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Alegría en el Señor: Fortalece tu fe

1. El pueblo se reunió unido para escuchar la palabra de Dios leída por Esdras. Se mostraron atentos y respetuosos. 2. La palabra de Dios debe ser comunicada a todos los que puedan entenderla, sin excluir a ningún grupo. 3. La palabra de Dios impartida con pasión y reverencia provoca adoración y humildad ante Dios.
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Alegría en el Señor: Fortalece tu fe

1. El pueblo se reunió unido para escuchar la palabra de Dios leída por Esdras. Se mostraron atentos y respetuosos. 2. La palabra de Dios debe ser comunicada a todos los que puedan entenderla, sin excluir a ningún grupo. 3. La palabra de Dios impartida con pasión y reverencia provoca adoración y humildad ante Dios.
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Tema :La palabra del Señor nos confronta, más la alegría en Él nos fortalece…”

Nehemías 8.1-18 (La palabra del Señor puede provocar en nosotros diferentes
emociones y sentimientos encontrados, esto se debe en primer lugar al
cumplimiento profético que tiene dicha palabra, en segundo lugar es una palabra
viva y eficaz que es como una espada de dos filos, y tercero confronta nuestros
pecados, y nos hace reflexionar. No obstante, el pasaje de Nehemías 8.1-12, nos
demuestra que debemos pasar del dolor y la lamentación por nuestro pecado; a la
alegría en El Señor. La celebración por todo lo que implica estar en su presencia y
ser su hijo amado.).

8 1 y se juntó todo el pueblo como un solo hombre en la plaza que está delante de
la puerta de las Aguas, y dijeron a Esdras el escriba que trajese el libro de la ley
de Moisés, la cual Jehová había dado a Israel. 2 Y el sacerdote Esdras trajo la ley
delante de la congregación, así de hombres como de mujeres y de todos los que
podían entender, el primer día del mes séptimo. 3 Y leyó en el libro delante de la
plaza que está delante de la puerta de las Aguas, desde el alba hasta el mediodía,
en presencia de hombres y mujeres y de todos los que podían entender; y los
oídos de todo el pueblo estaban atentos al libro de la ley. 4 Y el escriba Esdras
estaba sobre un púlpito de madera que habían hecho para ello, y junto a él
estaban Matatías, Sema, Anías, Urías, Hilcías y Maasías a su mano derecha; y a
su mano izquierda, Pedaías, Misael, Malquías, Hasum, Hasbadana, Zacarías y
Mesulam. 5 Abrió, pues, Esdras el libro a ojos de todo el pueblo, porque
estaba más alto que todo el pueblo; y cuando lo abrió, todo el pueblo estuvo
atento. 6 Bendijo entonces Esdras a Jehová, Dios grande. Y todo el pueblo
respondió: ¡Amén! ¡Amén! alzando sus manos; y se humillaron y adoraron a
Jehová inclinados a tierra. 7 Y los levitas Jesúa, Bani, Serebías, Jamín, Acub,
Sabetai, Hodías, Maasías, Kelita, Azarías, Jozabed, Hanán y Pelaía, hacían
entender al pueblo la ley; y el pueblo estaba atento en su lugar. 8 Y leían en el libro
de la ley de Dios claramente, y ponían el sentido, de modo que entendiesen la
lectura.

Y Nehemías el gobernador, y el sacerdote Esdras, escriba, y los levitas que


hacían entender al pueblo, dijeron a todo el pueblo: Día santo es a Jehová nuestro
Dios; no os entristezcáis, ni lloréis; porque todo el pueblo lloraba oyendo las
palabras de la ley. 10 Luego les dijo: Id, comed grosuras, y bebed vino dulce, y
enviad porciones a los que no tienen nada preparado; porque día santo es a
nuestro Señor; no os entristezcáis, porque el gozo de Jehová es vuestra
fuerza. 11 Los levitas, pues, hacían callar a todo el pueblo, diciendo: Callad, porque
es día santo, y no os entristezcáis. 12 Y todo el pueblo se fue a comer y a beber, y
a obsequiar porciones, y a gozar de grande alegría, porque habían entendido las
palabras que les habían enseñado.
Al día siguiente se reunieron los cabezas de las familias de todo el pueblo,
13 

sacerdotes y levitas, a Esdras el escriba, para entender las palabras de la ley. 14 Y


hallaron escrito en la ley que Jehová había mandado por mano de Moisés, que
habitasen los hijos de Israel en tabernáculos en la fiesta solemne del mes
séptimo; 15 y que hiciesen saber, y pasar pregón por todas sus ciudades y por
Jerusalén, diciendo: Salid al monte, y traed ramas de olivo, de olivo silvestre, de
arrayán, de palmeras y de todo árbol frondoso, para hacer tabernáculos, como
está escrito.

Salió, pues, el pueblo, y trajeron ramas e hicieron tabernáculos, cada uno sobre
16 

su terrado, en sus patios, en los patios de la casa de Dios, en la plaza de la puerta


de las Aguas, y en la plaza de la puerta de Efraín. 17 Y toda la congregación que
volvió de la cautividad hizo tabernáculos, y en tabernáculos habitó; porque desde
los días de Josué hijo de Nun hasta aquel día, no habían hecho así los hijos de
Israel. Y hubo alegría muy grande. 18 Y leyó Esdras en el libro de la ley de Dios
cada día, desde el primer día hasta el último; e hicieron la fiesta solemne por siete
días, y el octavo día fue de solemne asamblea, según el rito .

1EL PUEBLO TENÍA GRANDES EXPECTATIVAS: “NEHEMÍAS 8:1”

a) Estaban muy atentos a los movimientos que estaban haciendo sus líderes.

B) Se “unieron” no estaban buscando cada cual su camino si no que todos estaban en


pos de una misma cosa. Hubo unidad.

c) En el libro de Hageo vemos a cada quien buscando sus propios beneficios son
egocéntricos, individualistas. No se puede reconstruir una nación en esas condiciones.

d) Pero todo esto fue provocado por la palabra profética, la cual no debemos dejar de
impartir en ningún momento. Esa palabra los sacó del egocentrismo, el individualismo y la
apatía; y los llevó a convertirse en personas con expectativas, interés en su nación,
interés por los asuntos de Dios y unidad.

2 LA PALABRA DEL SEÑOR DEBE LLEGAR A TODOS AQUELLOS QUE LA PUEDAN


ENTENDER NEH. 8:2

A) No obstante le estamos negando la palabra del señor a niños y adolescentes aludiendo


que ellos no entienden, cuando la triste verdad es que están adquiriendo un conocimiento
destructivo al cual están abiertos.

b) En el aspecto misionero lamentablemente muchas personas en la iglesia del señor le


están negando la palabra a muchos que la entienden y la necesitan.

3LA PALABRA DEL SEÑOR IMPARTIDA CON PASIÓN Y REVERENCIA. NEH 8:6

a) Provoca en nosotros el deseo profundo de adorar y humillarnos ante su presencia: La


fe viene por el oír la palabra de Dios.
[Link] ESMERARNOS POR APRENDER A COMUNICAR LA PALABRA DEL
SEÑOR DE MANERA QUE LA GENTE PUEDA ENTENDER. NEH 8:8

[Link] PASAR DEL DOLOR Y LA LAMENTACIÓN POR NUESTROS PECADOS


A LA ALEGRÍA EN EL SEÑOR. NEH 8:9-12

a) La celebración por todo lo que implica estar en su presencia y ser su hijo amado

6. LA A ALEGRÍA EN EL SEÑOR ES NUESTRA FUERZA. NEH 8:10,11,12

a La expresión más común de una persona en depresión es “No tengo ganas de


hacer nada”. La fuerza y la energía moral, intelectual y espiritual necesaria para
hacer emprender y lograr los objetivos no está.

b. Por el contrario no hay nada que pueda detener a una persona que está feliz
“como una lombriz”.

Cuando estamos contentos nos despertamos y nos levantaos de la cama con


mucha energía sentimos que tenemos al mundo en nuestras manos y que no hay
nada imposible para nosotros.

La alegría que necesitamos es el gozo, fruto del Espíritu Santo y que solo se
produce por estar insertados en su presencia.

Es imposible experimentarlo si no vamos cada día a la fuente para recibirla, no se


trata de la alegría pasajera producto de un deleite, el efecto de una droga, una
relación sexual, la obtención de dinero, logros personales, etc. Se trata de una
alegría permanente que te dará la fuerza necesaria para seguir adelante y que sólo
proviene del Señor.

¿Cuándo nos regocijamos en gran manera?

i. Nos regocijamos cuando estamos seguros de que El Señor


escucha nuestra oración.
ii. Nos regocijamos cuando estamos seguros de que El Señor cumple
sus promesas.
iii. Nos regocijamos cuando estamos seguros de que El Señor suple
nuestras necesidades.
iv. Nos regocijamos cuando estamos seguros de que El Señor nos
perdona.
v. Nos regocijamos cuando estamos seguros de que El Señor nos
libra de nuestros enemigos.
vi. Nos regocijamos cuando estamos seguros de que El Señor nos
está probando y que saldremos airosos de la prueba.
vii. Nos regocijamos cuando nos sentimos como hijos amados por
Él.
viii. Nos regocijamos cuando sabemos que estamos haciendo lo
correcto y que nuestra conciencia no nos reclama o acusa por
nuestras malas acciones.
Todo esto se resume a una sola palabra muy corta: Fe.
La fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de
lo que no se ve. Es la seguridad que tenemos de que lo que
estamos esperando vendrá. Entonces cuando hay fe,
automáticamente hay “Gozo” hay alegría, hay entusiasmo, hay
paz en medio de la tormenta.

¿Cuándo no podemos regocijarnos?


i. Cuando no estamos seguros de que El Señor escucha
nuestra oración.
ii. Cuando no estamos seguros de que El Señor cumple sus
promesas.
iii. Cuando no estamos seguros de que El Señor suple
nuestras necesidades.
iv. Cuando no estamos seguros de que El Señor nos perdona.
v. Cuando no estamos seguros de que El Señor nos libra de
nuestros enemigos.
vi. No nos regocijamos cuando no nos sentimos como hijos
amados por Él.
vii. No nos regocijamos cuando sabemos que estamos
haciendo lo incorrecto y que nuestra conciencia nos
reclama y acusa por nuestras malas acciones.
Y todo esto se resume a una sola palabra: Incredulidad.
Pero sin fe es imposible agradar a Dios…

Nota: Al estar alegres, nos mantenemos activos, despiertos y


vigentes, pues no es una sensación pasajera ni circunstancial, sino
constante y continua. La Alegría, en síntesis, es una actitud, un
comportamiento, una forma de vivir y de ser.

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