No le entro al juego El antichantaje es justo lo opuesto a estos seis puntos: 1.
Definir la
posición: “No quiero casarme todavía”. 2. Plantear necesidades: “Te quiero pero por ahora no
puedo estar acompañado, necesito concentrarme en mi maestría”. 3. Dejar en claro qué cosas
se aceptarían y cuáles no: “Podemos pensar que en marzo del próximo año determinaremos la
situación, pero en estos seis meses restantes que faltan, no hay forma”. 4. Aceptar o rechazar:
“Si tú aceptas que lo platiquemos después, me daría mucho gusto; si no lo aceptas, lo
entenderé”. El pato que todos usamos Un niño visitaba a sus abuelos en su finca. Le habían
dado una resortera para que jugara en el bosque. Por mucho que él practicaba, nunca le daba
al blanco. Cuando caminaba hacia su casa para ir a cenar, se encontró al pato favorito de su
abuela. Impulsivamente lanzó una piedra y le dio directamente a la cabeza. El niño se espantó
y escondió el animal muerto en una pila de madera. Se dio cuenta que su hermana María lo
había visto todo y no dijo nada. Pero ese día, después del almuerzo, la abuela dijo: "María
vamos a lavar los platos". Ella respondió: "Abuela, José me dijo que él quería ayudarte en la
cocina". Entonces le susurró a su hermano: "¿Recuerdas el pato?". El muchacho
pero no estoy listo”. 3. Presión: al percibir la resistencia, la parte demandante presiona con
cuestionamientos y afirmaciones poderosas de todo tipo. “Siempre me has dicho que me
amas. ¡Pruébamelo! Si no nos casamos significa que no me quieres. ¿Te doy pena, verdad?”. 4.
Amenaza: al continuar la resistencia, viene la amenaza, intimidación o ultimátum. “Si así me
vas a tratar, como una amiga más y no quieres casarte, ya no quiero ser tu novia”. 5.
Obediencia: la parte resistente cede porque no quiere que surta efecto la amenaza; teme que
lo que le dicen suceda y sufra las consecuencias. “Bueno, ¡casémonos!, la verdad te quiero
mucho y aunque no me quiero casar, no te quiero perder”. 6. Reiteración: una vez que la parte
resistente cede ante la parte exigente, se pasa por un periodo de paz aparente, pero el
chantaje está completo y los roles están ya definidos. Ahora la parte exigente sabe cómo hacer
que la otra actúe como ella quiere, y esta última está condicionada. “Cómprame la camioneta,
no lo haces porque nunca me has querido, casi te obligué a casarte conmigo porque nunca me
quis
Cuando alguien amenaza o promete algo a cambio de que la otra persona haga o deje de hacer
determinada cosa, condiciona apelando a sentimientos sabiendo que afectará el
comportamiento. Se trata de coerción; un chantaje. ¿Sabe que diariamente es chantajeado de
muchas formas sin darse cuenta? Lo hacen los que le venden sopa de pasta, las fundaciones de
beneficencia e inclusive los grupos de rock. ¿Le suena extraño? Pues diariamente es usted
manipulado por muchas personas e instituciones. Imagínese que escucha de repente la
canción de moda que habla de un amor perdido en el que engañan y dejan a alguien. Ese
“alguien” es usted mismo; el amor continuará hasta el final de los tiempos y usted es y será
muy miserable según la estrofa. La canción es tan triste y se identifica tanto con ella, que la
convierte en una de sus favoritas. Así, el cantante, el productor, la disquera, el arreglista, el
comentarista de radio, y todos los involucrados en esta producción le están chantajeando sin
que nadie se dé cuenta, tal vez ni ellos mismos. Es un chantaje oculto y masivo. Apelan a un
sentimiento muy íntimo que usted tiene y que comparten millones de personas, para que
compre el disco o lo baje de iTunes. Igual sucede con las películas y con gran cantidad de cosas.
Por ejemplo, el anuncio de televisión do
coerción evidente como en un chantaje típico que se apoya en la culpa y miedo: “Tengo fotos
de ti desnudo con otras personas, dame dinero o las publico”. Pero el sentimiento de nostalgia
que genera proviene de un chantaje oculto, basado en el sentimentalismo. Como la novia que
llora de todo para que su novio haga lo que ella quiere o como el niño que gime para que lo
carguen. Con quien más se utiliza el chantaje es con las personas que amamos: “¿Ya no me
quieres verdad?”. “¡Si no lo haces, me voy!”. “Si te portas bien, te lo compro”. “Si no arreglas
tu cuarto, no sales”. Abusamos de la compasión innata del ser humano. Chantajeología Existen
seis aspectos fundamentales cuando hablamos del chantaje sentimental (26). 1. Exigencia:
implícita o explícitamente siempre existirá algo que se quiere conseguir de una de las partes.
“Quiero casarme contigo”, no te lo digo pero te lo insinúo. 2. Resistencia: la otra de las partes
no debe estar de acuerdo con la exigencia para que se lleve a cabo el chantaje. “Yo no quiero
casarme c