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Derechos en Relaciones Interpersonales

Este documento describe una serie de derechos que las personas tienen en sus relaciones interpersonales, como el derecho a expresar opiniones y cambiar de parecer, a no dar explicaciones para justificar decisiones, y a establecer límites en cómo otros se relacionan. Se argumenta que aunque las personas tienen estos derechos, también deben reconocer que los demás tienen los mismos derechos aunque vayan en contra de sus propios intereses.
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Derechos en Relaciones Interpersonales

Este documento describe una serie de derechos que las personas tienen en sus relaciones interpersonales, como el derecho a expresar opiniones y cambiar de parecer, a no dar explicaciones para justificar decisiones, y a establecer límites en cómo otros se relacionan. Se argumenta que aunque las personas tienen estos derechos, también deben reconocer que los demás tienen los mismos derechos aunque vayan en contra de sus propios intereses.
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Las habilidades sociales

Son las herramientas de las que disponemos para gestionar nuestras relaciones con los demás. Hay diferencias en
el tipo de vínculos que tenemos con los amigos, la pareja, la familia o el trabajo. Pero en todas el objetivo es
establecer relaciones interpersonales positivas.
Las habilidades sociales más importantes son la escucha activa (la capacidad de escuchar no sólo lo que nos dice
una persona, sino también qué significa para esa persona lo que nos está contando), la asertividad (la defensa de
los propios derechos respetando los derechos de los otros), la capacidad de expresar lo que se quiere decir y la
habilidad de controlar la forma en que nos relacionamos con los demás.

Nuestros derechos en las relaciones interpersonales


Te propongo un ejercicio: a medida que leas cada uno de estos puntos pensá en alguna situación en que
hayas renunciado a ese derecho.

 Tenés derecho a manifestar y defender tu opinión y a cambiar de parecer cuando quieras:


A veces queremos encajar en un grupo cuando somos nuevos y nos reservamos las opiniones contrarias a las de
los otros para evitar que nos rechacen. Es normal hacer esto y también es una habilidad social de adaptación. Pero
hay personas que tienen una gran necesidad de aprobación por parte de los otros.
La diferencia entre hacerlo para adaptarse a un grupo nuevo y por necesidad de aprobación es que, en el segundo
caso, estamos dejando que sea nuestra ansiedad quien decida por nosotros.
También tenemos derecho a cambiar de opinión sobre cualquier asunto (político, deportivo, religioso, etc) y no
es malo hacerlo.
 Tenés derecho a no dar explicaciones para justificar tus decisiones o tu comportamiento:
No siempre es fácil explicar por qué hacemos las cosas y no hay ninguna necesidad de decirlo. En ocasiones hay
algo que pesa más que una decisión: la forma en que la has tomado, y esa forma puede tener que ver con
motivaciones personales o íntimas que no tenés que explicar si no quieres.
Por ejemplo: una persona puede decidir vestirse con ropa de verano un día de frío, sin tener que explicar por qué
lo hace.

 Tenés derecho a no hacerte responsable de los problemas de los demás:


Muchas veces tendemos a hacernos responsables de los problemas de las demás personas y la culpa nos afecta.
La situación de pobreza en nuestro país puede llegar a afectarnos y a generarnos empatía e incluso podemos
convertir eso que sentimos en una herramienta para movilizarnos e intentar ayudarlos, pero no justifica
expresiones como “Yo voté a este gobierno y es mi culpa que esas personas estén así”.
Podemos protestar, podemos exigir cambios políticos pero si asumís como propio un problema de otra persona
nos estamos faltando el respeto.

 Tenés derecho a pedir ayuda cuando la necesites:


No siempre podemos hacer todo, (y bien) también tenemos derecho a no hacer siempre todo y bien. En las
relaciones interpersonales puede ser difícil pedir ayuda si pensamos que cuestiona nuestra valía personal.
En realidad, hacerlo es un esfuerzo, pero pedir ayuda permite hacer cosas que sin esa ayuda no podríamos hacer.
Y tiene una ventaja añadida: A las personas les gusta saber que han sido útiles a los demás.

 Tenés derecho a equivocarte y a pedir perdón:


Ser extremadamente exigente y perfeccionista con todo y con todos es agotador y una fuente de ansiedad.
Equivocarse es normal y ayuda a aprender de los errores. Eso también se ve en las relaciones interpersonales. Por
ejemplo, en las discusiones de pareja.
Pedir perdón es reconocer el daño que se ha hecho las consecuencias que ha tenido y la voluntad de no repetirlo.
El perdón funciona si se pide en el momento adecuado: cuando se está preparado para pedir perdón… y para
perdonar.

 Tenés derecho a rechazar la ayuda de los demás o a no hacer caso de sus consejos:
Hay personas a quienes molesta que les den consejos que no han pedido y hay otras que se sienten mal cuando
reciben una ayuda no solicitada, porque piensan que se cuestiona su valía personal.
Tanto si es así como si realmente pediste ayuda o consejo pero no te gusta lo que te ofrecen puedes rechazarlo.
Convertir la demanda de ayuda en un compromiso de hacer caso limita las posibilidades de volver a solicitar este
apoyo más adelante.
 Tenés derecho a no responder a preguntas:
No es necesario responder preguntas que las otras personas nos hacen sobre todo si suelen ser morbosas. Tu
información es tuya y podés compartirla con quién quieras.

 Tenés derecho a expresar críticas y a rebelarte contra el trato injusto:


Las críticas (cuando se hacen con respeto y buena intención) pueden ayudar a mejorar algún servicio o producto,
o el trato que dispensa una persona. No siempre son bien recibidas: a veces nos enfrentamos a cosas que no
queremos que nos digan. Pero esto no tiene que ser necesariamente negativo.
Cuando vemos que algo puede mejorar es preferible expresarlo antes que dejarlo correr y permitir que siga siendo
peor de lo que podría ser y expresar críticas también es una muestra de firmeza.

 Tenés derecho a decir “No” a las demandas que te hacen otras personas:
Muchas veces las demandas están totalmente fuera de lugar o pensamos que nos pueden traer problemas en el
futuro (como cuando un amigo nos pide plata).

 Tenés derecho a ponerte a vos mismo/a como prioridad:


¿Cuántas veces oímos que considerarte la persona más importante de tu vida es egoísta? No lo es. Sencillamente
porque hay cosas que nadie puede hacer por vos y que sólo las tendrás si te las proporcionas a vos misma/o. Por
ejemplo el pensamiento, la reflexión o el propio futuro.
La solidaridad y el altruismo son valores muy importantes porque fomentan la cooperación y el intercambio. Pero
la persona que siempre cede ante los demás se niega la oportunidad de lograr cosas para ella misma.

 Tenés derecho de pedirle lo que quieras a quién quieras:


Este derecho se complementa con el de rechazar las demandas de los demás. Puedes pedir lo que quieras a quien
quieras. No tiene por qué ser adecuado, racional o necesario. Será esa otra persona quien deberá decidir si cede o
no.
 Tenés derecho a estar sola/o cuando quieras:
Muchos necesitamos tiempo para estar solos. No estamos tristes, ni nos gusta el aislamiento, ni rechazamos a los
demás. Simplemente, queremos estar solos.
Puedes desear estar solo/a por algún motivo que no tenga que ver con los demás. Solo porque querés.

 Tenés derecho a decidir sobre tu cuerpo, tus cosas y tu tiempo:


Las personas tenemos derecho a hacer lo que queramos con nuestro cuerpo, cosas y tiempo. ¿Cuántas veces
escuchamos críticas hacia lo que las mujeres hacen con su cuerpo? O los lugares ostentosos a los que van las
personas con mucha plata. ¡Parece que ahora no podemos disfrutar y decidir como queremos! Al diablo con lo
que digan los demás, es hora de hacer lo que quiera conmigo.

 Tenés derecho a decidir cómo relacionarte con las demás personas:


Si tu compañero/a de trabajo quiere una amistad podés rechazarlo. Podés dejar a tu pareja si crees que es lo mejor,
y decidir si quieres intentar que sean amigos o no (y tu pareja, lo mismo).
Podés no querer mantener ningún tipo de relación con una persona. A veces el miedo al rechazo, las creencias o
la violencia hacen que mantengamos relaciones interpersonales que no deseamos pero eso lleva a que nos
sintamos mal con nosotros mismos, o que la otra persona se cree una imagen de esta relación muy diferente de la
nuestra.
 Tenés derecho a poner límites en la forma como los demás se relacionan con vos:
Tenés derecho a impedir que tu pareja te controle el celular. Podés pedirle a tu vecino que deje de llamar a tu
puerta para chismosear sobre el resto de vecinos. Y podés decir a tus padres que no se presenten a tu casa sin
avisar.
Las relaciones son cosas de al menos dos personas y sólo vos podés establecer los límites que querés por tu parte.
Porque si no lo hacés, el otro basará la relación entre tú y él/ella en sus esquemas. Que pueden ser diferentes de
los tuyos.

Recordá: estos son los derechos que tenés en tus relaciones interpersonales.
Pero las otras personas tienen los mismos derechos y los pueden aplicar
aunque vayan contra tus intereses.

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