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Bienestar Animal

Este documento trata sobre la etología y su relación con el bienestar animal. Explica que la etología es el estudio científico del comportamiento animal y que su aplicación permite entender mejor a los animales y manejarlos de forma adecuada para mejorar su bienestar. También describe que la investigación etológica puede mejorar el diseño de instalaciones y métodos de manejo para reducir el estrés de los animales.

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Bienestar Animal

Este documento trata sobre la etología y su relación con el bienestar animal. Explica que la etología es el estudio científico del comportamiento animal y que su aplicación permite entender mejor a los animales y manejarlos de forma adecuada para mejorar su bienestar. También describe que la investigación etológica puede mejorar el diseño de instalaciones y métodos de manejo para reducir el estrés de los animales.

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1.

Comportamiento animal o etología

Etología y su Relación Aplicada al Bienestar Animal


Por: Dra. Anne María Sisto Bur

ETOLOGÍA APLICADA Y SU RELACIÓN CON EL BIENESTAR ANIMAL HISTORIA

Dra. Anne María Sisto Burt


sisto@[Link]

Concepto

El bienestar animal es un concepto ambiguo, difícil de definir desde el punto de vista científico,
pues deriva de una preocupación ética de origen social.

Es el completo estado de bienestar físico, es la realidad que considera al animal en un estado de


armonía con su ambiente y la forma por la cual reacciona frente a los problemas del medio,
tomando en cuenta su confort, su alojamiento, trato, cuidado, nutrición prevención de
enfermedades, cuidado responsable, manejo y eutanasia humanitaria cuando corresponda.

Una definición: estado del animal debe que se encuentra en armonía con el medio, que tiene salud
física y mental, y cubiertas sus necesidades específicas.

El bienestar:
- Depende de la relación del animal con el entorno.
- Depende de cada individuo.
- Es dinámico, cambiante.
Bienestar: estado en el que un animal no tiene que enfrentarse con el entorno.
RESUMEN
En los últimos años el estudio de la Etología de los animales en cautiverio, tanto doméstico como
silvestre, ha ido en aumento. Esto nos ha permitido utilizar a la Etología como una herramienta
científica que nos permite entender mejor a los animales y de esta manera manejarlos de una
manera más adecuada, lo cual les permite acoplarse mejor a su entorno lo cual se verá reflejado en
parámetros productivos y de salud. La investigación en Etología es muy importante ya que
utilizando información sobre el comportamiento de los animales que mantenemos se podrá mejorar
el diseño de instalaciones, las formas de alimentación, los métodos de manejo y doma y los métodos
de embarque, desembarque y transporte. Además al disminuir el estrés se disminuye también las
enfermedades y los comportamientos anormales relacionados. La etología nos ayuda también a
diagnosticar enfermedades y a mejorar el bienestar.

HISTORIA
La Etología es el estudio científico y biológico del comportamiento animal. El comportamiento es
la respuesta de un animal u organismo al medio, a todo aquello que pueda percibir.

La conducta de los animales ha sido siempre motivo de interés, frecuentemente por razones de tipo
práctico. A pesar de ello, la Etología es una ciencia relativamente joven. Varios autores están de
acuerdo en que sus métodos y objetivos quedaron definitivamente establecidos con la publicación
en 1963 de un artículo escrito por un biólogo holandés, Niko Tinbergen, titulado “On aims and
methods of ethology” (“Acerca de los objetivos y los métodos de la etología”).

El reconocimiento público de la Etología como una ciencia con entidad propia tendría lugar algunos
años después, cuando en 1973 Niko Tinbergen, Karl von Frish y Konrad Lorenz recibieron el
premio Nobel de Medicina y Fisiología por sus estudios sobre el comportamiento de los animales.

Niko Tinbergen establece la metodología para el estudio de la Etología, estableciendo que es


importante estudiarla desde cuatro principios básicos: causa, desarrollo u ontogenia, evolución y
función. Es importante diferenciarlo, darles un peso equitativo a cada uno y además poder
integrarlos.

ETOLOGÍA APLICADA Y SU RELACIÓN CON EL BIENESTAR ANIMAL LAS 4


PREGUNTAS DE NIKO TINBERGEN

1
CAUSA
¿Qué es lo que desencadena la conducta?
Todos los animales están expuestos a una serie de estímulos tanto internos como externos los cuales
son captados por receptores especializados que evolucionaron para captar información
biológicamente importante, tanto del exterior como del interior del organismo. Los sistemas
sensoriales se encargan de captar los estímulos químicos, mecánicos y físicos del medio externo. La
sensación es el proceso de traducir estimulación a potenciales de acción. Una vez en el cerebro los
datos sensoriales recibidos son analizados e interpretados y relacionados con el medio, lo cual se
conoce como percepción. El animal depende de este procesamiento de información para poder
llenar sus necesidades biológicas y llevar a cabo todo tipo de aprendizaje adaptativo.

ONTOGENIA O DESARROLLO
¿Cómo se desarrolla el comportamiento durante la vida de un individuo?
El comportamiento depende de muchos factores relacionados entre sí, tanto biológicos como de
experiencia. La epigénesis es el proceso de desarrollo integrado y que involucra tanto al genoma
como a la experiencia. Los genes determinan los límites y el medio determina el producto final.

A pesar de estar preparados biológicamente para desarrollarse de una manera y de exhibir un cierto
número de características y patrones de comportamiento, la expresión de estas tendencias es flexible
y sujeta al aprendizaje. El efecto del medio interactuando con el potencial genético produce un
fenotipo conductual único. Estas circunstancias ambientales pueden ejercer una influencia benéfica
o destructiva sobre el curso de desarrollo de la cría, cada momento ofrece la posibilidad de un
aprendizaje constructivo y adaptación o todo lo contrario, especialmente en un cachorro fácilmente
impresionable. Si el medio no le proporciona a la cría suficientes experiencias o éstas son
inadecuadas para el desarrollo de una conducta en particular, ésta se desarrollará de una manera
anormal o se atrofiará.

La ontogenia en todas las especies domésticas involucra una disminución en el tiempo que pasa la
cría con la madre y durmiendo. El tiempo que dedican a socializar, aumenta y mucho de éste tiempo
lo dedican al juego.

El aprendizaje es el cambio en el comportamiento de un animal provocado por la experiencia. La


predisposición a aprender también es consecuencia de una interacción de factores genéticos y
ambientales. Situaciones con una mayor importancia biológica, como buscar comida o evadir
depredadores, se aprenden más rápidamente, mientras que otras menos importantes se aprenden más
lentamente o nunca se aprenden. La habilidad para aprender varía entre especies y también al
período de desarrollo de un individuo; el animal joven es más susceptible a aprender que el adulto.

Existen diversos tipos de aprendizaje y los más conocidos son: habituación, sensibilización,
aprendizaje por asociación o condicionamiento y aprendizaje por observación o imitación.

La fase sensible es la etapa en la vida de un individuo en la cual es especialmente susceptible a


aprender; aprende más rápido y los fenómenos captados es más fácil que se queden
permanentemente en la memoria. Esta fase se presenta durante la fase de desarrollo temprano del
individuo y su duración varía considerablemente entre especies y aún entre individuos de la misma
especie. Esto se debe en parte en que existen animales que nacen totalmente desarrollados (pollos,
guajolotes, bovinos, equinos, caprinos y cerdos) y a los cuales se denomina precociales, y otros que
cuando nacen aún les falta desarrollo (perros y gatos) y a los cuales se denomina altriciales. En esta
fase sensible se presentan varios eventos de suma importancia para la vida futura del animal,
principalmente en lo que se refiere al comportamiento social y sexual.

La impronta es uno de los eventos que tiene lugar durante la fase sensible y se define como la
formación de un vínculo duradero entre el animal a un objeto sobresaliente. Existen diferentes tipos
de impronta, pero las más importantes son la filial y la sexual. La impronta filial es el proceso de
vinculación entre los padres y sus crías. La impronta sexual es un proceso más tardío y extenso que
asegura que las crías se impronten con miembros de su misma especie y que cuando sean adultos
cortejan a miembros de su especie. Existe un período crítico, que es la porción de la fase sensible en
el que la respuesta de vinculación es más fuerte y la impronta más exitosa. El proceso de impronta
es muy evidente y rápido en las especies precociales; en las altriciales la impronta y la fase sensible
en general es un proceso mucho más lento.

Otro evento de suma importancia durante la fase sensible es la socialización, la cual se define como
la modificación total del comportamiento debido a la interacción de un individuo con otros
miembros de su sociedad o grupo. La socialización primaria se lleva a cabo durante la fase sensible,
pero puede existir una socialización secundaria en fases posteriores, pero con mayor dificultad.

2
EVOLUCIÓN
¿Cómo ha evolucionado la conducta?
La evolución es el proceso mediante el cual una población ajusta sus sistemas de regulación para
enfrentarse a las condiciones cambiantes del medio. Estos cambios, mantenidos durante varias
generaciones, dan origen a formas nuevas.

Es reconocido que el comportamiento tiene una base genética a pesar de que los genes específicos
involucrados y su contribución exacta en cada patrón de comportamiento se desconocen. El
comportamiento es la parte del fenotipo que cambia más fácilmente en respuesta a cambios en el
ambiente; por lo que el comportamiento marca el paso o ritmo de la evolución. En el estudio de la
evolución de los organismos los fósiles han sido de gran ayuda, desgraciadamente el
comportamiento no deja fósiles, lo cual dificulta su estudio. Sin embargo, podemos inferir mucho
del comportamiento observando los huesos, dientes, cuernos y huellas.

Por ejemplo, el dimorfismo sexual en cuanto a peso corporal nos puede dar información sobre el
tipo de sistema de apareamiento y el grado de poliginia en mamíferos. En muchas especies, entre
más largo y pesado es el macho en relación a la hembra podrá monopolizar mayor número de
hembras.

Los mecanismos que controlan el comportamiento han evolucionado de la misma manera que han
evolucionado otras características de los organismos vivos, a través de la selección natural. La
domesticación ha cambiado a los animales, pero sólo una pequeña proporción de su
comportamiento. El comportamiento puede estar afectado por un solo gen o por varios y esos genes
pueden a su vez estar asociados a genes asociados con características que no tienen nada que ver
con comportamiento. La sobre selección de una característica al realizar una selección artificial
puede traer como resultado cambios indeseables en otras características conductuales o físicas. Un
claro ejemplo es el estudio realizad por Belyaev en zorros de peletería, buscando zorros menos
agresivos y donde lograron zorros amigables hacia las personas, pero con cambios morfológicos
importantes desde el color del pelaje hasta orejas caídas. El caso contrario es el del Cocker Spaniel,
que al seleccionar buscando un color de pelaje dorado, los perros de esta raza y color dorado se
volvieron más agresivos.

El comportamiento también puede transmitirse a través del aprendizaje y ésto se conoce como
transmisión cultural del comportamiento. El paso de formas específicas de comportamiento a través
de varias generaciones puede esparcirse rápidamente en una población. Un ejemplo clásico es el de
un grupo de macacos japoneses (Macaca fuscata) de la isla de Koshima, donde una hembra joven
del grupo, Imo, introdujo un comportamiento que fue copiado por otros miembros del grupo. Imo
cogía los camotes con los que los alimentaban y los llevaba a lavar al agua. Poco a poco otros
miembros del grupo fueron copiando la conducta de Imo.

A pesar de los cambios genéticos a que han sido sometidos, los animales domésticos mantienen la
mayoría de las características genéticas desarrollado a lo largo de millones de años de evolución.

Al estudiar la evolución del comportamiento se hacen comparaciones de características ancestrales


(similares) y derivadas (diferentes) entre grupos de especies cercanas.

FUNCIÓN
¿De qué forma dicha conducta aumenta la eficacia biológica del individuo que la manifiesta?

Es difícil separar la función de la evolución. La función estudia las implicaciones que tiene un
comportamiento para la supervivencia y reproducción del individuo. La selección natural aumenta
la proporción de genes que promueven la supervivencia y la reproducción. Aquéllos que realizaron
“x” conducta tienen mayor oportunidad de sobrevivir y perpetuar sus genes que aquéllos que
hicieron la conducta “y”.

La habilidad inclusiva se define como la capacidad de transmitir genes a la siguiente generación, y


en la práctica se mide por el número de crías que sobreviven y llegan a la edad adulta.

3
SISTEMAS MOTIVACIONALES
La motivación se ha definido como un proceso dentro del cerebro que controla que
comportamientos y cambios fisiológicos se presentan y cuando se presentan, o bien la tendencia a
realizar un comportamiento. La motivación es una variable que puede variar de acuerdo al tiempo y
las circunstancias. La motivación para socializar, comer, explorar o acicalarse, podrá variar de
acuerdo a las necesidades biológicas de los animales y la importancia que para ese animal tiene esa
conducta en ese momento. En este sentido, Marian Dawkins (1990), haciendo una analogía con la
terminología de la Economía, dice que así como hay productos con demanda inelástica y elástica de
acuerdo a la tasa diferencial entre consumo y precio de un producto, así también se pueden
clasificar comportamientos con una demanda elástica o inelástica.

En el primero de los casos, si el esfuerzo para manifestar un comportamiento tiene un costo


biológico demasiado elevado y lo mejor es no expresarlo, ese comportamiento se puede sacrificar
(elástico), por el contrario, habrá ocasiones en que independientemente del esfuerzo requerido el
comportamiento debe expresarse porque constituye una necesidad biológica (inelástico). Por esta
razón el concepto de motivación es de particular importancia cuando hablamos de bienestar animal.
En el momento en que por cambios en el ambiente los animales no pueden expresar
comportamientos con demanda inelástica se producirá una reducción en el nivel de bienestar
animal, que se relaciona con cambios fisiológicos y de comportamiento, como el aumento en la
agresividad, estereotipias, conductas redirigidas e inactividad, entre otras.

El comportamiento se ha dividido para facilitar su estudio en 3 sistemas motivacionales:

Comportamiento individual Comportamiento social Comportamiento materno o parental

COMPORTAMIENTO INDIVIDUAL
El comportamiento individual es también denominado comportamiento de mantenimiento y es todo
comportamiento que el animal realiza para su propio supervivencia.

El comportamiento de mantenimiento se divide a su vez en:

• Comportamiento trófico
• Comportamiento eliminativo
• Cuidado corporal
• Locomoción y movimientos sin desplazamiento
• Descanso y sueño

Y algunos autores incluyen también el comportamiento exploratorio, la reactividad y el manejo de


espacios.

Comportamiento trófico: es la forma de búsqueda y consumo del alimento e incluye comer y beber.
En los rumiantes la rumia también se incluye dentro del comportamiento trófico.

Existen factores ambientales, del individuo o grupo y del alimento en sí que influyen sobre el
comportamiento trófico.

Dentro de los factores ambientales tenemos el clima y la presencia de depredadores, por ejemplo
cuando hacen mucho calor los animales prefieren buscar la sombra que comer; o buscar refugio si
detectan un depredador. A medida que aume nta la temperatura beben más agua. Aquí es
importante tomarlo en cuenta para variar los horarios de alimentación dependiendo de la
temperatura o mantener los comederos con sombra y hasta ventiladores en caso necesario.

Factores relacionados con el individuo y el grupo son la edad, el estado fisiológico, la experiencia,
la competencia por el recurso y la facilitación social. Estudios realizados por el Dr. J. Rushen
(2007) en Canadá han demostrado que existe un aumento en la ingesta de agua días antes de la
presentación de un brote de diarrea en lechones y que vacas con problemas severos de metritis
dedicaban menos tiempo a la ingestión de alimento una semana antes del parto.

Los factores relacionados con el alimento en si son la palatabilidad y la variedad y calidad


nutricional.

4
Comportamiento eliminativo: comprende orinar y defecar. Las funciones del comportamiento
eliminativo son eliminar substancias que no requiere el organismo, pérdida de calor, marcar
territorio, identificar a otro individuo y reactividad. Es importante revisar en las mangas de manejo
la cantidad de estiércol en suelo y paredes, ya que esta nos indicará que tan estresados están los
animales y si es necesario realizar cambios en el manejo o las instalaciones para mejorar el
bienestar de los animales.

Cuidado corporal: divide en acicalamiento y termorregulación.

El acicalamiento implica limpieza, aseo y existen diferentes tipos como el auto acicalamiento y el al
acicalamiento.

El auto acicalamiento lo realiza el animal con alguna parte de su cuerpo: lengua, dientes, patas,
cuernos y en este caso se conoce como acicalamiento corporal. Cuando el animal utiliza algo del
medio para acicalarse se conoce como acicalamiento con el medio y puede ser un tronco, arena,
agua, etc. Los cerdos al tener el cuello y las patas tan cortas utilizan árboles o troncos para
acicalarse. El acicalamiento es indicador de que el animal está bien, un animal enfermo deja de
acicalarse y comienza a acicalarse cuando se siente mejor.

El al acicalamiento se refiere a cuando un animal acicala a otro y tiene una connotación social, ya
que va encaminado a conseguir alianzas.

La termorregulación es un mecanismo homeostático para regular la temperatura corporal frente a


cambios ambientales y fisiológicos. Mucho de los mecanismos que utilizan los animales para
regular la temperatura son conductuales y van desde buscar la sombra en el calor o un lugar de
refugio en caso de viento o frío, además de esponjar o aplanarlas plumas, jadear, meterse en el lodo
o agua, o amontonarse.

Es importante que proporcionemos a los animales lugares adecuados de descanso, donde tengan
suficiente espacio para echarse de tal manera que pierdan calor, por ejemplo en las jaulas de
gestación y maternidad en cerdas, y si están en el exterior existan sombras para todos.

Locomoción y movimientos sin desplazamiento


La locomoción es el movimiento al desplazarse y obviamente como médicos veterinarios debemos
conocer la manera normal de desplazarse de las especies a nuestro cargo para así también poder
detectar cualquier anormalidad.

Quizás de mayor importancia son los movimientos que realiza el animal sin desplazarse, como la
forma de echarse, ya que el conocimiento de estos comportamientos nos permite diseñar echaderos
más eficientes y entender el mal uso de éstos cuando están mal diseñados. También nos permiten
identificar posiciones anormales que adopta el animal al no poder realizar los movimientos
normales para echarse, muchas veces por dolor o incomodidad.

Descanso y sueño

El descanso es una interrupción positiva de la actividad ya que le permite a los animales una
recuperación metabólica y conservar energía. Cada especie invierte diferente porcentaje de tiempo
en estar alerta, descansando o durmiendo y nuevamente pueden ser indicadores de si algo anda mal
si cambian estos patrones. Por ejemplo: el animal doméstico que más duerme es el cerdo, pero
cualquier especie si aumenta o disminuye su tiempo de descanso es indicativo de algún problema de
salud.

COMPORTAMIENTO SOCIAL
El comportamiento social incluye todas las relaciones interactivas entre los miembros de un grupo,
que son el resultado de las interacciones entre dos o más individuos. En estas interacciones la
comunicación, paso de información de una animal a otro por medio de señales desarrolladas para tal
propósito, es de vital importancia. Al convivir con animales es importante que nosotros conozcamos
esas señales, ya que nos permitirán entender mejor lo que está sucediendo con ellos.

La organización social está determinada por tres factores: la estructura física, la estructura social y
la cohesión de grupo.

La estructura física está determinada por el número de individuos en un grupo (tamaño del grupo),
la relación macho/hembra y el rango de edades que viven juntos en un grupo natural. Conocer esto
nos puede ayudar a determinar la mejor forma de mantenerlos en cautiverio, tamaño de corrales,
cuánto tiempo se mantienen juntos, si se puede tener más de un macho, etc.
5
La estructura social nos habla de la manera en que se interrelacionan los miembros del grupo
tomando en cuenta las relaciones de dominancia subordinación y las interacciones afiliativas.

La dominancia es la prioridad de un animal respecto de otro en el acceso de recursos escasos,


particularmente alimento o pareja. Existen características fenotípicas y conductuales que
determinan la dominancia. La agresión es una conducta normal encaminada a causar daño o limitar
el movimiento de otro y una de sus principales funciones aparte de defenderse es establecer
relaciones de dominancia.

Muchas veces los animales no quieren causarle daño al otro individuo por lo que utilizan la agresión
ritual, en donde enseñan sus armas para evitar un conflicto mayor. Cuando existen situaciones de
conflicto entre los miembros de un grupo se habla de comportamiento agonístico, el cual incluye
comportamientos de amenaza, agresión, defensa, sumisión y evasión.

La jerarquía es la estructura del grupo determinada por la relaciones de dominancia subordinación y


puede ser lineal como en el caso de grupos pequeños de gallinas o en las cabras o complejas en el
resto de los animales de producción.

La cohesión de grupo se refiere al tiempo de permanencia como grupo y está determinada por los
grados de parentesco y familiaridad. Un ejemplo práctico sería el tiempo de permanencia de un
macho cabrío con su grupo de hembras durante la época reproductiva. En condiciones naturales
generalmente cuando termina la época reproductiva los machos se separan de los grupos de
hembras y forman grupos de machos. Esto es interesante si consideramos que en la práctica
generalmente mantenemos a los machos totalmente aislados, sin hembras y sin machos, provocando
que presenten una serie de problemas de comportamiento.

La facilitación social es el comportamiento iniciado o aumentado en frecuencia cuando otro animal


lo realiza, por ejemplo la alimentación o el descanso. Esta facilitación social permite la sincronía
del grupo lo cual es de suma importancia en especies como los bovinos, donde al haber una ruptura
de la sincronización comienzan a observarse diferencias individuales y aumento de la agresión.

Dentro del comportamiento social es muy importante el manejo de espacios:


El espacio individual se define en términos del individuo y se mueve con él. A pesar de ser
individual es muy importante no invadir su espacio y podemos utilizarlo a nuestra conveniencia
para ayudarnos a moverlos sin necesidad de tocarlos. El área de acción y el territorio son áreas
utilizadas por el animal, solo que el territorio es un área física defendida por un grupo con respecto
a otro de la misma especie.

COMPORTAMIENTO MATERNO O PARENTAL


Son todas las actividades que tengan la finalidad de promover la producción y crianza de la
progenie, por lo que comienza con el comportamiento reproductivo.

La inversión parental es toda actividad o esfuerzo que un progenitor realiza para aumentar la
probabilidad de que la progenie se reproduzca. En los mamíferos esta actividad suele estar a cargo
de las hembras y los machos simplemente protegen al grupo.

Las conductas epimeléticas son aquellas mostradas por las madres y están encaminadas a brindar
protección y cuidado a las crías. Conductas muy similares se observan en las parejas a la hora del
cortejo,

donde el macho muestra conductas epimeléticas hacia la hembra. Las conductas et-epimeléticas
están encaminadas a solicitar protección o cuidado y generalmente las muestran las crías.

Otra conducta importante que presentan las crías es el juego, que son conductas dirigidas al
perfeccionamiento de habilidades físicas y entrenamiento de conductas sociales.

A pesar de que los comportamientos se han separado para su estudio, es obvio que todos se
relacionan entre sí y que en la realidad es difícil separar uno de otro.

6
APLICACIÓN DE LA ETOLOGÍA

¿Pero para que nos sirve conocer todo esto en la práctica?


• Como MVZ el conocer el comportamiento de los animales nos permite conocer la mejor
manera de aproximarnos y manejar diferentes especies. Entender sus señales y comprender como
perciben el medio.
• Nos ayuda en el diagnóstico de enfermedades de comportamiento o simplemente a darnos
cuenta a través de cambios de comportamiento cuando una animal está enfermo.
• Nos permite diseñar mejores instalaciones, tomando en cuenta la manera en que ellos se
mueven, se echan y perciben el medio.
• Nos permite hacer más eficiente una empresa pecuaria. Por ejemplo la detección de calores
en bovinos se realiza a través de métodos conductuales observando cuando las vacas se montan o si
aumentan su locomoción.
• Nos ayuda a evitar enfermedades causadas por estrés y a procurar el óptimo bienestar de los
animales en cautiverio.
• Cada día conocemos un poco más sobre el comportamiento animal, pero al ser una ciencia
tan joven es importante recordar que aún hay mucho por aprender.

BIBLIOGRAFÍA

• BROOM DM, FRASER AF. Domestic animal behaviour and welfare. 4th ed. UK: CABI, 2007
• DRICKHAMER, LC; VESSEY, SH Y MEIKLE, D. Animal Behavior: Mechanisms, Ecology and Evolution.
WCB Publishers 1996.
• GALINDO F, ORIHUELA A, editores. Etología aplicada. México, D.F.: UNAM, 2004.
• GALINDO, F Y ORIHUELA, A. Eds. Etología Aplicada. UNAM 2004.
• HOUPT, KA. Domestic Animal Behavior. 4a Ed. Blackwell Publishing. 2005. Frasser AF y Broom DM. Farm
Animal Behaviour and Welfare. Bailliere Tindal. 1990.
• MANTECA X. Etología veterinaria. Barcelona, España: Editorial Multimédica, 2009
• TINBERGEN, N. 1963. On Aims and methods of etology. Zeitschrift fur Tierpsychologie 20: 410-433.

1.2 Importancia en la medicina veterinaria, binomio presa-predador

Introducción General.
Los Sistemas depredador – presa. Mariana Fernández Olalla

El estudio, evaluación y gestión de los sistemas depredador-presa tiene un papel central para la
conservación de las poblaciones de presas amenazadas en ambientes antropizados (Smith et al.
2010). Por ello, es importante tener presente el marco teórico en el que situar las relaciones de
súper- y meso-depredadores con sus presas principales y alternativas, sin olvidar el papel de otros
elementos del sistema, incluido el hombre. En esta introducción, se han descrito algunas situaciones
en las que los depredadores pueden hacer peligrar la persistencia de la población de una presa;
también las formas de evaluar si esta situación efectivamente existe y, finalmente, posibles
estrategias de gestión para relajar la presión de los depredadores sobre una presa y garantizar la
conservación de ésta última. Por otro lado, y como respuesta a los cambios en las situaciones de los
sistemas depredador-presa-hombre, se ha producido una rápida evolución histórica de las normas
legales que han ido marcando ese difícil equilibrio, no sólo ecológico sino también ético y
económico. El caso más estudiado en esta Tesis Doctoral es el de los carnívoros de tamaño medio,
cuya detección y seguimiento adecuado es dificultoso en el medio natural, pero imprescindible para
comprender la dinámica de la depredación. A lo largo de esta introducción tratará de abordarse, de
forma muy sintética, los aspectos más relevantes de los temas mencionados, para centrar el
complejo marco en el que se ha desarrollado este trabajo de investigación.

Marco teórico.
La depredación es un proceso natural que puede definirse como el consumo total o parcial de un
individuo vivo por parte de otro (Sinclair et al. 2006). Existen cuatro regímenes tróficos que
incluyen depredación: la herbivoría, el parasitismo, el canibalismo y la carnivoría. Los dos últimos
tipos se diferencian por el hecho de que el individuo consumido (presa) sea o no de la misma
especie que el consumidor (depredador). En este documento la depredación se referirá generalmente
a carnivoría.
Las poblaciones animales no pueden crecer indefinidamente y sus abundancias generalmente
fluctúan alrededor de un punto de equilibrio (capacidad de carga) o, más bien, alrededor de una
nube de puntos, debido a fuentes de variabilidad estocástica (Hixon et al. 2002). El proceso que
establece el punto de equilibrio se conoce como limitación y la tendencia que arrastra a una
población hacia dicho punto tras sufrir una perturbación se conoce como regulación. Esta parte de la
ecología de poblaciones y comunidades ha sido objeto de gran controversia durante décadas y de un
elevado número de trabajos científicos (p. ej. Nicholson 1933; Andrewartha y Birch 1954; Krebs
1995 y 2002; Sinclair y Pech 1996; Berryman et al. 2002).
7
Aunque históricamente, ha habido un gran debate científico sobre si los factores que determinan el
punto de equilibrio de una población de vertebrados dependen de su propia densidad (factores
denso-dependientes como mortalidad, reclutamiento, depredación o migración) o no (factores
denso-independientes como la disponibilidad de recursos o las catástrofes naturales), en la
actualidad parece aceptada la implicación de ambos (Sinclair y Pech 1996; Coulson et al. 2000).
Dichos factores también pueden dividirse en extrínsecos a la población (p. ej. competición inter-
específica, depredación, oferta de alimento o de refugio, enfermedades, parásitos o condiciones
climatológicas) o intrínsecos (p. ej. competencia intra-específica, aspectos fisiológicos, genéticos o
de comportamiento) (Korpimäki y Krebs 1996; Hixon et al. 2002).

No obstante, los factores que afectan a la dinámica de una población pueden ser numerosos e
interaccionar entre ellos. Estas relaciones, en conjunto, determinan cómo fluctúan, persisten o se
extinguen las poblaciones animales en el tiempo. En teoría, los depredadores pueden tener un efecto
limitante o regulador sobre sus presas (Murdoch y Oaten 1975; Sinclair y Pech 1996). La
competencia por cualquier recurso limitado (regulación bottom-up, o de abajo hacia arriba) depende
siempre de la densidad y puede afectar tanto a la reproducción como a la mortalidad de la población
(Hixon et al. 2002). En ausencia de depredadores, estos procesos regularían todas las poblaciones
(Sinclair 2003).

Sin embargo, los depredadores limitan las poblaciones de sus presas cuando son capaces de
consumir un número constante (en lugar de proporcional) de ellas con independencia de que sean
más o menos abundantes. En cambio, para que un depredador tenga un papel regulador (regulación
top-down, o de arriba hacia abajo) debe darse una relación denso-dependiente entre él y su presa.
De esta manera, un depredador podría estabilizar la abundancia de su presa, ejerciendo mayor
presión cuando es abundante y permitiéndo su recuperación en caso contrario (Korpimäki 1993;
Murdoch 1994).

Por lo tanto, para evaluar el efecto de los depredadores sobre sus presas, una de las principales
cuestiones que debería estudiarse es si la tasa de depredación depende o no del número de presas
(Redpath y Thirgood 1999). Sin embargo, las poblaciones de depredadores y presas dependen de
muchos otros factores, tales como el clima, la disponibilidad de alimento en el caso de la presa y de
presas alternativas en el caso del depredador, o la presencia de otros depredadores (especialmente
apicales, o superdepredadores) y la posible competencia y depredación entre ellos. Además, las
poblaciones anímales casi nunca son cerradas y se debe tener en cuenta tanto la migración como las
dinámicas meta poblacionales (Hanski 1998). Por ejemplo, la escasez de alimento puede empeorar
la condición corporal de las presas por desnutrición y tener, además, efectos sinérgicos con la
depredación y las enfermedades.

Además, la relación entre un parámetro demográfico y la densidad de la población puede


producirse de forma inmediata o diferida en el tiempo, como puede ocurrir con los depredadores,
cuyas poblaciones variarían después de hacerlo las de sus presas, es decir, con cierto desfase. Por
todo ello, la detección de estas relaciones de denso-dependencia en los ecosistemas naturales es
difícil (Newton 1998; Krebs 2002). Además, también existen dificultades a la hora de demostrar
empíricamente la existencia de denso-dependencia en la dinámica de una población (p. ej. análisis
de series temporales enfrentando la tasa de crecimiento frente a la densidad en un tiempo anterior;
ver Coulson et al. 2000 y Krebs 2002) debido a problemas de falta de independencia en las series
temporales. Sin embargo, el estudio de los factores que limitan una población no requiere
necesariamente abordar el aspecto de la denso-dependencia y es más interesante desde el punto de
vista de la gestión (Krebs 2002).

El control biológico de plagas es un ejemplo de aplicación práctica de los principios de la limitación


de las poblaciones, al igual que, por ejemplo, lo es determinar qué factor del hábitat hace que una
especie sea muy abundante en un bosque y no en otro cercano. Puesto que los depredadores y sus
presas han evolucionado en paralelo a lo largo del tiempo, tradicionalmente se asumió que la
depredación sería una fuente de mortalidad compensatoria, ya que sólo afectaría a los individuos
más viejos, inexpertos o enfermos, que morirían en cualquier caso (“doomed surplus”; Errington
1946). Aunque hay diversos trabajos que aportan evidencia experimental a este respecto (p. ej.
Murray et al. 1997; Banks 2000; Genovart et al. 2010), los depredadores pueden, al menos, limitar
las poblaciones de sus presas en un rango de situaciones más amplio: la denominada mortalidad
aditiva (Connolly 1978). En los sistemas depredador-presa, los depredadores reaccionan ante
cambios en la abundancia de la presa mediante lo que se conoce como respuesta total (Solomon
1949).

Dicha respuesta es el resultado de ciertas características del comportamiento individual (tasa de


captura) de cada depredador (lo que se conoce como respuesta funcional) y de la dinámica de toda
su población (lo que se conoce como respuesta numérica), tal y como formuló Holling (1959,
1965). Para que un depredador pueda regular la población de una presa debe producirse una
respuesta total regulatoria (Hixon et al. 2002; Sinclair 2003).
8
La respuesta funcional es el cambio en la tasa de consumo de una presa por cada depredador tras
un cambio en la densidad de presas, mientras que la respuesta numérica se corresponde con el
cambio en la abundancia de la población del depredador debido a la fluctuación de las poblaciones
de presas y es una función de las tasas de natalidad y mortalidad, así como de la emigración y la
inmigración (Holling 1959, 1965; Sinclair et al 1998). Ambos tipos de respuesta no son
mutuamente excluyentes y suelen producirse a diferentes velocidades: a corto plazo se produce la
respuesta funcional y, posteriormente, la numérica. De este modo, un cambio en la dieta de un
depredador debido a un aumento de la población local de una presa también produciría cambios en
el número de depredadores, debido a la mejor condición corporal y a una mejor reproducción o a la
llegada de nómadas atraídos por la oferta de los alimentos.
Esta capacidad que tienen los depredadores no territoriales o migratorios para concentrarse en una
zona u otra en función de la abundancia de presas, se llama respuesta agregativa (Korpimäki y
Krebs 1996). La forma de la respuesta funcional es fundamental en el efecto de los depredadores
sobre la población presa. Puede ser lineal, convexa o sigmoidal: tipos I, II y III, respectivamente. La
fracción de la población de presa consumida por cada depredador puede ser denso-dependiente (tipo
I), inversamente denso-dependiente (tipo II) o mixta: denso-dependiente cuando la densidad de
presa es baja e inversamente cuando ésta aumenta (tipo III) (Valkama et al. 2005). En teoría, sólo
los depredadores con respuestas funcionales de tipo III tienen el potencial de estabilizar la
población de sus presas (Murdoch y Oaten 1975).

Estas funciones asumen que el número de depredadores por presa es constante para todo el rango de
abundancias de la presa, es decir, que hay una respuesta agregativa lineal, aunque en realidad es una
simplificación de lo que realmente ocurre (Gascoigne y Lipcius 2004). En resumen, el efecto final
de los depredadores sobre sus presas puede ser de carácter regulatorio (denso-dependiente) o no
regulatorio (densoindependiente) y tener un efecto estabilizador (ausencia de fluctuaciones) o
desestabilizador sobre las mismas (Sinclair y Pech 1996; Sinclair et al. 1998), dependiendo de las
circunstancias particulares de cada sistema.

Generalmente, los depredadores se clasifican en especialistas (se alimentan de una o pocas especies
de presas) y generalistas (se alimentan de gran variedad de presas) (Andersson y Erlinge 1977). La
respuesta funcional de tipo II es la más común en la naturaleza (Murdoch y Oaten 1975; Sinclair et
al. 1998) y, aunque los depredadores especialistas serían más proclives a tener un tipo de respuesta
III, no siempre es así (Johnstone y Norris 2000). Los tipos de respuestas funcionales propuestos por
Holling son útiles para describir sistemas donde los depredadores se aprovechan de uno o pocos
tipos de presas. Sin embargo, en la naturaleza, los depredadores forman un continuo entre
generalistas y especialistas, y son capaces de adaptar sus dietas. Por ello, ignorar el efecto de las
posibles presas alternativas puede producir un evaluación incorrecta del efecto de los depredadores
sobre la presa de interés (Smout et al. 2010).

En teoría, los depredadores sólo pueden regular la población de una presa cuando ésta es su
principal fuente de alimento y no hay otras presas alternativas adecuadas. En esos casos, el
depredador tendría un efecto estabilizador sin producir la extinción de la presa, lo cual asegura a su
vez la persistencia del depredador (Sinclair 2003). Por el contrario, los depredadores generalistas, e
incluso los que se alimentan de dos tipos de presas, no necesitan mostrar ningún tipo de respuesta,
ni numérica ni agregativa, ante cambios en la abundancia de una de ellas (Sinclair et al. 1998).

Por otro lado, dentro de la comunidad de depredadores se producen fenómenos de competencia y de


depredación (p. ej. depredadores apicales, como el lobo, depredan sobre los zorros) que deben ser
tenidos en cuenta para poder evaluar adecuadamente los efectos de la depredación sobre las presas
(Polis et al. 1989; Palomares y Caro 1999; Gittleman y Gompper 2005).

Finalmente, la depredación puede producir la sincronización de las dinámicas de especies


diferentes, como parece ser el caso de los micromamíferos (Cricetidae), tetraónidas (Tetrao
urogallus L., Tetrao tetrix L., Bonasa bonasia L.) y liebres (Lepus timidus L. y L. europaeus P.) en
el norte de Europa (Lindström et al. 1987). La hipótesis más extendida plantea que las presas
alternativas (tetraónidas y liebres) sufren mayor tasa de depredación durante los años que siguen a
“picos” en la abundancia de las poblaciones de presas principales (micromamíferos) (teoría de las
presas alternativas- Angelstam et al. 1984).

9
Los depredadores especialistas con una respuesta numérica denso-dependiente y diferida en el
tiempo pueden producir ciclos en la dinámica de sus presas u oscilaciones caóticas (Sinclair y Pech
1996). Así, las fluctuaciones periódicas plurianuales de especies de micromamíferos en el norte de
Europa podrían estar producidas por mustélidos especialistas (p. ej. Erlinge et al. 1983; Korpimaki
et al. 2005) y las de algunas tetraónidas, por la depredación de los azores (Tornberg et al. 2005).
Dado que los ciclos desaparecen hacia el sur de Europa, una de las hipótesis más extendidas es que
son los depredadores generalistas quienes amortiguan o eliminan el efecto de los especialistas
(Klemola et al. 2002; Korpimäki et al. 2005). Así, los depredadores generalistas pueden suprimir los
ciclos de las presas, mantener las poblaciones de presa en bajas densidades en pozos de depredación
(predator-pits) o producir la extinción de presas raras (Smout et al. 2010).

¿En qué situaciones pueden amenazar los depredadores la persistencia de sus presas?

En la Figura 1 se presenta un marco teórico para el estudio de los sistemas depredador-presa. Sin
embargo, en la realidad casi todos los sistemas presentan comunidades alteradas por la acción del
hombre (Sanderson et al. 2002), tanto de depredadores como de presas. Aunque hay sistemas
estables en medios antropizados, es en éstos donde pueden darse con mayor facilidad situaciones en
las que la persistencia de las especies presa se vea comprometida por los depredadores (Reynolds y
Tapper 1996), como se describirá a continuación.

Algunas especies presentan una relación positiva entre algún componente de su fitness (éxito o
adecuación ecológica) y la presencia (número o densidad) de miembros de la misma especie, lo que
se conoce como denso-dependencia inversa, depensación o efecto Allee (Stephens et al. 1999). Este
efecto aumenta notablemente la probabilidad de extinción local y global de especies, sobre todo en
poblaciones fluctuantes (Stephens y Sutherland 1999). El motivo del beneficio de las altas
densidades puede ser la mejora de la defensa ante los depredadores, un mayor efecto de dilución, la
mejor localización de recursos, una mayor disponibilidad de individuos reproductores, la reducción
de la consanguinidad o un menor riesgo de extinción por fenómenos de estocasticidad Introducción
- 9 - demográfica, entre otros. A pesar de que se trata de un fenómeno intra-específico, algunas
relaciones inter-específicas están fuertemente influenciadas por el efecto Allee, como la
depredación o el parasitismo (Courchamp et al. 1999a).

10
Los depredadores pueden crear un efecto Allee en poblaciones de presas poco abundantes (ya sea
escasas de manera natural o reducidas por la actividad humana) o dispersas, incrementando la
probabilidad de que la población colapse (Gascoigne y Lipcius 2004). Por ello, la existencia de este
posible efecto negativo debe ser valorada cuando la especie presa es escasa en relación a la
densidad del depredador, cuando las presas tienen poco refugio espacial o temporal de frente a los
depredadores y cuando éstos son generalistas o territoriales, para llevar a cabo las medidas de
conservación necesarias.
La pérdida de un depredador situado en niveles superiores de la red trófica (apical o super-
depredador) puede provocar un aumento de las densidades de los depredadores situados en niveles
inferiores (meso-depredadores), con un efecto negativo para las especies presa. Es lo que se conoce
en la literatura como “meso-predator release hypothesis” (Soulé et al. 1988; Crooks y Soulé 1999).
La persecución a la que el hombre ha sometido a muchas especies de depredadores apicales (osos,
lobos, linces, leones, panteras, etc.) desde hace siglos ha provocado su desaparición en muchos
sistemas naturales, con el consiguiente aumento de las poblaciones de depredadores de tamaño
medio, aunque el efecto final ha dependido también de otros factores, como la existencia o no de
regulación de abajo hacia arriba (bottom-up) (Elmhagen y Rushton 2007). Para evaluar el posible
efecto que la eliminación o la reintroducción de un super-depredador puede tener sobre el resto del
sistema se debe estudiar su tipo de relación con el resto de depredadores y sus presas (Prugh et al.
2009). Si el super- y el meso-depredador dependen de la misma presa, la relación entre ellos es
triangular, mientras que si el super-depredador depende principalmente de otras presas se dice que
es lineal. A modo de ejemplo y en contra de lo que pudiera ser intuitivo, la eliminación de un super-
depredador introducido (p. ej. gatos asilvestrados en una isla) puede tener un efecto más negativo
que beneficioso sobre las aves de las que se alimenta, puesto que podría provocar un incremento no
deseado de la depredación por parte de un meso-depredador (p. ej. las ratas introducidas), al verse
éstas libres de la depredación de los primeros (Courchamp et al. 1999b). En la Península Ibérica, el
efecto beneficioso del lince (Lynx pardinus T.) sobre el conejo de monte (Oryctolagus cuniculus L.)
ha sido demostrado, a pesar de que se alimenta fundamentalmente de esta presa, al reducir la
abundancia de meloncillos (Herpestes Introducción - 10 - ichneumon L.), depredador generalista
introducido durante la dominación islámica del medievo, cuyo efecto parece ser más perjudicial
sobre el lagomorfo (Palomares et al. 1995) Los residuos generados por las actividades humanas (p.
ej. basureros, descartes de pesca, restos de granjas) pueden servir de alimento extra a especies de
depredadores, desempeñando el mismo papel que una gran abundancia de su presa principal.

Estos “subsidios” permiten a los depredadores alcanzar abundancias impensables de forma natural y
les amortiguan del efecto de la disminución de otras presas, con el consiguiente efecto negativo para
éstas, en especial si son escasas (Gompper y Vanak 2008). Dada su capacidad para utilizar los
hábitats modificados por el hombre y la plasticidad de sus dietas, los depredadores generalistas
aprovechan estas fuentes de alimento extra más que los especialistas (p. ej. Kristan y Boarman
2003; Bino et al. 2010).

Los depredadores generalistas no territoriales pueden concentrarse en un momento puntual en zonas


con abundante alimento (presas naturales, basureros u otros) y colapsar las poblaciones de otras
presas secundarias escasas o las de la presa principal, puesto que tras este colapso se desplazarían
en busca de nuevas fuentes de alimento (Korpimäki 1993). De hecho, diversos trabajos han
mostrado el incremento de la tasa de depredación en zonas con fuentes predecibles de alimento
(Cortés-Avizanda et al. 2009). En estos casos, pueden producirse situaciones de hiper-depredación,
que pueden definirse como aquellas en las que se aumenta la presión de los depredadores sobre una
presa secundaria por un incremento en la abundancia de depredadores o bien por un descenso
repentino de la abundancia de la presa principal (Moléon et al. 2008). Estos autores documentaron
esta posible situación en el caso de la perdiz roja (Alectoris rufa L.) en la Península Ibérica, que
habría experimentado una mayor depredación tras el colapso producido en las poblaciones de
conejo de monte por la expansión de las enfermedades infecciosas que afectan al lagomorfo. La
fragmentación y pérdida de hábitat son graves amenazas para la biodiversidad (Schmiegelow y
Mönkkönen 2002; Fahrig 2003). Afectan a las relaciones entre los depredadores y sus presas de
múltiples formas, como, por ejemplo, fomentando el encuentro entre el depredador y su presa,
aumentando el número de depredadores o reduciendo la disponibilidad de presas alterativas (Evans
2004).

Además, la elección de presa por parte de los depredadores generalistas parece depender de la
vulnerabilidad de las presas (Quinn y Cresswell 2004), que es mayor en hábitats fragmentados y
degradados. La escasez de hábitat adecuado para la nidificación puede producir que las presas se
concentren en teselas pequeñas en las que el riesgo de depredación aumente (p. ej- Pescador y Peris
2001), o la fragmentación de un medio puede hacer que las presas sufran mayor depredación en sus
desplazamientos para alimentarse (p. ej. Lombardi et al. 2003, 2007), o debido al “efecto borde” (p.
ej. Kurki et al. 2000; Tellería et al. 2001), según el cual en fragmentos pequeños de hábitat la
relación entre el perímetro y la superficie del parche es más desfavorable para las presas. De hecho,
en poblaciones de presas aisladas debido a la fragmentación de su hábitat la depredación aumenta el
riesgo de extinción (Macdonald et al. 1999).
11
Del mismo modo que la eliminación de especies de depredadores por parte del hombre ha podido
tener consecuencias negativas para las poblaciones de algunas presas, la introducción de especies de
depredadores en zonas donde no se encontraban de forma natural también puede provocarlas
(Crooks y Soulé 1999; Lavers et al. 2010).

Ambas actuaciones han supuesto la extinción (o al menos una drástica reducción poblacional), por
depredación, de muchas especies, especialmente en islas (Moors y Atkinson 1984; Martin et al.
2000), como sucedió en Australia tras la introducción del zorro (Burbidge y Manly 2002). Los
depredadores exóticos pueden llevar a las presas a elegir hábitats de peor calidad, aun habiendo
mejores hábitats disponibles -trampas ecológicas- que pueden hacer peligrar su persistencia a largo
plazo (Schlaepfer et al. 2005; Igual et al. 2007).

¿Cómo se puede evaluar el efecto de los depredadores sobre una presa?

Como se ha argumentado hasta ahora, el impacto o Experimentos manipulativos. Se basan en


modificar, en condiciones controladas, la abundancia de los depredadores. Ello se consigue
mediante su control poblacional u otras acciones, como limitando su acceso a determinadas zonas.
Según varios autores (Sinclair 1989; Krebs 1991; Pech et al. 1992), este tipo de experimentos
aportan la mejor evidencia de la existencia de un papel limitante o regulador de los depredadores en
la población de una presa. Estos experimentos estarían enmarcados en lo que se conoce como
gestión adaptativa activa, que es la experimentación manipulativa con el objetivo de mejorar el
conocimiento de un sistema (Sinclair et al. 2006). Algunos ejemplos de este tipo de experimentos
han sido llevados a cabo por Marcström et al. (1988), Tapper et al. (1996), Korpimäki y Norrdahl
(1998), Kauhala et al. (2000), Summers et al. (2004), Sanz-Aguilar et al. (2009) o Fletcher et al.
(2010). Muchos de estos y otros estudios están recogidos en varios trabajos recientes de revisión
bibliográfica (Lavers et al. 2010; Smith et al. 2010, 2011).

En este tipo también estarían englobados aquellos estudios en los que la abundancia de
depredadores o de presas se ve modificada por enfermedades u otros fenómenos naturales ([Link].
Lindström et al. 1994; Smedshaug et al. 1999; Moleón et al. 2008), propiciando experimentos
naturales. o Modelización. La utilización de modelos para simular el efecto de la depredación bajo
varios escenarios puede ser una alternativa muy interesante, sobre todo cuando no se cuenta con los
medios disponibles para llevar a cabo un experimento a gran escala, cuando las presas están muy
amenazadas o cuando se carece del tiempo necesario para la experimentación. Además, los modelos
permiten incorporar el efecto de otros factores, como cambios en el hábitat, las estocasticidades
demográfica y ambiental o el efecto de la denso-dependencia, para poder inferir sobre el efecto de
los depredadores en la persistencia de una población (p. ej. Macdonals et al. 1999; Rushton et al.
2000; Armstrong et al. 2006; Bakker et al. 2009). Sin embargo, para construir un modelo, sigue
siendo necesario conocer con e el funcionamiento del sistema estudiado y tener datos cuantitativos
de, al menos, los parámetros demográficos de la presa (éxito reproductor y supervivencia de las
distintas clases de edad), el efecto de la depredación sobre ellos o la tasa de consumo, bien propios
u obtenidos en otros estudios con la misma especie o especies próximas (White 2000).

¿Cómo se puede reducir el impacto de los depredadores sobre una presa?

Para aliviar la presión de depredación sobre una especie presa pueden plantearse diversas
estrategias de gestión. Básicamente, se puede actuar sobre la propia presa, sobre otras presas
alternativas, sobre los depredadores (sobre su número, sus fuentes de alimentación o sus
depredadores), sobre el hábitat en el que coexisten y sobre los competidores de la presa.

La decisión debe basarse, entre otras cosas, en maximizar el efecto positivo sobre la presa, para lo
cual se pueden utilizar herramientas que permiten comparar las estrategias posibles, como los
modelos de viabilidad poblacional, los resultados de experiencias propias previas o recurrir a la
bibliografía. Esto es especialmente necesario cuando se trabaja con especies raras en peligro de
extinción (Sutherland et al. 2004).

Una vez valoradas las estrategias en principio más efectivas, también se deben tener en cuenta los
condicionantes legales y sociales y la viabilidad económica de llevar a cabo cada una de las
estrategias (Smith et al. 2010).

La posibilidad de financiación con fondos europeos puede inclinar la balanza en la dirección de las
mejoras del hábitat frente a otras (Fletcher et al. 2010). En otras situaciones, son aspectos
relacionados con la opinión pública o con sectores económicos, como el cinegético o el ganadero,
los que inclinan la balanza por una estrategia de gestión u otra.

12
El caso más habitual de papel desestabilizador por parte de los depredadores se produce a través de
denso-dependencia inversa originada por una respuesta funcional tipo II o una respuesta numérica
débil (Sinclair 2003).

En estas situaciones la depredación puede producir el colapso de la población de presas, siempre y


cuando éstas no sean la fuente principal de alimento, como ya se ha explicado. En teoría, cualquier
estrategia de gestión capaz de cambiar la respuesta funcional de un depredador del tipo II al tipo III
(es decir, fomentar que las tasas de depredación disminuyan al disminuir la densidad de la especie
presa) puede ayudar a conservar la población de la presa (Sinclair et al. 1998). Una posible forma
sería aumentar el refugio disponible para las presas, con la intención de mejorar sus tasas anuales de
reproducción y de supervivencia, sin tener que reducir la abundancia de depredadores (Hik 1995).

Otra sería reducir la abundancia de la fuente principal de alimento para los depredadores, para que
su relación con la presa secundaria a proteger pasase a ser del tipo III (Sinclair et al. 1998). Sin
embargo, las respuestas funcionales de tipo III pueden producir situaciones conocidas como “pozos
de depredación (predator-pit)”, bajo los cuales las presas persisten en densidades bajas que no
pueden superar debido a la depredación (Trout y Tittensor 1989; Sinclair et al. 1998).

Un ejemplo de pozo de depredación sería el del conejo de monte tras la reducción de sus
poblaciones por parte de dos enfermedades emergentes: la mixomatosis y la enfermedad
hemorrágica vírica (EHV) en la Península Ibérica (Moreno et al. 2007). Cualquier medida de
gestión que reduzca la depredación y permita a la presa superar el umbral del pozo de la
depredación puede dar lugar a poblaciones más abundantes de ésta de forma permanente (Evans
2004). Según este autor, en casos de respuesta tipo II en los que se produzcan interacciones entre las
tasas de depredación y una modificación del hábitat, la gestión del hábitat podría ser una
herramienta con una mejor relación coste-beneficio que el control de depredadores (por no
mencionar una menor oposición social).

A continuación se describen algunas posibles actuaciones de gestión encaminadas a aliviar el efecto


de la depredación sobre una especie presa: o Gestión del hábitat. Se trata de una aproximación muy
habitual en el ámbito de la conservación de especies, así como en el cinegético. Aunque las
actuaciones pueden ser muy diversas, el fomento del refugio para las presas es una de las más
habituales cuando de lo que se trata es de reducir la tasa de depredación. Una oferta de refugio más
adecuada reduce la vulnerabilidad de las presas y puede producir cambios en la respuesta funcional
del depredador y prevenir o corregir un efecto Allee causado por la depredación, en el caso de
presas poco abundantes.

El refugio disponible puede incrementarse instalando refugios artificiales (Fernández-Olalla et al.


2010) y, de una forma más natural, mediante revegetaciones o dejando caballones sin cosechar entre
las hojas de cultivo. Guil (2009) aporta una descripción detallada de estas medidas. También se
puede favorecer que las parcelas de refugio y alimento estén bien conectadas, para minimizar el
riesgo de depredación cuando la presa se desplaza en busca de alimento (Palomares y Delibes 1997;
Lombardi et al. 2003). Los refugios proporcionan lugares seguros para la cría, cuyo éxito puede
incrementarse simplemente por la mayor tranquilidad de las presas. De hecho, los depredadores no
sólo afectan a las presas por mortalidad directa, sino a través de aspectos de comportamiento,
morfológicos y fisiológicos (Lima 1998; Werner y Peacor 2003). Este mismo efecto lo producen los
grandes depredadores sobre otros más pequeños (Creel et al. 2001; Gompper y Vanak 2006),
creando los denominados “paisajes del miedo”. Las mejoras en el hábitat también pueden dirigirse a
incrementar la conectividad entre subpoblaciones aisladas, haciendo corredores seguros para las
presas.

Esto reduciría el impacto de los depredadores sobre cada subpoblación, entre otros efectos positivos
para la persistencia de la presa (Cantrell et al. 2001). La siguiente medida de gestión, también puede
ser utilizada para conectar subpoblaciones, soltando individuos en los corredores que conectarían
estas poblaciones. o Reforzar la abundancia de la presa.

Esta actuación no consiste en reintroducir una especie presa donde ya no está, puesto que eso ya no
sería una actuación para minimizar el impacto de los depredadores sobre la misma, sino en reforzar
sus poblaciones, introduciendo nuevos individuos en zonas donde se encuentran bajo un umbral
mínimo con el objetivo de contribuir a superarlo.

13
Los términos reintroducción y reforzamiento se utilizan de acuerdo con sus definiciones por la
UICN ([Link] Los factores que influyen en el éxito de este tipo de
actuaciones son múltiples y para profundizar en ellos remitimos a los siguientes trabajos: Griffith et
al. 1989, Sarrazin y Barbault 1996, Wolf et al. 1996, Sarrazin y Legendre 2000, Seddon et al. 2007.
Los ejemplares para el reforzamiento pueden ser translocados de otras zonas con mayor abundancia
o provenir de cría en cautividad. En el caso de las translocaciones, hay que tener en cuenta
consideraciones genéticas e inmunológicas, como se ha demostrado en el caso del conejo de monte
(Delibes-Mateos et al. 2008).

Los ejemplares criados en cautividad, aparte de sufrir una mortalidad post-suelta no relacionada con
la depredación hasta su adaptación (una propiedad emergente de muchos programas de
translocación según Tavecchia et al. 2009), parecen ser más vulnerables a la depredación que los
naturales, al carecer de comportamiento anti-depredatorio (p. ej. Klaus 1997, 1998). Por ello, los
animales criados en cautividad (sin ser sometidos a aprendizaje anti-depredatorio previo a la suelta;
van Heezik et al. 1999) no parecen muy adecuados para reforzar poblaciones que ya sufren de por sí
una elevada mortalidad por depredación, a menos que se trate de una especie tan escasa que no sea
posible su translocación de otros lugares, como ocurre con el urogallo, donde las subespecies
cantábrica y pirenaica parecen formar una unidad evolutiva significativa diferente del resto del resto
de poblaciones de Europa (Duriez et al. 2007). En experiencias con conejos de monte translocados,
la depredación también fue la principal causa de mortalidad (Calvete y Estrada 2004), aunque este
efecto puede minimizarse mejorando el protocolo de suelta (p. ej. Rouco et al. 2010). No se deben
olvidar los posibles efectos adversos de la mayor abundancia puntual de presas tras las sueltas, que
puede producir un efecto llamada a depredadores no territoriales, como ocurre en las especies
coloniales (Rolland et al. 1998).
Restaurar la comunidad original de depredadores. Varios autores consideran que la reintroducción
de especies de super-depredadores en las zonas de donde fueron eliminados puede ser una medida
de conservación global de los sistemas naturales (p. ej. Palomares et al. 1995; Saether 1999;
Terborgh et al. 1999), puesto que controlarían las abundancias de carnívoros de tamaño medio.
Recientemente, Elmhagen y coautores (2010) han demostrado que la recolonización del lince boreal
en Finlandia está empezando a controlar la abundancia de zorro, al tiempo que permite la
recuperación de la población de liebre. No obstante, el efecto de las reintroducciones sobre los
meso-depredadores dependerá de la existencia del suficiente hábitat adecuado para que vuelvan a
instalarse estos grandes carnívoros y de la densidad que alcancen tras las reintroducciones, de la
productividad de cada sistema o de los posibles conflictos sociales que se generen (Elmhagen y
Rushton 2007; Prugh et al. 2009). Si los meso-depredadores no tienen ninguna limitación de
recursos (p. ej. si están subsidiados mediante algún tipo de alimentación suplementaria), los
depredadores superiores tendrían pocas posibilidades de controlar sus poblaciones (Elmhagen y
Rushton 2007). o Actuaciones relacionadas con la alimentación del depredador. Ya se ha expuesto
que el efecto de un depredador sobre una presa depende en buena medida de la abundancia de
presas alternativas (u otras fuentes de alimento) y del papel (principal o secundario) que jueguen en
la dieta de dicho depredador. Por ello, una posible actuación en este sentido es la alimentación
suplementaria de los depredadores en épocas claves para la presa.

Sin embargo, no existen muchos trabajos publicados sobre experiencias de este tipo, y los
disponibles muestran resultados que no parecen muy alentadores. Por ejemplo, la alimentación de
aguiluchos pálidos (Circus cyaneus L.) durante la época de cría redujo el número de pollos de
lagópodo escocés (Lagopus lagopus scoticus Lath.) que eran llevados al nido aunque no se detectó
ningún efecto sobre la mortalidad de adultos (Redpath et al. 2001). La alimentación suplementaria
de zorros tampoco mejoró el reclutamiento del corzo en el trabajo de Nordström et al. (2009).

Esta alimentación suplementaria podría provocar una respuesta numérica indeseada si la cantidad de
comida aportada no se planifica correctamente, especialmente si el mesodepredador es una especie
con rápidas tasas de incremento (p. ej. ratas). Por otro lado, la eliminación de fuentes de alimento,
tales como basureros o restos de granjas, puede producir una rápida respuesta numérica por parte de
los depredadores generalistas, tal y como demostraron Bino et al. (2010) para el zorro y como
parece estar ocurriendo recientemente en España con algunas poblaciones de gaviotas. En el caso de
los muladares, puede limitarse el acceso de los depredadores terrestres cercándolos perimetralmente
(Moreno-Opo et al. en revisión). o Control de depredadores.

El control de depredadores es una práctica muy habitual sobre todo en el ámbito cinegético, que
puede tener efectos negativos para otras especies, en el caso del empleo de métodos masivos y no
selectivos (Virgós y Travaini 2005).

También se emplea con fines de conservación de especies amenazadas, generalmente aves (Smith et
al. 2010). Debido a la controversia que suscita y a la cantidad de dinero que se necesita invertir,
resulta conveniente evaluar su eficacia e idoneidad con todos los argumentos posibles (Harding et
al. 2001; Smith et al. 2010).

14
Las preguntas que surgen al plantear esta actuación son muchas y recurrentes: ¿existe riesgo para la
fauna?, ¿es efectivo?, ¿cuál es su eficiencia, comparado con otras actuaciones?, ¿reduce realmente
el número de depredadores?, ¿se recolonizan los territorios tras el cese de las extracciones?, ¿qué
papel juegan los mecanismos demográficos de tamponamiento? Y, en caso de adoptar la decisión de
llevar a cabo tareas de control poblacional, ¿dónde, cuándo, cómo, durante cuánto tiempo se deben
llevar a cabo?

Tras una campaña de control, los depredadores pueden reaccionar básicamente de dos formas:
mediante una respuesta funcional (incremento en la productividad de las hembras restantes) o
numérica (incrementando su abundancia) (Mosnier et al. 2008). La mayoría de los estudios que
utilizan el control de las poblaciones de depredadores para fomentar alguna especie presa se centran
en el efecto sobre la presa, pero no en el efecto sobre el propio depredador (Smith et al. 2010), que
debe ser un resultado previo aunque no siempre se analiza. Según estos autores, el control de
depredadores no siempre consigue reducir de forma efectiva la población del depredador.
En cualquier caso, de conseguirse, el efecto parece ser temporal y debe concebirse como una
estrategia a largo plazo o como una ayuda puntual para la población de la presa, con la excepción de
zonas en las que los depredadores tienen dificultades para recolonizar (Smith et al. 2010). Por
ejemplo, Baker y Harris (2006) no detectaron ningún efecto sobre la población de zorro tras una
campaña de control, presumiblemente por la recolonización de los territorios por nuevos
ejemplares, mientras que Heydon y Reynolds (2000) encontraron que las poblaciones podían
controlarse efectivamente mediante caza, pero que no sólo había que tener en cuenta la escala local,
sino si las poblaciones de alrededor eran controladas también o no. Por el contrario, Harding et al.
(2001) sí que hallaron un efecto de esta actuación sobre la abundancia de esa misma especie a corto
plazo, pero indicaban la necesidad de controlar Introducción - 18 - los individuos juveniles y los
inmigrantes para que ese efecto se prolongase en el tiempo. El problema contrario puede producirse
con el establecimiento de los depredadores en otras zonas en las que no se lleven a cabo campañas
de control masivo, tal y como describieron Bosch et al. (2000).

Estos autores detectaron que las gaviotas patiamarillas (Larus cachinnans Pall.) que escapaban de
un programa de control se establecían en otras colonias, trasladando simplemente el problema a otro
lugar. El interés científico por el efecto de la manipulación de la abundancia de depredadores sobre
sus presas ha sido plasmado en numerosos trabajos y varias revisiones bibliográficas (Reynolds y
Tapper 1996; Coté y Sutherland 1997; Lavers et al. 2010; Smith et al. 2010). La mayoría de los
trabajos se centran en aves, para las cuales el efecto positivo sobre los parámetros reproductores
(mayores tasas de eclosión y número de volantones/adulto) y sobre la población reproductora
(censos primaverales) parece claro (Smith et al. 2010). Sin embargo, el efecto sobre la poblaciones
post-reproductora (censos de otoño) no parece evidente. Entre los muchos factores que determinan
esa falta de efecto, el grado de filopatria de las especies parece ser fundamental (Fletcher et al.
2010).

Estos autores estimaron que el número de adultos reproductores aumentaba una media del 14% tras
campañas de control de zorros, cuervos y mustélidos, para el caso de aves que nidifican en el suelo,
aunque en la revisión bibliográfica llevada a cabo por Smith y coautores (2010) el tipo de nido
resultó no tener un efecto diferencial. Lavers et al. (2010), en su revisión, estimaron que el control
de depredadores mejoraba, en promedio, la productividad de las aves en un 25%, aunque este
incremento no era capaz de revertir la tendencia regresiva de las especies foco, en un gran número
de estudios.

Este aspecto es fundamental e indica la existencia de otras fuentes de mortalidad adicionales a la


depredación que afectarían negativamente a la tasa de crecimiento de las especies presa y que
deberían ser contempladas. El trabajo de Smith et al. (2010), que es una actualización del de Coté y
Sutherland (1997), mostró, además, que el efecto positivo sobre la presa era mayor en las
actuaciones que controlaban todos los potenciales depredadores, no sólo una especie. Por ejemplo,
el efecto sinérgico de todos los principales depredadores a la hora de producir los ciclos de ciertos
micromamíferos hace que la eliminación de uno solo de ellos no produzca ningún efecto positivo
(Korpimäki y Norrdahl 1998; Korpimäki et al 2002).

En el caso de depredadores invasores, el resultado de su eliminación sobre la dinámica de las presas


es variable (p. ej. Beauchamp et al. 1996; Keitt y Tershy 2003). El control de estos depredadores
podría revertir la tendencia regresiva de las especies presa Introducción - 19 - (Lavers et al. 2010) o,
al menos, suavizarla (Igual et al. 2009). Si se tiene en cuenta la relación entre la eficacia y el coste
de la actuación, la mejora proporcional en la tasa de crecimiento de una presa producida por el
control de depredadores podría ser preferible con respecto a la producida por otras actuaciones de
gestión (Wilcox y Donlan 2007, 2009), aunque esto debe valorarse en cada caso específico.

15
Bien sea para fines científicos, de conservación de especies protegidas, de control de especies
invasoras o para fomentar especies cinegéticas, el control de depredadores implica la captura de
ejemplares de estas especies o su control con armas de fuego. Esta actuación requiere permisos
especiales, y los métodos de captura o muerte deben ajustarse a los requisitos legales existentes,
aspecto que se detalla en el apartado siguiente.

Dependiendo de las situaciones, los depredadores pueden capturarse en vivo y translocarse a otras
zonas. Además, puede haber ocasiones en las que la mayor parte de las depredaciones sean
producidas por unos pocos individuos especializados, por lo que la eliminación masiva de
ejemplares sería innecesaria e ineficiente (véase p. ej. Sanz-Aguilar et al. 2009). Existen alternativas
no letales para controlar la abundancia de los depredadores, como reducir su fertilidad o cercar
zonas en las que se impida su acceso (Reynolds y Tapper 1996), que pueden tener mejor aceptación
por determinados sectores sociales. El cercado de zonas de nidificación o la protección individual
de nidos de aves ha mostrado tener resultados variables (Smith et al. 2011).

Referencia.
Extracto de la tesis SEGUIMIENTO Y GESTIÓN DE SISTEMAS DEPREDADOR-PRESA:
APLICACIÓN A LA CONSERVACIÓN DE FAUNA AMENAZADA MARIANA
FERNÁNDEZ OLALLA Ingeniera de Montes

1.4 Formas de evaluación y métodos de análisis.

Interpretación de la conducta de los animales. Métodos de estudio de la conducta.

Niveles de descripción del comportamiento

Para poder comunicarse de un modo eficaz con quién escucha o lee la descripción de un
comportamiento, hay que ser cuidadoso y objetivo con esa tarea descriptiva. La descripción objetiva
del comportamiento puede darse con varios niveles de detalles. Por ejemplo, al describir el
comportamiento de una gallina que se mueve rápidamente, aleteando entre un grupo de congéneres,
desde un extremo a otro, el observador puede describir esta secuencia de comportamiento como que
la gallina está asustada y huye o es agresiva y ataca. Verdaderamente, ninguna de estas
descripciones está justificada por la observación y ninguna informa a los otros sobre lo que se ha
observado. Por ello, cuando se considera lo mencionado anteriormente, el comportamiento de la
gallina debería ser descrito en términos de: 1 la contracción de cada músculo; 2. el movimiento de
cada grupo de músculos; 3. el movimiento de una parte del cuerpo en comparación con la otra, e.g.
aletea, o las patas se mueven con un paso de “correr”; 4. el movimiento del animal, o parte de este,
con relación al medio; 5. un efecto en el medio físico, e.g. aplastar la paja al pararse sobre ella, o
tumbar un comedero, o picotear una llave; 6. un efecto sobre otro individuo, e.g. causando la
retirada de otra ave, adoptando una postura sumisa, o una exhibición de cortejo. Se debe describir la
estructura del comportamiento, con profundidad o no, o la consecuencia del comportamiento,
dependiendo de la finalidad de la observación.

Al seleccionar las mediciones para un estudio particular, es útil conocer la gama de


comportamientos que el animal es capaz de mostrar. La descripción completa de este repertorio se
denomina etograma; basado en un estudio general de la especie en cuestión y de gran utilidad si la
descripción del comportamiento es bastante precisa.

Aun conociendo el etograma, es necesario que el observador pase un tiempo familiarizándose con el
repertorio de comportamientos del animal en cuestión. Es probable que cualquier estudio detallado
del comportamiento añada nuevos conocimientos sobre el repertorio y organización del
comportamiento del animal; así, ningún etograma se puede considerar nunca completo.

En la elección de lo que se va a medir se debe tener en cuenta si las medidas son independientes o
no unas de otras, por ejemplo, una actividad tiene estar siempre precedida por otra o puede prevenir
la ocurrencia de otra.

Al tener en consideración el nivel de detalle de la descripción, algunos comportamientos como el


dormir son continuos, otros como el caminar son una serie de secuencias repetidas de movimientos
y otros como los acicalamientos están compuestos de grupos de unidades reconocibles. Cuando los
16
actos son susceptibles de ser agrupados en unidades más grandes, ya que se combinan siempre de
una forma concreta, es probable que se correspondan con un circuito de control neuronal común al
que hay buscar una denominación para referirse a la unidad en conjunto. Muchas de las mediciones
del comportamiento que hacemos son de este tipo. Las unidades pueden ser series de movimientos,
por ejemplo: cazar, adquisición de comida, limpieza, exhibición del cortejo, monta o
comportamiento paternal, a éstas se les denomina patrones de acción o patrones de conducta.
Anteriormente se utilizaba el término patrón fijo de acción o de conducta, pero recientes estudios
muestran que el patrón de acción no está fijado en detalle en toda la secuencia ni genéticamente;
siendo así, el término resulta inapropiado. El término utilizado por Barlow “patrón modelo de
acción” es más exacto pero tal palabra de connotaciones estadísticas parece innecesaria.

Las secuencias más prolongadas de comportamientos individuales en los animales de granja pueden
también ser estereotipias y ritmos. Un ritmo es una serie de eventos repetidos en el tiempo en
intervalos cuya distribución es aproximadamente regular o, con mayor precisión, periódica; es
decir, es una serie de eventos separados por periodos iguales de tiempo para cada serie. Actividades
rítmicas incluyen el latido cardiaco, la respiración, caminar, volar, masticar, ser activo en vez de
descansar, actividad diurna, comportamiento estral y reproducción. Las investigaciones sobre las
secuencias del comportamiento muestran que los ritmos pueden ser factores importantes que
inciden sobre el comportamiento, así deben ser tenidos en cuenta en ciertos tipos de investigación
del comportamiento.

Evaluación del comportamiento durante el examen veterinario

Durante la valoración del estado clínico se suele realizar una evaluación, normalmente cualitativa,
del comportamiento en la que se detecta la presencia o ausencia de determinados comportamientos.
El examen del animal es más preciso si se obtiene alguna información previa acerca del mismo, y si
las reacciones y posturas, del individuo o grupo, pueden ser valoradas. La actitud, disposición y
temperamento del animal deberían ser valorados antes de que se les someta a cualquier tipo de
manejo.
Hay que anotar su estado de alerta y conciencia frente al medio. En particular, se debe comprobar el
grado de percepción del sujeto para los estímulos visuales, auditorios y posicionales. El movimiento
ocular, incluido los párpados y órbitas, es una característica importante. Un alto grado de
exposición y movilidad de la órbita sugiere ansiedad mientras que una posición muy fijada de la
órbita puede indicar algo de malestar.

También es de importancia valorar la predisposición del animal para moverse y las características
de la marcha. Debe realizarse una evaluación de las repuestas reflejas generales (respuesta al
sonido), más específicas (respuesta a un estímulo local como presionar sobre un punto del cuerpo) o
respuestas reflejas al dolor local (pinchar o pellizcar la piel), para así poder determinar la integridad
del sistema nervioso. Después del examen clínico se deben anotar las conductas normales, pudiendo
incluir detalles sobre todo de comportamientos de auto-mantenimiento, tales como comer (o
respuesta a la oferta de comida) y cuidado corporal, cuya supresión es con frecuencia la primera
señal de enfermedad.

Por ejemplo, en ganados sanos el auto-acicalamiento y los estiramientos se suelen dar después de
levantarse, pero muchos factores (incluidas las enfermedades) pueden inhibirlos. En vacuno, el
lamido de los ollares puede estar inhibido durante la enfermedad. También se ha sugerido que el
reflejo de eructar en los rumiantes se anula durante muchas enfermedades y, como consecuencia de
esto, se desarrolla una distensión del rumen lo que lleva al timpanismo. El reconocimiento de estos
reflejos menores en el comportamiento normal del ganado es una indicación de buena salud y,
consecuentemente, su ausencia sugiere que la salud está alterada.

En el estudio de la postura, se debe recordar que muchas anomalías posturales no se manifiestan si


el animal no está descansando en su medio habitual. Por esta razón, puede ser necesaria una
observación paciente del animal antes de que podamos detectar y apreciar alteraciones de la
postura.

Los exámenes del comportamiento se deben realizar en lugares no ruidosos, con luz limitada, donde
las distracciones son mínimas. La tranquilización debe ser evitada; partes del chequeo que puedan
excitar al animal deberían ser aplazadas hasta el final. A la conclusión del chequeo puede ser
evidente que se requieran test clínicos especializados y exámenes médicos adicionales. Durante la
convalecencia se van recuperando los comportamientos de automantenimiento. Es necesario un
amplio periodo de examen del comportamiento del animal en sus aposentos.

Diseño de los experimentos y procedimientos de observación

Antes de comenzar un estudio sobre el comportamiento es importante considerar si el diseño de los


procedimientos a utilizar es adecuado para permitir conclusiones fiables a partir de los resultados.
17
La primera precaución concierne a los efectos de la presencia del observador sobre el
comportamiento de los animales; éstos pueden comportarse de forma diferente según esté presente
o ausente el observador. Los animales de pequeña talla, a menos que hayan sido manejados
frecuente y cariñosamente desde edades tempranas, tratarán al hombre como un depredador
peligroso. Por ello, su comportamiento puede estar afectado sustancialmente por la proximidad de
una persona que las vigile. Los animales grandes también pueden afectarse por la presencia
humana, por ello se recomienda que la vigilancia se realice a escondidas o bien realizar controles
para ver cuánto cambia el comportamiento desde la presencia del observador.

Se pueden realizar experiencias comparando tanto la ausencia de observador como su presencia,


cotejando los resultados de dos observadores diferentes. Frente a las repeticiones, el observador
debe “hacerse de nuevas” como si no conociera a ese animal con anterioridad.
Siempre debe estudiarse más de una situación de control. Por ejemplo, para estudiar el efecto de un
tratamiento hormonal sobre el comportamiento, se debe formar un grupo control en el cual las
condiciones sean iguales a las del grupo experimental pero con una sustancia inerte suministrada al
animal de la misma forma que si fuese la hormona. Los estudios sobre el comportamiento requieren
realizar repeticiones ya que a veces variables desconocidas pueden enmascarar o alterar los
resultados. Por ejemplo, al estudiar las secuencias de movimientos de un grupo de animales de un
lugar a otro.

El orden de los animales puede verse afectado por la casualidad o por las condiciones locales del
medio, así los órdenes han de ser controlados en sucesivas ocasiones y en muchas situaciones
diferentes antes de dar cualquier conclusión sobre las relaciones sociales. También se ha de tener en
cuenta el efecto del aprendizaje. No podemos decir de ningún animal que haya sido expuesto a
condiciones experimentales que no esté afectado por ellas, y su comportamiento puede ser diferente
en cualquier repetición.

En algunos estudios, estos cambios son el objeto a investigar, como por ejemplo, en el caso de
órdenes con movimiento regular, la situación más frecuente en la vida de los animales, por lo que
cabría esperar que no haya cambios rápidos del comportamiento debidos a experiencias previas. En
otros estudios, sin embargo, se presenta al animal un estímulo inusual y se va observando una
respuesta frente al mismo estímulo cada vez menor o cada vez mayor en función de que por
aprendizaje se produzca habituación.

Muestreo y toma de datos

Cuando se mide un comportamiento se deben tomar muchas decisiones que están interrelacionadas
y sujetas a las posibilidades del observador. En ocasiones el obtener un mayor detalle en un aspecto
supone un menor detalle en otro. Lo primero es decidir qué animales han de observarse. Si las
observaciones precisan hacerse directamente y con mucho detalle, será necesario hacerlas sobre un
animal solo cada vez. Con un muestreo adecuado, se pueden recoger datos sobre muchos animales a
la vez, pero la información individual se pierde.

La información que mediante observación se puede recoger sobre un tipo de comportamiento será:
1. la presencia o ausencia de una actividad concreta 2. la frecuencia con la que se presenta cada
actividad durante el periodo de observación 3. la duración de cada periodo para cada actividad 4. la
intensidad de la actividad cada vez que se realiza 5. el tiempo de latencia para que se manifieste la
actividad después de algún estímulo o acción previa 6. el ritmo y naturaleza de las actividades
siguientes 7. el ritmo y naturaleza de los cambios en el comportamiento con relación a los cambios
fisiológicos.

El registro continuo del comportamiento resulta difícil si se utilizan muchas medidas a la vez,
precisándose ayuda, para lo cual hay distintos métodos de análisis. El realizar un muestreo de los
comportamientos a controlar permite recoger datos de más de un individuo y estimar la duración de
las actividades en situaciones donde el registro continuo no es posible.
Existen tres tipos de muestreo, dos de “muestreo en el tiempo” (muestreo por puntos o instantáneo y
muestreo periódico) y el “muestreo del comportamiento”.

El muestreo por puntos o muestreo instantáneo supone la observación de los animales en momentos
concretos del tiempo, predeterminados y regulares, registrándose cada uno de los rangos de
comportamientos en ese instante. Se obtiene un mejor estimador de la duración de las actividades
más comunes cuanto mayor es el periodo de observación y cuanto menor es el intervalo entre
muestreos. Sin embargo, las actividades poco frecuentes podrían pasarse por alto. Para poder
obtener un correcto estimador de la duración de la actividad, es esencial que el observador no haga
una mera observación instantánea. Este es un problema del método ya que los observadores tienden
18
a incluir actividades que no se dan en el momento del muestreo. Un problema más es que algunas
actividades requieran un tiempo hasta ser reconocidas. Por ejemplo, cuando una vaca está rumiando
es necesario tomarse algunos segundos para asegurarse de ello ya que el característico movimiento
mandibular requiere un tiempo para manifestarse y el animal puede estar tragando al instante del
muestreo. La mayor ventaja de este método es que puede ser utilizado cuando se tienen que
controlar muchos individuos pudiendo un solo controlador recoger bastante información.

En el control periódico, otra forma de muestreo en el tiempo, los eventos que han ocurrido durante
un periodo predeterminado de tiempo son registrados al final del periodo. Permite observar
simultáneamente muchos animales ya que los datos no tienen que ser tomados continuamente.

Este método es mucho más fácil que el continuo y posee la ventaja de que hasta los casos raros son
detectados, pero la desventaja radica en que lo obtenido no son tiempos reales sobre la duración de
cada comportamiento. Si el periodo entre muestras es corto, con relación a la duración de la
actividad, entonces los perfiles obtenidos sí son buenos estimadores de la duración de la actividad.

El muestreo del comportamiento implica la observación continua de los animales pero sólo
registrando determinados tipos de comportamiento. Por ejemplo, en la observación de un grupo de
vacas, se registra al detalle el comportamiento cuando un animal monta a otro. El muestreo del
comportamiento puede también hacerse de manera automática para una sola acción, por ejemplo
una gallina al picotear un interruptor hace que ésta actividad sea registrada automáticamente y el
resto de las actividades ignoradas. Este método es muy útil para patrones de comportamiento raros,
que de otra forma pasarían por alto.

Aunque hoy día con las ayudas informáticas, el registro continuo o el muestreo en el tiempo son
preferibles al periódico, pero también existen circunstancias donde este último es el único método
posible: donde la valoración o puntuación que se asigne sea más útil que medir la frecuencia o
duración.

Es frecuente, en la descripción del comportamiento social, que se recopilen datos sobre la actividad
general y sobre determinadas interacciones. En estas circunstancias, se puede utilizar
simultáneamente más de un método de medida del comportamiento. En un rebaño de vacas, la
actividad general puede ser registrada a través del muestreo por puntos, mientras los casos poco
frecuentes tales como las peleas o limpieza mutua pueden ser registrados a través del muestreo por
comportamiento. Los datos de este muestreo por comportamiento nos producen una lista de
animales iniciadores y animales que son objeto de ataques por parte de los otros, o bien, animales
ganadores y perdedores de peleas, o limpiadores y limpiados, o parejas de individuos asociándose.
Estos datos son mejor estudiados si se colocan en una matriz o tabla cruzada con cada animal del
grupo representado a lo largo de cada margen.

Estudios de campo y condiciones de las pruebas

Los estudios de animales en su ambiente natural o semi-natural proveen una información


importante sobre sus rangos de comportamiento y sobre cómo se reparten los recursos, pero el
comportamiento puede ser alterado por la presencia del observador. Por lo tanto, si han de ser
observados animales salvajes, fieros o en extensivo, hay necesidad de buscar aparatos que ayuden a
realizar observaciones a distancia (gemelos, telescopios, lentes telefotográficos y reflectores
parabólicos para micrófonos). La observación en proximidad requiere el uso de escondites a menos
que los animales estén habituados a la presencia humana. Los experimentos en situaciones de
campo pueden ser muy valiosos; por ejemplo, respuesta de los animales frente a comidas, sonidos, o
marcas odoríferas.

Es posible realizar muchas pruebas de comportamiento "a campo". Un tipo de prueba que ha
proporcionado información sobre las necesidades biológicas de los animales es el test de
preferencia. Cualquier investigación de animales en un ambiente variado ofrece la oportunidad de
averiguar lo que los animales prefieren hacer, pero también es posible hacer test específicos. Se
pueden plantear diferentes comidas, suelos, diseños de alojamientos, compañeros, temperaturas,
niveles de luz, o condiciones de flujo de aire.

Los tests de preferencia para cada cosa pueden ser simultáneos o sucesivos. Bajo situaciones de
control simultáneas se precisa hacer un diseño cuidadoso ya que pueden crear confusión en el
animal. Una elección puede ser la consecuencia de la orientación inicial o un animal puede parecer
a gusto con una alternativa cuando éste se aleja de la otra alternativa o del observador. En el caso de
presentaciones sucesivas de distintos estímulos se pueden obtener resultados confusos ya que el
animal cada vez responde menos a los estímulos.

19
El orden de presentación necesitará modificarse sistemáticamente. Todos los tests de preferencia
han de ser pensados y controlados cuidadosamente.

Otro procedimiento útil en el estudio del comportamiento es el test de privación por el que se priva
de forma controlada al animal de algún recurso o habilidad y entonces controlar el comportamiento
cuando el periodo de privación termina. Frecuentemente estos estudios fingen la privación, algo
habitual o normal en algunas fincas. El efecto de la privación por ejemplo, de comidas particulares,
contacto social, o espacio para moverse durante un periodo largo o corto de tiempo, puede estar
condicionado por el registro inmediato y por cambios a largo plazo en el comportamiento. La
privación se utiliza frecuentemente como paso previo a estudios de aprendizaje. Los animales de
granja se comportan muy bien en casos de aprendizaje si se dan los estímulos adecuados y las
respuestas requeridas son las apropiadas.

Entre otras situaciones de test se incluyen la exposición a un medio nuevo y tests asociados a la
reproducción. Si un animal es trasladado a un corral nuevo, éste muestra un comportamiento
exploratorio pero también puede ser perturbado por las nuevas condiciones, mostrándose las
respuestas asociadas con la actividad adrenal. El control del comportamiento en un corral o sustrato
de suelo nuevo, (a veces mal llamado “campo abierto”), se utiliza para como medir los efectos de
una experiencia previa y las diferencias individuales. El comportamiento de monta puede ser
testado presentando un individuo o un maniquí como pareja potencial y el comportamiento maternal
puede ser testado exponiendo al animal ante crías, sonidos o maniquíes.

2. Bienestar animal. Generalidades

2.1. Generalidades de Bienestar

animal CA P Í T U L O 7. 1.

Introducción a las recomendaciones para el Bienestar de los Animales

2018 © OIE - Código Sanitario para los Animales Terrestres - 13/09/2018 1 Capítulo 7.1.-
Introducción a las recomendaciones para el bienestar de los animales

Artículo 7.1.1.

Consideraciones generales

El término bienestar animal designa el estado físico y mental de un animal en relación con las
condiciones en las vive y muere.

Un animal experimenta un buen bienestar si está sano, cómodo, bien alimentado, en seguridad, y si
no padece sensaciones desagradables como dolor, miedo o desasosiego y es capaz de expresar
comportamientos importantes para su estado de bienestar físico y mental.

Un buen bienestar animal requiere prevenir enfermedades, cuidados veterinarios apropiados,


refugio, manejo y nutrición, un entorno estimulante y seguro, una manipulación correcta y el
sacrificio o matanza de manera humanitaria. Mientras que el concepto de bienestar animal se
refiere al estado del animal, el tratamiento que recibe se designa con otros términos como cuidado
de los animales, cría de animales o trato compasivo.

Artículo 7.1.2.

Principios básicos en que se funda el bienestar de los animales


1) Que existe una relación crítica entre la sanidad de los animales y su bienestar.

2) Que las «cinco libertades» mundialmente reconocidas (vivir libre de hambre, de sed y de
desnutrición, libre de temor y de angustia, libre de molestias físicas y térmicas, libre de dolor,
de lesión y de enfermedad, y libre de manifestar un comportamiento natural) son pautas que
deben regir el bienestar de los animales.

3) Que las «tres erres» mundialmente reconocidas (reducción del número de animales,
perfeccionamiento de los métodos experimentales y reemplazo de los animales por técnicas sin
animales) son pautas que deben regir la utilización de animales por la ciencia.

4) Que la evaluación científica del bienestar de los animales abarca una serie de elementos
que deben tomarse en consideración conjuntamente y que la selección y apreciación de esos
elementos implica a menudo juicios de valor que deben ser lo más explícitos posibles.
20
5) Que el empleo de animales en la agricultura, la educación, la investigación, para compañía,
recreo y espectáculos contribuye de manera decisiva al bienestar de las personas.

6)Que el empleo de animales conlleva la responsabilidad ética de velar por su bienestar en la


mayor medida posible.

7)Que mejorando las condiciones de vida de los animales en las explotaciones, se aumenta a
menudo la productividad y se obtienen por consiguiente beneficios económicos.

8) Que la comparación de normas y recomendaciones relativas al bienestar de los animales


debe basarse más en la equivalencia de los resultados basados en criterios de objetivos que en
la similitud de los sistemas basados en criterios de medios.

Artículo 7.1.3.
Principios científicos en que se fundan las recomendaciones
1) El término «bienestar» designa, en sentido lato, los numerosos elementos que contribuyen a
la calidad de vida de un animal, incluidos los que constituyen las «cinco libertades» arriba
enumeradas.

2) La evaluación científica del bienestar de los animales ha progresado rápidamente en los


últimos años y es la base de las presentes recomendaciones.

3) Algunas medidas de bienestar de los animales comprenden la evaluación del grado de


deterioro de las funciones asociado a una lesión, una enfermedad o a la desnutrición. Otras
medidas informan sobre las necesidades de los animales y sobre su estado de humor, indicando
si tienen hambre, dolor o miedo gracias a la medición de la intensidad de sus preferencias,
incentivos y aversiones. Otras evalúan los cambios o efectos que a nivel fisiológico, de
comportamiento e inmunológico manifiestan los animales frente a distintos retos.

4) Estas medidas pueden conducir a la definición de criterios y de indicadores que ayudarán a


evaluar en qué medida los métodos de manutención de los animales influyen en su bienestar.

Artículo 7.1.4.
Principios básicos para el uso de medidas destinadas a evaluar el bienestar de los animales
1) Para que las normas de bienestar animal de la OIE se puedan aplicar a nivel mundial,
deberán hacer énfasis en resultados favorables para los animales, pese a que en algunas
circunstancias pueda ser necesario recomendar condiciones específicas sobre el entorno y la
gestión de los animales. Los resultados generalmente se miden evaluando la forma cómo los
animales experimentan las «cinco libertades» descritas en el Artículo 7.1.2.

2) Para cada principio enumerado en el Artículo 7.1.5. se deberán incluir en la norma los
criterios más importantes (o medibles), que incorporen idealmente medidas basadas en el
animal. Cualquier medida basada en el animal puede estar asociada a más de un principio.

3) Siempre que sea posible, las recomendaciones deberán definir metas o umbrales explícitos
que se han de alcanzar para las medidas basadas en los animales. Estas metas deberán
cimentarse en la ciencia pertinente y en la experiencia de los expertos.

4) Además de las medidas basadas en los animales, se pueden utilizar y definir medidas
basadas en los recursos y medidas basadas en la gestión a partir de fundamentos científicos y
de la experiencia de expertos que muestren que los resultados de bienestar están claramente
vinculados con un recurso o con un procedimiento de manejo.

5) Entre las medidas enunciadas en la norma, los usuarios deberán elegir las medidas basadas
en el animal más apropiadas para su sistema o entorno de producción. Los resultados pueden
medirse mediante una evaluación de los animales individuales o en grupos, o de una muestra
representativa, empleando los datos sobre las explotaciones, el transporte o los mataderos.

6) Cualquiera sea el fundamento de la medida, si los resultados no son satisfactorios, los


usuarios deberán considerar los cambios necesarios en los recursos o en la gestión para mejorar
dichos resultados.

21
Artículo 7.1.5.
Principios generales para el bienestar de los animales en los sistemas de producción
1) La selección genética siempre deberá tener en cuenta la sanidad y el bienestar de los
animales.

2) Los animales escogidos para ser introducidos en nuevos ambientes deberán pasar por un
proceso de adaptación al clima local y ser capaces de adaptarse a las enfermedades, parásitos y
nutrición del lugar.

3) Los aspectos ambientales, incluyendo las superficies (para caminar, descansar, etc.),
deberán adaptarse a las especies con el fin de minimizar los riesgos de heridas o de transmisión
de enfermedades o parásitos a los animales.

4)Los aspectos ambientales deberán permitir un descanso confortable, movimientos seguros y


cómodos incluyendo cambios en las posturas normales, así como permitir que los animales
muestren un comportamiento natural.

5) El consentir el agrupamiento social de los animales favorece comportamientos sociales


positivos y minimiza heridas, trastornos o miedo crónico.

6) En el caso de los animales estabulados, la calidad del aire, la temperatura y la humedad


deberán contribuir a una buena sanidad animal y no ser un factor negativo. Cuando se
presentan condiciones extremas, no se debe impedir que los animales utilicen sus métodos
naturales de termorregulación.

7) Los animales deberán tener acceso a suficientes piensos y agua, acorde con su edad y
necesidades, para mantener una sanidad y productividad normales y evitar hambre, sed,
malnutrición o deshidratación prolongadas.

8) Las enfermedades y parásitos se deberán evitar y controlar, en la medida de lo posible, a


través de buenas prácticas de manejo. Los animales con problemas serios de sanidad deberán
aislarse y tratarse de manera rápida o sacrificarse en condiciones adecuadas, en caso de que no
sea viable un tratamiento o si tiene pocas posibilidades de recuperarse.

9)Cuando no se puedan evitar procedimientos dolorosos, el dolor deberá manejarse en la


medida en que los métodos disponibles lo permitan.

10) El
manejo de animales deberá promover una relación positiva entre los hombres y los
animales y no causar heridas, pánico, miedo durable o estrés evitable.

11) Los propietarios y operarios cuidadores deberán contar con habilidades y conocimientos
suficientes para garantizar que los animales se traten de acuerdo con estos principios.

2.2 Integración del Bienestar animal en el currículo de medicina veterinaria

Vidal, S.M1 y Baldrich. E.E.1

A lo largo de los siglos, los animales han proporcionado alimentos a las personas, además de
energía, riqueza, compañía y prestigio. Nuestra relación con ellos, tanto pasiva como activamente,
es muy íntima.

La profesión Médico Veterinaria no fue institucionalizada hasta el siglo dieciocho, cuando las
primeras escuelas de Medicina Veterinaria abrieron en Lyon y Alfort, Francia, en 1761 y 1764
respectivamente.

La evolución incesante de nuestra profesión no se ha detenido desde aquellos lejanos días,


reorientando sus focos de interés varias veces desde sus inicios, desde los caballos al ganado, hacia
los animales de compañía y lógicamente a un posible nuevo punto de transición en el futuro, con
todos los desafíos y tareas que implican estos cambios.

La profesión Médico Veterinaria tiene la capacidad de orientarse hacia múltiples áreas de desarrollo
profesional, eso la hace extremadamente atrayente y fascinante, pero es también un elemento que
significa un desafío enorme para las Escuelas de Medicina Veterinaria, para sus Docentes y
Estudiantes, en el diseño de los contenidos de las diferentes asignaturas, en poder identificar las
diferentes formas de aprendizaje y diseñar las correspondientes estrategias, pero por sobre todo, en
22
la entrega y adquisición de las competencias profesionales necesarias para desempeñarse en el
mundo exterior.
Importancia no menor tiene también en las personas y en las Instituciones, la real capacidad de
predecir e interpretar los cambios, innovar, adaptándose al futuro, el que sin a veces notarlo, se
acerca cada día a mayor velocidad.

Los rápidos cambios en los hábitos de vida por los que estamos pasando actualmente como
sociedad, ha significado entre otras cosas, que en Chile la cantidad de mascotas, sean estas, perros,
gatos y exóticas, vayan en un sostenido aumento. No poseemos aún cifras claras y precisas de este
fenómeno, pero sabemos de incrementos en las consultas médico veterinarias y también del interés
de la prensa por este fenómeno que se propaga por todo el país.

Como Escuela de Medicina Veterinaria no queremos estar ajenos a los cambios de costumbres que
se están produciendo al incorporar un mayor e importante número de mascotas a los hogares,
implicando retos a la Salud pública, Salud animal y al Bienestar Animal (BA).

A los animales de compañía se los quiere estéticamente bellos y sanos, por su propio bien y por la
salud de la familia tenedora. Es tarea del Médico Veterinario educar sobre aspectos sanitarios al
estar estos animales en un estrecho contacto con los humanos, sobre todo con los niños ( Friedrich,
2012).

Los conceptos de BA deben ser comprendidos por los tenedores responsables, benefactores,
proteccionistas, criadores y la sociedad en general; pues de esa manera se amplía el concepto del
trato humanitario hacia los animales. ( Friedrich, 2012)
El Médico Veterinario es quién evalúa el estado de BA, es una atribución esencial que justifica su
vocación fundamentada en el saber, el hacer y "la sensibilidad" que debe enmarcar el pensamiento
actual.

También es importante que el profesional profundice sobre este aspecto, a él le incumbe enseñar
que cada persona asume un compromiso al incorporar un animal a su entorno o propiedad; y no es
necesario que el mismo padezca alguna alteración física para requerir atención. El veterinario al
asumir el tema de B A da valor agregado a la profesión. (Friedrich, 2012)

Con el cambio de siglo, los países miembros de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE)
tomaron la decisión de incluir en el Plan Estratégico de la OIE para el período 2001 a 2005 el BA. (
Bayvel y Mellor, 2014)

La Organización Mundial de Comercio (OMC), que regula el comercio de mercancías a nivel


mundial ha delegado en la OIE como organismo mandatorio en sanidad animal, el garantizar el
suministro de alimentos seguros a los consumidores, siendo el organismo rector mundial que
elabora recomendaciones para el establecimiento de estándares en BA.
Actualmente, los países miembros de la OIE, han aprobado un conjunto de 12 normas en relación al
BA, las que han sido incorporadas al Código Sanitario para los Animales Terrestres 2014 y al
Código Sanitario para los Animales Acuáticos 2013. ( OIE, 2014)
El BA se encuentra integrado en los principales ámbitos de trabajo de la OIE; por lo que
explícitamente se encuentra incluido en el mandato mundial e implícitamente en la misión de la
Organización. (Bayvel y Mellor, 2014)

En los últimos años el proceso de obtención de alimentos para el ser humano, desde la granja a la
mesa, se ha centrado solo en los productores, sin ser visibles las partes y componentes de la cadena
de valor. En la actualidad los procesadores, compradores, distribuidores y los consumidores tienen
grandes expectativas respecto a la necesidad de mayor transparencia de los procesos productivos y
sus prácticas. En el sector ganadero productor de carne y leche, el foco está directamente dirigido a
cómo son criados, manejados y tratados los animales; situación que ha incidido en el
establecimiento de programas, en diferentes países, de mejoramiento continuo de estos procesos
productivos, en los cuales los productores pueden participar individualmente o a través de sus
cooperativas.

La sociedad actual espera y demanda mayor información de cómo se producen los alimentos. Los
consumidores se preocupan cada vez más, acerca de cómo son criados los animales en los predios y
están pendientes que las medidas de BA se apliquen y sobre todo se puedan demostrar y comunicar.

Bibliografía.-

1. Aluja, Aline S. De. (2011). Bienestar animal en la enseñanza de Medicina Veterinaria y Zootecnia: ¿Por qué y
para qué? Veterinaria México, 42(2), 137-147. Recuperado en 26 de agosto de 2014, de
[Link] es&tlng=es.
2. Bayvel, David A.C., Mellor, D.J. (2014) . Concluding comments: OIE leadership, significant trends and future
developments, Rev. sci. tech. Off. int. Epiz., 2014, 33 (1), 323-326.
23
Recuperado en 26 de Agosto de
[Link]
ng=es&fichrech=1&PHPSESSID=fe7dee0f665a676e8cbe27ec12f670f7
3. Friedrich, Noemí O. (2012). Bienestar Animal. [Link].a. Recuperado en 26 de agosto de
[Link]
[Link]/etologia_y_bienestar/bienestar_en_general/32-Bienestar_Animal.pdf
4. OIE, Organización Mundial de Sanidad Animal. (2013) Código Sanitario para los Animales Acuáticos.
Recuperado 27 de agosto de 2014 de [Link]

2.3 Definición de bienestar animal según la OIE

Según el Código Sanitario para los Animales Terrestres de la OIE, “designa el estado físico y
mental de un animal en relación con las condiciones en las vive y muere”. Los principios de la OIE
sobre bienestar animal también mencionan las archiconocidas “Cinco Libertades”, que se
publicaron en 1965 para describir el derecho al bienestar que tienen los animales que se encuentran
bajo el control del ser humano.

 libre de hambre, sed y desnutrición;


 libre de miedos y angustias;
 libre de incomodidades físicas o térmicas
 libre de dolor, lesiones o enfermedades; y
 libre para expresar las pautas propias de comportamiento.

Las normas de bienestar animal de la OIE no son medidas sanitarias pero también desempeñan una
importante función en el comercio internacional porque son las únicas normas de aplicación
mundial y con base científica que están acordadas por las naciones de todo el mundo con
implicación en el comercio. La armonización de las medidas respecto a las normas
intergubernamentales es uno de los principios que aplica la OMC para facilitar un comercio seguro
y evitar obstáculos innecesarios al mismo, y es igualmente aplicable a las medidas relativas al
bienestar y a la sanidad animal.

Normas con base científica

La OIE considera que, como ocurre con las normas relativas a la sanidad animal y a la inocuidad
alimentaria, las normas sobre bienestar animal deben basarse en principios científicos claros. Deben
centrarse en los resultados que se hayan obtenido en la especie en cuestión y siempre deben tener
por objetivo mantener la salud como base del bienestar. Ello ha conducido a que la Organización
fortalezca su red internacional de expertos en la materia, y que constituya grupos ad hoc sobre
bienestar animal e incluya nuevos Centros Colaboradores.

Un tema multisectorial

La profesión veterinaria desempeña una función clave a la hora de garantizar la sanidad y el


bienestar animal, y la formación veterinaria cada vez incluye una mayor variedad de materias

24
relativas al bienestar animal. Por lo tanto, tanto a nivel nacional como regional los mejores
resultados se obtienen cuando los Servicios Veterinarios trabajan para la mejora del bienestar
animal junto con los sectores agropecuarios y las ONG.

Con independencia de los avances que se han logrado a lo largo de las últimas décadas, para
mejorar el bienestar animal de forma sostenible todavía tienen que afrontarse muchos retos.
Actualmente, la OIE trabaja en la elaboración de normas y recomendaciones relativas a nuevos
ámbitos de importancia para el bienestar animal.

Las cinco libertades de los animales

Fueron establecidas por el Comité consultivo del Ministerio de Agricultura del Reino Unido en el
año 1970. Estas reconocen que el animal debe: 1) vivir libre de hambre, de sed y de desnutrición, 2)
estar libre de temor y de angustia, 3) estar libre de molestias físicas y térmicas, 4) estar libre de
dolor, de lesión y de enfermedad y 5) ser libre de manifestar un comportamiento natural.

Estas libertades han sido reconocidas por diversos instrumentos normativos, nacionales e
internacionales. Por ejemplo, el Protocolo al Tratado de Ámsterdam (Comunidades Europeas, 1997)
sobre la protección del bienestar animal, incorpora el “espíritu” de éstas y afirma que los animales
son “seres sensibles”, “capaces de sentir el dolor” (Camm, T. y Bowles, D. 2000). Igualmente éstas
“libertades” se han incorporado en el título 3.7 del Código Sanitario para los Animales Terrestres de
la OIE (OIE, 2006).

En el ámbito de las legislaciones nacionales latinoamericanas, las cinco libertades han sido
reconocidas en Costa Rica y Uruguay.

En Costa Rica, la Ley de Bienestar Animal indica en su artículo 3, las condiciones básicas para el
bienestar de los animales: “a) Satisfacción del hambre y la sed; b) Posibilidad de desenvolverse
según sus patrones normales de comportamiento; c) Muerte provocada sin dolor y, de ser posible,
bajo supervisión profesional; d) Ausencia de malestar físico y dolor; e) Preservación y tratamiento
de las enfermedades”.

En Uruguay, el decreto n° 82-2000 del 29 de febrero del 2000 señala en su artículo quinto que: “[1]
Toda persona física o jurídica que posea un animal doméstico o un animal silvestre en cautiverio,
está obligada a […] mantenerlo en condiciones físicas y sanitarias adecuadas, inmunizándolo contra
las enfermedades transmisibles y combatir las que ya padezca [2]…Proporcionarle alojamiento,
alimento y abrigo en cantidad y calidad suficientes a las características de su especie o raza… [3]
Prestarle trato adecuado a su especie o raza”.

A. La discusión contemporánea

En la actualidad, el debate sobre el bienestar animal trasciende la esfera científica y es abordado


desde diferentes enfoques.

Desde la perspectiva cultural, el trato hacia los animales se relaciona con la noción de “crueldad” y
de “moralidad” (Broom, D. 2003). Una serie de elementos son evocados para explicar las diferentes
apreciaciones del bienestar animal: el encuentro de la tradición aborigen y la europea; la pugna del
concepto cristiano de la centralidad del ser humano, la ideología colonizadora (que concibe el
mundo natural como un objeto para de explotación); así como los patrones culturales aborígenes
orientados hacia el animismo y el politeísmo. Lo anterior, explica en cierta forma que en algunos
países exista una gran reticencia cultural hacia el maltrato de los animales.

En términos de la política agrícola internacional, el foro de la OMC ha ofrecido un espacio a la


discusión para incorporar éste tema dentro del “compartimiento verde”, es decir, dentro de las
ayudas y subsidios nacionales legítimos, a fin de promover las acciones sobre temas no comerciales.
(OMC, 2002). Igualmente, la Unión Europea lo considera como uno de los temas fundamentales de
la reciente reforma a su Política Agrícola Común (PAC), que le permite justificar las ayudas
públicas por éste concepto (Comisión Europea, 2002).
Desde el punto de vista comercial, es un elemento de peso en la producción y la comercialización
para los mercados estadounidense, canadiense, europeo o japonés. En Latinoamérica, ha sido
considerado a la vez como un incentivo y como una barrera a la diversificación de las
exportaciones.

25
La discusión sobre su incorporación legítima en el comercio comprende entre otros aspectos: a) el
reconocimiento de la equivalencia de medidas sobre el bienestar animal; b) la incorporación del
bienestar animal dentro de los tratados comerciales c) el desarrollo de normas, directrices o
recomendaciones de las organizaciones internacionales de referencia reconocidas por la OMC y
principalmente, aquellas discutidas en la OIE; y d) la práctica contractual-comercial desarrollada
por los actores económicos.

¿Qué es el estrés?

emocionales provocados por el ambiente sobre los sistemas nervioso, endocrino, circulatorio y

normal de
humedad) y de manejo persiste por períodos prolongados, se genera un estado de respuestas
fisiológicas y de comportamiento conocido como estrés.

Los bovinos al igual que todos los mamíferos son capaces de mantener, relativamente
constante la temperatura corporal

Los rangos de temperatura ambiental reportados como de confort para animales de tipo Bos
taurus van de 0 a 20ºC y para Bos índicus de 10 a 27ºC, con 70% de humedad ambiental en
ambos casos, aunque se reportan diferencias entre razas, edad, estado fisiológico, sexo y
variaciones individuales de los animales. Éstos, al verse sometidos a temperaturas por
encima de dicho rango, responden mediante mecanismos compensadores como la
evaporización respiratoria y cutánea, los cuales tienen un alto gasto energético. Cuando
dichos mecanismos son insuficientes, la temperatura corporal aumenta produciendo
hipertermia o estrés térmico.

El estrés es una respuesta cuya finalidad es lograr la adaptación y, en última instancia, la


supervivencia del animal ante un desafío. Sin embargo, cuando el estrés es muy intenso o
prolongado, esta respuesta termina siendo negativa y perjudicial para el animal. Con fines
meramente prácticos, nosotros diferenciaremos dos tipos de estrés: el agudo y el crónico.

El estrés agudo es aquel que se produce ante la presencia de un desafío que obliga al animal
a adaptarse en el corto plazo por medio de una respuesta fisiológica y comportamental. El
ejemplo más común en los animales de producción es un evento atemorizante y/o doloroso.

El estrés crónico es aquel que se produce ante situaciones desafiantes que se mantienen en
el tiempo, dando lugar a una respuesta prolongada. En general, se consideran aquí
cuestiones que tienen que ver con las condiciones de alojamiento, alimentación y
relaciones sociales de los animales, es decir: todas aquellas situaciones adversas que se
mantienen en el tiempo, obligando al animal a una adaptación constante que tiene costos
biológicos que se traducen, sobre todo, en mermas productivas y problemas sanitarios.

Efectos del estrés calórico sobre el animal Los efectos del estrés calórico sobre el animal
pueden ser de dos tipos:
1. Directos: son las alteraciones del metabolismo para acomodarse al incremento de calor, con
repercusión hormonal, las cuales afectan directamente el inicio de la actividad ovárica
2. Indirectos: cuando ocurre alteración de la calidad y cantidad del alimento. Entre los factores que
influyen el grado de afección por estrés calórico se pueden mencionar: raza, estado fisiológico, nivel de
producción láctea, edad, color de la piel, exposición al ambiente y variación propia de los animales.
El estrés calórico afecta negativamente la rentabilidad y viabilidad económica de la
actividad ganadera de un país. El mayor impacto económico se aprecia en la producción y
la reproducción.

2.5 Indicadores de bienestar animal


Biomarcadores de Estrés como Indicadores de Bienestar Animal en Ganado de
Carne Biosalud

RESUMEN

La presente revisión presenta los cambios fisiológicos que presentan los bovinos durante el
estrés agudo, así como los biomarcadores sanguíneos utilizados para medir su impacto en el
bienestar animal. Durante el presacrificio, el ganado es expuesto con frecuencia a diferentes
factores que causan agotamiento físico y estrés fisiológico, los cuales pueden tener efectos
26
adversos para la salud, el bienestar animal y la calidad de la carne. Los más comunes
factores son: velocidad y movimientos bruscos del camión, ruido, fuerza centrífuga, ruptura
de la estructura social debido a la mezcla de animales, ambiente extraño, manejo rudo de los
bovinos durante el cargue y descargue, condiciones climáticas, privación de alimento y
agua, entre otros. El estrés ha sido utilizado como un indicador de bienestar animal. Este
altera la homeostasis interna de los animales induciendo

27
cambios en la actividad del eje hipotálamo-pituitaria-adrenocortical (HPA) y el sistema
simpático- adreno-medular. La activación endocrina promueve la liberación de varias
hormonas: catecolaminas, especialmente adrenalina y noradrenalina; hormona liberadora
de corticotropina (CRH); hormona adrenocorticotrópica (ACTH) y corticosteroides,
principalmente cortisol. Diferentes autores han utilizado distintos constituyentes
sanguíneos para determinar el estrés. El cortisol, a pesar de su variabilidad y vida corta,
sigue siendo uno de los indicadores más usados. Estos autores también han usado el
volumen celular acumulado (VGA), la concentración de glucosa, la actividad de la
enzima creatinfosfoquinasa (CK), las concentraciones de ß- hidroxibutirato y lactato,
como indicadores de estrés. La determinación de estos biomarcadores es un método
práctico para monitorear el bienestar animal en ganado bovino de carne.

Palabras clave: catecolaminas, cortisol, fisiología del estrés,

presacrificio. INTRODUCCIÓN

Las actividades previas al sacrificio incluyen las prácticas y condiciones aplicadas al


bovino durante el período comprendido entre la movilización y el transporte, desde la
granja hasta su ingreso al cajón de insensibilización en la planta de sacrificio (1).
Durante este período los animales son sometidos a factores desencadenantes de estrés
que incluyen: a) incremento del manejo, recolección y arreo con elementos punzantes o
con tábano eléctrico; b) mezcla de bovinos de diferente procedencia y contacto con
personal extraño; c) transporte y desafíos físicos como rampas, superficies resbaladizas,
densidad de carga, movimiento, ruido y vibración del vehículo; d) contacto con
ambientes nuevos y no familiares; e) privación de alimento y agua; f) cambios en la
estructura social; g) cambios en las condiciones climáticas como temperatura, radiación
y humedad; h) imposibilidad de descanso; i) métodos inapropiados durante el sacrificio
(insensibilización y sangría), entre otros aspectos (2, 3, 4, 5). Estos factores
desencadenan reacciones inevitables en el ganado que se traducen en estrés físico,
fisiológico y psicológico (6, 7) afectando el bienestar animal (BA). El primero se
genera por el esfuerzo físico de los bovinos durante el arreo, el cargue y descargue del
camión, así como el intento para mantenerse en pie durante el movimiento del vehículo.
El estrés fisiológico puede ser medido en términos de cambios de la homeostasis del
animal, por la privación de alimento y agua, la capacidad de utilizar sus reservas en el
mantenimiento de la temperatura corporal y actividad física, o para superar alguna lesión
o enfermedad. El psicológico, es el percibido por la conciencia animal, siendo por lo
tanto difícil de medir (8, 9).

La alteración del BA producido por un desafío ambiental, puede ser evaluado en dos
niveles: en primer lugar, la magnitud de las respuestas fisiológicas y de comportamiento
y, en segundo lugar, el costo biológico de estas respuestas (10, 11). La medición objetiva
del BA es un proceso complejo, siendo necesario combinar indicadores fisiológicos,
productivos y etológicos relacionados con la presencia de estrés. Las variables
fisiológicas pueden ayudar a entender el costo biológico de la adaptación de los bovinos
a los procesos del manejo previo en la finca, durante el transporte, descargue,
permanencia en el frigorífico y durante el sacrificio (insensibilización y sangría) (6, 12).
Así mismo, la identificación de biomarcadores de la condición fisiológica o de la
predisposición a la enfermedad en los animales, puede aumentar la habilidad de los
médicos veterinarios para prevenir brotes de afecciones como la fiebre de embarque, en
bovinos de reemplazo que ingresen al hato y que han sido expuestos al estrés del
transporte (4, 13). El objetivo de la presente revisión consiste en describir los cambios
fisiológicos que presentan los bovinos durante el estrés agudo, los biomarcadores
sanguíneos utilizados para medir su impacto en el bienestar animal y la relación de los
biomarcadores con la calidad de carne bovina (BA).

Estrés y bienestar animal

El concepto de BA está basado en la relación armoniosa del animal con el medio. En esta
relación, entran a jugar un papel importante su estado físico y psicológico, así como la
capacidad de entrar en funcionamiento los sistemas de reparación del cuerpo, las

defensas inmunológicas, la respuesta al estrés fisiológico y a una variedad de respuestas


de comportamiento (10, 14). Se han descrito como

a) libre de hambre, sed o un nivel de nutrición insuficiente; b) no presentar dolor, heridas


o enfermedad; c) libre de temor o angustia; d) no resentar incomodidad; e) libre de
manifestar un comportamiento natural; las cuales deben regir el BA (15). El concepto
de calidad de vida de los
bovinos no solo incluye la ausencia de sufrimiento, sino también la calidad de las
relaciones de estos con el ambiente de manera que puedan satisfacer sus necesidades
preferenciales (16, 17).

El estrés ha sido utilizado como indicador de la pérdida de BA (18), y es definido como


la acción de estímulos nerviosos y emocionales provocados por el ambiente sobre los
sistemas nervioso, endocrino, circulatorio y digestivo de un animal, produciendo
cambios medibles en los niveles funcionales de estos sistemas, en especial, altera la

homeostasis interna induciendo cambios en la actividad del sistema nervioso autónomo y


el eje hipotálamo-pituitaria-adrenocorticalHPA (14). Se
bienestar y su vida (19). De acuerdo con la duración y sus efectos, el estrés puede ser
agudo (transitorio) o crónico (de largo efecto). En cualquier caso, una vez que el sistema
nervioso central percibe una amenaza, se desarrolla una respuesta que consiste en una
combinación de las cuatro respuestas generales de defensa biológica: comportamiento,
sistema nervioso autónomo, inmune y neuroendocrino. A pesar de que los cuatro
sistemas biológicos de defensa están disponibles para que el animal responda a un
factor estresante, no todos los cuatro son necesariamente utilizados contra todos los
factores de estrés. En particular, la homeostasis se mantiene cuando solo los dos
primeros mecanismos están involucrados; por el contrario, cuando los cuatro
mecanismos de defensa han sido implicados, algunas de las funciones biológicas
pueden verse modificadas adversamente y los animales estarán en peligro (20).

Dentro de la respuesta neuroendocrina tienen vital importancia los sistemas simpático/


suprarrenal (SS) y el HPA, donde la activación de cualquiera de los dos depende del
factor estresante que está produciendo el e

de carácter rápida y breve, que conlleva a la activación neuronal del hipotálamo y la


liberación de adrenalina desde la médula adrenal, así como noradrenalina de las fibras
nerviosas del locus coeruleus (LUC-NE), región localizada en el tronco cerebral. Estas
catecolaminas son las encargadas de poner al animal en estado de alerta, preparándolo
para luchar o huir, provocando un aumento de la frecuencia cardiaca, vasoconstricción
periférica, aumento de la glicemia, dilatación pupilar, hiperventilación y aumento del
volumen sanguíneo (22). En el eje HPA, los centros cognitivos del cerebro como la
corteza cerebral, al percibir amenazas externas inician los mecanismos de respuesta vía
señales nerviosas que activan la liberación del factor liberador de corticotropina (CRH) y
la vasopresina, especialmente en el núcleo paraventricular del hipotálamo (23). La CRH
es liberada por terminales de axones que se proyectan hacia la región de la eminencia
media, y es transportada por el sistema sanguíneo portal hipofisiario hacia la hipófisis
anterior estimulando la liberación de la hormona adenocorticotrópica (ACTH), la cual es
liberada al torrente sanguíneo para estimular la síntesis y secreción de glucocorticoides
(GC), especialmente cortisol desde la corteza adrenal, cuya secreción es pulsátil, con una
periodicidad de 90 minutos (19). Simultáneamente, se estimula la liberación de
catecolaminas (adrenalina, noradrenalina y dopamina) desde la médula adrenal, así
como hormonas tiroideas (20, 23). Por su parte, el cortisol aumenta la disponibilidad de
energía y las concentraciones de glucosa en la sangre, porque estimula la proteólisis,
lipólisis, la gluconeogénesis en el hígado aumentando la síntesis de enzimas implicadas
en la conversión de aminoácidos, glicerol y lactato en glucosa, aumentando la
movilización de los aminoácidos desde el músculo (24). También disminuye el
transporte de glucosa y su utilización por las células, produciendo una elevación de la
concentración de glucosa sanguínea hasta un 50% sobre el nivel normal (véase la Figura
1) (20, 22). En esta compleja respuesta fisiológica se presenta un proceso de
retroalimentación negativa, permitiendo que el cortisol actúe sobre el hipotálamo y la
hipófisis disminuyendo la producción de CRH y ACTH (22).

En esta etapa el organismo intenta adaptarse o afrontar la presencia de los factores que

percibe como amenaza, en donde se presenta una normalización de los niveles de


corticosteroides y, por
(19, 25).

El estrés crónico consiste en un estado de activación fisiológica en curso, que se presenta


cuando el cuerpo experimenta estrés por varios factores o la exposición repetida a los
mismos estresores agudos, etapa en la cual el sistema nervioso autónomo rara vez tiene
la oportunidad de activar la respuesta de relajación. En este caso, se presenta una
sobreexposición a las hormonas del estrés, que produce un costo biológico suficiente
para alterar las funciones biológicas y producir diestrés. El estrés crónico coincide con
un estado de larga duración en el animal, como un problema de salud
grave, que no permite su recuperación satisfactoria, en donde la intensidad y duración
del sufrimiento contribuye a la severidad de la respuesta del animal. Por lo tanto, el
estrés crónico es una condición de mala adaptación que puede estar asociada con una
reducción directa en el nivel de bienestar. Por otra parte, esta condición puede afectar la
susceptibilidad a las enfermedades, o favorecer su progresión (20).

Aunque la respuesta al estrés es muy variable y dependiente de la capacidad de cada


animal para responder, resulta evidente que si el agente estresante actúa por largo tiempo
(transporte y ayuno prolongado), el efecto encontrado será mayor, sea alta o baja la
capacidad de respuesta de cada animal. Por ello, mientras más largo son los tiempos de
transporte y ayuno, mayores probabilidades existen de presentar estrés, afectando
negativamente el bienestar de los animales, aumentando las pérdidas de peso de la canal,
mayor presencia de contusiones y efectos negativos en la calidad de la carne como la
aparición de corte oscuro, que se caracteriza por la presentación de carnes de
consistencia dura, color rojo oscuro y apariencia seca. Estas carnes por su pH alto,
favorecen la proliferación de microorganismos y, por lo tanto, tienen una vida útil más
corta (26).

Biomarcadores del estrés

Existe una variedad de


parámetros de
comportamiento,

fisiológicos, bioquímicos,
inmunológicos y patológicos
que han sido propuestos para
evaluar la capacidad de
respuesta de los animales ante
el estrés agudo (Tabla 1).
Dentro de los biomarcadores
descritos sobresalen la
medición de cortisol y
progesterona, las
concentraciones de albúmina
plasmática, urea, globulina,
proteínas totales, la actividad
de creatinfosfoquinasa (CK),
ß- hidroxibutirato (ß-
OHB), haptoglobina,
fibrinógeno, el volumen
celular acumulado (VCP) y el
conteo de leucocitos (27).
Amtmann et al. (26) reportan
que las variables
anteriormente descritas se
utilizan
como indicadores de estrés, especialmente cuando se están comparando valores previos
y posteriores a un determinado manejo que se cree induce estrés.

Tabla 1. Principales indicadores de estrés agudo en bovinos, que permiten evaluar el


bienestar animal durante el transporte. Adaptado de Knowles & Warriss (28).

Indicadores Índices referencia

Comportamiento Vocalización, agitación, lucha, dejar de avanzar,(14 , 16, 18, 21,


erizamiento y temblor. 29)
Fisiológicos (16 , 18, 30)
Hipertermia-hipotermia: incremento y variabilidad
de tasa cardiaca,
presión sanguínea,
tasa respiratoria,
transpiración, temperatura corporal.
Estrés fisiológico: mortalidad.

Debilidad: aumento vasopresina.

Marcadores de miedo/excitación: aumento tasa


cardiaca.
Desempeño Reducción del rendimiento de leche,
interferencia(22) con la deyección láctea.

Medidas endocrinas Incremento de cortisol, oxitocina,


catecolaminas(30) (epinefrina y
norepinefrina), CRH, ACTH, vasopresina,
ß-endorfinas.
Índices de privación de alimento : incremento de
Marcado Ac. Grasos no esterificados, ß-hidroxibutirato,
urea.
res (8 , 16, 18, 26, 31
Disminución de glucosa. 32)
bioquímicos

Indicadores de deshidratación y/o hemoconcentración: incremento de la osmolaridad,


VGA, proteína total, albúmina.

Índices de esfuerzo físico: incremento de CK, lactato, lactato deshidrogenasa.

Índices de miedo/excitación y la liberación de catecolaminas: aumento VGA, glucosa,

urea, ß-HOB. Indicadores de ayuno: peso vivo, ß-HOB, Ac. Grasos libres, glucógeno

muscular.

Cortisol

El cortisol, a pesar de su variabilidad y corta vida, es uno de los biomarcadores más


utilizados para evaluar el estrés experimentado por animales, aunque el aumento de su
concentración plasmática solo sería un indicador neuroendocrino primario (31). Las
mediciones de los niveles de cortisol basal y de su variación después de la exposición a
un factor estresante, son buenos biomarcadores para la evaluación de estrés crónico. Sin
embargo, se puede encontrar aumentado en procesos de estrés agudo, mostrando
variaciones antes y durante el diestrés, relacionándose con mala- adaptación,
especialmente cuando se presentan fallas para restablecer la homeostasis o tras un estrés
repetido (20). Las concentraciones de cortisol plasmático se aumentan cuando los
animales son expuestos a condiciones adversas como el aislamiento, la restricción de
movimiento, reagrupamiento y transporte, pobres condiciones de rodamiento y
transporte intermitente (12).

Los niveles de cortisol basal en plasma se encuentran por debajo de 10 ng/ ml, pero se ha
descrito que fluctúa en un rango entre 0 y 20 ng/ml (19). La interpretación de los niveles
basales de cortisol se dificulta porque se afecta por múltiples factores, incluyendo los
siguientes: el ritmo circadiano (concentraciones aumentadas en la mañana y baja en la
tarde), aunque estudios recientes han indicado que el ritmo circadiano en bovinos es
débil; otros factores como el muestreo, la restricción de movimiento, la lactancia, el
coito, el ordeño, el grado de habituación, otras hormonas (p.e. la vasopresina puede
potenciar la secreción de ACTH) y las infecciones, así como las endotoxinas (20, 25,
33). Es bien conocido que el ganado muestra bajos niveles de cortisol después de la
exposición repetida a un factor estresante, y la habituación a este depende del tipo de
estresor, su intensidad, la duración y experiencias previas individuales; por esta razón,
no todos los individuos responden de la misma forma ante cambios ambientales (10,
34).

Teniendo en cuenta estas dificultades, en especial cuando el análisis de cortisol se realiza


en sangre, se han propuesto diferentes muestras biológicas para su análisis como heces,
orina y saliva; sin embargo, su interpretación se puede dificultar porque los niveles de
cortisol en estos materiales pueden ser más bajos que en sangre (p.e. cerca de 10 veces
menos en saliva), la hormona puede ser conjugada antes de la excreción (p.e. en orina y
heces), o puede ser transformada por bacterias en el intestino. Sin embargo, se ha
considerado promisoria la evaluación de cortisol en heces acompañadas de otros
biomarcadores fisiológicos y de comportamiento, porque proporciona una medición
integrada de la producción de hormonas durante un período de tiempo prolongado (35,
36). La medición del cortisol es dependiente del tiempo porque requiere entre 10 y 20
minutos para alcanzar valores máximos y tiene una vida media de 60 minutos,
eliminándose principalmente por el hígado (27, 37, 38). En la Tabla 2 se presentan
algunas ventajas y desventajas de los métodos para medir cortisol en los bovinos.
Se ha sugerido que las manifestaciones conductuales de los animales ante un agente
estresor están íntimamente asociadas con el incremento de cortisol, debido a que sus
receptores se encuentran localizados en regiones específicamente involucradas con la
regulación hormonal (hipotálamo e hipófisis) y particularmente con el sistema límbico,
que juega un papel relevante en las conductas emocionales, por lo tanto, las
concentraciones plasmáticas de cortisol, en combinación con las mediciones de glucosa y
CK, han sido usadas como un confiable indicador de estrés físico agudo y estrés
emocional; este último, causado por el ruido durante el cargue y descargue, vibración del
vehículo durante el transporte del ganado y cambios en la estructura social (40).

Tabla 2. Ventajas y desventajas de medir cortisol o sus metabolitos en los fluidos más
usuales para su evaluación (31, 35, 39).

Muestras Ventajas Desventajas

Sangre - Muestra más usada en estudios - Invasivo.


de BA. - Sus niveles son influenciados por el
- El nivel sérico de cortisol manejo, la restricción y manipulación.
aumenta en minutos y permanece - Se puede presentar una
disminución de
elevado durante horas. las concentraciones sanguíneas porque
- Medición directa del cortisol.
los animales se tornan refractarios al
estímulo
- Permite hacer la medición de estresante.
otros biomarcadores de estrés que se
evalúan en suero o plasma.
Saliva - No invasivo. - Concentración menor al 10% del
valor
- El cortisol presente en forma en sangre.
libre y no unido a - Problemas de contaminación con
proteína. alimento o fluido ruminal durante la recolección
de la muestra.
- Manipulación excesiva.
- Baja sensibilidad y especificidad de la
técnica. - Posibles lesiones bucales durante la
recolección de la saliva (ovinos y caprinos).
- Manipulación de los animales.
- Las condiciones climáticas pueden afectar
Leche - No invasivo.
la secreción.
- Medición directa.
- Útil en ganado lechero.
- Se correlaciona altamente con - Concentración menor al (4 y 10%)
del
las concentraciones valor en plasma.
plasmáticas. - Niveles de cortisol muy bajos.
Orina - No invasivo.
- S e p u e d e m e d i r p o r- La hormona es conjugada antes de la
radioinmunoanálisis (RIA) o por secreción. - En bovinos y equinos se dificulta la
cromatografía líquida con UV. obtención de la muestra.
- Permite medir catecolaminas y - Se presenta un retraso entre la
sus metabolitos.
- Mayor uso en porcinos y ovinos. Heces - No invasivo.
liberación de cortisol y su excreción. - Se presenta un retraso entre la
- La muestra debe ser recogida a lo largo del día.
- Útil para la medición de estrés liberación de cortisol y su excreción.
en animales - La muestra debe ser recogida a lo largo
silvestres.
- Se puede medir por la técnica del día. - Tener en cuenta el volumen de las
ELISA. heces para el muestreo y el tránsito
intestinal.
- Las concentraciones presentan
fluctuaciones diurnas.
- Validar la técnica según la especie y el
sexo. - Congelar la muestra a -20oC
inmediatamente después de obtenerla hasta su
procesamiento.
Debido a la alta variabilidad de los niveles plasmáticos de cortisol, no se recomendaría
hacer comparaciones absolutas entre los diferentes estudios que evalúan las condiciones
de estrés previas al sacrificio de bovinos de abasto público, requiriéndose para tal efecto,
la medición de los niveles basales para realizar comparaciones antes y después del
evento a evaluar (transporte, estadía en planta, sacrificio, entre otros).

El volumen celular acumulado (VGA)

El VGA o hematocrito es el porcentaje del volumen sanguíneo ocupado por células,


principalmente eritrocitos; el excedente está conformado por fluido y la diferencia
permite tener una aproximación del volumen plasmático. El VGA permite evaluar la
alteración de electrolitos y fluidos, siendo considerado como un indicador
moderadamente bueno de estrés (41). El transporte, el ayuno y la baja ingesta de agua
producen un aumento del VGA, teniendo en cuenta que el valor promedio para bovinos
es de 28 a 38% (28). La principal función del bazo de los mamíferos es almacenar
glóbulos rojos, los cuales son fácilmente liberados en respuesta a una excitación o factor
estresante (42). El aumento de VGA durante el ayuno se puede deber al movimiento de
fluidos fuera del compartimiento vascular y a la contracción esplénica durante el estrés,
inducida por actividad nerviosa simpática o por catecolaminas circulantes (28, 31). Se
ha descrito como valioso el uso de la proteína total y de albúmina plasmáticas en
relación con el VGA cuando se desea evaluar los niveles de hidratación. Se supone que
la cantidad de proteína total presente en el plasma sigue siendo la misma, por lo tanto,
las proteínas totales y albúmina plasmáticas deben mostrar el mismo tipo de cambio, si
este se debe a la deshidratación y no a un efecto de la dieta. Se ha reportado también que
cuando el estrés es crónico el VGA puede estar disminuido (43). Es necesario tener en
cuenta que este parámetro se puede aumentar durante la sangría por contracción
esplénica, debido a la acción de las catecolaminas secretadas en ese momento (35).

Indicadores de ayuno

El peso vivo, el ß-hidroxibutirato, los ácidos grasos libres y el glucógeno muscular son
indicadores de ayuno (44). Una vez el bovino es privado de alimento y agua, recurre a
sus reservas de energía, que se encuentran principalmente en forma de lípidos,
especialmente triacilglicerol o triglicéridos, a partir de los cuales se obtienen glicerol y
ácidos grasos libres o no-esterificados; estos últimos son transportados unidos a
proteínas a la sangre. Los triglicéridos son sintetizados principalmente en el hígado,
tejido adiposo e intestino delgado. Si la cantidad de grasa movilizada excede la
capacidad de oxidación del hígado se produce un incremento de los cuerpos cetónicos
como el ß-OHB, acetona y acetato, que son el producto del metabolismo energético de
los bovinos. Estos cuerpos cetónicos funcionan como sustitutos energéticos aportando un
60 a 80% de la energía de la dieta de los rumiantes (28, 31). Durante el ejercicio la
glucosa, los cuerpos cetónicos y los ácidos grasos libres son usados totalmente.
Después de este proceso, la oxidación de cetona muscular se reduce y se aumentan los
niveles de ácidos grasos libres y ß-OHB hasta seis veces por encima de los valores

previos al ejercicio, sin embargo, unos minutos inmediatamente después del ejercicio
intenso estos valores pueden disminuir momentáneamente como un ajuste metabólico.
Los valores promedio de la concentración de ß-OHB en sangre bovina son de 0,02 a
0,46 mmol/L. Cuando estos niveles basales aumentan, los bovinos tardan entre uno a dos
días para alcanzar nuevamente su valor normal (28). El ß-OHB no es un buen
indicador de estrés agudo. Así mismo, se ha indicado que durante las primeras 24 h de
transporte el ß-OHB puede disminuir, debido a la utilización del
se pueden ver afectadas por la variabilidad animal y la alimentación previa recibida por
los bovinos antes del sacrificio (en la finca), motivo por el cual se pueden encontrar
valores contradictorios de este indicador en diferentes investigaciones que lo han
evaluado (41).

Glucosa

Debido a la acción de las catecolaminas (adrenalina y noradrenalina) liberadas desde las


glándulas adrenales hacia la circulación sanguínea durante la respuesta inicial al estrés,
se incrementa la frecuencia cardíaca y la presión sanguínea, y se estimula la
gluconeogénesis hepática, lo cual incrementa la disponibilidad de glucosa plasmática
(glicemia) en minutos. Este proceso también es producido por el cortisol y por hormonas
específicas que participan en la regulación de la glucosa, como el glucagón y la insulina
(42). Dentro de la respuesta al estrés los niveles de cortisol activan la glicólisis hepática,
la gluconeogénesis e incremento del catabolismo de las proteínas libres (28, 31). Por lo
anterior, se ha descrito que la concentración de glucosa es un buen indicador indirecto de
estrés (31). La concentración de glucosa sanguínea en bovinos es de 3,0 a 4,4 mmol/L
(28). Se ha descrito, que cuando los bovinos son transportados bajo condiciones
climáticas de baja temperatura, se puede presentar un incremento de la concentración
plasmática de glucosa debido al frío y no a las condiciones de manejo previas al
sacrificio (4).

Creatín fosfoquinasa (CK)

Esta enzima muscular cataliza la reacción para obtener adenosín trifosfato (ATP) a partir
del adenosín difosfato (ADP) más el fosfato de creatinina en la mitocondria (28, 37). El
transporte prolongado es un factor extenuante; los bovinos tienen que mantener el
balance y el contacto entre bovinos produce fatiga y contusiones, que afectan la
permeabilidad de la membrana celular y la liberación de CK hacia el torrente sanguíneo.
De igual forma, los niveles basales de CK se pueden aumentar debido al ayuno y al
ejercicio, siendo mayor el incremento durante la insensibilización y sangría (44, 45). La
enzima es ampliamente evaluada porque es órgano-específica, es decir, permite
identificar el tejido que la está produciendo, debido a que presenta cuatro isoformas
diferentes (28, 40). Los valores de referencia de CK para el bovino son de 35-280 U/L
(46).

Lactato

Independientemente del tiempo de transporte y de permanencia en la planta de sacrificio,


el lactato es considerado un indicador de estrés, relacionado especialmente con las
condiciones de manejo de los animales, especialmente de ejercicio físico (47). Una vez el
músculo esquelético entra en estado de hipoxia durante el ejercicio o la fatiga, se activa
la vía anaerobia de la glicólisis interrumpiéndose la entrada del piruvato al ciclo de
Krebs para la obtención de ATP; se desvía hacia la formación de lactato o ácido láctico
que satura el ciclo de Cori, produciendo unos ácidos de origen metabólico dentro de la
fibra muscular, siendo liberado desde las células musculares a la circulación sanguínea.
Por lo anterior, la concentración plasmática de lactato es utilizada como indicador de
actividad física, agotamiento y daño muscular durante el presacrificio (47, 48). Se ha
demostrado que el manejo y transporte presacrificio de los bovinos, causa incrementos
significativos en las concentraciones plasmáticas o séricas del lactato, siendo mayor su
recuento durante la sangría, debido quizás, a aumentos en los niveles de catecolaminas
(31). Los valores promedio de lactato plasmático se encuentran en el rango de 0,6-2,2
mmol/L. El lactato es un indicador de estrés agudo, durante el cual sus concentraciones
plasmáticas aumentan debido a la liberación de catecolaminas que pueden inducir una
rápida glicólisis y su excesiva producción. Generalmente, la concentración de lactato
durante el sacrificio no es un predictor de la aparición de corte oscuro (DFD), porque
esta condición de calidad es una consecuencia del estrés crónico desde la granja hasta la
planta (49).

Catecolaminas

Las catecolaminas son un grupo de sustancias que incluyen la adrenalina (epinefrina),


noradrenalina (norepinefrina) y la dopamina, las cuales son sintetizadas a partir del
aminoácido tirosina. Durante el estrés agudo se produce su liberación como resultado
del miedo y excitación de los bovinos (49). Las catecolaminas pueden ser producidas en
la médula de la glándula adrenal ejerciendo una función hormonal, o en las
terminaciones nerviosas, por lo que se consideran neurotransmisores. Durante
situaciones de estrés, la adrenalina y noradrenalina son liberadas rápidamente (uno o dos
segundos después de la percepción del estímulo) y tienen una vida media corta (minutos)
cuando circulan en la sangre, motivo por el cual sus concentraciones plasmáticas son una
medida de BA durante procesos de estrés agudo, pero solo cuando las muestras pueden
ser tomadas inmediatamente (43). La adrenalina generalmente refleja estrés fisiológico,
mientras que la noradrenalina está relacionada con actividad física del ganado (28). Se ha
establecido que estas dos hormonas tienen un valor limitado para evaluar el estrés
producido por el sacrificio (insensibilización y sangría), porque durante la
insensibilización eléctrica o con perno cautivo, los animales liberan de forma masiva
estas sustancias, que pueden causar además la elevación de la concentración sanguínea
de glucosa (50).

Urea

Los niveles de urea se incrementan como respuesta al estrés, ya que se aumenta el


catabolismo proteico y los grupos amino desechados por este proceso son transformados
en urea por el hepatocito, para ser eliminados posteriormente por filtración glomerular y
excretados por medio de la orina. La concentración plasmática de urea es indicadora de
privación de alimento (48).
Hemograma: relación neutrófilos/linfocitos

Existe una estrecha relación entre el perfil de leucocitos y el nivel de glucocorticoides


plasmáticos durante el estrés fisiológico (8). Estas hormonas pueden actuar
incrementando el número y el porcentaje de neutrófilos (neutrofilia), mientras que
decrecen los linfocitos (linfopenia o linfocitopenia) (33). Teniendo en cuenta que el
número de estos leucocitos son afectados por el estrés en direcciones opuestas, los
investigadores usan la relación neutrófilos/ linfocitos como una medida complementaria
de la respuesta al estrés, siendo relacionado con la magnitud del estresor y con la
concentración de glucocorticoides circulantes (16, 51). Los neutrófilos son fagocitos
primarios que proliferan en la circulación como respuesta a infecciones, inflamaciones y
al estrés. Por otra parte, los linfocitos tienen una variedad de funciones inmunológicas,
como la producción de inmunoglobulinas y la modulación de la respuesta inmune (27,
51). La proporción de cada tipo de células blancas (neutrófilos, basófilos, linfocitos,
monocitos y eosinófilos), usualmente obtenida

a al incremento de los glucocorticoides durante el


estrés, los linfocitos circulantes se adhieren a las células endoteliales que cubren las
paredes de los vasos sanguíneos y, posteriormente, pasan de la circulación a otros tejidos
como los ganglios linfáticos, médula ósea, bazo y piel, donde son secuestrados,
produciendo por lo tanto una reducción del número de linfocitos circulantes
(linfopenia). Así mismo, los glucocorticoides estimulan el flujo de neutrófilos desde la
médula ósea hacia la sangre y atenúan el paso de estos hacia otros compartimentos,
generando neutrofilia, que consiste en un incremento de los neutrófilos maduros e
inmaduros en la circulación sanguínea (13). Estos cambios aseguran que los diferentes
tipos de células sean dirigidas a los tejidos donde se requieran durante el estrés (51). El
transporte, además, aumentaría los niveles de adrenalina, provocando consigo un
aumento en los leucocitos (41).

El estrés y la calidad de la carne

El manejo de los bovinos durante el presacrificio les provoca estrés, que conlleva a
cambios de tipo metabólico y hormonal en el animal vivo, descritos previamente,
produciendo efectos adversos en la calidad de la carne, específicamente en el pH, color,
textura y la capacidad de retención de agua (52, 53). Así mismo, pueden causar
disminuciones de peso, que se traducen en menor cantidad de carne.

CONCLUSIONES

La evaluación del BA basada en biomarcadores de estrés, es un proceso complejo porque


la respuesta de los bovinos a las condiciones cambiantes y novedosas del presacrificio
puede alterar los resultados, teniendo en cuenta, además, que la diversidad de respuestas
depende de factores que los investigadores en ocasiones no pueden controlar como la
edad, dieta, nutrición, variabilidad individual y las experiencias de manejo previas, entre
otros aspectos. La complejidad de la biología del estrés requiere de estudios más
profundos, que incluyan una muestra importante de animales, con el fin de identificar
los mejores indicadores de estrés agudo y crónico, que puedan ser útiles y fáciles de
medir en condiciones de campo.

En el futuro, con la finalidad de entender con mayor claridad la respuesta fisiológica y


endocrina de los bovinos sometidos a manejos estresantes como el cargue, descargue,
transporte, ayuno, insensibilización y sangría, sería conveniente integrar indicadores de
comportamiento, como número de animales que reposan o se paran, montas, cornadas,
vocalizaciones (mugidos), defecación, caídas y otras interacciones, que pueden generar
respuestas distintas de los indicadores sanguíneos de estrés.

Teniendo en cuenta que el BA se ha convertido en un elemento diferenciador y un valor


agregado en la comercialización de la carne bovina, la legislación colombiana ha
integrado este componente dentro de los requerimientos de las buenas prácticas de
producción primaria y secundaria. Por tal motivo, se hace necesario incentivar y
fortalecer la introducción del BA en los currículos de los programas de Medicina
Veterinaria y/o Zootecnia, la conformación de líneas de investigación aplicada en el área,
y la vinculación de la academia en la resolución de problemas de la industria,
relacionados con su falta de implementación.
2.7 Implicancias éticas
Ética animal, estudios animales y estudios críticos animales
La relación entre humanos y animales desde su origen ha planteado y continúa
formulando innumerables preguntas, tanto teóricas como prácticas, en diversas áreas
temáticas. Dependiendo desde dónde se formulen las preguntas y se planteen sus
respuestas, nos encontramos con tres campos relacionados entre sí, pero con propuestas
conceptuales y prácticas totalmente diferentes. Mientras la ética animal se pregunta por
la validez moral de los animales, el campo de los estudios animales es mucho más
diverso pues abarca otros ámbitos allende la filosofía moral, como las ciencias naturales,
sociales y las humanidades para responder a las preguntas de la relación humano-animal.
Por su parte, los estudios críticos animales surgen como una respuesta ante la vastedad y
amplitud de ámbitos de los estudios animales, poniendo especial énfasis en la urgencia
de la propuesta política allende la reflexión teórica.

La ética animal

La ética animal estudia la consideración moral que deben recibir los animales no
humanos y las consecuencias que se han de seguir de ello. Por tanto, investiga la relación
humano-animal preguntándose por la moralidad de los actos humanos hacia los
animales. La ética animal es un campo emergente que sólo desde hace unos cuarenta
años ha comenzado a ser prolífico en textos, discusiones y propuestas. Según Peter
Singer (2006) la filosofía se vio envuelta en la cuestión de los animales a partir de 1972,
cuando tres estudiantes de Oxford (Roslind y Stanley Godlovitch y John Harris) editaron
Animals, Men and Morals, a su juicio
entre otros

Dicha obra es un compendio de artículos sobre las prácticas habituales de explotación


animal en diversas áreas: ganadería industrial, animales en la alimentación, pieles y
cosméticos, experimentos con animales y sus alternativas, caza, la necesidad de los
derechos animales, ética y nuestros deberes hacia los animales. En el artículo sobre

experimentación con animales escrito por psi el


primer
gran elemento analítico de esta área. Dicho especismo es un concepto que usó
para

Posteriormente el mismo año, Peter Singer retomó este concepto en su libro Animal

nuestra propia especie y en contra de los


Liberation,
Estos y otros autores concuerdan en que el especismo antropocéntrico está en la base de
las relaciones que los seres humanos establecemos con los animales, y por tanto, en la
base de la explotación y opresión de la que son obligados a formar parte.

actitud humana según la cual la propia especie, o especie humana, es privilegiada


respecto de otras especies, y posee derechos que las demás especies no tienen, o se
supone que no deben poseer. El especismo es respecto a la especie humana entera
lo que es el racismo respecto a una raza
transforma en especismo cuando equivale a la negación de derechos a otras especies, que no a
la
Otros enfoques normativos que se han aplicado a esta cuestión son la ética de la virtud, el
igualitarismo o la ética del cuidado. En esta tesis, no obstante, me remitiré a las
mencionadas más tiene relevancia moral son las consecuencias de los actos, es decir, que
sus consecuencias sean buenas o malas. Un acto será moralmente correcto cuando sus
consecuencias sean, tomadas en conjunto, positivas; e incorrecto cuando sean negativas,
y lo que se ha de ponderar para considerar positivas o negativas a tales consecuencias es
la suma total de las cosas que son positivas y negativas para los individuos: la
satisfacción o frustración de sus intereses. Lo que importa, pues, es el balance de los
beneficios por sobre los daños. Así, por ejemplo, el acto de matar no es intrínsecamente
malo, sino que se evalúa moralmente respecto a las circunstancias del acto y las
consecuencias del hecho. Para hacer esta valoración, se parte de los intereses de los
individuos involucrados, de manera que las acciones serán buenas si maximizan la
satisfacción de los intereses totales agregados del conjunto de individuos que los poseen
y con ello, crean experiencias positivas y aumentan la felicidad general y las
acciones serán malas si son negativas para el
conjunto de los intereses agregados de la mayoría. Según esta perspectiva, el especismo
de los actos humanos crea una gran cantidad de infelicidad y dolor para millones de
animales. Los humanos deberían aplicar el principio de igual consideración de intereses,
porque los animales también tienen interés en no sufrir y en satisfacer sus estados de
necesidad (léase hambre, frío, incomodidad, etc.).

Para la ética deontológica, hay restricciones morales a lo que podemos hacer o dejar de
hacer, independientemente de lo buenas o malas que sean las consecuencias que se sigan
de ello. A menudo quienes defienden una ética deontológica lo hacen defendiendo una
ética de los derechos. Los derechos son garantías que tienen los individuos protegiendo
sus intereses. Así, quienes han examinado la cuestión de la consideración moral de los
animales desde un punto de vista deontológico de los derechos, han indicado que hay
ciertos intereses que cada animal sintiente tiene que no pueden ser vulnerados, incluso
aunque la situación resultante sea en conjunto negativa o menos positiva que si sí lo

fuesen. Esto es, si aceptamos que la posesión de intereses genera la posesión de


derechos, como los animales son portadores de arriba por considerarlas más
comprehensivas en sus propuestas teóricas y sus implicaciones prácticas. intereses, lo
son también de derechos que deben ser protegidos sin importar las consecuencias. Para
Tom Regan (1983) esto
hecho de estar vivos, sino por tener la capacidad de poseer experiencias y por ello, un
bienestar experiencial, que tiene valor inherente para él. Y esto es algo que sucede en el
caso de todos los seres sintientes, sean humanos o no. Aquí no se trata del cálculo
utilitario sino de que existen restricciones a lo que podemos hacer a los animales. Para
Regan, tenemos un deber directo prima facie de no dañar a otros individuos en tanto que
son sujetos de una vida, seres conscientes, que pueden sufrir dolor y frustración.

El contractualismo, por su parte, si bien tradicionalmente ha defendido una posición


deontológica, es una teoría que podemos considerar de manera separada por el enfoque
propio que mantiene. Desde esta posición se han realizado interesantes aportes teóricos
a la ética animal. Para la teoría contractualista, las obligaciones y deberes morales
personales se derivan de un acuerdo contractual imaginario con otros interlocutores, que
negocian principios y reglas ventajosos para todas las partes. La posición
contractualista de más peso hoy en día, la de John Rawls, descansa en la idea de
s contratantes son capaces de decidir racional e

imparcialmente los principios de justicia que regularán la sociedad, pero establecen


para ello un
habilidades y posición social desde la que negociarán el contrato. Al menos dos autores
recogen la propuesta contractualista de Rawls desde la ética animal: Rowlands (1998)
argumenta que la pertenencia a la especie y las capacidades intelectuales también
podrían ser parte de los atributos bajo el velo de la ignorancia, sólo así sería posible
garantizar la no discriminación hacia los animales. Nussbaum (2007), por su parte,
depura la teoría de la justicia de Rawls según la cual sólo las contrapartes racionales
pueden contratar, aportando el enfoque de las capacidades, según el que se ha de
reconocer la inteligencia y las capacidades de los animales no humanos como un
continuo de las capacidades humanas.
Los estudios animales

Los estudios animales (EA) abarcan una cantidad y variedad de disciplinas muy amplia,
donde cada una de ellas plantea algún tipo de relación con los animales no humanos. Por
ejemplo, en los estudios animales éstos están presentes en áreas tan variadas como las
ciencias naturales, las humanidades y las ciencias sociales.

Se podría decir que su origen se remonta al proceso de revolución agrícola del Neolítico
y la domesticación de los primeros animales y cultivos hace entre 12.000 y 14.000 años
que es cuando, según la FAO, comenzó la historia de los que llaman recursos
zoogenéticos.77 En esta época los seres humanos comenzaron a desarrollar su vida
comunitaria, protegiéndose contra las inclemencias de la naturaleza por un lado, y
defendiéndose de los animales salvajes con los que convivían en el mismo territorio.
Entonces tuvo su origen el proceso de domesticación de algunos animales, y se comenzó
a recopilar el conocimiento técnico que supone modificarlos en relación a sus
antepasados
lan su reproducción (cría), sus

De esta manera, los animales han formado parte del bagaje técnico y cultural de la
humanidad, han sido protagonistas de ancestrales prácticas religiosas y paganas; han
estado presentes en diferentes
ámbitos como la narración literaria, la praxis científico-técnica y la reflexión humanista
desde la Antigua Grecia hasta nuestros días. Los estudios animales, constituyen
entonces, el corpus de estas narraciones, investigaciones y reflexiones, que abarcan
desde el rol simbólico de los animales en la religión, el arte y la literatura, la filosofía y
las humanidades, así como su papel práctico en las ciencias

La consolidación de los EA como un área independiente se podría datar con poca


antigüedad, unos cuarenta años, influenciada por la etología y las ciencias del bienestar
animal, de la mano de las primeras investigaciones sobre el comportamiento animal en
etología y zoología de Tinberger, Lorenz y Von Frisch (1973) tras obtener el Premio
Nobel en Fisiología o Medicina por su trabajo pionero en conducta animal.

Las investigaciones de los EA aún se encuentran en una etapa de formalización y de


institucionalización. Esto, a juicio de Brower (2006) es un fenómeno que se explica
porque los estudios se solapan en sus temas, sin perder el enfoque particular de cada área
analítica:

cuestiones relacionadas a sus derechos. Segundo, otros trabajos en estudios animales


examinan las relaciones entre humanos-animales y las representaciones animales para
argumentar la importancia de los animales en la historia, el pensamiento, la cultura o la
sociedad. En tercer lugar, algunos trabajos en estudios animales tratan a los animales,
particularmente sus representaciones, como vehículos de las preocupaciones humanas.
Cuarto, otra área en los estudios animales trata de captar

No obstante, siguiendo a Calarco (2008) al mismo tiempo los estudios animales se han
abierto como un ámbito válido para el desarrollo de las reflexiones en ética animal, pues
la filosofía más ortodoxa suele dejar fuera de lugar a los animales. Dice:

oncernientes a los animales son típicamente relegadas por los filósofos


anglo- americanos a una sub- especialización dentro de la ética ambiental, que es en sí
misma, considerada un área menor de la ética aplicada. Dado que el campo de la ética
aplicada es, asimismo, frecuentemente vista como un campo menor en la filosofía y (más
peyorativamente) como una distracción de las cuestiones más serias y sustanciales de la
filosofía (esto es, metafísica y epistemología), no es de extrañar que muchos filósofos
interesados en explorar el rico conjunto de temas relacionados con los animales y la
'animalidad' hayan optado por hacerlo en el contexto de la región semi-

Esta afirmación, sin embargo, es controvertida hoy en día pues la gran mayoría de los
autores y autoras que han trabajado en ética animal no se identifican con la etiqueta de
estudios animales o estudios críticos animales. Y, sin embargo, defienden igualmente la
independencia y la gran relevancia que tiene la ética animal. De hecho, lo hacen
partiendo de que la cuestión de la consideración moral de los animales es independiente
de otros estudios posibles sobre la naturaleza de estos, sobre la sociología o antropología
de la relación de los humanos con los animales o de otros estudios sobre la cuestión, al
establecer como tema central si hemos de respetar o no a los animales y cómo hemos de
[Link] las especies animales en interrelación con el ser humano, en tanto describen
de manera exhaustiva, concreta y precisa la situación de los animales en el contexto
actual a nivel global. Como vimos en el punto anterior, la bioética tiende a describir,
asumir y reflexionar el lugar de los animales no humanos desde su propio estatuto
conservador, dando sentido a la validez de su existencia motivada por la utilidad que los
animales tienen para los fines humanos, y muchas veces, naturaliza su mercantilización.
Esta bioética antropocéntrica requiere una ampliación y superación que sea capaz de
responder a las preguntas morales que hoy en día la situación de los animales no
humanos nos plantea como sociedad.

De la misma manera en que la bioética restringida considera a los animales no humanos


como subsidiarios de la humanidad, es importante tener en cuenta que una parte no
menor de los estudios animales están gobernados por intereses meramente
antropocéntricos cuando están destinados a la investigación y al desarrollo de
tecnologías/productos que buscan hacer un uso más eficiente de los animales como
recursos, y que miden su relevancia en términos de la rentabilidad económica que genere
su explotación. Con ello me refiero por ejemplo a los estudios animales en ámbitos de
ciencia básica y aplicada como medicina veterinaria, estudios pecuarios o agricultura
animal, biotecnología, tecnologías alimentarias, ingeniería genética, biología, medicina,
química,
bioquímica, etc. cuando buscan aumentar la rentabilidad de los animales,
capitalizándolos y modificándolos genéticamente para lograr determinados objetivos, ya
sea a nivel de investigación básica, sanitaria, alimentaria, y desarrollo de tecnologías,
bienes de consumo o productos. 83 Estos estudios animales también se aplican a otros
ámbitos de explotación de los animales no humanos, como los estudios veterinarios,

psicológicos, etológicos, y otros relacionados a los animales confinados en parques


zoológicos o acuarios; a los animales silvestres libres y en peligro de extinción que se
transforman en reclamos de la industria turística 84, la gran industria desarrollada

Los estudios críticos animales

Teniendo en cuenta la gran variedad de áreas que forman parte de los estudios animales,
y la perspectiva políticamente ortodoxa que promueven, los estudios críticos animales
(ECA) promueven la politización de la relación humano-animal y la crítica a su tradición
antropocéntrica.

Desde un escenario reivindicativo, cuestionan la dualidad humano-animal como una


relación de opresión contra los no humanos (como las relaciones desiguales de género,
de clase o de raza) que reducen el valor y la agencia moral exclusivamente al ser
humano.

Esta situación dentro de los estudios animales continúa perpetuando la opresión y


explotación de los animales, porque por un lado, existen estudios animales cuyas
asunciones parten de análisis especistas antropocéntricos; y también porque se
posicionan de manera teórica y acrítica, perpetuando la situación de opresión de las
víctimas del especismo.

Teniendo en cuenta este diagnóstico de los EA, los estudios críticos animales (ECA),

que requiere revisar críticamente los valores normativos


aunando un compromiso político reivindicativo de la situación de las víctimas de la
opresión. Pues en los ECA el objetivo no es la pura investigación como ejercicio
académico y teórico; sino que al mismo tiempo y de manera irrenunciable, una manera
de visibilizar las relaciones de opresión ejercidas por los humanos contra los no
humanos, con unas propuestas concretas de superación de esta situación de injusticia
global a la que estos se enfrentan.

Es así como los ECA reconceptualizan lo humano y lo animal para superar el dualismo
impuesto por el paradigma humanista. Porque el tratamiento que damos a los animales es
una cuestión ética, bioética y también política, desde que desplegamos el conocimiento
científico y el hacer técnico para su explotación y aprovechamiento como recursos.
Esto lo podemos ver históricamente desde la revolución verde de la técnica aplicada a la
agricultura a partir de 1950, que desde entonces ha desarrollado e implementado no sólo
la manipulación y modificación de los vegetales, sino especialmente los cuerpos y la
organicidad de los animales (Rifkin, 1992; Nibert,

Desde entonces, la ciencia y la técnica irrumpieron en la vida y los cuerpos de los


animales, sea bajo la forma de investigación con modelos animales para desarrollar
productos de consumo humano; o como la transformación de estos mismos animales en
productos específicos. Aquí es donde cabe cuestionar la reflexión bioética donde los
animales son tenidos en cuenta únicamente en
instancia que más ha discutido, si cabe, sobre los animales usados en la investigación, es
en el seno de los comités de bienestar animal o comités de ética de la investigación con
animales en las universidades y centros de investigación. En ellos, no es tema de debate
el hecho de si los animales deberían o no estar presentes en los distintos ámbitos de la
investigación científico-técnica, sino en cómo hacer esta explotación económicamente
más rentable, o moralmente menos acuciante cuando se debaten medidas de bienestar
animal en la investigación.

Lo innovador de la intersección entre estudios críticos animales y bioética global se


sitúa, entonces, en la apuesta por hacer una lectura sistemática y crítica de nuestra
relación con los animales, desde la interdisciplina, para superar el debate bioético
especista antropocéntrico. La bioética tiende a describir, asumir y reflexionar el lugar de
los animales no humanos desde su propio estatuto conservador, dando sentido a la
validez de su existencia motivada por la utilidad que los animales tienen para los fines
humanos, y muchas veces, naturaliza su mercantilización. Esta bioética antropocéntrica
requiere una ampliación y superación que sea capaz de responder a las preguntas morales
que hoy en día la situación de los animales no humanos nos plantea como sociedad, y
los
estudios críticos animalistas ofrecen esa posibilidad en tanto describen y analizan desde
la interdisciplina la cuestión de los animales en el contexto actual a nivel global.

Es así como el concepto de bioética de Fritz Jahr es crucial para el desarrollo de una ética
animal que, a día de hoy, se nutre de una discusión que continúa abierta, donde la

reflexión ética no se aplica sólo a lo biomédico, sino también a la relación ciencia-


tecnología y sociedad. En palabras de
manipular la naturaleza han llevado a poner en cuestión muchos aspectos del avance
biotecnológico que anteriormente se habían aceptado sin discusión. A la generalizada
exigencia de rigor científico le ha sucedido la reivindicación del análisis ético de las
consecuencias de lo que se hace e, incluso, de la propia actividad. Los límites a la
libertad de investigación concebida tradicionalmente como un derecho individual y
tutelada por las leyes como un derecho fundamental se ponen actualmente

Con la intención de poner en evaluación moral las razones que nos da el especismo
antropocéntrico para tratar a los animales de la manera que lo hace, y para avanzar en la
exposición, pasaremos a hora a revisar la situación concreta en que viven los animales
no humanos en los dos ámbitos analíticos de esta tesis.

La situación actual de los animales en la ganadería y en la experimentación

En este momento describiré la situación de los animales que son utilizados en la


ganadería industrial y en la experimentación. Escojo estos dos casos porque, si bien no
son las áreas donde más animales mueren, son significativos si consideramos que sus
productos son los que están cotidianamente al alcance de los consumidores en el
mercado internacional. Asumiendo que, lamentablemente, existen muchas maneras de
oprimir y explotar a los animales, como el tráfico de animales salvajes o el lucro de
animales usados en deportes, creo que exponer críticamente las prácticas de estas áreas
es de vital importancia para la toma de decisiones informadas de parte de los
ciudadanos; pero sobre todo, por lo que esas prácticas implican para los miles de
millones de animales que anualmente se sacrifican en estas industrias.

Si bien soy consciente de que los animales son explotados también en otras áreas,
consideraré estos dos ámbitos porque la explotación de los animales ejecutada por la
ganadería industrial interpela a una serie de aspectos de la vida humana (nutrición, salud,
tradiciones culturales, etc.) cuya lectura crítica, y bajo el escrutinio público, es un paso
fundamental para la toma de conciencia y sensibilización de los ciudadanos. Lo mismo
sucede para el caso de la explotación de los animales que ejecuta la industria de la
experimentación, tema de alta relevancia y pertinencia en bioética, por cuanto su visión
restringida a lo biomédico se relaciona necesariamente con el uso de animales en todo
tipo de procesos experimentales.

en el sistema capitalista imperante y la economía a escala global. Lo veremos en las


cifras de consumo de productos de origen animal, como carne, huevos o leche; y también
en la alta demanda que existe de todo tipo de productos manufacturados y de
servicios/procedimientos, cuya seguridad ha de ser probada en animales.
El caso de la ganadería industrial

Con la revolución verde anteriormente mencionada, los animales fueron sacados del campo para ser
El consumo de animales en cifras

Las cifras de la matanza de animales para consumo humano son de obligada revisión
para visualizar la magnitud y profundidad del problema.

Animales terrestres

Según estadísticas de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la


Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) durante el año 2011 se dio muerte a más de
67 mil millones de animales para la alimentación de humanos. Los animales que se
matan más comúnmente para consumir su carne son vacas, cerdos y pollos, cuya
producción domina el mercado de la ganadería industrial. Adicionalmente, la carne de
muchos otros animales se usa para consumo humano:
conejos, patos, pavos, gansos, burros, búfalos, caballos, camellos, cabras, ovejas, mulas;

además de búfalas, camellas, cabras, ovejas y vacas criadas para la producción láctea.
También consideran
elefantes, leones, entre otros), o animales exóticos como cocodrilos, serpientes o lagartos.

Las estadísticas oficiales normalmente se entregan para cada país por especie o sub-
familia animal en términos de toneladas de carne consumidas anualmente, o en términos
de kilogramos por persona. Estimar el número de animales requiere estadísticas
precisas sobre número de animales faenados en mataderos, volúmenes de importación y
exportación, detalles del rendimiento de cada especie o sub-familia, etc. Utilizando estas
estadísticas para [Link] respecto a los tres animales terrestres más consumidos en el
mundo, en ese país durante el 2011 se utilizó como alimento para humanos la carne
equivalente a 108 millones de cerdos, 38 millones de bovinos (básicamente vacas y
terneros), y 7.309 millones de pollos. Adicionalmente, la producción de huevos
significó la muerte de 454 millones de gallinas.

Asumamos que los procesos de producción en todo el mundo son tan eficientes como
los de [Link], en términos de kilogramos de carne o huevos por animal, lo cual es una
estimación conservadora. Con esta suposición, y cruzando con los datos provistos por la
FAO93 para el 2011, se obtiene un consumo anual total de carne que requiere matar al
menos 1,3 mil millones de cerdos,
210 millones de bovinos, y 44.841 millones de pollos, además de 6.398 millones de
gallinas ponedoras.

En España, el consumo total anual de carne aniquila a 27 millones de cerdos, 1,9


millones de bovinos, y 566 millones de pollos (más 66 millones de gallinas ponedoras).
En China, 620 millones de cerdos, 21,9 millones de bovinos, y 8.064 millones de pollos
(más 2.685 gallinas ponedoras). Insisto que estas cifras resultan de aplicar el rendimiento
por animal de EEUU al consumo en toneladas en cada país reportado por la FAO.

Estos números son tan grandes que resulta más fácil ponerlos en perspectiva cuando se
analiza el consumo por persona, el cual también permite entender la diversa
composición de la dieta cárnica en distintos países. Cada año, un habitante
promedioaño).

La vida y la muerte en la granja industrial

Los animales de la granja han sido sacados del campo y las pasturas para ser encerrados en

agricultura tras la Segunda Guerra Mundial, se comenzó a tratar el campo y sus


productos bajo la misma premisa de eficiencia y eficacia en la producción de alimentos
para una sociedad que planteaba una creciente demanda de productos al sector. En este
nuevo escenario de agricultura intensiva o
donde son
hacinados hasta que logren obtener un peso-talla óptimo, en el menor tiempo posible,
para enviarlos al matadero por su carne, o explotarlos bajo los mismos criterios para
obtener huevos y leche.

Los animales fueron domesticados siguiendo ciertas técnicas de producción


tradicionales, como la selección, cruce o hibridación. Hoy en día la biotecnología ha
modificado radicalmente la potencialidad y el poder de estas técnicas, y la ganadería
intensiva se sirve hoy de la inseminación artificial, la fertilización in vitro (con selección
genética o selección asistida de marcadores genéticos moleculares), la división de
embriones, la modificación genética (transgénesis) o la clonación reproductiva. Todas
estas técnicas han mejorado la obtención de aquellos caracteres

La clonación es una técnica reproductiva, no una técnica genética como es la


transgénesis. En la clonación los animales clonados comparten un mismo genoma, lo que
no modifica sus genes. Se clonan animales no humanos para investigación básica
biomédica, para mejorar el conocimiento genético y fisiológico (comparar los animales
genéticamente idénticos), para crear modelos de enfermedades humanas (como los
modelos de fibrosis quística, producción de alfa-1-antitripsina para el tratamiento del
síndrome de estrés respiratorio agudo), como fuente alternativa de tejidos y órganos para
xenotrasplantes, para farmacia (producción de fármacos o biorreactores de proteínas
recombinantes y otras sustancias con fines terapéuticos), para agricultura
(multiplicación de animales deseables para el beneficio del agricultor, siguiendo los
dictados del mercado: mejora de la productividad animal en términos cuantitativos y
cualitativos, es decir, obtener no sólo más sino también mejor leche, lana o carne;
aumento del peso o talla de los animales, mejora de la tasa
reproductora, etc. Estas tecnologías, y el uso de la ciencia al servicio de los objetivos de
productividad de la ganadería son responsables, por lo tanto, de la capitalización de los
animales, su transformación en instrumentos mercantiles, marcas y productos transables
globalmente, que se transforman asimismo en dinero. Como explica Shukin:

presentan los animales circula material y


especulativamente como capital, incluso cuando se aprecia a los animales como
metáforas y marcas comerciales que median las nuevas tecnologías, los productos y
mercados. Si la vida animal es violentamente sujeta al capital, el capital inevitablemente
depende de la vida animal.

Esta dependencia de los animales junto al aumento del consumo de productos y


subproductos animales requerirá de nuevas fuentes de producción. Por ello a nivel
industrial se trabaja, por ejemplo, en la clonación de animales con fines de consumo, con
el objetivo de replicar genéticamente aquellos animales cuyas características sean
óptimas para los requerimientos del
ya mejorados para
producción de alimentos, para crear resistencia a ciertas enfermedades, para mejorar la
calidad de la carne de cerdo, la producción de lana de oveja, aumento de la tasa de
crecimiento en peces), para la creación de nuevos alimentos (nutracéuticos), o para
aumentar las copias de animales que son valiosos ya sea por su cría o por su
conservación.

En cambio, en la transgénesis se modifica genéticamente a los animales para potenciar o


silenciar ciertos genes que mejorarán los rasgos deseados, como aumentar su
rendimiento energético (obtener carnes más magras, o que el animal crezca más rápido
comiendo menos), introducir resistencia a ciertas enfermedades, reducir los efectos
negativos en el medio ambiente, etc. Cfr. European Group on Ethics in Science and New
Technologies to the European Commission (EGE) (2008), Pp. 13 y ss. El EGE asesora a
la European Food Safety Authority (EFSA), en ética y otros temas de ciencia y sociedad.

El método más utilizado para la obtención de crías es la inseminación artificial. Para


esto, se utiliza el semen congelado de un semental, producto que se vende y cotiza en los
mercados internacionales de acuerdo a las características de raza deseadas. Este método
permite prescindir del contacto físico entre los animales y ahorrar tiempo y recursos al

ganadero. Para ello la hembra es inmovilizada, mientras un veterinario o técnico


introduce su brazo en la vía vaginal para depositar el semen en el útero. Después las
vacas regresan a los establos. En el caso de las cerdas ya preñadas, las granjas
aproximadamente 200 por 70 centímetros, para reducir las peleas entre las cerdas
preñadas. En estas jaulas las cerdas son inmovilizadas, allí mismo paren sus crías
(normalmente entre 6 a 10) y las amamantan hasta que le son arrebatadas
aproximadamente a las 10 semanas, y luego vuelven a ser inseminadas artificialmente.
En el caso europeo, las jaulas de gestación fueron prohibidas a nivel comunitario por
estándares de bienestar animal a partir del 1 de enero de 2013. Sin embargo, tal como en
cualquier sistema intensivo de crianza, cuando la cerda deja de ser rentable, es enviada al
matadero, lo que suele suceder a los 3 o 4 años de edad.
Las vacas han sido seleccionadas genéticamente para dar leche. La raza predilecta por
su morfología, productividad lechera y facilidad de carácter es la Holstein Frisona. Sin
embargo, la investigación genética que busca aumentar su productividad no cesa. Según
FAO, las mejores genéticas en actual investigación y desarrollo respecto a las vacas
buscan:

Aumentar la cantidad y calidad de la leche, aumentar su crecimiento y la calidad de la


carne, hacer desaparecer algunos defectos genéticos, eliminar la incidencia de mastitis,
mejorar la forma de las ubres y eliminar los problemas de pies y patas, aumentar la
fertilidad de machos y hembras, aumentar la facilidad del parto y el número de crías
nacidas vivas; hacerlos más eficientes en la conversión del pienso en energía y
producción de leche/carne; aumentar su ordeñabilidad y comportamiento y hacerlas más
longevas.

Una vez las vacas han sido inseminadas y preñadas, al momento del parto se discrimina
el futuro de la cría en

describe la Asociación de la Ternera de Ontario:


sonas no se dan cuenta de que la ternera es producida a partir de
terneros machos. En una granja lechera, estos terneros no son necesarios para la
reposición de la cabaña lechera, porque no pueden producir leche y no se utilizan para
producir carne. Todas las vacas lecheras dan a luz a un ternero cada año para proveer la
leche que bebemos. Aproximadamente el 50% de los terneros que nacen son hembras
(terneras). Estas vaquillas eventualmente serán utilizadas por el productor de leche para
sustituir a las vacas adultas con fines de ordeño. Sólo unos pocos terneros se utilizan para
la cría de ganado. Los productores de leche venden los terneros a los productores de
carne de ternera. Por lo tanto, los terneros pueden ser utilizados por la industria de la
ternera

El proceso de la carne de ternera comienza con el destete de la cría de la leche materna,


que suele practicarse a las pocas semanas de nacer. Luego las crías son enviadas a
corrales o cajas individuales para la ceba, donde son alimentados con pienso
hormonado y antibióticos que permiten su crecimiento rápido, y evitan la propagación de
enfermedades infecto-contagiosas entre ellos. Muchos son alimentados con granos de
cereal en vez de forraje y hierbas, lo que les produce

obtienen fibra suficiente, se les crea ácido láctico en el rumen, lo que, a su vez, les produce
gases,

El caso de las gallinas productoras de huevos es similar al de vacas y

cerdos. Como relata el portal de información científica y comercial

avícola Poultry Hub:

Pollos hembra y macho nacen eclosionando de huevos inseminados e incubados


artificialmente. Tras su eclosión son separados por sexo: los pollos macho son
jaulas
descartados (pues no son pollos

Informa la European Food Safety Authority (EFSA):

soldado con suelos inclinados. Proporcionan equipamiento únicamente para


alimentación, bebida, recolección de huevos, eliminación del estiércol, inserción y
extracción de las gallinas y el

Las jaulas tienen un tamaño de entre 55 a 75 cm. cuadrados (tamaño de una hoja tamaño
A4) y en ella viven entre 4-5 gallinas, pero en otros países es legal alojar en ellas entre 6-
8 gallinas. Así:

papel A4, y la altura sólo es suficiente para permitirle a la gallina pararse en posición
vertical. En los países donde es permitido alojar a más aves (hasta 8), como en [Link],
la asignación de espacio

Sin embargo, este sistema está prohibido en Europa desde 2013, y si bien las gallinas son criadas
y
jaulas no acondicionadas, principalmente porque fallan en proveer espacio suficiente
para algunos comportamientos naturales (como el baño de tierra, el aseo, estiramiento
del cuerpo y de las alas), se dan competencias y peleas por el lugar de anidado, se
producen problemas de deformación del hueso de la quilla, entre otros.

En estas condiciones, iluminadas permanentemente con luz artificial para estimular la


puesta de huevos, viven hacinadas y estresadas en jaulas de alambre que les producen
llagas y dolor crónico en sus patas. No tienen otro lugar donde ir más que su jaula, por
lo que las gallinas comen y excretan en el mismo lugar, cayendo las heces de las jaulas
superiores sobre las gallinas ubicadas en las partes inferiores. El problema del
hacinamiento es grave:
el pico afilado de una gallina puede ser un arma mortal si se usa sin cesar contra otras
aves más débiles que no pueden huir. Para impedir esto, los productores suelen cortar la
punta sensible del pico de las gallinas con una hoja al rojo vivo, sin ninguna c

Las aves son mutiladas antes de comenzar siquiera su puesta obligada de huevos. Según
Poultry Hub, existen gallinas que pueden poner 300 huevos al año (esto es, casi un huevo
diario) aunque la mayoría de las existentes ponen un promedio de 260 huevos por año.
A este ritmo, es natural que las gallinas se agoten, y con ello, se deteriore la calidad de

la albúmina y la cáscara del huevo, y para eso la industria aprovecha un proceso natural
en las aves, la muda del plumaje, para manipularlo de manera artificial y así mejorar
la calidad del huevo. Es el proceso conocido como

el que pierden las plumas y dejan de poner huevos. Algunas mueren durante este período
y las supervivientes pierden cerca del 30% de su peso. Luego se les vuelve a dar de
comer y las gallinas

Este proceso es decisivo en el tiempo que las gallinas permanecerán en la explotación:


después de mudar plumaje en el segundo año de producción de huevos, la gallina
producirá entre un 10-30% menos huevos que durante el primer año, y si es su tercer
año, producirá únicamente un 70-80% de la producción del segundo año, es decir, sólo
un 60% de la producción del primer año. De esta manera, la industria del huevo agrupa
en ventajas y desventajas el mantener a las gallinas durante este proceso de muda del
plumaje: dentro de sus ventajas considera que es más barato mantener un ave durante la
muda que comprar nuevas gallinas de reemplazo; que dado el caso se pueden necesitar
pocas gallinas de reemplazo y la compra puede ser diferida, lo que implica un ahorro de
dinero, tiempo y transporte; también es ventajoso que las gallinas que ya han mudado
plumaje son más resistentes y menos propensas a enfermar; y que se asegura una alta
producción si se mantienen sólo las aves más eficientes y se sacrifica el resto de gallinas
durante el primer año. Dentro de sus desventajas: que aunque las gallinas mudadas
comen menos alimento que las nuevas, al mismo tiempo ponen menos huevos. En
general, la conversión de alimentos en huevos y el costo de alimento por docena de
huevos es mayor. También es una desventaja que durante la muda las gallinas siguen
comiendo pero siguen siendo improductivas; que no son apetecibles para el mercado
alimentario porque no son tiernas al paladar si son sacrificadas después de dos años de
estar poniendo huevos; y finalmente que se pueden retener muy pocas gallinas para
proporcionar suficientes huevos al año siguiente.

Los cerdos

En la UE se producen 250 millones de cerdos para carne cada año. Cerca de dos tercios
de éstos se producen en Alemania (20%), España (16%), Francia, Polonia y Dinamarca
(cada uno 10%).

Tras la inseminación artificial de las hembras, cuando pare a sus crías y tras algunos
días de lactancia (entre 14-21 días) son enviadas a pabellones de engorde, donde
también son confinadas, reducido su movimiento, hacinada y privadas de sus
necesidades comportamentales. Según Wolfson (1999):

Debido al estrés del hacinamiento los cerdos suelen cometer canibalismo o auto
mutilaciones. Para prevenir este comportamiento, junto con el traslado de los cerdos
desde la jaula de gestación a los corrales de engorde, se les corta el rabo y los colmillos,
sin anestesia. Tampoco se les administran analgésicos para el dolor ni el trauma físico.

La ciencia animal ha buscado maneras de mitigar este comportamiento, actualmente por

vía genética; así como de mejorar el bienestar de los animales en las granjas,
determinando que el
los animales más activos, quitando estrés al ambiente y reduciendo la agresividad que les
provoca el hacinamiento. Tanto el corte de cola como el marcado de oreja o tatuaje y las
primeras vacunas se administran antes de la castración de los machos. La castración se
lleva a cabo entre el 80-100% de los cerdos en la producción convencional en la Unión
Europea. Las excepciones son Reino Unido e
Irlanda que casi no la ejecutan, y algunos países del sur (Chipre, Portugal y España)
donde un limitado porcentaje de los cerdos son castrados. En España sólo un 30% de los
cerdos son castrados, y la carne de estos cerdos se usa principalmente para exportación y
producción de productos curados. En España, casi el 90% de las castraciones son
realizadas por el granjero, y poco más de un 10% por veterinarios. Minoritariamente se
realiza también la castración de hembras para la calidad de la carne: en el reporte
PIGCAS, España y Portugal indicaron realizar este procedimiento, donde se reportaba
que un 75% de las cerdas eran castradas por un veterinario con una incisión de 2-3 cm.
en la zona inguinal, a los 35 días de vida en promedio, sin anestesia o analgesia. El
procedimiento dura unos 45 segundos por animal, y el veterinario castra unos 60
animales por hora.

Algo que preocupa a los ganaderos es que la inclusión de medidas de bienestar


obligatorias por ley, encarezcan la carne y disminuya con ello el consumo. Según el
análisis de Seibert y Norwood:

Estados Unidos aumentará los precios del cerdo al por menor en un máximo del 2%
(para un pequeño aumento del bienestar) y del 5% para un aumento del bienestar
general. El costo de prohibir las jaulas de gestación medidos en este estudio es más bajo
que la disposición a pagar de

A propósito, la Humane Society of the United States declaró que:

isión de participar en las reformas de bienestar animal


es muy probable que sea percibida favorablemente por los consumidores. Los costos
resultantes en el nivel minorista serán mínimos. Un subconjunto de los consumidores
seguirá pagando más por la carne p

Sin embargo, este criterio de consumo alternativo es insostenible e injustificable


racionalmente, como veremos más adelante en la discusión de la situación de los
animales desde la ética animal.

El transporte y la muerte

Todos los animales criados y engordados en la granja industrial tienen el mismo destino:
el matadero.139 Una vez llegados a obtener el peso y talla óptimos para la industria, o
cuando su organismo no produce más huevos o leche, los animales son cargados en
camiones, y viajan privados de alimentos y agua para el vaciado estomacal rumbo al

matadero. El transporte puede durar varias horas e incluso días, en un viaje que resulta
ser estresante para animales que no han visto otro entorno que el hacinado espacio de
la granja. Hay que tener en cuenta que los mataderos
debe parar ni un minuto, por lo que todas las operaciones deben ser hechas con rapidez y
celeridad: la descarga de los animales desde el camión, su aturdimiento, degüello y
descuartizamiento debe ser rápido y eficiente. Según FAO:

totalmente mecanizadas. Los


trabajadores vienen asignados a estaciones de trabajo y las canales se mueven
mediante un sistema

En estas condiciones, es fácil que un animal nervioso y asustado salte de la


línea de aturdimiento, o con las prisas sea mal aturdido y llegue a ser
degollado o despellejado aún consciente. el sistema de
dades son
útiles en lugares remotos o zonas poco pobladas. Estos pequeños productores atienden
las necesidades de su comunidad, y la creciente demanda de carne natural y orgánica,
ayudando a los pequeños productores a satisfacer sus necesidades, expandir sus
negocios y crear riqueza en las Food Safety and Inspection Service (United States
Department of
Agriculture): Mobile Slaughter Unit Compliance Guide, P. 2.
En el caso de las vacas, terneros y caballos suele utilizarse el aturdimiento mecánico por medio de

desangra vía degollamiento, tras lo cual se lo considera [Link] se cortan la


cabeza y los pies y se da inicio al desuello. Después son eviscerados (extracción de los
órganos internos) y cortados en canales que permitan su corte en unidades más pequeñas
de consumo.

Los cerdos se aturden vía electrochoque o se utiliza la pistola de bala cautiva. Tras el
desangrado, se los escalda en un estanque de agua a +60ºC. Después de unos minutos, se
saca el animal y se raspan
las cerdas para quitarlas, y se eliminan las cerdas restantes con quemadores. Finalmente
se eviscera el animal y se descuartiza.
En el caso de los pollos y ave

aturde a las aves vía electrochoque, y luego se sumergen en agua hirviendo para
eliminar las plumas. Después se las sumerge en agua fría para enfriarlas, y son
evisceradas y descuartizadas.1

(aves desplume
de corral), pelado (cerdos) y desuello (bovinos y

Sin embargo, es durante estas operaciones donde se contamina la carne,


precisamente por el proceso
cadena de producción. Estas condiciones laborales hacen que durante la evisceración, los
fluidos contaminantes (sangre infectada, rumen contaminado, heces y orines) entren en
contacto con las piezas de carne, que finalmente pasan a la cadena alimenticia humana
produciendo diferentes enfermedades.

2.8 El rol del veterinario en el bienestar animal

El rol del veterinario en el bienestar animal


GANADERIA - BOVINOS
Condiciones para mover animales en la campaña de
vacunación Estiman que en dos meses se recuperará
la faltante de hacienda

Para ello, resulta útil disponer de las experiencias de algunas personas idóneas en el
rubro. Contamos, por un lado, con el caso del dueño de un frigorífico quien, luego de
pasar mucho tiempo brindando un trato erróneo a los animales y observar las altas
pérdidas monetarias que esta situación le generaba, decidió cambiar la estrategia
consiguiendo de ese modo resultados claramente positivos.

El momento del trasporte, por ejemplo, era un punto de gran significación. Ya desde la
movilización de los animales, su paso por la manga, hasta el ascenso y descenso de los
camiones, los malos tratos provocados por el personal a cargo a través de, por ejemplo,
golpes o uso de picanas, generaban mucho estrés, especialmente teniendo presente que
estos animales son presas de predadores en su ámbito natural. A causa de estos malos
modos, eran comunes las caídas bruscas en su intento por protegerse, con la consecuente
aparición de daño del cuero, hematomas y machucones internos en la carne,
principalmente en los cuartos traseros, que resultan los de mayor valor. Además, no eran
raras las lastimaduras provocadas por raspones o clavaduras con rebordes y saliencias de
puertas, paredes u otras superficies Estos hechos, sin duda, eran la resultante directa de
una falta de capacitación de las personas responsables de estas tareas. Es por ello, que se
decidió brindar una mejor preparación y entrenamiento, dándoles una visión amplia,
global y simple de la naturaleza de estos animales para que así, aprovechando estos
conocimientos básicos, pudieran lograr una movilización menos dificultosa, más rápida
y con menos daños físicos, traduciéndose en marcadas mejoras monetarias. Así mismo,
las lesiones provocadas por la propia infraestructura, también disminuyeron
considerablemente a través del control de las instalaciones, paredes y pisos evitando
tantos golpes, caídas y heridas.

Por otra parte, el sofocamiento y la falta de agua sufridos durante el trasporte, no eran un
detalle menor. En el trayecto que recorrían, el hacinamiento era constante, así como las
pateaduras, empujones y golpes que los animales se provocaban entre sí por una actitud
claramente defensiva. Soluciones simples y prácticas mejoraron rápidamente esta
situación: proveer agua previo a la faena y el transporte, acortar las distancias para
disminuir las horas del traslado y, por lo tanto, el estrés provocado por el viaje; evitar el
hacinamiento; dar horas de descanso realizando, de ser posible, la faena con los animales
calmados aseguraron así una mayor terneza de la carne y mejor aprovechamiento
evitando también la negrura de la misma a causa del estrés pre-faena.
Estas situaciones, así como también la mala alimentación brindada durante el
crecimiento del ganado, la cual provocaba alteraciones abruptas en el sabor de la carne,
desnutrición y menor rendimiento, o la presencia de perros que provocaban reacciones
de miedo y agresividad en los animales impidiendo o dificultando el manejo, fueron
corregidas con el tiempo y dieron excelentes resultados.

Se observó entonces que el dueño de este frigorífico se vio altamente beneficiado por
medio de la aplicación de estas normas de bienestar animal, que no fueron ni más ni
menos que simples maniobras prácticas para mejorar la calidad cárnica y, junto con ella,
los ingresos.

Sin embargo, hay un hecho que llama mucho la atención. Dentro de todas las mejoras y
ventajas conseguidas, el papel de un veterinario no parece haber resultado de
importancia ni de interés. Para generar los cambios, solo se basó en los propios errores y
en consultas con otros trabajadores del rubro.

Otro caso a tener en cuenta es el de dos productores de cría en la zona sur de la Pcia de
Bs As. Uno de ellos, creyó ser el menos afectado por las normas de Bienestar Animal,
siendo que los terneros son vendidos luego de su nacimiento a productores que se
dedican a la invernada o engorde para su posterior venta a frigoríficos en donde, según
su opinión, se observan las mayores pérdidas económicas debido al transporte. Si bien
tiene conocimiento de la existencia del bienestar animal, considera que es difícil de
aplicar, ya sea por el tipo de animales, por el personal o por el propio veterinario. De
hecho, si bien no está acostumbrado a trabajar con perros para el trato con el ganado,
tiene vaquillonas compradas de otro campo que, por el trato previo que evidentemente
tuvieron las mismas, siente que no puede manejarlas de otra manera. También considera
difícil hacerle entender al personal cómo deberían tratarlas, debido a que trabajaron
siempre así y sus tradiciones están muy arraigadas. Finalmente, se pudo ver que el
veterinario es una persona de otra generación y no tiene a las normas de bienestar animal
como una premisa.

En cambio, el otro productor, quien trabaja en la misma zona del país, dice que usó
siempre la lógica: conociendo la naturaleza de los animales, deja que se movilicen solos,
sin correrlos, no usando perros ni gritos, acompañándolos desde atrás sin presión.
Plantea que este método siempre le dio buenos resultados. Además, cuenta con un
personal que piensa igual que él resultándole de ese modo más fácil aplicar este
método.

Un pilar fundamental: el veterinario

Lamentablemente, las tradiciones muy arraigadas sumadas a la falta de educación, llevan


a que se le reste importancia al buen manejo de los animales, como así también al rol y al
valor del veterinario quien debería ser considerado clave ante la organización de un
rodeo, no solo controlando la salud si no asesorando en cada paso con respecto a las
maniobras más adecuadas para el trato del ganado.

Es un típico error de nuestros días considerar que el estado de bienestar de un animal se


basa exclusivamente en una imagen saludable, del mismo modo que se cree que el
médico veterinario tiene la exclusiva función de confirmar o no ese estado de salud.
Un animal pleno debe encontrarse libre de hambre y sed, de temores, de molestias
físicas y psíquicas que le eviten cualquier estado de estrés, responsable directo de
muchas de las serias alteraciones en la calidad de su carne y, junto con ello, de bajas
importantes en la producción. Y es responsabilidad del profesional veterinario que estas
bases se cumplan.

Como se pudo ver en los ejemplos dados, los veterinarios no merecieron más que
menciones breves en las que incluso se les restó trascendencia.

En la actualidad, el buen veterinario es un profesional que cuenta con amplios


conocimientos sobre el correcto manejo de los animales y, del mismo modo, está
capacitado para asesorar y proyectar junto con los trabajadores ganaderos planes
óptimos que permitan obtener los mejores resultados en la industria.

Darle la importancia que merece como pieza fundamental, dará como resultado un
beneficio compartido: para los animales, para el veterinario y, claramente, para la
industria cárnica que evitará grandes pérdidas económicas completamente
innecesarias.
¿Qué es la eutanasia?

La eutanasia es un evento final y definitivo para un ser vivo. En Veterinaria ésta debe
entenderse como un procedimiento clínico positivo para ofrecer a pacientes en
situaciones terminales una última alternativa. El veterinario tiene que saber utilizar de
modo responsable la administración de eutanasia como tratamiento terminal. Éste es el
acto clínico que posee mayor trascendencia sobre el veterinario y la calidad de la
relación entre éste y el propietario. La eutanasia no se debe interpretar como un
fracaso en el manejo clínico, sino como una retirada prudente a tiempo para evitar mayor
sufrimiento del paciente cuando no existe alternativa terapéutica que garantice adecuada
calidad de vida. Si se recomienda la eutanasia a un propietario, se debe saber
justificar y transmitir por qué es la mejor opción en ese paciente; éste tiene que ser
informado apropiada, verídica, sincera y puntualmente. No sólo se deben ofrecer la
mayor cantidad o los mejores cuidados al paciente, sino también los más adecuados en
cada momento.

La eutanasia en la clínica se realiza por lo siguiente:

Para eliminar el dolor y sufrimiento debidos a lesiones o enfermedades muy graves o


incurables. El dolor es físico y no siempre se es capaz de controlarlo con fármacos. El
veterinario debe tratarlo, y es fundamental que el propietario colabore con él para
procurarle información sobre la evolución del animal. Esto puede orientar sobre el

momento de la eutanasia. Por otro lado, el sufrimiento es mucho más difícil de controlar
que el dolor, puesto que tiene un gran componente mental. Éste reduce la calidad de
vida del animal y en este caso la eutanasia puede ser la única alternativa.
otros animales) de muy difícil o imposible tratamiento.

enfermedad.

Eutanasia deriva del griego y proviene de eu (bueno) y thánatos (muerte); es decir buena
muerte, muerte dulce. La eutanasia en el ser humano trata de causar la muerte para evitar
situaciones de sufrimiento incontrolable. Estas intervenciones, mediante acciones u
omisiones, se realizan a petición de la persona o por considerar que la vida de ésta
carece de calidad mínima para que sea digna. El objetivo de la eutanasia es la muerte; se
trata de un objetivo buscado y, por tanto, de una muerte intencionada. Así, el resultado
de muerte debido a imprudencias o accidentes no es considerado eutanasia.

El término eutanasia se podría aplicar a los animales con el mismo fin que se hace en los
seres humanos. De esta forma, se entiende por eutanasia animal un acto clínico razonado,
efectuado por personal especializado garantizando siempre el bienestar animal,
consistente en provocar la muerte de la mejor forma posible, sin dolor ni angustia, en
interés de evitarle un sufrimiento grande que, de forma segura, le espera si se alarga su
vida, debido a enfermedad dolorosa o incurable o vejez.

En Medicina humana, la eutanasia puede ser activa o pasiva. En la activa se realizan


acciones para acabar con la vida del paciente, mientras que en la pasiva se detiene o no
se adopta el tratamiento y se permite con eso la muerte del paciente. Sin embargo, esta
distinción es mucho menos importante en Medicina veterinaria, donde la eutanasia es
sobre todo activa. De hecho, en Veterinaria dejar morir un paciente que no tiene otra
opción clínica no se considera eutanasia.

.INTERESES EN LA EUTANASIA

El veterinario, el propietario y sobre todo el animal se ven afectados por la eutanasia,


aunque en grado distinto, y no siempre es interés común de todos ellos. El veterinario
puede encontrarse con las situaciones siguientes:

ero cuyos propietarios no se


atreven a afrontarla.

constante.
para su
mascota.

tratamiento determinado y prolongado en el tiempo.

Hay que tener en cuenta razones éticas, psicológicas y sociales y los intereses del
veterinario. Frecuentemente la eutanasia no es la mejor opción económica, y aquí puede
ser cuestionada la profesionalidad del veterinario:

en administrar la eutanasia al paciente, puesto


que sabe que si no lo hará otro veterinario.

interés profesional, intentando ver si sus habilidades pueden mejorar al paciente.

decidido eutanasiarlo.

hasta que las alternativas de tratamiento se agotan.

Para tomar decisiones de forma ética se debe clarificar el problema y sus matices,
detectar a quién le afecta y en qué grado. El fin legitimador básico tiene que ser el
bienestar animal.

JUSTIFICACIÓN DE LA EUTANASIA

La eutanasia está justificada y existen razones éticas para aplicarla cuando no existe
ningún conflicto de intereses y ésta es la mejor opción para el animal:

enfermedad o lesión.

eutanasia.

y entiende que el interés del animal es el de dejar de sufrir


por encima de su propio pesar.

Así, por ejemplo, un derrame pleural, como consecuencia de un fallo cardíaco terminal;
una dilatación cardíaca con grave deterioro hemodinámico y respiratorio; un
hemangiosarcoma esplénico en fase terminal con metástasis y hemorragia masiva; una
traqueostomía de urgencia en una insuficiencia respiratoria crónica y un tumor
inoperable del SNC que provoca alteraciones neurológicas constituirían situaciones
clínicas en las que la eutanasia podría ser la opción más ética para el animal, ya que está
claro el estado del paciente y serían los intereses razonables del mismo, propietario y
veterinario.

LEGISLACIÓN

En este apartado hemos anotado las leyes a nivel mundial, europeo y catalán que nos
han parecido más significativas por lo que respecta a la eutanasia de animales de
compañía. Hemos comprobado que estás leyes se adaptan y actualizan a medida que
pasan los años, al igual que lo hace la sociedad en la que vivimos. Podemos afirmar que
el nivel de legislación del bienestar animal y sus controles para la eutanasia, son un claro
índice del nivel de civilización de un país. Los pensadores de la antigua Grecia, fueron
los pioneros en elaborar unos derechos para los animales, como el matemático Pitágoras
(~580-500 a.C), el cual fue citado como el primero en proponer la idea de derechos de
los animales. También hay anotaciones al respecto, de antiguos pensadores romanos.
En las sociedades hindúes y budistas des del siglo III a.C, se protege a los animales.
También se protegen en citas del Antiguo Testamento. El profeta islamista Mahoma
(570-632) consideraba permisible matar a animales, pero siempre que se hiciera sin
crueldad. Las primeras leyes de
bienestar animal conocidas, fueron aplicadas en Irlanda en 1635 prohibiendo fisurar lana
de ganado ovino y atar arados a las colas de los caballos, basándose en la crueldad usada
frente al animal. En 1641 ganan importancia la idea de derechos animales por la gran
influencia del filósofo francés René Descartes (1596-1650), que publicó sus
meditaciones. Una de las leyes actuales vigentes que hemos encontrado, en la que se
menciona la eutanasia animal, es la Declaración Universal de los Derechos de los
Animales (1977). Las leyes que se proclamaron después, son más concretas y específicas
en distintos puntos, pero se basan en el mismo patrón.

LEGISLACIÓN A NIVEL MUNDIAL

Esta declaración fue adoptada por La Liga Internacional de los Derechos del Animal en
1977, que la proclamó al año siguiente. Posteriormente, fue aprobada por la
Organización de Naciones Unidas (ONU) y por la Organización de las Naciones Unidas
para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

muerte de un animal, ésta debe ser instantánea, indolora y no generadora de angustia.

acto que implique la muerte de un animal sin necesidad es un


biocidio, es decir, un crimen contra la vida.

las cuales los animales son víctimas, deben ser prohibidas en el cine y en la televisión,
salvo si ellas tienen como fin dar muestra de los atentados contra los derechos del
animal.

. LEGISLACIÓN A NIVEL EUROPEO

e los animales
en el momento de su sacrificio o matanza. La Directiva dispone que no se cause a los
animales agitación, dolor o sufrimiento evitables durante las operaciones mencionadas.

PASOS A SEGUIR EN LA EUTANASIA

MENCIÓN

El primer paso a seguir es mencionar la eutanasia. La mayoría de los propietarios saben


cuándo su animal, debido a enfermedad o edad, está en estado terminal y su calidad de
vida es pobre. Además, suelen aceptar la decisión del veterinario de realizar la eutanasia,
cuando la situación se les ha presentado honesta y claramente, aunque presentar el tema
de la eutanasia de esta forma no siempre es fácil.

A veces nombrar la eutanasia puede ser un duro golpe para el propietario, bien porque
no es capaz de apreciar la gravedad del estado de su mascota o bien porque puede creer
que la eutanasia no es necesaria. Por esto, el veterinario no debería empezar su
conversación con un cliente mencionando la eutanasia. La eutanasia animal supone un
acto que trae consigo un diagnóstico, una historia clínica y un razonamiento sobre la
situación actual del animal y de su futuro inmediato. Así, se debe empezar primeramente
describiendo el estado del animal y sólo debe mencionarse la eutanasia cuando el
propietario parece listo para afrontarlo y entenderlo. Este paso se debe realizar con
consideración para que el proceso entero no sea un desastre para todos.

Los propietarios, probablemente, van a tener los mismos o similares problemas o


preocupaciones sobre el envejecimiento y la muerte que el veterinario. Algunos
simplemente rechazan enfrentarse al tema, encontrándolo demasiado doloroso. El papel
del veterinario es proporcionar el consejo profesional que ha de ayudar y apoyar el
vínculo humano-animal recomendado lo que es mejor para la mascota hasta el final. Por
ello, no se debería tratar el tema de la muerte sólo en las fases finales de la vida de un
animal: se debe tener información disponible e incluso hablar con el propietario mucho
antes sobre estos temas, de manera que estén preparados para lo que pudiera pasar a su
animal.
PAPEL DEL PROPIETARIO

El siguiente paso es permitir que el propietario se sienta cómodo con la decisión tomada
hacia la eutanasia de su animal: El cliente, bajo consejo clínico, tiene el derecho moral
de tomar esa decisión final voluntariamente y, por ello, debe ser él quien la haga, salvo
excepciones que se indicarán más adelante. Si por el contrario se manipula al propietario
o se acepta su decisión rápidamente, existe el riesgo de que éste se arrepienta en el
futuro.

De este modo, el veterinario debe ser objetivo, dar consejos útiles en cuanto a la
eutanasia, mostrarse preocupado y tomarse el tiempo que necesite. Se debe ofrecer a los
propietarios un ambiente adecuado para tomar su decisión, en el cual éstos puedan
sentarse y pensar tranquilamente. A veces, si la ocasión lo permite, se puede incluso
posponer la toma de decisión unas horas o días. Además, el cliente debe sentirse
acompañado y tener la oportunidad de estar a solas con su animal. Por último, se tiene
que obtener por escrito la autorización del propietario.

A veces, sin embargo, el propietario puede ser incapaz de tomar la decisión de eutanasiar
o no a su mascota, bien por ser física o psicológicamente débil como puede ser el caso de
ancianos, discapacitados o incluso niños, o bien, porque podría estar emocionalmente
demasiado afectado como para entender la naturaleza y consecuencias de las opciones
del tratamiento.

En estos casos el veterinario puede estar justificado para guiar a los propietarios hacia
una decisión particular, sobre todo cuando el sufrimiento del animal está en juego. Sin
embargo, a veces una mejor alternativa es consultar a la familia o en su defecto a los
amigos o entorno cercano de los propietarios. En ese caso lo mejor sería que esa tercera
persona fuera a la consulta para dialogar con el propietario y el veterinario, con el fin de
que la decisión tomada sea la adecuada y permitir proteger al veterinario de un potencial
problema posterior con el propietario y esa tercera persona.

ACTUACIÓN

El veterinario debe prohibir interrupciones durante el procedimiento de eutanasia, tiene


que dialogar sobre la decisión de la presencia o no del propietario, explicar que el cuerpo
del animal puede moverse durante la eutanasia, destacar la ausencia de consciencia o
dolor-sufrimiento y proporcionar un ambiente tranquilo para el propietario y el cuerpo de
su mascota en caso de que éste lo desee. El animal debe sufrir lo mínimo durante el
procedimiento de eutanasia. Para evitar el dolor físico deben dominarse las técnicas.
Por el contrario, el dolor psíquico del animal (sufrimiento por fobias, sensación de
abandono o angustia debido a la marcha de su dueño, etc.) puede minimizarse con la
presencia del propietario. Se deben evitar, entre otros aspectos, convulsiones, gemidos y
pérdidas de sangre.

MÉTODOS, TÉCNICAS Y FÁRMACOS

La eutanasia debe requerir poco tiempo, sin causar miedo, ansiedad ni sufrimiento.
Además debe ser estéticamente aceptable para las personas que la observan. Todo esto
implica una pérdida rápida de la sensibilidad y la consciencia. Existen diferentes
procedimientos y planes para llevarla a cabo, de acuerdo con el paciente y el
veterinario que la ejecuta, para quien la eutanasia tiene que ser segura. Algunos de
dichos métodos y protocolos incluirán el empleo de fármacos sedantes o tranquilizantes a
fin de minimizar el estrés, nerviosismo y/o agresividad del animal. Ejemplos de dichos
agentes son acepromacina y medetomidina. Los eutanásicos causan
muerte por disminución de disponibilidad de oxígeno a nivel incompatible con el
mantenimiento de función celular. El mecanismo específico varía dependiendo del
eutanásico. El aporte adecuado de oxígeno es función de los sistemas respiratorio y
circulatorio y sus mecanismos reguladores asociados, sistemas nerviosos central,
periférico y autónomo. Los agentes a menudo pueden influir en el proceso de
liberación de oxígeno a uno o varios niveles. Para evaluar los
compuestos destinados a e
para producir muerte sin causar dolor o acercarse a esta característica tanto como sea
posible bajo
sujeción que origine ansiedad,

de consciencia y muerte, que deben ser instantáneas u ocurrir minutos tras uso del

e para las
agente.
ser peligro para medio ambiente ni plantear problema
histopatológica.

Ante la posibilidad de que se produzca riesgo de daños a las personas, los bienes o al
medio natural en general, y siempre y cuando los métodos de inmovilizaciones a
distancia no sean posibles, se podrá autorizar el uso del disparo como método de
sacrificio. Quedan prohibidas las batidas de animales de compañía asilvestrados cuando
no se hayan ensayado otros procedimientos no violentos para resolver la situación. Por
otro lado, el artículo 4 de este decreto afirma que queda expresamente prohibida la
aplicación

Estos procedimientos de eutanasia incumplen algunas de las propiedades del agente


eutanásico ideal que se han expuesto antes.

QUÉ HACER CON EL CADÁVER

Una vez realizada la eutanasia, se comprobará varias veces la ausencia de latidos


cardíacos y se permitirá al cliente permanecer con el cuerpo de su mascota el tiempo que
éste requiera. En todo momento, el cuerpo deberá ser tratado con dignidad, respeto y
solemnidad, en presencia o ausencia del propietario. Es recomendable colocar al animal
en posición lateral, cerrarle los ojos, introducirle la lengua dentro de la boca, limpiarlo y
envolverlo en una manta limpia. Se deberá explicar al propietario las condiciones en las
que se encuentra el cadáver en caso de que éste desease verlo tras la eutanasia. El
veterinario debe informar a los clientes sobre todas las opciones disponibles acerca
de qué hacer con los restos del animal, ayudarles en la toma de la decisión y
proporcionarles tiempo suficiente para ello.

CONSUELO DEL PROPIETARIO

La pérdida de un animal de compañía suele producir en los propietarios un dolor muy


profundo, lo cual forma parte del proceso de recuperación normal de los mismos. Éste
dura más o menos en función de varios factores como la intensidad del vínculo entre el
propietario y la mascota, cuánto tiempo llevan juntos, la relación entre ellos y el apoyo
que el propietario recibe de la familia y los amigos, pero suele ser de 6 meses a dos años.
Para ciertas personas la pérdida de una mascota representa más que la de una persona
cercana. Es importante que el veterinario comprenda el impacto de la pérdida.

ACTITUD DEL VETERINARIO

El veterinario está expuesto todos los días a la tristeza de otras personas y debe
enfrentarse con ella de forma efectiva y compasiva. No es profesional mostrar
emociones cuando se sacrifica a un animal. A pesar de ello, los veterinarios tienen
obligación moral de ofrecer consuelo y consejos a los

que un cliente puede recibir es la certeza de que la eutanasia era neces

El veterinario debe estar listo para todo esto y mostrarse cercano y disponible, aunque
a veces resulte complicado.

4. 7 CASOS DUDOSOS A continuación se presentan situaciones complicadas, en las


cuales se plantean dudas acerca de la adecuación de la eutanasia. En todas ellas el
veterinario tiene que juzgar qué sería mejor para el paciente o propietario y quién posee
derecho moral para decidir.

Caso 1 Existen clientes que piensan erróneamente que la eutanasia es la única solución
para su animal, y el veterinario debe explicar con paciencia lo que sería mejor para él.
Esto resulta más sencillo cuando el propietario desea el bien de su mascota.
Caso 2 ¿Qué hacer cuando el animal está al inicio de una enfermedad progresiva
debilitante pero puede vivir de forma adecuada por un período de tiempo? Se puede
explicar al propietario que la eutanasia no es necesaria todavía. Si éste tiene miedo a ver
la degradación del estado de su mascota y a la tristeza consecuente, lo mejor es hacerle
ver que aún falta tiempo para ese momento y que puede pensarlo con calma. La situación
puede complicarse cuando los propietarios sobreestiman el esfuerzo requerido por su
parte para mantener el animal en ese estado o cuando tienen una visión antropomórfica
del problema, identificándose con su animal. En ese caso hay que explicarles que los
animales carecen de tales conceptos del problema.

Caso 3 A veces mantener a un animal con vida supone para su propietario una molestia
indeseada, esté éste enfermo o sano. Cuando el animal está enfermo, es muy difícil que
pueda ser adoptado por otros propietarios y mantenerlo vivo, si no va a ser atendido
correctamente, no velaría mucho por sus intereses. Si por el contrario está sano, podría
ser cuestionable si el veterinario puede persuadir a los dueños para que el animal tenga
una vida satisfactoria. Se pueden encontrar soluciones a corto

la
puede convencer a los dueños de que la molestia igual no es tan grande como se imagina
o se puede intentar la adopción del animal.

Caso 4 ¿Qué hacer cuando el tratamiento alternativo a la eutanasia es más costoso de lo


que el propietario está dispuesto a gastar? En alguna ocasión, la atención apropiada está
más allá de los medios económicos de los dueños. No obstante, antes de efectuar un
análisis ético, se debe evaluar atentamente al propietario, para tratar de indagar si
efectivamente es imposible el pagamento o simplemente piensa que salvar a su mascota
no merece ese desembolso económico. El veterinario, debe diferenciar entre los dos
casos por los sigu
que las mascotas no merecen sacrificio económico, se debe formar previamente a la
sociedad, ya que esta actitud es muy difícil de modificar; se tiene que enseñar a la
población que los animales domésticos
sobrestimamos los casos de verdadera insuficiencia económica, la motivación de la profesión para
s propietarios en la toma
de decisiones pero no está obligado a evitarles la carga de esa decisión. Cuando un
cliente desea la eutanasia de su mascota porque considera que no merece tratamiento,
tiene que saber la auténtica razón de su decisión. Sería conveniente decirle con
educación pero con firmeza, que existen tratamientos para el animal e incluso que se
puede facilitar de algún modo el pago. Ante esta situación, algunos volverán a pensar en
las opciones que existen y otros seguirán escogiendo la eutana
alternativa a la eutanasia es demasiado cara para ellos, si es la más cara. De esta forma,
moralmente autorizado para
negarse a eutanasiar a un paciente cuando, por ejemplo, se solicita la eutanasia para
ahorrarse dinero.

Caso 5 El veterinario no está obligado a eutanasiar pacientes sanos y bien educados:


por ejemplo, a veces los criadores solicitan sacrificar animales fuera de los estándares de
una determinada raza, a lo cual el veterinario se puede negar, sobre todo cuando los
animales pueden ser adoptados o alojados en otro sitio. A fin de evitar el desprestigio
de toda la clase veterinaria, a la profesión no le interesa ofrecer la imagen de que puede
aceptar matar a cualquier animal de compañía a petición del propietario. Al contrario, al
oponerse los veterinarios al sacrificio de animales no deseados, la profesión ganará
prestigio, ya que la población verá las mascotas como seres a los que amar y respetar.
Sin embargo, lamentablemente, a veces la eutanasia es el único tratamiento para
animales no deseados, como cuando se sabe que el propietario matará al animal si el
veterinario no lo hace. Pese a esto, los veterinarios deben dejar clara su opinión e
intentar dar una oportunidad a la adopción. Al paciente sano no le interesa morir, cuando
podría vivir con otro propietario, pero sí recibir adecuados cuidados veterinarios. Por
esto, se debe rechazar la eutanasia de animales sanos, ya que éstos deben ser respetados
y cuidados.

Caso 6 La eutanasia en animales con problemas de comportamiento supone problemas


éticos y técnicos para la profesión, ya que parte de éstos se deben a un mal manejo del
dueño. Pese a que a veces el veterinario puede explicar al propietario las posibilidades
de resolver el problema, es fundamental informar a los dueños sobre cómo deben educar
a los animales, la adecuación de una
determinada raza de animal a un determinado cliente antes de adquirirlo, etc., para
intentar disminuir al máximo problemas posteriores.

Caso 7 ¿Qué hacer cuando la alternativa a la eutanasia va a producir en el paciente


disminución en su calidad de vida? Por un lado, los propietarios desearán mantener a su
mascota con vida; por otro lado, éstos no querrán que sufra. Por ello deberán sopesar la
incertidumbre del éxito del tratamiento con los beneficios potenciales y los daños para el
animal y para ellos. En estos casos es conveniente informar al propietario de las
posibles alternativas a la eutanasia, asegurarse que las ha entendido, identificarse con el
cliente y el paciente para prever cómo será la vida del animal y con el animal,
asegurarse que el propietario entiende qué le está ocurriendo al animal, denunciar las
decisiones equivocadas del propietario (por ejemplo, comunicarle que puede ser injusto
mantener al paciente vivo en ciertas condiciones) y, en caso de propietarios refractarios,
sugerirles que consulten a otro veterinario.

3. Bienestar animal en diferentes especies.


3.1. Bienestar de los animales de compañía.
3.1.1. Perros, gatos, aves, tortugas, hámster, entre otros.
Signos generales de bienestar en animales de compañía objeto de manejo, producción y venta

Infraestructura y medidas del albergue

De acuerdo a la tendencia mundial relacionada con el concepto de bienestar animal y


producto de investigación formal sobre este tema; muchas de las prácticas de manejo de
animales en cautiverio, han sufrido modificaciones derivadas del conocimiento que
establece que la mayoría de las especies animales con las que nos relacionamos están
conformadas por individuos emocionalmente complejos.

Las evidencias científicas sobre sus necesidades biológicas, conductuales, y


particularidades emocionales, se han visto reflejadas en las recomendaciones para
instalaciones , espacio y hábitat, de acuerdo a las actividades a la que están destinados,
siempre resaltando el que se eviten condiciones que generen estados de incomodidad y
dolor entre los más representativos.

En este sentido, las únicas medidas establecidas para esta especie, son las consideradas
para animales utilizados en la investigación científica, dentro de esta posibilidad, se
citan de manera literal las observaciones compiladas sobre mediciones en animales con
diferentes situaciones: "Se considera que los perros encerrados en jaulas durante
períodos prolongados de tiempo sufren estrés crónico.

En un estudio en los Países Bajos, perros de seis años de edad, con varios años
viviendo en jaula de 1,7 m², analizado en forma individual y permitiendo una jaula
exterior de 3,6 m² durante 6 horas cada día, presentaron niveles de cortisol urinario y
creatinina significativamente mayores que los perros mascotas y perros alojados bajo
condiciones menos austeras (Beerda et al., 2000). En otro estudio en el que se observó
durante tres o cuatro años a perras Beagle confinadas en pares en jaulas de 2,4 m² y con
la posibilidad de hacer ejercicio similar al aire libre, mostraron niveles de cortisol
urinario y creatinina representativos de estrés crónico. La colocación de los perros en
pares en lugar de manera individual, parece tener poco efecto sobre el nivel de estrés
crónico; sin embargo, los perros alojados individualmente con un espacio de 2,1 m²,
una sección al aire libre 5,6 m² y con posibilidades de caminar fuera de forma regular
durante 90 minutos, no muestran valores
condiciones de un animal que permanece en jaula de manera continua.

Cuando se incrementa el tamaño de una jaula pequeña (0.5 3.0 m²) y se aumenta un
poco (1 1,6 m²), se observa poco efecto sobre el comportamiento del ejercicio del
perro. Además no se encontraron diferencias en el comportamiento de perros alojados
individualmente en jaulas de 4.13 m² o 6.83 m² (Hubrecht et al., 1992). Esto sugiere que
tampoco las dimensiones de las jaulas influencian mucho el comportamiento activo en
los perros, o que el aumento del tamaño de la jaula, no son lo suficientemente grandes
para modificar la conducta, las jaulas por sí mismas NO modifican esta actividad. De
hecho, en un animal social, como el perro, muchos otros aspectos del medio ambiente
pueden influir en su comportamiento. A pesar de todo, los perros en estas jaulas pasaron
la mayor parte del día inactivos (Hubrecht et al., 1992). 1.2. Control del ambiente

Temperatura, humedad, ventilación


Se requiere de un rango de temperatura interior de 15 a 24°C y una humedad relativa
del 55% ± 10%, con 8-12 cambios de aire por hora, es conveniente en instalaciones
cerradas.

Cachorros recién nacidos requieren una temperatura ambiente de 26 a 28°C durante al


menos los primeros 10 días de vida.

Ruido

El perro tiene un rango de frecuencia de audición de hasta 55 kHz con las frecuencias
más sensibles a 500Hz-16 kHz. La exposición prolongada a presiones acústicas de más
de 90 decibeles es conocida por dañar el oído humano, y en muchos sitios se aconseja o
requieren protección auditiva para el personal. Por lo que es importante resaltar que la
capacidad auditiva en los perros puede ser hasta cuatro veces más aguda que la de los
seres humanos. Por lo tanto, es razonable suponer que esos niveles también podrían
dañar la audición del perro. (Loveridge, 1998). 1.3. Piso, desaguaderos y jaulas Desde
varios puntos de vista, el piso de reja en perros estaría contraindicado, ya que el animal
no apoya todo el cojinete plantar en los mismos ([Link] se requeriría
una superficie sólida al menos en alguna parte de la jaula; los pisos mixtos se consideran
más adecuados pero básicamente para perros en jaulas de experimentación (Haveaar y
col. 1999).

Manejo de la población

Tiempo de permanencia en exhibición

La legislación vigente en México, marca que los animales tendrán que ubicarse de
manera adecuada, en las instalaciones; sin embargo, este término es muy amplio con
respecto a estas condiciones. Desde un punto de vista meramente conductual, el primer
año de vida de los perros, establecerá muchas de las conductas que el animal presentará
como animal adulto. Se tiene información muy bien establecida con respecto a la
importancia de la exposición a diferentes estímulos a partir del momento en que los
cachorros, tienen contacto con el mundo exterior, que es partir de la tercera semana de
edad, y el cual fisiológicamente comienza a variar a partir de la 12 semana de vida,
periodo conocido como de socialización (Manteca, 2002).

Esto significa que el manejo de cachorros en confinamiento, ya sea de manera muy


temprana o de manera prolongada después de las 12 o 14 semanas, tenderán a presentar
mayor cantidad de problemas conductuales, y dependiendo del tiempo de aislamiento
prácticamente de manera irreversible.

Estas alteraciones, pueden incluir la dificultad para establecer el lugar de eliminación de


excremento y orina, hasta la presencia de problemas de agresión por miedo, al presentar
mayor reactividad hacia los estímulos con los que no estuvieron familiarizados en este
periodo de desarrollo inicial. En muchas ocasiones estas alteraciones traerán como
consecuencia, el abandono o inclusive la eutanasia del individuo, ya que en cualquier
caso dificulta la convivencia con la familia que los obtiene.

Densidad y limitaciones de espacio de acuerdo a tamaño y edad

Las dimensiones para individuos en un albergue, requieren al menos el siguiente espacio


cuando se
trata de la permanencia de un animal por periodos prolongados:

a. 7.5 m2 para razas pequeñas y cachorros b. 9,5 m2 para razas medianas c. 19,0 m2
para razas gigantes

Transporte para pequeñas especies

Este apartado está basado en lo dispuesto en las Normas Oficiales Mexicanas 051-
ZOO1995 de trato humanitario en la movilización y 062-ZOO-1999 (punto 7
Movilización).

Medio de transporte y accesorios

Los vehículos de transporte pueden ser: vehículo motorizado, ferrocarril, aéreo o


marítimo. Independientemente del medio de transporte seleccionado, todos los perros y
gatos deben ser movilizados en jaulas adecuadas excepto cuando van acompañados de
sus dueños en vehículo particular evitando movilizarlos en espacios muy reducidos o en
posturas incómodas. El tamaño de
las jaulas o kennels debe ser suficiente para que el animal pueda moverse libremente en
su interior y recostarse en una posición natural. Otras características que se deben
considerar para el confinamiento primario en el que serán movilizados:
a. Deben estar construidas con materiales resistentes e impermeables de tal forma que ofrezcan la
fuerza estructural suficiente para contener animales vivos y para soportar los rigores normales del
transporte.

b. El interior debe estar libre de protuberancias que puedan causar lesiones a los animales ahí
contenidos.

c. Deben estar provistas de orificios en las paredes y/o techo que permitan una suficiente
ventilación, con una puerta de acceso fuerte y resistente, cerrada firmemente para evitar que el
animal escape. x En caso de que las aberturas para la ventilación se encuentren en dos paredes
laterales del confinamiento o encierro primario, éstas deben ser opuestas, y las aberturas
representarán mínimo, la quinta parte del área de cada una de las paredes. x Si las aberturas para
ventilación se localizan en las cuatro paredes del confinamiento o encierro, cada una de ellas debe
constituir como mínimo la décima parte de la superficie total de cada pared. x Por lo menos un
tercio de la superficie total mínima para ventilación debe estar localizada en la mitad superior del
confinamiento y por lo menos otro tercio del área total mínima requerida para ventilación se
localizará en la mitad inferior del mismo.

d. Los confinamientos deben presentar características de diseño tales como rebordes, costillas u
otros artefactos en las superficies exteriores de las paredes que presentan aberturas para ventilación,
con el fin de evitar la obstrucción de estas aberturas y brindar un espacio mínimo de dos
centímetros para la circulación del aire entre el confinamiento o encierro primario y la carga
adyacente o bien la pared del vehículo.

e. Las aberturas deben estar fácilmente accesibles en todo momento, para sacar rápidamente a los
animales en caso de alguna contingencia. f. El confinamiento o encierro primario debe presentar en
su exterior agarraderas u otros artefactos que permitan levantarlo.

g. Cuando el confinamiento o encierro primario se encuentra permanentemente fijo, en el


área de carga para animales del vehículo de transporte, de tal forma que la abertura
frontal es la única fuente de ventilación, ésta debe abrir hacia el exterior, hacia un
corredor que no tenga obstrucciones o hacia un pasaje del vehículo de transporte. x La
abertura frontal de ventilación debe ser de por lo menos el 90% de la superficie total de
la pared frontal y estar cubierta con barrotes metálicos, tela de alambre o metal
desplegado liso. x A los animales socialmente dependientes (por ejemplo: hermanos,
madres y otros miembros de grupos familiares) se les debe permitir contacto visual y
olfativo. x Las hembras en calor o aquellas en que la presencia del macho les induce al
coito, deben transportarse en ausencia de animales machos.

Manejo y supervisión del animal durante el viaje

Consideraciones previas al embarque

Dentro de los principales aspectos que se deben considerar previamente al embarque


tenemos a las
siguientes:
a. El espacio de carga para animales del vehículo de transporte empleado para trasladar animales
debe estar diseñado y construido para preservar la salud y proteger la seguridad y comodidad, en
todo momento de los animales vivos ahí encerrados.

b. Debe estar construido y mantenido de tal manera, que evite la entrada de humos y gases
generados en el motor del vehículo.

c. Es importante considerar que los animales vivos no deben transportarse junto con ninguna
sustancia, material o artefacto que pueda potencialmente afectar su salud y bienestar. En las
estaciones de carga los transportistas e intermediarios no deben mezclar embarques de animales con
carga inanimada.
d. Se debe asegurar y, en su caso, tomar las precauciones necesarias, para evitar que los animales
permanezcan a la intemperie o bien se expongan a temperaturas extremas que afecten su salud y
bienestar.

e. Los confinamientos o encierros primarios deben colocarse en el espacio de carga para animales,
de tal forma que en caso de emergencia puedan desalojarse lo más rápido posible. Así mismo, el
interior del área de carga para animales del vehículo de transporte debe mantenerse limpio.

f. Previo a la partida ningún transportista o intermediario aceptará del consignador, privado o


gobierno, animales con un máximo de seis horas antes de la hora de partida programada. Se
recomienda que los animales permanezcan menos de cuatro horas en las estaciones de embarque.

g. La movilización de los animales desde las áreas de carga hasta los vehículos de transporte y
viceversa debe realizarse con el empleo de los artefactos apropiados y lo más rápido posible.

h. Se debe evitar el manejo brusco o descuidado de los confinamientos o encierros primarios, que
pueda causar trauma físico o emocional a los animales.

i. El confinamiento o encierro primario para transporte de animales no debe ser sacudido, arrojado,
tirado o inclinado innecesariamente ni tampoco apilado en forma que previsiblemente pueda caerse.

Inspección durante el transporte

Las actividades que deben considerarse durante el transporte son las que a continuación
se detallan:
a. De preferencia, los responsables del manejo serán cuidadores o médicos veterinarios a los que
estén acostumbrados los animales y los reconozcan fácilmente.

b. Es responsabilidad del chofer o de otros empleados inspeccionar visualmente a los animales con
la frecuencia que indiquen las circunstancias, pero no menos de cada cuatro horas, para asegurarse
de que: reciban suficiente aire para respirar normalmente; la temperatura ambiente esté dentro de
los límites establecidos; que todas las disposiciones sean observadas para determinar si cualquier
animal está en obvio sufrimiento físico y en caso necesario para brindarles atención médico
veterinaria lo más pronto posible.

c. En el caso de transporte aéreo o marítimo cuando el espacio de carga para animales de la


aeronave esté accesible, los animales deben observarse por lo menos cada cuatro horas, en caso
contrario la inspección se realizará cada vez que la aeronave cargue o descargue o cuando por otra
razón el espacio de carga para animales esté accesible.

Es una práctica frecuente que los dueños dejen a sus perros y/o gatos en el interior de
sus vehículos
estacionados. En estos casos se sugiere lo siguiente:

a. Procurar que el tiempo de permanencia del animal en el vehículo sea mínimo. b.


Siempre que sea posible, estacionar el vehículo en la sombra. c. Abrir por lo menos dos
ventanas del vehículo a una altura que permita la entrada de aire y a la vez evite que el
animal escape.

Por ningún motivo se debe movilizar perros o gatos dentro de cajuelas, aun en trayectos
muy cortos para evitar cualquier riesgo de asfixia o sobrecalentamiento.

Al arribo el transportista o intermediario debe notificar al consignatario la llegada de los


animales inmediatamente después del arribo. En la documentación correspondiente se
anotará la hora y método de cada uno de los intentos de notificación, así como la
notificación exitosa al consignador y nombre de la persona que hizo la notificación.

Alimento y cuidados durante el trayecto


a. Antes del embarque se debe ofrecer agua potable a todos los animales dentro de las cuatro horas
previas a ser transportados.

b. Los animales deben tener acceso al agua y al alimento todo el tiempo cuando la transportación
exceda un periodo de seis horas. En estos casos el agua y el alimento, o una preparación que
satisfaga los requerimientos de agua y alimento en calidad y cantidad suficientes para un periodo
mínimo de 24 horas, deben colocarse dentro del confinamiento o encierro primario.
c. En el caso de movilizaciones durante más de 6 horas, se debe fijar fuertemente al interior de la
jaula un receptáculo que contenga agua potable. La forma y material del bebedero deben impedir
que el agua se vacíe y que el animal se lastime.

d. Durante el transporte los animales en tránsito deben tener acceso al agua potable por lo menos
cada 12 horas, desde el momento de la partida o desde que son aceptados para su transportación.

e. Los animales en tránsito deben alimentarse adecuadamente por lo menos cada 24 horas. Los
perros y gatos no deberán permanecer más de 24 horas sin ingerir alimento durante los periodos de
movilización. Aquellos animales que con base en prácticas comúnmente aceptadas requieren agua y
alimento con mayor frecuencia, debe satisfacerse este requerimiento.

f. Debe llevar por escrito las instrucciones relativas a los requerimientos de agua y alimento.

g. Si el animal se encuentra en una condición clínica o emocional grave que pueda afectar a sí
mismo o a un ser humano, deberá procederse a realizar la eutanasia de emergencia según los
lineamientos establecidos por la NOM-033-ZOO-1995).

Esterilización, castración y anticoncepción

Hay ámbitos que inundamos de mitos sin tener la información adecuada, y


atención médica a mi animal que

re
esterilizar, con todo lo
El siglo XXI ha traído al mundo un avance importante en la economía, en la
investigación, la tecnología y otros rubros más, pero es evidente que este progreso no se
ha logrado en la posesión responsable de un animal de compañía. Es claro que en
muchas ocasiones, hay un desconocimiento y falta de responsabilidad sobre la
reproducción, la sexualidad de perros y gatos, así como los consecuentes problemas que
ocasionan el abandono y sobrepoblación canina y felina en la vía pública, lo cual no sólo
tiene impacto negativo en materia de salud pública, de contaminación ambiental y
seguridad, sino sobre la vida misma de los animales. Sin embargo, existen formas de
fomentar la posesión responsable de animales de compañía, y una de ellas es la
esterilización. 2.4.1.
Métodos de esterilización

reproducirse.

A continuación mencionaremos las alternativas que existen para controlar la


reproducción, sus
ventajas y desventajas:
a. Aplicación de hormonas esteroides: Se ha demostrado que la aplicación de progesterona,
testosterona y sus derivados, suprimen la actividad de los ovarios durante el tiempo de su
administración, por lo que evitan la presentación del ciclo reproductivo, algunos productos están
aprobados y señalados como anticonceptivos en Estados Unidos y Europa; sin embargo, la
administración de progestágenos puede promover el desarrollo de hiperplasia endometrial quística y
la subsecuente infección uterina, desarrollo mamario con lactación post-terapia, diabetes,
hepatomegalia, enfermedad de la vesícula biliar y tumores mamarios; por otro lado, la testosterona
puede producir desde una tenue hasta una severa masculinización externa, así que se debe tener
cuidado al utilizar este tipo de fármacos. Estas alternativas por lo general ya no se recomiendan por
los efectos secundarios anteriormente citados.
b. Dispositivo: Se han comercializado dispositivos vaginales desarrollados para bloquear la llegada
de espermatozoides, pero por la dificultad para canular el cérvix canino a través de la vagina,
problemas de talla, retención, perforación y reacciones inflamatorias, el índice de fracaso ha sido
elevado por lo que no resulta una alternativa viable.

c. Inmunización: Las hembras al igual que los machos, pueden ser inmunizados contra hormonas
necesarias en el proceso reproductivo como la hormona luteinizante; sin embargo, los adyuvantes
utilizados en este tipo de vacuna, han producido lesiones desagradables en la piel y la eficiencia en
la duración anticonceptiva ha sido muy variable. El potencial para suprimir la fertilidad
por medio de la inmunización ha sido estudiado por algunos investigadores sin
establecer hasta ahora algún protocolo de inmunización, por lo que no se tienen datos
sobre la utilización segura de este tipo de método.
d. Esterilización química para los machos: Es una técnica de reciente aparición. Consiste en una
inyección en los testículos del perro y el gato con gluconato de zinc neutralizado con arginina para
detener la producción de espermatozoides, pero no su producción hormonal. Se hace bajo sedación,
dura de 5 a 10 min y no hay un riesgo considerable; sin embargo, existen molestias como
inflamación y dolor, las cuales son transitorias en las primeras 72 horas y se pueden controlar
medicamente.

Métodos quirúrgicos

La cirugía se hace bajo anestesia general y dura en promedio de 30 a 45 min en las hembras y 20 a
30 min en el macho. Lógicamente tiene implícito un riesgo por la anestesia, y se debe
tener cuidados después de la intervención quirúrgica como la medicación y la limpieza
de la herida. La esterilización quirúrgica se puede realizar a partir de los 3 meses de edad
y existen para hembras y machos.

Para las hembras:


a. Oforosalpingohisterectomía (OSH): Conocida antiguamente como ovariohisteroectomía (OVH);
es la más recomendable y consiste en el retiro de los ovarios, oviductos (conocidos en la mujer
como Trompas de Falopio) y el útero.

b. Ovariectomía: Consiste en el retiro de los ovarios exclusivamente. Tiene la desventaja de que el


útero desarrolle infección debido a la acción de la progesterona producida por las glándulas
adrenales y por la posibilidad de contaminación bacteriana proveniente de la vagina.

c. Salpingoclasia: Consiste en ligar los oviductos sin el retiro de los ovarios y el útero con la falsa
creencia de mantener la actividad sexual de los ejemplares sin riesgo de procreación y para evitar la
osteoporosis por la deficiencia de estrógenos al quitar los ovarios. Tiene el inconveniente que la
hembra seguirá ciclando, su actividad hormonal permanecerá normal y por lo tanto, no estará exenta
de presentar alguna enfermedad ovárica y uterina respectivamente.

d. Histerectomía: Consiste en el retiro del útero exclusivamente con la falsa justificación al igual
que la técnica anterior, de mantener a los ovarios para evitar osteoporosis por la falta de estrógenos
al retirarlos, presenta el problema que la hembra seguirá presentando celos con el riesgo de
desarrollar la entidad conocida como piometra de muñón en el tejido uterino remanente después de
la cirugía.

Para los machos:

a. Orquiectomía: Consiste en el retiro de los testículos se le conoce como castración


aunque este término también puede ser usado para referirse a la esterilización de las
hembras. b. Vasectomía: Consiste en la sección quirúrgica de los conductos deferentes
para impedir el paso de los espermatozoides sin el retiro de los testículos, lo cual
mantiene el riesgo de la presentación de tumores.

Beneficios de la esterilización

Hembras
a. Disminuye el riesgo de cáncer de glándula mamaria si es esterilizada antes del primer celo; es de
0.05 % contra el 25 % cuando el procedimiento se realiza después del tercer celo. Es
conocido el hecho de que 1 de cada 4 perras no esterilizadas padece cáncer de mama.
b. Se evita el riesgo de que perras y gatas presenten enfermedades uterinas u ováricas causadas por
las hormonas producidas cuando no están esterilizadas. Un porcentaje alto de pacientes enteros las
presentan.

Machos
a. Disminuye la incidencia de aumento del tamaño de la próstata (hiperplasia benigna
prostática) y de infecciones. b. Previene la presentación de tumores de la región perineal
(adenoma de sacos anales por ejemplo).

Mitos sobre la esterilización

Mito: Los animales deben tener crías al menos una vez o de lo contrario
padeceránenfermedades mortales. La realidad es que puede esterilizar a los perros y
gatos desde una edad temprana, sin que esto suponga un riesgo o genere problemas para
su desarrollo posterior. Con esta medida usted ayudará a controlar el serio problema de
sobrepoblación canina que tiene nuestro país. b. Mito: Mi mascota va a engordar y se
volverá floja. La realidad es que después de la esterilización, efectivamente existe la
tendencia al aumento de peso por la falta de movilización de grasa (inducida por la
deficiencia de hormonas esteroides), pero también es importante recordar que en la
mayoría de los casos, las mascotas son obesas porque sus dueños las alimentan
inadecuadamente y no les proporcionan un programa de ejercicio suficiente. c. Mito: Es
mejor que la perrita tenga una primer camada para que cumpla su ciclo de vida. La
realidad es que la evidencia médica y la información científica indican lo contrario. De
hecho, los resultados muestran que las hembras esterilizadas antes de su primer celo,
son más sanas que las esterilizadas posteriormente.

Actualmente muchos médicos veterinarios esterilizan perros y gatos a partir de las ocho
semanas de edad.

Mito: Me encantaría que mis hijos experimenten el milagro del nacimiento de los
perritos o gatitos. En realidad por lo general, la perra y la gata paren por la noche y en un
lugar aislado o de poca visibilidad (asimilando una madriguera), por lo que es poco
probable que los niños logren ver el parto. Además, el fenómeno puede resultar en una
tragedia para la formación psicológica del niño. Por ejemplo, la presentación de
complicaciones al parto, muerte del producto o canibalismo, producen un impacto muy
negativo. Finalmente, la enseñanza para el niño debe ser orientada para que aprendan que
estos animales nacen por decisión de los adultos y no necesariamente por acción de la
naturaleza, por lo que se les debe explicar que el verdadero milagro es la vida existente y
la responsabilidad que implica el cuidarla, así como a prevenir el nacimiento de
animalitos no deseados o abandonados.

Mito: Mi animal es de raza pura y por lo tanto, lo quiero reproducir porque será un buen
negocio. En realidad los únicos ejemplares que deben ser reproducidos, son aquellos
cuya función zootécnica es la de ser un pie de cría para mejora genética y por criadores
profesionales y responsables, los demás deben ser esterilizados. En países como los
[Link]. y México, se ha observado que por lo menos 1 de cada 4 animales que terminan
en un centro de control canino o refugio humanitario, son de raza pura o lo parecen. f.
Mito: Mi perro es para guardia o protección y si lo esterilizo perderá este
temperamento. En realidad la esterilización no afecta ni cambia el instinto natural del
perro para proteger su hogar y a su familia. El temperamento de un perro está
influenciado por la genética y el entorno en el que vive, no por las hormonas sexuales.

Mito: No quiero que mi perro o gato pierdan su masculinidad. La realidad es que la


esterilización no produce cambios en este sentido y sobre todo, los animales no
presentan crisis de identidad sexual o cambios emocionales relacionados a la misma.
Estos conceptos son exclusivos de los seres humanos. h. Mito: Amo tanto a mi perro o
gato que me gustaría que tuvieran cachorros para
mascotas y muy queridas por sus propietarios, pero eso no significa que su descendencia
será una copia fiel de ellos. Estudios científicos han demostrado que en muy pocas
ocasiones se logra tener un ejemplar parecido a los padres en los aspectos positivos, y
que incluso, pueden obtener animales con mayor cantidad de defectos.

Mito: La esterilización es un procedimiento caro. La realidad es que actualmente


existen alternativas de bajo costo (e incluso gratuitas) para llevar a cabo una
esterilización. Por otro lado, el costo de la esterilización depende del sexo, la talla y la
edad de los animales de compañía, de los honorarios del médico veterinario y de una
serie factores. Independientemente del precio, en términos de costo-beneficio, el
segundo es mucho más grande si lo prorrateamos entre el tiempo de vida del animalito,
ya que la esterilización quirúrgica se realiza sólo una vez y genera muchos beneficios
para la salud del ejemplar.
Cuestiones de comportamiento

Los perros y gatos no se ven afectados negativamente por la esterilización, no les


cambia el carácter, no se vuelven flojos, etc. Algunos machos con problemas de
agresión pueden mejorar, ya que la agresividad puede estar relacionada con altos niveles
de testosterona. También podrá verse disminuido el comportamiento de búsqueda de
hembras y podrá prevenirse hasta cierto grado el que el perro o gato intenten salir de la
casa en búsqueda de una hembra en celo, con todos los riesgos que esto representa.
Puede disminuir el marcaje por orina de los gatos. Las hembras esterilizadas no entran en
celo y por lo tanto no presentan sangrado por la vulva, tampoco presentan cambios de
comportamiento que acompañan al celo en la perra y en la gata como puede ser
vocalizar, irritabilidad, agresión, escaparse o esconderse.

Cuestiones de responsabilidad social y moral

No es cierto que el animal necesite tener una camada para completar su ciclo vital,
puesto que no existe una relación consciente con la reproducción como parte necesaria
de su bienestar emocional.

Cuando decidimos reproducir a un perro o a un gato tenemos que pensar que no


solamente nacerán 1 o 2 cachorros. Nacerán en muchas ocasiones más de 6 o 7 (en
ocasiones 12 o más) y estos animales merecen por igual una casa en la que tengan
seguridad, cuidados, cariño y, lo más importante de todo, permanencia. De cada 10
cachorros de raza, únicamente 2 permanecerán al año de vida en su casa original. Esto
resulta en el abandono de los otros 8 cachorros, quienes terminarán su vida en la calle, en
refugios o en un antirrábico. Es importante tomar en cuenta que al cruzar a un perro o
gato no se obtendrá una copia del mismo, será un individuo con características físicas y
temperamentales propias.

La mayoría de las personas que aparean a sus perras o gatas tienen buenas intenciones
para los cachorros y expectativas sinceras de acomodarlos pero, desafortunadamente, es
muy difícil poder colocar bien a todos los cachorros, y esto casi nunca suele ocurrir.

Por todo lo anterior se concluye que la mejor opción para esterilizar a nuestras mascotas
es la oforosalpingohisterectomía OSH para las hembras y la orquiectomía en los machos;
asimismo, al analizar los costos que se generan cuando se propicia la reproducción de
estos animales, veremos que son más altos. Por ejemplo, la supervisión médica antes,
durante y después del proceso reproductivo, la atención médica en caso de la aparición
de problemas clínicos asociados a la reproducción y el costo de alimentación y
mantenimiento de la camada hasta que se les encuentra un nuevo hogar, lo que claro,
podría no suceder, aumentando el gasto. La esterilización contribuye al ejercicio de la
posesión responsable de animales de compañía, favorece la disminución de ejemplares
no deseados en condición de abandono o maltrato y permite controlar el problema de
sobrepoblación canina y felina que tiene nuestro país.

Signos fisiológicos de bienestar animal

mal vertebrado cuando enfrenta al ambiente que lo rodea, comprende su estado de salud,
su percepción del entorno y sus estados mentales. También se ha explicado como el
estado en que el animal tiene satisfechas sus necesidades fisiológicas básicas ([Link].
alimento, agua, termorregulación), de salud y de comportamiento, frente a los cambios
en su ambiente. Por lo tanto, es una variable que se puede evaluar de manera objetiva y
medirse con una escala que va desde malo o bajo, hasta muy bueno, pasando por niveles
intermedios (Vanda, 2009).

Cuando las condiciones son hostiles y la adaptación resulta imposible, el animal


enfermará o morirá. Si los animales consiguen adaptarse a costa de mucho esfuerzo,
porque las condiciones son adversas, esto supondrá un costo biológico que los afectará
de manera negativa en su crecimiento, productividad y estado de salud, y se reflejará en

la presentación de comportamientos anormales como depresión, pérdida de apetito o


conductas agresivas hacia sí mismos o hacia los demás. Es importante señalar que el
concepto de bienestar no se limita a parámetros meramente fisiológicos o
2009).

Cuando los animales experimentan bajos niveles de bienestar por estar sometidos de
manera cotidiana a estrés, dolor, sufrimiento o miedo, se desencadenan en su organismo
una serie de
reacciones bioquímicas y se liberan hormonas como los glucocorticoides que les
producen los siguientes efectos indeseables (Vanda, 2009):
a. Degradación de sus proteínas y por consiguiente, depresión del sistema inmunológico y
predisposición a infecciones.

b. Disminución de la masa muscular, pérdida de peso y retraso en el crecimiento.

d. Depresión y baja capacidad de respuesta ante los estímulos.

Según el FAWC (Farm Animal Welfare Council, 1993), las condiciones mínimas para
que un animal viva con niveles aceptables de bienestar deben estar en concordancia con
las cinco libertades establecidas por el informe Brambell que se describen a
continuación:
a. Tener agua y alimento apropiados a su especie y edad (nutrición adecuada).

b. Alojamiento limpio para protegerse del clima, con dimensiones que les permitan desplazarse
(ausencia de incomodidad física/térmica).

c. No ser golpeados, heridos, asustados, inmovilizados, ni aislados. No sufrir dolor o estrés y recibir
atención médica. Libertad para expresar comportamientos necesarios para su especie.

Indicadores fisiológicos del bienestar animal

La WSAVA (World Small Animal Veterinary Association) ha desarrollado una


iniciativa global para estandarizar cinco signos vitales como parte del examen físico
estándar para todas las pequeñas especies, éstos son: a) temperatura, b) pulso, c)
respiración, d) evaluación nutricional y e) evaluación del dolor. En el siguiente cuadro
se muestran los valores fisiológicos normales en perros y gatos (Birchard, Sherding,
1996).

Parámetros fisiológicos normales en perros y gatos


a. Temperatura. Ésta se determina introduciendo el termómetro en el recto previa lubricación y
realizando movimientos rotatorios. En este caso, se debe introducirse por lo menos unos 2 cm y
mantenerse en posición durante al menos 1 minuto si se trata de un termómetro de mercurio y
aproximadamente 10 segundos si se trata de un termómetro digital.

b. Frecuencia cardiaca. Colocar la palma de la mano en el lado izquierdo del pecho por detrás del
-
latido. También se puede tomar el pulso en la parte interna alta de los muslos (vena femoral).
c. Frecuencia respiratoria. Observar los movimientos respiratorios desde una cierta distancia, sin
tocar al animal. Cada ciclo respiratorio normal consta de tres fases: inspiración, espiración y pausa.

d. Tiempo de llenado capilar. Da una idea de la circulación periférica. Se aplica presión en una
mucosa, en los animales sanos no debe de transcurrir más de un segundo hasta recuperar el color
rosa normal.

e. Estado de hidratación. Se debe observar si los ojos están hundidos, o si los terceros párpados
hacen protrusión bilateral. Observar si las mucosas están secas o pegajosas. Evaluar la turgencia de
la piel pellizcando suavemente el tórax dorsal. Los pacientes caquéxicos pueden parecer
deshidratados debido a la pérdida de elasticidad natural de la piel.

Signos de dolor en perros y gatos

El dolor se ha definido como una experiencia sensitiva y emocional desagradable


asociada a daño en los tejidos (Merksey, 1979). También se le considera una experiencia
sensorial aversiva, causada por un daño actual o potencial que desencadena reacciones
motoras y vegetativas protectoras, que resultan en una conducta de escape o de evasión
del estímulo dañino, pudiendo modificar comportamientos específicos de la especie
(Anil et al., 2002). El dolor es necesario para preservar la vida y la integridad del
organismo y es muy importante para la supervivencia de los individuos.

El dolor tiene varios componentes o niveles de percepción (Vanda, 2005):


a. La nocicepción, que es una experiencia sensorial que informa del sitio y la intensidad del
estímulo.

b. El sentimiento de dolor propiamente dicho, que involucra un estado afectivomotivacional, pues


se refiere a la discriminación y evaluación del estímulo nocivo, provocando reacciones emocionales
como ansiedad, depresión y sufrimiento. La nocicepción y el sentimiento de dolor pueden o no
ocurrir simultáneamente.

c. Un mecanismo cognitivo-evaluativo (consciente) muy complejo, que además de evaluar el daño,


participa en la decisión del comportamiento a seguir. Aquí intervienen factores psicológicos y
estados mentales.

Aunque los mecanismos responsables de la conducta asociada al dolor son muy


similares en todos los vertebrados, no existe un método exacto que permita evaluar el
grado de dolor en los animales, por lo cual, únicamente puede hacerse una apreciación
subjetiva que en muchas ocasiones se infiere por analogía. Tanto la sensación de dolor
como los sentimientos que de él pueden derivar son experiencias de naturaleza subjetiva
(sólo pueden ser experimentadas por el propio sujeto, por lo que resultan únicas e
intransferibles), es muy difícil desarrollar un método objetivo para evaluar cómo son
estas experiencias en los demás, y más aún cuando se trata de seres que no pueden
expresar en nuestro lenguaje lo que sienten, por lo que en ocasiones, se tiene que recurrir
a extrapolaciones antropomórficas a veces inevitables-, de los datos científicos
obtenidos; aclarando que se debe ser cauteloso y riguroso para no abusar de estas
extrapolaciones y caer en psicoproyecciones (Vanda, 2005).

Además, debido a la amplia variedad de parámetros bioquímicos, fisiológicos y


conductuales que deben considerarse por especie y tipo de dolor, la evaluación del
bienestar se torna difícil y generalmente se basa en la experiencia del médico encargado
(Dolan, 1999:157158).

Algunos parámetros considerados para realizar una mejor evaluación del dolor son: la
valoración de la condición clínica general, incluyendo la condición, postura y
temperatura corporal, conducta y respuestas fisiológicas como la ingesta de agua y
alimento. Tomando en cuenta estos parámetros se puede graduar el dolor dentro de tres
rubros: leve, moderado y severo. (UK Co-ordinating Committe on Cancer Research
Guidelines for the welfare of animals in experimental neoplasia (1998) en: Dolan (1999:
157).

Dependiendo de la especie en cuestión y de la gravedad de la lesión, las conductas que


se estudian para determinar dolor tienen que ver con el reposo, la alimentación, la
bebida, la locomoción, el aseo, la exploración, las interacciones sociales y las conductas
de dominación subordinación en el sistema social. Los signos conductuales de dolor
agudo pueden incluir la protección de la zona dolorosa, vocalizando (sobre todo cuando
se mueve al animal), lamer, morder, arañar o sacudir la zona afectada. Otros signos
pueden incluir agitación, falta de movilidad, posturas anormales, o la falta de interés en
su medio ambiente (Anil et al., 2005:272).

Sitios de origen del dolor

Clasificación del dolor según el sitio de origen (Vanda, 2005):


a. Dolor somático.- Se presenta en la piel, huesos, músculos, tendones y otros tejidos

b. Dolor visceral.- Se origina en los órganos internos, por ejemplo: corazón, pulmones, tracto
gastroentérico y órganos reproductivos.

c. Dolor neuropático.- Se origina en los nervios, canal medular y cerebro debido a actividad
nerviosa anormal.

Estrés fisiológico y estrés patológico

Otro de los factores que ha sido considerado como causa de sufrimiento para los
animales, porque deteriora su bienestar, es el estrés. Existen varias definiciones de
estrés fisiológico:
a. Estrés es el efecto de factores físicos, fisiológicos o emocionales, que induce alteración en la
homeostasis o en el estado de adaptación de un animal (Kitchen et al., 1987).
b. Estímulo interno (fisiológico o psicogénico) o ambiental que inicia un cambio adaptativo o una
respuesta en un animal (Breazile, 1987).

c. La adaptación biológica a un ambiente adverso (Seyle, 1974). d. Un efecto ambiental sobre un


individuo que sobrepasa sus sistemas de control y reduce su aptitud o capacidad biológica (Broom,
1998).

Cuando un individuo intenta acoplarse con su ambiente, pero no lo logra, tendrá un bajo
nivel de bienestar y ocurrirá una situación de estrés.

Desde un punto de vista clínico, el estrés se explica como la reacción normal al daño
agudo, que desencadena mecanismos necesarios para adaptarse a la lesión producida,
pero cuando esta respuesta es excesiva, actúa en detrimento del individuo, entonces se
convierte en estrés patológico o distrés. Algunos autores llaman distrés o malestar a las
respuestas que interfieren con el bienestar, la reproducción y la alimentación del
individuo, y que pueden provocarle cambios patológicos, úlceras gástrica o intestinales,
urticaria, inmunodeficiencias, así como alteraciones en su comportamiento (Breazile,
1987) y su estado emocional.

Signos de ansiedad, miedo y otros estados mentales

Los sentimientos son un aspecto muy importado en el bienestar animal, sobre todo, si
son
describen brevemente algunos de ellos que están presenten en pequeñas especies. (Edwards et al.)
a. Miedo. Es una respuesta emocional ante un peligro actual o potencial, que es reconocido en
forma consciente. También se explica como una señal interna de que existe un peligro externo. Este
sentimiento puede desencadenarse aún sin conocimiento previo de lo que le está provocando miedo.
Puede provocar dos tipos de respuestas: una activa, de escape y otra pasiva, que consiste en

por objeto alejarse del peligro o pasar inadvertidos ante un predador con el fin de
preservar la vida y la integridad del organismo. Cuando la alternativa de huir es
imposible y el animal no ha logrado ahuyentar al agente que le está provocando miedo,
no le queda más que el recurso de enfrentarse a él y entonces exhibe una conducta que
parece agresiva.
b. Ansiedad. Es un sentimiento de inquietud o aprehensión, que depende de la habilidad para
predecir un riesgo futuro, basado en estímulos recientes y en experiencias previas. Los eventos
quedan almacenados y pueden ser evocados, activando los sistemas emocionales en el individuo.
Esta evocación puede ocurrir sólo a nivel cerebral, sin estímulos concurrentes, pero con las
consecuencias fisiológicas o conceptuales que un sentimiento provoca. La ansiedad probablemente
aumenta la respuesta ante una situación de riesgo; sin embargo, cuando esta ansiedad es innecesaria,
puede ser desventajosa e incluso lastimar al individuo.

c. Sufrimiento. Se puede describir como la combinación de sentimientos desagradables, severos y/o


prolongados, asociados con dolor físico o emocional, o como consecuencia de un malestar que
resulta porque el individuo no logra adaptarse a las circunstancias de su entorno. El sufrimiento
requiere un estado de consciencia y de una corteza cerebral funcional, puede ocurrir en ausencia de
dolor físico como sucede cuando hay miedo o ansiedad-, y del mismo modo, el dolor físico puede
ocurrir sin que haya sufrimiento. Cuando se presenta en un grado extremo o el animal no logra
superarlo, puede inducir en él, desesperación o pérdida de la esperanza.

d. Frustación. Sucede cuando los animales se enfrentan a un conflicto que a pesar de sus intentos no
pueden resolver, o cuando no logran alcanzar un objetivo, ya sea por ausencia de un estímulo clave
o por la presencia de una barrera física o social, que impiden que puedan expresar una determinada
conducta. Este sentimiento puede dañarlos induciendo automutilaciones o estereotipias. Un alto
nivel de frustración provoca sufrimiento.
e. Aflicción o pena. Se asocia con eventos indeseables, en particular con aquellos que tienen que ver
con las relaciones intergrupales, por lo que puede tener efecto en la conservación de jerarquía. La
aflicción estimula procesos cerebrales que amplifican los efectos del evento y el significado que
éstos tienen en la vida, ayudando al sujeto a responder adecuadamente ante dicho evento. Por
ejemplo, cuando se pierde a alguien cercano, o algo importante, la pena ayuda a valorar y a evaluar
la importancia de lo que se ha perdido.
f. Depresión. Es una condición clínica asociada con malestar extremo, temor ansiedad pena o
frustración. Los animales muy deprimidos a menudo mueren rápidamente; sin embargo, la
depresión también puede ser una estrategia efectiva para evitar amenazas futuras, sobre todo por
parte de los individuos dominantes. El periodo depresivo puede permitir tomar tiempo para trabajar
en una mejor estrategia de vida.

g. Felicidad. Ausencia de sentimientos desagradables y la suma de experiencias placenteras y


sentimientos positivos que para un animal podrían ser: relaciones adecuadas con su grupo social o
interacciones positivas con miembros de otras especies, estimulación mental, adaptación exitosa en
su ambiente y posibilidad de expresar su comportamiento natural, entre otras cosas; es decir, cuando
logran tener un alto nivel de bienestar.

Evaluación práctica del dolor por maltrato o violencia hacia los animales de compañía
(Kent & Moloney)

dolor en el animal que se sospecha que ha recibido maltrato o violencia:


a. Observar el comportamiento y la interacción del animal con el entorno.

b. Determinar si el animal presenta actitudes o posturas anormales, como la posición de los


miembros, cabeza, cuello, orejas y cola. Identificar cambios en el paso, por ejemplo cojeras.

c. Acercarse al animal para observar su actitud o velocidad de respuesta ante una amenaza potencial
(la baja reactividad o respuesta indica que el animal puede estar adolorido).

d. Observar signos de baja condición corporal, condición de la piel y pelo, presencia de parásitos
externos, heridas u otros signos de enfermedad.

e. Revisar los valores fisiológicos para detectar: x Dilatación de las pupilas, ojos muy abiertos
mostrando la esclerótica x Cambios en frecuencia cardiaca o pulso (taquicardia) x Esfuerzo
respiratorio (aumento de la frecuencia respiratoria, profundidad, jadeo) x Cambios en la temperatura
corporal x Sudor, temblores, incremento del tono muscular x Incremento en deposición de heces u
orina x Depresión y agresión hacia el observador particularmente cuando se le toca.

f. Buscar al propietario o tutor del animal y determinar su cooperación.

Referencia:

GUÍA DE BIENESTAR EN ANIMALES DE COMPAÑÍA. Procuraduría Ambiental y


del Ordenamiento territorial D.F.

Tenencia responsable de los animales. Educación ciudadana.


3.1.2.
Los animales son seres importantes para la humanidad y por ende para el desarrollo
humano sostenible teniendo un papel relevante en el desarrollo emocional, afectivo, y
psicológico del individuo, la salud pública y la seguridad alimentaria.

En este contexto, la tenencia responsable de animales de compañía y de producción,


recae directamente en los propietarios y tenedores, quienes tienen la obligación de
brindarles el bienestar y los cuidados necesarios para su correcto desarrollo, con el fin
de mantener una adecuada relación entre el animal y el ser humano.

Para ello es preciso tener en cuenta los siguientes aspectos:


1. Cuando decidimos adquirir una mascota es necesario tener conocimiento que estos dependen del
ser humano y son los propietarios o tenededores quienes deben asegurar su bienestar y
supervivencia; por lo que es necesario satisfacer sus necesidades básicas, a saber:
Un dueño responsable nunca:

-Abandona a su mascota

-Permite que deambule libremente en la calle

- Permite que se alimente de basura o desperdicios

-Permite que se reproduzca descontroladamente

Un dueño responsable evita que su mascota pueda transformarse en un riesgo para la


salud de la familia, vecinos, otros animales o el ambiente.
2. A nivel sanitario son de gran importancia los siguientes aspectos:

un esquema de vacunación certificada y dirigida


por un médico veterinario

3. Para la tenencia de animales de producción es necesario tener en cuenta:

sponer de agua a voluntad, de buena calidad y en condiciones


higiénico sanitarias adecuadas.

iones ó sufrimiento.

seguro para estos y los operarios.

manifestar su comportamiento natural

El rol del médico veterinario es crucial en la tenencia de animales, por ser el profesional
competente para orientar sobre las medidas indicadas para mantener la salud, prevenir y
controlar las diferentes enfermedades presentes en los animales, que en muchos casos
pueden ser un riesgo para la salud humana.

Adicionalmente, se recomienda la no tenencia de animales silvestres o exóticos como


mascotas, debido a que se generan factores de riesgo para la transmisión de
enfermedades a las personas y a otros animales. Por tal razón, las especies silvestres
deben estar libres en su ambiente natural y su intervención solamente estará indicada
cuando las autoridades ambientales en el tema de fauna silvestre, lo consideren
necesario.

3.2. Bienestar de los animales de producción.

3.2.1. Bovinos, ovinos, caprinos, equinos, suinos y aves.

Bienestar Animal y Sistemas de Producción de Pollos de Engorde

Artículo 7.10.1.
Definiciones
A los efectos de este capítulo:
«Captura»: designa la captura y carga de las aves en la explotación para el transporte al matadero.

«Pollo de engorde»: designa un ave de la especie Gallus gallus criada para la producción
comercial de carne. No se incluyen las aves de corral criadas en poblados ni las parvadas
de traspatio.
Artículo 7.10.2. Ámbito de

aplicación

Este capítulo abarca el periodo comprendido entre la llegada de las aves de un día a la
explotación y el momento de la captura de los pollos de engorde en los sistemas de
producción comercial. Estos sistemas incluyen el confinamiento de las aves, la
aplicación de medidas de bioseguridad y la comercialización de productos de estas aves,
a cualquier escala de producción. Estas recomendaciones se aplican a los pollos de
engorde criados en jaulas, en suelos elevados, en camas o camas gruesas en recintos
cerrados o al aire libre.

Los sistemas de producción de pollos de engorde pueden ser los siguientes:

1. Sistema
de estabulación total
Los pollos de engorde se hallan totalmente confinados en un gallinero, con o sin control
de las variables ambientales.

2. Sistema de estabulación parcial


Los pollos de engorde se hallan confinados en un gallinero, con acceso a una zona
restringida al aire libre.

3. Sistema totalmente al aire libre


Los pollos de engorde no están confinados en el interior de un gallinero en ningún
momento del periodo de producción, sino en una zona exterior habilitada para tal fin.

Este capítulo deberá leerse junto con los Capítulos 7.2., 7.3.y [Link] el bienestar de
los pollos de engorde durante el transporte al matadero.

Artículo 7.10.3.

Criterios o variables medibles del bienestar de los pollos de engorde


El bienestar de los pollos de engorde deberá evaluarse mediante variables medibles
basadas en los resultados. Asimismo, es necesario tener en cuenta los recursos
suministrados y el diseño del sistema de producción. Los siguientes criterios basados en
resultados, basados específicamente en el animal, pueden ser útiles indicadores de
bienestar animal. El empleo de estos indicadores y de los umbrales correspondientes
deberá adaptarse a cada situación concreta en la que se estén criando pollos de engorde,
teniendo en cuenta también la raza aviar en cuestión.

Algunos criterios se pueden medir dentro de la explotación, como las tasas de


alteraciones de la marcha, de mortalidad y de morbilidad, mientras que otros conviene
más medirlos en los mataderos. Por ejemplo, durante el sacrificio, es posible evaluar las
parvadas para determinar si presentan magulladuras, miembros fracturados u otras
lesiones. La antigüedad de esas lesiones puede contribuir a determinar su causa. En el
matadero, también puede observarse fácilmente si hay rasguños en el dorso o dermatitis
de contacto o ampollas en el pecho, y evaluarse otros aspectos como la ascitis, las
deformidades en las patas, la deshidratación o trastornos patológicos. Se recomienda que
se determinen valores medibles de bienestar en función de las normas nacionales,
sectoriales o regionales pertinentes en materia de producción comercial de pollos de
engorde.
Los siguientes criterios medibles basados en resultados pueden ser indicadores útiles
del bienestar de los pollos de engorde:

[Link], desvieje y morbilidad


Las tasas de mortalidad y las tasas de desvieje y de morbilidad diarias, semanales y
acumuladas deberán hallarse dentro de los límites esperados. Cualquier incremento
imprevisto de estas tasas podría atribuirse a deficiencias en materia de bienestar animal.

2. Alteraciones de la marcha
Los pollos de engorde pueden desarrollar diversos trastornos musculoesqueléticos
infecciosos y no infecciosos. Estos trastornos pueden provocar cojera y anormalidades de
la marcha. Los pollos de engorde que cojean o que adolecen de anormalidades de la
marcha pueden tener dificultades para alcanzar el alimento y el agua, ser pisoteados por
otros pollos de engorde y sufrir dolores. Los problemas musculoesqueléticos pueden
provenir de numerosas causas, como la genética, la alimentación, la higiene, la
iluminación, la calidad de la cama u otros factores ambientales o de gestión. Existen
varios sistemas de puntuación de la marcha.
3. Dermatitis de contacto
La dermatitis de contacto afecta a aquellas zonas de la piel que están en contacto
prolongado con la cama u otra superficie de suelo húmeda. Este trastorno se manifiesta
en forma de ennegrecimiento de la piel, que se transforma en erosión y fibrosis en la
parte inferior de la almohadilla plantar, en la parte posterior del corvejón y, a veces, en
la zona del pecho. En casos graves, las lesiones plantares y del corvejón pueden
conllevar cojera y conducir a infecciones secundarias. Se han elaborado sistemas
validados de puntuación para la dermatitis de contacto para ser utilizados en los
mataderos.

4. Estado de las plumas


La evaluación del estado de las plumas de los pollos de engorde proporciona
información útil sobre ciertos aspectos del bienestar. La suciedad del plumaje suele estar
vinculada a dermatitis de contacto y a cojera en determinadas aves o bien puede estar
relacionada con el medio y el sistema de producción. La suciedad del plumaje puede
evaluarse durante las inspecciones realizadas en la explotación, en el momento de la
captura o antes del desplumado; a este efecto, se ha puesto a punto un sistema de
puntuación.

5. Incidencia de enfermedades, trastornos metabólicos e infestaciones parasitarias


La mala sanidad, sea cual sea su causa, es motivo de preocupación en términos de
bienestar, y puede exacerbarse cuando se aplican prácticas de gestión ambientales o de
cría deficientes.

6. Comportamiento
a) Comportamiento de temor

Los pollos de engorde son temerosos y evitan a los humanos, y este comportamiento se
observa más claramente en las parvadas en las que los operarios cuidadores de los
animales se mueven rápidamente por las instalaciones cuando realizan sus tareas en lugar
de desplazarse más lentamente al interaccionar con los pollos de engorde. El temor (por
ejemplo, de ruidos fuertes y repentinos) puede hacer que los pollos de engorde se
amontonen e incluso corran el riesgo de asfixia. Los pollos de engorde temerosos pueden
ser menos productivos. Se han desarrollado métodos validados para evaluar dicho temor.
b) Distribución del espacio

Las alteraciones en la distribución de las aves en el espacio (como el apiñamiento)


pueden ser una señal de incomodidad térmica, de la existencia de zonas húmedas en la
cama o de un suministro desigual de luz, alimento o agua.
c) Jadeos y despliegue de las alas

Los jadeos y el despliegue excesivos de las alas indican estrés térmico por calor o una
mala calidad del aire, como por ejemplo debido a altas concentraciones de amoníaco.
d) Baño de arena

El baño de arena es un complejo comportamiento de mantenimiento corporal que


realizan numerosas aves, incluidos los pollos de engorde. Durante la sesión de baño, los
pollos se deshacen de ciertas materias, como el material de cama, a través de sus
plumas. El baño de arena contribuye a conservar el plumaje en buenas condiciones, lo
que, a su vez, ayuda a mantener una correcta temperatura corporal y a protegerles de
eventuales heridas en la piel. Una disminución de los baños de arena en la parvada puede
indicar problemas de calidad de la cama o de la zona de cría, como es el caso de camas
o suelos que están húmedos o no friables.
e) Alimentación, bebida y búsqueda de alimento

Un comportamiento como la reducción de la ingesta de alimento o agua puede indicar


problemas de gestión, incluidos un insuficiente espacio en el comedero o el bebedero o
su incorrecta colocación, una dieta desequilibrada, la escasa calidad del agua o la
contaminación alimentaria. La ingesta de alimento y agua suelen disminuir cuando los
pollos de engorde están enfermos y la ingesta de alimento también puede reducirse en los
periodos de estrés térmico por calor y aumentar durante el estrés térmico por frío.
Normalmente, la búsqueda de alimento se hace caminando, picoteando o escarbando el
material de cama, y la disminución de la búsqueda de alimento puede sugerir problemas
de calidad de la cama o la presencia de trastornos que reducen el movimiento de las
aves.
f) Picaje de plumas y canibalismo

El picaje de plumas puede causar la pérdida significativa de una parte del plumaje y
comportar canibalismo. Por su parte, el canibalismo, que supone desgarrar la carne de
otra ave, puede originar graves heridas. Estos comportamientos anormales están
inducidos por causas multifactoriales.

7. Consumo de agua y alimento


Controlar el consumo diario de agua es una herramienta útil para detectar enfermedades
u otras alteraciones del bienestar, teniendo en cuenta la temperatura ambiente, la
humedad relativa, el consumo alimentario y otros factores relacionados. Los problemas
con el suministro de agua pueden acarrear una cama húmeda, diarrea, dermatitis o
deshidratación.

Los cambios de consumo de alimento pueden indicar que el alimento no es el adecuado,


la presencia de enfermedades u otros problemas de bienestar.

8. Rendimiento
a) La tasa de crecimiento (tc) es el índice que expresa la ganancia de peso media diaria por pollo de
engorde medio de una parvada.

b) El índice de conversión es el índice que mide la cantidad de alimento consumido por una parvada
respecto al peso vivo total obtenido, y se expresa como el peso del alimento necesario para producir
1 kg de peso vivo de pollo de engorde.

c) La supervivencia es el índice que expresa el porcentaje de pollos de engorde presentes al finalizar


el periodo de producción. Frecuentemente, este indicador se mide teniendo en consideración su
valor contrario, es decir, la mortalidad.

9. Tasa de lesiones
La tasa de lesiones en los pollos de engorde puede indicar problemas de bienestar en la
parvada durante su producción o captura. Las lesiones pueden ser causadas por otras
aves (rasguños, pérdida de plumas o heridas debido al picoteo de plumas y canibalismo),
por condiciones ambientales, como lesiones de la piel (por ejemplo dermatitis de
contacto), o por la intervención del hombre, como la captura. Las lesiones registradas
más corrientes durante la captura son magulladuras, miembros fracturados, caderas
dislocadas y alas dañadas.

10. Trastornos de los ojos


La conjuntivitis puede indicar la presencia de sustancias irritantes, tales como polvo o
amoníaco. Unos niveles de amoníaco elevados pueden causar asimismo quemaduras de
la córnea que pueden terminar en ceguera. Un desarrollo ocular anómalo puede asociarse
a una baja intensidad lumínica.

[Link]ón
La vocalización puede indicar un estado emocional, tanto positivo como negativo. Los
operarios cuidadores con experiencia pueden llegar a interpretar las vocalizaciones de
la parvada.

Artículo 7.10.4.

Recomendaciones

1. Bioseguridad y sanidad animal


a) Bioseguridad y prevención de enfermedades
Los programas de bioseguridad deberán diseñarse e implementarse en función del mejor
estatus sanitario posible en la parvada y de los riesgos de enfermedad existentes
(endémicas, exóticas o transfronterizas) que son específicas para cada grupo
epidemiológico de pollos de engorde y con arreglo a las recomendaciones pertinentes del
Código Terrestre.

Los programas deberán tener como finalidad el control de las principales vías de
transmisión de enfermedades y agentes patógenos:
i) transmisión directa procedente de otras aves de corral, animales domésticos o silvestres y
humanos,

ii) objetos contaminados tales como equipos, instalaciones y vehículos,

iii) vectores (por ejemplo, artrópodos y roedores),


iv) aerosoles,

v) suministro de agua,

vi) alimento.

Criterios medibles basados en resultados: incidencia de enfermedades, trastornos

metabólicos e Infestaciones parasitarias, mortalidad y rendimiento.

b) Gestión zoosanitaria, medicina preventiva y tratamiento veterinario

Los responsables del cuidado de los pollos de engorde deberán poder reconocer los
signos de mala sanidad o trastorno, tales como un cambio en el consumo de alimento y
agua, una ralentización del crecimiento, cambios de comportamiento, aspecto anómalo
de las plumas o de los excrementos u otras características físicas.

Si las personas responsables no son capaces de identificar las causas de enfermedad, de


la mala sanidad o de un trastorno, si no pueden corregir estos males o si sospechan de la
presencia de una enfermedad de notificación obligatoria, deberán consultar a veterinarios
de aves de corral u otros asesores cualificados. Los tratamientos veterinarios deberán ser
prescritos por un veterinario.

Deberá contarse con un programa eficaz de prevención y tratamiento de enfermedades,


de acuerdo con los correspondientes programas establecidos por los Servicios
Veterinarios.

Las vacunaciones y los tratamientos deberán ser administrados según el criterio del
veterinario u otro experto por personal experto en dichos procedimientos, teniendo en
cuenta el bienestar de los pollos de engorde.

Los pollos de engorde enfermos o heridos deberán ser sacrificados de forma humanitaria
lo antes posible. De igual modo, la matanza de pollos de engorde a efectos de
diagnóstico deberá consistir en un sacrificio humanitario de acuerdo con el Capítulo 7.6.

Criterios medibles basados en resultados: incidencia de enfermedades, trastornos


metabólicos e infestaciones parasitarias, mortalidad, rendimiento y alteraciones de la
marcha.

2. Manejo y entorno
a) Entorno térmico

Las condiciones térmicas para los pollos de engorde han de ser apropiadas a su estadio
de desarrollo, por lo que deberán evitarse niveles extremos de calor, humedad y frío.
Para la etapa de crecimiento, un índice de confort térmico puede ayudar a identificar las
zonas de confort para los pollos de engorde a niveles variables de temperatura y
humedad relativa.

Cuando las condiciones ambientales se salgan de esas zonas, deben aplicarse estrategias
con el fin de mitigar los efectos adversos en los pollos de engorde como el ajuste de la
velocidad del aire, el suministro de calor, el enfriamiento evaporativo y el ajuste de la
densidad de carga.

Deberá verificarse la gestión del entorno térmico con la frecuencia suficiente como para
que los posibles fallos del sistema puedan comunicarse antes de que causen problemas
de bienestar.

Criterios medibles basados en resultados: comportamiento, tasa de mortalidad, dermatitis


de contacto, consumo de agua y consumo de alimento, rendimiento, estado de plumas y
comportamiento.
b) Iluminación

Deberá haber un periodo suficiente de luz continua.

La intensidad de la iluminación durante la fase de luz deberá ser suficiente y uniforme,


con el fin de permitir a los pollos de engorde encontrar el alimento y el agua tras su
llegada al gallinero, estimular la actividad y facilitar la inspección adecuada.
Durante cada ciclo de 24 horas, deberá preverse un periodo suficiente de oscuridad
continua para facilitar el descanso de los pollos de engorde, disminuir las reacciones
debido al estrés y facilitar un comportamiento normal, evitar alteraciones de la marcha y
el buen estado de las patas.

Deberá haber un periodo de adaptación progresiva a los cambios de luz.

Criterios medibles basados en resultados: alteraciones de la marcha, trastornos


metabólicos, rendimiento, comportamiento, trastornos oculares y tasa de lesiones.
c) Calidad del aire

Una ventilación adecuada es importante en todo momento para mantener el aire fresco,
eliminar los gases residuales como el dióxido de carbono y el amoniaco, y retirar el
polvo y el exceso de humedad del ambiente.

La concentración del amoníaco no deberá superar las 25 ppm a la altura de los pollos de engorde.

Los niveles de polvo deberán mantenerse al mínimo. Cuando la sanidad y el bienestar de


los pollos de engorde dependen de un sistema de ventilación artificial, se deberá prever
un generador de seguridad y un sistema de alarma.

Criterios medibles basados en resultados: incidencia de enfermedades respiratorias,


trastornos metabólicos, trastornos oculares, rendimiento, dermatitis de contacto y
comportamiento.
d) Ruido

Los pollos de engorde pueden adaptarse a distintos niveles y tipos de ruido. Sin embargo,
en la medida de lo posible deberá minimizarse la exposición de los pollos de engorde a
ruidos fuertes o repentinos, con el fin de prevenir el estrés y las reacciones de miedo
como el amontonamiento. Los ventiladores, la maquinaria de suministro del alimento y
demás equipo interior o exterior deben diseñarse, situarse, utilizarse y mantenerse de
forma tal que causen el menor ruido posible.

En la medida de lo posible, la ubicación de las explotaciones deberá tener en cuenta las


fuentes locales de ruido existentes.

Criterios medibles basados en resultados: tasa de mortalidad diaria, morbilidad,


rendimiento, tasa de lesiones y comportamientos de temor.
e) Nutrición

Los pollos de engorde deberán alimentarse siempre con una dieta apropiada para su edad
y genética, que contenga los nutrientes adecuados para satisfacer las exigencias
necesarias para gozar de buena sanidad y bienestar.

El alimento y el agua deberán ser aceptables para los pollos de engorde y estar exentos
de concentraciones de contaminantes nocivas para la sanidad de los pollos de engorde.

El sistema de agua deberá limpiarse con regularidad, con el fin de evitar la proliferación
de microorganismos nocivos.

Los pollos de engorde deberán poder acceder al alimento adecuadamente a diario. El


agua deberá estar disponible continuamente.
Deberán tomarse medidas especiales para garantizar el acceso de los pollos jóvenes al
alimento apropiado y al agua.

Los pollos de engorde que sean físicamente incapaces de acceder al alimento o al agua
deberán ser sometidos a matanza humanitaria lo antes posible.

Criterios medibles basados en resultados: consumo de alimento y de agua, rendimiento,


comportamiento, alteraciones de marcha, incidencia de enfermedades, trastornos
metabólicos e infestaciones parasitarias, mortalidad y tasa de lesiones.
f) Suelos, camas, superficies de descanso y calidad de la cama

El suelo de un gallinero deberá ser preferiblemente fácil de limpiar y desinfectar.


Se aconseja la disponibilidad de material de cama friable y seco con el fin de aislar a los
pollitos del suelo y para alentar el baño de arena y la búsqueda de alimento.

La cama deberá prepararse con miras a minimizar los efectos nocivos para el bienestar y
la sanidad. Una calidad deficiente de la cama puede dar lugar a dermatitis de contacto, y
ampollas en el pecho. La cama se reemplazará o se desinfectará adecuadamente con el
fin de prevenir enfermedades en la siguiente parvada.

La calidad de la cama depende en parte del tipo de sustrato utilizado y en parte de las
diversas prácticas de gestión. Por ende, la elección del tipo de sustrato deberá realizarse
con el máximo cuidado. La cama deberá mantenerse para que esté seca y compuesta por
material friable y no polvorienta, pastosa ni húmeda. Una mala calidad de la cama puede
dar lugar a varias consecuencias, como contaminación del agua, una composición
inapropiada del alimento, infecciones entéricas, una mala ventilación o el hacinamiento.

Si los pollos de engorde se crían en suelos elevados, que se emplean cuando un clima
muy húmedo impide el uso de otros sustratos de suelo, los suelos deberán diseñarse,
construirse y mantenerse de forma que soporten de manera adecuada a los pollos de
engorde, no les causen heridas y aseguren que el estiércol caiga completamente o se
retire debidamente.

Para prevenir heridas y mantener calientes a las aves de un día, deberán colocarse sobre
un tipo de suelo adecuado, que convenga a su tamaño.

En los sistemas de cama, antes de que las aves de un día lleguen al gallinero, deberá
añadirse una capa de material no contaminado, como virutas de madera, paja, cáscaras de
arroz, trizas de papel o cama usada tratada de suficiente profundidad o grosor como para
permitir un comportamiento normal de los pollos de engorde y separarlos del suelo.

Criterios medibles basados en resultados: dermatitis de contacto, estado de las plumas,


alteraciones de la marcha, comportamiento (baño de arena y búsqueda de alimento),
trastornos oculares, incidencia de enfermedades, trastornos metabólicos e infestaciones
parasitarias, y rendimiento.
g) Prevención del picaje de plumas y del canibalismo

En los pollos de engorde casi nunca se observa picaje de plumas ni canibalismo debido a
su corta edad. Sin embargo, deberán aplicarse métodos de gestión, como atenuar la
intensidad de la luz, proporcionar material para que los pollos de engorde escarben,
introducir modificaciones nutricionales, reducir la densidad de carga y seleccionar las
razas genéticamente más apropiadas cuando el picaje de plumas y el canibalismo puedan
constituir un problema.

Si las estrategias de gestión no diesen resultado, un recorte de pico terapéutico es el último recurso.

Criterios medibles basados en resultados: tasa de lesiones, comportamiento, estado de las


plumas y mortalidad.
h) Densidad de carga

A la hora de estabular los pollos de engorde, la densidad de carga deberá ser tal que les
permita acceder al alimento y al agua y desplazarse y cambiar de postura con
normalidad. Deberán tenerse en cuenta los siguientes factores: la capacidad de manejo,
las condiciones ambientales, el sistema de alojamiento, los sistemas de producción, la
calidad de la cama, la ventilación, la estrategia de bioseguridad, las líneas genéticas
empleadas y la edad y peso de comercialización de los animales.

Criterios medibles basados en resultados: tasa de lesiones, dermatitis de contacto,


mortalidad, comportamiento, alteraciones de la marcha, incidencia de enfermedades,
trastornos metabólicos e infestaciones parasitarias, rendimiento y estado de las plumas.
i) Zonas al aire libre

A los pollos de engorde se les puede dar acceso a zonas al aire libre tan pronto como
estén lo suficientemente emplumados y tengan la edad suficiente para entrar y salir del
gallinero con seguridad. Deberán existir suficientes áreas de salida para permitir que
entren y salgan libremente del gallinero.
La gestión de las zonas al aire libre resulta importante en los sistemas de producción de
estabulación parcial y totalmente al aire libre. Por consiguiente, deberán tomarse
medidas de gestión de la tierra y pastizales tendentes a reducir el riesgo de que los
pollos de engorde resulten infectados por agentes patógenos o infestados por parásitos.
Entre dichas medidas, cabe destacar la limitación de la densidad de carga o el empleo
rotativo de varias parcelas de tierra.

Resultará igualmente importante que las zonas al aire libre estén situadas en suelos bien
drenados y se gestionen de forma tal que se minimice la posibilidad de que se creen
condiciones pantanosas o lodo.

En las zonas al aire libre, se velará asimismo por que se procure refugio a los pollos de
engorde y no haya plantas venenosas ni contaminantes.

Será importante prever algún tipo de protección frente a las condiciones climáticas
adversas en los sistemas de cría completamente al aire libre.

Criterios medibles basados en resultados: comportamiento, incidencia de enfermedades,


trastornos metabólicos e infestaciones parasitarias, rendimiento, dermatitis de contacto,
estado de las plumas, tasa de lesiones, mortalidad y morbilidad.
j) Protección frente a los depredadores

Deberá protegerse a los pollos de engorde de los depredadores.

Criterios medibles basados en resultados: comportamiento de temor, mortalidad y tasa de lesiones.


k) Selección genética

A la hora de elegir una raza de pollos de engorde para un lugar o un sistema de


producción determinados, las consideraciones de bienestar y sanidad deberán balancear
las decisiones de productividad y del índice de crecimiento.

Criterios medibles basados en resultados: alteraciones de la marcha, trastornos


metabólicos, dermatitis de contacto, mortalidad, comportamiento y rendimiento.
l) Intervenciones dolorosas

Las intervenciones dolorosas, como el recorte de pico, corte de la primera falange y


ablación de la cresta, no deberán practicarse de manera rutinaria en los pollos de
engorde.

Si fuera necesario proceder al recorte de pico, personal cualificado y formado realizará la


intervención a la edad más temprana posible velando por no cortar sino la mínima
cantidad de pico necesaria utilizando un método de minimización del dolor y control del
sangrado.

El caponado quirúrgico no deberá efectuarse sin los debidos métodos de control del
dolor y de infecciones y deberá llevarse a cabo sólo por veterinarios o personal formado
y cualificado bajo supervisión veterinaria.

Criterios medibles basados en resultados: mortalidad, desvieje, morbilidad y comportamiento.


m) Manipulación e inspección
Los pollos de engorde deberán ser inspeccionados a diario. La inspección tendrá
principalmente tres objetivos: identificar los pollos de engorde enfermos o heridos para
tratarlos o eliminarlos selectivamente, detectar y corregir cualquier problema de
bienestar o sanidad en la parvada y recoger los pollos de engorde muertos.

La inspección se llevará a cabo de forma que no se moleste innecesariamente a los pollos


de engorde; por ejemplo, los operarios cuidadoresdeberán moverse sin ruido y
lentamente entre la parvada.

Al manipular los pollos de engorde, éstos no deberán resultar heridos y no se les deberá
asustar o angustiar innecesariamente.
Los pollos de engorde con una enfermedad incurable o con deformidades o heridas
manifiestas deberán ser apartados de la parvada y sacrificados de forma humanitaria lo
antes posible, como se describe en el Capítulo 7.6.

La dislocación cervical es un método aceptado para la matanza de pollos de engorde en


casos puntuales si se lleva a cabo con pericia como se describe en el Artículo 7.6.17.

Criterios medibles basados en resultados: comportamiento, rendimiento, tasa de


lesiones, mortalidad, morbilidad y vocalización.
n) Formación del personal

Todas las personas responsables de los pollos de engorde deberán haber recibido una
formación adecuada o ser capaces de demostrar que tienen la competencia necesaria en
el desempeño de sus funciones, y contar con suficientes conocimientos en materia de
comportamiento de los pollos de engorde, técnicas de manejo, procedimientos de
matanza de emergencia, bioseguridad, signos generales de enfermedad e indicadores de
falta de bienestar de los animales, y la forma de remediarlos.

Criterios medibles basados en resultados: se pueden aplicar todos los criterios medibles.
o) Planes de emergencia

Los productores de pollos de engorde deberán contar con planes de emergencia para
reducir y mitigar las consecuencias de desastres naturales, brotes de enfermedad y las
deficiencias de los equipos mecánicos. Los planes deberán incluir disposiciones relativas
a la provisión de dispositivos de alarma a prueba de fallos para detectar disfunciones,
generadores de seguridad, acceso a servicios de mantenimiento, organización de
medios de calefacción o refrigeración alternativos, capacidad de almacenar agua en las
instalaciones, acceso a servicios de aprovisionamiento de agua, suficiente
almacenamiento de alimento en la explotación y suministro alternativo de alimentos, y
un plan para gestionar emergencias de ventilación.

Los procedimientos de matanza en condiciones humanitarias deberán formar parte de los


planes de emergencia.

Los planes de emergencia deberán hacerse con arreglo a los programas nacionales y a las
recomendaciones de los Servicios Veterinarios en su caso.
p) Emplazamiento, construcción y equipamiento de la explotación

En la medida de lo posible, las explotaciones de pollos de engorde deberán ubicarse en


un lugar que pueda quedar a salvo de los efectos del fuego, de las inundaciones u otros
desastres naturales. La ubicación de las instalaciones se elegirá de manera que se eviten
o minimicen los riesgos en materia de bioseguridad, la exposición de los pollos de
engorde a contaminantes químicos o físicos, el ruido y las condiciones climáticas
adversas.

Los gallineros, las zonas al aire libre y los equipos a los que los pollos de engorde tienen
acceso deberán diseñarse y mantenerse de tal forma que se eviten heridas o dolor a los
pollos de engorde.

Los gallineros deberán estar construidos y las instalaciones eléctricas y de combustible,


diseñadas para minimizar el riesgo de incendio u otros peligros.

Los productores de pollos de engorde deberán contar con un programa de mantenimiento


de todos los equipos cuya avería pueda poner en peligro el bienestar de los pollos de
engorde.
q) Captura en la explotación

Los pollos de engorde no deberán someterse a un periodo excesivo de ayuno antes del
momento esperado de la matanza.

El agua deberá estar disponible hasta el momento en el que se vayan a capturar.

Será necesario someter a matanza humanitaria los pollos de engorde no aptos para la
carga o el transporte por estar enfermos o heridos.
Sólo los operarios cuidadores cualificados deberán realizar la captura y harán todos los
esfuerzos necesarios para minimizar las reacciones de estrés y miedo y las lesiones. Si un
pollo de engorde sufre lesiones durante la captura, deberá ser sometido a matanza
humanitaria. Los pollos de engorde no deberán capturarse por el cuello ni las alas. Los
pollos de engorde deberán ser depositados con cuidado en el contenedor de transporte.

Si se emplean capturadores mecánicos, éstos deberán ser diseñados, manejados y


mantenidos de forma tal que se minimicen las heridas, el estrés o el miedo en los pollos
de engorde. Es recomendable prever un plan de emergencia para casos de fallo
mecánico.

La captura se llevará a cabo preferentemente con luz suave o luz azul para calmar a los
pollos de engorde. La captura se planificará de forma que se reduzca al máximo el
periodo de tiempo hasta el momento del

Sacrificio, así como el estrés durante la captura, el transporte y la espera.

La densidad de carga en los contenedores de transporte deberá adaptarse a las


condiciones climáticas y garantizar la comodidad.

Los contenedores deberán estar diseñados y mantenidos de tal forma que se minimicen
las heridas, y deberán limpiarse y, si es necesario, desinfectarse, con regularidad.

Criterios medibles basados en resultados: comportamiento, vocalización, tasa de lesiones


y tasa de mortalidad en el momento de la captura y a la llegada al matadero.

Bienestar Animal y Sistemas de Producción de Vacas Lecheras


Artículo 7.X.1.

Definición

Los sistemas de producción de ganado lechero se definen como todo sistema comercial
de producción de ganado cuyo propósito incluye la crianza, la reproducción y la gestión
del ganado con vistas a la producción de leche.

Artículo 7.X.2. Ámbito de

aplicación

El presente capítulo abarca todos los aspectos de bienestar animal de los sistemas de
producción de vacas lecheras.

Artículo 7.X.3.

Sistemas comerciales de producción de vacas lecheras

Los sistemas comerciales de producción de vacas lecheras incluyen:


1. Sistemas de estabulación o confinamiento

Son sistemas en los que el ganado se mantiene en establos en confinamiento y depende


por completo del hombre para satisfacer las necesidades básicas tales como
alimentación, refugio y agua. El tipo de instalación dependerá del entorno, las
condiciones climáticas y el sistema de manejo. En este sistema, los animales pueden
estar sueltos o atados.
2. Sistemas de pastoreo

Son sistemas en los que los animales viven al aire libre y tienen cierta autonomía en la
selección de la dieta (a través del pastoreo), el consumo de agua y el acceso al refugio.
Los sistemas de pastoreo excluyen toda estabulación, excepto durante el ordeño.
3. Sistemas combinados

Son sistemas en los que los animales se manejan dentro de una están sometidos a
cualquier combinación de sistemas de producción con estabulación confinado y periodos
de pastoreo, sea simultáneamente o según las condiciones climáticas y el estado
psicológico del ganado.
Artículo 7.X.4.

Criterios medibles de bienestar de las vacas lecheras

Los siguientes criterios medibles se basan en resultados, son criterios basados


específicamente en el animal, pueden resultar indicadores útiles de bienestar animal. El
uso de estos indicadores y de los umbrales apropiados deberá adaptarse a las diferentes
situaciones en las que se maneja ganado lechero. Se deberá tener en cuenta el diseño del
sistema. Estos criterios pueden ser considerados como una herramienta de seguimiento
de la eficiencia del impacto del diseño y el manejo, ya que estos dos parámetros pueden
afectar el bienestar animal se ven afectados tanto por el diseño del sistema y manejo de
los animales.

Igualmente, se ha de considerar el diseño del sistema y la calidad de la cría y el manejo del ganado.
1. Comportamiento

Algunos comportamientos pueden indicar problemas de bienestar animal. Esto incluye


disminución de la ingesta de alimento, alteraciones en el comportamiento locomotor y
de postura, alteraciones en el tiempo de descanso, relación con el hombre, aumento de
la frecuencia l ritmo respiratoriao o jadeo, tos, escalofríos y apiñamientos, acicalamiento
y manifestación de comportamientos estereotipados, agonístico, agresividad, depresión u
otras conductas anómalas (Wiepkema et al., 1983; Moss, 1992; Desire et al., 2002;
Appleby, 2006; Mason and Latham, 2004; Lawrence, 2008; Chapinel et al., 2009).
2. Tasas de morbilidad

Las tasas de morbilidad, incluyendo para las enfermedades infecciosas y metabólicas


como mastitis y metritis, laminitis, enfermedades metabólicas, enfermedades
parasitarias, las complicaciones pos parto y pos procedimiento y la frecuencia de
lesiones, superiores a los umbrales acostumbrados pueden ser indicadores directos o
indirectos de bienestar animal de todo el rebaño. Comprender la etiología de la
enfermedad o del síndrome es importante para detectar posibles problemas de bienestar
animal (Blecha, 2000). La mastitis, la cojera, las enfermedades reproductivas y
metabólicas son problemas de salud particularmente importantes en las vacas lecheras
adultas. Los sistemas de puntuación, tales como la condición corporal, el índice de cojera
y la calidad de la leche pueden brindar información adicional (Sprecher et al.) 1997;
Roche et al., 2004; EFSA, 2012).

Tanto el examen clínico como la patología pueden emplearse como indicadores de


enfermedad, lesiones y otros problemas que pueden comprometer el bienestar animal. El
examen post mortem es útil para establecer las causas de muerte del ganado
3. Tasas de mortalidad y de sacrificio selectivo

Las tasas de mortalidad y de sacrificio selectivo afectan la duración de la vida productiva


y, al igual que las tasas de morbilidad, pueden ser indicadores directos o indirectos de
bienestar animal (Moss, 1992). Dependiendo del sistema de producción, se pueden
obtener estimaciones de las tasas de mortalidad y de sacrificio selectivo analizando las
tasas y las causas de la muerte y del sacrificio selectivo, así como el patrón de frecuencia
y la distribución espacio-temporal en el tiempo y en el espacio de los patrones de
mortalidad incidencia. Las tasas de mortalidad y de sacrificio selectivo deberán
notificarse registrarse con regularidad, es decir, diaria, mensual, anualmente o con
respecto a las actividades principales de cría dentro del ciclo de producción
4. Cambios de producción lechera, de peso y de condición corporal

En los animales en crecimiento, los cambios significativos de peso corporal (por fuera de
la curva tasa de crecimiento esperada), especialmente una pérdida repentina de peso,
pueden ser indicadores de deficiencia en el bienestar animal. El rendimiento futuro,
incluyendo la producción de leche y la fertilidad, de las novillas de reemplazo puede
verse afectada por sub o sobrealimentación en las diferentes etapas de la crianza.

En los animales lactantes, la evaluación la condición física por fuera de un rango


aceptable, así como los cambios significativos de peso corporal y disminución de la
producción de leche pueden ser indicadores que comprometen el bienestar animal
(Roche et al., 2004; Roche et al., 2009).
En los otros animales, entre ellos los toros, la evaluación de la condición física por
fuera de un rango aceptable, así como los cambios significativos de peso corporal son
indicadores que comprometen el bienestar.
5. Eficiencia reproductiva

La eficiencia reproductiva puede ser un indicador de sanidad y bienestar animal. Bajos


niveles reproductivos, comparados con las normas esperadas para una raza en particular,
pueden indicar problemas de bienestar animal. Por ejemplo:

anestro o intervalo prolongado


entre partos, baja tasa de
concepción,

alta tasa de abortos,

alta tasa de distocias,

placenta retenida,

metritis,

pérdida de fertilidad en toros reproductores.

6. Aspecto físico

Al igual que las condiciones de manejo, el aspecto físico puede ser un indicador de
sanidad y bienestar animal. Los atributos de aspecto físico que pueden indicar
problemas de bienestar son:

presencia de ectoparásitos,

pérdida de pelaje, color o textura anormal del pelo,

suciedad excesiva con heces, barro o tierra (limpieza),

inflamaciones anormales, heridas y lesiones,

descargas (por ejemplo: nasales, oculares, o del tracto reproductivo),

anomalías en las pezuñas,

posturas anormales indicadoras de dolor (por ejemplo: arqueamiento dorsal,


cabeza gacha),

emaciación y deshidratación.

7. Respuestas al manejo

Un manejo inadecuado puede conllevar miedo y angustia en el ganado. Los indicadores pueden ser:

muestras de una pobre relación hombre-animal, como distancia de fuga excesiva,

comportamiento negativo durante el ordeño, como la resistencia a entrar en la


sala de ordeño, patadas, gemidos,

porcentaje de animales que se golpean contra las cercas o puertas,


índice de animales lesionados durante el manejo, como magulladuras,
laceraciones, cuernos y extremidades fracturadas,

índice de animales que gimen de forma anómala o excesiva durante la contención


y manejo,

comportamiento alterado en la manga o en el brete de contención tal como


rehusarse a
entrar,

índice de animales que resbalan o se caen.

8. Complicaciones posteriores a resultado de los procedimientos corrientes de rutina


En las vacas lecheras se pueden llevar a cabo procedimientos quirúrgicos y no
quirúrgicos para mejorar su rendimiento, facilitar el manejo, mejorar la seguridad del
hombre y el bienestar animal. También se pueden someter a algunas intervenciones, tales
como la eliminación del botón germinal, el recorte de pezuñas y el tratamiento de
abomaso desplazado. Si estos procedimientos no se aplican correctamente, puede
comprometerse el bienestar animal. Los siguientes indicadores reflejan este tipo de
problemas:

infección, inflamación y comportamiento revelador de dolor tras el procedimiento,

ingesta reducida de alimentos y agua,

condición corporal y pérdida de peso tras el procedimiento,

morbilidad y mortalidad.

Artículo 7.X.5.

Disposiciones de bienestar animal

Un buen nivel de bienestar de las vacas lecheras depende de diversos factores de


manejo, entre ellos, el diseño del sistema, la gestión del entorno y las buenas prácticas
ganaderas que incluyen la cría responsable y el suministro de los cuidados adecuados. Si
falta uno o varios de estos elementos pueden surgir serios problemas en cualquier
sistema.

Cada recomendación incluye una lista de criterios medibles pertinentes y basados en


resultados que se derivan del Artículo 7.x.4. Estos criterios no excluyen el recurso a otras
medidas cuando se requiera.
1. Recomendaciones sobre el diseño y gestión del sistema incluyendo el entorno físico

Cuando se planean instalaciones nuevas o se modifican las existentes, se deberá pedir


asesoramiento profesional sobre el diseño en lo que respecta la sanidad y el bienestar
animal (e.g. Milk Development Council, 2006).

Numerosos aspectos ambientales pueden tener un impacto en la sanidad y el bienestar de


las vacas lecheras, entre ellos, el calor y el frio, la calidad del aire, la iluminación, el
ruido, etc.
a) Entorno térmico

Si bien el ganado se puede adaptar a una amplia gama de entornos térmicos


particularmente si las razas se eligen de acuerdo con las condiciones ambientales, las
fluctuaciones repentinas de temperatura pueden causar estrés térmico por calor o frío.
i) Estrés térmico por calor

El riesgo de estrés térmico por calor para las vacas lecheras depende de factores
ambientales tales como la temperatura del aire, la humedad relativa, y la velocidad del
viento, la densidad animal (superficie y volumen disponible por animal), la falta de
sombra suficiente, al igual que por factores relacionados con el individuo tales como la
raza, la edad, la condición corporal, la tasa metabólica, la etapa de lactancia, y el color y
densidad del pelaje (West, 2003; Bryant et al., 2007).
Los operarios cuidadores deberán estar atentos al riesgo del estrés térmico por calor y
conocer los umbrales de temperatura y humedad que requieren medidas particulares.
Cuando las condiciones meteorológicas cambian, conviene adaptar las actividades de
rutina diarias que requieran el movimiento del ganado. Si el riesgo de estrés por calor
alcanza niveles muy altos, los operarios cuidadores deberán instaurar un plan de
emergencia ajustado a las condiciones locales que puede incluir la preparación de
espacios con sombra, ventilación, facilitar el acceso a agua potable, la reducción de la
densidad poblacional y sistemas de enfriamiento (Igono et al., 1987; Kendall et al., 2007;
Blackshaw and Blackshaw, 1994).

Criterios medibles basados en resultados: ingesta de agua y alimentos, comportamiento


incluyendo especialmente frecuenciajadeo y respiratoriao o jadeo, tasa de morbilidad y
de mortalidad, cambios en la producción de leche.
ii) Estrés térmico por frío
Deberá existir una protección contra condiciones climáticas extremas cuando puedan
representar un riesgo serio para el bienestar de los animales, en particular para los
neonatos y los animales jóvenes, así como para otros que presentan fragilidad fisiológica.
Para tal fin, se deben prever camas o refugios naturales o artificiales suplementarios
(Manninen et al., 2002)

En condiciones climáticas de frío extremo, los operarios cuidadores deberán


implementar un plan de emergencia para que el ganado tenga refugio, alimento
adecuado y agua.

Criterios medibles basados en resultados: tasa de morbilidad y mortalidad, aspecto


físico, comportamiento, incluyendo especialmente posturas anómalas, escalofríos y
apiñamientos, curva tasa de crecimiento, cambios de peso e índice de y condición
corporal.
b) Iluminación

El ganado confinado estabulado que no tiene suficiente acceso a la luz natural deberá
recibir iluminación suplementaria que se ciña a una periodicidad natural suficiente como
para mantenerse sano y respetar su bienestar, facilitar los modelos de comportamiento
natural y permitir inspecciones adecuadas y seguras (Arab et al., 1995; Dahl et al.,
2000; Phillips et al., 2000). La iluminación no debe causar molestias a los animales. Las
vacas lecheras en estabulación deben recibir iluminación nocturna atenuada.

Criterios medibles basados en resultados: comportamiento especialmente


comportamiento locomotor alterado, morbilidad, aspecto físico, movilidad.
c) Calidad del aire

La buena calidad del aire y la ventilación son factores importantes para la sanidad y el
bienestar del ganado al reducir el riesgo de molestias y enfermedades respiratorias. La
calidad del aire se ve afectada por elementos tales como gases, polvo y
microorganismos; en los sistemas de estabulación, está muy influenciada por el manejo y
la estructura de la instalación. La composición del aire depende de la densidad animal
poblacional, el tamaño de los animales, la calidad de la cama y el suelo, el manejo de los
residuos, el diseño de las instalaciones y el sistema de ventilación.

Una ventilación adecuada es importante para disipar eficazmente el calor de los animales
y prevenir la acumulación de gases efluentes (principalmente, amoniaco y sulfuro de
hidrógeno), incluyendo los que emanan del almacenamiento del estiércol y el polvo en
sistemas de confinamiento. Las deficiencias en la calidad del aire y en la ventilación son
factores de riesgo de molestias y enfermedades respiratorias. Los niveles de amoníaco en
recintos cerrados no deberán exceder las 25 ppm.

Criterios medibles basados en resultados: tasa de morbilidad, comportamiento, tasa de


mortalidad, comportamiento especialmente frecuencia respiratoria o jadeo, tos, cambios
de peso y del índice condición corporal, curva o tasa de crecimiento.
d) Ruido

El ganado se adapta a los distintos niveles y tipos de ruido. Sin embargo, la exposición a
ruidos fuertes o repentinos, incluyendo los del personal, deberán minimizarse siempre
que sea posible para prevenir reacciones de estrés y miedo. Los ventiladores, alarmas,
mecanismos de suministro de alimentos u otros equipos interiores o exteriores deberán
construirse, ubicarse, accionarse y mantenerse de tal forma que se reduzcan los ruidos.
repentinos e inesperados.

Criterios medibles basados en resultados: comportamiento incluyendo comportamiento


locomotor, cambios en la producción de leche.
e) Suelos, camas, superficies de descanso y zonas exteriores

En todos los sistemas de producción, el ganado necesita un lugar bien drenado y cómodo
donde descansar (Baxter et al., 1983; Baxter, 1992; Moberg and Mench, 2000; Mench et
al., 1990; Ruis-
grupo deberán disponer de espacio suficiente para echarse y descansar al mismo tiempo
(Kondo et al., 2003, Barrientos et al., 2013; Chapinal et al., 2013).
Se debe prestar una particular atención a las zonas de parto, cuyo entorno (pisos, camas,
temperatura, corrales de parto e higiene) deberá ser apropiado para garantizar el
bienestar de las vacas recién paridas y de los recién nacidos (Sepúlveda-Varas et al.
aceptado).

En los sistemas de estabulación, las áreas de parto deberán limpiarse cuidadosamente y


cubrirse con una cama fresca entre cada parto. Si se utilizan corrales colectivos de parto,
deberán organizarse segú -
cubrirse con una cama fresca entre cada grupo de animales. Se deberá reducir el
intervalo de tiempo entre el primero y el último parto del grupo

Los corrales y potreros de parto exteriores deberán seleccionarse para proporcionar a la


vaca un ambiente limpio y cómodo. (Véase también el punto 2 7.x.5.1 punto i).

El mantenimiento de los suelos del corral en los sistemas de producción en estabulación


puede tener un impacto significativo en el bienestar del ganado (Ingvartsen et al., 1993;
Rushen and de Passillé, 1992; Barkema et al., 1999; Drissler et al., 2005). Las zonas que
no respondan a los criterios de bienestar animal y no sean aptas para el descanso (como
áreas con excesiva agua y acumulación de heces y camas húmedas (Fregonesi et al.,
2007)), no deberán incluirse en la cálculo determinación del espacio disponible para el
descanso del ganado.

Deberán mantenerse l Las pendientes de los corrales deberán permitir evacuar el agua de
los comederos y evitar su excesiva acumulación en los corrales.

Los suelos, camas, superficies de descanso y zonas exteriores Los corrales deberán
limpiarse siempre que las condiciones lo justifiquen, a fin de garantizar buenas
condiciones de higiene y reducir el riesgo de enfermedad.

En los sistemas de pastoreo, se deberá recurrir a un sistema de rotación de los potreros


para lograr una buena higiene y minimizar el riesgo de enfermedades.

Alguna forma de cama deberá proporcionarse a todos los animales estabulados en pisos
de concreto. Las camas de paja, arena o de otros materiales, como tapetes de caucho,
colchonetas de granulados de caucho o de agua, deberán ser adecuadas (garantizar la
higiene y no ser tóxicas), y mantenerse para proporcionar al ganado un lugar seco y
cómodo (Fisher et al., 2003; Zdanowicz et al., 2004; Bell, 2007; Bell and Huxley,
2009;Fregonesi, et al., 2009).

El diseño de compartimentos, mangas o establos abiertos deberá prever que el animal


pueda ponerse de pie y echarse confortablemente en una superficie sólida (el largo,
ancho y alto deberán ser apropiados para el tamaño de los animales más grandes (Tucker
et al. 2003; Tucker et al., 2004; Bell 2007; Cook et al., 2008; Tucker et al., 2009;
Bernardi et al., 2009; Anderson, 2010). Los animales deberán disponer de espacio
suficiente como para descansar y levantarse adoptando posturas normales, mover la
cabeza libremente al ponerse de pie y lamerse sin dificultad. En lo posible, su
concepción deberá permitir que el animal mueva su cabeza libremente al ponerse de pie.
Cuando existen espacios individuales previstos para el descanso, deberá existir al menos
un espacio por vaca (Fregonesi et al., 2007).

Los pasillos y las portillas deberán diseñarse y utilizarse de modo que permitan los
movimientos del ganado. Los pisos deberán ser diseñados teniendo como meta disminuir
los deslizamientos y las caídas, preservar el estado de los pies y reducir el riesgo de
heridas en las pezuñas. Deberán evitarse las superficies resbaladizas con el fin de
disminuir al máximo los deslizamientos y las caídas (emplear, por ejemplo, hormigón
acanalado, enrejado de metal no cortante, superficies de caucho o una capa gruesa de
arena). (Rushen and de Passilé, 2006; Haufe et al., 2009)

Si el sistema de estabulación dispone de áreas con piso con enrejado, el ganado,


incluyendo los animales de reposición, deberá tener acceso a una zona de descanso sin
rejas. La longitud y la separación de los listones deberán ser adaptadas al tamaño de los
cascos del ganado para evitar que se lastimen (Hinterhofer et al., 2006; Telezhenko et
al., 2007).

Si el ganado tiene que mantenerse atado, al exterior como al interior, deberá por lo
menos poder echarse, ponerse de pie, conservar una postura del cuerpo normal y darse
vuelta sin impedimentos. Las vacas atadas en cubículos de confinamiento deberán
desatarse el tiempo que les permita un ejercicio suficiente, con el fin de evitar problemas
de bienestar. Si están atadas en el exterior, deberán poder desplazarse. Los operarios
cuidadores han de ser conscientes de que los riesgos y
problemas de bienestar son mayores cuando los animales permanecen atados (Loberg et
al., 2004; Tucker et al., 2009).

Si en los establos hay toros reproductores, se deberá garantizar que tengan a la vista
otros animales y que dispongan de suficiente espacio para descansar y moverse. Si se
recurre al apareamiento natural, el piso no puede ser enrejado ni resbaloso.

Criterios medibles basados en resultados: tasa de morbilidad, especialmente (por


ejemplo: cojeras y tasas de lesiones (heridas en los corvejones y rodillas, lesiones
cutáneas úlceras por presión), comportamiento, especialmente alteración en la postura,
acicalamiento y comportamiento locomotor, cambios de peso y de índice de condición
corporal, aspecto físico (por ejemplo: pérdida de pelaje, puntaje de limpieza) y curvatasa
de crecimiento.
f) Emplazamiento, construcción y equipamiento

Al establecer una explotación, se han de evaluar el impacto del clima y de los factores
geográficos sobre el ganado lechero. Se deberán concentrar esfuerzos para mitigar
cualquier impacto negativo de estas características, adaptando la raza lechera al lugar y
teniendo en consideración otras localizaciones alternativas.

Las granjas para ganado lechero deben estar situadas en lugares geográficos adecuados
para la salud, el bienestar y la productividad del ganado.

Todas las instalaciones destinadas al ganado lechero deberán construirse, mantenerse y


funcionar de tal manera que se minimicen los riesgos para el bienestar animal (Grandin,
1980).

En los sistemas de pastoreo o combinados, los caminos y corredores de contención entre


la zona de ordeño y los potreros deberán estar acondicionados y gestionados, a fin de
reducir al mínimo las distancias para caminar. La construcción y el mantenimiento de los
caminos, incluyendo su superficie, deberán minimizar cualquier riesgo para el bienestar
del ganado, sobre todo para el estado de sus pies.

Los equipos de ordeño, manipulación y contención de las vacas lecheras deberán usarse
de manera que se limiten los riesgos de lesiones, dolor o angustia. Los fabricantes de
estos equipos deberán tener en cuenta el bienestar animal cuando redactan las
instrucciones de utilización.

No deberán emplearse equipos electrificados diseñados para el control del


comportamiento animal (entrenador de vacas y cercos eléctricos) y vinculados con un
aumento de la incidencia de problemas de bienestar.

Las cercas eléctricas deberán diseñarse y mantenerse adecuadamente para evitar


problemas de bienestar, y utilizarse únicamente siguiendo las instrucciones del
fabricante.

El ganado en todos los sistemas de producción pastoril o estabulado deberá tener


suficiente espacio en términos de confort y socialización (Kondo et al., 2003).

Cuando el ganado puede acceder a un espacio exterior, en especial a una zona de


pastoreo, la posibilidad de pastar y moverse conlleva beneficios adicionales y reduce el
riesgo de cojera.

En todos los sistemas de producción, los comederos deberán ser lo suficientemente


amplios para que el ganado acceda fácilmente sin obstáculos al alimento y al agua
(DeVries and Keyserlingk, 2005; DeVries et al., 2005; et al., 2004; DeVries, Endres
etal., 2005). Los comederos y bebederos deberán estar limpios y en buen estado, con
alimentos sin moho, sabor agrio o desagradable, grumos, y estar exentos de
contaminación fecal.

Las salas de ordeño, los bretes de contención, las mangas, estacadas y corrales no
deberán presentar bordes cortantes ni profusiones, para que el ganado no se lesione.

En lo posible, deberá haber un área separada para examinar de cerca los animales de
manera individual y disponer de sistemas de contención.

Cuando sea necesario,Se deberá prever un área de cuidados para los animales enfermos
o lesionados deben ser tratados separados de los sanos. Cuando se ha previsto una zona
especial, ésta
deberá responder a todas las necesidades del animal, por ejemplo, los animales yacentes
pueden requerir de cama adicional u otro tipo de suelo.

Los dispositivos hidráulicos, neumáticos o manuales, deberán ajustarse, según


corresponda, al tamaño del ganado que se manipula. Los equipos de contención, tanto
hidráulicos como neumáticos, deberán tener dispositivos de limitación de la presión
para evitar lesiones. Las piezas en movimiento deberán limpiarse con regularidad y
estar bien mantenidas para garantizar que el sistema funcione correctamente y que sea
seguro para el ganado.

Los dispositivos mecánicos y eléctricos utilizados en las instalaciones deberán ser


seguros para el ganado.

En la producción de las vacas lecheras, algunas veces se recurre a baños de inmersión y


pulverizaciones para el control de ectoparásitos. Este material deberá diseñarse y
utilizarse de modo que se minimice el riesgo de hacinamiento, lesiones y ahogo.

Las zonas de agrupamiento (por ejemplo, la entrada a la sala de ordeño) deberán


diseñarse y organizarse para evitar en lo posible el apiñamiento estrés por
amontonamiento y evitar las causas de lesiones y cojera.

Las áreas y rampas de carga, incluidas las pendientes de las rampas, han de diseñarse de
modo que se disminuya el estrés y las lesiones de los animales y se garantice la
seguridad de los operarios cuidadores, de acuerdo con lo previsto en los Capítulos 7.2.,
7.3. y 7.4.

Criterios medibles basados en resultados: respuesta a la manipulación, tasa de


morbilidad, especialmente cojera, tasa de mortalidad, comportamiento, especialmente
comportamiento locomotor alterado, cambios de peso y de índice de condición corporal,
cojera, curvatasa de crecimiento.
g) Planes de emergencia

Cuando se presenten fallas en los sistemas de abastecimiento de electricidad, agua y


alimentos que puedan comprometer el bienestar animal, los productores deberán contar
con planes de emergencia destinados a solucionar este tipo de problema. Estos planes
deberán incluir dispositivos de alarma a prueba de fallas para detectar disfunciones,
generadores eléctricos de seguridad, acceso a servicios de mantenimiento información
sobre los proveedores de servicios importantes, capacidad de almacenar agua en las
instalaciones, acceso a servicios de transporte de agua a domicilio, almacenamiento
adecuado de los alimentos en la explotación y suministro alternativo de alimentos.

Los productores de leche deberán implementar planes de emergencia que prevean la


evacuación de animales en caso de emergencia (incendio, inundación).

Criterios medibles basados en resultados: tasa de morbilidad, tasa de mortalidad,


comportamiento, vocalización.

Las medidas preventivas de emergencia deberán basarse en los recursos más que en los
resultados. Los planes de contigencia deberán estar documentados y comunicarse a los
diferentes responsables. Las alarmas y los sistemas de seguridad se han de inspeccionar
con regularidad.
2. Recomendaciones sobre protección animal y prácticas ganaderas

Las buenas prácticas ganaderas y de protección animal son esenciales para brindar un
nivel aceptable de bienestar animal. El personal a cargo de manipular y curar las vacas
lecheras deberá ser competente y estar suficientemente formado recibir formación
actualizada para contar con las habilidades y conocimientos prácticos necesarios sobre el
comportamiento, la manipulación, la sanidad, la bioseguridad, las necesidades
fisiológicas y el bienestar de las vacas lecheras. Se deberá contar con un número
suficiente de operarios cuidadores para garantizar la sanidad y el bienestar del ganado.
a) Bioseguridad y sanidad animal

i) Bioseguridad y prevención de enfermedades


La bioseguridad se define como un conjunto de medidas tendientes a mantener un rebaño
en un estatus sanitario particular y evitar la entrada o propagación de agentes
infecciosos.

Los planes de bioseguridad deberán elaborarse, implementarse y mantenerse de acuerdo


con el mejor estatus sanitario deseado para el rebaño, los recursos y las infraestructuras
disponibles, y los riesgos de enfermedad existentes. En lo que respecta las enfermedades
inscritas en la lista de la OIE, estos programas deberán respetar las recomendaciones
pertinentes que figuran en el Código Terrestre.

Los planes de bioseguridad deberán tener como finalidad el control de las principales
fuentes y medios de propagación de los agentes patógenos:

ganado vacuno, incluida la introducción en el rebaño,

terneros procedentes de diferentes fuentes,

otros animales domésticos, fauna silvestre, y pestes,

personas y prácticas sanitarias,

equipos, herramientas e instalaciones,

vehículos,

aire,

suministro de agua, alimentos y cama,

eliminación de estiércol, residuos y animales muertos

pienso

semen y embriones.
Criterios medibles basados en resultados: tasa de morbilidad, tasa de mortalidad,
eficiencia reproductiva, cambios de peso y de índice de condición corporal, cambios en
la producción de leche.
ii) Manejo zoosanitario

El manejo zoosanitario se define como un sistema diseñado para optimizar la sanidad


física y comportamental, así como el bienestar del rebaño de vacas lecheras. Abarca la
prevención, el tratamiento y el control de enfermedades y trastornos que afectan el
rebaño (en particular mastitis, laminitis, enfermedades reproductivas y metabólicas).

Deberá existir un programa eficaz para la prevención y el tratamiento de enfermedades y


trastornos diversos, definido en consulta con un veterinario. Este programa deberá incluir
el registro de datos actualizados de producción (por ejemplo: número de terneros
lactantes, nacimientos, entradas y salidas de animales, rendimiento lechero), morbilidad,
mortalidad, tasa de sacrificio sanitario y de tratamientos médicos. El operario cuidador
deberá mantenerlos actualizados. Un seguimiento regular de esta información facilita la
cría y revela rápidamente las anomalías que necesitan subsanarse.
A nivel nacional o regional, deberán existir programas para recopilar los registros y
vigilar las enfermedades de importancia para el bienestar animal.

Asimismo, se deberá establecer un programa contra los parásitos (endoparásitos,


ectoparásitos y protozoos) destinado a supervisar, controlar y tratarlos de manera
adecuada.

La cojera es un problema en lasrebañosde vacas lecheras. Los operarios cuidadores


deberán tomar medidas para evitar cojeras y verificar el estado de las patas y pezuñas y
tomar las medidas preventivas correspondientes (Sprecher et al., 1997; Flower and
Weary, 2006; Chapinal et al., 2009)

Los responsables del cuidado del ganado deberán reconocer a tiempo los signos
específicos de enfermedad o de angustia (tos, lagrimeo, cambios en el aspecto de la
leche, cambios en la capacidad
de locomoción),y los no específicos tales como una disminución de la ingesta de agua o
alimentos, de la producción de leche y del índice de condición corporal, cambios de
comportamiento o aspecto físico anormal (FAWC, UK, 1993; Ott et al., 1995;
Anonymous, 1997; Blecha, 2000; EU- SCAHAW, 2001; Webster, 2004; Mellor and
Stafford, 2004; Millman et al., 2004; OIE, 2005;
Appleby, 2006; Broom, 2006; Gehring et al., 2006; Fraser, 2008; Blokhuis et al., 2008;
Mench,
2008; Fraser, 2009; Ortiz-Pelawz etal., 2008; FAWAC, Ireland; Hart, 1987; Tizard, 2008; Weary
et
al., 2009).

El ganado con mayor riesgo de enfermedad o angustia requiere de inspecciones más


frecuentes por parte de los operarios cuidadores. Si estas personas sospechan la presencia
de una enfermedad o no pueden corregir las causas de enfermedad o de angustia, deberán
consultar a personas que posean la formación y la experiencia adecuadas, como
veterinarios especialistas u otros asesores cualificados.

En caso de que se sospeche o diagnostique una enfermedad de la lista de la OIE, los


Países Miembros lo se notificarán a la OIE los Servicios veterinarios oficiales (ver
Capítulo 1.1. del Código Terrestre).

La vacunación y otros tratamientos administrados al ganado deberán llevarlos a cabo


personas competentes en dichos procedimientos, teniendo en cuenta los consejos de
veterinarios o de otros expertos en la materia.

Los operarios cuidadores deberán ser competentes tener experiencia en tratar ganado con
enfermedades o lesiones crónicas, por ejemplo en reconocer y ocuparse del ganado que
no se pueda desplazar, en especial después del parto. Se buscará el debido asesoramiento
veterinario.

El ganado que no se pueda desplazar deberá tener acceso al agua todo el tiempo y
brindársele alimentación al menos una vez al día y ordeñarse, si es necesario. Deberá
protegerse del ataque de depredadores. No deberá desplazarse ni transportarse, a no ser
que sea absolutamente necesario excepto para tratamiento o diagnóstico. Tales
desplazamientos deberán efectuarse con sumo cuidado usando métodos que eviten
levantar o arrastrar a los animales inútilmente.

Los operarios cuidadores también deberán ser competentes en evaluar si los animales se
encuentran aptos para el transporte, como se describe en el Capítulo 7.3.

En caso de enfermedad o lesión crónica, si fracasa un tratamiento una vez que se haya
intentado un tratamiento haya fracasado y tan pronto como se estime que la recuperación
es imposible (ganado que no se pueda levantar sin ayuda y que se niegue a alimentarse o
a beber), se deberá proceder al sacrificio humanitario (AABP, 19992013; AVMA,
20072013), de acuerdo con lo previsto en el Capítulo 7.5 ó 7.6.

Los animales fotosensibles deberán contar con un espacio protegido del sol y, en lo
posible, se deberá identificar la causa.

Criterios medibles basados en resultados: tasa de morbilidad, tasa de mortalidad,


comportamiento depresivo, eficiencia reproductiva, comportamiento locomotor, aspecto
físico y cambios de peso y de índice de condición corporal, cambios en la producción
de leche.
iii) Planes de emergencia ante brotes de enfermedad

Los planes de emergencia deberán cubrir la gestión de las instalaciones en caso de brote
repentino de una enfermedad, de acuerdo con los programas nacionales y las
recomendaciones de los Servicios veterinarios, según corresponda.
b) Nutrición

Las exigencias nutritivas de las vacas lecheras están claramente definidas. El contenido
energético, proteínico, mineral y vitamínico de la dieta es un factor determinante esencial
de la producción de leche, el crecimiento, el índice de conversión, el rendimiento
reproductivo y la condición corporal (National Research Council, 2001).

Se deberá brindar al ganado acceso a una ración alimentaria equilibrada, adaptada


cualitativa y cuantitativamente a sus necesidades fisiológicas. Los sistemas de
alimentación deberán estar diseñados para minimizar la conducta agonística.
Cuando el ganado se mantiene al aire libre, es posible que una corta exposición a
cambios climáticos extremos impida el acceso a una alimentación que responda a sus
necesidades fisiológicas diarias. En tales circunstancias, los operarios cuidadores deberán
asegurarse de que el periodo de restricción alimentaria no se prolongue y de que se le
provea alimentos y agua adicionales, si existe el riesgo de comprometer su bienestar

Los operarios cuidadores deberán saber cuáles son los sistemas de evaluación índices de
la condición corporal adecuados para su ganado y no permitir que estos parámetros se
salgan de un rango aceptable en función de la raza y el estado fisiológico de los animales
(Roche et al., 2004; Roche et al., 2009).

Los piensos y los ingredientes de la alimentación suministrada deberán tener una calidad
que satisfaga las necesidades nutricionales del ganado y deberán ser almacenados de tal
manera que la contaminación y el deterioro sean mínimos (CA 2004, CAC/RCP 54-
2004). Cuando sea apropiado, se deberán analizar estos productos con el fin de verificar
la presencia de sustancias que puedan tener un impacto adverso en la sanidad animal
(Binder, 2007).

El riesgo de molestias digestivas aumenta en la medida en que se incrementa la


proporción de grano en la dieta o si el forraje es de baja calidad. Por lo tanto, cuando se
suministre cereales a las vacas lecheras, deberán introducirse progresivamente y no
superar el 50% de la dieta diaria. Los alimentos palatables con fibras tales como el
forraje ensilado, hierba y heno, deberán estar disponibles a voluntad para satisfacer las
necesidades metabólicas y favorecer la digestión y garantizar la función normal de
rumia.

Los operarios cuidadores deberán comprender la incidencia del tamaño y la edad del
ganado, los factores climáticos, la composición del alimento y los cambios súbitos de
alimentación en los trastornos digestivos y sus consecuencias negativas (desplazamiento
de abomaso, acidosis ruminal subaguda, timpanismo, absceso hepático, laminitis),
(Enemark, 2008; Vermunt and Greenough, 1994). Cuando sea apropiado, los productores
de vacas lecheras deberán consultar con un nutricionista que brinde asesoramiento sobre
la formulación de las raciones y los programas de alimentación.

Se deberá prestar una atención particular a la nutrición durante el último mes de


gestación, sobre todo en lo que respecta el equilibrio energético, la fibra alimentaria y
los micronutrientes, con miras a reducir las enfermedades antes y después del parto y la
pérdida de condición corporal (Drackley, 1999; Huzzey et al., 2005; Bertoni et al.,
2008;Goldhawk et al, 2009; Jawor et al., 2012; Vickers et al.,2013).

Brindar a los terneros una dieta completamente líquida limita el desarrollo fisiológico de
los intestinos y el desarrollo normal del proceso de rumia. Los terneros de más de dos
semanas deberán recibir una ración diaria suficiente de alimentos con fibras para
promover el desarrollo del rúmen (Reece & Hotchkiss. 1987).

Los productores de vacas lecheras deberán familiarizarse con las posibles carencias o los
excesos de micronutrientes en los sistemas de producción pastoril y estabulado en de sus
respectivas áreas geográficas y recurrir a suplementos formulados apropiadamente
cuando sea necesario.

Todo los bovinos, incluyendo los terneros no destetados, necesitan suministro


suficiente y el acceso a agua palatable que responda a sus requisitos fisiológicos y esté
libre de contaminantes peligrosos para su salud (Lawrence et al., 2004a; Cardot et al.,
2008).

Criterios medibles basados en resultados: tasa de mortalidad, tasa de morbilidad,


comportamiento especialmente agonístico (en la zona de alimentación), cambios de peso
y de índice de condición corporal, eficiencia reproductiva, cambios en la producción de
leche, curva tasa de crecimiento, vocalización.
c) Entorno social

El manejo del ganado deberá tener en cuenta el entorno social que guarda relación con el
bienestar animal, en particular en los sistemas de estabulación (Le Neindre, 1989; Sato et
al., 1993; Jóhannesson and Sørensen, 2000; Bøe and Færevik, 2003; Bouissouet al.,
2001; Kondo et al., 2003). Los aspectos problemáticos incluyen: comportamientos
agresivos y manifestaciones de hipersexualidad, mezcla de terneros y vacas,
alimentación del ganado de diferentes tamaños y
edades en los mismos corrales, alta densidad de población, espacio insuficiente en los
comederos, acceso insuficiente al agua y mezcla de toros.

La cría de ganado en todos los sistemas deberá tener en cuenta las interacciones sociales
dentro de los grupos. El operario cuidador deberá comprender la jerarquía que se
desarrolla dentro de los diferentes grupos y en los animales con alto riesgo, es decir, muy
jóvenes o viejos, pequeños o grandes con respecto al grupo, prestando atención a los
signos deintimidación comportamientos agonísticos y a las manifestaciones de
hipersexualidad. Igualmente, deberá comprender los riesgos de las interacciones que
implican comportamientos más agresivos entre animales. El ganado que manifieste
comportamiento agonístico excesivo deberá ser separado del grupo (Bøe and Færevik,
2003; Jensen and Kyhn, 2000; von Keyserlingk et al., 2008).

Cuando han fallado otras medidas, el ganado que exprese excesiva actividad agonística o
manifestaciones de hipersexualidad deberán ser retirados del grupo (BOE y Færevik,
2003; Jensen y Kyhn, 2000; von Keyserlingk et al, 2008.).

Los operarios cuidadores deberán ser conscientes de los problemas de bienestar animal
que pueden ser causados por el agrupamiento inadecuado de grupos de animales, y tomar
las medidas necesarias para minimizarlos (por ejemplo, introducir terneros en un nuevo
grupo, reunir animales que se encuentran en distintas etapas de la producción con
necesidades alimentarias diferentes), (Grandin, 1998; Grandin, 2003; Grandin, 2006).

No deberá mezclarse ganado con y sin cuernos, puesto que ello puede aumentar el
riesgo de lesiones (Menke et al., 1999). Cuando los ganaderos tengan la intención de
cambiar el fenotipo de sus animales, deberán tomar todas las medidas apropiadas para
reducir este riesgo.

Criterios medibles basados en resultados: comportamiento, especialmente (por ejemplo,


tiempo que pasan tumbados,) lesiones físicas y heridas, cambios de peso e índice y de
condición corporal, aspecto físico (limpieza), índice de evaluación de la cojera, cambios
en la producción lechera, tasa de morbilidad, tasa de mortalidad, curvatasa de
crecimiento, vocalización.
d) Densidad de población Espacio disponible

Una elevada densidad de población El espacio disponible insuficiente e inadecuado


puede aumentar las lesiones y producir efectos adversos en la curvatasa de crecimiento,
el índice de conversión alimentaria, y el comportamiento, por ejemplo, la locomoción, el
descanso y el consumo de alimento y agua (Martin and Bateson, 1986; Kondo et al.,
2003).

La densidad de poblaciónEl espacio disponible deberá tener en cuenta diferentes zonas


para acostarse, mantenerse de pie y alimentarse. Organizarse para garantizar que La
concentración no deberá influirinfluya negativamente en el comportamiento normal del
ganado y en el tiempo que pasa acostado(Bøe and Færevik, 2003).

Esto incluye la capacidad de echarse libremente sin riesgo de lastimarse, desplazarse por
el corral y tener acceso al alimento y al agua. Todos los animales deberán poder echarse
al mismo tiempo, desplazarse y levantarse libremente. La densidad de poblaciónEn los
animales adultos, el espacio disponible también deberá determinarse de tal manera que
no afecte la ganancia de peso ni la duración del tiempo de descanso (Petherick and
Phillips, 2009). Si se observa un comportamiento anómalo, se deberán tomar medidas
correctivas como aumentar el espacio atribuido, redefinir las zonas disponibles para
echarse, pararse y [Link] reducir la densidad de población

En los sistemas de pastoreo, la densidad de población depende del alimento disponible y


del suministro de agua, además de la calidad de los pastizales (Stafford and Gregory,
2008).

Criterios medibles basados en resultados: comportamiento, especialmente


comportamiento depresivo, tasa de morbilidad, tasa de mortalidad, cambios de peso y e
índice de condición corporal, aspecto físico, cambios en la producción de leche, carga
parasitaria, curva tasa de crecimiento.
e) Protección contra predadores

En la medida de lo posible, el ganado deberá protegerse de los predadores.

Criterios medibles basados en resultados: tasa de mortalidad, tasa de morbilidad (índice


de lesiones), comportamiento, aspecto físico.
f) Selección genética

A la hora de elegir una raza o subespecie para un lugar o sistema de producción


determinados, además de la productividad, será preciso tener en cuenta consideraciones
de bienestar y sanidad (Lawrence et al., 2001; Boissy and Le Neindre, 1997; Dillon et al.,
Boissy et al., 2007; Jensen et al., 2008; Veissier et al., 2008; 2006; Macdonald et al.,
2008). Ejemplos de estas consideraciones son los requisitos nutricionales de
mantenimiento, la resistencia a los ectoparásitos y la tolerancia al calor.

En los programas de reproducción, se deberá dedicar la misma atención a los criterios


que contemplen la mejora del bienestar y de la salud, como a los que tratan la
producción. Deberán impulsarse la conservación y el desarrollo de líneas genéticas de
ganado lechero, que limitan o reducen los problemas de bienestar animal. Entre estos
criterios, se incluyen las necesidades nutricionales, la resistencia a ectoparásitos y la
tolerancia al calor.

Dentro de una misma raza, se deberán seleccionar individuos para obtener una
descendencia que posea características que beneficien la salud animal y su bienestar,
favoreciendo la robustez y la longevidad. Esto incluye la resistencia a las enfermedades
infecciosas relacionadas con la producción, la facilidad del parto, la fertilidad, la
conformación corporal, la movilidad y el temperamento.

Criterios medibles basados en resultados: tasa de morbilidad, tasa de mortalidad,


duración de la vida productiva, comportamiento, aspecto físico, eficiencia reproductiva,
cojera, relación con el hombre, curva tasa de crecimiento, índice de condición corporal
por encima de límites aceptables.
g) Inseminación artificial, diagnóstico de gestación y transferencia de embriones

La colecta de semen deberá estar a cargo de un cuidador formado para ello de manera de
no provocar dolor ni sufrimiento en el toro ni en ningún animal celador utilizado durante
la colecta, de acuerdo con el Capítulo 4.6

La inseminación artificial y el diagnóstico de gestación deben estar a cargo de un


operario competente, de acuerdo con las disposiciones del Capítulo 4.7.

La transferencia de embriones deberá realizarse bajo anestesia, epidural o de otro tipo, y


estar a cargo de un operario competente, de preferencia un veterinario o un
paraprofesional de veterinaria, de acuerdo con las disposiciones de los Capítulos 4.7 y
4.8.

Criterios medibles basados en resultados: comportamiento, tasa de morbilidad, eficiencia


reproductiva.
h) Selección del reproductor, la progenitora y gestión reproductiva

La distocia puede representar constituye un riesgo para el bienestar de las vacas lecheras
(Proudfoot et al, 2009). Las novillas no se deberán reproducir antes de que sean lo
suficientemente maduras físicamente como para garantizar la sanidad y el bienestar,
tanto de la madre como del ternero al nacer. El toro tiene un alto impacto genético en el
tamaño final de la cría, lo que puede tener repercusiones significativas en la facilidad del
parto. La selección del macho para una implantación de embrión, una inseminación
artificial o apareamiento natural deberá tener en cuenta la madurez y el tamaño de la
hembra.

Las vacas y terneras preñadas deberán cuidarse durante la gestación para lograr una
condición física adaptada a la raza. El aumento excesivo de peso acrecienta el riesgo de
distocia y de trastornos metabólicos al final de la gestación o después del parto.

Deberá hacerse un seguimiento a las vacas y las novillas cuando se acerca el parto. Los
operarios cuidadores competentes deberán ayudar a los animales que se haya observado
que tengan dificultad para parir, tan pronto como se detecte dicha dificultad.

Criterios medibles basados en resultados: tasa de morbilidad (tasa de distocia) tasa de


mortalidad (vaca y ternero), eficiencia reproductiva, especialmente tasa de distocia,
placenta retenida y metritis, índice de condición corporal.
i) Terneros recién nacidos (ver también 7.x.5 1e)
No se deberá recurrir a accesorios para acelerar el proceso del parto, salvo en casos de
distocia, sin causar dolor, estrés indebido o problemas de salud mayores.

Los terneros recién nacidos son susceptibles de hipotermia. La temperatura y ventilación


del área de parto deberá considerar las necesidades del recién nacido. Una cama suave y
seca y un suplemento de calor pueden contribuir a evitar el estrés por frío.

Normalmente, la inmunidad adecuada del calostro depende del volumen y de la cantidad


del calostro ingerido y de la prontitud en que se le dé a la cría.

Los operarios cuidadores deberán garantizar que las crías reciban suficiente calostro, de
preferencia de su propia progenitora y dentro de las veinticuatro horas posteriores al
nacimiento para que posean la necesaria inmunidad pasiva. El efecto benéfico del
calostro es mayor si se recibe en las primeras 6 horas de vida. Si hay un riesgo de
contaminación por la madre, se deberá utilizar el calostro de una vaca sana. En la medida
de lo posible, los terneros deberán seguir recibiendo calostro o su equivalente durante al
menos los primeros 5 días de vida

Si se deben transportar Los recién nacidos no se deberán transportar hasta que el


ombligo se haya curado. Todo transporte necesario posterior deberá hacerse según lo
indicado en el Capítulo 7.3.

Los terneros deberán manejarse y transportarse tratando de minimizar la angustia,


evitando dolores y heridas.

Criterios medibles basados en resultados: tasa de mortalidad, tasa de morbilidad, curva


tasa de crecimiento
j) Separación de los terneros y destete

En los sistemas de producción de vacas lecheras, existen distintas estrategias utilizadas


para separar al ternero de su madre. Puede ser el caso de una separación precoz (en
general durante las primeras 48 horas de vida) o de una más gradual (dejando al ternero
con su madre durante un período mayor para que siga dándole de mamar). La separación
puede resultar es angustiante tanto para la vaca como para el ternero (Newberry and
Swanson, 2008; Weary et al., 2008)

A efectos de este capítulo, el destete se define como el paso del ternero de una dieta
basada en la leche a una dieta con fibras y un ternero destetado ya no recibe leche en su
ración alimentaria. Este cambio deberá ser progresivo y el ternero sólo deberá ser
destetado cuando su sistema digestivo de rumiante se haya desarrollado lo suficiente
para permitir su crecimiento, salud y bienestar (Roth et al., 2009).

Si es necesario,l Los productores de vacas lecheras deberán buscar el asesoramiento de


expertos sobre el momento más apropiado y el método de destete adecuado para su tipo
de ganado y sistema de producción.

Criterios medibles basados en resultados: tasa de morbilidad, tasa de mortalidad,


comportamiento tras la separación (vocalización, actividad de la vaca y del ternero),,
aspecto físico, cambios de peso e índice de y condición corporal, curva tasa de
crecimiento.
k) Cría de animales de reemplazo
Los terneros jóvenes son muy sensibles al estrés térmico, por lo tanto, se deberá prestar
mucha atención a la gestión de la temperatura ambiente (por ejemplo, suplemento de
cama, alimentación o protección para mantener el calor y alcanzar un crecimiento
apropiado), (Camiloti, et al. 2012).

Si es posible, los animales de reemplazo deberán criarse en grupos conformados por


animales de la misma edad y tamaño similar (Jensen and Kyhn, 2000; Bøe and Færevik,
2003).

Ya sea que la crianza sea individual o enEn el corral colectivo, cada ternero deberá tener
suficiente espacio como para moverse y girar, descansar, levantarse, acicalarse sin
dificultad, ver y tocar otros animales. (ver también 1.e).
Se deberán vigilan los animales de reemplazo para evitar amamantamientos cruzados y
prever medidas en consecuencia (por ejemplo, dispositivos de succión, revisar o
modificar las prácticas de alimentación, otros enriquecimientos ambientales simulan el
amamantamiento, anillos nasales o una separación temporaria) (Seo et al., 1998; Jemsem,
2003; De Paula Vieira et al., 2010; Ude et al., 2011).

Es importante velar por la nutrición de los animales en su etapa de crecimiento para


garantizarles una buena salud y una curva de crecimiento adaptada a la raza y a los
objetivos de cría de la explotación.

Criterios medibles basados en resultados: tasa de morbilidad, tasa de mortalidad,


comportamiento, especialmente amamantamiento cruzado, acicalamiento y
comportamientos de reposo, lesiones, aspecto físico, cambios de peso, e índice de
condición corporal, curvatasa de crecimiento, eficiencia reproductiva.
l) Organización del ordeño

El ordeño, mecánico o manual, deberá realizarse con calma y consideración, con vistas a
evitar dolor y angustia. Deberá prestarse una particular atención a la higiene del
personal, de las ubres y del material de ordeño (Barkema et al., 1999; Breen et al.,
2009). Todas las vacas lecheras deberán inspeccionarse cada vez que se ordeñan para
asegurarse de que no existe ninguna anomalía en la leche.

Las máquinas de ordeño, especialmente los sistemas automáticos de ordeño, deberán


emplearse y mantenerse con miras a minimizar los daños en los pezones y las ubres. Los
fabricantes de estos equipos deberán brindar instrucciones de funcionamiento que
tengan en cuenta el bienestar animal.

Deberá establecerse una rutina de ordeño regular en función del estadio de la lactancia,
de la capacidad del sistema utilizado (por ejemplo, las vacas en plena lactancia puede
necesitar una mayor frecuencia de ordeño para disminuir la presión de la ubre). Todas
las vacas lecheras deben controlarse cada vez que se ordeñan para asegurarse de que no
existe ninguna anomalía en la leche.

Los operarios cuidadores deberán revisar con regularidad la información brindada por el
sistema de ordeño y actuar en función de los resultados para proteger el bienestar de las
vacas.

Cuando se recurre a una máquina de ordeño, se deberá mantener siguiendo las


recomendaciones del fabricante, con vistas a minimizar las lesiones de la ubre y el
pezón.

Se deberá prestar mucha atención a las vacas que se ordeñan por primera vez. Si es
posible, se les deberá familiarizar con la sala de ordeño antes de parir.

Los tiempos de espera demasiado prolongados, antes y después del ordeño, pueden
acarrear problemas de salud y bienestar (por ejemplo, cojera, disminución del tiempo
que pasa comiendo). El responsable de la operación deberá asegurarse de que se acorten
los tiempos de espera.

Criterios medibles basados en resultados: tasa de morbilidad (por ejemplo, estado de la


ubre), comportamiento, cambios en la producción de leche, calidad de la leche, aspecto
físico (lesiones).
m) Procedimientos de cría dolorosos

Los procedimientos de cría se llevan a cabo por razones de gestión, de bienestar animal y
de salud humana. Dichas prácticas a veces son dolorosas, y deberán realizarse de manera
de que minimicen dolor y angustia en el animal.

Deberán tomarse en consideración procedimientos alternativos que reduzcan o eviten el dolor.

Con relación a estas prácticas, las opciones posibles para favorecer el bienestar animal
son las siguientes: abandonar el procedimiento gracias a nuevas estrategias de cría,
producir bovinos en los que el procedimiento no sea necesario, y remplazar el
procedimiento por una práctica alternativa no quirúrgica que aporte una mejora
comprobada del bienestar animal.

Ejemplos de tales intervenciones: descorne, eliminación del botón germinal e identificación.


i) Eliminación del botón germinal y Ddescorne(y eliminación del botón germinal)
En general, el ganado lechero con cuernos se descorna para reducir las lesiones en los
animales y evitar daños en la piel, mejorar la seguridad humana, reducir posibles daños
en las instalaciones, y facilitar el transporte y la manipulación del ganado (Laden et al.,
1985; Petrie et al., 1996; Singh et al., 2002; Sutherland et al., 2002; Stafford et al., 2003;
Stafford and Mellor, 2005a). Cuando es factible y apropiado para los sistemas de
producción, la selección de ganado mocho es preferible al descorne.

Es preferible realizar una eliminación del botón germinal a una edad temprana que un
descuerne cuando el ganado es mayor.

La cauterización térmica de los botones a cargo de un cuidador competente y con el


equipo adecuado es el método recomendado para minimizar el dolor post operatorio.
Este procedimiento se debe efectuar a una edad adecuada, antes de la fijación del botón
en el hueso del cráneo.

Se deberá buscar el asesoramiento de un veterinario o de un paraprofesional de


veterinaria para determinar el método y momento más adecuado según el tipo de bovinos
y el sistema de producción. Se recomienda ampliamente el uso de anestesia y analgesia
para la eliminación del botón germinal y ser sistemático en el descorne. Para estos dos
procedimientos existen sistemas de contención adaptados.

Existen otros métodos de descorne: ablación de un botón germinal con un cuchillo y la


aplicación de una pasta química para cauterizar la zona. Cuando se utiliza la pasta
química, se prestará una atención particular a las quemaduras por químicos en otras
partes del ternero o de los otros animales. Este método no es recomendable ya que es
difícil de manejar el dolor.

Los operarios deberán recibir una formación adecuada sobre el procedimiento utilizado y
ser capaces de reconocer los signos de dolor y complicaciones (sangrado excesivo e
infección sinusal)

Cuando sea necesario descornar las vacas lecheras, los productores deberán buscar el
asesoramiento de veterinarios para aplicar el método más adecuado, las técnicas de
anestesia y analgesia, y saber cuál es el mejor momento para esta operación, habida
cuenta del tipo de ganado y su sistema de producción.

Se recomienda el descorne o la eliminación del botón germinal a edad temprana y, si es


posible, bajo anestesia o analgesia y bajo la supervisión de un veterinario.

La cauterización térmica de los botones a cargo de un cuidador competente y con el


equipo adecuado es el método recomendado para minimizar el post operatorio doloroso.
Esta operación se debe efectuar a una edad adecuada, antes de la fijación del botón en el
cráneo. Existen otros métodos de descorne: ablación de un botón germinal con un
cuchillo y la aplicación de una pasta química para cauterizar la zona. Cuando se utiliza la
pasta química, se prestará una particular atención a las quemaduras por químicos en
otras partes del ternero o de los otros animales.

Los métodos de descorne cuando el desarrollo de los cuernos ya ha comenzado implican


quitarlos o cortarlos con una sierra justo en la base del cuerno, cerca del cráneo. Los
operarios encargados del descorne del ganado deberán recibir una formación, demostrar
su competencia en el procedimiento utilizado y ser capaces de reconocer los signos de
complicación (sangrado excesivo, infección sinusal).
ii) Caudectomía

Las investigaciones demuestran que la caudectomía no mejora la salud y el bienestar de


las vacas lecherasanimal, por lo tanto no se recomienda, el rabo de las vacas lecheras
como procedimiento de rutina, cortar. Es preferible cortar los pelos de la cola cuando es
un problema el mantenimiento de la higiene (Sutherland and Tucker, 2011).
iii) Identificación

Desde una perspectiva de bienestar animal, La marcación por muescas o el anillado en


las orejas, los tatuajes, el marcado en frío y la utilización de dispositivos de
radiofrecuencia (RFID) son los métodos de elección para identificar de manera
permanente las vacas lecheras. Sin importar el método usado, se ha de adoptar el
acercamiento menos invasivo (por ejemplo, número mínimo de etiquetas por oreja,
tamaño de la muesca). Deberá ser realizado por operarios experimentados,
rápidamente y con el equipo apropiado. El marcado con hierro caliente deberá ser
realizado por operarios experimentados, rápidamente y con el equipo apropiado.

Se estima que el marcado en frío es menos doloroso que el marcado con hierro caliente.
Ambos métodos deben evitarse en la medida en que se dispongan de métodos de
identificación alternativos (identificación electrónica o etiquetas de oreja). Si se recurre
al marcado, los operarios deberán disponer de la formación y competencias necesarias
para aplicar la técnica elegida y poder reconocer los signos de complicaciones.

Criterios medibles basados en resultados: tasa de complicaciones post-procedimiento,


tasa de morbilidad (complicaciones post-procedimiento), comportamiento anormal,
vocalización, aspecto físico., cambios de peso e índice de condición corporal
n) Inspección y manipulación

Las vacas lecheras deberán ser examinadas a intervalos apropiados, según los sistemas
de producción y los riesgos para la sanidad y el bienestar del ganado. En la mayoría de
los casos,Las vacas lactantes deberán inspeccionarse al menos una vez al día. Algunos
animalesdeberán recibirdeberán inspeccionarse con mayor frecuencia una inspección
más frecuente: por ejemplo, los terneros recién nacidos (Larson et al., 1998; Townsend,
1994), las vacas en la última etapa de la gestación (Boadi and Price, 1996; Mee, 2008;
Odde, 1996; Proudfoot, K et at. 2013), los terneros recién destetados, el ganado que haya
experimentado un estrés ambiental y el que haya soportado un manejo doloroso o un
tratamiento veterinario.

Las vacas lecheras que estén enfermas o lastimadas deberán recibir el tratamiento
apropiado en la primera oportunidad que se presente por parte de operarios cuidadores,
competentes y formados. Si los operarios cuidadores son incapaces de proporcionar el
tratamiento apropiado, se deberá buscar el servicio de un veterinario.

Las recomendaciones sobre la manipulación del ganado también se encuentran en el


Capítulo 7.5. Los equipos que pueden causar dolor o angustia (por ejemplo, aguijón
afilado o eléctrico) sólo deberán emplearse en circunstancias extremas, siempre y cuando
el animal se pueda mover libremente. A las vacas lecheras no se les deberá aplicar
aguijones en las zonas sensibles, sobre todo en la ubre, la cara, los ojos, la nariz o la
región anogenital. No se deberán utilizar picanas eléctricas en los terneros (ver también
punto 3 del Artículo [Link]).

Cuando los perros se utilizan para reunir el ganado, deberán entrenarse correctamente.
Los operarios cuidadores deberán saber que la presencia de perros puede estresar y
asustar al ganado y deben saber controlarlos en todo momento. El uso de perros es
inadecuado para la estabulación, las áreas de agrupamiento u otros recintos pequeños en
los que el ganado no pueda moverse libremente.

El ganado se adapta a distintos entornos visuales. Sin embargo, es conveniente limitar su


exposición a movimientos bruscos o los cambios en contrastes visuales persitentes para
prevenir reacciones de miedo y estrés.

No se deberá recurrir a la electroinmovilización.

Criterios medibles basados en resultados: relación con el hombre, tasa de morbilidad,


tasa de mortalidad, comportamiento especialmente comportamiento locomotor alterado,
vocalización, eficiencia reproductiva, cambios de peso e índice de condición corporal,
cambios en la producción lechera.
o) Formación del personal

Todos los responsables de la explotación deberán disponer de la competencia necesaria


de acuerdo con sus responsabilidades y los conocimientos sobre la cría de ganado,
gestión de animales, rutinas de ordeño, técnicas de gestión de la reproducción,
comportamiento, bioseguridad, signos de enfermedad y de los indicadores de falta de
bienestar de los animales, como estrés, dolor incomodidad, y sobre la forma de
aliviarlos.

La competencia necesaria podrá adquirirse a través de una formación oficial o la


experiencia práctica.
Criterios medibles basados en resultados: relación con el hombre, tasa de morbilidad,
tasa de mortalidad, comportamiento, eficiencia reproductiva, cambios de peso e índice de
condición corporal, cambios en la producción lechera.
p) Gestión de desastres

Se deberán instaurar planes para reducir y mitigar las consecuencias de desastres


(temblores, inundaciones, incendios y huracanes). Estos planes pueden incluir
procedimientos de evacuación, la identificación de terrenos elevados, la conservación de
reservas de alimento y agua, la despoblación y el sacrificio humanitario si fuera
necesario.

Deberán implementarse planes de emergencia para minimizar y mitigar los efectos delos
desastres naturales o las condiciones climáticas extremas, como estrés por golpe de calor,
sequía, tempestades e inundación. Dentro de los planes de emergencia se deberán incluir
los procedimientos de matanza en condiciones decentes para los animales enfermos o
heridos. En épocas de sequía, las decisiones relativas al manejo de los animales deberán
tomarse lo más rápido posible, contemplando la posibilidad de reducir el número de
cabezas.

Dentro de los planes de emergencia se deberán incluir los procedimientos de matanza


en condiciones decentes para los animales enfermos o heridos.

Es posible consultar más referencias sobre los planes de contingencia en los puntos 1 g) y 2a)
XXXIV) del Artículo 7.X.5.
q) Matanza en condiciones decentes

Cuando se trabaja con ganado herido o enfermo, se deberá hacer un rápido diagnóstico
para determinar si el animal debe recibir un tratamiento o ser sacrificado en condiciones
decentes.

Una persona con la debida formación deberá tomar la decisión sobre el procedimiento
de matanza en condiciones decentes.

Las razones para la matanza en condiciones decentes pueden incluir:

emaciación severa, animal con gran debilidad, incapaz de desplazarse o que corre
el riesgo de no poder levantarse;

ganado incapaz de desplazarse, que no se pueda levantar, no quiera comer o


beber o no haya reaccionado correctamente a la terapia;

rápido deterioro de su estado de salud, sin que la terapia haya hecho efecto;

dolores graves, debilitantes;

fractura abierta;

lesión en la médula espinal;

enfermedad del sistema nervioso central;

infecciones articulares múltiples con pérdida de peso crónica;

terneros prematuros con pocas probabilidades de sobrevivir o con anomalías


congénitas debilitantes.

medidas que forman parte de la respuesta ante situaciones de desastres

Bienestar Animal y Sistemas de Producción de Ganado Vacuno de carne


Artículo 7.9.1.

Definición

Los sistemas de producción de ganado vacuno de carne se definen como todos los
sistemas comerciales de producción de ganado cuyo propósito consiste en alguno de los
siguientes pasos o
todos ellos: la reproducción, la crianza y el periodo final de engorde del ganado con
vistas a la producción de carne vacuna para consumo.

Artículo 7.9.2. Ámbito de

aplicación

El presente capítulo abarca los aspectos de bienestar de los sistemas de producción en


la explotación de ganado vacuno de carne, desde el nacimiento hasta el periodo final de
engorde. El ámbito de aplicación no incluye la producción de terneros.

Artículo 7.9.3.

Sistemas comerciales de producción de ganado vacuno de carne

Los sistemas comerciales de producción de ganado vacuno de carne incluyen:


1. Sistemas intensivos

Son sistemas en los que el ganado está confinado y depende por completo del hombre
para satisfacer las necesidades diarias básicas tales como alimento, refugio y agua.
2. Sistemas extensivos

Son sistemas en los que el ganado se desplaza libremente al aire libre y tiene cierta
autonomía en la selección del alimento (mediante el pastoreo), el consumo de agua y el
acceso al refugio.
3. Sistemas semi-intensivos

Son sistemas en los que el ganado está sometido a cualquier combinación de métodos de
cría extensivo e intensivo, o bien simultáneamente o bien de forma alternada, según
cambien las condiciones climáticas y el estado fisiológico del ganado.

Artículo 7.9.4.

Criterios o variables medibles de bienestar del ganado vacuno de carne

Los siguientes criterios medibles basados en resultados, que son específicamente


parámetros medibles centrados en el animal, pueden resultar indicadores útiles del
bienestar animal. El uso de estos indicadores y de los umbrales apropiados deberá
adaptarse a las diferentes situaciones en que se maneja ganado vacuno de carne.
Igualmente, deberá tenerse en cuenta el diseño del sistema.

Comportamiento

Algunos comportamientos pueden indicar problemas de bienestar animal. Esto incluye


disminución de la ingesta de alimento, aumento de la frecuencia respiratoria o jadeo
(evaluado por un sistema de puntuación) y manifestación de estereotipias, agresividad,
depresión u otras conductas anómalas.
1. Tasas de morbilidad

Las tasas de morbilidad, como las de enfermedad, cojera, complicación post


procedimiento y frecuencia de lesiones por encima de los umbrales reconocidos pueden
ser indicadores directos o indirectos del estado de bienestar animal de todo el rebaño.
Comprender la etiología de la enfermedad o del síndrome es importante para detectar
posibles problemas de bienestar animal. Los sistemas de puntuación, tales como el índice
de las cojeras, pueden brindar información adicional.

El examen post mortem es útil para establecer las causas de muerte del ganado. La
anatomopatología, tanto clínica como post mortem, puede emplearse como indicadora de
enfermedad, lesiones y otros problemas que puedan comprometer el bienestar animal.
2. Tasas de mortalidad

Las tasas de mortalidad, al igual que las tasas de morbilidad, pueden ser indicadores
directos o indirectos del estado de bienestar animal. Dependiendo del sistema de
producción, se pueden obtener estimaciones de las tasas de mortalidad analizando las
causas de muerte, así como el patrón de frecuencia y de la distribución espacio-temporal
de la mortalidad. Las tasas de mortalidad
deberán notificarse con regularidad, es decir, diaria, mensual, anualmente o con respecto
a las actividades principales de cría dentro del ciclo de producción.
3. Cambios de peso y de condición corporal

En los animales en crecimiento, la ganancia de peso puede ser un indicador de sanidad y


bienestar animal. Una mala condición corporal y una pérdida de peso significativa
pueden ser indicadores de problemas de bienestar.
4. Eficiencia reproductiva

La eficiencia reproductiva puede ser un indicador de sanidad y bienestar en los animales.


Un bajo rendimiento reproductivo puede indicar problemas de bienestar animal. Por
ejemplo:

anestro o prolongación del intervalo postparto,

baja tasa de concepción,

alta tasa de abortos,

alta tasa de distocia.


5. Aspecto físico

El aspecto físico puede ser un indicador de sanidad y bienestar animal, así como de las
condiciones de cría. Los atributos de aspecto físico que pueden indicar problemas de
bienestar son:

presencia de ectoparásitos,

pelaje de color o textura anómalos o excesivamente sucio de heces, barro o suciedad,

deshidratación,

emaciación.

6 Respuestas a la manipulación

Una manipulación inadecuada puede conllevar miedo y angustia en el ganado. Los


indicadores pueden ser:

velocidad de salida de la manga del corral o del brete de contención,

tipo de comportamiento en la manga o el brete de contención,

índice de animales que resbalan o se caen,

índice de animales que se mueven con ayuda de una picana eléctrica,

índice de animales que se golpean contra las cercas o puertas,

índice de animales lesionados durante la manipulación (cuernos o miembros o


extremidades fracturados y laceraciones),

índice de animales que vocalizan durante la contención.

Complicaciones debidas a la manipulación durante los procedimientos de rutina


En el ganado vacuno de carne es frecuente llevar a cabo procedimientos quirúrgicos y
no quirúrgicos para mejorar su rendimiento, facilitar la manipulación y mejorar la
seguridad del hombre y el bienestar animal. Sin embargo, si estos procedimientos no se
aplican correctamente, puede comprometerse el bienestar animal. Los siguientes
indicadores reflejan este tipo de problemas:

infección e inflamación tras el procedimiento,

miasis,

mortalidad.
Artículo 7.9.5.

Recomendaciones

Cada recomendación incluye una lista de criterios medibles pertinentes basados en


resultados que se derivan del Artículo [Link] criterios no excluyen otras medidas
cuando sea apropiado.
1. Bioseguridad y sanidad animal

a) Bioseguridad y prevención de enfermedades

La bioseguridad se define como un conjunto de medidas tendientes a mantener un


rebaño en un estatus sanitario particular y evitar la entrada o propagación de agentes
patógenos.

Los planes de bioseguridad deberán elaborarse e implementarse de acuerdo con el estatus


sanitario deseado para el rebaño y los riesgos de enfermedad existentes. En lo que
respecta las enfermedades incluidas en la lista de la OIE, estos programas deberán
respetar las recomendaciones pertinentes que figuran en el Código Terrestre.

Los planes de bioseguridad deberán tener como finalidad el control de las principales
fuentes y medios de propagación de los agentes patógenos:
i) ganado vacuno,

ii) otros animales,

iii) personas,

iv) equipos,

v) vehículos,

vi) aire,

vii) suministro de agua,

viii) alimento.

Criterios medibles basados en resultados: tasa de morbilidad, tasa de mortalidad,


eficiencia reproductiva, cambios de peso y de condición corporal.
b) Gestión de la sanidad animal

La gestión de la sanidad animal se define como un sistema diseñado para optimizar la


sanidad física y comportamental, así como el bienestar del rebaño de ganado vacuno.
Abarca la prevención, tratamiento y control de enfermedades y trastornos que afectan el
rebaño, incluyendo el registro de enfermedades, lesiones, muertes y tratamientos
médicos cuando sea apropiado.

Deberá existir un programa eficaz para la prevención y el tratamiento de enfermedades y


trastornos diversos de conformidad con los programas establecidos por un veterinario
cualificado según sea apropiado.

Los responsables del cuidado del ganado deberán reconocer los signos de mala sanidad o
de angustia, tales como una disminución de la ingesta de agua o alimento, un cambio de
peso y de condición corporal, cambios en el comportamiento o aspecto físico anormal.
El ganado con mayor riesgo de enfermedad o angustia requerirá una inspección más
frecuente por parte de los operarios cuidadores. Si estas personas no son capaces de
corregir las causas de enfermedad o angustia, o sospechan la presencia de una
enfermedad de declaración obligatoria, deberán consultar a quienes posean la formación
y la experiencia adecuadas, como veterinarios especialistas u otros asesores cualificados.

La administración de vacunas y otros tratamientos al ganado deberá llevarse a cabo por


personas competentes en dichos procedimientos teniendo en cuenta los consejos de
veterinarios o de otros expertos en la materia.
Los operarios cuidadores deberán tener experiencia en reconocer y ocuparse del ganado
que no se puede desplazar, así como en tratar ganado con enfermedades o lesiones
crónicas.

El ganado que no se pueda desplazar deberá tener acceso al agua todo el tiempo y
brindársele alimento al menos una vez al día. No deberá desplazarse ni transportarse, a
no ser que sea absolutamente necesario por motivos de tratamiento o diagnóstico. Tales
movimientos deberán efectuarse con sumo cuidado usando métodos tales que impidan el
arrastre o una excesiva elevación.

Una vez que se haya intentado un tratamiento y tan pronto como se estime que la
recuperación es imposible, deberá procederse al sacrificio humanitario del ganado que no
se pueda levantar sin ayuda y que se niegue a alimentarse o a beber, de acuerdo con lo
previsto en el Capítulo 7.5.

Criterios medibles basados en resultados: tasa de morbilidad, tasa de mortalidad,


eficiencia reproductiva, comportamiento, aspecto físico, cambios de peso y de condición
corporal.
2. Aspectos ambientales

a) Entorno térmico

Si bien el ganado se puede adaptar a una amplia gama de entornos térmicos


particularmente si las razas se eligen de acuerdo con las condiciones ambientales, las
fluctuaciones repentinas del clima pueden causar estrés térmico por calor o frío.
i) Estrés térmico por calor

El riesgo de estrés térmico por calor para el ganado vacuno está influenciado por
factores ambientales tales como la temperatura del aire, la humedad relativa ambiente y
la velocidad del viento, al igual que por factores relativos al animal, como la raza, la
edad, la condición corporal, la tasa metabólica, y el color y densidad del pelaje.

Los operarios cuidadores deberán ser conscientes del riesgo que el estrés térmico por
calor conlleva en sus animales. Si se espera que las condiciones induzcan estrés térmico
por calor, deberán cesar las actividades de rutina diarias que requieran el movimiento
del ganado. Si el riesgo de estrés por calor alcanza niveles muy altos, los operarios
cuidadores deberán instaurar un plan de emergencia que puede incluir una reducción de
la densidad de población, la preparación de espacios con sombra, el libre acceso a agua
potable y la aspersión de agua de riego para que penetre a través del pelaje y los
refresque.

Criterios medibles basados en resultados: comportamiento, incluyendo la frecuencia del


jadeo y respiratoria, tasa de morbilidad, tasa de mortalidad.
ii) Estrés térmico por frío

Deberá existir una protección contra condiciones climáticas extremas cuando puedan
representar un riesgo serio para el bienestar de los animales, en particular para los
neonatos y los animales jóvenes, así como para otros que estén fisiológicamente
comprometidos. La protección suministrada debe ser proporcionada con refugios
naturales o artificiales creados para tales fines.
Los operarios cuidadores deberán asegurarse de que el ganado tenga acceso a alimento y
agua suficientes durante el golpe de frío. En momentos de condiciones climáticas de frío
extremo, los operarios cuidadores deberán implementar un plan de emergencia para que
el ganado tenga refugio, así como alimento y agua suficientes.

Criterios medibles basados en resultados: tasa de mortalidad, aspecto físico,


comportamiento como posturas anormales, escalofríos y apiñamientos.
b) Iluminación

El ganado confinado que no tiene acceso a la luz natural deberá recibir iluminación
suplementaria que se ciña a una periodicidad natural suficiente como para mantenerse
sano y que respete su bienestar, para facilitar los modelos de comportamiento natural y
permitir una inspección adecuada del ganado.
Criterios medibles basados en resultados: comportamiento, tasa de morbilidad, aspecto físico.
c) Calidad del aire

La buena calidad del aire es un factor importante para la sanidad y el bienestar del
ganado. Resulta afectada por los diversos constituyentes del aire, tales como gases, polvo
y microorganismos, y está muy influenciada por el manejo, en particular en los sistemas
intensivos. La composición del aire depende de la densidad de población, el tamaño de
los animales, la calidad de la cama y el suelo, la gestión de los residuos, el diseño de las
instalaciones y el sistema de ventilación.

Una ventilación adecuada es importante para una disipación eficaz del calor de los
animales y para prevenir la acumulación de NH3 y de gases efluentes en una unidad de
confinamiento. Las deficiencias en la calidad del aire y de la ventilación son factores de
riesgo para las molestias y enfermedades respiratorias. Los niveles de amoníaco en
recintos cerrados no deberán exceder las 25 ppm.

Criterios medibles basados en resultados: tasa de morbilidad, comportamiento, tasa de


mortalidad, cambios de peso y de condición corporal.
d) Ruido

El ganado se adapta a los distintos niveles y tipos de ruido. Sin embargo, la exposición a
ruidos fuertes o repentinos deberá ser minimizada siempre que sea posible para prevenir
reacciones de estrés y miedo (por ejemplo, la estampida). Los ventiladores, los
mecanismos de suministro de alimentos u otros equipos de interior o de exterior deberán
construirse, ubicarse, accionarse y mantenerse de tal forma que causen el menor ruido
posible.

Criterios medibles basados en resultados: comportamiento.


e) Nutrición

Las exigencias nutritivas del ganado vacuno de carne están bien definidas. El contenido
energético, proteínico, mineral y vitamínico del alimento es un factor determinante
esencial del crecimiento, el índice de conversión, el rendimiento reproductivo y la
composición corporal.

Se deberá brindar al ganado el acceso a una ración alimentaria equilibrada, adaptada


cualitativa y cuantitativamente a sus necesidades fisiológicas. Cuando el ganado se
mantiene en condiciones extensivas, es posible que una corta exposición a extremos
climáticos impida el acceso a una alimentación que responda a sus necesidades
fisiológicas diarias. En tales circunstancias, los operarios cuidadores deberán asegurarse
de que el periodo de restricción alimentaria no se prolongue y de que se implementen
estrategias de mitigación si existe el riesgo de comprometer el bienestar.

Los operarios cuidadores deberán saber cuál es el índice de condición corporal adecuado
para su ganado y no permitir que este índice se salga de un intervalo aceptable. Si no se
dispone de alimento suplementario, se deberán tomar las medidas necesarias para evitar
el ayuno, incluido el sacrificio, la venta o una nueva ubicación de los animales, e incluso
el sacrificio humanitario.

Los piensos y los ingredientes de la alimentación suministrada deberán tener una calidad
que satisfaga las necesidades nutricionales del ganado. Cuando sea apropiado, el
alimento y los ingredientes que lo componen deberán ser analizados, con el fin de
comprobar si contienen ciertas sustancias que puedan tener un impacto adverso en la
sanidad animal.

En general, el ganado criado en sistemas de producción intensiva consume dietas que


contienen una alta proporción de grano(s) (maíz, sorgo, cebada, subproductos de
cereales) y una menor proporción de forraje (heno, paja, ensilado, cáscaras, etc.). Las
dietas con un forraje insuficiente pueden contribuir a un comportamiento oral anormal en
el ganado al final del periodo de engorde, tales como el excesivo movimiento de la
lengua. Cuando aumenta la proporción de grano en el alimento, aumenta el riesgo de
trastornos digestivos en el ganado vacuno. Los operarios cuidadores deberán comprender
los efectos del tamaño y la edad del ganado, los factores climáticos, la composición del
alimento y los cambios súbitos del mismo en los trastornos digestivos y sus
consecuencias negativas (acidosis, timpanismo, absceso hepático, laminitis). Cuando sea
apropiado, los productores de
ganado vacuno de carne deberán consultar a un nutricionista especializado para
asesorarse sobre la formulación de raciones y programas de alimentación.

Los productores de ganado vacuno de carne deberán familiarizarse con las posibles
carencias o los excesos de micronutrientes en los sistemas de producción extensiva e
intensiva en sus respectivas áreas geográficas y recurrir a suplementos formulados
apropiadamente cuando sea necesario.

Todo el ganado vacuno necesita un suministro suficiente de agua palatable y el acceso a


la misma, que responda a sus requisitos fisiológicos y esté libre de contaminantes
peligrosos para su sanidad.

Criterios medibles basados en resultados: tasa de mortalidad, tasa de morbilidad,


comportamiento, cambios de peso y de condición corporal, eficiencia reproductiva.
f) Suelos, camas, superficies de descanso y zonas exteriores

En todos los sistemas de producción de ganado vacuno, el ganado necesita un lugar bien
drenado y cómodo donde descansar. Todo el ganado de un grupo deberá disponer de
espacio suficiente para echarse y descansar al mismo tiempo.

La gestión de los suelos del corral en los sistemas de producción intensiva puede tener un
impacto significativo en el bienestar del ganado. Cuando existan zonas no aptas para el
descanso como agua en exceso o acumulación de heces, el espesor de estas zonas no
deberá comprometer el bienestar, ni abarcar todo el espacio disponible para el ganado.

Se deberán mantener las pendientes en los corrales para permitir que el agua se drene de
los comederos y evitar una acumulación excesiva.

Los corrales deberán limpiarse siempre que las condiciones lo justifiquen y, por lo
menos, una vez después de cada ciclo de producción.

Si el ganado se cría sobre piso de rejilla, la anchura de los listones y de las separaciones
que queden entre ellos deberán ser adaptados al tamaño de los cascos del ganado para
evitar que se lastimen. En la medida de lo posible, el ganado vacuno criado sobre suelo
de rejilla deberá tener acceso a una zona de cama.

En las camas de paja u otros sistemas de descanso, se deberá llevar a cabo un


mantenimiento de la cama para brindar al ganado un lugar seco y cómodo donde echarse.

Las superficies de los pasillos de hormigón deberán ser acanaladas o con una textura
que permita que los animales puedan desplazarse sin dificultades.

Criterios medibles basados en resultados: tasa de morbilidad (por ejemplo: cojeras,


úlceras por presión), comportamiento, cambios de peso y de condición corporal, aspecto
físico.
g) Entorno social

El manejo del ganado deberá tener en cuenta el entorno social, ya que guarda relación
con el bienestar animal, en particular en los sistemas intensivos. Los aspectos
problemáticos incluyen: manifestaciones de hipersexualidad de ciertos animales y peleas,
mezcla de terneros y novillos, alimentación del ganado de diferentes tamaños y edades
en los mismos corrales, alta densidad de población, espacio insuficiente en los
comederos, acceso insuficiente al agua y mezcla de toros.

La cría de ganado en todos los sistemas deberá tener en cuenta las interacciones sociales
dentro de los grupos. El operario cuidador deberá comprender la jerarquía que se
desarrolla dentro de los diferentes grupos y centrarse en los animales con alto riesgo, es
decir, muy jóvenes o muy viejos, pequeños o grandes respecto al resto del grupo,
prestando atención a los signos de acoso e hipersexualidad. El operario cuidador deberá
comprender los riesgos que implica una alta frecuencia de peleas entre los animales,
especialmente después de mezclar grupos. El ganado que manifieste hipersexualidad y
comportamientos conflictivos deberá ser separado del grupo.

No deberá mezclarse ganado con cuernos y sin cuernos, puesto que ello puede aumentar
el riesgo de lesiones.
Deberá existir una cerca adecuada para minimizar cualquier problema de bienestar
animal provocado por una mezcla inapropiada de grupos de ganado.

Criterios medibles basados en resultados: comportamiento, aspecto físico, cambios de


peso y de condición corporal, tasas de morbilidad y mortalidad.
h) Densidad de población

Una elevada densidad de población puede aumentar la prevalencia de lesiones y producir


efectos adversos en la tasa de crecimiento, el índice de conversión, y el comportamiento,
por ejemplo, la locomoción, el descanso y el consumo de alimento y agua).

La densidad de población deberá organizarse para que no se produzca un hacinamiento


que influya negativamente en el comportamiento normal del ganado. Esto incluye la
capacidad de echarse libremente sin riesgo de lastimarse, desplazarse por el corral y
tener acceso al alimento y al agua. La densidad de población también deberá
determinarse de tal manera que no afecte la ganancia de peso ni la duración del tiempo
de descanso. Si se observa un comportamiento anómalo se deberán tomar medidas, como
reducir la densidad de población.

En los sistemas extensivos, se deberá ajustar la densidad de población al abastecimiento


de alimento disponible.

Criterios medibles basados en resultados: comportamiento, tasa de morbilidad, tasa de


mortalidad, cambios de peso y de condición corporal, aspecto físico.
i) Protección contra predadores

En la medida de lo posible, el ganado deberá protegerse de los predadores.

Criterios medibles basados en resultados: tasa de mortalidad, tasa de morbilidad (índice


de lesiones), comportamiento, aspecto físico.
3. Aspectos del manejo

a) Selección genética

A la hora de elegir una raza o subespecie para un lugar o un sistema de producción


determinados, además de la productividad, será preciso tener en cuenta consideraciones
de bienestar y sanidad. Ejemplos de estas consideraciones son los requisitos
nutricionales de mantenimiento, la resistencia a los ectoparásitos y la tolerancia al
calor.

Dentro de una raza, se pueden seleccionar genéticamente individuos para obtener una
progenie que posea características que beneficien la sanidad animal y su bienestar. Esto
incluye instinto maternal, facilidad para parir, peso al nacer, capacidad de amamantar,
conformación corporal y temperamento.

Criterios medibles basados en resultados: tasa de morbilidad, tasa de mortalidad,


comportamiento, aspecto físico, eficiencia reproductiva.
b) Gestión reproductiva

La distocia puede representar un riesgo para el bienestar del ganado vacuno de carne.
Las novillas no se deberán reproducir antes de que sean lo suficientemente maduras
físicamente para garantizar la sanidad y el bienestar, tanto de la madre como del ternero
al nacimiento. El toro tiene un alto impacto genético en el tamaño final de la cría, lo que
puede tener repercusiones significativas en la facilidad del parto. Por lo tanto, a la hora
de seleccionar el macho, se deberá tener en cuenta la madurez y el tamaño de la hembra.
No se deberán implantar, inseminar ni aparear las novillas y vacas de manera tal que la
progenie comporte un aumento del riesgo para el bienestar tanto de la madre como del
ternero.

Las vacas y terneras preñadas deberán cuidarse durante la gestación para que no
engorden o adelgacen demasiado. El aumento excesivo de peso acrecienta el riesgo de
distocia y tanto la ganancia como la pérdida de condición incrementan el riesgo de
trastornos metabólicos al final de la gestación o después del parto.
En lo posible, deberá hacerse un seguimiento a las vacas y las novillas cuando se acerca
el parto. Operarios cuidadores competentes deberán ayudar a los animales que se haya
observado que tengan dificultad para parir, tan pronto como se detecte dicha dificultad.

Criterios medibles basados en resultados: tasa de morbilidad (tasa de distocia), tasa de


mortalidad (vaca y ternero), eficiencia reproductiva.
c) Calostro

Normalmente, el hecho de que el ternero reciba suficiente inmunidad del calostro


depende del volumen y de la cantidad del calostro ingerido y de la prontitud con la que
se le dé a la cría.

En lo posible, los operarios cuidadores de animales deberán garantizar que las crías
reciban suficiente calostro dentro de las veinticuatro horas posteriores al nacimiento.

Criterios medibles basados en resultados: tasa de morbilidad, tasa de mortalidad, cambios de peso.
d) Destete

A efectos de este capítulo, el destete se define como el paso del ternero de una dieta
basada en la leche a una dieta con fibras. En los sistemas de producción de ganado de
carne vacuno, el destete puede representar un momento estresante en la vida del ternero.

El ternero sólo deberá ser destetado cuando su sistema digestivo rumiante se haya
desarrollado lo suficiente para permitir su crecimiento y bienestar.

En los sistemas de producción de ganado vacuno de carne, se utilizan diferentes


estrategias de destete. Estas incluyen la «separación abrupta», una separación en la cerca
y el uso de dispositivos colocados en el morro del ternero para disuadir la succión.

Se deberán tomar precauciones particulares cuando el destete abrupto vaya seguido de


situaciones adicionales de estrés tales como el transporte, puesto que se corre el riesgo de
aumentar la tasa de morbilidad de los terneros en dichas circunstancias.

Si es necesario, los productores de ganado vacuno de carne deberán buscar el


asesoramiento de expertos sobre el momento más apropiado y el método de destete
adecuado para su tipo de ganado y sistema de producción.

Criterios medibles basados en resultados: tasa de morbilidad, tasa de mortalidad,


comportamiento, aspecto físico, cambios de peso y de condición corporal.
e) Intervenciones dolorosas

En el ganado vacuno de carne se aplican de forma sistemática prácticas de cría que


pueden causar dolor por razones de eficiencia productiva, sanidad y bienestar animal y
seguridad humana. Estas intervenciones deberán realizarse de tal modo que se cause el
mínimo dolor y estrés al animal. Estas intervenciones deberán llevarse a cabo a la edad
más temprana posible y mediante el uso de analgesia o anestesia según la
recomendación o supervisión de un veterinario.

Las futuras opciones para mejorar el bienestar animal en relación con estas
intervenciones incluyen: suspender la intervención y responder a la necesidad de operar
mediante estrategias de manejo; optar por la reproducción de ganado que no requiera
estas prácticas; o reemplazar la intervención actual por una alternativa no quirúrgica que
haya demostrado mejorar el bienestar animal. Ejemplos de estas prácticas incluyen:
castración, descorne, ovariectomía (esterilización), caudectomía, identificación.
i) Castración

La castración del ganado vacuno de carne se realiza en numerosos sistemas de


producción, con el fin de reducir la agresión entre animales, mejorar la seguridad
humana, evitar el riesgo de gestación no deseada en el rebaño y mejorar la eficiencia de
la producción.

Cuando sea necesario realizar una castración, los productores deberán buscar el
asesoramiento en los veterinarios para conocer el método óptimo y el momento
adecuado para su tipo de ganado y sistema de producción.
Los métodos de castración utilizados en el ganado vacuno incluyen la intervención
quirúrgica para la ablación de los testículos, métodos isquémicos, y aplastamiento y
corte del cordón espermático.

Cuando sea factible, los terneros deberán castrarse antes de la edad de tres meses o en la
primera oportunidad de manipulación después de que alcancen esta edad, utilizando el
método que cause menos dolor o sufrimiento al animal.

Los productores deberán buscar el asesoramiento de un veterinario sobre la


disponibilidad y la conveniencia de aplicar analgesia o anestesia para la castración del
ganado vacuno de carne, particularmente en los animales de más edad.

Los operarios encargados de la castración de ganado vacuno de carne deberán recibir una
formación adecuada sobre el procedimiento utilizado y ser capaces de reconocer los
signos de complicación.
ii) Descorne (y eliminación del botón germinal)

En general, el ganado vacuno de carne se descorna para reducir las lesiones en los
animales y evitar daños en la piel, mejorar la seguridad humana, reducir posibles daños
en las instalaciones, y facilitar el transporte y la manipulación del ganado. Cuando es
factible y apropiado para los sistemas de producción, la selección de ganado mocho es
preferible al descorne.

Cuando sea necesario descornar el ganado, los productores deberán buscar el


asesoramiento de veterinarios para aplicar el método más adecuado y saber cuál es el
mejor momento para su tipo de ganado y su sistema de producción.

Cuando sea factible, el ganado deberá descornarse cuando el desarrollo del cuerno
todavía esté en su fase inicial o en la primera oportunidad de manipulación, cuando el
animal haya superado esta etapa. De este modo, la intervención implica menor
traumatismo de los tejidos porque el desarrollo de los cuernos está todavía en su etapa de
formación inicial y no existe una inserción del cuerno al cráneo del animal.

Los métodos de descorne (eliminación del botón germinal) en la fase inicial de


formación del cuerno implican su ablación con un cuchillo, su cauterización térmica o la
aplicación de una pasta química cáustica destinada a cauterizar el botón germinal. Los
métodos de descorne cuando el desarrollo de los cuernos ya ha comenzado implican
quitarlos cortándolos o serrándolos justo en la base del cuerno, cerca del cráneo.

Los productores deberán buscar el asesoramiento de veterinarios sobre la disponibilidad


y la conveniencia de aplicar una analgesia o anestesia para el descorne del ganado
vacuno de carne, sobre todo en el caso de los animales más viejos, cuando el cuerno está
más avanzado.

Los operarios encargados del descorne del ganado vacuno de carne deberán recibir una
formación, demostrar su competencia en el procedimiento utilizado y ser capaces de
reconocer los signos de complicación.
iii) Ovariectomía (esterilización)

En ocasiones se requiere recurrir a la ovariectomía de las novillas para evitar el riesgo de


gestación no deseada en condiciones extensivas de pastoreo. Un veterinario o un
operario muy bien formado deberán llevar a cabo la esterilización quirúrgica. Los
productores deberán buscar el asesoramiento de veterinarios sobre la disponibilidad y la
conveniencia de aplicar una analgesia o anestesia para la esterilización del ganado
vacuno de carne. Se deberá alentar el uso de la analgesia o anestesia.
iv) Caudectomía

En el ganado vacuno de carne, la caudectomía se efectúa con el fin de prevenir necrosis


en el extremo de la cola en las operaciones de confinamiento. Estudios realizados
muestran que mayor espacio por animal y una cama adecuada son eficaces para prevenir
la necrosis en el extremo de la cola. Por lo tanto, no se recomienda que los productores
lleven a cabo la caudectomía en el ganado vacuno de carne.
v) Identificación
Desde una perspectiva de bienestar animal, los crotales auriculares, la marcación por
muescas en las orejas, los tatuajes, el marcado en frío y la utilización de dispositivos de
radiofrecuencia (RFID) son los métodos de elección para identificar de manera
permanente al ganado vacuno de carne. Sin embargo, en algunas situaciones, el marcado
con hierro caliente puede ser el único método práctico de identificación permanente del
ganado vacuno de carne. El marcado con hierro caliente deberá ser realizado por
operarios experimentados, rápidamente y con el equipo apropiado. Además, los sistemas
de identificación deberán establecerse de acuerdo con el Capítulo 4.1.

Criterios medibles basados en resultados: tasa de complicaciones post-procedimiento,


tasa de morbilidad, comportamiento, aspecto físico, cambios de peso y de condición
corporal.
f) Manipulación e inspección

El ganado vacuno de carne deberá ser controlado a intervalos apropiados, según los
sistemas de producción y los riesgos para la sanidad y el bienestar del ganado. En los
sistemas intensivos deberán inspeccionarse al menos una vez al día.

Los animales que deberán recibir una inspección más frecuente son: los terneros recién
nacidos, las vacas en la última etapa de la gestación, los terneros recién destetados, el
ganado que haya experimentado un estrés ambiental y el ganado que haya soportado un
manejo doloroso o una intervención quirúrgica.

Los operarios cuidadores deberán estar formados para reconocer los signos de buena
sanidad, de enfermedad y de bienestar del ganado vacuno de carne. Debe haber una
cantidad suficiente de operarios cuidadores como para garantizar una sanidad y bienestar
adecuados de los animales.

El ganado que esté enfermo o lastimado deberá recibir el tratamiento apropiado en la


primera oportunidad que se presente por parte de operarios cuidadores competentes y
formados. Si los operarios cuidadores son incapaces de proporcionar el tratamiento
apropiado, se deberá buscar el servicio de un veterinario.

Si el estado del animal sugiere un mal pronóstico y si tiene pocas posibilidades de


recuperarse, deberá llevarse a cabo un sacrificio humanitario y sin dilación.

Cuando el ganado vacuno de carne se arrea hacia el interior de una instalación propia de
un sistema extensivo, deberá ser conducido con tranquilidad y calma al ritmo del animal
más lento. Deberán tenerse en cuenta las condiciones climáticas y el ganado no deberá
ser arreado en condiciones de calor o frío extremos. No debe llevarse al ganado al borde
de la angustia. Cuando agrupar y manejar animales bovinos pueda causar estrés al
ganado, se deberán evitar las manipulaciones múltiples y reunir los procedimientos
necesarios en una sola secuencia. Si el manejo no implica situaciones de estrés, los
procedimientos de manipulación deberán realizarse por etapas para evitar la acumulación
de estrés derivada de aplicar procedimientos múltiples.

Los perros bien entrenados pueden brindar una ayuda eficaz en este aspecto. El ganado
se puede adaptar a diferentes entornos visuales. No obstante, la exposición a
movimientos súbitos o persistentes y a contrastes visuales se deberá minimizar en la
medida de lo posible, con el fin de evitar el estrés y las reacciones de miedo.
No se deberá recurrir a la electroinmovilización.

Criterios medibles basados en resultados: respuesta a la manipulación, tasa de


morbilidad, tasa de mortalidad, comportamiento, eficiencia reproductiva, cambios de
peso y de condición corporal.
g) Formación del personal

Todos los responsables de la explotación deberán tener la competencia necesaria de


acuerdo con sus responsabilidades y los conocimientos sobre cría de ganado,
comportamiento, bioseguridad, signos generales de enfermedad y de los indicadores de
falta de bienestar de los animales, como estrés, dolor e incomodidad, y sobre la forma de
aliviarlos.

La competencia necesaria podrá adquirirse a través de una formación oficial o la


experiencia práctica.
Criterios medibles basados en resultados: respuesta a la manipulación, tasa de
morbilidad, tasa de mortalidad, comportamiento, eficiencia reproductiva, cambios de
peso y de condición corporal.
h) Planes de emergencia

Cuando los fallos en los sistemas de abastecimiento de electricidad, agua y alimento


puedan comprometer el bienestar animal, los productores de carne vacuna deberán contar
con planes de emergencia para cubrir las deficiencias que pudieran tener lugar en estos
sistemas. Los planes de emergencia deberán incluir dispositivos de alarma que avisen de
fallos para detectar disfunciones, generadores eléctricos de seguridad, acceso a servicios
de mantenimiento, capacidad de almacenar agua en las instalaciones, recurso a servicios
de transporte de agua a domicilio, almacenamiento adecuado de los alimentos en la
explotación y suministro alternativo de alimentos.

Deberán implementarse estos planes de emergencia para minimizar y mitigar los efectos
de los desastres naturales o las condiciones climáticas extremas, como estrés por calor,
sequía, ventisca, incendios e inundación. Dentro de los planes de emergencia se deberán
incluir los procedimientos de sacrificio humanitario para los animales enfermos o
heridos. En épocas de sequía, las decisiones relativas al manejo de los animales deberán
tomarse lo más rápido posible, contemplando la posibilidad de reducir el número de
cabezas. Asimismo, los planes de emergencia deberán cubrir la gestión de las
instalaciones en caso de brote repentino de una enfermedad, de acuerdo con los
programas nacionales y las recomendaciones de los Servicios Veterinarios, según
corresponda.
i) Emplazamiento, construcción y equipamiento

Las explotaciones ganaderas de vacuno de carne deberán beneficiarse de una situación


geográfica apropiada para la sanidad, el bienestar y la productividad del ganado.

Todas las instalaciones para el ganado vacuno de carne deberán construirse, mantenerse
y explotarse con el fin de minimizar el riesgo para el bienestar del ganado.

El equipamiento para la manipulación y la contención del ganado vacuno de carne sólo


debe usarse para minimizar los riesgos de lesiones, dolor o angustia.

En los sistemas de producción tanto intensiva como extensiva, el ganado deberá tener
suficiente espacio como para que se satisfagan sus necesidades de confort y
socialización.

El ganado que se mantenga amarrado deberá, como mínimo, poder echarse, y en el caso
de que esté amarrado al aire libre, girarse y caminar.

En los sistemas de producción intensiva, los comederos deberán ser lo suficientemente


grandes para que el ganado tenga suficiente acceso al alimento, y deberán estar limpios y
con alimento en buen estado sin moho, sabor agrio, grumos o sabor desagradable. El
ganado vacuno deberá tener acceso a una fuente de agua en todo momento.

Los suelos de las instalaciones donde se aloje a los animales deberán estar
adecuadamente drenados, y los establos, las mangas y los bretes de contención deberán
proporcionar tracción para impedir que el ganado se lesione.
Los bretes de contención, las mangas y los corrales no deben presentar bordes cortantes
ni protrusiones, para que el ganado no se lesione.

Los pasillos y puentes deberán ser diseñados y utilizados de modo que no se impida el
movimiento del ganado. Deberán evitarse las superficies resbaladizas. Con el fin de
disminuir al máximo los deslizamientos y las caídas, se puede utilizar el hormigón
acanalado, el enrejado de metal (no cortante), esteras de goma o una capa gruesa de
arena. Un manejo tranquilo es fundamental para minimizar los resbalones. Cuando se
accionan puentes y se hacen capturas, se deberán evitar los ruidos excesivos, puesto que
pueden causar angustia al ganado.

El equipo de contención, tanto hidráulico como neumático o manual, deberá ajustarse,


según corresponda, al tamaño del ganado que se va a arrear. El equipo de contención,
tanto hidráulico como neumático, deberá tener dispositivos de limitación de la presión
para evitar lesiones. Las piezas en movimiento deberán limpiarse con regularidad y
estar bien mantenidas para garantizar que el sistema funcione correctamente y que sea
seguro para el ganado.
Los dispositivos mecánicos y eléctricos utilizados en las instalaciones deberán ser
seguros para el ganado.

En la producción de ganado vacuno de carne, cuando se recurre a los baños de inmersión


para el control de ectoparásitos, éstos deben diseñarse y utilizarse de modo que se
minimice el riesgo de hacinamiento, con el fin de prevenir lesiones y asfixia.

Criterios medibles basados en resultados: respuesta a la manipulación, tasa de


morbilidad, tasa de mortalidad, comportamiento, cambios de peso y de condición
corporal, aspecto físico, cojera.
j) Matanza humanitaria

Cuando se trabaje con ganado herido o enfermo, se deberá hacer un rápido diagnóstico
para determinar si el animal debe ser sacrificado de forma humanitaria o recibir un
tratamiento adicional.

Una persona con la debida formación deberá tomar la decisión sobre el procedimiento
de matanza de modo humanitario.

Las razones para la matanza humanitaria pueden incluir:


i) emaciación severa, animal con gran debilidad, incapaz de desplazarse o que corre el riesgo
de no poder levantarse;

ii) ganado incapaz de desplazarse, que no se pueda levantar, no quiera comer o beber o no
haya reaccionado correctamente a la terapia;

iii) rápido deterioro de su estado de sanidad, sin que la terapia haya hecho efecto;

iv) dolores graves, debilitantes;

v) fractura abierta;

vi) lesión en la médula espinal;

vii) enfermedad del sistema nervioso central; e

viii) infecciones articulares múltiples con pérdida de peso crónica.

Los métodos de sacrificio humanitario de ganado vacuno de carne se encuentran en el


Artículo 7.6.5.

Bienestar Animal y Sistemas de Producción de Cerdos


Artículo 7.13.1.

Definiciones
Los sistemas comerciales de producción de cerdos son aquellos sistemas cuyo propósito
incluye toda o parte de lo siguiente: la crianza, la reproducción y el manejo de cerdos
(Sus scrofa) para la producción y venta de cerdos o carne de cerdos.

A efectos de este capítulo, la «gestión» se define a nivel de la granja y del operario


cuidador. Entre las prácticas de gestión de la granja, figura la gestión de los recursos
humanos incluyendo la selección y la capacitación de los operarios, además de los
métodos de manejo del animal, tales como las mejores prácticas de estabulación y cría y
la implementación de protocolos y auditorías de bienestar que tengan un impacto en el
bienestar animal. A nivel del operario cuidador se requiere una amplia gama de
habilidades de cría bien desarrolladas y conocimientos para cuidar a los animales.

A efectos de este capítulo, el «enriquecimiento ambiental» designa el incremento de la


complejidad del entorno de un animal (por ejemplo, dándole oportunidades de explorar
en búsqueda de alimentos y alojándole con otros de su misma especie) para incentivar
la expresión de los comportamientos normales, estimular sus funciones cognitivas y
reducir la expresión de comportamientos anormales. El objetivo de ofrecer
enriquecimiento deberá ser mejorar el estado físico y mental del animal.
A efectos de este capítulo, las «esterotípias» se definen como un comportamiento
repetitivo inducido por la frustración, intentos repetidos de adaptación o
disfuncionamiento del sistema nervioso central. Se expresan en forma de una secuencia
de comportamientos anormales que aparecen sin una finalidad o función obvias. El
disfuncionamiento permanente del sistema nervioso central en respuesta a condiciones
estresantes puede significar que el desarrollo de esterotípias puede no resolverse pese a
cambios posteriores en el entorno o a otros tratamientos tales como aquellos relacionados
con niveles de alimentación o composición de la dieta. Algunas de las esterotipias que
suelen observarse en cerdos son masticación con la boca vacía, masticación de piedras,
girar la lengua, rechinar de dientes, mordizquear los barrotes y lamer el suelo.

A efectos de este capítulo, la apatía significa que el animal deja de responder a los
estímulos que normalmente suscitan una respuesta. Aún más, el comportamiento apático
se ha descrito como un comportamiento anormal o inadaptado, que se manifiesta
mediante una actividad reducida, falta de interés o preocupación (es decir, indiferencia) y
ausencia de sentimientos o emociones (impasibilidad).

A efectos de este capítulo, el «comportamiento agonístico» es una serie de


comportamientos que se expresan en situaciones de conflicto e incluyen componentes de
ofensa, defensa, sumisión o escape. Puede incluir contacto tales como morder, empujar,
o falta de contacto, como amenazas en forma de posturas corporales y gestos. El
comportamiento agresivo (por ejemplo, peleas) es un componente del comportamiento
agonístico.

A efectos de este capítulo, el «comportamiento lúdico» se caracteriza por respuestas


neuroendocrinológicas específicas y la apariencia de estarse divirtiendo. A menudo está
impulsado por estímulos nuevos o imprevisibles, relacionados con la exploración. Su
función consiste en preparar a los animales para situaciones inesperadas mediante el
incremento de la versatilidad de los movimientos y mejorando la capacidad de hacer
frente a situaciones estresantes. En el juego, los animales buscan y crean activamente
situaciones inesperadas, relajando de manera deliberada sus movimientos o poniéndose
en situaciones desventajosas.

Artículo 7.13.2. Ámbito de

aplicación

El presente capítulo abarca todos los aspectos de bienestar de los sistemas comerciales
de producción de cerdos domésticos. No se toman en cuenta los cerdos silvestres
cautivos.

Artículo 7.13.3.

Sistemas comerciales de producción de cerdos

Los sistemas comerciales de producción de cerdos pueden ser:


1. Sistemas cerrados

Son sistemas en los que los cerdos se mantienen en el interior y dependen por completo
del hombre para satisfacer las necesidades básicas tales como piensos y agua. El tipo de
instalación está supeditado al entorno, las condiciones climáticas y el sistema de manejo.
Los animales pueden ser criados solos o en grupo.
2. Sistemas al aire libre

Son sistemas en los que los cerdos viven al aire libre con abrigo o sombras naturales y
tienen cierta autonomía para acceder al refugio o a la sombra, pero pueden depender por
completo del hombre para satisfacer las necesidades básicas tales como alimentación y
agua. Los cerdos suelen estar mantenidos en corrales o pastizales dependiendo de su fase
de producción. Pueden mantenerse en grupos o de manera individual.
3. Sistemas combinados
Son sistemas en los que los cerdos se manejan dentro de una combinación de sistemas
de producción cerrados y al aire libre.

Artículo 7.13.4.
Criterios medibles de bienestar de los cerdos
Los siguientes criterios (o variables medibles) centrados específicamente en el animal,
pueden resultar indicadores útiles del bienestar animal. El uso de estos indicadores y de
los umbrales apropiados deberá adaptarse a las diferentes situaciones en las que se
manejan cerdos, tales como las diferencias regionales, la salud de la piara, la raza o
cruce y el clima. Se deben considerar también los aspectos relacionados con los recursos
aportados y el diseño del sistema. Estos criterios pueden ser considerados como
herramientas destinadas al seguimiento de la eficacia del diseño y la gestión del sistema,
ya que pueden afectar el bienestar animal.
1. Comportamiento

Algunos comportamientos parecen ser indicadores de buen bienestar y salud en los


cerdos tales como el juego y vocalizaciones específicas.

Algunos comportamientos pueden indicar problemas de salud y bienestar animal. Esto


incluye inmovilidad repentina, intentos de fuga, cambios en la ingesta de alimento y
agua, alteraciones en el comportamiento locomotor o de postura, alteraciones en el
tiempo de descanso, posturas y patrones, frecuencia respiratoria alterada o jadeo, tos,
escalofríos y apiñamientos, vocalizaciones agudas, incremento de la tasa de llamados y
aumento de los comportamientos agonísticos (incluyendo agresión) y estereotipados,
apatía y otras conductas anómalas.

Los entornos que inducen estereotipias también suelen reducir el bienestar animal. Pese a
que las estereotipias generalmente indican un bienestar pobre, hay algunos casos en los
que hay una baja asociación entre estereotipias y estrés. Por ejemplo, la frustración
inducida por el estrés se puede rectificar en cierto modo si el comportamiento mismo
reduce la motivación subyacente. Dentro de un grupo, los individuos que manifiestan
estereotipias pueden tener una mayor capacidad para hacer frente a las situaciones que
aquellos que no las manifiestan. Sin embargo, las estereotipias indican un problema
presente para el animal o un problema pasado que ha resuelto. Al igual que con otros
indicadores, se deberá extremar la prudencia cuando se usan estereotipias como medida
de bienestar aisladas de otros factores.
2. Tasas de morbilidad

Las tasas de enfermedades infecciosas y metabólicas, la cojera, las complicaciones


periparto y pos procedimiento, las lesiones y otras formas de morbilidad, por encima de
los umbrales reconocidos, pueden ser indicadores directos o indirectos del bienestar
animal a nivel de la piara. Comprender la etiología de la enfermedad o del síndrome es
importante para detectar posibles problemas de bienestar animal. La mastitis y metritis,
los problemas de patas y pezuñas, las úlceras en los hombros de las cerdas, las lesiones
de la piel y las enfermedades respiratorias, digestivas y reproductivas son problemas de
salud particularmente importantes en cerdos. Los sistemas de puntuación, como son para
la condición corporal, la cojera y las lesiones, al igual que los datos recogidos en los
mataderos, brindan información adicional. Tanto el examen clínico como la patología
post mortem deberán emplearse como indicadores de enfermedad, lesiones y otros
problemas que pueden comprometer el bienestar animal.
3. Tasas de mortalidad y de eliminación selectiva
Las tasas de mortalidad y de eliminación selectiva afectan la duración de la vida
productiva y, al igual que las tasas de morbilidad, pueden ser indicadores directos o
indirectos del bienestar animal a nivel de la piara. Dependiendo del sistema de
producción, se pueden obtener estimaciones de las tasas de mortalidad y de eliminación
selectiva analizando las causas de la muerte y de la eliminación selectiva, así como la
distribución en el tiempo y en el espacio de los patrones de incidencia. Las tasas de
mortalidad y de eliminación selectiva, al igual que sus causas, si se conocen, deberán
registrarse con regularidad, por ejemplo, a diario, y emplearse con fines de seguimiento
(mensual, anualmente).

La necropsia es útil para establecer la causa de la muerte.


4. Cambios de peso y de condición corporal

En los animales en crecimiento, los cambios de peso corporal que se alejen de la tasa de
crecimiento esperada, especialmente una pérdida repentina de peso, pueden ser
indicadores de deficiencia en la sanidad y el bienestar animal.
La condición física por fuera de un rango aceptable o una gran variación entre los
animales del grupo considerados de forma individual pueden ser indicadores que
comprometen el bienestar, la salud y la eficiencia reproductiva en animales adultos.
5. Eficiencia reproductiva

La eficiencia reproductiva puede ser un indicador de sanidad y bienestar animal. Una


baja eficiencia reproductiva comparada con los objetivos esperados para una raza o cruce
en particular, pueden indicar problemas de bienestar animal.

Por ejemplo:

baja tasa de concepción,

alta tasa de abortos,

metritis y mastitis,

tamaño de camada reducida (total de nacidos),

bajo número de nacidos vivos,

altas tasas de mortinatos o momificación fetal.


6. Aspecto físico

El aspecto físico puede ser un indicador de salud y bienestar animal. Los atributos de
aspecto físico que pueden indicar problemas de bienestar animal son:

condición corporal por fuera de un rango aceptable,

presencia de ectoparásitos,

pérdida de pelaje o textura anormal,

suciedad excesiva con heces,

decoloración de la piel, incluyendo quemaduras por el sol,

inflamaciones, heridas o lesiones,

descargas (por ejemplo, nasales, oculares, manchas de lágrimas incluidas),

anomalías en las patas y pezuñas,

posturas anormales (por ejemplo, arqueamiento dorsal y cabeza gacha),

emaciación o deshidratación.
7. Respuestas al manejo

Un manejo inadecuado o la falta de contacto humano pueden conllevar miedo y angustia


en los cerdos. El temor al hombre puede ser un indicador de un estado sanitario
deficiente y de falta de bienestar animal. Entre los indicadores pueden figurar:

signos de una relación hombre animal deficiente, tales como evasión marcada
hacia los operarios y vocalización anormal o excesiva cuando se mueven o cuando los
operarios cuidadores interactúan con los cerdos,
animales que resbalan o se caen durante la manipulación,

lesiones sufridas durante el manejo (magulladuras, laceraciones y fractura).


8. Cojera

Los cerdos son susceptibles a diversos trastornos musculoesqueléticos infecciosos y no


infecciosos. Estos trastornos pueden causar cojera y anormalidades de la marcha. Los
cerdos que cojean o que adolecen de anormalidades de la marcha pueden tener
dificultades para alcanzar los piensos y el
agua, y sufrir dolores y angustia. Los problemas musculoesqueléticos pueden provenir
de numerosas causas, como la genética, la alimentación, la higiene, la calidad del suelo y
otros factores ambientales o de gestión. Existen varios sistemas para evaluar la marcha
de los cerdos.
9. Complicaciones resultantes de procedimientos de rutina

En los cerdos se llevan a cabo algunos procedimientos dolorosos o que pueden ser
dolorosos como castración, caudectomía, pulido o corte de dientes, recorte de colmillos,
identificación, anillado del morro y cuidados de las pezuñas para facilitar la
manipulación, cumplir con los requisitos del mercado o ambientales, contribuir a la
seguridad de los operarios o proteger el bienestar animal.

Sin embargo, si estos procedimientos no se aplican correctamente, pueden comprometer


innecesariamente la salud y el bienestar animal.

Los indicadores de problemas asociados con estos procedimientos pueden incluir:

infección e inflamación tras el procedimiento,

cojera tras el procedimiento,

comportamiento indicando dolor, miedo, ansiedad o sufrimiento,

aumento de la tasa de morbilidad, de mortalidad y de eliminación selectiva,

ingesta reducida de piensos y agua,

condición corporal tras el procedimiento y pérdida de

peso Artículo 7.13.5.

Recomendaciones
Garantizar un buen nivel de bienestar de los cerdos depende de diversos factores de
manejo, entre ellos, el diseño del sistema, la gestión del entorno y las buenas prácticas
ganaderas que incluyen la cría responsable y el suministro de los cuidados adecuados. Si
falta uno o varios de estos elementos pueden surgir serios problemas en cualquier
sistema.

Los Artículos 7.13.6. a 7.13.27. brindan recomendaciones sobre las medidas aplicadas a los cerdos.

Cada recomendación en los Artículos 7.13.6. a 7.13.24. incluye una lista de criterios
medibles pertinentes basados en el animal que se derivan del Artículo 7.13.4.

Estos criterios no excluyen el recurso a otros criterios (o variables medibles) cuando se

requiera. Artículo 7.13.6.

Formación del personal

Los cerdos deberán estar bajo el cuidado de un número suficiente de personas que
posean colectivamente la capacidad, el conocimiento y las competencias necesarias para
mantener el bienestar y la salud de los animales.
A través de una formación formal o la experiencia práctica, todos los responsables de los
cerdos deberán disponer de las competencias necesarias de acuerdo con sus
responsabilidades. Lo que incluye comprender y tener la habilidad de manejar a los
animales, tener conocimientos sobre nutrición, técnicas de gestión reproductiva,
comportamiento, bioseguridad, signos de enfermedad y de los indicadores de falta de
bienestar animal, como estrés, dolor e incomodidad, y sobre la forma de aliviarlos.

Criterios (o variables medibles) basados en el animal: respuestas al manejo, aspecto


físico, comportamiento, cambios de peso, condición corporal, eficiencia reproductiva,
cojera y tasas de morbilidad, mortalidad y eliminación selectiva y complicaciones
resultantes de procedimientos de rutina.

Artículo 7.13.7.
Manejo e inspección

Los operarios cuidadores de animales con actitudes favorables hacia el manejo y cuidado
de los cerdos pueden conducir a resultados positivos de bienestar animal. Esto se puede
observar en el lapso que tardan los animales para acercarse al hombre, la distancia que
los separa o la disponibilidad de interactuar con los humanos.
Los cerdos se deberán inspeccionar al menos una vez al día cuando dependan por
completo del hombre para satisfacer sus necesidades básicas de piensos y agua, con el
fin de identificar problemas de bienestar y sanidad.

Algunos animales deberán ser examinados con mayor frecuencia, por ejemplo, cerdas en
lactación, lechones recién nacidos, lechones recién destetados, cerdas jóvenes recién
integradas y cerdas gestantes, cerdos enfermos o lesionados y que manifiestan
comportamientos anormales como la caudofagia.

Los cerdos que estén enfermos o lastimados deberán recibir el tratamiento apropiado tan
pronto como sea posible por parte de los operarios cuidadores competentes. Si los
operarios cuidadores no están en capacidad de proporcionar el tratamiento apropiado, se
deberá buscar el servicio de un veterinario.

Las recomendaciones sobre la manipulación de los cerdos también se encuentran en el


Capítulo 7.3. Los equipos que pueden causar dolor o angustia (por ejemplo, picanas
eléctricas) sólo deberán emplearse cuando fallen otros métodos, siempre y cuando el
animal se pueda mover libremente y sea capaz de alejarse. Se deberá evitar el uso de
picanas eléctricas (ver también apartado 3 del Artículo 7.13.8.) que no se deberán
emplear repetidamente en el mismo animal y no se usarán en las zonas sensibles, sobre
todo en la ubre, la cara, los ojos, la nariz, las orejas o la región anogenital. Los
operarios cuidadores de animales deberán estar alerta a los signos de estrés en los cerdos
y saber cuándo liberar la presión en la manipulación (dando a los cerdos más tiempo y
espacio) para reducir el nivel de amenaza.

Es conveniente limitar la exposición de los cerdos a movimientos bruscos, a ruidos


fuertes, o a los cambios en contrastes visuales para prevenir reacciones de miedo y
estrés. Los cerdos no se deberán tratar de forma inadecuada o agresiva (por ejemplo,
patearlos, tirarlos, dejarlos caer, caminar por encima de ellos, tirar por las patas
delanteras, las orejas o el rabo). Los cerdos que se angustien durante el manejo deben ser
atendidos de inmediato.

Se deberá sujetar a los cerdos sólo cuando sea necesario y de manera adecuada,
utilizando dispositivos de retención en buen estado.

Las instalaciones bien diseñadas y mantenidas facilitan un manejo adecuado.

Criterios (o variables medibles) basados en el animal: aspecto físico, comportamiento,


cambios de peso y condición corporal, respuestas al manejo, eficiencia reproductiva,
cojera y tasas de morbilidad, de mortalidad y de eliminación selectiva.

Artículo 7.13.8.

Intervenciones dolorosas
En los cerdos se pueden utilizar prácticas de cría tales como castración quirúrgica,
caudectomía, pulido o corte de dientes, recorte de colmillos, identificación, anillado del
morro. Estas intervenciones deberán realizarse exclusivamente por personal capacitado
cuando sea necesario para facilitar la manipulación, cumplir con los requisitos del
mercado o ambientales, mejorar la seguridad del hombre o proteger el bienestar animal.

Estas intervenciones son dolorosas o tienen el potencial de causar dolor y deberán


realizarse sólo cuando sean necesarias de tal modo que se minimice cualquier dolor,
estrés o sufrimiento del animal.

Entre las opciones para fortalecer el bienestar animal con respecto a estos
procedimientos figura la regla reconocida internacionalmente de las «Tres R» que prevé
el reemplazo (por ejemplo, emplear machos adultos sin castrar o inmunocastrados en
lugar de machos castrados quirúrgicamente), la
reducción (por ejemplo, caudectomía o corte de colmillos sólo cuando sea necesario) y el
refinamiento (por ejemplo, brindar analgesia, o anestesia bajo la recomendación o
supervisión de un veterinario)

La ovariectomía no se deberá realizar sin anestesia y analgesia prolongada. Se dispone


de un producto inmunológico que suprime de manera reversible y efectiva la función
ovárica de las cerdas. Se deberá alentar la prevención inmunológica durante el celo para
evitar la ovariectomía.

Criterios (o variables medibles) basados en el animal: tasa de complicaciones tras


procedimientos comunes, tasas de morbilidad, de mortalidad y de eliminación selectiva,
comportamiento anormal, aspecto físico y cambios de peso y de condición corporal.

Artículo 7.13.9.

Suministro de alimentos y agua

En cualquier sistema de gestión, la cantidad de piensos y nutrientes para los cerdos


depende de factores como el clima, la composición nutricional y la calidad de la dieta, la
edad, el género, la genética, el tamaño y el estado fisiológico de los animales (por
ejemplo, gestación, lactancia, crecimiento), el estado de salud, la tasa de crecimiento, los
niveles anteriores de alimentación y el nivel de actividad y ejercicio.

Cada cerdo deberá recibir piensos y nutrientes en cantidad y calidad adecuadas que le
permitan cada día:

mantener una buena salud;

satisfacer sus exigencias fisiológicas; y

responder a su necesidad de hozar y hurgar en búsqueda de alimentos.

Los piensos y el agua se deben proveer de tal manera que se evite la competencia
excesiva o nociva y las lesiones.

Los cerdos se deberán alimentar con la intención de minimizar la aparición de úlceras


gástricas (por ejemplo, aumento de los piensos ricos en fibra o reducción de proteína
cruda).

Todos los cerdos deberán tener acceso a un suministro suficiente de agua apta para la
bebida que responda a sus requisitos fisiológicos y que esté libre de contaminantes
peligrosos para su salud. El caudal del agua en los bebederos deberá regularse de
acuerdo con la edad del animal, la etapa de producción y las condiciones ambientales.

En los sistemas al aire libre en los que los cerdos tienen autonomía en la selección de la
dieta, la densidad de carga se deberá adecuar al abastecimiento de piensos disponibles.

Criterios (o variables medibles) basados en el animal: cambios de peso y de condición


corporal, aspecto físico (emaciación, deshidratación), comportamiento (agonístico en
comederos y abrevaderos y comportamiento anormal tales como caudofagia), tasas de
mortalidad, de eliminación selectiva y de morbilidad.
Artículo 7.13.10.

Enriquecimiento ambiental

Se deberá brindar a los animales un entorno que proporcione cierto grado de


complejidad, capacidad para manipular y estimulación cognitiva para incentivar la
expresión de los comportamientos típicos (por ejemplo, explorar, buscar alimentos
escarbando, mordiendo y masticando materiales diferentes al forraje, interacción social),
reducir comportamientos anormales (por ejemplo, morder las orejas, el rabo, la pierna y
el flanco, comportamiento apático) y mejorar su estado físico y mental.
Se deberá suministrar a los cerdos enriquecimientos con el fin de aumentar su
bienestar a través de la mejora de su entorno social y físico, por ejemplo:

cantidad suficiente de materiales adecuados que permita a los cerdos satisfacer sus
necesidades innatas y explorar para buscar comida (materiales comestibles), masticar
(materiales masticables), hozar (materiales investigables) y manipular (materiales). La
novedad es otro aspecto de importancia para mantener el intérés en el material brindado;

enriquecimiento social que implica asegurarse de que los cerdos mantengan, en


grupo o en forma individual, un contacto visual, olfativo y auditivo con otros cerdos;

contacto humano positivo (como contacto físico directo regular asociado con
eventos positivos, que pueden incluir piensos, palmadas, caricias, fricciones y
comunicación oral cuando se presenta la oportunidad).

Criterios (o variables medibles) basados en el animal: aspecto físico (lesiones),


comportamiento (estereotipias, caudofagia), cambios de peso y de condición corporal,
respuestas al manejo, eficiencia reproductiva, cojera y tasas de morbilidad, mortalidad y
eliminación selectiva.

Artículo 7.13.11.

Prevención del comportamiento anormal

En la producción de cerdos existen ciertos comportamientos anormales que pueden


evitarse o minimizarse mediante procedimientos apropiados de gestión.
Mucho de estos problemas son multifactoriales y reducir su aparición exige revisar todo
el entorno y varios factores de gestión. Entre los procedimientos de manejo que se
pueden citar para disminuir la aparición de algunos de estos problemas de
comportamiento se destacan:
1) Las estereotipias orales (por ejemplo, mordizquear los barrotes, masticación con la boca
vacía, consumo excesivo de agua) se pueden reducir brindando un entorno enriquecido y tiempo de
alimentación y sensación de saciedad mayor aumentando el contenido de fibra en la dieta o en los
forrajes o forrages bastos.
2) La caudofagia se puede disminuir aportando material de enriquecimiento apropiado y una
dieta adecuada (evitando las deficiencias de minerales o aminoácidos esenciales), evitando altas
densidades de carga y competencia por los recursos tales como piensos y el agua. Asimismo, se han
de considerar otras características (raza, genética y género) y el entorno social (tamaño de la piara y
mezcla de animales), la salud general, el confort térmico y la calidad del aire.
3) El husmear los vientres y chupar las orejas se puede reducir aumentando la edad del destete
y aportando piensos
a los lechones antes del destete para evitar un cambio abrupto de alimentación.
4) El mordisqueo de la vulva se puede reducir minimizando la competencia por los recursos,
incluyendo por los
piensos y el agua, y reduciendo el tamaño del grupo.

Criterios (o variables medibles) basados en el animal: aspecto físico (lesiones),


comportamiento (comportamiento anormal), tasas de morbilidad, de mortalidad y de
eliminación selectiva, eficiencia reproductiva y cambios de peso y de condición corporal.

Artículo 7.13.12.

Estabulación (incluyendo sistemas de producción al aire libre)


En el marco de la planificación de instalaciones nuevas para alojar cerdos o de la
modificación de las que ya existen, se deberá solicitar un asesoramiento profesional para
que el diseño tenga en cuenta el bienestar y la sanidad animal.

Todas las instalaciones se deberán diseñar, inspeccionar y mantener de tal manera que se
reduzca el riesgo de lesión, enfermedad y estrés para los cerdos. Además, deberán
permitir el manejo seguro, eficiente de los cerdos y de sus movimientos. En los sistemas
en que los cerdos puedan estar
expuestos a condiciones climáticas adversas, deberán tener acceso a un refugio para
evitar el estrés térmico y quemaduras de sol.

Deberá existir un corral o área separada para aislar, tratar y vigilar a los animales
enfermos o lesionados o que manifiestan un comportamiento anormal. Algunos animales
pueden necesitar mantenerse apartados de los demás. Cuando se ha previsto una zona
especial, deberá responder a todas las necesidades del animal, por ejemplo, los animales
que permanecen tendidos pueden requerir de cama adicional u otro tipo de superficie de
suelo y tener al alcance agua y piensos.

En los sistemas de estabulación normal, no se deberá atar a los cerdos.


Se pueden alcanzar buenos resultados de bienestar y sanidad animal en diversos sistemas
de estabulación. El diseño y la gestión del sistema son indispensables para lograr dichos
resultados.

Las cerdas gestantes y las cerdas jóvenes, al igual que los otros cerdos, son animales
sociales que prefieren vivir en grupo; por consiguiente, es preferible estabularlas en
grupo. Los verracos necesitan alojarse en corrales individuales.

Criterios (o variables medibles) basados en el animal: aspecto físico (lesiones),


comportamiento, cambios de peso y condición corporal, respuestas al manejo, eficiencia
reproductiva, cojera y tasas de morbilidad, mortalidad y eliminación selectiva.

Artículo 7.13.13.

Espacio disponible

El espacio disponible deberá tener en cuenta diferentes zonas para acostarse, mantenerse
de pie, alimentarse y eliminar excretas. La densidad de carga no deberá influir
negativamente en el comportamiento normal de los cerdos ni en el tiempo que pasan
acostados.

Un espacio disponible insuficiente e inadecuado puede aumentar el estrés y las lesiones y


producir efectos adversos en la tasa de crecimiento, el índice de conversión alimentaria,
la reproducción y el comportamiento, por ejemplo, la locomoción, el descanso, el
consumo de alimentos y agua, el comportamiento agonístico y anormal.

1. Estabulación en grupo

El espacio del suelo disponible puede interactuar con diversos factores como
temperatura, humedad, tipo de suelo y sistemas de alimentación y afectar el bienestar de
los cerdos. Todos los cerdos deberán poder echarse al mismo tiempo, pararse y moverse
libremente. Se deberá prever espacio suficiente para permitir a los animales acceder a
los piensos y al agua, separar las áreas de descanso y eliminación y evitar animales
agresivos.
Los sistemas de estabulación en grupo deberán ofrecer suficiente espacio y
oportunidades para evitar o escapar de agresores potenciales.
Si se observan comportamientos de un nivel altamente agresivo, se han de tomar
medidas correctivas, tales como aumentar el espacio disponible y colocar barreras donde
sea posible, o estabular de manera individual los cerdos agresivos.
Criterios (o variables medibles) basados en el animal: reducción o variación del peso y
de la condición corporal, aumento del comportamiento agonístico y anormal como
caudofagia, lesiones, tasas de morbilidad, de mortalidad y de eliminación selectiva y
aspecto físico (presencia excesiva de heces en la piel).

2. Corrales individuales

Los cerdos sólo se deberán alojar en corrales individuales si resulta necesario. En estos
corrales individuales deberán disponer de espacio suficiente para pararse, girar y
tumbarse de manera confortable en una posición natural, y deberá preverse áreas
separadas para eliminación, reposo y alimentación.
Criterios (o variables medibles) basados en el animal: aumento del comportamiento
anormal (estereotipias), tasas de morbilidad, mortalidad y eliminación selectiva y aspecto
físico (presencia excesiva de heces en la piel y lesiones).

3. Compartimentos y jaulas

Los compartimentos de alimentación, inseminación y gestación y las jaulas de parto


deberán tener un tamaño adecuado que permita que los cerdos puedan:
pararse en su posición natural sin entrar en contacto con ninguno de los lados del
compartimento o jaula;
pararse en posición natural sin entrar en contacto con las
barras superiores; pararse sin tocar de manera simultánea los
extremos del compartimento o jaula;
echarse de lado de manera confortable sin molestar a los animales que lo rodean o
ser heridos por otros cerdos, excepto para los compartimentos utilizados únicamente
para la alimentación.
Criterios (o variables medibles) basados en el animal: aspecto físico (por ejemplo,
lesiones), aumento del comportamiento anormal (estereotipias), eficiencia reproductiva,
cojera y tasas de morbilidad, de mortalidad y de eliminación selectiva (por ejemplo,
lechones).
Artículo 7.13.14.

Pisos, camas y superficies de descanso

En todos los sistemas de producción, los cerdos necesitan un lugar bien drenado, seco y
cómodo donde descansar, excepto en situaciones en los que se emplean rociadores o
vaporizadores para evitar el estrés térmico por calor.

La gestión de los suelos del corral en los sistemas de producción cerrados puede tener un
impacto significativo en el bienestar de los cerdos. Los pisos, camas, superficies de
descanso y zonas exteriores deberán limpiarse siempre que las condiciones lo
justifiquen, a fin de garantizar buenas condiciones de higiene y confort y reducir el
riesgo de enfermedades y lesiones. Las áreas con excesiva acumulación de heces no son
aptas para el descanso.

Los pisos deberán diseñarse de modo que se minimicen los deslizamientos y las caídas,
se promueva el buen estado de las pezuñas y se reduzca el riesgo de lesiones.

Si el sistema de estabulación incluye áreas con piso de rejilla, la anchura de los listones
y del espacio que los separa deberá adaptarse al tamaño de las pezuñas de los cerdos y
así evitar que se lastimen.

La pendiente del piso deberá permitir evacuar el agua y evitar su acumulación.

En los sistemas al aire libre, se deberá recurrir a un sistema de rotación de los corrales o
pastizales para garantizar una buena higiene y minimizar el riesgo de enfermedades.

Si se proporciona una cama o esteras de caucho deberán mantenerse lo suficiente como


para brindar un lugar limpio, seco y cómodo para tumbarse.
Criterios (o variables medibles) basados en el animal: aspecto físico (por ejemplo,
lesiones, presencia de heces en la piel, bursitis), cojera y tasa de morbilidad (por
ejemplo, desórdenes respiratorios e infecciones del tracto reproductivo).

Artículo 7.13.15.

Calidad del aire

La buena calidad del aire y la ventilación son factores importantes para la sanidad y el
bienestar de los cerdos y reducen el riesgo de molestias respiratorias, enfermedades y
comportamiento anormal. El polvo, las toxinas, los microorganismos y los gases
nocivos, incluyendo amoniaco, sulfuro de
hidrógeno y metano debidos a la descomposición de los residuos animales, pueden ser
problemáticos en los sistemas cerrados.

La calidad del aire está muy influenciada por la gestión y la estructura de la instalación.
La composición del aire depende de la densidad, el tamaño de los cerdos, la cama y el
suelo, el manejo de los residuos, el diseño de las instalaciones y el sistema de
ventilación.

Una ventilación adecuada, sin corrientes de aire, en particular para los cerdos jóvenes, es
importante para disipar eficazmente el calor de los cerdos y prevenir la acumulación de
gases efluentes (principalmente, amoniaco y sulfuro de hidrógeno), incluyendo los que
emanan del estiércol y el polvo en sistemas de estabulación. La concentración de
amoníaco en recintos cerrados no deberá exceder las 25 ppm. Un indicador útil es que, si
la calidad del aire a nivel de los cerdos incomoda a las personas, es muy probable que
sea un problema para los cerdos.

Criterios (o variables medibles) basados en el animal: tasas de morbilidad, de mortalidad


y de eliminación selectiva, aspecto físico, comportamiento (especialmente frecuencia
respiratoria, tos y caudectomía) y reducciones de peso y de la condición corporal.

Artículo 7.13.16.

Entorno térmico
Si bien los cerdos se pueden adaptar a una amplia gama de entornos térmicos, sobre todo si las
razas
y la estabulación se eligen de acuerdo con las condiciones ambientales, las fluctuaciones
repentinas del clima pueden causar estrés térmico por calor o frío.
1. Estrés térmico por calor

El estrés térmico por calor constituye un problema serio en la producción de cerdos, ya


que puede causar incomodidad significativa, al igual que reducciones en la ganancia de
peso y la fertilidad, o muerte súbita.
El riesgo de estrés térmico por calor para los cerdos está influenciado por factores
ambientales tales como la temperatura del aire, la radiación solar, la humedad relativa del
ambiente, la velocidad del viento, las tasas de ventilación, la densidad de carga, la
sombra y los charcos para revolcarse disponibles en los sistemas al aire libre, al igual que
por factores relativos al animal, como la raza, la edad y la condición corporal.
A una cierta temperatura, los cerdos más pesados son los más susceptibles al estrés
térmico por calor.
Los operarios cuidadores deberán ser conscientes del riesgo que el estrés térmico por
calor conlleva en los cerdos y conocer los umbrales de temperatura y humedad que
requieren medidas particulares. Si el riesgo de estrés térmico por calor llega a niveles
demasiado altos, se deberá instaurar un plan de emergencia que dé prioridad al acceso a
abrevaderos adicionales y pueda incluir la preparación de espacios con sombra y
charcos en sistemas al aire libre, ventiladores, reducción de la densidad de carga,
sistemas de enfriamiento a base de agua (rociado y nebulización) y sistemas de
enfriamiento apropiados para las condiciones locales.
Criterios (o variables medibles) basados en el animal: comportamiento (ingesta de agua y
alimentos, frecuencia respiratoria, jadeo, modelos y posturas al acostarse,
comportamiento agonístico), aspecto físico (presencia de heces en la piel, quemaduras
por el sol), tasas de morbilidad, de mortalidad y de eliminación selectiva y eficiencia
reproductiva.
2. Estrés térmico por frío

Deberá existir una protección contra las condiciones climáticas de frío extremo que
comprometan el bienestar de los cerdos, en particular para los neonatos y los lechones,
así como para aquellos que estén fisiológicamente comprometidos (por ejemplo, los
animales enfermos). La protección se puede obtener mediante aislamiento, camas
adicionales, esteras o lámparas de calor, refugios naturales o artificiales en los sistemas
al aire libre.
Criterios (o variables medibles) basados en el animal: tasa de morbilidad, de mortalidad
y de eliminación selectiva, aspecto físico (piloerrección), comportamiento
(especialmente posturas anómalas, escalofríos, apiñamientos) y cambios de peso y
condición corporal.
Artículo 7.13.17. Ruido
La exposición a ruidos fuertes prolongados o repentinos deberá evitarse para prevenir un
aumento de la agresión, reacciones de estrés y miedo. Los ventiladores, la maquinaria de
suministro del alimento y demás equipos situados al interior o al exterior de las
instalaciones deberán diseñarse, situarse, utilizarse y mantenerse de forma tal que causen
el menor ruido posible.
Criterios (o variables medibles) basados en el animal: comportamiento (por ejemplo,
estampida y vocalización anormal o excesiva), aspecto físico (por ejemplo, lesiones),
eficiencia reproductiva y cambios de peso y condición corporal.
Artículo 7.13.18.

Iluminación

Los sistemas cerrados deberán tener suficiente luz como para permitir que todos los
cerdos se vean entre sí, inspeccionen visualmente su entorno y expresen otros patrones
de comportamiento normales, además que puedan ser vistos claramente por el personal
para realizar inspecciones adecuadas de los cerdos. El régimen de iluminación deberá
prevenir problemas de salud y comportamentales, seguir un ciclo de 24 horas e incluir
periodos suficientes ininterrumpidos de oscuridad y luz, de preferencia que no sean
inferiores a 6 horas en ambos casos.

Las luces artificiales se han de localizar de modo que no causen molestia a los cerdos.

Criterios (o variables medibles) basados en el animal: comportamiento (locomotor), tasas


de morbilidad, eficiencia reproductiva, aspecto físico (lesiones) y cambios de peso y
condición corporal.
Artículo 7.13.19.

Zona de partos y lactancia

Las cerdas gestantes y las cerdas jóvenes necesitan tiempo para acomodarse antes de
parir. Deberá haber material destinado el nido disponible para las cerdas gestantes y las
cerdas jóvenes durante al menos un día antes del parto. Alrededor de la fecha del parto,
se deberá observar con frecuencia a las cerdas gestantes y a las cerdas jóvenes. Debido
a que algunas cerdas gestantes y cerdas jóvenes necesitan ayuda durante el parto, se
requiere suficiente espacio y personal competente.

El alojamiento en las zonas de partos también deberá aportar confort, calor y protección
a los lechones.

Criterios (o variables medibles) basados en el animal: tasas de mortalidad y de


eliminación selectiva (lechones, cerdas jóvenes y cerdas gestantes), tasas de morbilidad
(metritis y mastitis), comportamiento (intranquilidad y canibalismo), eficiencia
reproductiva y aspecto físico (lesiones).

Artículo 7.13.20.

Destete

El destete es un momento muy estresante en la vida de las cerdas y lechones por lo que
se requiere una buena gestión. Los problemas asociados con el destete suelen
relacionarse con el tamaño y la madurez fisiológica del lechón.

Los lechones destetados deberán desplazarse a una instalación desinfectada y limpia


separada del lugar donde se mantiene a las cerdas, con el fin de minimizar el riesgo de
transmisión de enfermedad a los lechones.

Se recomienda que el destete de los lechones se haga a las tres semanas o más de
nacidos, a menos de que un veterinario recomiende algo diferente con fines
profilácticos. Los sistemas de destete precoz exigen buena gestión y nutrición de los
lechones.

Retrasar el destete a la edad de cuatro semanas o más puede producir beneficios tales
como una mejor inmunidad del intestino, disminución de la diarrea y del uso de agentes
antimicrobianos.
Independientemente de la edad, los lechones de bajo peso necesitan recibir cuidados
adicionales y pueden permanecer en grupos pequeños en corrales especiales hasta que
sean capaces de moverse a la zona de cría común.

Los lechones recién destetados son susceptibles de contraer enfermedades, por lo que
resulta esencial el respeto de protocolos con un alto nivel de higiene y un suministro de
alimentos adecuado. Se deberá garantizar que los lechones se destetan en un área limpia,
seca y cálida.

Todos los lechones recién destetados se deben vigilar cuidadosamente durante las
primeras dos semanas después del destete con el fin de detectar cualquier signo de mala
salud o de estrés indebido.

Criterios (o variables medibles) basados en el animal: tasa de mortalidad y de


eliminación selectiva (lechones), tasa de morbilidad (enfermedades respiratorias,
diarrea), comportamiento (husmear los vientres y chupar las orejas), aspecto físico
(lesiones) y cambios de peso y de condición corporal.

Artículo 7.13.21.

Mezcla de cerdos

La mezcla de cerdos desconocidos puede resultar en lucha para establecer una jerarquía
de dominación por lo que la mezcla deberá reducirse tanto como sea posible. Cuando se
proceda a la mezcla, se han de establecer estrategias encaminadas a reducir la agresión.
Se deberá observar a los animales tras la mezcla e intervenir en caso de agresión intensa
o prologada con el fin de minimizar el estrés y las lesiones.

Entre las medidas para prevenir las peleas y heridas se


pueden incluir: ofrecer espacio adicional y piso no
resbaloso,
alimentar antes de mezclar,
poner pienso en el suelo en el área de agrupamiento,
colocar paja u otros materiales de enriquecimiento adecuados en el
área de mezcla, brindar oportunidades de escape y escondite, tales
como barreras visuales,
mezclar animales previamente familiarizados, en la
medida de lo posible, mezclar los animales jóvenes justo
después del destete, si es posible,
evitar añadir uno o un pequeño número de animales a un grupo grande establecido.

Criterios (o variables medibles) basados en el animal: tasas de mortalidad, de morbilidad


y de eliminación selectiva, comportamiento (agonístico), aspecto físico (lesiones),
cambios de peso y de condición corporal y eficiencia reproductiva.

Artículo 7.13.22.

Selección genética
A la hora de elegir una raza o un cruce para un lugar o un sistema de producción
determinados, además de la productividad y la tasa de crecimiento, será preciso tener en
cuenta consideraciones de bienestar y sanidad.

La selección genética puede mejorar el bienestar de los cerdos, por ejemplo, aumentar el
instinto materno, la viabilidad de los lechones, el temperamento y la resistencia al estrés
y la enfermedad y reducir la caudofagia y el comportamiento agresivo. Incluir las
características genéticas relacionadas con los comportamientos sociales en los
programas de cría también puede reducir las interacciones sociales negativas y aumentar
las positivas que pueden tener efectos benéficos en los animales mantenidos en grupo.

Criterios (o variables medibles) basados en el animal: aspecto físico, comportamiento


(por ejemplo, comportamiento materno y comportamiento agonístico), cambios de peso
y de condición corporal, respuesta al manejo, eficiencia reproductiva, cojera, tasas de
morbilidad, de mortalidad y de eliminación selectiva.
Artículo 7.13.23.

Protección contra predadores y plagas

En los sistemas al aire libre y combinados, deberá protegerse a los cerdos de los predadores.

Si es posible, los cerdos también deberán estar protegidos de plagas tales como moscas y
mosquitos en cantidad excesiva.

Criterios (o variables medibles) basados en el animal: tasas de morbilidad, de mortalidad


y de eliminación selectiva, comportamiento y aspecto físico (lesiones).

Artículo 7.13.24.

Bioseguridad y sanidad animal (Bioseguridad y prevención de enfermedades)

Los planes de bioseguridad deberán elaborarse, implementarse y mantenerse de acuerdo


con el mejor estatus sanitario para la piara, los recursos disponibles e infraestructura, los
riesgos de enfermedad existentes en relación con las enfermedades de la lista de la OIE,
respetando las recomendaciones pertinentes que figuran en el Código Terrestre.

Los planes de bioseguridad deberán tener como finalidad el control de las principales
fuentes y medios de propagación de los agentes patógenos:
introducción en la piara, especialmente de
diferentes fuentes, semen de animales,
otros animales domésticos, fauna silvestre y
plagas, personas y prácticas sanitarias,
equipos, incluidos vehículos, herramientas e
instalaciones, aire, agua, alimentos y cama,
residuos, estiércol, incluyendo basura y eliminación de animales muertos.

Criterios (o variables medibles) basados en el animal: tasas de morbilidad, mortalidad y


eliminación selectiva, eficiencia reproductiva, cambios de peso y de condición corporal
y aspecto físico (signos de enfermedad).
1. Gestión de la sanidad animal
La gestión de la sanidad animal deberá optimizar la sanidad y el bienestar de los cerdos
en la piara. Abarca la prevención, el tratamiento y el control de enfermedades y los
trastornos que afectan la piara (en particular enfermedades respiratorias, reproductivas e
intestinales).

Deberá existir un programa eficaz para la prevención y el tratamiento de enfermedades y


trastornos diversos, definido en consulta con un veterinario. Este programa deberá incluir
protocolos de bioseguridad y cuarentena, aclimatación de remplazos, vacunaciones, buen
manejo del calostro, registro de datos actualizados de producción (por ejemplo, número
de cerdas, lechones por cerda y por año, índice de conversión alimentaria, peso corporal
al destete), tasas de morbilidad, de mortalidad y de eliminación selectiva y tratamientos
médicos. El operario cuidador deberá mantenerlos actualizados. Un seguimiento regular
de esta información facilita la cría y revela rápidamente las anomalías que necesitan
subsanarse.

Asimismo, se deberá establecer un programa de control de insectos y roedores y contra


la carga que epresentan los parásitos (endoparásitos, ectoparásitos y protozoos) destinado
a supervisar, controlar tratar según corresponda.

La cojera puede ser un problema en los cerdos. Los operarios cuidadores deberán
verificar el estado de las patas y pezuñas, tomar las medidas preventivas para evitar las
cojeras y mantener el buen estado de patas y pezuñas. Los responsables del cuidado de
los cerdos deberán reconocer a tiempo los signos específicos de enfermedad, dolor,
angustia o sufrimiento tales como tos, abortos, diarrea,
cambios en el comportamiento locomotor o apatía, y los no específicos tales como una
disminución de la ingesta de agua o alimentos, cambios de comportamiento o aspecto
físico anormal.

Los cerdos con mayor riesgo requieren inspecciones más frecuentes por parte de los
operarios cuidadores. Si estas personas sospechan la presencia de una enfermedad o no
pueden corregir las causas de enfermedad, angustia o sufrimiento, deberán consultar a
personas que posean la formación y la experiencia adecuadas, como veterinarios
especialistas u otros asesores cualificados.

Los cerdos que no se puedan mover no deberán desplazarse ni transportarse, a no ser que
sea absolutamente necesario para tratamiento, recuperación o diagnóstico. Tales
desplazamientos deberán efectuarse con sumo cuidado usando métodos que eviten
levantar o arrastrar a los animales de manera que se cause mayor dolor y sufrimiento o se
exacerben las lesiones.

Los operarios cuidadores también deberán ser competentes en evaluar si los animales se
encuentran aptos para el transporte, como se describe en el Capítulo 7.3.

En caso de enfermedad o lesión, si un tratamiento fracasa o no es viable o si la


recuperación es imposible (cerdos que no se puedan levantar sin ayuda y que se nieguen
a alimentarse o a beber), o dolor agudo que no se pueda aliviar, se deberá proceder a la
matanza humanitaria tan pronto como sea posible, de acuerdo con lo previsto en el
Capítulo 7.6.

Criterios (o variables medibles) basados en el animal: tasas de morbilidad, de mortalidad


y de eliminación selectiva, eficiencia reproductiva, comportamiento (apatía), cojera,
aspecto físico (lesiones) y cambios de peso y de condición corporal.

2. Planes de emergencia ante brotes de enfermedad


Los planes de emergencia deberán cubrir la gestión de las instalaciones en caso de un
brote de enfermedad, con arreglo a los programas nacionales y a las recomendaciones de
los Servicios Veterinarios en su caso.
Artículo 7.13.25. Planes de

contingencia

Cuando los fallos en los sistemas de abastecimiento de electricidad, agua o alimento


puedan comprometer el bienestar animal, los productores de cerdos deberán contar con
planes de emergencia. Dichos planes deberán incluir dispositivos de alarma que avisen
de fallos para detectar un mal funcionamiento, generadores eléctricos de seguridad, datos
de los principales proveedores, capacidad de almacenar agua en las instalaciones,
servicios de transporte de agua a domicilio, almacenamiento adecuado de los alimentos
en la explotación y suministro alternativo de alimentos.

Las medidas preventivas de emergencia deberán basarse en los recursos más que en los
resultados. Las alarmas y los sistemas de seguridad se han de inspeccionar con
regularidad. Los planes de contingencia deberán estar documentados y comunicarse a los
diferentes responsables.
Artículo 7.13.26. Gestión

de desastres

Se deberán instaurar planes para reducir y mitigar las consecuencias de desastres (por
ejemplo, temblores, sequías, inundaciones, ventiscas, incendios y huracanes). Estos
planes pueden incluir procedimientos de evacuación, la identificación de terrenos
elevados, la conservación de reservas de alimento y agua, la despoblación y la matanza
humanitaria si fuera necesario.

Artículo 7.13.27. Matanza


humanitaria

Es inaceptable permitir que un animal herido o enfermo sufra sin razón. Por
consiguiente, se deberá hacer un rápido diagnóstico para determinar si los cerdos
enfermos o heridos deben ser sacrificados de forma humanitaria o recibir un tratamiento
adicional.
Una persona con la debida formación deberá tomar la decisión sobre el procedimiento
de matanza de modo humanitario.

La explotación deberá tener procedimientos documentados y los equipos necesarios para


la matanza humanitaria dentro de la granja. Se deberá formar al personal acerca de los
procedimientos apropiados de matanza humanitaria para cada clase de cerdos.

Las razones para la matanza humanitaria pueden incluir:


emaciación severa, cerdos con gran debilidad e incapaces de desplazarse o que
corren el riesgo de no poder levantarse;
cerdos gravemente lesionados e incapaces de desplazarse, que no se pueden
levantar, se niegan a comer o beber o no han reaccionado correctamente al tratamiento;
rápido deterioro de su estado de salud, sin que el tratamiento haya
hecho efecto; dolores graves que no puedan aliviarse;
infecciones articulares múltiples con pérdida de peso crónica;
cerdos prematuros con pocas probabilidades de sobrevivir o con anomalías
congénitas debilitantes o indeseados; y
medidas que forman parte de la respuesta ante situaciones de desastre.

Bienestar Animal y Sistemas de Producción en Equinos

Antecedentes e importancia

En el mundo existen aproximadamente 40,5 millones de caballos (Equus caballus), 39


millones de burros (Equus asinus) y 12,3 millones de mulas (Equus asinus × Equus
caballus) en los países en desarrollo, que constituyen el 85% de la población mundial de
équidos («FAOSTAT» 2006).

En ellos se utilizan sobre todo como animales de trabajo y/o carga llevando a cabo tareas
duras y bajo condiciones pobres durante largas horas al día. Rara vez pueden descansar,
debido a la extrema dependencia de ingresos de las personas y a la subsistencia diaria
proporcionada por ellos.

Dada la importancia de los équidos en muchas regiones del planeta, se han llevado a
cabo estudios a gran escala para determinar los problemas de bienestar de la gran
población de équidos de trabajo. En cuanto a las prevalencias de los problemas de
bienestar de caballos, mulos y burros que trabajan en cinco países en desarrollo, resultó
que un 90% estaban cojos y un alto porcentaje estaban afectados de lesiones en la piel.
Además, debido a que se encuentran en climas cálidos, una alta proporción de équidos
sufren estrés por calor del esfuerzo físico (Pritchard et al. 2005a)

En otros estudios se observó que la reducción de la condición corporal se correlacionaba


con muchos otros problemas físicos y se encontró que más del 29% presentaron
condición corporal muy pobre (Burn, Dennison y Whay 2010a). Algunas condiciones
físicas podrían estar asociadas con dolor (Broster et al. 2009) o agotamiento ya que las
altas concentraciones de creatin-kinasa en équidos de trabajo indica que el daño
muscular por exceso de ejercicio está presente (Tadich et al. 1997). En resumen, los
problemas clínicos más prevalentes en équidos de trabajo encontrados en numerosos
estudios fueron: mala condición corporal, enfermedades respiratorias, altas cargas
parasitarias, problemas dentales y cojera (de Aluja 1998; Pritchard et al. 2005a; Tesfaye
y Curran 2005; Regan 2009; Burn, Dennison y Whay 2010b).

Evaluación del bienestar

En el caso de los équidos y su evaluación, ésta no difiere de otras especies y se combinan


tanto indicadores directos como indirectos (Christie et al. 2003; Zanella, Heleski y
Zanella 2003). Las observaciones físicas de particular importancia en los équidos deben
incluir la condición corporal (Henneke et al. 1983; Carroll y Huntington 1988), la calidad
de cascos (Zenker, Josseck y Geyer 1995) y la turgencia de la piel como indicador del
estado de hidratación (Freeman et al. 1999).

El análisis de factores de riesgo es la siguiente área que debe abordarse ya que influyen
sobre las desviaciones de los indicadores, utilizando el examen de los recursos
disponibles y cuestionarios detallados para los que trabajan con caballos. La repetición
de la evaluación de bienestar, se puede utilizar para medir el efecto de la gestión de las
intervenciones específicas desarrolladas tras la evaluación de bienestar.
Un modelo de evaluación muy completa se recoge en Wageningen UR Livestock
Research (2011) donde se adaptó a caballos el modelo Welfare Quality («Welfare
Quality» 2016), agrupando los indicadores en 4 pilares y 12 criterios de manera análoga
a la realizada en otras especies como vacuno (Welfare Quality Consortium 2009). Se
incluyen indicadores relacionados con la gestión o el manejo difíciles de medir en
animales de trabajo en países en desarrollo pero de gran importancia en animales de
ocio, recreo, escuela, deporte o reproducción (ganaderías), con indicadores específicos,
ya sean animales estabulados o en libertad. Este modelo se usó como base para estudios
de bienestar equino en Europa y en estudios a gran escala en caballos de deporte como el
realizado por Visser et al. (2014), donde se tienen en cuenta los factores de riesgo y su
incidencia sobre la salud y el comportamiento de animales estabulados.

Indicadores de alimentación

Ausencia de hambre prolongada

Existen dos categorías de indicadores de origen animal para evaluar la nutrición


adecuada en equinos: la estimación del peso corporal y la sensación de hambre
vinculada con la expresión conductual.

La estimación del peso en los caballos se puede evaluar por varios métodos: balanza,
cinta, mediante fórmulas de estimación del peso, estimación visual o estimación de la
condición corporal o BCS (Body Condition Score). Una cinta de pesaje es una
herramienta que se utiliza con frecuencia para registrar el peso directamente, al pasarlo
alrededor del caballo en el punto más bajo de la cruz. Hay diferentes cintas disponibles
comercialmente y es de sopesar su eficacia variable.

(Ellis y Hollands 1998; Ellis y Hollands 2002). Las fórmulas de estimación del peso
utilizan la medición de la circunferencia del corazón y el cuerpo. Hay una serie de
fórmulas para la estimación del peso en caballos y otras para burros (Carroll y
Huntington 1988; Ellis y Hollands 1998; Burden 2012), sin embargo, no se ha
demostrado que sean fórmulas de estimación válidas para el peso en équidos (Carroll y
Huntington 1988; Ellis y Hollands 1998; Burden 2012; Cappai, Picciau y Pinna 2013).

La estimación visual parece ser el método más utilizado por personas experimentadas y
veterinarios para determinar el peso equino (Ellis y Hollands 1998; Reavell 1999),
aunque es un método totalmente subjetivo utilizando sólo la tasación visual. Dentro de
este grupo, el BCS es un método bien conocido y ampliamente utilizado para la
evaluación de la nutrición adecuada de los animales de granja, incluyendo equinos
(Carroll y Huntington 1988; Pearson y Ouassat 1996; Pritchard et al. 2005a; Burn,
Pritchard y Whay 2009; Burn, Dennison y Whay 2010b; Burden 2012). Es también
subjetivo y semicuantitativo para evaluar la grasa corporal y músculo, ya que tiene en
cuenta la deposición de grasa en las diferentes áreas de examen separando el cuello, la
espalda, las costillas, la pelvis y la cadera (Carroll y Huntington 1988).

En los caballos, la evaluación BCS se puede realizar visualmente, a través de la


palpación, o ambos, mientras que en burros, la palpación es necesaria debido a la
diferente longitud de la capa y al grosor de la piel (Cappai, Picciau y Pinna 2013). Se
puede utilizar una escala de ponderación de 5 puntos (Carroll y Huntington 1988) o una
escala de 9 puntos (Henneke et al. 1983). La puntuación óptima de condición corporal se
considera que es un 3, en una escala sobre 5.

El inconveniente que presenta la estimación visual del peso del caballo es que se ha
encontrado que puede resultar inexacta y poco fiable (Ellis y Hollands 1998), en
particular por la excesiva subjetividad de las estimaciones (Burkholder 2000). Sin
embargo, el método BCS es una medida repetible cuando se realiza de acuerdo con
protocolos específicos y también tiene una buena fiabilidad entre observadores
(Burkholder 2000). Utilizando la escala de 5 puntos, el BCS parece ser repetible entre
6 y 10 observadores diferentes (Pritchard et al. 2005a; Burn, Pritchard y Whay 2009;
Burn, Dennison y Whay 2010b). A nivel de campo sólo se ha considerado BCS como
factible para medir con relativa facilidad bajo diferentes condiciones de vida, no sólo en
campo sino también en équidos de trabajo durante su jornada (Carroll y Huntington
1988; Pritchard et al. 2005a; Mekuria y Abebe 2010). Además, el sistema BCS se
puede dominar con relativa rapidez a través de la aplicación y la práctica (Burkholder
2000).

Ha de tenerse en cuenta que además de la cantidad y la calidad de los alimentos, otros


factores, como la edad del individuo y la presencia de enfermedad puede afectar la
condición corporal. Una
dieta equilibrada y adecuada es crucial para una salud óptima y por lo tanto,
tambiénpara el bienestar de cualquier caballo (Davidson y Harris 2002). Una alternativa
a analizar la dieta del caballo y determinar si se cumplen los requisitos de energía, es
evaluar la condición corporal del caballo mediante el sistema BCS al tratarse de un
método mejor y más práctico (Nielsen 2010). Por tanto, el BCS es una medida válida,
fiable, factible y fácil de aprender, con base en el animal y probablemente el mejor
método actual de evaluación del estado de nutrición en equinos a nivel de campo.

El exceso de grasa corporal, que puede ser local o más generalmente distribuida, puede
causar deterioro de la salud y se asocia con la resistencia a la insulina, dolor cólico y la
pérdida de rendimiento, entre otros (Geor 2008). Por el contrario, la condición corporal
disminuida es un indicador de la reducción de la grasa corporal (Henneke et al. 1983); y
en consecuencia, los animales delgados tendrán menos rellenos naturales en su cuerpo
para protegerlos de lesiones por presión, fricción y cizallamiento causadas por el arnés.
Las causas de gradaciones de condición corporal bajas son multifactoriales: la
desnutrición, el exceso de trabajo, el parasitismo y la enfermedad que a su vez podrían
causar falta de respuesta conductual. A la inversa, la falta de respuesta de
comportamiento puede incluir una disminución del apetito y enfermedad (Hart 1988;
Dantzer y Kelley 2007; Weary, Huzzey y von Keyserlingk 2008) y depresión (Vollmayr
y Henn 2003), que promovería a reducir aún más la condición corporal. Otros factores
que apuntan a encontrar animales más delgados es la estación del año, que influye en la
calidad de los pastos (Saul, Siefert y Opuda-Asibo, 1997; Labruna et al. 2001; Labruna
et al. 2002; Tesfaye y Curran 2005; Yoseph et al. 2005; Ayele et al. 2006).

La satisfacción en la alimentación se considera una cuestión de bienestar, principalmente


para los caballos estabulados. La sensación de hambre, así como la satisfacción o
frustración que la alimentación provoca en el sujeto, puede evaluarse utilizando
indicadores tales como la inspección de la cama, del comedero y el comportamiento de
descanso después de una comida. Se ha estudiado que comer la cama durante las dos
horas postalimentación es un indicador de frustración vinculado con la sensación de
hambre en los caballos (Shigeru Ninomiya et al. 2004), mientras que el comportamiento
de descanso después de comer fue descrito como un indicador de la satisfacción tras la
comida en los caballos (Ninomiya, Sato y Kusunose 2007; Ninomiya, Sato y Sugawara
2007)
.

Curiosamente, el excelente estado corporal no significa necesariamente que las


necesidades de pastoreo / forrajeo se cumplan. Las dietas altas en energía pueden
proporcionar las necesidades nutricionales, pero no la necesidad psicológica presente en
esta especie por alimentarse durante muchas horas al día. El otro extremo estaría la
obesidad, también una cuestión de bienestar. Es el caso de ponis o burros que pueden
ser obesos pero todavía tienen hambre.

La validez de la inspección de la cama ya sea observar al animal comiendo o


descansando como indicadores de frustración o satisfacción deben evaluarse
cuidadosamente. Además, existen dudas acerca de la viabilidad, validez y fiabilidad de
la utilización de estos indicadores porque requieren un tiempo de observación largo
(Dalla Costa et al. 2014).
Ausencia de sed prolongada

Los indicadores para evaluar la ausencia de sed prolongada son: la prueba del pliegue
cutáneo, la sequedad de las membranas mucosas y la prueba de la bebida. Son todos
ellos indicadores de origen animal que sólo se han evaluado en equinos de trabajo,
mientras que en los establos de equinos de recreo, se prefiere la revisión periódica de
indicadores basados en el ambiente, como la disponibilidad de agua y el funcionamiento
del bebedero. También se han identificado dos categorías de indicadores de origen
animal: la deshidratación; y la sensación de sed (Dalla Costa et al. 2014).

La deshidratación se puede evaluar mediante la realización de la prueba del pliegue


cutáneo o mediante la inspección de las mucosas. La prueba del pliegue cutáneo se
realiza mediante pellizcos, donde se libera la piel del margen craneal de la escápula del
animal, observando cuando vuelve a su posición normal. Si hay un retraso del pliegue
cutáneo a su posición normal, el animal podría estar deshidratado (Pritchard et al. 2005a;
Pritchard, Barr y Whay 2006; Pritchard et al. 2008; Burn, Pritchard y Whay 2009). La
validez de la prueba del pliegue cutáneo se ha evaluado en varios estudios (Pritchard et
al. 2005a; Pritchard, Barr y Whay 2006; Pritchard et al. 2008; Burn,
Pritchard y Whay 2009), donde se encontraron limitaciones para la evaluación de la
deshidratación en caballos (hay una pobre correlación fisiológica con medidas tales
como la osmolaridad del plasma), siendo una medida moderadamente repetible. Los
investigadores encontraron diferencias entre diferentes localizaciones anatómicas (p. ej.,
el pliegue de piel a la izquierda lado del animal tardaba más tiempo que a la derecha).

La sequedad de las membranas se evalúa usando un papel de filtro colocado en la


mucosa gingival durante 10 segundos (Pritchard et al. 2008). La evaluación cualitativa
de la sequedad y la adhesión a la mucosa se califica con una escala de 0 a 5 puntos.
Aunque es relativamente simple y factible, el valor cualitativo y cuantitativo de la
evaluación de la sequedad de la membrana mucosa no parece ser óptimo para medir la
deshidratación. Un estudio sobre la fiabilidad de la sequedad de la membrana mucosa
consideró factores como el agua potable como influyentes en esta medida disminuyendo
la sequedad de la mucosa (Pritchard, Barr y Whay 2006).

La sensación de sed puede evaluarse mediante la prueba de la bebida, que es un simple


experimento en el que el evaluador ofrece baldes de agua al animal y observa su
comportamiento durante 10 minutos (Pritchard, Barr y Whay 2006; Pritchard et al.
2008). Para evitar el sesgo debido a otros factores de confusión, como el cubo y el agua
suministrada, el evaluador debe estar familiarizado previamente con el animal. Es una
manera fácil de evaluar la sensación de sed en équidos de trabajo, sobre todo si no
tienen libre acceso al agua y también directa para medir la sensación de sed, en
particular, para caballos que se ejercitan en condiciones de alta temperatura ambiente.

La ingesta de agua también parece estar relacionado con la deshidratación del sujeto
(Pritchard, Barr y Whay 2006). Sin embargo, la posible confusión de factores que surgen
en caballos exhaustos, en caballos en un lugar distinto al habitual u otros factores de
motivación podrían están presentes.

La fiabilidad de la prueba de la bebida y la repetibilidad de la prueba de la membrana


mucosa no se han evaluado (Pritchard, Barr y Whay 2007). La dificultad de encontrar
una medida basada en el animal, válida y factible para evaluar la ausencia de sed
prolongada es necesario. En su lugar, en la actualidad, los indicadores basados en los
recursos, tales como la disponibilidad de agua continua y la limpieza de bebederos, son
los indicadores más válidos y viables para la evaluación en el campo de este criterio.

Indicadores de alojamiento

Comodidad alrededor del descanso

El único indicador basado en animal para evaluar este criterio utiliza el comportamiento
(Heleski et al. 2002b; Pedersen, Sondergaard y Ladewig 2004; Chaplin y Gretgrix 2010),
ya que los caballos prefieren acostarse en decúbito lateral en lugar de en decúbito
esternal (Pedersen, Sondergaard y Ladewig 2004). Por esta razón, la incapacidad para
acostarse afecta a su bienestar y a su rendimiento. La reducción del espacio puede dar
lugar a diferentes problemas de bienestar, puede aumentar el riesgo de que el caballo se
atasque con la pared del box, por lo que debe ser cuidadosamente evaluado para verificar
que es apropiado.

Raabymagle y Ladewig (2006) observaron que el tamaño del box puede afectar al
comportamiento de reposo de los caballos, ya que en su estudio los animales pasaban
más tiempo recostados cuando estaban en un box grande ([2,5 × la altura del caballo]2
m2), en comparación con uno más pequeño ([1,5 × la altura del caballo]2 m2). A pesar
de ello el comportamiento de reposo nunca ha sido probado como tal en cuanto a su
validez, fiabilidad y repetibilidad, sin embargo, puede ser considerado como una medida
buena para evaluar la comodidad durante el descanso. Se dispone de datos sobre el
tiempo del comportamiento de reposo en caballos; sin embargo, su medición consume
mucho tiempo, por lo que no es verdaderamente viable durante una breve evaluación
en las explotaciones ganaderas.

Algunos indicadores basados en el animal prometedores para la evaluación de este


criterio, son la ausencia de lesiones recientes en el corvejón junto con la evaluación de
dificultades para levantarse, conjuntamente con indicadores ambientales o indirectos,
como la cantidad de espacio del box y la calidad de la cama. Por lo tanto, hay que tener
en cuenta que cuando el espacio del box proporcionado es insuficiente (menor a las
dimensiones reportadas por Raabymagle y Ladewig 2006), o la calidad de la cama es
muy pobre, la dificultad para levantarse así como las lesiones en el
corvejón pueden observarse. En algunos casos, como lo demuestra Houpt et al. (2001),
los caballos con experiencia previa de vida en puestos individuales pueden ser reacios a
acostarse. En su estudio, nueve de dieciséis yeguas mantenidas en puestos individuales
no se encontraron nunca en decúbito a lo largo de un periodo de observación de seis
meses. Éste es un claro ejemplo que demuestra que las medidas basadas en los recursos
pueden ser altamente indicativas de comodidad insuficiente, junto con la consideración
de medidas de origen animal.

Facilidad de movimiento

Este criterio se basa en que los animales deben tener suficiente espacio para poder
moverse libremente (Welfare Quality Consortium 2009). La locomoción juega un papel
clave en los caballos ya que tiene efectos tanto físicos como mentales positivos sobre su
salud.

Un método común para mantener los caballos en un entorno doméstico es la estabulación


en boxes individuales, por lo que es necesario un indicador de origen animal para la
evaluación de cuánto compromete su bienestar el confinamiento. La actividad diaria y la
presencia de comportamientos anormales fueron descritas en la literatura como
indicadores de origen animal.

La actividad diaria se puede registrar electrónicamente utilizando un sensor de


movimiento (Chaplin y Gretgrix 2010). Aunque los datos pueden ser recogidos para un
cálculo exacto de la actividad diaria del sujeto, el uso de un dispositivo electrónico 24
horas no se ve como aceptable desde el punto de vista del propietario; mientras que la
presencia de comportamientos anormales (p. ej., estereotipias locomotoras tales como
caminar en el box) se puede observar directamente. Las estereotipias de tipo locomotor
han sido parcialmente vinculadas con actividad insuficiente, sin embargo, su validez no
ha sido totalmente probada en estudios experimentales (McGreevy, French y Nicol
1995; Heleski et al. 2002a; Bachmann, Audigé y Stauffacher 2010; Ninomiya, Sato y
Sugawara 2007). McGreevy, French y Nicol (1995) encontraron que los caballos son
menos propensos a desarrollar comportamientos anormales si pasan más tiempo fuera
del establo. Las estereotipias locomotoras pueden indicar el estado de bienestar previo al
estado de bienestar actual. Aunque la repetibilidad y la fiabilidad entre observadores no
fueron evaluadas para estos indicadores, se considera plausible que la fiabilidad entre
observadores en el reconocimiento de estereotipias locomotoras o signos de su presencia
sea factible con la formación previa de los evaluadores (p. ej., videos).

La evaluación de estereotipias locomotoras, es por tanto, un indicador de origen animal


viable a nivel de campo, sin embargo, considerado por sí solo sin ninguna otra medida,
no es específico de manera suficiente para evaluar la capacidad de los caballos para
moverse libremente. Por ello los indicadores basados en los recursos en lo referente al
tipo de instalaciones (p. ej., la posibilidad de ir a pastar), así como la relación entre las
medidas del cuerpo del animal (alzada) y el espacio del box, junto con un cuestionario
relativo a la actividad diaria de los animales sería útil para evaluar el criterio de facilidad
de movimiento.

El acceso de los caballos al libre ejercicio y el tiempo diario que lo hacen (cuando no
está trabajando) son también indicadores a tener en cuenta en la evaluación de bienestar.
Muchos propietarios consideran que un caballo de trabajo no necesita ejercicio libre ya
que trabaja a diario y en su caso necesita descanso para reconstituir la energía para el
trabajo del día siguiente. Sin embargo, existen muchos argumentos en contra de esta
falsa creencia. En una revisión de directrices, recomendaciones, experiencias y leyes,
Due (2006) establece claramente que el libre ejercicio diario es en varios aspectos
beneficioso para el mantenimiento de la salud del caballo y el comportamiento
equilibrado y el trabajo diario no es un sustituto adecuado del ejercicio en libertad en
esta especie.

Indicadores de salud

Se agrupan en tres criterios:

Ausencia de lesiones

Los indicadores basados en el animal que valoran este criterio son: la ocurrencia de
decoloración del pelo (parches de pelos blancos), parches de piel sin pelo (alopecias), las
lesiones de la piel, la presencia de hinchazón en las articulaciones y/o tendones, la
sensibilidad en el dorso y la cojera (Leeb et al. 2003; Pritchard et al. 2005b; Burn,
Pritchard y Whay 2009; Neijenhuis et al. 2011;
Vervaecke et al. 2011), ya que todas estas condiciones podrían estar relacionadas con la
presencia de dolor.

La decoloración del pelo se observa generalmente como parches no naturales de pelos


blancos, presumiblemente causados por equipos no adecuados o deteriorados (Vervaecke
et al. 2011), que indican una lesión que se produjo en la piel en el pasado. Los parches
sin pelo son un área con pérdida de pelo donde la piel está en buen estado; mientras que
con una lesión, la piel está dañada ya sea en forma de una cicatriz, o costra de una
herida (Pritchard et al. 2005b; Burn, Pritchard y Whay 2009).

La decoloración del pelo, parches sin pelo y lesiones de la piel se han evaluado mediante
la inspección visual del cuerpo de los animales y se registran ya sea en presencia o
ausencia (Burn, Pritchard y Whay 2009; Mekuria y Abebe 2010) o en una escala de tres
puntos (Leeb et al. 2003). Sólo las lesiones que cubren un área mayor de 2 × 2 cm, 1 × 4
cm en rectángulo ó 2-3-cm de diámetro se registran (Pritchard et al. 2005a; Mekuria y
Abebe 2010). Su presencia puede estar influenciada por el tipo de uso del animal (p. ej.
monta o trabajo), la cantidad y la intensidad del trabajo, el tipo y la calidad del equipo
utilizado, así como la presencia de enfermedad (p. ej. ectoparásitos) o interacciones
sociales agresivas. Por lo tanto, su ubicación según la región corporal, así como el
número y la gravedad debe ser registrada. Las lesiones de piel marcadoras
(estrechamente relacionadas con los riesgos impuestos por el trabajo realizado), la
ausencia de lesiones en las comisuras de los labios y de lesiones provocadas por los
arneses pueden mostrar un buen manejo, un uso y calidad adecuada de los bocados y
arneses y además una buena condición corporal que aporta reservorios de grasa naturales
que protegen de lesiones en los puntos de contacto del arnés (Swann 2006).

La hinchazón de las articulaciones/tendones es evaluada mediante inspección visual de


los tendones flexores y la articulación del menudillo (Burn, Dennison y Whay 2010b) y
se anota ya sea en una escala de 3 puntos (Leeb et al. 2003; Burn, Pritchard y Whay
2009), o en base a presencia/ausencia (Pritchard et al. 2005a), o como normal/hinchada
(Burn, Dennison y Whay 2010b).

Un dorso sensible se evalúa a través de la palpación de ambos lados de la columna


vertebral y la evaluación de la tensión y/o la sensibilidad de los músculos de la espalda
del caballo, calificando la sensibilidad en una escala de 3 ó 4 puntos (Neijenhuis et al.
2011; Asknes y Mejdell 2012). El dolor en el dorso también se ha asociado a cojera,
como se demuestra en el estudio realizado por Cooper y Albentosa (2005a) y Murray et
al. (2010b), donde los problemas de espalda se asociaron fuertemente con cojera. Un
factor importante que contribuye al dolor de dorso se cree que es la silla inapropiada y la
distribución inadecuada del peso del jinete (de Cocq, Weeren y Back 2004; de Cocq et
al. 2009).

La cojera se evalúa mediante la inspección visual durante la locomoción y se puntúa ya


sea por la selección de una escala analógica visual (Viñuela-Fernández et al. 2011), una
escala de 3 ó 5 puntos (Neijenhuis et al. 2011; Viñuela-Fernández et al. 2011) o sobre la
base de presencia/ausencia (Pritchard et al. 2005b; Burn, Pritchard y Whay 2009; Burn,
Dennison y Whay 2010b).

Ninguno de los indicadores mencionados para este criterio fue probado científicamente
en cuanto a su validez, sin embargo, la presencia de lesiones se debe considerar una
evidencia de que se han producido anteriormente. La repetibilidad de las observaciones
sólo ha sido evaluada para las lesiones de la piel, la hinchazón de las
articulaciones/tendones y la cojera (Burn, Pritchard y Whay 2009). La fiabilidad entre
observadores ha sido probada y considerada buena para las articulaciones/tendones
inflamados (Pritchard et al. 2005b; Burn, Pritchard y Whay 2009), sin embargo, se ha
encontrado que es controvertida para las lesiones de la piel (Burn, Pritchard y Whay
2009). La fiabilidad entre observadores de la evaluación de la cojera es difícil de lograr,
requiere una amplia formación y experiencia personal del observador (Viñuela-
Fernández et al. 2011). El uso de un sistema de puntuación sencillo (sí/no) se ha
señalado para lograr una buena fiabilidad entre evaluadores (Burn, Pritchard y Whay
2009). Los sistemas de puntuación de uso fácil y simple, junto con la formación
adecuada de los evaluadores son necesarios para mejorar la fiabilidad en la evaluación de
las lesiones en la piel y cojera a nivel de campo.

Todos los indicadores descritos han sido utilizados para la evaluación del bienestar de
los equinos de trabajo y se han considerado fáciles de llevar a cabo en condiciones de
campo ya que no requieren equipos costosos para su valoración (Leeb et al. 2003;
Burn, Pritchard y Whay 2009).
Además, se han diseñado para ser prácticos, rápidos y para minimizar la manipulación y
la interrupción durante la rutina especialmente en animales de trabajo (Pritchard et al.
2005a; Mekuria y Abebe 2010).

Ausencia de enfermedad

La mayoría de las condiciones relacionadas con la mala salud o una enfermedad pueden
ser previstas y se pueden controlar con relativa facilidad, y a menudo el propietario no es
consciente de las posibles soluciones (Wilson 2002).

La presencia de enfermedad se puede determinar mediante el uso de medidas basadas en


el animal, que pueden inferir su presencia, en lugar de diagnosticar una enfermedad en
particular. Existen numerosos indicadores que sugieren que un animal puede estar
sufriendo una enfermedad subyacente: la postura deprimida, comportamientos
relacionados con el dolor, capa poco saludable, la presencia de ectoparásitos, la suciedad
fecal, tos, respiración anormal/disnea, descarga ocular, secreción nasal, cambios en el
color de las mucosas y anomalías en las extremidades/cascos (McDonnell 2002; Leeb et
al. 2003; Pritchard et al. 2005b; Burn, Pritchard y Whay 2009; Burn, Dennison y Whay
2010b; Mekuria y Abebe 2010). Todos ellos son evaluados mediante inspección visual.

La evaluación de la salud del pelaje se lleva a cabo mediante el examen de la capa en


ambos lados del cuello y su registro si hay signos de alteración, p. ej., enmarañados o
pelo desaliñado (Leeb et al. 2003; Pritchard et al. 2005b; Burn, Pritchard y Whay 2009;
Mekuria y Abebe 2010). La presencia de ectoparásitos (p. ej., moscas, garrapatas) se ha
realizado en una escala de 3 puntos (Leeb et al. 2003), así como sobre la base de
presencia/ausencia (Pritchard et al. 2005a; Burn, Pritchard y Whay 2009; Mekuria y
Abebe 2010). La suciedad fecal es evaluada mediante la inspección de la zona interior de
los muslos y bajo la parte posterior de los corvejones registrando la presencia (sí/no) de
cualquier cantidad fresca o seca de heces líquidas que cuando está presente es un
indicador de diarrea (Leeb et al. 2003; Pritchard et al. 2005a; Mekuria y Abebe 2010).

La presencia de tos, respiración anormal/disnea y/o secreción nasal pueden ser signos de
enfermedad respiratoria (Leeb et al. 2003; Couëtil et al. 2007; Kutasi et al. 2011). Para
evaluar la presencia de respiración anormal/disnea el observador debe examinar si la
expiración se apoya en los músculos del tronco y si las fosas nasales se dilatan. Las
fosas nasales también deben estar limpias y libres de descarga en animales sanos. La
secreción ocular (o anomalías oculares) se podrá anotar en base a presencia/ausencia
(Burn, Dennison y Whay 2010b), o en una escala de 3 puntos (Pritchard et al. 2005a),
que va desde signos de leve descarga a signos de dolor ocular, queratitis, uveitis y
ceguera. El color de las mucosas se evalúa mediante la observación de la encía superior
(color rosado normal) y que oscila en tonalidades de color pálidas, amarillas, blancas o
púrpuras (si es anormal) y se registra como normal/anormal (Pritchard et al. 2005b;
Burn, Pritchard y Whay 2009; Mekuria y Abebe 2010).

Los animales que son mantenidos en el campo fuera del establo durante la noche, se
encuentran expuestos a concentraciones mucho más altas de contaminantes del aire
(polvo, gases, microorganismos, y alérgenos en forma de aerosoles y toxinas) que
contribuyen al desarrollo de obstrucción recurrente de las vías respiratorias y de
inflamación respiratoria (Couëtil et al. 2007). Los problemas respiratorios están
estrechamente asociados con el alojamiento y la presencia de polvo y esporas de hongos
en el aire (Halliwell et al. 1993). La estacionalidad también juega un papel en ciertos
trastornos respiratorios, con mayor riesgo de enfermedad inflamatoria en las vías
respiratorias en invierno y primavera, en comparación con el verano (Couëtil et al. 2007).
Robinson et al. (2006) demostró que la enfermedad inflamatoria de las vías respiratorias
fue más prevalente en los caballos que se mantienen fuera en invierno en comparación
con los estabulados. Además, la mayoría de los casos de enfermedad pulmonar
inflamatoria y obstrucción recurrente son subclínicas en reposo y muestran más signos
durante el ejercicio (Couëtil et al. 2007).

Las anomalías en las extremidades/cascos pueden causar alteración de la marcha (Ross y


Dyson 2010), así como los signos de abandono (cascos descuidados) pueden aumentar
también el riesgo de cojera. Se evalúan a través de la observación del sujeto mientras se
mueve para determinar si los problemas de los cascos conllevan cojera leve o grave y/o
alteración de la marcha. Las anomalías de la marcha se examinan en una recta de 20 m
al trote y vuelta otra vez al observador (Pritchard et al.
2005a). La validez de estos indicadores nunca ha sido científicamente probada, pero son
universalmente reconocidos como signos clínicos vinculados con la presencia de
enfermedad.

El recorte defectuoso de los cascos así como el herraje inadecuado puede conducir al
desequilibrio de los aplomos y al deterioro de los cascos, así como a la presión sobre
diferentes partes del casco, la tensión en los ligamentos y/o tendones y, finalmente, la
alteración permanente de la marcha (Hill y Klimesh 1996; Popescu y Diugan 2013).
Popescu, Diugan y Spinu (2014) encontraron una fuerte correlación positiva entre la
buena calidad de los cascos y la marcha normal de los caballos, mientras que era
negativa con la ausencia de tendones /articulaciones hinchados. Ésto puede sugerir
también que la salud de los tendones y las articulaciones en caballos de trabajo pueden
no ser tan importantes en comparación con la buena salud de los cascos en la
disminución del riesgo de cojera y marcha anormal. Algunos autores como Wilson
(2002) señalaron que gran parte de las cojeras en los caballos de trabajo se producen por
una lesión o trauma en el pie y/o banda coronaria del casco, que también se asocia a
malas prácticas de manejo de recorte y herrado.

La salud de la capa, suciedad fecal, secreción ocular, color de las mucosas y anomalías
de las extremidades/cascos fueron evaluadas por Burn, Pritchard y Whay (2009) y se
consideraron indicadores con buena repetibilidad. La mayoría de los indicadores se
utilizaron de una manera "simple" para evaluar la presencia de la enfermedad en equinos
de trabajo, por lo que puede ser factible para un análisis del bienestar en las
explotaciones ganaderas y aceptables desde el punto de vista del ganadero/propietario.

Ausencia de enfermedad inducida por el manejo

Este criterio considera que los animales no deben sufrir dolor inducido por el manejo,
manipulación inadecuada, o procedimientos quirúrgicos de rutina (p. ej., la castración sin
anestesia y/o analgesia) (Welfare Quality Consortium 2009).

El dolor puede ser provocado por diferentes condiciones y compromete el bienestar


equino, por lo tanto, los indicadores de origen animal son necesarios para identificar y
evaluar el dolor cuando el alivio del dolor es aconsejable. El uso de comportamientos
relacionados con el dolor como indicadores pueden tener algunas limitaciones teniendo
en cuenta que, los equinos como animales de presa pueden enmascarar los signos de
dolor en presencia de una persona desconocida, especialmente cuando el dolor es leve,
las conductas relacionadas con el dolor pueden ser sutiles y no abiertamente obvias.

Los indicadores de dolor descritos en la literatura son la presencia de comportamientos


relacionados como: inquietud considerable, mirarse el flanco, renuncia a moverse,
distribución anormal del peso, cambio del peso de cuerpo, cabeza baja no asociado con
sueño, mirada fija, fosas nasales dilatadas, mandíbula apretada, que son considerados
como indicadores basados en el animal válidos ya que su presencia está claramente
vinculada con la presencia de dolor (Waterman- Pearson y Whay 2010; Taylor, Pascoe y
Mama 2002; Olmos, Burden y Gregory 2010; Dalla Costa, Rabolini, Scelsa, Canali, et
al. 2012).

Otros indicadores que pueden ser utilizados son las medidas compuestas de puntuaciones
de dolor (p. ej., escala de dolor compuesta o la escala de valoración del dolor en
postcirugía abdominal, que se llevan a cabo a través de una breve observación del
sujeto, p. ej. 5 a 10 minutos). Las puntuaciones de dolor como medida compuesta son el
resultado de no centrarse sólo en la presencia de conductas relacionadas con el dolor y
los cambios en los patrones normales de comportamiento (p. ej., pérdida de apetito),
sino también en parámetros fisiológicos (p. ej., la frecuencia cardiaca, temperatura rectal
y/o la frecuencia respiratoria).

La escala de dolor compuesto ha sido aplicada con éxito por varios autores en
procedimientos quirúrgicos como la castración, o en la presencia de enfermedades tales
como laminitis y cólico (Bussières et al. 2008; van Loon et al. 2010; Graubner et al.
2011) y su validez ha sido probada (Bussières et al. 2008; van Loon et al. 2010). Las
conductas relacionadas con el dolor y la medida compuesta de las puntuaciones de dolor
muestran una buena fiabilidad entre observadores (Bussières et al. 2008; van Loon et al.
2010; Graubner et al. 2011; Dalla Costa, Rabolini, Scelsa, Ravasio, et al. 2012). Estos
indicadores podrían ser bien aceptados por el ganadero/propietario ya que sólo requieren
la observación del sujeto. Por lo tanto, podrían ser factibles para medirse a nivel de
campo, aunque su viabilidad no ha sido probada todavía. Curiosamente, las puntuaciones
de
dolor compuesto se utilizan para la evaluación del dolor en la práctica diaria de los
médicos veterinarios equinos.

Recientemente, un nuevo enfoque para la evaluación del dolor ha sido desarrollado en


otras especies utilizando la evaluación de expresiones faciales incorporadas en una escala
de muecas específicas de la especie (Langford et al. 2010; Sotocinal et al. 2011; Keating
et al. 2012). Los caballos son animales muy expresivos y algunos cambios faciales (p.

ej., la mirada fija, fosas nasales dilatadas, mandíbula apretada), se han descrito de uso
común para identificar la presencia del dolor. Los científicos del proyecto AWIN
centraron su investigación sobre el desarrollo del
prometedor para el dolor (Minero et al. 2012; Dalla Costa et al.

2014). Indicadores de comportamiento

Expresión de comportamientos sociales


Este criterio considera que los animales deben ser capaces de expresar comportamientos normales y
ty 2009). Los caballos son animales de
manada altamente sociales que prefieren vivir en un grupo, así el contacto con otros
congéneres juega un papel importante en su bienestar. Como los caballos están
estabulados comúnmente en un box, se necesitan indicadores basados en el animal para
evaluar si se cumple su necesidad de contacto social.

Hasta la fecha, la búsqueda de indicadores se ha centrado en dos temas principales: las


pruebas para evaluar la sociabilidad y el estrés relacionado con la separación de sus
congéneres (la prueba de aislamiento, la prueba de atracción, y las vocalizaciones); y las
pruebas para abordar la calidad de los contactos sociales (p. ej., patadas, mordeduras y
lesiones en la piel, o grooming). El estrés por aislamiento se ha demostrado que reduce
significativamente el bienestar en muchas especies sociales (p. ej. vacas, ratas, cerdos y
roedores) (Bøe y Færevik 2003; Patterson-Kane, Hunt y Harper 2002; Pedersen et al.
2002; Rault 2012).

La prueba de aislamiento se diseñó principalmente para determinar si hay dificultad tras


la separación a corto plazo de la misma especie, sin la posibilidad de unirse o
comunicarse y para observar su reacción al aislamiento durante 5 minutos (p. ej., el
intento de escape, los movimientos y el estado de alerta) (Lansade, Bouissou y Erhard
2008a). La prueba de atracción consiste en aislar el caballo en un extremo de un pasillo,
con la oportunidad de unirse a los caballos familiares en el extremo opuesto. El objetivo
de esta prueba es evaluar la reacción a la atracción social (Lansade, Bouissou y Erhard
2008a). Las vocalizaciones (p. ej., relinchos) se ha demostrado su aumento en frecuencia
cuando los caballos están estresados durante la separación de otros congéneres
(Harewood y McGowan 2005; Lansade, Bouissou y Erhard 2008a). Un animal puede
vivir en un buen ambiente social en general y aun así mostrar signos de estrés por
separación, reduciendo indirectamente la eficacia de otras medidas de bienestar positivas
ya existentes. Por lo tanto, entrar en un establo y escuchar un montón de vocalizaciones
podría ser un signo de estrés por separación. Es importante subrayar que nunca han sido
probadas a nivel de campo para evaluar el bienestar equino.

Lansade, Bouissou y Erhard (2008a) han probado la validez tanto del aislamiento como
de la prueba de atracción, demostrando que sólo la primera era apta. Sin embargo, nunca
se han realizado pruebas para determinar la validez de las vocalizaciones, patadas,
mordiscos, lesiones en la piel y grooming. La repetibilidad y fiabilidad entre
observadores tampoco han sido evaluadas para los indicadores descritos. La viabilidad y
a la aceptación por los propietarios de las pruebas de aislamiento y atracción genera
preocupación, ya que requieren mucho tiempo, el consiguiente manejo necesario, así
como la interrupción de la rutina de trabajo que no es compatible con una breve
evaluación del bienestar.

Aunque el comportamiento social equino está bien estudiado, la observación en el


establo o en un contexto de evaluación del bienestar podría no ser factible y necesitaría
un mayor desarrollo. En la actualidad, no hay indicadores basados en el animal que estén
disponibles para evaluar plenamente la expresión del criterio conducta social, en
particular en equinos alojados en boxes individuales. Por lo tanto, los recursos y
medidas basadas en el manejo, que indican la cantidad y calidad de las relaciones
sociales entre los caballos, deben ser indicadores prometedores junto con las lesiones
relacionadas con las mordeduras y patadas, las vocalizaciones y el grooming.
Expresión de otros comportamientos

Este criterio considera que los animales deben ser capaces de expresar otros
comportamientos normales, es decir, puedan expresar comportamientos naturales
específicos de la especie, tales como la búsqueda de alimento (Welfare Quality 2009).

Los caballos son una especie de presa y como tal es su naturaleza, el miedo provocado
por situaciones y las consiguientes reacciones de huida pueden ser peligrosas para el
caballo y para el cuidador. La presencia de una amenaza en el entorno inmediato de un
caballo, junto con un temperamento fuerte, juega un importante papel en la
determinación de un estado emocional negativo a largo plazo y la sobrerreacción de
miedo provocado por estímulos. Estas reacciones pueden provocar a su vez respuestas
humanas severas que pueden afectar a la relación hombre- caballo y poner en peligro aún
más el bienestar del animal. Por lo tanto, la búsqueda de indicadores apropiados para
evaluar el temor en los caballos tiene importantes implicaciones prácticas, no sólo para el
bienestar del caballo, sino también para la seguridad humana.

Algunas características del entorno del caballo doméstico podrían actuar como factores
de estrés potencial mediante la limitación de la capacidad de realizar con normalidad el
comportamiento específico de esta especie, tales como la restricción impuesta de la
alimentación, de la locomoción o el imponente aislamiento social (McBride y Hemmings
2009). Un entorno que carece de estímulos y proporciona poca o ninguna posibilidad de
expresar su comportamiento natural puede ser el responsable del desarrollo de conductas
anormales (p. ej., estereotipias) (Broom y Kennedy 1993; Hothersall y Casey 2012).

El comportamiento estereotipado se describe como el comportamiento repetitivo sin


meta y función obvia y se ha vinculado a bienestar pobre y entornos subóptimos (Cooper
y Mason 1998; Cooper y Albentosa 2005a). Las estereotipias se realizan como resultado
de respuestas aprendidas a los desafíos ambientales o cambios, y los signos pueden
incluir morder el pesebre, succionar el aire, caminar en el box, asentir con la cabeza,
jugar con la lengua, o patear la puerta (Dierendonck y Van Goodwin 2005; Mills y
Riezebos 2005; Wickens y Heleski 2010; Sarrafchi y Blokhuis 2013). Las estereotipias
pueden ser utilizadas como indicadores de origen animal para la evaluación del bienestar
cuando directa o indirectamente existe evidencia de que su presencia es detectable en el
establo (p. ej., daño en la pared, puertas) y/o en el caballo (p. ej., collares
antiapuntalamiento). Las estereotipias pueden convertirse en un hábito, por lo tanto,
particularmente durante la evaluación a nivel de campo, pueden ser poco claras en
cuanto a si representan la situación actual o ser un reflejo de un evento pasado. En el
campo, la viabilidad y aceptación por parte de los ganaderos de la evaluación de la
presencia de estereotipias nunca ha sido verificada, pero no parece poco práctico o que
requiera mucho tiempo (Dalla Costa et al. 2014).

Las pruebas de miedo son situaciones experimentales diseñadas para evaluar las
respuestas de temor: pruebas de objetos nuevos (p. ej., lona de plástico), pruebas de
sobresalto (p. ej., la apertura de un paraguas), que han sido utilizadas por diferentes
autores para evaluar la conducta de miedo al provocar un estímulo (Le Scolan,
Hausberger y Wolff 1997; Wolff, Hausberger y Le Scolan 1997; Visser et al. 2001;
Visser et al. 2002; Seaman, Davidson y Waran 2002; Momozawa et al. 2003;
Christensen, Keeling y Nielsen 2005; Lansade, Bouissou y Erhard 2008b; Górecka-
Bruzda et al. 2011; Leiner y Fendt 2011). Los parámetros registrados han incluido medir
la frecuencia de los comportamientos (p. ej., mirar, oler, lamer o mordisquear), la
latencia en acercarse a los estímulos, la distancia de huida, vocalizaciones (p. ej.,
resoplando), la defecación durante el estímulo, así como parámetros fisiológicos, tales
como la frecuencia cardíaca antes y después de la prueba.

El valor predictivo y validez para las pruebas de temor (objetos novedosos y pruebas de
miedo a humanos) han sido confirmados (Le Scolan, Hausberger y Wolff 1997; Wolff,
Hausberger y Le Scolan 1997; Visser et al. 2001;Visser et al. 2002; Seaman, Davidson y
Waran 2002; Momozawa et al. 2003; Lansade, Bouissou y Erhard 2008b; Leiner y Fendt
2011). En particular, Górecka-Bruzda et al. (2011) encontraron que la mayor parte de
los indicadores fiables de un rasgo de temor eran en el momento en el que el animal se
acerca al nuevo estímulo y al experimentador.

Los mismos resultados también fueron encontrados anteriormente por varios autores
(Visser et al. 2001; Christensen, Keeling y Nielsen 2005; Henry et al. 2005).

Aunque los indicadores basados en el animal para determinar el temor pueden llevarse a
cabo fácilmente y también medirse (Lansade, Bouissou y Erhard 2008b), las limitaciones
de tiempo para
las pruebas durante una evaluación a nivel de campo pueden obstaculizar su eficacia, por
lo que su uso, sin duda relevante, podría limitarse a evaluaciones completas de bienestar.

En resumen, las pruebas de comportamiento y el miedo estereotipados se consideran


medidas válidas y fiables, que pueden ser utilizadas como indicadores basados en el
animal para evaluar la expresión del criterio otros comportamientos específicos de la
especie. El registro de otras medidas (p. ej., cuestionarios que evalúan la posibilidad de
forrajeo libre) también deben integrarse. Además, como el miedo y sus pruebas tienen el
potencial de causar a corto y largo plazo problemas de bienestar, su uso requiere una
cuidadosa consideración.

Estado emocional positivo

Este criterio se centra en el estado emocional de los animales, lo que sugiere que las
emociones negativas como el miedo, la angustia, la frustración o la apatía deben evitarse,
mientras que las emociones positivas como la seguridad o la alegría deben ser
promovidas (Welfare Quality 2009). El potencial para evaluar las emociones positivas
que los animales pueden expresar ha despertado el interés científico en los últimos años
y la conciencia de que el bienestar de los animales es más que la ausencia de efectos
negativos, sino también la presencia de efectos positivos (Boissy et al. 2007). No hay
indicadores basados en el animal para evaluar este criterio en la literatura hasta la fecha;
sin embargo, Boissy et al. (2007) sugieren que algunos comportamientos son indicativos
de estados emocionales positivos (p. ej., el juego y los comportamientos de afiliación).

El juego y los comportamientos de afiliación no han sido validados, ni su repetibilidad ni


fiabilidad, aunque se subraya que son indicadores importantes y potenciales de bienestar
los estados emocionales positivos basados en los estudios de granjas de animales (Boissy
et al. 2007). La ambigüedad con respecto al juego surge cuando el comportamiento se
transforma en lucha y es difícil medirlo con fiabilidad sin entrenamiento.

Si tenemos en cuenta que los caballos están estabulados con frecuencia en boxes
individuales, está claro que estos comportamientos pueden ser difíciles de observar, a
pesar de que pueden ser útiles en la evaluación de caballos que viven en grupo. Mendl,
Burman y Paul (2010) han investigado sobre las pruebas de sesgo cognitivo, que fueron
diseñadas para medir si las manipulaciones alteraban los estados afectivos (p. ej., vivir
en un ambiente inadecuado). Aunqueestos estudios deben considerarse como un
desarrollo significativo en la ciencia del bienestar animal y su validez es generalmente
aceptada, no hay duda de que la viabilidad de las pruebas de sesgo cognitivo durante un
tiempo relativamente breve en la evaluación a nivel de campo es limitado.

Un indicador de origen animal relativamente nuevo y prometedor es la evaluación


cualitativa del comportamiento (QBA: Qualitative Behavioural Assessment), que
caracteriza el comportamiento como el lenguaje corporal expresivo en términos
descriptivos subjetivos. Se trata de capturar el estilo dinámico de la interacción del
animal con el entorno, teniendo en cuenta el medio ambiente en su conjunto,
proporcionando así una idea de la calidad de vida del animal (Wemelsfelder 2007). El
QBA requiere un período de observación limitado (10-15 min.) en que el evaluador se
centra en cómo expresa el animal cualquier comportamiento dado. Pueden ser una lista
fija de términos expresivos y emocionales de conducta, o los observadores pueden
generar sus propias descripciones. Ellos son entonces los que califican cualitativamente
en una escala visual analógica la intensidad de la expresión percibida de
comportamiento, p. ej., lo relajado o agitado que se percibe el animal (Wemelsfelder
2007). El QBA ya se ha utilizado por diversos autores para evaluar el comportamiento
del caballo (Napolitano et al. 2008; Minero et al. 2009; Fleming et al. 2013) y los
resultados hasta la fecha indican que existe una relación significativa entre el QBA y
las medidas cuantitativas (frecuencia y duración de comportamientos, p. ej., la
actividad).

Por tanto, el QBA es una forma válida de evaluación del bienestar (Rutherford et al.
2012; Wemelsfelder 2007; Wemelsfelder et al. 2012) que tiene alta fiabilidad entre
observadores en otras especies, p. ej., cerdos (Wemelsfelder et al. 2012). Cabe destacar,
la formación adecuada de los observadores para asegurar su eficacia. Un posible
inconveniente para el uso en campo de la QBA es que el resultado de la evaluación no
es inmediato, de hecho, siempre se requiere algún tipo de análisis estadístico. Por lo
tanto, los esfuerzos deben centrarse en la búsqueda de una manera fácil para recopilar y
analizar los datos. Una posible solución a este problema es el desarrollo de programas
informáticos que puedan almacenar y analizar los datos automáticamente en cuanto se
cargan.
El uso de la QBA es prometedor, rápido, no invasivo y factible para la medición en
campo del estado emocional positivo, previa formación de los evaluadores, por las
ventajas que presenta y la evidente falta de indicadores basados en el animal para evaluar
este criterio

Buena relación humano-animal

Los animales deben ser manejados bien en todas las situaciones, es decir, los
manipuladores deben promover las buenas relaciones con los animales (Welfare Quality
2009). Los caballos deben ser manejados diariamente y su nivel de confianza con los
seres humanos no solamente influye en su rendimiento y comportamiento, sino también
en sus reacciones de temor que podrían tener efectos perjudiciales en su propia seguridad
y en la de las personas.

La importancia de la evaluación del comportamiento, estriba en la relación humano-


animal que se define como la percepción entre el animal y el hombre, que se desarrolla y
se expresa en el comportamiento mutuo (Ivemeyer, Knierim y Waiblinger 2011). Esta
interacción sucede tanto en el día a día (p. ej. con los cuidadores), como esporádicamente
(p. ej. con los veterinarios). Dependiendo de cómo sea esta interacción, los animales
podrán desarrollar respuestas comportamentales de miedo y agresividad, o por el
contrario, de curiosidad y calma. Se entiende como interacción positiva aquellas
prácticas como acariciar o rascar a los animales, moviéndose lentamente y hablándoles
con calma, en un tono bajo y tranquilo. Las respuestas obtenidas en los test de
comportamiento apuntan a que esta relación no es sólo positiva sino muy determinante
del comportamiento futuro que mostrará el animal tras la primera doma o contacto
humano. Un ejemplo es la edad y tipo de destete, que tradicionalmente se realiza como
una separación brusca de los potros de las yeguas (Waran, Clarke, y Farnworth 2008). En
contraste, un destete gradual se ha sugerido que resulta en un menor número de
respuestas de comportamiento negativo de los potros que el destete abrupto (McCall,
Potter y Kreider 1985; McCall et al. 1987). El destete artificial se ha asociado con el
comportamiento de malestar, el aumento de la liberación de las hormonas del estrés y la
función inmune alterada en los animales jóvenes.

Existen diferentes pruebas de relación entre humanos y animales que se han descrito en
la literatura, que se puede utilizar para evaluar este criterio (prueba de enfoque
voluntario, caminar al lado, contacto de la barbilla). Estas medidas son apropiadas para
evaluar la relación humano- animal mediante la evitación o la amabilidad hacia el ser
humano (Søndergaard y Halekoh 2003; Pritchard et al. 2005a; Burn, Dennison y Whay
2010b; Maros, Boross y Kubinyi 2010; Popescu y Diugan 2013). En un entorno de
campo, las pruebas se realizan generalmente donde el animal es libre para moverse.

En la prueba del enfoque, el evaluador comienza desde una distancia de 3 m del animal
y, a un ritmo normal, se acerca y registra su reacción (p. ej., si el animal es amistoso o
se aleja del evaluador) (Pritchard et al. 2005b; Burn, Dennison y Whay 2010b; Popescu
y Diugan 2013). En la prueba de caminar al lado del animal, el evaluador empieza
caminando desde la cabeza hasta la grupa y, a continuación, volviendo a lo largo del
lado opuesto, anotando las señales de atención o interés. En equinos de trabajo, la
aceptación al contacto de la barbilla ha dado una idea del vínculo humano-animal y la
respuesta al contacto humano (Pritchard et al. 2005b; Burn, Dennison y Whay 2010b;
Popescu y Diugan 2013).

Durante la prueba de enfoque voluntario (VAA: Voluntary Approach Test), una


persona desconocida entra en el paddock y camina hacia el centro del mismo; hasta que
el caballo tiene su cabeza a una distancia de 1 m, donde el tiempo de latencia hasta que el
caballo toca a la persona se registra (tiempo máximo óptimo de 3 minutos (Søndergaard
y Halekoh 2003; Maros, Boross y Kubinyi 2010). En la prueba de acercamiento humano
forzado (FHA: Forced Human Approach Test), una persona desconocida se acerca al
caballo lentamente aproximadamente con un paso por segundo con los brazos colgando
relajados. Cuando el caballo está dentro de un rango de 2 m de cercanía, la persona
lentamente levanta una mano y trata de tocar el cuello del caballo y se registra la
reacción a ser tocado usando una escala de 4 puntos (Søndergaard y Halekoh 2003;
Maros, Boross y Kubinyi 2010). La fiabilidad entre observadores parece ser moderada
(Pritchard et al. 2005b; Burn, Pritchard y Whay 2009), pero el uso de un sistema de
puntuación simple con definiciones claras y la formación de los evaluadores puede
ayudar a mejorar la fiabilidad. Sin embargo, debido a que estas pruebas requieren la
participación del cuidador, puede ser un problema para el ambiente de evaluación en una
granja donde el tiempo del ganadero puede ser limitado.
La fiabilidad de ambas pruebas (VAA y FHA) en la evaluación de caballos estabulados
de forma individual es buena (Dalla Costa, Bonaita, Pedretti, Govoni, et al. 2012). Su
viabilidad ha sido estudiada satisfactoriamente a nivel de campo para ambas pruebas
(Søndergaard y Halekoh 2003), ya que requieren un máximo de tres minutos para
llevarse a cabo y una mínima manipulación de los animales. La distancia de evitación y
el enfoque voluntario son medidas válidas para evaluar la relación humano-animal
(Waiblinger et al. 2006). Sin embargo, se necesitan estudios adicionales para evaluar la
repetibilidad de las pruebas de VAA y FHA, así como la viabilidad y la aceptación por
parte de los ganaderos de las pruebas de distancia de evitación, caminar al lado y la
prueba de contacto de la barbilla.

Transporte de animales por vía terrestre

Preámbulo: las presentes recomendaciones se aplican a los siguientes animales


domésticos vivos: bovinos, búfalos, camellos, ovinos, caprinos, cerdos, aves de corral y
équidos, pero podrán aplicarse también a otros animales (cérvidos, otros camélidos y
aves corredoras, por ejemplo). Los animales silvestres y animales asilvestrados
requerirán, por lo general, condiciones distintas.

Artículo 7.3.1.

El tiempo que los animales pasen viajando deberá ser lo más corto

posible. Artículo 7.3.2.

1. Comportamiento de los animales

Los operarios cuidadores deberán tener experiencia y ser competentes en la


manipulación y el desplazamiento de ganado y comprender las pautas de
comportamiento de los animales y los principios básicos necesarios para desempeñar su
cometido.

El comportamiento de los animales, individualmente o en grupo, variará según su raza,


sexo, temperamento y edad y según como hayan sido criados y manipulados. A pesar de
estas diferencias, para manipular y desplazar a los animales se deberán tener en cuenta
las siguientes pautas de comportamiento que, en cierta medida, se observan siempre en
los animales domésticos.

La mayor parte del ganado doméstico vive en grupos y sigue a un líder instintivamente.

Los animales que puedan hacerse daño unos a otros cuando estén en grupo no deberán
ser agrupados.
El deseo de algunos animales de controlar su espacio individual deberá tenerse en
cuenta a la hora de diseñar las instalaciones de carga y descarga, así como los buques y
contenedores de transporte. Los animales domésticos intentarán escaparse si alguien se
aproxima a más de cierta distancia de ellos. Esta distancia crítica, que define la zona de
escape, varía en función de las especies y de los individuos de una misma especie y
depende de su contacto previo con los seres humanos. Los animales criados a
proximidad de las personas, o sea domésticos, tienen una zona de escape reducida,
mientras que los que se crían en pasto abierto o en sistemas extensivos pueden tener
zonas de escape que varían entre uno y varios metros. Los operarios cuidadores evitarán
ingresar bruscamente en la zona de escape, para no provocar una reacción de pánico que
pueda dar lugar a una agresión o a un intento de fuga y comprometer el bienestar de los
animales.
Los operarios cuidadores utilizarán el punto de equilibrio situado en el lomo de los
animales para desplazarlos, colocándose detrás de este punto para desplazarlos hacia
adelante y delante del punto para hacerles retroceder.
Los animales domésticos tienen una visión angular amplia, pero una visión frontal
limitada y escasa percepción de la profundidad. Eso significa que pueden detectar
objetos y movimientos junto a ellos y detrás de ellos, pero sólo calcular distancias
delante de ellos.
Aunque la mayoría de los animales domésticos tienen un olfato sumamente sensible, sus
reacciones a los olores que perciben durante el viaje difieren. Al manipular los animales
se tendrán en cuenta los olores que les provocan reacciones negativas.
Los animales domésticos perciben una gama de frecuencias mayor que las personas y
son más sensibles a las frecuencias más altas. Tienden a alarmarse ante un ruido fuerte y
constante y ante ruidos repentinos, que pueden ocasionarles pánico. La sensibilidad a
este tipo de ruidos también deberá tenerse en cuenta cuando se manipule a los animales.
2. Supresión de distracciones

Al diseñar instalaciones nuevas de carga y descarga o modificar instalaciones existentes


deberán reducirse al mínimo los elementos que puedan distraer a los animales cuando
se aproximen y les
hagan detenerse bruscamente o darse la vuelta. A continuación se exponen ejemplos de
elementos frecuentes de distracción y métodos para suprimirlos:

a) reflejos sobre metales brillantes o suelos húmedos: desplazar un foco o cambiar de sistema
de iluminación;

b) entradas oscuras: iluminar con luz indirecta que no se proyecte directamente en los ojos de
los animales que se aproximen;
c) movimiento de la gente o de material delante de los animales: instalar laterales sólidos o
mamparas en las mangas y rampas;
d) pasadizos sin salida: evitarlos a ser posible haciendo que terminen en curva o creando una
salida ilusoria;

e) cadenas u otros objetos sueltos que cuelguen de las mangas o las cercas: retirarlos;

f) suelos desiguales o un declive brusco en el suelo: evitar los suelos de superficie desigual o
instalar un sólido suelo falso para dar la impresión de una superficie sólida y continua;
g) silbido de aire de aparatos neumáticos: instalar silenciadores, utilizar un aparato hidráulico
o evacuar la alta presión hacia el exterior mediante un tubo flexible;
h) golpeo y choque de objetos metálicos: instalar topes de caucho en las rejillas y otros
dispositivos para reducir el contacto entre metales;
i) corrientes de aire de los ventiladores o cortinas de aire en la cara de los animales: cambiar
la orientación o la posición de los aparatos.
Ejemplo de una zona de escape (bovinos)

Blind spot shaded zona ciega

Edge of flightborde de la zona de

Handler position to stopposición de maniobra de

Handler position to startposición de maniobra de

Point ofpunto de

Esquema de movimiento del operario cuidador para hacer avanzar a los bovinos
Return path leaving flight al regreso deja la zona de

Path to move animalstrayectoria de

Restrainerestraine

Artículo 7.3.3.
Point ofpunto de

Responsabilidades

Una vez tomada la decisión de transportar los animales por vía terrestre, su bienestar
durante el viaje es una cuestión primordial y una responsabilidad que comparten todas
las personas que participan en las operaciones de transporte, de las cuales se describen
detalladamente, más adelante, en este artículo las responsabilidades personales.

A continuación se define el cometido de cada responsable:


1) Los propietarios y criadores de los animales son responsables de:
a) el estado general de sanidad de los animales, de su bienestar en general y de su aptitud
física para el viaje;
b) el cumplimiento de los requisitos de certificación veterinaria o de otro tipo de certificación;
c) garantizar la presencia durante el viaje de un operario cuidador competente en la
manutención de la especie transportada y con autoridad para tomar las medidas que juzgue
oportunas; en caso de transporte en camión, el conductor podrá ser el único operario cuidador
durante el viaje;
d) garantizar la presencia de un número suficiente de operarios cuidadores durante la carga y
la descarga;
e) asegurarse de que se facilite el material y la asistencia veterinaria apropiados para la especie
animal transportada y el viaje previsto.
2) Los agentes comerciales o agentes de compraventa son responsables de:
a) seleccionar animales que estén en condiciones de viajar;
b) proporcionar instalaciones apropiadas al principio y al final del viaje para la concentración,
la carga, el transporte, la descarga y la contención de animales, así como en todas las paradas en los
lugares de descanso durante el viaje y en caso de emergencia.
3) Los operarios cuidadores son responsables de la manipulación y el cuidado correctos de los
animales, especialmente durante las operaciones de carga y descarga, así como de llevar un diario
de ruta. Para desempeñar su cometido, deberán tener autoridad para tomar las medidas que juzguen
oportunas. A falta de operario cuidador, el conductor será el encargado de cuidar a los animales.
4) Las empresas de transporte, los propietarios de los vehículos y los conductores comparten la
responsabilidad de planificar el viaje de modo que permita atender correctamente a los animales.
Son responsables en particular de:
a) la elección de vehículos apropiados para las especies transportadas y el viaje previsto;
b) proporcionar personal debidamente capacitado para efectuar las operaciones de carga y
descarga de los animales;
c) asegurarse de que el conductor es competente en materia de bienestar de las especies
transportadas, en caso de que no se haya asignado un operario cuidador al vehículo;
d) la elaboración y actualización permanente de planes de contingencia para hacer frente a
situaciones de emergencia (y a las inclemencias del tiempo) y reducir al mínimo el estrés durante el
transporte;
e) la elaboración de un plan de viaje que incluya un plan de carga, la duración del viaje, el
itinerario y la localización de los lugares de descanso;
f) la carga correcta en el vehículo de los animales aptos para el viaje únicamente, de su
inspección durante el viaje y de la respuesta apropiada a los problemas que surjan. Si se tienen
dudas sobre la aptitud física de un animal para viajar, el animal deberá ser examinado por un
veterinario, de acuerdo con lo indicado en el apartado 3 a) del Artículo 7.3.7.
g) bienestar de los animales durante el transporte.
5) Los gestores de las instalaciones de los lugares de salida, destino y descanso tienen las
siguientes responsabilidades:
a) proporcionar locales adecuados para la carga, descarga y contención de los animales en
condiciones seguras, con los alimentos y el agua necesarios y con protección contra condiciones
meteorológicas difíciles, hasta su traslado, su venta u otro destino ulterior (incluidos la cría o el
sacrificio);
b) proporcionar un número suficiente de operarios cuidadores para que las operaciones de
carga, descarga, conducción y contención causen el menor estrés y daño posibles a los animales; a
falta de operario cuidador, el conductor se encargará del cuidado de los animales;
c) reducir al mínimo las posibilidades de transmisión de enfermedades;
d) proporcionar instalaciones apropiadas, con el agua y los alimentos necesarios;
e) proporcionar instalaciones apropiadas para situaciones de emergencia;
f) proporcionar instalaciones para el lavado y la desinfección de los vehículos después de la
descarga;
g) proporcionar instalaciones y personal competente para sacrificar animales de forma que no
sufran cuando sea necesario;
h) garantizar períodos de descanso apropiados y demoras mínimas durante las paradas.
6) Las responsabilidades de la autoridad competente son las siguientes:
a) establecer normas mínimas de bienestar animal que incluyan requisitos de inspección de los
animales antes, durante y después del viaje, definir la «aptitud para viajar» y certificar y consignar
debidamente los hechos;
b) establecer normas relativas a las instalaciones, los contenedores y los vehículos para el
transporte de los animales;
c) establecer normas de competencia para los conductores, los operarios cuidadores y los
gestores de instalaciones en lo relativo al bienestar animal;
d) concienciar y formar debidamente a los conductores, los operarios cuidadores y los gestores
de instalaciones en lo relativo al bienestar animal;
e) aplicar las normas, sea mediante acreditación de otros organismos, sea mediante
colaboración con los mismos;
f) controlar y evaluar la eficacia de las normas sanitarias y demás aspectos del bienestar;
g) controlar y evaluar la utilización de medicamentos veterinarios;
h) dar preferencia de paso a las remesas de animales en las fronteras, para que las atraviesen
sin dilación.
7) Todas las personas que participen en las operaciones de transporte de animales y en los
procedimientos de manutención conexos, incluidos los veterinarios, deberán recibir la formación
adecuada y tener la competencia necesaria para desempeñar su cometido.
8) La autoridad competente del país receptor deberá señalar a la autoridad competente del país
remitente los problemas importantes de bienestar animal que hayan surgido durante el viaje.
Artículo 7.3.4.

Competencia
1) Toda persona responsable de los animales durante un viaje deberá tener la competencia que
requieran sus atribuciones, de acuerdo con lo especificado en el Artículo 7.3.3. Dicha competencia
podrá adquirirse por medio de una formación oficial o de experiencia práctica.
2) Para evaluar la competencia de los cuidadores se tendrán en cuenta, cuando menos, sus
conocimientos profesionales y la capacidad de aplicar dichos conocimientos en los siguientes
ámbitos:
a) planificación de un viaje, incluida la previsión del espacio, los alimentos, el agua y la
ventilación necesarios;
b) obligaciones con los animales durante el viaje y durante las operaciones de carga y
descarga;
c) fuentes de asesoramiento y asistencia;
d) comportamiento de los animales, signos generales de enfermedad e indicadores de
condiciones de bienestar
precarias, como estrés, dolor y cansancio, y modo de atenuarlos;
e) evaluación de la aptitud de los animales para viajar; si se tienen dudas sobre la aptitud física
de un animal para viajar, el animal deberá ser examinado por un veterinario;
f) autoridades pertinentes y normas de transporte aplicables, así como requisitos de
documentación conexa;
g) procedimientos generales de prevención de enfermedades, incluidas la limpieza y la
desinfección;
h) métodos apropiados de manipulación de los animales durante el transporte y las operaciones
conexas de concentración, carga y descarga;
i) métodos de inspección de los animales, gestión de situaciones frecuentes durante el
transporte, como, por ejemplo, inclemencias del tiempo, y respuestas a situaciones de emergencia
(necesidad de sacrificar a un animal de forma que no sufra, por ejemplo);
j) aspectos de la manipulación y del cuidado de animales característicos de las diferentes
especies y de las diferentes edades, incluidos el suministro de agua y alimentos y la inspección, y
k) mantenimiento de registros y del diario de ruta.

Artículo 7.3.5. Planificación

del viaje

1. Consideraciones de carácter general


a) Una planificación adecuada es un factor clave para el bienestar de los animales durante un
viaje.
b) Antes del viaje será necesario prever:
i) la preparación de los animales al viaje;
ii) si los animales viajarán por carretera o ferrocarril, en buques de carga rodada o en
contenedores;
iii) la índole y la duración del viaje;
iv) el diseño y mantenimiento del vehículo o contenedor, incluido el de los buques de carga
rodada;
v) la documentación necesaria;
vi) el espacio disponible;
vii) el descanso, el agua y los alimentos necesarios;
viii) la observación de los animales durante el trayecto;
ix) el control de enfermedades;
x) los procedimientos de respuesta a situaciones de emergencia;
xi) las condiciones meteorológicas (para saber, por ejemplo, si va hacer demasiado calor o frío
para viajar en ciertos momentos);
xii) el tiempo que se tardará en pasar de un modo de transporte a otro, y
xiii) el tiempo de espera en las fronteras y puntos de inspección.
c) Las reglamentaciones relativas a los conductores (por ejemplo, períodos máximos de
conducción) deberán tener en cuenta el bienestar de los animales en la mayor medida posible.

2. Preparación de los animales al viaje


a) Cuando se disponga un nuevo régimen de alimentación o método de suministro de agua
para los animales durante el transporte se deberá prever un período adecuado de adaptación. Es
sumamente importante que las paradas de descanso durante los viajes largos sean suficientemente
largas para que se puedan dar a los animales los alimentos y el agua que necesiten. Convendrá no
darles alimentos a los animales durante un breve período de tiempo, que se determinará en función
de cada especie, antes de la carga.
b) Los animales que estén más acostumbrados a los contactos con los seres humanos y a ser
manipulados tendrán probablemente menos miedo de ser cargados y transportados. Los operarios
cuidadores deberán manipular y cargar los animales de manera que reduzca su temor y permita
acceder a ellos más fácilmente.
c) Durante el transporte no deberán administrarse a los animales medicamentos que
modifiquen su comportamiento (sedantes, por ejemplo) ni de otro tipo. Este tipo de medicamentos
se empleará únicamente en caso de problema particular con un animal y, en ese caso, el
medicamento será administrado por un veterinario o una persona a la que un veterinario
haya dado las instrucciones necesarias.

3. Índole y duración del viaje


La duración máxima de un viaje deberá determinarse tomando en cuenta factores como:
a) la capacidad de los animales de afrontar el estrés del transporte (en el caso de animales muy
jóvenes, viejos, lactantes o preñados);
b) las experiencias previas de transporte de los animales;
c) el cansancio previsible de los animales;
d) la necesidad de atención especial;
e) la necesidad de alimentos y agua;
f) la mayor susceptibilidad a lesiones y enfermedades;
g) el espacio disponible, el diseño de los vehículos, las condiciones de las carreteras y la
calidad de la conducción;
h) las condiciones meteorológicas;
i) el tipo de vehículo, el terreno que se atravesará, la calidad y el tipo de revestimiento de las
carreteras, la aptitud y la experiencia del conductor.

4. Diseño y mantenimiento de vehículos y contenedores


a) Los vehículos y contenedores para el transporte de animales se diseñarán, construirán y
adaptarán según convenga a la especie, el tamaño y el peso de los animales que deben ser
transportados. Se mirará por que los animales no se puedan lesionar, utilizando materiales seguros y
lisos, sin salientes puntiagudos. Asimismo, será importante que los conductores y cuidadores no
puedan lesionarse al ejecutar sus tareas.
b) Los vehículos y contenedores se diseñarán con las estructuras necesarias para ofrecer
protección contra las inclemencias del tiempo y reducir al mínimo la posibilidad de que los
animales se escapen.
c) Para reducir al mínimo la probabilidad de difusión de enfermedades infecciosas durante el
transporte, el diseño de los vehículos y contenedores deberá permitir limpiarlos y desinfectarlos a
fondo e impedir toda fuga de excrementos y orina durante el viaje.
d) Las partes mecánicas y las estructuras de los vehículos y contenedores deberán mantenerse
en buenas condiciones.
e) Los vehículos y contenedores estarán dotados de una ventilación adecuada, que pueda
regularse en función de las variaciones climatológicas y las necesidades de la especie animal
transportada. El sistema de ventilación (natural o mecánico) deberá ser eficaz incluso cuando el
vehículo esté inmovilizado, y la propulsión de aire deberá ser regulable.
f) Los vehículos se diseñarán de modo que los excrementos o la orina de los animales
instalados en los niveles superiores no puedan filtrar a los niveles inferiores y ensuciar a otros
animales, alimentos o agua. Esta condición no será aplicable a las aves de corral, generalmente
transportadas en contenedores de plástico diseñadas para dejar fluir el aire en todas direcciones con
el fin de facilitar una mejor ventilación.
g) Cuando los vehículos deban viajar a bordo de buques de carga rodada, deberán estar
provistos de sistemas que permitan sujetarlos de manera adecuada.
h) Los vehículos estarán provistos de sistemas que permitan, en caso de necesidad, el
suministro de alimentos o agua mientras el vehículo esté en movimiento.
i) Cuando proceda, se añadirá a los pisos de los vehículos material de cama apropiado, que
contribuirá a absorber la orina y los excrementos, reducirá el riesgo de que los animales resbalen y
les protegerá (especialmente a los animales jóvenes) contra la dureza del revestimiento del piso y
las inclemencias del tiempo.

5. Disposiciones especiales para el transporte en vehículos de carretera y ferrocarril sobre


buques de carga rodada o para contenedores
a) Los vehículos y contenedores deberán estar provistos de un número suficiente de puntos de
fijación adecuadamente diseñados, colocados y mantenidos para asegurar una sujeción firme al
buque.
b) Los vehículos y contenedores deberán sujetarse al buque antes de iniciar la travesía para
evitar su desplazamiento por el movimiento del buque.
c) Los buques de carga rodada estarán dotados de una ventilación adecuada, que pueda
regularse en función de las variaciones climatológicas y las necesidades de la especie animal
transportada, especialmente cuando los animales sean transportados en vehículos o contenedores
cargados sobre cubiertas cerradas.

6. Espacio disponible

a) El número de animales que serán transportados en un vehículo o en un contenedor y su


distribución en las jaulas se deberán determinar antes de la carga.

b) El espacio requerido en un vehículo o en un contenedor dependerá de que los animales


necesiten tumbarse (por ejemplo, bovinos, ovinos, cerdos, camellos y aves de corral) o permanecer
de pie (caballos). Los animales que necesitan tumbarse suelen permanecer de pie la primera vez que
se les carga o cuando el vehículo les zarandea demasiado o frena repentinamente.

c) Cuando los animales se tumben deberán tener suficiente espacio para adoptar una posición
normal, sin estar unos encima de otros, y que permita la termorregulación necesaria.

d) Cuando los animales estén de pie deberán tener suficiente espacio para adoptar una posición
equilibrada según requiera el clima y la especie transportada.

e) La altura libre necesaria dependerá de la especie animal transportada. Cada animal deberá
poder adoptar su posición natural durante el transporte (incluso durante la carga y descarga) sin
tocar el techo o el piso superior del vehículo; en todo caso, la altura deberá ser suficiente para
permitir la correcta circulación de aire entre los animales. Por lo general, estas condiciones no serán
aplicables a las aves de corral, con excepción de los polluelos de un día. Sin embargo, en
condiciones tropicales y subtropicales (en estudio), será beneficioso para las aves de corral disponer
de suficiente altura libre para permitir la aeración de la cabeza.

f) El espacio disponible para cada animal se calculará con arreglo a lo indicado en los
documentos nacionales o internacionales pertinentes. El número y tamaño de las jaulas en el
vehículo deberán variar, cuando sea posible, para instalar a los grupos de animales ya establecidos y
para evitar grupos demasiado grandes.

g) Otros factores que podrán determinar el espacio disponible será:

i) el diseño del vehículo o contenedor;

ii) la duración del viaje;

iii) la necesidad de suministrar alimentos y agua en el vehículo;

iv) el estado de las carreteras;

v) las condiciones meteorológicas previstas, y

vi) la categoría y el sexo de los animales.

7. Descanso, agua y alimentos

a) Se dispondrá de agua y alimentos apropiados y necesarios para la especie, la edad y el


estado de los animales, así como para la duración del viaje, las condiciones climatológicas, etc.

b) Los animales descansarán en lugares de descanso a intervalos apropiados durante el viaje.


El tipo de transporte, la edad y especie de animales transportados y las condiciones meteorológicas
determinarán la frecuencia de las paradas de descanso y la conveniencia de descargar los animales.
Se dispondrá de agua y alimentos durante las paradas de descanso.

8. Posibilidad de observar a los animales durante el viaje

a) Los animales deberán ser colocados de manera que sea posible observarlos con regularidad
durante el viaje para velar por su seguridad y bienestar. Por lo general, esta condición no será
aplicable a las aves de corral; con todo, deberán realizarse esfuerzos por observar las condiciones
generales en los contenedores.
b) Si los animales son transportados en contenedores o vehículos de varios pisos que no
permiten el libre acceso para su observación, debido, por ejemplo, a una altura entre pisos
demasiado baja, no podrán ser inspeccionados correctamente y cualquier lesión grave o enfermedad
podrá pasar desapercibida. En esas circunstancias, se autorizarán duraciones de viaje más cortas y la
duración máxima variará en función de la frecuencia con la que puedan surgir problemas con la
especie transportada y las condiciones de transporte.

9. Control de enfermedades

Dado que el transporte de animales suele ser un factor importante en la propagación de


las enfermedades infecciosas, para la planificación del viaje se tendrá en cuenta lo
siguiente:
a) se evitará mezclar animales de distinta procedencia en una misma remesa;

b) en los lugares de descanso se evitará el contacto entre animales de distinta procedencia;

c) de ser posible, se vacunará a los animales contra las enfermedades a las que pueden verse
expuestos en el lugar de destino;

d) la medicación utilizada con fines profilácticos o terapéuticos debe ser aprobada por la
autoridad veterinaria del país importador y del país exportador y ser administrada únicamente por
un veterinario o una persona a la que un veterinario haya dado las instrucciones necesarias.

10. Procedimientos de respuesta a situaciones de emergencia

Se dispondrá de un plan de gestión de emergencias que identifique los incidentes graves


que puedan producirse durante el viaje, indique los procedimientos para la gestión de
cada incidente y precise las medidas que se deben adoptar en caso de emergencia. El
plan describirá detalladamente las medidas que deben tomarse en cada caso y las
responsabilidades de todas las partes, incluidas las de comunicar y consignar los hechos.
11. Otras consideraciones

a) Las condiciones meteorológicas extremas son peligrosas para los animales transportados y
exigen un diseño apropiado del vehículo para reducir los riesgos al mínimo. Se tomarán
precauciones especiales con los animales que no estén aclimatados o a los que afecten el calor o el
frío. En ciertas condiciones extremas de calor o de frío, los animales no deberán ser transportados.

b) En algunos casos, el transporte por la noche reducirá el estrés térmico o los efectos adversos
de otros elementos externos.

Artículo 7.3.6

Documentación

1) Los animales no se cargarán hasta que no se haya reunido previamente toda la


documentación exigida.

2) La documentación que acompañe la remesa deberá incluir:

a) el plan de viaje y un plan de gestión de emergencias;

b) la hora, la fecha y el lugar de carga y descarga;

c) la certificación veterinaria, cuando se exija;

d) la competencia del conductor en materia de bienestar animal (en estudio);

e) la identificación de los animales para poder aplicar la trazabilidad de los animales hasta el
establecimiento de salida y, si es posible, hasta el establecimiento de origen;

f) pormenores sobre los animales que se considere que corren riesgo de no poder disfrutar de
suficiente bienestar durante el transporte (apartado 3 e) del Artículo 7.3.7.);

g) pruebas documentadas del período de descanso y del acceso a alimentos y agua antes del
viaje;
h) la densidad de carga estimada para cada cargamento de la remesa;

i) el diario de ruta: la consignación diaria de las inspecciones y de los hechos destacables


como los casos de morbilidad y mortalidad y las medidas adoptadas, las condiciones
meteorológicas, las paradas de descanso, la duración del viaje y la distancia recorrida, los alimentos
y el agua ofrecidos y la estimación de su consumo, los medicamentos administrados y los defectos
mecánicos.

3) Cuando se exija que las remesas de animales vayan acompañadas de una certificación
veterinaria, ésta deberá informar sobre:

a) la aptitud de los animales para viajar;

b) la identificación de cada animal (descripción, número, etc.);

c) el estado de salud de los animales, así como cualquier prueba, tratamiento o vacuna a que
hayan sido sometidos;

d) detalles sobre la desinfección efectuada, cuando se exijan.

En el momento de la certificación, el veterinario deberá notificar al operario cuidador o


al conductor los factores que reduzcan la aptitud de los animales para el viaje.

Artículo 7.3.7.

Período anterior al viaje


1. Consideraciones de carácter general

a) Será necesario ofrecer descanso a los animales antes de emprender el viaje si su bienestar se
ha visto afectado durante el período de recogida por el entorno físico o por su promiscuidad. Será
un veterinario u otra persona competente quien juzgue si es necesario que los animales descansen.

b) Se designarán recintos de concentración/espera antes del viaje para:

i) contener a los animales en condiciones seguras;

ii) mantener un entorno libre de peligros, depredadores y enfermedades;

iii) proteger a los animales de las inclemencias del tiempo;

iv) no desagregar los grupos sociales;

v) ofrecer a los animales descanso y el agua y los alimentos adecuados.

c) Se deberá tener en cuenta la experiencia previa de transporte de los animales, así como su
preparación y adaptación al mismo, si se conocen, ya que pueden reducir su temor y estrés.

d) Se suministrarán alimentos y agua a los animales antes del viaje si éste tiene una duración
superior al intervalo normal de espera de los animales para alimentarse y abrevarse. Las
recomendaciones relativas a las diferentes especies se pormenorizan en el Artículo 7.3.12.

e) Cuando se disponga un nuevo régimen de alimentación o método de suministro de los


alimentos o del agua para los animales durante el viaje, se deberá prever un período adecuado de
adaptación previa.

f) Antes de cada viaje, los vehículos y contenedores serán limpiados a fondo y, si es necesario,
tratados, a efectos de sanidad animal y salud pública, con métodos autorizados por la autoridad
competente. Cuando se necesite efectuar una limpieza durante el viaje se velará por que cause el
menor estrés y el menor riesgo posible para los animales.

g) Cuando un operario cuidador considere que los animales que se van a cargar corren riesgo
de enfermarse o tenga serias dudas sobre su aptitud para viajar, los animales deberán ser
examinados por un veterinario.

2. Selección de grupos compatibles


Antes del transporte se seleccionarán grupos de animales compatibles, para evitar
situaciones que puedan afectar al bienestar de los animales. Para formar los grupos de
animales se respetarán las siguientes normas:
a) mantener agrupados a los animales criados juntos y transportar juntos a los animales unidos
por fuertes vínculos, como una madre y sus crías;

b) mezclar animales de una misma especie salvo si existe una alta probabilidad de agresión, y
mantener apartados los individuos agresivos (las recomendaciones relativas a las diferentes especies
se pormenorizan en el Artículo 7.3.12.). En el caso de determinadas especies, no mezclar animales
de grupos distintos, porque puede afectar a su bienestar, a menos que hayan establecido una
estructura social;

c) separar a los animales jóvenes o pequeños de los mayores o más grandes, excepto a las
madres lactantes de sus crías;

d) no mezclar animales que posean cuernos o astas con animales que carezcan de ellos, a no
ser que se juzguen compatibles;

e) no mezclar animales de distinta especie, a menos que se les considere compatibles.

3. Aptitud para el viaje

a) Cada animal será inspeccionado por un veterinario o un operario cuidador que evaluará su
aptitud para viajar. En caso de duda sobre la aptitud de un animal para viajar, el animal deberá ser
examinado por un veterinario. Los animales que no sean considerados aptos para viajar no serán
cargados en el vehículo, a menos que sea necesario transportarlos para someterlos a tratamiento
veterinario.

b) El propietario y el agente tomarán disposiciones para que los animales rechazados por no
ser considerados aptos para el viaje sean manipulados y atendidos con consideración y eficacia.

c) Entre los animales inaptos para viajar se incluyen:

i) los que están enfermos, lesionados, debilitados, incapacitados o cansados;

ii) los que no pueden permanecer de pie sin ayuda y llevan peso en cada pata;

iii) los que padecen ceguera total;

iv) los que no pueden ser desplazados sin que se les ocasione sufrimiento adicional;

v) los recién nacidos con el ombligo sin cicatrizar;

vi) las hembras preñadas que se hallarían en el último 10% del tiempo de gestación en la fecha
de

descarga prevista;
vii) las hembras que habría que separar de la cría parida 48 horas antes;

viii) los animales que por su condición física no soportarían las condiciones climatológicas
previstas.

d) Los riesgos durante el transporte se reducirán gracias a la selección de los animales mejor
adaptados a las condiciones del viaje y aclimatados a las condiciones meteorológicas previstas.

e) Los animales que corren riesgo de no poder disfrutar de suficiente bienestar durante el
transporte y que necesitan condiciones especiales (diseño particular de las instalaciones y los
vehículos y determinada duración del viaje, por ejemplo) y mayor atención durante el transporte
pueden ser:

i) los individuos muy grandes u obesos;

ii) los animales muy jóvenes o viejos;


iii) los animales nerviosos o agresivos;

iv) los animales que tienen poco contacto con personas;

v) los animales propensos al mareo durante el transporte;

vi) las hembras en estado avanzado de gestación o en período de lactación y las madres y sus
crías;

vii) los animales que han estado expuestos a factores de estrés o a agentes patógenos antes del
transporte;

viii) los animales que han sido sometidos recientemente a una intervención quirúrgica
(extirpación de los cuernos, por ejemplo) y cuyas heridas todavía no han cicatrizado.

4. Necesidades particulares según las especies

Los procedimientos de transporte deberán tener en cuenta las diferencias en el


comportamiento de las especies. Las zonas de vuelo, las relaciones de grupo y otros
comportamientos varían considerablemente de una especie a otra, e incluso dentro de
una misma especie. Las instalaciones y los procedimientos de manutención adecuados
para una especie son con frecuencia ineficaces o peligrosos para otra.

Las recomendaciones relativas a las diferentes especies se pormenorizan en el Artículo

7.3.12. Artículo 7.3.8.

Carga
1. Supervisión por personal competente

a) La carga deberá planificarse minuciosamente, ya que es una operación que puede afectar al
bienestar de los animales transportados.

b) La carga deberá ser supervisada o dirigida por operarios cuidadores. Los animales serán
cargados con calma, sin ruidos ni hostigamiento ni empleo de fuerza innecesarios. El proceso no
será obstaculizado por personal auxiliar sin formación o por espectadores.

c) La carga de contenedores en un vehículo deberá efectuarse de manera que no afecte al


bienestar de los animales.

2. Instalaciones

a) Las instalaciones para la carga, incluidos el recinto de concentración, los pasillos y las
rampas de carga, se diseñarán y construirán teniendo en cuenta las necesidades y capacidades de los
animales en cuanto a dimensiones, pendientes, superficies, ausencia de salientes puntiagudos,
suelos, etc.

b) Las instalaciones de carga deberán tener una iluminación adecuada para que los operarios
cuidadores puedan observar fácilmente a los animales y para que los animales puedan moverse
libremente en todo momento. La luz deberá ser de intensidad uniforme y proyectarse directamente
sobre los accesos a las jaulas de clasificación, los pasillos y las rampas de carga, y deberá ser de
mayor intensidad dentro de los vehículos o contenedores, a fin de evitar que los animales se nieguen
a proseguir. Una luz de baja intensidad facilitará la captura de las aves de corral y de algunos otros
animales. Se podrá necesitar una iluminación artificial. El piso de las rampas de carga y demás
instalaciones deberá ser antideslizante.

c) La ventilación durante la carga y el viaje deberá proporcionar aire fresco y eliminar el calor
excesivo, la humedad y los humos tóxicos (amoníaco y monóxido de carbono, por ejemplo), y
prevenir acumulaciones de amoníaco y de dióxido de carbono. Cuando haga calor, la ventilación
deberá refrescar adecuadamente a cada animal. En algunos casos se logrará una ventilación
adecuada aumentando el espacio disponible para los animales.

3. Pinchos y otros instrumentos de estímulo


Cuando se desplacen animales se tendrán en cuenta las pautas de comportamiento de su
especie (véase el Artículo 7.3.12.). Si hace falta utilizar pinchos u otros instrumentos de
estímulo se respetarán los siguientes principios:
a) No emplear la fuerza física ni pinchos u otros instrumentos para incitar a los animales a que
se desplacen cuando carezcan de espacio suficiente para moverse. Los instrumentos eléctricos
solamente se utilizarán en casos extremos, no de modo sistemático para desplazar a los animales. El
empleo de instrumentos que administren choques eléctricos y la potencia de los mismos se limitará
a los casos en que un animal rehúse moverse y sólo cuando el animal disponga de un espacio
despejado para avanzar. No se insistirá con los pinchos ni otros instrumentos aunque el animal no
responda ni reaccione. En ese caso, se averiguará si algún impedimento físico o de otro tipo
obstruye al animal.

b) Limitar el empleo de instrumentos a los instrumentos accionados por pilas y aplicarlos a los
cuartos traseros de cerdos y grandes rumiantes solamente, pero nunca a partes sensibles, como los
ojos, la boca, las orejas, la región anogenital o el vientre. No utilizar estos instrumentos con
caballos, ovejas o cabras, cualquiera sea su edad, ni con terneros o lechones.

c) Utilizar los instrumentos útiles y autorizados para mover a los animales (paneles, banderas,
tablillas de plástico, fustas [una vara con una correa corta de cuero o lona sujeta a un extremo],
bolsas de plástico y cencerros) únicamente a fin de estimular y dirigir el movimiento de los
animales sin estresarlos en exceso.

d) No emplear procedimientos que causen dolor (latigazos, retorcimiento de la cola, frenos en


la nariz, presión en los ojos, las orejas o los órganos genitales externos) ni pinchos o instrumentos
que provoquen dolor y sufrimiento (varillas grandes de madera o con extremos puntiagudos, tubos
metálicos, alambres de cerca o correas gruesas de cuero) para desplazar a los animales.

e) No gritar ni chillar excesivamente a los animales, ni hacer ruidos fuertes (chasquido de


látigos, por ejemplo) para incitarles a moverse, porque son acciones que pueden agitarles y provocar
amontonamientos o caídas.

f) Está permitido utilizar perros bien adiestrados para ayudar a cargar ciertas especies.

g) Asir o levantar a los animales de modo que no les cause dolor o sufrimiento ni daños físicos
(magulladuras, fracturas o dislocaciones, por ejemplo). En el caso de los cuadrúpedos, sólo se
levantarán manualmente, y de manera adaptada a la especie, los animales jóvenes o las especies
pequeñas; no se causará jamás dolor o sufrimiento a los animales asiéndolos o levantándolos
solamente por la lana, el pelo, las patas, el cuello, las orejas o la cola, excepto en los casos de
emergencia en que el bienestar de los animales o la seguridad de las personas esté en peligro.

h) No se arrojarán ni arrastrarán animales conscientes.

i) Se establecerán normas de rendimiento con puntuación numérica para evaluar la utilidad de


estos instrumentos y calcular el porcentaje de animales desplazados con un instrumento eléctrico y
el porcentaje de animales que resbalan o se caen como consecuencia de su utilización.

Artículo 7.3.9. Viaje

1. Consideraciones de carácter general

a) Los conductores y cuidadores deberán inspeccionar el cargamento inmediatamente antes de


la salida, para asegurarse de que los animales han sido cargados correctamente. Cada cargamento
volverá a inspeccionarse al inicio del viaje para hacer los ajustes necesarios. Durante el viaje, se
harán inspecciones periódicas, especialmente durante las paradas para descansar o reponer
combustible o durante las pausas para comer en que el vehículo está parado.

b) Los vehículos deberán conducirse con suavidad y prudencia, sin girar ni frenar
bruscamente, para reducir al mínimo movimientos descontrolados de los animales.

2. Métodos de sujeción o contención de animales


a) Los métodos de sujeción de los animales deberán adaptarse a las diferentes especies y
edades de los animales, así como a la preparación de cada animal.

b) Las recomendaciones relativas a las diferentes especies se pormenorizan en el Artículo


7.3.12.

3. Regulación del ambiente en los vehículos o contenedores

a) Se deberá proteger a los animales contra el daño que puedan causarles condiciones de calor
o de frío durante el viaje. Los procedimientos eficaces de ventilación para mantener la temperatura
que necesiten los animales en los vehículos o contenedores variarán según las condiciones
meteorológicas de frío, calor seco o calor húmedo, pero en todos los casos deberá evitarse la
formación de gases tóxicos.

b) En caso de calor, el ambiente dentro de los vehículos o contenedores se podrá regular con el
aire producido por el movimiento del vehículo. Con temperaturas altas o muy altas, se acortará la
duración de las paradas durante el viaje y los vehículos deberán aparcarse a la sombra, con
ventilación adecuada.

c) Para reducir al mínimo el riesgo de que los animales resbalen o se ensucien y mantener un
ambiente salubre, se retirarán del piso los excrementos y la orina cada vez que sea necesario y se
eliminarán de manera que impida la transmisión de enfermedades y se respeten todas las normas
sanitarias y medioambientales pertinentes.

4. Animales enfermos, lesionados y muertos

a) Los conductores o cuidadores que adviertan la presencia de animales enfermos, lesionados


o muertos deberán actuar con arreglo a un plan predeterminado de respuesta a situaciones de
emergencia.

b) Los animales enfermos o lesionados deberán ser apartados.

c) Los buques de carga rodada deberán disponer de procedimientos para tratar animales
enfermos, lesionados o muertos durante el viaje.

d) Para impedir que el transporte de animales aumente las posibilidades de propagación de


enfermedades infecciosas, se reducirá al mínimo el contacto entre los animales transportados, o sus
desechos y excrementos, y los animales de otras explotaciones.

e) En caso de que se necesite eliminar un animal muerto durante el viaje, se procederá de


modo que impida la transmisión de enfermedades y se respeten todas las normas sanitarias y
medioambientales pertinentes.

f) Si se necesita sacrificar a un animal, su sacrificio llevará a cabo con la mayor rapidez


posible y se solicitará la intervención de un veterinario o de otra u otras personas capaces de
sacrificarlo de forma que no sufra. Las recomendaciones particulares para las diferentes especies se
pormenorizan en el Capítulo 7.6. sobre la matanza de animales con fines de control sanitario.

5. Necesidades de agua y alimentos

a) Si la duración del viaje exige alimentar o abrevar los animales a lo largo del trayecto o si lo
exigen las necesidades inherentes a la especie, se deberá facilitar el acceso a los alimentos y el agua
necesarios (adecuados para su especie y edad) a todos los animales transportados en el vehículo y
prever espacio suficiente para que todos puedan dirigirse a las fuentes de alimentos y agua, teniendo
en cuenta la posibilidad de competición por los alimentos.

b) Las recomendaciones relativas a las diferentes especies se pormenorizan en el Artículo


7.3.12.

6. Períodos y condiciones de descanso

a) Los animales transportados deberán descansar a intervalos apropiados durante el viaje y


alimentarse y abrevarse, sea en el vehículo, sea en instalaciones exteriores adecuadas.
b) Deberán utilizarse instalaciones adecuadas cuando sea necesario descargar a los animales
para el descanso durante el viaje. Las instalaciones deberán tener en cuenta las necesidades de las
diferentes especies y permitir el acceso de todos los animales a los alimentos y al agua.

7. Inspecciones durante el viaje

a) Se deberá inspeccionar a los animales transportados por carretera inmediatamente después


de emprender el viaje y cada vez que el conductor pare para descansar. Cuando se hagan paradas
para comer o para repostar combustible, se inspeccionará a los animales justo antes de continuar el
viaje.

b) Los animales transportados por vía férrea, deberán ser inspeccionados en las paradas
previstas. El transportista ferroviario responsable de la operación deberá controlar la progresión de
los trenes que transporten los animales y tomar todas las medidas apropiadas para reducir al mínimo
los retrasos.

c) Durante las paradas se comprobará que los animales permanecen debidamente confinados,
disponen de agua y alimentos suficientes y se encuentran en buenas condiciones físicas.

Artículo 7.3.10.

Descarga y manutención después del viaje


1. Consideraciones de carácter general

a) Las instalaciones necesarias y los principios de manutención de los animales especificados


en el Artículo 7.3.8. se aplican igualmente a la descarga, pero se tendrá en cuenta la posibilidad de
que los animales estén cansados.

b) La descarga deberá ser supervisada y/o dirigida por un operario cuidador que tenga
conocimientos y experiencia de las características de comportamiento y físicas de las especies
descargadas. Los animales deberán ser descargados del vehículo e introducidos en instalaciones
apropiadas lo antes posible después de la llegada al lugar de destino, pero se tomará el tiempo
necesario para proceder innecesario.

c) Las instalaciones deberán ofrecer a todos los animales condiciones de manutención y


comodidad apropiadas, espacio y ventilación adecuados, acceso a alimentos (si procede) y agua, y
protección contra condiciones meteorológicas extremas.

d) Para más detalles sobre la descarga de animales en mataderos, véase el Capítulo 7.5.

2. Animales enfermos o lesionados

a) Los animales que se enfermen, lesionen o incapaciten durante un viaje deberán ser tratados
debidamente o ser sacrificados de forma humanitaria (véase el Capítulo 7.6.). Si es necesario, se
solicitará asesoramiento veterinario para su cuidado y tratamiento. En algunos casos, bienestar de
los animales que no puedan caminar por cansancio, lesión o enfermedad, exigirá que se les atienda
o que sean sacrificados a bordo del vehículo. Se recurrirá a un veterinario u otra persona o personas
capaces de sacrificarlos de forma que no sufran.

b) Al llegar al punto de destino, el operario cuidador o el conductor deberá transferir a una


persona competente o a un veterinario la responsabilidad del bienestar de los animales enfermos,
lesionados o incapacitados.

c) Si no es posible tratar o sacrificar animales en el vehículo, se dispondrá de instalaciones y


material apropiados para descargar con cuidado a los animales que no puedan caminar por motivos
de cansancio, lesión o enfermedad y la descarga de estos animales se llevará a cabo de modo que
sufran lo menos posible. Después de la descarga, se dispondrá de compartimentos separados y de
otras instalaciones apropiadas para los animales enfermos o lesionados.

d) Se suministrarán, si procede, alimentos y agua a cada animal enfermo o lesionado.

3. Medidas ante el riesgo de enfermedad


Ante el mayor riesgo de enfermedad que puede entrañar el transporte de animales y la
posibilidad de tener que aislar a los animales transportados en el lugar de destino, se
deberá tener en cuenta lo siguiente:
a) el contacto más estrecho entre animales, incluidos los de distinta procedencia y distintos
antecedentes sanitarios;

b) la mayor difusión de agentes patógenos y la mayor susceptibilidad a las infecciones debida


al estrés y a la disminución de las defensas contra las enfermedades, incluida la inmunosupresión;

c) la exposición de los animales a agentes patógenos que pueden contaminar los vehículos,
lugares de descanso, mercados, etc.

4. Limpieza y desinfección

a) Los vehículos, jaulas, contenedores, etc. utilizados para transportar animales se limpiarán
antes de ser reutilizados y se eliminarán en particular los restos de estiércol y cama o yacijas
mediante cepillado, lavado y enjuague con agua y detergente. Esta medida se acompañará de una
desinfección cuando haya riesgo de transmisión de enfermedad.

b) El estiércol, la cama o las yacijas y los cuerpos de los animales que mueran durante el viaje
se eliminarán de modo que impida la transmisión de enfermedades y se respeten todas las normas
sanitarias y medioambientales pertinentes.

c) Los establecimientos en los que se descarguen animales, tales como mercados de ganado,
mataderos, lugares de descanso, estaciones de ferrocarril, etc., deberán disponer de zonas
apropiadas para la limpieza y la desinfección de los vehículos.

Artículo 7.3.11.

Medidas en caso de que no se autorice la conclusión del viaje


1) Lo primero que se ha de tener en cuenta en caso de que no se autorice la conclusión del
viaje es el bienestar de los animales.

2) En caso de que rechace la importación de los animales, la autoridad competente del país
importador deberá facilitar instalaciones de aislamiento adecuadas para la descarga de los animales
del vehículo y su contención en condiciones seguras hasta que se resuelva la situación, sin que ello
entrañe un riesgo para la sanidad de su población animal. En ese caso, las prioridades serán las
siguientes:

a) la autoridad competente del país importador deberá notificar inmediatamente por escrito los
motivos del rechazo;

b) en caso de rechazo por motivos zoosanitarios, la autoridad competente del país importador
deberá facilitar el acceso inmediato a los animales a uno o más veterinarios, a ser posible
veterinarios de la OIE designados por el Director General, para que evalúen su estado de salud en
relación con las preocupaciones del país importador, así como las instalaciones y los permisos
necesarios para efectuar rápidamente las pruebas de diagnóstico necesarias;

c) la autoridad competente del país importador deberá facilitar el acceso a medios que
permitan una evaluación constante de la sanidad y de otros aspectos relacionados con el bienestar
de los animales;

d) si el asunto no se resuelve rápidamente, las autoridades competentes del país exportador y


del país importador solicitarán la mediación de la OIE.

3) En caso de que la autoridad competente exija que los animales permanezcan en el vehículo,
las prioridades serán las siguientes:

a) autorizar el abastecimiento de agua y alimentos necesarios para los animales en el vehículo;

b) notificar inmediatamente por escrito los motivos del rechazo;


c) facilitar el acceso inmediato a uno o más veterinarios independientes para que evalúen el
estado de salud de los animales, así como las instalaciones y los permisos necesarios para efectuar
rápidamente las pruebas de diagnóstico necesarias, en caso de rechazo por motivos zoosanitarios;

d) facilitar el acceso a medios que permitan una evaluación constante de la sanidad y de otros
aspectos relacionados con el bienestar de los animales, así como las medidas necesarias para hacer
frente a cualquier problema que surja con los animales.

4) La OIE utilizará su mecanismo de solución de diferencias para proponer una solución que
puedan aceptar ambos países y tenga debidamente en cuenta los problemas relacionados con la
sanidad y el bienestar de los animales.

Artículo 7.3.12.

Características de las diferentes especies

Los camélidos del Nuevo Mundo son, en este contexto, las llamas, las alpacas, los
guanacos y las vicuñas. Estos animales tienen vista aguda y, al igual que la especie
ovina, pueden subir pendientes inclinadas, aunque se recomienda que las rampas sean lo
más planas posible. Resulta más fácil transportar a estos animales en grupo, pues un
animal aislado tratará por todos los medios de reunirse con sus congéneres. Aunque
suelen ser dóciles, tienen la desconcertante costumbre de escupir para defenderse.
Durante el transporte suelen tumbarse y estirar las patas delanteras; por lo tanto, los
surcos bajo los tabiques de separación deberán estar situados a una altura suficiente para
impedir que a los animales se les queden las patas apresadas en ellos cuando se levanten.

Los bovinos son animales sociables y pueden ponerse nerviosos si se les aleja del grupo.
El orden social se establece hacia los dos años de edad. La mezcla de grupos diferentes
altera el orden establecido y puede dar lugar a comportamientos agresivos hasta que se
restablece un nuevo orden social. El hacinamiento favorece asimismo la hostilidad, pues
los animales necesitan espacio propio. El comportamiento social varía en función de la
edad, la raza y el sexo; los animales de la raza Bos indicus o producto de un cruce con
esta raza suelen tener un temperamento más nervioso que las razas europeas. Cuando se
transportan en grupos, los toros jóvenes son relativamente juguetones (tienden a empujar
y forcejear), pero con la edad muestran mayor agresividad y empeño en defender su
territorio. Un toro adulto tiene un espacio propio de seis metros cuadrados como mínimo.
Las vacas con crías tienen un comportamiento muy protector, por lo que puede resultar
peligroso manipular un ternero en presencia de su madre. Los bovinos tienden a evitar
los pasadizos o vías sin salida.

Los caprinos son una especie animal que debe ser manipulada con calma para evitar que
los animales se pongan nerviosos y resulte difícil guiarlos o conducirlos a cualquier
lugar. Durante el transporte se debe aprovechar su instinto gregario y evitar toda
actividad que pueda asustar, herir o agitar a los animales. Las cabras son animales
particularmente hostiles y pueden exigir un espacio individual propio. La introducción de
nuevos individuos en el grupo puede provocar víctimas, sea por agresiones físicas, sea
porque a las cabras más débiles las demás les impidan el acceso al agua y a los
alimentos.

Los équidos son, en este contexto los asnos, los mulos, y los burdéganos. Estos animales
se caracterizan por una vista aguda y un ángulo de visión muy amplio. Según sus
experiencias pasadas, la carga resultará relativamente fácil o, por el contrario, ardua si
los animales carecen de experiencia o si asocian la operación de carga a condiciones de
transporte precarias. En este caso, dos cuidadores con experiencia podrán cargar el
animal cogiéndose del brazo o colocando una correa de cuero bajo la grupa. También
podrá ser útil vendar los ojos del animal. Las rampas deberán tener poca pendiente. Los
escalones no suelen plantear problemas al subir, pero al bajar los caballos tienden a
saltar, por lo que convendrá que los escalones sean lo más bajos posible. Aunque es
preferible transportar los caballos en boxes individuales, podrán ser transportados en
grupo, siempre y cuando sean compatibles. En ese caso, los animales deberán ser
desherrados. Los caballos son propensos a contraer afecciones respiratorias si los
ronzales les impiden levantar y agachar la cabeza durante cierto tiempo.

Los cerdos se caracterizan por su vista deficiente y muestran cierta resistencia a


desplazarse si el entorno no les resulta familiar. Las áreas de carga y descarga deberán,
por consiguiente, estar bien iluminadas. Dado que los cerdos no suben rampas con
facilidad, convendrá que éstas sean lo menos
inclinadas posible y estén equipadas de puntos de apoyo seguros. Lo mejor será utilizar
un montacargas hidráulico. Como los cerdos tampoco suben escalones fácilmente,
convendrá que la altura no sea superior a la de la rodilla delantera del animal. Mezclar
animales que no están familiarizados unos con otros podrá dar lugar a agresiones graves.
Los cerdos se estresan mucho si hace calor. Los cerdos son propensos al mareo durante
el transporte. Convendrá no darles de comer antes de cargarlos para evitar que se
mareen.

Los ovinos son una especie animal de naturaleza sociable, vista aguda, comportamiento
relativamente sutil y poco demostrativo y fuerte tendencia gregaria, especialmente
cuando están nerviosos. Por consiguiente, los animales de esta especie deben ser
manipulados con calma y su instinto gregario debe ser aprovechado durante el transporte.
Hacinadas, las ovejas pueden mostrarse agresivas y sumisas para tratar de preservar su
espacio individual y pueden hacerse daño. Al separarles del grupo para inspecciones o
aislamientos individuales se agitan y forcejean para volver al rebaño. Conviene, por
tanto, evitar toda actividad que pueda asustar, herir o agitar a los animales. Las ovejas
suben rampas inclinadas sin dificultad.

Reglamentación vigente (SENACSA)


Resolución N° 1358

Procedimiento de Primer Control

Control de las documentaciones que acompañan a los animales en

Tránsito COTA

Los inspectores sanitarios destacados en cada puesto de control, deberán controlar que
la tropa de animales en tránsito cuente con:
1. COTA, éste documento debe ser original
2. En el ángulo superior izquiedo, el COTA deberá contar con un código de barra y los dígitos
correspondientes.
3. En los Puestos de Control informatizados SIGOR III, el lector de código de barra, deberá
identificar dicho COTA y desplegar automáticamente los datos del mismo, que deberán identificar
dicho COTA y desplegar automáticamente los datos del mismo, que deberán guardar relación
exacta, con los datos consignados en el documento impreso presentado en el puesto de control,
información a ser verificada durante la inspección de los animales transportados (cantidad y
categoría).

4. Terminada la verificación, los datos desplegados deberán ser guardados en el sistema


informático.

5. En el caso que el COTA que no pueda ser registrado informáticamente, se labra acta de
intervención y se comunica a la Coordinación de Puestos de Control, quien realizará el seguimiento
informático, analizando los motivos por los que el registro informático no fue posible, estableciendo
los procedimientos a seguir, caso por caso.

6. No se permitirá el registro Manual o Informático de COTA , cuyos datos inextensos hayan


sido completados a bolígrafo, siempre y cuando no sea COTA que acompaña a tropas de
importación en los que son COTAS MANUALES. En los casos generales se exceptúa los
referentes: a) Pinta de marca dominante, b) Firma del solicitante y c) Firma del funcionario oficial
responsable de la expedición COTAS, siendo en los COTAS informáticos estos los únicos datos
que pueden venir completados a bolígrafo.

7. No se permitirá, el registro informático de COTA, en forma remota, vía celular u otro


procedimiento, en el que no se cuente a la vista con los animales y el vehiculo transportador, en el
puesto de control.

8. Para la movilización de animales, en todas sus categorías y finalidades, deberán contar con
el registro de la fecha de vacunación del Periodo Vigente.

9. La validez del COTA, para tránsito, corresponde a ocho días, pudiendo ser revalidado por
ocho días más, por única vez, procedimiento en el que indefectiblemente el COTA deberá estar
acompañado por el ticket de revalidación emitada por el SIGOR III en las Unidades Zonales y
Centros de emisión de COTA de la Dirección de Campo.
10. La Marca Dominante que figura en el casillero del COTA, deberá guardar relación directa
con la que portan los animales en tránsito y estará ubicado del lado izquierdo del animal, quemadas
a fuego. La marca dominante del lado izquierdo, es de uso obligatorio en todo el territorio nacional,
según (Ley 2576/2005 Reinscripción de marcas y señales).

11. En caso de llegar al Puesto de Control, animales que no portan la marca dominante se
labrara acta de intervención, se demora la tropa y se solicita al propietario los respaldos de las
marcas que portan los animales, una vez verificados y constatados que corresponden a origen y
propiedad, se autorizara la marcación a fuego, correspondiente con la marca dominante previa
presentación de Boleta de Marca.

En caso de llegar al Puesto de Control, animales que portan marcan dominante cuyo
diseño no corresponde a lo declarado en COTA, se labrara acta intervención, se demora
la tropa, hasta la presentación de documentos, por parte del propietario, que aclare la
situación.

En el caso que el propietario que figura en COTA, no pueda demostrar la propiedad de


los animales en infracción, se solicitara la intervención de la Brigada Anti abigeato de la
Policía Nacional, quienes acta mediante, entregaran los animales al Ministerio Público,
para los procedimientos judiciales establecidos.
12. Todos los daros consignados en COTA y COIBFE, deberán guardar relación directa con los
animales en tránsito.

13. En el caso de llegar al Puesto de Control, menor cantidad de animales en tránsito, de lo que
figura en COTA. El Funcionario del Puesto de Control procederá a la apertura de la ventana
informática del SIGOR III y/o planilla manual correspondiente, para el registro y generación del
Acta a Acreditar, deberá tener el sello de: Acompaña Acta a Acreditar, completando el número
correspondiente cuya copia deberá ser presilla da al COTA y entregada al transportista.

14. En caso de llegar al Puesto de Control, mayor cantidad de animales en tránsito de lo


declarado en COTA, se labra Acta de Intervención y se demora el vehículo transportador con los
animales hasta:

Presentar los documentos respaldatorios.


Bajar el excedente

Vuelta a origen de los animales que no están declarados en COTA.

Estas 3 opciones serán expuestas al propietario o transportista quien tomara la opción


correspondiente y la responsabilidad sobre el o los animales en infracción.

Observación: No pueden ser transportados en una misma jaula, animales de distintas


especies o de extrema diferencia de peso, como así mismo otros tipos de cargas.
15. Una vez verificada toda la documentación y la tropa, ante la ausencia de irregularidad o
irregularidad detectada y respaldada en acta de intervención, aclaración de firma y sello de
Funcionario del Puesto de Control respectivo, en el casillero correspondiente del COTA y COIBFE.

Se procede al precintado de la carga, haciendo constar los números de precintas en el


COTA, mediante Sello de Primer Control con números de Precinto.
16. En caso de llegar al Puesto de Control, transportes de Ganado con precintos rotos, se
procederá de la siguiente manera:

Cargas con precintas rotas de Primer Control: queda sin efecto el control realizado
en el primer Puesto de Control, y pasa a formar parte de una carga no controlada,
quedando sujeta, nuevamente, a todos los procedimientos de Primer Control.
17. En caso de llegar al Puesto de Control, transporte y tropa, con las siguientes irregularidades
administrativas detectadas en documentos:

Categorías de animales declarados en COTA, no corresponde a categoría de


animales en tránsito.
Finalidad declarada en COTA, no corresponde a finalidad destino.

Establecimiento destino no corresponde al tránsito realizado.

El COTA no cuenta con la Firma del Solicitante.

El diseño de la marca dominante no fue pintado en casillero del COTA.

El COTA no cuenta con la Forma del Funcionario responsable de la expedición.

El COTA no cuenta con el Sello de la Unidad de expedición.

El COTA con fecha vencida para transitar.

En todos los casos citados más arriba, se procederá a labrar acata de intervención
haciendo constar la irregularidad detectada y con esa salvedad pasa a destino con el
compromiso de regularizar la documentación según destino, si es para frigorífico antes
de la faena, si es para ferias de remate antes de la subasta y si es para otro
establecimiento ganadero, antes de su registro en unidad zonal destino.
18. En los casos de llegar al puesto de control:

El C.L.D con fecha vencida para transitar

Se procederá a labrar acta de intervención, haciendo constar el motivo del vencimiento


y con esa salvedad pasa a destino.

El COIBFE con fecha vencida para transitar

Se procederá a labrar acta de intervención, haciendo constar el motivo del vencimiento y


con esa salvedad pasa a destino con el compromiso del Certificador responsable de
regularizar dicha certificación en el último puesto de control, antes de su llegada a
destino. No es obligatorio por parte del Inspector Sanitario el reporte a la Coordinación
de estas faltas administrativas, al momento de la detección.
19. En caso de llegar al Puesto de Control, transporte y tropa, con las siguientes irregularidades
detectadas en tránsito:

El o los animales no portan la marca dominante declarada en el COTA

La marca dominante que portan el o los animales, no corresponde a lo declarado


en COTA

Sintomatología de alguna presunta enfermedad vesicular detectada en verificación


ocular.

El COTA no puede ser registrado en el sistema informático SIGOR.

Ante todas estas irregularidades mencionadas en el punto 19, se procederá a labrar acta
de intervención, se demora la tropa y se deberá reportar obligatoriamente de la
irregularidad detectada al superior inmediato, para establecer el procedimiento a seguir.
20. Tropas con COIBFE, queda exonerados del precintado de Primer Control.

21. Todos los procedimientos detallados hasta este punto, son los válidos para ser aplicados en
los Puestos, como Primer Control y aplicados solo a tropas con finalidades de faena y feria de
consumo. Los mismos procedimientos aplicados a todas las demás finalidades en cada pueso de
control obligatorio.
Anexo II

PROCEDIMIENTOS DE RECONTROL

1. El transportista deberá acercar al Inspector Sanitario del SENACSA de la Oficina del


Puesto de Control, las documentaciones que acompañan a la tropa.

2. El Inspector Sanitario deberá verificar todas las documentaciones y constatar que los
números de precintos consignados en el Primer Control correspondan a los que se encuentran en
tránsito, igualmente deberá de verificar la integridad de los precintos.
3. Una vez confirmado, que los precintos se encuentran íntegros y cuyos números
corresponden, el Inspector Sanitario procederá a la carga en el sistema informático del SIGOR III
Módulo Planilla de Recontrol- a través del lector de código de barra, con lo cual quedara
desplegado todos los datos de COTA y números de precintos, procediendo al guardado informático
y registro de las documentaciones.

4. En los Puestos de Control que no cuente con Sistema Informático SIGOR III, los registros
de Recontrol quedaran asentados en Planillas Manuales y Formularios de Recontrol vigentes.

5. Una vez verificada toda la documentación y los precintos, ante la ausencia de irregularidad
se procede a la firma, aclaración de firma y sello del Funcionario del Puesto de Control respectivo,
en el casillero correspondiente del COTA. Se procede al registro, mediante Sello de Recontrol con
números de Precinto.

6. Una vez terminado el procedimiento, el transportista, sin importar el número de la fila en


que este, abordara su vehículo transportador para romper fila y seguir destino. Esto será así, siempre
y cuando exista una vía de acceso determinada para el Recontrol de Pasarela.

7. El orden de llegada de los vehículos transportadores de animales, en el Puesto de Control


solo será respetado, en el caso de que a la carga, corresponda su primer control, a los vehículos que
correspondan el recontrol, sin importar orden de llegada, deberán ser recontrolados sin más trámites
y seguir destino, siempre y cuando no cuente con irregularidades.

8. Indefectiblemente, un vehículo transportador de animales, deberá contar con el


Procedimiento del Primer Control, para ser recepcionado en destino. Igualmente, si en el transito
que le toca cubrir para llegar a destino, y en el mismo se encuentran otros Puestos de Control de
SENACSA, deberá obligatoriamente parar en los mismos para los procedimientos de Recontrol.

9. Finalmente, para las tropas con COIBFE se aplicaran los mismos procedimientos de
Recontrol.

Legislación Nacional

Poder Legislativo Ley


N° 4840
DE PROTECCION Y BIENESTAR ANIMAL
EL CONGRESO DE LA NACION PARAGUAYA SANCIONA CON FUERZA DE
LEY CAPITULO I
Artículo 1°.- Objeto. La presente Ley tiene por objeto establecer pautas mínimas que
animales criados para el aprovechamiento humano, en sus diversas modalidades
alimenticias demás Leyes especiales que rigen la materia.
Es de interés público garantizar la protección y el bienestar de los animales. Al efecto, el
Estado paraguayo garantizará la adopción de acciones que aseguren:
a) La prevención y el tratamiento del dolor y el sufrimiento de los animales.
b) La promoción de la salud y el bienestar de los animales, asegurándoles, según la especie y
forma de vida, condiciones apropiadas para su existencia, higiene, sanidad.
c) La erradicación y sanción del maltrato y los actos de crueldad hacia los animales.
d) La implementación de programas educativos y su difusión, a través de medios de
comunicación públicos y privados que promuevan el respeto y el cuidado de los animales.
e) El bienestar animal sostenido.

Artículo 2°.- Objeto de aplicación. Sin perjuicio de las demás normas de protección
faunística vigentes en el país, esta Ley será aplicable a todos los animales domésticos, ya
sean mamíferos, aves, reptiles, peces, anfibios. Especialmente será de aplicación a
perros, gatos. Será también aplicable a animales silvestres y exóticos en cautiverio.
Las disposiciones de la presente Ley que se opusieren a Leyes vigentes que garanticen
mayor protección a los animales, se aplicarán solamente en forma supletoria en cuanto
garanticen los postulados del Artículo 1° de la presente Ley.

Artículo 3°.- Definiciones. Se entenderá, a los efectos de esta Ley por:


a) Animal: a todos aquellos seres vivos miembros del reino animal que entraran en contacto
con el hombre, por cualquier medio y motivo.
b) Animales domésticos: animal cuyo fenotipo se ha visto afectado por la selección humana y
que vive dependiente de la supervisión o el control directo de seres humanos.
c) Propietario de animal doméstico: Será considerado propietario de animal domesticado, la
persona jurídica o física que lo tiene adquirido por instrumento traslativo de dominio de carácter
notarial y al poseedor o tenedor, al que lo tiene por el simple hecho de tenerlo consigo y quererlo
para sí.
d) Animales silvestres en cautiverio: Aquellos que se encontraban libres en su ámbito natural,
ya sea en ecosistemas protegidos o no y que por su condición fueron objeto de captura en su medio
natural, manteniéndose en un grado absoluto, permanente o relativo, de dominio físico por personas
naturales o jurídicas.
e) Animales exóticos: Aquellos que son considerados tales por clasificadores nacionales o
internacionales.
f) Animales de carga o de producción: Aquellos utilizados para el aprovechamiento humano
en su trabajo o en sus producciones.
g) Trato humanitario: Aplicación de procedimientos que insensibilicen al dolor, por aplicación
de un primer golpe, contacto, disparo, o medios eléctricos, químicos, tales como la anestesia u otros
que deban ser aplicados en forma previa a la amputación de un miembro animal o su sacrificio.
h) Eutanasia: La muerte de un animal realizada por un método que produce una rápida
inconsciencia y una muerte subsecuente, sin evidencia de dolor o molestia, como la producida por
la anestesia u otro agente que, sin dolor, causa la perdida de la consciencia y la muerte subsecuente.
i) Sacrificio animal: Es la muerte o sacrificio de un animal que tiene otras justificaciones
legales, y puede ser practicada por otros métodos. El sacrificio de un animal para cualquier fin, solo
podrá ser practicado previo Trato Humanitario.
j) Zoofilia: Es la práctica sexual de humanos con animales.
k) Zoocidio: Sacrificio o muerte de un animal que no esté legalmente autorizada o no tenga
otra justificación legal.
l) Biocidio: Todo acto que implique la muerte de un gran número de animales, sin causa
legalmente justificada, ya sea por una acción directa o por la contaminación y la destrucción del
ambiente natural donde viven.

Artículo 4°.- El sacrificio y/o eustanasia de un animal doméstico no destinado al


consumo humano solo podrá realizarse mediante procedimientos de las ciencias
veterinarias y que no entrañen crueldad, sufrimiento o prolongación de agonía en razón
de las siguientes circunstancias y según criterio que establezca la reglamentación de la
presente Ley:
a) Para poner fin a intensos sufrimientos producidos por lesión o herida corporal grave o
enfermedad grave e incurable o cualquier otra causa física irreversible capaz de producir
sufrimiento innecesario debidamente avalado por profesión médico veterinario con registro.
b) Por constituir una amenaza cierta o inminente para la salud pública de otros animales, salvo
tratamiento responsable del mismo.
c) Por cumplimiento de orden legítima de autoridad.
d) Con fines experimentales, investigativos o científicos, pero de acuerdo con lo estipulado en
el capítulo pertinente de la reglamentación de la presente Ley.
e) Cuando razonablemente se obre en estado de necesidad o peligro inminente. En este caso, el
sacrificio podrá ser realizado excepcionalmente por personas que no cuentan con un permiso de la
autoridad de aplicación, siendo pasibles de un sumario administrativo.

Artículo 5°.- El sacrificio en matadero de animales domésticos destinados al consumo,


debe realizarse de acuerdo con las normas sanitarias pertinentes y en correspondencia
con las condiciones propias de cada municipio o localidad.
CAPITULO II
DE LA AUTORIDAD DE APLICACIÓN

Artículo 6°.- Autoridad de Aplicación. Créase la Dirección Nacional de Defensa, Salud y


Bienestar Animal, en delante la Dirección, con personería jurídica de derecho público y
patrimonio propio; gozará de autonomía normativa dentro del ámbito de su competencia
y se relacionará con el Poder Ejecutivo en forma directa. La misma se regirá por las
disposiciones de esta Ley, las normas complementarias y sus reglamentos.
Artículo 7°.- La dirección, administración y representación legal de la Dirección estará a
cargo de un Director Ejecutivo, que será nombrado directamente por el Poder Ejecutivo.
Deberá ser de nacionalidad paraguaya, haber cumplido treinta años de edad, gozar de
reconocida honorabilidad, y contar con probada idoneidad profesional en áreas
relacionadas con el cuidad y la protección de los animales.

Artículo 8°.- La Dirección deberá contar, cuando menos, con:


a) La Dirección de Asesoría Jurídica;
b) La Dirección de Administración y Finanzas;
c) La Dirección de Recursos Humanos;
d) La Dirección de Salud Animal; y,
e) La Dirección de Rescate.
La designación de los responsables de las distintas direcciones será realizada mediante concurso
de
serán determinadas por el Decreto que reglamente
la
presente Ley.
Artículo 9°.- La Dirección tendrá capacidad para comprar, vender o arrendar bienes
muebles e inmuebles, así como adquirir títulos valores del Estado. También podrá
recibir donaciones y egados; sin perjuicio de los rubros que se le asigne anualmente en
el Presupuesto General de la Nación. Así mismo podrá firmar convenios con las
municipalidades del país, en virtud a las normas vigentes, a fin de dar cumplimiento a los
fines y objetivos de la presente Ley.

Artículo 10°.- Son funciones de la Autoridad de Aplicación:

1. Formular, proponer y participar de las políticas de protección del bienestar animal y de control y
erradicación de la violencia hacia los mismos, así como ejecutar conjunta o separadamente con los
organismos competentes los programas nacionales, especialmente en las siguientes áreas:

a) El rescate, gerenciamiento para albergues, esterilización (control de superpoblación), sanitación y


tratamiento de muerte humanitaria de los animales domésticos, considerados como mascotas,
siendo éstos últimos los que acompañan a los seres humanos en su vida cotidiana, ya sea por
motivos sociales, lúdicos o educativos, por lo que no son destinados al trabajo, ni tampoco son
destinados a ser sacrificados para que se conviertan en alimento;

b) El apoyo a la autoridad competente en la intervención y control de depredación de los animales


silvestres y de la fauna ictícola;

e) La cooperación con el Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (SENACSA),


para que se evite el sufrimiento innecesario durante, la transportación controlada,
sanitación y vigilancia de los animales destinados al consumo masivo;
d) La experimentación mediante métodos humanitarios;

e) Tratamiento adecuado, así como sanitación a los animales de granja, zoológicos y parques
recreativos; y,

f) Tratamiento adecuado, control y protección apropiada a los animales que realizan espectáculos
públicos.

2. Gestionar coordinadamente con el Ministerio Público la creación de la Unidad Especializada de


Protección Animal, conforme a su capacidad presupuestaria, la cual estará integrada por personal
capacitado en las materias de medicina veterinaria, biología o carreras afines; a fin de que a través
de dicha Unidad se pueda intervenir en los casos de delitos de violencia y crueldad en contra de los
animales domésticos, considerados como mascotas, y en su caso, poner a disposición de las
autoridades pertinentes los animales maltratados para su resguardo conforme a las disposiciones.

3. Fomentar el interés de participación de la ciudadanía en el control de la ejecución de las políticas


de trabajo propugnadas por la Autoridad de Aplicación a favor de la vida y bienestar animal, que
redundará en una mejor calidad de vida para la población.
4. Proponer el ordenamiento y adecuación de la legislación nacional a los niveles internacionales,
especialmente a la Declaración Universal de los Derechos del Animal (ONU 1978), la revisión y
actualización de Leyes y ordenanzas municipales.

5. Fomentar y desarrollar programas de educación nacional ya existentes e incorporar nuevos


programas internacionales actualizados de educación preventiva y conservacionista y promover su
divulgación a través de los órganos educativos oficiales y privados, así como a través de los medios
de prensa: televisiva, oral y escrita.

6. Proponer la celebración de acuerdos de cooperación técnica con organismos nacionales e


internacionales y controlar el cumplimiento de la ética y obligaciones de los profesionales en sus
respectivas áreas de trabajo, relacionados a la vida y bienestar animal.

7. Gestionar asistencia financiera ante instituciones nacionales e internacionales, bilaterales o


multilaterales.

8. La Autoridad de Aplicación promoverá la creación y desarrollo de programas con hospitales


veterinarios de las Universidades de todo el país y celebrará convenios que habilitarán a los mismos
a prestar asistencia en el marco de dichos programas.

9. Promover acciones judiciales ante los Juzgados y Tribunales de la República, tendientes a hacer
cumplir las disposiciones de esta Ley, tales como solicitar medidas cautelares; órdenes de
allanamientos; órdenes de registro; de secuestro, de liberación de animales en emergencia u otras
medidas, así como los actos que complementan a estos, especialmente en los casos en que el éxito
de la acción dependa de la perentoriedad de su ejecución.

10. Vigilar e inspeccionar los Centros de Animales a los efectos de verificar el cumplimiento de la
presente Ley e intervenir los establecimientos que no estén debidamente habilitados para la venta,
criaderos, guarda de animales domésticos considerados mascotas.

11. Reglamentar las previsiones necesarias para la tenencia de animales peligrosos para la seguridad
pública.

12. Emitir todas las resoluciones de carácter administrativo necesarias para el cumplimiento de los
fines de esta Ley."

CAPITULO III
DE LOS CENTROS DE ANIMALES, DELOS CRIADEROS, DE LAS
INTITUCIONES PUBLICAS O PRIVADAS Y DE LAS INSTITUCIONES DE
PROTECCION

Artículo 11°.- Centro de Animales. A los efectos de esta Ley, se entenderá por centro de
Animales, a todo establecimiento dedicado a la cría, venta, mantenimiento temporal o
permanente para diversos fines y el albergue de animales.

Regaladamente, se establecerá las condiciones para la habilitación y/o renovación de


cada tipo de Centro de Animales, que garanticen la aplicación de las disposiciones de la
presente Ley, especialmente de higiene, acondicionamiento, salud, alimentación,
condiciones psicológicas, etológicas y de espacio que garanticen el bienestar animal.

Artículo 12°.- Entes públicos y privados afectados. Todo ente estatal, municipal o
privado, como ser zoológicos, circos, deberá cumplir con lo establecido en la presente
Ley.

Artículo 13°.- Criaderos y establecimientos de venta de animales. Los establecimientos


dedicados a la cría o venta de los animales deberán cumplir las condiciones de
habilitación que serán reglamentadas por la Autoridad de Aplicación de la presente Ley,
si perjuicio de las demás disposiciones que le sean aplicables.
Se prohíbe la venta de animales en la vía pública y demás lugares que no cuenten con
la autorización correspondiente.
Quedan excluidos de lo dispuesto en este artículo, aquellos criadores o establecimientos
que se rijan por las disposiciones establecidas para el Servicio Nacional de Calidad y
Salud Animal (SENACSA) y demás Leyes especiales que rigen la materia.
SECCIÓN I
DE LAS ORGANIZACIONES DE PROTECCION Y DEFENSA DE ANIMALES Y
OTROS ALOJAMIENTOS.

Artículo 14°.- Son Asociaciones de Protección y Defensa de los animales de cualquier


especie, las asociaciones sin fines de lucro, legalmente constituida, que tengan por
principal finalidad la defensa y protección de los animales.

Artículo 15°.- Habilitación. Todas las organizaciones protectoras deberán estar


habilitadas por la Autoridad de Aplicación y podrán recibir la asistencia técnica y
financiera necesaria en caso de que exista disponibilidad de recursos para este efecto.

Artículo 16°.- Las Asociaciones de Protección y Defensa de los Animales que reúnan los
requisitos determinados reglamentariamente, deberán ser inscriptas en un registro creado
a tal efecto, y la autoridad de aplicación le otorgará el título de Entidades Colaboradoras.

Artículo 17°.- Establecimientos de alojamiento. Lo establecimientos para el alojamiento


de los animales recogidos, deberán ser habilitados como Centros de Animales por la
Autoridad de Aplicación.

Artículo 18°.- Las Asociaciones de Protección y Defensa de los Animales podrán instar a
la Autoridad de Aplicación, dentro del ámbito de sus respectivas competencias, para que
realicen inspecciones en aquellos casos concretos en que existan indicios de
irregularidades o incumplimiento de la presente Ley.

SECCION II
DE LOS ANIMALES EN ALBERGUES

Artículo 19°.- En ningún caso, podrá practicarse la eutanasia ni el sacrificio de animales


recogidos por no existir capacidad física para mantenerlo en el albergue.
El albergue no deberá recoger más animales de los que su capacidad lo permita. Los que
recogieran deberán ser mantenidos en las condiciones establecidas en la presente Ley.

CAPITULO IV
DECOMISO Y RESCATE POR LA AUTORIDAD DE APLICACIÓN

Artículo 20°.- Decomiso y Rescate por la Autoridad de Aplicación. La Autoridad de


Aplicación podrá decomisar animales si hay indicios de maltrato, tortura física o
psicológica, síntomas de desnutrición o deshidratación o si se encuentran en
instalaciones indebidas. Los animales decomisados o rescatados serán derivados a
Centros de Animales debidamente habilitados.

CAPITULO V
DEL USO DE ANIMALES VIVOS EN EXPERIMNETOS, INVESTIGACIÓN O
REALIZACIÓN DE PRACTICAS PUBLICAS DE MUTILACION

Artículo 21°.- Lo experimentos que se lleven a cabo con los animales vivos, se
realizarán únicamente con autorización de la Autoridad de Aplicación y solo cuando
tales actos sean imprescindibles para el estudio y avance de la ciencia, siempre y cuando
esté demostrado que los resultados experimentales no pueden obtenerse por otros
procedimientos o alternativas.

Artículo 22°.- Se prohíbe realizar experimentos y prácticas de mutilación o castración


que no tengan fines científicos, de control de una especia o educativos. Los
experimentos de investigación y las prácticas de mutilación o castración del animal, se
llevarán a cabo Aplicación, bajo prácticas que aseguren un Trato Humanitario.

Artículo 23°.- También se prohíbe expresamente el uso de animales vivos en los siguientes casos:
a) Cuando los resultados del experimento son conocidos con anterioridad.
b) Cuando el experimento no tiene un fin científico y especialmente cuando está orientado
hacia una actividad comercial.

CAPITULO VI
TITULO I
DEL SACRIFICIO Y/O EUTANASIA DE ANIMALES

Artículo 24°.- El sacrificio animal y la eutanasia de un animal solo podrá realizarse


mediante procedimientos que garanticen un Trato Humanitario, aprobados por las
ciencias veterinarias que no entrañen crueldad, sufrimiento o prolongación de agonía.
Solo será admitida en las siguientes circunstancias:
a) Para poner fin a intensos sufrimientos producidos por lesión o herida corporal grave o
enfermedad grave e incurable o cualquier otra causa física irreversible capaz de producir
sufrimiento innecesario debidamente avalado por profesional médico.
b) Por constituir una amenaza cierta o inminente para la salud pública o de otros animales,
salvo tratamiento responsable del mismo.
c) Por cumplimiento de orden legitima de autoridad.
d) Con fines experimentales, investigativas o científicos, pero de acuerdo con lo estipulado en
el capítulo pertinente a la reglamentación de la presente Ley.
e) Por ser el momento oportuno para fines productivos o de consumo.
f) En casos de caza regulada por disposiciones legales o administrativas.

TITULO II
DEL SACRIFICO Y/O EUTANASIA DE ANIMALES DE CRIA PARA CONSUMO

Artículo 25°.- El sacrificio en matadero de animales destinados al consumo debe


realizarse aplicando las normas sanitarias vigentes y garantizando un Trato Humanitario
al animal, bajo el control del Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (SENACSA).

TITULO III
DE LOS DEBERES HACIA LOS ANIMALES

Artículo 26°.- Toda persona está obligada a respetar y abstenerse de causar daño o
lesión a cualquier animal. Igualmente, debe denunciar ante la Autoridad de Aplicación
todo acto de crueldad cometido por terceros del que tenga conocimiento.

Artículo 27°.- Son deberes del Propietario de un Animal:


a) Mantener el animal en condiciones locativas apropiadas en cuanto a movilidad,
luminosidad, aireación, aseo e higiene.
b) Suministrarle bebida, alimento, en cantidad y calidad suficientes, así como medicinas y
cuidados necesarios para asegurar su salud, bienestar y para evitarle daño, enfermedad o muerte.
c) Suministrar abrigo apropiado contra la intemperie, cuando la especie de animal y las
condiciones climáticas así lo requieran.
d) Mantener el animal al día con las vacunas preventivas que dispone la Autoridad de
Aplicación.
e) Dar un trato afable y amigable a los animales.

CAPITULO VII
DEL TRANSPORTE DE ANIMALES

Artículo 28°.- El transporte o traslado de animales se regirá según lo establecido por la


Autoridad Competente en coordinación con otras entidades oficiales involucradas y
obliga a quien lo realiza a emplear procedimientos que no entrañen crueldad, malos
tratos, fatiga extrema o carencia de descanso, bebida alimento para los mismos. Se
procederá en las siguientes condiciones:
a) Para el transporte de los animales, se empelarán vehículos que los protejan de las
condiciones climáticas adversas.
b) En el caso de animales transportados que sean detenidos durante su traslado, por
complicaciones accidentales, fortuitas o administrativas, el propietario o mandatario o
transportador, se hará cargo del alojamiento, bebida y alimentos del animal hasta el
inconveniente sea subsanado.
c) El incumplimiento de lo dispuesto en este capítulo por parte de los funcionarios
competentes, por las autoridades nacionales o municipales de tránsito y transporte, serán
sancionadas conforme a la presente Ley, previo sumario administrativo.
d) En caso de provocarse un accidente de tránsito y ante la ausencia o incapacidad del
propietario o transportista responsable, se harán cargo del rescate, las autoridades correspondientes.

Artículo 29.- Circulación en espacios públicos.


1. El Propietario de un animal deberá adoptar las medidas necesarias para impedir que ensucie
las vías y los espacios públicos.
2. Los animales de carga deberán ser mantenidos en buen estado físico y no serán maltratados
ni sobre-esforzados. Igualmente serán protegidos con medidas sanitarias y de señalización
suficientes para garantizar el buen estado de conservación de los mismos durante la actividad
desarrollada.
3. Los animales que deambulan libremente y pudieran obstaculizar o poner en peligro el
tránsito terrestre, serán decomisados por la Autoridad de Aplicación o por la que establezca la Ley
de tránsito, quien notificará del hecho a aquella.
4. En el caso de que el incumplimiento de las medidas contempladas en este artículo, pudiera
generar peligro para la vida de las personas, la Autoridad de Aplicación quedará facultada a
imponer el máximo de las sanciones establecidas en la presente Ley, sin perjuicio de lo establecido
al respecto por la Ley de tránsito.

Artículo 30°.- Prohibiciones.


Queda prohibido:
a) El sacrificio de los animales con sufrimientos físicos o psíquicos.
b) Maltratar a los animales o someterlos a cualquier práctica que les pueda producir daños o
sufrimientos innecesarios o injustificados.
c) Abandonarlos en lugares públicos o privados, especialmente en la vía pública, mercados
inmuebles deshabilitados, curos de agua y cualquier lugar hostil.
d) Mantenerlos en instalaciones con inadecuadas condiciones higiénico-sanitarias o
inadecuadas para la práctica de los cuidados y la atención necesarios de acuerdo con sus
necesidades etológicas, según raza y especie.
e) Practicarles cualquier procedimiento físico que pudiera generar dolor sin previa aplicación
de anestesia y Trato Humanitario.
f) No suministrarles la alimentación y cobijo necesarios para su normal desarrollo.
g) Venderlos o donarlos a menores de 18 años sin la autorización de quienes tengan su patria
potestad o custodia o a persona que no estén en condiciones físicas o psíquicas de cuidarlos.
h) La utilización de animales en espectáculos, peleas, fiestas populares y otras actividades que
impliquen crueldad o mal trato, que puedan ocasionarles la muerte, sufrimientos o hacerlos objeto
de tratamientos antinaturales e indignos.
i) Darles muerte que no sea con trato humanitario o eutanasia como se definen en esta Ley.
j) La puesta en liberta o introducción en el medio natural de individuos de cualquier especie
que se mantengan como animal de compañía o hayan sido criados en cautiverio.
k) La práctica de la zoofilia en todas sus formas.
l) Cometer zoocidio o biocidio.

DEL MALTRATO Y LA CRUELDAD HACIA LOS ANIMALES DOMESTICOS

Artículo 31°.- A los efectos de las sanciones:


1. Serán considerados actos de maltrato:
a) Impedir la alimentación en cantidad y calidad suficientes a los animales domésticos.
b) Azuzar al animal doméstico para el trabajo, mediante instrumentos que no siendo de simple
estímulo, le provoquen innecesarios castigos o sensaciones dolorosas.
c) Hacer trabajar al animal doméstico en jornadas excesivas, sin proporcionarle un descanso
adecuado, según las estaciones climáticas.
d) Emplear al animal doméstico en el trabajo, cuando no se halle en estado físico adecuado.
e) Estimular al animal doméstico con drogas, sin perseguir fines terapéuticos.
f) Emplear animales domésticos en el tiro de vehículos u otros empleos, que excedan
notoriamente sus fuerzas
g) Vender animales domésticos en la vía pública o en establecimientos no autorizados para
ello.
2. Serán considerados actos de crueldad:
a) Herir o lesionar a un animal doméstico con golpe, quemadura, cortada, punzada o arma de
fuego, causándole un daño grave o la muerte innecesaria.
b) Ejecutar por piedad, remover, destruir, mutilar, o alterar cualquier miembro, órgano o
apéndice de un animal vivo, sin que medie razón técnica, científica y zoo profiláctica.
c) Causar la muerte inevitable o necesaria a un animal doméstico, con procedimientos que le
originen sufrimiento o que prolonguen su agonía.
d) Entrenar animales domésticos para que realicen peleas provocadas, con vista a un
espectáculo público o privado.
e) Convertir en espectáculo público o privado, el maltrato, la tortura o la muerte de animales
domésticos adiestrados o sin adiestrar, así como su utilización después de muerto en el mismo fin.
f) Usar animales domésticos vivos para entrenamiento o para probar o incrementar la
agresividad o pericia de otros animales.
g) Utilizar para el servicio de carga, tracción, mona o espectáculos, animales domésticos
heridos, deformes, o enfermos gravemente o desherrados en la vía asfaltada, pavimentada o
empedrada, o emplearlos para el trabajo, cuando no se hallen en condiciones físicas adecuadas.
h) Usar animales domésticos como blanco de tiro con arma de cualquier clase, con el objeto de
causarles un daño físico o psíquico o la muerte.
i) Privar al animal doméstico, de aire, luz, alimento, movimiento, espacio suficiente, abrigo,
higiene o aseo, que le pueda causar daño grave o la muerte.
j) Pelar o desplumar animales domésticos vivos o entregarlos como alimento a otros animales.
k) Abandonar sustancias venenosas o perjudiciales en lugares accesibles a animales
domésticos.
l) Recargar de trabajo a un animal doméstico que como consecuencia del exceso o esfuerzo
superior a su capacidad o resistencia le pueda causar agotamiento extenuación manifiesta o muerte.
m) Envenenar o intoxicar a un animal doméstico, usando para ello cualquier sustancia
venenosa, o tóxica, sea de carácter sólido, líquido o gaseoso, volátil, mineral u orgánico.
n) Sepultar vivo a un animal doméstico.
o) Confinar a uno o más animales domésticos, en lugares, locales o espacios físicos que les
puedan producir asfixia.
p) Ahogar a un animal doméstico.
q) Realizar con instrumentos cortantes o punzantes u otro medio capaz de causar daño o
sufrimiento, prácticas de destreza manual con animales domésticos vivos o practicar vivisección
con fines que no sean con finalidad científica y en lugares por personas que no estén debidamente
autorizadas para ello.
r) Estimular o entumecer a un animal doméstico con medios físicos o quirúrgicos para fines
competitivos, de exhibición o utilización en espectáculos públicos o privados y en general, aplicarle
drogas sin perseguir fines terapéuticos, salvo caso de entrenamiento para proteger bienes jurídicos.
s) Abandonar a su suerte a un animal doméstico sano, joven o en estado de vejes, enfermedad
o invalidez.
t) Realizar experimentos con animales domésticos vivos, independientemente de su grado en
la escala zoológica.
u) Abandonar a sus propios medios, a animales domésticos utilizados en experimentos.
v) Causar la muerte de animales domésticos grávidos, cuando tal estado sea patente en el
animal, exceptuando los casos donde el parto afecte la salud del animal gestante.
w) Lastimar o arrollar intencionalmente a un animal doméstico, o matarlo por simple
perversidad,
x) Practicar actos de zoofilia con los animales domésticos.

CAPITULO VIII
DE LAS INFRACCIONES Y SANCIONES

Artículo 32°.- A efectos de la presente Ley, las infracciones se clasificarán en leves,


graves y muy graves.
1. Serán infracciones leves:
a) No disponer de los archivos de las fichas clínicas de los animales, objeto de vacunación o
de tratamiento obligatorio, o que estos estén incompletos.
b) El transporte de animales con vulneración de los requisitos establecidos en esta Ley.
c) La venta o donación a menores de 18 años, sin la autorización de quienes tengan su patria
potestad o custodia o a personas que no estén en condiciones físicas o psíquicas de cuidarlos.
d) La venta ambulante de animales.
2. Serán infracciones graves:
a) La posesión de animales de especies peligrosas sin autorización previa.
b) La posesión de los animales sin la alimentación adecuada o en instalaciones inadecuadas
desde el punto de vista higiénico-sanitario o sin la prestación de los cuidados y la atención
necesarios, de acuerdo con sus necesidades etológicas, según raza y especie.
c) La no vacunación o la no realización de tratamientos obligatorios a los animales de
compañía
d) El incumplimiento por parte de los Centros de Animales de cualquiera de los requisitos y
condiciones establecidos por la presente Ley.
e) La filmación de escenas con animales que simulen crueldad, maltrato o sufrimiento. Si las
mismas fueren reales constituirá falta muy grave.
f) La reincidencia de una infracción leve.
3. Será infracciones muy graves:
a) Los malos tratos y agresiones físicas o psíquicas crueles a los animales.
b) El abandono de los animales.
c) Las operaciones o intervenciones quirúrgicas en contravención a la presente Ley.
d) La cría y comercialización de animales sin las licencias y permisos correspondientes.
e) Suministrarles drogas, fármacos o alimentos que contengan sustancias o elementos que
pueden ocasionarles sufrimientos, graves trastornos que alteren su desarrollo fisiológico natural o la
muerte, que no sea la eutanasia tal como se encuentra definida en la presente Ley.
f) La utilización de animales en espectáculos, peleas, fiestas populares, y otras actividades que
impliquen crueldad o maltrato, pudiendo ocasionarles la muerte, sufrimiento o hacerles sujetos de
tratos antinaturales o vejatorios.
g) La incitación de los animales para atacar personas u otros animales, exceptuando los perros
de la policía u otros organismos de seguridad, legalmente autorizados.
h) La práctica veterinaria por parte de personas no facultadas a tales efectos por la legislación
vigente, con excepción de la asistencia sanitaria.
i) Los actos de crueldad de los que resulte la muerte de un animal.
j) La zoofilia en todas sus formas
k) El zoocidio y el biocidio
l) La reincidencia en una infracción grave.

Artículo 33°.- Será considerado infractor de la presente Ley, previa instrucción de


Sumario Administrativo con resolución recaída que quedare firme, la persona jurídica o
física, que viole cualquiera de sus disposiciones normativas.

Artículo 34°.- El diligenciamiento del Sumario Administrativo instruido se regirá por el


Capítulo XI de la Ley N° 1626/00

Artículo 35°.- La Autoridad de Aplicación dictará la resolución de sanción, de acuerdo


con el informe conclusivo que le eleve al Juzgado de Instancia Sumarial.
Artículo 36°.- La resolución recaída podrá ser recurrida mediante el recurso de
reconsideración, en el plazo de cinco días, luego de haber sido notificada. Deducida la
reconsideración, y transcurrido el plazo de quince días hábiles sin que se pronunciare la
Autoridad de Aplicación, la resolución será considerada como denegada, pudiendo el
interesado instar el recurso contenciosos-administrativo, dentro del plazo de cinco días, a
partir de la fecha de la denegatoria ficta.

Artículo 37°.- Las infracciones de la presente Ley serán sancionadas con apercibimiento
o con multas; sin perjuicio de otras sanciones civiles o penales que pudieran
corresponder.

Artículo 38°.- Las conductas contempladas en la presente Ley como infraccionees muy
graves serán de Acción Penal Pública y castigadas con privativa de libertad de hasta 2
(dos) años o multa y en
caso de que el animal doméstico considerado mascota resultare muerto, la prohibición de
adquirir o poseer otras mascotas, por un plazo que podrá ser de hasta 10 (diez) años.

Artículo 39°.- Mínimos y máximo imponibles.


a) Las infracciones leves se sancionarán con una multa de cinco a cien jornales mínimos
b) Las infracciones graves se sancionarán con una multa de ciento uno a quinientos jornales
mínimos.
c) Las infracciones muy graves se sancionarán con una multa de quinientos a mil quinitos jornales
mínimos.
En la imposición de sanciones, se tendrán en cuenta para graduar la cuantía de las multas y
la imposición de sanciones accesorias, los siguientes criterios:
1. Grado de sufrimiento del animal, la trascendencia social o sanitaria, y el perjuicio causado por la
infiltración cometida.
2. El ánimo de lucro ilícito y la cuantía del beneficio obtenido en la comisión de la infracción.
3. La reiteración o reincidencia en la comisión de infracciones, así como la negligencia o
intencionalidad del infractor.
4. El daño a la especie o a la biodiversidad.

Artículo 40°.- La reincidencia o reiteración de las infracciones será sancionada con el


doble de la multa establecida precedentemente y no podrá volver a tener otro animal.

Artículo 41°.- La dirección Jurídica de la Autoridad de Aplicación entenderá en la


instrucción de los expedientes sancionatorios.

Artículo 42°.- Con anterioridad a la resolución que adopte las medidas provisionales
oportunas, se dará audiencia al interesado a fin de que formule las alegaciones que estime
convenientes.

Artículo 43°.- La Autoridad de Aplicación podrá disponer del auxilio de la fuerza pública
para el cumplimiento de sus funciones

CAPITULO IX
DE LOS RECURSO FINANCIEROS

Artículo 44°.- Recursos Financieros. Los recursos financieros generados por la imposición
de multas como sanción a los infractores comprobados y que quedare firmes
instrumentalmente, serán depositados a una cuenta especial del Banco Nacional de
Fomento, a nombre de la Autoridad de Aplicación, y destinados para mejorar la eficiencia
del servicio de protección animal.
La Autoridad de Aplicación podrá percibir Tasas por la expedición de habilitaciones e
intervenciones, por un monto máximo equivalente a diez jornales mínimos.

Artículo 45°.- Quedan derogadas las disposiciones contrarias a la presente

Ley. Artículo 46°.- Comuníquese al Poder Ejecutivo.


Aprobado el Proyecto de Ley por la Honorable Cámara de Senadores, a Diecisiete días del
mes de setiembre del año dos mil doce, quedando sancionado el mismo por la Honorable
Cámara de Diputados, a los veintiún días del mes de noviembre del año dos mil doce, de
conformidad a lo dispuesto en el Artículo 207 numeral 1 de la Constitución Nacional.

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