INTELIGENCIA Y MEMORIA DEL ADULTO MAYOR
Inteligencia del adulto mayor
Primero definiremos a la inteligencia como la interacción constantemente activa entre la
habilidad heredada y la experiencia del entorno, que da como resultado que el individuo sea
capaz de adquirir, recordar y usar conocimientos, de entender conceptos concretos y
abstractos, de establecer relaciones entre objetos, sucesos e ideas, y aplicar y utilizar todo
para resolver los problemas de cada día.
Facultad de la mente que permite aprender, entender, razonar, tomar decisiones y formarse
una idea determinada de la realidad.
Se pueden distinguir dos tipos de inteligencia:
Inteligencia Cristalizada: Capacidad para manejar información aprendida. Está
influida por la cultura y la educación.
Inteligencia Fluida: Habilidad para resolver problemas nuevos. Está influenciada por
el desarrollo neurológico.
Con la edad, en general, disminuye la inteligencia fluida, en contraposición a una cierta
estabilidad y hasta incremento de la inteligencia cristalizada. Se afecta la velocidad de
ejecución de tareas intelectuales, toca más el factor cuantitativo. La inteligencia no depende
solo de la edad, sino de múltiples factores que distinguen cada caso individual.
Está comprobado que la experiencia, y por tanto la edad, contribuyen a mejorar la
inteligencia cristalizada. La capacidad plástica del cerebro hace posible este logro. En la
medida en que el contexto y la motivación personal lo permiten, cumplir años puede hacernos
más inteligentes. En líneas generales, una persona de 45 años tiene el triple de vocabulario
que a los 20; asimismo, a los 60, el volumen de información almacenado en su cerebro es
cuatro veces mayor. Los investigadores afirman que, gracias a este capital de conocimientos,
las personas mayores pueden hacer juicios sabios; es decir, tomar decisiones basadas en
experiencias complejas acumuladas a lo largo de la vida. No obstante, conviene recordar que,
para que inteligencia y vejez no se distancien, es preciso ejercitar el cerebro de forma
habitual.
Para medir la inteligencia se usa la escala de inteligencia de adultos de Wechsler (WAIS). Se
toma el Coeficiente Intelectual (C.I.) relativo al grupo de edad.
Memoria del adulto mayor
A lo largo de nuestro ciclo vital, las personas, podemos experimentar episodios en los que
nuestra memoria parece no funcionar de una forma tan eficaz como lo hacía habitualmente,
produciéndose pequeños olvidos a los cuales generalmente no damos importancia y a los que
atribuimos explicaciones tan dispares como, el estrés, la acumulación de trabajo, tener mil
cosas en la cabeza, etc.
Pero, cuando estos fenómenos le suceden a una persona mayor, solemos hacer atribuciones
causales fundamentalmente basadas en su avanzada edad.
Efectos del envejecimiento sobre la memoria sensorial
Este sistema no se ve significativamente afectado. La
principal consecuencia del envejecimiento sobre este
sistema de memoria hace referencia al mayor tiempo
requerido para transferir información desde este sistema de
memoria a los almacenes de corta y larga duración, así
como de la influencia de deficiencias perceptivas asociadas
a los receptores sensoriales: vista, oído, olfato, gusto y
tacto.
Efectos del envejecimiento sobre la memoria a corto plazo
En cuanto a la memoria a corto plazo se ha observado que
disminuye ligeramente el Span con la edad (la amplitud de
dígitos disminuye de 6,6 a 5,8) y el Span de la memoria
visual disminuye de 5,1 a 4,7.Estos deterioros son bastante
leves.
Asimismo, en las curvas de aprendizaje tampoco se
encuentran diferencias en el efecto de habilidad para
recordar los últimos elementos de una lista de palabras o
imágenes estudiadas previamente y tradicionalmente
atribuido a la memoria a corto plazo.
Aquí también encontramos a la memoria del trabajo que parece existir consenso entre los
investigadores de que este tipo de memoria decae significativamente con el envejecimiento.
Se cree que esto se produce debido a que los mayores se dejan influenciar más que los
jóvenes por estímulos irrelevantes, lo que les genera interferencia.
Efectos del envejecimiento sobre la memoria a largo plazo
Aquí encontramos a la memoria episódica la cual empieza a declinar a los 30 años y se
deteriora progresivamente. Este sistema de memoria es uno de los que se ve más afectado por
el envejecimiento normal, así como por el curso de enfermedades neurodegenerativas. Sin
embargo, las personas mayores compensan estos déficits recurriendo a ayudas externas
(agendas, listado de actividades…) supliendo así la aparición de problemas significativos.
También encontramos que las personas mayores son tan buenas, si no mejores, que los
jóvenes en el recuerdo de los hechos y de información relacionada con la memoria
semántica.
Algunos estudios indican que se produce un cierto deterioro en algunas tareas, tales como el
vocabulario o la fluidez verbal durante el discurso. Si bien la cantidad de léxico permanece
estable o incluso puede llegar a aumentar en edades avanzadas, es habitual que en personas
mayores se produzca el fenómeno de la punta de la lengua.
En cuanto a la memoria implícita, esta suele encontrarse preservada tanto en el
envejecimiento normal como en las primeras fases de la enfermedad de Alzheimer.
Efectos del envejecimiento sobre otros sistemas de memoria
En cuanto a las falsas memorias, los mayores tienen mayor tendencia a producir falsos
reconocimientos (o falsas alarmas) cuando los distractores presentan relación semántica con
los estímulos estudiados.
Y por otro lado en la meta memoria los adultos mayores consideran que su memoria es peor
de lo que realmente demuestran las pruebas de memoria.