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La Euc Liturgia Cateq Pra Com

Este documento describe los elementos y símbolos de la liturgia eucarística para preparar a los niños para su Primera Comunión. Incluye explicaciones de símbolos como el altar, el pan y el vino, el leccionario, y los ornamentos usados por el sacerdote durante la misa. El objetivo es que los niños comprendan estos símbolos para celebrar la Eucaristía.

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La Euc Liturgia Cateq Pra Com

Este documento describe los elementos y símbolos de la liturgia eucarística para preparar a los niños para su Primera Comunión. Incluye explicaciones de símbolos como el altar, el pan y el vino, el leccionario, y los ornamentos usados por el sacerdote durante la misa. El objetivo es que los niños comprendan estos símbolos para celebrar la Eucaristía.

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Parroquia Santa María del Monte Carmelo

Encuentro Primera Comunión – La liturgia de la Eucaristía

22 de octubre de 2021
Objetivo

Describir y explicar los momentos y símbolos de la Eucaristía con el fin de que comprendiéndolos
los niños se preparen para celebrarla.

Elementos de la catequesis

1. Altar (Astedia)
2. Hostias y pan (Amanda)
3. Vino y uvas (María)
4. Leccionario y Ambón (Orlando)
5. Patena y cáliz. Corporal y purificador (Lorena)
6. Ornamentos: alba, cíngulo, estola, casulla - colores (Laura)
7. Mantel y velones (Clemencia)
8. Vinajeras (Lucelly)

Desarrollo

1. Cantos varios e Introducción


2. En grupos, los niños pasarán por los lugares donde están los símbolos de la Eucaristía y sus
momentos. Un catequista les explicará en qué consisten.
3. El sacerdote explicará finalmente los signos y símbolos más importantes y las partes de la
liturgia eucarística
4. Oración final

ALTAR
El altar es el centro del lugar de la reunión de la comunidad cristiana, del templo. Es la
mesa alrededor de la cual se reúne los hermanos que van a compartir el cuerpo y la sangre
de Cristo. El altar representa a Cristo, es un símbolo del Señor; por eso, cuando el
sacerdote llega, lo besa, como el beso con el que los judíos se saludaban o como besamos
a los amigos. El altar es también el lugar sagrado por excelencia: en torno a él y apoyados
en él podemos hablar con Dios y manifestarle todo nuestro amor. El altar lo cubrimos con
un mantel blanco para celebrar la Eucaristía. La comunidad de personas que se reúne
alrededor del altar se llama “Asamblea”, “Asamblea eucarística” o “Asamblea litúrgica”. En
la asamblea eucarística que es la reunión de los creyentes que celebran la Misa, somos
acogidos el día de nuestra Primera Comunión, para seguir celebrando la Eucaristía todos
los domingos.
HOSTIAS Y PAN
Cuando Jesús celebró la Cena de despedida o última Cena, tomó el pan. El pan es un
alimento muy importante para los judíos, a tal punto que es un sinónimo de “comida”,
“alimento”. El pan hecho de harina de trigo: el trigo se siembra, al tiempo brotan las
espigas, luego se cogen con la hoz (que es como un machete curvo), se separan y trillan los
granos, se muelen, se hace la harina, para que finalmente el panadero haga la masa y la
ase en el horno. El pan que partió Jesús era un pan ázimo, es decir, que no tenía levadura,
porque con él se recordaba la salida de la esclavitud de Egipto, cuando todo estaban de
afán para no dejarse coger de los soldados egipcios y poder librarse de la muerte. Jesús
toma pan, lo bendijo, lo partió y se dio diciendo: “esto es mi cuerpo entregado por
ustedes. Hagan esto en memoria mía”. El pan es ofrecido en la Misa, a Dios Padre;
representa todo lo que hemos hecho y vivido en la semana y queremos ofrecérselo a Dios
como muestra de amor y gratitud. Por eso decimos que “es fruto de la tierra y del trabajo
de hombre”, que “lo hemos recibido de su amor” y “ahora se lo presentamos”: todas las
cosas buenas que han pasado en la semana, todo lo que hemos crecido y progresado, todo
lo que hemos vivido; eso lo ofrecemos a Dios. Ese pan se convertirá, por la acción del
Espíritu Santo, en Cuerpo de Cristo (Pan de vida).

VINO Y UVAS
Cuando Jesús celebró la Cena de despedida o última Cena, tomó el cáliz con vino. El vino es
una bebida muy valorada por los judíos, a tal punto que es un sinónimo de “fiesta”,
“alegría”, “celebración”, “amistad” y “bondad de Dios”. El vino es hecho de uvas: las
semillas se siembran en el viñedo, al tiempo brota la vid, luego se cogen las uvas y el
viñador las exprime, saca el jugo (mosto) y luego pone a fermentar hasta que se produce el
vino. En la comida de despedida, Jesús toma varias copas y, al entregar una de ellas, les
explica que al otro día va a derramar su sangre por sus discípulos y por toda la humanidad:
“tomó el cáliz lleno de vino, se los dio para que bebieran y les dijo, este es el cáliz de mi
sangre, sangre da la alianza nueva y eterna, que será derramado por ustedes, para el
perdón e los pecados. Hagan esto en memoria mía”. En la Misa el vino es ofrecido a Dios
Padre; representa todo lo que hemos hecho y vivido en la semana y queremos ofrecérselo
a Dios como muestra de amor y gratitud; representa el desgaste y el esfuerzo por vivir,
estudiar, por hacer las cosas que nos toca hacer y hacerlas bien con el apoyo de la
compañía de Dios. Por eso decimos que “es fruto de la vid y del trabajo de hombre”, que
“lo hemos recibido de su amor” y “ahora se lo presentamos”: todas las cosas buenas que
han pasado en la semana, todo lo que hemos crecido y progresado, todo lo que hemos
vivido; eso lo ofrecemos a Dios. Ese vino se convertirá, por la acción del Espíritu Santo, en
Sangre de Cristo (Bebida de salvación).
LECCIONARIO
Por medio de la palabra llegamos a la otra persona; la persona nos dice palabras y nosotros
se las decimos a ella; así nos conocemos, nos aprendemos a querer, nos ayudamos,
decimos lo que sentimos y lo que queremos, expresamos nuestras opiniones y
pensamientos. Lo mismo con Dios: por la Palabra, él llega a nosotros, se nos presenta, nos
expresa su voluntad y sus pensamientos, nos cuenta sus planes y nos muestra su amor.
Jesús no ha transmitido la Palabra de Dios y por eso decimos que él es la Palabra hecha
carne (Verbo encarnado). Así como la amistad con las personas se cultiva por medio de la
Palabra, también la amistad con Dios (la fe) se alimenta con la Palabra de Dios. En la
Eucaristía escuchamos la Palabra de Dios, le prestamos atención con todo el corazón
porque viene de Dios, aprendemos de ella, dejamos que esa Palabra nos ilumine, nos
corrija y nos haga preguntas. Al escuchar la Palabra sentimos alegría porque sabemos que
es el medio por el cual nos ponemos en comunicación con el gran amigo que es el Señor.
En la Eucaristía de los domingos se hacen tres lecturas: la primera tomada generalmente
del Antiguo Testamento y el salmo; la segunda tomada de las cartas del Nuevo Testamento
y la tercera tomada de uno de los cuatro Evangelios.

AMBÓN
Cuando habla ante el público una persona con autoridad, lo hace desde un lugar
sobresaliente para ser bien escuchada y para mostrar la importancia del acto que se
realiza. Todavía más cuando se trata de la Palabra de Dios que va a ser proclamada: el
lector lo hace desde un lugar destacado que, además, muestra la importancia y la
trascendencia de lo que se lee. Es la misma Palabra de Dios la que es anunciada y por tanto
el sitio desde el cual se hace es un sitio firme, que da la sensación de solidez y autoridad: el
ambón; la Palabra de Dios merece ser proclamada desde un lugar muy digno y especial. El
ambón es una plataforma que refleja la firmeza y solidez de la Palabra e invita a escucharla
con atención y docilidad, porque viene de la autoridad misma de Dios.

MANTEL Y VELONES
El altar es el lugar central del templo. Es una mesa en la que los hermanos en la fe
comparten el banquete de la Eucaristía; representa a Dios. Por ser signo del Señor merece
ser cubierto elegantemente con un mantel blanco; de la misma forma, por ser la mesa de
la comida eucarística, se tiende con el mantel para indicar que la fiesta y el banquete están
preparados y nos podemos sentar alrededor para celebrar la fiesta del Señor, la fiesta de la
Pascua. En ese altar tendrá lugar un sacrificio, es decir, una celebración que hace memoria
de la Muerte y Resurrección del Señor, la Pascua: cada vez que celebramos la Eucaristía,
toda la fuerza salvadora y vivificadora de la Muerte y Resurrección del Señor, la Pascua, se
hace presente para hacer actual nuestra salvación. A lado y lado del altar se colocan dos
velones o dos luces que indican el recogimiento y el amor de los cristianos que vamos a
celebrar la Eucaristía. En la parte superior del templo, encima del altar, se coloca una
imagen de Cristo crucificado, que murió y resucitó para salvarnos.
PATENA Y CÁLIZ
En el banquete de la Eucaristía se sirve el alimento de la fe que la comunidad va a
compartir: el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Pan y vino son un signo que representa lo que
hemos vivido en la semana y ahora se lo ofrecemos a Dios: los progresos personales, el
amor familiar, la amistad y el cariño con los amigos, las obras buenas que hemos realizado
y han hecho felices a los demás, nuestros éxitos y, sobre todo, los avances en el camino de
perfección y santificación que hemos tenido y que ha tenido nuestra familia y la
comunidad. Por eso se sirven en unos utensilios o vasos sagrados: la patena, en la que
colocamos las hostias que van a ser consagradas, y el cáliz en el que echamos el vino. Las
hostias son pan de trigo, hechas en una forma especial que facilita si distribución en la
comunión. El vino consagrado, que es la Sangre de Cristo, solo se da en momentos
especiales, como el día de la Primera Comunión o del matrimonio, pero siempre que
recibimos el Cuerpo de Cristo (la hostia consagrada) recibimos también su Sangre.

ORNAMENTOS: ALBA, CÍNGULO, ESTOLA, CASULLA – COLORES


La Eucaristía es una celebración de toda la comunidad. A esa comunidad reunida para
celebrarla, la llamamos ASAMBLEA EUCARÍSTICA, y es en ella en la que somos recibidos o
admitidos cuando celebramos la Primera Comunión; en realidad, es para eso para lo que
celebramos la Primera Comunión: para unirnos e integrarnos a la asamblea eucarística que
celebra la Eucaristía todos los domingos. Esa Asamblea es presidida o dirigida por el Pastor
de la comunidad eclesial: el sacerdote (presbítero). Él se viste con los ornamentos propios
de su función litúrgica, que son:

el Alba, una túnica blanca que indica la limpieza de corazón del sacerdote, el cíngulo con el
que se sujeta el alba y que expresa su pureza, la estola que es signo de la autoridad para
dirigir la comunidad, presidir la celebración de los sacramentos y perdonar los pecados en
nombre de Dios; la casulla es un vestido en forma de carpa o “casita”, que puede ser de
color blanco, verde, rojo o morado.

VINAJERAS. CORPORAL Y PURIFICADOR


En la Eucaristía ponemos en el altar nuestra vida en forma de un signo muy expresivo: pan
(hostias) y vino. Como es una ofrenda muy especial, el pan lo ponemos en una patena, y el
vino en un cáliz, que son utensilios especiales que tratamos con todo respeto. Para servir
el vino se usa una pequeña jarra que se llama vinajera; en la Eucaristía, al vino se le echa
un poquito de agua, para indicar que en Cristo están unidas la divinidad y la humanidad,
porque él es Dios y hombre verdadero. Para el agua que se usa en ese momento, se usa
también una jarrita o vinajera. En el altar se coloca un pequeño mantelito que se llama el
corporal: se coloca para poner en él la patena con las hostias y el cáliz con el vino, que
serán Cuerpo y Sangre de Cristo; es una señal de respeto y de preparación de la mesa del
banquete; el corporal recibe las pequeñas partículas de las hostias consagradas que
puedan caer al presentarlas o partirlas. Además, hay otro paño que se usa para secar el
cáliz al terminar la Eucaristía, se llama purificador.

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