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Poemas y Trabalenguas

Los poemas presentados exploran temas como la soledad, el amor perdido, y la naturaleza transitoria de la vida a través de imágenes poéticas y el uso de lenguaje figurado. Varios poemas describen a un hablante que bebe solo y reflexiona sobre la compañía de la luna y su sombra, mientras que otros expresan la pena de haber perdido a un amor a través de descripciones de la noche y recuerdos del pasado. Un tema común es la fugacidad del tiempo y las emociones humanas.
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Poemas y Trabalenguas

Los poemas presentados exploran temas como la soledad, el amor perdido, y la naturaleza transitoria de la vida a través de imágenes poéticas y el uso de lenguaje figurado. Varios poemas describen a un hablante que bebe solo y reflexiona sobre la compañía de la luna y su sombra, mientras que otros expresan la pena de haber perdido a un amor a través de descripciones de la noche y recuerdos del pasado. Un tema común es la fugacidad del tiempo y las emociones humanas.
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Entre las flores, un tazón de vino

bebo solo, ningún amigo está cerca.


Levanto mi copa, invito a la luna
y a mi sombra, y ahora somos tres.
Mas la luna nada sabe de bebidas
y mi sombra se limita a imitarme,
pero así y todo, luna y sombra serán mi compañía.
La primavera es época propicia para el goce.
Canto y la luna prolonga su presencia,
bailo y mi sombra se enreda.
Mientras me mantengo sobrio, somos alegres juntos,
cuando me embriago, cada uno marcha por su lado
jurando encontrarnos en el Río de Plata de los cielos.

Bebiendo solo a la luz de la luna, de Li Bai (China)

El río avanza, mansamente, abriendo la noche.


Las estrellas, desnudas, tiemblan en el agua.

El río traza una línea de rumor en el silencio.


He abandonado mi barca al capricho de las aguas.

Tendido cara al cielo pienso en ti que duermes,


extraviada entre los sueños.
Tal vez ahora me sueñes, amor mío de nocturnos,
húmedos ojos estrellados.
Pronto mi barca ha de pasar frente a tu casa, amor mío,
extendida en tu sueño
como un río.

Tal vez por mí palpite tu dormida boca entreabierta.


Llega una ráfaga de fruta y de jazmín.

Este viento ha pasado por tu casa y en él


toco tu sueño y aspiro tu aroma y beso tu boca, amor mío que tal vez ahora
andas conmigo, en un jardín, por tu sueño.

Detrás de tu oreja, entre los cabellos, húmedos del baño todavía, arde un jazmín, en tu sueño.
Dame la mano y mírame a los ojos, en tu sueño, amor mío, y suavemente arrástrame al círculo
mágico en que ahora, dormida, sonríes.
Ya veo, entre la sombra de la orilla, una lucecita que me mira con amoroso parpadeo.
Es tu casa: para mí la más dulce, la más cercana y lejana de las estrellas, amor mío.
. La estrella, de Rabindranath Tagore (India)
El espectáculo es eso. Espada y vena. enterrados deprisa… no hay tiempo para

Un soñador incapaz de ver más allá del horizonte. completar los ritos: otros muertos llegan

Hoy es mejor que mañana pero los muertos son los apresuradamente de otros ataques, solos
que
o en grupos… una familia no deja atrás
Se renovarán y nacerán cada día
huérfanos ni hijos muertos. El cielo es gris
Y cuando intenten dormir, los conducirá la
matanza plomizo y el mar es azul grisáceo, pero

De su letargo hacia un sueño sin sueños. No el color de la sangre lo ha eclipsado


importa
de la cámara un enjambre de moscas verdes.
El número. Nadie pide ayuda a nadie. Las voces
buscan Moscas verdes, de Mahmud Darwish (Palestina)

Palabras en el desierto y responde el eco

Claro, herido: No hay nadie. Pero alguien dice:

«El asesino tiene derecho a defender la intuición

del muerto». Los muertos exclaman:

«La víctima tiene derecho a defender su derecho

a gritar». Se eleva la llamada a la oración

desde el tiempo de la oración a los

féretros uniformes: ataúdes levantados deprisa,


La tierra es una cárcel,

y los cielos guardan las estrellas fugaces.

Huye,

entra en el trono del amor,

pues la muerte es una criatura,

y tu lugar es el destierro.

Tu secreto se ha difundido,

y la duración de tu tiempo surge de una rosa.

Visitarás un istmo

y serás aniquilado,

más tu alma permanecerá indescifrable.

Dichos del exilio, de Ahmad Al-Shahawi (Egipto)

Mi espectro se levantó de entre la lluvia de


plomo,

Y declaró “soy un civil” logrando tan sólo

Acrecentar tu miedo. ¡Mas cómo habría

De levantarme, yo, un ser de esta tierra, en


aquella hora

¡De muerte impasible! entonces pensé:

tu batalla no es de este mundo.

Civil y soldado, de Wole Soyinka (Nigeria)


Suelen, por divertirse, los mozos marineros
cazar albatros, grandes pájaros de los mares
que siguen lentamente, indolentes viajeros,
el barco, que navega sobre abismos y azares.

Apenas los arrojan allí sobre cubierta,


príncipes del azul, torpes y avergonzados,
el ala grande y blanca aflojan como muerta
y la dejan, cual remos, caer a sus costados.

¡Que débil y que inútil ahora el viajero alado!


El, antes tan hermoso, ¡que grotesco en el suelo!
Con su pipa uno de ellos el pico le ha quemado,
otro imita, renqueando, del inválido el vuelo.

El poeta es igual … Allá arriba, en la altura,


¡qué importan flechas, rayos, tempestad desatada!
Desterrado en el mundo, concluyó la aventura:
¡sus alas de gigante no le sirven de nada!

El albatros, de Charles Baudelaire (Francia)

Largo espectro de plata conmovida…

Largo espectro de plata conmovida

el viento de la noche suspirando,

abrió con mano gris mi vieja herida

y se alejó: yo estaba deseando.


Me tenderé junto a la flor sencilla
Llaga de amor que me dará la vida
donde flota sin alma tu belleza.
perpetua sangre y pura luz brotando.
Y el agua errante se pondrá amarilla,
Grieta en que Filomela enmudecida
mientras corre mi sangre en la maleza
tendrá bosque, dolor y nido blando.
mojada y olorosa de la orilla.
¡Ay qué dulce rumor en mi cabeza!
Largo espectro de plata conmovida, de
Federico García Lorca (España)
Yo jamás he visto un yermo
y el mar nunca llegué a ver
pero he visto los ojos de los brezos
y sé lo que las olas deben ser.

Con Dios jamás he hablado


ni lo visité en el Cielo,
pero segura estoy de a dónde viajo
cual si me hubieran dado el derrotero.

Certidumbre, de Emily Dickinson


(Estados Unidos)

Tengo miedo de verte, necesidad de verte,


esperanza de verte, desazones de verte.

Tengo ganas de hallarte, preocupación de


hallarte, certidumbre de hallarte, pobres dudas de
hallarte.

Tengo urgencia de oírte, alegría de oírte, buena


suerte de oírte y temores de oírte.

O sea resumiendo, estoy jodido y radiante, quizá


más lo primero que lo segundo y también viceversa.

Vicevera, de Mario Benedetti


Escribir, por ejemplo: «La noche está De otro. Será de otro. Como antes de mis
estrellada, besos.
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos». Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

El viento de la noche gira en el cielo y canta. Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la
quiero.
Puedo escribir los versos más tristes esta Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso. Porque en noches como ésta la tuve entre mis
brazos, mi alma no se contenta con haberla
En las noches como ésta la tuve entre mis perdido.
brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito. Aunque éste sea el último dolor que ella me
causa,
Ella me quiso, a veces yo también la quería. y éstos sean los últimos versos que yo le
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos. escribo.

Puedo escribir los versos más tristes esta Puedo escribir los versos más tristes esta
noche. noche, de Pablo Neruda (Chile)
Pensar que no la tengo. Sentir que la he
perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.


Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera


guardarla.
La noche está estrellada y ella no está
conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo


lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.


Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los


mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los
mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la


quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
y cuando digo digo,
digo Diego.

Tres tristes tigres,


tragaban trigo en un trigal,
en tres tristes trastos,
tragaban trigo tres tristes tigres. Yo compré pocas copas,
pocas copas yo compré,
como yo compré pocas copas,
pocas copas yo pagué.

A Cuesta le cuesta
subir la cuesta,
y en medio de la cuesta,
va y se acuesta. El rey de Constantinopla
Se quiere descontantinopolizar
el que lo descontantinopolice
buen descontantinopolizador será.

Cuando yo digo Diego, Cuando cuentes cuentos


digo digo, cuenta cuantos cuentos cuentas,
porque si no cuentas El cielo está encapotado.
cuantos cuentos cuentas ¿Quién lo desencapotará?
nunca sabrás cuántos cuentos sabes El que lo desencapote,
contar. buen desencapotador será.
El cielo está emborregado
¿quién lo desemborregará?
El desemborregador
que lo desemborregue,
buen desemborregador será.

Doña Díriga, Dáriga, Dóriga,


trompa pitáriga,
tiene unos guantes
de pellejo de zírriga, zárriga, zórriga,
trompa pitáriga,
le vienen grandes.

Me

han dicho un dicho,


que dicen que he dicho yo.
Ese dicho está mal dicho,
pues si yo lo hubiera dicho
estaría mejor dicho,
que ese dicho que dicen que dije yo.
1. El Sapo Treinta días trae septiembre
Con abril, junio y noviembre
Sapo, sapito, sapón De veintiocho sólo hay uno
ya se asomó el chaparrón, Y los demás, treinta y uno.
canta, canta tu canción,
sapo, sapito, sapón.

4. Paloma Bumbuna
Paloma bumbuna
2. El gato sin botas llévame a tu cuna
dame de comer
El gato sin botas semillas de tuna.
De puro goloso
Amaneció enfermo
De un mal doloroso.

La gata afligida
No duda el motivo
De alguna comida
O de un salto furtivo.

El gato asustado
Confiesa su culpa
Devoró confiado
Cinco ratas juntas.

5. La gallinita
3. Los Con una corona
meses plateada y bordada
llegó mi vecina
la buena gallina.

Puso un huevito
y muy pronto nació
su hijo el pollito
¡y rápido creció!

Las cinco vocales


vestidas de luz
se fueron de viaje
por sendero azul.

La A aprendió
a amar las auroras
6. Boda de y en las brisas del aire
Flores jugó a la ronda.

Aquella rosita, La E retornó


nacida en abril, trayendo esperanzas
quería casarse estrellas y ensueños
con un alhelí. para nuestras almas.

Irá de padrino La I, delgadita,


su tío el jazmín, no pudo ir muy lejos
e irán a la boda y sobre bugambilias
claveles cien mil. proclamó su imperio.

Vestidos de blanco, La O rodando


verde y carmesí, al cielo llegó
la rosa se casa y a la luna llena
con el alhelí. a rodar le enseñó.

La U, con el viento,


remontó el azul
y como un fuerte trueno
7. Las cinco vocales
retumbó: Kabum!
y también al viento, que viene
soplando.

8. Mi
cara
En mi cara redondita
tengo ojos y nariz,
10. El barco
Delante: a proa, detrás: a popa,
y también una boquita
derecha: a estribor, izquierda: a babor,
para hablar y para reír.
arriba: el mástil, abajo: el ancla,
en el centro: el timón y el que no lo
Con mis ojos veo todo, sepa:
con la nariz hago achís, al tiburón.
con mi boca como,
como palomitas de maíz.

9. El invierno
El señor invierno se viste de blanco,
se pone el abrigo, porque está
temblando.

Se encuentra a la lluvia, llorando,


llorando,
1. El sembrador

Mateo 13:3-23, Marcos 4:2-20 y Lucas 8:4-15 contienen la parábola del sembrador. Los tres
escritores de los evangelios incluyen la explicación de Jesús de la parábola en la narración,
marcándola como una historia que era importante que los creyentes comprendieran. Los
discípulos no entendían el significado de la historia, por lo que Jesús quería que fuera muy claro.
La parábola compara la forma como la gente recibe el mensaje de Jesús con la clase de suelo en
que las semillas pueden caer. Elige un buen suelo para plantar la semilla del Evangelio.

2. El trigo y la cizaña

La parábola del trigo y la cizaña (Mateo 13:24-


30) sigue a la parábola del sembrador en Mateo, y no aparece en ningún otro evangelio. Jesús
explica la parábola a sus discípulos como una imagen de cómo la humanidad será juzgada y
clasificada en el fin del mundo. En esta parábola, el mensaje de Jesús ofrece una guía de cómo
vivir y cómo los que viven de acuerdo con dichas guías, reciben una recompensa final.
Letra de “Twinkle, Twinkle, Little Star” en español:

Estrellita donde estás


me pregunto quién serás.
Estrellita dónde estás
me pregunto quién serás.
En el cielo o en el mar
un diamante de verdad.
Estrellita dónde estás
me pregunto quién serás.

Letra de “Pin Pon es un muñeco”:

Pin pon es un muñeco,


muy guapo y de cartón,
se lava la carita
con agua y con jabón.

Pin Pon siempre se peina,


con peine de marfil,
y aunque se hace tirones
no llora ni hace así…

Pin pon dame la mano,


con un fuerte apretón
Yo quiero ser tu amigo,
Pin Pon, Pin Pon, Pin Pon.

3
Cuentos cortos con valores: la liebre y la tortuga

En el mundo de los animales vivía una liebre


muy orgullosa, porque ante todos decía que era
la más veloz y constantemente se reía de la lenta
tortuga.

Un día, a la tortuga se le ocurrió hacerle una rara


apuesta a la liebre.

- Estoy segura de poder ganarte una carrera - le


dijo.
- ¿A mí? -preguntó, asombrada, la liebre.

- Pues sí, a ti. Pongamos nuestra apuesta en aquella piedra y veamos quién gana la
carrera.

La liebre, muy divertida y confiada de su victoria, aceptó y todos los animales se


reunieron para presenciar el reto. ¡Comienza la carrera!

Con ese aire de superioridad que tenía, la liebre dejó partir a la tortuga y se quedó
remoloneando. ¡Vaya si le sobraba el tiempo para ganarle a tan lerda criatura!
Luego, empezó a correr, corría veloz como el viento mientras la tortuga iba despacio,
pero, eso sí, sin parar. Enseguida, la liebre se adelantó tanto que decidió detenerse
junto al camino y descansar y ahí se quedó dormida. Mientras tanto, pasito a pasito, y
tan ligero como pudo, la tortuga siguió su camino hasta llegar a la meta.

Cuando la liebre se despertó y se percató de lo que ocurría, corrió con todas sus
fuerzas pero ya era demasiado tarde, la tortuga había ganado la carrera.
Aquel día fue muy triste para la liebre y aprendió una lección que no olvidaría jamás:
No hay que burlarse jamás de los demás.
La gallina de los huevos de oro, cuentos cortos infantiles 

Érase un labrador tan pobre, tan pobre, que ni siquiera


poseía una vaca. Un día, trabajando en el campo y
lamentándose de su suerte, apareció un enanito que le
dijo:

- Buen hombre, he oído tus lamentaciones y voy a hacer


que tu fortuna cambie. Toma esta gallina, es tan
maravillosa que todos los días pone un huevo de oro.
El enanito desapareció sin más ni más y el labrador llevó la
gallina a su corral.

Al día siguiente, ¡oh sorpresa!, encontró un huevo de oro. Lo puso en una cestita y se
fue con ella a la ciudad, donde vendió el huevo por un alto precio. Al día siguiente, loco
de alegría, encontró otro huevo de oro.

¡Por fin la fortuna había entrado a su casa! Todos los días tenía un nuevo huevo. Fue
así que poco a poco, con el producto de la venta de los huevos, fue convirtiéndose en
el hombre más rico de la comarca.
Sin embargo, una insensata avaricia hizo presa su corazón y pensó:
- ¿Por qué esperar a que cada día la gallina ponga un huevo? Mejor la mato y
descubriré la mina de oro que lleva dentro.

Y así lo hizo, pero en el interior de la gallina no encontró ninguna mina.

A causa de la avaricia tan desmedida que tuvo, este bobo aldeano malogró la fortuna
que tenía.
Cuento corto con moraleja: El león y el ratón

Érase una vez, un ratón que iba caminando


muy distraído cuando, sin darse cuenta, se
encaramó por el lomo de un león que
andaba echándose la siesta. El león, que
comenzó a notar unas leves cosquillas, se
rascó pero... al pasar la zarpa por su lomo,
notó algo extraño: 
- Pero, ¿qué es esto? - dijo sorprendido
atrapando al pequeño ratón entre sus
garras y acercándoselo a la cara. -
¡Mmmmm, qué suerte tengo, la comida
viene a mi hoy!

Pero cuando iba a abrir sus fauces para comerse al pequeño ratón, el pequeño animal
que sorprendido y aterrado comenzó a temblar, se atrevió a decir:

- Señor león, no sabía que estaba sobre usted, tiene que perdonarme. Sálveme la vida
y quizás, algún día, pueda yo salvar la tuya.
El león, al escuchar aquella vocecilla no pudo por menos que echarse a reír.

- ¡Qué ocurrencia! ¿Cómo tú, un insignificante y pequeño ratón va a salvarme a mi, el


más grande de todos los animales, el rey?- sentenció. Sin embargo, no se puede dudar
de que eres gracioso y demasiado pequeño para que el bocado me sepa a algo. Te
dejaré ir.

Pasaron los días, las semanas y los meses y, un buen día el ratón comenzó a escuchar
unos fuertes aullidos. Se encontró al león, atrapado en una red que los hombres habían
puesto para cazarlo.

- Señor león, hace un tiempo usted me salvó la vida. Hoy, yo salvaré la suya.

El ratoncito, comenzó a roer las cuerdas que aprisionaban al león y, en unos instantes,
pudo zafarse de las redes y escapar de la trampa.

Mientras se alejaban, el león agradecido le dijo al ratón: 

- Nunca pensé que alguien tan pequeño y tan insignificante como tú, pudiera alguna
vez salvarme la vida como lo has hecho hoy. 
El rey Midas. Cuento corto para educar en valores

Había una vez un rey muy bueno que se


llamaba Midas. Sólo que tenía un defecto:
quería tener para él todo el oro del mundo.

Un día el rey midas le hizo un favor a un dios.


El dios le dijo:

- Lo que me pidas, te concederé.

- Quiero que se convierta en oro todo lo que


toque - dijo Midas.

- ¡Qué deseo más tonto, Midas! Eso puede traerte problemas, Piénsalo, Midas,
piénsalo.
- Eso es lo único que quiero.

- Así sea, pues - dijo el dios.

Y fueron convirtiéndose en oro los vestidos que llevaba Midas, una rama que tocó, las
puertas de su casa. Hasta el perro que salió a saludarlo se convirtió en una estatua de
oro.

Y Midas comenzó a preocuparse. Lo más grave fue que cuando quiso comer, todos los
alimentos se volvieron de oro. Entonces Midas no aguantó más. Salió corriendo
espantado en busca del dios.
- Te lo dije, Midas - dijo el dios-, te lo dije. Pero ahora no puedo librarte del don que te
di. Ve al río y métete al agua. Si al salir del río no eres libre, ya no tendrás remedio.

Midas corrió hasta el río y se hundió en sus aguas. Así estuvo un buen rato. Luego
salió con bastante miedo. Las ramas del árbol que tocó adrede, siguieron verdes y
frescas.

¡Midas era libre! Desde entonces el rey vivió en una choza que él mismo construyó en
el bosque. Y ahí murió tranquilo como el campesino más humilde.

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