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Mi experiencia de fe y confianza en Dios

La autora cuenta su experiencia personal con Dios cuando era niña y su madre sufría de una enfermedad terminal. La autora rezaba todas las noches por la salud de su madre durante más de dos meses, y su madre se recuperó milagrosamente. Esto reforzó su fe en el poder de Dios para curar. Más adelante, el discurso enfatiza la importancia de confiar en Dios durante los momentos difíciles y llenar la mente y el corazón con Sus palabras para encontrar paz.
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Mi experiencia de fe y confianza en Dios

La autora cuenta su experiencia personal con Dios cuando era niña y su madre sufría de una enfermedad terminal. La autora rezaba todas las noches por la salud de su madre durante más de dos meses, y su madre se recuperó milagrosamente. Esto reforzó su fe en el poder de Dios para curar. Más adelante, el discurso enfatiza la importancia de confiar en Dios durante los momentos difíciles y llenar la mente y el corazón con Sus palabras para encontrar paz.
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Discurso escrito de " Mi experiencia personal con Dios"

¿En qué o en quién confías cuando la vida se pone difícil? ¿En tu familia y amigos? ¿En
tus propias fuerzas? ¿En el gobierno? ¿Dónde depositas tu confianza?
Dios es el único digno de toda confianza. Sin embargo, a veces lo culpamos a él de
nuestros problemas. Olvidamos que muchas de las cosas que nos suceden son
consecuencia de nuestros propios errores, o simple y sencillamente una muestra de que
vivimos en un mundo caído e imperfecto. En este mundo tendremos aflicciones, pero
debemos seguir confiando en Jesús porque él ya venció al mundo (Juan 16:33).
Mucho gusto mi nombre es Mery Lizaida Castro Cjuno, estudiante de la facultad de
ingeniería y arquitectura de la carrera profesional de ingeniería civil de la Universidad
Peruana Unión de Juliaca y en esta maravillosa oportunidad quiero darles a conocer,
contarles mi experiencia personal con Dios, nuestro padre unipotente, el creador del
cielo y la tierra, el dueño de todo lo que nos rodea. Seguramente muchos al estar en un
momento de dificultad y ya no tener ninguna otra solución acudimos a él, pero debemos
de tener presente que debemos estar con Dios.
Pero antes, como seres humanos, hemos nacido con un deseo profundo de acudir a
Alguien más grande, más superior a uno mismo. A ese Alguien lo llamamos: Dios. No
existe en el mundo ningún “ser” que sea capaz de obrar en la vida de hombres y mujeres
tal como lo hace Dios. Piensen en sus propias enfermedades, en sus propios
sufrimientos, en sus propias luchas internas, en los problemas sin resolver que tienen.
Por ejemplo, si alguien tiene un cáncer terminal, ¿puede curarse con todo el dinero que
posee? Si pierde una parte de su cuerpo, ¿puede ir a comprarla a un supermercado? La
respuesta es obvia. Hagan memoria de ese montón de circunstancias agradables o
desagradables, pero que igual, son parte de su vida. Tomen conciencia de ellas. Si tienen
problemas de alcohol y quieren dejarlo, si tienen un cáncer terminal y no saben qué
hacer, si tienen un novio o novia y saben que esa relación no le conviene, si tienen unos
padres que le hacen la vida imposible porque son tiranos y autoritarios, económica y
psicológicamente; si tienen una relación conflictiva con alguien, si dejaron cursos y no
saben qué hacer, acudan a lo más íntimo de ustedes y ahí encontrarán a Aquel que
sabemos nos ama sin medida, alguien que hará hasta lo imposible por nosotros.
Dios quiere que seamos felices ahora y por la eternidad. A los lectores de la Biblia no
les sorprende que el ser humano tenga una necesidad espiritual innata. Los primeros
capítulos de Génesis muestran que Dios creó a los primeros seres humanos, que les
hablaba constantemente y que les permitió tener una relación con él (Génesis 3:8-10). El
hombre no fue diseñado para vivir independiente de su Creador
Alrededor de los 5 años experimente algo que siempre guardare en mí, mi madre sufría
de una enfermedad llamada ulceras, sino me equivoco. El doctor le dijo que ya no tenía
solución y que nos vayamos preparando para lo peor. No soportaba ver a mi madre
quejándose del dolor de su estómago, vomitar sangre y escucharla llorar por las noches,
era un martirio, me ponía a llorar en mi habitación pensando en todas las cosas del
futuro del como viviría sin mi madre, como estaría sin ella, pensaba en que si a ella le
llegaba a pasar algo no lo soportaría y me moriría con ella.
Una noche me puse a rezar y pedir por la salud de mi madre que ella se mejorara, que ya
no tenga esa enfermedad que la hacia llorar, esto se fue haciendo una costumbre para
mí, rezaba todas las noches por la salud de mi madre, esto lo hice por mas de dos meses
y pronto mi madre ya se empezaba a sentir mejor, fue al doctor y le dijo que se estaba
recuperando, mi padre y yo nos alegramos bastante al igual que ella, fue maravilloso
verla sonreír nuevamente, ese preciso momento lo tengo guardado en mi hasta ahora,
empecé a creer mas en Dios en el poder que el tiene para curar todos los males.
Para que no desfallezcas y sigas confiando en Dios es importante que te aferres a él en
medio de la dificultad. En lugar de permitir que tu dolor o tus temores te dominen y
endurezcan tu corazón, acércate más a Dios y lleva tus cargas ante él. Recuerda que
sirves al Dios todopoderoso que te ama y te cuida. Nada de lo que te sucede sorprende a
Dios y puedes estar seguro de que él tiene el control de la situación. No dudes del poder
del Señor.
También es muy importante que guardes tu mente y tu corazón del desánimo o la
desesperación. Cuando lleguen los pensamientos derrotistas echa mano de la Palabra de
Dios. Llena tu mente de sus palabras de vida y abre tu corazón al mover del Espíritu
Santo. Verás cómo cambia tu perspectiva sobre la situación y cómo comienzas a sentir
paz cuando mantienes tu mente y tu corazón llenos de la verdad del Señor.
Dios nos envió a la tierra para aprender y crecer por medio de experiencias agradables y
también dolorosas. Él nos permite elegir entre el bien y el mal y nos deja decidir si
serviremos a otros o si nos enfocaremos en nosotros mismos. El desafío es tener fe en su
plan aun cuando no tengamos todas las respuestas. Esforcémonos por ser mejores
hombres y mujeres, porque en este mundo se necesita de grandes cambios profundos,
que solo pueden suceder, si usted y yo cambiamos.

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