Voces: - CIVIL - FAMILIA - JUICIO DE FILIACIÓN - IMPUGNACIÓN DE LA PATERNIDAD -
PRUEBA DE FILIACIÓN - HECHO PÚBLICO Y NOTORIO - INVESTIGACIÓN DE LA
PATERNIDAD O MATERNIDAD - RECURSO DE CASACIÓN EN EL FONDO - RECURSO
ACOGIDO - SENTENCIA DE REEMPLAZO - DISIDENCIA -
Partes: M. c/ Z. | Paternidad - Posesión notoria
Tribunal: Corte Suprema
Fecha: 20-ene-2020
Cita: MJCH_MJJ305723 | ROL:161219-19, MJJ305723
Producto: MJ
Corresponde en la especie tener por acreditada la filiación del menor como hijo del demandado
de reclamación, sin que la circunstancia de no haberse controvertido la paternidad biológica del
demandado de impugnación de paternidad pueda coartar el legítimo ejercicio de su derecho a
establecer su propia filiación, como elemento básico y esencial de su identidad personal. Esto,
pues ninguna de las normas del referido código contiene tal limitación. Por el contrario, el
propio legislador del artículo 201 del mismo cuerpo legal se pone en el caso de la contradicción
entre la verdad biológica y la verdad social de la filiación, y concede preferencia legal a la
posesión notoria del estado civil de hijo, debidamente acreditada, por sobre la verdad biológica
establecida.
Doctrina:
1.- Corresponde acoger el recurso de casación en el fondo interpuesto por la demandante en
contra de la sentencia que confirmó el fallo de primer grado, rechazando las acciones de
impugnación y reclamación de paternidad. Esto, dado que la sentencia vulnera lo dispuesto en
los artículos 200 y 201 del Código Civil, al restringir el ámbito de aplicación de la tutela del
derecho a la identidad del niño de autos y denegar las demandas tendientes a establecer la
esencia de su identidad personal como es su filiación paterna, cercenando el derecho
inalienable que le asiste.
2.- El derecho a la identidad, que no se limita a considerar el aspecto físico o biológico de la
persona, sino que comprende su bagaje espiritual, intelectual, político y profesional entre otras
peculiaridades de cada uno, se proyecta socialmente merced a la exteriorización de éstas, y
encuentra su fundamento axiológico en la dignidad del ser humano por el hecho de ser tal: se
trata entonces de un derecho autónomo, personalísimo y por sobre todo inalienable, siendo por
ende merecedor de la tutela jurídica que el derecho debe proporcionarle. Y esta tutela, en lo
que atañe al recurso de nulidad esencial de autos, le está dada por los mencionados preceptos
200 y 201 del Código Civil, refrendados por el artículo 7° de la Convención sobre los
Derechos del Niño y 16 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.
3.- A la luz del artículo 200 del Código Civil, corresponde en la especie tener por acreditada la
filiación del menor como hijo del demandado de reclamación, sin que la circunstancia de no
haberse controvertido la paternidad biológica del demandado de impugnación de paternidad
pueda coartar el legítimo ejercicio de su derecho a establecer su propia filiación, como
elemento básico y esencial de su identidad personal. Esto, porque ninguna de las normas del
referido código contiene, ni expresa ni tácitamente, tal limitación. Por el contrario, el propio
legislador del citado artículo 201 del mismo cuerpo legal se pone en el caso de la contradicción
entre la verdad biológica y la verdad social de la filiación, y concede preferencia legal a la
posesión notoria del estado civil de hijo, debidamente acreditada, por sobre la verdad biológica
establecida (De la sentencia de reemplazo).
4.- Corresponde rechazar el recurso de casación en el fondo interpuesto por la demandante en
contra de la sentencia que confirmó el fallo de primer grado, rechazando las acciones de
impugnación y reclamación de paternidad. Esto, dado que, al encontrarse determinada
legalmente la paternidad del menor, la demanda conjunta de impugnación y reclamación de la
misma es improcedente, conforme lo previsto en los artículos 195 y siguientes del Código
Civil, en cuanto el marco legal establecido por el legislador para dichas acciones tiene como
principio rector la búsqueda y el establecimiento de la verdad biológica, por sobre
consideraciones de orden social. Esta conclusión se ve reforzada por el hecho de
contemplarse la institución de la posesión notoria como medio de prueba, y no como una
acción especial, según se desprende de la interpretación armónica del artículo 200, con los
preceptos 201 y 309 inciso segundo, todos del Código Civil (Del voto en contra del Ministro
señor Blanco y del Ministro Suplente señor Zepeda).
Santiago, veinte de agosto de dos mil veinte.
VISTOS:
En estos autos RIT C- 2642- 2018 del Juzgado de Familia de Rancagua sobre impugnación y
reclamación de filiación de paternidad, doña M. R. M. C., en representación de su hijo de
iniciales A.F.Z.M. demanda de impugnación de paternidad en contra de don F. I. Z. M., y
conjuntamente en contra de don C. E. A. B. como demandado de reclamación. Por sentencia
de dieciocho de febrero de dos mil diecinueve, se rechazó tales pretensiones, al decidirse que
"para dejar sin efecto una filiación natural coincidente con la (filiación) legal, este
procedimiento no es el idóneo (...) por ser un hecho asentado que el niño posee filiación
paterna determinada, coincidente además con el hecho de su concepción natural, de modo tal
que su identidad y estado civil se encuentran en armonía con su verdad biológica". Ello sin
perjuicio -agrega la sentencia del grado- de la acción relativa a la adopción, disponible al
efecto.
Apelada por la actora, una sala de la Corte de Apelaciones de Rancagua, por fallo de trece de
mayo de dos mil diecinueve, la confirmó.
En contra de esta última decisión, la demandante dedujo recurso de casación en el fondo.
Se trajeron los autos en relación.
Y CONSIDERANDO:
PRIMERO: Que en su libelo de invalidación esencial la recurrente reclama que el fallo infringe
lo previsto en los artículos 200 y 201 del Código Civil.
Al efecto expresa que el dictamen del grado, confirmado por la sentencia impugnada, no
obstante haber establecido como hecho de la causa la existencia de la posesión notoria de hijo
del menor A. F. respecto del demandado de reclamación don C. E. A.B., y debiendo haber
acogido por ende las demandas de impugnación y de reclamación de paternidad, las rechaza
en todas sus partes, restringiendo
injustificadamente el sentido y alcance del mandato contenido en la primera de las normas
conculcadas, reforzado por la disposición de la segunda.
SEGUNDO: Que para la mejor comprensión del asunto sub lite, es menester reseñar los
antecedentes de mayor relevancia que surgen del proceso:
A) En su libelo ante el Juzgado de Familia de Rancagua, doña M. R. M. C., en representación
de su hijo A.F.Z.M. nacido el dos de abril de dos mil ocho, deduce demanda de impugnación
de paternidad en contra de don F. I. Z. M. y, conjuntamente, presenta demanda de
reclamación de paternidad en contra de don C. E. A. B.
B) Fundamenta tales pretensiones, primero, en el hecho de que el menor nació cuando ella y
el demandado de impugnación señor Z. M. eran estudiantes de enseñanza media, asumiendo
ella -con el respaldo de sus padres- el cien por ciento de los cuidados y la dedicación a la
crianza del infante, no obstante haber continuado sus estudios preuniversitarios y luego
[Link] que durante tres años, el demandado de impugnación de paternidad,
aunque mantuvo contactos esporádicos con ella, jamás se preocupó de sus obligaciones
económicas y emocionales como padre del niño, no obstante ser reiteradamente requerido
para ello, amén de que en el curso de sus primeros meses de vida, se presentaba en estado
de ebriedad pretendiendo verlo y retirarlo del domicilio de la madre, incurriendo en acciones de
violencia verbal y física en contra de ésta.
C) Seguidamente, señala que habiendo perdido todo contacto con el demandado señor Z., en
el mes de enero del año dos mil once, cuando el niño ya tenía casi tres años de edad, ella
logró ubicarlo para pedirle que no siguiera ignorando a su hijo, recibiendo una dura y
descomedida respuesta para que "dejara de molestarlo" y que se olvidara de una vez por todas
de él, porque no tenía ya ningún interés ni sentimiento alguno para con el niño. Y agrega que
desde esa fecha no supo nunca más del señor Z., como tampoco de su familia.
D ) Indica que a pocos meses de perder todo contacto con el demandado señor Z., conoció al
otro demandado, don C. E. A. B., comenzando una relación sentimental y de convivencia con
éste, quien pasó a relacionarse con el niño en forma muy cercana, amorosa, respetuosa y
fluida, en términos de que cuando el niño cumplía los cuatro años de edad, ya empezó a
reconocerlo como parte importante en su vida, y en forma espontánea a llamarlo "papá",
decidiendo ambos adultos no decirle nada al respecto para que todo fuera fluyendo de manera
[Link] que con el paso de los años, hasta el presente, ese reconocimiento se ha
hecho cada vez más grande, de manera mutua entre el demandado señor Acevedo y el menor,
actuando aquél siempre como su padre, apoyándolo en su desarrollo físico, emocional y
educacional como su apoderado, asumiendo además sus gastos de vida, compartiendo las
entretenciones de fútbol y juegos de video, llevándolo al colegio y preocupándose "de cada
detalle y necesidad que tenga relación con el niño ".
E) Precisa que el menor, a su vez, reconoce al demandado señor A. como su padre,
expresando que para él no existe otro progenitor que no sea este demandado y, habiendo
transcurrido más de seis años, perdura este lazo afectivo entre ambos, y al menor le provoca
mucha incomodidad no tener el apellido del señor A., en términos que en sus pruebas y
controles escolares sólo estampa sus nombres de pila, sin querer colocar el apellido que
consta en su partida de nacimiento. Sobre toda esta base fáctica descrita, sostiene la actora
que concurren los requisitos o presupuestos de nombre, trato y fama que configuran la
posesión notoria de la filiación paterna que se reclama.
F) A la audiencia preparatoria del juicio asistieron todas las partes, suspendiéndose a petición
del demandado de impugnación de paternidad para concurrir a posteriori con asesoría de
abogado, sin que compareciera en la de su continuación . Y en la audiencia de juicio sólo se
mantuvo ausente el demandado Z. y, por haber comparecido sin letrado asesor el otro
demandado, el tribunal tuvo por contestadas las dos demandas en rebeldía.
G) En el auto respectivo, el tribunal fijó solo dos puntos de prueba: referente a la impugnación,
efectividad de que el menor A.F.Z.M. es hijo del demandado don C. E. A. B.; y en lo
concerniente a la reclamación, efectividad de que el mismo demandado sea el padre del menor
A.F.
H) Se rindió prueba documental, de declaración de parte, y testimonial de dos deponentes muy
cercanos al menor.
TERCERO: Que son hechos de la causa -establecidos los cuatro primeros en el considerando
quinto de la sentencia del grado, y el último en su considerando octavo- los siguientes:
A) El niño A. F. Z. M., nacido el dos de abril de dos mil ocho según consta del certificado de
nacimiento acompañado por la actora a los autos, es hijo de ésta y del demandado de
impugnación de paternidad don F. I. Z. M.
B) En el año dos mil once la actora, que tenía a su cargo y cuidado al niño a la sazón de tres
años de edad, comenzó una relación de pareja y convivencia con el demandado de
reclamación de paternidad don C. E. A. B.
C) El año dos mil doce, cuando contaba con cuatro años de vida, el niño "comienza a
reconocer y llamar a don C. como su padre, reconocimiento que es mutuo, porque don C.
también reconoce a A. como su hijo, circunstancia que se ha ido desarrollando continuamente
hasta la fecha de este fallo", es decir, hasta el dieciocho de febrero de dos mil diecinueve.
D) Dicho tratamiento de padre e hijo es de conocimiento y aceptación de la familia de don C. y
del establecimiento educacional al que asiste, incorporando la primera al niño como parte
integrante de aquella y participando el demandado de reclamación activamente en el proceso
de enseñanza del niño.
E) En el juicio de autos no se ha discutido que al demandado de impugnación corresponde la
paternidad biológica del niño, sino que, dado el estado de abandono en que ha dejado a su hijo,
ha sido el mismo niño el
que ha buscado un sustituto, aceptando el demandado de reclamación esta circunstancia
hasta transformarse, desde el afecto, en padre de crianza del niño de autos.
CUARTO:Que el concepto de filiación es entendido por la doctrina como el vínculo jurídico
existente entre el padre o la madre y el hijo, y por ello referido tanto a la relación de paternidad
y a la de maternidad, caracterizado como fenómeno jurídico que se fundamenta en el hecho
fisiológico de la procreación, con la salvedad de la filiación adoptiva creada por el legislador,
ésta última artificial en cuanto no supone vínculo de sangre (Troncoso L. Hernán, Derecho de
Familia Actualizado con la ley [Link]: Universidad de Concepción, Facultad de Ciencias
Jurídicas y Sociales, Departamento de Derecho Privado Año 2000 pág. 219-220), lo que
ocurre asimismo en el caso de la posesión notoria del estado de filiación . Así, el denominado
estado de filiación, como hecho o situación jurídica constatada, se entiende como la "posición
que una persona ocupa dentro de una familia en calidad de hijo" (Del Arco Torres Miguel
Ángel, Diccionario Básico Jurídico, Granada 2009). Dicha situación o estado se encuentra
regulado en el estatuto de filiación de los artículos 179 a 273 del Código Civil, cimentado en los
principios de igualdad de todos los hijos, primacía del interés superior de éstos y su derecho a
la propia identidad, entendido este último como derecho personalísimo e irrenunciable. Así
pues, puede decirse que la filiación se entiende ahora -más que como una relación de sangre-
como una situación jurídica relacionada con el lugar que ocupa una persona en una familia.
QUINTO:Que como esta Corte ya ha establecido reiteradamente (CS 18.707- 2019, CS
12.792- 2019) a partir de la reforma de la Ley 19.585 el legislador hace primar en materia de
filiación el principio de veracidad, cuyo criterio rector es el referido derecho a la identidad,
sustentado en la noción de libre investigación de la paternidad o maternidad y en la de acceso
de toda persona a una investigación judicial con una amplia admisibilidad probatoria, estatuye
la imprescriptibilidad y la irrenunciabilidad de la acción de reclamación de filiación.
Pero en lo que concierne a la primacía de la probanza biológica que dicho estatuto consagra,
ésta no es absoluta, pues se contempla expresamente la excepción de la posesión notoria del
estado civil de hijo, la cual - debidamente acreditada- prefiere a las pruebas periciales de
carácter biológico, según el mandato del artículo 201 del Código Civil, no existiendo en el Título
VIII del Libro I de este estatuto precepto alguno que impida invocar esa posesión notoria del
estado de hijo como fundamento de una acción de impugnación y reclamación, y no sólo como
excepción.
Y tampoco existe en este ordenamiento común precepto alguno que haga jurídicamente
inviable la invocación y el reconocimiento de la posesión notoria del estado de hijo respecto de
determinada persona como único fundamento de la impugnación, aun cuando -como ocurre en
la especie- no se controvierta la paternidad biológica del demandado y ésta sea reconocida por
el menor [Link] en virtud del mandato del precepto 201 del mismo cuerpo legal,
según el cual "la posesión notoria del estado civil de hijo, debidamente acreditada, preferirá a
las pruebas periciales de carácter biológico en caso de que haya contradicción entra una y
otra".
Ello resulta ser así, además, en cuanto como esta corte ha declarado (CS 18.707- 2018) de
acuerdo con la doctrina de los tratadistas, hoy por hoy "la filiación ya ha dejado de ser
considerada como una relación de sangre entre el padre, la madre y los hijos, sino más bien
(como) una situación jurídica, relacionada con el lugar que ocupa una persona en una familia".
A mayor abundamiento, como también se ha dicho que el estatuto de filiación actual de los
preceptos 179 a 273 del compendio civil se basa y recoge los principios de igualdad de todos
los hijos, su interés superior y el derecho a la identidad, corresponde recordar que, al decir del
tratadista Eduardo Zanoni, la noción jurídica de identidad no es unívoca y admite a lo menos
tres acepciones: A) La primera, identidad personal referida a la realidad biológica, que abarca
dos aspectos: la identidad genética y la identidad de filiación, esta última entendida como el
emplazamiento de una persona en un determinado estado de familia, en relación a quienes
aparecen jurídicamente como sus padres. Ambas realidades habitualmente serán coincidentes
o concordantes, pero -dada la diversidad de las realidades fácticas que el derecho está llamado
a regular- ello no siempre será así como ocurre precisamente en el caso sub lite. B) La
segunda, identidad personal en referencia a los caracteres físicos de cada persona, esto es,
los rasgos externos que la identifican e individualizan.Y C) La identidad personal referida a la
realidad existencial de cada uno como persona, entendida como realización de un proyecto
existencial.
Pues bien, los planteamientos doctrinarios antedichos permiten afirmar que el derecho a la
identidad, derecho que no se limita a considerar el aspecto físico o biológico de la persona,
sino que comprende su bagaje espiritual, intelectual, político y profesional entre otras
peculiaridades de cada uno, se proyecta socialmente merced a la exteriorización de éstas, y
encuentra su fundamento axiológico en la dignidad del ser humano por el hecho de ser tal: se
trata entonces de un derecho autónomo, personalísimo y por sobre todo inalienable, siendo por
ende merecedor de la tutela jurídica que el derecho debe proporcionarle.
Y esta tutela, en lo que atañe al recurso de nulidad esencial de autos, le está dada por los
mencionados preceptos 200 y 201 del Código Civil, refrendados por el artículo 7° de la
Convención sobre los Derechos del Niño y 16 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y
Políticos.
SEXTO: Que establecidos los hechos del juicio en el considerando cuarto del presente fallo, y
apreciados a la luz de los parámetros doctrinarios y jurídicos atinentes a la caracterización
actual de la filiación como situación jurídica que trasunta el derecho inalienable a la identidad
personal del niño, del menor y del adolescente, tutelado por los preceptos 200 y 201, esta corte
necesariamente deberá concluir que la sentencia impugnada, al restringir el ámbito de
aplicación de la dicha tutela y denegar las demandas del menor A.F.Z.M. tendientes a
establecer la esencia de su identidad personal como es su filiación paterna, cercenando el
derecho inalienable que le asiste, ha infringido ambas normas legales, tal como sostiene la
recurrente.
Por estas consideraciones y normas legales citadas, se acoge el recurso de casación en el
fondo deducido por doña M. R. M. [Link] la sentencia de trece de Mayo de dos mil
diecinueve, la que es nula, debiendo dictarse a continuación la sentencia de reemplazo que en
derecho corresponda, conforme al mérito de lo obrado.
Acordada con el voto en contra del Ministro señor Blanco y del Ministro Suplente señor
Zepeda, quienes fueron de opinión de rechazar el recurso, por estimar que -al encontrarse
determinada legalmente la paternidad del menor- la demanda conjunta de impugnación y
reclamación de la misma es improcedente, conforme lo previsto en los artículos 195 y
siguientes del Código Civil, en cuanto el marco legal establecido por el legislador para dichas
acciones tiene como principio rector la búsqueda y el establecimiento de la verdad biológica,
por sobre consideraciones de orden social. Esta conclusión se ve reforzada por el hecho de
contemplarse la institución de la posesión notoria como medio de prueba, y no como una
acción especial, según se desprende de la interpretación armónica del artículo 200, ubicado en
el Párrafo de las Reglas Generales del Título VIII que regula las acciones de filiación, con los
preceptos 201 y 309 inciso segundo, todos del mismo cuerpo legal. De esta manera, las
cuestiones señaladas determinan que la demandante carezca de legitimación activa para
accionar en el presente juicio, de conformidad con lo normado en su artículo 216 inciso final ,
lo que hace inviable el recurso de autos.
Redacción del abogado integrante señor Antonio Barra Rojas.
Regístrese.
N° 16.219- 2019
Pronunciado por la Cuarta Sala de la Corte Suprema integrada por los Ministros señor Ricardo
Blanco H., señora Andrea Muñoz S., ministro suplente señor Jorge Zepeda A., y los abogados
integrantes señora Leonor Etcheberry C., y señor Antonio Barra R. No firma el abogado
integrante señor Barra, no obstante haber concurrido a la vista y al acuerdo de la causa, por
estar [Link], veinte de agosto de dos mil veinte.
RICARDO LUIS HERNAN BLANCO MAURICIO ALONSO SILVA CANCINO
HERRERA MINISTRO
MINISTRO Fecha: 20/08/2020 [Link] Fecha: 20/08/2020 [Link]
JORGE LUIS ZEPEDA ARANCIBIA ROSA MARIA LEONOR ETCHEBERRY
MINISTRO(S) COURT
Fecha: 20/08/2020 [Link] ABOGADO INTEGRANTE Fecha: 20/08/2020 [Link]
En Santiago, a veinte de agosto de dos mil veinte, se incluyó en el Estado Diario la resolución
precedente.
Santiago, veinte de agosto de dos mil veinte.
Dando cumplimiento de lo dispuesto en el artículo 785 del Código de Procedimiento Civil, se
dicta la siguiente sentencia de reemplazo, reproduciendo la sentencia en alzada, a excepción
de su Considerando Séptimo.
VISTOS Y CONSIDERANDO:
PRIMERO: Que habiéndose acreditado en autos la concurrencia de todos y cada uno de los
requisitos exigidos por el artículo 200 del Código Civil, se ha establecido que el menor A.F.Z.M.
ha ostentado y gozado por más de cinco años la posesión notoria de su estado civil de hijo de
don C. E. A. B., demandado en autos de reclamación de paternidad.
SEGUNDO:Que tal como se expresó latamente en los considerandos cuarto y quinto de la
sentencia de casación que antecede, que se dan aquí por reproducidos, la posesión notoria del
estado de filiación no puede estimarse restringida a ser meramente un medio probatorio y sólo
a modo de excepción en juicio, sino que legitima la pretensión del menor que -debidamente
representado- insta en estrados por su reconocimiento, no sólo porque ello no se encuentra
prohibido ni limitado por el legislador del artículo 201 del ordenamiento sustantivo civil, sino
porque permite al juzgador preferirla por sobre la constatación de la paternidad o maternidad
biológicas en caso de contradicción, no existiendo en la especie ninguna grave razón que
demuestre la inconveniencia de tal proceder en cuanto ello resulta más que conveniente
considerando especialmente el interés superior del menor A.F.Z.M., manifestado y acreditado
en el proceso.
TERCERO: Que la antedicha posesión notoria del estado civil de hijo del demandado señor A.
B., ostentada por el menor e invocada por éste como fundamento de sus demandas,
corresponde al ejercicio del derecho personalísimo e inalienable para construir su propia
identidad, que le corresponde como persona humana, cuya tutela jurídica se encuentra
establecida, entre otras disposiciones, en los artículos 200 y 201
del Código Civil, y por los preceptos 7° de la Convención sobre Derechos del Niño y 16 del
Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.
CUARTO: Que, en consecuencia y a la luz del mandato del citado artículo 200 del Código Civil,
corresponde en la especie tener por acreditada la filiación del menor como hijo del demandado
señor A. B., para todos los efectos legales, sin que la circunstancia de no haberse
controvertido la paternidad biológica del demandado F. I. Z. [Link] coartar el legítimo
ejercicio de su derecho a establecer su propia filiación, como elemento básico y esencial de su
identidad personal.
Y ello debe ser así, además, porque ninguna de las normas citadas ni de las demás del
estatuto de filiación del referido código contiene, ni expresa ni tácitamente, tal limitación. Por el
contrario, el propio legislador del citado artículo 201 del mismo cuerpo legal se pone en el caso
de la contradicción entre la verdad biológica y la v erdad social de la filiación, y concede
preferencia legal a la posesión notoria del estado civil de hijo, debidamente acreditada, por
sobre la verdad biológica establecida.
Por estas consideraciones, y conforme lo previsto por los artículos 195, 198, 200, 201 y 208
del Código Civil; 32 y 66 de la Ley 19.968, se revoca la sentencia en alzada de dieciocho de
febrero de dos mil diecinueve, y se declara en su reemplazo que se acoge la demanda
interpuesta por doña M. R. M. C. en representación de su hijo menor A.F.Z.M., y se resuelve
que éste no es hijo de don F. I. Z. M., sino que es hijo de don C. E. A. B., y se ordena:1°)
Cancelar la Inscripción N° xxxxx del año 2008 del Registro 5 de Nacimientos del mismo año de
la Circunscripción Rancagua del Servicio de Registro Civil; y 2°) Que dicho servicio deberá
practicar una nueva inscripción de nacimiento en el sentido ya resuelto.
Acordada con el voto en contra del Ministro señor Blanco
A) del Ministro Suplente se ñor Zepeda , por las razones señaladas en su disidencia del fallo
de casación.
Redacción del Abogado Integrante señor Antonio Barra Rojas.
Regístrese y devuélvase.
N° 16.219- 2019
Pronunciado por la Cuarta Sala de la Corte Suprema integrada por los Ministros señor Ricardo
Blanco H., señora Andrea Muñoz S., ministro suplente señor Jorge Zepeda A., y los abogados
integrantes señora Leonor Etcheberry C., y señor Antonio Barra R. No firma el abogado
integrante señor Barra, no obstante haber concurrido a la vista y al acuerdo de la causa, por
estar ausente. Santiago, veinte de agosto de dos mil veinte.
RICARDO LUIS HERNAN BLANCO MAURICIO ALONSO SILVA CANCINO
HERRERA MINISTRO
MINISTRO Fecha: 20/08/2020 [Link] Fecha: 20/08/2020 [Link]
JORGE LUIS ZEPEDA ARANCIBIA ROSA MARIA LEONOR ETCHEBERRY
MINISTRO(S) COURT
Fecha: 20/08/2020 [Link] ABOGADO INTEGRANTE Fecha: 20/08/2020 [Link]
En Santiago, a veinte de agosto de dos mil veinte, se incluyó en el Estado Diario la resolución
precedente.
Este documento tiene firma electrónica y su original puede ser validado en
[Link] o en la tramitación de la causa.
En aquellos documentos en que se visualiza la hora, esta corresponde al horario establecido
para Chile Continental.
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[Link] o en la tramitación de la causa.
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