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Nehemías 7

Nehemías logró motivar a los judíos de Jerusalén a reconstruir los muros de la ciudad de tres maneras: 1) Proveyendo una motivación adecuada al compartir su propia experiencia con Dios y despertando el orgullo nacional, 2) Usando la oposición de sus enemigos como un desafío que los impulsaría, y 3) Enfocando la mirada de los judíos en Dios en lugar de en los obstáculos. Gracias a estos tres ingredientes, Nehemías pudo cambiar la actitud de indolencia de los judí
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Nehemías 7

Nehemías logró motivar a los judíos de Jerusalén a reconstruir los muros de la ciudad de tres maneras: 1) Proveyendo una motivación adecuada al compartir su propia experiencia con Dios y despertando el orgullo nacional, 2) Usando la oposición de sus enemigos como un desafío que los impulsaría, y 3) Enfocando la mirada de los judíos en Dios en lugar de en los obstáculos. Gracias a estos tres ingredientes, Nehemías pudo cambiar la actitud de indolencia de los judí
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NEHEMÍAS 7

Abramos nuestras Biblias en el Libro de Nehemías, capitulo 2, versículos


17 a 20.

Antes de ir al primer versículo de este pasaje, me gustaría dar una mirada


a la última parte del versículo 18. Dice así: "Y dijeron: Levantémonos y
edifiquemos. Así esforzaron sus manos para bien"

Esta sola frase vale oro. ¿Por qué? Pues porque marca un cambio de 180
grados en la actitud de los judíos de Jerusalén. Por años, varias décadas
quizá, diariamente fueron testigos de las ruinas en las cuales estaba la
ciudad de Jerusalén, pero nunca hicieron nada para cambiar la situación.

Se fastidiaron quizá por el estado de su amada ciudad, pero era como si


hubiera algo que los detenía. Se quedaron como fósiles en el lugar que
estaban y los montones de escombros seguían allí donde siempre
estuvieron.

Lo que Nehemías logró es poco menos que un milagro. Hizo que los judíos
se levanten de su letargo y con decisión marchen hacia adelante hacia la
edificación de la obra. El texto dice que esforzaron sus manos para bien.
Esto me hace pensar no solo en que decidieron hacer la obra sino que
además empezaron a amar esa obra, esto es algo fabuloso, de pronto
cambio todo el panorama. Se hizo como de día en medio de la noche.

Uno no puede sino preguntarse: ¿Qué hizo Nehemías para lograr este
cambio?. Esto nos lleva a nuestro bosquejo de este pasaje. Para hacer una
obra que agrade a Dios necesitamos tres ingredientes básicos: Una
motivación adecuada, una molestia acentuada y una mirada acertada.

Veamos como estos tres ingredientes estaban presentes en la obra que


Nehemías pretendía hacer.

En primer lugar una motivación adecuada. Nehemías 2:17-18 dice: "Les


dije, pues: Vosotros veis el mal en que estamos, que Jerusalén está
desierta, y sus puertas consumidas por el fuego venid, y edifiquemos el
muro de Jerusalén, y no estemos mas en oprobio. Entonces les declaré
como la mano de mi Dios había sido buena sobre mi, y asimismo las
palabras que el rey me había dicho".

Se dice que la clave para hacer con éxito cualquier cosa radica en la
motivación que tengamos para hacerla.

Por ejemplo, se requiere un mayor despliegue físico para jugar al tenis


que para trabajar en una oficina, pero todos sabernos que jugando tenis
nos cansamos, menos que cuando trabajamos en una oficina. ¿Por qué? La
respuesta es por la motivación. En la oficina no nos motivamos tanto como
cuando queremos ganar un partido de tenis.

Si, hermanos y amigos, el éxito en la vida depende de nuestra motivación


para vivir.

Existe una antigua fábula sobre un perro que se jactaba de su capacidad


como corredor. Un día, ante la presencia de otros perros se le cruzó una
liebre, el perro salió corriendo tras ella, pero fracasó en atraparla.
Inmediatamente, los otros perros comenzaron a ridiculizarlo mofándose de
su jactancia de buen corredor. La respuesta del perro fue muy sabia
"Ustedes deben recordar que la liebre estaba corriendo por su vida,
mientras que yo estaba corriendo por mi cena".

Sí la motivación es en realidad importante. Nehemías sabía esto y motivó


de una manera extraordinaria a los judíos. Es interesante notar que en su
motivación, Nehemías se incluyó a sí mismo en la obra. No dio órdenes
como un general a sus súbditos. El dijo "edifiquemos, no estemos más en
oprobio".

Además de incluirse personalmente en la obra, echó mano de un


testimonio que lo tenía fresco en su mente. Compartió con ellos su
experiencia ante el rey Artajerjes, en la cual Dios se manifestó de una
manera inequívoca. Esto sin duda contribuyó para que los judíos lleguen a
un estado de tan elevada motivación que sin pensarlo dos veces dijeron:
Levantémonos y edifiquemos.

Además de la motivación adecuada, el segundo ingrediente que Nehemías


usó para el éxito de la obra fue una molestia acentuada. En verdad,
Nehemías no provocó esta situación pero ciertamente que esta molestia
fue bien utilizada para el éxito de la obra.

Nehemías 2:19 dice: "Pero cuando lo oyeron Sanbalat horonita, Tobías el


siervo amonita, y Gesem el árabe, hicieron escarnio de nosotros, y nos
despreciaron, diciendo: ¿Qué es esto que hacéis vosotros? ¿Os rebeláis
contra el rey?"

La oposición como que hirió el amor propio de los judíos y esto sirvió
como un desafío que debía ser vencido. Notemos que la oposición vino en
forma de escarnio y desprecio. Cuanto nos hace recordar esto nuestra
propia experiencia como creyentes. A veces el mundo hace escarnio de
nosotros y nos desprecia.

Recordemos que la oposición es en realidad un ingrediente importante


para el éxito de la obra de Dios. Los escarnecedores son Sanbalat, Tobías
y Gesem. De Sanbalat y Tobías ya escuchamos en el versículo 10, pero
ahora se ha añadido uno más, Gesem. Así actúan siempre los enemigos de
la obra de Dios, se juntan entre ellos para unir fuerzas y hacer más
efectiva su oposición.

Dios se ríe de ellos como dice el Salmo 2 y más bien utiliza su oposición
para fortalecer a los obreros de su obra.

Además de una motivación adecuada y una molestia acentuada, Nehemías


usó una mirada acertada para el éxito de la obra. Nehemías 2:20 dice: "Y
en respuesta les dije: El Dios de los cielos, él nos, prosperará, y nosotros
sus siervos nos levantaremos y edificaremos, porque vosotros no tenéis
parte ni derecho ni memoria en Jerusalén."

El éxito o el fracaso de una obra depende de donde tenemos puesta


nuestra mirada Nehemías pudo haber puesto su mirada en la oposición de
Sanbalat, Tobías y Gesem, esto hubiera significado el fin de la obra, pero
lejos de ello, él fijó su mirada en el Dios de los cielos. Esto significó el
éxito de la obra.

Notemos la confianza que tenia Nehemías en la persona de Dios. Dijo Dios


nos prosperará, él nos dará el éxito que estamos buscando, no tenemos
que preocuparnos por la oposición, nosotros sus siervos nos levantaremos
y edificaremos.

Tenemos entonces que Nehemías cambió un cuadro de indolencia en un


cuadro de acción. ¿Cómo lo hizo? Pues con una motivación adecuada, con
una molestia acentuada y con una mirada acertada. Es posible amado
hermano que Ud. hoy mismo esté ante una gran obra para el Señor.

Recuerde el ejemplo de Nehemías, para el éxito de su obra necesita estar


altamente motivado. Saber que la obra es del Señor ya es en si mismo una
gran motivación. Luego necesita reconocer que las molestias o la
oposición son medios que Dios utiliza para fortalecer nuestras manos para
la obra, y finalmente, necesita reconocer que su mirada tiene que estar
puesta en el Señor de la obra. Cuando estos tres ingredientes están
presentes, el éxito de la obra es solo cuestión de tiempo. Que el Señor le
bendiga.

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