CAIDA LIBRE
El ejemplo más conocido de movimiento con aceleración (casi) constante es la caída
de un cuerpo bajo la influencia de la atracción gravitacional de la Tierra. Dicho movimiento
ha interesado a filósofos y científicos desde la Antigüedad. En el siglo IV a.C.,
Aristóteles pensaba (erróneamente) que los objetos pesados caían con mayor rapidez
que los ligeros, en proporción a su peso. Diecinueve siglos después, Galileo (véase la
sección 1.1) afirmó que los cuerpos caían con una aceleración constante e independiente
de su peso.
Los experimentos muestran que si puede omitirse el efecto del aire, Galileo está en
lo cierto: todos los cuerpos en un lugar específico caen con la misma aceleración hacia
abajo, sea cual fuere su tamaño o peso. Si además la distancia de caída es pequeña
en comparación con el radio terrestre, y si ignoramos los pequeños efectos debidos a
la rotación de la Tierra, la aceleración es constante. El modelo idealizado que surge
de tales supuestos se denomina caída libre
constante.
La aceleración constante de un cuerpo en caída libre se llama aceleración debida
a la gravedad, y denotamos su magnitud con la letra g. Por lo regular, usaremos el
valor aproximado de g cerca de la superficie terrestre:
g:9.8m/s2
(valor aproximado cerca de la superficie terrestre)
El valor exacto varía según el lugar, así que normalmente sólo lo daremos con dos cifras
significativas. Dado que g es la magnitud de una cantidad vectorial, siempre es
positiva
Libro: Física universitaria Sears y Semanzky Vol 1 , doceava edición