece en su primera parte, que si el Comprador no paga
el precio, puede pedir el vendedor la rescisión de la venta.
Considerando: Que la Suprema Corte de Justicia Dominicana al analizar el poder de apreciación de los jueces en
materia contractual ha establecido que “ los jueces tienen relativamente a los contratos en general , y
particularmente en el contrato de venta, un poder soberado de interpretación, de acuerdo con la intención de las
partes, por lo cual sus decisiones por las que hacen uso de este poder, escapan a la censura de la Corte de
casación”( Sentencia del 31 de enero del año 1940 B. J. 354, pág. 66).
Considerando: Que en este caso aplica el principio de la razonabilidad, consagrado en el numeral 15 del artículo
40 de la constitución de la República que textualmente dice así :” A nadie se le puede obligar a hacer lo que la ley
no manda, ni impedírsele lo que la ley no prohíbe. La ley es igual para todos. Solo puede ordenar lo que es justo y
útil para la comunidad, y no puede prohibir más que lo que le perjudica.
Considerando: Que habiéndose establecido que el Comprador no efectuó el pago inicial en el momento y en el
término acordado, y que como consecuencia de ello no se generó el derecho de esta parte a reclamar la entrega del
inmueble como se estipuló en el contrato, procede acoger el recurso de apelación, y en consecuencia ordenar la
resolución del contrato sinalagmático de compraventa, con todo lo que ello implica.
Considerando: Que habiendo resultado aniquilado el aludido contrato sinalagmático de compraventa, como
consecuencia de la resolución del mismo, y por tanto, resultando destruidos retroactivamente sus efectos, no hay
lugar a estatuir sobre la solicitud de condenación de astreinte, por no quedar a cargo de las partes obligación
alguna que cumplir”; (Sic).
Considerando: que, la parte recurrente inicia su primer medio alegando en síntesis, que la Corte a-qua falló
ultra Petita, al ordenar la resolución del contrato sin poner en mora al recurrente de pagar el precio convenido
como inicial;
Considerando: que, el análisis de la sentencia de envío por ante la Corte a-qua, permite verificar que la
Suprema Corte de Justicia tuvo como objetivo que la Corte a-qua se pronunciara en un sentido o en el otro, en lo
referente al pedimento de la recurrida en casación de que la Corte ponga en mora a la recurrente, a fin de que
realice el pago inicial debido;
Considerando: que, estas Salas Reunidas de la Suprema Corte de Justicia, luego de una detenida y sopesada
lectura de la sentencia recurrida para verificar el vicio denunciado, han comprobado que con relación a este punto,
la Corte a-qua, estableció:
“Que esta Corte estima que no está dentro de sus facultades poner en mora a una parte contractual para que
cumpla con su obligación, dado que ésta es una prerrogativa de las propias partes, según se desprende del artículo
1139 del Código Civil; y por demás, en el presente caso, y en esta instancia, tal pedimento resulta irrelevante, en
vista de que una de las partes puso en mora a la otra, y la otra ofertó, aunque en ambos casos, fuera del ámbito
contractual”;
Considerando: que lo anterior pone de manifiesto que la Corte a-qua cumplió con el mandato de la sentencia
dictada por la Sala Civil de la Suprema Corte de Justicia, dando respuesta a las conclusiones que le fueron
planteadas conforme a su criterio, por lo que hay lugar a rechazar el alegato planteado;
Considerando: que, el recurrente alega además, desnaturalización de los hechos y documentos de la causa, al
sostener la Corte a-qua que la oferta real de pago que realizó el recurrente fue parcial, sin tomar en cuenta las
declaraciones de las partes, en las cuales el señor Hugo Antonio Gitte Guzmán declaró que el monto pactado en el
contrato de promesa de venta no es el que se estipula en los numerales a) y b) del artículo primero sino las
cantidades que se encuentran escritas a mano en el lateral derecho del documento;
Considerando: que, estas Salas Reunidas de la Suprema Corte de Justicia, han verificado que la Corte a-qua, en
lo referente a este punto, estableció:
“1) Que conforme al contrato de promesa de compraventa, la primera obligación o pago inicial fue acordado a
la parte prometiente compradora, señor ANDRÉS AMPARO GUZMÁN GUZMÁN, quien debía desembolsar la suma
de R D$ 510,000.00(quinientos diez mil ), y luego del cumplimiento de esta, la PARTE VENDEDORA, La Inmobiliaria
Inés Altagracia S.A., se comprometió a entregar el inmueble libre de gravámenes y de ocupantes; 2) Que no existe
constancia de que la parte prometiente compradora, cumpliera con el pago inicial referido, al momento de
concertar el contrato de promesa de venta, sino que es 12 (doce) años después, en fecha 18(dieciocho) de marzo
del año 2014(dos mil catorce), cuando oferta el pago de RD$ 300,000.00(trescientos mil pesos), con un cheque de
administración, respondiendo parcialmente el acto de puesta en mora que le había notificado La Inmobiliaria Inés
Altagracia S. A., 5 (cinco) días antes, es decir, el 13(trece) de marzo del año 2014(dos mil catorce). Considerando:
Que tampoco existe constancia de que la parte prometiente compradora, señor ANDRÉS AMPARO GUZMÁN
GUZMÁN, formulara oferta real de pago del monto correspondiente al pago inicial, de que al negarse el
prometiente vendedor a recibirlo lo consignara, y que demandara posteriormente la validación, que es el
procedimiento de debió seguir para liberarse de esta primera obligación, y de esta manera validar el derecho de
reclamar la obligación de la entrega de la cosa al prometiente vendedor, libre de gravámenes y de ocupantes, tal y
como se estipuló contractualmente”.(Sic).
Considerando, que la desnaturalización consiste en dar a los hechos, circunstancias y documentos un
significado distinto a los verdaderos; que, por el contrario, no se incurre en el vicio de desnaturalización de los
hechos cuando, como en el caso que nos ocupa, los jueces del fondo aprecian el valor de los elementos de prueba
aportados regularmente al debate; que la corte a-qua, en uso de su poder soberano, ponderó y valoró, no
solamente los hechos y circunstancias de la causa, sino también las pruebas regularmente sometidas al debate por
las partes, dándoles su verdadero sentido y alcance, lo que le permitió comprobar que no existía constancia de que
el recurrente (prometiente compradora), haya cumplido con el pago inicial al momento de concertar el contrato
de promesa de venta, como fue acordado; sino que es (12) años después cuando ofertó el pago de RD$300,000.00,
por haber sido puesto en mora por el prometiente vendedor; todo lo cual quedó consignado en la sentencia
analizada;
Considerando: que, con relación a la oferta real de pago en el curso de instancia, la doctrina nacional se ha
pronunciado estableciendo, que si bien la oferta real de pago en curso de instancia no requiere de formalismos
rígidos para ser canalizada en cuanto a la forma, respecto del fondo para fundar su procedencia necesariamente
deben verificarse las condiciones indicadas en el artículo 1258 del Código Civil, a excepción de aquellas relativas al
ministerio de alguacil y al lugar del pago; esto último, en razón de que la oferta en curso de instancia se concretiza
en el estrado, no en el domicilio del deudor;
Considerando: que, ha sido juzgado que los jueces del fondo son soberanos para determinar el sentido de las
convenciones, reservándose un poder de control en casación sólo cuando una cláusula es desnaturalizada; que a
juicio de estas Salas Reunidas de la Suprema Corte de Justicia, la Corte a-qua, no incurrió en la desnaturalización
denunciada, ya que como consta precedentemente, dicha Corte comprobó que el recurrente no cumplió con su
obligación inicial de pago y la oferta realizada no cumplía con los requisitos para su validez, por lo que hay lugar a
rechazar tal alegato;
Considerando: que, la parte recurrente alega también, que la Corte a-qua incurrió en contradicción de motivos
cuando establece que el comprador (hoy recurrente), no efectuó el pago inicial en el momento, sin embargo
establece en la misma sentencia que el actual recurrente ofertó el pago de RD$300,000.00;
Considerando: que, del análisis de la sentencia recurrida se desprende, que el recurrente debió realizar el pago
inicial al momento de la firma del contrato, es decir, veintinueve (29) de enero de 2002; mientras que la oferta real
de pago fue realizada en el año 2014; oferta que no fue validada por la Corte a-qua por no cumplir con los
requisitos para su validez;
Considerando: que, si bien es cierto que la Corte a-qua erró al indicar que el recurrente no cumplió con su
obligación de desembolsar la suma de RD$ 510,000.00, como pago inicial, cuando la misma parte recurrida declaró
que el precio inicial era RD$300,000.00, no menos cierto es, que aún cuando el recurrente declaró interés en
realizar la oferta real de pago independientemente del monto indicado por la Corte a-qua, éste no cumplió con los
requisitos previstos por la ley para que la misma pueda ser acogida por dicha Corte, previa validación, y fue esa la
razón por la que fue rechazada por dicha Corte; por lo que, al no comprobarse la contradicción denunciada,
procede rechazar los alegatos propuestos;
Considerando: que, la decisión impugnada contiene una congruente y completa exposición de los hechos y
circunstancias de la causa, así como una motivación suficiente, pertinente y coherente, lo cual ha permitido a estas
Salas Reunidas ejercer su poder de control y determinar que en la especie se ha hecho una correcta aplicación del
derecho; por lo que hay lugar a rechazar el recurso de casación de que se trata;
Por tales motivos, Las Salas Reunidas de la Suprema Corte de Justicia,

FALLAN:
PRIMERO: Rechazan el recurso de casación interpuesto por Andrés Amparo Guzmán Guzmán, contra la
sentencia dictada por Cámara Civil y Comercial de la Corte de Apelación del Departamento Judicial de San
Francisco de Macorís el día 25 de agosto de 2014, en funciones de tribunal de envío, cuyo dispositivo ha sido
copiado en parte anterior del presente fallo; SEGUNDO: Condenan a la parte recurrente al pago de las costas
procesales, con distracción de las mismas en beneficio del Licenciado Ausberto Vásquez Coronado, abogado de la
parte recurrida, quien afirma haberlas avanzado en su totalidad;
Así ha sido juzgado por Las Salas Reunidas de la Suprema Corte de Justicia, en la ciudad de Santo Domingo de
Guzmán, Distrito Nacional, Capital de la República, en fecha diez (10) de diciembre de 2015, y leída en la audiencia
pública celebrada en la fecha que se indica al inicio de esta decisión.
Firmado: Mariano Germán Mejía, Julio César Castaños Guzmán, Manuel R. Herrera Carbuccia, Víctor José
Castellanos Estrella, Edgar Hernández Mejía, Martha O. García Santamaría, Sara I. Henríquez Marín, Fran Euclides
Soto Sánchez, Alejandro A. Moscoso Segarra, Esther Elisa Agelán Casasnovas y Francisco A. Ortega Polanco.
Mercedes A. Minervino A., Secretaria General Interina.
La presente sentencia ha sido aprobada y firmada por los Jueces que figuran como signatarios, y leída en la
audiencia pública del día, mes y año expresados, al inicio de la misma, lo que yo Secretaria General certifico y doy
fe.
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