Bienestar Animal
Bienestar Animal
Concepto
El bienestar animal es un concepto ambiguo, difícil de definir desde el punto de vista científico,
pues deriva de una preocupación ética de origen social.
Una definición: estado del animal debe que se encuentra en armonía con el medio, que tiene salud
física y mental, y cubiertas sus necesidades específicas.
El bienestar:
- Depende de la relación del animal con el entorno.
- Depende de cada individuo.
- Es dinámico, cambiante.
Bienestar: estado en el que un animal no tiene que enfrentarse con el entorno.
RESUMEN
En los últimos años el estudio de la Etología de los animales en cautiverio, tanto doméstico como
silvestre, ha ido en aumento. Esto nos ha permitido utilizar a la Etología como una herramienta
científica que nos permite entender mejor a los animales y de esta manera manejarlos de una
manera más adecuada, lo cual les permite acoplarse mejor a su entorno lo cual se verá reflejado en
parámetros productivos y de salud. La investigación en Etología es muy importante ya que
utilizando información sobre el comportamiento de los animales que mantenemos se podrá mejorar
el diseño de instalaciones, las formas de alimentación, los métodos de manejo y doma y los métodos
de embarque, desembarque y transporte. Además al disminuir el estrés se disminuye también las
enfermedades y los comportamientos anormales relacionados. La etología nos ayuda también a
diagnosticar enfermedades y a mejorar el bienestar.
HISTORIA
La Etología es el estudio científico y biológico del comportamiento animal. El comportamiento es
la respuesta de un animal u organismo al medio, a todo aquello que pueda percibir.
La conducta de los animales ha sido siempre motivo de interés, frecuentemente por razones de tipo
práctico. A pesar de ello, la Etología es una ciencia relativamente joven. Varios autores están de
acuerdo en que sus métodos y objetivos quedaron definitivamente establecidos con la publicación
en 1963 de un artículo escrito por un biólogo holandés, Niko Tinbergen, titulado “On aims and
methods of ethology” (“Acerca de los objetivos y los métodos de la etología”).
El reconocimiento público de la Etología como una ciencia con entidad propia tendría lugar algunos
años después, cuando en 1973 Niko Tinbergen, Karl von Frish y Konrad Lorenz recibieron el
premio Nobel de Medicina y Fisiología por sus estudios sobre el comportamiento de los animales.
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CAUSA
¿Qué es lo que desencadena la conducta?
Todos los animales están expuestos a una serie de estímulos tanto internos como externos los cuales
son captados por receptores especializados que evolucionaron para captar información
biológicamente importante, tanto del exterior como del interior del organismo. Los sistemas
sensoriales se encargan de captar los estímulos químicos, mecánicos y físicos del medio externo. La
sensación es el proceso de traducir estimulación a potenciales de acción. Una vez en el cerebro los
datos sensoriales recibidos son analizados e interpretados y relacionados con el medio, lo cual se
conoce como percepción. El animal depende de este procesamiento de información para poder
llenar sus necesidades biológicas y llevar a cabo todo tipo de aprendizaje adaptativo.
ONTOGENIA O DESARROLLO
¿Cómo se desarrolla el comportamiento durante la vida de un individuo?
El comportamiento depende de muchos factores relacionados entre sí, tanto biológicos como de
experiencia. La epigénesis es el proceso de desarrollo integrado y que involucra tanto al genoma
como a la experiencia. Los genes determinan los límites y el medio determina el producto final.
A pesar de estar preparados biológicamente para desarrollarse de una manera y de exhibir un cierto
número de características y patrones de comportamiento, la expresión de estas tendencias es flexible
y sujeta al aprendizaje. El efecto del medio interactuando con el potencial genético produce un
fenotipo conductual único. Estas circunstancias ambientales pueden ejercer una influencia benéfica
o destructiva sobre el curso de desarrollo de la cría, cada momento ofrece la posibilidad de un
aprendizaje constructivo y adaptación o todo lo contrario, especialmente en un cachorro fácilmente
impresionable. Si el medio no le proporciona a la cría suficientes experiencias o éstas son
inadecuadas para el desarrollo de una conducta en particular, ésta se desarrollará de una manera
anormal o se atrofiará.
La ontogenia en todas las especies domésticas involucra una disminución en el tiempo que pasa la
cría con la madre y durmiendo. El tiempo que dedican a socializar, aumenta y mucho de éste tiempo
lo dedican al juego.
Existen diversos tipos de aprendizaje y los más conocidos son: habituación, sensibilización,
aprendizaje por asociación o condicionamiento y aprendizaje por observación o imitación.
La impronta es uno de los eventos que tiene lugar durante la fase sensible y se define como la
formación de un vínculo duradero entre el animal a un objeto sobresaliente. Existen diferentes tipos
de impronta, pero las más importantes son la filial y la sexual. La impronta filial es el proceso de
vinculación entre los padres y sus crías. La impronta sexual es un proceso más tardío y extenso que
asegura que las crías se impronten con miembros de su misma especie y que cuando sean adultos
cortejan a miembros de su especie. Existe un período crítico, que es la porción de la fase sensible en
el que la respuesta de vinculación es más fuerte y la impronta más exitosa. El proceso de impronta
es muy evidente y rápido en las especies precociales; en las altriciales la impronta y la fase sensible
en general es un proceso mucho más lento.
Otro evento de suma importancia durante la fase sensible es la socialización, la cual se define como
la modificación total del comportamiento debido a la interacción de un individuo con otros
miembros de su sociedad o grupo. La socialización primaria se lleva a cabo durante la fase sensible,
pero puede existir una socialización secundaria en fases posteriores, pero con mayor dificultad.
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EVOLUCIÓN
¿Cómo ha evolucionado la conducta?
La evolución es el proceso mediante el cual una población ajusta sus sistemas de regulación para
enfrentarse a las condiciones cambiantes del medio. Estos cambios, mantenidos durante varias
generaciones, dan origen a formas nuevas.
Es reconocido que el comportamiento tiene una base genética a pesar de que los genes específicos
involucrados y su contribución exacta en cada patrón de comportamiento se desconocen. El
comportamiento es la parte del fenotipo que cambia más fácilmente en respuesta a cambios en el
ambiente; por lo que el comportamiento marca el paso o ritmo de la evolución. En el estudio de la
evolución de los organismos los fósiles han sido de gran ayuda, desgraciadamente el
comportamiento no deja fósiles, lo cual dificulta su estudio. Sin embargo, podemos inferir mucho
del comportamiento observando los huesos, dientes, cuernos y huellas.
Por ejemplo, el dimorfismo sexual en cuanto a peso corporal nos puede dar información sobre el
tipo de sistema de apareamiento y el grado de poliginia en mamíferos. En muchas especies, entre
más largo y pesado es el macho en relación a la hembra podrá monopolizar mayor número de
hembras.
Los mecanismos que controlan el comportamiento han evolucionado de la misma manera que han
evolucionado otras características de los organismos vivos, a través de la selección natural. La
domesticación ha cambiado a los animales, pero sólo una pequeña proporción de su
comportamiento. El comportamiento puede estar afectado por un solo gen o por varios y esos genes
pueden a su vez estar asociados a genes asociados con características que no tienen nada que ver
con comportamiento. La sobre selección de una característica al realizar una selección artificial
puede traer como resultado cambios indeseables en otras características conductuales o físicas. Un
claro ejemplo es el estudio realizad por Belyaev en zorros de peletería, buscando zorros menos
agresivos y donde lograron zorros amigables hacia las personas, pero con cambios morfológicos
importantes desde el color del pelaje hasta orejas caídas. El caso contrario es el del Cocker Spaniel,
que al seleccionar buscando un color de pelaje dorado, los perros de esta raza y color dorado se
volvieron más agresivos.
El comportamiento también puede transmitirse a través del aprendizaje y ésto se conoce como
transmisión cultural del comportamiento. El paso de formas específicas de comportamiento a través
de varias generaciones puede esparcirse rápidamente en una población. Un ejemplo clásico es el de
un grupo de macacos japoneses (Macaca fuscata) de la isla de Koshima, donde una hembra joven
del grupo, Imo, introdujo un comportamiento que fue copiado por otros miembros del grupo. Imo
cogía los camotes con los que los alimentaban y los llevaba a lavar al agua. Poco a poco otros
miembros del grupo fueron copiando la conducta de Imo.
A pesar de los cambios genéticos a que han sido sometidos, los animales domésticos mantienen la
mayoría de las características genéticas desarrollado a lo largo de millones de años de evolución.
FUNCIÓN
¿De qué forma dicha conducta aumenta la eficacia biológica del individuo que la manifiesta?
Es difícil separar la función de la evolución. La función estudia las implicaciones que tiene un
comportamiento para la supervivencia y reproducción del individuo. La selección natural aumenta
la proporción de genes que promueven la supervivencia y la reproducción. Aquéllos que realizaron
“x” conducta tienen mayor oportunidad de sobrevivir y perpetuar sus genes que aquéllos que
hicieron la conducta “y”.
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SISTEMAS MOTIVACIONALES
La motivación se ha definido como un proceso dentro del cerebro que controla que
comportamientos y cambios fisiológicos se presentan y cuando se presentan, o bien la tendencia a
realizar un comportamiento. La motivación es una variable que puede variar de acuerdo al tiempo y
las circunstancias. La motivación para socializar, comer, explorar o acicalarse, podrá variar de
acuerdo a las necesidades biológicas de los animales y la importancia que para ese animal tiene esa
conducta en ese momento. En este sentido, Marian Dawkins (1990), haciendo una analogía con la
terminología de la Economía, dice que así como hay productos con demanda inelástica y elástica de
acuerdo a la tasa diferencial entre consumo y precio de un producto, así también se pueden
clasificar comportamientos con una demanda elástica o inelástica.
COMPORTAMIENTO INDIVIDUAL
El comportamiento individual es también denominado comportamiento de mantenimiento y es todo
comportamiento que el animal realiza para su propio supervivencia.
• Comportamiento trófico
• Comportamiento eliminativo
• Cuidado corporal
• Locomoción y movimientos sin desplazamiento
• Descanso y sueño
Comportamiento trófico: es la forma de búsqueda y consumo del alimento e incluye comer y beber.
En los rumiantes la rumia también se incluye dentro del comportamiento trófico.
Existen factores ambientales, del individuo o grupo y del alimento en sí que influyen sobre el
comportamiento trófico.
Dentro de los factores ambientales tenemos el clima y la presencia de depredadores, por ejemplo
cuando hacen mucho calor los animales prefieren buscar la sombra que comer; o buscar refugio si
detectan un depredador. A medida que aume nta la temperatura beben más agua. Aquí es
importante tomarlo en cuenta para variar los horarios de alimentación dependiendo de la
temperatura o mantener los comederos con sombra y hasta ventiladores en caso necesario.
Factores relacionados con el individuo y el grupo son la edad, el estado fisiológico, la experiencia,
la competencia por el recurso y la facilitación social. Estudios realizados por el Dr. J. Rushen
(2007) en Canadá han demostrado que existe un aumento en la ingesta de agua días antes de la
presentación de un brote de diarrea en lechones y que vacas con problemas severos de metritis
dedicaban menos tiempo a la ingestión de alimento una semana antes del parto.
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Comportamiento eliminativo: comprende orinar y defecar. Las funciones del comportamiento
eliminativo son eliminar substancias que no requiere el organismo, pérdida de calor, marcar
territorio, identificar a otro individuo y reactividad. Es importante revisar en las mangas de manejo
la cantidad de estiércol en suelo y paredes, ya que esta nos indicará que tan estresados están los
animales y si es necesario realizar cambios en el manejo o las instalaciones para mejorar el
bienestar de los animales.
El acicalamiento implica limpieza, aseo y existen diferentes tipos como el auto acicalamiento y el al
acicalamiento.
El auto acicalamiento lo realiza el animal con alguna parte de su cuerpo: lengua, dientes, patas,
cuernos y en este caso se conoce como acicalamiento corporal. Cuando el animal utiliza algo del
medio para acicalarse se conoce como acicalamiento con el medio y puede ser un tronco, arena,
agua, etc. Los cerdos al tener el cuello y las patas tan cortas utilizan árboles o troncos para
acicalarse. El acicalamiento es indicador de que el animal está bien, un animal enfermo deja de
acicalarse y comienza a acicalarse cuando se siente mejor.
El al acicalamiento se refiere a cuando un animal acicala a otro y tiene una connotación social, ya
que va encaminado a conseguir alianzas.
Es importante que proporcionemos a los animales lugares adecuados de descanso, donde tengan
suficiente espacio para echarse de tal manera que pierdan calor, por ejemplo en las jaulas de
gestación y maternidad en cerdas, y si están en el exterior existan sombras para todos.
Quizás de mayor importancia son los movimientos que realiza el animal sin desplazarse, como la
forma de echarse, ya que el conocimiento de estos comportamientos nos permite diseñar echaderos
más eficientes y entender el mal uso de éstos cuando están mal diseñados. También nos permiten
identificar posiciones anormales que adopta el animal al no poder realizar los movimientos
normales para echarse, muchas veces por dolor o incomodidad.
Descanso y sueño
El descanso es una interrupción positiva de la actividad ya que le permite a los animales una
recuperación metabólica y conservar energía. Cada especie invierte diferente porcentaje de tiempo
en estar alerta, descansando o durmiendo y nuevamente pueden ser indicadores de si algo anda mal
si cambian estos patrones. Por ejemplo: el animal doméstico que más duerme es el cerdo, pero
cualquier especie si aumenta o disminuye su tiempo de descanso es indicativo de algún problema de
salud.
COMPORTAMIENTO SOCIAL
El comportamiento social incluye todas las relaciones interactivas entre los miembros de un grupo,
que son el resultado de las interacciones entre dos o más individuos. En estas interacciones la
comunicación, paso de información de una animal a otro por medio de señales desarrolladas para tal
propósito, es de vital importancia. Al convivir con animales es importante que nosotros conozcamos
esas señales, ya que nos permitirán entender mejor lo que está sucediendo con ellos.
La organización social está determinada por tres factores: la estructura física, la estructura social y
la cohesión de grupo.
La estructura física está determinada por el número de individuos en un grupo (tamaño del grupo),
la relación macho/hembra y el rango de edades que viven juntos en un grupo natural. Conocer esto
nos puede ayudar a determinar la mejor forma de mantenerlos en cautiverio, tamaño de corrales,
cuánto tiempo se mantienen juntos, si se puede tener más de un macho, etc.
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La estructura social nos habla de la manera en que se interrelacionan los miembros del grupo
tomando en cuenta las relaciones de dominancia subordinación y las interacciones afiliativas.
Muchas veces los animales no quieren causarle daño al otro individuo por lo que utilizan la agresión
ritual, en donde enseñan sus armas para evitar un conflicto mayor. Cuando existen situaciones de
conflicto entre los miembros de un grupo se habla de comportamiento agonístico, el cual incluye
comportamientos de amenaza, agresión, defensa, sumisión y evasión.
La cohesión de grupo se refiere al tiempo de permanencia como grupo y está determinada por los
grados de parentesco y familiaridad. Un ejemplo práctico sería el tiempo de permanencia de un
macho cabrío con su grupo de hembras durante la época reproductiva. En condiciones naturales
generalmente cuando termina la época reproductiva los machos se separan de los grupos de
hembras y forman grupos de machos. Esto es interesante si consideramos que en la práctica
generalmente mantenemos a los machos totalmente aislados, sin hembras y sin machos, provocando
que presenten una serie de problemas de comportamiento.
La inversión parental es toda actividad o esfuerzo que un progenitor realiza para aumentar la
probabilidad de que la progenie se reproduzca. En los mamíferos esta actividad suele estar a cargo
de las hembras y los machos simplemente protegen al grupo.
Las conductas epimeléticas son aquellas mostradas por las madres y están encaminadas a brindar
protección y cuidado a las crías. Conductas muy similares se observan en las parejas a la hora del
cortejo,
donde el macho muestra conductas epimeléticas hacia la hembra. Las conductas et-epimeléticas
están encaminadas a solicitar protección o cuidado y generalmente las muestran las crías.
Otra conducta importante que presentan las crías es el juego, que son conductas dirigidas al
perfeccionamiento de habilidades físicas y entrenamiento de conductas sociales.
A pesar de que los comportamientos se han separado para su estudio, es obvio que todos se
relacionan entre sí y que en la realidad es difícil separar uno de otro.
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APLICACIÓN DE LA ETOLOGÍA
BIBLIOGRAFÍA
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Introducción General.
Los Sistemas depredador – presa. Mariana Fernández Olalla
El estudio, evaluación y gestión de los sistemas depredador-presa tiene un papel central para la
conservación de las poblaciones de presas amenazadas en ambientes antropizados (Smith et al.
2010). Por ello, es importante tener presente el marco teórico en el que situar las relaciones de
súper- y meso-depredadores con sus presas principales y alternativas, sin olvidar el papel de otros
elementos del sistema, incluido el hombre. En esta introducción, se han descrito algunas situaciones
en las que los depredadores pueden hacer peligrar la persistencia de la población de una presa;
también las formas de evaluar si esta situación efectivamente existe y, finalmente, posibles
estrategias de gestión para relajar la presión de los depredadores sobre una presa y garantizar la
conservación de ésta última. Por otro lado, y como respuesta a los cambios en las situaciones de los
sistemas depredador-presa-hombre, se ha producido una rápida evolución histórica de las normas
legales que han ido marcando ese difícil equilibrio, no sólo ecológico sino también ético y
económico. El caso más estudiado en esta Tesis Doctoral es el de los carnívoros de tamaño medio,
cuya detección y seguimiento adecuado es dificultoso en el medio natural, pero imprescindible para
comprender la dinámica de la depredación. A lo largo de esta introducción tratará de abordarse, de
forma muy sintética, los aspectos más relevantes de los temas mencionados, para centrar el
complejo marco en el que se ha desarrollado este trabajo de investigación.
Marco teórico.
La depredación es un proceso natural que puede definirse como el consumo total o parcial de un
individuo vivo por parte de otro (Sinclair et al. 2006). Existen cuatro regímenes tróficos que
incluyen depredación: la herbivoría, el parasitismo, el canibalismo y la carnivoría. Los dos últimos
tipos se diferencian por el hecho de que el individuo consumido (presa) sea o no de la misma
especie que el consumidor (depredador). En este documento la depredación se referirá generalmente
a carnivoría.
Las poblaciones animales no pueden crecer indefinidamente y sus abundancias generalmente
fluctúan alrededor de un punto de equilibrio (capacidad de carga) o, más bien, alrededor de una
nube de puntos, debido a fuentes de variabilidad estocástica (Hixon et al. 2002). El proceso que
establece el punto de equilibrio se conoce como limitación y la tendencia que arrastra a una
población hacia dicho punto tras sufrir una perturbación se conoce como regulación. Esta parte de la
ecología de poblaciones y comunidades ha sido objeto de gran controversia durante décadas y de un
elevado número de trabajos científicos (p. ej. Nicholson 1933; Andrewartha y Birch 1954; Krebs
1995 y 2002; Sinclair y Pech 1996; Berryman et al. 2002).
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Aunque históricamente, ha habido un gran debate científico sobre si los factores que determinan el
punto de equilibrio de una población de vertebrados dependen de su propia densidad (factores
denso-dependientes como mortalidad, reclutamiento, depredación o migración) o no (factores
denso-independientes como la disponibilidad de recursos o las catástrofes naturales), en la
actualidad parece aceptada la implicación de ambos (Sinclair y Pech 1996; Coulson et al. 2000).
Dichos factores también pueden dividirse en extrínsecos a la población (p. ej. competición inter-
específica, depredación, oferta de alimento o de refugio, enfermedades, parásitos o condiciones
climatológicas) o intrínsecos (p. ej. competencia intra-específica, aspectos fisiológicos, genéticos o
de comportamiento) (Korpimäki y Krebs 1996; Hixon et al. 2002).
No obstante, los factores que afectan a la dinámica de una población pueden ser numerosos e
interaccionar entre ellos. Estas relaciones, en conjunto, determinan cómo fluctúan, persisten o se
extinguen las poblaciones animales en el tiempo. En teoría, los depredadores pueden tener un efecto
limitante o regulador sobre sus presas (Murdoch y Oaten 1975; Sinclair y Pech 1996). La
competencia por cualquier recurso limitado (regulación bottom-up, o de abajo hacia arriba) depende
siempre de la densidad y puede afectar tanto a la reproducción como a la mortalidad de la población
(Hixon et al. 2002). En ausencia de depredadores, estos procesos regularían todas las poblaciones
(Sinclair 2003).
Sin embargo, los depredadores limitan las poblaciones de sus presas cuando son capaces de
consumir un número constante (en lugar de proporcional) de ellas con independencia de que sean
más o menos abundantes. En cambio, para que un depredador tenga un papel regulador (regulación
top-down, o de arriba hacia abajo) debe darse una relación denso-dependiente entre él y su presa.
De esta manera, un depredador podría estabilizar la abundancia de su presa, ejerciendo mayor
presión cuando es abundante y permitiéndo su recuperación en caso contrario (Korpimäki 1993;
Murdoch 1994).
Por lo tanto, para evaluar el efecto de los depredadores sobre sus presas, una de las principales
cuestiones que debería estudiarse es si la tasa de depredación depende o no del número de presas
(Redpath y Thirgood 1999). Sin embargo, las poblaciones de depredadores y presas dependen de
muchos otros factores, tales como el clima, la disponibilidad de alimento en el caso de la presa y de
presas alternativas en el caso del depredador, o la presencia de otros depredadores (especialmente
apicales, o superdepredadores) y la posible competencia y depredación entre ellos. Además, las
poblaciones anímales casi nunca son cerradas y se debe tener en cuenta tanto la migración como las
dinámicas meta poblacionales (Hanski 1998). Por ejemplo, la escasez de alimento puede empeorar
la condición corporal de las presas por desnutrición y tener, además, efectos sinérgicos con la
depredación y las enfermedades.
Estas funciones asumen que el número de depredadores por presa es constante para todo el rango de
abundancias de la presa, es decir, que hay una respuesta agregativa lineal, aunque en realidad es una
simplificación de lo que realmente ocurre (Gascoigne y Lipcius 2004). En resumen, el efecto final
de los depredadores sobre sus presas puede ser de carácter regulatorio (denso-dependiente) o no
regulatorio (densoindependiente) y tener un efecto estabilizador (ausencia de fluctuaciones) o
desestabilizador sobre las mismas (Sinclair y Pech 1996; Sinclair et al. 1998), dependiendo de las
circunstancias particulares de cada sistema.
Generalmente, los depredadores se clasifican en especialistas (se alimentan de una o pocas especies
de presas) y generalistas (se alimentan de gran variedad de presas) (Andersson y Erlinge 1977). La
respuesta funcional de tipo II es la más común en la naturaleza (Murdoch y Oaten 1975; Sinclair et
al. 1998) y, aunque los depredadores especialistas serían más proclives a tener un tipo de respuesta
III, no siempre es así (Johnstone y Norris 2000). Los tipos de respuestas funcionales propuestos por
Holling son útiles para describir sistemas donde los depredadores se aprovechan de uno o pocos
tipos de presas. Sin embargo, en la naturaleza, los depredadores forman un continuo entre
generalistas y especialistas, y son capaces de adaptar sus dietas. Por ello, ignorar el efecto de las
posibles presas alternativas puede producir un evaluación incorrecta del efecto de los depredadores
sobre la presa de interés (Smout et al. 2010).
En teoría, los depredadores sólo pueden regular la población de una presa cuando ésta es su
principal fuente de alimento y no hay otras presas alternativas adecuadas. En esos casos, el
depredador tendría un efecto estabilizador sin producir la extinción de la presa, lo cual asegura a su
vez la persistencia del depredador (Sinclair 2003). Por el contrario, los depredadores generalistas, e
incluso los que se alimentan de dos tipos de presas, no necesitan mostrar ningún tipo de respuesta,
ni numérica ni agregativa, ante cambios en la abundancia de una de ellas (Sinclair et al. 1998).
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Los depredadores especialistas con una respuesta numérica denso-dependiente y diferida en el
tiempo pueden producir ciclos en la dinámica de sus presas u oscilaciones caóticas (Sinclair y Pech
1996). Así, las fluctuaciones periódicas plurianuales de especies de micromamíferos en el norte de
Europa podrían estar producidas por mustélidos especialistas (p. ej. Erlinge et al. 1983; Korpimaki
et al. 2005) y las de algunas tetraónidas, por la depredación de los azores (Tornberg et al. 2005).
Dado que los ciclos desaparecen hacia el sur de Europa, una de las hipótesis más extendidas es que
son los depredadores generalistas quienes amortiguan o eliminan el efecto de los especialistas
(Klemola et al. 2002; Korpimäki et al. 2005). Así, los depredadores generalistas pueden suprimir los
ciclos de las presas, mantener las poblaciones de presa en bajas densidades en pozos de depredación
(predator-pits) o producir la extinción de presas raras (Smout et al. 2010).
¿En qué situaciones pueden amenazar los depredadores la persistencia de sus presas?
En la Figura 1 se presenta un marco teórico para el estudio de los sistemas depredador-presa. Sin
embargo, en la realidad casi todos los sistemas presentan comunidades alteradas por la acción del
hombre (Sanderson et al. 2002), tanto de depredadores como de presas. Aunque hay sistemas
estables en medios antropizados, es en éstos donde pueden darse con mayor facilidad situaciones en
las que la persistencia de las especies presa se vea comprometida por los depredadores (Reynolds y
Tapper 1996), como se describirá a continuación.
Algunas especies presentan una relación positiva entre algún componente de su fitness (éxito o
adecuación ecológica) y la presencia (número o densidad) de miembros de la misma especie, lo que
se conoce como denso-dependencia inversa, depensación o efecto Allee (Stephens et al. 1999). Este
efecto aumenta notablemente la probabilidad de extinción local y global de especies, sobre todo en
poblaciones fluctuantes (Stephens y Sutherland 1999). El motivo del beneficio de las altas
densidades puede ser la mejora de la defensa ante los depredadores, un mayor efecto de dilución, la
mejor localización de recursos, una mayor disponibilidad de individuos reproductores, la reducción
de la consanguinidad o un menor riesgo de extinción por fenómenos de estocasticidad Introducción
- 9 - demográfica, entre otros. A pesar de que se trata de un fenómeno intra-específico, algunas
relaciones inter-específicas están fuertemente influenciadas por el efecto Allee, como la
depredación o el parasitismo (Courchamp et al. 1999a).
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Los depredadores pueden crear un efecto Allee en poblaciones de presas poco abundantes (ya sea
escasas de manera natural o reducidas por la actividad humana) o dispersas, incrementando la
probabilidad de que la población colapse (Gascoigne y Lipcius 2004). Por ello, la existencia de este
posible efecto negativo debe ser valorada cuando la especie presa es escasa en relación a la
densidad del depredador, cuando las presas tienen poco refugio espacial o temporal de frente a los
depredadores y cuando éstos son generalistas o territoriales, para llevar a cabo las medidas de
conservación necesarias.
La pérdida de un depredador situado en niveles superiores de la red trófica (apical o super-
depredador) puede provocar un aumento de las densidades de los depredadores situados en niveles
inferiores (meso-depredadores), con un efecto negativo para las especies presa. Es lo que se conoce
en la literatura como “meso-predator release hypothesis” (Soulé et al. 1988; Crooks y Soulé 1999).
La persecución a la que el hombre ha sometido a muchas especies de depredadores apicales (osos,
lobos, linces, leones, panteras, etc.) desde hace siglos ha provocado su desaparición en muchos
sistemas naturales, con el consiguiente aumento de las poblaciones de depredadores de tamaño
medio, aunque el efecto final ha dependido también de otros factores, como la existencia o no de
regulación de abajo hacia arriba (bottom-up) (Elmhagen y Rushton 2007). Para evaluar el posible
efecto que la eliminación o la reintroducción de un super-depredador puede tener sobre el resto del
sistema se debe estudiar su tipo de relación con el resto de depredadores y sus presas (Prugh et al.
2009). Si el super- y el meso-depredador dependen de la misma presa, la relación entre ellos es
triangular, mientras que si el super-depredador depende principalmente de otras presas se dice que
es lineal. A modo de ejemplo y en contra de lo que pudiera ser intuitivo, la eliminación de un super-
depredador introducido (p. ej. gatos asilvestrados en una isla) puede tener un efecto más negativo
que beneficioso sobre las aves de las que se alimenta, puesto que podría provocar un incremento no
deseado de la depredación por parte de un meso-depredador (p. ej. las ratas introducidas), al verse
éstas libres de la depredación de los primeros (Courchamp et al. 1999b). En la Península Ibérica, el
efecto beneficioso del lince (Lynx pardinus T.) sobre el conejo de monte (Oryctolagus cuniculus L.)
ha sido demostrado, a pesar de que se alimenta fundamentalmente de esta presa, al reducir la
abundancia de meloncillos (Herpestes Introducción - 10 - ichneumon L.), depredador generalista
introducido durante la dominación islámica del medievo, cuyo efecto parece ser más perjudicial
sobre el lagomorfo (Palomares et al. 1995) Los residuos generados por las actividades humanas (p.
ej. basureros, descartes de pesca, restos de granjas) pueden servir de alimento extra a especies de
depredadores, desempeñando el mismo papel que una gran abundancia de su presa principal.
Estos “subsidios” permiten a los depredadores alcanzar abundancias impensables de forma natural y
les amortiguan del efecto de la disminución de otras presas, con el consiguiente efecto negativo para
éstas, en especial si son escasas (Gompper y Vanak 2008). Dada su capacidad para utilizar los
hábitats modificados por el hombre y la plasticidad de sus dietas, los depredadores generalistas
aprovechan estas fuentes de alimento extra más que los especialistas (p. ej. Kristan y Boarman
2003; Bino et al. 2010).
Además, la elección de presa por parte de los depredadores generalistas parece depender de la
vulnerabilidad de las presas (Quinn y Cresswell 2004), que es mayor en hábitats fragmentados y
degradados. La escasez de hábitat adecuado para la nidificación puede producir que las presas se
concentren en teselas pequeñas en las que el riesgo de depredación aumente (p. ej- Pescador y Peris
2001), o la fragmentación de un medio puede hacer que las presas sufran mayor depredación en sus
desplazamientos para alimentarse (p. ej. Lombardi et al. 2003, 2007), o debido al “efecto borde” (p.
ej. Kurki et al. 2000; Tellería et al. 2001), según el cual en fragmentos pequeños de hábitat la
relación entre el perímetro y la superficie del parche es más desfavorable para las presas. De hecho,
en poblaciones de presas aisladas debido a la fragmentación de su hábitat la depredación aumenta el
riesgo de extinción (Macdonald et al. 1999).
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Del mismo modo que la eliminación de especies de depredadores por parte del hombre ha podido
tener consecuencias negativas para las poblaciones de algunas presas, la introducción de especies de
depredadores en zonas donde no se encontraban de forma natural también puede provocarlas
(Crooks y Soulé 1999; Lavers et al. 2010).
Ambas actuaciones han supuesto la extinción (o al menos una drástica reducción poblacional), por
depredación, de muchas especies, especialmente en islas (Moors y Atkinson 1984; Martin et al.
2000), como sucedió en Australia tras la introducción del zorro (Burbidge y Manly 2002). Los
depredadores exóticos pueden llevar a las presas a elegir hábitats de peor calidad, aun habiendo
mejores hábitats disponibles -trampas ecológicas- que pueden hacer peligrar su persistencia a largo
plazo (Schlaepfer et al. 2005; Igual et al. 2007).
En este tipo también estarían englobados aquellos estudios en los que la abundancia de
depredadores o de presas se ve modificada por enfermedades u otros fenómenos naturales ([Link].
Lindström et al. 1994; Smedshaug et al. 1999; Moleón et al. 2008), propiciando experimentos
naturales. o Modelización. La utilización de modelos para simular el efecto de la depredación bajo
varios escenarios puede ser una alternativa muy interesante, sobre todo cuando no se cuenta con los
medios disponibles para llevar a cabo un experimento a gran escala, cuando las presas están muy
amenazadas o cuando se carece del tiempo necesario para la experimentación. Además, los modelos
permiten incorporar el efecto de otros factores, como cambios en el hábitat, las estocasticidades
demográfica y ambiental o el efecto de la denso-dependencia, para poder inferir sobre el efecto de
los depredadores en la persistencia de una población (p. ej. Macdonals et al. 1999; Rushton et al.
2000; Armstrong et al. 2006; Bakker et al. 2009). Sin embargo, para construir un modelo, sigue
siendo necesario conocer con e el funcionamiento del sistema estudiado y tener datos cuantitativos
de, al menos, los parámetros demográficos de la presa (éxito reproductor y supervivencia de las
distintas clases de edad), el efecto de la depredación sobre ellos o la tasa de consumo, bien propios
u obtenidos en otros estudios con la misma especie o especies próximas (White 2000).
Para aliviar la presión de depredación sobre una especie presa pueden plantearse diversas
estrategias de gestión. Básicamente, se puede actuar sobre la propia presa, sobre otras presas
alternativas, sobre los depredadores (sobre su número, sus fuentes de alimentación o sus
depredadores), sobre el hábitat en el que coexisten y sobre los competidores de la presa.
La decisión debe basarse, entre otras cosas, en maximizar el efecto positivo sobre la presa, para lo
cual se pueden utilizar herramientas que permiten comparar las estrategias posibles, como los
modelos de viabilidad poblacional, los resultados de experiencias propias previas o recurrir a la
bibliografía. Esto es especialmente necesario cuando se trabaja con especies raras en peligro de
extinción (Sutherland et al. 2004).
Una vez valoradas las estrategias en principio más efectivas, también se deben tener en cuenta los
condicionantes legales y sociales y la viabilidad económica de llevar a cabo cada una de las
estrategias (Smith et al. 2010).
La posibilidad de financiación con fondos europeos puede inclinar la balanza en la dirección de las
mejoras del hábitat frente a otras (Fletcher et al. 2010). En otras situaciones, son aspectos
relacionados con la opinión pública o con sectores económicos, como el cinegético o el ganadero,
los que inclinan la balanza por una estrategia de gestión u otra.
12
El caso más habitual de papel desestabilizador por parte de los depredadores se produce a través de
denso-dependencia inversa originada por una respuesta funcional tipo II o una respuesta numérica
débil (Sinclair 2003).
Otra sería reducir la abundancia de la fuente principal de alimento para los depredadores, para que
su relación con la presa secundaria a proteger pasase a ser del tipo III (Sinclair et al. 1998). Sin
embargo, las respuestas funcionales de tipo III pueden producir situaciones conocidas como “pozos
de depredación (predator-pit)”, bajo los cuales las presas persisten en densidades bajas que no
pueden superar debido a la depredación (Trout y Tittensor 1989; Sinclair et al. 1998).
Un ejemplo de pozo de depredación sería el del conejo de monte tras la reducción de sus
poblaciones por parte de dos enfermedades emergentes: la mixomatosis y la enfermedad
hemorrágica vírica (EHV) en la Península Ibérica (Moreno et al. 2007). Cualquier medida de
gestión que reduzca la depredación y permita a la presa superar el umbral del pozo de la
depredación puede dar lugar a poblaciones más abundantes de ésta de forma permanente (Evans
2004). Según este autor, en casos de respuesta tipo II en los que se produzcan interacciones entre las
tasas de depredación y una modificación del hábitat, la gestión del hábitat podría ser una
herramienta con una mejor relación coste-beneficio que el control de depredadores (por no
mencionar una menor oposición social).
Esto reduciría el impacto de los depredadores sobre cada subpoblación, entre otros efectos positivos
para la persistencia de la presa (Cantrell et al. 2001). La siguiente medida de gestión, también puede
ser utilizada para conectar subpoblaciones, soltando individuos en los corredores que conectarían
estas poblaciones. o Reforzar la abundancia de la presa.
Esta actuación no consiste en reintroducir una especie presa donde ya no está, puesto que eso ya no
sería una actuación para minimizar el impacto de los depredadores sobre la misma, sino en reforzar
sus poblaciones, introduciendo nuevos individuos en zonas donde se encuentran bajo un umbral
mínimo con el objetivo de contribuir a superarlo.
13
Los términos reintroducción y reforzamiento se utilizan de acuerdo con sus definiciones por la
UICN ([Link] Los factores que influyen en el éxito de este tipo de
actuaciones son múltiples y para profundizar en ellos remitimos a los siguientes trabajos: Griffith et
al. 1989, Sarrazin y Barbault 1996, Wolf et al. 1996, Sarrazin y Legendre 2000, Seddon et al. 2007.
Los ejemplares para el reforzamiento pueden ser translocados de otras zonas con mayor abundancia
o provenir de cría en cautividad. En el caso de las translocaciones, hay que tener en cuenta
consideraciones genéticas e inmunológicas, como se ha demostrado en el caso del conejo de monte
(Delibes-Mateos et al. 2008).
Los ejemplares criados en cautividad, aparte de sufrir una mortalidad post-suelta no relacionada con
la depredación hasta su adaptación (una propiedad emergente de muchos programas de
translocación según Tavecchia et al. 2009), parecen ser más vulnerables a la depredación que los
naturales, al carecer de comportamiento anti-depredatorio (p. ej. Klaus 1997, 1998). Por ello, los
animales criados en cautividad (sin ser sometidos a aprendizaje anti-depredatorio previo a la suelta;
van Heezik et al. 1999) no parecen muy adecuados para reforzar poblaciones que ya sufren de por sí
una elevada mortalidad por depredación, a menos que se trate de una especie tan escasa que no sea
posible su translocación de otros lugares, como ocurre con el urogallo, donde las subespecies
cantábrica y pirenaica parecen formar una unidad evolutiva significativa diferente del resto del resto
de poblaciones de Europa (Duriez et al. 2007). En experiencias con conejos de monte translocados,
la depredación también fue la principal causa de mortalidad (Calvete y Estrada 2004), aunque este
efecto puede minimizarse mejorando el protocolo de suelta (p. ej. Rouco et al. 2010). No se deben
olvidar los posibles efectos adversos de la mayor abundancia puntual de presas tras las sueltas, que
puede producir un efecto llamada a depredadores no territoriales, como ocurre en las especies
coloniales (Rolland et al. 1998).
Restaurar la comunidad original de depredadores. Varios autores consideran que la reintroducción
de especies de super-depredadores en las zonas de donde fueron eliminados puede ser una medida
de conservación global de los sistemas naturales (p. ej. Palomares et al. 1995; Saether 1999;
Terborgh et al. 1999), puesto que controlarían las abundancias de carnívoros de tamaño medio.
Recientemente, Elmhagen y coautores (2010) han demostrado que la recolonización del lince boreal
en Finlandia está empezando a controlar la abundancia de zorro, al tiempo que permite la
recuperación de la población de liebre. No obstante, el efecto de las reintroducciones sobre los
meso-depredadores dependerá de la existencia del suficiente hábitat adecuado para que vuelvan a
instalarse estos grandes carnívoros y de la densidad que alcancen tras las reintroducciones, de la
productividad de cada sistema o de los posibles conflictos sociales que se generen (Elmhagen y
Rushton 2007; Prugh et al. 2009). Si los meso-depredadores no tienen ninguna limitación de
recursos (p. ej. si están subsidiados mediante algún tipo de alimentación suplementaria), los
depredadores superiores tendrían pocas posibilidades de controlar sus poblaciones (Elmhagen y
Rushton 2007). o Actuaciones relacionadas con la alimentación del depredador. Ya se ha expuesto
que el efecto de un depredador sobre una presa depende en buena medida de la abundancia de
presas alternativas (u otras fuentes de alimento) y del papel (principal o secundario) que jueguen en
la dieta de dicho depredador. Por ello, una posible actuación en este sentido es la alimentación
suplementaria de los depredadores en épocas claves para la presa.
Sin embargo, no existen muchos trabajos publicados sobre experiencias de este tipo, y los
disponibles muestran resultados que no parecen muy alentadores. Por ejemplo, la alimentación de
aguiluchos pálidos (Circus cyaneus L.) durante la época de cría redujo el número de pollos de
lagópodo escocés (Lagopus lagopus scoticus Lath.) que eran llevados al nido aunque no se detectó
ningún efecto sobre la mortalidad de adultos (Redpath et al. 2001). La alimentación suplementaria
de zorros tampoco mejoró el reclutamiento del corzo en el trabajo de Nordström et al. (2009).
Esta alimentación suplementaria podría provocar una respuesta numérica indeseada si la cantidad de
comida aportada no se planifica correctamente, especialmente si el mesodepredador es una especie
con rápidas tasas de incremento (p. ej. ratas). Por otro lado, la eliminación de fuentes de alimento,
tales como basureros o restos de granjas, puede producir una rápida respuesta numérica por parte de
los depredadores generalistas, tal y como demostraron Bino et al. (2010) para el zorro y como
parece estar ocurriendo recientemente en España con algunas poblaciones de gaviotas. En el caso de
los muladares, puede limitarse el acceso de los depredadores terrestres cercándolos perimetralmente
(Moreno-Opo et al. en revisión). o Control de depredadores.
El control de depredadores es una práctica muy habitual sobre todo en el ámbito cinegético, que
puede tener efectos negativos para otras especies, en el caso del empleo de métodos masivos y no
selectivos (Virgós y Travaini 2005).
También se emplea con fines de conservación de especies amenazadas, generalmente aves (Smith et
al. 2010). Debido a la controversia que suscita y a la cantidad de dinero que se necesita invertir,
resulta conveniente evaluar su eficacia e idoneidad con todos los argumentos posibles (Harding et
al. 2001; Smith et al. 2010).
14
Las preguntas que surgen al plantear esta actuación son muchas y recurrentes: ¿existe riesgo para la
fauna?, ¿es efectivo?, ¿cuál es su eficiencia, comparado con otras actuaciones?, ¿reduce realmente
el número de depredadores?, ¿se recolonizan los territorios tras el cese de las extracciones?, ¿qué
papel juegan los mecanismos demográficos de tamponamiento? Y, en caso de adoptar la decisión de
llevar a cabo tareas de control poblacional, ¿dónde, cuándo, cómo, durante cuánto tiempo se deben
llevar a cabo?
Tras una campaña de control, los depredadores pueden reaccionar básicamente de dos formas:
mediante una respuesta funcional (incremento en la productividad de las hembras restantes) o
numérica (incrementando su abundancia) (Mosnier et al. 2008). La mayoría de los estudios que
utilizan el control de las poblaciones de depredadores para fomentar alguna especie presa se centran
en el efecto sobre la presa, pero no en el efecto sobre el propio depredador (Smith et al. 2010), que
debe ser un resultado previo aunque no siempre se analiza. Según estos autores, el control de
depredadores no siempre consigue reducir de forma efectiva la población del depredador.
En cualquier caso, de conseguirse, el efecto parece ser temporal y debe concebirse como una
estrategia a largo plazo o como una ayuda puntual para la población de la presa, con la excepción de
zonas en las que los depredadores tienen dificultades para recolonizar (Smith et al. 2010). Por
ejemplo, Baker y Harris (2006) no detectaron ningún efecto sobre la población de zorro tras una
campaña de control, presumiblemente por la recolonización de los territorios por nuevos
ejemplares, mientras que Heydon y Reynolds (2000) encontraron que las poblaciones podían
controlarse efectivamente mediante caza, pero que no sólo había que tener en cuenta la escala local,
sino si las poblaciones de alrededor eran controladas también o no. Por el contrario, Harding et al.
(2001) sí que hallaron un efecto de esta actuación sobre la abundancia de esa misma especie a corto
plazo, pero indicaban la necesidad de controlar Introducción - 18 - los individuos juveniles y los
inmigrantes para que ese efecto se prolongase en el tiempo. El problema contrario puede producirse
con el establecimiento de los depredadores en otras zonas en las que no se lleven a cabo campañas
de control masivo, tal y como describieron Bosch et al. (2000).
Estos autores detectaron que las gaviotas patiamarillas (Larus cachinnans Pall.) que escapaban de
un programa de control se establecían en otras colonias, trasladando simplemente el problema a otro
lugar. El interés científico por el efecto de la manipulación de la abundancia de depredadores sobre
sus presas ha sido plasmado en numerosos trabajos y varias revisiones bibliográficas (Reynolds y
Tapper 1996; Coté y Sutherland 1997; Lavers et al. 2010; Smith et al. 2010). La mayoría de los
trabajos se centran en aves, para las cuales el efecto positivo sobre los parámetros reproductores
(mayores tasas de eclosión y número de volantones/adulto) y sobre la población reproductora
(censos primaverales) parece claro (Smith et al. 2010). Sin embargo, el efecto sobre la poblaciones
post-reproductora (censos de otoño) no parece evidente. Entre los muchos factores que determinan
esa falta de efecto, el grado de filopatria de las especies parece ser fundamental (Fletcher et al.
2010).
Estos autores estimaron que el número de adultos reproductores aumentaba una media del 14% tras
campañas de control de zorros, cuervos y mustélidos, para el caso de aves que nidifican en el suelo,
aunque en la revisión bibliográfica llevada a cabo por Smith y coautores (2010) el tipo de nido
resultó no tener un efecto diferencial. Lavers et al. (2010), en su revisión, estimaron que el control
de depredadores mejoraba, en promedio, la productividad de las aves en un 25%, aunque este
incremento no era capaz de revertir la tendencia regresiva de las especies foco, en un gran número
de estudios.
15
Bien sea para fines científicos, de conservación de especies protegidas, de control de especies
invasoras o para fomentar especies cinegéticas, el control de depredadores implica la captura de
ejemplares de estas especies o su control con armas de fuego. Esta actuación requiere permisos
especiales, y los métodos de captura o muerte deben ajustarse a los requisitos legales existentes,
aspecto que se detalla en el apartado siguiente.
Dependiendo de las situaciones, los depredadores pueden capturarse en vivo y translocarse a otras
zonas. Además, puede haber ocasiones en las que la mayor parte de las depredaciones sean
producidas por unos pocos individuos especializados, por lo que la eliminación masiva de
ejemplares sería innecesaria e ineficiente (véase p. ej. Sanz-Aguilar et al. 2009). Existen alternativas
no letales para controlar la abundancia de los depredadores, como reducir su fertilidad o cercar
zonas en las que se impida su acceso (Reynolds y Tapper 1996), que pueden tener mejor aceptación
por determinados sectores sociales. El cercado de zonas de nidificación o la protección individual
de nidos de aves ha mostrado tener resultados variables (Smith et al. 2011).
Referencia.
Extracto de la tesis SEGUIMIENTO Y GESTIÓN DE SISTEMAS DEPREDADOR-PRESA:
APLICACIÓN A LA CONSERVACIÓN DE FAUNA AMENAZADA MARIANA
FERNÁNDEZ OLALLA Ingeniera de Montes
Para poder comunicarse de un modo eficaz con quién escucha o lee la descripción de un
comportamiento, hay que ser cuidadoso y objetivo con esa tarea descriptiva. La descripción objetiva
del comportamiento puede darse con varios niveles de detalles. Por ejemplo, al describir el
comportamiento de una gallina que se mueve rápidamente, aleteando entre un grupo de congéneres,
desde un extremo a otro, el observador puede describir esta secuencia de comportamiento como que
la gallina está asustada y huye o es agresiva y ataca. Verdaderamente, ninguna de estas
descripciones está justificada por la observación y ninguna informa a los otros sobre lo que se ha
observado. Por ello, cuando se considera lo mencionado anteriormente, el comportamiento de la
gallina debería ser descrito en términos de: 1 la contracción de cada músculo; 2. el movimiento de
cada grupo de músculos; 3. el movimiento de una parte del cuerpo en comparación con la otra, e.g.
aletea, o las patas se mueven con un paso de “correr”; 4. el movimiento del animal, o parte de este,
con relación al medio; 5. un efecto en el medio físico, e.g. aplastar la paja al pararse sobre ella, o
tumbar un comedero, o picotear una llave; 6. un efecto sobre otro individuo, e.g. causando la
retirada de otra ave, adoptando una postura sumisa, o una exhibición de cortejo. Se debe describir la
estructura del comportamiento, con profundidad o no, o la consecuencia del comportamiento,
dependiendo de la finalidad de la observación.
Aun conociendo el etograma, es necesario que el observador pase un tiempo familiarizándose con el
repertorio de comportamientos del animal en cuestión. Es probable que cualquier estudio detallado
del comportamiento añada nuevos conocimientos sobre el repertorio y organización del
comportamiento del animal; así, ningún etograma se puede considerar nunca completo.
En la elección de lo que se va a medir se debe tener en cuenta si las medidas son independientes o
no unas de otras, por ejemplo, una actividad tiene estar siempre precedida por otra o puede prevenir
la ocurrencia de otra.
Las secuencias más prolongadas de comportamientos individuales en los animales de granja pueden
también ser estereotipias y ritmos. Un ritmo es una serie de eventos repetidos en el tiempo en
intervalos cuya distribución es aproximadamente regular o, con mayor precisión, periódica; es
decir, es una serie de eventos separados por periodos iguales de tiempo para cada serie. Actividades
rítmicas incluyen el latido cardiaco, la respiración, caminar, volar, masticar, ser activo en vez de
descansar, actividad diurna, comportamiento estral y reproducción. Las investigaciones sobre las
secuencias del comportamiento muestran que los ritmos pueden ser factores importantes que
inciden sobre el comportamiento, así deben ser tenidos en cuenta en ciertos tipos de investigación
del comportamiento.
Durante la valoración del estado clínico se suele realizar una evaluación, normalmente cualitativa,
del comportamiento en la que se detecta la presencia o ausencia de determinados comportamientos.
El examen del animal es más preciso si se obtiene alguna información previa acerca del mismo, y si
las reacciones y posturas, del individuo o grupo, pueden ser valoradas. La actitud, disposición y
temperamento del animal deberían ser valorados antes de que se les someta a cualquier tipo de
manejo.
Hay que anotar su estado de alerta y conciencia frente al medio. En particular, se debe comprobar el
grado de percepción del sujeto para los estímulos visuales, auditorios y posicionales. El movimiento
ocular, incluido los párpados y órbitas, es una característica importante. Un alto grado de
exposición y movilidad de la órbita sugiere ansiedad mientras que una posición muy fijada de la
órbita puede indicar algo de malestar.
También es de importancia valorar la predisposición del animal para moverse y las características
de la marcha. Debe realizarse una evaluación de las repuestas reflejas generales (respuesta al
sonido), más específicas (respuesta a un estímulo local como presionar sobre un punto del cuerpo) o
respuestas reflejas al dolor local (pinchar o pellizcar la piel), para así poder determinar la integridad
del sistema nervioso. Después del examen clínico se deben anotar las conductas normales, pudiendo
incluir detalles sobre todo de comportamientos de auto-mantenimiento, tales como comer (o
respuesta a la oferta de comida) y cuidado corporal, cuya supresión es con frecuencia la primera
señal de enfermedad.
Por ejemplo, en ganados sanos el auto-acicalamiento y los estiramientos se suelen dar después de
levantarse, pero muchos factores (incluidas las enfermedades) pueden inhibirlos. En vacuno, el
lamido de los ollares puede estar inhibido durante la enfermedad. También se ha sugerido que el
reflejo de eructar en los rumiantes se anula durante muchas enfermedades y, como consecuencia de
esto, se desarrolla una distensión del rumen lo que lleva al timpanismo. El reconocimiento de estos
reflejos menores en el comportamiento normal del ganado es una indicación de buena salud y,
consecuentemente, su ausencia sugiere que la salud está alterada.
Los exámenes del comportamiento se deben realizar en lugares no ruidosos, con luz limitada, donde
las distracciones son mínimas. La tranquilización debe ser evitada; partes del chequeo que puedan
excitar al animal deberían ser aplazadas hasta el final. A la conclusión del chequeo puede ser
evidente que se requieran test clínicos especializados y exámenes médicos adicionales. Durante la
convalecencia se van recuperando los comportamientos de automantenimiento. Es necesario un
amplio periodo de examen del comportamiento del animal en sus aposentos.
El orden de los animales puede verse afectado por la casualidad o por las condiciones locales del
medio, así los órdenes han de ser controlados en sucesivas ocasiones y en muchas situaciones
diferentes antes de dar cualquier conclusión sobre las relaciones sociales. También se ha de tener en
cuenta el efecto del aprendizaje. No podemos decir de ningún animal que haya sido expuesto a
condiciones experimentales que no esté afectado por ellas, y su comportamiento puede ser diferente
en cualquier repetición.
En algunos estudios, estos cambios son el objeto a investigar, como por ejemplo, en el caso de
órdenes con movimiento regular, la situación más frecuente en la vida de los animales, por lo que
cabría esperar que no haya cambios rápidos del comportamiento debidos a experiencias previas. En
otros estudios, sin embargo, se presenta al animal un estímulo inusual y se va observando una
respuesta frente al mismo estímulo cada vez menor o cada vez mayor en función de que por
aprendizaje se produzca habituación.
Cuando se mide un comportamiento se deben tomar muchas decisiones que están interrelacionadas
y sujetas a las posibilidades del observador. En ocasiones el obtener un mayor detalle en un aspecto
supone un menor detalle en otro. Lo primero es decidir qué animales han de observarse. Si las
observaciones precisan hacerse directamente y con mucho detalle, será necesario hacerlas sobre un
animal solo cada vez. Con un muestreo adecuado, se pueden recoger datos sobre muchos animales a
la vez, pero la información individual se pierde.
La información que mediante observación se puede recoger sobre un tipo de comportamiento será:
1. la presencia o ausencia de una actividad concreta 2. la frecuencia con la que se presenta cada
actividad durante el periodo de observación 3. la duración de cada periodo para cada actividad 4. la
intensidad de la actividad cada vez que se realiza 5. el tiempo de latencia para que se manifieste la
actividad después de algún estímulo o acción previa 6. el ritmo y naturaleza de las actividades
siguientes 7. el ritmo y naturaleza de los cambios en el comportamiento con relación a los cambios
fisiológicos.
El registro continuo del comportamiento resulta difícil si se utilizan muchas medidas a la vez,
precisándose ayuda, para lo cual hay distintos métodos de análisis. El realizar un muestreo de los
comportamientos a controlar permite recoger datos de más de un individuo y estimar la duración de
las actividades en situaciones donde el registro continuo no es posible.
Existen tres tipos de muestreo, dos de “muestreo en el tiempo” (muestreo por puntos o instantáneo y
muestreo periódico) y el “muestreo del comportamiento”.
El muestreo por puntos o muestreo instantáneo supone la observación de los animales en momentos
concretos del tiempo, predeterminados y regulares, registrándose cada uno de los rangos de
comportamientos en ese instante. Se obtiene un mejor estimador de la duración de las actividades
más comunes cuanto mayor es el periodo de observación y cuanto menor es el intervalo entre
muestreos. Sin embargo, las actividades poco frecuentes podrían pasarse por alto. Para poder
obtener un correcto estimador de la duración de la actividad, es esencial que el observador no haga
una mera observación instantánea. Este es un problema del método ya que los observadores tienden
18
a incluir actividades que no se dan en el momento del muestreo. Un problema más es que algunas
actividades requieran un tiempo hasta ser reconocidas. Por ejemplo, cuando una vaca está rumiando
es necesario tomarse algunos segundos para asegurarse de ello ya que el característico movimiento
mandibular requiere un tiempo para manifestarse y el animal puede estar tragando al instante del
muestreo. La mayor ventaja de este método es que puede ser utilizado cuando se tienen que
controlar muchos individuos pudiendo un solo controlador recoger bastante información.
En el control periódico, otra forma de muestreo en el tiempo, los eventos que han ocurrido durante
un periodo predeterminado de tiempo son registrados al final del periodo. Permite observar
simultáneamente muchos animales ya que los datos no tienen que ser tomados continuamente.
Este método es mucho más fácil que el continuo y posee la ventaja de que hasta los casos raros son
detectados, pero la desventaja radica en que lo obtenido no son tiempos reales sobre la duración de
cada comportamiento. Si el periodo entre muestras es corto, con relación a la duración de la
actividad, entonces los perfiles obtenidos sí son buenos estimadores de la duración de la actividad.
El muestreo del comportamiento implica la observación continua de los animales pero sólo
registrando determinados tipos de comportamiento. Por ejemplo, en la observación de un grupo de
vacas, se registra al detalle el comportamiento cuando un animal monta a otro. El muestreo del
comportamiento puede también hacerse de manera automática para una sola acción, por ejemplo
una gallina al picotear un interruptor hace que ésta actividad sea registrada automáticamente y el
resto de las actividades ignoradas. Este método es muy útil para patrones de comportamiento raros,
que de otra forma pasarían por alto.
Aunque hoy día con las ayudas informáticas, el registro continuo o el muestreo en el tiempo son
preferibles al periódico, pero también existen circunstancias donde este último es el único método
posible: donde la valoración o puntuación que se asigne sea más útil que medir la frecuencia o
duración.
Es frecuente, en la descripción del comportamiento social, que se recopilen datos sobre la actividad
general y sobre determinadas interacciones. En estas circunstancias, se puede utilizar
simultáneamente más de un método de medida del comportamiento. En un rebaño de vacas, la
actividad general puede ser registrada a través del muestreo por puntos, mientras los casos poco
frecuentes tales como las peleas o limpieza mutua pueden ser registrados a través del muestreo por
comportamiento. Los datos de este muestreo por comportamiento nos producen una lista de
animales iniciadores y animales que son objeto de ataques por parte de los otros, o bien, animales
ganadores y perdedores de peleas, o limpiadores y limpiados, o parejas de individuos asociándose.
Estos datos son mejor estudiados si se colocan en una matriz o tabla cruzada con cada animal del
grupo representado a lo largo de cada margen.
Es posible realizar muchas pruebas de comportamiento "a campo". Un tipo de prueba que ha
proporcionado información sobre las necesidades biológicas de los animales es el test de
preferencia. Cualquier investigación de animales en un ambiente variado ofrece la oportunidad de
averiguar lo que los animales prefieren hacer, pero también es posible hacer test específicos. Se
pueden plantear diferentes comidas, suelos, diseños de alojamientos, compañeros, temperaturas,
niveles de luz, o condiciones de flujo de aire.
Los tests de preferencia para cada cosa pueden ser simultáneos o sucesivos. Bajo situaciones de
control simultáneas se precisa hacer un diseño cuidadoso ya que pueden crear confusión en el
animal. Una elección puede ser la consecuencia de la orientación inicial o un animal puede parecer
a gusto con una alternativa cuando éste se aleja de la otra alternativa o del observador. En el caso de
presentaciones sucesivas de distintos estímulos se pueden obtener resultados confusos ya que el
animal cada vez responde menos a los estímulos.
19
El orden de presentación necesitará modificarse sistemáticamente. Todos los tests de preferencia
han de ser pensados y controlados cuidadosamente.
Otro procedimiento útil en el estudio del comportamiento es el test de privación por el que se priva
de forma controlada al animal de algún recurso o habilidad y entonces controlar el comportamiento
cuando el periodo de privación termina. Frecuentemente estos estudios fingen la privación, algo
habitual o normal en algunas fincas. El efecto de la privación por ejemplo, de comidas particulares,
contacto social, o espacio para moverse durante un periodo largo o corto de tiempo, puede estar
condicionado por el registro inmediato y por cambios a largo plazo en el comportamiento. La
privación se utiliza frecuentemente como paso previo a estudios de aprendizaje. Los animales de
granja se comportan muy bien en casos de aprendizaje si se dan los estímulos adecuados y las
respuestas requeridas son las apropiadas.
Entre otras situaciones de test se incluyen la exposición a un medio nuevo y tests asociados a la
reproducción. Si un animal es trasladado a un corral nuevo, éste muestra un comportamiento
exploratorio pero también puede ser perturbado por las nuevas condiciones, mostrándose las
respuestas asociadas con la actividad adrenal. El control del comportamiento en un corral o sustrato
de suelo nuevo, (a veces mal llamado “campo abierto”), se utiliza para como medir los efectos de
una experiencia previa y las diferencias individuales. El comportamiento de monta puede ser
testado presentando un individuo o un maniquí como pareja potencial y el comportamiento maternal
puede ser testado exponiendo al animal ante crías, sonidos o maniquíes.
animal CA P Í T U L O 7. 1.
2018 © OIE - Código Sanitario para los Animales Terrestres - 13/09/2018 1 Capítulo 7.1.-
Introducción a las recomendaciones para el bienestar de los animales
Artículo 7.1.1.
Consideraciones generales
El término bienestar animal designa el estado físico y mental de un animal en relación con las
condiciones en las vive y muere.
Un animal experimenta un buen bienestar si está sano, cómodo, bien alimentado, en seguridad, y si
no padece sensaciones desagradables como dolor, miedo o desasosiego y es capaz de expresar
comportamientos importantes para su estado de bienestar físico y mental.
Artículo 7.1.2.
2) Que las «cinco libertades» mundialmente reconocidas (vivir libre de hambre, de sed y de
desnutrición, libre de temor y de angustia, libre de molestias físicas y térmicas, libre de dolor,
de lesión y de enfermedad, y libre de manifestar un comportamiento natural) son pautas que
deben regir el bienestar de los animales.
3) Que las «tres erres» mundialmente reconocidas (reducción del número de animales,
perfeccionamiento de los métodos experimentales y reemplazo de los animales por técnicas sin
animales) son pautas que deben regir la utilización de animales por la ciencia.
4) Que la evaluación científica del bienestar de los animales abarca una serie de elementos
que deben tomarse en consideración conjuntamente y que la selección y apreciación de esos
elementos implica a menudo juicios de valor que deben ser lo más explícitos posibles.
20
5) Que el empleo de animales en la agricultura, la educación, la investigación, para compañía,
recreo y espectáculos contribuye de manera decisiva al bienestar de las personas.
7)Que mejorando las condiciones de vida de los animales en las explotaciones, se aumenta a
menudo la productividad y se obtienen por consiguiente beneficios económicos.
Artículo 7.1.3.
Principios científicos en que se fundan las recomendaciones
1) El término «bienestar» designa, en sentido lato, los numerosos elementos que contribuyen a
la calidad de vida de un animal, incluidos los que constituyen las «cinco libertades» arriba
enumeradas.
Artículo 7.1.4.
Principios básicos para el uso de medidas destinadas a evaluar el bienestar de los animales
1) Para que las normas de bienestar animal de la OIE se puedan aplicar a nivel mundial,
deberán hacer énfasis en resultados favorables para los animales, pese a que en algunas
circunstancias pueda ser necesario recomendar condiciones específicas sobre el entorno y la
gestión de los animales. Los resultados generalmente se miden evaluando la forma cómo los
animales experimentan las «cinco libertades» descritas en el Artículo 7.1.2.
2) Para cada principio enumerado en el Artículo 7.1.5. se deberán incluir en la norma los
criterios más importantes (o medibles), que incorporen idealmente medidas basadas en el
animal. Cualquier medida basada en el animal puede estar asociada a más de un principio.
3) Siempre que sea posible, las recomendaciones deberán definir metas o umbrales explícitos
que se han de alcanzar para las medidas basadas en los animales. Estas metas deberán
cimentarse en la ciencia pertinente y en la experiencia de los expertos.
4) Además de las medidas basadas en los animales, se pueden utilizar y definir medidas
basadas en los recursos y medidas basadas en la gestión a partir de fundamentos científicos y
de la experiencia de expertos que muestren que los resultados de bienestar están claramente
vinculados con un recurso o con un procedimiento de manejo.
5) Entre las medidas enunciadas en la norma, los usuarios deberán elegir las medidas basadas
en el animal más apropiadas para su sistema o entorno de producción. Los resultados pueden
medirse mediante una evaluación de los animales individuales o en grupos, o de una muestra
representativa, empleando los datos sobre las explotaciones, el transporte o los mataderos.
21
Artículo 7.1.5.
Principios generales para el bienestar de los animales en los sistemas de producción
1) La selección genética siempre deberá tener en cuenta la sanidad y el bienestar de los
animales.
2) Los animales escogidos para ser introducidos en nuevos ambientes deberán pasar por un
proceso de adaptación al clima local y ser capaces de adaptarse a las enfermedades, parásitos y
nutrición del lugar.
3) Los aspectos ambientales, incluyendo las superficies (para caminar, descansar, etc.),
deberán adaptarse a las especies con el fin de minimizar los riesgos de heridas o de transmisión
de enfermedades o parásitos a los animales.
7) Los animales deberán tener acceso a suficientes piensos y agua, acorde con su edad y
necesidades, para mantener una sanidad y productividad normales y evitar hambre, sed,
malnutrición o deshidratación prolongadas.
10) El
manejo de animales deberá promover una relación positiva entre los hombres y los
animales y no causar heridas, pánico, miedo durable o estrés evitable.
11) Los propietarios y operarios cuidadores deberán contar con habilidades y conocimientos
suficientes para garantizar que los animales se traten de acuerdo con estos principios.
A lo largo de los siglos, los animales han proporcionado alimentos a las personas, además de
energía, riqueza, compañía y prestigio. Nuestra relación con ellos, tanto pasiva como activamente,
es muy íntima.
La profesión Médico Veterinaria no fue institucionalizada hasta el siglo dieciocho, cuando las
primeras escuelas de Medicina Veterinaria abrieron en Lyon y Alfort, Francia, en 1761 y 1764
respectivamente.
La profesión Médico Veterinaria tiene la capacidad de orientarse hacia múltiples áreas de desarrollo
profesional, eso la hace extremadamente atrayente y fascinante, pero es también un elemento que
significa un desafío enorme para las Escuelas de Medicina Veterinaria, para sus Docentes y
Estudiantes, en el diseño de los contenidos de las diferentes asignaturas, en poder identificar las
diferentes formas de aprendizaje y diseñar las correspondientes estrategias, pero por sobre todo, en
22
la entrega y adquisición de las competencias profesionales necesarias para desempeñarse en el
mundo exterior.
Importancia no menor tiene también en las personas y en las Instituciones, la real capacidad de
predecir e interpretar los cambios, innovar, adaptándose al futuro, el que sin a veces notarlo, se
acerca cada día a mayor velocidad.
Los rápidos cambios en los hábitos de vida por los que estamos pasando actualmente como
sociedad, ha significado entre otras cosas, que en Chile la cantidad de mascotas, sean estas, perros,
gatos y exóticas, vayan en un sostenido aumento. No poseemos aún cifras claras y precisas de este
fenómeno, pero sabemos de incrementos en las consultas médico veterinarias y también del interés
de la prensa por este fenómeno que se propaga por todo el país.
Como Escuela de Medicina Veterinaria no queremos estar ajenos a los cambios de costumbres que
se están produciendo al incorporar un mayor e importante número de mascotas a los hogares,
implicando retos a la Salud pública, Salud animal y al Bienestar Animal (BA).
A los animales de compañía se los quiere estéticamente bellos y sanos, por su propio bien y por la
salud de la familia tenedora. Es tarea del Médico Veterinario educar sobre aspectos sanitarios al
estar estos animales en un estrecho contacto con los humanos, sobre todo con los niños ( Friedrich,
2012).
Los conceptos de BA deben ser comprendidos por los tenedores responsables, benefactores,
proteccionistas, criadores y la sociedad en general; pues de esa manera se amplía el concepto del
trato humanitario hacia los animales. ( Friedrich, 2012)
El Médico Veterinario es quién evalúa el estado de BA, es una atribución esencial que justifica su
vocación fundamentada en el saber, el hacer y "la sensibilidad" que debe enmarcar el pensamiento
actual.
También es importante que el profesional profundice sobre este aspecto, a él le incumbe enseñar
que cada persona asume un compromiso al incorporar un animal a su entorno o propiedad; y no es
necesario que el mismo padezca alguna alteración física para requerir atención. El veterinario al
asumir el tema de B A da valor agregado a la profesión. (Friedrich, 2012)
Con el cambio de siglo, los países miembros de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE)
tomaron la decisión de incluir en el Plan Estratégico de la OIE para el período 2001 a 2005 el BA. (
Bayvel y Mellor, 2014)
En los últimos años el proceso de obtención de alimentos para el ser humano, desde la granja a la
mesa, se ha centrado solo en los productores, sin ser visibles las partes y componentes de la cadena
de valor. En la actualidad los procesadores, compradores, distribuidores y los consumidores tienen
grandes expectativas respecto a la necesidad de mayor transparencia de los procesos productivos y
sus prácticas. En el sector ganadero productor de carne y leche, el foco está directamente dirigido a
cómo son criados, manejados y tratados los animales; situación que ha incidido en el
establecimiento de programas, en diferentes países, de mejoramiento continuo de estos procesos
productivos, en los cuales los productores pueden participar individualmente o a través de sus
cooperativas.
La sociedad actual espera y demanda mayor información de cómo se producen los alimentos. Los
consumidores se preocupan cada vez más, acerca de cómo son criados los animales en los predios y
están pendientes que las medidas de BA se apliquen y sobre todo se puedan demostrar y comunicar.
Bibliografía.-
1. Aluja, Aline S. De. (2011). Bienestar animal en la enseñanza de Medicina Veterinaria y Zootecnia: ¿Por qué y
para qué? Veterinaria México, 42(2), 137-147. Recuperado en 26 de agosto de 2014, de
[Link] es&tlng=es.
2. Bayvel, David A.C., Mellor, D.J. (2014) . Concluding comments: OIE leadership, significant trends and future
developments, Rev. sci. tech. Off. int. Epiz., 2014, 33 (1), 323-326.
23
Recuperado en 26 de Agosto de
[Link]
ng=es&fichrech=1&PHPSESSID=fe7dee0f665a676e8cbe27ec12f670f7
3. Friedrich, Noemí O. (2012). Bienestar Animal. [Link].a. Recuperado en 26 de agosto de
[Link]
[Link]/etologia_y_bienestar/bienestar_en_general/32-Bienestar_Animal.pdf
4. OIE, Organización Mundial de Sanidad Animal. (2013) Código Sanitario para los Animales Acuáticos.
Recuperado 27 de agosto de 2014 de [Link]
Según el Código Sanitario para los Animales Terrestres de la OIE, “designa el estado físico y
mental de un animal en relación con las condiciones en las vive y muere”. Los principios de la OIE
sobre bienestar animal también mencionan las archiconocidas “Cinco Libertades”, que se
publicaron en 1965 para describir el derecho al bienestar que tienen los animales que se encuentran
bajo el control del ser humano.
Las normas de bienestar animal de la OIE no son medidas sanitarias pero también desempeñan una
importante función en el comercio internacional porque son las únicas normas de aplicación
mundial y con base científica que están acordadas por las naciones de todo el mundo con
implicación en el comercio. La armonización de las medidas respecto a las normas
intergubernamentales es uno de los principios que aplica la OMC para facilitar un comercio seguro
y evitar obstáculos innecesarios al mismo, y es igualmente aplicable a las medidas relativas al
bienestar y a la sanidad animal.
La OIE considera que, como ocurre con las normas relativas a la sanidad animal y a la inocuidad
alimentaria, las normas sobre bienestar animal deben basarse en principios científicos claros. Deben
centrarse en los resultados que se hayan obtenido en la especie en cuestión y siempre deben tener
por objetivo mantener la salud como base del bienestar. Ello ha conducido a que la Organización
fortalezca su red internacional de expertos en la materia, y que constituya grupos ad hoc sobre
bienestar animal e incluya nuevos Centros Colaboradores.
Un tema multisectorial
24
relativas al bienestar animal. Por lo tanto, tanto a nivel nacional como regional los mejores
resultados se obtienen cuando los Servicios Veterinarios trabajan para la mejora del bienestar
animal junto con los sectores agropecuarios y las ONG.
Con independencia de los avances que se han logrado a lo largo de las últimas décadas, para
mejorar el bienestar animal de forma sostenible todavía tienen que afrontarse muchos retos.
Actualmente, la OIE trabaja en la elaboración de normas y recomendaciones relativas a nuevos
ámbitos de importancia para el bienestar animal.
Fueron establecidas por el Comité consultivo del Ministerio de Agricultura del Reino Unido en el
año 1970. Estas reconocen que el animal debe: 1) vivir libre de hambre, de sed y de desnutrición, 2)
estar libre de temor y de angustia, 3) estar libre de molestias físicas y térmicas, 4) estar libre de
dolor, de lesión y de enfermedad y 5) ser libre de manifestar un comportamiento natural.
Estas libertades han sido reconocidas por diversos instrumentos normativos, nacionales e
internacionales. Por ejemplo, el Protocolo al Tratado de Ámsterdam (Comunidades Europeas, 1997)
sobre la protección del bienestar animal, incorpora el “espíritu” de éstas y afirma que los animales
son “seres sensibles”, “capaces de sentir el dolor” (Camm, T. y Bowles, D. 2000). Igualmente éstas
“libertades” se han incorporado en el título 3.7 del Código Sanitario para los Animales Terrestres de
la OIE (OIE, 2006).
En el ámbito de las legislaciones nacionales latinoamericanas, las cinco libertades han sido
reconocidas en Costa Rica y Uruguay.
En Costa Rica, la Ley de Bienestar Animal indica en su artículo 3, las condiciones básicas para el
bienestar de los animales: “a) Satisfacción del hambre y la sed; b) Posibilidad de desenvolverse
según sus patrones normales de comportamiento; c) Muerte provocada sin dolor y, de ser posible,
bajo supervisión profesional; d) Ausencia de malestar físico y dolor; e) Preservación y tratamiento
de las enfermedades”.
En Uruguay, el decreto n° 82-2000 del 29 de febrero del 2000 señala en su artículo quinto que: “[1]
Toda persona física o jurídica que posea un animal doméstico o un animal silvestre en cautiverio,
está obligada a […] mantenerlo en condiciones físicas y sanitarias adecuadas, inmunizándolo contra
las enfermedades transmisibles y combatir las que ya padezca [2]…Proporcionarle alojamiento,
alimento y abrigo en cantidad y calidad suficientes a las características de su especie o raza… [3]
Prestarle trato adecuado a su especie o raza”.
A. La discusión contemporánea
Desde la perspectiva cultural, el trato hacia los animales se relaciona con la noción de “crueldad” y
de “moralidad” (Broom, D. 2003). Una serie de elementos son evocados para explicar las diferentes
apreciaciones del bienestar animal: el encuentro de la tradición aborigen y la europea; la pugna del
concepto cristiano de la centralidad del ser humano, la ideología colonizadora (que concibe el
mundo natural como un objeto para de explotación); así como los patrones culturales aborígenes
orientados hacia el animismo y el politeísmo. Lo anterior, explica en cierta forma que en algunos
países exista una gran reticencia cultural hacia el maltrato de los animales.
25
La discusión sobre su incorporación legítima en el comercio comprende entre otros aspectos: a) el
reconocimiento de la equivalencia de medidas sobre el bienestar animal; b) la incorporación del
bienestar animal dentro de los tratados comerciales c) el desarrollo de normas, directrices o
recomendaciones de las organizaciones internacionales de referencia reconocidas por la OMC y
principalmente, aquellas discutidas en la OIE; y d) la práctica contractual-comercial desarrollada
por los actores económicos.
¿Qué es el estrés?
emocionales provocados por el ambiente sobre los sistemas nervioso, endocrino, circulatorio y
normal de
humedad) y de manejo persiste por períodos prolongados, se genera un estado de respuestas
fisiológicas y de comportamiento conocido como estrés.
Los bovinos al igual que todos los mamíferos son capaces de mantener, relativamente
constante la temperatura corporal
Los rangos de temperatura ambiental reportados como de confort para animales de tipo Bos
taurus van de 0 a 20ºC y para Bos índicus de 10 a 27ºC, con 70% de humedad ambiental en
ambos casos, aunque se reportan diferencias entre razas, edad, estado fisiológico, sexo y
variaciones individuales de los animales. Éstos, al verse sometidos a temperaturas por
encima de dicho rango, responden mediante mecanismos compensadores como la
evaporización respiratoria y cutánea, los cuales tienen un alto gasto energético. Cuando
dichos mecanismos son insuficientes, la temperatura corporal aumenta produciendo
hipertermia o estrés térmico.
El estrés agudo es aquel que se produce ante la presencia de un desafío que obliga al animal
a adaptarse en el corto plazo por medio de una respuesta fisiológica y comportamental. El
ejemplo más común en los animales de producción es un evento atemorizante y/o doloroso.
El estrés crónico es aquel que se produce ante situaciones desafiantes que se mantienen en
el tiempo, dando lugar a una respuesta prolongada. En general, se consideran aquí
cuestiones que tienen que ver con las condiciones de alojamiento, alimentación y
relaciones sociales de los animales, es decir: todas aquellas situaciones adversas que se
mantienen en el tiempo, obligando al animal a una adaptación constante que tiene costos
biológicos que se traducen, sobre todo, en mermas productivas y problemas sanitarios.
Efectos del estrés calórico sobre el animal Los efectos del estrés calórico sobre el animal
pueden ser de dos tipos:
1. Directos: son las alteraciones del metabolismo para acomodarse al incremento de calor, con
repercusión hormonal, las cuales afectan directamente el inicio de la actividad ovárica
2. Indirectos: cuando ocurre alteración de la calidad y cantidad del alimento. Entre los factores que
influyen el grado de afección por estrés calórico se pueden mencionar: raza, estado fisiológico, nivel de
producción láctea, edad, color de la piel, exposición al ambiente y variación propia de los animales.
El estrés calórico afecta negativamente la rentabilidad y viabilidad económica de la
actividad ganadera de un país. El mayor impacto económico se aprecia en la producción y
la reproducción.
RESUMEN
La presente revisión presenta los cambios fisiológicos que presentan los bovinos durante el
estrés agudo, así como los biomarcadores sanguíneos utilizados para medir su impacto en el
bienestar animal. Durante el presacrificio, el ganado es expuesto con frecuencia a diferentes
factores que causan agotamiento físico y estrés fisiológico, los cuales pueden tener efectos
26
adversos para la salud, el bienestar animal y la calidad de la carne. Los más comunes
factores son: velocidad y movimientos bruscos del camión, ruido, fuerza centrífuga, ruptura
de la estructura social debido a la mezcla de animales, ambiente extraño, manejo rudo de los
bovinos durante el cargue y descargue, condiciones climáticas, privación de alimento y
agua, entre otros. El estrés ha sido utilizado como un indicador de bienestar animal. Este
altera la homeostasis interna de los animales induciendo
27
cambios en la actividad del eje hipotálamo-pituitaria-adrenocortical (HPA) y el sistema
simpático- adreno-medular. La activación endocrina promueve la liberación de varias
hormonas: catecolaminas, especialmente adrenalina y noradrenalina; hormona liberadora
de corticotropina (CRH); hormona adrenocorticotrópica (ACTH) y corticosteroides,
principalmente cortisol. Diferentes autores han utilizado distintos constituyentes
sanguíneos para determinar el estrés. El cortisol, a pesar de su variabilidad y vida corta,
sigue siendo uno de los indicadores más usados. Estos autores también han usado el
volumen celular acumulado (VGA), la concentración de glucosa, la actividad de la
enzima creatinfosfoquinasa (CK), las concentraciones de ß- hidroxibutirato y lactato,
como indicadores de estrés. La determinación de estos biomarcadores es un método
práctico para monitorear el bienestar animal en ganado bovino de carne.
presacrificio. INTRODUCCIÓN
La alteración del BA producido por un desafío ambiental, puede ser evaluado en dos
niveles: en primer lugar, la magnitud de las respuestas fisiológicas y de comportamiento
y, en segundo lugar, el costo biológico de estas respuestas (10, 11). La medición objetiva
del BA es un proceso complejo, siendo necesario combinar indicadores fisiológicos,
productivos y etológicos relacionados con la presencia de estrés. Las variables
fisiológicas pueden ayudar a entender el costo biológico de la adaptación de los bovinos
a los procesos del manejo previo en la finca, durante el transporte, descargue,
permanencia en el frigorífico y durante el sacrificio (insensibilización y sangría) (6, 12).
Así mismo, la identificación de biomarcadores de la condición fisiológica o de la
predisposición a la enfermedad en los animales, puede aumentar la habilidad de los
médicos veterinarios para prevenir brotes de afecciones como la fiebre de embarque, en
bovinos de reemplazo que ingresen al hato y que han sido expuestos al estrés del
transporte (4, 13). El objetivo de la presente revisión consiste en describir los cambios
fisiológicos que presentan los bovinos durante el estrés agudo, los biomarcadores
sanguíneos utilizados para medir su impacto en el bienestar animal y la relación de los
biomarcadores con la calidad de carne bovina (BA).
El concepto de BA está basado en la relación armoniosa del animal con el medio. En esta
relación, entran a jugar un papel importante su estado físico y psicológico, así como la
capacidad de entrar en funcionamiento los sistemas de reparación del cuerpo, las
En esta etapa el organismo intenta adaptarse o afrontar la presencia de los factores que
fisiológicos, bioquímicos,
inmunológicos y patológicos
que han sido propuestos para
evaluar la capacidad de
respuesta de los animales ante
el estrés agudo (Tabla 1).
Dentro de los biomarcadores
descritos sobresalen la
medición de cortisol y
progesterona, las
concentraciones de albúmina
plasmática, urea, globulina,
proteínas totales, la actividad
de creatinfosfoquinasa (CK),
ß- hidroxibutirato (ß-
OHB), haptoglobina,
fibrinógeno, el volumen
celular acumulado (VCP) y el
conteo de leucocitos (27).
Amtmann et al. (26) reportan
que las variables
anteriormente descritas se
utilizan
como indicadores de estrés, especialmente cuando se están comparando valores previos
y posteriores a un determinado manejo que se cree induce estrés.
urea, ß-HOB. Indicadores de ayuno: peso vivo, ß-HOB, Ac. Grasos libres, glucógeno
muscular.
Cortisol
Los niveles de cortisol basal en plasma se encuentran por debajo de 10 ng/ ml, pero se ha
descrito que fluctúa en un rango entre 0 y 20 ng/ml (19). La interpretación de los niveles
basales de cortisol se dificulta porque se afecta por múltiples factores, incluyendo los
siguientes: el ritmo circadiano (concentraciones aumentadas en la mañana y baja en la
tarde), aunque estudios recientes han indicado que el ritmo circadiano en bovinos es
débil; otros factores como el muestreo, la restricción de movimiento, la lactancia, el
coito, el ordeño, el grado de habituación, otras hormonas (p.e. la vasopresina puede
potenciar la secreción de ACTH) y las infecciones, así como las endotoxinas (20, 25,
33). Es bien conocido que el ganado muestra bajos niveles de cortisol después de la
exposición repetida a un factor estresante, y la habituación a este depende del tipo de
estresor, su intensidad, la duración y experiencias previas individuales; por esta razón,
no todos los individuos responden de la misma forma ante cambios ambientales (10,
34).
Tabla 2. Ventajas y desventajas de medir cortisol o sus metabolitos en los fluidos más
usuales para su evaluación (31, 35, 39).
Indicadores de ayuno
El peso vivo, el ß-hidroxibutirato, los ácidos grasos libres y el glucógeno muscular son
indicadores de ayuno (44). Una vez el bovino es privado de alimento y agua, recurre a
sus reservas de energía, que se encuentran principalmente en forma de lípidos,
especialmente triacilglicerol o triglicéridos, a partir de los cuales se obtienen glicerol y
ácidos grasos libres o no-esterificados; estos últimos son transportados unidos a
proteínas a la sangre. Los triglicéridos son sintetizados principalmente en el hígado,
tejido adiposo e intestino delgado. Si la cantidad de grasa movilizada excede la
capacidad de oxidación del hígado se produce un incremento de los cuerpos cetónicos
como el ß-OHB, acetona y acetato, que son el producto del metabolismo energético de
los bovinos. Estos cuerpos cetónicos funcionan como sustitutos energéticos aportando un
60 a 80% de la energía de la dieta de los rumiantes (28, 31). Durante el ejercicio la
glucosa, los cuerpos cetónicos y los ácidos grasos libres son usados totalmente.
Después de este proceso, la oxidación de cetona muscular se reduce y se aumentan los
niveles de ácidos grasos libres y ß-OHB hasta seis veces por encima de los valores
previos al ejercicio, sin embargo, unos minutos inmediatamente después del ejercicio
intenso estos valores pueden disminuir momentáneamente como un ajuste metabólico.
Los valores promedio de la concentración de ß-OHB en sangre bovina son de 0,02 a
0,46 mmol/L. Cuando estos niveles basales aumentan, los bovinos tardan entre uno a dos
días para alcanzar nuevamente su valor normal (28). El ß-OHB no es un buen
indicador de estrés agudo. Así mismo, se ha indicado que durante las primeras 24 h de
transporte el ß-OHB puede disminuir, debido a la utilización del
se pueden ver afectadas por la variabilidad animal y la alimentación previa recibida por
los bovinos antes del sacrificio (en la finca), motivo por el cual se pueden encontrar
valores contradictorios de este indicador en diferentes investigaciones que lo han
evaluado (41).
Glucosa
Esta enzima muscular cataliza la reacción para obtener adenosín trifosfato (ATP) a partir
del adenosín difosfato (ADP) más el fosfato de creatinina en la mitocondria (28, 37). El
transporte prolongado es un factor extenuante; los bovinos tienen que mantener el
balance y el contacto entre bovinos produce fatiga y contusiones, que afectan la
permeabilidad de la membrana celular y la liberación de CK hacia el torrente sanguíneo.
De igual forma, los niveles basales de CK se pueden aumentar debido al ayuno y al
ejercicio, siendo mayor el incremento durante la insensibilización y sangría (44, 45). La
enzima es ampliamente evaluada porque es órgano-específica, es decir, permite
identificar el tejido que la está produciendo, debido a que presenta cuatro isoformas
diferentes (28, 40). Los valores de referencia de CK para el bovino son de 35-280 U/L
(46).
Lactato
Catecolaminas
Urea
El manejo de los bovinos durante el presacrificio les provoca estrés, que conlleva a
cambios de tipo metabólico y hormonal en el animal vivo, descritos previamente,
produciendo efectos adversos en la calidad de la carne, específicamente en el pH, color,
textura y la capacidad de retención de agua (52, 53). Así mismo, pueden causar
disminuciones de peso, que se traducen en menor cantidad de carne.
CONCLUSIONES
La ética animal
La ética animal estudia la consideración moral que deben recibir los animales no
humanos y las consecuencias que se han de seguir de ello. Por tanto, investiga la relación
humano-animal preguntándose por la moralidad de los actos humanos hacia los
animales. La ética animal es un campo emergente que sólo desde hace unos cuarenta
años ha comenzado a ser prolífico en textos, discusiones y propuestas. Según Peter
Singer (2006) la filosofía se vio envuelta en la cuestión de los animales a partir de 1972,
cuando tres estudiantes de Oxford (Roslind y Stanley Godlovitch y John Harris) editaron
Animals, Men and Morals, a su juicio
entre otros
Posteriormente el mismo año, Peter Singer retomó este concepto en su libro Animal
Para la ética deontológica, hay restricciones morales a lo que podemos hacer o dejar de
hacer, independientemente de lo buenas o malas que sean las consecuencias que se sigan
de ello. A menudo quienes defienden una ética deontológica lo hacen defendiendo una
ética de los derechos. Los derechos son garantías que tienen los individuos protegiendo
sus intereses. Así, quienes han examinado la cuestión de la consideración moral de los
animales desde un punto de vista deontológico de los derechos, han indicado que hay
ciertos intereses que cada animal sintiente tiene que no pueden ser vulnerados, incluso
aunque la situación resultante sea en conjunto negativa o menos positiva que si sí lo
Los estudios animales (EA) abarcan una cantidad y variedad de disciplinas muy amplia,
donde cada una de ellas plantea algún tipo de relación con los animales no humanos. Por
ejemplo, en los estudios animales éstos están presentes en áreas tan variadas como las
ciencias naturales, las humanidades y las ciencias sociales.
Se podría decir que su origen se remonta al proceso de revolución agrícola del Neolítico
y la domesticación de los primeros animales y cultivos hace entre 12.000 y 14.000 años
que es cuando, según la FAO, comenzó la historia de los que llaman recursos
zoogenéticos.77 En esta época los seres humanos comenzaron a desarrollar su vida
comunitaria, protegiéndose contra las inclemencias de la naturaleza por un lado, y
defendiéndose de los animales salvajes con los que convivían en el mismo territorio.
Entonces tuvo su origen el proceso de domesticación de algunos animales, y se comenzó
a recopilar el conocimiento técnico que supone modificarlos en relación a sus
antepasados
lan su reproducción (cría), sus
De esta manera, los animales han formado parte del bagaje técnico y cultural de la
humanidad, han sido protagonistas de ancestrales prácticas religiosas y paganas; han
estado presentes en diferentes
ámbitos como la narración literaria, la praxis científico-técnica y la reflexión humanista
desde la Antigua Grecia hasta nuestros días. Los estudios animales, constituyen
entonces, el corpus de estas narraciones, investigaciones y reflexiones, que abarcan
desde el rol simbólico de los animales en la religión, el arte y la literatura, la filosofía y
las humanidades, así como su papel práctico en las ciencias
No obstante, siguiendo a Calarco (2008) al mismo tiempo los estudios animales se han
abierto como un ámbito válido para el desarrollo de las reflexiones en ética animal, pues
la filosofía más ortodoxa suele dejar fuera de lugar a los animales. Dice:
Esta afirmación, sin embargo, es controvertida hoy en día pues la gran mayoría de los
autores y autoras que han trabajado en ética animal no se identifican con la etiqueta de
estudios animales o estudios críticos animales. Y, sin embargo, defienden igualmente la
independencia y la gran relevancia que tiene la ética animal. De hecho, lo hacen
partiendo de que la cuestión de la consideración moral de los animales es independiente
de otros estudios posibles sobre la naturaleza de estos, sobre la sociología o antropología
de la relación de los humanos con los animales o de otros estudios sobre la cuestión, al
establecer como tema central si hemos de respetar o no a los animales y cómo hemos de
[Link] las especies animales en interrelación con el ser humano, en tanto describen
de manera exhaustiva, concreta y precisa la situación de los animales en el contexto
actual a nivel global. Como vimos en el punto anterior, la bioética tiende a describir,
asumir y reflexionar el lugar de los animales no humanos desde su propio estatuto
conservador, dando sentido a la validez de su existencia motivada por la utilidad que los
animales tienen para los fines humanos, y muchas veces, naturaliza su mercantilización.
Esta bioética antropocéntrica requiere una ampliación y superación que sea capaz de
responder a las preguntas morales que hoy en día la situación de los animales no
humanos nos plantea como sociedad.
Teniendo en cuenta la gran variedad de áreas que forman parte de los estudios animales,
y la perspectiva políticamente ortodoxa que promueven, los estudios críticos animales
(ECA) promueven la politización de la relación humano-animal y la crítica a su tradición
antropocéntrica.
Teniendo en cuenta este diagnóstico de los EA, los estudios críticos animales (ECA),
Es así como los ECA reconceptualizan lo humano y lo animal para superar el dualismo
impuesto por el paradigma humanista. Porque el tratamiento que damos a los animales es
una cuestión ética, bioética y también política, desde que desplegamos el conocimiento
científico y el hacer técnico para su explotación y aprovechamiento como recursos.
Esto lo podemos ver históricamente desde la revolución verde de la técnica aplicada a la
agricultura a partir de 1950, que desde entonces ha desarrollado e implementado no sólo
la manipulación y modificación de los vegetales, sino especialmente los cuerpos y la
organicidad de los animales (Rifkin, 1992; Nibert,
Es así como el concepto de bioética de Fritz Jahr es crucial para el desarrollo de una ética
animal que, a día de hoy, se nutre de una discusión que continúa abierta, donde la
Con la intención de poner en evaluación moral las razones que nos da el especismo
antropocéntrico para tratar a los animales de la manera que lo hace, y para avanzar en la
exposición, pasaremos a hora a revisar la situación concreta en que viven los animales
no humanos en los dos ámbitos analíticos de esta tesis.
Si bien soy consciente de que los animales son explotados también en otras áreas,
consideraré estos dos ámbitos porque la explotación de los animales ejecutada por la
ganadería industrial interpela a una serie de aspectos de la vida humana (nutrición, salud,
tradiciones culturales, etc.) cuya lectura crítica, y bajo el escrutinio público, es un paso
fundamental para la toma de conciencia y sensibilización de los ciudadanos. Lo mismo
sucede para el caso de la explotación de los animales que ejecuta la industria de la
experimentación, tema de alta relevancia y pertinencia en bioética, por cuanto su visión
restringida a lo biomédico se relaciona necesariamente con el uso de animales en todo
tipo de procesos experimentales.
Con la revolución verde anteriormente mencionada, los animales fueron sacados del campo para ser
El consumo de animales en cifras
Las cifras de la matanza de animales para consumo humano son de obligada revisión
para visualizar la magnitud y profundidad del problema.
Animales terrestres
además de búfalas, camellas, cabras, ovejas y vacas criadas para la producción láctea.
También consideran
elefantes, leones, entre otros), o animales exóticos como cocodrilos, serpientes o lagartos.
Las estadísticas oficiales normalmente se entregan para cada país por especie o sub-
familia animal en términos de toneladas de carne consumidas anualmente, o en términos
de kilogramos por persona. Estimar el número de animales requiere estadísticas
precisas sobre número de animales faenados en mataderos, volúmenes de importación y
exportación, detalles del rendimiento de cada especie o sub-familia, etc. Utilizando estas
estadísticas para [Link] respecto a los tres animales terrestres más consumidos en el
mundo, en ese país durante el 2011 se utilizó como alimento para humanos la carne
equivalente a 108 millones de cerdos, 38 millones de bovinos (básicamente vacas y
terneros), y 7.309 millones de pollos. Adicionalmente, la producción de huevos
significó la muerte de 454 millones de gallinas.
Asumamos que los procesos de producción en todo el mundo son tan eficientes como
los de [Link], en términos de kilogramos de carne o huevos por animal, lo cual es una
estimación conservadora. Con esta suposición, y cruzando con los datos provistos por la
FAO93 para el 2011, se obtiene un consumo anual total de carne que requiere matar al
menos 1,3 mil millones de cerdos,
210 millones de bovinos, y 44.841 millones de pollos, además de 6.398 millones de
gallinas ponedoras.
Estos números son tan grandes que resulta más fácil ponerlos en perspectiva cuando se
analiza el consumo por persona, el cual también permite entender la diversa
composición de la dieta cárnica en distintos países. Cada año, un habitante
promedioaño).
Los animales de la granja han sido sacados del campo y las pasturas para ser encerrados en
Una vez las vacas han sido inseminadas y preñadas, al momento del parto se discrimina
el futuro de la cría en
obtienen fibra suficiente, se les crea ácido láctico en el rumen, lo que, a su vez, les produce
gases,
Las jaulas tienen un tamaño de entre 55 a 75 cm. cuadrados (tamaño de una hoja tamaño
A4) y en ella viven entre 4-5 gallinas, pero en otros países es legal alojar en ellas entre 6-
8 gallinas. Así:
papel A4, y la altura sólo es suficiente para permitirle a la gallina pararse en posición
vertical. En los países donde es permitido alojar a más aves (hasta 8), como en [Link],
la asignación de espacio
Sin embargo, este sistema está prohibido en Europa desde 2013, y si bien las gallinas son criadas
y
jaulas no acondicionadas, principalmente porque fallan en proveer espacio suficiente
para algunos comportamientos naturales (como el baño de tierra, el aseo, estiramiento
del cuerpo y de las alas), se dan competencias y peleas por el lugar de anidado, se
producen problemas de deformación del hueso de la quilla, entre otros.
Las aves son mutiladas antes de comenzar siquiera su puesta obligada de huevos. Según
Poultry Hub, existen gallinas que pueden poner 300 huevos al año (esto es, casi un huevo
diario) aunque la mayoría de las existentes ponen un promedio de 260 huevos por año.
A este ritmo, es natural que las gallinas se agoten, y con ello, se deteriore la calidad de
la albúmina y la cáscara del huevo, y para eso la industria aprovecha un proceso natural
en las aves, la muda del plumaje, para manipularlo de manera artificial y así mejorar
la calidad del huevo. Es el proceso conocido como
el que pierden las plumas y dejan de poner huevos. Algunas mueren durante este período
y las supervivientes pierden cerca del 30% de su peso. Luego se les vuelve a dar de
comer y las gallinas
Los cerdos
En la UE se producen 250 millones de cerdos para carne cada año. Cerca de dos tercios
de éstos se producen en Alemania (20%), España (16%), Francia, Polonia y Dinamarca
(cada uno 10%).
Tras la inseminación artificial de las hembras, cuando pare a sus crías y tras algunos
días de lactancia (entre 14-21 días) son enviadas a pabellones de engorde, donde
también son confinadas, reducido su movimiento, hacinada y privadas de sus
necesidades comportamentales. Según Wolfson (1999):
Debido al estrés del hacinamiento los cerdos suelen cometer canibalismo o auto
mutilaciones. Para prevenir este comportamiento, junto con el traslado de los cerdos
desde la jaula de gestación a los corrales de engorde, se les corta el rabo y los colmillos,
sin anestesia. Tampoco se les administran analgésicos para el dolor ni el trauma físico.
vía genética; así como de mejorar el bienestar de los animales en las granjas,
determinando que el
los animales más activos, quitando estrés al ambiente y reduciendo la agresividad que les
provoca el hacinamiento. Tanto el corte de cola como el marcado de oreja o tatuaje y las
primeras vacunas se administran antes de la castración de los machos. La castración se
lleva a cabo entre el 80-100% de los cerdos en la producción convencional en la Unión
Europea. Las excepciones son Reino Unido e
Irlanda que casi no la ejecutan, y algunos países del sur (Chipre, Portugal y España)
donde un limitado porcentaje de los cerdos son castrados. En España sólo un 30% de los
cerdos son castrados, y la carne de estos cerdos se usa principalmente para exportación y
producción de productos curados. En España, casi el 90% de las castraciones son
realizadas por el granjero, y poco más de un 10% por veterinarios. Minoritariamente se
realiza también la castración de hembras para la calidad de la carne: en el reporte
PIGCAS, España y Portugal indicaron realizar este procedimiento, donde se reportaba
que un 75% de las cerdas eran castradas por un veterinario con una incisión de 2-3 cm.
en la zona inguinal, a los 35 días de vida en promedio, sin anestesia o analgesia. El
procedimiento dura unos 45 segundos por animal, y el veterinario castra unos 60
animales por hora.
Estados Unidos aumentará los precios del cerdo al por menor en un máximo del 2%
(para un pequeño aumento del bienestar) y del 5% para un aumento del bienestar
general. El costo de prohibir las jaulas de gestación medidos en este estudio es más bajo
que la disposición a pagar de
El transporte y la muerte
Todos los animales criados y engordados en la granja industrial tienen el mismo destino:
el matadero.139 Una vez llegados a obtener el peso y talla óptimos para la industria, o
cuando su organismo no produce más huevos o leche, los animales son cargados en
camiones, y viajan privados de alimentos y agua para el vaciado estomacal rumbo al
matadero. El transporte puede durar varias horas e incluso días, en un viaje que resulta
ser estresante para animales que no han visto otro entorno que el hacinado espacio de
la granja. Hay que tener en cuenta que los mataderos
debe parar ni un minuto, por lo que todas las operaciones deben ser hechas con rapidez y
celeridad: la descarga de los animales desde el camión, su aturdimiento, degüello y
descuartizamiento debe ser rápido y eficiente. Según FAO:
Los cerdos se aturden vía electrochoque o se utiliza la pistola de bala cautiva. Tras el
desangrado, se los escalda en un estanque de agua a +60ºC. Después de unos minutos, se
saca el animal y se raspan
las cerdas para quitarlas, y se eliminan las cerdas restantes con quemadores. Finalmente
se eviscera el animal y se descuartiza.
En el caso de los pollos y ave
aturde a las aves vía electrochoque, y luego se sumergen en agua hirviendo para
eliminar las plumas. Después se las sumerge en agua fría para enfriarlas, y son
evisceradas y descuartizadas.1
(aves desplume
de corral), pelado (cerdos) y desuello (bovinos y
Para ello, resulta útil disponer de las experiencias de algunas personas idóneas en el
rubro. Contamos, por un lado, con el caso del dueño de un frigorífico quien, luego de
pasar mucho tiempo brindando un trato erróneo a los animales y observar las altas
pérdidas monetarias que esta situación le generaba, decidió cambiar la estrategia
consiguiendo de ese modo resultados claramente positivos.
El momento del trasporte, por ejemplo, era un punto de gran significación. Ya desde la
movilización de los animales, su paso por la manga, hasta el ascenso y descenso de los
camiones, los malos tratos provocados por el personal a cargo a través de, por ejemplo,
golpes o uso de picanas, generaban mucho estrés, especialmente teniendo presente que
estos animales son presas de predadores en su ámbito natural. A causa de estos malos
modos, eran comunes las caídas bruscas en su intento por protegerse, con la consecuente
aparición de daño del cuero, hematomas y machucones internos en la carne,
principalmente en los cuartos traseros, que resultan los de mayor valor. Además, no eran
raras las lastimaduras provocadas por raspones o clavaduras con rebordes y saliencias de
puertas, paredes u otras superficies Estos hechos, sin duda, eran la resultante directa de
una falta de capacitación de las personas responsables de estas tareas. Es por ello, que se
decidió brindar una mejor preparación y entrenamiento, dándoles una visión amplia,
global y simple de la naturaleza de estos animales para que así, aprovechando estos
conocimientos básicos, pudieran lograr una movilización menos dificultosa, más rápida
y con menos daños físicos, traduciéndose en marcadas mejoras monetarias. Así mismo,
las lesiones provocadas por la propia infraestructura, también disminuyeron
considerablemente a través del control de las instalaciones, paredes y pisos evitando
tantos golpes, caídas y heridas.
Por otra parte, el sofocamiento y la falta de agua sufridos durante el trasporte, no eran un
detalle menor. En el trayecto que recorrían, el hacinamiento era constante, así como las
pateaduras, empujones y golpes que los animales se provocaban entre sí por una actitud
claramente defensiva. Soluciones simples y prácticas mejoraron rápidamente esta
situación: proveer agua previo a la faena y el transporte, acortar las distancias para
disminuir las horas del traslado y, por lo tanto, el estrés provocado por el viaje; evitar el
hacinamiento; dar horas de descanso realizando, de ser posible, la faena con los animales
calmados aseguraron así una mayor terneza de la carne y mejor aprovechamiento
evitando también la negrura de la misma a causa del estrés pre-faena.
Estas situaciones, así como también la mala alimentación brindada durante el
crecimiento del ganado, la cual provocaba alteraciones abruptas en el sabor de la carne,
desnutrición y menor rendimiento, o la presencia de perros que provocaban reacciones
de miedo y agresividad en los animales impidiendo o dificultando el manejo, fueron
corregidas con el tiempo y dieron excelentes resultados.
Se observó entonces que el dueño de este frigorífico se vio altamente beneficiado por
medio de la aplicación de estas normas de bienestar animal, que no fueron ni más ni
menos que simples maniobras prácticas para mejorar la calidad cárnica y, junto con ella,
los ingresos.
Sin embargo, hay un hecho que llama mucho la atención. Dentro de todas las mejoras y
ventajas conseguidas, el papel de un veterinario no parece haber resultado de
importancia ni de interés. Para generar los cambios, solo se basó en los propios errores y
en consultas con otros trabajadores del rubro.
Otro caso a tener en cuenta es el de dos productores de cría en la zona sur de la Pcia de
Bs As. Uno de ellos, creyó ser el menos afectado por las normas de Bienestar Animal,
siendo que los terneros son vendidos luego de su nacimiento a productores que se
dedican a la invernada o engorde para su posterior venta a frigoríficos en donde, según
su opinión, se observan las mayores pérdidas económicas debido al transporte. Si bien
tiene conocimiento de la existencia del bienestar animal, considera que es difícil de
aplicar, ya sea por el tipo de animales, por el personal o por el propio veterinario. De
hecho, si bien no está acostumbrado a trabajar con perros para el trato con el ganado,
tiene vaquillonas compradas de otro campo que, por el trato previo que evidentemente
tuvieron las mismas, siente que no puede manejarlas de otra manera. También considera
difícil hacerle entender al personal cómo deberían tratarlas, debido a que trabajaron
siempre así y sus tradiciones están muy arraigadas. Finalmente, se pudo ver que el
veterinario es una persona de otra generación y no tiene a las normas de bienestar animal
como una premisa.
En cambio, el otro productor, quien trabaja en la misma zona del país, dice que usó
siempre la lógica: conociendo la naturaleza de los animales, deja que se movilicen solos,
sin correrlos, no usando perros ni gritos, acompañándolos desde atrás sin presión.
Plantea que este método siempre le dio buenos resultados. Además, cuenta con un
personal que piensa igual que él resultándole de ese modo más fácil aplicar este
método.
Como se pudo ver en los ejemplos dados, los veterinarios no merecieron más que
menciones breves en las que incluso se les restó trascendencia.
Darle la importancia que merece como pieza fundamental, dará como resultado un
beneficio compartido: para los animales, para el veterinario y, claramente, para la
industria cárnica que evitará grandes pérdidas económicas completamente
innecesarias.
¿Qué es la eutanasia?
La eutanasia es un evento final y definitivo para un ser vivo. En Veterinaria ésta debe
entenderse como un procedimiento clínico positivo para ofrecer a pacientes en
situaciones terminales una última alternativa. El veterinario tiene que saber utilizar de
modo responsable la administración de eutanasia como tratamiento terminal. Éste es el
acto clínico que posee mayor trascendencia sobre el veterinario y la calidad de la
relación entre éste y el propietario. La eutanasia no se debe interpretar como un
fracaso en el manejo clínico, sino como una retirada prudente a tiempo para evitar mayor
sufrimiento del paciente cuando no existe alternativa terapéutica que garantice adecuada
calidad de vida. Si se recomienda la eutanasia a un propietario, se debe saber
justificar y transmitir por qué es la mejor opción en ese paciente; éste tiene que ser
informado apropiada, verídica, sincera y puntualmente. No sólo se deben ofrecer la
mayor cantidad o los mejores cuidados al paciente, sino también los más adecuados en
cada momento.
momento de la eutanasia. Por otro lado, el sufrimiento es mucho más difícil de controlar
que el dolor, puesto que tiene un gran componente mental. Éste reduce la calidad de
vida del animal y en este caso la eutanasia puede ser la única alternativa.
otros animales) de muy difícil o imposible tratamiento.
enfermedad.
Eutanasia deriva del griego y proviene de eu (bueno) y thánatos (muerte); es decir buena
muerte, muerte dulce. La eutanasia en el ser humano trata de causar la muerte para evitar
situaciones de sufrimiento incontrolable. Estas intervenciones, mediante acciones u
omisiones, se realizan a petición de la persona o por considerar que la vida de ésta
carece de calidad mínima para que sea digna. El objetivo de la eutanasia es la muerte; se
trata de un objetivo buscado y, por tanto, de una muerte intencionada. Así, el resultado
de muerte debido a imprudencias o accidentes no es considerado eutanasia.
El término eutanasia se podría aplicar a los animales con el mismo fin que se hace en los
seres humanos. De esta forma, se entiende por eutanasia animal un acto clínico razonado,
efectuado por personal especializado garantizando siempre el bienestar animal,
consistente en provocar la muerte de la mejor forma posible, sin dolor ni angustia, en
interés de evitarle un sufrimiento grande que, de forma segura, le espera si se alarga su
vida, debido a enfermedad dolorosa o incurable o vejez.
.INTERESES EN LA EUTANASIA
constante.
para su
mascota.
Hay que tener en cuenta razones éticas, psicológicas y sociales y los intereses del
veterinario. Frecuentemente la eutanasia no es la mejor opción económica, y aquí puede
ser cuestionada la profesionalidad del veterinario:
decidido eutanasiarlo.
Para tomar decisiones de forma ética se debe clarificar el problema y sus matices,
detectar a quién le afecta y en qué grado. El fin legitimador básico tiene que ser el
bienestar animal.
JUSTIFICACIÓN DE LA EUTANASIA
La eutanasia está justificada y existen razones éticas para aplicarla cuando no existe
ningún conflicto de intereses y ésta es la mejor opción para el animal:
enfermedad o lesión.
eutanasia.
Así, por ejemplo, un derrame pleural, como consecuencia de un fallo cardíaco terminal;
una dilatación cardíaca con grave deterioro hemodinámico y respiratorio; un
hemangiosarcoma esplénico en fase terminal con metástasis y hemorragia masiva; una
traqueostomía de urgencia en una insuficiencia respiratoria crónica y un tumor
inoperable del SNC que provoca alteraciones neurológicas constituirían situaciones
clínicas en las que la eutanasia podría ser la opción más ética para el animal, ya que está
claro el estado del paciente y serían los intereses razonables del mismo, propietario y
veterinario.
LEGISLACIÓN
En este apartado hemos anotado las leyes a nivel mundial, europeo y catalán que nos
han parecido más significativas por lo que respecta a la eutanasia de animales de
compañía. Hemos comprobado que estás leyes se adaptan y actualizan a medida que
pasan los años, al igual que lo hace la sociedad en la que vivimos. Podemos afirmar que
el nivel de legislación del bienestar animal y sus controles para la eutanasia, son un claro
índice del nivel de civilización de un país. Los pensadores de la antigua Grecia, fueron
los pioneros en elaborar unos derechos para los animales, como el matemático Pitágoras
(~580-500 a.C), el cual fue citado como el primero en proponer la idea de derechos de
los animales. También hay anotaciones al respecto, de antiguos pensadores romanos.
En las sociedades hindúes y budistas des del siglo III a.C, se protege a los animales.
También se protegen en citas del Antiguo Testamento. El profeta islamista Mahoma
(570-632) consideraba permisible matar a animales, pero siempre que se hiciera sin
crueldad. Las primeras leyes de
bienestar animal conocidas, fueron aplicadas en Irlanda en 1635 prohibiendo fisurar lana
de ganado ovino y atar arados a las colas de los caballos, basándose en la crueldad usada
frente al animal. En 1641 ganan importancia la idea de derechos animales por la gran
influencia del filósofo francés René Descartes (1596-1650), que publicó sus
meditaciones. Una de las leyes actuales vigentes que hemos encontrado, en la que se
menciona la eutanasia animal, es la Declaración Universal de los Derechos de los
Animales (1977). Las leyes que se proclamaron después, son más concretas y específicas
en distintos puntos, pero se basan en el mismo patrón.
Esta declaración fue adoptada por La Liga Internacional de los Derechos del Animal en
1977, que la proclamó al año siguiente. Posteriormente, fue aprobada por la
Organización de Naciones Unidas (ONU) y por la Organización de las Naciones Unidas
para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).
las cuales los animales son víctimas, deben ser prohibidas en el cine y en la televisión,
salvo si ellas tienen como fin dar muestra de los atentados contra los derechos del
animal.
e los animales
en el momento de su sacrificio o matanza. La Directiva dispone que no se cause a los
animales agitación, dolor o sufrimiento evitables durante las operaciones mencionadas.
MENCIÓN
A veces nombrar la eutanasia puede ser un duro golpe para el propietario, bien porque
no es capaz de apreciar la gravedad del estado de su mascota o bien porque puede creer
que la eutanasia no es necesaria. Por esto, el veterinario no debería empezar su
conversación con un cliente mencionando la eutanasia. La eutanasia animal supone un
acto que trae consigo un diagnóstico, una historia clínica y un razonamiento sobre la
situación actual del animal y de su futuro inmediato. Así, se debe empezar primeramente
describiendo el estado del animal y sólo debe mencionarse la eutanasia cuando el
propietario parece listo para afrontarlo y entenderlo. Este paso se debe realizar con
consideración para que el proceso entero no sea un desastre para todos.
El siguiente paso es permitir que el propietario se sienta cómodo con la decisión tomada
hacia la eutanasia de su animal: El cliente, bajo consejo clínico, tiene el derecho moral
de tomar esa decisión final voluntariamente y, por ello, debe ser él quien la haga, salvo
excepciones que se indicarán más adelante. Si por el contrario se manipula al propietario
o se acepta su decisión rápidamente, existe el riesgo de que éste se arrepienta en el
futuro.
De este modo, el veterinario debe ser objetivo, dar consejos útiles en cuanto a la
eutanasia, mostrarse preocupado y tomarse el tiempo que necesite. Se debe ofrecer a los
propietarios un ambiente adecuado para tomar su decisión, en el cual éstos puedan
sentarse y pensar tranquilamente. A veces, si la ocasión lo permite, se puede incluso
posponer la toma de decisión unas horas o días. Además, el cliente debe sentirse
acompañado y tener la oportunidad de estar a solas con su animal. Por último, se tiene
que obtener por escrito la autorización del propietario.
A veces, sin embargo, el propietario puede ser incapaz de tomar la decisión de eutanasiar
o no a su mascota, bien por ser física o psicológicamente débil como puede ser el caso de
ancianos, discapacitados o incluso niños, o bien, porque podría estar emocionalmente
demasiado afectado como para entender la naturaleza y consecuencias de las opciones
del tratamiento.
En estos casos el veterinario puede estar justificado para guiar a los propietarios hacia
una decisión particular, sobre todo cuando el sufrimiento del animal está en juego. Sin
embargo, a veces una mejor alternativa es consultar a la familia o en su defecto a los
amigos o entorno cercano de los propietarios. En ese caso lo mejor sería que esa tercera
persona fuera a la consulta para dialogar con el propietario y el veterinario, con el fin de
que la decisión tomada sea la adecuada y permitir proteger al veterinario de un potencial
problema posterior con el propietario y esa tercera persona.
ACTUACIÓN
La eutanasia debe requerir poco tiempo, sin causar miedo, ansiedad ni sufrimiento.
Además debe ser estéticamente aceptable para las personas que la observan. Todo esto
implica una pérdida rápida de la sensibilidad y la consciencia. Existen diferentes
procedimientos y planes para llevarla a cabo, de acuerdo con el paciente y el
veterinario que la ejecuta, para quien la eutanasia tiene que ser segura. Algunos de
dichos métodos y protocolos incluirán el empleo de fármacos sedantes o tranquilizantes a
fin de minimizar el estrés, nerviosismo y/o agresividad del animal. Ejemplos de dichos
agentes son acepromacina y medetomidina. Los eutanásicos causan
muerte por disminución de disponibilidad de oxígeno a nivel incompatible con el
mantenimiento de función celular. El mecanismo específico varía dependiendo del
eutanásico. El aporte adecuado de oxígeno es función de los sistemas respiratorio y
circulatorio y sus mecanismos reguladores asociados, sistemas nerviosos central,
periférico y autónomo. Los agentes a menudo pueden influir en el proceso de
liberación de oxígeno a uno o varios niveles. Para evaluar los
compuestos destinados a e
para producir muerte sin causar dolor o acercarse a esta característica tanto como sea
posible bajo
sujeción que origine ansiedad,
de consciencia y muerte, que deben ser instantáneas u ocurrir minutos tras uso del
e para las
agente.
ser peligro para medio ambiente ni plantear problema
histopatológica.
Ante la posibilidad de que se produzca riesgo de daños a las personas, los bienes o al
medio natural en general, y siempre y cuando los métodos de inmovilizaciones a
distancia no sean posibles, se podrá autorizar el uso del disparo como método de
sacrificio. Quedan prohibidas las batidas de animales de compañía asilvestrados cuando
no se hayan ensayado otros procedimientos no violentos para resolver la situación. Por
otro lado, el artículo 4 de este decreto afirma que queda expresamente prohibida la
aplicación
El veterinario está expuesto todos los días a la tristeza de otras personas y debe
enfrentarse con ella de forma efectiva y compasiva. No es profesional mostrar
emociones cuando se sacrifica a un animal. A pesar de ello, los veterinarios tienen
obligación moral de ofrecer consuelo y consejos a los
El veterinario debe estar listo para todo esto y mostrarse cercano y disponible, aunque
a veces resulte complicado.
Caso 1 Existen clientes que piensan erróneamente que la eutanasia es la única solución
para su animal, y el veterinario debe explicar con paciencia lo que sería mejor para él.
Esto resulta más sencillo cuando el propietario desea el bien de su mascota.
Caso 2 ¿Qué hacer cuando el animal está al inicio de una enfermedad progresiva
debilitante pero puede vivir de forma adecuada por un período de tiempo? Se puede
explicar al propietario que la eutanasia no es necesaria todavía. Si éste tiene miedo a ver
la degradación del estado de su mascota y a la tristeza consecuente, lo mejor es hacerle
ver que aún falta tiempo para ese momento y que puede pensarlo con calma. La situación
puede complicarse cuando los propietarios sobreestiman el esfuerzo requerido por su
parte para mantener el animal en ese estado o cuando tienen una visión antropomórfica
del problema, identificándose con su animal. En ese caso hay que explicarles que los
animales carecen de tales conceptos del problema.
Caso 3 A veces mantener a un animal con vida supone para su propietario una molestia
indeseada, esté éste enfermo o sano. Cuando el animal está enfermo, es muy difícil que
pueda ser adoptado por otros propietarios y mantenerlo vivo, si no va a ser atendido
correctamente, no velaría mucho por sus intereses. Si por el contrario está sano, podría
ser cuestionable si el veterinario puede persuadir a los dueños para que el animal tenga
una vida satisfactoria. Se pueden encontrar soluciones a corto
la
puede convencer a los dueños de que la molestia igual no es tan grande como se imagina
o se puede intentar la adopción del animal.
En este sentido, las únicas medidas establecidas para esta especie, son las consideradas
para animales utilizados en la investigación científica, dentro de esta posibilidad, se
citan de manera literal las observaciones compiladas sobre mediciones en animales con
diferentes situaciones: "Se considera que los perros encerrados en jaulas durante
períodos prolongados de tiempo sufren estrés crónico.
En un estudio en los Países Bajos, perros de seis años de edad, con varios años
viviendo en jaula de 1,7 m², analizado en forma individual y permitiendo una jaula
exterior de 3,6 m² durante 6 horas cada día, presentaron niveles de cortisol urinario y
creatinina significativamente mayores que los perros mascotas y perros alojados bajo
condiciones menos austeras (Beerda et al., 2000). En otro estudio en el que se observó
durante tres o cuatro años a perras Beagle confinadas en pares en jaulas de 2,4 m² y con
la posibilidad de hacer ejercicio similar al aire libre, mostraron niveles de cortisol
urinario y creatinina representativos de estrés crónico. La colocación de los perros en
pares en lugar de manera individual, parece tener poco efecto sobre el nivel de estrés
crónico; sin embargo, los perros alojados individualmente con un espacio de 2,1 m²,
una sección al aire libre 5,6 m² y con posibilidades de caminar fuera de forma regular
durante 90 minutos, no muestran valores
condiciones de un animal que permanece en jaula de manera continua.
Cuando se incrementa el tamaño de una jaula pequeña (0.5 3.0 m²) y se aumenta un
poco (1 1,6 m²), se observa poco efecto sobre el comportamiento del ejercicio del
perro. Además no se encontraron diferencias en el comportamiento de perros alojados
individualmente en jaulas de 4.13 m² o 6.83 m² (Hubrecht et al., 1992). Esto sugiere que
tampoco las dimensiones de las jaulas influencian mucho el comportamiento activo en
los perros, o que el aumento del tamaño de la jaula, no son lo suficientemente grandes
para modificar la conducta, las jaulas por sí mismas NO modifican esta actividad. De
hecho, en un animal social, como el perro, muchos otros aspectos del medio ambiente
pueden influir en su comportamiento. A pesar de todo, los perros en estas jaulas pasaron
la mayor parte del día inactivos (Hubrecht et al., 1992). 1.2. Control del ambiente
Ruido
El perro tiene un rango de frecuencia de audición de hasta 55 kHz con las frecuencias
más sensibles a 500Hz-16 kHz. La exposición prolongada a presiones acústicas de más
de 90 decibeles es conocida por dañar el oído humano, y en muchos sitios se aconseja o
requieren protección auditiva para el personal. Por lo que es importante resaltar que la
capacidad auditiva en los perros puede ser hasta cuatro veces más aguda que la de los
seres humanos. Por lo tanto, es razonable suponer que esos niveles también podrían
dañar la audición del perro. (Loveridge, 1998). 1.3. Piso, desaguaderos y jaulas Desde
varios puntos de vista, el piso de reja en perros estaría contraindicado, ya que el animal
no apoya todo el cojinete plantar en los mismos ([Link] se requeriría
una superficie sólida al menos en alguna parte de la jaula; los pisos mixtos se consideran
más adecuados pero básicamente para perros en jaulas de experimentación (Haveaar y
col. 1999).
Manejo de la población
La legislación vigente en México, marca que los animales tendrán que ubicarse de
manera adecuada, en las instalaciones; sin embargo, este término es muy amplio con
respecto a estas condiciones. Desde un punto de vista meramente conductual, el primer
año de vida de los perros, establecerá muchas de las conductas que el animal presentará
como animal adulto. Se tiene información muy bien establecida con respecto a la
importancia de la exposición a diferentes estímulos a partir del momento en que los
cachorros, tienen contacto con el mundo exterior, que es partir de la tercera semana de
edad, y el cual fisiológicamente comienza a variar a partir de la 12 semana de vida,
periodo conocido como de socialización (Manteca, 2002).
a. 7.5 m2 para razas pequeñas y cachorros b. 9,5 m2 para razas medianas c. 19,0 m2
para razas gigantes
Este apartado está basado en lo dispuesto en las Normas Oficiales Mexicanas 051-
ZOO1995 de trato humanitario en la movilización y 062-ZOO-1999 (punto 7
Movilización).
b. El interior debe estar libre de protuberancias que puedan causar lesiones a los animales ahí
contenidos.
c. Deben estar provistas de orificios en las paredes y/o techo que permitan una suficiente
ventilación, con una puerta de acceso fuerte y resistente, cerrada firmemente para evitar que el
animal escape. x En caso de que las aberturas para la ventilación se encuentren en dos paredes
laterales del confinamiento o encierro primario, éstas deben ser opuestas, y las aberturas
representarán mínimo, la quinta parte del área de cada una de las paredes. x Si las aberturas para
ventilación se localizan en las cuatro paredes del confinamiento o encierro, cada una de ellas debe
constituir como mínimo la décima parte de la superficie total de cada pared. x Por lo menos un
tercio de la superficie total mínima para ventilación debe estar localizada en la mitad superior del
confinamiento y por lo menos otro tercio del área total mínima requerida para ventilación se
localizará en la mitad inferior del mismo.
d. Los confinamientos deben presentar características de diseño tales como rebordes, costillas u
otros artefactos en las superficies exteriores de las paredes que presentan aberturas para ventilación,
con el fin de evitar la obstrucción de estas aberturas y brindar un espacio mínimo de dos
centímetros para la circulación del aire entre el confinamiento o encierro primario y la carga
adyacente o bien la pared del vehículo.
e. Las aberturas deben estar fácilmente accesibles en todo momento, para sacar rápidamente a los
animales en caso de alguna contingencia. f. El confinamiento o encierro primario debe presentar en
su exterior agarraderas u otros artefactos que permitan levantarlo.
b. Debe estar construido y mantenido de tal manera, que evite la entrada de humos y gases
generados en el motor del vehículo.
c. Es importante considerar que los animales vivos no deben transportarse junto con ninguna
sustancia, material o artefacto que pueda potencialmente afectar su salud y bienestar. En las
estaciones de carga los transportistas e intermediarios no deben mezclar embarques de animales con
carga inanimada.
d. Se debe asegurar y, en su caso, tomar las precauciones necesarias, para evitar que los animales
permanezcan a la intemperie o bien se expongan a temperaturas extremas que afecten su salud y
bienestar.
e. Los confinamientos o encierros primarios deben colocarse en el espacio de carga para animales,
de tal forma que en caso de emergencia puedan desalojarse lo más rápido posible. Así mismo, el
interior del área de carga para animales del vehículo de transporte debe mantenerse limpio.
g. La movilización de los animales desde las áreas de carga hasta los vehículos de transporte y
viceversa debe realizarse con el empleo de los artefactos apropiados y lo más rápido posible.
h. Se debe evitar el manejo brusco o descuidado de los confinamientos o encierros primarios, que
pueda causar trauma físico o emocional a los animales.
i. El confinamiento o encierro primario para transporte de animales no debe ser sacudido, arrojado,
tirado o inclinado innecesariamente ni tampoco apilado en forma que previsiblemente pueda caerse.
Las actividades que deben considerarse durante el transporte son las que a continuación
se detallan:
a. De preferencia, los responsables del manejo serán cuidadores o médicos veterinarios a los que
estén acostumbrados los animales y los reconozcan fácilmente.
b. Es responsabilidad del chofer o de otros empleados inspeccionar visualmente a los animales con
la frecuencia que indiquen las circunstancias, pero no menos de cada cuatro horas, para asegurarse
de que: reciban suficiente aire para respirar normalmente; la temperatura ambiente esté dentro de
los límites establecidos; que todas las disposiciones sean observadas para determinar si cualquier
animal está en obvio sufrimiento físico y en caso necesario para brindarles atención médico
veterinaria lo más pronto posible.
Es una práctica frecuente que los dueños dejen a sus perros y/o gatos en el interior de
sus vehículos
estacionados. En estos casos se sugiere lo siguiente:
Por ningún motivo se debe movilizar perros o gatos dentro de cajuelas, aun en trayectos
muy cortos para evitar cualquier riesgo de asfixia o sobrecalentamiento.
b. Los animales deben tener acceso al agua y al alimento todo el tiempo cuando la transportación
exceda un periodo de seis horas. En estos casos el agua y el alimento, o una preparación que
satisfaga los requerimientos de agua y alimento en calidad y cantidad suficientes para un periodo
mínimo de 24 horas, deben colocarse dentro del confinamiento o encierro primario.
c. En el caso de movilizaciones durante más de 6 horas, se debe fijar fuertemente al interior de la
jaula un receptáculo que contenga agua potable. La forma y material del bebedero deben impedir
que el agua se vacíe y que el animal se lastime.
d. Durante el transporte los animales en tránsito deben tener acceso al agua potable por lo menos
cada 12 horas, desde el momento de la partida o desde que son aceptados para su transportación.
e. Los animales en tránsito deben alimentarse adecuadamente por lo menos cada 24 horas. Los
perros y gatos no deberán permanecer más de 24 horas sin ingerir alimento durante los periodos de
movilización. Aquellos animales que con base en prácticas comúnmente aceptadas requieren agua y
alimento con mayor frecuencia, debe satisfacerse este requerimiento.
f. Debe llevar por escrito las instrucciones relativas a los requerimientos de agua y alimento.
g. Si el animal se encuentra en una condición clínica o emocional grave que pueda afectar a sí
mismo o a un ser humano, deberá procederse a realizar la eutanasia de emergencia según los
lineamientos establecidos por la NOM-033-ZOO-1995).
re
esterilizar, con todo lo
El siglo XXI ha traído al mundo un avance importante en la economía, en la
investigación, la tecnología y otros rubros más, pero es evidente que este progreso no se
ha logrado en la posesión responsable de un animal de compañía. Es claro que en
muchas ocasiones, hay un desconocimiento y falta de responsabilidad sobre la
reproducción, la sexualidad de perros y gatos, así como los consecuentes problemas que
ocasionan el abandono y sobrepoblación canina y felina en la vía pública, lo cual no sólo
tiene impacto negativo en materia de salud pública, de contaminación ambiental y
seguridad, sino sobre la vida misma de los animales. Sin embargo, existen formas de
fomentar la posesión responsable de animales de compañía, y una de ellas es la
esterilización. 2.4.1.
Métodos de esterilización
reproducirse.
c. Inmunización: Las hembras al igual que los machos, pueden ser inmunizados contra hormonas
necesarias en el proceso reproductivo como la hormona luteinizante; sin embargo, los adyuvantes
utilizados en este tipo de vacuna, han producido lesiones desagradables en la piel y la eficiencia en
la duración anticonceptiva ha sido muy variable. El potencial para suprimir la fertilidad
por medio de la inmunización ha sido estudiado por algunos investigadores sin
establecer hasta ahora algún protocolo de inmunización, por lo que no se tienen datos
sobre la utilización segura de este tipo de método.
d. Esterilización química para los machos: Es una técnica de reciente aparición. Consiste en una
inyección en los testículos del perro y el gato con gluconato de zinc neutralizado con arginina para
detener la producción de espermatozoides, pero no su producción hormonal. Se hace bajo sedación,
dura de 5 a 10 min y no hay un riesgo considerable; sin embargo, existen molestias como
inflamación y dolor, las cuales son transitorias en las primeras 72 horas y se pueden controlar
medicamente.
Métodos quirúrgicos
La cirugía se hace bajo anestesia general y dura en promedio de 30 a 45 min en las hembras y 20 a
30 min en el macho. Lógicamente tiene implícito un riesgo por la anestesia, y se debe
tener cuidados después de la intervención quirúrgica como la medicación y la limpieza
de la herida. La esterilización quirúrgica se puede realizar a partir de los 3 meses de edad
y existen para hembras y machos.
c. Salpingoclasia: Consiste en ligar los oviductos sin el retiro de los ovarios y el útero con la falsa
creencia de mantener la actividad sexual de los ejemplares sin riesgo de procreación y para evitar la
osteoporosis por la deficiencia de estrógenos al quitar los ovarios. Tiene el inconveniente que la
hembra seguirá ciclando, su actividad hormonal permanecerá normal y por lo tanto, no estará exenta
de presentar alguna enfermedad ovárica y uterina respectivamente.
d. Histerectomía: Consiste en el retiro del útero exclusivamente con la falsa justificación al igual
que la técnica anterior, de mantener a los ovarios para evitar osteoporosis por la falta de estrógenos
al retirarlos, presenta el problema que la hembra seguirá presentando celos con el riesgo de
desarrollar la entidad conocida como piometra de muñón en el tejido uterino remanente después de
la cirugía.
Beneficios de la esterilización
Hembras
a. Disminuye el riesgo de cáncer de glándula mamaria si es esterilizada antes del primer celo; es de
0.05 % contra el 25 % cuando el procedimiento se realiza después del tercer celo. Es
conocido el hecho de que 1 de cada 4 perras no esterilizadas padece cáncer de mama.
b. Se evita el riesgo de que perras y gatas presenten enfermedades uterinas u ováricas causadas por
las hormonas producidas cuando no están esterilizadas. Un porcentaje alto de pacientes enteros las
presentan.
Machos
a. Disminuye la incidencia de aumento del tamaño de la próstata (hiperplasia benigna
prostática) y de infecciones. b. Previene la presentación de tumores de la región perineal
(adenoma de sacos anales por ejemplo).
Mito: Los animales deben tener crías al menos una vez o de lo contrario
padeceránenfermedades mortales. La realidad es que puede esterilizar a los perros y
gatos desde una edad temprana, sin que esto suponga un riesgo o genere problemas para
su desarrollo posterior. Con esta medida usted ayudará a controlar el serio problema de
sobrepoblación canina que tiene nuestro país. b. Mito: Mi mascota va a engordar y se
volverá floja. La realidad es que después de la esterilización, efectivamente existe la
tendencia al aumento de peso por la falta de movilización de grasa (inducida por la
deficiencia de hormonas esteroides), pero también es importante recordar que en la
mayoría de los casos, las mascotas son obesas porque sus dueños las alimentan
inadecuadamente y no les proporcionan un programa de ejercicio suficiente. c. Mito: Es
mejor que la perrita tenga una primer camada para que cumpla su ciclo de vida. La
realidad es que la evidencia médica y la información científica indican lo contrario. De
hecho, los resultados muestran que las hembras esterilizadas antes de su primer celo,
son más sanas que las esterilizadas posteriormente.
Actualmente muchos médicos veterinarios esterilizan perros y gatos a partir de las ocho
semanas de edad.
Mito: Me encantaría que mis hijos experimenten el milagro del nacimiento de los
perritos o gatitos. En realidad por lo general, la perra y la gata paren por la noche y en un
lugar aislado o de poca visibilidad (asimilando una madriguera), por lo que es poco
probable que los niños logren ver el parto. Además, el fenómeno puede resultar en una
tragedia para la formación psicológica del niño. Por ejemplo, la presentación de
complicaciones al parto, muerte del producto o canibalismo, producen un impacto muy
negativo. Finalmente, la enseñanza para el niño debe ser orientada para que aprendan que
estos animales nacen por decisión de los adultos y no necesariamente por acción de la
naturaleza, por lo que se les debe explicar que el verdadero milagro es la vida existente y
la responsabilidad que implica el cuidarla, así como a prevenir el nacimiento de
animalitos no deseados o abandonados.
Mito: Mi animal es de raza pura y por lo tanto, lo quiero reproducir porque será un buen
negocio. En realidad los únicos ejemplares que deben ser reproducidos, son aquellos
cuya función zootécnica es la de ser un pie de cría para mejora genética y por criadores
profesionales y responsables, los demás deben ser esterilizados. En países como los
[Link]. y México, se ha observado que por lo menos 1 de cada 4 animales que terminan
en un centro de control canino o refugio humanitario, son de raza pura o lo parecen. f.
Mito: Mi perro es para guardia o protección y si lo esterilizo perderá este
temperamento. En realidad la esterilización no afecta ni cambia el instinto natural del
perro para proteger su hogar y a su familia. El temperamento de un perro está
influenciado por la genética y el entorno en el que vive, no por las hormonas sexuales.
No es cierto que el animal necesite tener una camada para completar su ciclo vital,
puesto que no existe una relación consciente con la reproducción como parte necesaria
de su bienestar emocional.
La mayoría de las personas que aparean a sus perras o gatas tienen buenas intenciones
para los cachorros y expectativas sinceras de acomodarlos pero, desafortunadamente, es
muy difícil poder colocar bien a todos los cachorros, y esto casi nunca suele ocurrir.
Por todo lo anterior se concluye que la mejor opción para esterilizar a nuestras mascotas
es la oforosalpingohisterectomía OSH para las hembras y la orquiectomía en los machos;
asimismo, al analizar los costos que se generan cuando se propicia la reproducción de
estos animales, veremos que son más altos. Por ejemplo, la supervisión médica antes,
durante y después del proceso reproductivo, la atención médica en caso de la aparición
de problemas clínicos asociados a la reproducción y el costo de alimentación y
mantenimiento de la camada hasta que se les encuentra un nuevo hogar, lo que claro,
podría no suceder, aumentando el gasto. La esterilización contribuye al ejercicio de la
posesión responsable de animales de compañía, favorece la disminución de ejemplares
no deseados en condición de abandono o maltrato y permite controlar el problema de
sobrepoblación canina y felina que tiene nuestro país.
mal vertebrado cuando enfrenta al ambiente que lo rodea, comprende su estado de salud,
su percepción del entorno y sus estados mentales. También se ha explicado como el
estado en que el animal tiene satisfechas sus necesidades fisiológicas básicas ([Link].
alimento, agua, termorregulación), de salud y de comportamiento, frente a los cambios
en su ambiente. Por lo tanto, es una variable que se puede evaluar de manera objetiva y
medirse con una escala que va desde malo o bajo, hasta muy bueno, pasando por niveles
intermedios (Vanda, 2009).
Cuando los animales experimentan bajos niveles de bienestar por estar sometidos de
manera cotidiana a estrés, dolor, sufrimiento o miedo, se desencadenan en su organismo
una serie de
reacciones bioquímicas y se liberan hormonas como los glucocorticoides que les
producen los siguientes efectos indeseables (Vanda, 2009):
a. Degradación de sus proteínas y por consiguiente, depresión del sistema inmunológico y
predisposición a infecciones.
Según el FAWC (Farm Animal Welfare Council, 1993), las condiciones mínimas para
que un animal viva con niveles aceptables de bienestar deben estar en concordancia con
las cinco libertades establecidas por el informe Brambell que se describen a
continuación:
a. Tener agua y alimento apropiados a su especie y edad (nutrición adecuada).
b. Alojamiento limpio para protegerse del clima, con dimensiones que les permitan desplazarse
(ausencia de incomodidad física/térmica).
c. No ser golpeados, heridos, asustados, inmovilizados, ni aislados. No sufrir dolor o estrés y recibir
atención médica. Libertad para expresar comportamientos necesarios para su especie.
b. Frecuencia cardiaca. Colocar la palma de la mano en el lado izquierdo del pecho por detrás del
-
latido. También se puede tomar el pulso en la parte interna alta de los muslos (vena femoral).
c. Frecuencia respiratoria. Observar los movimientos respiratorios desde una cierta distancia, sin
tocar al animal. Cada ciclo respiratorio normal consta de tres fases: inspiración, espiración y pausa.
d. Tiempo de llenado capilar. Da una idea de la circulación periférica. Se aplica presión en una
mucosa, en los animales sanos no debe de transcurrir más de un segundo hasta recuperar el color
rosa normal.
e. Estado de hidratación. Se debe observar si los ojos están hundidos, o si los terceros párpados
hacen protrusión bilateral. Observar si las mucosas están secas o pegajosas. Evaluar la turgencia de
la piel pellizcando suavemente el tórax dorsal. Los pacientes caquéxicos pueden parecer
deshidratados debido a la pérdida de elasticidad natural de la piel.
Algunos parámetros considerados para realizar una mejor evaluación del dolor son: la
valoración de la condición clínica general, incluyendo la condición, postura y
temperatura corporal, conducta y respuestas fisiológicas como la ingesta de agua y
alimento. Tomando en cuenta estos parámetros se puede graduar el dolor dentro de tres
rubros: leve, moderado y severo. (UK Co-ordinating Committe on Cancer Research
Guidelines for the welfare of animals in experimental neoplasia (1998) en: Dolan (1999:
157).
b. Dolor visceral.- Se origina en los órganos internos, por ejemplo: corazón, pulmones, tracto
gastroentérico y órganos reproductivos.
c. Dolor neuropático.- Se origina en los nervios, canal medular y cerebro debido a actividad
nerviosa anormal.
Otro de los factores que ha sido considerado como causa de sufrimiento para los
animales, porque deteriora su bienestar, es el estrés. Existen varias definiciones de
estrés fisiológico:
a. Estrés es el efecto de factores físicos, fisiológicos o emocionales, que induce alteración en la
homeostasis o en el estado de adaptación de un animal (Kitchen et al., 1987).
b. Estímulo interno (fisiológico o psicogénico) o ambiental que inicia un cambio adaptativo o una
respuesta en un animal (Breazile, 1987).
Cuando un individuo intenta acoplarse con su ambiente, pero no lo logra, tendrá un bajo
nivel de bienestar y ocurrirá una situación de estrés.
Desde un punto de vista clínico, el estrés se explica como la reacción normal al daño
agudo, que desencadena mecanismos necesarios para adaptarse a la lesión producida,
pero cuando esta respuesta es excesiva, actúa en detrimento del individuo, entonces se
convierte en estrés patológico o distrés. Algunos autores llaman distrés o malestar a las
respuestas que interfieren con el bienestar, la reproducción y la alimentación del
individuo, y que pueden provocarle cambios patológicos, úlceras gástrica o intestinales,
urticaria, inmunodeficiencias, así como alteraciones en su comportamiento (Breazile,
1987) y su estado emocional.
Los sentimientos son un aspecto muy importado en el bienestar animal, sobre todo, si
son
describen brevemente algunos de ellos que están presenten en pequeñas especies. (Edwards et al.)
a. Miedo. Es una respuesta emocional ante un peligro actual o potencial, que es reconocido en
forma consciente. También se explica como una señal interna de que existe un peligro externo. Este
sentimiento puede desencadenarse aún sin conocimiento previo de lo que le está provocando miedo.
Puede provocar dos tipos de respuestas: una activa, de escape y otra pasiva, que consiste en
por objeto alejarse del peligro o pasar inadvertidos ante un predador con el fin de
preservar la vida y la integridad del organismo. Cuando la alternativa de huir es
imposible y el animal no ha logrado ahuyentar al agente que le está provocando miedo,
no le queda más que el recurso de enfrentarse a él y entonces exhibe una conducta que
parece agresiva.
b. Ansiedad. Es un sentimiento de inquietud o aprehensión, que depende de la habilidad para
predecir un riesgo futuro, basado en estímulos recientes y en experiencias previas. Los eventos
quedan almacenados y pueden ser evocados, activando los sistemas emocionales en el individuo.
Esta evocación puede ocurrir sólo a nivel cerebral, sin estímulos concurrentes, pero con las
consecuencias fisiológicas o conceptuales que un sentimiento provoca. La ansiedad probablemente
aumenta la respuesta ante una situación de riesgo; sin embargo, cuando esta ansiedad es innecesaria,
puede ser desventajosa e incluso lastimar al individuo.
d. Frustación. Sucede cuando los animales se enfrentan a un conflicto que a pesar de sus intentos no
pueden resolver, o cuando no logran alcanzar un objetivo, ya sea por ausencia de un estímulo clave
o por la presencia de una barrera física o social, que impiden que puedan expresar una determinada
conducta. Este sentimiento puede dañarlos induciendo automutilaciones o estereotipias. Un alto
nivel de frustración provoca sufrimiento.
e. Aflicción o pena. Se asocia con eventos indeseables, en particular con aquellos que tienen que ver
con las relaciones intergrupales, por lo que puede tener efecto en la conservación de jerarquía. La
aflicción estimula procesos cerebrales que amplifican los efectos del evento y el significado que
éstos tienen en la vida, ayudando al sujeto a responder adecuadamente ante dicho evento. Por
ejemplo, cuando se pierde a alguien cercano, o algo importante, la pena ayuda a valorar y a evaluar
la importancia de lo que se ha perdido.
f. Depresión. Es una condición clínica asociada con malestar extremo, temor ansiedad pena o
frustración. Los animales muy deprimidos a menudo mueren rápidamente; sin embargo, la
depresión también puede ser una estrategia efectiva para evitar amenazas futuras, sobre todo por
parte de los individuos dominantes. El periodo depresivo puede permitir tomar tiempo para trabajar
en una mejor estrategia de vida.
Evaluación práctica del dolor por maltrato o violencia hacia los animales de compañía
(Kent & Moloney)
c. Acercarse al animal para observar su actitud o velocidad de respuesta ante una amenaza potencial
(la baja reactividad o respuesta indica que el animal puede estar adolorido).
d. Observar signos de baja condición corporal, condición de la piel y pelo, presencia de parásitos
externos, heridas u otros signos de enfermedad.
e. Revisar los valores fisiológicos para detectar: x Dilatación de las pupilas, ojos muy abiertos
mostrando la esclerótica x Cambios en frecuencia cardiaca o pulso (taquicardia) x Esfuerzo
respiratorio (aumento de la frecuencia respiratoria, profundidad, jadeo) x Cambios en la temperatura
corporal x Sudor, temblores, incremento del tono muscular x Incremento en deposición de heces u
orina x Depresión y agresión hacia el observador particularmente cuando se le toca.
Referencia:
-Abandona a su mascota
iones ó sufrimiento.
El rol del médico veterinario es crucial en la tenencia de animales, por ser el profesional
competente para orientar sobre las medidas indicadas para mantener la salud, prevenir y
controlar las diferentes enfermedades presentes en los animales, que en muchos casos
pueden ser un riesgo para la salud humana.
Artículo 7.10.1.
Definiciones
A los efectos de este capítulo:
«Captura»: designa la captura y carga de las aves en la explotación para el transporte al matadero.
«Pollo de engorde»: designa un ave de la especie Gallus gallus criada para la producción
comercial de carne. No se incluyen las aves de corral criadas en poblados ni las parvadas
de traspatio.
Artículo 7.10.2. Ámbito de
aplicación
Este capítulo abarca el periodo comprendido entre la llegada de las aves de un día a la
explotación y el momento de la captura de los pollos de engorde en los sistemas de
producción comercial. Estos sistemas incluyen el confinamiento de las aves, la
aplicación de medidas de bioseguridad y la comercialización de productos de estas aves,
a cualquier escala de producción. Estas recomendaciones se aplican a los pollos de
engorde criados en jaulas, en suelos elevados, en camas o camas gruesas en recintos
cerrados o al aire libre.
1. Sistema
de estabulación total
Los pollos de engorde se hallan totalmente confinados en un gallinero, con o sin control
de las variables ambientales.
Este capítulo deberá leerse junto con los Capítulos 7.2., 7.3.y [Link] el bienestar de
los pollos de engorde durante el transporte al matadero.
Artículo 7.10.3.
2. Alteraciones de la marcha
Los pollos de engorde pueden desarrollar diversos trastornos musculoesqueléticos
infecciosos y no infecciosos. Estos trastornos pueden provocar cojera y anormalidades de
la marcha. Los pollos de engorde que cojean o que adolecen de anormalidades de la
marcha pueden tener dificultades para alcanzar el alimento y el agua, ser pisoteados por
otros pollos de engorde y sufrir dolores. Los problemas musculoesqueléticos pueden
provenir de numerosas causas, como la genética, la alimentación, la higiene, la
iluminación, la calidad de la cama u otros factores ambientales o de gestión. Existen
varios sistemas de puntuación de la marcha.
3. Dermatitis de contacto
La dermatitis de contacto afecta a aquellas zonas de la piel que están en contacto
prolongado con la cama u otra superficie de suelo húmeda. Este trastorno se manifiesta
en forma de ennegrecimiento de la piel, que se transforma en erosión y fibrosis en la
parte inferior de la almohadilla plantar, en la parte posterior del corvejón y, a veces, en
la zona del pecho. En casos graves, las lesiones plantares y del corvejón pueden
conllevar cojera y conducir a infecciones secundarias. Se han elaborado sistemas
validados de puntuación para la dermatitis de contacto para ser utilizados en los
mataderos.
6. Comportamiento
a) Comportamiento de temor
Los pollos de engorde son temerosos y evitan a los humanos, y este comportamiento se
observa más claramente en las parvadas en las que los operarios cuidadores de los
animales se mueven rápidamente por las instalaciones cuando realizan sus tareas en lugar
de desplazarse más lentamente al interaccionar con los pollos de engorde. El temor (por
ejemplo, de ruidos fuertes y repentinos) puede hacer que los pollos de engorde se
amontonen e incluso corran el riesgo de asfixia. Los pollos de engorde temerosos pueden
ser menos productivos. Se han desarrollado métodos validados para evaluar dicho temor.
b) Distribución del espacio
Los jadeos y el despliegue excesivos de las alas indican estrés térmico por calor o una
mala calidad del aire, como por ejemplo debido a altas concentraciones de amoníaco.
d) Baño de arena
El picaje de plumas puede causar la pérdida significativa de una parte del plumaje y
comportar canibalismo. Por su parte, el canibalismo, que supone desgarrar la carne de
otra ave, puede originar graves heridas. Estos comportamientos anormales están
inducidos por causas multifactoriales.
8. Rendimiento
a) La tasa de crecimiento (tc) es el índice que expresa la ganancia de peso media diaria por pollo de
engorde medio de una parvada.
b) El índice de conversión es el índice que mide la cantidad de alimento consumido por una parvada
respecto al peso vivo total obtenido, y se expresa como el peso del alimento necesario para producir
1 kg de peso vivo de pollo de engorde.
9. Tasa de lesiones
La tasa de lesiones en los pollos de engorde puede indicar problemas de bienestar en la
parvada durante su producción o captura. Las lesiones pueden ser causadas por otras
aves (rasguños, pérdida de plumas o heridas debido al picoteo de plumas y canibalismo),
por condiciones ambientales, como lesiones de la piel (por ejemplo dermatitis de
contacto), o por la intervención del hombre, como la captura. Las lesiones registradas
más corrientes durante la captura son magulladuras, miembros fracturados, caderas
dislocadas y alas dañadas.
[Link]ón
La vocalización puede indicar un estado emocional, tanto positivo como negativo. Los
operarios cuidadores con experiencia pueden llegar a interpretar las vocalizaciones de
la parvada.
Artículo 7.10.4.
Recomendaciones
Los programas deberán tener como finalidad el control de las principales vías de
transmisión de enfermedades y agentes patógenos:
i) transmisión directa procedente de otras aves de corral, animales domésticos o silvestres y
humanos,
v) suministro de agua,
vi) alimento.
Los responsables del cuidado de los pollos de engorde deberán poder reconocer los
signos de mala sanidad o trastorno, tales como un cambio en el consumo de alimento y
agua, una ralentización del crecimiento, cambios de comportamiento, aspecto anómalo
de las plumas o de los excrementos u otras características físicas.
Las vacunaciones y los tratamientos deberán ser administrados según el criterio del
veterinario u otro experto por personal experto en dichos procedimientos, teniendo en
cuenta el bienestar de los pollos de engorde.
Los pollos de engorde enfermos o heridos deberán ser sacrificados de forma humanitaria
lo antes posible. De igual modo, la matanza de pollos de engorde a efectos de
diagnóstico deberá consistir en un sacrificio humanitario de acuerdo con el Capítulo 7.6.
2. Manejo y entorno
a) Entorno térmico
Las condiciones térmicas para los pollos de engorde han de ser apropiadas a su estadio
de desarrollo, por lo que deberán evitarse niveles extremos de calor, humedad y frío.
Para la etapa de crecimiento, un índice de confort térmico puede ayudar a identificar las
zonas de confort para los pollos de engorde a niveles variables de temperatura y
humedad relativa.
Cuando las condiciones ambientales se salgan de esas zonas, deben aplicarse estrategias
con el fin de mitigar los efectos adversos en los pollos de engorde como el ajuste de la
velocidad del aire, el suministro de calor, el enfriamiento evaporativo y el ajuste de la
densidad de carga.
Deberá verificarse la gestión del entorno térmico con la frecuencia suficiente como para
que los posibles fallos del sistema puedan comunicarse antes de que causen problemas
de bienestar.
Una ventilación adecuada es importante en todo momento para mantener el aire fresco,
eliminar los gases residuales como el dióxido de carbono y el amoniaco, y retirar el
polvo y el exceso de humedad del ambiente.
La concentración del amoníaco no deberá superar las 25 ppm a la altura de los pollos de engorde.
Los pollos de engorde pueden adaptarse a distintos niveles y tipos de ruido. Sin embargo,
en la medida de lo posible deberá minimizarse la exposición de los pollos de engorde a
ruidos fuertes o repentinos, con el fin de prevenir el estrés y las reacciones de miedo
como el amontonamiento. Los ventiladores, la maquinaria de suministro del alimento y
demás equipo interior o exterior deben diseñarse, situarse, utilizarse y mantenerse de
forma tal que causen el menor ruido posible.
Los pollos de engorde deberán alimentarse siempre con una dieta apropiada para su edad
y genética, que contenga los nutrientes adecuados para satisfacer las exigencias
necesarias para gozar de buena sanidad y bienestar.
El alimento y el agua deberán ser aceptables para los pollos de engorde y estar exentos
de concentraciones de contaminantes nocivas para la sanidad de los pollos de engorde.
El sistema de agua deberá limpiarse con regularidad, con el fin de evitar la proliferación
de microorganismos nocivos.
Los pollos de engorde que sean físicamente incapaces de acceder al alimento o al agua
deberán ser sometidos a matanza humanitaria lo antes posible.
La cama deberá prepararse con miras a minimizar los efectos nocivos para el bienestar y
la sanidad. Una calidad deficiente de la cama puede dar lugar a dermatitis de contacto, y
ampollas en el pecho. La cama se reemplazará o se desinfectará adecuadamente con el
fin de prevenir enfermedades en la siguiente parvada.
La calidad de la cama depende en parte del tipo de sustrato utilizado y en parte de las
diversas prácticas de gestión. Por ende, la elección del tipo de sustrato deberá realizarse
con el máximo cuidado. La cama deberá mantenerse para que esté seca y compuesta por
material friable y no polvorienta, pastosa ni húmeda. Una mala calidad de la cama puede
dar lugar a varias consecuencias, como contaminación del agua, una composición
inapropiada del alimento, infecciones entéricas, una mala ventilación o el hacinamiento.
Si los pollos de engorde se crían en suelos elevados, que se emplean cuando un clima
muy húmedo impide el uso de otros sustratos de suelo, los suelos deberán diseñarse,
construirse y mantenerse de forma que soporten de manera adecuada a los pollos de
engorde, no les causen heridas y aseguren que el estiércol caiga completamente o se
retire debidamente.
Para prevenir heridas y mantener calientes a las aves de un día, deberán colocarse sobre
un tipo de suelo adecuado, que convenga a su tamaño.
En los sistemas de cama, antes de que las aves de un día lleguen al gallinero, deberá
añadirse una capa de material no contaminado, como virutas de madera, paja, cáscaras de
arroz, trizas de papel o cama usada tratada de suficiente profundidad o grosor como para
permitir un comportamiento normal de los pollos de engorde y separarlos del suelo.
En los pollos de engorde casi nunca se observa picaje de plumas ni canibalismo debido a
su corta edad. Sin embargo, deberán aplicarse métodos de gestión, como atenuar la
intensidad de la luz, proporcionar material para que los pollos de engorde escarben,
introducir modificaciones nutricionales, reducir la densidad de carga y seleccionar las
razas genéticamente más apropiadas cuando el picaje de plumas y el canibalismo puedan
constituir un problema.
Si las estrategias de gestión no diesen resultado, un recorte de pico terapéutico es el último recurso.
A la hora de estabular los pollos de engorde, la densidad de carga deberá ser tal que les
permita acceder al alimento y al agua y desplazarse y cambiar de postura con
normalidad. Deberán tenerse en cuenta los siguientes factores: la capacidad de manejo,
las condiciones ambientales, el sistema de alojamiento, los sistemas de producción, la
calidad de la cama, la ventilación, la estrategia de bioseguridad, las líneas genéticas
empleadas y la edad y peso de comercialización de los animales.
A los pollos de engorde se les puede dar acceso a zonas al aire libre tan pronto como
estén lo suficientemente emplumados y tengan la edad suficiente para entrar y salir del
gallinero con seguridad. Deberán existir suficientes áreas de salida para permitir que
entren y salgan libremente del gallinero.
La gestión de las zonas al aire libre resulta importante en los sistemas de producción de
estabulación parcial y totalmente al aire libre. Por consiguiente, deberán tomarse
medidas de gestión de la tierra y pastizales tendentes a reducir el riesgo de que los
pollos de engorde resulten infectados por agentes patógenos o infestados por parásitos.
Entre dichas medidas, cabe destacar la limitación de la densidad de carga o el empleo
rotativo de varias parcelas de tierra.
Resultará igualmente importante que las zonas al aire libre estén situadas en suelos bien
drenados y se gestionen de forma tal que se minimice la posibilidad de que se creen
condiciones pantanosas o lodo.
En las zonas al aire libre, se velará asimismo por que se procure refugio a los pollos de
engorde y no haya plantas venenosas ni contaminantes.
Será importante prever algún tipo de protección frente a las condiciones climáticas
adversas en los sistemas de cría completamente al aire libre.
El caponado quirúrgico no deberá efectuarse sin los debidos métodos de control del
dolor y de infecciones y deberá llevarse a cabo sólo por veterinarios o personal formado
y cualificado bajo supervisión veterinaria.
Al manipular los pollos de engorde, éstos no deberán resultar heridos y no se les deberá
asustar o angustiar innecesariamente.
Los pollos de engorde con una enfermedad incurable o con deformidades o heridas
manifiestas deberán ser apartados de la parvada y sacrificados de forma humanitaria lo
antes posible, como se describe en el Capítulo 7.6.
Todas las personas responsables de los pollos de engorde deberán haber recibido una
formación adecuada o ser capaces de demostrar que tienen la competencia necesaria en
el desempeño de sus funciones, y contar con suficientes conocimientos en materia de
comportamiento de los pollos de engorde, técnicas de manejo, procedimientos de
matanza de emergencia, bioseguridad, signos generales de enfermedad e indicadores de
falta de bienestar de los animales, y la forma de remediarlos.
Criterios medibles basados en resultados: se pueden aplicar todos los criterios medibles.
o) Planes de emergencia
Los productores de pollos de engorde deberán contar con planes de emergencia para
reducir y mitigar las consecuencias de desastres naturales, brotes de enfermedad y las
deficiencias de los equipos mecánicos. Los planes deberán incluir disposiciones relativas
a la provisión de dispositivos de alarma a prueba de fallos para detectar disfunciones,
generadores de seguridad, acceso a servicios de mantenimiento, organización de
medios de calefacción o refrigeración alternativos, capacidad de almacenar agua en las
instalaciones, acceso a servicios de aprovisionamiento de agua, suficiente
almacenamiento de alimento en la explotación y suministro alternativo de alimentos, y
un plan para gestionar emergencias de ventilación.
Los planes de emergencia deberán hacerse con arreglo a los programas nacionales y a las
recomendaciones de los Servicios Veterinarios en su caso.
p) Emplazamiento, construcción y equipamiento de la explotación
Los gallineros, las zonas al aire libre y los equipos a los que los pollos de engorde tienen
acceso deberán diseñarse y mantenerse de tal forma que se eviten heridas o dolor a los
pollos de engorde.
Los pollos de engorde no deberán someterse a un periodo excesivo de ayuno antes del
momento esperado de la matanza.
Será necesario someter a matanza humanitaria los pollos de engorde no aptos para la
carga o el transporte por estar enfermos o heridos.
Sólo los operarios cuidadores cualificados deberán realizar la captura y harán todos los
esfuerzos necesarios para minimizar las reacciones de estrés y miedo y las lesiones. Si un
pollo de engorde sufre lesiones durante la captura, deberá ser sometido a matanza
humanitaria. Los pollos de engorde no deberán capturarse por el cuello ni las alas. Los
pollos de engorde deberán ser depositados con cuidado en el contenedor de transporte.
La captura se llevará a cabo preferentemente con luz suave o luz azul para calmar a los
pollos de engorde. La captura se planificará de forma que se reduzca al máximo el
periodo de tiempo hasta el momento del
Los contenedores deberán estar diseñados y mantenidos de tal forma que se minimicen
las heridas, y deberán limpiarse y, si es necesario, desinfectarse, con regularidad.
Definición
Los sistemas de producción de ganado lechero se definen como todo sistema comercial
de producción de ganado cuyo propósito incluye la crianza, la reproducción y la gestión
del ganado con vistas a la producción de leche.
aplicación
El presente capítulo abarca todos los aspectos de bienestar animal de los sistemas de
producción de vacas lecheras.
Artículo 7.X.3.
Son sistemas en los que los animales viven al aire libre y tienen cierta autonomía en la
selección de la dieta (a través del pastoreo), el consumo de agua y el acceso al refugio.
Los sistemas de pastoreo excluyen toda estabulación, excepto durante el ordeño.
3. Sistemas combinados
Son sistemas en los que los animales se manejan dentro de una están sometidos a
cualquier combinación de sistemas de producción con estabulación confinado y periodos
de pastoreo, sea simultáneamente o según las condiciones climáticas y el estado
psicológico del ganado.
Artículo 7.X.4.
Igualmente, se ha de considerar el diseño del sistema y la calidad de la cría y el manejo del ganado.
1. Comportamiento
En los animales en crecimiento, los cambios significativos de peso corporal (por fuera de
la curva tasa de crecimiento esperada), especialmente una pérdida repentina de peso,
pueden ser indicadores de deficiencia en el bienestar animal. El rendimiento futuro,
incluyendo la producción de leche y la fertilidad, de las novillas de reemplazo puede
verse afectada por sub o sobrealimentación en las diferentes etapas de la crianza.
placenta retenida,
metritis,
6. Aspecto físico
Al igual que las condiciones de manejo, el aspecto físico puede ser un indicador de
sanidad y bienestar animal. Los atributos de aspecto físico que pueden indicar
problemas de bienestar son:
presencia de ectoparásitos,
emaciación y deshidratación.
7. Respuestas al manejo
Un manejo inadecuado puede conllevar miedo y angustia en el ganado. Los indicadores pueden ser:
morbilidad y mortalidad.
Artículo 7.X.5.
El riesgo de estrés térmico por calor para las vacas lecheras depende de factores
ambientales tales como la temperatura del aire, la humedad relativa, y la velocidad del
viento, la densidad animal (superficie y volumen disponible por animal), la falta de
sombra suficiente, al igual que por factores relacionados con el individuo tales como la
raza, la edad, la condición corporal, la tasa metabólica, la etapa de lactancia, y el color y
densidad del pelaje (West, 2003; Bryant et al., 2007).
Los operarios cuidadores deberán estar atentos al riesgo del estrés térmico por calor y
conocer los umbrales de temperatura y humedad que requieren medidas particulares.
Cuando las condiciones meteorológicas cambian, conviene adaptar las actividades de
rutina diarias que requieran el movimiento del ganado. Si el riesgo de estrés por calor
alcanza niveles muy altos, los operarios cuidadores deberán instaurar un plan de
emergencia ajustado a las condiciones locales que puede incluir la preparación de
espacios con sombra, ventilación, facilitar el acceso a agua potable, la reducción de la
densidad poblacional y sistemas de enfriamiento (Igono et al., 1987; Kendall et al., 2007;
Blackshaw and Blackshaw, 1994).
El ganado confinado estabulado que no tiene suficiente acceso a la luz natural deberá
recibir iluminación suplementaria que se ciña a una periodicidad natural suficiente como
para mantenerse sano y respetar su bienestar, facilitar los modelos de comportamiento
natural y permitir inspecciones adecuadas y seguras (Arab et al., 1995; Dahl et al.,
2000; Phillips et al., 2000). La iluminación no debe causar molestias a los animales. Las
vacas lecheras en estabulación deben recibir iluminación nocturna atenuada.
La buena calidad del aire y la ventilación son factores importantes para la sanidad y el
bienestar del ganado al reducir el riesgo de molestias y enfermedades respiratorias. La
calidad del aire se ve afectada por elementos tales como gases, polvo y
microorganismos; en los sistemas de estabulación, está muy influenciada por el manejo y
la estructura de la instalación. La composición del aire depende de la densidad animal
poblacional, el tamaño de los animales, la calidad de la cama y el suelo, el manejo de los
residuos, el diseño de las instalaciones y el sistema de ventilación.
Una ventilación adecuada es importante para disipar eficazmente el calor de los animales
y prevenir la acumulación de gases efluentes (principalmente, amoniaco y sulfuro de
hidrógeno), incluyendo los que emanan del almacenamiento del estiércol y el polvo en
sistemas de confinamiento. Las deficiencias en la calidad del aire y en la ventilación son
factores de riesgo de molestias y enfermedades respiratorias. Los niveles de amoníaco en
recintos cerrados no deberán exceder las 25 ppm.
El ganado se adapta a los distintos niveles y tipos de ruido. Sin embargo, la exposición a
ruidos fuertes o repentinos, incluyendo los del personal, deberán minimizarse siempre
que sea posible para prevenir reacciones de estrés y miedo. Los ventiladores, alarmas,
mecanismos de suministro de alimentos u otros equipos interiores o exteriores deberán
construirse, ubicarse, accionarse y mantenerse de tal forma que se reduzcan los ruidos.
repentinos e inesperados.
En todos los sistemas de producción, el ganado necesita un lugar bien drenado y cómodo
donde descansar (Baxter et al., 1983; Baxter, 1992; Moberg and Mench, 2000; Mench et
al., 1990; Ruis-
grupo deberán disponer de espacio suficiente para echarse y descansar al mismo tiempo
(Kondo et al., 2003, Barrientos et al., 2013; Chapinal et al., 2013).
Se debe prestar una particular atención a las zonas de parto, cuyo entorno (pisos, camas,
temperatura, corrales de parto e higiene) deberá ser apropiado para garantizar el
bienestar de las vacas recién paridas y de los recién nacidos (Sepúlveda-Varas et al.
aceptado).
Deberán mantenerse l Las pendientes de los corrales deberán permitir evacuar el agua de
los comederos y evitar su excesiva acumulación en los corrales.
Los suelos, camas, superficies de descanso y zonas exteriores Los corrales deberán
limpiarse siempre que las condiciones lo justifiquen, a fin de garantizar buenas
condiciones de higiene y reducir el riesgo de enfermedad.
Alguna forma de cama deberá proporcionarse a todos los animales estabulados en pisos
de concreto. Las camas de paja, arena o de otros materiales, como tapetes de caucho,
colchonetas de granulados de caucho o de agua, deberán ser adecuadas (garantizar la
higiene y no ser tóxicas), y mantenerse para proporcionar al ganado un lugar seco y
cómodo (Fisher et al., 2003; Zdanowicz et al., 2004; Bell, 2007; Bell and Huxley,
2009;Fregonesi, et al., 2009).
Los pasillos y las portillas deberán diseñarse y utilizarse de modo que permitan los
movimientos del ganado. Los pisos deberán ser diseñados teniendo como meta disminuir
los deslizamientos y las caídas, preservar el estado de los pies y reducir el riesgo de
heridas en las pezuñas. Deberán evitarse las superficies resbaladizas con el fin de
disminuir al máximo los deslizamientos y las caídas (emplear, por ejemplo, hormigón
acanalado, enrejado de metal no cortante, superficies de caucho o una capa gruesa de
arena). (Rushen and de Passilé, 2006; Haufe et al., 2009)
Si el ganado tiene que mantenerse atado, al exterior como al interior, deberá por lo
menos poder echarse, ponerse de pie, conservar una postura del cuerpo normal y darse
vuelta sin impedimentos. Las vacas atadas en cubículos de confinamiento deberán
desatarse el tiempo que les permita un ejercicio suficiente, con el fin de evitar problemas
de bienestar. Si están atadas en el exterior, deberán poder desplazarse. Los operarios
cuidadores han de ser conscientes de que los riesgos y
problemas de bienestar son mayores cuando los animales permanecen atados (Loberg et
al., 2004; Tucker et al., 2009).
Si en los establos hay toros reproductores, se deberá garantizar que tengan a la vista
otros animales y que dispongan de suficiente espacio para descansar y moverse. Si se
recurre al apareamiento natural, el piso no puede ser enrejado ni resbaloso.
Al establecer una explotación, se han de evaluar el impacto del clima y de los factores
geográficos sobre el ganado lechero. Se deberán concentrar esfuerzos para mitigar
cualquier impacto negativo de estas características, adaptando la raza lechera al lugar y
teniendo en consideración otras localizaciones alternativas.
Las granjas para ganado lechero deben estar situadas en lugares geográficos adecuados
para la salud, el bienestar y la productividad del ganado.
Los equipos de ordeño, manipulación y contención de las vacas lecheras deberán usarse
de manera que se limiten los riesgos de lesiones, dolor o angustia. Los fabricantes de
estos equipos deberán tener en cuenta el bienestar animal cuando redactan las
instrucciones de utilización.
Las salas de ordeño, los bretes de contención, las mangas, estacadas y corrales no
deberán presentar bordes cortantes ni profusiones, para que el ganado no se lesione.
En lo posible, deberá haber un área separada para examinar de cerca los animales de
manera individual y disponer de sistemas de contención.
Cuando sea necesario,Se deberá prever un área de cuidados para los animales enfermos
o lesionados deben ser tratados separados de los sanos. Cuando se ha previsto una zona
especial, ésta
deberá responder a todas las necesidades del animal, por ejemplo, los animales yacentes
pueden requerir de cama adicional u otro tipo de suelo.
Las áreas y rampas de carga, incluidas las pendientes de las rampas, han de diseñarse de
modo que se disminuya el estrés y las lesiones de los animales y se garantice la
seguridad de los operarios cuidadores, de acuerdo con lo previsto en los Capítulos 7.2.,
7.3. y 7.4.
Las medidas preventivas de emergencia deberán basarse en los recursos más que en los
resultados. Los planes de contigencia deberán estar documentados y comunicarse a los
diferentes responsables. Las alarmas y los sistemas de seguridad se han de inspeccionar
con regularidad.
2. Recomendaciones sobre protección animal y prácticas ganaderas
Las buenas prácticas ganaderas y de protección animal son esenciales para brindar un
nivel aceptable de bienestar animal. El personal a cargo de manipular y curar las vacas
lecheras deberá ser competente y estar suficientemente formado recibir formación
actualizada para contar con las habilidades y conocimientos prácticos necesarios sobre el
comportamiento, la manipulación, la sanidad, la bioseguridad, las necesidades
fisiológicas y el bienestar de las vacas lecheras. Se deberá contar con un número
suficiente de operarios cuidadores para garantizar la sanidad y el bienestar del ganado.
a) Bioseguridad y sanidad animal
Los planes de bioseguridad deberán tener como finalidad el control de las principales
fuentes y medios de propagación de los agentes patógenos:
vehículos,
aire,
pienso
semen y embriones.
Criterios medibles basados en resultados: tasa de morbilidad, tasa de mortalidad,
eficiencia reproductiva, cambios de peso y de índice de condición corporal, cambios en
la producción de leche.
ii) Manejo zoosanitario
Los responsables del cuidado del ganado deberán reconocer a tiempo los signos
específicos de enfermedad o de angustia (tos, lagrimeo, cambios en el aspecto de la
leche, cambios en la capacidad
de locomoción),y los no específicos tales como una disminución de la ingesta de agua o
alimentos, de la producción de leche y del índice de condición corporal, cambios de
comportamiento o aspecto físico anormal (FAWC, UK, 1993; Ott et al., 1995;
Anonymous, 1997; Blecha, 2000; EU- SCAHAW, 2001; Webster, 2004; Mellor and
Stafford, 2004; Millman et al., 2004; OIE, 2005;
Appleby, 2006; Broom, 2006; Gehring et al., 2006; Fraser, 2008; Blokhuis et al., 2008;
Mench,
2008; Fraser, 2009; Ortiz-Pelawz etal., 2008; FAWAC, Ireland; Hart, 1987; Tizard, 2008; Weary
et
al., 2009).
Los operarios cuidadores deberán ser competentes tener experiencia en tratar ganado con
enfermedades o lesiones crónicas, por ejemplo en reconocer y ocuparse del ganado que
no se pueda desplazar, en especial después del parto. Se buscará el debido asesoramiento
veterinario.
El ganado que no se pueda desplazar deberá tener acceso al agua todo el tiempo y
brindársele alimentación al menos una vez al día y ordeñarse, si es necesario. Deberá
protegerse del ataque de depredadores. No deberá desplazarse ni transportarse, a no ser
que sea absolutamente necesario excepto para tratamiento o diagnóstico. Tales
desplazamientos deberán efectuarse con sumo cuidado usando métodos que eviten
levantar o arrastrar a los animales inútilmente.
Los operarios cuidadores también deberán ser competentes en evaluar si los animales se
encuentran aptos para el transporte, como se describe en el Capítulo 7.3.
En caso de enfermedad o lesión crónica, si fracasa un tratamiento una vez que se haya
intentado un tratamiento haya fracasado y tan pronto como se estime que la recuperación
es imposible (ganado que no se pueda levantar sin ayuda y que se niegue a alimentarse o
a beber), se deberá proceder al sacrificio humanitario (AABP, 19992013; AVMA,
20072013), de acuerdo con lo previsto en el Capítulo 7.5 ó 7.6.
Los animales fotosensibles deberán contar con un espacio protegido del sol y, en lo
posible, se deberá identificar la causa.
Los planes de emergencia deberán cubrir la gestión de las instalaciones en caso de brote
repentino de una enfermedad, de acuerdo con los programas nacionales y las
recomendaciones de los Servicios veterinarios, según corresponda.
b) Nutrición
Las exigencias nutritivas de las vacas lecheras están claramente definidas. El contenido
energético, proteínico, mineral y vitamínico de la dieta es un factor determinante esencial
de la producción de leche, el crecimiento, el índice de conversión, el rendimiento
reproductivo y la condición corporal (National Research Council, 2001).
Los operarios cuidadores deberán saber cuáles son los sistemas de evaluación índices de
la condición corporal adecuados para su ganado y no permitir que estos parámetros se
salgan de un rango aceptable en función de la raza y el estado fisiológico de los animales
(Roche et al., 2004; Roche et al., 2009).
Los piensos y los ingredientes de la alimentación suministrada deberán tener una calidad
que satisfaga las necesidades nutricionales del ganado y deberán ser almacenados de tal
manera que la contaminación y el deterioro sean mínimos (CA 2004, CAC/RCP 54-
2004). Cuando sea apropiado, se deberán analizar estos productos con el fin de verificar
la presencia de sustancias que puedan tener un impacto adverso en la sanidad animal
(Binder, 2007).
Los operarios cuidadores deberán comprender la incidencia del tamaño y la edad del
ganado, los factores climáticos, la composición del alimento y los cambios súbitos de
alimentación en los trastornos digestivos y sus consecuencias negativas (desplazamiento
de abomaso, acidosis ruminal subaguda, timpanismo, absceso hepático, laminitis),
(Enemark, 2008; Vermunt and Greenough, 1994). Cuando sea apropiado, los productores
de vacas lecheras deberán consultar con un nutricionista que brinde asesoramiento sobre
la formulación de las raciones y los programas de alimentación.
Brindar a los terneros una dieta completamente líquida limita el desarrollo fisiológico de
los intestinos y el desarrollo normal del proceso de rumia. Los terneros de más de dos
semanas deberán recibir una ración diaria suficiente de alimentos con fibras para
promover el desarrollo del rúmen (Reece & Hotchkiss. 1987).
Los productores de vacas lecheras deberán familiarizarse con las posibles carencias o los
excesos de micronutrientes en los sistemas de producción pastoril y estabulado en de sus
respectivas áreas geográficas y recurrir a suplementos formulados apropiadamente
cuando sea necesario.
El manejo del ganado deberá tener en cuenta el entorno social que guarda relación con el
bienestar animal, en particular en los sistemas de estabulación (Le Neindre, 1989; Sato et
al., 1993; Jóhannesson and Sørensen, 2000; Bøe and Færevik, 2003; Bouissouet al.,
2001; Kondo et al., 2003). Los aspectos problemáticos incluyen: comportamientos
agresivos y manifestaciones de hipersexualidad, mezcla de terneros y vacas,
alimentación del ganado de diferentes tamaños y
edades en los mismos corrales, alta densidad de población, espacio insuficiente en los
comederos, acceso insuficiente al agua y mezcla de toros.
La cría de ganado en todos los sistemas deberá tener en cuenta las interacciones sociales
dentro de los grupos. El operario cuidador deberá comprender la jerarquía que se
desarrolla dentro de los diferentes grupos y en los animales con alto riesgo, es decir, muy
jóvenes o viejos, pequeños o grandes con respecto al grupo, prestando atención a los
signos deintimidación comportamientos agonísticos y a las manifestaciones de
hipersexualidad. Igualmente, deberá comprender los riesgos de las interacciones que
implican comportamientos más agresivos entre animales. El ganado que manifieste
comportamiento agonístico excesivo deberá ser separado del grupo (Bøe and Færevik,
2003; Jensen and Kyhn, 2000; von Keyserlingk et al., 2008).
Cuando han fallado otras medidas, el ganado que exprese excesiva actividad agonística o
manifestaciones de hipersexualidad deberán ser retirados del grupo (BOE y Færevik,
2003; Jensen y Kyhn, 2000; von Keyserlingk et al, 2008.).
Los operarios cuidadores deberán ser conscientes de los problemas de bienestar animal
que pueden ser causados por el agrupamiento inadecuado de grupos de animales, y tomar
las medidas necesarias para minimizarlos (por ejemplo, introducir terneros en un nuevo
grupo, reunir animales que se encuentran en distintas etapas de la producción con
necesidades alimentarias diferentes), (Grandin, 1998; Grandin, 2003; Grandin, 2006).
No deberá mezclarse ganado con y sin cuernos, puesto que ello puede aumentar el
riesgo de lesiones (Menke et al., 1999). Cuando los ganaderos tengan la intención de
cambiar el fenotipo de sus animales, deberán tomar todas las medidas apropiadas para
reducir este riesgo.
Esto incluye la capacidad de echarse libremente sin riesgo de lastimarse, desplazarse por
el corral y tener acceso al alimento y al agua. Todos los animales deberán poder echarse
al mismo tiempo, desplazarse y levantarse libremente. La densidad de poblaciónEn los
animales adultos, el espacio disponible también deberá determinarse de tal manera que
no afecte la ganancia de peso ni la duración del tiempo de descanso (Petherick and
Phillips, 2009). Si se observa un comportamiento anómalo, se deberán tomar medidas
correctivas como aumentar el espacio atribuido, redefinir las zonas disponibles para
echarse, pararse y [Link] reducir la densidad de población
Dentro de una misma raza, se deberán seleccionar individuos para obtener una
descendencia que posea características que beneficien la salud animal y su bienestar,
favoreciendo la robustez y la longevidad. Esto incluye la resistencia a las enfermedades
infecciosas relacionadas con la producción, la facilidad del parto, la fertilidad, la
conformación corporal, la movilidad y el temperamento.
La colecta de semen deberá estar a cargo de un cuidador formado para ello de manera de
no provocar dolor ni sufrimiento en el toro ni en ningún animal celador utilizado durante
la colecta, de acuerdo con el Capítulo 4.6
La distocia puede representar constituye un riesgo para el bienestar de las vacas lecheras
(Proudfoot et al, 2009). Las novillas no se deberán reproducir antes de que sean lo
suficientemente maduras físicamente como para garantizar la sanidad y el bienestar,
tanto de la madre como del ternero al nacer. El toro tiene un alto impacto genético en el
tamaño final de la cría, lo que puede tener repercusiones significativas en la facilidad del
parto. La selección del macho para una implantación de embrión, una inseminación
artificial o apareamiento natural deberá tener en cuenta la madurez y el tamaño de la
hembra.
Las vacas y terneras preñadas deberán cuidarse durante la gestación para lograr una
condición física adaptada a la raza. El aumento excesivo de peso acrecienta el riesgo de
distocia y de trastornos metabólicos al final de la gestación o después del parto.
Deberá hacerse un seguimiento a las vacas y las novillas cuando se acerca el parto. Los
operarios cuidadores competentes deberán ayudar a los animales que se haya observado
que tengan dificultad para parir, tan pronto como se detecte dicha dificultad.
Los operarios cuidadores deberán garantizar que las crías reciban suficiente calostro, de
preferencia de su propia progenitora y dentro de las veinticuatro horas posteriores al
nacimiento para que posean la necesaria inmunidad pasiva. El efecto benéfico del
calostro es mayor si se recibe en las primeras 6 horas de vida. Si hay un riesgo de
contaminación por la madre, se deberá utilizar el calostro de una vaca sana. En la medida
de lo posible, los terneros deberán seguir recibiendo calostro o su equivalente durante al
menos los primeros 5 días de vida
A efectos de este capítulo, el destete se define como el paso del ternero de una dieta
basada en la leche a una dieta con fibras y un ternero destetado ya no recibe leche en su
ración alimentaria. Este cambio deberá ser progresivo y el ternero sólo deberá ser
destetado cuando su sistema digestivo de rumiante se haya desarrollado lo suficiente
para permitir su crecimiento, salud y bienestar (Roth et al., 2009).
Ya sea que la crianza sea individual o enEn el corral colectivo, cada ternero deberá tener
suficiente espacio como para moverse y girar, descansar, levantarse, acicalarse sin
dificultad, ver y tocar otros animales. (ver también 1.e).
Se deberán vigilan los animales de reemplazo para evitar amamantamientos cruzados y
prever medidas en consecuencia (por ejemplo, dispositivos de succión, revisar o
modificar las prácticas de alimentación, otros enriquecimientos ambientales simulan el
amamantamiento, anillos nasales o una separación temporaria) (Seo et al., 1998; Jemsem,
2003; De Paula Vieira et al., 2010; Ude et al., 2011).
El ordeño, mecánico o manual, deberá realizarse con calma y consideración, con vistas a
evitar dolor y angustia. Deberá prestarse una particular atención a la higiene del
personal, de las ubres y del material de ordeño (Barkema et al., 1999; Breen et al.,
2009). Todas las vacas lecheras deberán inspeccionarse cada vez que se ordeñan para
asegurarse de que no existe ninguna anomalía en la leche.
Deberá establecerse una rutina de ordeño regular en función del estadio de la lactancia,
de la capacidad del sistema utilizado (por ejemplo, las vacas en plena lactancia puede
necesitar una mayor frecuencia de ordeño para disminuir la presión de la ubre). Todas
las vacas lecheras deben controlarse cada vez que se ordeñan para asegurarse de que no
existe ninguna anomalía en la leche.
Los operarios cuidadores deberán revisar con regularidad la información brindada por el
sistema de ordeño y actuar en función de los resultados para proteger el bienestar de las
vacas.
Se deberá prestar mucha atención a las vacas que se ordeñan por primera vez. Si es
posible, se les deberá familiarizar con la sala de ordeño antes de parir.
Los tiempos de espera demasiado prolongados, antes y después del ordeño, pueden
acarrear problemas de salud y bienestar (por ejemplo, cojera, disminución del tiempo
que pasa comiendo). El responsable de la operación deberá asegurarse de que se acorten
los tiempos de espera.
Los procedimientos de cría se llevan a cabo por razones de gestión, de bienestar animal y
de salud humana. Dichas prácticas a veces son dolorosas, y deberán realizarse de manera
de que minimicen dolor y angustia en el animal.
Con relación a estas prácticas, las opciones posibles para favorecer el bienestar animal
son las siguientes: abandonar el procedimiento gracias a nuevas estrategias de cría,
producir bovinos en los que el procedimiento no sea necesario, y remplazar el
procedimiento por una práctica alternativa no quirúrgica que aporte una mejora
comprobada del bienestar animal.
Es preferible realizar una eliminación del botón germinal a una edad temprana que un
descuerne cuando el ganado es mayor.
Los operarios deberán recibir una formación adecuada sobre el procedimiento utilizado y
ser capaces de reconocer los signos de dolor y complicaciones (sangrado excesivo e
infección sinusal)
Cuando sea necesario descornar las vacas lecheras, los productores deberán buscar el
asesoramiento de veterinarios para aplicar el método más adecuado, las técnicas de
anestesia y analgesia, y saber cuál es el mejor momento para esta operación, habida
cuenta del tipo de ganado y su sistema de producción.
Se estima que el marcado en frío es menos doloroso que el marcado con hierro caliente.
Ambos métodos deben evitarse en la medida en que se dispongan de métodos de
identificación alternativos (identificación electrónica o etiquetas de oreja). Si se recurre
al marcado, los operarios deberán disponer de la formación y competencias necesarias
para aplicar la técnica elegida y poder reconocer los signos de complicaciones.
Las vacas lecheras deberán ser examinadas a intervalos apropiados, según los sistemas
de producción y los riesgos para la sanidad y el bienestar del ganado. En la mayoría de
los casos,Las vacas lactantes deberán inspeccionarse al menos una vez al día. Algunos
animalesdeberán recibirdeberán inspeccionarse con mayor frecuencia una inspección
más frecuente: por ejemplo, los terneros recién nacidos (Larson et al., 1998; Townsend,
1994), las vacas en la última etapa de la gestación (Boadi and Price, 1996; Mee, 2008;
Odde, 1996; Proudfoot, K et at. 2013), los terneros recién destetados, el ganado que haya
experimentado un estrés ambiental y el que haya soportado un manejo doloroso o un
tratamiento veterinario.
Las vacas lecheras que estén enfermas o lastimadas deberán recibir el tratamiento
apropiado en la primera oportunidad que se presente por parte de operarios cuidadores,
competentes y formados. Si los operarios cuidadores son incapaces de proporcionar el
tratamiento apropiado, se deberá buscar el servicio de un veterinario.
Cuando los perros se utilizan para reunir el ganado, deberán entrenarse correctamente.
Los operarios cuidadores deberán saber que la presencia de perros puede estresar y
asustar al ganado y deben saber controlarlos en todo momento. El uso de perros es
inadecuado para la estabulación, las áreas de agrupamiento u otros recintos pequeños en
los que el ganado no pueda moverse libremente.
Deberán implementarse planes de emergencia para minimizar y mitigar los efectos delos
desastres naturales o las condiciones climáticas extremas, como estrés por golpe de calor,
sequía, tempestades e inundación. Dentro de los planes de emergencia se deberán incluir
los procedimientos de matanza en condiciones decentes para los animales enfermos o
heridos. En épocas de sequía, las decisiones relativas al manejo de los animales deberán
tomarse lo más rápido posible, contemplando la posibilidad de reducir el número de
cabezas.
Es posible consultar más referencias sobre los planes de contingencia en los puntos 1 g) y 2a)
XXXIV) del Artículo 7.X.5.
q) Matanza en condiciones decentes
Cuando se trabaja con ganado herido o enfermo, se deberá hacer un rápido diagnóstico
para determinar si el animal debe recibir un tratamiento o ser sacrificado en condiciones
decentes.
Una persona con la debida formación deberá tomar la decisión sobre el procedimiento
de matanza en condiciones decentes.
emaciación severa, animal con gran debilidad, incapaz de desplazarse o que corre
el riesgo de no poder levantarse;
rápido deterioro de su estado de salud, sin que la terapia haya hecho efecto;
fractura abierta;
Definición
Los sistemas de producción de ganado vacuno de carne se definen como todos los
sistemas comerciales de producción de ganado cuyo propósito consiste en alguno de los
siguientes pasos o
todos ellos: la reproducción, la crianza y el periodo final de engorde del ganado con
vistas a la producción de carne vacuna para consumo.
aplicación
Artículo 7.9.3.
Son sistemas en los que el ganado está confinado y depende por completo del hombre
para satisfacer las necesidades diarias básicas tales como alimento, refugio y agua.
2. Sistemas extensivos
Son sistemas en los que el ganado se desplaza libremente al aire libre y tiene cierta
autonomía en la selección del alimento (mediante el pastoreo), el consumo de agua y el
acceso al refugio.
3. Sistemas semi-intensivos
Son sistemas en los que el ganado está sometido a cualquier combinación de métodos de
cría extensivo e intensivo, o bien simultáneamente o bien de forma alternada, según
cambien las condiciones climáticas y el estado fisiológico del ganado.
Artículo 7.9.4.
Comportamiento
El examen post mortem es útil para establecer las causas de muerte del ganado. La
anatomopatología, tanto clínica como post mortem, puede emplearse como indicadora de
enfermedad, lesiones y otros problemas que puedan comprometer el bienestar animal.
2. Tasas de mortalidad
Las tasas de mortalidad, al igual que las tasas de morbilidad, pueden ser indicadores
directos o indirectos del estado de bienestar animal. Dependiendo del sistema de
producción, se pueden obtener estimaciones de las tasas de mortalidad analizando las
causas de muerte, así como el patrón de frecuencia y de la distribución espacio-temporal
de la mortalidad. Las tasas de mortalidad
deberán notificarse con regularidad, es decir, diaria, mensual, anualmente o con respecto
a las actividades principales de cría dentro del ciclo de producción.
3. Cambios de peso y de condición corporal
El aspecto físico puede ser un indicador de sanidad y bienestar animal, así como de las
condiciones de cría. Los atributos de aspecto físico que pueden indicar problemas de
bienestar son:
presencia de ectoparásitos,
deshidratación,
emaciación.
6 Respuestas a la manipulación
miasis,
mortalidad.
Artículo 7.9.5.
Recomendaciones
Los planes de bioseguridad deberán tener como finalidad el control de las principales
fuentes y medios de propagación de los agentes patógenos:
i) ganado vacuno,
iii) personas,
iv) equipos,
v) vehículos,
vi) aire,
viii) alimento.
Los responsables del cuidado del ganado deberán reconocer los signos de mala sanidad o
de angustia, tales como una disminución de la ingesta de agua o alimento, un cambio de
peso y de condición corporal, cambios en el comportamiento o aspecto físico anormal.
El ganado con mayor riesgo de enfermedad o angustia requerirá una inspección más
frecuente por parte de los operarios cuidadores. Si estas personas no son capaces de
corregir las causas de enfermedad o angustia, o sospechan la presencia de una
enfermedad de declaración obligatoria, deberán consultar a quienes posean la formación
y la experiencia adecuadas, como veterinarios especialistas u otros asesores cualificados.
El ganado que no se pueda desplazar deberá tener acceso al agua todo el tiempo y
brindársele alimento al menos una vez al día. No deberá desplazarse ni transportarse, a
no ser que sea absolutamente necesario por motivos de tratamiento o diagnóstico. Tales
movimientos deberán efectuarse con sumo cuidado usando métodos tales que impidan el
arrastre o una excesiva elevación.
Una vez que se haya intentado un tratamiento y tan pronto como se estime que la
recuperación es imposible, deberá procederse al sacrificio humanitario del ganado que no
se pueda levantar sin ayuda y que se niegue a alimentarse o a beber, de acuerdo con lo
previsto en el Capítulo 7.5.
a) Entorno térmico
El riesgo de estrés térmico por calor para el ganado vacuno está influenciado por
factores ambientales tales como la temperatura del aire, la humedad relativa ambiente y
la velocidad del viento, al igual que por factores relativos al animal, como la raza, la
edad, la condición corporal, la tasa metabólica, y el color y densidad del pelaje.
Los operarios cuidadores deberán ser conscientes del riesgo que el estrés térmico por
calor conlleva en sus animales. Si se espera que las condiciones induzcan estrés térmico
por calor, deberán cesar las actividades de rutina diarias que requieran el movimiento
del ganado. Si el riesgo de estrés por calor alcanza niveles muy altos, los operarios
cuidadores deberán instaurar un plan de emergencia que puede incluir una reducción de
la densidad de población, la preparación de espacios con sombra, el libre acceso a agua
potable y la aspersión de agua de riego para que penetre a través del pelaje y los
refresque.
Deberá existir una protección contra condiciones climáticas extremas cuando puedan
representar un riesgo serio para el bienestar de los animales, en particular para los
neonatos y los animales jóvenes, así como para otros que estén fisiológicamente
comprometidos. La protección suministrada debe ser proporcionada con refugios
naturales o artificiales creados para tales fines.
Los operarios cuidadores deberán asegurarse de que el ganado tenga acceso a alimento y
agua suficientes durante el golpe de frío. En momentos de condiciones climáticas de frío
extremo, los operarios cuidadores deberán implementar un plan de emergencia para que
el ganado tenga refugio, así como alimento y agua suficientes.
El ganado confinado que no tiene acceso a la luz natural deberá recibir iluminación
suplementaria que se ciña a una periodicidad natural suficiente como para mantenerse
sano y que respete su bienestar, para facilitar los modelos de comportamiento natural y
permitir una inspección adecuada del ganado.
Criterios medibles basados en resultados: comportamiento, tasa de morbilidad, aspecto físico.
c) Calidad del aire
La buena calidad del aire es un factor importante para la sanidad y el bienestar del
ganado. Resulta afectada por los diversos constituyentes del aire, tales como gases, polvo
y microorganismos, y está muy influenciada por el manejo, en particular en los sistemas
intensivos. La composición del aire depende de la densidad de población, el tamaño de
los animales, la calidad de la cama y el suelo, la gestión de los residuos, el diseño de las
instalaciones y el sistema de ventilación.
Una ventilación adecuada es importante para una disipación eficaz del calor de los
animales y para prevenir la acumulación de NH3 y de gases efluentes en una unidad de
confinamiento. Las deficiencias en la calidad del aire y de la ventilación son factores de
riesgo para las molestias y enfermedades respiratorias. Los niveles de amoníaco en
recintos cerrados no deberán exceder las 25 ppm.
El ganado se adapta a los distintos niveles y tipos de ruido. Sin embargo, la exposición a
ruidos fuertes o repentinos deberá ser minimizada siempre que sea posible para prevenir
reacciones de estrés y miedo (por ejemplo, la estampida). Los ventiladores, los
mecanismos de suministro de alimentos u otros equipos de interior o de exterior deberán
construirse, ubicarse, accionarse y mantenerse de tal forma que causen el menor ruido
posible.
Las exigencias nutritivas del ganado vacuno de carne están bien definidas. El contenido
energético, proteínico, mineral y vitamínico del alimento es un factor determinante
esencial del crecimiento, el índice de conversión, el rendimiento reproductivo y la
composición corporal.
Los operarios cuidadores deberán saber cuál es el índice de condición corporal adecuado
para su ganado y no permitir que este índice se salga de un intervalo aceptable. Si no se
dispone de alimento suplementario, se deberán tomar las medidas necesarias para evitar
el ayuno, incluido el sacrificio, la venta o una nueva ubicación de los animales, e incluso
el sacrificio humanitario.
Los piensos y los ingredientes de la alimentación suministrada deberán tener una calidad
que satisfaga las necesidades nutricionales del ganado. Cuando sea apropiado, el
alimento y los ingredientes que lo componen deberán ser analizados, con el fin de
comprobar si contienen ciertas sustancias que puedan tener un impacto adverso en la
sanidad animal.
Los productores de ganado vacuno de carne deberán familiarizarse con las posibles
carencias o los excesos de micronutrientes en los sistemas de producción extensiva e
intensiva en sus respectivas áreas geográficas y recurrir a suplementos formulados
apropiadamente cuando sea necesario.
En todos los sistemas de producción de ganado vacuno, el ganado necesita un lugar bien
drenado y cómodo donde descansar. Todo el ganado de un grupo deberá disponer de
espacio suficiente para echarse y descansar al mismo tiempo.
La gestión de los suelos del corral en los sistemas de producción intensiva puede tener un
impacto significativo en el bienestar del ganado. Cuando existan zonas no aptas para el
descanso como agua en exceso o acumulación de heces, el espesor de estas zonas no
deberá comprometer el bienestar, ni abarcar todo el espacio disponible para el ganado.
Se deberán mantener las pendientes en los corrales para permitir que el agua se drene de
los comederos y evitar una acumulación excesiva.
Los corrales deberán limpiarse siempre que las condiciones lo justifiquen y, por lo
menos, una vez después de cada ciclo de producción.
Si el ganado se cría sobre piso de rejilla, la anchura de los listones y de las separaciones
que queden entre ellos deberán ser adaptados al tamaño de los cascos del ganado para
evitar que se lastimen. En la medida de lo posible, el ganado vacuno criado sobre suelo
de rejilla deberá tener acceso a una zona de cama.
Las superficies de los pasillos de hormigón deberán ser acanaladas o con una textura
que permita que los animales puedan desplazarse sin dificultades.
El manejo del ganado deberá tener en cuenta el entorno social, ya que guarda relación
con el bienestar animal, en particular en los sistemas intensivos. Los aspectos
problemáticos incluyen: manifestaciones de hipersexualidad de ciertos animales y peleas,
mezcla de terneros y novillos, alimentación del ganado de diferentes tamaños y edades
en los mismos corrales, alta densidad de población, espacio insuficiente en los
comederos, acceso insuficiente al agua y mezcla de toros.
La cría de ganado en todos los sistemas deberá tener en cuenta las interacciones sociales
dentro de los grupos. El operario cuidador deberá comprender la jerarquía que se
desarrolla dentro de los diferentes grupos y centrarse en los animales con alto riesgo, es
decir, muy jóvenes o muy viejos, pequeños o grandes respecto al resto del grupo,
prestando atención a los signos de acoso e hipersexualidad. El operario cuidador deberá
comprender los riesgos que implica una alta frecuencia de peleas entre los animales,
especialmente después de mezclar grupos. El ganado que manifieste hipersexualidad y
comportamientos conflictivos deberá ser separado del grupo.
No deberá mezclarse ganado con cuernos y sin cuernos, puesto que ello puede aumentar
el riesgo de lesiones.
Deberá existir una cerca adecuada para minimizar cualquier problema de bienestar
animal provocado por una mezcla inapropiada de grupos de ganado.
a) Selección genética
Dentro de una raza, se pueden seleccionar genéticamente individuos para obtener una
progenie que posea características que beneficien la sanidad animal y su bienestar. Esto
incluye instinto maternal, facilidad para parir, peso al nacer, capacidad de amamantar,
conformación corporal y temperamento.
La distocia puede representar un riesgo para el bienestar del ganado vacuno de carne.
Las novillas no se deberán reproducir antes de que sean lo suficientemente maduras
físicamente para garantizar la sanidad y el bienestar, tanto de la madre como del ternero
al nacimiento. El toro tiene un alto impacto genético en el tamaño final de la cría, lo que
puede tener repercusiones significativas en la facilidad del parto. Por lo tanto, a la hora
de seleccionar el macho, se deberá tener en cuenta la madurez y el tamaño de la hembra.
No se deberán implantar, inseminar ni aparear las novillas y vacas de manera tal que la
progenie comporte un aumento del riesgo para el bienestar tanto de la madre como del
ternero.
Las vacas y terneras preñadas deberán cuidarse durante la gestación para que no
engorden o adelgacen demasiado. El aumento excesivo de peso acrecienta el riesgo de
distocia y tanto la ganancia como la pérdida de condición incrementan el riesgo de
trastornos metabólicos al final de la gestación o después del parto.
En lo posible, deberá hacerse un seguimiento a las vacas y las novillas cuando se acerca
el parto. Operarios cuidadores competentes deberán ayudar a los animales que se haya
observado que tengan dificultad para parir, tan pronto como se detecte dicha dificultad.
En lo posible, los operarios cuidadores de animales deberán garantizar que las crías
reciban suficiente calostro dentro de las veinticuatro horas posteriores al nacimiento.
Criterios medibles basados en resultados: tasa de morbilidad, tasa de mortalidad, cambios de peso.
d) Destete
A efectos de este capítulo, el destete se define como el paso del ternero de una dieta
basada en la leche a una dieta con fibras. En los sistemas de producción de ganado de
carne vacuno, el destete puede representar un momento estresante en la vida del ternero.
El ternero sólo deberá ser destetado cuando su sistema digestivo rumiante se haya
desarrollado lo suficiente para permitir su crecimiento y bienestar.
Las futuras opciones para mejorar el bienestar animal en relación con estas
intervenciones incluyen: suspender la intervención y responder a la necesidad de operar
mediante estrategias de manejo; optar por la reproducción de ganado que no requiera
estas prácticas; o reemplazar la intervención actual por una alternativa no quirúrgica que
haya demostrado mejorar el bienestar animal. Ejemplos de estas prácticas incluyen:
castración, descorne, ovariectomía (esterilización), caudectomía, identificación.
i) Castración
Cuando sea necesario realizar una castración, los productores deberán buscar el
asesoramiento en los veterinarios para conocer el método óptimo y el momento
adecuado para su tipo de ganado y sistema de producción.
Los métodos de castración utilizados en el ganado vacuno incluyen la intervención
quirúrgica para la ablación de los testículos, métodos isquémicos, y aplastamiento y
corte del cordón espermático.
Cuando sea factible, los terneros deberán castrarse antes de la edad de tres meses o en la
primera oportunidad de manipulación después de que alcancen esta edad, utilizando el
método que cause menos dolor o sufrimiento al animal.
Los operarios encargados de la castración de ganado vacuno de carne deberán recibir una
formación adecuada sobre el procedimiento utilizado y ser capaces de reconocer los
signos de complicación.
ii) Descorne (y eliminación del botón germinal)
En general, el ganado vacuno de carne se descorna para reducir las lesiones en los
animales y evitar daños en la piel, mejorar la seguridad humana, reducir posibles daños
en las instalaciones, y facilitar el transporte y la manipulación del ganado. Cuando es
factible y apropiado para los sistemas de producción, la selección de ganado mocho es
preferible al descorne.
Cuando sea factible, el ganado deberá descornarse cuando el desarrollo del cuerno
todavía esté en su fase inicial o en la primera oportunidad de manipulación, cuando el
animal haya superado esta etapa. De este modo, la intervención implica menor
traumatismo de los tejidos porque el desarrollo de los cuernos está todavía en su etapa de
formación inicial y no existe una inserción del cuerno al cráneo del animal.
Los operarios encargados del descorne del ganado vacuno de carne deberán recibir una
formación, demostrar su competencia en el procedimiento utilizado y ser capaces de
reconocer los signos de complicación.
iii) Ovariectomía (esterilización)
El ganado vacuno de carne deberá ser controlado a intervalos apropiados, según los
sistemas de producción y los riesgos para la sanidad y el bienestar del ganado. En los
sistemas intensivos deberán inspeccionarse al menos una vez al día.
Los animales que deberán recibir una inspección más frecuente son: los terneros recién
nacidos, las vacas en la última etapa de la gestación, los terneros recién destetados, el
ganado que haya experimentado un estrés ambiental y el ganado que haya soportado un
manejo doloroso o una intervención quirúrgica.
Los operarios cuidadores deberán estar formados para reconocer los signos de buena
sanidad, de enfermedad y de bienestar del ganado vacuno de carne. Debe haber una
cantidad suficiente de operarios cuidadores como para garantizar una sanidad y bienestar
adecuados de los animales.
Cuando el ganado vacuno de carne se arrea hacia el interior de una instalación propia de
un sistema extensivo, deberá ser conducido con tranquilidad y calma al ritmo del animal
más lento. Deberán tenerse en cuenta las condiciones climáticas y el ganado no deberá
ser arreado en condiciones de calor o frío extremos. No debe llevarse al ganado al borde
de la angustia. Cuando agrupar y manejar animales bovinos pueda causar estrés al
ganado, se deberán evitar las manipulaciones múltiples y reunir los procedimientos
necesarios en una sola secuencia. Si el manejo no implica situaciones de estrés, los
procedimientos de manipulación deberán realizarse por etapas para evitar la acumulación
de estrés derivada de aplicar procedimientos múltiples.
Los perros bien entrenados pueden brindar una ayuda eficaz en este aspecto. El ganado
se puede adaptar a diferentes entornos visuales. No obstante, la exposición a
movimientos súbitos o persistentes y a contrastes visuales se deberá minimizar en la
medida de lo posible, con el fin de evitar el estrés y las reacciones de miedo.
No se deberá recurrir a la electroinmovilización.
Deberán implementarse estos planes de emergencia para minimizar y mitigar los efectos
de los desastres naturales o las condiciones climáticas extremas, como estrés por calor,
sequía, ventisca, incendios e inundación. Dentro de los planes de emergencia se deberán
incluir los procedimientos de sacrificio humanitario para los animales enfermos o
heridos. En épocas de sequía, las decisiones relativas al manejo de los animales deberán
tomarse lo más rápido posible, contemplando la posibilidad de reducir el número de
cabezas. Asimismo, los planes de emergencia deberán cubrir la gestión de las
instalaciones en caso de brote repentino de una enfermedad, de acuerdo con los
programas nacionales y las recomendaciones de los Servicios Veterinarios, según
corresponda.
i) Emplazamiento, construcción y equipamiento
Todas las instalaciones para el ganado vacuno de carne deberán construirse, mantenerse
y explotarse con el fin de minimizar el riesgo para el bienestar del ganado.
En los sistemas de producción tanto intensiva como extensiva, el ganado deberá tener
suficiente espacio como para que se satisfagan sus necesidades de confort y
socialización.
El ganado que se mantenga amarrado deberá, como mínimo, poder echarse, y en el caso
de que esté amarrado al aire libre, girarse y caminar.
Los suelos de las instalaciones donde se aloje a los animales deberán estar
adecuadamente drenados, y los establos, las mangas y los bretes de contención deberán
proporcionar tracción para impedir que el ganado se lesione.
Los bretes de contención, las mangas y los corrales no deben presentar bordes cortantes
ni protrusiones, para que el ganado no se lesione.
Los pasillos y puentes deberán ser diseñados y utilizados de modo que no se impida el
movimiento del ganado. Deberán evitarse las superficies resbaladizas. Con el fin de
disminuir al máximo los deslizamientos y las caídas, se puede utilizar el hormigón
acanalado, el enrejado de metal (no cortante), esteras de goma o una capa gruesa de
arena. Un manejo tranquilo es fundamental para minimizar los resbalones. Cuando se
accionan puentes y se hacen capturas, se deberán evitar los ruidos excesivos, puesto que
pueden causar angustia al ganado.
Cuando se trabaje con ganado herido o enfermo, se deberá hacer un rápido diagnóstico
para determinar si el animal debe ser sacrificado de forma humanitaria o recibir un
tratamiento adicional.
Una persona con la debida formación deberá tomar la decisión sobre el procedimiento
de matanza de modo humanitario.
ii) ganado incapaz de desplazarse, que no se pueda levantar, no quiera comer o beber o no
haya reaccionado correctamente a la terapia;
iii) rápido deterioro de su estado de sanidad, sin que la terapia haya hecho efecto;
v) fractura abierta;
Definiciones
Los sistemas comerciales de producción de cerdos son aquellos sistemas cuyo propósito
incluye toda o parte de lo siguiente: la crianza, la reproducción y el manejo de cerdos
(Sus scrofa) para la producción y venta de cerdos o carne de cerdos.
A efectos de este capítulo, la apatía significa que el animal deja de responder a los
estímulos que normalmente suscitan una respuesta. Aún más, el comportamiento apático
se ha descrito como un comportamiento anormal o inadaptado, que se manifiesta
mediante una actividad reducida, falta de interés o preocupación (es decir, indiferencia) y
ausencia de sentimientos o emociones (impasibilidad).
aplicación
El presente capítulo abarca todos los aspectos de bienestar de los sistemas comerciales
de producción de cerdos domésticos. No se toman en cuenta los cerdos silvestres
cautivos.
Artículo 7.13.3.
Son sistemas en los que los cerdos se mantienen en el interior y dependen por completo
del hombre para satisfacer las necesidades básicas tales como piensos y agua. El tipo de
instalación está supeditado al entorno, las condiciones climáticas y el sistema de manejo.
Los animales pueden ser criados solos o en grupo.
2. Sistemas al aire libre
Son sistemas en los que los cerdos viven al aire libre con abrigo o sombras naturales y
tienen cierta autonomía para acceder al refugio o a la sombra, pero pueden depender por
completo del hombre para satisfacer las necesidades básicas tales como alimentación y
agua. Los cerdos suelen estar mantenidos en corrales o pastizales dependiendo de su fase
de producción. Pueden mantenerse en grupos o de manera individual.
3. Sistemas combinados
Son sistemas en los que los cerdos se manejan dentro de una combinación de sistemas
de producción cerrados y al aire libre.
Artículo 7.13.4.
Criterios medibles de bienestar de los cerdos
Los siguientes criterios (o variables medibles) centrados específicamente en el animal,
pueden resultar indicadores útiles del bienestar animal. El uso de estos indicadores y de
los umbrales apropiados deberá adaptarse a las diferentes situaciones en las que se
manejan cerdos, tales como las diferencias regionales, la salud de la piara, la raza o
cruce y el clima. Se deben considerar también los aspectos relacionados con los recursos
aportados y el diseño del sistema. Estos criterios pueden ser considerados como
herramientas destinadas al seguimiento de la eficacia del diseño y la gestión del sistema,
ya que pueden afectar el bienestar animal.
1. Comportamiento
Los entornos que inducen estereotipias también suelen reducir el bienestar animal. Pese a
que las estereotipias generalmente indican un bienestar pobre, hay algunos casos en los
que hay una baja asociación entre estereotipias y estrés. Por ejemplo, la frustración
inducida por el estrés se puede rectificar en cierto modo si el comportamiento mismo
reduce la motivación subyacente. Dentro de un grupo, los individuos que manifiestan
estereotipias pueden tener una mayor capacidad para hacer frente a las situaciones que
aquellos que no las manifiestan. Sin embargo, las estereotipias indican un problema
presente para el animal o un problema pasado que ha resuelto. Al igual que con otros
indicadores, se deberá extremar la prudencia cuando se usan estereotipias como medida
de bienestar aisladas de otros factores.
2. Tasas de morbilidad
En los animales en crecimiento, los cambios de peso corporal que se alejen de la tasa de
crecimiento esperada, especialmente una pérdida repentina de peso, pueden ser
indicadores de deficiencia en la sanidad y el bienestar animal.
La condición física por fuera de un rango aceptable o una gran variación entre los
animales del grupo considerados de forma individual pueden ser indicadores que
comprometen el bienestar, la salud y la eficiencia reproductiva en animales adultos.
5. Eficiencia reproductiva
Por ejemplo:
metritis y mastitis,
El aspecto físico puede ser un indicador de salud y bienestar animal. Los atributos de
aspecto físico que pueden indicar problemas de bienestar animal son:
presencia de ectoparásitos,
emaciación o deshidratación.
7. Respuestas al manejo
signos de una relación hombre animal deficiente, tales como evasión marcada
hacia los operarios y vocalización anormal o excesiva cuando se mueven o cuando los
operarios cuidadores interactúan con los cerdos,
animales que resbalan o se caen durante la manipulación,
En los cerdos se llevan a cabo algunos procedimientos dolorosos o que pueden ser
dolorosos como castración, caudectomía, pulido o corte de dientes, recorte de colmillos,
identificación, anillado del morro y cuidados de las pezuñas para facilitar la
manipulación, cumplir con los requisitos del mercado o ambientales, contribuir a la
seguridad de los operarios o proteger el bienestar animal.
Recomendaciones
Garantizar un buen nivel de bienestar de los cerdos depende de diversos factores de
manejo, entre ellos, el diseño del sistema, la gestión del entorno y las buenas prácticas
ganaderas que incluyen la cría responsable y el suministro de los cuidados adecuados. Si
falta uno o varios de estos elementos pueden surgir serios problemas en cualquier
sistema.
Los Artículos 7.13.6. a 7.13.27. brindan recomendaciones sobre las medidas aplicadas a los cerdos.
Cada recomendación en los Artículos 7.13.6. a 7.13.24. incluye una lista de criterios
medibles pertinentes basados en el animal que se derivan del Artículo 7.13.4.
Los cerdos deberán estar bajo el cuidado de un número suficiente de personas que
posean colectivamente la capacidad, el conocimiento y las competencias necesarias para
mantener el bienestar y la salud de los animales.
A través de una formación formal o la experiencia práctica, todos los responsables de los
cerdos deberán disponer de las competencias necesarias de acuerdo con sus
responsabilidades. Lo que incluye comprender y tener la habilidad de manejar a los
animales, tener conocimientos sobre nutrición, técnicas de gestión reproductiva,
comportamiento, bioseguridad, signos de enfermedad y de los indicadores de falta de
bienestar animal, como estrés, dolor e incomodidad, y sobre la forma de aliviarlos.
Artículo 7.13.7.
Manejo e inspección
Los operarios cuidadores de animales con actitudes favorables hacia el manejo y cuidado
de los cerdos pueden conducir a resultados positivos de bienestar animal. Esto se puede
observar en el lapso que tardan los animales para acercarse al hombre, la distancia que
los separa o la disponibilidad de interactuar con los humanos.
Los cerdos se deberán inspeccionar al menos una vez al día cuando dependan por
completo del hombre para satisfacer sus necesidades básicas de piensos y agua, con el
fin de identificar problemas de bienestar y sanidad.
Algunos animales deberán ser examinados con mayor frecuencia, por ejemplo, cerdas en
lactación, lechones recién nacidos, lechones recién destetados, cerdas jóvenes recién
integradas y cerdas gestantes, cerdos enfermos o lesionados y que manifiestan
comportamientos anormales como la caudofagia.
Los cerdos que estén enfermos o lastimados deberán recibir el tratamiento apropiado tan
pronto como sea posible por parte de los operarios cuidadores competentes. Si los
operarios cuidadores no están en capacidad de proporcionar el tratamiento apropiado, se
deberá buscar el servicio de un veterinario.
Se deberá sujetar a los cerdos sólo cuando sea necesario y de manera adecuada,
utilizando dispositivos de retención en buen estado.
Artículo 7.13.8.
Intervenciones dolorosas
En los cerdos se pueden utilizar prácticas de cría tales como castración quirúrgica,
caudectomía, pulido o corte de dientes, recorte de colmillos, identificación, anillado del
morro. Estas intervenciones deberán realizarse exclusivamente por personal capacitado
cuando sea necesario para facilitar la manipulación, cumplir con los requisitos del
mercado o ambientales, mejorar la seguridad del hombre o proteger el bienestar animal.
Entre las opciones para fortalecer el bienestar animal con respecto a estos
procedimientos figura la regla reconocida internacionalmente de las «Tres R» que prevé
el reemplazo (por ejemplo, emplear machos adultos sin castrar o inmunocastrados en
lugar de machos castrados quirúrgicamente), la
reducción (por ejemplo, caudectomía o corte de colmillos sólo cuando sea necesario) y el
refinamiento (por ejemplo, brindar analgesia, o anestesia bajo la recomendación o
supervisión de un veterinario)
Artículo 7.13.9.
Cada cerdo deberá recibir piensos y nutrientes en cantidad y calidad adecuadas que le
permitan cada día:
Los piensos y el agua se deben proveer de tal manera que se evite la competencia
excesiva o nociva y las lesiones.
Todos los cerdos deberán tener acceso a un suministro suficiente de agua apta para la
bebida que responda a sus requisitos fisiológicos y que esté libre de contaminantes
peligrosos para su salud. El caudal del agua en los bebederos deberá regularse de
acuerdo con la edad del animal, la etapa de producción y las condiciones ambientales.
En los sistemas al aire libre en los que los cerdos tienen autonomía en la selección de la
dieta, la densidad de carga se deberá adecuar al abastecimiento de piensos disponibles.
Enriquecimiento ambiental
cantidad suficiente de materiales adecuados que permita a los cerdos satisfacer sus
necesidades innatas y explorar para buscar comida (materiales comestibles), masticar
(materiales masticables), hozar (materiales investigables) y manipular (materiales). La
novedad es otro aspecto de importancia para mantener el intérés en el material brindado;
contacto humano positivo (como contacto físico directo regular asociado con
eventos positivos, que pueden incluir piensos, palmadas, caricias, fricciones y
comunicación oral cuando se presenta la oportunidad).
Artículo 7.13.11.
Artículo 7.13.12.
Todas las instalaciones se deberán diseñar, inspeccionar y mantener de tal manera que se
reduzca el riesgo de lesión, enfermedad y estrés para los cerdos. Además, deberán
permitir el manejo seguro, eficiente de los cerdos y de sus movimientos. En los sistemas
en que los cerdos puedan estar
expuestos a condiciones climáticas adversas, deberán tener acceso a un refugio para
evitar el estrés térmico y quemaduras de sol.
Deberá existir un corral o área separada para aislar, tratar y vigilar a los animales
enfermos o lesionados o que manifiestan un comportamiento anormal. Algunos animales
pueden necesitar mantenerse apartados de los demás. Cuando se ha previsto una zona
especial, deberá responder a todas las necesidades del animal, por ejemplo, los animales
que permanecen tendidos pueden requerir de cama adicional u otro tipo de superficie de
suelo y tener al alcance agua y piensos.
Las cerdas gestantes y las cerdas jóvenes, al igual que los otros cerdos, son animales
sociales que prefieren vivir en grupo; por consiguiente, es preferible estabularlas en
grupo. Los verracos necesitan alojarse en corrales individuales.
Artículo 7.13.13.
Espacio disponible
El espacio disponible deberá tener en cuenta diferentes zonas para acostarse, mantenerse
de pie, alimentarse y eliminar excretas. La densidad de carga no deberá influir
negativamente en el comportamiento normal de los cerdos ni en el tiempo que pasan
acostados.
1. Estabulación en grupo
El espacio del suelo disponible puede interactuar con diversos factores como
temperatura, humedad, tipo de suelo y sistemas de alimentación y afectar el bienestar de
los cerdos. Todos los cerdos deberán poder echarse al mismo tiempo, pararse y moverse
libremente. Se deberá prever espacio suficiente para permitir a los animales acceder a
los piensos y al agua, separar las áreas de descanso y eliminación y evitar animales
agresivos.
Los sistemas de estabulación en grupo deberán ofrecer suficiente espacio y
oportunidades para evitar o escapar de agresores potenciales.
Si se observan comportamientos de un nivel altamente agresivo, se han de tomar
medidas correctivas, tales como aumentar el espacio disponible y colocar barreras donde
sea posible, o estabular de manera individual los cerdos agresivos.
Criterios (o variables medibles) basados en el animal: reducción o variación del peso y
de la condición corporal, aumento del comportamiento agonístico y anormal como
caudofagia, lesiones, tasas de morbilidad, de mortalidad y de eliminación selectiva y
aspecto físico (presencia excesiva de heces en la piel).
2. Corrales individuales
Los cerdos sólo se deberán alojar en corrales individuales si resulta necesario. En estos
corrales individuales deberán disponer de espacio suficiente para pararse, girar y
tumbarse de manera confortable en una posición natural, y deberá preverse áreas
separadas para eliminación, reposo y alimentación.
Criterios (o variables medibles) basados en el animal: aumento del comportamiento
anormal (estereotipias), tasas de morbilidad, mortalidad y eliminación selectiva y aspecto
físico (presencia excesiva de heces en la piel y lesiones).
3. Compartimentos y jaulas
En todos los sistemas de producción, los cerdos necesitan un lugar bien drenado, seco y
cómodo donde descansar, excepto en situaciones en los que se emplean rociadores o
vaporizadores para evitar el estrés térmico por calor.
La gestión de los suelos del corral en los sistemas de producción cerrados puede tener un
impacto significativo en el bienestar de los cerdos. Los pisos, camas, superficies de
descanso y zonas exteriores deberán limpiarse siempre que las condiciones lo
justifiquen, a fin de garantizar buenas condiciones de higiene y confort y reducir el
riesgo de enfermedades y lesiones. Las áreas con excesiva acumulación de heces no son
aptas para el descanso.
Los pisos deberán diseñarse de modo que se minimicen los deslizamientos y las caídas,
se promueva el buen estado de las pezuñas y se reduzca el riesgo de lesiones.
Si el sistema de estabulación incluye áreas con piso de rejilla, la anchura de los listones
y del espacio que los separa deberá adaptarse al tamaño de las pezuñas de los cerdos y
así evitar que se lastimen.
En los sistemas al aire libre, se deberá recurrir a un sistema de rotación de los corrales o
pastizales para garantizar una buena higiene y minimizar el riesgo de enfermedades.
Artículo 7.13.15.
La buena calidad del aire y la ventilación son factores importantes para la sanidad y el
bienestar de los cerdos y reducen el riesgo de molestias respiratorias, enfermedades y
comportamiento anormal. El polvo, las toxinas, los microorganismos y los gases
nocivos, incluyendo amoniaco, sulfuro de
hidrógeno y metano debidos a la descomposición de los residuos animales, pueden ser
problemáticos en los sistemas cerrados.
La calidad del aire está muy influenciada por la gestión y la estructura de la instalación.
La composición del aire depende de la densidad, el tamaño de los cerdos, la cama y el
suelo, el manejo de los residuos, el diseño de las instalaciones y el sistema de
ventilación.
Una ventilación adecuada, sin corrientes de aire, en particular para los cerdos jóvenes, es
importante para disipar eficazmente el calor de los cerdos y prevenir la acumulación de
gases efluentes (principalmente, amoniaco y sulfuro de hidrógeno), incluyendo los que
emanan del estiércol y el polvo en sistemas de estabulación. La concentración de
amoníaco en recintos cerrados no deberá exceder las 25 ppm. Un indicador útil es que, si
la calidad del aire a nivel de los cerdos incomoda a las personas, es muy probable que
sea un problema para los cerdos.
Artículo 7.13.16.
Entorno térmico
Si bien los cerdos se pueden adaptar a una amplia gama de entornos térmicos, sobre todo si las
razas
y la estabulación se eligen de acuerdo con las condiciones ambientales, las fluctuaciones
repentinas del clima pueden causar estrés térmico por calor o frío.
1. Estrés térmico por calor
Deberá existir una protección contra las condiciones climáticas de frío extremo que
comprometan el bienestar de los cerdos, en particular para los neonatos y los lechones,
así como para aquellos que estén fisiológicamente comprometidos (por ejemplo, los
animales enfermos). La protección se puede obtener mediante aislamiento, camas
adicionales, esteras o lámparas de calor, refugios naturales o artificiales en los sistemas
al aire libre.
Criterios (o variables medibles) basados en el animal: tasa de morbilidad, de mortalidad
y de eliminación selectiva, aspecto físico (piloerrección), comportamiento
(especialmente posturas anómalas, escalofríos, apiñamientos) y cambios de peso y
condición corporal.
Artículo 7.13.17. Ruido
La exposición a ruidos fuertes prolongados o repentinos deberá evitarse para prevenir un
aumento de la agresión, reacciones de estrés y miedo. Los ventiladores, la maquinaria de
suministro del alimento y demás equipos situados al interior o al exterior de las
instalaciones deberán diseñarse, situarse, utilizarse y mantenerse de forma tal que causen
el menor ruido posible.
Criterios (o variables medibles) basados en el animal: comportamiento (por ejemplo,
estampida y vocalización anormal o excesiva), aspecto físico (por ejemplo, lesiones),
eficiencia reproductiva y cambios de peso y condición corporal.
Artículo 7.13.18.
Iluminación
Los sistemas cerrados deberán tener suficiente luz como para permitir que todos los
cerdos se vean entre sí, inspeccionen visualmente su entorno y expresen otros patrones
de comportamiento normales, además que puedan ser vistos claramente por el personal
para realizar inspecciones adecuadas de los cerdos. El régimen de iluminación deberá
prevenir problemas de salud y comportamentales, seguir un ciclo de 24 horas e incluir
periodos suficientes ininterrumpidos de oscuridad y luz, de preferencia que no sean
inferiores a 6 horas en ambos casos.
Las luces artificiales se han de localizar de modo que no causen molestia a los cerdos.
Las cerdas gestantes y las cerdas jóvenes necesitan tiempo para acomodarse antes de
parir. Deberá haber material destinado el nido disponible para las cerdas gestantes y las
cerdas jóvenes durante al menos un día antes del parto. Alrededor de la fecha del parto,
se deberá observar con frecuencia a las cerdas gestantes y a las cerdas jóvenes. Debido
a que algunas cerdas gestantes y cerdas jóvenes necesitan ayuda durante el parto, se
requiere suficiente espacio y personal competente.
El alojamiento en las zonas de partos también deberá aportar confort, calor y protección
a los lechones.
Artículo 7.13.20.
Destete
El destete es un momento muy estresante en la vida de las cerdas y lechones por lo que
se requiere una buena gestión. Los problemas asociados con el destete suelen
relacionarse con el tamaño y la madurez fisiológica del lechón.
Se recomienda que el destete de los lechones se haga a las tres semanas o más de
nacidos, a menos de que un veterinario recomiende algo diferente con fines
profilácticos. Los sistemas de destete precoz exigen buena gestión y nutrición de los
lechones.
Retrasar el destete a la edad de cuatro semanas o más puede producir beneficios tales
como una mejor inmunidad del intestino, disminución de la diarrea y del uso de agentes
antimicrobianos.
Independientemente de la edad, los lechones de bajo peso necesitan recibir cuidados
adicionales y pueden permanecer en grupos pequeños en corrales especiales hasta que
sean capaces de moverse a la zona de cría común.
Los lechones recién destetados son susceptibles de contraer enfermedades, por lo que
resulta esencial el respeto de protocolos con un alto nivel de higiene y un suministro de
alimentos adecuado. Se deberá garantizar que los lechones se destetan en un área limpia,
seca y cálida.
Todos los lechones recién destetados se deben vigilar cuidadosamente durante las
primeras dos semanas después del destete con el fin de detectar cualquier signo de mala
salud o de estrés indebido.
Artículo 7.13.21.
Mezcla de cerdos
La mezcla de cerdos desconocidos puede resultar en lucha para establecer una jerarquía
de dominación por lo que la mezcla deberá reducirse tanto como sea posible. Cuando se
proceda a la mezcla, se han de establecer estrategias encaminadas a reducir la agresión.
Se deberá observar a los animales tras la mezcla e intervenir en caso de agresión intensa
o prologada con el fin de minimizar el estrés y las lesiones.
Artículo 7.13.22.
Selección genética
A la hora de elegir una raza o un cruce para un lugar o un sistema de producción
determinados, además de la productividad y la tasa de crecimiento, será preciso tener en
cuenta consideraciones de bienestar y sanidad.
La selección genética puede mejorar el bienestar de los cerdos, por ejemplo, aumentar el
instinto materno, la viabilidad de los lechones, el temperamento y la resistencia al estrés
y la enfermedad y reducir la caudofagia y el comportamiento agresivo. Incluir las
características genéticas relacionadas con los comportamientos sociales en los
programas de cría también puede reducir las interacciones sociales negativas y aumentar
las positivas que pueden tener efectos benéficos en los animales mantenidos en grupo.
En los sistemas al aire libre y combinados, deberá protegerse a los cerdos de los predadores.
Si es posible, los cerdos también deberán estar protegidos de plagas tales como moscas y
mosquitos en cantidad excesiva.
Artículo 7.13.24.
Los planes de bioseguridad deberán tener como finalidad el control de las principales
fuentes y medios de propagación de los agentes patógenos:
introducción en la piara, especialmente de
diferentes fuentes, semen de animales,
otros animales domésticos, fauna silvestre y
plagas, personas y prácticas sanitarias,
equipos, incluidos vehículos, herramientas e
instalaciones, aire, agua, alimentos y cama,
residuos, estiércol, incluyendo basura y eliminación de animales muertos.
La cojera puede ser un problema en los cerdos. Los operarios cuidadores deberán
verificar el estado de las patas y pezuñas, tomar las medidas preventivas para evitar las
cojeras y mantener el buen estado de patas y pezuñas. Los responsables del cuidado de
los cerdos deberán reconocer a tiempo los signos específicos de enfermedad, dolor,
angustia o sufrimiento tales como tos, abortos, diarrea,
cambios en el comportamiento locomotor o apatía, y los no específicos tales como una
disminución de la ingesta de agua o alimentos, cambios de comportamiento o aspecto
físico anormal.
Los cerdos con mayor riesgo requieren inspecciones más frecuentes por parte de los
operarios cuidadores. Si estas personas sospechan la presencia de una enfermedad o no
pueden corregir las causas de enfermedad, angustia o sufrimiento, deberán consultar a
personas que posean la formación y la experiencia adecuadas, como veterinarios
especialistas u otros asesores cualificados.
Los cerdos que no se puedan mover no deberán desplazarse ni transportarse, a no ser que
sea absolutamente necesario para tratamiento, recuperación o diagnóstico. Tales
desplazamientos deberán efectuarse con sumo cuidado usando métodos que eviten
levantar o arrastrar a los animales de manera que se cause mayor dolor y sufrimiento o se
exacerben las lesiones.
Los operarios cuidadores también deberán ser competentes en evaluar si los animales se
encuentran aptos para el transporte, como se describe en el Capítulo 7.3.
contingencia
Las medidas preventivas de emergencia deberán basarse en los recursos más que en los
resultados. Las alarmas y los sistemas de seguridad se han de inspeccionar con
regularidad. Los planes de contingencia deberán estar documentados y comunicarse a los
diferentes responsables.
Artículo 7.13.26. Gestión
de desastres
Se deberán instaurar planes para reducir y mitigar las consecuencias de desastres (por
ejemplo, temblores, sequías, inundaciones, ventiscas, incendios y huracanes). Estos
planes pueden incluir procedimientos de evacuación, la identificación de terrenos
elevados, la conservación de reservas de alimento y agua, la despoblación y la matanza
humanitaria si fuera necesario.
Es inaceptable permitir que un animal herido o enfermo sufra sin razón. Por
consiguiente, se deberá hacer un rápido diagnóstico para determinar si los cerdos
enfermos o heridos deben ser sacrificados de forma humanitaria o recibir un tratamiento
adicional.
Una persona con la debida formación deberá tomar la decisión sobre el procedimiento
de matanza de modo humanitario.
Antecedentes e importancia
En ellos se utilizan sobre todo como animales de trabajo y/o carga llevando a cabo tareas
duras y bajo condiciones pobres durante largas horas al día. Rara vez pueden descansar,
debido a la extrema dependencia de ingresos de las personas y a la subsistencia diaria
proporcionada por ellos.
Dada la importancia de los équidos en muchas regiones del planeta, se han llevado a
cabo estudios a gran escala para determinar los problemas de bienestar de la gran
población de équidos de trabajo. En cuanto a las prevalencias de los problemas de
bienestar de caballos, mulos y burros que trabajan en cinco países en desarrollo, resultó
que un 90% estaban cojos y un alto porcentaje estaban afectados de lesiones en la piel.
Además, debido a que se encuentran en climas cálidos, una alta proporción de équidos
sufren estrés por calor del esfuerzo físico (Pritchard et al. 2005a)
El análisis de factores de riesgo es la siguiente área que debe abordarse ya que influyen
sobre las desviaciones de los indicadores, utilizando el examen de los recursos
disponibles y cuestionarios detallados para los que trabajan con caballos. La repetición
de la evaluación de bienestar, se puede utilizar para medir el efecto de la gestión de las
intervenciones específicas desarrolladas tras la evaluación de bienestar.
Un modelo de evaluación muy completa se recoge en Wageningen UR Livestock
Research (2011) donde se adaptó a caballos el modelo Welfare Quality («Welfare
Quality» 2016), agrupando los indicadores en 4 pilares y 12 criterios de manera análoga
a la realizada en otras especies como vacuno (Welfare Quality Consortium 2009). Se
incluyen indicadores relacionados con la gestión o el manejo difíciles de medir en
animales de trabajo en países en desarrollo pero de gran importancia en animales de
ocio, recreo, escuela, deporte o reproducción (ganaderías), con indicadores específicos,
ya sean animales estabulados o en libertad. Este modelo se usó como base para estudios
de bienestar equino en Europa y en estudios a gran escala en caballos de deporte como el
realizado por Visser et al. (2014), donde se tienen en cuenta los factores de riesgo y su
incidencia sobre la salud y el comportamiento de animales estabulados.
Indicadores de alimentación
La estimación del peso en los caballos se puede evaluar por varios métodos: balanza,
cinta, mediante fórmulas de estimación del peso, estimación visual o estimación de la
condición corporal o BCS (Body Condition Score). Una cinta de pesaje es una
herramienta que se utiliza con frecuencia para registrar el peso directamente, al pasarlo
alrededor del caballo en el punto más bajo de la cruz. Hay diferentes cintas disponibles
comercialmente y es de sopesar su eficacia variable.
(Ellis y Hollands 1998; Ellis y Hollands 2002). Las fórmulas de estimación del peso
utilizan la medición de la circunferencia del corazón y el cuerpo. Hay una serie de
fórmulas para la estimación del peso en caballos y otras para burros (Carroll y
Huntington 1988; Ellis y Hollands 1998; Burden 2012), sin embargo, no se ha
demostrado que sean fórmulas de estimación válidas para el peso en équidos (Carroll y
Huntington 1988; Ellis y Hollands 1998; Burden 2012; Cappai, Picciau y Pinna 2013).
La estimación visual parece ser el método más utilizado por personas experimentadas y
veterinarios para determinar el peso equino (Ellis y Hollands 1998; Reavell 1999),
aunque es un método totalmente subjetivo utilizando sólo la tasación visual. Dentro de
este grupo, el BCS es un método bien conocido y ampliamente utilizado para la
evaluación de la nutrición adecuada de los animales de granja, incluyendo equinos
(Carroll y Huntington 1988; Pearson y Ouassat 1996; Pritchard et al. 2005a; Burn,
Pritchard y Whay 2009; Burn, Dennison y Whay 2010b; Burden 2012). Es también
subjetivo y semicuantitativo para evaluar la grasa corporal y músculo, ya que tiene en
cuenta la deposición de grasa en las diferentes áreas de examen separando el cuello, la
espalda, las costillas, la pelvis y la cadera (Carroll y Huntington 1988).
El inconveniente que presenta la estimación visual del peso del caballo es que se ha
encontrado que puede resultar inexacta y poco fiable (Ellis y Hollands 1998), en
particular por la excesiva subjetividad de las estimaciones (Burkholder 2000). Sin
embargo, el método BCS es una medida repetible cuando se realiza de acuerdo con
protocolos específicos y también tiene una buena fiabilidad entre observadores
(Burkholder 2000). Utilizando la escala de 5 puntos, el BCS parece ser repetible entre
6 y 10 observadores diferentes (Pritchard et al. 2005a; Burn, Pritchard y Whay 2009;
Burn, Dennison y Whay 2010b). A nivel de campo sólo se ha considerado BCS como
factible para medir con relativa facilidad bajo diferentes condiciones de vida, no sólo en
campo sino también en équidos de trabajo durante su jornada (Carroll y Huntington
1988; Pritchard et al. 2005a; Mekuria y Abebe 2010). Además, el sistema BCS se
puede dominar con relativa rapidez a través de la aplicación y la práctica (Burkholder
2000).
El exceso de grasa corporal, que puede ser local o más generalmente distribuida, puede
causar deterioro de la salud y se asocia con la resistencia a la insulina, dolor cólico y la
pérdida de rendimiento, entre otros (Geor 2008). Por el contrario, la condición corporal
disminuida es un indicador de la reducción de la grasa corporal (Henneke et al. 1983); y
en consecuencia, los animales delgados tendrán menos rellenos naturales en su cuerpo
para protegerlos de lesiones por presión, fricción y cizallamiento causadas por el arnés.
Las causas de gradaciones de condición corporal bajas son multifactoriales: la
desnutrición, el exceso de trabajo, el parasitismo y la enfermedad que a su vez podrían
causar falta de respuesta conductual. A la inversa, la falta de respuesta de
comportamiento puede incluir una disminución del apetito y enfermedad (Hart 1988;
Dantzer y Kelley 2007; Weary, Huzzey y von Keyserlingk 2008) y depresión (Vollmayr
y Henn 2003), que promovería a reducir aún más la condición corporal. Otros factores
que apuntan a encontrar animales más delgados es la estación del año, que influye en la
calidad de los pastos (Saul, Siefert y Opuda-Asibo, 1997; Labruna et al. 2001; Labruna
et al. 2002; Tesfaye y Curran 2005; Yoseph et al. 2005; Ayele et al. 2006).
Los indicadores para evaluar la ausencia de sed prolongada son: la prueba del pliegue
cutáneo, la sequedad de las membranas mucosas y la prueba de la bebida. Son todos
ellos indicadores de origen animal que sólo se han evaluado en equinos de trabajo,
mientras que en los establos de equinos de recreo, se prefiere la revisión periódica de
indicadores basados en el ambiente, como la disponibilidad de agua y el funcionamiento
del bebedero. También se han identificado dos categorías de indicadores de origen
animal: la deshidratación; y la sensación de sed (Dalla Costa et al. 2014).
La ingesta de agua también parece estar relacionado con la deshidratación del sujeto
(Pritchard, Barr y Whay 2006). Sin embargo, la posible confusión de factores que surgen
en caballos exhaustos, en caballos en un lugar distinto al habitual u otros factores de
motivación podrían están presentes.
Indicadores de alojamiento
El único indicador basado en animal para evaluar este criterio utiliza el comportamiento
(Heleski et al. 2002b; Pedersen, Sondergaard y Ladewig 2004; Chaplin y Gretgrix 2010),
ya que los caballos prefieren acostarse en decúbito lateral en lugar de en decúbito
esternal (Pedersen, Sondergaard y Ladewig 2004). Por esta razón, la incapacidad para
acostarse afecta a su bienestar y a su rendimiento. La reducción del espacio puede dar
lugar a diferentes problemas de bienestar, puede aumentar el riesgo de que el caballo se
atasque con la pared del box, por lo que debe ser cuidadosamente evaluado para verificar
que es apropiado.
Raabymagle y Ladewig (2006) observaron que el tamaño del box puede afectar al
comportamiento de reposo de los caballos, ya que en su estudio los animales pasaban
más tiempo recostados cuando estaban en un box grande ([2,5 × la altura del caballo]2
m2), en comparación con uno más pequeño ([1,5 × la altura del caballo]2 m2). A pesar
de ello el comportamiento de reposo nunca ha sido probado como tal en cuanto a su
validez, fiabilidad y repetibilidad, sin embargo, puede ser considerado como una medida
buena para evaluar la comodidad durante el descanso. Se dispone de datos sobre el
tiempo del comportamiento de reposo en caballos; sin embargo, su medición consume
mucho tiempo, por lo que no es verdaderamente viable durante una breve evaluación
en las explotaciones ganaderas.
Facilidad de movimiento
Este criterio se basa en que los animales deben tener suficiente espacio para poder
moverse libremente (Welfare Quality Consortium 2009). La locomoción juega un papel
clave en los caballos ya que tiene efectos tanto físicos como mentales positivos sobre su
salud.
El acceso de los caballos al libre ejercicio y el tiempo diario que lo hacen (cuando no
está trabajando) son también indicadores a tener en cuenta en la evaluación de bienestar.
Muchos propietarios consideran que un caballo de trabajo no necesita ejercicio libre ya
que trabaja a diario y en su caso necesita descanso para reconstituir la energía para el
trabajo del día siguiente. Sin embargo, existen muchos argumentos en contra de esta
falsa creencia. En una revisión de directrices, recomendaciones, experiencias y leyes,
Due (2006) establece claramente que el libre ejercicio diario es en varios aspectos
beneficioso para el mantenimiento de la salud del caballo y el comportamiento
equilibrado y el trabajo diario no es un sustituto adecuado del ejercicio en libertad en
esta especie.
Indicadores de salud
Ausencia de lesiones
Los indicadores basados en el animal que valoran este criterio son: la ocurrencia de
decoloración del pelo (parches de pelos blancos), parches de piel sin pelo (alopecias), las
lesiones de la piel, la presencia de hinchazón en las articulaciones y/o tendones, la
sensibilidad en el dorso y la cojera (Leeb et al. 2003; Pritchard et al. 2005b; Burn,
Pritchard y Whay 2009; Neijenhuis et al. 2011;
Vervaecke et al. 2011), ya que todas estas condiciones podrían estar relacionadas con la
presencia de dolor.
La decoloración del pelo, parches sin pelo y lesiones de la piel se han evaluado mediante
la inspección visual del cuerpo de los animales y se registran ya sea en presencia o
ausencia (Burn, Pritchard y Whay 2009; Mekuria y Abebe 2010) o en una escala de tres
puntos (Leeb et al. 2003). Sólo las lesiones que cubren un área mayor de 2 × 2 cm, 1 × 4
cm en rectángulo ó 2-3-cm de diámetro se registran (Pritchard et al. 2005a; Mekuria y
Abebe 2010). Su presencia puede estar influenciada por el tipo de uso del animal (p. ej.
monta o trabajo), la cantidad y la intensidad del trabajo, el tipo y la calidad del equipo
utilizado, así como la presencia de enfermedad (p. ej. ectoparásitos) o interacciones
sociales agresivas. Por lo tanto, su ubicación según la región corporal, así como el
número y la gravedad debe ser registrada. Las lesiones de piel marcadoras
(estrechamente relacionadas con los riesgos impuestos por el trabajo realizado), la
ausencia de lesiones en las comisuras de los labios y de lesiones provocadas por los
arneses pueden mostrar un buen manejo, un uso y calidad adecuada de los bocados y
arneses y además una buena condición corporal que aporta reservorios de grasa naturales
que protegen de lesiones en los puntos de contacto del arnés (Swann 2006).
Ninguno de los indicadores mencionados para este criterio fue probado científicamente
en cuanto a su validez, sin embargo, la presencia de lesiones se debe considerar una
evidencia de que se han producido anteriormente. La repetibilidad de las observaciones
sólo ha sido evaluada para las lesiones de la piel, la hinchazón de las
articulaciones/tendones y la cojera (Burn, Pritchard y Whay 2009). La fiabilidad entre
observadores ha sido probada y considerada buena para las articulaciones/tendones
inflamados (Pritchard et al. 2005b; Burn, Pritchard y Whay 2009), sin embargo, se ha
encontrado que es controvertida para las lesiones de la piel (Burn, Pritchard y Whay
2009). La fiabilidad entre observadores de la evaluación de la cojera es difícil de lograr,
requiere una amplia formación y experiencia personal del observador (Viñuela-
Fernández et al. 2011). El uso de un sistema de puntuación sencillo (sí/no) se ha
señalado para lograr una buena fiabilidad entre evaluadores (Burn, Pritchard y Whay
2009). Los sistemas de puntuación de uso fácil y simple, junto con la formación
adecuada de los evaluadores son necesarios para mejorar la fiabilidad en la evaluación de
las lesiones en la piel y cojera a nivel de campo.
Todos los indicadores descritos han sido utilizados para la evaluación del bienestar de
los equinos de trabajo y se han considerado fáciles de llevar a cabo en condiciones de
campo ya que no requieren equipos costosos para su valoración (Leeb et al. 2003;
Burn, Pritchard y Whay 2009).
Además, se han diseñado para ser prácticos, rápidos y para minimizar la manipulación y
la interrupción durante la rutina especialmente en animales de trabajo (Pritchard et al.
2005a; Mekuria y Abebe 2010).
Ausencia de enfermedad
La mayoría de las condiciones relacionadas con la mala salud o una enfermedad pueden
ser previstas y se pueden controlar con relativa facilidad, y a menudo el propietario no es
consciente de las posibles soluciones (Wilson 2002).
La presencia de tos, respiración anormal/disnea y/o secreción nasal pueden ser signos de
enfermedad respiratoria (Leeb et al. 2003; Couëtil et al. 2007; Kutasi et al. 2011). Para
evaluar la presencia de respiración anormal/disnea el observador debe examinar si la
expiración se apoya en los músculos del tronco y si las fosas nasales se dilatan. Las
fosas nasales también deben estar limpias y libres de descarga en animales sanos. La
secreción ocular (o anomalías oculares) se podrá anotar en base a presencia/ausencia
(Burn, Dennison y Whay 2010b), o en una escala de 3 puntos (Pritchard et al. 2005a),
que va desde signos de leve descarga a signos de dolor ocular, queratitis, uveitis y
ceguera. El color de las mucosas se evalúa mediante la observación de la encía superior
(color rosado normal) y que oscila en tonalidades de color pálidas, amarillas, blancas o
púrpuras (si es anormal) y se registra como normal/anormal (Pritchard et al. 2005b;
Burn, Pritchard y Whay 2009; Mekuria y Abebe 2010).
Los animales que son mantenidos en el campo fuera del establo durante la noche, se
encuentran expuestos a concentraciones mucho más altas de contaminantes del aire
(polvo, gases, microorganismos, y alérgenos en forma de aerosoles y toxinas) que
contribuyen al desarrollo de obstrucción recurrente de las vías respiratorias y de
inflamación respiratoria (Couëtil et al. 2007). Los problemas respiratorios están
estrechamente asociados con el alojamiento y la presencia de polvo y esporas de hongos
en el aire (Halliwell et al. 1993). La estacionalidad también juega un papel en ciertos
trastornos respiratorios, con mayor riesgo de enfermedad inflamatoria en las vías
respiratorias en invierno y primavera, en comparación con el verano (Couëtil et al. 2007).
Robinson et al. (2006) demostró que la enfermedad inflamatoria de las vías respiratorias
fue más prevalente en los caballos que se mantienen fuera en invierno en comparación
con los estabulados. Además, la mayoría de los casos de enfermedad pulmonar
inflamatoria y obstrucción recurrente son subclínicas en reposo y muestran más signos
durante el ejercicio (Couëtil et al. 2007).
El recorte defectuoso de los cascos así como el herraje inadecuado puede conducir al
desequilibrio de los aplomos y al deterioro de los cascos, así como a la presión sobre
diferentes partes del casco, la tensión en los ligamentos y/o tendones y, finalmente, la
alteración permanente de la marcha (Hill y Klimesh 1996; Popescu y Diugan 2013).
Popescu, Diugan y Spinu (2014) encontraron una fuerte correlación positiva entre la
buena calidad de los cascos y la marcha normal de los caballos, mientras que era
negativa con la ausencia de tendones /articulaciones hinchados. Ésto puede sugerir
también que la salud de los tendones y las articulaciones en caballos de trabajo pueden
no ser tan importantes en comparación con la buena salud de los cascos en la
disminución del riesgo de cojera y marcha anormal. Algunos autores como Wilson
(2002) señalaron que gran parte de las cojeras en los caballos de trabajo se producen por
una lesión o trauma en el pie y/o banda coronaria del casco, que también se asocia a
malas prácticas de manejo de recorte y herrado.
La salud de la capa, suciedad fecal, secreción ocular, color de las mucosas y anomalías
de las extremidades/cascos fueron evaluadas por Burn, Pritchard y Whay (2009) y se
consideraron indicadores con buena repetibilidad. La mayoría de los indicadores se
utilizaron de una manera "simple" para evaluar la presencia de la enfermedad en equinos
de trabajo, por lo que puede ser factible para un análisis del bienestar en las
explotaciones ganaderas y aceptables desde el punto de vista del ganadero/propietario.
Este criterio considera que los animales no deben sufrir dolor inducido por el manejo,
manipulación inadecuada, o procedimientos quirúrgicos de rutina (p. ej., la castración sin
anestesia y/o analgesia) (Welfare Quality Consortium 2009).
Otros indicadores que pueden ser utilizados son las medidas compuestas de puntuaciones
de dolor (p. ej., escala de dolor compuesta o la escala de valoración del dolor en
postcirugía abdominal, que se llevan a cabo a través de una breve observación del
sujeto, p. ej. 5 a 10 minutos). Las puntuaciones de dolor como medida compuesta son el
resultado de no centrarse sólo en la presencia de conductas relacionadas con el dolor y
los cambios en los patrones normales de comportamiento (p. ej., pérdida de apetito),
sino también en parámetros fisiológicos (p. ej., la frecuencia cardiaca, temperatura rectal
y/o la frecuencia respiratoria).
La escala de dolor compuesto ha sido aplicada con éxito por varios autores en
procedimientos quirúrgicos como la castración, o en la presencia de enfermedades tales
como laminitis y cólico (Bussières et al. 2008; van Loon et al. 2010; Graubner et al.
2011) y su validez ha sido probada (Bussières et al. 2008; van Loon et al. 2010). Las
conductas relacionadas con el dolor y la medida compuesta de las puntuaciones de dolor
muestran una buena fiabilidad entre observadores (Bussières et al. 2008; van Loon et al.
2010; Graubner et al. 2011; Dalla Costa, Rabolini, Scelsa, Ravasio, et al. 2012). Estos
indicadores podrían ser bien aceptados por el ganadero/propietario ya que sólo requieren
la observación del sujeto. Por lo tanto, podrían ser factibles para medirse a nivel de
campo, aunque su viabilidad no ha sido probada todavía. Curiosamente, las puntuaciones
de
dolor compuesto se utilizan para la evaluación del dolor en la práctica diaria de los
médicos veterinarios equinos.
ej., la mirada fija, fosas nasales dilatadas, mandíbula apretada), se han descrito de uso
común para identificar la presencia del dolor. Los científicos del proyecto AWIN
centraron su investigación sobre el desarrollo del
prometedor para el dolor (Minero et al. 2012; Dalla Costa et al.
Lansade, Bouissou y Erhard (2008a) han probado la validez tanto del aislamiento como
de la prueba de atracción, demostrando que sólo la primera era apta. Sin embargo, nunca
se han realizado pruebas para determinar la validez de las vocalizaciones, patadas,
mordiscos, lesiones en la piel y grooming. La repetibilidad y fiabilidad entre
observadores tampoco han sido evaluadas para los indicadores descritos. La viabilidad y
a la aceptación por los propietarios de las pruebas de aislamiento y atracción genera
preocupación, ya que requieren mucho tiempo, el consiguiente manejo necesario, así
como la interrupción de la rutina de trabajo que no es compatible con una breve
evaluación del bienestar.
Este criterio considera que los animales deben ser capaces de expresar otros
comportamientos normales, es decir, puedan expresar comportamientos naturales
específicos de la especie, tales como la búsqueda de alimento (Welfare Quality 2009).
Los caballos son una especie de presa y como tal es su naturaleza, el miedo provocado
por situaciones y las consiguientes reacciones de huida pueden ser peligrosas para el
caballo y para el cuidador. La presencia de una amenaza en el entorno inmediato de un
caballo, junto con un temperamento fuerte, juega un importante papel en la
determinación de un estado emocional negativo a largo plazo y la sobrerreacción de
miedo provocado por estímulos. Estas reacciones pueden provocar a su vez respuestas
humanas severas que pueden afectar a la relación hombre- caballo y poner en peligro aún
más el bienestar del animal. Por lo tanto, la búsqueda de indicadores apropiados para
evaluar el temor en los caballos tiene importantes implicaciones prácticas, no sólo para el
bienestar del caballo, sino también para la seguridad humana.
Algunas características del entorno del caballo doméstico podrían actuar como factores
de estrés potencial mediante la limitación de la capacidad de realizar con normalidad el
comportamiento específico de esta especie, tales como la restricción impuesta de la
alimentación, de la locomoción o el imponente aislamiento social (McBride y Hemmings
2009). Un entorno que carece de estímulos y proporciona poca o ninguna posibilidad de
expresar su comportamiento natural puede ser el responsable del desarrollo de conductas
anormales (p. ej., estereotipias) (Broom y Kennedy 1993; Hothersall y Casey 2012).
Las pruebas de miedo son situaciones experimentales diseñadas para evaluar las
respuestas de temor: pruebas de objetos nuevos (p. ej., lona de plástico), pruebas de
sobresalto (p. ej., la apertura de un paraguas), que han sido utilizadas por diferentes
autores para evaluar la conducta de miedo al provocar un estímulo (Le Scolan,
Hausberger y Wolff 1997; Wolff, Hausberger y Le Scolan 1997; Visser et al. 2001;
Visser et al. 2002; Seaman, Davidson y Waran 2002; Momozawa et al. 2003;
Christensen, Keeling y Nielsen 2005; Lansade, Bouissou y Erhard 2008b; Górecka-
Bruzda et al. 2011; Leiner y Fendt 2011). Los parámetros registrados han incluido medir
la frecuencia de los comportamientos (p. ej., mirar, oler, lamer o mordisquear), la
latencia en acercarse a los estímulos, la distancia de huida, vocalizaciones (p. ej.,
resoplando), la defecación durante el estímulo, así como parámetros fisiológicos, tales
como la frecuencia cardíaca antes y después de la prueba.
El valor predictivo y validez para las pruebas de temor (objetos novedosos y pruebas de
miedo a humanos) han sido confirmados (Le Scolan, Hausberger y Wolff 1997; Wolff,
Hausberger y Le Scolan 1997; Visser et al. 2001;Visser et al. 2002; Seaman, Davidson y
Waran 2002; Momozawa et al. 2003; Lansade, Bouissou y Erhard 2008b; Leiner y Fendt
2011). En particular, Górecka-Bruzda et al. (2011) encontraron que la mayor parte de
los indicadores fiables de un rasgo de temor eran en el momento en el que el animal se
acerca al nuevo estímulo y al experimentador.
Los mismos resultados también fueron encontrados anteriormente por varios autores
(Visser et al. 2001; Christensen, Keeling y Nielsen 2005; Henry et al. 2005).
Aunque los indicadores basados en el animal para determinar el temor pueden llevarse a
cabo fácilmente y también medirse (Lansade, Bouissou y Erhard 2008b), las limitaciones
de tiempo para
las pruebas durante una evaluación a nivel de campo pueden obstaculizar su eficacia, por
lo que su uso, sin duda relevante, podría limitarse a evaluaciones completas de bienestar.
Este criterio se centra en el estado emocional de los animales, lo que sugiere que las
emociones negativas como el miedo, la angustia, la frustración o la apatía deben evitarse,
mientras que las emociones positivas como la seguridad o la alegría deben ser
promovidas (Welfare Quality 2009). El potencial para evaluar las emociones positivas
que los animales pueden expresar ha despertado el interés científico en los últimos años
y la conciencia de que el bienestar de los animales es más que la ausencia de efectos
negativos, sino también la presencia de efectos positivos (Boissy et al. 2007). No hay
indicadores basados en el animal para evaluar este criterio en la literatura hasta la fecha;
sin embargo, Boissy et al. (2007) sugieren que algunos comportamientos son indicativos
de estados emocionales positivos (p. ej., el juego y los comportamientos de afiliación).
Si tenemos en cuenta que los caballos están estabulados con frecuencia en boxes
individuales, está claro que estos comportamientos pueden ser difíciles de observar, a
pesar de que pueden ser útiles en la evaluación de caballos que viven en grupo. Mendl,
Burman y Paul (2010) han investigado sobre las pruebas de sesgo cognitivo, que fueron
diseñadas para medir si las manipulaciones alteraban los estados afectivos (p. ej., vivir
en un ambiente inadecuado). Aunqueestos estudios deben considerarse como un
desarrollo significativo en la ciencia del bienestar animal y su validez es generalmente
aceptada, no hay duda de que la viabilidad de las pruebas de sesgo cognitivo durante un
tiempo relativamente breve en la evaluación a nivel de campo es limitado.
Por tanto, el QBA es una forma válida de evaluación del bienestar (Rutherford et al.
2012; Wemelsfelder 2007; Wemelsfelder et al. 2012) que tiene alta fiabilidad entre
observadores en otras especies, p. ej., cerdos (Wemelsfelder et al. 2012). Cabe destacar,
la formación adecuada de los observadores para asegurar su eficacia. Un posible
inconveniente para el uso en campo de la QBA es que el resultado de la evaluación no
es inmediato, de hecho, siempre se requiere algún tipo de análisis estadístico. Por lo
tanto, los esfuerzos deben centrarse en la búsqueda de una manera fácil para recopilar y
analizar los datos. Una posible solución a este problema es el desarrollo de programas
informáticos que puedan almacenar y analizar los datos automáticamente en cuanto se
cargan.
El uso de la QBA es prometedor, rápido, no invasivo y factible para la medición en
campo del estado emocional positivo, previa formación de los evaluadores, por las
ventajas que presenta y la evidente falta de indicadores basados en el animal para evaluar
este criterio
Los animales deben ser manejados bien en todas las situaciones, es decir, los
manipuladores deben promover las buenas relaciones con los animales (Welfare Quality
2009). Los caballos deben ser manejados diariamente y su nivel de confianza con los
seres humanos no solamente influye en su rendimiento y comportamiento, sino también
en sus reacciones de temor que podrían tener efectos perjudiciales en su propia seguridad
y en la de las personas.
Existen diferentes pruebas de relación entre humanos y animales que se han descrito en
la literatura, que se puede utilizar para evaluar este criterio (prueba de enfoque
voluntario, caminar al lado, contacto de la barbilla). Estas medidas son apropiadas para
evaluar la relación humano- animal mediante la evitación o la amabilidad hacia el ser
humano (Søndergaard y Halekoh 2003; Pritchard et al. 2005a; Burn, Dennison y Whay
2010b; Maros, Boross y Kubinyi 2010; Popescu y Diugan 2013). En un entorno de
campo, las pruebas se realizan generalmente donde el animal es libre para moverse.
En la prueba del enfoque, el evaluador comienza desde una distancia de 3 m del animal
y, a un ritmo normal, se acerca y registra su reacción (p. ej., si el animal es amistoso o
se aleja del evaluador) (Pritchard et al. 2005b; Burn, Dennison y Whay 2010b; Popescu
y Diugan 2013). En la prueba de caminar al lado del animal, el evaluador empieza
caminando desde la cabeza hasta la grupa y, a continuación, volviendo a lo largo del
lado opuesto, anotando las señales de atención o interés. En equinos de trabajo, la
aceptación al contacto de la barbilla ha dado una idea del vínculo humano-animal y la
respuesta al contacto humano (Pritchard et al. 2005b; Burn, Dennison y Whay 2010b;
Popescu y Diugan 2013).
Artículo 7.3.1.
El tiempo que los animales pasen viajando deberá ser lo más corto
La mayor parte del ganado doméstico vive en grupos y sigue a un líder instintivamente.
Los animales que puedan hacerse daño unos a otros cuando estén en grupo no deberán
ser agrupados.
El deseo de algunos animales de controlar su espacio individual deberá tenerse en
cuenta a la hora de diseñar las instalaciones de carga y descarga, así como los buques y
contenedores de transporte. Los animales domésticos intentarán escaparse si alguien se
aproxima a más de cierta distancia de ellos. Esta distancia crítica, que define la zona de
escape, varía en función de las especies y de los individuos de una misma especie y
depende de su contacto previo con los seres humanos. Los animales criados a
proximidad de las personas, o sea domésticos, tienen una zona de escape reducida,
mientras que los que se crían en pasto abierto o en sistemas extensivos pueden tener
zonas de escape que varían entre uno y varios metros. Los operarios cuidadores evitarán
ingresar bruscamente en la zona de escape, para no provocar una reacción de pánico que
pueda dar lugar a una agresión o a un intento de fuga y comprometer el bienestar de los
animales.
Los operarios cuidadores utilizarán el punto de equilibrio situado en el lomo de los
animales para desplazarlos, colocándose detrás de este punto para desplazarlos hacia
adelante y delante del punto para hacerles retroceder.
Los animales domésticos tienen una visión angular amplia, pero una visión frontal
limitada y escasa percepción de la profundidad. Eso significa que pueden detectar
objetos y movimientos junto a ellos y detrás de ellos, pero sólo calcular distancias
delante de ellos.
Aunque la mayoría de los animales domésticos tienen un olfato sumamente sensible, sus
reacciones a los olores que perciben durante el viaje difieren. Al manipular los animales
se tendrán en cuenta los olores que les provocan reacciones negativas.
Los animales domésticos perciben una gama de frecuencias mayor que las personas y
son más sensibles a las frecuencias más altas. Tienden a alarmarse ante un ruido fuerte y
constante y ante ruidos repentinos, que pueden ocasionarles pánico. La sensibilidad a
este tipo de ruidos también deberá tenerse en cuenta cuando se manipule a los animales.
2. Supresión de distracciones
a) reflejos sobre metales brillantes o suelos húmedos: desplazar un foco o cambiar de sistema
de iluminación;
b) entradas oscuras: iluminar con luz indirecta que no se proyecte directamente en los ojos de
los animales que se aproximen;
c) movimiento de la gente o de material delante de los animales: instalar laterales sólidos o
mamparas en las mangas y rampas;
d) pasadizos sin salida: evitarlos a ser posible haciendo que terminen en curva o creando una
salida ilusoria;
e) cadenas u otros objetos sueltos que cuelguen de las mangas o las cercas: retirarlos;
f) suelos desiguales o un declive brusco en el suelo: evitar los suelos de superficie desigual o
instalar un sólido suelo falso para dar la impresión de una superficie sólida y continua;
g) silbido de aire de aparatos neumáticos: instalar silenciadores, utilizar un aparato hidráulico
o evacuar la alta presión hacia el exterior mediante un tubo flexible;
h) golpeo y choque de objetos metálicos: instalar topes de caucho en las rejillas y otros
dispositivos para reducir el contacto entre metales;
i) corrientes de aire de los ventiladores o cortinas de aire en la cara de los animales: cambiar
la orientación o la posición de los aparatos.
Ejemplo de una zona de escape (bovinos)
Point ofpunto de
Esquema de movimiento del operario cuidador para hacer avanzar a los bovinos
Return path leaving flight al regreso deja la zona de
Restrainerestraine
Artículo 7.3.3.
Point ofpunto de
Responsabilidades
Una vez tomada la decisión de transportar los animales por vía terrestre, su bienestar
durante el viaje es una cuestión primordial y una responsabilidad que comparten todas
las personas que participan en las operaciones de transporte, de las cuales se describen
detalladamente, más adelante, en este artículo las responsabilidades personales.
Competencia
1) Toda persona responsable de los animales durante un viaje deberá tener la competencia que
requieran sus atribuciones, de acuerdo con lo especificado en el Artículo 7.3.3. Dicha competencia
podrá adquirirse por medio de una formación oficial o de experiencia práctica.
2) Para evaluar la competencia de los cuidadores se tendrán en cuenta, cuando menos, sus
conocimientos profesionales y la capacidad de aplicar dichos conocimientos en los siguientes
ámbitos:
a) planificación de un viaje, incluida la previsión del espacio, los alimentos, el agua y la
ventilación necesarios;
b) obligaciones con los animales durante el viaje y durante las operaciones de carga y
descarga;
c) fuentes de asesoramiento y asistencia;
d) comportamiento de los animales, signos generales de enfermedad e indicadores de
condiciones de bienestar
precarias, como estrés, dolor y cansancio, y modo de atenuarlos;
e) evaluación de la aptitud de los animales para viajar; si se tienen dudas sobre la aptitud física
de un animal para viajar, el animal deberá ser examinado por un veterinario;
f) autoridades pertinentes y normas de transporte aplicables, así como requisitos de
documentación conexa;
g) procedimientos generales de prevención de enfermedades, incluidas la limpieza y la
desinfección;
h) métodos apropiados de manipulación de los animales durante el transporte y las operaciones
conexas de concentración, carga y descarga;
i) métodos de inspección de los animales, gestión de situaciones frecuentes durante el
transporte, como, por ejemplo, inclemencias del tiempo, y respuestas a situaciones de emergencia
(necesidad de sacrificar a un animal de forma que no sufra, por ejemplo);
j) aspectos de la manipulación y del cuidado de animales característicos de las diferentes
especies y de las diferentes edades, incluidos el suministro de agua y alimentos y la inspección, y
k) mantenimiento de registros y del diario de ruta.
del viaje
6. Espacio disponible
c) Cuando los animales se tumben deberán tener suficiente espacio para adoptar una posición
normal, sin estar unos encima de otros, y que permita la termorregulación necesaria.
d) Cuando los animales estén de pie deberán tener suficiente espacio para adoptar una posición
equilibrada según requiera el clima y la especie transportada.
e) La altura libre necesaria dependerá de la especie animal transportada. Cada animal deberá
poder adoptar su posición natural durante el transporte (incluso durante la carga y descarga) sin
tocar el techo o el piso superior del vehículo; en todo caso, la altura deberá ser suficiente para
permitir la correcta circulación de aire entre los animales. Por lo general, estas condiciones no serán
aplicables a las aves de corral, con excepción de los polluelos de un día. Sin embargo, en
condiciones tropicales y subtropicales (en estudio), será beneficioso para las aves de corral disponer
de suficiente altura libre para permitir la aeración de la cabeza.
f) El espacio disponible para cada animal se calculará con arreglo a lo indicado en los
documentos nacionales o internacionales pertinentes. El número y tamaño de las jaulas en el
vehículo deberán variar, cuando sea posible, para instalar a los grupos de animales ya establecidos y
para evitar grupos demasiado grandes.
a) Los animales deberán ser colocados de manera que sea posible observarlos con regularidad
durante el viaje para velar por su seguridad y bienestar. Por lo general, esta condición no será
aplicable a las aves de corral; con todo, deberán realizarse esfuerzos por observar las condiciones
generales en los contenedores.
b) Si los animales son transportados en contenedores o vehículos de varios pisos que no
permiten el libre acceso para su observación, debido, por ejemplo, a una altura entre pisos
demasiado baja, no podrán ser inspeccionados correctamente y cualquier lesión grave o enfermedad
podrá pasar desapercibida. En esas circunstancias, se autorizarán duraciones de viaje más cortas y la
duración máxima variará en función de la frecuencia con la que puedan surgir problemas con la
especie transportada y las condiciones de transporte.
9. Control de enfermedades
c) de ser posible, se vacunará a los animales contra las enfermedades a las que pueden verse
expuestos en el lugar de destino;
d) la medicación utilizada con fines profilácticos o terapéuticos debe ser aprobada por la
autoridad veterinaria del país importador y del país exportador y ser administrada únicamente por
un veterinario o una persona a la que un veterinario haya dado las instrucciones necesarias.
a) Las condiciones meteorológicas extremas son peligrosas para los animales transportados y
exigen un diseño apropiado del vehículo para reducir los riesgos al mínimo. Se tomarán
precauciones especiales con los animales que no estén aclimatados o a los que afecten el calor o el
frío. En ciertas condiciones extremas de calor o de frío, los animales no deberán ser transportados.
b) En algunos casos, el transporte por la noche reducirá el estrés térmico o los efectos adversos
de otros elementos externos.
Artículo 7.3.6
Documentación
e) la identificación de los animales para poder aplicar la trazabilidad de los animales hasta el
establecimiento de salida y, si es posible, hasta el establecimiento de origen;
f) pormenores sobre los animales que se considere que corren riesgo de no poder disfrutar de
suficiente bienestar durante el transporte (apartado 3 e) del Artículo 7.3.7.);
g) pruebas documentadas del período de descanso y del acceso a alimentos y agua antes del
viaje;
h) la densidad de carga estimada para cada cargamento de la remesa;
3) Cuando se exija que las remesas de animales vayan acompañadas de una certificación
veterinaria, ésta deberá informar sobre:
c) el estado de salud de los animales, así como cualquier prueba, tratamiento o vacuna a que
hayan sido sometidos;
Artículo 7.3.7.
a) Será necesario ofrecer descanso a los animales antes de emprender el viaje si su bienestar se
ha visto afectado durante el período de recogida por el entorno físico o por su promiscuidad. Será
un veterinario u otra persona competente quien juzgue si es necesario que los animales descansen.
c) Se deberá tener en cuenta la experiencia previa de transporte de los animales, así como su
preparación y adaptación al mismo, si se conocen, ya que pueden reducir su temor y estrés.
d) Se suministrarán alimentos y agua a los animales antes del viaje si éste tiene una duración
superior al intervalo normal de espera de los animales para alimentarse y abrevarse. Las
recomendaciones relativas a las diferentes especies se pormenorizan en el Artículo 7.3.12.
f) Antes de cada viaje, los vehículos y contenedores serán limpiados a fondo y, si es necesario,
tratados, a efectos de sanidad animal y salud pública, con métodos autorizados por la autoridad
competente. Cuando se necesite efectuar una limpieza durante el viaje se velará por que cause el
menor estrés y el menor riesgo posible para los animales.
g) Cuando un operario cuidador considere que los animales que se van a cargar corren riesgo
de enfermarse o tenga serias dudas sobre su aptitud para viajar, los animales deberán ser
examinados por un veterinario.
b) mezclar animales de una misma especie salvo si existe una alta probabilidad de agresión, y
mantener apartados los individuos agresivos (las recomendaciones relativas a las diferentes especies
se pormenorizan en el Artículo 7.3.12.). En el caso de determinadas especies, no mezclar animales
de grupos distintos, porque puede afectar a su bienestar, a menos que hayan establecido una
estructura social;
c) separar a los animales jóvenes o pequeños de los mayores o más grandes, excepto a las
madres lactantes de sus crías;
d) no mezclar animales que posean cuernos o astas con animales que carezcan de ellos, a no
ser que se juzguen compatibles;
a) Cada animal será inspeccionado por un veterinario o un operario cuidador que evaluará su
aptitud para viajar. En caso de duda sobre la aptitud de un animal para viajar, el animal deberá ser
examinado por un veterinario. Los animales que no sean considerados aptos para viajar no serán
cargados en el vehículo, a menos que sea necesario transportarlos para someterlos a tratamiento
veterinario.
b) El propietario y el agente tomarán disposiciones para que los animales rechazados por no
ser considerados aptos para el viaje sean manipulados y atendidos con consideración y eficacia.
ii) los que no pueden permanecer de pie sin ayuda y llevan peso en cada pata;
iv) los que no pueden ser desplazados sin que se les ocasione sufrimiento adicional;
vi) las hembras preñadas que se hallarían en el último 10% del tiempo de gestación en la fecha
de
descarga prevista;
vii) las hembras que habría que separar de la cría parida 48 horas antes;
viii) los animales que por su condición física no soportarían las condiciones climatológicas
previstas.
d) Los riesgos durante el transporte se reducirán gracias a la selección de los animales mejor
adaptados a las condiciones del viaje y aclimatados a las condiciones meteorológicas previstas.
e) Los animales que corren riesgo de no poder disfrutar de suficiente bienestar durante el
transporte y que necesitan condiciones especiales (diseño particular de las instalaciones y los
vehículos y determinada duración del viaje, por ejemplo) y mayor atención durante el transporte
pueden ser:
vi) las hembras en estado avanzado de gestación o en período de lactación y las madres y sus
crías;
vii) los animales que han estado expuestos a factores de estrés o a agentes patógenos antes del
transporte;
viii) los animales que han sido sometidos recientemente a una intervención quirúrgica
(extirpación de los cuernos, por ejemplo) y cuyas heridas todavía no han cicatrizado.
Carga
1. Supervisión por personal competente
a) La carga deberá planificarse minuciosamente, ya que es una operación que puede afectar al
bienestar de los animales transportados.
b) La carga deberá ser supervisada o dirigida por operarios cuidadores. Los animales serán
cargados con calma, sin ruidos ni hostigamiento ni empleo de fuerza innecesarios. El proceso no
será obstaculizado por personal auxiliar sin formación o por espectadores.
2. Instalaciones
a) Las instalaciones para la carga, incluidos el recinto de concentración, los pasillos y las
rampas de carga, se diseñarán y construirán teniendo en cuenta las necesidades y capacidades de los
animales en cuanto a dimensiones, pendientes, superficies, ausencia de salientes puntiagudos,
suelos, etc.
b) Las instalaciones de carga deberán tener una iluminación adecuada para que los operarios
cuidadores puedan observar fácilmente a los animales y para que los animales puedan moverse
libremente en todo momento. La luz deberá ser de intensidad uniforme y proyectarse directamente
sobre los accesos a las jaulas de clasificación, los pasillos y las rampas de carga, y deberá ser de
mayor intensidad dentro de los vehículos o contenedores, a fin de evitar que los animales se nieguen
a proseguir. Una luz de baja intensidad facilitará la captura de las aves de corral y de algunos otros
animales. Se podrá necesitar una iluminación artificial. El piso de las rampas de carga y demás
instalaciones deberá ser antideslizante.
c) La ventilación durante la carga y el viaje deberá proporcionar aire fresco y eliminar el calor
excesivo, la humedad y los humos tóxicos (amoníaco y monóxido de carbono, por ejemplo), y
prevenir acumulaciones de amoníaco y de dióxido de carbono. Cuando haga calor, la ventilación
deberá refrescar adecuadamente a cada animal. En algunos casos se logrará una ventilación
adecuada aumentando el espacio disponible para los animales.
b) Limitar el empleo de instrumentos a los instrumentos accionados por pilas y aplicarlos a los
cuartos traseros de cerdos y grandes rumiantes solamente, pero nunca a partes sensibles, como los
ojos, la boca, las orejas, la región anogenital o el vientre. No utilizar estos instrumentos con
caballos, ovejas o cabras, cualquiera sea su edad, ni con terneros o lechones.
c) Utilizar los instrumentos útiles y autorizados para mover a los animales (paneles, banderas,
tablillas de plástico, fustas [una vara con una correa corta de cuero o lona sujeta a un extremo],
bolsas de plástico y cencerros) únicamente a fin de estimular y dirigir el movimiento de los
animales sin estresarlos en exceso.
f) Está permitido utilizar perros bien adiestrados para ayudar a cargar ciertas especies.
g) Asir o levantar a los animales de modo que no les cause dolor o sufrimiento ni daños físicos
(magulladuras, fracturas o dislocaciones, por ejemplo). En el caso de los cuadrúpedos, sólo se
levantarán manualmente, y de manera adaptada a la especie, los animales jóvenes o las especies
pequeñas; no se causará jamás dolor o sufrimiento a los animales asiéndolos o levantándolos
solamente por la lana, el pelo, las patas, el cuello, las orejas o la cola, excepto en los casos de
emergencia en que el bienestar de los animales o la seguridad de las personas esté en peligro.
b) Los vehículos deberán conducirse con suavidad y prudencia, sin girar ni frenar
bruscamente, para reducir al mínimo movimientos descontrolados de los animales.
a) Se deberá proteger a los animales contra el daño que puedan causarles condiciones de calor
o de frío durante el viaje. Los procedimientos eficaces de ventilación para mantener la temperatura
que necesiten los animales en los vehículos o contenedores variarán según las condiciones
meteorológicas de frío, calor seco o calor húmedo, pero en todos los casos deberá evitarse la
formación de gases tóxicos.
b) En caso de calor, el ambiente dentro de los vehículos o contenedores se podrá regular con el
aire producido por el movimiento del vehículo. Con temperaturas altas o muy altas, se acortará la
duración de las paradas durante el viaje y los vehículos deberán aparcarse a la sombra, con
ventilación adecuada.
c) Para reducir al mínimo el riesgo de que los animales resbalen o se ensucien y mantener un
ambiente salubre, se retirarán del piso los excrementos y la orina cada vez que sea necesario y se
eliminarán de manera que impida la transmisión de enfermedades y se respeten todas las normas
sanitarias y medioambientales pertinentes.
c) Los buques de carga rodada deberán disponer de procedimientos para tratar animales
enfermos, lesionados o muertos durante el viaje.
a) Si la duración del viaje exige alimentar o abrevar los animales a lo largo del trayecto o si lo
exigen las necesidades inherentes a la especie, se deberá facilitar el acceso a los alimentos y el agua
necesarios (adecuados para su especie y edad) a todos los animales transportados en el vehículo y
prever espacio suficiente para que todos puedan dirigirse a las fuentes de alimentos y agua, teniendo
en cuenta la posibilidad de competición por los alimentos.
b) Los animales transportados por vía férrea, deberán ser inspeccionados en las paradas
previstas. El transportista ferroviario responsable de la operación deberá controlar la progresión de
los trenes que transporten los animales y tomar todas las medidas apropiadas para reducir al mínimo
los retrasos.
c) Durante las paradas se comprobará que los animales permanecen debidamente confinados,
disponen de agua y alimentos suficientes y se encuentran en buenas condiciones físicas.
Artículo 7.3.10.
b) La descarga deberá ser supervisada y/o dirigida por un operario cuidador que tenga
conocimientos y experiencia de las características de comportamiento y físicas de las especies
descargadas. Los animales deberán ser descargados del vehículo e introducidos en instalaciones
apropiadas lo antes posible después de la llegada al lugar de destino, pero se tomará el tiempo
necesario para proceder innecesario.
d) Para más detalles sobre la descarga de animales en mataderos, véase el Capítulo 7.5.
a) Los animales que se enfermen, lesionen o incapaciten durante un viaje deberán ser tratados
debidamente o ser sacrificados de forma humanitaria (véase el Capítulo 7.6.). Si es necesario, se
solicitará asesoramiento veterinario para su cuidado y tratamiento. En algunos casos, bienestar de
los animales que no puedan caminar por cansancio, lesión o enfermedad, exigirá que se les atienda
o que sean sacrificados a bordo del vehículo. Se recurrirá a un veterinario u otra persona o personas
capaces de sacrificarlos de forma que no sufran.
c) la exposición de los animales a agentes patógenos que pueden contaminar los vehículos,
lugares de descanso, mercados, etc.
4. Limpieza y desinfección
a) Los vehículos, jaulas, contenedores, etc. utilizados para transportar animales se limpiarán
antes de ser reutilizados y se eliminarán en particular los restos de estiércol y cama o yacijas
mediante cepillado, lavado y enjuague con agua y detergente. Esta medida se acompañará de una
desinfección cuando haya riesgo de transmisión de enfermedad.
b) El estiércol, la cama o las yacijas y los cuerpos de los animales que mueran durante el viaje
se eliminarán de modo que impida la transmisión de enfermedades y se respeten todas las normas
sanitarias y medioambientales pertinentes.
c) Los establecimientos en los que se descarguen animales, tales como mercados de ganado,
mataderos, lugares de descanso, estaciones de ferrocarril, etc., deberán disponer de zonas
apropiadas para la limpieza y la desinfección de los vehículos.
Artículo 7.3.11.
2) En caso de que rechace la importación de los animales, la autoridad competente del país
importador deberá facilitar instalaciones de aislamiento adecuadas para la descarga de los animales
del vehículo y su contención en condiciones seguras hasta que se resuelva la situación, sin que ello
entrañe un riesgo para la sanidad de su población animal. En ese caso, las prioridades serán las
siguientes:
a) la autoridad competente del país importador deberá notificar inmediatamente por escrito los
motivos del rechazo;
b) en caso de rechazo por motivos zoosanitarios, la autoridad competente del país importador
deberá facilitar el acceso inmediato a los animales a uno o más veterinarios, a ser posible
veterinarios de la OIE designados por el Director General, para que evalúen su estado de salud en
relación con las preocupaciones del país importador, así como las instalaciones y los permisos
necesarios para efectuar rápidamente las pruebas de diagnóstico necesarias;
c) la autoridad competente del país importador deberá facilitar el acceso a medios que
permitan una evaluación constante de la sanidad y de otros aspectos relacionados con el bienestar
de los animales;
3) En caso de que la autoridad competente exija que los animales permanezcan en el vehículo,
las prioridades serán las siguientes:
d) facilitar el acceso a medios que permitan una evaluación constante de la sanidad y de otros
aspectos relacionados con el bienestar de los animales, así como las medidas necesarias para hacer
frente a cualquier problema que surja con los animales.
4) La OIE utilizará su mecanismo de solución de diferencias para proponer una solución que
puedan aceptar ambos países y tenga debidamente en cuenta los problemas relacionados con la
sanidad y el bienestar de los animales.
Artículo 7.3.12.
Los camélidos del Nuevo Mundo son, en este contexto, las llamas, las alpacas, los
guanacos y las vicuñas. Estos animales tienen vista aguda y, al igual que la especie
ovina, pueden subir pendientes inclinadas, aunque se recomienda que las rampas sean lo
más planas posible. Resulta más fácil transportar a estos animales en grupo, pues un
animal aislado tratará por todos los medios de reunirse con sus congéneres. Aunque
suelen ser dóciles, tienen la desconcertante costumbre de escupir para defenderse.
Durante el transporte suelen tumbarse y estirar las patas delanteras; por lo tanto, los
surcos bajo los tabiques de separación deberán estar situados a una altura suficiente para
impedir que a los animales se les queden las patas apresadas en ellos cuando se levanten.
Los bovinos son animales sociables y pueden ponerse nerviosos si se les aleja del grupo.
El orden social se establece hacia los dos años de edad. La mezcla de grupos diferentes
altera el orden establecido y puede dar lugar a comportamientos agresivos hasta que se
restablece un nuevo orden social. El hacinamiento favorece asimismo la hostilidad, pues
los animales necesitan espacio propio. El comportamiento social varía en función de la
edad, la raza y el sexo; los animales de la raza Bos indicus o producto de un cruce con
esta raza suelen tener un temperamento más nervioso que las razas europeas. Cuando se
transportan en grupos, los toros jóvenes son relativamente juguetones (tienden a empujar
y forcejear), pero con la edad muestran mayor agresividad y empeño en defender su
territorio. Un toro adulto tiene un espacio propio de seis metros cuadrados como mínimo.
Las vacas con crías tienen un comportamiento muy protector, por lo que puede resultar
peligroso manipular un ternero en presencia de su madre. Los bovinos tienden a evitar
los pasadizos o vías sin salida.
Los caprinos son una especie animal que debe ser manipulada con calma para evitar que
los animales se pongan nerviosos y resulte difícil guiarlos o conducirlos a cualquier
lugar. Durante el transporte se debe aprovechar su instinto gregario y evitar toda
actividad que pueda asustar, herir o agitar a los animales. Las cabras son animales
particularmente hostiles y pueden exigir un espacio individual propio. La introducción de
nuevos individuos en el grupo puede provocar víctimas, sea por agresiones físicas, sea
porque a las cabras más débiles las demás les impidan el acceso al agua y a los
alimentos.
Los équidos son, en este contexto los asnos, los mulos, y los burdéganos. Estos animales
se caracterizan por una vista aguda y un ángulo de visión muy amplio. Según sus
experiencias pasadas, la carga resultará relativamente fácil o, por el contrario, ardua si
los animales carecen de experiencia o si asocian la operación de carga a condiciones de
transporte precarias. En este caso, dos cuidadores con experiencia podrán cargar el
animal cogiéndose del brazo o colocando una correa de cuero bajo la grupa. También
podrá ser útil vendar los ojos del animal. Las rampas deberán tener poca pendiente. Los
escalones no suelen plantear problemas al subir, pero al bajar los caballos tienden a
saltar, por lo que convendrá que los escalones sean lo más bajos posible. Aunque es
preferible transportar los caballos en boxes individuales, podrán ser transportados en
grupo, siempre y cuando sean compatibles. En ese caso, los animales deberán ser
desherrados. Los caballos son propensos a contraer afecciones respiratorias si los
ronzales les impiden levantar y agachar la cabeza durante cierto tiempo.
Los ovinos son una especie animal de naturaleza sociable, vista aguda, comportamiento
relativamente sutil y poco demostrativo y fuerte tendencia gregaria, especialmente
cuando están nerviosos. Por consiguiente, los animales de esta especie deben ser
manipulados con calma y su instinto gregario debe ser aprovechado durante el transporte.
Hacinadas, las ovejas pueden mostrarse agresivas y sumisas para tratar de preservar su
espacio individual y pueden hacerse daño. Al separarles del grupo para inspecciones o
aislamientos individuales se agitan y forcejean para volver al rebaño. Conviene, por
tanto, evitar toda actividad que pueda asustar, herir o agitar a los animales. Las ovejas
suben rampas inclinadas sin dificultad.
Tránsito COTA
Los inspectores sanitarios destacados en cada puesto de control, deberán controlar que
la tropa de animales en tránsito cuente con:
1. COTA, éste documento debe ser original
2. En el ángulo superior izquiedo, el COTA deberá contar con un código de barra y los dígitos
correspondientes.
3. En los Puestos de Control informatizados SIGOR III, el lector de código de barra, deberá
identificar dicho COTA y desplegar automáticamente los datos del mismo, que deberán identificar
dicho COTA y desplegar automáticamente los datos del mismo, que deberán guardar relación
exacta, con los datos consignados en el documento impreso presentado en el puesto de control,
información a ser verificada durante la inspección de los animales transportados (cantidad y
categoría).
5. En el caso que el COTA que no pueda ser registrado informáticamente, se labra acta de
intervención y se comunica a la Coordinación de Puestos de Control, quien realizará el seguimiento
informático, analizando los motivos por los que el registro informático no fue posible, estableciendo
los procedimientos a seguir, caso por caso.
8. Para la movilización de animales, en todas sus categorías y finalidades, deberán contar con
el registro de la fecha de vacunación del Periodo Vigente.
9. La validez del COTA, para tránsito, corresponde a ocho días, pudiendo ser revalidado por
ocho días más, por única vez, procedimiento en el que indefectiblemente el COTA deberá estar
acompañado por el ticket de revalidación emitada por el SIGOR III en las Unidades Zonales y
Centros de emisión de COTA de la Dirección de Campo.
10. La Marca Dominante que figura en el casillero del COTA, deberá guardar relación directa
con la que portan los animales en tránsito y estará ubicado del lado izquierdo del animal, quemadas
a fuego. La marca dominante del lado izquierdo, es de uso obligatorio en todo el territorio nacional,
según (Ley 2576/2005 Reinscripción de marcas y señales).
11. En caso de llegar al Puesto de Control, animales que no portan la marca dominante se
labrara acta de intervención, se demora la tropa y se solicita al propietario los respaldos de las
marcas que portan los animales, una vez verificados y constatados que corresponden a origen y
propiedad, se autorizara la marcación a fuego, correspondiente con la marca dominante previa
presentación de Boleta de Marca.
En caso de llegar al Puesto de Control, animales que portan marcan dominante cuyo
diseño no corresponde a lo declarado en COTA, se labrara acta intervención, se demora
la tropa, hasta la presentación de documentos, por parte del propietario, que aclare la
situación.
13. En el caso de llegar al Puesto de Control, menor cantidad de animales en tránsito, de lo que
figura en COTA. El Funcionario del Puesto de Control procederá a la apertura de la ventana
informática del SIGOR III y/o planilla manual correspondiente, para el registro y generación del
Acta a Acreditar, deberá tener el sello de: Acompaña Acta a Acreditar, completando el número
correspondiente cuya copia deberá ser presilla da al COTA y entregada al transportista.
Cargas con precintas rotas de Primer Control: queda sin efecto el control realizado
en el primer Puesto de Control, y pasa a formar parte de una carga no controlada,
quedando sujeta, nuevamente, a todos los procedimientos de Primer Control.
17. En caso de llegar al Puesto de Control, transporte y tropa, con las siguientes irregularidades
administrativas detectadas en documentos:
En todos los casos citados más arriba, se procederá a labrar acata de intervención
haciendo constar la irregularidad detectada y con esa salvedad pasa a destino con el
compromiso de regularizar la documentación según destino, si es para frigorífico antes
de la faena, si es para ferias de remate antes de la subasta y si es para otro
establecimiento ganadero, antes de su registro en unidad zonal destino.
18. En los casos de llegar al puesto de control:
Ante todas estas irregularidades mencionadas en el punto 19, se procederá a labrar acta
de intervención, se demora la tropa y se deberá reportar obligatoriamente de la
irregularidad detectada al superior inmediato, para establecer el procedimiento a seguir.
20. Tropas con COIBFE, queda exonerados del precintado de Primer Control.
21. Todos los procedimientos detallados hasta este punto, son los válidos para ser aplicados en
los Puestos, como Primer Control y aplicados solo a tropas con finalidades de faena y feria de
consumo. Los mismos procedimientos aplicados a todas las demás finalidades en cada pueso de
control obligatorio.
Anexo II
PROCEDIMIENTOS DE RECONTROL
2. El Inspector Sanitario deberá verificar todas las documentaciones y constatar que los
números de precintos consignados en el Primer Control correspondan a los que se encuentran en
tránsito, igualmente deberá de verificar la integridad de los precintos.
3. Una vez confirmado, que los precintos se encuentran íntegros y cuyos números
corresponden, el Inspector Sanitario procederá a la carga en el sistema informático del SIGOR III
Módulo Planilla de Recontrol- a través del lector de código de barra, con lo cual quedara
desplegado todos los datos de COTA y números de precintos, procediendo al guardado informático
y registro de las documentaciones.
4. En los Puestos de Control que no cuente con Sistema Informático SIGOR III, los registros
de Recontrol quedaran asentados en Planillas Manuales y Formularios de Recontrol vigentes.
5. Una vez verificada toda la documentación y los precintos, ante la ausencia de irregularidad
se procede a la firma, aclaración de firma y sello del Funcionario del Puesto de Control respectivo,
en el casillero correspondiente del COTA. Se procede al registro, mediante Sello de Recontrol con
números de Precinto.
9. Finalmente, para las tropas con COIBFE se aplicaran los mismos procedimientos de
Recontrol.
Legislación Nacional
Artículo 2°.- Objeto de aplicación. Sin perjuicio de las demás normas de protección
faunística vigentes en el país, esta Ley será aplicable a todos los animales domésticos, ya
sean mamíferos, aves, reptiles, peces, anfibios. Especialmente será de aplicación a
perros, gatos. Será también aplicable a animales silvestres y exóticos en cautiverio.
Las disposiciones de la presente Ley que se opusieren a Leyes vigentes que garanticen
mayor protección a los animales, se aplicarán solamente en forma supletoria en cuanto
garanticen los postulados del Artículo 1° de la presente Ley.
1. Formular, proponer y participar de las políticas de protección del bienestar animal y de control y
erradicación de la violencia hacia los mismos, así como ejecutar conjunta o separadamente con los
organismos competentes los programas nacionales, especialmente en las siguientes áreas:
e) Tratamiento adecuado, así como sanitación a los animales de granja, zoológicos y parques
recreativos; y,
f) Tratamiento adecuado, control y protección apropiada a los animales que realizan espectáculos
públicos.
9. Promover acciones judiciales ante los Juzgados y Tribunales de la República, tendientes a hacer
cumplir las disposiciones de esta Ley, tales como solicitar medidas cautelares; órdenes de
allanamientos; órdenes de registro; de secuestro, de liberación de animales en emergencia u otras
medidas, así como los actos que complementan a estos, especialmente en los casos en que el éxito
de la acción dependa de la perentoriedad de su ejecución.
10. Vigilar e inspeccionar los Centros de Animales a los efectos de verificar el cumplimiento de la
presente Ley e intervenir los establecimientos que no estén debidamente habilitados para la venta,
criaderos, guarda de animales domésticos considerados mascotas.
11. Reglamentar las previsiones necesarias para la tenencia de animales peligrosos para la seguridad
pública.
12. Emitir todas las resoluciones de carácter administrativo necesarias para el cumplimiento de los
fines de esta Ley."
CAPITULO III
DE LOS CENTROS DE ANIMALES, DELOS CRIADEROS, DE LAS
INTITUCIONES PUBLICAS O PRIVADAS Y DE LAS INSTITUCIONES DE
PROTECCION
Artículo 11°.- Centro de Animales. A los efectos de esta Ley, se entenderá por centro de
Animales, a todo establecimiento dedicado a la cría, venta, mantenimiento temporal o
permanente para diversos fines y el albergue de animales.
Artículo 12°.- Entes públicos y privados afectados. Todo ente estatal, municipal o
privado, como ser zoológicos, circos, deberá cumplir con lo establecido en la presente
Ley.
Artículo 16°.- Las Asociaciones de Protección y Defensa de los Animales que reúnan los
requisitos determinados reglamentariamente, deberán ser inscriptas en un registro creado
a tal efecto, y la autoridad de aplicación le otorgará el título de Entidades Colaboradoras.
Artículo 18°.- Las Asociaciones de Protección y Defensa de los Animales podrán instar a
la Autoridad de Aplicación, dentro del ámbito de sus respectivas competencias, para que
realicen inspecciones en aquellos casos concretos en que existan indicios de
irregularidades o incumplimiento de la presente Ley.
SECCION II
DE LOS ANIMALES EN ALBERGUES
CAPITULO IV
DECOMISO Y RESCATE POR LA AUTORIDAD DE APLICACIÓN
CAPITULO V
DEL USO DE ANIMALES VIVOS EN EXPERIMNETOS, INVESTIGACIÓN O
REALIZACIÓN DE PRACTICAS PUBLICAS DE MUTILACION
Artículo 21°.- Lo experimentos que se lleven a cabo con los animales vivos, se
realizarán únicamente con autorización de la Autoridad de Aplicación y solo cuando
tales actos sean imprescindibles para el estudio y avance de la ciencia, siempre y cuando
esté demostrado que los resultados experimentales no pueden obtenerse por otros
procedimientos o alternativas.
Artículo 23°.- También se prohíbe expresamente el uso de animales vivos en los siguientes casos:
a) Cuando los resultados del experimento son conocidos con anterioridad.
b) Cuando el experimento no tiene un fin científico y especialmente cuando está orientado
hacia una actividad comercial.
CAPITULO VI
TITULO I
DEL SACRIFICIO Y/O EUTANASIA DE ANIMALES
TITULO II
DEL SACRIFICO Y/O EUTANASIA DE ANIMALES DE CRIA PARA CONSUMO
TITULO III
DE LOS DEBERES HACIA LOS ANIMALES
Artículo 26°.- Toda persona está obligada a respetar y abstenerse de causar daño o
lesión a cualquier animal. Igualmente, debe denunciar ante la Autoridad de Aplicación
todo acto de crueldad cometido por terceros del que tenga conocimiento.
CAPITULO VII
DEL TRANSPORTE DE ANIMALES
CAPITULO VIII
DE LAS INFRACCIONES Y SANCIONES
Artículo 37°.- Las infracciones de la presente Ley serán sancionadas con apercibimiento
o con multas; sin perjuicio de otras sanciones civiles o penales que pudieran
corresponder.
Artículo 38°.- Las conductas contempladas en la presente Ley como infraccionees muy
graves serán de Acción Penal Pública y castigadas con privativa de libertad de hasta 2
(dos) años o multa y en
caso de que el animal doméstico considerado mascota resultare muerto, la prohibición de
adquirir o poseer otras mascotas, por un plazo que podrá ser de hasta 10 (diez) años.
Artículo 42°.- Con anterioridad a la resolución que adopte las medidas provisionales
oportunas, se dará audiencia al interesado a fin de que formule las alegaciones que estime
convenientes.
Artículo 43°.- La Autoridad de Aplicación podrá disponer del auxilio de la fuerza pública
para el cumplimiento de sus funciones
CAPITULO IX
DE LOS RECURSO FINANCIEROS
Artículo 44°.- Recursos Financieros. Los recursos financieros generados por la imposición
de multas como sanción a los infractores comprobados y que quedare firmes
instrumentalmente, serán depositados a una cuenta especial del Banco Nacional de
Fomento, a nombre de la Autoridad de Aplicación, y destinados para mejorar la eficiencia
del servicio de protección animal.
La Autoridad de Aplicación podrá percibir Tasas por la expedición de habilitaciones e
intervenciones, por un monto máximo equivalente a diez jornales mínimos.
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